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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Ortega]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_ortega/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Ortega]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[José Enrique Serrano, Estado y persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seeranojose-enrique-serrano-persona_129_12374879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06d0d93b-d8a2-4719-98ac-dd3c611961e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2303y676.jpg" width="1200" height="675" alt="José Enrique Serrano, Estado y persona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue un elemento esencial y estabilizador de la política española. Por su despacho pasaba todo tipo de gente. Incluso fuera de La Moncloa siguió ejerciendo esa labor de puente, pues lo que decía siempre era escuchado con atención por sus interlocutores</p><p class="subtitle">Muere José Enrique Serrano, ex jefe de gabinete de Felipe González y Zapatero</p></div><p class="article-text">
        Mi gran descubrimiento en mis a&ntilde;os en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, con dos presidentes muy distintos entre s&iacute;, fue Jos&eacute; Enrique Serrano. No ya por su sensatez, profesionalidad y conocimientos (a veces ins&oacute;litos que fue adquiriendo en los a&ntilde;os en que fue el director de ese centro neur&aacute;lgico) que le convirtieron probablemente en la persona que mejor conoc&iacute;a el Estado, sino como &ldquo;persona&rdquo;, calidad que a veces se olvida en gente cuando tiene o ha tenido poder o influencia.
    </p><p class="article-text">
        Le conoc&iacute; como director adjunto del Gabinete, luego como director. Todo pasaba por &eacute;l. Era una figura equiparable con un vicepresidente. De hecho, cumpl&iacute;a esa funci&oacute;n, aunque solo tuviera categor&iacute;a de secretario de Estado. Por sus manos no pasaba ning&uacute;n anteproyecto de ley que no hubiera visado, y si conten&iacute;a incorrecciones, lo paraba, por mucho que le pesara al ministro que lo hab&iacute;a promovido. Ten&iacute;a mentalidad jur&iacute;dica, unida a una enorme visi&oacute;n pol&iacute;tica, que mantuvo hasta su muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo de coordinaci&oacute;n, iniciativa, misiones delicadas, no ilegales, y de deshacer entuertos (a veces presidenciales), era sumamente estresante. Uno de sus escapes era fumar pitillos, unos tras otros, pese a la prohibici&oacute;n de hacerlo en centros oficiales. Su despacho en el edificio Semillas echaba humo. Le provoc&oacute; un EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Cr&oacute;nica) muy grave, con varias operaciones. Y, a partir de la pandemia, ante el peligro, dej&oacute; pr&aacute;cticamente de salir de su casa. Varios a&ntilde;os autoconfinado, aunque no por ello perdi&oacute; su capacidad intelectual, si bien en los &uacute;ltimos meses su condici&oacute;n se vio agravada por un tumor cerebral inoperable.
    </p><p class="article-text">
        A verle, con mascarillas, &iacute;bamos algunos amigos, a hablar de todo. El que m&aacute;s hablaba sol&iacute;a ser &eacute;l. Claro est&aacute; de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero tambi&eacute;n del impacto de la inteligencia artificial en la Justicia, y otras tendencias. Segu&iacute;a muy en contacto con la realidad. Gran lector, en los &uacute;ltimos tiempos le&iacute;a menos. &ldquo;&iquest;Para qu&eacute;?&rdquo; dec&iacute;a expresando con las manos su falta de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Siempre fue fiel a sus convicciones. Hay que pensar -figura &uacute;nica en la democracia espa&ntilde;ola- que asesor&oacute; a Felipe Gonz&aacute;lez y a Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero como presidentes, y a Joaqu&iacute;n Almunia y a Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba. Tambi&eacute;n a Pedro S&aacute;nchez, aunque algunas de sus diferentes convicciones, en particular respecto a la idea de Espa&ntilde;a y la evoluci&oacute;n del Estado de las Autonom&iacute;as, les alejaron. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de profesor del Derecho del Trabajo, antes de pasar a La Moncloa con Narc&iacute;s Serra, fue director general de Personal en el Ministerio de Defensa, y ah&iacute; no solo contribuy&oacute; de forma decisiva a la profesionalizaci&oacute;n de las Fuerzas Armadas, sino que conoci&oacute;, y apreci&oacute;, no ya &ldquo;lo militar&rdquo; y &ldquo;la defensa&rdquo;, sino &iacute;ntimamente a los militares y su manera de ser y de pensar. De nueva persona que trata a personas y aprende de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Fue un elemento esencial y estabilizador de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Por su despacho pasaba todo tipo de gente. Incluso fuera de La Moncloa sigui&oacute; ejerciendo esa labor de puente, pues lo que dec&iacute;a siempre era escuchado con atenci&oacute;n por sus interlocutores que a menudo buscaban en &eacute;l consejo. Dec&iacute;a lo que pensaba, en privado. De hecho, en eso creo que le ayud&eacute;, hac&iacute;a a menudo de Pepito Grillo, algo que necesita todo presidente del Gobierno, inevitablemente aquejado por la llamada &ldquo;soledad del poder&rdquo; y los aduladores de turno. Aunque al final, la &uacute;ltima palabra la ten&iacute;a el presidente, que una vez hab&iacute;a tomado una decisi&oacute;n, Jos&eacute; Enrique acataba y aplicaba. 
    </p><p class="article-text">
        Una de sus palabras favoritas ante hechos que le perturban era: &ldquo;inquietante&rdquo;. Reflexionaba antes de hablar siempre de forma pausada, con su voz melodiosa. Nunca perd&iacute;a la calma, ni elevaba el tono, ni era malhablado, aunque por dentro se irritara. De nuevo, persona. Una caracter&iacute;stica esencial para dirigir un complejo equipo humano. 
    </p><p class="article-text">
        En p&uacute;blico, siempre fue discreto, incluso despu&eacute;s de dejar, en dos ocasiones, su cargo. Socialdem&oacute;crata de alma, ingres&oacute; tard&iacute;amente el PSOE. Se lleva con &eacute;l muchos secretos. Nunca consider&oacute; escribir sus memorias, porque no pod&iacute;a contar muchas de las cosas m&aacute;s interesantes que vivi&oacute; aunque dej&oacute; muchos escritos que empezaba y no terminaba.
    </p><p class="article-text">
        Pero como digo, lo que m&aacute;s se echar&aacute; en falta es que se ha ido una persona, siempre dispuesta a conversar -ameno conversador- a tender puentes y a echar una mano. A ayudar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seeranojose-enrique-serrano-persona_129_12374879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Jun 2025 14:25:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Enrique Serrano, Estado y persona]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colapso de los sistemas y pérdida de control]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colapso-sistemas-perdida-control_129_12266791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b70c779-00c5-400a-8e6f-42cc75eb7ffc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colapso de los sistemas y pérdida de control"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio del apagón, casi la única fuente de información fue durante horas la radio en transistores a pilas. Hemos avanzado mucho en muchas cosas; pero, a la vez, hemos aumentado nuestra dependencia de sistemas complejos que aumentan nuestra vulnerabilidad frente a su colapso</p></div><p class="article-text">
        La complejidad va en aumento, y con ella la vulnerabilidad. Los sistemas explosionan, en parte debido a nuestras formas de vida y de organizaci&oacute;n y a que no son capaces de hacer frente a esa complejidad, que hace que las personas controlemos cada vez menos un entorno que se ha vuelto indispensable. Vivir, y gobernar, depende cada vez m&aacute;s de estos factores, adem&aacute;s de una naturaleza ind&oacute;mita. El apag&oacute;n el&eacute;ctrico y telecomunicacional ha sido otro caso en esta tendencia.
    </p><p class="article-text">
        No es habitual, salvo en casos de guerras que no hemos vivido directamente en tiempos recientes, que un mismo presidente del Gobierno en Espa&ntilde;a haya tenido que lidiar con una pandemia como la del COVID-19, una tormenta de nieve en algunas partes de Espa&ntilde;a como Filomena, un conflicto armado relativamente cercano como el de Ucrania y sus efectos inflacionistas abonados por otros factores, una sequ&iacute;a persistente bastante generalizada, seguida de una DANA con efectos locales devastadores, y trombas de aguas, pasando por la erupci&oacute;n de un volc&aacute;n (en la isla de La Palma). Y, sin embargo, esa parece la nueva normalidad. No se trata solo del Gobierno, sino que esto deja posos en la sociedad y en los individuos. Hemos vivido demasiadas cosas raras en poco tiempo, y estamos inmersos en un cambio profundo de sociedad y de mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar c&oacute;mo un hecho natural, la explosi&oacute;n del volc&aacute;n island&eacute;s Eyjafjallaj&ouml;kull, paraliz&oacute; en 2020 durante semanas gran parte del tr&aacute;fico a&eacute;reo en el norte y centro de Europa.
    </p><p class="article-text">
        El maestro polit&oacute;logo, adem&aacute;s de excelente jurista, Manuel Garc&iacute;a Pelayo, acu&ntilde;&oacute; ya hace a&ntilde;os esa idea de la &ldquo;explosi&oacute;n de los sistemas&rdquo; a medida que ganaban en importancia, complejidad e intensidad de uso. Es decir, c&oacute;mo en un momento dado, ante el peso de la complejidad y de las demandas que se ejercen sobre ellos, los sistemas colapsan. Lo hizo cuando la era tecnotr&oacute;nica empezaba a despuntar, pero tambi&eacute;n cuando los desplazamientos humanos estaban creciendo a una velocidad nunca vista antes, desbordando los sistemas para gestionarlos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s uno de los sistemas m&aacute;s complejos que exista sea una gran ciudad moderna, donde hay que proveer de servicios sofisticados, desde el tr&aacute;fico, a diversas fuentes de energ&iacute;a, entre ellas la alimentaci&oacute;n, los transportes, servicios sanitarios, comunicaciones, etc. Como Nueva York, Londres, Tokio, Pek&iacute;n, Shangh&aacute;i, Lagos, u otras m&aacute;s peque&ntilde;as como Barcelona y Madrid. Esto no es la &ldquo;sociedad del riesgo&rdquo;, de la que habl&oacute; Ulrich Beck a ra&iacute;z del accidente de Chern&oacute;bil, y que est&aacute; presente ante los embates del cambio clim&aacute;tico, sino la &ldquo;sociedad de la complejidad&rdquo;. Y solo la complejidad puede controlar a la complejidad. Las inteligencias artificiales permiten reducirla, pero a la vez son en s&iacute; muy complejas y se est&aacute;n convirtiendo en parte de la soluci&oacute;n, s&iacute;, y parte del problema.
    </p><p class="article-text">
        Complejidad que la mayor parte de la gente ignora en sus fundamentos, lo cual tambi&eacute;n constituye incultura. Cuando se le da al interruptor y se enciende la luz de la habitaci&oacute;n, se abre el grifo y sale agua, o se mira al m&oacute;vil para consultar una red social o contestar a un mensaje, se dan por asumidas muchas cosas como si fueran naturales, pero tras las cuales hay tecnolog&iacute;a que requiere la cooperaci&oacute;n de muchos, que la mayor&iacute;a ignora. En medio del apag&oacute;n de electricidad, de internet y de los tel&eacute;fonos, la mejor, casi la &uacute;nica, fuente de informaci&oacute;n fue durante horas la radio en transistores a pilas. Los que se hab&iacute;a deshecho de sus viejos aparatos se arrepintieron. Y fueron corriendo a comprar uno nuevo, con sus correspondientes pilas, al s&uacute;per o al bazar cercano si a&uacute;n segu&iacute;a abierto y dispon&iacute;an de efectivo.
    </p><p class="article-text">
        Hemos avanzado mucho en muchas cosas. Pero a la vez, hemos aumentado nuestra dependencia en esos sistemas, que aumentan nuestra vulnerabilidad frente a su colapso o acontecimientos que no dominamos. Por no hablar de la ciberseguridad. En el caso del apag&oacute;n la propia Red El&eacute;ctrica ha descartado, tras un examen es de suponer que minucioso, que se tratase de un ciberataque, aunque el Gobierno y el poder judicial mantienen abiertas todas las hip&oacute;tesis. En nuestras sociedades, el ser humano ha logrado, colectivamente, un dominio sin precedentes sobre su entorno: modificamos ecosistemas, controlamos la energ&iacute;a, reprogramamos la vida misma. Sin embargo, a nivel individual, hemos perdido muchas de las competencias esenciales para la supervivencia aut&oacute;noma que pose&iacute;an nuestros ancestros m&aacute;s primitivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un cazador-recolector, o un grupo de ellos, sab&iacute;a construir su refugio, encontrar su alimento, curar heridas b&aacute;sicas, adaptarse a los ritmos de la naturaleza, y cocinar. En contraste, salvo excepciones, que las hay, el ser humano moderno, aunque inserto en una red tecnol&oacute;gica global de alt&iacute;sima sofisticaci&oacute;n, depende casi totalmente de infraestructuras, expertos y tecnolog&iacute;as que apenas comprende y no podr&iacute;a replicar.
    </p><p class="article-text">
        Esta alienaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y p&eacute;rdida de autarqu&iacute;a personal nos coloca en una situaci&oacute;n parad&oacute;jica: cuanto m&aacute;s dominamos el mundo en conjunto &ndash;aunque c&oacute;mo hemos vivido la naturaleza tiene una parte importante que jugar&ndash;, m&aacute;s vulnerables e incompetentes somos como individuos. Es lo que se llama p&eacute;rdida de agencia vital.
    </p><p class="article-text">
        Claro que algunas capacidades de recuperaci&oacute;n &ndash;la resiliencia, se dice desde hace un tiempo&ndash; tambi&eacute;n resulta asombrosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colapso-sistemas-perdida-control_129_12266791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 May 2025 19:22:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colapso de los sistemas y pérdida de control]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Apagón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump contra el brutalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-brutalismo_129_12134486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52fdb221-6f05-48ba-8630-f4135d541304_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump contra el brutalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El renovado ataque de Trump contra la arquitectura brutalista es parte de su guerra cultural general y de la crítica populista contra las élites. Refleja un inquietante espíritu autócrata</p></div><p class="article-text">
        Siempre resulta inquietante que los gobernantes se metan a arquitectos y decidan no ya un edificio que deje su impronta, sino el estilo general que ha de imperar. Superadas las monarqu&iacute;as absolutas, en nuestros tiempos es un signo de autocracia. Lo vimos con Hitler y su amado Albert Speer, que instaur&oacute;, como Mussolini en Italia y luego en Espa&ntilde;a el franquismo, un estilo fascista. Pues bien, una de las primeras decisiones de Trump ha estado dirigida contra la arquitectura brutalista. Ha ordenado que los nuevos edificios federales (sobre los otros no tiene jurisdicci&oacute;n) se construyan en estilo m&aacute;s cl&aacute;sico. No lo ha hecho como mera opini&oacute;n sino en un <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">memor&aacute;ndum</a> presidencial el mismo d&iacute;a de su toma de posesi&oacute;n, que sigue a otro de su anterior mandato. Ambos con intenci&oacute;n pol&iacute;tica. Es parte de la guerra cultural que est&aacute; librando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincidi&oacute; con el lanzamiento de la magn&iacute;fica pel&iacute;cula <em>The Brutalist</em>, de Brady Corbet, magistralmente interpretada por Adrien Brody. Est&aacute; inspirada en la novela <em>El manantial</em> (<em>The Fountainhead) </em>de Ayn Rand, publicada en 1943, que fue adaptada al cine en 1949 con Gary Cooper como protagonista, muy Guerra Fr&iacute;a. Ambas historias tratan sobre arquitectos con una visi&oacute;n art&iacute;stica singular que se enfrentan a un mundo que no siempre comprende su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El memor&aacute;ndum presidencial lleva como t&iacute;tulo 'Promover una bella arquitectura c&iacute;vica federal'. En &eacute;l Trump&nbsp;&ldquo;ordena&rdquo; al Administrador de la Administraci&oacute;n de Servicios Generales que, en consulta con el Asistente del Presidente para Pol&iacute;tica Interior y los jefes de los departamentos y agencias de los Estados Unidos cuando sea necesario, le presente en un plazo de 60 d&iacute;as recomendaciones &ldquo;para avanzar en la pol&iacute;tica de que los edificios p&uacute;blicos federales deben ser visualmente identificables como edificios c&iacute;vicos y respetar el patrimonio arquitect&oacute;nico regional, tradicional y cl&aacute;sico con el fin de elevar y embellecer los espacios p&uacute;blicos y ennoblecer a los Estados Unidos y nuestro sistema de autogobierno. Dichas recomendaciones considerar&aacute;n las revisiones apropiadas de los Principios Rectores de la Arquitectura Federal y los procedimientos para incorporar las aportaciones de la comunidad en la selecci&oacute;n del dise&ntilde;o de los edificios federales.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No cita el brutalismo, pero resulta evidente. Sobre todo porque es la continuaci&oacute;n de un <a href="https://trumpwhitehouse.archives.gov/presidential-actions/executive-order-promoting-beautiful-federal-civic-architecture/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decreto presidencial</a>&nbsp; de 2020, en su primer mandato (orden ejecutiva luego revocada por el presidente Biden), en el que calificaba algunos edificios federales en Washington de &ldquo;controvertidos, atrayendo cr&iacute;ticas generalizadas por sus dise&ntilde;os brutalistas.&rdquo;&nbsp; La arquitectura brutalista, que tuvo su auge en los a&ntilde;os 50 y 60 del siglo XX, se caracteriza, explicaci&oacute;n concisa de Wikipedia, aunque es cuesti&oacute;n m&aacute;s compleja, por construcciones minimalistas&nbsp;que muestran los&nbsp;materiales de construcci&oacute;n&nbsp;desnudos, esencialmente hormig&oacute;n o ladrillo vistos, y recurre a formas&nbsp;geom&eacute;tricas&nbsp;angulares.
    </p><p class="article-text">
        El decreto de Trump de 2020 lo defin&iacute;a de otro modo: como &ldquo;el estilo de arquitectura que surgi&oacute; del movimiento modernista de principios del siglo XX que se caracteriza por una apariencia masiva y en bloque con un estilo geom&eacute;trico r&iacute;gido y el uso a gran escala de hormig&oacute;n vertido expuesto.&rdquo; Tambi&eacute;n critica el modernismo y el desconstructivismo, relacionados con el brutalismo.
    </p><p class="article-text">
        Remont&aacute;ndose a los padres fundadores de Estados Unidos, el decreto entend&iacute;a por &ldquo;arquitectura cl&aacute;sica&rdquo; la que propugna &ldquo;la tradici&oacute;n arquitect&oacute;nica derivada de las formas, principios y vocabulario de la arquitectura de la antig&uuml;edad griega y romana, y desarrollada y ampliada posteriormente por arquitectos renacentistas&rdquo;, de los que cita unos cuantos. &ldquo;La arquitectura cl&aacute;sica abarca estilos como el neocl&aacute;sico, el georgiano, el federal, el renacimiento griego, el Beaux-Arts y el Art D&eacute;co&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El brutalismo siempre ha sido pol&eacute;mico. Un sondeo refleja que los estadounidenses prefieren el estilo cl&aacute;sico para sus grandes edificios federales. Pero el Instituto Americano de Arquitectos (IAI) ha condenado la idea misma de homogeneizar el estilo arquitect&oacute;nico de los edificios federales por constituir una amenaza a la &ldquo;libertad de expresi&oacute;n y pensamiento&rdquo;. Justin Shubow, expresidente de la Sociedad Nacional de Arte C&iacute;vico, sostiene, sin embargo, que el presidente George Washington y el secretario de Estado Thomas Jefferson adoptaron en el inicio de Estados Unidos el estilo cl&aacute;sico para los edificios federales, reflejo de la Atenas democr&aacute;tica y la Roma republicana, ya que la arquitectura cl&aacute;sica les parec&iacute;a intemporal. De ah&iacute; que, seg&uacute;n Shubow, los estadounidenses vieran &ldquo;la arquitectura cl&aacute;sica como la arquitectura de la democracia americana&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este ataque al brutalismo se sit&uacute;a en el mismo marco que los cambios de nombres que decreta Trump, como el del Golfo de M&eacute;xico por Golfo de Am&eacute;rica), o el volver a nombrar la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del pa&iacute;s Monte McKinley, en honor a uno de sus presidentes favoritos, imperialista y proteccionista, en lugar de Denal, la tradicional denominaci&oacute;n por los nativos de Alaska.
    </p><p class="article-text">
        Trump intenta con estas cr&iacute;ticas al brutalismo, que ya no est&aacute; tan en boga, fomentar a&uacute;n m&aacute;s la animadversi&oacute;n contra las elites culturales, a las que responsabiliza de la proliferaci&oacute;n de esa arquitectura, sin duda pol&eacute;mica. Como se&ntilde;ala Anna Kod&eacute;, periodista cultural en la secci&oacute;n inmobiliaria de <a href="https://www.nytimes.com/2025/02/22/realestate/trump-brutalist-architecture.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>, en un largo reportaje sobre &ldquo;La pol&iacute;tica del brutalismo&rdquo;, la idea es que la arquitectura federal debe reflejar los nuevos valores que propugna el trumpismo. No es casual. Muchos edificios gubernamentales y universidades de los a&ntilde;os 60 edificados en este estilo son hoy focos de resistencia contra las pol&iacute;ticas de Trump.
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n Kennedy adopt&oacute; en 1962 unos <a href="https://www.gsa.gov/real-estate/design-and-construction/design-excellence-program/guiding-principles-for-federal-architecture" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Principios rectores para la arquitectura federal</a>, basados en la sugerencia del entonces joven asesor, posteriormente importante senador dem&oacute;crata, Daniel Patrick Moynihan, que se han mantenido vigentes y que Trump pretende revisar. Se&ntilde;alaban un doble requisito para el dise&ntilde;o de esos edificios, especialmente los de la capital, Washington D.C.: &ldquo;Proporcionar instalaciones eficientes y econ&oacute;micas para uso de las agencias gubernamentales&rdquo;, y proporcionar &ldquo;un testimonio visual de la dignidad, la empresa, el vigor y la estabilidad del Gobierno&rdquo; estadounidense. Con un aviso: &ldquo;Debe evitarse el desarrollo de un estilo oficial. El dise&ntilde;o debe fluir de la profesi&oacute;n arquitect&oacute;nica al gobierno, y no en sentido inverso&rdquo;. De esta &uacute;ltima parte, Trump quiere hacer caso omiso. Trump odia la arquitectura brutalista, pero practica una pol&iacute;tica brutal &iquest;brutalista?
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica puede parecer un detalle en torrente de cambios y decisiones que est&aacute; provocando Trump. Pero indica un peligroso estado mental, pol&iacute;tico y social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-brutalismo_129_12134486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 21:37:59 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Nos hace la Inteligencia Artificial  más o menos inteligentes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-inteligentes_129_11984610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da7a5396-5390-4f58-8746-2581609528f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Nos hace la Inteligencia Artificial  más o menos inteligentes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los últimos desarrollos de la IA abren puertas a posibilidades no sospechadas. Como toda revolución tecnológica, nos cambiarán. Debemos aprender a avanzar con ella, lo que nos obliga a nuevas formas de ser inteligentes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Nos est&aacute; volviendo Google est&uacute;pidos?&rdquo;, se pregunt&oacute; en un <a href="https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2008/07/is-google-making-us-stupid/306868/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">famoso art&iacute;culo</a> en 2008 Nicolas Carr, analista de renombre sobre las implicaciones de la tecnolog&iacute;a. Su respuesta general, afirmativa, no ha sido confirmada por el paso del tiempo, aunque s&iacute; en el sentido de que ha cambiado en parte los modos de proceder de nuestros cerebros, como nuestra memoria. Aquello ya era una Inteligencia Artificial (IA) que estaba abriendo nuevos presentes y futuros, pese a que resulte disputable si se trata de &ldquo;inteligencia&rdquo;. Lo sea o no, los &uacute;ltimos avances nos ponen ante un cambio de paradigma, seg&uacute;n consideran los polimatas Henry Kissinger, Eric Schmidt y Craig Mundie, en lo que es un indispensable libro p&oacute;stumo del primero, <em>Genesis</em>. Hoy cabe retomar la pregunta de Carr en lo referente a la IA. &iquest;Nos est&aacute; volviendo o nos volver&aacute; m&aacute;s o menos inteligentes? O m&aacute;s bien &iquest;nos est&aacute; abriendo, u obligando a, nuevas formas de ser inteligentes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No entraremos a definir aqu&iacute; qu&eacute; es <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/wp-content/uploads/2023/11/TELOS-123-Cuaderno-Central-Inteligencia-Artificial-Andres-Ortega.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;inteligencia&rdquo;</a>. Baste intuirlo sin ignorar que el saber y la sabidur&iacute;a poco tienen que ver con la inteligencia. Stendhal, por citar un ejemplo, que sab&iacute;a mucho y plasm&oacute; su saber en grandes novelas, no era especialmente inteligente.
