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    <title><![CDATA[elDiario.es - Josep M. Vallès]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/josep_m_valles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Josep M. Vallès]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Europa después de Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-despues-gaza_129_12379871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2957dca0-5220-4e69-b5a9-0344c83e4cd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa después de Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cabe alimentar todavía la expectativa de alguna reacción, por tardía que sea? Ya no restaurará ni reparará lo que se ha destruido en lo humano y en lo material. Tampoco servirá para rehabilitar suficientemente la reputación humanitaria de la UE. Pero podría ser indicio de que todavía subsiste algo de aquella presunta identidad europea</p></div><p class="article-text">
        Se ha evocado de nuevo la vieja duda de Adorno cuando se preguntaba si hab&iacute;a lugar para la poes&iacute;a despu&eacute;s de Auschwitz. Hoy debemos preguntarnos si cabe seguir predicando los ideales europeos de libertad, justicia y solidaridad despu&eacute;s de Gaza. Es cierto que se ha escrito poes&iacute;a despu&eacute;s de que Europa asumiera -a veces a rega&ntilde;adientes y tarde- la magnitud de los cr&iacute;menes cometidos por europeos contra jud&iacute;os y contra otros europeos, durante los a&ntilde;os del nazismo. Por fortuna, la poes&iacute;a -a veces tr&aacute;gica- sobrevivi&oacute;. Pero la huella de aquella infamia no puede borrarse ya de la historia europea: especialmente, de la de quienes la perpetraron de forma m&aacute;s o menos directa y la de quienes prefirieron ignorarla o silenciarla.  
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que es muy arriesgado invocar aquellos acontecimientos para referirse ahora a lo que est&aacute; ocurriendo en Gaza. Pero es un paralelo que cuesta rechazar. A conciencia de lo doloroso que pueda ser y con todos los matices exigibles en cualquier comparaci&oacute;n hist&oacute;rica. La reacci&oacute;n tard&iacute;a y timorata  de las instituciones de la UE -de su Consejo y de su Comisi&oacute;n- ha sido demasiado evidente para que quede r&aacute;pidamente atr&aacute;s, como un momento inc&oacute;modo de su historia. Ser&aacute; algo m&aacute;s que un episodio pasajero. Tendr&aacute; efectos duraderos, aunque sean quiz&aacute;s poco perceptibles e intentemos ocultarlos.    
    </p><p class="article-text">
        Porque todos estamos presenciando en directo la implacable acci&oacute;n represiva del gobierno de Israel contra la poblaci&oacute;n gazat&iacute;, vulnerando los derechos humanos fundamentales de sus habitantes y las normas b&aacute;sicas de la legalidad internacional, incluidas las rudimentarias  &ldquo;leyes de la guerra&rdquo;.  Seg&uacute;n sus mismos perpetradores, es una actuaci&oacute;n destinada a acabar no solo con Hamas, sino con la presencia de los palestinos en aquel territorio, mediante su desplazamiento violento o su extinci&oacute;n por enfermedad y hambre. Se trata -y lamento escribirlo- de la versi&oacute;n actualizada de una &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo; al conflicto que las autoridades israel&iacute;es no han sabido o no han querido  gestionar de otro modo.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos que fueron estas mismas autoridades -y as&iacute; lo han reconocido- quienes fomentaron y financiaron los inicios de Hamas. Pretend&iacute;an desestabilizar lo que era entonces una precaria Autoridad Palestina, pero con cierta capacidad de incidencia. Los resultados perversos de aquella maniobra subterr&aacute;nea se han revelado dram&aacute;ticamente. No solo debilit&oacute; a la Autoridad Palestina tal como se buscaba, sino que acab&oacute; haciendo tambi&eacute;n de Hamas una organizaci&oacute;n dictatorial y violenta, capaz de consumar asesinatos y secuestros tan odiosos como los de octubre de 2023. 
    </p><p class="article-text">
        En una reacci&oacute;n explicable pero absolutamente desmesurada, Israel se ha enfrentado ahora a la misma organizaci&oacute;n violenta que contribuy&oacute; a generar. La ataca con m&eacute;todos feroces que poco distan de los condenados por la opini&oacute;n p&uacute;blica europea cuando eran empleados por Hamas. Partiendo del antecedente de los asesinatos selectivos de sus dirigentes y sus familias, se ha llegado en estos &uacute;ltimos meses a la carnicer&iacute;a masiva e indiscriminada de una poblaci&oacute;n a la que se ataca sin tregua ni distinci&oacute;n en escuelas, hospitales, mercados, centros de acogida y otros lugares de refugio. Sin dejar en pie ning&uacute;n vestigio de asentamiento habitable y organizado. 
    </p><p class="article-text">
        Nos gusta repetir que la UE no es solo un acuerdo comercial entre mercaderes y que su identidad &uacute;ltima se funda en los valores superiores de un complejo legado hist&oacute;rico, reformulado sucesivamente en una serie de  tratados europeos que lo definen. En este legado figuran como componentes esenciales  el respeto a la dignidad de la persona y la protecci&oacute;n de sus derechos y libertades. La tard&iacute;a y pusil&aacute;nime reacci&oacute;n de las instituciones europeas ante la hecatombe de Gaza hace ahora muy dif&iacute;cil reivindicar aquella identidad y hacerla cre&iacute;ble. Ante la propia ciudadan&iacute;a y ante la opini&oacute;n p&uacute;blica de los pueblos de otros continentes que han tomado buena nota de esta pasividad. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cabe alimentar todav&iacute;a la expectativa de alguna reacci&oacute;n, por tard&iacute;a que sea? Ya no restaurar&aacute; ni reparar&aacute; lo que se ha destruido en lo humano y en lo material. Tampoco servir&aacute; para rehabilitar suficientemente la reputaci&oacute;n humanitaria de la UE. Pero podr&iacute;a ser indicio de que todav&iacute;a subsiste algo de aquella presunta identidad europea. Lo demostrar&iacute;a la aplicaci&oacute;n inmediata  y contundente de sanciones econ&oacute;micas y comerciales -especialmente, el embargo de armas-, junto con una efectiva reclamaci&oacute;n ante las jurisdicciones internacionales de las responsabilidades atribuibles al estado de Israel y a sus dirigentes por la comisi&oacute;n de cr&iacute;menes de guerra y contra la humanidad. Son medidas requeridas para detener la matanza que contemplamos en Gaza y la deportaci&oacute;n sistem&aacute;tica que se desarrolla en Cisjordania por parte del ej&eacute;rcito de ocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Se d&eacute; o no esta reacci&oacute;n de la UE, hay que admitir que las bases que la sustentaban han quedado seriamente da&ntilde;adas en su concepci&oacute;n democr&aacute;tica original. Despu&eacute;s de Gaza, por tanto, parece imperativo reconstruir un nuevo proyecto europeo con la ambici&oacute;n social, pol&iacute;tica y moral que pretend&iacute;an quienes lo concibieron en aquella Europa que despertaba de la pesadilla nazi-fascista. &iquest;Es posible imaginar que la reacci&oacute;n ante esta barbarie pueda ser a medio plazo la ocasi&oacute;n para refundar la idea europea, d&aacute;ndole m&aacute;s contenido social y solidario? Est&aacute; por ver, en todo caso, si aparecer&aacute;n ahora los l&iacute;deres capaces de impulsarla o habr&aacute; que esperar a otra generaci&oacute;n.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-despues-gaza_129_12379871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 21:26:58 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colau: ¿De inservible a imprescindible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/colau-inservible-imprescindible_129_1521495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ded84f34-dc31-4ad9-983b-7e3068b5b534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colau: ¿De inservible a imprescindible?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conservar la alcaldía y una posición sólida en el ejecutivo municipal permitiría a Colau llevar adelante lo mejor de la obra de gobierno desarrollada en los últimos años y corregir lo pendiente por falta de tiempo o de experiencia</p></div><p class="article-text">
        Quienes se dedicaron durante cuatro a&ntilde;os &ndash;partidos, poderes establecidos y medios de comunicaci&oacute;n&ndash; a hostigar al gobierno municipal de los 'comuns' y de Ada Colau reclaman ahora a la alcaldesa de Barcelona que les resuelva una situaci&oacute;n inc&oacute;moda para sus intereses. La presunta ambig&uuml;edad en el tema nacional que le han reprochado sin tregua le es ahora valorada como un expediente &uacute;til para cerrar el paso a sus respectivos contrincantes. Paradojas de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No es quiz&aacute; el momento para entretenerse en reproches. Hay motivos para que los 'comuns' y Colau acepten esta instrumentaci&oacute;n y, a su vez, intenten instrumentalizar a sus aliados de ocasi&oacute;n. Conservar la alcald&iacute;a y una posici&oacute;n s&oacute;lida en el ejecutivo municipal le permitir&iacute;a llevar adelante lo mejor de la obra de gobierno desarrollada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y corregir lo pendiente por falta de tiempo o de experiencia. A la vez, mantener el protagonismo simb&oacute;lico que comporta la alcald&iacute;a de la capital de Catalunya tendr&iacute;a ventajas innegables en m&aacute;s de un escenario. En el escenario local, dar&iacute;a mayor consistencia a un movimiento pol&iacute;tico que se encuentra todav&iacute;a en fase de consolidaci&oacute;n. Lo mismo puede decirse para el escenario espa&ntilde;ol en el que &ldquo;los ayuntamientos del cambio&rdquo; han corrido peor suerte. Incluso en el escenario global, la presencia de Colau en la alcald&iacute;a reforzar&iacute;a su reconocido papel internacional en el impulso de pol&iacute;ticas capaces de contrarrestar las derivas reaccionarias que contemplamos en muchos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este balance se hace bastante menos concluyente si se tiene en cuenta el contexto en que debe adoptarse una decisi&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de su incidencia local, por importante que esta sea como lo es en el caso de Barcelona. Los dem&aacute;s jugadores relevantes en este tablero lo han dejado claro desde la misma noche electoral al se&ntilde;alar sus objetivos principales: para unos, impedir el acceso del independentismo al gobierno de la ciudad; para otros, convertir a Barcelona en la capital de la &ldquo;rep&uacute;blica so&ntilde;ada&rdquo;. Solo Colau, al reconocer que no hab&iacute;a conseguido la clara victoria electoral que esperaba, se&ntilde;al&oacute; su preferencia por una opci&oacute;n de gobierno de izquierdas para dar a la mayor&iacute;a progresista del electorado la respuesta que ten&iacute;a derecho a esperar.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, no parece dif&iacute;cil identificar objetivos program&aacute;ticos compartidos por las tres fuerzas &ndash;ERC, BCom&uacute; y PSC&ndash; que se sit&uacute;an a la izquierda del espectro pol&iacute;tico y que re&uacute;nen m&aacute;s del 61 por ciento de los votos y el 68 por ciento de los concejales. Podr&iacute;an compartir un programa de gobierno con tres ejes principales: primero, impulso de los derechos ciudadanos en el &aacute;mbito de la vivienda, el espacio p&uacute;blico, el transporte, el empleo de calidad y el acceso a los servicios b&aacute;sicos; segundo, defensa y mejora de la calidad ambiental en materia de gesti&oacute;n del agua y la energ&iacute;a, reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico; tercero, pr&aacute;cticas de decisi&oacute;n basadas, por un lado, en la proximidad y, por el otro, en la imprescindible articulaci&oacute;n de la realidad metropolitana.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo y con su propuesta de gobierno de izquierda, Colau intenta tambi&eacute;n desactivar la est&eacute;ril e irritante din&aacute;mica de los dos frentes nacionalistas a la que una parte sustantiva de la ciudadan&iacute;a no se ha dejado arrastrar. Promover esta desactivaci&oacute;n trasciende la realidad barcelonesa y catalana, favoreciendo un marco de di&aacute;logo a escala estatal. Se reclama ahora a Colau y a los 'comuns' que renuncien a este objetivo, aceptando una opci&oacute;n que ser&aacute; interpretada como un reforzamiento de los frentes antedichos con el fin de conservar la alcald&iacute;a. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, un paso atr&aacute;s en el camino por definir espacios de encuentro que a medio plazo permitan desbloquear la actual par&aacute;lisis mediante una negociaci&oacute;n inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Programa de gobierno progresista y contribuci&oacute;n significativa a rehacer los tan invocados &ldquo;puentes&rdquo; para un di&aacute;logo posterior parecen argumentos de peso para contrarrestar vetos cruzados que se oponen a un gobierno de este tipo. Son vetos fundados en sendas desconfianzas: desconfianza sobre la capacidad de ERC para resistir el acoso permanente de su competidor directo &ndash;el PDeCAT puigdemontista&ndash; y desconfianza sobre la capacidad del PSC para mantener su autonom&iacute;a frente a un PSOE cuya direcci&oacute;n se encuentra todav&iacute;a en fase de consolidaci&oacute;n. No son inc&oacute;gnitas menores.
