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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lolita Bosch]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lolita_bosch/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lolita Bosch]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hay guerra desde el lunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hay-guerra-lunes_129_7929682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2f73b9f-e804-4f08-81ab-d7927096ef2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay guerra desde el lunes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escuchemos al pueblo palestino, escuchemos al pueblo judío, escuchemos a las comunidades cristianas, las activistas, las madres que tratan de evitar un futuro así, igual de repetido, para sus familias</p></div><p class="article-text">
        La guerra estall&oacute; el pasado lunes. Incre&iacute;blemente, se pueden contar las cosas as&iacute;. Israel y Palestina viven inmersos en una violencia c&iacute;clica que el lunes estall&oacute; de nuevo. Por el futuro de Jerusal&eacute;n. Esa ciudad incre&iacute;ble sobre la que todos opinan y que todos calientan, pero que no hemos sabido entender en su complejidad, sus contradicciones y su ejemplo de resistencia. Yo he estado en Jerusal&eacute;n. Es una ciudad que adoro. Tiene algo imponente que lo ocupa todo. Es realmente cuna de muchas de las cosas que hoy somos. Y en Jerusal&eacute;n el lunes estall&oacute; una guerra. Que es una frase tremenda pero cierta. Estuve en la ciudad hace un tiempo para hablar con activistas de ambos lados que trabajaran para solucionar el conflicto. Me admir&oacute; su resistencia y su capacidad de comprensi&oacute;n. Cruc&eacute; a Palestina, pint&eacute; el muro y regres&eacute; horrorizada. Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 15 a&ntilde;os que no salen de un espacio de 15 kil&oacute;metros cuadrados. Tabiques con ruedas que van estrechando, cercando, a una poblaci&oacute;n ag&oacute;nica. Mujeres de ambos lados de la frontera m&oacute;vil que no quieren que sus hijos e hijas vayan a la guerra. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabemos suficiente? En ocasiones, la &uacute;nica manera de evitar el servicio militar obligatorio es participar en un asentamiento. Es de las pocas cosas que libra a los j&oacute;venes de luchar y/o morir. La verdad: no sabemos suficiente sobre lo que est&aacute; pasando en esa zona inagotable del mundo y por qu&eacute;. No sabemos suficientes de las (muchas) divisiones internas y las voces que se alzan para detener la violencia en todos los rincones de los dos pa&iacute;ses. Hemos cometido la brutalidad de utilizar la palabra nazi para hablar de los perpetradores de un apartheid brutal. Vemos al pueblo jud&iacute;o como v&iacute;ctimas del holocausto sin destacar todos los esfuerzos que ha hecho para entenderlo, para superarlo, para explicarlo y tratar que no se repita. Y a menudo no queremos escuchar nada porque lo resumimos diciendo barbaridades tan, tan impunes, como que &ldquo;Israel est&aacute; haciendo con Palestina lo que Alemania hizo con los jud&iacute;os&rdquo;. &iquest;En serio? &iquest;Eso es todo lo que sabemos hacer para detener un conflicto que cala tan profundo que no sabemos si encontraremos en alg&uacute;n momento las ra&iacute;ces? &iquest;Tan poco podemos acompa&ntilde;ar a todas las personas que tratan de detenerlo? Por lo visto s&iacute;. Por lo visto nos solidarizamos m&aacute;s con unos muertos que con otros (de ambos lados, no estoy diferenciando). Lo resum&iacute;a el escritor David Aliaga en twitter: &ldquo;Vaya papel&oacute;n est&aacute;n haciendo esos cuya &uacute;nica respuesta a lo que est&aacute; pasando estos d&iacute;as en #Israel es agitar una bandera. Mi bandera son los que est&aacute;n muertos y heridos, y no deber&iacute;an estarlo; a los cad&aacute;veres no les pido pasaporte, ni confesi&oacute;n.&rdquo; Y s&iacute;. Esto no es Hollywood. De modo que al decir&nbsp;bandera puede verse cualquier cosa. No lo hace.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces entiendo que ideol&oacute;gicamente nos pongamos del lado de las v&iacute;ctimas constantes del poder gubernamental y no de las de los impactos de bala. Pero es una reflexi&oacute;n absurda e inerte. Hay voces disidentes en ambos lados y, de hecho, los lados no son tan estrictos.&nbsp;Resulta evidente, imprescindible y justo defender a las v&iacute;ctimas del apartheid. Tenemos que hablar con Palestina y por Palestina. Y s&iacute;, tenemos que leer a la extraordinaria poeta Rafeeh Ziadah cuyo grito surge desde Gaza. Pero tambi&eacute;n necesitamos leer a Etgar Keret y su percepci&oacute;n de un pa&iacute;s que no deber&iacute;amos tratar, impunemente, de resumir. Tenemos que conocer a las mujeres de negro que cada viernes ocupan carreteras israel&iacute;s pidiendo que no manden a sus hijas e hijos a la guerra. Y necesitamos tambi&eacute;n conocer a la juventud israel&iacute; que vigila las fronteras para valorar el trato que reciben las palestinas y los palestinos. Espantoso, sin duda. Pero que conste que hay alguien report&aacute;ndolo, guardando memoria, todav&iacute;a escandaliz&aacute;ndose (y que conste que ese es el &uacute;nico camino). 
    </p><p class="article-text">
        Porque no son bloques, no es Israel contra Palestina. Sino una idea del mundo contra otra. Sin duda lo que ocurre es mucho m&aacute;s complejo. La situaci&oacute;n en Palestina es desesperada. Recuerdo que cuando ofrec&iacute; mi ayuda con proyectos de activismo me propusieron hacer una oficina m&oacute;vil en un coche porque la situaci&oacute;n c&iacute;clica puede estallar en cualquier momento. S&eacute; de madres israel&iacute;s que se plantean vivir en un asentamiento (que ideol&oacute;gicamente no respetan) con tal de no mandar a hijas e hijos a la guerra. S&eacute; de gente que se ha ido del pa&iacute;s cuando a su hija de 16 a&ntilde;os la han comenzado a obligar a aprender sobre las armas en la escuela. Y conozco v&iacute;ctimas del terrorismo de Ham&aacute;s en Israel, v&iacute;ctimas del terrorismo y las bombas, gente que sufre. Porque finalmente se resume a eso: la gente que sufre. He escuchado sirenas de alerta en las universidades de Jerusal&eacute;n que hacen que j&oacute;venes muy j&oacute;venes convivan con la amenaza con una naturalidad desgarradora. Y es cierto, las palestinas y palestinos apenas pueden defenderse. En ocasiones tienen un permiso para estar en Jerusal&eacute;n (que no en Israel) y nada m&aacute;s. Muchas de ellas, de ellos, tienen un permiso de residencia jordano que no les permite salir del encierro que es su pa&iacute;s: que ya no aparece en Google Maps como un pa&iacute;s, que advierte de que es zona de peligro en la frontera (con c&aacute;rteles fijos, sin esperanza), que est&aacute; lleno de personas injustamente tratadas y desesperadas, que rompe, de verdad, con el coraz&oacute;n en la mano, rompe.
    </p><p class="article-text">
        Palestina es un pa&iacute;s efervescente y triste. Israel es un pa&iacute;s infinitamente m&aacute;s complejo de lo que nos hacen creer los medios posicionados. Y la ciudadan&iacute;a, si tuviera el derecho a hablar y a ser escuchada, estoy segura de que mayoritariamente quiere la paz. No sirve que gritemos desde aqu&iacute;. Deber&iacute;amos estar ayudando. Porque desde adentro, dudo que quieran seguir compartimentando nada. Los hijos e hijas de supervivientes de los campos de concentraci&oacute;n han recibido un trato discriminatorio o arribista de Israel. Su realidad no es la realidad del pa&iacute;s. Y han visto a sus familiares usados impunemente por la propaganda. &iquest;De verdad pensamos que salieron miles de supervivientes enloquecidos de Europa y se instalaron ah&iacute; sin mirar qu&eacute; ten&iacute;an alrededor? &iquest;Que les dio igual el dolor ajeno? &iquest;Que ese momento hist&oacute;rico lo resume todo? No es as&iacute;. Israel y Palestina son pa&iacute;ses que debemos tratar de comprender sin tratar de parecer buenas personas. Es el &uacute;nico modo, reconocer la contradicci&oacute;n. Porque esa contradicci&oacute;n esencial, dijera Adorno, representa el conflicto interno de una gran parte de la ciudadan&iacute;a europea (antisemita, islamof&oacute;bica&hellip; &iquest;sigo?).
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que podemos aportar es nuestra solidaridad. Nuestra crispaci&oacute;n no sirve. Al contrario, molesta. Todas, todas las personas que se est&aacute;n esforzando para construir la paz en el mundo la necesitan. Y esto en Palestina y en Israel es especialmente complicado. Porque es un pa&iacute;s acostumbrado a frases tan inexplicables como &eacute;sta: La guerra estall&oacute; el pasado lunes. &iquest;Mi propuesta? &iquest;Y si buscamos las voces disidentes? &iquest;Y si escuchamos en lugar de tener la raz&oacute;n? &iquest;Y si construimos un relato con la voz de todas las v&iacute;ctimas directas y colaterales de esta guerra que no acaba? &iquest;O de verdad nos seguiremos posicionando y basta, sin pensar en lo que ocultan las potencias extranjeras a cambio de mantener un pa&iacute;s no &aacute;rabe en la regi&oacute;n, a cambio de tolerar el apartheid de Gaza y Cisjordania y ver como se pudren sus habitantes, a cambio de juzgar impunemente con nuestro limitado conocimiento hist&oacute;rico, a cambio de no buscar las voces disidentes de Israel, las voces cr&iacute;ticas y responsables?
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, insisto: Jerusal&eacute;n es una ciudad impresionante que muestra afuera muchas cosas que tenemos dentro. Algunas muy evidentes, otras muy &iacute;ntimas. Escucharla ser&iacute;a escuchar a las personas que la habitan (y escucharnos a nosotras, a nosotros). Ser&iacute;a ayudar a crear un espacio de di&aacute;logo. Favorecer la comprensi&oacute;n. Buscar el fin del apartheid, el terrorismo y las hostilidades. No es f&aacute;cil, claro que no es f&aacute;cil, es el conflicto por excelencia de este lado del mundo. Y aunque a veces parece que estemos dispuestas a llevarnos la contraria, en el fondo sabemos que en la violencia nadie tiene estrictamente la raz&oacute;n (aunque curiosamente en algunas ocasiones creamos entender sus motivos&hellip; &iquest;de verdad? &iquest;los tiene?). La paz, como dec&iacute;a Gandhi, es un camino. Y quienes estamos en pa&iacute;ses m&aacute;s seguros deber&iacute;amos ayudar a construir ese camino para que lo transiten otros, otras. No para ponernos enfrente con una ira que no busca soluciones sino que resume, clasifica, determina. Escuchemos al pueblo palestino, escuchemos al pueblo jud&iacute;o, escuchemos a las comunidades cristinas, las activistas, las madres que tratan de evitar un futuro as&iacute;, igual de repetido, para sus familias. Y recordemos que estamos escribiendo esto desde un pa&iacute;s especialmente impune con la carrera armament&iacute;stica que tiene mucho que reprocharse (que tenemos mucho que reprocharle). Hagamos la paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hay-guerra-lunes_129_7929682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 May 2021 20:12:36 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Querida Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/querida-colombia_129_7918184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57d1289c-08af-414c-93ba-928857e7ac0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es fortuito, sino resultado de años y años de injerencia extranjera, capital y de derechas. De repartir el poder de acuerdo con objetivos no locales</p><p class="subtitle">Qué está pasando en Colombia y por qué la fallida reforma fiscal provocó tantas protestas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los problemas sociales no deben solucionarse con militares&rdquo; ha dicho estos d&iacute;as un amigo de Lucas Villa, el joven que recibi&oacute; el impacto de ocho balas durante una protesta contra el abuso pol&iacute;tico y de orden. Como Lucio, su amigo es joven, estudiante, pacifista. Y necesita recordarnos algo as&iacute; de b&aacute;sico: que el ej&eacute;rcito no es para eso, que las exigencias de la ciudadan&iacute;a no pueden ser silenciadas con balas. Y que no se puede, a&ntilde;ado yo, matar la verdad, el cuestionamiento, el derecho leg&iacute;timo de estar en contra. Sea del lado que sea. Parece b&aacute;sico pero necesitamos record&aacute;rnoslo a cada rato. Nuestro leg&iacute;timo derecho de disentir y manifestarnos es la semilla imprescindible de una sociedad sana.
    </p><p class="article-text">
        Sociedad sana: Casi parece una tautolog&iacute;a (que mi corrector se empe&ntilde;a a corregir por patolog&iacute;a, lo que considero una buena percepci&oacute;n involuntaria). Pero las hay. O hay momentos. De hecho, cuando se firm&oacute; la paz en Colombia parec&iacute;a que se acercaba uno de esos momentos que no olvidamos nunca. Fue emocionante, a pesar de las cr&iacute;ticas, las puntualizaciones y los peros (que los hab&iacute;a, siempre los hay, muchos de ellos leg&iacute;timos). El primero de los acuerdos se firm&oacute; en Cartagena de Indias en septiembre 2016 y se hizo un plebiscito para refrendarlo con la sociedad; pero la sociedad vot&oacute; no (porque ninguna guerra queda impune, porque la construcci&oacute;n de la paz es mucho m&aacute;s complicada que la ca&iacute;da a la violencia y porque tras generaciones de conflicto es complicado comenzar de nuevo). Aun as&iacute;, sin rendirse, tras semanas de negociaci&oacute;n y debate p&uacute;blico, se firm&oacute; un segundo acuerdo en Bogot&aacute; el 24 de noviembre que fue ratificado por la C&aacute;mara de Representantes y el Senado de Colombia, finalmente, a finales el 30 de noviembre de 2016. Hace unos cuatro a&ntilde;os y medio, y gracias al esfuerzo de much&iacute;simas organizaciones civiles y de derechos humanos que trabajaron incansablemente en todo esto.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo sabemos en Espa&ntilde;a (o no, a menudo parece que no, pero deber&iacute;amos saberlo): la dictadura militar, la dictadura de la violencia y el sometimiento a un gobierno extranjero, dijera Adorno, acaban explotando como hongos podridos en la boca. Lo sabemos (aunque no es, ni de lejos, o no todav&iacute;a, la idea transversal que nos atraviesa): la historia y el silencio se pagan muy caros. Y la voz de la resistencia colombiana, hace a&ntilde;os, nos sirve (o deber&iacute;a servirnos) como ejemplo de embate a la herencia hist&oacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Combatir en Colombia es combatir una guerra civil de d&eacute;cadas, un ej&eacute;rcito profundamente armado y corrupto, todas las violencias que someten al pa&iacute;s, la injusticia que viven las familias que han perdido tantas veces, la pobreza, las personas desplazadas, secuestradas, desaparecidas, muertas. Y a&uacute;n as&iacute; la gran disidencia es pac&iacute;fica y sigue abogando por los mismos derechos por los que se ha abogado desde hace tanto, demasiado, tiempo (No s&oacute;lo en Colombia, claro, sino en el mundo; pero &iquest;qu&eacute; har&iacute;amos sin ver que hacer algo as&iacute; es posible?). Este es un movimiento que no cesa. Aunque en Colombia haya generaciones enteras (&iexcl;generaciones!) cansadas de luchar y sentirse amenazadas. La vinculaci&oacute;n del gobierno de Colombia con el de los Estados Unidos es larga y compleja, pero sin duda afecta a la voluntad de silenciar un pueblo valiente, generoso y atento. Ser la plantaci&oacute;n ilegal de medio mundo es una situaci&oacute;n tremenda. Vivir bajo el yugo del capital extranjero es desesperante. Lo sabe cualquier persona que conozca Colombia. Como sabe tambi&eacute;n que el pa&iacute;s es un punto y aparte. Uno de esos pa&iacute;ses <em>que s&iacute;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora Colombia sale de nuevo a la calle, con memoria, con dignidad, con valent&iacute;a, armada de paz. Incre&iacute;blemente armada de paz. Hay quien dice que es su entrada definitiva en el siglo XXI, hay quien ve en el hartazgo la estela de la guerra, hay quien entiende la indignaci&oacute;n por motivos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, corruptos). Sea como sea, de nuevo Colombia sale a la calle armada de paz. Con una alegr&iacute;a contagiosa que reconocemos y una esperanza que nunca, nunca se agota (Y eso los honra). Lamentablemente, m&aacute;s de 20 muertos despu&eacute;s, varias portadas internacionales despu&eacute;s, varias indignaciones y tristezas despu&eacute;s, el expresidente &Aacute;lvaro Uribe, a quienes mucho responsabilizan de una violencia institucional sin precedentes (incluso en Colombia: sin precedentes), tuite&oacute; el pasado 3 de mayo sus recomendaciones para luchar contra esa resistencia digna y pac&iacute;fica y necesaria: &ldquo;1.Fortalecer FFAA (las Fuerzas Armadas), debilitadas al igualarlas con terroristas, La Habana y JEP (Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz). Y con narrativa para anular su accionar leg&iacute;timo; 2. Reconocer: Terrorismo m&aacute;s grande de lo imaginado; 4. (sic: 3) Acelerar lo social; 5. (sic: 4) Resistir Revoluci&oacute;n Molecular Disipada: impide normalidad, escala y copa&rdquo;. Y este &uacute;ltimo consejo no es suyo, sino del neonazi chileno Alexis L&oacute;pez, que tal y como cuenta el medio imprescindible <em>La silla vac&iacute;a</em>: &ldquo;mira la protesta social &mdash;as&iacute; sea pac&iacute;fica&mdash; como una de las m&uacute;ltiples caras de una guerra que libra la delincuencia contra la institucionalidad para tomarse el poder y acabar con la democracia&rdquo;. As&iacute; las cosas en la derecha latinoamericana. No es fortuito, sino resultado de a&ntilde;os y a&ntilde;os de injerencia extranjera, capital y de derechas. De repartir el poder de acuerdo con objetivos no locales. De tratar de polarizar una sociedad que, a pesar de todo, est&aacute; representada en todos sus estratos en las protestas pac&iacute;ficas. No, no es fortuito sino una consecuencia de esta historia que nos pisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece fortuito, pero es reflejo de un profundo amor por la tierra y por los dem&aacute;s, de la responsabilidad civil, y de honrar a las muertas y los muertos que nos preceden, es que sigan naciendo j&oacute;venes valientes y consecuentes como Lucas Villa. Que a pesar de que el presidente Iv&aacute;n Duque tuiteara con falsa indignaci&oacute;n ecu&aacute;nime (en la que apenas conf&iacute;a la curtid&iacute;sima ciudadan&iacute;a colombiana) que &ldquo;Condenamos lo sucedido en Pereira con el joven Lucas Villa y sus compa&ntilde;eros mientras marchaban pac&iacute;ficamente en el viaducto&rdquo;. Y le exigiera p&uacute;blicamente al &ldquo;<a href="https://twitter.com/DirectorPolicia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@DirectorPolicia</a> Vargas, (que) tenemos que dar con el paradero de culpables y llevarlos ante la Justicia. No toleramos estos actos de violencia y los rechazamos&rdquo;, no cesa. Seg&uacute;n el poder f&aacute;ctico no cesa porque se ha creado una &ldquo;narrativa para anular&rdquo; el &ldquo;accionar leg&iacute;timo&rdquo; de las Fuerzas Armadas o porque el &ldquo;terrorismo (es) m&aacute;s grande de lo imaginado&rdquo;. Pero no es cierto. No cesa porque un poder tan estricto, mal acostumbrado, largo y protegido por la silenciosa comunidad internacional, es tan, tan fruct&iacute;fero, econ&oacute;micamente hablando, que para ganar y mantenerse firmes (literalmente: firmes) vale todo. Aunque no sirva. Tras unas protestas leg&iacute;timas y necesarias, tras los asesinatos de m&aacute;s de 24 personas de acuerdo con el New York times del d&iacute;a 6 de mayo (&iexcl;24 personas! &iquest;Se imaginan?), en Colombia siguen naciendo j&oacute;venes valientes y consecuentes como Lucas Villa. 
