<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Flavia Freidenberg]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/flavia_freidenberg/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Flavia Freidenberg]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/511015/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando se vacía el centro: el ascenso de partidos y políticos outsiders en América Latina y Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/politicos-outsiders-america-latina-europa_1_4616064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70e19eac-7f06-4946-83f4-42f0aea2359d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando se vacía el centro: el ascenso de partidos y políticos outsiders en América Latina y Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los partidos más institucionalizados han perdido la capacidad de operar como representantes eficaces de las diversas posiciones ideológicas y de intereses presentes en la sociedad</p></div><p class="article-text">
        <em>Una primera versi&oacute;n en ingl&eacute;s de este post fue publicada en The Monkey Cage, un blog de The Washington Post</em><a href="http://www.washingtonpost.com/blogs/monkey-cage/wp/2014/09/16/the-rise-of-outsider-politicians-in-latin-america-and-europe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue publicada en The Monkey Cage</a>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones europeas del pasado mayo dejaron a su paso una mezcla parad&oacute;jica de estupor, nerviosismo y previsibilidad. El porcentaje de votantes que concurri&oacute; a esas elecciones fue bajo, aunque no dram&aacute;tico: 43,1%. Las fuerzas antieuropeas ganaron impulso, aunque la mayor&iacute;a de los esca&ntilde;os del <a href="http://www.europarl.europa.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parlamento Europeo</a> contin&uacute;a en manos de los partidos de centro, ideol&oacute;gicamente m&aacute;s moderados. Como puede leerse en la s&iacute;ntesis del <a href="http://www.nytimes.com/2014/05/26/world/europe/turnout-in-european-parliament-election-hits-record-low.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">New York Times</a>, partidos fuertemente opositores a la <a href="http://europa.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n Europea</a> lograron buenos resultados en varios pa&iacute;ses, incluidos Francia, Grecia, Gran Breta&ntilde;a y Dinamarca. En total, cerca de 140 esca&ntilde;os de los 751 del Parlamento Europeo estar&aacute;n ocupados por fuerzas nacionalistas y de euro-esc&eacute;pticos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la narrativa sobre el ascenso de los partidos euroesc&eacute;pticos a veces se apresura en colocar a todos esos partidos en una misma bolsa, ignorando que tienen <a href="http://www.washingtonpost.com/blogs/monkey-cage/wp/2013/11/04/a-european-shutdown-the-2014-european-elections-and-the-great-recession/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pocas cosas en com&uacute;n</a>, adem&aacute;s de su desagrado con el proyecto pol&iacute;tico de una Europa unificada y su cr&iacute;tica hacia el funcionamiento actual de esta instancia supranacional. Lo cierto es que en este momento la cr&iacute;tica hacia la Uni&oacute;n Europea viene tanto desde la izquierda como desde la derecha. O, lo que es lo mismo, se puede ser euroesc&eacute;ptico por izquierda tanto como se puede ser euroesc&eacute;ptico por derecha. Lo que predomina en Europa es la <a href="http://www.pewglobal.org/2013/05/13/the-new-sick-man-of-europe-the-european-union/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desafecci&oacute;n</a> con el propio proyecto europeo, precisamente por la dificultad de ese proyecto de dar respuesta a problemas concretos de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En algunos pa&iacute;ses la estrella de la jornada fue la ultraderecha. En Francia, el Frente Nacional de Le Pen derrot&oacute; a los partidos de centro izquierda y centro derecha simult&aacute;neamente, y gan&oacute; con un 26% del voto. En Gran Breta&ntilde;a, el partido antieuropeo UKIP le gan&oacute; las elecciones al laborismo, al partido conservador y a los liberales-democr&aacute;ticos. Un partido abiertamente neonazi gan&oacute; tres esca&ntilde;os en Grecia, habiendo m&aacute;s que duplicado sus votos de una elecci&oacute;n a otra. Y partidos de ultraderecha ganaron esca&ntilde;os en el Parlamento Europeo gracias a los votos procedentes de ciudadanos de Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos antieuropeos de derecha no fueron los &uacute;nicos en incrementar su fuerza electoral. La izquierda tambi&eacute;n creci&oacute;. El partido de izquierda anti-ajuste Syriza result&oacute; el m&aacute;s votado en Grecia. En Italia, el partido Democr&aacute;tico, de centro izquierda, gan&oacute; las elecciones, Beppe Grillo sali&oacute; segundo, y el antiguamente dominante partido de Berlusconi termin&oacute; tercero. Y en Espa&ntilde;a fue una buena noche para el nuevo partido de izquierda Podemos, liderado por profesores de Ciencia Pol&iacute;tica y los movimientos sociales antiglobalizaci&oacute;n, surgido al calor del movimiento del 15M, as&iacute; como para Izquierda Unida, mientras que el PP, a pesar de ganar el mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os de la elecci&oacute;n, y el PSOE, sufrieron un duro golpe.