    </p><p class="article-text">
        Pero si se dan garant&iacute;as expl&iacute;citas de que estas formaciones intentar&aacute;n salvaguardar su compromiso de gobierno municipal compartido frente a injerencias externas, la coalici&oacute;n a tres bandas es posible. Es lo que agradecer&iacute;a muy probablemente la mayor&iacute;a ciudadana de Barcelona que se ha pronunciado claramente en favor de pol&iacute;ticas progresistas y que desde hace tiempo reclama negociaci&oacute;n y no enfrentamiento para encauzar el contencioso nacional. En todo caso, si se frustra este acuerdo sobre el gobierno municipal, no podr&aacute; achacarse la responsabilidad del desenlace a quienes desde el primer momento han propugnado una salida m&aacute;s constructiva para la ciudad y para el pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès, Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/colau-inservible-imprescindible_129_1521495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2019 19:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ada Colau,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Alcaldía,Elecciones Municipales 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espanya i Catalunya: dues majories discordants]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/espanya-catalunya-dues-majories-discordants_132_3005484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/629d11b2-4fe2-495f-910d-58859841012c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espanya i Catalunya: dues majories discordants"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Els que creguin en la conveniència de mantenir la unitat d'aquest Estat -almenys a mitjà termini- no podran garantir-la sense donar una resposta raonablement satisfactòria a la gran majoria de Catalunya que es pronuncia clarament i repetidament per canviar la seva situació</p></div><p class="article-text">
        Pocs neguen que la q&uuml;esti&oacute; territorial a Espanya &eacute;s un problema de dif&iacute;cil soluci&oacute;. Davant d'opinions simplificadores de la seva complexitat, la persist&egrave;ncia hist&ograve;rica del problema revela que el seu origen no es pot atribuir &uacute;nicament a la mala voluntat, a la des&iacute;dia o la incompet&egrave;ncia de les elits dirigents a Espanya i a Catalunya. Hi ha for&ccedil;a o molt d'aix&ograve;. Per&ograve; hi ha alguna cosa m&eacute;s i de major pes. Apareix quan s'ent&eacute;n la pol&iacute;tica, no com el que fan les elits de cada moment, sin&oacute; com una pr&agrave;ctica col&middot;lectiva condicionada per antecedents hist&ograve;rics en qu&egrave; es combinen interessos, idees i emocions.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s en aquest p&ograve;sit acumulat sobre el qual es construeixen actituds i opinions. Aix&iacute; passa tamb&eacute; pel que fa a la problem&agrave;tica posici&oacute; de Catalunya a Espanya, una posici&oacute; que es percep de forma molt discordant per uns i altres. Una mostra m&eacute;s que hi ha difer&egrave;ncies substantives en aquestes percepcions ens la donen de nou les dades de les &uacute;ltimes enquestes del CIS (3191 i 3198) publicades aquestes &uacute;ltimes setmanes. En aquestes enquestes es pregunta una altra vegada sobre les prefer&egrave;ncies dels ciutadans respecte a l'organitzaci&oacute; territorial de l'Estat.
    </p><p class="article-text">
        Les opcions que se'ls ofereixen s&oacute;n el retorn a un Estat m&eacute;s centralitzat, la conservaci&oacute; del model vigent, l'augment de l'autogovern de les Comunitats Aut&ograve;nomes (CCAA) i el reconeixement d'un dret a la independ&egrave;ncia. He agrupat les prefer&egrave;ncies recentralitzadores (&lsquo;Estat sense CCAA&ldquo; i &rdquo;CCAA amb menys autonomia&rsquo;) i les prefer&egrave;ncies per una major descentralitzaci&oacute;, inclosa la independ&egrave;ncia. Al costat d'elles, se situa la posici&oacute; conservadora que considera acceptable la situaci&oacute; actual. El gr&agrave;fic adjunt mostra que la ciutadania espanyola en el seu conjunt segueix pronunciant de manera molt diferent de l'opini&oacute; expressada per la ciutadania catalana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gaireb&eacute; un 30 per cent de l'opini&oacute; espanyola estaria per un retorn a un Estat m&eacute;s centralista, mentre que nom&eacute;s hi donaria suport l'11 per cent dels catalans. Per mantenir el model actual sense canvis de cap mena, s'inclina el gruix de la ciutadania espanyola: gaireb&eacute; un 40 per cent. Per contra, el model actual &uacute;nicament satisf&agrave; a un 12 per cent de la ciutadania catalana. Finalment, estan per incrementar l'autogovern o per tenir la possibilitat de la independ&egrave;ncia tres quartes parts dels catalans, ja sigui ampliant la capacitat de la comunitat aut&ograve;noma (30%) , ja sigui amb el reconeixement del dret a la independ&egrave;ncia (44 %). Per la seva banda, una mica menys del 25 per cent dels espanyols donaria suport a una possible ampliaci&oacute; de l'autogovern, incloent-hi partidaris del dret a la independ&egrave;ncia (13%) i d'una major descentralitzaci&oacute; en favor de les comunitats aut&ograve;nomes (10%).
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s significatiu, a m&eacute;s, que nom&eacute;s el 3 per cent dels catalans deixa de pronunciar-se sobre la q&uuml;esti&oacute; davant d'un gaireb&eacute; 10 per cent dels espanyols que es reserva la seva opini&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El panorama que es configura presenta, per tant, una molt notable disparitat entre les majories socials a Catalunya i la resta d'Espanya. &Eacute;s una diverg&egrave;ncia recent? No. Es registra des de fa gaireb&eacute; vint anys quan s'interroga als ciutadans espanyols i als ciutadans catalans, com ho fa el CIS peri&ograve;dicament. A un observador atent de les dades, no hauria d'haver agafat per sorpresa la greu crisi del model territorial constru&iuml;t fa quaranta anys. I tampoc pot sorprendre ara la dificultat de trobar una sortida al carrer&oacute; al qual ha condu&iuml;t una acumulaci&oacute; d'errors de direcci&oacute; pol&iacute;tica que, en lloc d'intentar canalitzar una deriva de fons, s'ha entestat a ignorar-la o en abordar-la sense respecte a la seva complexitat.
    </p><p class="article-text">
        Hi ha remei al problema plantejat? Certament no a curt termini perqu&egrave; els possibles canvis institucionals no solen ser capa&ccedil;os d'alterar de manera significativa tend&egrave;ncies socioculturals que v&eacute;nen de molt enrere. Menys efecte encara tindran aquests canvis si s'ignora la posici&oacute; que l'opini&oacute; p&uacute;blica catalana sost&eacute; de forma clara i diferenciada respecte de la majoria de l'opini&oacute; espanyola.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de les dades, la conclusi&oacute; provisional seria que poc s'avan&ccedil;ar&agrave; si es pret&eacute;n un tractament de l'assumpte que segueixi pensant en Catalunya com una pe&ccedil;a d'un conjunt estatal m&eacute;s o menys uniforme. Els que creguin en la conveni&egrave;ncia de mantenir la unitat d'aquest Estat -almenys a mitj&agrave; termini- no podran garantir-la sense donar una resposta raonablement satisfact&ograve;ria a la gran majoria de Catalunya que es pronuncia clarament i repetidament per canviar la seva situaci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/espanya-catalunya-dues-majories-discordants_132_3005484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2017 09:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espanya i Catalunya: dues majories discordants]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[España y Catalunya, dos mayorías discordantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/espana-cataluna-mayorias-discordantes_132_3005510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/629d11b2-4fe2-495f-910d-58859841012c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España y Catalunya, dos mayorías discordantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes crean en la conveniencia de mantener la unidad de este Estado -al menos a medio plazo- no podrán garantizarla sin dar una respuesta razonablemente satisfactoria a la gran mayoría de Catalunya que se pronuncia clara y repetidamente por cambiar su situación</p></div><p class="article-text">
        Pocos niegan que la cuesti&oacute;n territorial en Espa&ntilde;a es un problema de dif&iacute;cil soluci&oacute;n. Frente a opiniones simplificadoras de su complejidad, la persistencia hist&oacute;rica del problema revela que su origen no puede achacarse &uacute;nicamente a la mala voluntad, a la desidia o a la incompetencia de las elites dirigentes en Espa&ntilde;a y en Catalunya. Hay bastante o mucho de ello. Pero hay algo m&aacute;s y de mayor peso. Aparece cuando se entiende la pol&iacute;tica, no como lo que hacen las elites de cada momento, sino como una pr&aacute;ctica colectiva condicionada por antecedentes hist&oacute;ricos en los que se combinan intereses, ideas y emociones.
    </p><p class="article-text">
        Es sobre este poso acumulado sobre el que se construyen actitudes y opiniones. As&iacute; ocurre tambi&eacute;n en lo que se refiere a la problem&aacute;tica posici&oacute;n de Catalunya en Espa&ntilde;a, una posici&oacute;n que se percibe de forma muy discordante por unos y otros. Una muestra m&aacute;s de que hay diferencias sustantivas en estas percepciones nos la dan de nuevo los datos de las &uacute;ltimas encuestas del CIS (3191 y 3198) publicadas estas &uacute;ltimas semanas.