    </p><p class="article-text">
        No en vano Colombia ha sido la plantaci&oacute;n ileg&iacute;tima del mundo occidental que ahora mira con incredulidad la violencia y se miente much&iacute;simo menos que otros pa&iacute;ses. O se miente sobre todo desde afuera. Porque desde adentro la conocen y saben c&oacute;mo combatirla. C&oacute;mo se hacen tantas y tantas cosas en Colombia: sin rendirse nunca, sin dejarse callar, sin perder de vista la belleza, la educaci&oacute;n, la solidaridad y la generosidad. No hablo por hablar. Fue una de las cosas que grab&oacute; Lucas Villa unos d&iacute;as antes de que &lsquo;unos desconocidos vestidos de civil&rsquo; le dispararan 8 balas en un puente peatonal de Pereira: &ldquo;Dios los bendiga y quedamos as&iacute;, no pasa nada. Nos recordamos en los corazones. En la buena, en la buena, chachos&rdquo;. Y no vamos a dejarlo solo, porque la dignidad que nos recuerda constantemente la resistencia pac&iacute;fica de Am&eacute;rica Latina es imprescindible homenajearla, acompa&ntilde;arla y aplaudirla: nuestro coraz&oacute;n, con ustedes. Querida, querida Colombia, aqu&iacute; estamos y una vez m&aacute;s: gracias por el ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (PD. Vean, si no la conocen, la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Fernando Trueba basada en un libro de H&eacute;ctor Abad Faciolince: <em>El olvido que seremos</em>, un canto de amor a un pa&iacute;s, tan bello, oiga, que llega en el momento oportuno).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/querida-colombia_129_7918184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 May 2021 20:20:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La impunidad de las aseguradoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/impunidad-aseguradoras_129_7275349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48877763-96e4-4545-a8a5-ec405ab9f98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La impunidad de las aseguradoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevo 14 meses esperando que Bankia cierre una cuenta de mi familiar mientras sigo pagando un crédito que tenía abierto pero con un seguro de vida. ¿Puedo cancelar la cuenta? No, porque se debe dinero a la aseguradora.¿Puedo cobrar el seguro de vida de la aseguradora? No</p></div><p class="article-text">
        S&eacute; que muchas y muchos se encuentran en mi lugar. Y se desesperan. No hay para menos. En medio de esta tragedia mundial en la que no todas las personas tendremos los mismos derechos, ahora que tantas personas est&aacute;n perdiendo sus trabajos, que hay cientos de miles de ERE, viviendo en la incertidumbre y una perspectiva de futura tan borrosa. Ahora que hay quien est&aacute; haciendo malabarismos para salvar situaciones que ya eran precarias y que hay tanta gente olvidada. Justo ahora, cuando nos est&aacute; pasando todo esto y muchas de nosotras, de nosotros, estamos buscando un lugar nuevo desde el que entenderlo todo. Ahora. Las aseguradoras son m&aacute;s aseguradoras que nunca. Tremendas.
    </p><p class="article-text">
        Hace 14 meses perd&iacute; un familiar cercano. De hecho, he perdido tres en estos &uacute;ltimos tiempos. Una tragedia tras otra. Pero la primera muerte ha generado adem&aacute;s de la tristeza y el vac&iacute;o un sin prop&oacute;sito de papeles que deber&iacute;a estar, desde cero, resuelto de otro modo. Ahora m&aacute;s que nunca. Cuando sumada a la situaci&oacute;n personal de cada una, vivimos rodeadas de tanta, tanta muerte. Es un n&uacute;mero espantoso, pero llevamos 70.000 muertas y muertos. Son n&uacute;meros de guerra, de dictadura, de exterminio. Es un n&uacute;mero inconmensurable que no logramos entender. Y tal y como cont&oacute; la Universidad de Ju&aacute;rez, pensando en la guerra de M&eacute;xico, cada v&iacute;ctima afecta, &iacute;ntimamente, a 10 personas m&aacute;s; colateralmente y de forma profunda, a unas 25. 
    </p><p class="article-text">
        Hagamos los n&uacute;meros del horror: 70.000 personas son 700.000 afectadas &iacute;ntimamente y 1.750.000 personas profundamente tocadas por la muerte de un ser querido. M&aacute;s tres millones de contagios. El n&uacute;mero es incomprensible. Absolutamente. Y ninguna de nosotras, de nosotros, estaba preparada para resistir a un momento as&iacute;. Como siempre, lo que m&aacute;s asco nos produce es quien se est&aacute; lucrando con nuestra tristeza. Y creo que se habla poco, realmente muy poco, del negocio impune de las aseguradoras bancarias. Las impunes aseguradoras bancarias. De mis tres muertos tan tristes he hecho muchos tr&aacute;mites. En la funeraria vendieron sus datos para p&aacute;ginas web de lutos que nadie ha pedido y que hemos tenido que solicitar que descuelguen de la red. Para mis tres muertos s&oacute;lo dos personas me han dado el p&eacute;same cuando he llamado para hacer un tr&aacute;mite. A mis muertos la burocracia del capital los llama &lsquo;siniestros&rsquo;. No les importa la cercan&iacute;a ni les importa el dolor. Son n&uacute;meros que no multiplican por personas entristecidas sino por dinero. Y est&aacute;n haciendo una fortuna.
    </p><p class="article-text">
        Les cuento. Despu&eacute;s de tr&aacute;mites y pagos y tr&aacute;mites y pagos y aguantar llamadas y llamadas en las que nadie te dice un 'lo siento' para acompa&ntilde;arte y las muestras de sensibilidad y humanidad, tan frecuentes en los hospitales y centros sanitarios, son nulos en las instancias burocr&aacute;cticas. Incluso se ofenden si despu&eacute;s de decir &ldquo;se ha muerto mi&hellip;&rdquo; dejas un silencio esperando el p&eacute;same. No escuchan. Est&aacute;n contando beneficios. Y de verdad, si hacemos n&uacute;meros, son inmensos, desproporcionados, abusivos e impunes. Lo s&eacute; porque he tenido que hacer tr&aacute;mites en bancos que hab&iacute;an contratado seguros para cr&eacute;ditos de las personas difuntas, hipotecas de las personas difuntas, deudas de las personas difuntas&hellip; insisto: personas y difuntas. En 70.000 casos si s&oacute;lo contamos las v&iacute;ctimas de COVID. De modo que hay 70.000 familias que han vivido algo similar a lo que he vivido yo, que llevo 14 meses esperando que Bankia cierre una cuenta de mi familiar mientras he seguido pagando un cr&eacute;dito que mi familiar ten&iacute;a abierto pero con un seguro de vida. &iquest;Puedo cancelar la cuenta? No, porque se debe dinero a la aseguradora. &iquest;Puedo cobrar el seguro de vida de la aseguradora? No. Lo saben los centros asistenciales donde vas a pedir documentaci&oacute;n, los hospitales privados y la administraci&oacute;n: &iquest;Qu&eacute;, no os pagan el seguro que ten&iacute;a tu&hellip;, no? Pues no. No s&oacute;lo no nos pagan el seguro sino que a mi&hellip; lo llaman siniestro, 14 meses de agon&iacute;a burocr&aacute;tica les parecen 14 meses de beneficios y sus respuestas son propias de aut&oacute;matas. Mapfre Vida Bankia no nos dice nada, me explican cuando se dignan a ponerse al tel&eacute;fono. Y digo cuando se dignan porque han estado meses sin contestarnos y cuando lo hicieron llegaron a decir cosas como &ldquo;que venga tu&hellip;&rdquo; y ante mi sorpresa y mi reacci&oacute;n: &ldquo;pero si ha muerto&rdquo;, su &uacute;nica contestaci&oacute;n posible fue: &ldquo;pues que venga quien sea, no importa&rdquo;. No. Ya he entendido que no les importa. 
    </p><p class="article-text">
        Un gran amigo abogado me sugiere dejarlo correr, que es lo que hace alrededor del 60% de familias porque no tienen la fuerza para pasar por un duelo &iacute;ntimo y una tortura burocr&aacute;tica. Pero yo no quiero rendirme. No quiero que mi&hellip; quede como deudor en ning&uacute;n sitio porque nunca lo fue en vida. Quiero que se respeten sus derechos como difunto igual que se le ten&iacute;an que respetar en vida. Quiero cerrar el c&iacute;rculo para cerrar la peor parte del duelo. Pero Bankia y Mapfre no me dejan y no se inmutan. Y yo hablo de dos, pero son todos. Las aseguradoras bancarias se est&aacute;n forrando gracias al cansancio y la tristeza de tantas, tant&iacute;simas familias que est&aacute;n perdiendo a sus familiares. Ellos, ellas, salen ganando. La gente se cansa y gana la banca. Impunemente y con el dolor irreparable de la ausencia, sigue ganando la banca. &iquest;Y quien les reclama qu&eacute;? Nadie, estamos demasiado ocupadas para entender el calvario por el que transitan, en silencio, miles de familias de este pa&iacute;s para que se haga justicia con sus difuntos, para recuperar el dinero que les corresponde y para que les hablen con respeto. Ya te cansar&aacute;s, me dicen. Qu&eacute; va. Se lo acabar&aacute;n quedando todo. Para nada. Hace 14 meses que les exijo una respuesta m&iacute;nimamente solidaria. Me contengo, cr&eacute;anme que me contengo, para no ir a decirles lo que se merecen escuchar. No les permitir&eacute; que ensucien nuestro duelo con su avaricia. De modo que semana tras semana les mando una factura de mis honorarios por estar haciendo el trabajo que tendr&iacute;an que hacer ellos. &iquest;Sirve de algo? Hay quien dir&iacute;a que no. Yo creo que la dignidad va antes. La nuestra y la de nuestras muertas, nuestros muertos. Y conste que dije Bankia y Mafre; sumen sus voces a este escrito en los comentarios. Que al menos sepan que lo sabemos. Y descansen nuestros muertos y muertas en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/impunidad-aseguradoras_129_7275349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Mar 2021 21:22:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La impunidad de las aseguradoras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Evaristo a Pablo Hasel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/evaristo-pablo-hasel_129_7240317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2603985-8d2a-4d38-9c08-51b5240811c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Evaristo a Pablo Hasel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo invito cuando salga a vivir en un país como México, en el que tenemos miedo a recurrir a las fuerzas del orden porque están compinchadas con el narcotráfico, o como Yemen en el que las mujeres no pueden recurrir a las autoridades</p></div><p class="article-text">
        He podido escuchar a Pablo Hasel en diversas ocasiones y leer algunos de sus textos y canciones. Mediocres, a mi modo de ver. Pero esto no importa en la defensa de sus libertades. Salgo a la calle a defender la libertad de alguien con quien no tengo absolutamente nada que ver. Alguien que puede escribir art&iacute;culos que digan cosas como &ldquo;Que pongan ellos la otra mejilla, cosa que no hacen, pero que a nosotros y nunca mejor dicho, nos dejen en paz.&rdquo; Mi ant&iacute;tesis en la idea de la paz social. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien que sobre mi activismo por la paz y el de tant&iacute;simas otras personas, dice: &ldquo;Quienes se reivindican pacifistas se otorgan el monopolio de la lucha por la paz, cuando en el mejor de los casos lo &uacute;nico que hacen es perpetuar la violencia de los opresores al condenar la autodefensa que les impida ejercer la violencia o terminar con su impunidad. Por eso no podemos permitir que nos den lecciones de paz y embauquen al personal vendi&eacute;ndoles que son ellos quienes pueden conquistarla.&rdquo; Alguien que s&oacute;lo ve en blanco y negro y con quien no comparto casi ninguna opini&oacute;n, a pesar de ser los dos de izquierdas; y que es m&aacute;s, estoy segura aunque no sea una opini&oacute;n muy popular, no tiene ni idea de lo que es vivir de verdad es un pa&iacute;s violento como el otro pa&iacute;s m&iacute;o (M&eacute;xico) ni crecer con pobreza extrema o exclusi&oacute;n social desbordada como padece un tercio de los habitantes del mundo que compartimos. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien que si estuviera dos meses viviendo bajo un r&eacute;gimen como el que defiende, alguien tan iluso y tan naif, tan ignorante de los verdaderos retos contra la pobreza y el desprecio social, que puede permitirse sentirse casi un m&aacute;rtir y un adalid de las protestas de la calle. No lo es. Es una persona que tiene derecho a decir y escribir lo que le parezca oportuno, y por eso salgo a defenderlo, pero que exuda un odio que si lo ley&eacute;ramos en un votante de Vox o de la derecha catalana (l&eacute;ase Quim Torra) nos parecer&iacute;a despreciable y absolutamente denunciable. Hasel no. Hasel no, porque es de izquierdas y el esfuerzo de autocr&iacute;tica de la izquierda en nuestro pa&iacute;s es m&aacute;s que cuestionable. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dice Hasel mismo, es cierto, pero lo dice con rabia, sin ninguna voluntad de encontrar la paz social por la que la izquierda de este pa&iacute;s y de tantos ha trabajado durante tantos a&ntilde;os. Sin ning&uacute;n agradecimiento por sus predecesores, sin ninguna humildad para entender que forma parte de un conglomerado de resistencia y con una voluntad de m&aacute;rtir que me parece el colmo de la inocencia social. Si pudiera ver algunas de las cosas que hemos visto en redes internacionales de tr&aacute;fico de personas, en la guerra del narco, en los campos de refugiados del mundo, en el Mediterr&aacute;neo&hellip; si su izquierda fuera solidaria y no egoc&eacute;ntrica, saldr&iacute;a a defenderlo con m&aacute;s convicci&oacute;n, pero aun as&iacute; salgo a defenderlo. No en contra de nadie sino a favor de todas y todos nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Defiendo su derecho a decir lo que yo considero a menudo una aberraci&oacute;n. Conste. Y salimos yo y miles de personas que han dicho que no s&oacute;lo saldr&iacute;an a defender lo que les es acorde sino a defender la libertad de expresi&oacute;n. Somos los mismos que hemos salido a pedir un refer&eacute;ndum, a pedir libertad para los presos, a pedir ya antes la liberaci&oacute;n de 11 raperos presos, los titiriteros de Madrid, los chavales de Altsasu, la resistencia de Murcia y de Pamplona. Aunque a diferencia de &eacute;l, nosotros no sentimos que estamos en guerra. Porque no lo estamos; lo sabe cualquiera que haya visto una guerra. Y aunque vivamos bajo una democracia a menudo tan corrupta e imperfecta. 