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta diversidad ideol&oacute;gica, &iquest;qu&eacute; conclusiones pueden extraerse sobre el devenir de los sistemas de partidos europeos? Se sigue manteniendo la idea de que las elecciones al Parlamento Europeo no son autom&aacute;ticamente extrapolables a las elecciones de cada uno de los pa&iacute;ses, ya que es sabido que este tipo de elecci&oacute;n favorece un voto m&aacute;s expresivo, m&aacute;s ideol&oacute;gico y menos preocupado por la gobernabilidad. Los votantes tienen m&aacute;s libertad para ejercer un &ldquo;voto protesta&rdquo; en elecciones como &eacute;sta donde no se eligen los y las gobernantes que, la ciudadan&iacute;a cree, deber&aacute;n hacerse cargo del pa&iacute;s, sino los representantes en un cuerpo colegiado que es visto como algo remoto y que no se entiende a&uacute;n muy bien cu&aacute;l es su papel en la pol&iacute;tica democr&aacute;tica de los pa&iacute;ses.  A pesar de las <a href="http://www.pewglobal.org/2013/05/13/the-new-sick-man-of-europe-the-european-union/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">innovaciones democr&aacute;ticas</a> que estas elecciones de mayo supon&iacute;an para ampliar la democratizaci&oacute;n de las decisiones europeas, la ciudadan&iacute;a no termin&oacute; de cambiar su escepticismo antieuropeo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas prevenciones no deben invalidar el hecho de que parecen percibirse algunos cambios en los sistemas de partidos europeos. Sobre todo, el hecho m&aacute;s relevante parece ser el vaciamiento del centro del espectro pol&iacute;tico. Los partidos de &ldquo;centro-y-algo&rdquo; (centroizquierda y centroderecha) tienen dificultades serias para acumular votos en el centro y evitar que se escapen votantes hacia uno y otro lado del espectro ideol&oacute;gico. No se trata de un &ldquo;vuelco a la derecha&rdquo; o un &ldquo;viraje hacia la izquierda&rdquo;, sino de una p&eacute;rdida de la capacidad de los partidos m&aacute;s institucionalizados de operar como representantes eficaces de las diversas posiciones ideol&oacute;gicas y de intereses presentes en la sociedad. Se trata de su incapacidad para adaptarse a las exigencias del ambiente. El dato central no es s&oacute;lo el crecimiento de los partidos euroesc&eacute;pticos sino que el mismo se ha dado a expensas del caudal electoral de los partidos de centro m&aacute;s institucionalizados.
    </p><p class="article-text">
        Dado el <em>timing</em> de este fen&oacute;meno de &ldquo;vaciamiento del centro&rdquo; pareciera ser que una causa de esta p&eacute;rdida de capacidad representativa es el compromiso bipartidista de los partidos de centro con las medidas de austeridad tomadas luego de la crisis financiera del 2008 y 2009. La crisis tuvo como respuesta medidas de ajuste que fueron aplicadas con un desigual reparto de los costos sociales. Estas medidas fueron aprobadas con el apoyo, en general, de todas las fuerzas partidarias institucionales, que siguen, a&uacute;n hoy, comprometidas con la agenda del ajuste econ&oacute;mico. En Espa&ntilde;a, el PP y el PSOE no tienen demasiadas diferencias en cuanto a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica necesaria frente a la crisis; lo mismo sucedi&oacute; en Grecia, en donde draconianos paquetes de recorte del gasto p&uacute;blico fueron impuestos con el apoyo de los partidos m&aacute;s importantes.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar se dio en Gran Breta&ntilde;a, donde el partido conservador gobierna en coalici&oacute;n con el partido Liberal Dem&oacute;crata y en donde el partido Laborista no ha articulado p&uacute;blicamente una agenda alternativa a los recortes realizados por el gobierno de Osborne. Tal vez ning&uacute;n caso sea tan paradigm&aacute;tico como el de Francia.  En este pa&iacute;s con una fuerte tradici&oacute;n socialista, el gobierno promercado de Nicolas Sarkozy fue repudiado en las urnas y reemplazado por el del socialista Fran&ccedil;ois Hollande. Este fue electo con una plataforma que promet&iacute;a un aumento de impuestos a los ciudadanos m&aacute;s ricos y una (moderada) reducci&oacute;n de la austeridad; sin embargo, una vez en el gobierno, Hollande repudi&oacute; muchas de sus propuestas de campa&ntilde;a y abraz&oacute; una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que es en gran medida de simple continuidad. Este giro, tomado en nombre de la responsabilidad y el realismo pol&iacute;tico, ha hundido la popularidad del Partido Socialista a cifras r&eacute;cord y ha facilitado el dram&aacute;tico aumento del poder electoral del Frente Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede esperarse de una situaci&oacute;n en la que el descontento de sectores importantes de la sociedad para con el modo de gestionar la econom&iacute;a no es representado por ninguna de las fuerzas pol&iacute;ticas de centro? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias posibles del vaciamiento del centro?