    </p><p class="article-text">
        En dichas encuestas se pregunta otra vez sobre las preferencias de los ciudadanos sobre la organizaci&oacute;n territorial del Estado. Las opciones que se les ofrecen son el regreso a un Estado m&aacute;s centralizado, la conservaci&oacute;n del modelo vigente, el aumento del autogobierno de las CCAA y el reconocimiento de un derecho a la independencia. He agrupado las preferencias recentralizadoras (&ldquo;Estado sin CCAA&rdquo; y &ldquo;CCAA con menos autonom&iacute;a&rdquo;) y las preferencias por una mayor descentralizaci&oacute;n, incluida la independencia. Junto a ellas, se sit&uacute;a la posici&oacute;n conservadora que considera aceptable la situaci&oacute;n actual. El gr&aacute;fico adjunto muestra que la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola en su conjunto sigue pronunci&aacute;ndose de manera muy diferente a la opini&oacute;n expresada por la ciudadan&iacute;a catalana.
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        Casi un 30% de la opini&oacute;n espa&ntilde;ola estar&iacute;a por un retorno a un Estado m&aacute;s centralista, mientras que solo lo apoyar&iacute;a el 11% de los catalanes. Por mantener el modelo actual sin cambios de ninguna clase, se inclina el grueso de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola: casi un 40%. Por el contrario, el modelo actual &uacute;nicamente satisface a un 12% de la ciudadan&iacute;a catalana. Finalmente, est&aacute;n por incrementar el autogobierno o por tener la posibilidad de la independencia tres cuartas partes de los catalanes, ya sea ampliando la capacidad de la comunidad aut&oacute;noma (30%), ya sea con el reconocimiento del derecho a la independencia (44%). Por su parte, algo menos del 25% de los espa&ntilde;oles apoyar&iacute;a una posible ampliaci&oacute;n del autogobierno, incluyendo partidarios del derecho a la independencia -13%- y de una mayor descentralizaci&oacute;n en favor de las comunidades aut&oacute;nomas -10%-.
    </p><p class="article-text">
        Es significativo, adem&aacute;s, que solo el 3% de los catalanes deja de pronunciarse sobre la cuesti&oacute;n frente a un casi 10% de los espa&ntilde;oles que se reserva su opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El panorama que se configura presenta, por tanto, una muy notable disparidad entre las mayor&iacute;as sociales en Catalunya y el resto de Espa&ntilde;a. &iquest;Es una divergencia reciente? No. Se registra desde hace casi veinte a&ntilde;os cuando se interroga a los ciudadanos espa&ntilde;oles y a los ciudadanos catalanes, como lo hace el CIS peri&oacute;dicamente. A un observador atento de los datos, no deber&iacute;a haberle cogido por sorpresa la grave crisis del modelo territorial construido hace 40 a&ntilde;os. Y tampoco puede sorprender ahora la dificultad de encontrar una salida al callej&oacute;n al que ha conducido una acumulaci&oacute;n de errores de direcci&oacute;n pol&iacute;tica que, en lugar de intentar encauzar una deriva de fondo, se ha empe&ntilde;ado en ignorarla o en abordarla sin respeto a su complejidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay remedio al problema planteado? Ciertamente no a corto plazo porque los posibles cambios institucionales no suelen ser capaces de alterar de forma significativa tendencias socioculturales que vienen de muy atr&aacute;s. Menos efecto todav&iacute;a tendr&aacute;n dichos cambios si se ignora la posici&oacute;n que la opini&oacute;n p&uacute;blica catalana sostiene de forma clara y diferenciada respecto de la mayor&iacute;a de la opini&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de los datos, la conclusi&oacute;n provisional ser&iacute;a que poco se avanzar&aacute; si se pretende un tratamiento del asunto que siga pensando en Catalunya como una pieza de un conjunto estatal m&aacute;s o menos uniforme. Quienes crean en la conveniencia de mantener la unidad de este Estado -al menos a medio plazo- no podr&aacute;n garantizarla sin dar una respuesta razonablemente satisfactoria a la gran mayor&iacute;a de Catalunya que se pronuncia clara y repetidamente por cambiar su situaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/espana-cataluna-mayorias-discordantes_132_3005510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2017 08:59:26 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Oportunidad perdida para el PSOE de Pedro Sánchez?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/negociacion-dialogo-psoe_132_3146629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7564d7e9-0b6a-4641-af5d-69bf70bae1e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Oportunidad perdida para el PSOE de Pedro Sánchez?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Advertencia al lector.- El artículo que sigue fue redactado en la mañana del lunes 2 de octubre, después de los graves hechos del domingo. No tuvo acogida en un periódico “convencional”. El artículo ha perdido parte de su sentido después de la alocución de Felipe VI. Entre paréntesis:   ¿desconocía la historia de las relaciones España-Cataluña y los precedentes de Felipe IV y Felipe V quién eligió este  nombre para el heredero? La alocución real -pronunciada con vestidura civil pero con indudable energía marcial- y las reacciones posteriores del PSOE podrían dejar sin efecto la intención del artículo. Pero no del todo.</p></div><p class="article-text">
        Los aficionados a la historia han se&ntilde;alado el paralelismo entre el 6 de octubre de 1934 y los acontecimientos de estas &uacute;ltimas semanas. Proclamaci&oacute;n del Estado Catal&aacute;n, suspensi&oacute;n de la autonom&iacute;a por el Gobierno central, encarcelamiento, juicio y condena por sedici&oacute;n del President Companys y su gobierno. Por lo general, aquellos aficionados a la historia no llevan el paralelismo m&aacute;s all&aacute; y se detienen en este punto. Pero ser&iacute;a bueno recordar la secuencia de los hechos posteriores: gobernador militar en Catalu&ntilde;a, nombramiento de un Consell de la Generalitat integrado por pol&iacute;ticos de la derecha, elecciones generales en febrero 1936 con victoria del Frente Popular en toda Espa&ntilde;a y en Catalu&ntilde;a, amnist&iacute;a inmediata para Companys y sus consellers y regreso triunfal de Companys a la presidencia de la Generalitat en marzo de 1936. Unos meses despu&eacute;s, se produc&iacute;a el golpe de Estado que condujo a la guerra civil. Se nos ha dicho que la historia no suele repetirse. Entre otros motivos, porque cambian los actores y los contextos. Pero no est&aacute; de m&aacute;s tomar algunas precauciones por si acaso.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual tiene car&aacute;cter cr&iacute;tico, en el sentido literal del t&eacute;rmino. Puede decantarse en un sentido o en otro en funci&oacute;n de contingencias imprevistas. Pero tambi&eacute;n depende en gran medida de las decisiones que puedan adoptarse por los actores principales. A mi juicio, se ha llegado hasta aqu&iacute; porque estos actores calcularon mal sus respectivas fuerzas y entendieron equivocadamente que ten&iacute;an todas las de ganar. El gobierno de Rajoy y sus apoyos se han parapetado en el arsenal jur&iacute;dico-penal-policial, con legitimidad discutible para ser ben&eacute;volos para con su elaboraci&oacute;n oportunista. Y el president Puigdemont y la mayor&iacute;a pol&iacute;tica que le acompa&ntilde;a han recurrido b&aacute;sicamente a la gesti&oacute;n de un &ldquo;relato&rdquo; simb&oacute;lico y emocional que les favorece, pero sin c&aacute;lculo razonado de lo que ten&iacute;an enfrente. Por este motivo, han jugado claramente a su favor la movilizaci&oacute;n ciudadana y la violencia desmedida -incluso el ensa&ntilde;amiento- de las fuerzas estatales de seguridad contra personas que deseaban expresar su opini&oacute;n pol&iacute;tica de manera pac&iacute;fica. El destrozo producido en todos los &aacute;mbitos costar&aacute; de reparar, sea cual fuere el desenlace.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cabe la posibilidad de no aumentar los da&ntilde;os que acarrea prolongar ahora la tensi&oacute;n est&eacute;ril de estas &uacute;ltimas semanas? Entiendo que la &uacute;nica oportunidad reside en una transacci&oacute;n de partida: aceptar un refer&eacute;ndum con garant&iacute;as a cambio de la renuncia a una declaraci&oacute;n unilateral de independencia. El refer&eacute;ndum con garant&iacute;as figuraba entre las posibilidades barajadas por expertos juristas en los proleg&oacute;menos de este largo contencioso. Lo avalaron, entre otros, el desaparecido constitucionalista Rubio Llorente, con t&iacute;tulos m&aacute;s que sobrados -Tribunal Constitucional, Consejo de Estado- para ser escuchado. &iquest;Es necesaria para ello una correcci&oacute;n en la Ley Org&aacute;nica 2/1980 sobre el Refer&eacute;ndum? H&aacute;gase ya esta modificaci&oacute;n sin m&aacute;s dilaci&oacute;n. Frente a los escr&uacute;pulos literalistas de algunos, &iquest;por qu&eacute; no utilizar la misma &ldquo;imaginaci&oacute;n jur&iacute;dica&rdquo; que se emple&oacute; a finales de 1980 para tratar el caso de Andaluc&iacute;a en contradicci&oacute;n con las previsiones legales del momento?
    </p><p class="article-text">
        El PSOE de S&aacute;nchez tiene en estos momentos la oportunidad de encabezar la presentaci&oacute;n de la correspondiente proposici&oacute;n de ley en el Congreso al frente de una mayor&iacute;a parlamentaria, en el caso de que el gobierno minoritario de Rajoy no tomara la iniciativa de hacerlo por su cuenta. El PSOE dispondr&iacute;a probablemente de los votos de la mayor&iacute;a del Congreso si persuad&iacute;a a ERC de que dicho refer&eacute;ndum iba a contar con garant&iacute;as avaladas por instancias internacionales.&nbsp; Esta misma mayor&iacute;a parlamentaria podr&iacute;a superar un veto del Senado si la decisi&oacute;n del Congreso no hubiera recibido el asentimiento o la abstenci&oacute;n del Partido Popular. El resultado del refer&eacute;ndum dar&iacute;a lugar a la negociaci&oacute;n de los gobiernos respectivos para establecer la ejecuci&oacute;n del resultado, ya fuera la separaci&oacute;n, ya fuera una relaci&oacute;n renovada entre Estado y Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Las probabilidades de una salida negociada al embrollo no son muy altas. Sin embargo, es responsabilidad de los dirigentes pol&iacute;ticos de explorarlas a fondo cuando est&aacute;n en juego bienes colectivos como los que est&aacute;n en juego en estos momentos. No cabe duda de que los sectores m&aacute;s radicales en las dos orillas est&aacute;n presionando para romper definitivamente los v&iacute;nculos existentes: los romper&iacute;a la aplicaci&oacute;n del art. 155 -aunque sea por la puerta de atr&aacute;s- y los romper&iacute;a la declaraci&oacute;n unilateral de independencia. Compensar esta tensi&oacute;n entre extremos obliga a explorar espacios medios. Y hacerlo inmediatamente, no sin renuncias de envergadura por todas las partes. &iquest;Es demasiado exigir perspectiva hist&oacute;rica para evitar de nuevo errores de coste incalculable?
