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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Guerra Sesma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_guerra_sesma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Guerra Sesma]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Dos federalismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/federalismos_1_5080623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/992513fc-448f-4102-9db0-54c517483d7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos federalismos"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Seg&uacute;n <a href="http://www.eldiario.es/autores/daniel_guerra_sesma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Daniel Guerra</strong></a>, la dicotom&iacute;a entre federalismo nacional, que implica una evoluci&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico hacia un Estado federal, y federalismo plurinacional, que se concretar&iacute;a en un pacto federal entre Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a, es la que marca la l&iacute;nea de fractura entre las izquierdas espa&ntilde;olas.</li>
                            </ul>
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            </figure><p class="article-text">
        Del reciente <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Tmttf5Gqk4Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate entre Ram&oacute;n J&aacute;uregui (PSOE) y Joan Coscubiela (ICV)</a>, organizado por <a href="http://federalistesdesquerres.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federalistes d'Esquerres</a>, caben apuntar algunas consideraciones con la pretensi&oacute;n de aportar algo al debate p&uacute;blico sobre la cuesti&oacute;n catalana.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, hay que recordar que el derecho de autodeterminaci&oacute;n, efectivamente pensado para los territorios no aut&oacute;nomos (colonias) del Cap&iacute;tulo XI de la Carta de las NN.UU., no supone necesariamente la independencia, sino decidir el futuro de la colonia. El Principio VI de la Resoluci&oacute;n 1541 (XV) plantea tres opciones de autodeterminaci&oacute;n: la separaci&oacute;n, la libre asociaci&oacute;n y la integraci&oacute;n en un Estado. En el contexto colonial autodeterminarse implica decidir sobre esas tres opciones. En un sentido m&aacute;s amplio, puede entenderse como decidir el futuro de una comunidad. As&iacute;, el derecho a decidir ser&iacute;a la traslaci&oacute;n del derecho de autodeterminaci&oacute;n colonial a un caso no colonial, como es el de Catalu&ntilde;a, en virtud del llamado principio democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el pacto entre los Gobiernos del Reino Unido y de Escocia, por el que aqu&eacute;l cede a &eacute;ste la competencia de convocatoria del refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n de acuerdo con el art. 30 de la Scotland Act de 1998 (Outcouncil of Law), incluye expresamente la pregunta, que plantea si los escoceses quieren separarse o no del Reino Unido, sin dar lugar a una tercera opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, el art. 150.2 regula que se transfieran o deleguen competencias estatales &ldquo;que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegaci&oacute;n&rdquo;. Si las Cortes rechazaran la transferencia o delegaci&oacute;n de la autorizaci&oacute;n para la convocatoria del refer&eacute;ndum, competencia establecida como estatal tanto en el 149.1.32 CE como en el 2.1 de la LO/1980, podr&iacute;a aplicarse el art&iacute;culo 92, de tal forma que ser&iacute;a el Gobierno central el que convocara directamente un refer&eacute;ndum consultivo en Catalu&ntilde;a. Esto implicar&iacute;a una interpretaci&oacute;n extensiva del mismo, pues habla de refer&eacute;ndums &ldquo;entre todos los ciudadanos&rdquo;, se entiende espa&ntilde;oles. El profesor De Carreras propone una reforma constitucional previa para modificar este art&iacute;culo, pero quiz&aacute; el informe preceptivo del Consejo de Estado y una cuesti&oacute;n previa de constitucionalidad podr&iacute;an permitir la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo con esa interpretaci&oacute;n extensiva y autorizada por ambas instituciones s&oacute;lo para Catalu&ntilde;a. De esta manera, adem&aacute;s, podr&iacute;a consultarse a la ciudadan&iacute;a catalana sobre su futuro sin reconocer una soberan&iacute;a previa &ndash;que es lo que rechazan PP y PSOE-, al ser el Gobierno central el que convocara el refer&eacute;ndum directamente.
    </p><p class="article-text">
        Tercero: si algo puso de manifiesto el debate de l'Hospitalet fue la plasmaci&oacute;n de dos federalismos distintos: el nacional, org&aacute;nico y cooperativo del PSOE, y el plurinacional, autodeterminista y pactista de ICV. Cuando se habla de federalismo en Catalu&ntilde;a no se habla de lo mismo que en el resto de Espa&ntilde;a. La propuesta de los socialistas espa&ntilde;oles implica la evoluci&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico hacia un Estado federal de tipo cooperativo, mientras que el federalismo que se defiende al otro lado del Ebro es el del pacto federal entre Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Esta dicotom&iacute;a entre federalismo nacional y federalismo plurinacional es la que marca la l&iacute;nea de fractura entre las izquierdas espa&ntilde;olas. El federalismo plurinacional implica la transformaci&oacute;n de Espa&ntilde;a en un Estado compuesto por diversas naciones pol&iacute;ticas y soberanas. En cambio, el federalismo del PSOE mantiene la soberan&iacute;a nacional del pueblo espa&ntilde;ol en su conjunto, respetando el actual art&iacute;culo 1.2 de la Constituci&oacute;n y reconociendo, todo lo m&aacute;s, las singularidades hist&oacute;ricas, culturales y geogr&aacute;ficas de los territorios. Es una propuesta que tiene su antecedente hist&oacute;rico en las bases de federalismo org&aacute;nico que Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n y Eduardo Chao presentaron en la III Asamblea del Partido Republicano Federal de 1872, frente a las del federalismo sinalagm&aacute;tico de Pi y Margall, y que el profesor Gumersindo Trujillo estudi&oacute; detenidamente en su tesis doctoral.