    </p><p class="article-text">
        La IA generativa, de los grandes modelos de lenguaje, ha sido el &uacute;ltimo paso, tras los avances que han supuesto el <em>deep learning</em> (aprendizaje profundo) y otras t&eacute;cnicas asociadas.&nbsp; Seg&uacute;n <a href="https://ia.samaltman.com/?utm_source=tldrnewsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sam Altman</a>, director ejecutivo de OpenAI (propietaria de ChatGPT), &ldquo;en las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas, podremos hacer cosas que a nuestros abuelos les habr&iacute;an parecido magia&rdquo;. Lo llama &ldquo;la era de la IA&rdquo;. Los citados pol&iacute;matas prefieren hablar de &ldquo;las eras de las IAs&rdquo;, pues variar&aacute;n mucho entre s&iacute;, seg&uacute;n su desarrollo. De hecho, la diversidad y la competencia no se han hecho esperar, con la sorpresa, a pesar de las sanciones, de la china DeepSeek, con un nuevo modelo m&aacute;s barato de desarrollar, que consume menos informaci&oacute;n y energ&iacute;a, gratuito y de c&oacute;digo abierto frente a otras propietarias, lo que puede multiplicar su uso y las aplicaciones derivadas.
    </p><p class="article-text">
        Estos avances nos est&aacute;n cambiando a los humanos que somos seres esencialmente t&eacute;cnicos. Todas las tecnolog&iacute;as nos cambian, pero no necesariamente nos hacen m&aacute;s inteligentes, como se&ntilde;ala el investigador <a href="https://www.exponentialview.co/p/will-ai-sharpen-or-dull-our-minds-part1?utm_source=post-email-title&amp;publication_id=2252&amp;post_id=141855697&amp;utm_campaign=email-post-title&amp;isFreemail=true&amp;r=4y867&amp;triedRedirect=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gianni Giacomelli</a>. La agricultura no hizo a los humanos que la practicaron m&aacute;s listos que los cazadores. La imprenta s&iacute; impuls&oacute; la inteligencia. El GPS parece haber reducido las c&eacute;lebres capacidades de memoria espacial y geogr&aacute;fica de los taxistas londinenses. Nuevas tecnolog&iacute;as suelen llevar a nuevas capacidades. &iquest;Y esta vez?
    </p><p class="article-text">
        La IA, incipiente, se ha metido ya de lleno en nuestra econom&iacute;a y nuestra sociedad, y los seres humanos estamos inmersos en ella. &iquest;Es bueno para nuestra inteligencia? La cuesti&oacute;n no es la tecnolog&iacute;a en s&iacute;, sino c&oacute;mo nos adaptamos a ella. c&oacute;mo la integramos, desarrollando nuevas capacidades humanas. La IA generativa se est&aacute; metiendo en todo. Ya no escuchamos, en las plataformas de <em>streaming</em> al uso, la m&uacute;sica que queremos escuchar, sino la que nos traen los algoritmos, a menudo false&aacute;ndola. <a href="https://valenciacity.es/articulos-de-opinion/nuestras-firmas/tecnopolisautomatizar-el-escuchar-musica-i-la-invasion-de-la-musica-fantasma-y-otros-fraudes-en-la-maquina-de-spotify/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El control ya no es del usuario</a>. Hay que recuperarlo antes de que sea demasiado tarde, y si es posible.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas tecnolog&iacute;as est&aacute;n detr&aacute;s de la raz&oacute;n por la que <em>Brain Rot</em> (pudrici&oacute;n cerebral) ha sido elegida palabra del a&ntilde;o 2024 por Oxford University Press, editora del Diccionario Oxford de la lengua inglesa que la define como &ldquo;el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona&rdquo;, resultado del &ldquo;consumo excesivo&rdquo; de material trivial, especialmente el que se encuentra en Internet. Los usuarios, como avalan diversos estudios, se f&iacute;an en exceso de lo que produce esta IA (como antes del buscador Google o del tan escuchado &ldquo;lo he le&iacute;do, o visto, en internet&rdquo;). No comprueban, lo que aumenta los errores de m&aacute;quinas y de humanos. Un exceso de confianza puede resultar peligroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta IA puede favorecer la inteligencia colectiva. Pasar del &ldquo;yo automatizado&rdquo; al &ldquo;nosotros aumentado&rdquo;, como lo pone Giacomelli. Aunque puede ser en parte m&aacute;s artificial. Altman cree que &ldquo;con el tiempo, cada uno de nosotros puede tener un equipo personal de IA, lleno de expertos virtuales en distintas &aacute;reas, que trabajen juntos para crear casi cualquier cosa que podamos imaginar&rdquo;. O inimaginable. &iquest;Extensi&oacute;n ilimitada de la mente? La necesitaremos. Pues con cada giro de complejidad que se a&ntilde;ade a los problemas del mundo, el cerebro pierde capacidad para resolverlos&ldquo;, escribe Annie Murphy Paul, para la cual tendremos que aprender a pensar mucho m&aacute;s &rdquo;fuera de nuestro cerebro&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Kai-Fu Lee, ex Google en China, &ldquo;en la era de los grandes modelos, la persona m&aacute;s poderosa no es la que puede escribir el mejor contenido, sino la que puede hacer las mejores preguntas&rdquo;. La necesidad de saber preguntarle y conversar con la IA para lograr los resultados buscados va a resultar esencial. Esta es quiz&aacute;s la nueva meta de la ense&ntilde;anza con y en tiempos de la IA, o las IAs: aprender a preguntar. Lo que implica tener muchos conocimientos previos y dominar toda una serie de t&eacute;cnicas para sacarle provecho. M&aacute;s a&uacute;n cuando la propia tecnolog&iacute;a es cada vez m&aacute;s &ldquo;el campo de las respuestas, pero cada vez cuesta m&aacute;s hacerse preguntas&rdquo;, como se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo Norbert Bilbeny. Por eso hay que desarrollar el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y la capacidad de intuici&oacute;n y de comprensi&oacute;n de los humanos que, quiz&aacute;s, solo quiz&aacute;s, las m&aacute;quinas no lleguen nunca a tener.
    </p><p class="article-text">
        La IA est&aacute; planteando un reto may&uacute;sculo a profesores y alumnos. Usar ChatGPT u otras IAs generativas hace que las evaluaciones escritas carezcan ya de sentido, con el peligro de caer en la pereza intelectual. Es decir que, como el buscador Google, la IA nos puede volver no ya m&aacute;s est&uacute;pidos, pero s&iacute; m&aacute;s vagos, m&aacute;s comodones y, en consecuencia, m&aacute;s manipulables. Todo en medio de la limitada capacidad de atenci&oacute;n que tenemos, que nos quieren capturar algunas tecnolog&iacute;as, algunas empresas, con fines comerciales o pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La IA, al menos esta IA que saca de nosotros mismos su informaci&oacute;n, nos la devuelve, seg&uacute;n la tesis de la fil&oacute;sofa Shannon Vallor (<em>The AI Mirror</em>). Como &ldquo;espejos gigantes hechos de c&oacute;digo, construidos para consumir nuestras palabras, nuestras decisiones, nuestro arte... y luego nos los refleja&rdquo;. Con nuestros sesgos. Como recursos el pasado, ante de generar un futuro de florecimiento de la humanidad y del planeta&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, cuando, como parece, estamos llegando al l&iacute;mite de los datos generados por humanos, para dar paso a los datos llamados sint&eacute;ticos, se abre un nuevo mundo, incierto, que puede que no lleguemos a comprender. Por ello, en la medida de lo posible, es necesario regularla. Lo que no quieren los nuevos se&ntilde;ores del <a href="https://agendapublica.es/noticia/19343/senores-nuevos-feudalismos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tecnofeudalismo</a>. Trump, en uno de sus primeros decretos presidenciales, ha empezado a desmontar el entramado de su regulaci&oacute;n que estaba poniendo en pie la Administraci&oacute;n Biden para reducir posibles riesgos de la IA. Seguir&aacute;n otros pasos. Despu&eacute;s, ir&aacute; contra la regulaci&oacute;n europea, la m&aacute;s avanzada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos reemplazar&aacute; la IA? Muchos avances en biotecnolog&iacute;a y medicina, por ejemplo, son fruto de las nuevas capacidades en IA, que nos obligan a ser m&aacute;s inteligentes, de otra forma, so pena de caer en una crisis existencial. Nos abre nuevas posibilidades. En algunas tareas nos complementar&aacute;, en otras nos reemplazar&aacute;, y en otras permitir&aacute; inventar tareas y responsabilidades en las que no hab&iacute;amos ni pensado. Una <a href="https://www.visualcapitalist.com/confidence-ai-create-destroy-jobs-by-country/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de Voronoi</a> en 33 pa&iacute;ses sobre si la IA crear&aacute; muchos nuevos empleos muestra un claro optimismo en el llamado Sur Global (con China, Indonesia y Tailandia en cabeza) y m&aacute;s escepticismo en los pa&iacute;ses del Occidente Global. Quiz&aacute;s porque el Sur se ve yendo hacia arriba y el Norte hacia abajo, al menos en t&eacute;rminos relativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; demostrando que esta IA generativa de los grandes modelos de lenguaje <a href="https://arxiv.org/abs/2403.14380" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumenta la capacidad de persuasi&oacute;n</a> respecto a los mensajes generados por humanos. &iquest;Son una prueba algunos de los resultados electorales del a&ntilde;o 2024 en el que la IA ha desempe&ntilde;ado un papel importante?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No nos pensemos que la IA solo sirve para &ldquo;lo bueno&rdquo;. Tambi&eacute;n aporta m&aacute;s &ldquo;inteligencia&rdquo; para &ldquo;lo malo&rdquo;. Puede ser benigna o maligna, seg&uacute;n la usemos individual y colectivamente. Est&aacute; ya presente en todas las guerras, lo que no reduce la letalidad de estas. Hace unas semanas hizo su aparici&oacute;n en un atentado terrorista. Seg&uacute;n la polic&iacute;a de Las Vegas, Matthew Livelsberger, el soldado en activo que hizo explotar un cibercami&oacute;n Tesla alquilado a las puertas del hotel Trump Towers y que se suicid&oacute; despu&eacute;s de un disparo, utiliz&oacute; IA generativa para planear su atentado. Sus consultas en ChatGPT sugieren que no solo investig&oacute; sobre explosivos y otras materias, como la velocidad de las balas. &ldquo;Es el primer incidente del que tengo conocimiento en suelo estadounidense en el que se utiliza ChatGPT para ayudar a un individuo a construir un dispositivo concreto&rdquo;, declar&oacute; el sheriff local, para el cual &ldquo;es un momento preocupante&rdquo;. OpenAI, lo lament&oacute; y dijo que estaba contribuyendo a la investigaci&oacute;n de ese atentado.
    </p><p class="article-text">
        Y claro, luego est&aacute; la dimensi&oacute;n geopol&iacute;tica. Es porque la IA nos hace colectivamente m&aacute;s inteligentes por lo que las superpotencias quieren controlarla, dominarla. Especialmente Estados Unidos y China.
    </p><p class="article-text">
        Solo estamos al principio, y s&iacute;, mucho nos parece magia, aunque no veamos bien qui&eacute;nes son los magos. &iquest;Esa oligarqu&iacute;a tecnol&oacute;gica, ese &ldquo;complejo industrial tecnol&oacute;gico&rdquo; que est&aacute; tomando forma en EE UU, contra los que alert&oacute; Biden en su discurso de despedida, como Eisenhower ante lo que llam&oacute; el &ldquo;complejo industrial-militar 64 a&ntilde;os antes? &iquest;Qu&eacute; inteligencia humana controla la inteligencia artificial? &iquest;El nuevo tecnofeudalismo? Aunque el mayor riesgo, existencial, puede acabar siendo que nadie la controle, ni siquiera sus supuestos due&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sabidur&iacute;a &hellip; otra vez ser&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-inteligentes_129_11984610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 21:05:05 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[El mundo se ha debilitado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-debilitado_129_11887282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8291b34a-7f10-4c5c-9b9b-c63161d7ee80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo se ha debilitado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colapso del régimen de Al Asad en Siria refleja el fin de una época, en un mundo caótico en el que muchos de sus principales países han perdido fuerza e influencia, que no se ha recuperado de la crisis de 2008 y del impacto de la pandemia</p></div><p class="article-text">
        El colapso del r&eacute;gimen de Al Asad refleja el fin de una &eacute;poca y la realidad de un caos generado por el debilitamiento de muchos de sus principales Estados. Los europeos trazaron las fronteras de Oriente Pr&oacute;ximo ante el derrumbe del Imperio Otomano con coletazos que estamos viviendo en Siria. Andan desnortados, especialmente sus tres principales componentes, Alemania, Francia y Reino Unido. Rusia ha demostrado que la guerra de Ucrania le ha generado unos l&iacute;mites de actuaci&oacute;n y no ha podido salvar a su aliado en Damasco, mientras Ir&aacute;n tambi&eacute;n se ha debilitado. La econom&iacute;a y la sociedad chinas no dan el resultado esperado por sus gobernantes. Incluso Estados Unidos, profundamente dividido en su seno, previsiblemente va a entrar con Trump en una nueva era de retraimiento. El mundo se ha debilitado. Aunque no hay que ser agoreros. Puede que no sea tan malo.
    </p><p class="article-text">
        Las crisis que vivimos pueden parecer inconexas y, sin embargo, guardan relaci&oacute;n entre s&iacute;. Por debajo del caos hay l&iacute;neas de puntos, a menudo variables e imprevisibles. El mundo lleva en desequilibrio de poder y de psicolog&iacute;a colectiva al menos desde la crisis econ&oacute;mica y financiera que empez&oacute; en 2008, si no antes con los atentados del 11-S de 2001 y las consiguientes invasiones, mal planteadas cuando no descabelladas, de Afganist&aacute;n e Irak. A lo que hay que sumar los diversos efectos de la pandemia global del COVID-19, y de la reciente inflaci&oacute;n general. No se ha recuperado, salvo en algunos aspectos macroecon&oacute;micos que no llegan a las diversas calles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump, que ser&aacute; presidente a partir del 20 de enero, ha considerado que Estados Unidos no debe involucrarse en Siria, lo que parece sensato si se refiere a una acci&oacute;n militar, pero no puede desentenderse y lavarse las manos. El apoyo de Turqu&iacute;a, miembro de la OTAN aunque no lo parezca, ha facilitado el triunfo de la rebeli&oacute;n, con la sombra israel&iacute; por detr&aacute;s, y, disimuladamente, de EEUU. Trump dice que parte de la responsabilidad de lo ocurrido se debe a Obama. Y no le falta raz&oacute;n. Washington y diversas capitales europeas, en el v&eacute;rtigo de las revoluciones verdes o de primavera en diversos pa&iacute;ses &aacute;rabes en 2011, alentaron a la mayor&iacute;a sun&iacute; a levantarse contra el r&eacute;gimen desp&oacute;tico y cruel de la minor&iacute;a alauita de los Al-Asad, el &uacute;nico gran Estado laico que quedaba en la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando esa rebeli&oacute;n fue aplastada por la fuerza, los Occidentales se desentendieron. Obama, pese a que hab&iacute;a trazado una &ldquo;raya roja&rdquo; contra el uso de armas qu&iacute;micas por el r&eacute;gimen, se ech&oacute; atr&aacute;s de intervenir de un modo significativo en 2015 pese a la evidencia. No as&iacute; los grupos extremistas que ganaron apoyo entre la poblaci&oacute;n y que ahora han triunfado. Los turcos apoyaron, si bien no al HTS, yihadista, que ha encabezado este &uacute;ltimo empuje, s&iacute; a otros elementos del Ej&eacute;rcito Nacional Sirio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las instrucciones que encuentran por internet han permitido a los rebeldes, y en particular el HTS, fabricar drones de ataques y misiles guiados, y recuperar hasta tanques que han ido dejando detr&aacute;s las fuerzas del r&eacute;gimen. La democratizaci&oacute;n en el uso de la nueva tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; empoderando a los d&eacute;biles, y contribuyendo al caos.
    </p><p class="article-text">
        Putin apoy&oacute; militarmente el r&eacute;gimen y sus bombarderos masacraron a la poblaci&oacute;n de Alepo. Ahora se ha resignado y ha aceptado los hechos, entre otras razones para intentar mantener estrat&eacute;gicas de Hmeimim y Tartous, que parecen querer mantener. Mosc&uacute; ha dejado caer a su aliado. El esfuerzo de la guerra de Ucrania es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Rusia intenta influir en elecciones occidentales. Es caro, pero no tanto. En las presidenciales rumanas, seg&uacute;n las informaciones de los servicios de inteligencia, hechas p&uacute;blicas, ha interferido en la campa&ntilde;a. Pero una cosa es influir, y otra manipular papeletas o recuentos. El Tribunal Constitucional ha anulado la primera vuelta, en la que hab&iacute;a llegado en cabeza C&#259;lin Georgescu, tiktokero de 62 a&ntilde;os, sin partido, OTAN-esc&eacute;ptico y prorruso, y en segundo lugar la centrista Elena Lasconi. El tercero, actual presidente, el socialdem&oacute;crata Marcel Ciolacu, quedaba fuera, por muy poca distancia, de cara a la segunda vuelta. La repetici&oacute;n de las elecciones le favorece. &iquest;Sospechoso?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es de esperar que los europeos no den lecciones de democracia a los sirios, y volver a cometer el error de exigir elecciones antes de haber estabilizado el pa&iacute;s -la compleja cuesti&oacute;n kurda, que afecta a varios Estados, sigue sin estar resuelta-, la econom&iacute;a y la sociedad. Hay que aprender de lo ocurrido en Argelia, T&uacute;nez, Egipto, donde unas elecciones precipitadas, o la perspectiva de que ganaran islamistas, acabaron generando reacciones dictatoriales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; claro es que lo que ocurre en el mundo se puede explicar ya sin Europa, salvo en lo que ha significado en la acogida de millones de refugiados sirios. Incluso en la guerra de Ucrania, en la que est&aacute; presente sin participar oficialmente, la OTAN confronta un tercer fracaso, m&aacute;s que derrota, tras los de Afganist&aacute;n -de nuevo tras abandonar Occidente a sus habitantes frente a los talibanes- e Irak, a pesar de su resurrecci&oacute;n tras la invasi&oacute;n rusa. Se podr&iacute;a a&ntilde;adir Libia. No solo los Estados se debilitan, sino tambi&eacute;n algunas organizaciones internacionales, la ONU en primer lugar, por el mal hacer, ante todo, occidental. La actitud ante esta guerra se ha convertido en el gran tema electoral en una Alemania cuyo modelo econ&oacute;mico ha hecho agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este general debilitamiento, cobran m&aacute;s fuerza &laquo;los terceros&raquo;, como India, Turqu&iacute;a y Arabia Saud&iacute;. Esta &uacute;ltima lleva librando desde hace d&eacute;cadas un pulso geopol&iacute;tico y religioso (sun&iacute;es contra chi&iacute;es) con Ir&aacute;n, que define la regi&oacute;n, incluso m&aacute;s que la existencia de Israel. Ir&aacute;n se ha debilitado por las sanciones, por los ataques de Israel que han hecho mella en su capacidad militar, y porque Teher&aacute;n ya no puede contar con Siria, con Ham&aacute;s, ni con Hezbol&aacute; en L&iacute;bano, pa&iacute;s castigado, tan dependiente de Damasco que durante a&ntilde;os no hubo una embajada siria en Beirut. Pero es una regi&oacute;n que da muchas vueltas. Lo que parece hoy no ser&aacute; ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Tras la ola chi&iacute; que sigui&oacute; a la invasi&oacute;n de Irak, estamos asistiendo a una ola sun&iacute;. Cargada de radicalismo, incluso yihadismo, que veremos c&oacute;mo acaba. Los que pagan en todo esto son los palestinos, ya de por s&iacute; castigados por la destructiva ofensiva de Netanyahu. Los acuerdos Abraham entre algunos pa&iacute;ses &aacute;rabes e Israel que propici&oacute; Trump I parec&iacute;an una traici&oacute;n a la causa. Ahora, tras la radicalizaci&oacute;n israel&iacute; y sus guerras, podr&iacute;an cobrar nueva legitimidad si Washington consigue la firma de Arabia Saud&iacute; -que el ataque de Ham&aacute;s del 7 de octubre de 2023 frustr&oacute;-, con un compromiso fuerte hacia la soluci&oacute;n en dos Estados. En todo esto, Israel parece haber ganado, aunque quiz&aacute;s solo tiempo. Una vez m&aacute;s (como con Ham&aacute;s) Netanyahu juega a apoyar a HTS, un movimiento fundamentalista, esta&nbsp;vez sun&iacute;, aunque Al-Assad, con el que no se llevaba realmente tan mal, era su bicha. Se quita un problema y se&nbsp;genera otro, como tantas veces en una historia sin fin.
    </p><p class="article-text">
        En la historia, las &eacute;pocas de debilitamiento general pueden ser peligrosas. Un ejemplo cercano es el de los a&ntilde;os 30 del siglo pasado. Otro, la gran peste negra, en el siglo XIV, cuando empez&oacute; la Guerra de los Cien A&ntilde;os en Europa, la expansi&oacute;n del Imperio Otomano en los Balcanes, e incluso el debilitamiento del Imperio Mongol. Hay tambores, pero no ganas, de guerras. En esto, no en otras cosas, quiz&aacute;s mejor Trump que Biden.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-debilitado_129_11887282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 21:13:04 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Oportunidad para una Europa que no está, ni estará, preparada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oportunidad-europa-no-estara-preparada_129_11797255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8f6b7da-cf82-402d-959f-45be26fb7e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oportunidad para una Europa que no está, ni estará, preparada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contundente victoria de Trump tendría que llevar a Europa a reaccionar y unirse más. Pero la UE, dependiente de EEUU, está profundamente dividida o paralizada y sus extremas derechas, antieuropeas, se sienten normalizadas y envalentonadas</p></div><p class="article-text">
        La contundente victoria de Trump podr&iacute;a, tendr&iacute;a que, ser una oportunidad para que Europa, la UE, reaccionara buscando m&aacute;s dinamismo econ&oacute;mico, m&aacute;s autonom&iacute;a estrat&eacute;gica civil y militar. No parece que lo vaya a conseguir. Est&aacute; dividida y la pol&iacute;tica europea -a 27 y en cada uno de sus Estados miembros-, tras esta victoria tender&aacute; a normalizar a&uacute;n m&aacute;s a sus extremas derechas. Desde Francia, Macron fue ayer uno de los primeros l&iacute;deres europeos en felicitar a Trump, reclamando &ldquo;una Europa m&aacute;s unida, m&aacute;s fuerte&rdquo;. &iquest;Se lo cree? Ser&iacute;a necesario en un mundo en el que crece la incertidumbre, y en el que la democracia se tambalea y genera resultados de este tipo. Ser&aacute; dif&iacute;cil o imposible. Salvo que Trump lo fuerce, a su pesar.