    </p><p class="article-text">
        Ep&iacute;logo.- Hoy, jueves 5 de octubre, parece que s&iacute; es demasiado tarde para intentar lo que propon&iacute;a en el art&iacute;culo del lunes. No lo es, en cambio, para recordar de nuevo la secuencia de 1934: estado de guerra (o de alarma), suspensi&oacute;n de la autonom&iacute;a, condena por sedici&oacute;n y encarcelamiento del President de la Generalitat y sus consellers, elecciones generales en febrero de 1936 con victoria de la izquierda, retorno triunfal de Companys a la presidencia, etc. etc. No creo demasiado en una visi&oacute;n c&iacute;clica de la historia. Pero, incluso como farsa -seg&uacute;n dec&iacute;a Marx- la repetici&oacute;n puede acarrear costes inmensos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/negociacion-dialogo-psoe_132_3146629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 18:40:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Oportunidad perdida para el PSOE de Pedro Sánchez?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Artículo 155,Mariano Rajoy,Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oportunitat perduda per al PSOE de Pedro Sánchez?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/negociacio-dialeg-psoe_132_3146638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7564d7e9-0b6a-4641-af5d-69bf70bae1e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oportunitat perduda per al PSOE de Pedro Sánchez?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Advertència al lector.- L'article que segueix va ser redactat en el matí del dilluns 2 d'octubre, després dels greus fets de diumenge. No va tenir acollida en un diari "convencional". L'article ha perdut part del seu sentit després de l'al·locució de Felip VI. Entre parèntesi: ¿desconeixia la història de les relacions Espanya-Catalunya i els precedents de Felip IV i Felip V qui va triar aquest nom per l'hereu? L'al·locució real -pronunciada amb vestidura civil però amb indubtable energia marcial- i les reaccions posteriors del PSOE podrien deixar sense efecte la intenció de l'article. Però no del tot.</p></div><p class="article-text">
        Els aficionats a la hist&ograve;ria han assenyalat el paral&middot;lelisme entre el 6 d'octubre de 1934 i els esdeveniments d'aquestes &uacute;ltimes setmanes. Proclamaci&oacute; de l'Estat Catal&agrave;, suspensi&oacute; de l'autonomia pel govern Espanyol, empresonament, judici i condemna per sedici&oacute; del President Companys i el seu govern. En general, aquells aficionats a la hist&ograve;ria no porten el paral&middot;lelisme m&eacute;s enll&agrave; i s'aturen en aquest punt. Per&ograve; seria bo recordar la seq&uuml;&egrave;ncia dels fets posteriors: governador militar a Catalunya, nomenament d'un Consell de la Generalitat integrat per pol&iacute;tics de la dreta, eleccions generals al febrer 1936 amb vict&ograve;ria del Front Popular a tot Espanya i a Catalunya, amnistia immediata per a Companys i els seus consellers i retorn triomfal de Companys a la presid&egrave;ncia de la Generalitat el mar&ccedil; de 1936. Uns mesos despr&eacute;s, es produ&iuml;a el cop d'Estat que va conduir a la guerra civil. Se'ns ha dit que la hist&ograve;ria no sol repetir-se. Entre d'altres motius, perqu&egrave; canvien els actors i els contextos. Per&ograve; no est&agrave; de m&eacute;s prendre algunes precaucions per si de cas.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute; actual t&eacute; car&agrave;cter cr&iacute;tic, en el sentit literal del terme. Pot decantar-se en un sentit o en un altre en funci&oacute; de conting&egrave;ncies imprevistes. Per&ograve; tamb&eacute; dep&egrave;n en gran mesura de les decisions que es puguin adoptar pels actors principals. Al meu parer, s'ha arribat fins aqu&iacute; perqu&egrave; aquests actors van calcular malament les seves respectives forces i van entendre equivocadament que tenien totes les de guanyar. El govern de Rajoy i els seus suports s'han parapetat en l'arsenal jur&iacute;dic-penal-policial, amb legitimitat discutible per ser ben&egrave;vols envers la seva elaboraci&oacute; oportunista. I el president Puigdemont i la majoria pol&iacute;tica que l'acompanya han recorregut b&agrave;sicament a la gesti&oacute; d'un &ldquo;relat&rdquo; simb&ograve;lic i emocional que els afavoreix, per&ograve; sense c&agrave;lcul raonat del que tenien davant. Per aquest motiu, han jugat clarament a favor seu la mobilitzaci&oacute; ciutadana i la viol&egrave;ncia desmesurada -fins i tot l&rsquo;acarnissament- de les forces estatals de seguretat contra persones que desitjaven expressar la seva opini&oacute; pol&iacute;tica de manera pac&iacute;fica. La destrossa produ&iuml;da en tots els &agrave;mbits costar&agrave; de reparar, sigui quin sigui el desenlla&ccedil;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hi ha la possibilitat de no augmentar els danys que ocasiona perllongar ara la tensi&oacute; est&egrave;ril d'aquestes &uacute;ltimes setmanes? Entenc que l'&uacute;nica oportunitat resideix en una transacci&oacute; de partida: acceptar un refer&egrave;ndum amb garanties a canvi de la ren&uacute;ncia a una declaraci&oacute; unilateral d'independ&egrave;ncia. El refer&egrave;ndum amb garanties figurava entre les possibilitats estudiades per experts juristes en els proleg&ograve;mens d'aquest llarg contenci&oacute;s. El van avalar, entre d'altres, el desaparegut constitucionalista Rubio Llorente, amb t&iacute;tols m&eacute;s que sobrats -Tribunal Constitucional, Consell d'Estat- per a ser escoltat. &Eacute;s necess&agrave;ria per a aix&ograve; una correcci&oacute; en la Llei Org&agrave;nica 2/1980 sobre el Refer&egrave;ndum? Feu ja aquesta modificaci&oacute; sense m&eacute;s dilaci&oacute;. Davant dels escr&uacute;pols literalistes d'alguns, per qu&egrave; no utilitzar la mateixa &ldquo;imaginaci&oacute; jur&iacute;dica&rdquo; que es va emprar a finals de 1980 per tractar el cas d'Andalusia en contradicci&oacute; amb les previsions legals del moment?
    </p><p class="article-text">
        El PSOE de S&aacute;nchez t&eacute; a hores d'ara l'oportunitat d'encap&ccedil;alar la presentaci&oacute; de la corresponent proposici&oacute; de llei al Congr&eacute;s al capdavant d'una majoria parlament&agrave;ria, en el cas que el govern minoritari de Rajoy no prengu&eacute;s la iniciativa de fer-ho pel seu compte. El PSOE disposaria probablement dels vots de la majoria del Congr&eacute;s si persuad&iacute;s a ERC que aquest refer&egrave;ndum comptaria amb garanties avalades per inst&agrave;ncies internacionals. Aquesta mateixa majoria parlament&agrave;ria podria superar un veto del Senat si la decisi&oacute; del Congr&eacute;s no hagu&eacute;s rebut l'assentiment o l'abstenci&oacute; del Partit Popular. El resultat del refer&egrave;ndum donaria lloc a la negociaci&oacute; dels governs respectius per establir l'execuci&oacute; del resultat, ja fos la separaci&oacute;, ja fos una relaci&oacute; renovada entre Estat i Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Les probabilitats d'una sortida negociada a l'embolic no s&oacute;n molt altes. No obstant aix&ograve;, &eacute;s responsabilitat dels dirigents pol&iacute;tics de explorar-les a fons quan estan en joc b&eacute;ns col&middot;lectius com els que estan en joc en aquests moments. No hi ha dubte que els sectors m&eacute;s radicals en les dues ribes estan pressionant per trencar definitivament els vincles existents: els trencaria l'aplicaci&oacute; de l'art. 155 -encara que sigui per la porta del darrera- i els trencaria la declaraci&oacute; unilateral d'independ&egrave;ncia. Compensar aquesta tensi&oacute; entre extrems obliga a explorar espais intermitjos. I fer-ho immediatament, no sense ren&uacute;ncies d'envergadura per totes les parts. &Eacute;s massa exigir perspectiva hist&ograve;rica per evitar de nou errors de cost incalculable?
    </p><p class="article-text">
        Ep&iacute;leg.- Avui, dijous 5 d'octubre, sembla que s&iacute; &eacute;s massa tard per intentar el que proposava en l'article de dilluns. No ho &eacute;s, en canvi, per recordar de nou la seq&uuml;&egrave;ncia de 1934: estat de guerra (o d'alarma), suspensi&oacute; de l'autonomia, condemna per sedici&oacute; i empresonament del president de la Generalitat i els seus consellers, eleccions generals al febrer de 1936 amb vict&ograve;ria de l'esquerra, retorn triomfal de Companys a la presid&egrave;ncia, etc. etc. No crec massa en una visi&oacute; c&iacute;clica de la hist&ograve;ria. Per&ograve;, fins i tot com a farsa -segons deia Marx la repetici&oacute; pot comportar costos immensos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/negociacio-dialeg-psoe_132_3146638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 18:39:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oportunitat perduda per al PSOE de Pedro Sánchez?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Artículo 155,Mariano Rajoy,Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasqual Maragall, deu anys després]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pasqual-maragall-deu-anys-despres_132_3407056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04d82edd-3a32-4989-87e8-aa42d8205cff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasqual Maragall, deu anys després"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'obra política de Maragall ha estat considerable i positiva. Però potser ha intentat més del que tenia al seu abast. No per ambició personal, sinó perquè era conscient que el que desitjava per a qui tenia més a prop -més llibertat i més igualtat- era indissociable del que era necessari per a la gent de tot el món</p></div><p class="article-text">
        Maragall va abandonar l&rsquo;escenari pol&iacute;tic ja fa una d&egrave;cada. No va ser una sortida f&agrave;cil despr&eacute;s de seixanta anys de pres&egrave;ncia activa com a oponent a la dictadura primer i, despr&eacute;s, com a actor rellevant durant quaranta anys. Maragall no ha passat mai desapercebut. Va desvetllar grans adhesions, recels significats i oposicions irreductibles. Cinc assaigs d&rsquo;un llibre col&middot;lectiu (<em>Pasqual Maragall: Pensament i acci&oacute;. </em>RBA, Barcelona 2017) s&rsquo;apropen ara al personatge a trav&eacute;s dels seus textos i de les seves actuacions. Si fem cas de la presumpta afirmaci&oacute; de Txu En Lai quan deia que cent-cinquanta anys eren pocs per valorar l&rsquo;impacte de la Revoluci&oacute; francesa en la hist&ograve;ria del m&oacute;n, probablement ens falta perspectiva per ponderar la influ&egrave;ncia de Maragall sobre el seu entorn i, fins i tot, m&eacute;s enll&agrave;. Per&ograve; &eacute;s possible -i cal fer-ho- un primer inventari de les seves reflexions expressades en documents p&uacute;blics i notes privades, contrastant-les amb les decisions adoptades com alcalde de Barcelona i president de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Aquest inventari no &eacute;s un exercici f&agrave;cil. Per l&rsquo;abund&agrave;ncia de material i per la diversitat dels temes. Els autors del llibre ens ofereixen les seves visions de Maragall qualificant-lo de &ldquo;poli&egrave;dric, heterodox, antidogm&agrave;tic, inclassificable, extemporani, complex, etc.&rdquo;. Per&ograve; reconeixen que no poden titllar-lo de contradictori, ni d'inconseq&uuml;ent. Perqu&egrave; reflexions i actuacions -amb &egrave;xit i resultat desigual- s&oacute;n del tot consistents, tal com acredita la seva fama de tena&ccedil; i tossut en les seves idees i projectes.