    </p><p class="article-text">
        El problema del federalismo plurinacional es que cualquier reforma pol&iacute;tica del Estado requiere el acuerdo mayoritario de los espa&ntilde;oles. Es posible que la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola aceptara la evoluci&oacute;n federal que plantea el PSOE, pero no parece probable que aprobara la quiebra de la soberan&iacute;a nacional. Es una propuesta que tiene un amplio seguimiento en medios acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos de algunos territorios, pero que es minoritaria en el conjunto del Estado, dada su configuraci&oacute;n como un Estado de diversas nacionalidades pero con una dominante.
    </p><p class="article-text">
        Dominante, pero no total. La situaci&oacute;n actual es el resultado de la insuficiente nacionalizaci&oacute;n castellana del liberalismo del siglo XIX, que en su momento reconocieron Ortega y Fernando de los R&iacute;os. El conflicto se plantea cuando la propuesta plurinacional, apoyada mayoritariamente en Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco, es rechazada tambi&eacute;n mayoritariamente en el resto del Estado. Si ya es dif&iacute;cil que una propuesta moderada como la del PSOE vaya a cuajar ante la negativa del PP a la reforma constitucional, la del federalismo plurinacional resulta altamente improbable. Lo que nos lleva a una separaci&oacute;n cada vez mayor, a nivel pol&iacute;tico y social, entre las opiniones p&uacute;blicas de Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco y del resto de Espa&ntilde;a sobre la naturaleza pol&iacute;tica del Estado. Es por ello que iniciativas que ampl&iacute;en los espacios de di&aacute;logo entre ambos federalismos, como la de Federalistes d'Esquerres en Hospitalet, son necesarias.  
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, todo este embrollo tendr&iacute;a un mejor cauce de soluci&oacute;n si el proyecto europeo se definiera. El proceso constituyente de verdad deber&iacute;a ser a nivel europeo, hacia un Estado federal o al menos hacia una Confederaci&oacute;n bien trazada, con los espacios competenciales y de soberan&iacute;a bien claros, y superando el actual doble &aacute;mbito de decisi&oacute;n entre Uni&oacute;n (Comisi&oacute;n y Parlamento) y Estados (Consejo y Consejo Europeo) que paraliza la eficacia de Europa como proyecto com&uacute;n. Estamos en un punto aproximado de Confederaci&oacute;n econ&oacute;mica que quiere y no puede, condicionada por las resistencias alemanas, con un marco pol&iacute;tico difuso que genera p&eacute;rdida de control sobre las decisiones econ&oacute;micas y d&eacute;ficit democr&aacute;tico. Mientras Europa siga as&iacute;, no tenemos m&aacute;s remedio que reorganizar bien nuestro propio Estado y volver a debatir sobre conceptos pol&iacute;ticos que en el mundo actual est&aacute;n quedando desfasados. Pero es la insuficiencia del proceso europeo la que nos obliga a ello. Una Europa pol&iacute;ticamente unida permitir&iacute;a integrar los diferentes niveles administrativos que ahora chocan en el &aacute;mbito del Estado-naci&oacute;n. El debate que estamos teniendo en casa sobre organizaci&oacute;n federal y reparto de soberan&iacute;as lo deber&iacute;amos tener, de una vez por todas, a nivel continental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Guerra Sesma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/federalismos_1_5080623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jan 2014 19:23:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos federalismos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["I don't want to choose!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/dont-want-to-choose_1_4766516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El autor comenta la conversaci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Francesc Trillas</a> con <a href="http://stephanedion.liberal.ca/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">St&eacute;phane Dion</a> y afirma que una interpretaci&oacute;n flexible del art&iacute;culo 92.1 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola permitir&iacute;a preguntar a una parte del territorio si quiere separarse o no, siempre que exista una voluntad clara en ese sentido y se hace legalmente y de forma acordada con el Estado. </li>
                            </ul>
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            </figure><p class="article-text">