    </p><p class="article-text">
        Trump, siempre imprevisible, quiz&aacute;s menos esta vez, llega con m&aacute;s fuerza que antes, con una victoria clara y con la experiencia de un primer mandato, aunque pronto se dar&aacute; cuenta de que el mundo ha cambiado. EEUU y Occidente mandan menos. El pr&oacute;ximo presidente lo tiene relativamente f&aacute;cil para cumplir una de sus promesas en el tablero internacional: acabar con la guerra de Ucrania. Basta con que cierre el grifo de la ayuda militar a Kiev, aunque sea una ayuda de la que se aprovecha el complejo industrial-militar, hoy m&aacute;s bien el llamado <em>Estado Profundo</em>, al que compensar&aacute;, y convencer a Putin de un pacto que deje al pa&iacute;s invadido fuera de la OTAN, que es el objetivo central de Mosc&uacute;. Una vez m&aacute;s, tras Afganist&aacute;n, tras Irak, los europeos que han venido apoyando a Kiev se pueden quedar en una posici&oacute;n muy inc&oacute;moda, y divididos. De todas formas, tampoco hab&iacute;a, hay, unidad al respecto. Incluso Olaf Scholz se quiere presentar ahora como &ldquo;canciller de la paz&rdquo;. Adem&aacute;s, los europeos pro-rusos son tambi&eacute;n pro-Trump. &iquest;Y frente a China? &iquest;Sabr&aacute; Europa mantener una autonom&iacute;a? Ser&aacute; una cuesti&oacute;n decisiva, pero est&aacute; por ver. Hoy por hoy, Europa sigue necesitando a EEUU en muchas cosas, desde la tecnolog&iacute;a a la defensa, pasando por el dominio cultural estadounidense y la energ&iacute;a. Y por algo ha aplaudido tanto Netanyahu este triunfo de Trump, a pesar del apoyo incondicional e indispensable de Biden a Israel y sus guerras en curso en Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Desde Bruselas, las instituciones europeas preparan la reacci&oacute;n a posibles medidas proteccionistas de Trump. Este no es tanto un unilateralista, como un transaccional, es decir que buscar&aacute; acuerdos de los que EEUU saque beneficios. Eso incluye la compra de armamento estadounidense, una raz&oacute;n principal para que Trump, cuando era presidente exigiera a los aliados (no solos los europeos) gastar m&aacute;s en seguridad, enti&eacute;ndase gastar m&aacute;s en comprar armamento estadounidense. Europa se plantea impulsar una pol&iacute;tica industrial militar propia, pero a&uacute;n est&aacute; lejos de ello, y Trump har&aacute; lo posible para evitarlo. No es una novedad. Tambi&eacute;n, menos a&uacute;n con el asesoramiento y acicate de Elon Musk, combatir&aacute; el poder regulador de Bruselas. Cabe esperar un desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as, incluida la Inteligencia Artificial, mucho m&aacute;s libertaria, es decir, en estos casos, con menor control humano, y respondiendo a mayores intereses empresariales, y s&iacute;, frente a Europa, con mayor innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a estadounidense va como un tiro, aunque su crecimiento no ha permeado a&uacute;n en la poblaci&oacute;n. Ese ha sido el &eacute;xito -con la enorme inyecci&oacute;n de dinero p&uacute;blico que le ha metido a la econom&iacute;a, incluido para las guerras-, y el fracaso de Biden/Harris. Est&aacute; creciendo tres veces m&aacute;s deprisa que la Eurozona, que se est&aacute; quedando descolgada. Los informes de Draghi y de Letta lo han diagnosticado bien y apostado por terapias que pasan por ingentes inversiones p&uacute;blico-privadas (incluidos fondos europeos). Tampoco hay, de momento, acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera est&aacute; sobre la mesa una soluci&oacute;n de geometr&iacute;a variable, con los que quisieran m&aacute;s integraci&oacute;n avanzando por su cuenta. Requerir&iacute;a, cuando menos, el concurso, el liderazgo, de Par&iacute;s y de Berl&iacute;n. La pol&iacute;tica francesa hace agua, y le est&aacute; allanando el camino a Marine Le Pen y los suyos. La alemana est&aacute; al borde del colapso, como su modelo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Con Trump en la Casa Blanca y el dominio del Congreso (ya ha recuperado su mayor&iacute;a en el Senado), con esta derecha radical en el poder en la primera potencia mundial en muchos &oacute;rdenes, Washington se puede convertir en el centro de una nueva Internacional de Extrema Derecha, y debilitar a&uacute;n m&aacute;s a Europa. Puede que Trump est&eacute; ah&iacute; para un segundo y &uacute;nico mandato que le queda, pero el trumpismo se ha hecho fuerte y permanecer&aacute; en una sociedad polarizada en sus ra&iacute;ces. Esta vez, pese a toda la desinformaci&oacute;n, los ciudadanos han votado a sabiendas. Hacia el Sur, Trump mirar&aacute; a Milei, y que se preparen los pobres cubanos ya suficientemente castigados por la incapacidad de su r&eacute;gimen. Hacia Europa, su aliado favorito, de momento, ser&aacute; la Hungr&iacute;a de Viktor Orban, despreciada desde la propia Bruselas. La extrema derecha en toda Europa, euroesc&eacute;ptica, deseuropeizadora, de muros y no de puentes, antiabortista y machista, negacionista del cambio clim&aacute;tico -como Trump-, se siente reforzada, y normalizada. Ello cuando las pol&iacute;ticas nacionales pesan m&aacute;s sobre las instituciones europeas, Comisi&oacute;n incluida.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica en Europa puede sacar algunas lecciones de esta clara victoria. La primera es que la izquierda debe defender su base, y no abandonarla, especialmente tras el declive de la industria tradicional, como hicieron los dem&oacute;cratas en EEUU, algo que Trump supo leer y capturar. Aunque Biden intent&oacute; una rectificaci&oacute;n, sus medidas no calaron con la suficiente rapidez. La segunda es que la buena marcha de la macroeconom&iacute;a, del PIB y otros referentes que la gente no entiende, sirven de poco si no permea a la gente, si siente que vive peor que antes. A pesar del mayor empleo, el deterioro con la inflaci&oacute;n del poder adquisitivo, de lo que uno siente que puede comprar con lo que le entra en el bolsillo, ha desequilibrado a Macron en Francia y a otros dirigentes. En Espa&ntilde;a, Pedro S&aacute;nchez y sus socios estar&aacute;n muy atentos a este fen&oacute;meno, que no es tan diferente del estadounidense. Adem&aacute;s, las pol&iacute;ticas identitarias pesan. Ah&iacute; est&aacute; la creciente oposici&oacute;n a la inmigraci&oacute;n en EEUU y en toda Europa, con el creciente atractivo de f&oacute;rmulas indecentes como la de Meloni desde Italia. La contaminaci&oacute;n por la extrema derecha del centro, incluso de una cierta izquierda (como la nueva izquierda alemana de Sahra Wagenknecht), que comenz&oacute; mucho antes de esta victoria de Trump, se ver&aacute; reforzada.
    </p><p class="article-text">
        Europe&iacute;smo esc&eacute;ptico. En eso estamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oportunidad-europa-no-estara-preparada_129_11797255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 21:44:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oportunidad para una Europa que no está, ni estará, preparada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carga del hombre blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/carga-hombre-blanco_129_11694652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6790e7f-37c1-4885-996c-0d58e42a8e1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carga del hombre blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inmigración, necesaria y enriquecedora, tiene algo de revancha de la historia. Perder su control puede llevar a los fanáticos al poder. Son necesarias medidas sí. Y pedagogía</p></div><p class="article-text">
        Fue Ruyard Kipling quien acu&ntilde;&oacute; esa expresi&oacute;n tan colonial, imperial, en un poema de 1899 en el que justificaba como empresa noble e ingrata, como altruista obligaci&oacute;n y misi&oacute;n de civilizaci&oacute;n, como carga, el dominio del &ldquo;hombre blanco&rdquo; sobre los colonizados. Los descendientes de estos llevan tiempo pretendiendo venir, de forma regular o irregular, a sus antiguas metr&oacute;polis. Pero no, los nuevos muros de la globalizaci&oacute;n, los que no dejan entrar frente a los de la Guerra Fr&iacute;a que no dejaban salir, se erigen m&aacute;s altos para cerrarles el paso. Limitar la inmigraci&oacute;n, especialmente la que conlleva diferencias culturales o meramente fenot&iacute;picas, se ha convertido en un elemento central de la pol&iacute;tica en las llamadas democracias occidentales, y no solo en ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n se ha situado en el centro de la batalla pol&iacute;tica en curso. No hay que ser buenistas ni ingenuos. Pero hay que reconocer que hay un problema. Si la inmigraci&oacute;n no se gestiona bien, la extrema derecha puede contaminarlo todo, no solo el centro, sino la izquierda (v&eacute;ase Alemania) y llegar al poder (v&eacute;ase Italia, v&eacute;ase los resultados de las elecciones en Austria). Es lo que le avis&oacute; Tony Blair, que a pesar de su gran error con la guerra de Irak de pol&iacute;tica sabe, a Keir Starmer cuando el actual laborista gan&oacute; las elecciones: ten&iacute;a que tratar la cuesti&oacute;n o se ver&iacute;a desbordado por las reivindicaciones de esa extrema derecha que crece en el Reino Unido y otros pa&iacute;ses. Pero tampoco se trata de seguir a Meloni y perder las esencias del laborismo. Pagar para que otros acepten los devueltos es un camino inmoral.
    </p><p class="article-text">
        Primero, algunos datos. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM) hay 281 millones de migrantes internacionales y 117 millones de desplazados (2022) en el mundo, 30 millones m&aacute;s que en 1990. En un mundo de 8.200 millones de habitantes (5.300 millones en 1990). Es decir que las migraciones han aumentado proporcionalmente menos que la poblaci&oacute;n mundial, y no es excesiva. La percepci&oacute;n es otra en nuestras sociedades, en parte porque se consideran migrantes a los que no lo son, a los de segunda o tercera generaci&oacute;n que, en general, en el mundo occidental ya son nacionales. EE UU es el pa&iacute;s con m&aacute;s migrantes internacionales, m&aacute;s que los cuatro siguientes (Alemania, Arabia Saud&iacute;, Rusia y Reino Unido) sumados, seg&uacute;n los datos de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Una tercera parte de la migraci&oacute;n internacional es entre pa&iacute;ses del llamado Sur Global. Es decir, m&aacute;s que la migraci&oacute;n Sur-Norte. Algunos estudios muestran que la mayor parte de esos migrantes se desplazan a pa&iacute;ses de su regi&oacute;n, especialmente en el &Aacute;frica Subsahariana, Oriente Medio y Am&eacute;rica del Sur. Los flujos de migraci&oacute;n del Sureste asi&aacute;tico hacia Oriente Medio, especialmente hacia los pa&iacute;ses del Golfo, son los m&aacute;s intensos del mundo. &iquest;Solidaridad de los receptores? No. No son m&aacute;s generosos que europeos o norteamericanos. Los acogen en la medida que los necesitan, no otorg&aacute;ndoles casi nunca la nacionalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar, sin embargo, la solidaridad inicial mostrada entre sus vecinos, especialmente Colombia, con los emigrantes y exiliados de Venezuela, ocho millones de una poblaci&oacute;n total de 28 millones; terrible. Hace a&ntilde;os, tras la apertura de las fronteras y el ingreso en la UE, diversos pa&iacute;ses de Europa del Este vieron vaciarse su poblaci&oacute;n. As&iacute;, Ruman&iacute;a ten&iacute;a 23 millones de habitantes en 1990, y hoy 18 millones. Bulgaria pas&oacute; de 8,7 a 6,6 millones. Tambi&eacute;n terrible. Pero la UE les ha ayudado.
    </p><p class="article-text">
        Otro dato, previsi&oacute;n del Banco de Espa&ntilde;a: En este pa&iacute;s ser&aacute;n necesarios 24,67 millones de extranjeros en edad de trabajar&nbsp;en 2053, es decir en menos de 30 a&ntilde;os, para &ldquo;evitar el proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n y resolver los desajustes que podr&iacute;an surgir en el mercado de trabajo espa&ntilde;ol&rdquo;. Como en las pensiones. Para mantener el n&uacute;mero total de personas nacidas en Espa&ntilde;a en 2053,&nbsp;se requerir&iacute;a que hubiera 37.027.828 personas nacidas fuera, de entre 16 y 65 a&ntilde;os. Es decir, no es compatible la ca&iacute;da de la natalidad y la negativa a la inmigraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de la necesidad, hay una presi&oacute;n derivada de las condiciones en los pa&iacute;ses de origen. La frontera entre Europa y el Norte de &Aacute;frica no es la m&aacute;s desigual del mundo (la primera es la que se da entre las dos Coreas), pero si es de uno a 11, mucho m&aacute;s si se incluye el &Aacute;frica Subsahariana. Hace cuatro d&eacute;cadas o m&aacute;s que se viene hablando de la necesidad de ayudar a que el Sur se desarrolle, a que su econom&iacute;a crezca. Algunos, China a la cabeza, lo han conseguido, e incluso ayudan al Sur a desarrollarse. Otros no. Y esas desigualdades han generado este sif&oacute;n humano que ir&aacute; a m&aacute;s si no hay soluciones profundas, no m&aacute;s y m&aacute;s alto muros. De nuevo, el Pacto para el Futuro de estos d&iacute;as en la ONU suena palabras huecas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Occidente no siente ya ninguna &ldquo;carga del hombre blanco&rdquo;, enti&eacute;ndase ahora la responsabilidad hist&oacute;rica y actual de la situaci&oacute;n. No solo eso, sino que est&aacute; tomando medidas que van contra el Sur, como el proteccionismo ecol&oacute;gico, despu&eacute;s de haber contaminado el planeta con su revoluci&oacute;n industrial, y otros tipos de proteccionismo, junto con la reducci&oacute;n de la ayuda al desarrollo. Un ejemplo: el de Indonesia. Europa le acusa de deforestaci&oacute;n para producir aceite de palma. Yakarta responde criticando el &ldquo;imperialismo regulador&rdquo; de la UE. El economista Dani Rodrik, que hace un siglo plante&oacute; la &ldquo;paradoja de la globalizaci&oacute;n&rdquo;, el trilema de que no se pueden escoger a la vez globalizaci&oacute;n, el Estado-naci&oacute;n y la pol&iacute;tica de masas (como la democracia), sino solo dos de estas cosas, ha esbozado un nuevo, complementario del anterior: No se puede a la vez combatir el cambio clim&aacute;tico, impulsar la clase media en las econom&iacute;as avanzadas y reducir la pobreza mundial. Tenemos que elegir dos. Y parece que hemos abandonado esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Hay din&aacute;micas en curso que parecen avalarlo. La directora de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC), la nigeriana Ngozi Okonjo-Iwea, ha alertado que la brecha entre el Norte y el Sur vuelve a aumentar, tras tres d&eacute;cadas de reducci&oacute;n. <em>The Economist</em> tambi&eacute;n, al llevar a portada el deterioro en la pobreza extrema, la malaria, la educaci&oacute;n y otros factores en el mundo (para reclamar m&aacute;s liberalizaci&oacute;n).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las remesas de los migrantes se han multiplicado por seis en 20 a&ntilde;os y hoy sobrepasan la inversi&oacute;n extranjera en estos pa&iacute;ses. Es decir, que nosotros necesitamos una inmigraci&oacute;n creciente, pero para ellos la emigraci&oacute;n tambi&eacute;n es esencial, aunque a menudo genere una &ldquo;fuga de cerebros&rdquo; que necesitar&iacute;an. Gestionar la migraci&oacute;n sin que se desborde requiere medidas a corto y a largo plazo. A corto para regular la irregular, lo que requiere acuerdos e inversi&oacute;n de capitales y conocimiento (educaci&oacute;n) en los pa&iacute;ses de origen, y no caer en pol&iacute;ticas contrarias a los derechos humanos. E invertir muchos m&aacute;s en pol&iacute;tica de integraci&oacute;n -para empezar los idiomas- en los pa&iacute;ses de acogida. Y especialmente para no repetir los errores del caso franc&eacute;s con los que son nacionales desde hace tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una ola de opini&oacute;n antinmigraci&oacute;n, no solo contra la irregular, en Occidente movida por el temor a la p&eacute;rdida de identidad y culturas, y las grandes transformaciones tecnol&oacute;gicas que afectan a empleos y sueldos y poco tienen que ver con los migrantes. Pero la inmigraci&oacute;n no solo no se puede detener, sino que no se debe. S&iacute; controlar. Y ante ese control, que no es cuesti&oacute;n de un solo pa&iacute;s, Europa est&aacute; desunida, dividida. Su pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n, incluso con su insuficiencia, hace aguas.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra el nuevo fanatismo se requieren no solo medidas, sino tambi&eacute;n pedagog&iacute;a. Mantener nuestros valores, nuestras costumbres es m&aacute;s que leg&iacute;timo. De forma inteligente y liberal. Aunque como alerta Olivier Roy (<em>La crisis de la cultura</em>), hoy &ldquo;la trilog&iacute;a de declaraci&oacute;n, codificaci&oacute;n y normatividad parece estructurar ahora todos los debates y estrategias de todos los bandos&rdquo;, no realmente la cultura, pese a las llamadas &ldquo;guerras culturales&rdquo; en curso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cambiaremos? Pues claro. Ya estamos cambiando. Miremos a la historia, en la que las migraciones han sido un elemento decisivo de transformaci&oacute;n, las m&aacute;s de las veces positivo en t&eacute;rminos de desarrollo humano. Hoy la historia parece querer cobrarse su revancha. Es un reto may&uacute;sculo. El &ldquo;hombre blanco&rdquo; ya no existe, aunque algunos se empe&ntilde;en en resucitarlo como zombi.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/carga-hombre-blanco_129_11694652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2024 20:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La carga del hombre blanco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los debates no ganan elecciones. Las ganas de cambio, sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/debates-no-ganan-elecciones-ganas-cambio-si_129_11645727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40e61a62-9d87-473a-9799-bda8de474073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los debates no ganan elecciones. Las ganas de cambio, sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que Kamala Harris haya ganado el debate televisado no implica que vaya a ganar las elecciones frente al falsario Trump. Ambos se presentan como candidatos del cambio, cuando hay ganas de cambio. ¿Qué cambio? ¿Qué plan? Ninguno parece querer pillarse las manos en detalles, sino machacar al adversario</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los debates no ganan elecciones&rdquo;. Con esta afirmaci&oacute;n la propia Kamala Harris encabezaba uno de sus primeros correos tras su debate con Donald Trump para pedir m&aacute;s donaciones. El debate lo ha ganado, aunque ha sido m&aacute;s una confrontaci&oacute;n sobre el pasado que sobre los posibles futuros. Para Harris se trataba m&aacute;s de forjarse una imagen de presidenciable, atractiva y dura a la vez, de distanciarse de Biden sin criticarlo, que de defender sus propuestas. Ambos se echaron a la cara de que el otro no ten&iacute;a &ldquo;un plan&rdquo; (en Europa se hubiera dicho &ldquo;programa&rdquo;). &ldquo;La cuesti&oacute;n se reduce a esto&rdquo; tuite&oacute; un influyente empresario pro-Trump tras el debate: &ldquo;&iquest;Quieres que las tendencias actuales contin&uacute;en durante cuatro a&ntilde;os m&aacute;s o quieres un cambio?&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica en democracia se ha vuelto cada vez m&aacute;s emocional. Cuenta m&aacute;s impactar sobre las sensibilidades y sobre los sentimientos, sobre todo en una sociedad polarizada, que las propuestas concretas, que pocas ha habido. Harris lo llama la &ldquo;econom&iacute;a de oportunidad&rdquo;. Trump sigue emperrado en su MAGA (<em>Make America Great Again</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El republicano no tuvo empacho en justificar que no elimin&oacute; el Obamacare, el sistema de cobertura sanitaria con seguros privados de menor coste que puso en marcha el anterior presidente dem&oacute;crata, pero que tiene &ldquo;un concepto de un plan&rdquo; para reformarlo. Claro que Biden a su vez no ha desmontado, sino reforzado, los aranceles punitivos a China. En pol&iacute;tica exterior y de seguridad, ninguno brill&oacute;. El debate no aclar&oacute; que har&aacute;n cada uno frente a la guerra en Ucrania y en Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Algunas cosas significativas se silenciaron. Harris puede convertirse en la primera mujer y negra-india presidenta de Estados Unidos, un obst&aacute;culo dif&iacute;cil de superar en EEUU. Sin embargo, no reivindic&oacute; ninguna de estas condiciones, pues sabe que es mejor no hacer de ello una bandera, pese a los ataques de Trump, esta vez m&aacute;s moderado al respecto. Seguramente le dar&aacute; m&aacute;s r&eacute;dito defender el derecho al aborto, en peligro por los nombramientos de Trump a Tribunal Supremo y el traslado de la decisi&oacute;n a los estados.
    </p><p class="article-text">
        Trump, atacado sin piedad por una Harris contundente, se defendi&oacute; mal del balance de su primer mandato, que acab&oacute; en el asalto al Capitolio aquel fat&iacute;dico 6 de enero de 2021. Y de las imputaciones judiciales que se le acumulan. Tambi&eacute;n, pese a su buena forma, de su edad, algo que ten&iacute;a a favor frente a Biden, m&aacute;s no frente a una Harris que representa el fin de una cierta gerontocracia. Harris tuvo que buscar los inevitables equilibrios entre no criticar a Biden, al que ha servido como vice presidenta estos a&ntilde;os, y presentarse como la candidata del cambio. &ldquo;Ella es Biden&rdquo;, remach&oacute; Trump. En general Biden ha hecho una buena pol&iacute;tica econ&oacute;mica, pero la inflaci&oacute;n y la p&eacute;rdida del poder adquisitivo de la gente, junto a una falta de buenas explicaciones, han socavado la popularidad de su acci&oacute;n. En esta situaci&oacute;n, como indica <a href="https://www.nytimes.com/2024/09/04/opinion/trump-win-election-harris.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Brooks</a>, el problema de Harris es que vende alegr&iacute;a y esperanza, cuando la gente no las siente.
    </p><p class="article-text">
        Harris no lo tiene f&aacute;cil, y solo quedan 54 d&iacute;as para el primer martes de noviembre. El debate habr&aacute; servido para impulsar su popularidad, la percepci&oacute;n de su idoneidad para el cargo al que aspira, y su apoyo electoral, pero previsiblemente ser&aacute; una subida de aguas que bajar&aacute; en unos d&iacute;as. Dado el sistema del colegio electoral, lo decisivo no es la intenci&oacute;n de voto a escala nacional, donde casi todo est&aacute; ya jugado, sino en los seis o siete estados donde hay un empate. Claro que hay una rebeli&oacute;n contra Trump entre republicanos, destacados o no, como Dick Cheney, vicepresidente de Bush, cabeza de los <em>neocons</em> y de la invasi&oacute;n ilegal y desastrosa de Irak en 2023, que ahora se considera moderado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Harris tiene que luchar contra muchas mentiras. Y el falsario en jefe es Trump. Traer al debate, en el crucial tema de la inmigraci&oacute;n -crucial en todo el mundo, no solo en Occidente- que inmigrantes haitianos en Springfield se comen mascotas de los ciudadanos vecinos -un bulo que ha circulado por internet-, o que en alg&uacute;n estado se permit&iacute;a matar a los ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos. Todo esto indica que el resto de la campa&ntilde;a va a ser muy sucia. Por cierto, al principio, al hablar de los inmigrantes que hay que rechazar, Trump uni&oacute; a los afroamericanos y los latinos. Como si los primeros fueran inmigrantes, y no estadounidenses plenos, descendientes de esclavos llevados a la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Con tal falsario, qui&eacute;n necesita manipulaciones rusas, que supuestamente se est&aacute;n produciendo? El falsario en jefe cuenta con una gran ayuda. La de ese empresario visionario que es Elon Musk, ahora propietario de X (antes Twitter), red en la que no duda en dejar diseminar todo tipo de bulos, incluidos los que &eacute;l mismo promueve (el 4 de abril ya retuite&oacute; una afirmaci&oacute;n falsa de que hasta dos millones de no ciudadanos se hab&iacute;an registrado para votar en Texas, Arizona y Pensilvania, algo que volvi&oacute; a salir en el debate presidencial). Si gana, Trump ya lo ha elegido al frente de una Comisi&oacute;n sobre la Eficiencia del Gobierno, idea propuesta por el propio empresario. Si pierde Trump, Musk puede erigirse en su sucesor al frente del escorado Partido Republicano.