    </p><p class="article-text">
        Ese no es el asunto. Pensar que eres el sacrificio de una ideolog&iacute;a es el asunto. Lo advert&iacute;a Adorno: la ideolog&iacute;a es lo que mata. Y me ahorrar&eacute; la lectura de toda las personas que me pregunten si entonces quiero vivir en un estado criminal; porque yo, como la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a pac&iacute;fica de este pa&iacute;s, hace a&ntilde;os que no miro la vida en blanco y negro. Entre muchas otras cosas porque en Espa&ntilde;a hay millones de personas que vivieron en blanco y negro y lo recuerdan; y su resistencia y su poder de combatirlo no ha recibido ni un 'gracias' de una persona como Pablo Hasel. Es decir, que estamos en las calles defendiendo a una persona que no es pacifista. Y esto s&iacute; es pacifismo. Lo entienda o no Pablo Hasel. Por supuesto que debemos exigir la libertad inmediata de los presos pol&iacute;ticos de la pol&iacute;tica y el sistema econ&oacute;mico. Exigir la libertad siempre. Pero eso no significa que las personas a las que defendemos sean como nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, pienso a menudo en qui&eacute;n me ha educado socialmente. Y siempre, siempre, tengo en la cabeza a Evaristo, cantante de la Polla Records. Su conocimiento social, su lucha, su capacidad de decir la verdad fue y sigue siendo prof&eacute;tica. Como la de gran parte del rock vasco de los a&ntilde;os 80. Absolutamente prof&eacute;tica, inteligente y razonable. &iquest;Hoy encerrar&iacute;an a Evaristo? Es posible, y por eso es que salimos a la calle. Pero es que Evaristo no deliraba, Evaristo sab&iacute;a lo que estaba ocurriendo y no se med&iacute;a s&oacute;lo consigo mismo y este mundo tan peque&ntilde;o que cabe en su ombligo. Evaristo era la voz de todas nosotras, todos nosotros. Y lo sigue siendo. El portavoz de una generaci&oacute;n y de otra y de otra. As&iacute; que s&iacute;, s&eacute; que hoy podr&iacute;a encerrar a personas como &eacute;l y lo est&aacute;n haciendo. Por eso estoy en la calle. Pero tambi&eacute;n s&eacute; que no estoy defendiendo a alguien tan l&uacute;cido, tan emp&aacute;tico, tan social y solidario como habr&iacute;an sido los referentes de la lucha social cantada. 
    </p><p class="article-text">
        Pablo Hasel no es Evaristo. Pablo Hasel exuda un odio que no construye nada. Y debe estar encantado viendo c&oacute;mo, seg&uacute;n &eacute;l, la lucha antisistema (ternurita&hellip;) est&aacute; llegando a las fuerzas del orden. Lo invito cuando salga a vivir en un pa&iacute;s como M&eacute;xico, en el que tenemos miedo a recurrir a las fuerzas del orden porque est&aacute;n compinchadas con el narcotr&aacute;fico, a vivir en un pa&iacute;s como Yemen en el que las mujeres no pueden recurrir a las autoridades, o a vivir en cualquiera de los 11 pa&iacute;ses del mundo donde la homosexualidad est&aacute; penada con la muerte. Le estamos dando una lecci&oacute;n de pacifismo, de eso no hay duda. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &eacute;l no nos da ninguna lecci&oacute;n de convivencia social, deseo de debatir sanamente las unas con los otros ni de humildad: la injusticia de su encierro es tremenda. Pero el mundo es mucho m&aacute;s tremendo y parece que a &eacute;l se le olvida. Y no, no es un art&iacute;culo para hablar mal de Pablo Hasel; es un art&iacute;culo para hablar bien de las miles y miles de personas que pac&iacute;ficamente est&aacute;n saliendo a las calles a defender el derecho del otro a no pensar como &eacute;l. A esto hay que a&ntilde;adir, sin duda, que todas las fuerzas de orden de este pa&iacute;s necesitan con urgencia, con verdadera urgencia, una capacitaci&oacute;n de paz y convivencia social. No lo digo por decir, lo digo porque se ha hecho en otros lugares y funciona. No tienen ni idea de c&oacute;mo trabajar por la paz y muchos de ellas y ellos querr&iacute;an hacerlo, estoy segura. Los que m&aacute;s se ven, como siempre, parece que lo &uacute;nico que hacen es escupir odio de regreso. As&iacute; que como dir&iacute;amos en catal&aacute;n: &ldquo;Aix&iacute; no anem b&eacute;&rdquo;. O como dir&iacute;amos en M&eacute;xico: &ldquo;ni pa ninguno ni pa ningotro&rdquo;. Haya paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/evaristo-pablo-hasel_129_7240317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Feb 2021 21:16:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Evaristo a Pablo Hasel]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los votantes catalanes de Vox no son setas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/votantes-catalanes-vox-no-son-setas_129_7226525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2cd5df-5d13-4c46-a8a2-e32b1b205f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los votantes catalanes de Vox no son setas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que combatirlos con cultura, responsabilidad cívica, ejercicio democrático y calma, mucha, mucha calma</p></div><p class="article-text">
        No han aparecido de repente ni tras un chaparr&oacute;n. No son s&oacute;lo un efecto boomerang de muchas cosas, que sin duda tambi&eacute;n. Simplemente ocurre que Catalunya no es un sat&eacute;lite a pesar de lo que dijera alg&uacute;n pol&iacute;tico (de cuyo nombre no quiero acordarme) durante el tiempo m&aacute;s &aacute;lgido del proc&eacute;s. Son 217.000 personas que han votado a un partido fascista que hoy es la cuarta fuerza del Parlament de Catalunya. &iquest;Impresionante? &iquest;Indignante? &iquest;U otra responsabilidad social de la que nos escaqueamos escandaliz&aacute;ndonos y ya? 
    </p><p class="article-text">
        Lo digo no s&oacute;lo porque entrar&aacute;n en un Parlament con mayor&iacute;a independentista (lo que hace suponer que el proc&eacute;s tendr&aacute; otro momento &aacute;lgido y probablemente varios m&aacute;s) y tambi&eacute;n con mayor&iacute;a de izquierdas; sino porque entrar&aacute;n en una instituci&oacute;n en la que cambiar&aacute;n las reglas del juego. En Catalunya el PP es residual y el triunfo de Ciudadanos fue una ilusi&oacute;n. Ya se ve&iacute;a. Pero Vox tiene otra estrategia. Es aparentemente m&aacute;s inculto y esta es una de sus bazas. Bien lo sabe Steve Bannon y todas las instituciones que los financian para desestabilizar otro pa&iacute;s. Vox es sin duda m&aacute;s abiertamente agresivo, machista, racista, xen&oacute;fobo y hom&oacute;fobo. M&aacute;s contra el aborto, el matrimonio igualitario, el derecho al libre pensamiento, el debate sano y productivo, el respeto parlamentario y la diplomacia (porque digan lo que digan: bendita diplomacia). Pero no s&oacute;lo porque est&aacute;n convencidos de que la pol&iacute;tica es poder, sino porque su orgullo heteropatriarcal los obliga a ser m&aacute;s todo. Con dos cojones (a pesar de Franco).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil y barato desacreditarlos y no voy a hacerlo. No ayuda a nuestra sociedad y es absurdo. El descr&eacute;dito no genera di&aacute;logo, no hace autocr&iacute;tica y no busca soluciones. El descr&eacute;dito y el insulto s&oacute;lo enfrentan. Y hay quien me dice, en estos d&iacute;as, que ellos ofenden m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; absurdo argumento! Como dec&iacute;a Gandhi: &ldquo;Ojo por ojo y el mundo se quedar&aacute; ciego&rdquo;. Por eso cuando digo que un partido fascista es la cuarta fuerza en Catalunya lo digo como una evidencia. 
    </p><p class="article-text">
        Su dec&aacute;logo es la prueba: 
    </p><p class="article-text">
        Detener el golpe de Estado que est&aacute; activo en Catalu&ntilde;a 
    </p><p class="article-text">
        Proteger a los catalanes de la inmigraci&oacute;n ilegal
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la seguridad en los barrios (entre otras propuestas: clausurar los centros de MENAS y acabar con todo tipo de subvenci&oacute;n p&uacute;blica a inmigrantes ilegales, persecuci&oacute;n real a la ocupaci&oacute;n y los narcopisos, cierre de mezquitas fundamentalistas y expulsi&oacute;n de los imanes que propaguen el integrismo, el menosprecio a la mujer o la yihad)
    </p><p class="article-text">
        Proteger la industria y el sector primario (para lo que proponen: detener el cierre de plantas industriales por la deslocalizaci&oacute;n a terceros pa&iacute;ses provocada por la inacci&oacute;n de la izquierda y el separatismo; y proteger los productos espa&ntilde;oles ante la entrada ilegal de productos extranjeros con los que compiten en clara desventaja). 
    </p><p class="article-text">
        Recuperar el derecho a la educaci&oacute;n en espa&ntilde;ol (entre otras medidas: poner fin a la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que utiliza el catal&aacute;n como m&eacute;todo de adoctrinamiento del separatismo) 
    </p><p class="article-text">
        Proteger el dinero de los catalanes de la ofensiva ideol&oacute;gica del separatismo (eliminar el gasto pol&iacute;tico ideol&oacute;gico; cierre de TV3, Diplocat y duplicidades administrativas; y supresi&oacute;n de todas las subvenciones a organizaciones separatistas)
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la unidad y la igualdad entre espa&ntilde;oles
    </p><p class="article-text">
        Proteger la salud de los catalanes (centrar el gasto publico en la crisis sanitaria, realizaci&oacute;n de test masivos y entrega de mascarillas gratuitas, reforzar el sistema de rastreo y atenci&oacute;n primaria para retomar la actividad normal cuanto antes)
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la prosperidad de aut&oacute;nomos, hosteleros, comerciantes y trabajadores del sector turismo (para lo que proponen reforzar los niveles de seguridad ciudadana en Barcelona y acabar con el Top Manta, exenci&oacute;n temporal del pago de impuestos a los establecimientos a los que el gobierno ha obligado a cerrar durante este a&ntilde;o, eliminar la tasa tur&iacute;stica y duplicar la l&iacute;nea de avales p&uacute;blicos para dar m&aacute;s liquidez a los establecimientos)
    </p><p class="article-text">
        Proteger a los catalanes, a sus familias y a sus empresas del expolio fiscal separatista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Superada su obsesi&oacute;n por el separatismo, como lo llaman ellos, que es s&oacute;lo la gasolina que le echan a los gritos y los viva Espa&ntilde;a, las otras medidas no se diferencian de muchos otros pa&iacute;ses que no s&oacute;lo en Europa, sino en gran parte del mundo occidental, ganan terreno. Y que s&iacute;, es un movimiento internacional fascista. Hay quien lo dice sin tapujos y hay quien lo dice con una cierta incomodidad. Pero el fascismo en Europa lo conocemos y lo hemos combatido antes. Sabemos reconocerlo y podemos recordar c&oacute;mo lo hemos combatido antes. Insultar a los votantes de Vox est&aacute; demostrad&iacute;simo que no nos llevar&aacute; a ning&uacute;n lado. Nuestro c&aacute;ndido estupor al preguntarnos c&oacute;mo han llegado hasta aqu&iacute;, tampoco. E incluso ignorarlos completamente ser&iacute;a un error (que asumo que es a lo que se tender&aacute; en Catalunya y, a pesar de los pesares, me parece la reacci&oacute;n m&aacute;s sana).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta inocente reacci&oacute;n ciudadana de sorpresa casi es muy desagradable. Porque la realidad no se combate con candidez, sino con cultura, conocimiento, fuerza de resistencia, derechos, igualdad y ganas. Muchas ganas de seguir haciendo cosas. Porque no es cierto que el fascismo gane; despu&eacute;s de su victoria siempre trata de imponerse. Y ahora, como en 1933 en Alemania, est&aacute; accediendo al poder por las urnas en toda Europa. Tambi&eacute;n en Catalunya, s&iacute;. Mal que nos duela. &iquest;Pero en serio vamos a seguir sorprendidas? &iquest;O vamos a hacer un serio y com&uacute;n esfuerzo de revisi&oacute;n y autocr&iacute;tica para ver c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;? Porque la &uacute;nica manera ha sido mirar hacia otro lado, neutralizar el odio o convertirlo en un desencuentro entre espa&ntilde;oles y catalanes que se ha alimentado y alimentado hasta convertirse en algo inconcebible&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vamos a seguir igual? &iquest;Vamos a decir que por haber votado a Vox son 200.000 espa&ntilde;oles (no catalanes) que no entienden Catalunya? &iquest;O asumiremos de una vez por todas que igual que miles de catalanes salieron a saludar a Franco con la mano alzada cuando los golpistas ganaron la Guerra Civil, hoy miles de catalanes quieren un poder f&eacute;rreo e implacable contra nuestras instituciones? &iquest;Los consideraremos un adversario pol&iacute;tico serio o unos fantoches? Se comportan como fantoches, eso es evidente, pero &iquest;esa ser&aacute; nuestra respuesta? &iquest;Ser&aacute; suficiente con desacreditarlos? Por supuesto que no. Hay que combatirlos con cultura, responsabilidad c&iacute;vica, ejercicio democr&aacute;tico y calma. Mucha, mucha calma. Como dir&iacute;an en M&eacute;xico: ya dejemos de hacernos <em>g&uuml;eyes</em>. Esto es Catalunya y estos son nuestros compatriotas. Y m&aacute;s a&uacute;n: tienen derecho a votar a un partido que se presenta a unas elecciones limpias. &iquest;Nos gusta? No hace falta ni responder. &iquest;Les negaremos el derecho de participar? Est&aacute; por ver. &iquest;Ignoraremos su soberbia ignorancia? Es muy probable. Sea como sea, desacreditarlos de entrada como si nosotros, hayamos votado a quienes hayamos votado, fu&eacute;ramos mejores, es el peor camino hacia la convivencia (que entiendo que se entiende que es, precisamente, lo que Vox quiere romper).
    </p><p class="article-text">
        Y una &uacute;ltima apreciaci&oacute;n. Bueno, dos. La primera es que si revisan su propuesta electoral (imposible de cumplir, como tantas otras; pero infinitamente m&aacute;s mentirosa que la de varios partidos serios) se dar&aacute;n cuenta de que todas y cada una de nosotras encontramos algo que nos molesta que lo digan ellos porque lo consideramos acertado (v&eacute;ase simplemente el apartado de la sanidad). Y dos, no puedo dejar de lamentar y lamentar que los Diccionarios VOX con los que crec&iacute; tengan que pasar por este apuro. Desde aqu&iacute; mi solidaridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/votantes-catalanes-vox-no-son-setas_129_7226525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2021 21:26:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los votantes catalanes de Vox no son setas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bendito miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bendito-miedo_129_7202095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b59965b-148d-47f7-98a4-026bc1782195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bendito miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Deberíamos ser capaces de aislarlo, entenderlo, no permitir que guíe nuestra rabia y nuestra desesperación y asumirlo. Asumirlo como algo incorporado con lo que debemos aprender a convivir</p></div><p class="article-text">
        El miedo, a menudo, nos salva. Nos advierte, sin juzgar qu&eacute; nos sentimos capaces de resistir (de hecho, lo respeta) o qu&eacute; riesgo tenemos delante, y prepara nuestros cuerpos y nuestras mentes, si es necesario, para que lo enfrentemos (la emoci&oacute;n es m&aacute;s dif&iacute;cil de preparar, calibrar y curar). El miedo, adem&aacute;s, es saludable y estimula redes neuronales que nos mantienen alerta y velan por nuestra seguridad. Pero hay algo que no tenemos suficientemente en cuenta y muchos de nosotros ni siquiera sabemos, y es que nuestros cerebros no saben distinguir el miedo que tenemos de la realidad, de la realidad virtual o de un sue&ntilde;o; ni tampoco pueden medir el riesgo de un est&iacute;mulo real, virtual, fuertemente imaginado (por ejemplo, bajo los efectos de alguna droga) o so&ntilde;ado. A todo reaccionan de la misma manera y con la misma intensidad.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de miedo, por lo tanto, no es anormal ni es un signo de debilidad. De hecho, la falta de miedo s&iacute; que lo ser&iacute;a. El miedo es una experiencia intr&iacute;nsecamente desagradable que hemos tenido y volveremos a tener todos los habitantes de este planeta. A veces nos averg&uuml;enza y en situaciones extremas nos saca una fuerza de dentro que no sab&iacute;amos que ten&iacute;amos. Sin embargo, el miedo cr&oacute;nico en el que vivimos consumidos por las noticias alarmantes en todo momento y el intento de suplirlo comprando satisfacci&oacute;n y seguridad inmediatas, aunque nos podr&iacute;a parecer un miedo de baja intensidad, puede afectarnos tanto como una situaci&oacute;n de violencia extrema. Y dejarnos secuelas a las que nos acostumbramos y acabamos encontrando 'l&oacute;gicas con los tiempos que corren', necesarias para combatir al fascismo que se impone o sumisas, sumisos, mientras hacen negocio, ahora s&iacute;, con nuestra salud. Y este es un miedo terrible. 