        El pasado mes de marzo Espa&ntilde;a tuve la suerte de escuchar directamente a <a href="http://stephanedion.liberal.ca/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">St&eacute;phane Dion</a> en diversos actos, invitado por la asociaci&oacute;n <a href="http://federalistesdesquerres.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federalistes d&acute;Esquerres</a>. Dion explic&oacute; en ellos su tesis sobre el federalismo como organizaci&oacute;n territorial del Estado y como integraci&oacute;n de identidades colectivas. Una de esas actividades fue una interesante conversaci&oacute;n con <a href="http://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc Trillas</a>, profesor de Econom&iacute;a de la UAB y miembro de dicha asociaci&oacute;n. De la misma querr&iacute;a destacar algunos aspectos que me parecen oportunos en el debate sobre la cuesti&oacute;n territorial en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        1.- En primer lugar, la vinculaci&oacute;n que establece Trillas entre el federalismo en Espa&ntilde;a y en Europa. En efecto, no podemos aislar el debate territorial espa&ntilde;ol del proceso de construcci&oacute;n europea, que vive ahora una fase indefinida hacia una confederaci&oacute;n impl&iacute;cita, no reconocida en los tratados constitutivos y dirigida por Alemania. La Uni&oacute;n Europea se encuentra en una profunda crisis econ&oacute;mica y en un lento avance institucional, lo que frena su progreso pol&iacute;tico y nos obliga a plantearnos a nivel nacional algunas cuestiones que ya deber&iacute;an estar superadas e integradas en un proceso de &aacute;mbito continental. M&aacute;s que discutir si Espa&ntilde;a debe ser o no un Estado federal, tendr&iacute;amos que estar discutiendo si lo debe ser Europa.
    </p><p class="article-text">
        En la entrevista, St&eacute;phane Dion echa de menos, compar&aacute;ndolo con los EE.UU., un proceso constituyente y un gobierno europeos. La constituci&oacute;n federal de los EE.UU. part&iacute;a en 1787 de la uni&oacute;n de trece colonias brit&aacute;nicas con una misma cultura. En el caso de Europa, se tratar&iacute;a de unir Estados nacionales con unas diferencias culturales e hist&oacute;ricas muy arraigadas, lo que limita las posibilidades de una aut&eacute;ntica constituci&oacute;n federal.
    </p><p class="article-text">
        2.- En segundo lugar, Dion dedica una parte de su an&aacute;lisis a los riesgos de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Uno de ellos ser&iacute;a el de obligar a elegir a ciudadanos con identidad dual (&ldquo;I don&acute;t want to choose!&rdquo;, llega a exclamar), a tener que elegir entre el padre y la madre. Desde un punto de vista l&oacute;gico este argumento muestra una cierta debilidad, porque entonces podr&iacute;amos preguntarnos si en nuestro caso no corremos el riesgo inverso con los ciudadanos de identidad &uacute;nica distinta a la espa&ntilde;ola, a los que se les obliga a permanecer en un Estado que no quieren.  
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, como dice Dion por propia experiencia, que a veces los nacionalistas son insaciables. Tambi&eacute;n lo dec&iacute;a Ortega. La estrategia quebequesa era repetir el refer&eacute;ndum hasta que se ganara, aunque ahora arr&iacute;an velas por sus bajas expectativas electorales. Pero el propio Dion contempl&oacute; la opci&oacute;n del refer&eacute;ndum con sus preguntas a la Corte Suprema en 1997 y 1998, dando lugar a una doctrina que lo permite condicionalmente. De acuerdo con la misma, parece razonable preguntar a una parte del territorio si quiere separarse o no, siempre que exista una voluntad clara en ese sentido y se hace legalmente y de forma acordada con el Estado.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el &uacute;nico argumento consistente contra el refer&eacute;ndum catal&aacute;n hasta la fecha ha sido el del impedimento legal, que no es poco. Pero pol&iacute;ticamente es dif&iacute;cil negar a una parte del pueblo espa&ntilde;ol a que se exprese sobre su continuidad dentro del mismo cuando de forma inequ&iacute;voca lo est&aacute; reclamando. Y, adem&aacute;s, ser&iacute;a clarificador para todos. As&iacute; lo entendi&oacute; Canad&aacute;, en las condiciones planteadas por la Corte, y as&iacute; lo han entendido tambi&eacute;n los partidos ingleses. En nuestro caso, una reforma o una interpretaci&oacute;n flexible del art&iacute;culo <a href="http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=92&amp;tipo=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">92.1 de la Constituci&oacute;n</a> lo podr&iacute;an permitir. No as&iacute; la cesi&oacute;n, m&aacute;s problem&aacute;tica, de las competencias de autorizaci&oacute;n, convocatoria y organizaci&oacute;n del refer&eacute;ndum por aplicaci&oacute;n del <a href="http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=150&amp;tipo=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">150.2 CE</a>, como pidieron algunos partidos catalanes en las Cortes.     