    </p><p class="article-text">
        Musk es el autor del <a href="https://x.com/elonmusk/status/1833743479773818939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuit</a> citado al principio en el que plantea, en lo que no est&aacute; nada descaminado- que esta elecci&oacute;n va de cambio, no de marchas atr&aacute;s. Un presidente Trump 2 ser&iacute;a mucho peor, por mejor preparado, que el Trump 1, y Harris no ser&iacute;a una Biden 2. Veremos por qu&eacute; opta el pu&ntilde;ado de electores que va a decidir esta elecci&oacute;n de alcance universal. El debate les habr&aacute; calentado la sangre m&aacute;s que la cabeza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/debates-no-ganan-elecciones-ganas-cambio-si_129_11645727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Sep 2024 19:58:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los debates no ganan elecciones. Las ganas de cambio, sí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU, ¿salva la plutocracia a la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-salva-plutocracia-democracia_129_11564919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab9be76e-4dbb-4f5b-95ff-d851e6aba270_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU, ¿salva la plutocracia a la democracia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La retirada de Biden de la carrera presidencial, y el meteórico ascenso de Harris, se debe al poder que tienen los donantes privados. Esta plutocracia parece haber acertado esta vez, pero no deja de resultar preocupante</p></div><p class="article-text">
        Vaya por delante que Kamala Harris es mejor candidata dem&oacute;crata que Joe Biden, cuya imagen de ancianidad parec&iacute;a garantizar su derrota frente a Donald Trump. Harris se est&aacute; revelando como una din&aacute;mica candidata que ha descolocado al expresidente. Las presiones sobre Biden para que diera un paso atr&aacute;s han venido de las filas de su partido, de su propia familia, de medios de comunicaci&oacute;n prestigiosos. Pero solo han surtido efecto cuando los principales donantes privados anunciaron que suspend&iacute;an sus aportaciones mientras el actual presidente siguiera empe&ntilde;ado en presentarse. De &ldquo;geronticidio pol&iacute;tico sin precedentes&rdquo;, se calific&oacute; en el <a href="https://www.ft.com/content/8a4ef3b3-5f11-4f29-8e4c-10a5af42b127" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Financial Times</em></a> la ca&iacute;da de Biden. Aunque una pregunta com&uacute;n es &iquest;por qu&eacute; se tard&oacute; tanto?
    </p><p class="article-text">
        No solo eso, sino que muchas dudas sobre Harris se despejaron al saberse que, como parte del tique ganador de las primarias, como candidata a vicepresidenta, ten&iacute;a a su disposici&oacute;n el dinero que ya hab&iacute;a reunido el Partido Dem&oacute;crata para una campa&ntilde;a que se anunciaba dif&iacute;cil si no imposible, entonces unos 96 millones de d&oacute;lares. Trump ha protestado de que Harris los use.
    </p><p class="article-text">
        El dinero juega un papel fundamental en las campa&ntilde;as electorales de EE UU. Que unos ricos tengan tal poder en un sistema pol&iacute;tico tiene un nombre, plutocracia, t&eacute;rmino que se registra por primera vez en los escritos de Jenofonte, derivado del griego <em>ploutos</em>, riqueza, y <em>Kratos</em>, poder. La Real Academia de la Lengua la define como &ldquo;situaci&oacute;n en la que los ricos ejercen su preponderancia en el gobierno del Estado&rdquo;, y &ldquo;conjunto de ciudadanos adinerados que ejercen su influencia en el gobierno del Estado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, el plut&oacute;crata <em>n&uacute;mero uno </em>en EE UU es el propio Donald Trump, por sus propios negocios que no ha separado de la pol&iacute;tica, v&iacute;nculo que se propone reforzar si llega a la Casa Blanca, incluso perdon&aacute;ndose a s&iacute; mismo sus felon&iacute;as. Baste recordar c&oacute;mo alquilaba su propio hotel en Washington a delegaciones extranjeras que ven&iacute;an a visitarle, o como utilizaba y utiliza su propiedad de Mar-a-Lago en Florida para conducir desde all&iacute; su pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, el dinero privado tambi&eacute;n juega un papel en las campa&ntilde;as democr&aacute;ticas, pero mucho m&aacute;s limitado y discreto. Aunque una diferencia es que el sistema estadounidense es algo m&aacute;s transparente. Algo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que se&ntilde;alar la importancia que ha tomado la recaudaci&oacute;n popular, en las campa&ntilde;as de EE UU. La vengo siguiendo desde la primera, exitosa, campa&ntilde;a de Obama. El partido, o sus miembros destacados, mandan correos electr&oacute;nicos o mensajes de seguidores en redes sociales, a todos los que se han apuntado, solicitando peque&ntilde;as aportaciones personales, desde 25 a 500 d&oacute;lares (o m&aacute;s si se quiere). Esos correos vienen firmados por Obama, Biden, y muchos otros nombres conocidos, y se multiplican cuando se acercan citas electorales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el primer correo firmado por Kamala Harris que recib&iacute; el 23 de julio despu&eacute;s de que anunciara aspirar a ser la candidata dem&oacute;crata era para pedir una contribuci&oacute;n. &ldquo;Estos no son tiempos ordinarios&rdquo;, dec&iacute;a. &ldquo;Y estas no ser&aacute;n unas elecciones ordinarias. Pero esta es nuestra Am&eacute;rica. Y os necesito conmigo en esta lucha. As&iacute; que tengo que preguntar: &iquest;Aportar&aacute;s hoy tus primeros 25 d&oacute;lares para elegirme presidenta de los Estados Unidos y derrotar a Donald Trump? Todo lo que puedas dar en este momento ser&aacute; de gran ayuda en nuestra lucha colectiva. Juntos, s&eacute; que podemos ganar estas elecciones y salvar la democracia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El Partido Republicano opera tambi&eacute;n con este tipo de donaciones que se suman a las de los grandes donantes. Algunos donantes se ven recompensados tras la victoria con su designaci&oacute;n, por ejemplo, como embajadores. El dinero de una parte de Silicon Valley, de algunas enormes empresas tecnol&oacute;gicas, como de Hollywood, que hab&iacute;a apoyado a Obama en tiempos, y luego a Biden, se hab&iacute;a secado tras el penoso debate entre este y Trump que hizo girar las encuestas a favor del expresidente. Veremos si el dinero vuelve en su totalidad a Harris, pues Silicon Valley parece preferir la falta de regulaci&oacute;n para su sector -salvo en las exportaciones a China, que ambos limitan- que propugna Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi mejor indicador que las encuestas es la informaci&oacute;n de cu&aacute;ntos fondos ha logrado reunir cada candidato para su campa&ntilde;a. En julio, Harris ha recaudado 310 millones de d&oacute;lares (unos 284 millones de euros), frente a 139 millones Trump, incluso a pesar del intento de asesinato de &eacute;ste. Harris parece recaudar dinero a un ritmo r&eacute;cord. El sistema vale para los que aspiran a ser presidentes. Tambi&eacute;n para los aspirantes a senadores, representantes, gobernadores y muchos otros cargos que se eligen. 
    </p><p class="article-text">
        Sin haber alcanzado a&uacute;n a Trump, esta Harris redescubierta y con una energ&iacute;a renovada, ha ganado ya los votos necesarios para su designaci&oacute;n por el Partido Dem&oacute;crata, aun sin haber aclarado qui&eacute;n elegir&aacute; para acompa&ntilde;arla en su tique. Los plut&oacute;cratas del Partido Dem&oacute;crata parecen haber acertado. En el Partido Republicano manda Trump sin que nadie le haga sombra. Pero &iquest;se puede considerar democracia lo que realmente es una plutocracia? Sea como sea, &iexcl;ojal&aacute; gane Kamala Harris!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-salva-plutocracia-democracia_129_11564919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Aug 2024 20:28:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[EEUU, ¿salva la plutocracia a la democracia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia embarrada, Europa varada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-embarrada-europa-varada_129_11507824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/540ec0fc-6571-402e-8b9b-974922c64e2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia embarrada, Europa varada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francia tendrá un gobierno complicado, con un programa limitado. En esas condiciones será difícil que ejerza liderazgo europeo. Peor hubiera sido una victoria de una extrema derecha que planteaba retrocesos. El socialista portugués António Costa se puede convertir en faro moral de la UE</p><p class="subtitle">¿Y ahora qué? Los escenarios que se abren tras el triunfo de la izquierda en las elecciones en Francia</p></div><p class="article-text">
        El resultado de las elecciones francesas puede no solo dar paso a una Francia inestable y desordenada, sino paralizar el avance de una Uni&oacute;n Europea que empieza a cojear de varios pies. Y ya se sabe, como las bicicletas, si no avanza, no es que retroceda, sino que se puede caer. En estas circunstancias, el exprimer ministro socialista portugu&eacute;s Ant&oacute;nio Costa, elegido presidente del Consejo Europeo, pese a sus pocos poderes reales, est&aacute; llamado a convertirse en el referente moral de un nuevo europe&iacute;smo acosado por la incapacidad de los gobiernos (Alemania, y ahora Francia, ambos indispensables) o la extrema derecha antieurope&iacute;sta que ha entrado en varios ejecutivos (Italia&hellip;&hellip;)
    </p><p class="article-text">
        La segunda vuelta de las elecciones francesas ha llevado a que el RN (Agrupamiento Nacional) de Marine Le Pen quedara en tercer lugar en esca&ntilde;os, pese a su crecimiento muy lejos de la mayor&iacute;a absoluta que algunos sondeos le atribu&iacute;an. En cabeza se ha situado el Nuevo Frente Popular, cosido con imperdibles, pero efectivo, y despu&eacute;s Ensemble (Juntos), de Macron, que no es un partido (error b&aacute;sico del presidente, pues los partidos, gusten o no, son necesarios en nuestras democracias). Ahora bien, en t&eacute;rminos de papeletas, esta extrema derecha que es el RN, con casi nueve millones de votos, le ha sacado 1,7 millones al Nuevo Frente P&ocirc;pular y&nbsp; 2,4 millones al movimiento de Macron, seg&uacute;n <a href="https://www.resultats-elections.interieur.gouv.fr/legislatives2024/ensemble_geographique/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los datos del Ministerio del Interior</a>. Este dato pesa de cara a lo que todos miran ahora: las presidenciales (y nuevas legislativas) de 2027, si no antes, en las que no se puede ya presentar Macron, agotados sus tres mandatos. Es decir, la capacidad de contaminaci&oacute;n de la extrema derecha crece, no disminuye, pese a que se haya salvado la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tras dif&iacute;ciles negociaciones entre gentes que comparten una idea de la Rep&uacute;blica, es previsible que Francia tenga un Gobierno m&aacute;s a la izquierda que el actual. En materia europea, lejos quedar&aacute;n los discursos de Emanuel Macron de refundaci&oacute;n de la integraci&oacute;n europea, como el <a href="https://lv.ambafrance.org/Discours-sur-l-Europe-du-president-de-la-Republique-Emmanuel-Macron-a-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pronunciado en La Sorbona</a> el pasado 25 de abril, es decir, hace una eternidad. En &eacute;l propon&iacute;a impulsar la defensa europea, la industria de defensa europea, la pol&iacute;tica industrial y muy especialmente la tecnol&oacute;gica, y otros impulsos a financiar, con fondos europeos. Francia no estar&aacute; capacitada para impulsar la UE durante al menos un a&ntilde;o. Antes, Macron no puede volver a convocar elecciones al Parlamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estar&aacute; Francia sola en su debilidad. El gobierno alem&aacute;n tricolor que encabeza Olaf Scholz tampoco est&aacute; rutilante, aunque ha logrado pactar una propuesta de presupuesto. Tiene elecciones en septiembre del a&ntilde;o pr&oacute;ximo si no se adelantan, que, hoy por hoy, est&aacute;n llamados a ganar los democristianos, con la duda del peso que lograr&aacute; la Alianza para Alemania (AfD). La extrema derecha ya est&aacute; al frente o en los gobiernos de Italia, Hungr&iacute;a, Pa&iacute;ses Bajos, Polonia, Rep&uacute;blica Checa y Finlandia. Este semestre preside el Consejo de la UE la Hungr&iacute;a de V&iacute;ctor Orb&aacute;n, con un gobierno deseoso de renacionalizar pol&iacute;ticas europeas (aunque no los generosos fondos que recibe su pa&iacute;s). Orb&aacute;n, con el Tratado de Lisboa y a diferencia de sus ministros que s&iacute; presiden sus reuniones europeas, ya no tiene ning&uacute;n papel formal que cumplir salvo el de anfitri&oacute;n en las cumbres que se celebren en su pa&iacute;s o para presentar el programa presidencia h&uacute;ngara en el Parlamento Europeo y hacer balance al final. Pero, nada inocentemente, se ha ido a ver a Zelinski en Kiev y a Putin en Kiev, lo que ha soliviantado a buen n&uacute;mero de sus socios. Volver&aacute;, sin duda, a repetir estos gestos pese a no tener mandato para ello.
    </p><p class="article-text">
        En Francia, la cuesti&oacute;n de una pol&iacute;tica europea de defensa era uno de los estandartes de Macron. En el programa <a href="https://lafranceinsoumise.fr/wp-content/uploads/2024/06/PROGRAMME-FRONT-POPULAIRE.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">('Contrato de Legislatura')</a> del Nuevo Frente Popular, ni se la menta, pues, contrariamente a los socialistas y otros de esta coalici&oacute;n, La Francia Insumisa de Melenchon est&aacute; en contra (como el RN), tambi&eacute;n de la OTAN (Le Pen aboga por salir de nuevo de la estructura militar). No digamos ya plantear la cuesti&oacute;n de la disuasi&oacute;n nuclear francesa en un marco europeo. Si Le Pen se ha declarado contraria a la europeizaci&oacute;n de la defensa, m&aacute;s a&uacute;n lo est&aacute; a que Francia ponga sobre la mesa su disuasi&oacute;n nuclear para contribuir a la protecci&oacute;n de sus socios. Aunque el necesario acuerdo para gobernar entre los frentepopulares y los macronianos s&iacute; podr&iacute;a contemplar europeizar m&aacute;s la industria de defensa, algo que tambi&eacute;n rechaza la extrema derecha, muy antialemana ella. Tambi&eacute;n podr&iacute;a haber un acuerdo m&aacute;s general sobre una pol&iacute;tica industrial financiada en parte por la Uni&oacute;n Europea. Quiz&aacute;s podr&iacute;a haber un impulso, aparente, a la pol&iacute;tica ecol&oacute;gica, aunque el temor a que, debido a su coste social, pudiera favorecer al RN lo puede frenar, es decir, frenar aun m&aacute;s. Con enormes debates, adem&aacute;s, sobre la energ&iacute;a nuclear.
    </p><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n europea, ah&iacute; se pueden parar unos acuerdos, que, adem&aacute;s, no cuentan con la simpat&iacute;a del nuevo Gobierno holand&eacute;s en el que participa, con fuerza, el partido de Wilders, ganador de las elecciones. Y otros de los citados. Dif&iacute;cil ser&aacute;, dado el actual contexto europeo, repetir una mutualizaci&oacute;n europea de gastos como la que ha alimentado el Fondo NextGeneration y los programas de recuperaci&oacute;n y transformaci&oacute;n tras los impactos de las pandemias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En materia de inmigraci&oacute;n, la cuesti&oacute;n que puede definir la pol&iacute;tica en los pa&iacute;ses occidentales en los pr&oacute;ximos meses y a&ntilde;os, se est&aacute; armando un frente europeo, que rebasa la extrema derecha, partidario de l&iacute;mites estrictos y m&aacute;s muros. Pero la marcha atr&aacute;s ya est&aacute; en curso, a pesar de las verdaderas necesidades de las econom&iacute;as europeas y las realidades humanas. Tambi&eacute;n puede quedarse tocada la idea de una nueva ampliaci&oacute;n m&aacute;s o menos r&aacute;pida de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Se necesitar&iacute;a liderazgo para hacer avanzar Europa. No lo hay. No hay l&iacute;deres, con grandes pa&iacute;ses detr&aacute;s, a la vista. Tras estas elecciones y las europeas, Macron, aprendiz de brujo, ha perdido capacidad de liderazgo nacional y europeo. En Berl&iacute;n, Scholz tampoco lo tiene. En las instituciones europeas, la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen carece de &eacute;l, incluso si el Parlamento Europeo la confirma. La pr&oacute;xima alta representante para la pol&iacute;tica exterior y de seguridad, Kaja Kallas, por su condici&oacute;n de estonia, puede dificultar una salida a la guerra de Ucrania. Aunque en eso, en la defensa a ultranza de Ucrania, s&iacute; hay acuerdo dentro del Nuevo Frente Popular, y con el movimiento de Macron. Como, previsiblemente, sobre la guerra de Gaza. Ante esta falta de liderazgo europeo, y ante las crisis presentes y las que se avecinan, puede cobrar un papel relevante, el pr&oacute;ximo presidente del Consejo Europeo, Ant&oacute;nio Costa. Se puede convertir en el faro moral de esta Uni&oacute;n Europea. Ha sacado a Portugal de diversas crisis, y dimiti&oacute; honorablemente ante un esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n. Es claro, y tiene credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Del otro lado del Canal de La Mancha, con la victoria aplastante del laborismo de Keir Starmer (cuidado de nuevo con los datos nacionales), se ha producido una calma, tras los a&ntilde;os del absurdo y ruinoso <em>Brexit</em> que ha hecho a las extremas derechas plantearse cambiar la UE por dentro antes que salir. Londres, sin embargo, no puede jugar ese papel de <em>federador externo</em> de Europa, que De Gaulle atribuy&oacute; a Washington. La llegada de Starmer permitir&aacute;, poco a poco, volver a contar con los brit&aacute;nicos en materia de defensa y de investigaci&oacute;n en tecnolog&iacute;as de punta. La UE lo necesita.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto sin tener en cuenta la posibilidad de que en noviembre gane la presidencia de EE UU Donald Trump, y sus repercusiones en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Cuidado. Una Europa varada no le sentar&iacute;a nada bien a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, claro est&aacute;, un Gobierno del RN hubiera sido mucho peor.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-embarrada-europa-varada_129_11507824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jul 2024 20:38:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francia embarrada, Europa varada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Frente Nacional,Elecciones Francia,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebeliones de las calles a las urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rebeliones-calles-urnas_129_11465643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65c1e240-c7dc-4644-a4f9-036c2cfa813d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebeliones de las calles a las urnas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El auge de las derechas radicales en el mundo occidental es reflejo de una rebelión de sectores marginalizados de estas sociedades. Detenerlo implica convencer y luchar contra las causas que la han alimentado</p></div><p class="article-text">
        El problema no ha sido que en la cumbre del G7 abundaran los <em>patos cojos</em>, dirigentes que se han quedado no ya sin poder, sino sin <em>auctoritas</em>, con una anfitriona, Giorgia Meloni que representa la nueva derecha radical. El verdadero problema es de futuro: pensar en c&oacute;mo pueden ser, si prosigue esta rebeli&oacute;n en las urnas, el siguiente o los siguientes G7: con Meloni, claro, Trump, Macron vaciado y acompa&ntilde;ado de Bardella (as&iacute; ha sido la cohabitaci&oacute;n en Francia), un canciller democristiano alem&aacute;n dispuesto a pactar con la AfD al menos en algunos aspectos, qui&eacute;n sabe qui&eacute;n en lugar de Trudeau en Canad&aacute;, o qui&eacute;n pueda suceder a Fumio Kishida, etc. Quiz&aacute;s la excepci&oacute;n puede ser Starmer en lugar de Sunak. Con una agenda compartida de retroceso en algunos derechos civiles, en la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y la serie de desastres que conlleva en el horizonte, o en los nuevos muros contra la inmigraci&oacute;n irregular y el comercio. Cuidado, con un Occidente en par&aacute;lisis.&nbsp;China, India e incluso Rusia, no.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; bien intentar parar esta marea de populismo de nueva extrema derecha, ante la que las pol&iacute;ticas de &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; han reventado en muchos pa&iacute;ses. Donde no lo han hecho, como en Francia o en Alemania, han situado a sus sociedades, e incluso a la Uni&oacute;n Europea, al borde del abismo, del retroceso o de la par&aacute;lisis. Pero hay que preguntarse qu&eacute; han hecho mal tantos gobiernos para hacer crecer esa preocupante ola.
    </p><p class="article-text">
        El final de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fr&iacute;a llevaron a Occidente a retomar el hilo que se hab&iacute;a cortado con el New Deal de Roosevelt, y a generar una pol&iacute;tica de bienestar que compitiera y superara al comunismo sovi&eacute;tico. Terminada la Guerra Fr&iacute;a, pareci&oacute; que ya no hab&iacute;a tanta necesidad, y los distintos estados de bienestar parecen haber retrocedido en vez de avanzar. Lo que coincidi&oacute; con una competencia econ&oacute;mica global fruto del auge de la globalizaci&oacute;n y del neoliberalismo que se llevaron puestos de trabajo fuera a cambio de traer productos m&aacute;s baratos. Se incorporaron a varios miles de millones de personas, en China, India, Rusia, Europa del Este y tantos otros pa&iacute;ses a una econom&iacute;a mundial que no exist&iacute;a en los tiempos de la bipolaridad del equilibrio del terror. Silenciosa y subrepticiamente se fue introduciendo la nueva revoluci&oacute;n industrial, con los robots, el avance de lo digital, la Inteligencia Artificial, ahora en una nueva fase mucho m&aacute;s potente y estamos solo al principio. Con un vaciamiento de las clases medias, incluso con el fin no ya del neoliberalismo, sino del liberalismo a secas, incluido el m&aacute;s importante: el social y el cultural. En resumen, la desaparici&oacute;n del centro, que deja a tantos ciudadanos pol&iacute;ticamente hu&eacute;rfanos, obligados a no elegir o a elegir el mal menor. Quiz&aacute;s una excepci&oacute;n sea el Reino Unido con el laborista Keir Starmer, pero es un pa&iacute;s que a&uacute;n est&aacute; digiriendo la mala experiencia del Brexit.