    </p><p class="article-text">
        El llibre defineix la seva visi&oacute; de la pol&iacute;tica com a canvi (Fuster-Sobrepere), exposa la amplitud conceptual de la seva idea de &ldquo;ciutat&rdquo; que desborda de molt el municipalisme (Nel.lo), el doble sentit de la seva &rsquo;&ldquo;acci&oacute; catalana&rdquo; com a revisi&oacute; del catalanisme (Bellmunt) o les aliances socials i c&iacute;viques que articulen les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que empeny (Brugu&eacute;). Els Jocs Ol&iacute;mpics apareixen, no com esdeveniment, sin&oacute; com a met&agrave;fora d&rsquo;una llarga traject&ograve;ria pol&iacute;tica. En les seves realitzacions hi ha hagut llums i ombres, per&ograve; &eacute;s innegable la coher&egrave;ncia entre reflexions i iniciatives, tal com es deriva de la lectura dels seus textos originals.
    </p><p class="article-text">
        Ha estat un t&ograve;pic afirmar que Maragall no encaixa en l&rsquo;estereotip del pol&iacute;tic professional. La lectura del llibre ho confirma. Almenys, en dos aspectes que ressaltaven dos observadors qualificats que van fer pol&iacute;tica professional i van intentar analitzar-la. Em refereixo a Manuel Aza&ntilde;a i -una mica abans- Marc Tul.li Cicer&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Segons Aza&ntilde;a, &ldquo;nada estrecha tanto la mente, apaga la imaginaci&oacute;n y esteriliza el esp&iacute;ritu como la pol&iacute;tica activa y el gobierno. Quiero decir que (en esta actividad) la capacidad del esp&iacute;ritu no se ensancha, ni se ahonda, ni se mejora...&rdquo;. (<em>Memorias de Guerra (1936-39)</em>, vol. II, p. 128. Barcelona, 1978). Una afirmaci&oacute; categ&ograve;rica -molt pr&ograve;pia del seu autor- prou justificada quan considerem el ritme embogit de la pol&iacute;tica activa, la visi&oacute; a curt termini que la presideix i el sectarisme i la parcialitat que solen dominar-la. &iquest;Podem atribuir aquest tret a Maragall? Crec que no, si fem cas del llibre. La seva traject&ograve;ria demostra una interacci&oacute; permanent entre idees i pol&iacute;tiques. En contra del que Aza&ntilde;a afirma, Maragall s&rsquo;esfor&ccedil;a per aprofundir, eixamplar i millorar la seva perspectiva sobre els problemes que detecta i que intenta resoldre. En el seu cas, la pol&iacute;tica activa i la responsabilitat de govern no esterilitzen la disposici&oacute; reflexiva. Al contrari. L&rsquo;estimulen.
    </p><p class="article-text">
        Per exemple, en el seu tractament de les pol&iacute;tiques de ciutat, en la seva intenci&oacute; de transcendir les insufici&egrave;ncies del format-partit, en el seu projecte de resoldre l&rsquo;articulaci&oacute; territorial de les Espanyes, en la seva confian&ccedil;a en la coalici&oacute; entre actors p&uacute;blics i privats per superar les insufici&egrave;ncies d&rsquo;un estatalisme que considera esgotat, etc.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;obra pol&iacute;tica de Maragall ha estat considerable i positiva. Per&ograve; se li pot retreure que potser ha intentat fer m&eacute;s del que podia abastar. &Eacute;s cert. No per ambici&oacute; personal, sin&oacute; perqu&egrave; sabia que all&ograve; que desitjava pels qui tenia m&eacute;s a prop -&eacute;s a dir, m&eacute;s llibertat i m&eacute;s igualtat- era indestriable del que necessitava la gent de tot arreu. &ldquo;Un home ha d&rsquo;aconseguir m&eacute;s del que t&eacute; al seu abast. I si no ho fes, &iquest;per qu&egrave; tenim el cel?&rdquo; (Browning). En un context global en la que la democr&agrave;cia i la just&iacute;cia xoquen amb obstacles enormes, calia &ldquo;pensar el que encara no existeix, per&ograve; que &eacute;s possible i &eacute;s millor&rdquo; (Maragall). Una altra forma d&rsquo;expressar que &ldquo;un altre m&oacute;n &eacute;s possible&rdquo; i que -tot i les errades i les barreres- &ldquo;s&iacute; que es pot&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reconstruir la ciutat&rdquo; potser seria el lema general de la seva traject&ograve;ria. Per&ograve; no d&rsquo;una ciutat concreta -la Barcelona que va redefinir i liderar com alcalde- sin&oacute; la ciutat com a &ldquo;polis&rdquo;, com a comunitat democr&agrave;tica que des de finals del XX reclama una reconstrucci&oacute;. Perqu&egrave; &eacute;s amena&ccedil;ada per un sistema econ&ograve;mic que desgasta els valors de cooperaci&oacute; i solidaritat, indispensables si volem evitar la seva desintegraci&oacute; social. Una &ldquo;polis&rdquo; en la que les estructures actuals revelen la seva obsolesc&egrave;ncia i exigeixen la seva rehabilitaci&oacute; o fins i tot la seva substituci&oacute;. Maragall va anar aprofundint en aquesta reflexi&oacute; i no en solitari. Se sent -escriu- &ldquo;caixa de resson&agrave;ncia de moltes veus&rdquo;. Amb les antenes obertes a pr&agrave;ctiques noves. Sense refugiar-se en el conformisme ni en l&rsquo;arrog&agrave;ncia del que dictamina el que &ldquo;ara toca&rdquo; i &ldquo;ara no toca&rdquo;. Confiant en el concurs d&rsquo;una ciutadania de la que espera iniciatives socials i econ&ograve;miques renovadores. La reflexi&oacute; incessant de Maragall desmenteix Aza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; el personatge tamb&eacute; trenca amb un altre tret atribu&iuml;t als pol&iacute;tics professionals. Fa m&eacute;s de dos mil anys, escrivia Cicer&oacute; que &ldquo;les amistats aut&egrave;ntiques s&oacute;n molt dif&iacute;cils de trobar entre els qui dediquen el seu temps a la vida pol&iacute;tica. N&rsquo;has trobat algun que s&rsquo;estimi m&eacute;s la promoci&oacute; d&rsquo;un amic que la seva pr&ograve;pia? O n&rsquo;hi ha algun que es mantingui fidel als seus amics quan aquests cauen en desgr&agrave;cia?&rdquo; (Lel.li o de l&rsquo;amistat, 64). Cicer&oacute; no nega la possibilitat d&rsquo;un cas. Per&ograve; ho considera rar. Maragall seria una d&rsquo;aquestes rareses.
    </p><p class="article-text">
        En el llibre que comento, apareix la seva fidelitat a vincles d&rsquo;amistat que considera superiors a les exig&egrave;ncies t&agrave;ctiques de la pol&iacute;tica. Ho manifesta en la confian&ccedil;a dipositada en aquells amb qui va ha coincidit durant la seva pol&iacute;tica. Una confian&ccedil;a de vegades ing&egrave;nua que no sempre va ser corresposta. Amb una actitud de franquesa infreq&uuml;ent, adoptada sovint amb una naturalitat desconcertant. Poc comprensible en un entorn pol&iacute;tic i medi&agrave;tic on predomina una desconfian&ccedil;a sistem&agrave;tica, no sols davant dels adversaris, sin&oacute; especialment davant de socis i col&middot;laboradors.
    </p><p class="article-text">
        El Maragall que es perfila en el llibre exposa idees que semblen emergir novament en all&ograve; que alg&uacute; ha qualificat d&rsquo;un &ldquo;neomaragallisme cr&iacute;tic&rdquo;, on ressonen la seva aposta per la proximitat municipal des d&rsquo;on es pot impulsar el canvi d&rsquo;institucions i pr&agrave;ctiques inadequades en un m&oacute;n en transformaci&oacute; econ&ograve;mica, social i cultural des de finals del segle passat. Qu&egrave; passaria si aquesta recuperaci&oacute; d&rsquo;idees fos acompanyada per la incorporaci&oacute; de les actituds de Maragall que desmentien les observacions critiques d&rsquo;Aza&ntilde;a i de Cicer&oacute;?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pasqual-maragall-deu-anys-despres_132_3407056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2017 06:23:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasqual Maragall, deu anys després]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasqual Maragall, diez años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pasqual-maragall-anos-despues_132_3411669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04d82edd-3a32-4989-87e8-aa42d8205cff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasqual Maragall, diez años después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra política de Maragall ha sido considerable y positiva. Pero quizá ha intentado más de lo que tenía a su alcance. No por ambición personal, sino porque era consciente de que lo que deseaba para quién tenía más cerca -más libertad y más igualdad- era indisociable de lo que era necesario para la gente de todo el mundo</p></div><p class="article-text">
        Maragall abandon&oacute; la escena pol&iacute;tica hace una d&eacute;cada. No fue una salida f&aacute;cil, tras 60&nbsp;a&ntilde;os de presencia activa como opositor a la dictadura, primero, y como actor de primera fila durante 40&nbsp;a&ntilde;os. Maragall no ha pasado desapercibido. Suscit&oacute; grandes adhesiones, ocultas sospechas e irreductibles oposiciones.
    </p><p class="article-text">
        Cinco ensayos de un libro colectivo (<em>Pasqual Maragall: Pensament i acci&oacute;. </em>RBA, Barcelona 2017) se aproxima ahora al personaje a trav&eacute;s de sus textos y de sus actuaciones. Si atendemos a la presunta afirmaci&oacute;n de Chu En Lai de que 150&nbsp;a&ntilde;os era poco tiempo para valorar el impacto de la Revoluci&oacute;n Francesa en la historia mundial, probablemente falte perspectiva para ponderar la influencia de Maragall en su pa&iacute;s. Pero s&iacute; parece posible un primer inventario de sus reflexiones -expresadas en documentos p&uacute;blicos y en notas privadas-, contrastadas con las decisiones que adopt&oacute; como alcalde de Barcelona y como presidente de la Generalitat de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        El inventario en cuesti&oacute;n no es ejercicio f&aacute;cil. Por la abundancia de material y por la variedad de sus facetas. Los autores del libro colectivo nos ofrecen sus visiones de Maragall al que califican de &ldquo;poli&eacute;drico, heterodoxo, inclasificable, antidogm&aacute;tico, complejo, extempor&aacute;neo&rdquo;, etc. Pero reconocen que no pueden tildarlo de contradictorio ni de inconsecuente. Porque reflexiones y actuaciones -con &eacute;xito y resultado desigual- son consistentes en grado sumo, hasta ganarle la fama de tenaz y testarudo en sus ideas y prop&oacute;sitos.