    </p><p class="article-text">
        3.- Sin definir expresamente su federalismo como plurinacional, Dion lo explica no s&oacute;lo como f&oacute;rmula de organizaci&oacute;n territorial del poder sino tambi&eacute;n de integraci&oacute;n de identidades colectivas diversas, que gozar&iacute;an de &ldquo;m&aacute;xima autonom&iacute;a&rdquo;. Habr&iacute;a que delimitar esta pluralidad cultural y cu&aacute;l ser&iacute;a su reconocimiento pol&iacute;tico. Por ejemplo, si supondr&iacute;a la quiebra de la soberan&iacute;a nacional actual y el reconocimiento de las nacionalidades culturales como naciones pol&iacute;ticas dentro de un Estado confederal. Si fuera as&iacute;, habr&iacute;a que concluir que el federalismo plurinacional es inviable en Espa&ntilde;a, porque la nacionalidad dominante, de matriz castellana, no aceptar&aacute; su conversi&oacute;n en un Estado plurinacional. La orientaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola que se manifiesta en las encuestas, cada vez m&aacute;s centralista, es inversa a la catalana, cada vez m&aacute;s nacionalista, lo que augura un divorcio ciudadano que acompa&ntilde;a al de los actores pol&iacute;ticos respectivos y una dif&iacute;cil resoluci&oacute;n definitiva del problema.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Canad&aacute;, <a href="http://post.queensu.ca/~kymlicka/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Will Kymlicka</a> apela al liberalismo de la nacionalidad dominante para su conversi&oacute;n en Estado plurinacional, lo que no deja de ser un ejercicio voluntarista. En Espa&ntilde;a quiz&aacute; ser&iacute;a posible un federalismo org&aacute;nico como evoluci&oacute;n del Estado auton&oacute;mico actual, pero veo improbable un federalismo de soberan&iacute;as compartidas. Los espa&ntilde;oles, en general, aceptamos bien la diversidad procedente del exterior y enfatizamos la local y la regional, pero no encajamos de buen grado una posible diversidad nacional. En este sentido, es interesante el punto de vista de Trillas cuando dice que los ciudadanos catalanes reconocen mejor la pluralidad cultural al convivir entre dos lenguas mayoritarias, mientras que la nacionalidad dominante en el resto del pa&iacute;s, de matriz castellana, s&oacute;lo convive con una. Otra cosa es que los nacionalismos perif&eacute;ricos admitan sinceramente en sus territorios la misma diversidad cultural y ling&uuml;&iacute;stica que luego le exigen a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        4.- Dion defiende que Canad&aacute;, Reino Unido o Espa&ntilde;a son Estados democr&aacute;ticos con suficiente viabilidad como para convencer a quebequeses, escoceses y catalanes a que permanezcan en ellos. En un contexto de dominio de tres Estados imperiales (EE.UU., China y Rusia) y de fuerte integraci&oacute;n regional (UE, ALBA, Mercosur, NAFTA),  destaca la conveniencia de vivir juntos y no separados por peque&ntilde;as fronteras. En esta l&iacute;nea, Dion recuerda que la defensa de la unidad estatal no es s&oacute;lo un principio del unitarismo, sino tambi&eacute;n del federalismo moderno. Ninguna de las constituciones federales actuales reconoce el derecho de secesi&oacute;n o de autodeterminaci&oacute;n, pero en cambio s&iacute; establecen que los asuntos comunes, especialmente los territoriales, afectan a todos los ciudadanos, no s&oacute;lo a una parte de ellos. Las normas constitucionales que consagran el principio unitario tambi&eacute;n pueden ser democr&aacute;ticas y surgir de la voluntad popular, por lo que no pueden contraponerse a los deseos de independencia de parte de sus ciudadanos como si fueran una mera imposici&oacute;n legal ca&iacute;da del cielo o de origen divino. Esa disyuntiva entre &ldquo;ley versus democracia&rdquo; que algunos proclaman es falaz, porque tan democr&aacute;tica puede ser la voluntad de permanecer unidos como la de separarse.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estos argumentos pol&iacute;ticos son muy razonables contra la independencia, pero entiendo que insuficientes contra la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Guerra Sesma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/dont-want-to-choose_1_4766516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2014 21:23:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["I don't want to choose!"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los socialismos español y catalán son históricamente distintos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/socialismos-espanol-catalan-historicamente-distintos_1_5178959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0099a1f7-f81e-4130-9b0c-31830ca480d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los socialismos español y catalán son históricamente distintos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los últimos desencuentros entre el PSC y el PSOE dan cuenta de una  difícil relación que no viene de ahora, sino que se remonta a la  aparición del socialismo en España</p></div><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos desencuentros entre el PSC y el PSOE dan cuenta de una dif&iacute;cil relaci&oacute;n que no viene de ahora, sino que se remonta a la aparici&oacute;n del socialismo en Espa&ntilde;a. Ambas organizaciones representan dos socialismos que en realidad siempre han sido distintos desde sus respectivos or&iacute;genes, y que tambi&eacute;n han tenido evoluciones ideol&oacute;gicas y org&aacute;nicas diversas. 