    </p><p class="article-text">
        Trump lo entendi&oacute; bien en 2016, y ahora, y en su estela esa nueva internacional de ultraderecha. Los dem&oacute;cratas hab&iacute;an abandonado a sus bases tradicionales de clases trabajadoras y medias, por ejemplo, en el crucial sector automovil&iacute;stico y en otras industrias. O en el entorno rural o peque&ntilde;o urbano, frente a las pujanza de algunas grandes ciudades. Se han tomado medidas para paliar el cambio clim&aacute;tico, sin ver las consecuencias que ten&iacute;an para grupos de poblaci&oacute;n. De ah&iacute; surgi&oacute; la rebeli&oacute;n de los <em>chalecos amarillos</em> en Francia, y el despegue &iquest;definitivo? de Le Pen y los suyos. Se pueden encontrar otros ejemplos. Ah&iacute; est&aacute; el origen de ese &ldquo;malestar&rdquo; y &ldquo;declive&rdquo; sociales, que ve el polit&oacute;logo <a href="https://www.lemonde.fr/politique/article/2024/06/11/luc-rouban-politiste-la-generalisation-du-vote-rn-traduit-un-malaise-social-qui-depasse-la-question-du-racisme_6238636_823448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc Rouban</a>. Vale para Francia y para otras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        No es que no se tuvieran que tomar medidas para frenar el desastre medioambiental que se anuncia, sino que tendr&iacute;an que haber venido acompa&ntilde;adas de compensaciones a los socialmente m&aacute;s afectados. Y claro est&aacute; la cuesti&oacute;n de la inmigraci&oacute;n, necesaria en pa&iacute;ses que envejecen pero que los votos no quieren. Ah&iacute; hay un choque entre democracia y realidad. En todos estos temas, la extrema derecha ha contaminado el debate, y forzado retrocesos. En cierto sentido, ya ha ganado. S&iacute;, ahora vuelven la pol&iacute;tica industrial, los bastante in&uacute;tiles proteccionismos, los muros y toda suerte de nuevas medidas. &iquest;Eficaces? &iquest;A tiempo para desactivar estas rebeliones en las urnas, si no en las calles? Cuidado en Espa&ntilde;a con las manifestaciones contra el exceso de turismo, industria b&aacute;sica para este pa&iacute;s, en algunos lugares. Son m&aacute;s significativas de lo que puedan parecer.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de estas rebeliones hay una de la que venimos advirtiendo hace tiempo: la generacional, la de una juventud que vive una crisis de expectativas, &ldquo;la era de las expectativas limitadas&rdquo;, como la llam&oacute; Paul Krugman. Una juventud que ve que sus padres, sobre todos los del <em>baby boom</em>, m&aacute;s numerosos (m&aacute;s votos) no es que hayan, hayamos, vivido mejor, sino que sus expectativas vitales han sido mejores, aunque ahora se hayan visto frustradas. No han vivido guerras, las han visto lejanas, y solo de soldados profesionales. Una juventud que despierta, que naci&oacute; en democracia, que cree algo natural, que a menudo no vota (lo que contribuy&oacute; al <em>Brexit</em> que lamentaron), y cuyo voto a las extremas derechas, por ejemplo pero no solo en las elecciones europeas, seg&uacute;n algunos an&aacute;lisis, ha aumentado de manera notable. Biden en 2016 gan&oacute; gracias a los votos de las mujeres y de los j&oacute;venes. En sus a&ntilde;os de presidente ha perdido a una parte importante del apoyo de estos, pese a sus pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Macron ha puesto en marcha una din&aacute;mica diab&oacute;lica en Francia con proyecci&oacute;n europea. Probablemente no le quedaba otra que disolver la Asamblea Nacional tras la victoria del RN (Agrupamiento Nacional) en los europeas. A Macron, adem&aacute;s de otras cosas, le falta partido. Renacimiento no acaba de serlo. Fallan las pol&iacute;ticas (<em>policies</em>) y la pedagog&iacute;a en tiempos nuevos. Hay demasiada resistencia al cambio, pese a que hemos cambiado de mundo. Mucha gente lo siente, pero no es consciente de ello. Ahora competimos, en muchos terrenos con muchos m&aacute;s, a comenzar con chinos, indios y otros. Puede que las jugadas en curso frenen a la extrema derecha en Francia, seguramente, pese a algunas divisiones internas, con un Frente Nuevo que no se esperaba Macron, o a Trump en EE UU. De otro modo, el precio a pagar ser&aacute; una par&aacute;lisis o retroceso occidental y desde luego europeo, cuando Europa necesitar&iacute;a ser y estar fuerte, no para imponer su modelo en el mundo, sino para defenderlo para s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las causas profundas siguen ah&iacute;. Si hay que luchar contra la marea&nbsp; de las extremas derechas, hay que hacerlo contra las causas que lo han provocado. Aunque no se las va a poder parar del todo, al menos sin renunciar a principios b&aacute;sicos, es necesario convencer para vencer. No bastar&aacute; el miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rebeliones-calles-urnas_129_11465643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jun 2024 20:45:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rebeliones de las calles a las urnas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los antieuropeos marcan las europeas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/antieuropeos-marcan-europeas_129_11395561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a67ed81e-ca4b-4a5c-aa5c-b3881c9a3160_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los antieuropeos marcan las europeas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las derechas radicales suben e influyen de cara a las elecciones al Parlamento Europeo. Aunque no resulten determinantes, tienen varios caminos para hacer cambiar de rumbo la construcción de la UE</p></div><p class="article-text">
        No son como los del Brexit. Han aprendido la lecci&oacute;n. Salirse de la Uni&oacute;n Europea resulta demasiado costoso. Lo que quieren es cambiarla desde dentro, dar m&aacute;s peso a las soberan&iacute;as nacionales sobre la comunitaria, imponer sus valores. Esto es lo que se proponen las derechas radicales ante las pr&oacute;ximas elecciones al Parlamento Europeo, unas elecciones cuyos resultados van ganando importancia, mas no la participaci&oacute;n en ella de los ciudadanos. Muchos de ellos se abstienen o usan el voto como castigo interno nacional a los que gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        Estas derechas radicales, o extremas derechas, que no forman una unidad -de hecho, tienen dos grupos distintos en la Euroc&aacute;mara y alguna ha transitado por las filas de los populares-, pueden ganar en Italia, Francia, Pa&iacute;ses Bajos, Hungr&iacute;a y Austria, y avanzar en otros pa&iacute;ses para llegar a copar una quinta parte de los esca&ntilde;os, seg&uacute;n diversas encuestas. En s&iacute;, no parece que puedan imponer o paralizar nada. En apariencia. Pues pueden influir de una doble manera. En primer lugar, aumentando su peso en el Parlamento Europeo, co-legislador junto al Consejo de Ministros en muchas materias, y forzando acuerdos con los populares a lo que parecen dispuestos algunos democristianos alemanes y otros. En segundo lugar, aumentado su peso o influencia en los Gobiernos nacionales, y que estos teman su avance de cara a elecciones futuras. La pol&iacute;tica del cord&oacute;n sanitario -que se mantiene a&uacute;n en Alemania o en Francia- ha fracasado. Participen o no en estos gobiernos, pueden influir en su propia pol&iacute;tica nacional y, desde ah&iacute;, en el Consejo de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Las derechas radicales, extremas o incluso abiertamente fascistas (como la AFD, la Alianza por Alemania), est&aacute;n creciendo en los seis pa&iacute;ses fundadores de la hoy UE (Francia, Alemania, Italia, Pa&iacute;ses Bajos, B&eacute;lgica y Luxemburgo), y en otros anta&ntilde;o defensores de valores avanzados, como los n&oacute;rdicos. Sus posiciones est&aacute;n contaminado el debate, el centroderecha y radicalizando a la izquierda. De hecho, han contaminado ya las pol&iacute;ticas comunitarias en cuestiones centrales como la agenda verde, frenada, tambi&eacute;n porque no se hab&iacute;a tenido suficientemente en cuenta su coste social. O como la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n, mucho m&aacute;s restrictiva, e indecorosa con el apoyo y financiaci&oacute;n por parte de la UE y varios de sus Estados miembros de operaciones de gobiernos del Norte de &Aacute;frica para detener cada a&ntilde;o a miles de migrantes en tr&aacute;nsito por sus pa&iacute;ses y abandonarlos en zonas remotas, a menudo desiertos. Incluso as&iacute;, el nuevo Gobierno holand&eacute;s -formado tras las elecciones en las que lleg&oacute; en cabeza el extremista Partido de la Libertad de Geert Wilders-, plantea quedarse al margen, <em>opt-out</em>, de la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n comunitaria, ejemplo que puede cundir.
    </p><p class="article-text">
        Los informes de Enrico Letta sobre la necesidad de un mercado verdaderamente &uacute;nico en todo y tambi&eacute;n en capitales, o el pr&oacute;ximo de Mario Draghi sobre la competitividad de la econom&iacute;a europea son muy pertinentes si Europa quiere ser soberana, salir del vasallaje de Estados Unidos, e incluso en parte de China, y poder preservar su modelo social. Pero en unos tiempos en los que la pol&iacute;tica se rige por las emociones, ni el mercado &uacute;nico ni la competitividad emocionan. Tampoco, entre europeos, la competencia con China, a diferencia de Estados Unidos que ve en ese pa&iacute;s-civilizaci&oacute;n el &uacute;nico competidor a su poder econ&oacute;mico, tecnol&oacute;gico, militar y, qui&eacute;n sabe, incluso cultural. Emociona el rechazo al &ldquo;otro&rdquo;, al diferente, al inmigrante. Emociona la defensa de algunos &ldquo;valores&rdquo; (aunque Le Pen tiene buen cuidado de no cuestionar el derecho al aborto). Emociona el negacionismo sobre el cambio clim&aacute;tico. Emociona la idea de soberan&iacute;a nacional, aunque sea un espejismo que no se ve sustituido por el de una soberan&iacute;a europea. En cuanto a la renqueante aunque necesaria Agenda 2030, estos ultras la rechazan de plano. Saben que no emociona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, en econom&iacute;a, resurge la apuesta por campeones nacionales -en los que en Espa&ntilde;a andamos algo escasos-, en vez de grandes proyectos europeos, aunque sea solo entre los deseosos de llevarlos a cabo, entre una <em>coalition of the willing. </em>Airbus ha sido un buen ejemplo. O con unos miembros que alcanzan m&aacute;s all&aacute; de la UE, el CERN (Organizaci&oacute;n Europea para la Investigaci&oacute;n Nuclear), otro. &iquest;Y la defensa? Probablemente, para que prospere, haya que abordarla con un sistema parecido.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en estos a&ntilde;os la UE ha avanzado. Ante la crisis derivada de la pandemia del Covid 19, o la inflaci&oacute;n provocada por la reacci&oacute;n a la invasi&oacute;n rusa de Ucrania y la consiguiente guerra que no emociona a toda una parte de Europa pero s&iacute; preocupa, mucho a otra, la UE mutualiz&oacute; la compra de vacunas, y mutualiz&oacute;, con deuda comunitaria, la inyecci&oacute;n de dinero que est&aacute; suponiendo el NextGeneration Fund. Pero, lo hemos apuntado en otras ocasiones, Estados Unidos ha ido m&aacute;s deprisa, ha crecido m&aacute;s, y est&aacute; al tim&oacute;n de la actual revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Tanto que dicta condiciones sobre lo que las empresas tecnol&oacute;gicas avanzadas de Europa pueden vender o no a China.
    </p><p class="article-text">
        Las derechas radicales, populistas, en Europa o en EEUU con Trump, se aprovechan de que aunque las econom&iacute;as crecen ese crecimiento no lo perciben las clases medias y trabajadoras. El PIB no es la realidad de cada cual. Estas derechas (salvo Milei, anarco-capitalista, y Vox) no son hiperneoliberales. Marine Le Pen no lo es. Giorgia Meloni tampoco. Casi lo contrario. Se han ganado una imagen de pragm&aacute;ticas en muchas cuestiones, y a la vez juegan con las emociones y el miedo. Ya alert&oacute; hace un tiempo <a href="https://www.economist.com/briefing/2024/02/15/national-conservatives-are-forging-a-global-front-against-liberalism?utm_medium=cpc.adword.pd&amp;utm_source=google&amp;ppccampaignID=18151738051&amp;ppcadID=&amp;utm_campaign=a.22brand_pmax&amp;utm_content=conversion.direct-response.anonymous&amp;gad_source=1&amp;gclid=CjwKCAjwr7ayBhAPEiwA6EIGxCBBpxZxNCqJo2Hvt_YJ9TCqnNSCZAT8WoPjdHP_UsuPV31rTWH87xoC7iQQAvD_BwE&amp;gclsrc=aw.ds" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Economist</em></a><em> </em>de que &ldquo;los `conservadores nacionales&acute; estaban forjando un frente mundial contra el liberalismo, una alianza, a&ntilde;ad&iacute;a, que por poder ser incoherente no por eso es inofensiva. Se ha visto en el acto de Vistalegre que ha marcado lo que ellas mismas llaman &rdquo;una alianza global de patriotas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y en el campo del centro-derecha y centroizquierda, que previsiblemente seguir&aacute; siendo, si mantiene una cierta uni&oacute;n, la fuerza central en el Parlamento Europeo, faltan no ya l&iacute;deres europeos, sino l&iacute;deres nacionales con proyecci&oacute;n europea. Macron era de los pocos, alertando de que si no avanza, la UE se puede descomponer. Sus tumbos ante Rusia, ante la guerra de Gaza, ante un &Aacute;frica abandonada por los europeos, y su olvido de la Europa social,l e han desprestigiado. En todo caso, falta hacer m&aacute;s expl&iacute;citos los valores que, frente a las derechas radicales, defienden los europe&iacute;stas, y llenarlos de una carga m&aacute;s emocional, sin perder pragmatismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una pena que estas elecciones europeas lleguen antes que las presidenciales estadounidenses que puede ganar Trump, posibilidad que, de materializarse, quiz&aacute;s provoque una reacci&oacute;n europe&iacute;sta en unas familias pol&iacute;ticas y Estados miembros, y la contraria si refuerza a sus cong&eacute;neres pol&iacute;ticos. Las encuestas apuntan que en Reino Unido llegar&aacute; un gobierno que buscar&aacute; un mayor acercamiento a la UE tras el desastre del Brexit. Del otro lado del canal de La Mancha puede llegar un impulso a la UE. En todo caso, la Uni&oacute;n tiene que superar sus actuales l&iacute;mites con reformas de todo tipo. Lo que requiere que sus ciudadanos perciban y sientan la necesidad de una Uni&oacute;n Europea m&aacute;s integrada, m&aacute;s fuerte. Europa, la UE, ha perdido peso fuera. Malo ser&iacute;a que tambi&eacute;n lo perdiera dentro. Desde luego malo para Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/antieuropeos-marcan-europeas_129_11395561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2024 19:38:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los antieuropeos marcan las europeas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro mundo, otra política, otra Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-politica-europa_129_11313564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/27afa07b-066c-4f58-993b-66acd0cff2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro mundo, otra política, otra Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Guerra Fría ha quedado atrás, junto al tipo de integración europea y de las fuerzas políticas que la sustentaron. Las próximas elecciones europeas pueden reflejar estos cambios, para bien o para mal</p></div><p class="article-text">
        Jacques Delors, &eacute;l mismo a caballo entre estas dos tendencias, sol&iacute;a apuntar que la construcci&oacute;n europea, entonces de la parte occidental, era hija de los amores honestos entre la democracia cristiana y la socialdemocracia. Ambos movimientos, pese a sus ra&iacute;ces anteriores, y la integraci&oacute;n europea surgieron de la posguerra mundial, es decir, de la Guerra Fr&iacute;a, en parte como respuesta al reto del comunismo sovi&eacute;tico. &Eacute;sta termin&oacute; en 1989 o 1991, mas ni con un fin de la historia ni con un mundo plano. Ha surgido, est&aacute; surgiendo, otro que tras los a&ntilde;os del espejismo de la unipolaridad estadounidense es muy diferente y m&aacute;s complejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La democracia cristiana se ha transformado, es m&aacute;s &ldquo;popular&rdquo;, y en estos tiempos compite con extremas derechas antieurope&iacute;stas y antiinmigraci&oacute;n que, sin embargo, carecen de unidad y con las que, cada vez m&aacute;s, ha de gobernar. La socialdemocracia ha dado pie, en general, a nuevos tipos de izquierdas, incluido en Espa&ntilde;a un nuevo PSOE, aunque muchos no lo vean. M&aacute;s all&aacute; de las personalidades, estas nuevas izquierdas se centran menos en el estado del bienestar cl&aacute;sico, maltrecho, y m&aacute;s en defensa de nuevos derechos generales o de supuestas minor&iacute;as. En casi toda Europa los a&uacute;n llamados socialdem&oacute;cratas tienen, cuando pueden, que gobernar tambi&eacute;n en coalici&oacute;n. Una excepci&oacute;n, de nuevo va a ser, previsiblemente, el laborismo en el Reino Unido, con una pol&iacute;tica que a&uacute;n se desconoce, pero moderada y de reaproximaci&oacute;n, no retorno, a la UE. En esta nueva situaci&oacute;n hay nuevas visiones de lo que tiene que ser Europa, la Uni&oacute;n Europea, la UE. Vamos a vivir esa tensi&oacute;n en las pr&oacute;ximas elecciones al Parlamento Europeo a principios de junio, con impacto a escala de la UE y nacional.
    </p><p class="article-text">
        Esquem&aacute;ticamente, el cambio de mundo tras el fin de la Guerra Fr&iacute;a supuso el impulso a la hiperglobalizaci&oacute;n (la globalizaci&oacute;n empez&oacute; con la salida de los <em>sapiens</em> de &Aacute;frica hace varias decenas de miles de a&ntilde;os), el surgimiento de una enorme potencia como es China -cuyo desarrollo tecnol&oacute;gico ahora Estados Unidos intenta frenar-, a la que seguir&aacute; India, mientras otros Terceros, algunos muy potentes, asoman la cabeza en el llamado Sur Global. En estos a&ntilde;os, Occidente ha perdido las guerras de Afganist&aacute;n, la de Siria, en buena parte la de Irak, le est&aacute;n expulsando del Sahel, y no est&aacute; ganando la de Ucrania, frente a una Rusia que se ha echado en brazos de China. Junto a unas profundas revoluciones tecnol&oacute;gicas que, para bien y para mal, est&aacute;n transformando todas las sociedades, provocando un vaciamiento de las clases medias, en las que se apoyaba la democracia liberal, hoy en crisis. &iquest;Podr&aacute; Europa mantener un Estado del Bienestar frente a la competencia de econom&iacute;as fuertes que no lo tienen? Estados Unidos, por su parte, no est&aacute; en retroceso, al menos no en t&eacute;rminos absolutos econ&oacute;micos, tecnol&oacute;gicos, culturales y militares. S&iacute; en t&eacute;rminos relativos, y pol&iacute;ticos. Es Europa la que, pese a unos esfuerzos por avanzar, se est&aacute; quedando rezagaba respecto a su protector/impulsor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Sur Global le ha perdido el respeto a las antiguas potencias coloniales y otras, y, en general, no sigue su cultura pol&iacute;tica. La primera respuesta directa de Ir&aacute;n contra Israel por el asesinato de uno de sus generales en su consulado en Damasco es una prueba, aunque Teher&aacute;n la acompa&ntilde;&oacute; de un cauto preaviso. A la vez, en este nuevo mundo, se est&aacute;n poniendo de relieve los l&iacute;mites al impacto efectivo de las sanciones, a las que Occidente es tan aficionado, ya sea frente a Ir&aacute;n, Rusia u otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede Europa defender su democracia? S&iacute;, pero no exportarla. Como acertadamente apunta el ex ministro franc&eacute;s de Asuntos Exteriores, <a href="https://youtu.be/_xAZi4tJYSk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hubert V&eacute;drine</a>, Occidente ha de renunciar al proselitismo que est&aacute; en sus bases. &ldquo;No vamos a convertirnos en los jefes del mundo que viene. As&iacute; que estamos obligados a pensar m&aacute;s all&aacute;, estamos obligados a imaginar una nueva relaci&oacute;n para el futuro entre el mundo occidental y el famoso Sur global&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante la nueva situaci&oacute;n, especialmente ante Rusia y ante la posibilidad de una escalada en Oriente Pr&oacute;ximo, ha surgido de cara a las elecciones europeas un discurso del miedo por parte de un centroderecha que reclama m&aacute;s esfuerzo, m&aacute;s gasto militar. No as&iacute; en las extremas derechas, casi m&aacute;s pacifistas que pro-Putin. O que leen mejor a las opiniones p&uacute;blicas europeas. Para Ivan Krastev y Mark Leonard, en base a un <a href="https://ecfr.eu/publication/getting-the-european-parliament-election-right/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sondeo del propio ECFR</a> (Consejo Europeo de Relaciones Exteriores), la mejor manera de derrotar a la extrema derecha es hablando menos de Putin y m&aacute;s de cuestiones mucho m&aacute;s pr&oacute;ximas a los electores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma muy esencial y resumida, Europa es, o era, la competencia (el imperfecto mercado &uacute;nico y la limitaci&oacute;n a las ayudas de Estado que favorecen a las econom&iacute;as m&aacute;s grandes que vuelven bajo la guisa de la pol&iacute;tica industrial, nacional antes que europea), el euro, a&uacute;n incompleto, Erasmus, programa de intercambio de estudiantes que no una pol&iacute;tica, y el relativo fin de las fronteras internas. M&aacute;s la ampliaci&oacute;n, la manera que tiene la UE de proyectar en su entorno estabilidad pol&iacute;tica y geopol&iacute;tica y crecimiento, aunque no haya sabido hacerlo con Ucrania y en el camino haya perdido y pueda seguir perdiendo parte de su esencia. En cuanto a la mutualizaci&oacute;n de la deuda, sin duda un nuevo paso esencial con el fondo NextGenerationEU, no es nada seguro que, aunque deseable, se pueda repetir, ni siquiera para un programa ambicioso y necesario de industria europea de defensa o una Europa verde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os atr&aacute;s se pod&iacute;a decir que la UE hab&iacute;a alcanzado, incluso superado, buena parte de los sue&ntilde;os que hab&iacute;an albergado los fil&oacute;sofos y otros para una Europa unida. Fue el punto culminante de su victoria sobre su propia historia tan llena de devastadores conflictos armados. Hoy, a pesar de haber gestionado relativamente bien la pandemia del COVID 19 y sus efectos socioecon&oacute;micos, hacia adentro que no hacia fuera, la UE parece haber perdido el rumbo, con riesgo de retroceder. No faltan ideas, como las del informe del ex primer ministro italiano Enrico Letta, <a href="https://www.consilium.europa.eu/media/ny3j24sm/much-more-than-a-market-report-by-enrico-letta.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mucho m&aacute;s que un mercado</em></a>, o las recomendaciones esperadas para junio de Mario Draghi sobre la necesidad de recuperar competitividad. En ambos casos, la necesidad de un &ldquo;cambio radical&rdquo;. Aunque antes de empezar algunos han comenzado a pisar el freno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Va a llegar la UE una Europa militar? El problema es que no hay una visi&oacute;n compartida de las amenazas de cada cual. &ldquo;La seguridad es de todos, la defensa de cada cual&rdquo;, dijo hace a&ntilde;os un ministro franc&eacute;s. &iquest;Una Europa Verde? Antes diversos tipos de protestas, desde los chalecos amarillos en Francia, a los agricultores en varios pa&iacute;ses, pasando por el anuncio alem&aacute;n del fin de las calderas de gas, se ha frenado por no haber calculado el coste social para amplios sectores de la poblaci&oacute;n, mientras las derechas radicales s&iacute; lo hab&iacute;an entendido y est&aacute;n creciendo. &iquest;Una Europa tecnol&oacute;gica? Hoy la tecnolog&iacute;a es un factor esencial de poder nacional, con un grado de integraci&oacute;n global sin igual en la historia, aunque falta an&aacute;lisis en profundidad sobre sus impactos sociales. La izquierda no tiene un discurso al respecto; la derecha se equivoca al creer que no lo necesita. &iquest;Una Europa de muros? El acuerdo de la UE sobre inmigraci&oacute;n, a falta de que se remate, viene influido por las derechas m&aacute;s radicales. &iquest;Ampliaci&oacute;n a Ucrania y Georgia? &iquest;Realmente? &iquest;Y Turqu&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Estas deber&iacute;an ser cuestiones que plantear ante las pr&oacute;ximas elecciones europeas. &iquest;Lo ser&aacute;n? Puede que sean las m&aacute;s europeas y con mayor participaci&oacute;n de las diez convocatorias hasta la fecha. Pero previsiblemente seguir&aacute;n siendo una suma de elecciones nacionales, con una participaci&oacute;n m&aacute;s elevada En todo caso, adem&aacute;s de configurar el propio Parlamento Europeo, que ha ganado mucho poder e influencia, tendr&aacute;n impacto en las pol&iacute;ticas nacionales y de ah&iacute; en las europeas, es decir, por una doble v&iacute;a. Las tres grandes fuerzas europeas hasta ahora, los populares, los socialistas y dem&oacute;cratas, y los liberales, pueden lograr entre ellas una mayor&iacute;a absoluta en la Euroc&aacute;mara. Pero tambi&eacute;n puede salir de las urnas otra &ldquo;super gran coalici&oacute;n&rdquo; de populares, conservadores, y derechas extremas o radicales. Sin olvidar que la presidencia rotatoria del Consejo de Ministros a partir del 1 de julio la ejercer&aacute; el <a href="https://www.politico.eu/article/viktor-orban-plan-europe-hungary-council-presidency-election/?utm_source=email&amp;utm_medium=alert&amp;utm_campaign=Viktor%20Orb%C3%A1n%E2%80%99s%20plan%20for%20Europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gobierno h&uacute;ngaro</a>, el de Orb&aacute;n, con un nuevo tipo de euroescepticismo, que aspira no a marcharse, como los del Brexit, sino a cambiar la UE desde dentro. <em>Occupy Brussels</em>! &iquest;Con ayuda de Trump?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-politica-europa_129_11313564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 May 2024 19:46:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otro mundo, otra política, otra Europa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mejor un fondo soberano que una nueva empresa pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mejor-fondo-soberano-nueva-empresa-publica_129_11223139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21ca50b3-6b33-4b76-a520-2f7113bddaa4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mejor un fondo soberano que una nueva empresa pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los 20.000 millones de la nueva Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) es una cifra importante para una política industrial en la que se están metiendo muchos países, socios incluidos. Integrarlos en un fondo soberano español reforzaría la independencia de gestión y su eficacia</p></div><p class="article-text">
        Para no quedarse atr&aacute;s frente al impulso estatal en nuevas tecnolog&iacute;as digitales y en tecnolog&iacute;a profunda de Francia, Alemania y otros pa&iacute;ses, en una Europa que se queda peque&ntilde;a frente al dinero p&uacute;blico que aporta con estos fines nacionales Estados Unidos o China, el Gobierno ha impulsado la constituci&oacute;n de una nueva empresa p&uacute;blica, la SETT, Sociedad Espa&ntilde;ola para la Transformaci&oacute;n Tecnol&oacute;gica. Con su tramitaci&oacute;n urgente decidida por el Consejo de Ministros el pasado 5 de marzo, puede estar operativa en mayo y contar con 20.000 millones de euros. Aunque est&aacute; por ver c&oacute;mo entra en la operadora, servir&aacute; tambi&eacute;n para proteger a empresas como Telef&oacute;nica, que hay que proteger (como Talgo). Pero mejor hubiera sido constituir con ellos un <a href="https://agendapublica.elpais.com/noticia/18438/fondo-soberano-espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fondo Soberano</a>, del que Espa&ntilde;a carece, de gesti&oacute;n independiente.