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas podemos realizar un ejercicio comparativo con los a&ntilde;os que precedieron al llamado &ldquo;giro a la izquierda&rdquo; latinoamericano. La crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica y los cambios radicales o graduales que se dieron de manera subsecuente en los sistemas de partidos de Am&eacute;rica Latina, luego de la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de ajuste neoliberal, son un buen espejo donde Europa podr&iacute;a mirarse. Existen interesantes paralelos entre un proceso y otro, dada la manera en que las crisis econ&oacute;micas y sociales prolongadas y el compromiso de los partidos de centro con los planes de ajuste econ&oacute;mico, impactaron sobre el sistema pol&iacute;tico, minando los niveles de confianza de la ciudadan&iacute;a hacia esos partidos cuando no fueron capaces de adaptarse a las exigencias del ambiente.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.lse.ac.uk/government/whosWho/profiles/fepanizza@lseacuk/Home.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Panizza</a> narra en <a href="http://www.amazon.com/Contemporary-Latin-America-Development-Washington/dp/1842778544" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contemporary Latin America Development and Democracy beyond the Washington Consensus</a> el modo en que la combinaci&oacute;n de la alt&iacute;sima deuda externa, la inflaci&oacute;n fuera de control y un bajo crecimiento econ&oacute;mico crearon graves crisis econ&oacute;micas y sociales a fines de la d&eacute;cada de 1980 (<em>default</em> en M&eacute;xico, inflaci&oacute;n alta en Brasil, hiperinflaci&oacute;n en Per&uacute; y Argentina, entre otros). Frente a esto, tanto los organismos financieros internacionales como (m&aacute;s crucialmente) las &eacute;lites pol&iacute;ticas latinoamericanas se convencieron de que la &uacute;nica salida era la implementaci&oacute;n de planes de ajuste que inclu&iacute;an un men&uacute; variable de restricci&oacute;n monetaria, privatizaciones, desregulaci&oacute;n financiera, liberalizaci&oacute;n de comercio exterior y reducci&oacute;n del tama&ntilde;o del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que implementaron estas reformas se logr&oacute; el control de la inflaci&oacute;n y un aumento del crecimiento econ&oacute;mico. Sin embargo, las privatizaciones, las desregulaciones y el achicamiento del Estado tuvieron un alto costo en t&eacute;rminos de aumento del desempleo, los niveles de pobreza y la desigualdad. Aunque la promesa de las pol&iacute;ticas de austeridad era &ldquo;cirug&iacute;a mayor ahora, crecimiento luego&rdquo;, este bienestar generalizado tard&oacute; en manifestarse. Paulatinamente, el empeoramiento de las condiciones sociales llev&oacute; a un aumento de la conflictividad social en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n (como Argentina, Ecuador o Per&uacute;). Este proceso, como en Europa, llev&oacute; a que sectores crecientes de la sociedad demandaran el abandono del ajuste y la adopci&oacute;n de nuevas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        El elemento central de la comparaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses latinoamericanos y los europeos es que en ambos casos los planes de ajuste fueron llevados a cabo con amplio consenso por los partidos del centro pol&iacute;tico. En Argentina, las leyes de ajuste de Carlos Menem fueron votadas en el Congreso tras el acuerdo entre el PJ y la UCR (<a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-proceso-politico-de-las-reformas-economicas-en-america-latina/9789501289046/653049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torre 1998</a>); en Venezuela, COPEI y AD resultaron virtuales socios en la propuesta de las reformas neoliberales, continuando de ese modo su pol&iacute;tica de alianzas puntofijistas (<a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1548-2456.2003.tb00249.x/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roberts 2003</a>). En Per&uacute;, Alberto Fujimori, que fue electo con una plataforma de expreso rechazo al ajuste, realiz&oacute; un giro radical y termin&oacute; adoptando el neoliberalismo; de manera similar en Bolivia los sucesivos presidentes electos adoptaron tambi&eacute;n la &ldquo;necesidad patri&oacute;tica&rdquo; de las reformas neoliberales, incluyendo al propio MNR (<a href="http://link.springer.com/article/10.1007%2FBF02686331" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roberts 2002</a>). En Ecuador incluso se lleg&oacute; a dolarizar la econom&iacute;a en las &uacute;ltimas instancias del gobierno de la Democracia Popular en diciembre de 2000, antes del Levantamiento ind&iacute;gena-popular del 21 de enero de 2001 que puso fin al mandato constitucional de Jamil Mahuad.
    </p><p class="article-text">
        En estos escenarios, nuevos l&iacute;deres pol&iacute;ticos emergieron para canalizar las demandas de rechazo que la ciudadan&iacute;a manifestaba contra esas pol&iacute;ticas de ajuste y austeridad, arrastrando con ello al recambio de la clase pol&iacute;tica. La crisis de representaci&oacute;n de los partidos tradicionales, las medidas ant-ajuste y las condiciones econ&oacute;micas desfavorables fueron elementos favorables a la emergencia de los pol&iacute;ticos y partidos outsiders (<a href="http://cps.sagepub.com/content/45/12/1451.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carreras 2012</a>).
    </p><p class="article-text">
        Comparando las trayectorias de transformaci&oacute;n experimentadas por los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina resulta evidente un patr&oacute;n:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dbf944d1-8455-4d0c-81f2-a42531fc5285_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El patr&oacute;n es bastante claro: en aquellos pa&iacute;ses en los que el impacto social y econ&oacute;mico de las reformas fue muy alto, en los que las protestas sociales fueron muy fuertes y en el que los partidos de centro no pudieron adaptarse a los nuevos issues o no quisieron representar la demanda ciudadana de cambio, terminaron surgiendo actores por fuera de los partidos establecidos que se hicieron cargo de la representaci&oacute;n de las nuevas demandas.