    </p><p class="article-text">
        Escuchar la cantidad de vacunas que existen, la cantidad de dinero que valen y la cantidad que fallos que se cometen al comprarlas, distribuirlas, entregarlas e inyectarlas, a ratos, parece m&aacute;s terrible que la pandemia en s&iacute; misma. Porque la incompetencia s&iacute; deber&iacute;a darnos miedo. Y como todos nuestros miedos, deber&iacute;amos ser capaces de aislarlo, entenderlo, no permitir que gu&iacute;e nuestra rabia y nuestra desesperaci&oacute;n y asumirlo. Asumirlo como algo incorporado con lo que debemos aprender a convivir, que nos sirva de term&oacute;metro, que nos ayude. No como esta losa que tantas veces al d&iacute;a parece que est&aacute; a punto de aplastarnos. Bendito miedo, que podemos entender y utilizar sin perder la perspectiva y con calma. Respiremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bendito-miedo_129_7202095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 21:28:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bendito miedo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump, a juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-juicio_129_6398489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efe96757-0fea-4bff-979e-a412a201f9ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump, a juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de su riqueza y sus contactos, que se evaporarán a medida que se aleje del poder político, el pueblo de los Estados Unidos puede juzgar a Donald Trump. Y hay muchísimas personas dispuestas y preparadas para hacerlo</p></div><p class="article-text">
        Hablo con amigas y amigos de Estados Unidos; pocos, apenas ninguna, ha votado a Trump&hellip; pero, entre mi c&iacute;rculo de amistades, quienes lo han hecho tienen un discurso bastante argumentado que no coincide conmigo absolutamente en nada y sobre el que he querido pensar por qu&eacute; piensan seg&uacute;n qu&eacute; cosas en seg&uacute;n qu&eacute; momento. Creo en el di&aacute;logo y no en el juicio. Y no, a pesar de que Estados Unidos haya demostrado que hay 68 millones de personas (y contando) que est&aacute;n dispuestos a tener a un machista, hom&oacute;fobo, racista, acosador y psic&oacute;pata narcisista como presidente, aunque desde aqu&iacute; a veces nos cueste entenderlo, esos 68 millones de personas no son idiotas. Ni son tan fascistas, racistas y xen&oacute;fobas como &eacute;l. En primer lugar, porque equipos como &eacute;l y su Steve Bannon, hay pocos&hellip; si bien es delirante ver c&oacute;mo se extiende por el planeta su est&uacute;pido mensaje. En segundo lugar porque los votantes no aceptan todo, sino que valoramos qu&eacute; nos conviene m&aacute;s y qu&eacute; le conviene m&aacute;s a nuestro pa&iacute;s y hacemos una decisi&oacute;n que nunca es completamente satisfactoria. As&iacute; que a pesar de la tristeza que provoca que 68 millones de personas est&eacute;n dispuestas a sacrificar, en muchos casos, muchos de sus ideales y a pesar de su sentido com&uacute;n, no son todas ellas antidem&oacute;cratas y racistas ni est&aacute;n todas ellas a favor de las castas raciales. Muchas s&iacute;, pero no todas. Son 68 millones de personas de los Estados Unidos que han votado a un enfermo para presidente por motivos muy diversos. No siempre y no todos ideol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Conozco bien una parte de los Estados Unidos. He vivido ah&iacute; y viajo al pa&iacute;s con much&iacute;sima frecuencia. Es una de mis muchas casas. Y es un pa&iacute;s lleno de gente que admiro, de la que aprendo y con la que comparto lo que s&eacute; yo, din&aacute;mico, apasionado, valiente y s&iacute;, hay que admitirlo, que vive bastante de espaldas al resto del planeta. La ignorancia del panorama mundial de muchos de sus habitantes provoca aut&eacute;ntico estupor. Y sus pol&iacute;ticas internacionales, sus guerras, su racismo estructural y su capitalismo inagotable son exasperantes. Pero es un pa&iacute;s de esperanza. Es un pa&iacute;s en el que hay una conciencia social impresionante de cu&aacute;nto trabajo nos queda por hacer. Y uno de los m&aacute;s importantes, me dicen mis amigas y amigos que han votado a Biden (muchos de ellos, de ellas, porque no han podido votar a Bernie) es encerrar a Donald Trump. Juzgarlo, enfrentarlo a s&iacute; mismo y a sus conciudadanas y conciudadanos y obligarlo a rendir cuentas. Sabemos c&oacute;mo su pol&iacute;tica afectar&aacute; la nuestra y c&oacute;mo sus decisiones forzar&aacute;n el rumbo de muchas de las nuestras. Lo digo conociendo bien una parte del pa&iacute;s y sabiendo qui&eacute;n lo dice. Y lo digo porque me parece que es lo justo y lo que quisi&eacute;ramos hacer en lugares como Espa&ntilde;a o M&eacute;xico, dos de mis muchos pa&iacute;ses. En Estados Unidos es posible. Ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a sea posible juzgar con garant&iacute;a de derechos en M&eacute;xico a los presidentes que nos han llevado a la guerra del narco y la han perpetuado. Ojal&aacute; un d&iacute;a podamos en Catalunya juzgar a quienes han abusado del poder pol&iacute;tico. Y ojal&aacute; en Espa&ntilde;a los juicios por corrupci&oacute;n contin&uacute;en y aumenten. En Per&uacute; se hizo (si bien ridiculizando, absurdamente, al adversario pol&iacute;tico) y en lugares como Argentina se ha tratado de hacer. &iquest;Por qu&eacute; no en los Estados Unidos? Este es el quiebre del pa&iacute;s en el que nos miramos: que a pesar de su riqueza y sus contactos, que se evaporar&aacute;n a medida que se aleje del poder pol&iacute;tico, el pueblo de los Estados Unidos (We, the people) puede juzgar a Donald Trump y que hay much&iacute;simas personas dispuestas y preparadas para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n sabe? Tal vez si eso ocurre servir&aacute; para conversar con esos 68 millones de personas y poner en cuesti&oacute;n sus opiniones. Y con suerte: tambi&eacute;n para poner bajo una lupa cr&iacute;tica muchas de las nuestras. Es lo que deber&iacute;amos hacer: escucharnos, hacer de ciudadan&iacute;a y llevar a juicio con garant&iacute;as a nuestros representantes. Entre otras cosas para que las batallas no se libren hist&eacute;ricamente en la calle, sino civilizadamente en las cortes de justicia. Que as&iacute; sea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-juicio_129_6398489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Nov 2020 21:55:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump, a juicio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho, mucho ruido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruido_129_6292557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2786525f-8a55-464b-aebe-d670b23ab743_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho, mucho ruido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tengo la sensación de haber sido tecnófoba durante muchos años, pero no me quejo</p></div><p class="article-text">
        En estos tiempos la voluntad de descansar y desconectar se ha convertido en algo extra&ntilde;o. De hecho, en estos tiempo, much&iacute;simas cosas nos parecen sorprendentemente extra&ntilde;as. Tanto, que nos vamos acostumbrando a una realidad cada vez m&aacute;s local y aislada. Y con local no me refiero al espacio f&iacute;sico, sino al espacio virtual. Elegimos con qui&eacute;n hablar y a qui&eacute;n callar. Nos acostumbramos a que cuando queremos saber algo que no sepa Google nos lo resuelva otra persona de inmediato. Y hemos perdido nuestro mapa del espacio terrestre para convertirlo en una lista sinf&iacute;n de anuncios en Google Maps. No me quejo. Tengo la sensaci&oacute;n de haber sido tecn&oacute;foba durante muchos a&ntilde;os, pero no me quejo.
    </p><p class="article-text">
        A esto hay que sumarle la rapidez, que mengua nuestra capacidad de comprensi&oacute;n, an&aacute;lisis, comparaci&oacute;n y voluntad de di&aacute;logo; y, sin duda alguna, aumenta la crispaci&oacute;n. La derecha lo est&aacute; usando a su favor; pero a la izquierda parece rebasarla, a menudo, por ineptitud. &iquest;Por qu&eacute; ocurre as&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; la derecha es mucho m&aacute;s estrat&eacute;gica y la izquierda no apoya sus proyectos en estrategias sino en ideolog&iacute;as y compa&ntilde;eras/os? S&eacute; que es una frase contundente, pero sucede as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        De modo que nuestra nueva relaci&oacute;n espacial con el mundo, las prisas y las estrategias de la derecha lo est&aacute;n reconstruyendo todo. Y todo, hoy, es mucho. No soy fatalista. Ni me quejo ni creo que pasar&aacute; lo peor. Conf&iacute;o profundamente en el ser humano y en nuestra necesidad de seguir con vida y en el impulso de los m&aacute;s j&oacute;venes y en el amor y en el lenguaje y en muchas cosas maravillosas y efectivas que hemos construido juntas, juntos. Pero el ruido a veces es ensordecedor hasta el punto de hacernos olvidar qui&eacute;nes somos. Y aqu&iacute; s&iacute; que existe un riesgo, francamente peligroso, de desmemoria. De olvidarnos de qui&eacute;nes somos y qu&eacute; queremos para encajar en una sociedad ya no l&iacute;quida sino casi brumosa. Durante muchos a&ntilde;os a esto le hemos llamado 'vender humo'. Hoy la consigna es otra. En las grandes multinacionales y las bestias carn&iacute;voras de las redes sociales, como suele decirse, si no se vende un producto es porque el producto somos nosotros. As&iacute; que no es que hayamos dejado de plantearnos la dicotom&iacute;a amo-esclavo de Hegel. Es que nos estamos vendiendo sin que nos importe: esclavos, esclavas de las grandes corporaciones medi&aacute;ticas que nos dan humo a cambio de nuestros datos; de la rapidez que nos impide detenernos para darnos cuenta de que el humo sale de nuestros cuerpos; y de una estrategia pol&iacute;tica internacional y efectiva que est&aacute; cambiando no solo nuestra percepci&oacute;n del mundo y la pol&iacute;tica, sino de nosotras mismas, nosotros mismos. Que a veces, incre&iacute;blemente, tambi&eacute;n tenemos esta sensaci&oacute;n de ser humo. No lo somos.
    </p><p class="article-text">
        Somos seres vivos llenos de capacidades y deseos, nuestros cuerpos por dentro est&aacute;n llenos de colores (literalmente, as&oacute;mense a las revistas de ciencia), nuestra curiosidad parece exhausta pero sigue viva, nuestra apat&iacute;a es un escudo absurdo que no nos protege de nada (y en todo caso nos&nbsp;aleja de quienes en verdad somos) y la ira, las teor&iacute;as conspiratorias, las aut&eacute;nticas conspiraciones (que haberlas, hailas), la desesperaci&oacute;n, el hartazgo pol&iacute;tico, la soberbia para resumir nuestra sociedad en 'es que la gente es la hostia', la falta de pudor, la casi convicci&oacute;n de que mostrarnos p&uacute;blicamente como alguien con m&aacute;s recursos y una vida lujosa (que es falsa) es un ejercicio de democracia y la negaci&oacute;n de nuestra capacidad de reacci&oacute;n es ruido. Mucho, mucho ruido. &iquest;Hagamos algo? Callemos a ver qu&eacute; se escucha. Quiz&aacute;s as&iacute; recordemos que nuestras vidas y nuestros cuerpos son sagrados. Diga lo que diga el Twitter, el extra&ntilde;o enfermo que preside los Estados Unidos o los bancos; por poner tres ejemplos a mano. Silencio, descanso y memoria. Para recordarnos infatigablemente que somos seres vivos y vidas &uacute;nicas y por lo tanto sagradas; eso somos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruido_129_6292557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2020 18:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mucho, mucho ruido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alerta roja cultural y ciudadana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alerta-roja-cultural-ciudadana_129_6252496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/487232e4-1f85-490d-b4f4-74e6f44ebe30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alerta roja cultural y ciudadana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos tenido que pasar una pandemia mundial para aplaudir a una mujer que barre diariamente nuestras calles en un vídeo</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que me publican un libro y lo presento, me siento obligada a dar las gracias a tanta gente y a la vez temo que suene tan condescendiente, que siempre acabo haci&eacute;ndome la pregunta: &iquest;Qui&eacute;n aplaude todos los trabajos que no se ven? &iquest;Por qu&eacute; se aplaude con entusiasmo a las caras visibles de los proyectos culturales y art&iacute;sticos sin entender que son un trabajo hecho, siempre, en comunidad? &iquest;Por qu&eacute; en el teatro saludan siempre al responsable de luz y sonido, y a veces tambi&eacute;n en alg&uacute;n concierto, pero nunca se entiende que el de la m&uacute;sica y las artes esc&eacute;nicas son trabajos en equipo?
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido que pasar una pandemia mundial para aplaudir a una mujer que barre diariamente nuestras calles en un v&iacute;deo que se hizo viral y emocion&oacute; del mismo modo que desconcert&oacute;. &iquest;Cu&aacute;ndo volveremos a aplaudirla? &iquest;Por qu&eacute; hemos tardado tanto, tant&iacute;simo, en agradecer infinitamente a las enfermeras que han cuidado a nuestras enfermas y enfermos? &iquest;En cu&aacute;ntas ocasiones pensamos c&oacute;mo est&aacute;n los enterradores, las personas que hacen m&aacute;s horas que nunca para cubrir y solucionar seguros de vida? Ahora hemos recordado el personal de mantenimiento de los hospitales, por ejemplo, pero &iquest;cu&aacute;ntas veces hemos vivido sin verlas, sin verlos? Siempre. Porque se nos olvida a menudo que solas, solos, no bastamos. Lo resume la escritora mexicana Cristina Rivera Garza diciendo que escribir es, en s&iacute; mismo, un acto de comunidad. Y me lo cont&oacute; una alumna que hace parodia pol&iacute;tica en la televisi&oacute;n cuando comenz&oacute; el encierro: deja t&uacute; la luz y el audio, sin la gente de peluquer&iacute;a y maquillaje no somos, ni de cerca, quienes intentamos ser. Y es cierto: la pandemia ha sido una prueba de que la televisi&oacute;n con puros actrices, actores o periodistas, no basta. Que sin sus cientos de trabajadoras y trabajadores que no salen en pantalla, se desinfla absolutamente el globo de la ilusi&oacute;n visual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os me pidieron una auca para las escuelas. Las aucas son una forma tradicional narrativa propia de la Catalunya del siglo XIX, que tiene su origen en un juego de azar del siglo XVII, una mezcla de mural y rimas muy b&aacute;sicas. Me ped&iacute;an que contara el proceso que tiene que hacer una novela que est&aacute; en un documento de texto para convertirse en un libro. Esta es la m&iacute;a, pens&eacute;: y pude dar las gracias en un mural ilustrado por Pilarin Bay&eacute;s que se difundi&oacute; en diversas escuelas catalanas: grafistas, ilustradores, la gente de prensa, de impresi&oacute;n, de distribuci&oacute;n, editoras, personal de limpieza de las editoriales, mantenimiento, librer&iacute;as, correctoras de mesa, etc. Entiendo que se priorice la figura de quien crea, porque parece la menos sustituible, pero un equipo de profesionales es imprescindible para que la creaci&oacute;n se convierta en la comuni&oacute;n (de comunidad) que es.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde quer&iacute;a llegar. Mi amigo David, director de Producciones Vikingas, lleva, como &eacute;l mismo dice, 25 a&ntilde;os al servicio de la m&uacute;sica. Y es cierto. &Eacute;l, como tantas otras personas a las que no vemos, son quienes lo hacen posible. Todo. Los libros, los espect&aacute;culos, las exposiciones&hellip; Sin gente como el Vikingo, como se conoce a David en el mundillo musical, nos hubi&eacute;ramos perdido muchas cosas y no nos hubi&eacute;ramos encontrado tantas, tantas veces. A las productoras les debemos no s&oacute;lo el trabajo de montar, sino el entusiasmo para buscar, la pasi&oacute;n para contagiar y el empe&ntilde;o para promocionar. &iquest;Parece poco en comparaci&oacute;n con el trabajo de un creador? Preg&uacute;ntenle a cualquiera que haya trabajado con el Vikingo qu&eacute; hubiera hecho sin &eacute;l. Preg&uacute;ntennos a las escritoras y los escritores qu&eacute; hubi&eacute;ramos hecho no s&oacute;lo sin nuestras editoras, sino sin todas las personas que trabajan con una emoci&oacute;n tal que asumen los proyectos como propios. Pregunten a mi amiga actriz c&oacute;mo puede hacer parodia pol&iacute;tica ella sola. O a mi prima Tai como puede comisariar una exposici&oacute;n a pesar de la precariedad laboral que esto comporta muchas veces. Son las semillas en las que germina la cultura. Y si seguimos priorizando lo que destaca por encima de quien lo trabaja, seguiremos aplaudiendo una sola vez en nuestras vidas a una mujer que limpia la calle, nunca sabremos el estr&eacute;s postraum&aacute;tico que sienten los enterradores en estos tiempos de pandemia y no podremos ni imaginar lo que significa que se ofrezcan ayudas para creadoras y creadores y no para las cientos, miles de personas, que hacen nuestro arte posible. Hoy, de nuevo, me parece condescendiente y necesario agradecerles su trabajo. Siento el mismo dilema. Y entiendo que la situaci&oacute;n se ha complicado para muchas, muchas profesiones. Pero sin las personas que la hacen posible el suelo f&eacute;rtil que es la cultura, donde germina todo lo que nos permite respirar, verdaderamente respirar juntas, juntos, y sentirnos estos seres humanos que somos, corre el peligro de desertificarse. Podr&iacute;a pasar que el Vikingo no pueda aguantar su negocio hasta el final de la pandemia, que mi prima Tai deje de comisariar para buscarse un trabajo que cobre o que gente talentos&iacute;sima como mi amiga Blanca Sotos que es capaz de crear proyectos y viveros de arte imponentes, se vayan silenciando. Como hemos silenciado el campo, la educaci&oacute;n y tantas, tantas otras materias primas y b&aacute;sicas. La cultura se la debemos a quienes la hacen posible. As&iacute; que gracias y aqu&iacute; estoy, aqu&iacute; estamos. Os lo debemos todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alerta-roja-cultural-ciudadana_129_6252496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2020 20:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alerta roja cultural y ciudadana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La barbarie y el silencio de los gobiernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/barbarie-silencio-gobiernos_129_6246686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da7d590f-c356-453c-a458-71f818e292c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La barbarie y el silencio de los gobiernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En caliente el gobierno de Grecia los regresa al mar en botes inflables con cobertura para el sol y algunos víveres</p></div><p class="article-text">
        Conste que vivimos en un mundo as&iacute;. Como &eacute;ste. Para lo bueno y para lo malo. Hay mucho de bueno, siempre insisto, pero lo malo parece cada vez m&aacute;s impune y cada vez m&aacute;s estatal. Y esto, sobre muchas otras cosas, aterra. Como soy medio espa&ntilde;ola y medio mexicana, a menudo me preguntan sobre la corrupci&oacute;n en M&eacute;xico (cada vez menos, aqu&iacute; tambi&eacute;n se nos empieza a caer la cara de verg&uuml;enza) y a menudo respondo que la &uacute;nica diferencia es que es visible desde muchos aspectos y que por lo tanto la sociedad se escandaliza menos. No porque nos duele menos sino porque lo sabemos m&aacute;s y llevamos m&aacute;s tiempo combatiendo la met&aacute;stasis que supone para un pa&iacute;s la corrupci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en Europa, incre&iacute;blemente, todav&iacute;a nos sorprendemos de estar haciendo o tolerando seg&uacute;n qu&eacute; cosas. Y por supuesto que de vez en cuando hay llamados de atenci&oacute;n para record&aacute;rnoslo. Y, sobre todo, muchas, much&iacute;simas personas que evidencian la corrupci&oacute;n y la falta de responsabilidad (porque no, no es s&oacute;lo solidaridad) constantemente. Y aun as&iacute; seguimos creyendo que la vieja Europa tiene unos valores distintos. Yo dir&iacute;a que tiene unos derechos distintos, de los valores no estoy tan segura. De hecho, Daniela Rea, una periodista mexicana amiga m&iacute;a, me dijo un d&iacute;a una frase que no he olvidado m&aacute;s: &ldquo;Tan civilizados como se sienten no ser&aacute;n en Europa si han hecho dos guerras mundiales&rdquo;. Hay miles de respuestas posibles, que lo que ocurre en Europa impacta al mundo, que las grandes guerras son grandes negocios que hacen los pa&iacute;ses con m&aacute;s recursos y varias cosas as&iacute;&hellip; no importan. La verdad es que en Europa se han generado dos grandes guerras que han modificado el planeta. &iquest;Se hubiera hecho desde los pa&iacute;ses emergentes (qu&eacute; desfachatez llamarlos as&iacute; cuando seguimos inmersos en el tercer mundo, pero en fin) si las condiciones hubieran sido las opuestas? Seguramente s&iacute;, pero las cosas han ocurrido as&iacute; y vivimos en un pa&iacute;s y un continente como &eacute;ste. Conste. Con lo bueno y con lo malo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las atrocidades m&aacute;s esperp&eacute;nticas contra las que han tenido que luchar ONG de diversos lugares del mundo que trabajan ayudando a escapar en situaciones lamentables a miles y miles y miles de personas que escapan de las guerras, el odio y la pobreza, en el Mediterr&aacute;neo, es &eacute;sta. En agosto se public&oacute;, y desde entonces nunca le hemos hecho el caso que merece, y despu&eacute;s de que el Gobierno de Grecia lo negara sistem&aacute;ticamente durante seis meses,&nbsp;digo, en agosto finalmente se pudo demostrar c&oacute;mo estaba haciendo Grecia las devoluciones en caliente. 