    </p><p class="article-text">
        20.000 millones de euros no es una nimiedad, aunque en su mayor parte sean partidas ya comprometidas, como el PERTE Chip, dotado con 12.000 millones de euros para semiconductores y microelectr&oacute;nica, o Next Tech, con 4.000 millones de euros para la inversi&oacute;n en empresas de alto nivel de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Deber&iacute;a conllevar simbiosis con otros organismos p&uacute;blicos inversores con el ICO, la CEDETI o ENISA). Es, sin duda, un esfuerzo importante para una econom&iacute;a espa&ntilde;ola, en la carrera o batalla en la que est&aacute;n inmersos el mundo y Europa, por la <a href="https://elpais.com/opinion/2023-05-31/el-gran-retorno-de-la-politica-industrial.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica industrial vertical</a>, hasta hace n o tanto objeto de burla, pero que regresa con fuerza. Incluso en pleno furor neoliberal, EE UU, que carece de fondos soberanos, regaba las grandes empresas tecnol&oacute;gicas con nutridos fondos del Pent&aacute;gono y otros departamentos. La Administraci&oacute;n Biden ha promovido la Ley de Chips y de Ciencia, por la que destinar&aacute; 52.000 millones de d&oacute;lares al sector de los semiconductores, mientras que Ley de Reducci&oacute;n de la Inflaci&oacute;n&nbsp;(IRA) financiar&aacute; masivamente con 342.000 millones de d&oacute;lares para energ&iacute;as limpias, adem&aacute;s del <em>Buy American Act. </em>China, con su capitalismo de Estado, lleva d&eacute;cadas de pol&iacute;tica industrial. Ahora m&aacute;s, con los intentos estadounidense de asfixiar su desarrollo tecnol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello ha hecho sonar las alarmas en Europa, que se est&aacute; viendo forzada a cambiar de enfoque. &iquest;Qu&eacute; es el Fondo NextGeneration de la UE, del que 140.000 millones de euros est&aacute;n destinados a Espa&ntilde;a, sino pol&iacute;tica industrial? Es improbable que se repita, incluso para impulsar, como quiere la Comisi&oacute;n Europea, no ya una pol&iacute;tica europea de defensa, sobre la que no hay acuerdo, sino una Estrategia Industrial de Defensa. Si se ha de aumentar el gasto militar que sea en provecho de la industria europea -lo que tomar&aacute; tiempo-, o al menos que se coordinen las compras fuera, como pretende la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen. Cuando era presidente -y puede volver a serlo- Donald Trump exigi&oacute; m&aacute;s gasto militar por los europeos, s&iacute;, pero comprando material estadounidense.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La UE ha entrado en la pol&iacute;tica industrial por necesidad, pero de una forma ante todo nacional. Con el peligro de que las econom&iacute;as grandes sean las que m&aacute;s ayudas p&uacute;blicas puedan dedicar a sus industrias, en detrimento de las m&aacute;s peque&ntilde;as o menos ricas. Espa&ntilde;a no pod&iacute;a permanecer pasiva. Menos a&uacute;n cuando carece de suficientes empresas tecnol&oacute;gicas grandes, de <em>big techs</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los 20.000 millones de la SETT se pueden comparar con la cifra similar que invirti&oacute; en Espa&ntilde;a el fondo soberano noruego en 2023. O con los 4.300 millones de euros anuales (0,8% del PIB nominal) con los que de 2024 a 2035 se va a nutrir el nuevo Future Ireland Fund. O m&aacute;s, si, como se prev&eacute;, crece el d&eacute;ficit de las cuentas p&uacute;blicas de Irlanda. El franc&eacute;s BPI llegar&aacute; a m&aacute;s, y el alem&aacute;n Zukunftsfonds (Fondo del Futuro), de 10.000 millones de euros, que espera multiplicar por tres con otras aportaciones p&uacute;blicas y privadas.
    </p><p class="article-text">
        La SETT no depender&aacute; de esa heredera del INI franquista que es la SEPI (Sociedad Espa&ntilde;ola de Participaciones Industriales), sino que estar&aacute; adscrita al ministerio para la Transformaci&oacute;n Digital y de la Funci&oacute;n P&uacute;blica. Su objetivo es impulsar y ejecutar las inversiones en sectores estrat&eacute;gicos vinculados a la transformaci&oacute;n digital, desarrollar el PERTE Chip y participar en el Fondo Next Tech y en el Fondo Spain Audiovisual Hub, adem&aacute;s de en otros proyectos tecnol&oacute;gicos emergentes relacionados con la digitalizaci&oacute;n y el sector audiovisual. Claro que las Administraciones P&uacute;blicas deben lograr mayor capacidad de gesti&oacute;n. Los retrasos en el gasto de los Fondos NextGeneration, demuestran que en Espa&ntilde;a <a href="https://agendapublica.elpais.com/noticia/18278/falta-estado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta Estado</a>, entendido en un sentido amplio. Y que ese Estado debe impulsar una &oacute;smosis con el sector privado, en forma de inversi&oacute;n, no de subvenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ventajas tendr&iacute;a que en vez de una empresa p&uacute;blica se constituyera en Fondo Soberano? Para empezar, podr&iacute;a ser el grano de arena sobre el que se fuera generando el n&aacute;car un gran fondo soberano espa&ntilde;ol (el &uacute;nico que existe es la COFIDES Compa&ntilde;&iacute;a Espa&ntilde;ola de Financiaci&oacute;n del Desarrollo), algo que pa&iacute;ses competidores tienen o est&aacute;n constituyendo. Contribuir&iacute;a a una cierta recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a sobre nuestro desarrollo tecnol&oacute;gico. Incluyendo la tecnolog&iacute;a profunda (<em>deep tech</em>), sobre cuyo desarrollo se va a presentar un plan, y la financiaci&oacute;n de capital riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, un fondo soberano podr&iacute;a, tendr&iacute;a que, ser independiente, lo que una empresa p&uacute;blica no es. Algo de valorar en un pa&iacute;s donde la independencia de las empresas p&uacute;blicas o reguladas, y de algunas instituciones, brilla por su ausencia, y donde la pol&iacute;tica de conveniencias o intercambio de favores pol&iacute;ticos ha sido la norma bajo gobiernos de distintos signos. Desde luego el fondo noruego, el mayor del mundo, lo es. Tambi&eacute;n la BPI francesa act&uacute;a con autonom&iacute;a, aunque dependa del Gobierno. O el alem&aacute;n y el irland&eacute;s. Independencia implica que su gesti&oacute;n no dependa del Gobierno de turno, sino que fuera estrictamente profesional, y m&aacute;s eficaz. Ahora bien, el Gobierno, o el Parlamento, a trav&eacute;s de los presupuestos, tendr&iacute;a libertad para utilizar los beneficios (o la parte que se entregara una vez compensado el d&eacute;ficit incurrido para crearlo) que generara el fondo, y contribuir a reducir la abultada deuda p&uacute;blica. Pues un fondo as&iacute; nacer&iacute;a para impulsar las nuevas tecnolog&iacute;as, pero generando beneficios.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mejor-fondo-soberano-nueva-empresa-publica_129_11223139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Mar 2024 22:13:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mejor un fondo soberano que una nueva empresa pública]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo necesita las gallegas y las europeas. Sánchez, las catalanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feijoo-necesita-gallegas-europeas-sanchez-catalanas_129_10921122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c75b3985-1c93-4a49-a1d3-739aa9c27ab0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feijóo necesita las gallegas y las europeas. Sánchez, las catalanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las elecciones en Galicia Feijóo se juega su credibilidad (y su futuro). En las catalanas, Sánchez se juega la suya, dependiendo de que los independentistas pierdan o mantengan su mayoría de escaños</p></div><p class="article-text">
        Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o necesita ganar las elecciones gallegas de este pr&oacute;ximo domingo y, en junio, que el PP barra en los europeas. Si no lo logra, su liderazgo entrar&aacute; en tela de juicio en su propia formaci&oacute;n, el Partido Popular. La estabilidad pol&iacute;tica de Pedro S&aacute;nchez, por su parte, puede soportar una derrota en estos dos comicios, aunque si aguanta, remontar&aacute;. Lo que necesita el actual presidente del Gobierno es ganar las elecciones catalanas, que se celebrar&aacute;n como tarde dentro de un a&ntilde;o, aunque podr&iacute;an adelantarse a alg&uacute;n momento de 2024.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ganar&rdquo; no es lo mismo en uno y otro caso. En Galicia, a Feij&oacute;o no le basta que el PP llegue en primer lugar -eso est&aacute; garantizado- sino que repita una nueva mayor&iacute;a absoluta. Menos, ser&iacute;a una derrota, incluso si esa mayor&iacute;a se logra con Vox, que hasta ahora se ha mantenido fuera del parlamento gallego. Si no lo consigue, ser&aacute; un triunfo para S&aacute;nchez. El segundo partido, que encabezar&iacute;a la Xunta ser&iacute;a con el &ldquo;efecto Pont&oacute;n&rdquo;, el BNG, el &uacute;nico que no plantea estas elecciones en t&eacute;rminos nacionales sino gallegos, no el PSOE, aunque lo que se miden ya son coaliciones, de gobierno o parlamentarias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ganar&rdquo; en Catalu&ntilde;a -el PP y Vox, s&oacute;lo pueden aspirar a avanzar, nutri&eacute;ndose del hundimiento de Ciudadanos- significar&iacute;a que los independentistas (Junts, ERC y la CUP) perdieran la mayor&iacute;a absoluta de esca&ntilde;os en el Parlament, lo que abrir&iacute;a paso a un Gobierno presidido por Salvador Illa, con, posiblemente, ERC y los Comuns, un nuevo tri o cuatripartito. Confirmar&iacute;a el fin del proc&eacute;s<em>, </em>y el inicio de una nueva etapa en Catalu&ntilde;a. Y en Espa&ntilde;a. La pol&iacute;tica de S&aacute;nchez hacia Catalu&ntilde;a, incluida la amnist&iacute;a, saldr&iacute;a vindicada, y abrir&iacute;a un horizonte de lo que el presidente gusta en llamar &ldquo;concordia&rdquo; nacional. S&aacute;nchez habr&iacute;a triunfado. Y Feij&oacute;o, fracasado. Est&aacute; por ver si los suyos permitir&iacute;an al gallego volver a intentarlo -especialmente si se adelantaran las elecciones- o, por el contrario, forzar&iacute;an su sustituci&oacute;n. &iquest;Por Isabel D&iacute;az Ayuso o por Juanma Moreno?
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el que los independentistas conservaran la mayor&iacute;a, no digamos ya si un Carles Puigdemont libre se presentara y volviera a encabezar la Generalitat, podr&iacute;a marcar el fin de S&aacute;nchez. Un problema es que la amnist&iacute;a y todo lo que la rodea est&aacute; debilitando el voto al PSC, pues hay mucho descontento en su seno, y, por lo tanto, no favorece a Salvador Illa. Pero hay tiempo. Aunque un tiempo lleno de imprevistos, como se est&aacute; viendo con la revuelta de los agricultores estos d&iacute;as en Espa&ntilde;a y en otros pa&iacute;ses europeos, el asesinato en aguas de Barbarte de dos Guardias Civiles por narcotraficantes a la fuga, la oferta de Feij&oacute;o de indulto &ldquo;con condiciones&rdquo; a Puigdemont y otros pr&oacute;fugos, y qui&eacute;n sabe qu&eacute;. &iquest;El &ldquo;todo se sabr&aacute;&rdquo; de Puigdemont? Quiz&aacute;s podr&iacute;a haber algo positivo pese al posterior desmentido de Feij&oacute;o: que, por debajo de la ret&oacute;rica y el ruido, las distancias entre el PP y el PSOE en el tema catal&aacute;n, en la concordia y en la estructura territorial de Espa&ntilde;a no sean irreconciliables. Que el PP haya podido asumir, aunque solo sea fugazmente, que los indultos que tanto critic&oacute; relajaron radicalmente la tensi&oacute;n, social m&aacute;s incluso que pol&iacute;tica, en Catalu&ntilde;a, es un avance.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un p&oacute;ker pol&iacute;tico de gran envergadura, en un pa&iacute;s pol&iacute;ticamente complejo. Desigual, pues Feij&oacute;o est&aacute; librando la partida contra tres adversarios: S&aacute;nchez y los socialistas, Vox, y en su propio partido. S&aacute;nchez s&oacute;lo tiene enfrente a Feij&oacute;o y el PP, con Vox que contribuye a sus fines. La subida de la ultraderecha en diversos pa&iacute;ses se ver&aacute; en las elecciones de junio al Parlamento Europeo que parecen gratuitas, pero no lo son por el poder que ha adquirido la Euroc&aacute;mara y por la influencia de esta votaci&oacute;n en los sentires nacionales. Vox puede subir o bajar, pero no se ve su final, pese a que su liderazgo sea mucho m&aacute;s burdo que una Marine Le Pen, una Giorgia Meloni o un Geert Wilders. Vox no ha entendido que su futuro, si lo tiene, tendr&aacute; que ser <em>rojipardo</em>. Es decir, en Espa&ntilde;a con nostalgia del franquismo, iliberal en derechos pol&iacute;ticos, sociales y de g&eacute;nero, unitario y estatista, y portavoz de los desamparados, y de los ricos. En la protesta de los agricultores ha visto un salvavidas.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n tambi&eacute;n las elecciones vascas, que apuntan para abril. En Euskadi, la pugna por el primer puesto es ahora entre el PNV y Bildu, con los socialistas en tercer lugar, hacedores de mayor&iacute;as, aunque en este caso S&aacute;nchez necesita que tanto el PNV como Bildu le apoyen en el Congreso de los Diputados. Si no llega primero el PNV, se puede encontrar con que la situaci&oacute;n en Euskadi le plantee un dilema de compleja soluci&oacute;n. &iquest;Apoyar a Bildu en Euskadi y perder el apoyo del PNV en Madrid? Seguro que prefiere que las cosas sigan como est&aacute;n. Mientras, el PP y Vox aspiran a subir, como Sumar y Podemos que tambi&eacute;n pueden tener un papel relevante.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s las vascas sean las menos nacionales de todos estos comicios, aunque su resultado afecte a la estabilidad del Gobierno de coalici&oacute;n en Espa&ntilde;a. Los dem&aacute;s, las elecciones gallegas y catalanas, se est&aacute;n planteado con una importante componente nacional, salvo para el BNG. Tambi&eacute;n, como siempre, las europeas. Aunque quiz&aacute;s, ante el reto de la extrema derecha en casi toda la UE, que est&aacute; contaminando al centroderecha, por una vez cobren una dimensi&oacute;n aut&eacute;nticamente europea en vez de ser una suma de elecciones nacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un tema supuestamente europeo que est&aacute; repercutiendo en todos los marcos nacionales es el gran Acuerdo Verde, en el que varios Gobiernos y la propia Comisi&oacute;n Europea est&aacute;n dando marcha atr&aacute;s ante la oposici&oacute;n de diversos grupos de la sociedad a los costes sociales, econ&oacute;micos y de forma de vida, que apuntaba algunos aspectos de la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Anteayer los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo; en Francia. Ayer los ciudadanos alemanes que rechazaban la obligaci&oacute;n de cambiar sus calderas de gas por otras el&eacute;ctricas. Hoy los agricultores, que representan solo un 4% de los trabajadores activos en la UE, pesan mucho m&aacute;s en la pol&iacute;tica. Su protesta, llena de <a href="https://eldiariorural.es/razones-y-sinrazones-de-la-protesta-agricola/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">razones y tambi&eacute;n de sinrazones</a>, no es solo contra la agenda verde, sino contra los recortes de algunos subsidios agrarios y las importaciones de fuera de la UE. &iquest;Y ma&ntilde;ana? Los imprevistos van a marcar estos horizontes electorales, y de elecciones que van m&aacute;s all&aacute; de lo pol&iacute;tico, pues en su trasfondo son guerras culturales. En EE UU y aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feijoo-necesita-gallegas-europeas-sanchez-catalanas_129_10921122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2024 21:28:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feijóo necesita las gallegas y las europeas. Sánchez, las catalanas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antinmigración: el peligro de la contaminación por la extrema derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antinmigracion-peligro-contaminacion-extrema-derecha_129_10862660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f70ce2cd-69bd-4643-b64e-1dc7c40e504c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antinmigración: el peligro de la contaminación por la extrema derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Remigración”, “gran desplazamiento”, “deriva salvaje”... La ultraderecha está enturbiando en Europa y en EEUU el debate y la política sobre el control de la inmigración. La respuesta debe ser decente e inteligente</p></div><p class="article-text">
        No es s&oacute;lo un grave problema que la extrema derecha avance o incluso gane, como Geert Wilders en Holanda, sino que sus postulados est&aacute;n contaminando al centroderecha, e incluso al centroizquierda, sin que estos se beneficien realmente de ello. Se puede observar en materias como la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, y, sobre todo, en la oposici&oacute;n a la inmigraci&oacute;n, que para estos movimientos no se trata ya de frenar sino de revertir. Uno de sus l&iacute;deres, el ide&oacute;logo austr&iacute;aco Martin Sellner, ha acu&ntilde;ado con &eacute;xito el t&eacute;rmino de &ldquo;remigraci&oacute;n&rdquo; para la pol&iacute;tica de devolver a los inmigrantes africanos u otros no blancos a sus pa&iacute;ses de origen, incluidos los nacionalizados o los de segunda y tercera generaci&oacute;n. Vale para los subsaharianos, los magreb&iacute;es o los refugiados de las guerras del Levante y de Oriente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la baja natalidad obliga a los pa&iacute;ses m&aacute;s acomodados a pensar en m&aacute;s inmigraci&oacute;n &ndash;controlada, s&iacute;&ndash;, el migratorio se ha convertido en uno de los temas centrales del actual panorama electoral en Europa, Estados Unidos y Canad&aacute;. No es algo nuevo. En los 90 en Espa&ntilde;a, cuando empez&oacute; a aumentar la inmigraci&oacute;n, las encuestas mostraban una preocupaci&oacute;n en una franja de un 10% del electorado que atravesaba todos los partidos, incluso el PSOE. La cuesti&oacute;n est&aacute; dividiendo a las sociedades europeas y a la propia Uni&oacute;n. Los movimientos de extrema derecha lo han entendido, radicalizando sus discursos y sus propuestas, y obligando a los dem&aacute;s a seguirles el paso para competir con ellos. &ldquo;En Francia, en los Pa&iacute;ses Bajos, como en el resto de Europa, el centroderecha adopta los temas de la extrema derecha&rdquo;, dec&iacute;a recientemente <a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2023/12/15/en-france-aux-pays-bas-comme-ailleurs-en-europe-le-centre-droit-adopte-les-themes-de-l-extreme-droite_6205938_3232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cas Mudde</a>. &iquest;Error de los centristas y liberales? Mudde remarcaba c&oacute;mo en Holanda el primer ministro saliente, el liberal Mark Rutte, hab&iacute;a hecho del control de la inmigraci&oacute;n el eje de su campa&ntilde;a, d&aacute;ndole as&iacute; una ventaja a Wilders, y, finalmente, perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de la UE, en Reino Unido, el primer ministro conservador, Rishi Sunak, temeroso de perder votos por la extrema derecha, ha logrado aprobar en el Parlamento la ley que, entre otras medidas, permite la repatriaci&oacute;n de inmigrantes y refugiados no aceptados a Ruanda. En la UE, los ejemplos empiezan a abundar, siendo el m&aacute;s evidente el de Giorgia Meloni en Italia. En Suecia, el primer ministro Ulf Kristersson, al frente de una coalici&oacute;n tutelada desde fuera por el partido antiinmigraci&oacute;n Dem&oacute;cratas de Suecia, ha reconocido que la integraci&oacute;n de inmigrantes y refugiados ha fracasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Francia, la situaci&oacute;n se va complicando. Desde hace tiempo. Fran&ccedil;ois Hollande, presidente socialista entre 2012 y 2017, opt&oacute; con su ministro de Interior y posterior primer ministro Manuel Valls por la mano dura. Y los socialistas perdieron. Mientras que Marine Le Pen y su Rassemblement National (Agrupaci&oacute;n Nacional, antes Frente Nacional) han ido ganando terreno y podr&iacute;an convertirse en la opci&oacute;n m&aacute;s votada en las elecciones de junio pr&oacute;ximo al Parlamento Europeo, una campa&ntilde;a que, si las cosas siguen como est&aacute;n, estar&aacute; marcada por este tema en toda la UE. Podr&iacute;a aumentar las opciones de Le Pen, que ha seguido una estrategia de &ldquo;desdiabolizaci&oacute;n&rdquo; de ella y su movimiento, de cara a las elecciones presidenciales francesas de 2027, mientras Macron, que no puede volver a presentarse a un tercer mandato, hace un giro del centro liberal hacia la derecha. El ministro del Interior desde 2020, G&eacute;rald Darmanin, hizo suyo el t&eacute;rmino <em>ensauvagement</em> (deriva salvaje), que antes hab&iacute;a usado Le Pen tom&aacute;ndolo del escritor libertario-conservador Laurent Obertone. La dura Ley de Inmigraci&oacute;n, reci&eacute;n aprobada por decreto presidencial, sin debate ni votaci&oacute;n en el Parlamento, y la entrada en el derecho franc&eacute;s del principio de la &ldquo;preferencia nacional&rdquo;, van en este sentido. Sin embargo, Le Pen, que se arropa en el nacionalismo identitario, h&aacute;bil perceptora de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en las &uacute;ltimas elecciones, sin renunciar a nada, centr&oacute; su campa&ntilde;a en el <em>pouvoir d&rsquo;achat</em>, la capacidad adquisitiva de unos ciudadanos preocupados por el impacto de la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una reciente peque&ntilde;a reuni&oacute;n supuestamente secreta en Berl&iacute;n de Martin Sellner con algunos dirigentes y benefactores de la AfD (Alianza por Alemania), que ha sacado a la luz el medio <a href="https://correctiv.org/en/top-stories/2024/01/15/secret-plan-against-germany/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Correctiv</a>, ha disparado importantes manifestaciones en Alemania. Sellner es muy h&aacute;bil en las redes sociales, y ha prendido el t&eacute;rmino racista que acu&ntilde;&oacute; de &ldquo;remigraci&oacute;n&rdquo;, la expulsi&oacute;n de inmigrantes que cometen delitos o se niegan a integrarse, incluso si han adquirido la nacionalidad alemana o lo son de segunda o tercera generaci&oacute;n. Lejos de una idea liberal de ciudadan&iacute;a, con un rechazo completo al multiculturalismo. Pero el jefe de filas del Partido Popular Europeo (PPE), el alem&aacute;n Manfred Weber, lleva tiempo propugnando un cierto entendimiento con esa extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Muchos, demasiados, contaminados. Habr&iacute;a numerosos ejemplos. Limit&eacute;monos a dos en Espa&ntilde;a. No es nuevo que, ante elecciones locales o auton&oacute;micas, Junts, como antes Converg&egrave;ncia, saque a pasear este santo de la antiinmigraci&oacute;n. M&aacute;s ahora con el caso de Ripoll, donde gan&oacute; la formaci&oacute;n independentista, ultra, identitaria e islam&oacute;foba Alian&ccedil;a Catalana. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a Junts con la &ldquo;gesti&oacute;n integral&rdquo; de la inmigraci&oacute;n que pretende? En Madrid, la presidenta D&iacute;az Ayuso atiza el fuego con acusaciones infundadas contra inmigrantes irregulares del centro de acogida en Alcal&aacute; de Henares. La direcci&oacute;n del PP la apoya. Se han contaminado.