    </p><p class="article-text">
        Una gran diferencia, sin embargo, se dio en aquellos casos en los que las nuevas demandas fueron asumidas por nuevas fuerzas partidarias (lo que llamamos &ldquo;partidos <em>outsiders</em>&rdquo;) y aquellos otros en los que fueron representadas por liderazgos personales (lo que llamamos &ldquo;pol&iacute;ticos <em>outsiders</em>&rdquo;). La diferencia est&aacute; en el nivel de estructura organizativa y autonom&iacute;a de la organizaci&oacute;n con relaci&oacute;n al liderazgo fundacional. Cuando hay &ldquo;pol&iacute;ticos <em>outsiders</em>&rdquo; la definici&oacute;n del contenido del discurso, la selecci&oacute;n de las peleas en las que se participa o la pol&iacute;tica de alianzas del movimiento pol&iacute;tico; la elecci&oacute;n de las candidaturas o la definici&oacute;n de los distritos donde se compite, est&aacute; a cargo de un &uacute;nico l&iacute;der y el movimiento pol&iacute;tico acompa&ntilde;a sus decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto mayor fue la crisis social y econ&oacute;mica, y mayor el compromiso bipartidista (o de los partidos mayoritarios) con el ajuste, mayor el derrumbe de los partidos de centro (caso de Venezuela, de Ecuador o de Bolivia). En estos pa&iacute;ses el vaciamiento casi total del centro del espectro partidario fue concomitante con la aparici&oacute;n de liderazgos &ldquo;<em>outsiders</em>&rdquo; que culminaron en transformaciones de la estructura y de la l&oacute;gica de competencia del sistema de partidos, llegando en la mayor&iacute;a de ellos al colapso de los partidos mayoritarios del sistema de partidos previo (Zona roja en el cuadro).
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses en los que partidos relativamente m&aacute;s recientes asumieron como propia una agenda de (moderada) transformaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, los sistemas de partidos se mantuvieron relativamente en pie (Zona azul: Brasil, en donde el PT se erigi&oacute; como alternativa partidaria, y Uruguay, en donde lo hizo el Frente Amplio). Clave en esta estabilidad de los sistemas partidarios fue la manera gradual en que el PT y el FA llegaron al poder: su transformaci&oacute;n de &ldquo;partidos outsiders&rdquo; a fuerzas institucionalizadas llev&oacute; m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y dio cuenta de su capacidad de adaptaci&oacute;n a las nuevas demandas y exigencias sociales e institucionales del entorno. La capacidad tanto del PT como del FA de interpretar las demandas anti-neoliberales fue crucial en su capacidad de transformarse en fuerzas hegem&oacute;nicas (ambos partidos ganaron la presidencia una vez que el &ldquo;giro a la izquierda&rdquo; de la regi&oacute;n hab&iacute;a sido iniciado: Ch&aacute;vez y los Kirchner ya estaban en el poder antes de las victorias electorales de Lula Da Silva y Tabar&eacute; V&aacute;zquez). En aquellos casos donde no existieron ninguno de estos dos factores, la situaci&oacute;n del sistema de partidos se mantuvo sin cambios (Zona verde del cuadro).
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los anteriores, en pa&iacute;ses como Colombia y M&eacute;xico, en los cuales no hubo crisis econ&oacute;mica, o bien la misma fue vista por la poblaci&oacute;n como secundaria a otros problemas m&aacute;s acuciantes (por ejemplo, la guerra con la guerrilla o la lucha contra el narcotr&aacute;fico), el sistema de partidos permaneci&oacute; sin cambios o, inclusive, cambi&oacute; mediante un giro a la derecha, como ocurri&oacute; con el liderazgo de &Aacute;lvaro Uribe y posteriormente de Juan Manuel Santos en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n entre los sistemas de partidos europeos y los latinoamericanos se deber&iacute;a centrar en aquellos donde ha habido un cambio radical por el agotamiento de los partidos de centro. En Venezuela, Bolivia o Ecuador, nuevos l&iacute;deres pol&iacute;ticos monopolizaron ese apoyo electoral bajo la creencia de que estaban generando una nueva revoluci&oacute;n (la &ldquo;bolivariana&rdquo; o la &ldquo;ciudadana&rdquo;). El militar Ch&aacute;vez, el sindicalista Morales o el profesor Correa fueron elegidos desde los m&aacute;rgenes de la clase pol&iacute;tica dominante, bajo el relato de que eran ciudadanos que representaban una nueva manera de hacer pol&iacute;tica contra los de siempre (o lo que denominaron como la partidocracia como ocurri&oacute; en el caso ecuatoriano).