    </p><p class="article-text">
        El PSOE proviene del grupo marxista que en 1873 se organiz&oacute; en torno al diario <em>La Emancipaci&oacute;n </em>dentro de la secci&oacute;n espa&ntilde;ola de la AIT, de mayor&iacute;a anarquista. Fue el grupo embrionario del PSOE, constituido seis a&ntilde;os despu&eacute;s en Casa Labra. El origen del socialismo espa&ntilde;ol es, pues, el marxismo internacionalista. En cambio, el socialismo catal&aacute;n proviene del republicanismo federal que, de la mano de Valent&iacute; Almirall, rompe en 1881 con el Partido Federal de Pi y Margall. Almirall (<em>&ldquo;Lo catalanisme&rdquo;, </em>1886) defendi&oacute; entonces un federalismo particularista que dar&iacute;a lugar a la corriente liberal y republicana del nacionalismo catal&aacute;n, como m&aacute;s tarde Prat de la Riba (<em>&ldquo;La nacionalitat catalana&rdquo;, </em>1906) ser&iacute;a el inspirador del nacionalismo conservador.
    </p><p class="article-text">
        Ya entre los a&ntilde;os 1880 y 1882, los grupos socialistas de Madrid y de Barcelona intentaron acordar un programa conjunto, con la mediaci&oacute;n de Fernando Mora. Sin embargo, Pablo Iglesias y Jos&eacute; Pamias no se entendieron, lo que dio lugar a la marcha de &eacute;ste y la formaci&oacute;n de un ef&iacute;mero Partido Socialista Oportunista. El socialismo barcelon&eacute;s era reformista y federalista, mientras que el madrile&ntilde;o manten&iacute;a una ret&oacute;rica revolucionaria y combinaba el internacionalismo obrero con la asunci&oacute;n unitaria de la nacionalidad espa&ntilde;ola y el rechazo al federalismo.
    </p><p class="article-text">
        Una generaci&oacute;n posterior de socialistas catalanes se organiz&oacute;, a partir de una conferencia pronunciada en 1910 por Gabriel Alomar, para defender la s&iacute;ntesis entre nacionalismo y socialismo. La pol&eacute;mica de 1914 entre Andreu Nin y Antonio Fabra Ribas en las p&aacute;ginas del peri&oacute;dico <em>La Justicia Social </em>marca el inicio de un enfrentamiento entre el socialismo espa&ntilde;ol y el catalanista. 
    </p><p class="article-text">
        Esos socialistas catalanes (Nin, Alomar, Campalans, Serra i Moret, Mart&iacute; Juli&agrave;, los Xirau, Vidiella, Comorera) actuaron como una corriente del nacionalismo republicano y pretendieron copar la direcci&oacute;n de la Federaci&oacute;n Catalana del PSOE apoyados por Recasens i Mercader, su presidente, que sin ser nacionalista s&iacute; era partidario de la autonom&iacute;a y de la promoci&oacute;n de la lengua catalana. A trav&eacute;s de ella, quisieron federalizar al PSOE, consiguiendo la aprobaci&oacute;n, de la mano de Juli&aacute;n Besteiro, de una moci&oacute;n que reclamaba la <em>Confederaci&oacute;n Republicana de Nacionalidades Ib&eacute;ricas </em>en el XI Congreso de 1918<em>. </em>Sin embargo, esa resoluci&oacute;n ser&iacute;a sustituida, en el congreso extraordinario de 1919, por otra m&aacute;s moderada que defend&iacute;a la autonom&iacute;a regional de tipo gradual y que marcar&iacute;a la doctrina del PSOE hasta la Guerra Civil. 
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, esa hornada de socialistas catalanistas abandonaron el partido y fundaron, en 1923, la Uni&oacute; Socialista de Catalunya, dirigida por Serra i Moret, Rafael Campalans y luego Joan Comorera. En ese mismo a&ntilde;o tuvo lugar una nueva pol&eacute;mica entre Campalans y Fabra Ribas, apoyado esta vez por Indalecio Prieto, que marcar&iacute;a la ruptura entre ambos socialismos y una dif&iacute;cil reconciliaci&oacute;n futura.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Segunda Rep&uacute;blica, Juan Sime&oacute;n Vidarte, dirigente socialista y secretario primero de las Cortes, intent&oacute; integrar a los cuatro diputados de la USC en el grupo del PSOE, pero no lo consigui&oacute; porque, seg&uacute;n dice en sus memorias (<em>&ldquo;Todos fuimos culpables&rdquo;, </em>1973)<em>, </em>fueron a dos reuniones pero no se entendieron. En los a&ntilde;os 1933 y 1934 tuvo lugar un intento de fusi&oacute;n que estuvo cerca de llegar a buen puerto, pero Largo Caballero y Comorera, los m&aacute;ximos dirigentes de ambas organizaciones, no alcanzaron un acuerdo laboriosamente trabajado por Enrique de Francisco. 