    </p><p class="article-text">
        Se describen en el libro una visi&oacute;n de la pol&iacute;tica como cambio (Fuster-Sobrepere), la amplitud conceptual de su idea de &ldquo;ciudad&rdquo; (Nel.lo) que desborda el municipalismo, la proyecci&oacute;n &ldquo;ib&eacute;rica&rdquo; y &ldquo;europea&rdquo; de su catalanismo (Bellmunt) o las alianzas sociales y c&iacute;vicas que articulan sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (Brugu&eacute;). La realizaci&oacute;n de sus objetivos ha tenido luces y sombras, pero es innegable la coherencia entre reflexiones e iniciativas que se desprende de la relectura de sus textos originales.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un lugar com&uacute;n afirmar que Maragall no encaja en el estereotipo del pol&iacute;tico que suele atribuirse a los actores de la cosa p&uacute;blica. La lectura del libro lo confirma. Por lo menos en dos aspectos que resaltaron dos observadores cualificados porque practicaron la pol&iacute;tica e intentaron analizarla. Me refiero a Manuel Aza&ntilde;a y a Marco Tulio Cicer&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aza&ntilde;a escribi&oacute; lo siguiente: &ldquo;Nada estrecha tanto la mente, apaga la imaginaci&oacute;n y esteriliza el esp&iacute;ritu como la pol&iacute;tica activa y el gobierno. Quiero decir que (en esta actividad) la capacidad del esp&iacute;ritu no se ensancha, ni se ahonda, ni se mejora...&rdquo;. (<em>Memorias de Guerra (1936-39)</em>, vol. II, p. 128. Barcelona, 1978). Una afirmaci&oacute;n no desencaminada teniendo en cuenta el ritmo fren&eacute;tico de la pol&iacute;tica activa, la visi&oacute;n a corto plazo que la preside y el sectarismo y la parcialidad que suelen dominarla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede atribuirse este rasgo a Maragall? Creo que no, si atendemos a la lectura del libro. Su trayectoria es una interacci&oacute;n constante entre ideas y pol&iacute;ticas. En contra de lo afirmado por Aza&ntilde;a, se esfuerza por profundizar, ensanchar y mejorar su perspectiva sobre problemas que detecta y que intenta resolver. En su caso, la pol&iacute;tica activa y la responsabilidad de gobierno no esterilizan la disposici&oacute;n reflexiva. Al contrario. La estimulan, por ejemplo, en el tratamiento de las pol&iacute;ticas de ciudad, en su proyecto de trascender las insuficiencias de los partidos, en su intento de resolver la pendiente articulaci&oacute;n territorial de las Espa&ntilde;as, en su confianza en la coalici&oacute;n entre actores p&uacute;blicos y privados para superar las insuficiencias de un estatalismo que considera agotado, etc.
    </p><p class="article-text">
        La obra pol&iacute;tica de Maragall ha sido considerable y positiva. Pero quiz&aacute; ha intentado m&aacute;s de lo que ten&iacute;a a su alcance. No por ambici&oacute;n personal, sino porque era consciente de que lo que deseaba para qui&eacute;n ten&iacute;a m&aacute;s cerca -m&aacute;s libertad y m&aacute;s igualdad- era indisociable de lo que era necesario para la gente de todo el mundo. &ldquo;Un hombre debe conseguir m&aacute;s de lo que tiene a su alcance. Y si no lo hiciera, &iquest;para qu&eacute; est&aacute; el cielo?&rdquo; (Browning). En un contexto global en la que la democracia y la justicia chocan con enormes obst&aacute;culos, se impon&iacute;a &ldquo;pensar lo que no existe todav&iacute;a, pero que es posible y es mejor&rdquo; (Maragall). Otra manera de expresar que &ldquo;otro mundo es posible&rdquo; y que -pese a errores y obst&aacute;culos- &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reconstruir la ciudad&rdquo; ser&iacute;a tal vez el lema de esta trayectoria. Pero no de una ciudad concreta -la Barcelona cuya redefinici&oacute;n lider&oacute; como alcalde- sino la ciudad entendida como polis, como comunidad pol&iacute;tica democr&aacute;tica que desde finales del siglo XX est&aacute; reclamando una reconstrucci&oacute;n. Porque est&aacute; amenazada por un sistema econ&oacute;mico que corroe los valores de cooperaci&oacute;n y comunidad, indispensables si deseamos evitar su desintegraci&oacute;n social. Una polis en la que las actuales estructuras de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica dejan a la vista su obsolescencia y reclaman su rehabilitaci&oacute;n o incluso su sustituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Maragall fue profundizando en esta reflexi&oacute;n y no en solitario. Se siente &ldquo;caja de resonancia de muchas voces&rdquo;. Con las antenas abiertas a pr&aacute;cticas nuevas. Sin la arrogancia de dictaminar en solitario y confiando en el concurso de una ciudadan&iacute;a comprometida de la que espera iniciativas sociales y econ&oacute;micas renovadoras.
    </p><p class="article-text">
        La reflexi&oacute;n permanente de Maragall desmiente a Aza&ntilde;a. Pero el personaje rompe tambi&eacute;n con otro rasgo atribuido a los pol&iacute;ticos profesionales. Hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os, escribi&oacute; Cicer&oacute;n que &ldquo;las amistades aut&eacute;nticas son muy dif&iacute;ciles de encontrar entre quienes dedican su tiempo a la vida pol&iacute;tica. &iquest;Has encontrado a alguno de ellos que anteponga la promoci&oacute;n de un amigo a la suya? &iquest;O hay alguno que se mantenga fiel a sus amigos cuando les afectan calamidades?&rdquo; (Lelio o sobre la amistad, 64).
    </p><p class="article-text">
        Cicer&oacute;n no niega que se den algunos casos. Pero los considera raros. Maragall ser&iacute;a una de estas rarezas. En el libro que comento, se subraya su fidelidad a v&iacute;nculos de amistad que ha considerado superiores a las exigencias t&aacute;cticas de la pol&iacute;tica. Se trata de una fidelidad manifestada tambi&eacute;n en la confianza depositada en quienes coincidi&oacute; durante su vida pol&iacute;tica. Una confianza a veces ingenua que no siempre encontr&oacute; correspondencia. Con una actitud de franqueza poco frecuente, adoptada a veces con naturalidad desconcertante. Dif&iacute;cilmente comprensible para un entorno pol&iacute;tico y medi&aacute;tico fundado en la desconfianza sistem&aacute;tica, no solo ante los adversarios, sino muy especialmente ante los socios y colaboradores.
    </p><p class="article-text">
        El Maragall que se desprende de la lectura del libro expone ideas que parecen asomar a veces en lo que alguien ha calificado recientemente de un &ldquo;neomaragallismo cr&iacute;tico&rdquo; donde resuenan su apuesta por la proximidad municipal y su urgencia por cambiar instituciones y pol&iacute;ticas inadecuadas para un mundo en profunda transformaci&oacute;n econ&oacute;mica, social y cultural desde finales del pasado siglo. &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si a esta recuperaci&oacute;n de ideas se sumara igualmente la incorporaci&oacute;n de algunas actitudes de Maragall que desment&iacute;an las observaciones de Aza&ntilde;a y Cicer&oacute;n?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pasqual-maragall-anos-despues_132_3411669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasqual Maragall, diez años después]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un bon calculista pel 'Procés']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/bon-calculista-per-proces_132_2287505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">L'independentisme segueix encara sense comptar per ara amb els recursos suficients per consolidar el seu projecte. I no només en l'escenari europeu i internacional. També en l'àmbit intern.</p></div><p class="article-text">
        Les eleccions del 20-D a Catalunya representaran una nova prova d'esfor&ccedil; per al projecte independentista. Els resultats electorals donaran una senyal m&eacute;s sobre la consist&egrave;ncia i la viabilitat del projecte. Probablement una senyal que es prestar&agrave; a diverses interpretacions. Per aquest motiu &eacute;s bo examinar tamb&eacute; altres indicis sobre la fortalesa de l'obstinaci&oacute;. Perqu&egrave; cal interrogar-se sobre la capacitat per calibrar aquesta fortalesa per part dels que condueixen el projecte. Ens val per a aix&ograve; el s&iacute;mil del treball d'arquitectes i enginyers, que compta sempre amb una persona que assumeix la funci&oacute; de calculista d'estructures. Li correspon establir a priori si una determinada estructura podr&agrave; sostenir-se a partir dels recursos disponibles i de les condicions del seu context. Si no calcula adequadament les forces en tensi&oacute; i no sap com compensar-les, la construcci&oacute; projectada pot enfonsar-se.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa semblant es produeix en el desenvolupament d'un projecte pol&iacute;tic. El bon pol&iacute;tic s'assembla al calculista d'estructures. D'estimar la pot&egrave;ncia dels recursos de qu&egrave; disposa i les pressions contr&agrave;ries dels seus adversaris. El dirigent que s'enganya respecte a&nbsp;les seves forces i les dels seus opositors prepara l'esfondrament del seu propi projecte.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;n realistes els c&agrave;lculs del programa independentista? Sense ignorar la import&agrave;ncia de les grans mobilitzacions ciutadanes i d'uns resultats electorals sense precedents, considero que l'independentisme segueix encara sense comptar amb els recursos suficients per consolidar el seu projecte. I no nom&eacute;s en l'escenari europeu i internacional. Tamb&eacute; en l'&agrave;mbit intern.
    </p><p class="article-text">
        Em serveixen d'argument dades recents sobre els desitjos i les expectatives dels ciutadans sobre el Proc&eacute;s. Apareixen en opinions expressades despr&eacute;s de con&egrave;ixer-se els resultats de les eleccions catalanes del 27 de setembre. <a href="http://www.icps.cat/archivos/sondeigs/eleccionscatalanes2015icpscat.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S'inclouen en una enquesta postelectoral de l'ICPS-UAB</a>&nbsp;que se suma a la llarga i acreditada s&egrave;rie desenvolupada per aquest centre universitari de recerca.
    </p><p class="article-text">
        Com es reparteixen els desitjos dels catalans sobre el proc&eacute;s? Desitgen abandonar-lo el 16 per cent dels enquestats. Aspiren a que culmini amb la independ&egrave;ncia catalana el 34 per cent. Per&ograve; prefereixen que conclogui amb un acord per aconseguir m&eacute;s autogovern el 45 per cent dels interrogats. L'aspiraci&oacute; al pacte negociat se situa, doncs, per davant de les dues opcions m&eacute;s radicals.
    </p><p class="article-text">
        L'enquesta desglossa aquests resultats entre els votants de les formacions que van conc&oacute;rrer a les eleccions del 27-S. Els electors de JuntsxSi i de la CUP aspiren a la independ&egrave;ncia en gaireb&eacute; un 80 per cent. Per&ograve; -dada cridanera- un 20 per cent de JuntsxSi i un 15 per cent de la CUP prefereixen la negociaci&oacute;. A l'altre pol, la majoria dels electors del PP -un 60 per cent- desitgen l'abandonament del proc&eacute;s, encara que el 40 per cent restant propugna tamb&eacute; la negociaci&oacute;. Els votants de les altres forces pol&iacute;tiques es pronuncien clara i majorit&agrave;riament per la negociaci&oacute;, inclosos els electors de Ciutadans.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; m&eacute;s significatives s&oacute;n les dades sobre previsions. Al marge dels seus desitjos, &iquest;com creuen els ciutadans que acabar&agrave; el proc&eacute;s? El 17 per cent de la mostra augura que el proc&eacute;s conduir&agrave; a la independ&egrave;ncia de Catalunya. El 21 per cent pronostica l'abandonament del proc&eacute;s. Finalment, un 46 per cent prediu que el desenlla&ccedil; ser&agrave; una negociaci&oacute; amb Espanya. Gaireb&eacute; un 15 per cent de la mostra no s'atreveix a formular un pron&ograve;stic.