    </p><p class="article-text">
        Los tres utilizaron las elecciones como un instrumento para transformar desde dentro a una democracia representativa que rechazaban, ampliando por una parte los derechos y la percepci&oacute;n sobre ellos a sectores que se sent&iacute;an excluidos (democratizando el sistema pol&iacute;tico) pero al mismo tiempo ejerciendo un estilo de liderazgo que pone en duda la vocaci&oacute;n plural, tolerante y democr&aacute;tica de esos gobernantes. La relaci&oacute;n por ejemplo de esos gobiernos con los medios de comunicaci&oacute;n de masas y con el ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n han sido puesta en dudas en reiteradas ocasiones, como ha mencionado recientemente <a href="http://scholar.harvard.edu/levitsky/home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Steve Levitsky</a>, de Harvard University, en su descripci&oacute;n de <a href="http://www.larepublica.pe/columnistas/aproximaciones/los-medios-y-la-democracia-08-06-2014" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la relaci&oacute;n entre dichos l&iacute;deres y los medios de comunicaci&oacute;n</a> (o como lo ponen en evidencia los informes de <a href="http://www.freedomhouse.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Freedom House</a> al calificarlo como de &ldquo;parcialmente libre&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n cuando los tres l&iacute;deres surgieron con el apoyo de amplios sectores de izquierda, al punto de ser identificados como los representantes de la &ldquo;izquierda radical&rdquo; (<a href="https://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.cambridge.org%2Fus%2Facademic%2Fsubjects%2Fpolitics-international-relations%2Fcomparative-politics%2Fleftist-governments-in-latin-america-successes-and-shortcomings&amp;ei=jscrVJ2_O42sOv_2gOgP&amp;usg=AFQjCNEtLnxeE0wHEOUAlxAJzGZBKwyZ0A&amp;sig2=svfmXBR3UgS7Wytbu99i1Q&amp;bvm=bv.76477589,d.ZWU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Weyland 2010</a>); el tipo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas impulsadas, el culturalismo neoconservador de sus valores (como lo describe Magdalena L&oacute;pez en uno de sus an&aacute;lisis) y el car&aacute;cter pragm&aacute;tico de sus liderazgos dificulta un an&aacute;lisis simplista de la ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de Correa, Morales o Ch&aacute;vez. Los tres surgieron por el vaciamiento del centro, desde la izquierda, para cooptar con sus estrategias <em>catch-all</em> todo el espectro ideol&oacute;gico: izquierda, centro y derecha. Esa capacidad de monopolizar el relato y el espacio pol&iacute;tico les llev&oacute; incluso a generar sistemas de partidos predominantes, carentes de fuerzas opositoras antag&oacute;nicas capaces de ganarles en elecciones competitivas.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que los populistas latinoamericanos buscaron transformar la democracia representativa que les vio nacer desde dentro; los euroesc&eacute;pticos buscan transformar una Uni&oacute;n Europea que no les gusta como les representa desde el propio Parlamento. El ejemplo latinoamericano demuestra, sin embargo, que los partidos de centro siguen una estrategia peligrosa al atar su suerte a las pol&iacute;ticas de ajuste que resultan antipopulares y al atacar de manera visceral y antipluralista a la emergencia de nuevos actores pol&iacute;ticos. Precisamente, el hecho de que ganen estos nuevos partidos y de que surjan nuevos l&iacute;deres tiene que ver con darle voz a demandas que estaban latentes pero no politizadas o al menos que se encontraban invisibilizadas. 
    </p><p class="article-text">
        El consenso bi o multipartidario es un valor positivo, pero si ninguno de los partidos establecidos representa de manera efectiva la demanda social antiausteridad, o si no son capaces de adaptarse a las presiones multidemandas de sectores sociales que no se sienten representados por la pol&iacute;tica de esos partidos del status quo, estos sectores encontrar&aacute;n representaci&oacute;n tarde o temprano m&aacute;s all&aacute; de los partidos pol&iacute;ticos tradicionales. Vale decir, si los partidos del centro se abroquelan en la defensa de un orden partidario que dej&oacute; de estar en sinton&iacute;a con las nuevas demandas de la ciudadan&iacute;a, ser&aacute; el centro el que quedar&aacute; vac&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Flavia Freidenberg, María Esperanza Casullo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/politicos-outsiders-america-latina-europa_1_4616064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2014 18:47:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/70e19eac-7f06-4946-83f4-42f0aea2359d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61901" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/70e19eac-7f06-4946-83f4-42f0aea2359d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61901" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando se vacía el centro: el ascenso de partidos y políticos outsiders en América Latina y Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/70e19eac-7f06-4946-83f4-42f0aea2359d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde están las mujeres? Barreras que dificultan la representación política en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/barreras-dificultan-representacion-america-latina_1_5090557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84a107b4-7407-4167-a65d-54c2ec931ff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde están las mujeres? Barreras que dificultan la representación política en América Latina"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La existencia de barreras culturales, pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas explica la baja representaci&oacute;n de las mujeres en cargos p&uacute;blicos en Am&eacute;rica Latina. En este texto, <a href="http://www.eldiario.es/autores/flavia_freidenberg/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Flavia Freidenberg</strong></a> analiza hasta qu&eacute; punto la creencia sesgada acerca de las capacidades de las mujeres obstaculiza su liderazgo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pesar de los esfuerzos realizados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en muchos pa&iacute;ses latinoamericanos para una representaci&oacute;n m&aacute;s equitativa de hombres y mujeres en las instituciones p&uacute;blicas, los resultados a&uacute;n distan de ser los deseados para unas sociedades que pretenden denominarse como democr&aacute;ticas. Cuando se est&aacute;n cumpliendo m&aacute;s de 80 a&ntilde;os del derecho al voto para las mujeres en algunos pa&iacute;ses, s&oacute;lo hay en este momento cuatro presidentas (en Argentina, Costa Rica, Chile y Brasil) y s&oacute;lo cuatro Congresos nacionales tienen m&aacute;s de 35% de mujeres en sus esca&ntilde;os (Nicaragua, Costa Rica, Argentina y M&eacute;xico).