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;sicamente, Largo Caballero no aceptaba la soberan&iacute;a de la USC en la pol&iacute;tica catalana ni la disoluci&oacute;n de la Federaci&oacute;n de Barcelona, profundamente anticatalanista y perteneciente a su corriente interna en el PSOE. La unidad socialista en Catalu&ntilde;a se producir&iacute;a poco antes de la Guerra Civil al integrarse ambas organizaciones en el PSUC, dirigido por Comorera.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el Congreso de Montju&iuml;c de 1978 permiti&oacute; la unidad de las tres organizaciones socialistas que actuaban en Catalu&ntilde;a: el PSC-Congr&eacute;s de Joan Ravent&oacute;s, el PSC-Reagrupament de Josep Pallach y la Federaci&oacute;n Catalana del PSOE de Josep M&ordf; Triginer. Se trat&oacute; m&aacute;s de una unidad org&aacute;nica que ideol&oacute;gica. Los dirigentes del PSC-Congr&eacute;s consiguieron copar la direcci&oacute;n y el rumbo ideol&oacute;gico del socialismo catal&aacute;n hacia el viejo nacionalismo en el que siempre estuvieron integrados. En realidad, m&aacute;s que una unidad entre las tres organizaciones territoriales, se trat&oacute; de un pacto entre las direcciones del PSC-Congr&eacute;s y del PSOE, por la que los socialistas catalanes recuperaban la soberan&iacute;a en la pol&iacute;tica catalana que Largo Caballero neg&oacute; a Comorera, a cambio de integrarse plenamente en la estrategia del PSOE en la pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        Esta unidad org&aacute;nica no ha podido ocultar, con el paso de los a&ntilde;os, la lealtad dividida tanto de la militancia como del electorado socialistas. A pesar del fuerte compromiso del PSC con el proyecto socialista espa&ntilde;ol durante los a&ntilde;os 80, desde las primeras elecciones auton&oacute;micas de 1980, en las que se daba por descontado el triunfo de Ravent&oacute;s, ha habido siempre un desfase cualitativo entre los resultados obtenidos en las elecciones auton&oacute;micas y generales, llegando al 50%. Si bien el PSC ha obtenido tradicionalmente unos magn&iacute;ficos resultados en las legislativas, llegando casi a doblar a CiU en votos y esca&ntilde;os, en cambio en las auton&oacute;micas ha sucedido normalmente al rev&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Eso indica que aproximadamente la mitad del electorado socialista que ha apoyado al PSC en las generales, por identificarse con el PSOE, ha dejado de votarle en las auton&oacute;micas, y no para ir a otros partidos sino para nutrir la abstenci&oacute;n. Esto se puede comprobar comparando sus resultados y la participaci&oacute;n entre ambos tipos de elecci&oacute;n en las zonas en las que el PSC normalmente ha sido el partido m&aacute;s votado en las legislativas y en las municipales. No se trata del cl&aacute;sico desfase que puede sufrir un partido de &aacute;mbito estatal entre unas elecciones generales &ndash;m&aacute;s favorables&ndash; y unas auton&oacute;micas &ndash;m&aacute;s localistas&ndash;. Es un problema particular, pues ese desfase indica que una buena parte del electorado socialista de Catalu&ntilde;a siempre se ha identificado m&aacute;s con el PSOE que con el PSC, actuando cuando &eacute;ste le aportaba a aqu&eacute;l sus votos y sus esca&ntilde;os. Este electorado ha acabado por abandonar al PSC tras su apoyo al Estatut, el pacto con ERC y la deriva nacionalista bajo la direcci&oacute;n de Pasqual Maragall.
    </p><p class="article-text">
        El socialismo catal&aacute;n nunca ha sido la versi&oacute;n catalana del socialismo espa&ntilde;ol, sino la versi&oacute;n socialista del nacionalismo catal&aacute;n. Su prioridad ha sido siempre la construcci&oacute;n nacional de Catalu&ntilde;a, para desde su soberan&iacute;a pactar federalmente con Espa&ntilde;a. El nuevo federalismo del PSOE, en cambio, pretende que Espa&ntilde;a sea un Estado federal de tipo org&aacute;nico y cooperativo, lo que es muy distinto. Ambos defienden federalismos distintos. 