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n preocupa a una parte importante de la ciudadan&iacute;a, y divide a los pa&iacute;ses y a las sociedades en Europa. No es un asunto menor. Parad&oacute;jicamente cuando en muchas sociedades europeas se requiere inmigraci&oacute;n ante la ca&iacute;da de la natalidad. Sin inmigraci&oacute;n, <a href="https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/promoting-our-european-way-life/statistics-migration-europe_en#migration-to-and-from-the-eu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea</a>, la poblaci&oacute;n de la UE habr&iacute;a disminuido en 500.000 personas en 2019, antes de la pandemia del Covid-19. Con esta se fren&oacute;, aunque ha vuelto a aumentar en 2023. Pero en 2021, si 2,26 millones de personas inmigraron a la UE desde otro continente, 2,5 millones emigraron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que quieren los ciudadanos europeos es que sus gobiernos les demuestren que controlan la situaci&oacute;n, ante una presi&oacute;n creciente desde el Sur &ndash;la frontera m&aacute;s desigual del mundo&ndash; y del Levante. Los instrumentos de la UE son insuficientes. Su nuevo pacto de inmigraci&oacute;n, por el que los Estados miembros comparten las llegadas de inmigrantes irregulares y de refugiados ya se est&aacute; viendo saboteado por algunos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, la actual Administraci&oacute;n dem&oacute;crata no solo no ha desmantelado el muro que impuls&oacute; Trump con M&eacute;xico, sino que el presidente Biden, en un giro pol&iacute;tico, anunci&oacute; en octubre pasado que retomar&iacute;a la construcci&oacute;n de 20 millas, y ha aumentado los controles, endureci&eacute;ndolos. Era la vicepresidenta Kamala Harris, que supuestamente repetir&aacute; el <em>ticket</em> dem&oacute;crata con Biden para las elecciones de noviembre, la encargada del tema, pero fracas&oacute;. Este puede ser un tema central de la campa&ntilde;a. Una victoria de Trump envalentonar&aacute; a la extrema derecha en Europa en este y otros terrenos.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de la contaminaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n del panorama medi&aacute;tico vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que est&aacute; cambiando a&uacute;n m&aacute;s con la simbiosis de las nuevas redes sociales y la inteligencia artificial generativa. En EEUU, Trump vuelve a contar con la Fox, adem&aacute;s de sus propias plataformas. En Francia, la cadena CNews, la Fox francesa, que apoy&oacute; la candidatura del ultraderechista Eric Zemmour en las presidenciales, es impulsada por Vicent Bollor&eacute;, que no esconde su cercan&iacute;a a Le Pen. Es el presidente del gigante de la comunicaci&oacute;n Vivendi, al que el Gobierno espa&ntilde;ol ha autorizado a aumentar su participaci&oacute;n en PRISA entre el 10,9% y el 15% del capital por la conversi&oacute;n de las obligaciones suscritas. Cuidado. La extrema derecha no esconde que debe hacerse m&aacute;s presentable y <a href="https://www.lemonde.fr/politique/article/2024/01/21/fait-divers-immigration-les-idees-d-extreme-droite-se-diffusent-dans-les-medias-et-l-opinion_6212070_823448.html?lmd_medium=al&amp;lmd_campaign=envoye-par-appli&amp;lmd_creation=ios&amp;lmd_source=mail" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganar la batalla cultural</a> como condici&oacute;n para la victoria pol&iacute;tica. Para ello, necesita derechizar el debate. Conceptos como la remigraci&oacute;n, la teor&iacute;a del gran desplazamiento y otros lo est&aacute;n consiguiendo. Est&aacute;n marcando el terreno. Salvo en Alemania, y veremos por cu&aacute;nto tiempo, la pol&iacute;tica del &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; est&aacute; haciendo aguas. Reaccionar no significa ignorar el tema, sino ofrecer alternativas decentes e inteligentes. Y no dejarse contaminar, en esta y otras cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antinmigracion-peligro-contaminacion-extrema-derecha_129_10862660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2024 20:47:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antinmigración: el peligro de la contaminación por la extrema derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Junts,Isabel Díaz Ayuso,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COP28: Tras el acuerdo “histórico”, una ralentización real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cop28-acuerdo-historico-ralentizacion-real_129_10764089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9abd3753-ec45-4ca9-8b87-4283677743e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COP28: Tras el acuerdo “histórico”, una ralentización real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese al acuerdo en Dubái, la transición energética se ha frenado. Detrás de esta trágica ralentización hay razones sociales, económicas y políticas. La lucha contra el cambio climático será más lenta</p></div><p class="article-text">
        La lucha contra el cambio clim&aacute;tico se ha frenado. No en Dub&aacute;i en la COP28, que se ha cerrado logrando <em>in extremis</em> mencionar por vez primera el objetivo de poner t&eacute;rmino a los combustibles f&oacute;siles, sin fecha, sino en las capitales. Se est&aacute; frenando en la Uni&oacute;n Europea, la campeona de esta lucha, muy activa en esta conferencia, ante el temor a sus costes sociales y su traducci&oacute;n en votos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo malo de las tensiones finales de este tipo de reuniones es que el foco se pone sobre el &uacute;ltimo objeto de la disputa, en este caso el &ldquo;dejar atr&aacute;s&rdquo; (<em>transitioning away</em>) los combustibles f&oacute;siles, sin fecha, como se ha pactado, y se tiende a calificar de &ldquo;hist&oacute;rico&rdquo; el acuerdo. S&iacute; puede ser el principio del fin, pero ser&aacute; un fin muy largo. A medida que pase el tiempo, se ver&aacute; que hay otras cosas importantes acordadas, como triplicar la capacidad mundial de energ&iacute;a renovable y duplicar la tasa media anual mundial de mejoras de la eficiencia energ&eacute;tica para 2030. O la obligaci&oacute;n de cada pa&iacute;s de presentar para 2025 los nuevos planes clim&aacute;ticos, &ldquo;ambiciosos, que abarquen toda la econom&iacute;a&rdquo;, para seguir reduciendo sus emisiones. En ellos se plasmar&aacute;n las verdaderas intenciones de cada cual. Aunque los objetivos se fijar&aacute;n &ldquo;teniendo en cuenta las diferentes circunstancias nacionales&rdquo;. Con poca ayuda a escala internacional para esta transici&oacute;n. No hay que enga&ntilde;arse. Los plazos de esta lucha se est&aacute;n ampliando. El propio representante de EEUU en la COP28, John Kerry, lo reconoci&oacute;: &ldquo;A mucha gente le habr&iacute;a gustado un lenguaje claro sobre la necesidad de empezar a reducir los combustibles f&oacute;siles en esta d&eacute;cada cr&iacute;tica. Pero sabemos que [el acuerdo] ha sido un compromiso entre muchas partes.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para esta ralentizaci&oacute;n hay cuatro tipos principales de razones. 1) El equilibrio internacional. Tras haber sido el mayor responsable de las emisiones nocivas derivadas de sus revoluciones industriales, el Norte, que las ha reducido en los &uacute;ltimos tiempos, le pide ahora al Sur, con m&iacute;nimas ayudas, que frene su desarrollo. Un mensaje especialmente dirigido a China, a pesar de sus esfuerzos en energ&iacute;a e&oacute;lica y solar, e India cuyo consumo de carb&oacute;n sigue creciendo. 2) De resistencia de los pa&iacute;ses y empresas productores de gas, petr&oacute;leo y carb&oacute;n, ayudados por las dificultades de suministro que han implicado la pandemia del COVID19 y la guerra de Ucrania con las sanciones contra Rusia, y sus propios interese. 3) De competencia, como la de China en veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, en paneles solares y en molinos de viento. Y 4) las sociales y pol&iacute;ticas. Muchos gobiernos, en democracias y autocracias, no quieren pagar el precio de la impopularidad, ni subvencionar compensaciones por esos costes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros s&iacute;ntomas de este coste social en econom&iacute;as avanzadas y democr&aacute;ticas fue la rebeli&oacute;n de los <em>chalecos amarillos</em> en Francia en 2018, ante la subida de los impuestos al gas&oacute;leo de los autom&oacute;viles di&eacute;sel. Respecto a c&oacute;mo ve&iacute;an el cambio clim&aacute;tico, una pintada se hizo famosa: &ldquo;Hablan del fin del mundo, y nosotros del fin de mes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas indican que el cambio clim&aacute;tico es una de las mayores preocupaciones en el mundo, pero tambi&eacute;n que los ciudadanos consideran que el coste social de la transici&oacute;n energ&eacute;tica no es tolerable. En Europa, la derecha y la extrema derecha llevan meses en una ofensiva contra la agenda verde europea, con el arma de la desinformaci&oacute;n y del miedo. Las elecciones al Parlamento Europeo de junio medir&aacute;n estos recelos y estas fuerzas. Los partidos moderados no pueden solo ofrecer esa transici&oacute;n sin compensar sus costes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n de los negacionistas est&aacute; empezando a surtir efecto. Francia y Alemania, las dos mayores econom&iacute;as de la UE, han ralentizado la implantaci&oacute;n del coche el&eacute;ctrico, m&aacute;s caro y que necesita menos mano de obra para fabricarlo (porque tiene muchas menos piezas), y en cuyo mercado China se est&aacute; poniendo en posici&oacute;n dominante. Francia ha logrado que su energ&iacute;a nuclear fuera considerada por la UE como verde (y Alemania el gas). El gobierno tricolor (&ldquo;sem&aacute;foro&rdquo;) de Berl&iacute;n ha tenido que alargar los plazos para reemplazar las calderas caseras de gas o gas&oacute;leo por otras el&eacute;ctricas menos contaminantes y supuestamente de consumo m&aacute;s barato. Ambos pa&iacute;ses han echado un cierto freno a las pretensiones de la Comisi&oacute;n Europea. Su presidenta, Von der Leyen, asegur&oacute; en septiembre que la UE &ldquo;seguir&aacute; apoyando a la industria europea a lo largo de esta transici&oacute;n&rdquo;. &iquest;Y a los ciudadanos? Pues siempre se habla de &ldquo;transici&oacute;n justa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n para el Sur. Un informe de la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a (AIE) citado por <a href="https://www.theguardian.com/environment/2023/nov/20/revealed-huge-climate-impact-of-the-middle-classes-carbon-divide?utm_term=655c39526ab9815ebd95aa3ba4e89165&amp;utm_campaign=GuardianTodayUK&amp;utm_source=esp&amp;utm_medium=Email&amp;CMP=GTUK_email" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a> apunta que en Estados Unidos, Reino Unido, la UE y Jap&oacute;n, el 10% m&aacute;s rico de estas sociedades tiene una huella de carbono 15 veces mayor que el 10% m&aacute;s pobre. En China, Sud&aacute;frica, Brasil e India, la diferencia es de entre 30 y 40 veces m&aacute;s emisiones. Ahora bien, seg&uacute;n datos de la AIE el 10% m&aacute;s pobre de EEUU sigue teniendo una huella de carbono mayor que el 90% de los habitantes de India.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo del &ldquo;cero neto&rdquo; en emisiones ha encontrado resistencias en todo el planeta, aunque se sienten m&aacute;s en las democracias. Los m&aacute;s perjudicados a corto plazo exigen, como poco, compensaciones. Los populismos se han hecho eco del tema, con el negacionismo del factor humano en el cambio clim&aacute;tico. En el Reino Unido, muy activo en Dubai, el primer ministro conservador, Rishi Sunak, parece haber tirado la toalla clim&aacute;tica, para intentar recuperar terreno de cara a las pr&oacute;ximas elecciones a finales de este a&ntilde;o o principios de 2024. En EEUU, la Administraci&oacute;n Biden, dem&oacute;crata, est&aacute; inyectando grandes sumas de fondos p&uacute;blicos, m&aacute;s incluso que en Europa, para esa transici&oacute;n, mientras Trump, que tiene serias posibilidades de volver a la Casa Blanca, considera que en la actualidad la amenaza de guerra nuclear es muy superior a la del cambio clim&aacute;tico
    </p><p class="article-text">
        Para la consultora <a href="https://www.mckinsey.com/industries/oil-and-gas/our-insights/global-energy-perspective-2023?stcr=D95C203B86214F238E174DB1973745A7&amp;cid=other-eml-alt-mip-mck&amp;hlkid=eec05fae2c64481d9f77896fd6fe849e&amp;hctky=3181139&amp;hdpid=f4130d53-e057-40cc-b071-0d312fc62138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">McKinsey</a>, aunque se ha producido un impulso significativo, el mundo no est&aacute; en v&iacute;as de alcanzar el objetivo consagrado en el Acuerdo de Par&iacute;s en 2015 de limitar el calentamiento muy por debajo de 2 &ordm;C o, idealmente, de 1,5 &ordm;C en comparaci&oacute;n con los niveles preindustriales. La transici&oacute;n energ&eacute;tica, concluye, podr&iacute;a ralentizarse. McKinsey&nbsp; <a href="https://www.mckinsey.com/capabilities/sustainability/our-insights/an-affordable-reliable-competitive-path-to-net-zero?cid=other-eml-shl-mip-mck&amp;hlkid=ad48fc6048a540dba4610b3d7a5ef58c&amp;hctky=9684386&amp;hdpid=ce2aba7a-92b5-4a03-825c-ace2369cd3a2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insiste</a> en que &ldquo;el cero neto tambi&eacute;n debe ser neto en cuesti&oacute;n de asequibilidad, fiabilidad y competitividad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A la vuelta de la esquina est&aacute; el a&ntilde;o 2030, en que seg&uacute;n los expertos el planeta deber&iacute;a reducir a la mitad sus emisiones de gases invernadero para no producir una cat&aacute;strofe clim&aacute;tica. Los gobiernos, de nuevo en Dub&aacute;i, hablan m&aacute;s bien de 2050, un objetivo muy lejano en pol&iacute;tica, cuando muchos de ellos no se atreven a tomar medidas que resultar&iacute;an impopulares por provocar un descenso en el nivel de vida de una parte importante de sus conciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La COP28 se ha celebrado en Dub&aacute;i, una de las ciudades m&aacute;s importantes de los Emiratos &Aacute;rabes Unido, uno de los mayores productores de petr&oacute;leo y de gas, del mundo. Ha sido presidida por Sult&aacute;n al Jaber, que no renunci&oacute;, para llevar las riendas de la cumbre clim&aacute;tica, a su puesto de director ejecutivo de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Petr&oacute;leo de Abu Dabi. En las arduas negociaciones finales han chocado los diversos intereses, y si los productores de petr&oacute;leo han cedido al final es porque no creen que las decisiones acordadas les afecte en demas&iacute;a. Ello cuando no hay casi negacionistas a la cabeza de gobiernos, ni Trump en Estados Unidos, ni Bolsonaro en Brasil, aunque ahora s&iacute; Milei en Argentina. Ser&aacute; uno de los grandes temas del <a href="https://www.politicaexterior.com/2024-elecciones-que-pueden-cambiar-el-mundo-europa-y-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importante a&ntilde;o electoral de 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cop28-acuerdo-historico-ralentizacion-real_129_10764089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2023 21:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COP28: Tras el acuerdo “histórico”, una ralentización real]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dubai,COP28,Petróleo,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza: ¿A quién perjudica? ¿A quién beneficia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gaza-perjudica-beneficia_129_10709150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4135e855-2726-4331-93fe-81b762e7829d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza: ¿A quién perjudica? ¿A quién beneficia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guerra favorece a Irán, a Qatar, al propio Hamás, al yihadismo global, a Rusia y a China. Los que más pierden son la Humanidad, con las violaciones del derecho bélico, los palestinos, Israel y los judíos, EUUU y Europa

</p></div><p class="article-text">
        <em>Cui nocet</em>? <em>Cui bono</em>? &iquest;Qui&eacute;n o qu&eacute; est&aacute; siendo m&aacute;s perjudicado en la guerra de Gaza, y qui&eacute;n m&aacute;s beneficiado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por lo primero. <em>Cui nocet</em>?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bajas israel&iacute;es tras el terror&iacute;fico ataque de Ham&aacute;s del 7 de octubre y de los muertos civiles en la desmedida respuesta de Israel, la primera que sale perdiendo es la Humanidad. Ambos contendientes est&aacute;n conculcando las reglas internacionales que existen para limitar y humanizar los conflictos b&eacute;licos, conflictos que parecen consustanciales al ser humano, aunque se hayan reducido con el tiempo, como analiz&oacute; Steven Pinker. Tambi&eacute;n esa legalidad se est&aacute; violando en la guerra de Ucrania. Karim Kahn, fiscal principal de la Corte Penal Internacional, habla de una &ldquo;epidemia de inhumanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mundo se ha vuelto un poco m&aacute;s salvaje en Gaza, peque&ntilde;a franja de tierra con repercusiones mundiales. La masacre y la toma de rehenes por parte de Ham&aacute;s lo ha sido. Pero Israel ha perdido buena parte de la raz&oacute;n o justificaci&oacute;n que le amparaba con su desproporcionada e indiscriminada reacci&oacute;n. Es inquietante que el ministro de Defensa Galant haya hablado de &ldquo;animales humanos&rdquo; para referirse a los de Ham&aacute;s. Estudiosos del genocidio, como Nick Ashlam, consideran que este tipo de vocabulario suele ser un paso preparatorio en el camino hacia la matanza masiva o incluso hacia el genocidio. Por su parte, el primer ministro Netanyahu y otros responsables israel&iacute;es lanzaron la consigna de &ldquo;<em>No mercy</em>&rdquo; (&ldquo;sin piedad&rdquo;), es decir, liquidar a los enemigos de manera expeditiva aunque quieran rendirse, un tipo de orden expresamente prohibido por el Derecho internacional humanitario. El mero hecho de darla es considerado como un crimen de guerra.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, siguiendo en la Humanidad, por primera vez desde la crisis de los misiles de Cuba en 1962, y antes, en 1945, en Hiroshima y Nagasaki, se vuelve a hablar de usar armas nucleares. Primero, por parte de Putin y otros responsables rusos, en el contexto de la guerra de Ucrania. Y ahora en la de Gaza, si derivara en un conflicto regional y pusiera en peligro la existencia misma de Israel, que las tiene. Ir&aacute;n supuestamente no, pero podr&iacute;a desarrollarlas en un par de a&ntilde;os. Y todo cuando se ha desmontado el andamiaje de acuerdos de control de armamento nuclear entre Estados Unidos y Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Israel pierde tambi&eacute;n. Pues el ataque del 7 de octubre ha puesto de relieve graves fallos en sus afamados servicios de inteligencia, fallos en su seguridad, lo que acarrear&aacute; exigencias de responsabilidades de Netanyahu. Hay un factor psicol&oacute;gico mucho mayor. Los ciudadanos israel&iacute;es ten&iacute;an una fe ciega en estos servicios y en su ej&eacute;rcito, para poder vivir con cierta tranquilidad. Ya no. Militarmente, es previsible que Israel derrote a Ham&aacute;s en esta guerra, en Gaza (y, en el norte, contra Hezbol&aacute;), pero saldr&aacute; de este conflicto con un sentido crecido de inseguridad, que es el que permea en una poblaci&oacute;n sin embargo unida. Todo ello cuando hab&iacute;a empezado una hist&oacute;rica reconciliaci&oacute;n con varios pa&iacute;ses &aacute;rabes &ndash;Emiratos &Aacute;rabes, Bar&eacute;in, Sud&aacute;n y Marruecos&ndash; a trav&eacute;s de los llamados Acuerdos de Abraham, siendo la guinda el que se estaba fraguando con Arabia Saud&iacute;. Se han ido &ndash;&iquest;moment&aacute;neamente?&ndash; a pique.&nbsp;Aunque los saud&iacute;es quieren aprovechar la situaci&oacute;n para convertirse en la voz de los pa&iacute;ses &aacute;rabes para el d&iacute;a despu&eacute;s, con un discurso mucho m&aacute;s antioccidental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Perdedores son los propios palestinos, cuya suerte hab&iacute;a ca&iacute;do en el olvido; aunque los saud&iacute;es exig&iacute;an una soluci&oacute;n a cambio del reconocimiento de Israel, lo tienen dif&iacute;cil. La Autoridad Nacional Palestina, con el octogenario Abbas al frente, es un nido de corrupci&oacute;n. Todo el mundo habla ahora de volver a la soluci&oacute;n en dos Estados, pero esta es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir que 30 a&ntilde;os antes cuando los Acuerdos de Oslo, porque la situaci&oacute;n sobre el terreno ha cambiado. De hecho, colonos israel&iacute;es est&aacute;n haci&eacute;ndose ilegalmente aun con m&aacute;s tierras en territorio ocupado en Cisjordania cuando el mundo est&aacute; mirando sobre todo a Gaza, una tierra cuyo destino a&uacute;n se ignora. Mas el siempre pendiente tema del regreso de los millones de refugiados.