    </p><p class="article-text">
        He estado en Grecia, he visitado campos de refugiadas y refugiados, he podido sentir la incre&iacute;ble solidaridad y comprensi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a griega y me he maravillado. Pero ahora estoy hablando de su gobierno, y su gobierno desde enero de 2020 (por lo menos) est&aacute; devolviendo a las y los inmigrantes en caliente as&iacute;: llegan con un cansancio que no podemos ni imaginar, unas esperanzas delgadas pero constantes, una tristeza profunda y casi nada, finalmente, tras mafias, terror y amenazas, a Europa. Y en caliente el gobierno de Grecia los regresa al mar en botes inflables con cobertura para el sol y algunos v&iacute;veres. &iquest;Los han visto? Casi nadie, no. Porque es una de las muchas cosas que estamos viviendo en silencio porque todav&iacute;a estamos en aquel punto de 'no puedo creer que est&eacute; sucediendo algo as&iacute;'. S&iacute;, por supuesto que est&aacute; sucediendo algo as&iacute;, en este mundo lleno de personas buenas que hacen las cosas bien hechas. No porque seamos un asco de especie o porque &ldquo;mira lo que hace la gente&rdquo; (como si nosotras y nosotros no fu&eacute;ramos gente), sino porque la econom&iacute;a es as&iacute; de voraz y as&iacute; de impune. Familias a la deriva con v&iacute;veres para pocos d&iacute;as y un toldo para protegerse del sol.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las ONG finalmente lo pudieron demostrar, despu&eacute;s de meses de que Grecia lo estuviera negando, Atenas dijo que las devoluciones en caliente (que es el argot legal para decir el rechazo, el desamparo, la no implicaci&oacute;n y la falta absoluta de responsabilidad) no ten&iacute;an nada de ilegal. &iquest;La raz&oacute;n? Se amparan en una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del pasado febrero que le dio permiso a Espa&ntilde;a para hacer lo mismo. La &ldquo;&uacute;nica diferencia&rdquo;, insisti&oacute; el Gobierno de Grecia, es que los regresan al mar, a la deriva, en botes salvavidas. En agosto, finalmente, las y los defensores de derechos humanos que trabajan en la zona, pudieron hacer fotos y v&iacute;deos para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora d&iacute;ganme ustedes cu&aacute;nto costar&iacute;a convertir esta acci&oacute;n de barbarie que encarna el rechazo en un discurso paternalista que diga que &ldquo;por lo menos les damos una posibilidad de salvarse, les damos v&iacute;veres, etc&rdquo;. Nada. Justificar la barbarie en Europa no es nada nuevo. En la entrada de Auschwitz hab&iacute;a una frase grabada en hierro que dec&iacute;a: &ldquo;El trabajo te hace libre&rdquo;. Y en las calles conquistadas o propias del imperio nazi del mal hab&iacute;a carteles que dec&iacute;a: &ldquo;Ning&uacute;n alem&aacute;n sin casa y sin comida&rdquo; como propaganda de los campos. &iquest;Nos escandaliza que siga ocurriendo? Por suerte, s&iacute;. Pero sucede infinitamente m&aacute;s veces de las que sabemos. Conste. Vivimos en un continente tambi&eacute;n as&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/barbarie-silencio-gobiernos_129_6246686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2020 21:04:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La barbarie y el silencio de los gobiernos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claro que se ha ido ¿y qué esperaban?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/claro-ido-esperaban_129_6149156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875853b0-3493-4920-a40c-886126953b18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claro que se ha ido ¿y qué esperaban?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquí ya no vivía como un rey, aquí el elefante muerto por su estúpida virilidad le pasó factura, su yerno que vive en una prisión individual le pasó factura y la fuerza de la resistencia que no se rinde a pesar de lo difícil que es aquí resistir, también, le pasó factura</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Se ha ido el rey em&eacute;rito! Claro que se ha ido el rey em&eacute;rito... &iquest;Y qu&eacute; esperaban? Lleva tantos a&ntilde;os tan protegido, mimado, consentido y salvado que se hab&iacute;a ido hace mucho, much&iacute;simo tiempo, de hecho. Hace d&eacute;cadas que no vive entre nosotras, entre nosotros. Se ha ido. Pues claro, co&ntilde;o, hubiera dicho &eacute;l, &iquest;a qu&eacute; se quedaba? &iquest;Pudiendo vivir con Julio Iglesias y Carlos Slim en un resort de Rep&uacute;blica Dominicana, como un rey, nunca mejor dicho, por qu&eacute; no se iba a ir? Aqu&iacute; ya no viv&iacute;a como un rey, aqu&iacute; el elefante muerto por su est&uacute;pida virilidad le pas&oacute; factura, su yerno que vive en una prisi&oacute;n individual le pas&oacute; factura y la fuerza de la resistencia que no se rinde a pesar de lo dif&iacute;cil que es aqu&iacute; resistir, tambi&eacute;n, le pas&oacute; factura. 
    </p><p class="article-text">
        Pero es que el ciudadano Juan Carlos no sabe vivir de otra manera. &iquest;Que se ha ido? Claro que se ha ido, &iquest;y qu&eacute; esperaban? Lo hemos visto durante a&ntilde;os vivir con lujos descontrolados y sin explicaci&oacute;n mientras 1 de cada 5 personas no tiene trabajo y un tanto por ciento elevad&iacute;simo padece pobreza energ&eacute;tica, necesita becas comedor, ayudas del gobierno y no tiene acceso a recursos asistenciales. Hemos permitido que se r&iacute;a de nosotras y nosotros durante d&eacute;cadas, que se erija como un pr&oacute;cer de la patria por haber detenido, sin que nadie sepa exactamente c&oacute;mo, un golpe de Estado. Peor: por haberse puesto al lado de la democracia. &iexcl;Faltar&iacute;a m&aacute;s! Faltar&iacute;a m&aacute;s que el hijo emocional de Franco no hubiera cometido la decencia de alejarse del fascismo no porque su plan haya sido pensado a largo plazo como nos han hecho creer durante a&ntilde;os, no porque quisiera renovar Espa&ntilde;a, no porque su infiltraci&oacute;n fuera en realidad una estrategia para fortalecer esta endeble democracia en la que vivimos, sino porque fue su &uacute;nica manera de salvarse. &iquest;Ahora qu&eacute; toca? &iquest;Democracia? Pues democracia. Igual que antes hab&iacute;a tocado escuela privada para &eacute;l y los hijos m&aacute;s cercanos a los suyos, cenas y celebraciones en el Pardo con la familia de un dictador y una supuesta campechaner&iacute;a que le hizo pasar por encima de su padre y de su hermano para salvar Espa&ntilde;a. &iquest;Salvarla de qu&eacute;? Si son los mismos... 
    </p><p class="article-text">
        El rey em&eacute;rito no ha renovado, el rey em&eacute;rito ha perpetuado durante a&ntilde;os y a&ntilde;os un sistema obsoleto, heteropatriarcal, racista, hom&oacute;fobo, xen&oacute;fobo, clasista y abusivo que casi no recordamos cu&aacute;l fue la &uacute;ltima (&iquest;o &uacute;nica?) vez que quisimos cuestionarlo con rigor. Ya no sabemos si alg&uacute;n momento era el adecuado para ponerlo entre las cuerdas con mucha m&aacute;s tenacidad... o ni siquiera... con tantita tenacidad. Pero no hemos hecho ni esto. En este pa&iacute;s indigno con la percepci&oacute;n de la justicia hist&oacute;rica m&aacute;s triste y cobarde de todos los pa&iacute;ses de habla hispana del mundo; este pa&iacute;s con m&aacute;s fosas que cualquier otra naci&oacute;n excepto Camboya; en este pa&iacute;s que no ha pedido perd&oacute;n ni ha se&ntilde;alado a quienes se fueron, como ahora hace su rey em&eacute;rito, de rositas y con los bolsillos llenos; en este pa&iacute;s donde nadie paga por nada porque la Santa Transici&oacute;n cada vez nos recuerda m&aacute;s a la Santa Inquisici&oacute;n, &iquest;a santo de qu&eacute; el rey em&eacute;rito se iba a dejar investigar? 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se larga todo el mundo, se lleva dinero todo el mundo y si te he visto no me acuerdo. Aqu&iacute; justicia, lo que se dice justicia basada en valores democr&aacute;ticos y profundos, enraizados y valientes, generosos y emp&aacute;ticos, no hay. Y ahora alguien dir&aacute;: persiguieron a Rold&aacute;n, encerraron a algunos ministros por la trama GAL... dos ejemplos miserables entre tanta corrupci&oacute;n, corte real y podredumbre. 
    </p><p class="article-text">
        La excusa de que &ldquo;ha dado dinero, ha dado dinero&rdquo;, las cosas como sean, ha sido el aval del negocio m&aacute;s repugnante de Espa&ntilde;a: la venta de armas a escalas y modalidades inimaginables; pero dudo que nada equivalga a lo que nos han estafado. Econ&oacute;mica, moral y socialmente. &iquest;Que se ha ido? Pero si no ha estado nunca. Es una de las muchas ilusiones que hemos heredado sin rechistar. Qu&eacute; asco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/claro-ido-esperaban_129_6149156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2020 20:08:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claro que se ha ido ¿y qué esperaban?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[9 de marzo: un día sin mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marzo-dia-mujeres_129_1002177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd248849-9b10-4c49-841b-3c4defd67b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="9 de marzo: un día sin mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desaparezcamos. Sin rencores. Todo un día. Nos lo sugieren desde Veracruz, segundo lugar mundial más peligroso para ser mujer. No para dar lecciones sino para poner luz</p><p class="subtitle">MAPA | Consulta todas las manifestaciones y convocatorias de este 8M en España</p></div><p class="article-text">
        El 24 de octubre de 1975, durante una huelga simb&oacute;lica en Islandia, cerraron escuelas, f&aacute;bricas y negocios. El pa&iacute;s se detuvo como no se hab&iacute;a detenido nunca antes ni nunca despu&eacute;s. En 2016 Argentina copi&oacute; aquella iniciativa y ahora, en 2020, un colectivo de Veracruz, M&eacute;xico, ha querido volver a hacerlo. Su propuesta, inspirada en la pel&iacute;cula de Sergio Arau (<em>Un d&iacute;a sin mexicanos</em>) que se estren&oacute; en 2004 y deriv&oacute; en protestas en muchos lugares de Norteam&eacute;rica. La intenci&oacute;n: ser transparentes. No estar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Que las mujeres hemos tenido que inventar mil y un recursos para que nos crean en nuestra propuesta a favor de una sociedad equitativa como &uacute;nico camino a las libertades civiles b&aacute;sicas, es una evidencia. Quema de sujetadores, manifestaciones contra el adulterio femenino penalizado, mujeres valientes que han roto techos de cristal econ&oacute;micos, medidas de protecci&oacute;n contra las v&iacute;ctimas de maltrato dom&eacute;stico, asociaciones, colectivos, consejos, recomendaciones, charlas con nuestras madres y nuestras hijas, manifestaciones durante un tiempo m&iacute;nimas y los &uacute;ltimos a&ntilde;os emocionantemente masivas, declaraciones, hasta-aqu&iacute;s, l&iacute;mites y correcciones: no soy autor, soy autora; no soy colaborador, colaboradora; no, no vendr&eacute; a representar a mi g&eacute;nero en una mesa en la que hablen b&aacute;sicamente los hombres; no me interesa esta informaci&oacute;n sesgada que s&oacute;lo contempla la visi&oacute;n masculina; quiero una doctora que se haya replanteado la mayor&iacute;a de los s&iacute;ntomas de las enfermedades a partir del cuerpo femenino; abortar es un derecho; resoplar miles de veces en miles de calles por miles de piropos y silbidos como si fu&eacute;ramos perras; estigma por nuestra pasi&oacute;n o nuestro deseo; categor&iacute;as insoportables en las que no encajamos; miles de discusiones en miles de tiendas y comercios diciendo que no, que los productos para mujeres suelen ser ofensivos, machistas y producto de un mercado descarnado; cansancio cuando a nuestras hijas les ocurren lo que ya hemos vivido y batallado nosotras; respirar antes de contestar comentarios machistas o (peor) condescendientes con nuestros derechos b&aacute;sicos&hellip; en fin, &iquest;qu&eacute; os voy a contar?
    </p><p class="article-text">
        Nosotras s&iacute; sabemos que nuestros cuerpos se pueden convertir en campos de batalla en cualquier conflicto religioso, social, dom&eacute;stico, rom&aacute;ntico, laboral y un largo etc&eacute;tera. Nosotras s&iacute; sabemos lo que es tener que explicar a las ni&ntilde;as que est&aacute;n expuestas a un peligro distinto. Nosotras s&iacute; sabemos lo que es temer reacciones agresivas y violentas. Nosotras s&iacute; hemos tenido miedo. Y volveremos a tenerlo. Y nuestras hijas tambi&eacute;n. Y hemos sentido asco, repulsa, incredulidad, verg&uuml;enza, impotencia, ganas de reaccionar de manera tajante y definitiva. Pero aqu&iacute; estamos. M&aacute;s unidas que nunca, m&aacute;s inclusivas que nunca y m&aacute;s participativas que nunca. Se lo debemos a la generaci&oacute;n de nuestras madres, s&iacute;, las mujeres que nos han hecho.