    </p><p class="article-text">
        Constatar esto nos permite entender las discrepancias actuales. Cuando el PSC defiende el Estatut de 2005, el car&aacute;cter nacional de Catalu&ntilde;a y el derecho de autodeterminaci&oacute;n, est&aacute; siendo coherente con la historia del socialismo catal&aacute;n. Y cuando el PSOE recorta el Estatut en las Cortes, defiende la soberan&iacute;a nacional espa&ntilde;ola y rechaza el derecho de autodeterminaci&oacute;n, es tambi&eacute;n coherente con la historia del socialismo espa&ntilde;ol en este aspecto. En el fondo se trata de dos socialismos que siempre han sido, y siguen siendo, distintos y dif&iacute;cilmente conciliables. Como lamentablemente lo son Catalu&ntilde;a y el resto de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Guerra Sesma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/socialismos-espanol-catalan-historicamente-distintos_1_5178959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Nov 2013 12:53:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los socialismos español y catalán son históricamente distintos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,PSOE,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE y el federalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/psoe-federalismo_1_5840261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee10a5da-3ecd-490f-9ce5-7e66efee58fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE y el federalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es el PSOE un partido federalista? Daniel Guerra apunta en este artículo que el federalismo no marcó la tradición histórica del socialismo español. Sí marcó, en cambio, un socialismo catalán que no procedía del obrerismo marxista sino del republicanismo federal</p></div><p class="article-text">
        La propuesta federal aprobada por el PSOE en Granada no tendr&aacute; un camino f&aacute;cil dada la polarizaci&oacute;n del debate entre los nacionalismos espa&ntilde;ol y catal&aacute;n que el desaf&iacute;o soberanista de Catalu&ntilde;a ha provocado. A la movilizaci&oacute;n social por la consulta ha respondido el PP con la Constituci&oacute;n, lo que puede conducir a un per&iacute;odo de enfrentamiento soterrado entre dos opiniones p&uacute;blicas cada vez m&aacute;s alejadas: la catalana, a favor de la soberan&iacute;a; la espa&ntilde;ola, a favor de una mayor recentralizaci&oacute;n del Estado. En ese contexto, el PSOE propone una reforma constitucional para redefinir el Estado auton&oacute;mico, reordenar su evoluci&oacute;n de hecho federal e incorporar la doctrina destilada por el TC a lo largo de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero la tradici&oacute;n federal espa&ntilde;ola no cuaj&oacute; decididamente ni en el liberalismo ni en la izquierda. Cuando el PSOE se empieza a constituir en 1879 asumi&oacute; a Espa&ntilde;a como su naci&oacute;n y como una realidad hist&oacute;rica y pol&iacute;tica asentada, por m&aacute;s que necesitara una transformaci&oacute;n profunda. Ya en 1873, el precedente grupo marxista de la secci&oacute;n espa&ntilde;ola de la AIT &ndash;de mayor&iacute;a anarquista- rechaz&oacute; el proyecto federal de la Primera Rep&uacute;blica y los movimientos cantonalistas. El federalismo era para aquellos primeros socialistas una idea burguesa y disgregadora defendida por sus m&aacute;ximos rivales en el campo obrero: los republicanos y los anarquistas. Y comenzaron a vincular la unidad pol&iacute;tica de la naci&oacute;n con la unidad del proletariado espa&ntilde;ol, lo que se mantendr&aacute; durante mucho tiempo como un axioma inquebrantable frente a nacionalistas y federalistas. As&iacute;, Pablo Iglesias escribe en 1899: &ldquo;los obreros castellanos, los obreros de Espa&ntilde;a, saben bien que en todas esas alharacas no hay una frase a favor de las clases oprimidas (&hellip;) sino miserables y ego&iacute;stas intereses&rdquo; (<em>El Socialista, </em>20.10.1899).
    </p><p class="article-text">
        Conforme el PSOE se institucionaliza a partir de 1910 (m&aacute;s lentamente que otros socialismos europeos) y se acerque al movimiento republicano, asumir&aacute; la idea de la &ldquo;descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa&rdquo;. La entrada de una hornada de dirigentes m&aacute;s intelectuales ampliar&aacute; el campo anal&iacute;tico de un partido hasta entonces b&aacute;sicamente obrerista. De ah&iacute; el apoyo a las Mancomunidades provinciales y regionales propuestas por Canalejas, por m&aacute;s que luego se manifestaron reticentes a las diputaciones vascas y a la Mancomunidad de Catalu&ntilde;a, al considerarlas como instituciones olig&aacute;rquicas en manos de unos nacionalismos burgueses que no respetaban la autonom&iacute;a municipal. Frente al relativismo general con respecto al regionalismo, el socialismo espa&ntilde;ol tuvo una actitud m&aacute;s decidida a favor del municipalismo, pues fueron los ayuntamientos las primeras instituciones en la que aquellos concejales socialistas comenzaron a hacer una pol&iacute;tica distinta.