    </p><p class="article-text">
        El antisemitismo, que ser&iacute;a mejor llamar antijuda&iacute;smo (los semitas son tambi&eacute;n &aacute;rabes), estaba ya antes en crecimiento, y se est&aacute; viendo impulsado en todo el mundo, Europa incluida. Inquietante. Tambi&eacute;n la islamofobia. No menos inquietante. Un mero ejemplo han sido las acusaciones del ministro franc&eacute;s del Interior contra el futbolista franc&eacute;s Karim Benzema por su supuesta relaci&oacute;n con los Hermanos Musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos se ha visto obligado a regresar, pol&iacute;tica y militarmente, a una regi&oacute;n de la que hab&iacute;a empezado a desentenderse, equivocadamente para sus intereses y la estabilidad regional. Interviniendo, por ejemplo, contra dep&oacute;sitos de armas, supuestamente, de Hezbol&aacute;, en Siria. Sin sus suministros militares, Israel no resistir&iacute;a ni podr&iacute;a haber llevado a cabo las operaciones en las que est&aacute; embarcado. Como tampoco Ucrania. EEUU se est&aacute; viendo involucrado en dos guerras cuando su prioridad era China, la &uacute;nica potencia capaz de desbancar su estatus de n&uacute;mero uno en el mundo. Con su apoyo casi total, aunque intente frenarlo, a Israel, y las consecuencias de la injustificada invasi&oacute;n de Irak en 2003, y otros hechos, EEUU ha perdido esa capacidad de <em>honest broker</em>, de intermediario honesto, que tuvo en un tiempo para impulsar una cierta paz en la regi&oacute;n. Podr&iacute;a recuperar influencia con la liberaci&oacute;n de rehenes a cambio de prisioneros y si impusiera una soluci&oacute;n a Israel. Pero, para empezar, tendr&iacute;a que encontrarse tal soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Europa? No se han olvidado en la regi&oacute;n las responsabilidades de las antiguas potencias coloniales. La Uni&oacute;n Europea, que carece de pol&iacute;tica exterior (la hacen los Estados miembros, para desesperaci&oacute;n de Borrell, el alto representante que quiere al menos tener un papel cada vez m&aacute;s moral), est&aacute; condenada a pagar, una vez m&aacute;s, la reconstrucci&oacute;n de Gaza (y de Ucrania). Francia, con Macron, se ha vuelto claramente pro-israel&iacute;, perdiendo capacidad de interlocuci&oacute;n. Alemania lleva el fardo de su historia.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, la ONU! Hab&iacute;a quedado olvidada en esta lista. Pues eso.
    </p><p class="article-text">
        Pasemos ahora a la segunda pregunta: <em>Cui bono</em>?
    </p><p class="article-text">
        El mayor beneficiario de todo este embrollo es Ir&aacute;n, que, adem&aacute;s, en cierto modo controla a Hezbol&aacute;, milicia chi&iacute;, y arma y financia a Ham&aacute;s. Pero Ham&aacute;s siempre ha demostrado tener autonom&iacute;a. Ir&aacute;n dice no buscar un conflicto regional. Est&aacute; aprovechando la situaci&oacute;n para un acercamiento con Arabia Saud&iacute;, con la que ha habido contactos presenciales impensables hace unos a&ntilde;os, o incluso unos meses. Y habla con Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Qatar, ante el que Riad fracas&oacute; en su intento de convertirlo en un paria, acoge desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada la oficina pol&iacute;tica de Ham&aacute;s. &iquest;Seguir&aacute; haci&eacute;ndolo? Ha invertido cientos de millones de d&oacute;lares de ayuda en Gaza y mantiene buenas relaciones a la vez con Estados Unidos e Ir&aacute;n. Los occidentales se volvieron hacia Qatar para negociar la salida de los suyos de Gaza por el paso de Rafah, en la frontera con Egipto, y liberar algunos rehenes. Y tiene, no se olvide, a <em>Al Jazeera</em>, la cadena de televisi&oacute;n m&aacute;s influyente entre los &aacute;rabes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al propio Ham&aacute;s, es dif&iacute;cil pensar que habr&iacute;a lanzado tal ataque sin prever un duro contrataque en el que poco parecen importarle sus muertos. Ser&aacute; derrotado militarmente, pero hacerlo pol&iacute;ticamente resultar&aacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Su ideolog&iacute;a se mantendr&aacute;, as&iacute; como parte de su organizaci&oacute;n y de atractivo entre palestinos. Sus capacidades seguir&aacute;n dependiendo de Ir&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El yihadismo global en sus diversas formaciones se ve reforzado no s&oacute;lo por la audacia de Ham&aacute;s en su ataque, sino, sobre todo, por los excesos israel&iacute;es en su respuesta. Los yihadistas tratar&aacute;n de capitalizar el sentimiento de agravio e ira entre la poblaci&oacute;n palestina y la comunidad musulmana general para movilizar a sus propios partidarios contra objetivos jud&iacute;os y occidentales, esencialmente en la regi&oacute;n y en Europa, se&ntilde;alan Carola Garc&iacute;a Calvo y Alvaro Vicente en un excelente an&aacute;lisis. Sigue habiendo, adem&aacute;s, una situaci&oacute;n no resuelta en el norte de Siria y de Irak, donde ISIS (Daesh) y Al Qaeda a&uacute;n cuentan con un &uacute;ltimo refugio o santuario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rusia es otra clara ganadora. Putin debe estar frot&aacute;ndose las manos al ver que la atenci&oacute;n occidental, ya cansada, se aparta algo de Ucrania y gira hacia Oriente Medio. En esa regi&oacute;n Rusia est&aacute; fuerte, desde luego en Siria. El r&eacute;gimen sirio no mueve un dedo sin el permiso de Rusia, que, adem&aacute;s, ha visto crecer su capacidad de interlocuci&oacute;n en la zona. Aunque no en t&eacute;rminos militares como Rusia, China tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo es una cuesti&oacute;n moral, que tambi&eacute;n, sino una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica que puede servir para otear las salidas futuras y las responsabilidades y protagonismos pasados y presentes. Si deriva en una guerra regional, habr&aacute; que revisar estas conclusiones coyunturales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gaza-perjudica-beneficia_129_10709150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2023 21:27:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaza: ¿A quién perjudica? ¿A quién beneficia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hamas,Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Problema catalán / problema español: oportunidad para encauzarlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/problema-catalan-problema-espanol-oportunidad-encauzarlos_129_10574031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aecc19e0-1cbc-4ca7-8be3-22416be5105d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Problema catalán / problema español: oportunidad para encauzarlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La solución, o al menos el encauzamiento,  tendrá que ser, de algún modo, federal, aunque no se llame así. De todas formas, no hay dos sistemas federales iguales en el mundo. Ese 'plus' de lo federal es lo que le falta al Estado de las Autonomías</p></div><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer parad&oacute;jico, las actuales circunstancias pueden llevar a encauzar el problema catal&aacute;n. Tambi&eacute;n el problema de Espa&ntilde;a como Estado, que antes no ten&iacute;a y ahora tiene. Quiz&aacute;s hasta el Partido Popular acabe vi&eacute;ndose forzado a subirse a este carro si, al menos en esto, se aleja de Vox, que rechaza la realidad de una Espa&ntilde;a diversa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ortega y Gasset se&ntilde;al&oacute; que el problema catal&aacute;n &ldquo;no se puede resolver&rdquo;, &ldquo;s&oacute;lo se puede conllevar&rdquo; (&ldquo;sufrir, soportar las impertinencias o el genio de alguien&rdquo;, en primera acepci&oacute;n de la Academia), lo que ha derivado en un uso extendido de ese palabro, &ldquo;conllevanza&rdquo;, que hubiera erizado el poco pelo del fil&oacute;sofo. Mas como apunta el f&iacute;sico David Deutsch (<em>The Beginning of Infinity</em>), los problemas son &ldquo;conflictos entre ideas&rdquo; y &ldquo;los problemas intr&iacute;nsecamente insolubles son intr&iacute;nsecamente carentes de inter&eacute;s.&rdquo; En f&iacute;sica, en matem&aacute;ticas, y tambi&eacute;n en pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Un reciente bar&oacute;metro del Centre d&rsquo;Estudis d&rsquo;Opini&oacute;n (el CIS catal&aacute;n) se&ntilde;ala que ha crecido el no a la independencia (52%), mientras que el s&iacute; ya no es mayoritario (42%). Un 44% del total se siente tan espa&ntilde;ol como catal&aacute;n, 11 puntos por encima de hace cinco a&ntilde;os; un 22% m&aacute;s catal&aacute;n que espa&ntilde;ol, y un 19% solo catal&aacute;n. S&oacute;lo 33% apoya un Estado independiente, 31% ser una Comunidad Aut&oacute;noma dentro de Espa&ntilde;a, 23% un Estado en una Espa&ntilde;a federal, y 7% una mera regi&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es una tendencia que se registra en el conjunto de Espa&ntilde;a. Una encuesta de Metroscopia se&ntilde;ala que un 86% de los habitantes del pa&iacute;s dice sentirse &ldquo;muy o bastante espa&ntilde;ol&rdquo;, un significativo 71% en el conjunto de la poblaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco y Navarra, y un no desde&ntilde;able 32% entre quienes, en esos tres territorios, son votantes de formaciones nacionalistas e independentistas. Pese al ruido, el identitarismo excluyente, solo espa&ntilde;ol, 14%, o solo de su regi&oacute;n, 9%, es claramente minoritario. Predomina un muy mayoritario sentimiento de identidad dual, complementaria y no mutuamente excluyente. Como indica otra encuesta de la misma casa, hay una clara bifurcaci&oacute;n entre el clima pol&iacute;tico-medi&aacute;tico, que roza lo apocal&iacute;ptico, y el estado de &aacute;nimo de los ciudadanos, mucho m&aacute;s templado y sereno (56% entre tranquilidad y entusiasmo).
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, las cosas han cambiado desde los tiempos de la Rep&uacute;blica en que se discuti&oacute; el primer Estatuto catal&aacute;n. Espa&ntilde;a tiene 17 Comunidades Aut&oacute;nomas (m&aacute;s Ceuta y Melilla). Y mucho de lo que piden unas, lo quieren las otras. Tomemos, por ejemplo, la denominaci&oacute;n de &ldquo;naci&oacute;n&rdquo; para esa Comunidad, desde la consideraci&oacute;n que Espa&ntilde;a m&aacute;s que una &ldquo;naci&oacute;n de naciones&rdquo; es una &ldquo;naci&oacute;n con naciones&rdquo; o cuando menos, como reza la Constituci&oacute;n, porque no se quiso utilizar ese t&eacute;rmino, &ldquo;nacionalidades&rdquo;. El Tribunal Constitucional, porque lo recurri&oacute; el PP, en su sentencia de 2010 sobre el nuevo Estatut, refrendado cuatro a&ntilde;os antes por los ciudadanos catalanes, estim&oacute; que &ldquo;carecen de eficacia jur&iacute;dica&rdquo; las referencias que se hacen en el pre&aacute;mbulo a Catalu&ntilde;a como naci&oacute;n y a la realidad nacional de Catalu&ntilde;a. Sin embargo, seis otros estatutos definen a sus comunidades como naci&oacute;n o nacionalidad, sin que hayan sido impugnados: Andaluc&iacute;a (desde 1981), Pa&iacute;s Vasco (1979), Galicia (1981) Baleares (1983) Valencia (1982) y Murcia (2015). El problema no es que Catalu&ntilde;a quiera denominarse &ldquo;naci&oacute;n&rdquo;, sino que muchas otras Comunidades tambi&eacute;n lo quieren o lo han hecho ya. La cuesti&oacute;n, como en tantos otros casos, es nombrar.
    </p><p class="article-text">
        Otras, como la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica (el modelo vasco y navarro no es generalizable, lo distorsiona todo, y Bruselas, que hace a&ntilde;os que persigue el tema, acabar&aacute; un d&iacute;a exigiendo su transformaci&oacute;n por razones de libre competencia), o las infraestructuras. Las lenguas cooficiales plantean retos espec&iacute;ficos para las Comunidades que las tienen, que hay que resolver, y no empeorar (como ahora en la Comunidad Valenciana).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero luego hay un problema de Espa&ntilde;a, de los espa&ntilde;oles. Por una parte, hemos dejado de conocernos. Espa&ntilde;a es de los pa&iacute;ses comparables con m&aacute;s baja movilidad geogr&aacute;fica de sus habitantes. El AVE acerca pero hace que los viajes profesionales se hagan de ida y vuelta en el d&iacute;a sin pernoctaciones, y conversaciones, s&iacute; de bar. Los funcionarios, incluidos los maestros y las maestras con su importante papel, tienden a quedarse una vez llegan a su tierra, cuando antes constitu&iacute;an una elite que difund&iacute;a ese conocimiento de la diversidad de Espa&ntilde;a. La mili tambi&eacute;n serv&iacute;a para eso, para conocerse, no para mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el Estado propiamente dicho y el buen gobierno. Mucho dirigente independentista se queja de que el Estado no les sirve lo suficiente, menos a&uacute;n ante el tir&oacute;n por el norte del resto de Europa o en todas direcciones de una globalizaci&oacute;n que persiste, aunque algo m&aacute;s cambiada. Es decir, que la soluci&oacute;n del problema requiere m&aacute;s y mejor Estado, no menos, recordando que las CCAA son Estado.
    </p><p class="article-text">
        Al final la soluci&oacute;n, o al menos el encauzamiento, tendr&aacute; que ser, de alg&uacute;n modo, federal, aunque no se llame as&iacute;. De todas formas, no hay dos sistemas federales iguales en el mundo. Ese &ldquo;plus&rdquo; de lo federal es lo que le falta al Estado de las Autonom&iacute;as, lo que implica una mayor coordinaci&oacute;n y claridad a todos los niveles. El PSOE, en un compromiso con los socialistas catalanes, acord&oacute; en 2013 una v&iacute;a federal en su Declaraci&oacute;n de Granada, para incorporar el mapa auton&oacute;mico en la Constituci&oacute;n, aclarar la distribuci&oacute;n de competencias entre las CCAA y el Estado central, causa de tantos conflictos y los hechos diferenciales en algunas materias (financiaci&oacute;n, lenguas, polic&iacute;a, etc.), impulsar la participaci&oacute;n de las CCAA en la gobernaci&oacute;n del Estado y la presencia de Espa&ntilde;a en Europa, y sustituir el Senado por una aut&eacute;ntica c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para ello se requieren reformas de la Constituci&oacute;n (como pide la citada declaraci&oacute;n) y, por consiguiente, el concurso del PP, que en estas circunstancias no lo va a aportar, al menos de forma inmediata, pero se ver&aacute; obligado a entrar en ello. Hay que ir pensando en un posible federalismo pr&aacute;ctico que no requiera, de momento, reformar la Carta Magna (tema para otra ocasi&oacute;n). Sin ignorar que los nacionalistas catalanes y vascos siempre han rechazado ese federalismo, en busca de diferenciaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el intento, lleno de dificultades, de Pedro S&aacute;nchez de lograr una investidura tan plural, y un programa para la legislatura, lo logre o no, va a obligar a poner muchas cartas sobre la mesa en esa negociaci&oacute;n y poner en marcha un proceso que, le pese a Vox y a una parte del PP, incluso del PSOE, marcar&aacute; un cambio. Una oportunidad, para ahora o para despu&eacute;s. Tambi&eacute;n puede salir mal, claro, aunque habr&aacute; abierto un debate necesario. Recordemos lo dicho: en general la ciudadan&iacute;a est&aacute; mucho menos tensa que la pol&iacute;tica. Aprov&eacute;chese, de forma pausada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/problema-catalan-problema-espanol-oportunidad-encauzarlos_129_10574031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 20:10:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Problema catalán / problema español: oportunidad para encauzarlos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federalismo,Investidura,Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza: el error y el peligro de desentenderse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gaza-error-peligro-desentenderse_129_10581043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b8c17db-97d0-4118-a200-647dbf036bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza: el error y el peligro de desentenderse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desentendimiento, no ya de Gaza, sino de los palestinos, no es solo de Israel, sino de buena parte del mundo occidental y árabe, más aun cuando Occidente tenía la atención puesta en la guerra de Rusia y Ucrania, y en China</p></div><p class="article-text">
        Desentenderse de Gaza, a la vez que la ha asfixiado, ha tenido un coste para Israel, cuyo punto &aacute;lgido, hasta ahora, ha sido el ataque lanzado por la milicia de Ham&aacute;s y de la Yhihad Isl&aacute;mica desde la Franja el 7 de octubre, Shabat y tambi&eacute;n Sucot, una de las fiestas m&aacute;s importantes del calendario jud&iacute;o. El mayor hasta la fecha, vivido por los israel&iacute;es como un 11-S porque no lo vieron venir. Una nueva guerra, de consecuencias a&uacute;n inescrutables, ha comenzado, que tendr&aacute; repercusiones en todo Oriente Medio y en el conjunto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Israel arrebat&oacute; Gaza a Egipto en la Guerra de los Seis D&iacute;as de 1967. En 2005, en lo que ahora se puede ver como un error estrat&eacute;gico para su seguridad, retir&oacute; su ej&eacute;rcito y sus civiles, desentendi&eacute;ndose de la Franja, considerando que ya no era potencia ocupante ni, por tanto, responsable. Naciones Unidas le tuvo que recordar que segu&iacute;a siendo la potencia ocupante, con las responsabilidades que se derivan de tal condici&oacute;n. Desentenderse es un eufemismo. Israel sigui&oacute; desde fuera controlando las fronteras, el espacio a&eacute;reo, el espacio mar&iacute;timo y el suministro de electricidad y los pasos esenciales de mercanc&iacute;a del territorio. Gaza viv&iacute;a, vive, rodeada de muros y un mar tambi&eacute;n ocupado, con alg&uacute;n paso como el de Kerem Shalom/Abu Salem, por donde salieron los atacantes el 7 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        Los israel&iacute;es cre&iacute;an tenerlo todo bajo control por medios electr&oacute;nicos, a menudo dirigidos por mujeres en su largo servicio militar, pues Israel quer&iacute;a evitar mandarlas a primera l&iacute;nea de combate por el riesgo de que acabaran secuestradas. Pero las armas, o componentes, han seguido llegando a Gaza &ndash;&iquest;desde d&oacute;nde? &iquest;Ir&aacute;n? &iquest;Siria?&ndash; a trav&eacute;s de t&uacute;neles que Israel cre&iacute;a destruir una y otra vez, y qui&eacute;n sabe si por otras rutas. Tambi&eacute;n pensaba Israel que a trav&eacute;s de esp&iacute;as en la Franja ten&iacute;a buena informaci&oacute;n y que all&iacute; no se mover&iacute;a nada sin que los servicios israel&iacute;es se enteraran. Como EEUU en el 11S, no se enteraron de lo que ven&iacute;a, lo que, tras el l&oacute;gico arrebato de unidad en Israel, traer&aacute; cuando esto acabe exigencias de responsabilidades. De momento, Netanyahu, al frente del Gabinete m&aacute;s derechista e intransigente de la historia de Israel, se ve reforzado. Israel no ha sido vencido, pero s&iacute; herido por lo que ha sido un &ldquo;fallo masivo&rdquo; en su seguridad, como lo calificaba el diario <em>Haaretz</em>. El asalto ha llegado 50 a&ntilde;os y un d&iacute;a despu&eacute;s de que empezara en 1973 la guerra de Yom Kippur, que tambi&eacute;n sorprendi&oacute; a Israel, aunque acab&oacute; gan&aacute;ndola militarmente, si bien el vencedor pol&iacute;tico fue el entonces presidente de Egipto Anwar el-Sadat, art&iacute;fice junto Men&aacute;jem Beguin de los acuerdos de Camp David que siguieron. Sadat fue asesinado en 1981 por un grupo de soldados mientras presid&iacute;a un desfile militar. Catorce a&ntilde;os despu&eacute;s, el primer ministro israel&iacute; Isaac Rab&iacute;n, que lleg&oacute; a otro acuerdo con el l&iacute;der palestino Yasir Arafat, cay&oacute; asesinado por un integrista jud&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta guerra llega cuando Israel estaba en uno de sus mejores momentos internacionales o, al menos, regionales. Gracias a la mediaci&oacute;n de los EE UU de la Administraci&oacute;n Trump, primero, y de Marruecos, que hab&iacute;an impulsado los llamados 'acuerdos de Abraham', hab&iacute;a logrado en 2020 el reconocimiento de pa&iacute;ses &aacute;rabes como los Emiratos &Aacute;rabes Unidos, Bahr&eacute;in y el propio Marruecos (de ah&iacute; el apoyo de Trump a las tesis marroqu&iacute;es sobre el Sahara Occidental), y estaba negociando el de Arabia Saud&iacute; (Egipto lo reconoci&oacute; en 1979). Riad estaba, sin embargo, exigiendo la reanudaci&oacute;n de las negociaciones de una soluci&oacute;n a la cuesti&oacute;n palestina. Pero el Gobierno israel&iacute; parec&iacute;a haber dejado atr&aacute;s la idea de una soluci&oacute;n basada en dos Estados, o incluso tres si se a&ntilde;ade Gaza, y defend&iacute;a la instalaci&oacute;n de colonos en m&aacute;s territorios ocupados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desentendimiento, no ya de Gaza, sino de los palestinos, no es solo de Israel, sino de buena parte del mundo occidental y &aacute;rabe, m&aacute;s aun cuando Occidente ten&iacute;a la atenci&oacute;n puesta en la guerra de Rusia y Ucrania, y en China. S&iacute;, la llamada Comunidad Internacional ayudaba financieramente a los de Gaza, Cisjordania, y a los millones de refugiados en campos-ciudades desde hace d&eacute;cadas en L&iacute;bano, Jordania y por el mundo. Parec&iacute;a haber abandonado cualquier intento de soluci&oacute;n sensata y justa. En todo caso, se frustran los esfuerzos de Biden en Oriente Pr&oacute;ximo, en la estela que marc&oacute; Trump.
    </p><p class="article-text">
        Un peligro evidente es que esta guerra se extienda en un conflicto descontrolado. Que provoque una nueva Intifada o algo similar en Cisjordania &ndash;tambi&eacute;n controlada en amplias partes por Israel y al frente de cuya Autoridad Palestina, corrupta, est&aacute; Mahmud Abbas que lleva 18 a&ntilde;os en el cargo, y nunca acaba de convocar nuevas elecciones&ndash; o un ataque de Hizbul&aacute; desde L&iacute;bano, donde hay fuerzas de interposici&oacute;n, en otras, espa&ntilde;olas. Todo esto no nos es ajeno.
    </p><p class="article-text">
        El lanzado el 7 de octubre desde Gaza ha sido un ataque brutal. En &eacute;l, y en la respuesta, se est&aacute;n incumpliendo el derecho internacional humanitario y de guerra de manera flagrante. Tambi&eacute;n en la guerra de Ucrania. Una deriva preocupante, ante unas guerras que cambian. Los milicianos de Gaza han lanzado no solo miles de cohetes, sino drones y otros objetos voladores, tan presentes en esa otra guerra. Violencia, destrucci&oacute;n y sangre. En el ataque y en la contundente respuesta, dada la desigualdad. A&uacute;n no se sabe c&oacute;mo acabar&aacute;. Netanyahu ha apuntado que la guerra ha entrado en &ldquo;una fase ofensiva&rdquo;, y ser&aacute; &ldquo;larga y dif&iacute;cil&rdquo;. &iquest;Volver&aacute; Israel a ocupar Gaza, ahora que han trasladado all&iacute; a decenas de rehenes israel&iacute;es? Como ocurri&oacute; con la de Yom Kippur, una guerra de militares, mientras en esta los civiles tambi&eacute;n se han convertido en objetivos, quiz&aacute;s esta crisis, esta guerra, lleve, pasado un tiempo, a retomar unas consideraciones que se hab&iacute;an abandonado. Si bien con Netanyahu ser&aacute; dif&iacute;cil. Antes tendr&aacute; que resucitar entre los israel&iacute;es el &ldquo;campo de la paz&rdquo;, desaparecido desde hace demasiado tiempo, y entre los frustrados palestinos la idea de que la violencia no les llevar&aacute; a un mejor destino. Y que el resto del mundo entienda que no puede desentenderse del problema, como lo ha hecho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por s&iacute; solo, y con violencia, no desaparecer&aacute;. Y de momento empeora, antes de poder mejorar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Ortega]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Oct 2023 19:51:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaza: el error y el peligro de desentenderse]]></media:title>
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