    </p><p class="article-text">
        Y se lo debemos tambi&eacute;n a colectivos del mundo que nos ense&ntilde;an que debemos resistir m&aacute;s, que la lucha no termina, que ser mujer es una condici&oacute;n de riesgo. &iquest;Por qu&eacute; no deber&iacute;amos tomar medidas que hagan visible esta injusticia que escandaliza a tantos hombres cuando lo constatan (es incre&iacute;ble que hayan liberado a un violador, &iquest;qu&eacute; le digo yo ahora a mi hija? &iquest;que est&aacute; en riesgo por el hecho de ser mujer? &iexcl;Y s&iacute;!)? Desaparezcamos. Sin rencores. Todo un d&iacute;a. Nos lo sugieren desde Veracruz, M&eacute;xico, el segundo lugar del mundo m&aacute;s peligroso para ser mujer. Un d&iacute;a sin mujeres, no para dar lecciones sino para de poner luz. Y basta ya de decir cada vez que hablemos de esto que es sin &aacute;nimo de ofender. A la carga, compa&ntilde;eras. Qued&eacute;monos en casa el 9 de marzo. Este a&ntilde;o la convocatoria no ser&aacute; masiva pero las cosas se mover&aacute;n. Como se han movido con el #meetoo y con #elvioladorerestu. No nos detengamos. Nos falta tanto&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marzo-dia-mujeres_129_1002177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2020 20:13:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[9 de marzo: un día sin mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya no me siento independentista (2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/siento-independentista_129_1003083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0774dbf-5258-4abf-a44a-27af6362fec2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya no me siento independentista (2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respuestas desagradables y agresivas como las que recibí yo y muchas personas hacen más evidente que nunca la necesidad de un diálogo y un referéndum</p><p class="subtitle">Ya no me siento independentista (1)</p></div><p class="article-text">
        El pasado 5 de febrero publiqu&eacute; un articulo en este peri&oacute;dico para contar que durante un tiempo hab&iacute;a abrazado el deseo de la independencia de Catalunya y que en los &uacute;ltimos meses este deseo hab&iacute;a desaparecido. Que es una manera de decir que estoy replante&aacute;ndome algunas de las cosas que he deseado (porque todo cambia y se resignifica) y que me parece un ejercicio de autocr&iacute;tica sano y necesario. No soy la &uacute;nica, es una evidencia, pero yo contaba en mi art&iacute;culo lo que me hab&iacute;a ocurrido a m&iacute;. La respuesta fue, y sigue siendo unos d&iacute;as despu&eacute;s, en verdad apabullante y considero necesario revisarla para nuestro propio beneficio reflexivo. Desde dentro y desde fuera del independentismo catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a en aquel art&iacute;culo que sent&iacute; por primera vez que estaba empezando a alejarme del deseo multitudinario de la independencia &ldquo;el d&iacute;a que le&iacute; a Quim Torra&rdquo;. Que le respetaba &ldquo;a Torra haber dado un paso adelante cuando nadie m&aacute;s quiso hacerlo&rdquo; y &ldquo;admiro su capacidad de resistencia y su trabajo de hormiga, constante, de hace a&ntilde;os&rdquo;. Pero que sus opiniones escritas, estaba segura y lo sigo estando, han dejado en Catalunya &ldquo;una terrible sensaci&oacute;n de impunidad&rdquo; para hablar de modos absolutos. Cit&eacute; dos escritos. Lo que el MHP Quim Torra escribi&oacute; sobre el 15M y lo que escribi&oacute; sobre un pasajero espa&ntilde;ol que se molest&oacute; cuando un capit&aacute;n de avi&oacute;n habl&oacute; en catal&aacute;n llegando a Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Dijo el presidente catal&aacute;n respecto al 15M: &ldquo;Tecleo en Twitter: Esta panda de memos de los indignados nos lleva directamente al quinto mundo&rdquo;. Y lamento ser tan bestia, pero hoy no hay tiempo para los matices. No hay tiempo para decir que hay ideas muy bellas tras el 15M&ldquo;. S&iacute; lo hab&iacute;a, es evidente que lo hab&iacute;a. Y tambi&eacute;n que lo que &eacute;l llam&oacute; &rdquo;una panda de memos&ldquo; eran algunas de las mejores personas de izquierdas de este pa&iacute;s, que se estaban ofreciendo a dialogar.
    </p><p class="article-text">
        Y dijo el presidente catal&aacute;n respecto a un ciudadano espa&ntilde;ol que escribi&oacute; a un peri&oacute;dico de Zurich para quejarse por ser recibido en catal&aacute;n en Catalunya: &ldquo;miras a tu pa&iacute;s y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carro&ntilde;eros, v&iacute;boras, hienas. Bestias no obstante con forma humana, que gorgotean odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con verd&iacute;n, contra todo lo que representa la lengua. Est&aacute;n aqu&iacute;, entre nosotros. Les repugna cualquier expresi&oacute;n de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un peque&ntilde;o bache en su ADN. &iexcl;Pobres individuos! (&hellip;) hace un par de semanas viajaba en un vuelo de Swiss una de estas bestias. Al llegar a destino, se anunciaron en catal&aacute;n las t&iacute;picas observaciones previas al aterrizaje. La bestia, autom&aacute;ticamente, segreg&oacute; su espumarajo habitual. Un hedor de cloaca sal&iacute;a de su asiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ojo. Lo dijo el presidente 131 de la Generalitat, a quien reconoc&iacute; en mi anterior art&iacute;culo que dio un paso al frente cuando de manera injusta se neg&oacute; el derecho a ejercer el leg&iacute;timo mandato votado por el pueblo catal&aacute;n primero a Carles Puigdemont, luego dos veces a Jordi S&aacute;nchez y finalmente a Jordi Turull. Hoy, el primer exiliado y los dos segundos, presos. Pero insisto: el presidente (no electo) de la Generalitat. Y eso a m&iacute; me parece un desprop&oacute;sito que, como bien hubiera augurado Adorno cuando dec&iacute;a que el lenguaje nunca es impune, ha permeado en maneras de expresarnos que estoy segura que hace pocos a&ntilde;os nos hubieran parecido alarmantes.
    </p><p class="article-text">
        No dije (o deb&iacute; decirlo y se interpret&oacute; mal, es una evidencia, porque mucha gente lo entendi&oacute; as&iacute;) que no quer&iacute;a una independencia si quien la presid&iacute;a era Torra. Sino que se desvanec&iacute;a el deseo de independizarme para crear un pa&iacute;s nuevo porque sent&iacute;a que hab&iacute;a un discurso que a m&iacute; me parec&iacute;a violento que lo sustentaba, sobre todo desde el inicio del mandato de Torra, que empa&ntilde;a aquella sensaci&oacute;n de libertad y contagio esperanzador. Al menos es lo que me ha ocurrido a m&iacute;. Y que cre&iacute;a que &ldquo;una multitud de personas que hab&iacute;amos abrazado el independentismo como proyecto pol&iacute;tico (y no nacional, resumiendo) empezaron a ignorar declaraciones o a pasar por alto opiniones que no parec&iacute;an xen&oacute;fobas ni pr&aacute;cticamente racistas porque se dec&iacute;an desde Catalunya&rdquo;. Y conclu&iacute;a: &ldquo;Lo fueron. Lo siguen siendo&rdquo;. Y que estas personas (los nuevos independentistas como yo) son las que se han sumado a los 'independentistas de toda la vida' y han hecho su sue&ntilde;o posible al convertirlo en un sue&ntilde;o com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, como esperaba, fue masiva. Pero m&aacute;s all&aacute; de cuatro hiperventilados que vomitaban veneno llam&aacute;ndome desde Catalunya &ldquo;rata de cloaca, catalanita arrepentida, articulista comprada por la izquierda espa&ntilde;ola&rdquo;; y desde Espa&ntilde;a, &ldquo;iluminada catalana que ha visto la luz, redimida, finalmente cuerda&rdquo;; temo que cualquier escrito con esta reacci&oacute;n es importante para vernos reflejados de una forma en la que no nos gusta mirarnos.
    </p><p class="article-text">
        El activista catal&aacute;n Arcadi Oliveres me dijo una vez que &eacute;l, que ha colaborado en procesos de paz alrededor del mundo, nunca hab&iacute;a sido tan insultado como en el proc&eacute;s catal&aacute;n (y me lo dijo antes de que empezara lo que tambi&eacute;n desde afuera se conoc&eacute; como el proc&eacute;s). Y que no s&oacute;lo hab&iacute;a sido gravemente insultado desde fuera de Catalunya, sino tambi&eacute;n desde dentro. Ahora me ha tocado a m&iacute;. A pesar de mi acompa&ntilde;amiento a presas, presos y exilio, a pesar del voluntariado para la creaci&oacute;n de esta rep&uacute;blica nuestra y a pesar de haber defendido nuestro sue&ntilde;o como un mundo mejor posible, incre&iacute;blemente, me ha tocado a m&iacute;. Y no me han enojado las respuestas que he recibido (la mayor&iacute;a de manera an&oacute;nima en twitter y en mensajes privados) pero s&iacute; me ha provocado tristeza que un pueblo sensato y aparentemente moderado como el catal&aacute;n, un pueblo pac&iacute;fico y apaciguador, pueda escupir esta rabia sin que nadie trate de moderar los &aacute;nimos. He recibido muchos mensajes de apoyo, de gente muy cercana al poder o de otras ciudadanas de a pie como yo. Pero p&uacute;blicamente se ha hecho el silencio. Y deber&iacute;amos preguntarnos por qu&eacute;. Qu&eacute; nos est&aacute; pasando. Porque la urgencia de esta reflexi&oacute;n, sin duda y visto lo visto, es importante.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo es importante que Espa&ntilde;a entienda lo que se juega en este momento de su historia si tant&iacute;simos catalanas y catalanes se sienten absolutamente traicionados y molestos (no, no son unos enfermos extremistas y s&iacute;, si hemos escuchado el 'a por ellos' y convivido con una catalanofobia absolutamente repugnante e impune). Pero no s&oacute;lo debemos dar importancia a lo que estamos viviendo por la evidente desconexi&oacute;n entre Catalunya y Espa&ntilde;a, sino porque todas y todos nosotros estamos inmersos en el mismo proceso hist&oacute;rico que en muchos sentidos parece irreversible, sobre todo, por esta manera de tratarnos (que no, no es lo que nos dicen Arrimadas o Vox que est&aacute; pasando, sino algo mucho m&aacute;s humano y sutil).
    </p><p class="article-text">
        Cuenta lo que has hecho por el independentismo, me dicen algunas amigas y amigos m&iacute;os. Pero me niego. No tengo por qu&eacute; dar explicaciones ni sobre lo que he investigado, escrito y hecho para que el pueblo catal&aacute;n pueda votar, expresarse y hacer posible un anhelo de libertad pol&iacute;tica que nos interpela a cientos de miles de personas. Pero respuestas desagradables y agresivas como las que recib&iacute; yo y reciben a diario muchas personas hacen m&aacute;s evidente que nunca la necesidad de un di&aacute;logo y un refer&eacute;ndum&hellip; aunque ni siquiera esto creo que evite una ruptura emocional que no es social, como dice el unionismo m&aacute;s casposo, sino radicalmente &iacute;ntimo. Y es que si una parte de la poblaci&oacute;n se siente herida, desde &aacute;ngulos diversos, estamos obligadas a preguntarnos por qu&eacute;, qu&eacute; ha sucedido para que estemos tan lejos no ya Catalunya de Espa&ntilde;a sino los unos de las otras.
    </p><p class="article-text">
        Hay un dicho que asegura que dos no se pelean si uno no quiere. Y no estoy hablando de la xenofobia que reconozco, con tristeza, en Catalunya (si bien estoy segura de que no es representativa del movimiento independentista que en su mayor&iacute;a ha sido y sigue siendo ejemplar); sino de la impunidad para responder a la catalanofobia (que estoy segura, y siempre lo he estado, que tampoco es representativa de la sociedad espa&ntilde;ola) con hispanofobia. Ojo por ojo y el mundo se quedar&aacute; ciego, dec&iacute;a Gandhi.
    </p><p class="article-text">
        Y esta tristeza, esta rabia y esta impotencia que provoca en Catalunya el trato recibido por nuestras pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos, nuestros representantes sociales y nuestras conciudadanas y conciudadanos, se ha hecho tan importante que lo ponemos por delante de otras cosas que en el fondo sabemos que son mucho m&aacute;s urgentes. No quiero quitarle importancia. La tiene y mucha. Pero creo que estamos llegando a un grado normalizado de irritaci&oacute;n que nos impide pensar. E incluso a miles de personas, dialogar. Y no, todas estas personas no son unas enfermas ni unas extremistas; no son unos locos que necesiten aprender a comportarse; no son unos racistas ni unos xen&oacute;fobos. Ni los espa&ntilde;oles ni los catalanes. Son ciudadanos y ciudadanas como usted y como yo que est&aacute;n hartos de muchas maneras distintas. Lo entendamos o no. Y desde el independentismo no son unos racistas que se comportan como ovejas (tal y como me han dicho, en estos d&iacute;as, como si hubiera yo salido de una secta) sino miles y miles de personas que han optado por una v&iacute;a pol&iacute;tica comprensible que yo misma he compartido durante a&ntilde;os. Ahora dudo. No niego, dudo. Y aun as&iacute; espero que si la independencia finalmente ocurre, nos haga felices a todas y a todos. Lo digo honestamente. No para establecer ahora un di&aacute;logo forzado entre una sociedad que a ratos no tiene ganas de dialogar, pero s&iacute; para que recordemos que sabemos respirar antes de responder y reaccionar. Porque ah&iacute;, y s&oacute;lo ah&iacute;, es donde radica el riesgo social. No en una opci&oacute;n pol&iacute;tica leg&iacute;tima como es la independencia; a pesar de que lo diga una gran parte del unionismo sin detenerse a leer, escuchar y pensar. Tal y como sucedi&oacute;, lamentablemente, con las decenas de mensajes p&uacute;blicos y privados con los que se me trat&oacute; de poner en un lugar que no me corresponde ni me interesa. Sigo pensando. En calma. Sin atender a insultos y releyendo algunos de los mensajes inteligentes que s&iacute;, s&iacute; me han ayudado a pensar en medio de este torbellino sin importancia que es twitter.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/siento-independentista_129_1003083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2020 20:13:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ya no me siento independentista (2)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Independencia,Quim Torra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya no me siento independentista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/siento-independentista_129_1003222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11c61124-ef69-4772-88e1-82e1bba6a3c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya no me siento independentista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que estoy dispuesta a sacrificar por un país nuevo y con más esperanza no pasa ni por el desprecio, ni por la impunidad ni por la diferenciación constante</p><p class="subtitle">Ya no me siento independentista (2)</p></div><p class="article-text">
        Hola, me llamo Lolita y ya no me siento independentista (&iexcl;hola, Lolita!). Es una sensaci&oacute;n que se ha ido. Durante muchos a&ntilde;os la independencia de Catalunya era algo en lo que apenas pensaba, pero tras la primera sentencia del Estatut (tal y como les ocurri&oacute; a miles de personas), el independentismo creci&oacute; en m&iacute;. As&iacute;, tal cual. Me creci&oacute; dentro. Pol&iacute;ticamente hablando era algo que me parec&iacute;a fascinante. La oportunidad de hacer una nueva rep&uacute;blica sin rey (y a ser posible sin ej&eacute;rcito) era un sue&ntilde;o que abraz&oacute; mucha gente de izquierdas. Yo, entre ellas. Yo hab&iacute;a votado siempre a partidos de izquierda espa&ntilde;oles hasta que me defraudaron (a m&iacute;, como a tantas personas en todo el Estado) y la pol&iacute;tica se fue tensando y convirtiendo en una pelea que ha desembocado en esta nueva pelea que ha dejado de interesarme.
    </p><p class="article-text">
        Fue un deslumbre, me dicen algunas amigas y amigos. No lo creo. Lo sent&iacute; posible. De verdad pensaba que era posible hacer un pa&iacute;s nuevo: m&aacute;s feminista, m&aacute;s inclusivo, m&aacute;s abierto y m&aacute;s lejos de esta monarqu&iacute;a que se nos repite en el est&oacute;mago desde hace tantos, tantos a&ntilde;os. Y durante a&ntilde;os este pa&iacute;s no tuve la sensaci&oacute;n de poderlo construir con el apoyo de ning&uacute;n partido espa&ntilde;ol. De hecho, el cambio radical que se propon&iacute;a desde Catalunya, en aquel entonces, no se propon&iacute;a desde Espa&ntilde;a. As&iacute; que dej&eacute; de ver aquel sue&ntilde;o como una posibilidad para Espa&ntilde;a y me sent&iacute; independentista: s&iacute;, quise independizarme de Espa&ntilde;a aunque manteniendo la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola (tal y como he contado en m&aacute;s de un art&iacute;culo en este diario).
    </p><p class="article-text">
        Ese deseo se fue. Tras meses infames de juicio contra el proc&eacute;s, tras las penas de prisi&oacute;n y el exilio, tras a&ntilde;os de salir a la calle, tras haber protestado con los Jordis en la Conselleria de Economia y en muchos otros lugares, el independentismo se me fue. Sigo queriendo una rep&uacute;blica, sigo queriendo un pa&iacute;s m&aacute;s feminista y abierto, sigo queriendo quedarnos sin ej&eacute;rcito y sin f&aacute;bricas de armas. Quiero dejar de ser s&uacute;bdita y eso en m&iacute; es fundamental. Pero lo que ha ocurrido en Catalunya me ha alejado de aquel deseo.
    </p><p class="article-text">
        Y creo que ocurri&oacute; el d&iacute;a que le&iacute; a Quim Torra. Le respeto a Torra haber dado un paso adelante cuando nadie m&aacute;s quiso hacerlo. No deja de sorprenderme la voluntad de muchas pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos <em>inderrumbables</em>. Admiro su capacidad de resistencia y su trabajo de hormiga, constante, de hace a&ntilde;os. Pero una independencia con este presidente no la quiero. &iquest;Lo han le&iacute;do? Aparte de sus opiniones (que no, no est&aacute;n sacadas de contexto, lo he le&iacute;do completo) sobre los espa&ntilde;oles (que estoy segura de que han dado una terrible sensaci&oacute;n de impunidad); Quim Torra escribi&oacute; que el 15M fue lo peor que le pas&oacute; al pa&iacute;s tras el 23F. Yo creo que no. Que al contrario. Es de lo mejor que hemos vivido. Pero creo tambi&eacute;n que en aquel momento una multitud de personas que hab&iacute;amos abrazado el independentismo como proyecto pol&iacute;tico (y no nacional, resumiendo) empezaron a ignorar declaraciones o a pasar por alto opiniones que no parec&iacute;an xen&oacute;fobas ni pr&aacute;cticamente racistas porque se dec&iacute;an desde Catalunya. Lo fueron. Lo siguen siendo.