    </p><p class="article-text">
        En esa evoluci&oacute;n hacia la descentralizaci&oacute;n regional y sin despegarse del rechazo general a los &ldquo;regionalismos burgueses&rdquo;, el PSOE se enfrent&oacute; de manera distinta a los nacionalismos vasco y catal&aacute;n, que tampoco eran iguales. Si bien rechaz&oacute; el vasco por su integrismo religioso y su racismo contra el proletariado espa&ntilde;ol que trabajaba en Vizcaya, acarici&oacute; la idea de una participaci&oacute;n modernizadora de la burgues&iacute;a catalana, representada por la Lliga Regionalista de Camb&oacute;, en la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del Estado decadente de la Restauraci&oacute;n. Ello favoreci&oacute; la participaci&oacute;n de Iglesias en la Asamblea de Parlamentarios de 1917, en la que se pidi&oacute; la autonom&iacute;a regional. En ese contexto, se aprob&oacute; en el XI Congreso de 1918 una moci&oacute;n federalista presentada por los socialistas catalanes con el apoyo de Besteiro, y el PSOE lleg&oacute; a participar en la redacci&oacute;n del primer proyecto estatutario catal&aacute;n en 1919. Sin embargo, la reacci&oacute;n de la burgues&iacute;a catalana contra el movimiento obrero de Barcelona tras la huelga de <em>La Canadiense</em> modific&oacute; el concepto esperanzador de los socialistas, provoc&oacute; un nuevo rechazo al regionalismo y cambiaron la moci&oacute;n federalista de 1918 por otra moderadamente autonomista en el congreso extraordinario de 1919, marcando la doctrina oficial hasta 1939.
    </p><p class="article-text">
        Al final de la dictadura de Primo de Rivera, el PSOE volvi&oacute; a acercarse al nacionalismo republicano catal&aacute;n y a posiciones federalistas (especialmente Araquist&aacute;in). Pero en el debate constituyente de 1931 se retom&oacute; la moci&oacute;n autonomista de 1919 para rechazar el federalismo de la nueva Rep&uacute;blica. Jim&eacute;nez de As&uacute;a y Fernando de los R&iacute;os lo argumentaron diciendo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Que el federalismo serv&iacute;a para constituir nuevos estados mediante los pactos conmutativos ideados por Pi y Margall, pero no para descentralizar un Estado ya constituido: se admit&iacute;a la <em>federaci&oacute;n </em>de territorios, pero no la <em>federalizaci&oacute;n </em>de un territorio;</li>
                                    <li>Que Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s demasiado desigual, social y territorialmente, como para generalizar un autogobierno igualitario;</li>
                                    <li>Que los Estados federales conocidos, especialmente Alemania y EE.UU., se estaban centralizando y se alejaban de hecho del paradigma federal.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Durante la dictadura de Franco, partiendo de las ideas de su padre Luis y desde su exilio mexicano, Anselmo Carretero ide&oacute; un Estado federal igualitario sobre la realidad  diversa de las regiones hist&oacute;ricas espa&ntilde;olas (<em>&ldquo;Naci&oacute;n de naciones&rdquo;</em>), pero rechazando el Estado plurinacional de soberan&iacute;as compartidas. Sus ideas influyeron en el federalismo ret&oacute;rico de los congresos de 1974 y 1976, en un nuevo acercamiento del PSOE a los nacionalismos perif&eacute;ricos frente al enemigo com&uacute;n, el nacionalismo espa&ntilde;ol exacerbado e impuesto por la dictadura (como sucediera con Primo de Rivera). Pero, al igual que en 1931, este federalismo ret&oacute;rico se retrajo en el debate constituyente de 1978 a favor de un prudente autonomismo general, que se reafirmar&aacute; en el pacto con la UCD para la LOAPA y en los pactos auton&oacute;micos de 1992 con el PP.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de algunos pronunciamientos puntuales como los de Araquist&aacute;in, Carretero y de algunos socialistas guipuzcoanos como Madinabeitia, Xanti de Meabe o T. Echevarr&iacute;a en los a&ntilde;os 20, el federalismo no marc&oacute; la tradici&oacute;n hist&oacute;rica del socialismo espa&ntilde;ol. S&iacute; marc&oacute; la del socialismo catal&aacute;n, un socialismo distinto que no proced&iacute;a del obrerismo marxista sino del republicanismo federal, y que nunca actu&oacute; como la versi&oacute;n catalana del socialismo espa&ntilde;ol, sino como la versi&oacute;n socialista del nacionalismo catal&aacute;n. Lo que explica, tambi&eacute;n, algunas diferencias actuales entre ambos socialismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Guerra Sesma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/psoe-federalismo_1_5840261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2013 17:31:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE y el federalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
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