    </p><p class="article-text">
        Si bien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha incrementado en promedio en ocho puntos porcentuales la representaci&oacute;n de las mujeres en los legislativos nacionales (de 15% en 2000 a 23% en 2012), a&uacute;n quedan varios pa&iacute;ses en la regi&oacute;n con porcentajes muy bajos de representaci&oacute;n en las C&aacute;maras. En Brasil, Panam&aacute;, Hait&iacute;, Belice o Barbados, las mujeres contin&uacute;an siendo un grupo claramente subrepresentado, ya que suponen menos del 10% del total de los legisladores. Esto quiere decir que hay pocas mujeres ejerciendo cargos<strong> </strong>de elecci&oacute;n popular en Am&eacute;rica Latina, a&uacute;n cuando son la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema contin&uacute;a siendo cr&iacute;tico a nivel subnacional. La representaci&oacute;n femenina en los gobiernos y legislativos locales muestra niveles muy bajos o destaca directamente por su ausencia en Per&uacute;, Bolivia o Uruguay (<a href="http://www.americalatinagenera.org/es/documentos/tematicas/tema_gobernabilidad_democratica.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PNUD Genera</a>). Salvo Ecuador (18%) o Brasil (11%), el resto se encuentra en niveles que apenas alcanzan el 10% de la representaci&oacute;n femenina. En M&eacute;xico, hay a&uacute;n grandes disparidades en las legislaturas estatales en cuanto a la representaci&oacute;n de las mujeres. Hay estados donde la representaci&oacute;n supera el 30% (Morelos, Oaxaca o Chihuahua) y en otros donde es  menor al 10% (Quer&eacute;taro). De 1132 cargos a diputados estatales, s&oacute;lo 301 son ejercidos por mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos obligan a pensar sobre las razones de la baja representaci&oacute;n de las mujeres en los cargos p&uacute;blicos, tanto a nivel nacional como local. Por ello, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, diversos investigadores se han centrado en desentra&ntilde;ar las claves que contribuyen a mejorar la representaci&oacute;n. De ah&iacute; que hoy se sepa que las mujeres tienen mayores posibilidades de ser electas en sistemas electorales de representaci&oacute;n proporcional en distritos plurinominales grandes y medianos que en sistemas de mayor&iacute;a en distritos uninominales. Al tener la probabilidad de obtener m&aacute;s esca&ntilde;os en el primer sistema, los partidos buscan sumar a diversos sectores sociales para llegar a un electorado m&aacute;s amplio, a diferencia de los distritos mayoritarios donde se postula a un candidato con m&aacute;s posibilidades de ganar.
    </p><p class="article-text">
        Existe por tanto un fuerte consenso respecto a que el sistema electoral (f&oacute;rmula de representaci&oacute;n proporcional, distritos grandes y medianos, y listas cerradas y bloqueadas) favorece la representaci&oacute;n femenina. Tambi&eacute;n existe un amplio acuerdo en que las acciones afirmativas son fundamentales para que las mujeres puedan llegar a postularse como candidatas y a resultar elegidas. En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que han incrementado los niveles de representaci&oacute;n femenina en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esto se debe a medidas de acci&oacute;n afirmativa como las leyes de cuotas (<a href="http://www.americalatinagenera.org/es/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1050&amp;Itemid=289" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PNUD Genera</a>). A&uacute;n as&iacute;, la evidencia emp&iacute;rica muestra que la ley de cuotas y un sistema electoral favorable no alcanzan para mejorar la representaci&oacute;n femenina en las instituciones. Los datos muestran que algunos sistemas pol&iacute;ticos con ley de cuota de g&eacute;nero y sistema electoral favorable tienen much&iacute;sima m&aacute;s representaci&oacute;n femenina que otros con dise&ntilde;os institucionales similares.
    </p><p class="article-text">
        En el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Instituto de Iberoam&eacute;rica</a> de la <a href="http://www.usa.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Salamanca</a>, estamos investigando qu&eacute; caracter&iacute;sticas tienen que tener las cuotas y los sistemas electorales para superar las barreras que dificultan la representaci&oacute;n femenina. En dicho estudio se propone mirar el nivel de &ldquo;fortaleza de la cuota electoral&rdquo; como clave para entender las diferencias de resultados en los diferentes distritos electorales. Un dise&ntilde;o de &ldquo;cuota fuerte&rdquo; supone una alta exigencia respecto al n&uacute;mero de mujeres que deben ir en las listas, que alcance tanto a candidatos titulares como suplentes (para evitar casos como el reciente esc&aacute;ndalo de <a href="http://ericmagar.wordpress.com/2013/10/03/las-juanitas-el-escandalo-como-mecanismo-de-rendicion-de-cuentas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;las juanitas&rdquo;</a>  en M&eacute;xico), con un mandato de posici&oacute;n expl&iacute;cito, sin espacio para interpretaciones minimalistas de las &eacute;lites pol&iacute;ticas, con fuertes penalizaciones para quienes no cumplan con la norma (como la imposibilidad de registrar la candidatura para esa elecci&oacute;n) y que no sea sencillo excusarse de no usar la cuota.  
    </p><p class="article-text">
        Para el estudio se analizan las leyes de cuotas de los 24 distritos provinciales argentinos (y su ley nacional) y las de 31 distritos estatales mexicanos donde se eligen diputados por representaci&oacute;n proporcional (menos Baja California Sur, donde no se le aplica cuota a los distritos de RP), m&aacute;s otros 27 distritos donde se eligen diputados por mayor&iacute;a relativa. Los datos preliminares de esta investigaci&oacute;n muestran que la combinaci&oacute;n de una cuota fuerte, junto a ese sistema electoral favorable, mejoran los niveles de representaci&oacute;n de las mujeres en los Congresos subnacionales, especialmente, en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de Argentina parecer&iacute;an mostrar que un dise&ntilde;o de cuota electoral fuerte y un sistema electoral favorable resultan relevantes para la representaci&oacute;n femenina pero, en el caso mexicano, la relaci&oacute;n no parece ser a&uacute;n lo suficientemente robusta. Esto significa que en estos distritos mexicanos existen otras barreras que est&aacute;n dificultando la representaci&oacute;n femenina, lo que ha llevado a que diferentes grupos y colectivos sociales presionen para la incorporaci&oacute;n de la clausula de la paridad en el nivel constitucional (algo que finalmente se ha conseguido <a href="http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2013/incluyen-equidad-de-genero-en-reforma-politica-970417.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">introducir en la propuesta de reforma pol&iacute;tica de estas semanas</a>).