    </p><p class="article-text">
        Esta impunidad para hablar de Espa&ntilde;a como el pa&iacute;s enemigo desde un pa&iacute;s cuyo proyecto respetuoso e inclusivo entusiasm&oacute; a tanta gente que sali&oacute; a defender la democracia y el derecho a decidir, me parece espeluznante. As&iacute;, espeluznante. Las cosas que nos estamos diciendo no son verdad. Los insultos no son verdad. Las opiniones tajantes no son verdad. Y si alguien cree que lo son, no acepto que me represente. Y hay pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos que admiro y siguen siendo independentistas; hay personas a las que quiero que lo son. Pero yo he decidido cambiar de opini&oacute;n: esta independencia no la quiero. No es por lo que he trabajado y no me representa. Es m&aacute;s, me menoscaba.
    </p><p class="article-text">
        Seguir&eacute; trabajando por la libertad de las presas y los presos, el retorno de los exiliados y exiliadas, el derecho a decidir de los pueblos, la necesidad de detener y resistirse al totalitarismo del Estado. Pero ha llegado un punto en el que he dicho basta. Este camino no lo quiero recorrer. Me hago a un lado. Porque no. Ya no me siento independentista. Lo que estoy dispuesta a sacrificar por un pa&iacute;s nuevo y con m&aacute;s esperanza no pasa ni por el desprecio, ni por la impunidad ni por la diferenciaci&oacute;n constante. No hay lados, otra vez. De nuevo estamos miles de personas en esta sensaci&oacute;n que nos llev&oacute; a ocupar las plazas y cada vez estamos m&aacute;s convencidas de que necesitaremos hacerlo de nuevo. Que eso s&iacute; es lo urgente. Lo digo y lo asumo con todas las consecuencias. Y creo que somos muchas, muchas personas que nos hemos visto aceptando algo contra lo que hab&iacute;amos luchado siempre. O no. O quiz&aacute;s es una sensaci&oacute;n &iacute;ntima. Pero reclamo mi derecho a cambiar de opini&oacute;n. Y lo ejerzo. No, no estoy hablando de fascistas y v&iacute;ctimas; ni de xen&oacute;fobos y personas m&aacute;s sanas. Estoy pregunt&aacute;ndome, desde hace tiempo, a qu&eacute; he dicho que s&iacute; en nombre de la independencia que va en contra de mis opiniones republicanas y de izquierdas. Y creo que es algo que se deber&iacute;a pensar en profundidad desde muchos &aacute;ngulos; no s&oacute;lo desde el independentismo sino tambi&eacute;n desde la izquierda espa&ntilde;ola hablando impunemente y con una trist&iacute;sima ignorancia emocional de Catalunya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/siento-independentista_129_1003222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2020 20:06:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ya no me siento independentista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Procés,Quim Torra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, me too y la culpa no era mía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/too-culpa_129_1205821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2a712cc-a6d1-4600-8141-4794ca6d0c61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, me too y la culpa no era mía"></p><p class="article-text">
        Me llamo Lolita, fui violada a los 11 a&ntilde;os y aquel ataque brutal y espeluznante cambi&oacute; mi vida. Lo dije hace unos meses en un programa de televisi&oacute;n y lo publiqu&eacute; en redes el pasado fin de semana: &ldquo;DIG&Aacute;MOSLO. FINALMENTE DIG&Aacute;MOSLO... 38 a&ntilde;os m&aacute;s tarde: &#8234;*Y la culpa no era m&iacute;a (fue un se&ntilde;or mayor) &#8236;&#8234;*Ni como andaba (vestido blanco y azul) &#8236;&#8234;*Ni c&oacute;mo dorm&iacute;a (sof&aacute;, 11 a&ntilde;os). &#8236;#MeToo &#8236;#YLaCulpaNoEraMia&#8236; siempre lo he sabido y tras tantos a&ntilde;os y tanta terapia y tanto amor yo ya estoy curada despu&eacute;s de atravesar un largu&iacute;simo infierno. Con secuelas, como todas, pero libre y feliz. Ahora veo a estas chavas en la calle y me admiran. Ojal&aacute; hubi&eacute;ramos estado todas entonces. Pero aqu&iacute; estamos todas ahora. Aqu&iacute; mi solidaridad con ustedes, compa&ntilde;eras. Decirles que se gana. Triunfa el amor.&rdquo; Porque triunfa el amor. Vean, si no, lo que ahora estamos haciendo las unas por las otras. Como coment&oacute; una mujer en mi facebook: &ldquo;Y as&iacute; nos descubrimos viendo que las chicas de hoy salvan y sanan a las chicas que fuimos nosotras antes&rdquo;. Que es exactamente lo que est&aacute; ocurriendo. Y otra: &ldquo;Est&aacute; cabr&oacute;n lo que est&aacute;n logrando con &eacute;sto, &iquest;no? Yo siento mucho agradecimiento y que mi carga se aligera cada vez m&aacute;s.&rdquo; Pero lo peor es la evidencia, que una amiga comentaba as&iacute; en sus redes: &ldquo;Al parecer todas las mujeres, desde ni&ntilde;as, hemos sido violentadas en el aspecto sexual. Ya sea por omisi&oacute;n, por exhibicionismo, o por tocamientos. S&iacute;, todas.. &rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Mi conclusi&oacute;n de estos d&iacute;as emocionantes y tristes, fue que &ldquo;Entiendo que nos estamos dando cuenta de la cantidad infame de mujeres que hemos sido violadas, no?Entiendo que esto ha de servir de revulsivo. Que nuestra fuerza para hablar merece una respuesta masiva, de todas las mujeres a las que afortunadamente no les ha ocurrido, de todos los hombres que no eran conscientes... esto tiene que ser un antes y un despu&eacute;s. Conste&rdquo;. Porque tiene que serlo. En todo el mundo las mujeres hemos levantado la voz para hablar de un dolor &iacute;ntimo y que nunca se apaga del todo, muchas de nosotras para constatar lo que ya sab&iacute;amos: Somos mayor&iacute;a. La mayor&iacute;a de las mujeres del mundo hemos sido violadas (si no todas violentadas, como comentaba mi amiga) y desde entonces, desde todas y cada una de nuestras violaciones, desde todos y cada uno de los momento m&aacute;s angustiosos, repugnantes y dif&iacute;ciles que hemos atravesado perplejas por el tab&uacute; social, no ha ocurrido nada. Hemos seguido viviendo, valientes, respuestas, at&oacute;nitas, en un mundo que act&uacute;a como si la mitad de su poblaci&oacute;n no hubiera sido profundamente herida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as he recordado estad&iacute;sticas, he recordado buscar informaci&oacute;n cuando yo fui violada y encontrar silencio, he recordado el asco social que provocaba hablar del tema, he recordado el silencio y el recato. Y s&eacute; que en muchos lugares del mundo sigue siendo as&iacute;. En muchas familias sigue siendo as&iacute;. En demasiados entornos, grupos de amigos y amigas, trabajos, lugares de ocio&hellip; Y finalmente este basta ha sido el basta m&aacute;s ensordecedor de esta gloriosa y trist&iacute;sima era del Mee Too. Uno de los movimientos que estoy segura que cambiar&aacute; el mundo. De hecho, ya lo est&aacute; cambiando. Y detr&aacute;s vienen m&aacute;s cosas. Porque el respeto por el cuerpo humano es el nivel m&aacute;s b&aacute;sico de respeto por la vida y el planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Chile.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/too-culpa_129_1205821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2019 19:51:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí, me too y la culpa no era mía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chile,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi amiga Bety, la impunidad, la guerra y los Mossos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amiga-bety-impunidad-guerra-mossos_129_1242765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f78487-8fa7-4b83-88de-14311d135bc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi amiga Bety, la impunidad, la guerra y los Mossos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que esta sociedad tenga más derechos que otras no es sólo gracias a las luchas de nuestras madres y nuestros padres, sino también a todos los extranjeros y las extranjeras que han llegado aquí y nos han enseñado otros modos de entender la cotidianidad y, sobre todo, otras formas de resistencias</p></div><p class="article-text">
        Tengo una amiga mexicana que lleva a&ntilde;os viviendo en Catalunya. Casada con un catal&aacute;n y madre de un ni&ntilde;o precioso. Se llama Bety. Sin duda, una de las amigas m&aacute;s inteligentes, talentosas y graciosas que tengo. Bety y su marido, Pedro, hacen activismo cultural desde siempre y tratan de mejorar las condiciones sociales y art&iacute;sticas de su ciudad perif&eacute;rica: Santa Coloma, a la que llamamos con orgullo Santaco. Mi amiga Bety, de Santaco, es investigadora en la universidad y periodista. Observadora sagaz, cr&iacute;tica y valiente. Ha trabajado contra la guerra de M&eacute;xico, con mujeres del este de Europa que quiere saber c&oacute;mo est&aacute;n viviendo aqu&iacute;... Porque mi amiga Bety es una de esas mujeres fuertes y valientes y sensatas que hacen falta en todas las sociedades. Y por suerte nuestra vive aqu&iacute;. A&uacute;n as&iacute;, nunca ha querido pedir la nacionalidad espa&ntilde;ola a la que tiene derecho y se mantiene atenta desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada a las necesidades de all&aacute;: de M&eacute;xico. Y ahora, que por primera vez la par&oacute; la polic&iacute;a, incre&iacute;ble, lamentable, tristemente, esto fue lo primero que pens&oacute;: suerte que esto no me est&aacute; ocurriendo en M&eacute;xico o en Chile. Porque mi amiga Bety sabe que a pesar de la injusticia, el miedo en el otro lado del oc&eacute;ano siempre es peor. No por el comportamiento de la polic&iacute;a en la calle (que tambi&eacute;n) sino por las condiciones de protecci&oacute;n de las detenidas y los detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que le pas&oacute;: Bety, analista de redes e influencias, colg&oacute; en twitter una fotograf&iacute;a con un comentario: &ldquo;cuatro yogurteras y 10 elementos de los mossos de esquadra est&aacute;n frente a un acto de Omnium Cultural&rdquo;. No porque se indigne m&aacute;s con las fuerzas del orden si est&aacute;n frente a un acto independentista sino porque, como le dijo al polic&iacute;a que la detuvo y que tuvo la impunidad de preguntarle por qu&eacute; estaba haciendo fotos: le gusta hacer fotos de cosas no habituales. Una manifestaci&oacute;n un s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana en Sant Andreu (otro barrio perif&eacute;rico), un pelot&oacute;n de polic&iacute;a alerta frente a la ciudadan&iacute;a (por suerte a la gente como mi amiga Bety eso le sigue pareciendo injusto) y unas furgonetas al acecho. Vio m&aacute;s. Vio c&oacute;mo la polic&iacute;a empezaba a detener aleatoriamente a algunas personas y a pedirles papeles. Unas (probablemente con DNI espa&ntilde;ol) quer&iacute;an saber por qu&eacute; las deten&iacute;an. Otras simplemente daban el NIE y esperaban con una paciencia que han / hemos aprendido en lugares mucho, mucho m&aacute;s impunes.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute; que esta sociedad tenga m&aacute;s derechos que otras no es s&oacute;lo gracias a las luchas de nuestras madres y nuestros padres, sino tambi&eacute;n a todos los extranjeros y las extranjeras que han llegado aqu&iacute; y nos han ense&ntilde;ado otros modos de entender la cotidianidad y, sobre todo, otras formas de resistencias (por suerte nuestra).
    </p><p class="article-text">
        La impunidad para infantilizar a la ciudadan&iacute;a es irritante pero parece que nos est&aacute;n obligando a asumirla. Cada vez m&aacute;s, a tragar. Literalmente tragar saliva y esperar a que las fuerzas del orden nos den permiso para continuar con nuestras vidas. Y eso fue lo que le ocurri&oacute; a mi amiga Bety un s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana paseando por Sant Andreu. Cuando tom&oacute; una foto que, en contra de todo lo que hubiera hecho en su vida hasta que el Estado Espa&ntilde;ol ha llegado a un momento como este, acabo borrando por miedo. Y eso a m&iacute; s&iacute; me ha sorprendido: hasta d&oacute;nde nos est&aacute;n inculcando la cultura de la ilegalidad frente a nuestros derechos. Bety los conoce muy, muy bien. De hecho cuando la polic&iacute;a la detuvo por fotografiar el pasado 14 de noviembre, por estar paseando, haber visto una manifestaci&oacute;n, detenerse a ver qu&eacute; pasaba y c&oacute;mo la polic&iacute;a deten&iacute;a. Bety entr&oacute; en twitter con intenci&oacute;n de denunciar pero en aquel momento le lleg&oacute; un mensaje de whatsapp y lo estaba respondiendo cuando llegaron dos mossos a pedirle la documentaci&oacute;n. Le preguntaron, adem&aacute;s, si conoc&iacute;a la ley de datos. S&iacute;, les dijo Bety (de hecho, es experta en la ley de datos). &ldquo;Entonces sabr&aacute;s que si publicas esta foto y aparece uno de nosotros te llevaremos a juicio&rdquo;, y se llevaron su documentaci&oacute;n. &iquest;Para qu&eacute; la quieren?, les pregunt&oacute; Bety. Procedimiento de rutina, respondieron. Porque en esto se ha convertido, efectivamente, esta impunidad: en nuestra rutina.
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces le hab&iacute;an hablado en catal&aacute;n pero cuando vieron que ten&iacute;a un NIE y no un DNI cambiaron de idioma (a pesar de que Bety habla un catal&aacute;n impecable y llevaba ya unos minutos charlando) para decirle que no se metiera en problemas. Ella, extranjera, que no se metiera en problemas porque su situaci&oacute;n es m&aacute;s insegura e inestable que la de su marido y su hijo, quer&iacute;an decir. Bety no se rebaj&oacute; a decirles que no ten&iacute;a la ciudadan&iacute;a porque no la hab&iacute;a solicitado, sino que les pregunt&oacute; cu&aacute;nto iban a tardar en devolverle la documentaci&oacute;n, mand&oacute; un whastapp a su marido para avisarle de lo que estaba sucediendo y borr&oacute; la foto de twitter (trist&iacute;simo: se sinti&oacute; suficientemente amenazada como para borrar la foto de twitter). Mientras esperaba que le dieran permiso para irse, pas&oacute; a su lado una mujer con un lazo amarillo y pregunt&oacute; a los mossos que c&oacute;mo estaban deteniendo gente de este modo, un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana, en medio de Sant Andreu, en un ambiente familiar, frente a un acto de Omnium Cultural (que siempre los realiza con permiso). &iquest; Estamos en guerra?, les pregunt&oacute; (exageradamente) la se&ntilde;ora. Y los mossos le contestaron: si no fuera por nosotros tal vez s&iacute;. Hasta aqu&iacute; hemos llegado, que conste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amiga-bety-impunidad-guerra-mossos_129_1242765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2019 19:54:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi amiga Bety, la impunidad, la guerra y los Mossos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo emocional de la política que no sabemos contarnos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/emocional-politica-sabemos-contarnos_129_1469937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3db7057-6a45-4513-bd44-f797258d5284_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manifestación en Plaça Catalunya."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé cuántas veces he creído necesario insistir en que no queremos ofender a la ciudadanía española desde Catalunya</p><p class="subtitle">¿Y si la ciudadanía catalana está harta de tener que dar explicaciones políticas que no tiene para justificar lo que siente?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si en todo esto hay un gran, gran componente emocional que no sabemos explicar y/o no lo saben entender? Recuerdo hace muchos a&ntilde;os que un diputado vasco se levant&oacute; en el Congreso de los Diputados en Madrid y dijo: &ldquo;Yo lo &uacute;nico que no entiendo es que este se&ntilde;or no entienda que yo no me sienta espa&ntilde;ol&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s podr&iacute;amos ampliar la estupefacci&oacute;n de aquel parlamentario y decir que &ldquo;muchas de nosotras y de nosotros no podemos entender que algunas y algunos de ustedes no entiendan que lo que sentimos no lo sentimos para ofender&rdquo;. &iquest;Se lo han planteado las pol&iacute;ticas y los pol&iacute;ticos del Estado Espa&ntilde;ol? Deber&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; cu&aacute;ntas veces he cre&iacute;do necesario insistir en que no queremos ofender a la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola desde Catalunya; es m&aacute;s: que aunque el nuestro se convirtiera en un pa&iacute;s independiente yo no renunciar&iacute;a a la nacionalidad espa&ntilde;ola porque la estimo y la siento como propia. Pero en Catalunya hay millones de personas que no (no puedo dar n&uacute;meros, nadie puede, no nos permiten hacer un refer&eacute;ndum. Pero vivo activamente aqu&iacute; y s&eacute; que somos millones y que si estamos equivocadas en las cuentas estaremos encantadas de hacer una votaci&oacute;n para refrendarlas).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero y si todo esto no es s&oacute;lo pol&iacute;tico; sino, y sobre todo, emocional? &iquest;Y si la ciudadan&iacute;a catalana est&aacute; harta de tener que dar explicaciones pol&iacute;ticas que no tiene para justificar lo que siente? Ser&iacute;a igualmente confuso para personas de todo el planeta. &iquest;O acaso una ciudadana espa&ntilde;ola puede decir que se siente espa&ntilde;ola porque hay una constituci&oacute;n que ampara ese sentimiento? Claro que no, se siente espa&ntilde;ola por leg&iacute;timo derecho, porque ama Espa&ntilde;a, porque siente que es su tierra, su gente, su vida&hellip; Por millones de razones que no caben en ninguna consigna pol&iacute;tica, pero que comprenden, como dec&iacute;a Sor Juana, muchos corazones: son razones del coraz&oacute;n que la raz&oacute;n no entiende. &iquest;Pero por qu&eacute; de este lado s&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; tenemos que justificar lo que sentimos si no tenemos c&oacute;mo? Si no hay c&oacute;mo, de hecho.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se lo habr&aacute; planteado la clase pol&iacute;tica y el fragmento hist&eacute;rico-mercantilista de la prensa espa&ntilde;ola que vive de azuzar un odio que no existe? Algo emocional no est&aacute; bien hecho o mal hecho. Es una emoci&oacute;n que a menudo tiene que ver con la infancia, la historia familiar, la vida&hellip; &iquest;Se han planteado la posibilidad de que haya algo que en efecto sientan millones de personas y ustedes no entienden? Y no porque no lo sepan entender sino, simplemente, porque no lo sienten.
    </p><p class="article-text">
        Eso sucede a menudo y con muchas cosas. &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;a estar ocurriendo ahora? &iquest;Y si el que vivimos es un problema de incomprensi&oacute;n de c&oacute;digos sociales que obedecen a distintos sentimientos? Es lo m&aacute;s probable, de hecho. De ah&iacute; la estupefacci&oacute;n catalana ante la humillaci&oacute;n gubernamental y de ah&iacute;, probablemente, la reacci&oacute;n espa&ntilde;ola a la voluntad de una parte de la ciudadan&iacute;a catalana de abandonar un pa&iacute;s que consideran como propio. Es comprensible, tratable, hablable. Lo que no es, es algo &uacute;nicamente pol&iacute;tico, algo &uacute;nicamente econ&oacute;mico, algo &uacute;nicamente social. Sino que es, sobre todo, la suma de millones de emociones de personas que esencialmente queremos, de todos lados, vivir en paz.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna violencia en nuestro nombre, han dicho las presas y los presos pol&iacute;ticos catalanes. &iquest;Acaso esta clase pol&iacute;tica nefasta y esta prensa maquiav&eacute;lica se creen que mienten? &iquest;Alguien puede de verdad pensar que en Catalunya nos agrada lo que estamos viviendo? &iquest;Que no nos sentimos solas, solos? Menospreciados, humillados, tristes&hellip; Pero es que nuestros compatriotas presos para nosotros, son nosotros, y no podemos entender por qu&eacute; ellos s&iacute; y nosotros no. Nos sentimos parte del trabajo con el que hicieron posible el refer&eacute;ndum y nos sentimos responsables de que los responsabilicen sobre todo a ellas, a ellos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y nosotras, nosotros? &iquest;Acaso no lo propiciamos, no votamos, no hemos salido a la calle, no elegimos como ciudadan&iacute;a empoderada, hacer y organizar un refer&eacute;ndum? No me creo que no entiendan que nos sentimos profundamente insultados, dolorosamente insultados, cuando nos confunden con borregos. No lo somos. Y los presos, las presas, no son unos extremistas. Son nosotros, nosotras. Que no estamos intentando sacar r&eacute;dito pol&iacute;tico ni econ&oacute;mico de todo esto. Sino convivir en paz. Todas, todos, convivir en paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/emocional-politica-sabemos-contarnos_129_1469937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Oct 2019 20:52:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo emocional de la política que no sabemos contarnos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Procés,Independencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi 1 de octubre a pesar de la sentencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/octubre-pesar-sentencia_129_1313276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5fbb335-b320-4016-bc1d-2e7c10b6724a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi 1 de octubre a pesar de la sentencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo habíamos conseguido y nos parecía, y a mí hoy me sigue pareciendo, un triunfo del pacifismo y la voluntad del bien común</p></div><p class="article-text">
        He esperado unos d&iacute;as. Quer&iacute;a contar un 1 de octubre tranquilo y he esperado porque tienen preferencia (&eacute;tica) quienes vivieron y/o padecieron en Catalunya una violencia que todav&iacute;a hoy sigue siendo inexplicable. Y porque en Catalunya y seguro que en muchos otros lugares del Estado estamos aguantando el aire hasta que salga la sentencia. Y eso a pesar de que tantos presos, presas y juicios despu&eacute;s seguimos sin saber qui&eacute;n dio la orden de machacar a una ciudadan&iacute;a pac&iacute;fica (ahora ya, se mire por donde se mire, este es un hecho innegable) que hab&iacute;a decidido ejercer su derecho a voto en un refer&eacute;ndum.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a esgrimir (y se esgrime) que es ilegal convocar un refer&eacute;ndum pero en cambio nadie puede culparnos por haber participado en &eacute;l. Yo vot&eacute; el 1 de octubre, junto a mi hija, mi madre y mi abuela: cuatro generaciones de mujeres. Y vot&eacute; en un ambiente festivo, tranquilo, rural, bonito, cordial y alegre.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s he esperado unos d&iacute;as m&aacute;s. Porque estamos todas y todos conteniendo el aire hasta que salga la sentencia. Las presas y los presos podr&iacute;an pasar 15 a&ntilde;os en prisi&oacute;n y en Catalunya esta es una losa que nos oprime. Hace d&iacute;as que en las redacciones, las radios y las calles no hablamos de otra cosa. Y hay gente mayor que no quiere ver la tele, me dicen, tienen miedo.
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n as&iacute; quiero dejar constancia, y creo que es algo que muchas de las presas y los presos y sus familiares querr&iacute;an, que mi 1 de octubre fue un d&iacute;a alegre. Hasta que empezaron a pasarnos mensajes y vimos v&iacute;deos y recibimos peticiones de ayuda de pueblos cercanos donde las fuerzas del orden espa&ntilde;olas entraron con sa&ntilde;a y extra&ntilde;amente envalentonadas (como si se sintieran protegidas), fue un d&iacute;a alegre. Por la ma&ntilde;ana me reun&iacute; en casa de mi abuela con mi madre y mi hija. Fuimos las cuatro con otros familiares, caminando hasta la escuela que nos tocaba.
    </p><p class="article-text">
        La noche anterior mi hija y yo hab&iacute;amos adelantado el regreso de un viaje a Roma. Hab&iacute;amos llegado sobre las once de la noche y pasamos por la escuela de votaci&oacute;n a ver qu&eacute; se necesitaba. La gente estaba cenando, jugando a cartas, leyendo, haciendo crucigramas, tocando la guitarra, con un domin&oacute;&hellip; ten&iacute;an comida y estaban esperanzados, esperanzadas, porque nos parec&iacute;a un triunfo nuestro, de la ciudadan&iacute;a, que estuviera ocurriendo lo que estaba ocurriendo. Y lo que estaba ocurriendo es que a pesar de las negaciones a los intentos de di&aacute;logo, a pesar de vivir en una monarqu&iacute;a en la que la Rep&uacute;blica parece no poder cuestionarse y a pesar de los barcos llenos de guardias civiles injustamente tratados por sus superiores, a pesar de todo esto, &iacute;bamos a votar. Lo hab&iacute;amos conseguido y nos parec&iacute;a, y a m&iacute; hoy me sigue pareciendo, un triunfo del pacifismo y la voluntad del bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y quiero dejarlo escrito antes de la sentencia, si alcanzo. Mi 1 de octubre fue un d&iacute;a feliz porque el pueblo de Catalunya hab&iacute;a ganado. Quer&iacute;amos saber qu&eacute; pens&aacute;bamos todos (los que s&iacute;, los que no, los que en blanco) y aquella gloriosa sensaci&oacute;n de triunfo y unidad no la borrar&aacute; la sentencia. La sentencia activar&aacute; otras cosas. Pero aquel momento, en el que fuimos m&aacute;s que el rey y m&aacute;s que la pol&iacute;tica lo tenemos guardado como algo precioso. Lo fue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/octubre-pesar-sentencia_129_1313276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2019 19:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi 1 de octubre a pesar de la sentencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Procés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como Gobierno no me viene nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gobierno-viene_129_1350854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f24a57e-893c-4f1c-8431-90f75800e5d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los candidatos en su primer debate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Da miedo la ineptitud, casi más que la avaricia: la ineptitud es un estado en el que uno se acopla con naturalidad e incluso se vuelve inconsciente de sus propias limitaciones</p><p class="subtitle">Las personas que representan nuestras necesidades, nuestros intereses y nuestras esperanzas, deberían estar obligadas a hacer ejercicios constantes de autocrítica y dejar de vivir en esta especie de lucha de gallos mexicana</p><p class="subtitle">¿Hasta qué punto, y eso sí es preocupante, está ineptitud soberbia de gran parte de la clase política, esa cerrazón y este convencimiento de tener la razón e incluso de que pactar es un fracaso cala en la ciudadanía?</p></div><p class="article-text">
        Pa&iacute;s al que vas, pa&iacute;s del que escuchas, pa&iacute;s del que alguien se queja y siempre la misma sensaci&oacute;n de que este rid&iacute;culo y tantos actos impunes e injustos s&oacute;lo somos capaces de cometerlos aqu&iacute;. Lo he escuchado, y seguro que ustedes tambi&eacute;n, en distintos lugares del mundo, en conversaciones con personas de todos lados. La pregunta que me hago es: &iquest;lo habr&aacute;n escuchado tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas y los pol&iacute;ticos? &iquest;Hay quien pueda pensar que no tienen ninguna sensaci&oacute;n de rid&iacute;culo, que todo es pura avaricia y poder? &iquest;Debemos juzgar el papel&oacute;n que est&aacute; haciendo el Gobierno del Estado espa&ntilde;ol como una lucha por el poder y basta? &iquest;O es que estamos en manos de mujeres y hombres ineptos? &iquest;No ser&aacute; un poco de todo?
    </p><p class="article-text">
        Da miedo la ineptitud, casi m&aacute;s que la avaricia. La ineptitud es un estado en el que uno se acopla con naturalidad e incluso se vuelve inconsciente de sus propias limitaciones. Todas, todos somos ineptos e ineptas en algo. Por suerte. Pero las personas que representan nuestras necesidades, nuestros intereses y nuestras esperanzas, deber&iacute;an estar obligadas a hacer ejercicios constantes de autocr&iacute;tica y dejar de vivir en esta especie de lucha de gallos mexicana en la que aplauden a quien m&aacute;s fuerte golpea (haya visto el contrincante un abuso o no). Como dec&iacute;a hace a&ntilde;os un &aacute;rbitro de f&uacute;tbol: la falta la decide el color de la camiseta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta qu&eacute; punto, y eso s&iacute; es preocupante, est&aacute; ineptitud soberbia de gran parte de la clase pol&iacute;tica, esa cerraz&oacute;n y este convencimiento de tener la raz&oacute;n e incluso de que pactar es un fracaso cala en la ciudadan&iacute;a? &iquest;Hasta qu&eacute; punto seguimos escuchando a Sor Juana In&eacute;s de la Cruz cuando dec&iacute;a que el coraz&oacute;n tiene razones que la raz&oacute;n no entiende? &iquest;Por qu&eacute; esta especie de superhombr&iacute;a tan antigua, tan heteropatriarcal y tan cobarde que hace sacar pecho a la gran mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos de este pa&iacute;s nos afecta a nosotras y a nosotros como ciudadan&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; estamos permitiendo que nos hagan? &iquest;En qu&eacute; nos est&aacute;n convirtiendo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si esto fueran los ochenta (y cr&eacute;anme que hay quien extra&ntilde;a constantemente una pasi&oacute;n pol&iacute;tica que parec&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute; de otros intereses de una manera m&aacute;s masiva) y llam&aacute;ramos a aquel servicio de informaci&oacute;n telef&oacute;nica de antes para preguntar por el Gobierno de Espa&ntilde;a, temo que la respuesta m&aacute;s probable ser&iacute;a: Lo siento. Como Gobierno no me viene nada.
    </p><p class="article-text">
        Y a m&iacute;, por m&aacute;s que lo piense, tampoco. Pat&eacute;tica ambici&oacute;n por el poder, a ratos parece que la zanahoria de los burros que nos ponen delante en un holograma, falsa, inventada y casi podrida, y que nos ponen s&oacute;lo para que nos indignemos y sigamos viviendo en esta reacci&oacute;n al cinismo constante es una pat&eacute;tica ambici&oacute;n por el poder. Y no nos sirve.
    </p><p class="article-text">
        Y no: a la gran mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola hoy, como Gobierno, no nos viene nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gobierno-viene_129_1350854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2019 19:07:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Como Gobierno no me viene nada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acuerdos políticos,Elecciones Generales 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte como negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/muerte-negocio_129_1478262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80915f21-098b-4f3e-a87f-14fb5d93da7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte como negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experiencia de la muerte que nos llega con las pantallas es una pseudoexperiencia morbosa con la que filósofos como Adorno o Benjamin hubieran llenado libros atónitos, críticos y alarmantes</p><p class="subtitle">Convertir la muerte en un espectáculo está ampliamente estudiado tras experiencias comunitariamente traumáticas como los campos de concentración en Polonia</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os supe del primer <em>narcotour</em> que se hac&iacute;a en el noroeste mexicano para ver los lugares donde estaban enterrados algunos capos, donde se hab&iacute;an librado algunas batallas y donde nacieron algunos l&iacute;deres de c&aacute;rteles que hab&iacute;an &ldquo;alcanzado&rdquo; representaci&oacute;n nacional e incluso internacional. Pens&eacute; en inscribirme porque hab&iacute;a le&iacute;do mucho sobre los nombres y lugares que recorr&iacute;an; y recuerdo tener un dilema sobre qu&eacute; deb&iacute;a hacer. Finalmente decid&iacute; no hacer el tour. Ya sab&iacute;a de recorridos por mansiones de Hollywood y caminos a pie para cruzar la frontera franco-espa&ntilde;ola que sirvi&oacute; de camino del exilio. Todas eran propuestas distintas pero todas ten&iacute;an algo en com&uacute;n. Hoy, aquel dilema parece casi silenciado. Los tours han llegado a nuestras pantallas y, de este modo, a nuestras casas.
    </p><p class="article-text">
        La extraordinaria escritora Svetlana Aleksi&eacute;vich ha observado con horror las ristras de turistas que se hacen fotos en lugares altamente t&oacute;xicos porque han visto la serie basada en su periodismo de investigaci&oacute;n imprescindible. Lo uso como ejemplo extremo aunque podr&iacute;amos hablar de las visitas a Alc&aacute;sser, a lugares de masacre en El Salvador o del terrible espect&aacute;culo en el que algunas personas convierten su visita a los campos nazis.
    </p><p class="article-text">
        Y hemos ido m&aacute;s all&aacute;, mucho m&aacute;s all&aacute;. Entiendo perfectamente la curiosidad por ver lugares hist&oacute;ricos, recorrer espacios que nos parecen propios, caminar por caminos sagrados y rendir homenaje a v&iacute;ctimas de todo el planeta. La experiencia de la muerte que nos llega con las pantallas, no obstante, a menos que est&eacute; hecho con objetivos muy humanos y generosos, es una pseudoexperiencia morbosa con la que fil&oacute;sofos como Adorno o Benjamin hubieran llenado libros at&oacute;nitos, cr&iacute;ticos y alarmantes: No sigan por ah&iacute;, nos dir&iacute;an, &eacute;ste no es el camino. No lo es. La prueba es la banalidad con la que hemos aprendido a relacionar nuestras vidas y nuestras muertes con las de los personajes de las pantallas.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco unos ni&ntilde;os de unos 9 o 10 a&ntilde;os jugaban a disparar con una pistola imaginaria a mi hija, que estaba columpi&aacute;ndose en un parque, y cuando me acerqu&eacute; a preguntarles que estaban haciendo me dijeron: jugamos a que es un &aacute;rabe en un videojuego. &iquest;Se imaginan? &ldquo;Jugamos a que es un &aacute;rabe en un videojuego.&rdquo; Un juego, no un hombre sino un hombre &aacute;rabe y no la vida sino una pantalla.
    </p><p class="article-text">
        No soy tecn&oacute;foba (lo soy un poco, lo justo) y conf&iacute;o en todos los nuevos canales de difusi&oacute;n de la cultura y la democratizaci&oacute;n del acceso al saber. Pero dije cultura y saber. Convertir la muerte en un espect&aacute;culo est&aacute; ampliamente estudiado tras experiencias comunitariamente traum&aacute;ticas como las matanzas de los narcotraficantes, la guerra civil de la ex Yugoslavia (s&iacute;, en aquel momento fue una guerra civil), campos de concentraci&oacute;n en Polonia o masacres incomprensibles como las de los j&eacute;meres rojos. Hay que saberlo, estudiarlo, entenderlo y usarlo para hacer un mundo y un futuro mejor. Pero no para vender, banalizar y hurgar en la muerte de una esquiadora que por alguna raz&oacute;n ha conmovido a un pa&iacute;s que ser&iacute;a mucho mejor si una parte del tiempo que le dedican al morbo leyeran Madame Bovary, Pedro P&aacute;ramo, Patria, La guerra no tiene rostro de mujer, Mort de dama, etc.
    </p><p class="article-text">
        No las pantallas, dijera Guy Debord, no son las culpables. El uso que hacemos de ellas para matar en un videojuego o convertir en un espect&aacute;culo un dolor privado e &iacute;ntimo son nuestra responsabilidad. Asum&aacute;mosla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lolita Bosch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/muerte-negocio_129_1478262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2019 20:43:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte como negocio]]></media:title>
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