    </p><p class="article-text">
        Nuestra investigaci&oacute;n llama la atenci&oacute;n sobre la existencia de excepciones normativas, libertad de interpretaci&oacute;n o la ausencia de normas espec&iacute;ficas que sancionen estas excepciones a nivel del dise&ntilde;o institucional de algunos estados mexicanos, como factores que explican la baja representaci&oacute;n de las mujeres en los legislativos estatales. En ese sentido, la introducci&oacute;n de cuotas al interior de los partidos, financiaci&oacute;n para las campa&ntilde;as electorales realizadas por candidatas mujeres, una divisi&oacute;n social del trabajo que procure la plena inserci&oacute;n femenina en la contienda electoral y la convicci&oacute;n respecto a la igualdad de capacidades del liderazgo femenino pueden ser veh&iacute;culos exitosos para reducir las barreras que limitan la representaci&oacute;n. Superar todas estas barreras es b&aacute;sico para contar con sociedades m&aacute;s democr&aacute;ticas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Flavia Freidenberg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/barreras-dificultan-representacion-america-latina_1_5090557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2014 18:46:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/84a107b4-7407-4167-a65d-54c2ec931ff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35627" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/84a107b4-7407-4167-a65d-54c2ec931ff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35627" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde están las mujeres? Barreras que dificultan la representación política en América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/84a107b4-7407-4167-a65d-54c2ec931ff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desigualdad limita la democracia en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-limita-democracia-america-latina_1_5192826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fab54606-13c8-4e8f-b798-2ef298bb1539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La desigualdad limita la democracia en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que en los últimos años se ha avanzado en la reducción de la desigualdad, América Latina continúa siendo la región más desigual</p><p class="subtitle">La concentración de la riqueza en pocas manos se asocia con la incapacidad de los partidos y las diversas instituciones del Estado, lo cual, según Flavia Freidenberg, dificulta enormemente la salud de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Una de las conclusiones del <a href="http://www.ife.org.mx/portal/site/ifev2/Menu_Principal/?vgnextoid=b7077d26f2469310VgnVCM1000000c68000aRCRD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IV Foro de la Democracia</a>, que por cuarto a&ntilde;o consecutivo tuvo lugar en Ciudad de M&eacute;xico, organizado por el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Instituto Federal Electoral</a> de M&eacute;xico y la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos</a>, ha sido que la desigualdad es el depredador de las democracias latinoamericanas. La preocupaci&oacute;n est&aacute; justificada. Como sostiene el &uacute;ltimo informe de la <a href="http://www.cepal.org/publicaciones/xml/5/48455/PanoramaSocial2012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CEPAL</a>, el 40% de la poblaci&oacute;n con ingresos m&aacute;s bajos capta en promedio el 15% total del ingreso mientras que el 10% de la poblaci&oacute;n con ingresos m&aacute;s altos posee el 32%. Am&eacute;rica Latina, por tanto, contin&uacute;a siendo la regi&oacute;n m&aacute;s desigual del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien al comparar los resultados de 2012 con los diez a&ntilde;os anteriores se constatan mejoras distributivas en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la situaci&oacute;n contin&uacute;a siendo cr&iacute;tica. M&aacute;s all&aacute; de los que muchos auguraban, la reducci&oacute;n de la desigualdad fue posible, pese a la crisis econ&oacute;mica que se inici&oacute; en 2008. De 17 pa&iacute;ses considerados por la CEPAL, el &iacute;ndice de Gini se redujo al menos un 1% anual en nueve casos. Entre los pa&iacute;ses que registraron los descensos m&aacute;s significativos se encuentran Argentina, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, todos ellos con tasas anuales de reducci&oacute;n del Gini superiores al 2%.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esta reducci&oacute;n, los ciudadanos est&aacute;n convencidos de que los pa&iacute;ses son desiguales y que la mayor parte de la riqueza est&aacute; concentrada en pocas manos. Adem&aacute;s, asocian esa desigualdad a la incapacidad de los partidos y de las diversas instituciones del Estado (Ejecutivo, Judicial y Legislativo). Esa desigualdad percibida por los ciudadanos sobre la manera inequitativa en la que se distribuyen los bienes econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales se correlaciona con la desconfianza hacia las instituciones y los actores pol&iacute;ticos, lo cual dificulta la salud de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son evidentes. Para 2012, &uacute;ltimo a&ntilde;o en el que se consiguen datos comparables para un mayor n&uacute;mero de casos, los pa&iacute;ses donde la riqueza estaba m&aacute;s concentrada eran Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, Paraguay y Rep&uacute;blica Dominicana, donde los m&aacute;s ricos acced&iacute;an al 40% de los ingresos mientras los m&aacute;s pobres lo hac&iacute;an entre el 11% y el 15%. En Bolivia, Costa Rica y Panam&aacute;, los m&aacute;s pobres acceden a niveles de ingresos similares a los de los pa&iacute;ses anteriores, pero es algo menor el porcentaje que le corresponde al decil superior. En Argentina, Ecuador, Salvador, M&eacute;xico, Nicaragua y Per&uacute; se registran valores mayores en el extremo inferior de la distribuci&oacute;n (un 16% o un 17%) y algo menos entre el 10% m&aacute;s rico (en torno al 30%). Uruguay y Venezuela son los dos casos de menor concentraci&oacute;n del ingreso, ya que los m&aacute;s pobres y los m&aacute;s ricos consiguen acceder al 23% de los recursos en ambos extremos.
    </p><p class="article-text">
        En el foro, que se ha convertido en una cita obligada para pol&iacute;ticos, acad&eacute;micos, sociedad civil y funcionarios de organismos electorales e internacionales, se alert&oacute; sobre los efectos perversos de la desigualdad sobre la democracia y sobre la urgencia de atender las demandas de los sectores m&aacute;s desfavorecidos, como mujeres, ind&iacute;genas, j&oacute;venes o pobres. Una de las estrategias que los Gobiernos han empleado para enfrentarla ha sido implementar programas de transferencias condicionadas como Bolsa Familia en Brasil, Jefas y Jefes de Hogar en Argentina, Bono del Desarrollo Humano en Ecuador u Oportunidades en M&eacute;xico, algunos de las cuales han sido impulsados bajo el liderazgo de pol&iacute;ticos y Gobiernos de la nueva izquierda o lo que se ha denominado &ldquo;izquierda populista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien no es posible asociar el &eacute;xito de los programas a una determinada ideolog&iacute;a ni programa pol&iacute;tico, ya que ni la izquierda ni la derecha han podido erradicar de manera definitiva la desigualdad, hay algunos indicios para pensar que estos programas aplicados por los Gobiernos de izquierda populista han tenido alg&uacute;n &eacute;xito en reducir la desigualdad. Precisamente, en algunos de esos pa&iacute;ses (Bolivia, Venezuela o Nicaragua), como se mencionaba al principio de este post, es donde m&aacute;s se ha reducido la desigualdad. En un trabajo publicado por el <a href="http://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/Pobreza%20en%20America%20Latina_LH.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wilson Center</a> en 2009, se discute m&aacute;s en profundidad sobre el relativo &eacute;xito de los Gobiernos de izquierda en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la regi&oacute;n, sobre todo en un momento de expansi&oacute;n y crecimiento de la econom&iacute;a de estos pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        De los esfuerzos realizados por estos Gobiernos con pol&iacute;ticas de transferencias condicionadas, resulta posible extraer algunas lecciones. Primero, no hay una relaci&oacute;n autom&aacute;tica entre crecimiento econ&oacute;mico y reducci&oacute;n de la pobreza o de la desigualdad. Si bien que la econom&iacute;a crezca es una condici&oacute;n necesaria, no implica por s&iacute; misma la eliminaci&oacute;n de la pobreza. Este dato es importante, sobre todo porque se esperan tiempos de vacas flacas en la regi&oacute;n. Segundo, el uso continuado de transferencias monetarias o &ldquo;chorreo&rdquo; de dinero de manera focalizada, como se cre&iacute;a en la d&eacute;cada de 1990, no implica tampoco la eliminaci&oacute;n inmediata de la pobreza. El efecto perverso de este tipo de pol&iacute;ticas es la de fomentar estrategias estatales basadas en redes clientelares y el de generar grandes contingentes de individuos que dependen de un subsidio para ejercer su ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el foro se discuti&oacute; sobre todos los condicionantes de la democracia representativa y sobre c&oacute;mo regenerarla a partir de apostar por un nuevo &ldquo;c&iacute;rculo virtuoso&rdquo; <a href="http://www.youtube.com/watch?v=3dZH8jVlpVY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(ver v&iacute;deo en canal YouTube)</a>: Estado de Derecho y elecciones de calidad; empleo y pol&iacute;tica fiscal redistributiva, como una herramienta para luchar contra la desigualdad del ingreso; regeneraci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica; rendici&oacute;n de cuentas (<em>accountability</em>); capacidad de respuesta (<em>responsiveness</em>) y educaci&oacute;n democr&aacute;tica para una ciudadan&iacute;a cada vez m&aacute;s cr&iacute;tica, movilizada y activa.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos son cada vez m&aacute;s conscientes de ello. No se trata s&oacute;lo de que los representantes sean elegidos democr&aacute;ticamente, sino tambi&eacute;n de gobernar de manera democr&aacute;tica y de generar respuestas concretas a las demandas ciudadanas (<em>responsiveness</em>). Por tanto, hay diferencias sustantivas entre el acceso y el ejercicio del poder, en la elecci&oacute;n del tipo de pol&iacute;tica p&uacute;blica que se emplea para reducir la desigualdad y en las consecuencias de los estilos de liderazgo (populistas o no) que impulsan las transformaciones sociales en Am&eacute;rica Latina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Flavia Freidenberg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desigualdad-limita-democracia-america-latina_1_5192826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2013 19:18:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fab54606-13c8-4e8f-b798-2ef298bb1539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="148384" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fab54606-13c8-4e8f-b798-2ef298bb1539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="148384" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La desigualdad limita la democracia en América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fab54606-13c8-4e8f-b798-2ef298bb1539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