    </p><p class="article-text">
        Com es reparteixen aquestes previsions entre els votants de cada for&ccedil;a pol&iacute;tica? A&nbsp;JuntsxS&iacute;, Ciutadans, PSC, CSQP i UDC, els votants pronostiquen majorit&agrave;riament que el proc&eacute;s acabar&agrave; en negociaci&oacute;. Tamb&eacute; preveuen un resultat negociat la majoria dels electors de la CUP, encara que amb esc&agrave;s avantatge sobre els que auguren la independ&egrave;ncia. Nom&eacute;s els electors del PP creuen que s'abandonar&agrave; el proc&eacute;s, per&ograve; a poca difer&egrave;ncia dels qui pronostiquen la negociaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s suggerent aquesta comparaci&oacute; entre desitjos i previsions. L'aspiraci&oacute; a la independ&egrave;ncia, no nom&eacute;s no aconsegueix el suport de la majoria social refor&ccedil;ada requerida per una empresa de tanta envergadura, sin&oacute; que tampoc &eacute;s assistida per una s&ograve;lida convicci&oacute; sobre la seva possibilitat. I &eacute;s cridaner constatar que els votants de tots els partits consideren que la negociaci&oacute; ser&agrave; la sortida m&eacute;s probable. S&oacute;n xifres poc encoratjadores per als promotors de la desconnexi&oacute; a termini fix. S&oacute;n xifres que obliguen a preguntar-se si no hi ha errors de c&agrave;lcul en&nbsp;calibrar les forces disponibles per sostenir un projecte tan imponent com &eacute;s el de la independ&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        En paral&middot;lel, &eacute;s inevitable preguntar-se si aquesta aspiraci&oacute; majorit&agrave;ria a la negociaci&oacute; que es d&oacute;na en l'opini&oacute; catalana troba correspond&egrave;ncia en les majories socials i pol&iacute;tiques que han de decantar-se a Espanya despr&eacute;s de les eleccions del 20-D. Alguna&nbsp;cosa es mour&agrave; en el paisatge pol&iacute;tic espanyol despr&eacute;s dels comicis. Pot ser un primer pas, encara que sigui insuficient per obrir la porta a una negociaci&oacute; immediata com la que s'espera des de Catalunya. De tancar-se, en canvi, la possibilitat d'avan&ccedil;ar per aquest cam&iacute; convertint les expectatives catalanes en il&middot;lusi&oacute; inabastable, el Proc&eacute;s seguir&agrave; alimentant-se amb nous desenganys.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/bon-calculista-per-proces_132_2287505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un bon calculista pel 'Procés']]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un buen calculista para el 'Procés']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/buen-calculista-proces_132_2287500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El independentismo sigue todavía sin contar por ahora con los recursos suficientes para consolidar su proyecto. Y no solo en el escenario europeo e internacional. También en el ámbito interno.</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones del 20-D en Catalunya representar&aacute;n una nueva prueba de esfuerzo para el proyecto independentista. Los resultados electorales dar&aacute;n una se&ntilde;al m&aacute;s sobre la consistencia y la viabilidad del proyecto. Probablemente una se&ntilde;al que se prestar&aacute; a diversas interpretaciones. Por este motivo es bueno examinar tambi&eacute;n otros indicios sobre la fortaleza del empe&ntilde;o. Porque cabe interrogarse sobre la capacidad para calibrar dicha fortaleza por parte de quienes conducen el proyecto. Vale para ello el s&iacute;mil del trabajo de arquitectos e ingenieros. Cuentan siempre con quien asume la funci&oacute;n de calculista de estructuras. Le corresponde establecer a priori si una determinada estructura podr&aacute; sostenerse a partir de los recursos disponibles y de las condiciones de su contexto. Si no calcula adecuadamente las fuerzas en tensi&oacute;n y no sabe c&oacute;mo compensarlas, la construcci&oacute;n proyectada puede venirse abajo.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido se produce en el desarrollo de un proyecto pol&iacute;tico. El buen pol&iacute;tico se asemeja al calculista de estructuras. Debe estimar la potencia de los recursos de que dispone y las presiones contrarias de sus adversarios. El dirigente que se enga&ntilde;a respecto de sus fuerzas y de las de sus opositores prepara el derrumbamiento de su propio proyecto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son realistas los c&aacute;lculos del programa independentista? Sin ignorar la importancia de las grandes movilizaciones ciudadanas y de unos resultados electorales sin precedentes, considero que el independentismo sigue todav&iacute;a sin contar por ahora con los recursos suficientes para consolidar su proyecto. Y no solo en el escenario europeo e internacional. Tambi&eacute;n en el &aacute;mbito interno.
    </p><p class="article-text">
        Me sirven de argumento datos recientes sobre los deseos y las expectativas de los ciudadanos sobre el <em>proc&eacute;s</em>. Aparecen en opiniones expresadas despu&eacute;s de conocer los resultados de las elecciones catalanas del 27 de setiembre. <a href="http://www.icps.cat/archivos/sondeigs/eleccionscatalanes2015icpscat.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se incluyen en una encuesta post-electoral del ICPS-UAB</a>. que se suma a la larga y acreditada serie desarrollada por este centro universitario de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se reparten los deseos de los catalanes sobre el proceso? Desean su abandono el 16 por ciento de los encuestados. Aspiran a que culmine con la independencia catalana el 34 por ciento. Pero prefieren que concluya con un acuerdo para conseguir m&aacute;s autogobierno el 45 por ciento de los interrogados. La aspiraci&oacute;n al pacto negociado se sit&uacute;a, pues, por delante de las dos opciones m&aacute;s radicales.
    </p><p class="article-text">
        La encuesta desglosa estos resultados entre los votantes de las formaciones que concurrieron a las elecciones del 27-S. Los electores de JuntsxSi y de la CUP aspiran a la independencia en casi un 80 por ciento. Pero &ndash;dato llamativo- un 20 por ciento de JuntsxSi y un 15 por ciento de la CUP prefieren la negociaci&oacute;n. En el otro polo, la mayor&iacute;a de los electores del PP &ndash;un 60 por ciento- desean el abandono del proceso, aunque el 40 por ciento restante propugna tambi&eacute;n la negociaci&oacute;n. Los votantes de las dem&aacute;s fuerzas pol&iacute;ticas se pronuncian clara y mayoritariamente por la negociaci&oacute;n, incluidos los electores de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s significativos son los datos sobre previsiones. Al margen de sus deseos, &iquest;c&oacute;mo creen los ciudadanos que terminar&aacute; el proceso? El 17 por ciento de la muestra augura que el proceso conducir&aacute; a la independencia de Catalunya. El 21 por ciento pronostica el abandono del proceso. Finalmente, un 46 por ciento predice que el desenlace ser&aacute; una negociaci&oacute;n con Espa&ntilde;a. Casi un 15 por ciento de la muestra no se atreve a formular un pron&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se reparten estas previsiones entre los votantes de cada fuerza pol&iacute;tica? En JuntsxS&iacute;, Ciudadanos, PSC, CSQP y UDC, los votantes pronostican mayoritariamente que el proceso acabar&aacute; en negociaci&oacute;n. Tambi&eacute;n prev&eacute;n un resultado negociado la mayor&iacute;a de los electores de la CUP aunque con escasa ventaja sobre quienes auguran la independencia. Solo los electores del PP creen que se abandonar&aacute; el proceso, pero a poca diferencia de quienes pronostican la negociaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es sugerente esta comparaci&oacute;n entre deseos y previsiones. La aspiraci&oacute;n a la independencia, no solo no consigue el apoyo de la mayor&iacute;a social reforzada requerida por una empresa de tanta envergadura, sino que tampoco es asistida por una s&oacute;lida convicci&oacute;n sobre su posibilidad. Y es llamativo constatar que los votantes de todos los partidos consideran que la negociaci&oacute;n ser&aacute; la salida m&aacute;s probable. Son cifras poco alentadoras para los promotores de la desconexi&oacute;n a plazo fijo. Son cifras que obligan a preguntarse si no hay errores de c&aacute;lculo al calibrar las fuerzas disponibles para sostener un proyecto tan imponente como es el de la independencia.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, es inevitable preguntarse si esta aspiraci&oacute;n mayoritaria a la negociaci&oacute;n que se da en la opini&oacute;n catalana encuentra correspondencia en las mayor&iacute;as sociales y pol&iacute;ticas que han de decantarse en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de las elecciones del 20-D. Algo va a moverse en el paisaje pol&iacute;tico espa&ntilde;ol despu&eacute;s de los comicios. Puede ser un primer paso, aunque sea insuficiente para abrir la puerta a una negociaci&oacute;n inmediata como la que se espera desde Catalunya. De cerrarse, en cambio, la posibilidad de avanzar por dicho camino convirtiendo las expectativas catalanas en ilusi&oacute;n inalcanzable, el <em>proc&eacute;s</em> seguir&aacute; aliment&aacute;ndose con nuevos desenga&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/buen-calculista-proces_132_2287500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un buen calculista para el 'Procés']]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un voto desde la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/voto-izquierda_132_2468987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Catalunya Sí que es Pot es una opción que sostiene de forma coherente los tres objetivos esenciales de una visión transformadora de nuestra sociedad", asegura Josep M. Vallès, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona y conseller de Justicia durante el primer tripartito con Pasqual Maragall</p></div><p class="article-text">
        Para quienes provienen de la tradici&oacute;n catalana de izquierdas, no es f&aacute;cil la decisi&oacute;n sobre qu&eacute; votar el pr&oacute;ximo 27 de septiembre. Es innegable que estamos ante una cita electoral particularmente compleja y transcendente. Lo es no solo por lo que se ventila para Catalunya y tambi&eacute;n para Espa&ntilde;a. Lo es sobre todo porque forma parte de una competici&oacute;n que desborda el &aacute;mbito peninsular y que se juega simult&aacute;neamente en tres tableros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; tableros se trata? El primero es el que enfrenta alternativas de proyecto econ&oacute;mico: entre quienes piensan que &ndash;tras la aparente superaci&oacute;n de la crisis- ser&aacute; posible regresar a una situaci&oacute;n parecida a la que la precedi&oacute; y quienes sostienen que estamos entrando en una etapa en la que no valdr&aacute;n recetas de un tiempo pasado cuando domin&oacute; un capitalismo de efectos mitigados por ciertos controles p&uacute;blicos. El segundo tablero de juego es el que contrapone a los satisfechos con una democracia representativa m&aacute;s o menos regenerada y quienes intentan explorar nuevos mecanismos de decisi&oacute;n colectiva que no sacrifiquen tan a menudo los valores de igualdad y justicia propios del ideal democr&aacute;tico. Finalmente, el &uacute;ltimo campo de juego es que distingue a los &ldquo;soberanistas&rdquo; ut&oacute;picos y recalcitrantes &ndash;tanto los de las naciones con estado como los de las naciones sin estado- y quienes desean restar protagonismo a todo poder estatal en beneficio de comunidades pol&iacute;ticas que se autogobiernen en todo lo que est&eacute; a su alcance y colaboren entre ellas en todo lo dem&aacute;s y en beneficio de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las tres batallas simult&aacute;neas que &ndash;de una forma o de otra- se est&aacute;n ventilando a escala europea. Y lo har&aacute;n en Catalunya el 27 de setiembre. De ah&iacute; que no sea una jornada para &ldquo;el vot de la teva vida&rdquo;, ni tampoco sea la apoteosis de la &ldquo;lucha final&rdquo;. Ser&aacute; un episodio m&aacute;s en un cambio de ciclo hist&oacute;rico, turbulento y de incierto final, como otros que la humanidad ha experimentado a lo largo de los siglos. En ninguno de los tres tableros se producir&aacute; una victoria clara y definitiva de unos sobre otros. En realidad, estaremos ante una escaramuza parcial en una confrontaci&oacute;n en la que Catalunya es un escenario m&aacute;s. Con ello no quito importancia a los resultados de esta convocatoria electoral. No ser&aacute;n insignificantes. Hay que asumirlos con gran responsabilidad porque constituir&aacute;n un paso m&aacute;s en la evoluci&oacute;n del equilibrio entre las fuerzas que he descrito, aunque no vayan a decantarlo de modo definitivo en ninguna de las tres dimensiones del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto pol&iacute;tico-electoral, &iquest;c&oacute;mo pueden situarse los catalanes que aspiran a la vez a un cambio de modelo socioecon&oacute;mico, a una radicalizaci&oacute;n del proyecto democr&aacute;tico y a una redistribuci&oacute;n territorial del poder que no acepta la &ldquo;pseudo-soberan&iacute;a&rdquo; de unos y otros? En primer lugar, conviene tener en cuenta que los tres objetivos son irrenunciables e indisolubles si se quiere progresar en el respeto a la dignidad y a la igualdad de todas las personas. No hay argumento decisivo que permita aplazar alguno de dichos objetivos en beneficio de otro, porque la renuncia a uno de ellos va en detrimento de los dem&aacute;s. En segundo lugar, est&aacute; claro que tales objetivos requieren bastante tiempo para reforzar su valor ante la conciencia ciudadana y para encontrar los mecanismos &ndash;electorales y no electorales- que permitan movilizarla. Finalmente, hay que considerar que un empe&ntilde;o tan ambicioso y de tan larga duraci&oacute;n reclama la m&aacute;xima acumulaci&oacute;n de recursos y capacidades en lugar de fragmentarlas aunque sea por raz&oacute;n de leg&iacute;timos matices.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las coordenadas que me llevan a dar mi apoyo electoral a Catalunya S&iacute; que es Pot. Es una opci&oacute;n que sostiene de forma coherente los tres objetivos esenciales de una visi&oacute;n transformadora de nuestra sociedad. Se propone trabajar en el robustecimiento de una ciudadan&iacute;a activa y comprometida. Y, finalmente, opta por sumar capacidades, intentando integrarlas m&aacute;s all&aacute; de fronteras aprior&iacute;sticas de cualquier clase. Ya s&eacute; que no hay oferta electoral impecable. Todas &ndash;tambi&eacute;n la que prefiero en esta ocasi&oacute;n- presentan defectos en su discurso, en su t&aacute;ctica o en las figuras que las representan. Pero pienso que Catalunya S&iacute; que es Pot posee dos ventajas sobre las dem&aacute;s. Es m&aacute;s coherente cuando defiende sin jerarqu&iacute;a entre ellos los tres objetivos indispensables para una propuesta socialmente transformadora. Y es la que posee m&aacute;s perspectiva de desarrollo futuro &ndash;en su forma actual o en otras formas-, sea cual sea el resultado de la etapa que se cerrar&aacute; el 27. Porque no estamos ante una carrera de velocidad para los Usain Bolt de la pol&iacute;tica, sino ante una larga marcha de resistencia que nos tocar&aacute; recorrer durante bastante tiempo. En Catalunya, en Espa&ntilde;a y en Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/voto-izquierda_132_2468987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2015 20:25:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un voto desde la izquierda]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El suïcidi assistit de les caixes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/suicidi-assistit-caixes_132_5188643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a621eff2-0d02-4291-99c3-836e2e2207ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El suïcidi assistit de les caixes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desaparició de les caixes és una victòria per als defensors d'un capitalisme financer que ha aconseguit conduir l'economia productiva a un estat de prostració de molt incert pronòstic.</p></div><p class="article-text">
        Amb el projecte de llei de caixes i fundacions banc&agrave;ries en tr&agrave;mit parlamentari, assistim a l'acte final d'un proc&eacute;s: l'extirpaci&oacute; de l'anomalia insuportable que significaven les caixes per al sistema financer internacional. O per als mercats, si es prefereix un llenguatge m&eacute;s can&ograve;nic. La desaparici&oacute; de les caixes &eacute;s una vict&ograve;ria per als defensors d'un capitalisme financer que ha aconseguit conduir l'economia productiva a un estat de prostraci&oacute; de molt incert pron&ograve;stic.
    </p><p class="article-text">
        Fa uns mesos em vaig permetre qualificar aquest dolor&oacute;s proc&eacute;s d'eliminaci&oacute; com la &ldquo;desamortitzaci&oacute; del segle XXI&rdquo;, amb resultats favorables per a uns pocs i perjudicials per a l'inter&egrave;s general. Per&ograve; cal assenyalar que aquest proc&eacute;s ha tingut for&ccedil;a de su&iuml;cidi assistit. &Eacute;s ben sabut que les caixes d'estalvis estaven sotmeses des de feia temps a la deslegitimaci&oacute; p&uacute;blica i l'assetjament institucional per part d'actors financers molt influents en les inst&agrave;ncies europees. En aquesta operaci&oacute; d'assetjament i enderrocament, per&ograve;, va comptar amb l'efica&ccedil; auxili intern de dirigents pol&iacute;tics i de professionals financers. Alguns responsables pol&iacute;tics les van conduir cap a un clientelisme modern del que es van aprofitar especialment promotors immobiliaris i constructors. No nom&eacute;s a escala auton&ograve;mica com s'ha repetit fins a la sacietat. Tamb&eacute; a escala estatal, tal com ha revelat meridianament el fulgurant ascens i l'estrepitosa caiguda de CajaMadrid.
    </p><p class="article-text">
        A aquest clientelisme -de diferent abast i quantia- van contribuir-hi tamb&eacute; una part decisiva dels executius professionals que dirigien algunes caixes. Van menystenir la funci&oacute; social d'aquestes entitats i van intentar imitar pautes d'actuaci&oacute; -incloses les dels seus quantioses retribucions- pr&ograve;pies dels competidors financers que anhelaven la seva desaparici&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En aquest proc&eacute;s d'autodestrucci&oacute; no cal oblidar el paper del regulador. Hi va haver responsabilitats per falta de control en els pol&iacute;tics dels respectius governs. Per&ograve; ha quedat igualment de manifest el paper negatiu del presumpte regulador independent -el Banc d'Espanya- al qual s'atribu&iuml;a tradicionalment un implacable i efica&ccedil; sistema d'inspecci&oacute;, incrustat en les mateixes entitats. El fet &eacute;s que aquest sistema no va poder o no va voler controlar les pulsions autodestructives de les caixes i va permetre que persistissin fins a la seva letal consumaci&oacute;. Em pregunto si aquest episodi pot ser tamb&eacute; una lli&ccedil;&oacute; interessant per als qui segueixen proclamant la superioritat incontestable d'aquests &ograve;rgans de regulaci&oacute; i de control, alliberats de les responsabilitats democr&agrave;tiques.
    </p><p class="article-text">
        Autodestrucci&oacute;, eutan&agrave;sia o su&iuml;cidi assistit, el resultat &eacute;s ja irreversible.
    </p><p class="article-text">
        El paisatge financer del pa&iacute;s ha donat un tomb. I no precisament en benefici dels que han acabat pagant la factura del dany causat: contribuents en general, honestes iniciatives ben&egrave;fiques i culturals que rebien el suport de les caixes, petites o mitjanes empreses locals solvents que obtenien la seva assist&egrave;ncia financera i constitu&iuml;en teixit productiu i social.
    </p><p class="article-text">
        El dany &eacute;s, doncs, profund i durador. No nom&eacute;s pel cost immediat de les injeccions de diners p&uacute;blics per mantenir provisionalment unes entitats que seran lliurades als mercats. Tamb&eacute; perqu&egrave; s'assumir&agrave; a mitj&agrave; i llarg termini un important cost quan es comprovi que la funci&oacute; social de les caixes -encara lesionada de vegades per decisions arbitr&agrave;ries- no trobar&agrave; ara substituci&oacute; en unes administracions p&uacute;bliques sotmeses a sever&iacute;ssimes cures d'aprimament per satisfer tamb&eacute; als insaciables mercats. I molt menys trobar&agrave; compensaci&oacute; en les entitats financeres privades que es faran amb els residus de les seves extintes competidores.
    </p><p class="article-text">
        En aquest episodi final d'una lamentable hist&ograve;ria, Brussel&middot;les i l'anomenada troica -un poder sense rostre tan omin&oacute;s i amena&ccedil;ador com el de les novel&middot;les de Lovecraft- han exigit la rendici&oacute; incondicional dels &uacute;ltims i comptats defensors de la cultura social de les caixes. Segons sembla, per la troica la submissi&oacute; al model mercantil ha de ser total i absoluta, sense possibilitat de protegir un petit reducte de control ciutad&agrave; i aplicaci&oacute; social dels seus beneficis. Els pron&ograve;stics s&oacute;n clarament negatius per als &uacute;ltims resistents en aquesta batalla sense quarter.
    </p><p class="article-text">
        Podria haver estat d'una altra manera? Els contrafactuals hist&ograve;rics s&oacute;n sempre arriscats. Per&ograve; caldria preguntar ing&egrave;nuament per qu&egrave; no es va procurar mobilitzar el suport ciutad&agrave; si es pretenia la defensa de les caixes en base al seu car&agrave;cter social. Probablement perqu&egrave; s'havia produ&iuml;t ja la rendici&oacute; ideol&ograve;gica d'una part dels gestors de les caixes en considerar els ciutadans simples clients de les seves entitats i no actors i aliats en la defensa d'un model financer amb objectius socials. Potser tamb&eacute; per la consci&egrave;ncia d'haver tra&iuml;t la confian&ccedil;a ciutadana en actuacions massa allunyades de l'exigible rigor professional. La dada &eacute;s que haver basat tota la seva estrat&egrave;gia de defensa en el suposat suport d'elits tan compromeses amb els seus adversaris era incoherent i estava condemnat al frac&agrave;s, un frac&agrave;s consumat ara en una norma que es convertir&agrave; en el certificat legal d'un su&iuml;cidi assistit.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/suicidi-assistit-caixes_132_5188643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2013 00:23:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El suïcidi assistit de les caixes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El suicidio asistido de las cajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/suicidio-asistido-cajas_132_5188639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a621eff2-0d02-4291-99c3-836e2e2207ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El suicidio asistido de las cajas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desaparición de las cajas es una victoria para los defensores de un capitalismo financiero que ha conseguido conducir la economía productiva a un estado de postración de muy incierto pronóstico.</p></div><p class="article-text">
        Con el proyecto de ley de cajas y fundaciones bancarias en tr&aacute;mite parlamentario, asistimos al acto final de un proceso: la extirpaci&oacute;n de la anomal&iacute;a insoportable que significaban las cajas para el sistema financiero internacional. O para <em>los mercados</em>, si se prefiere un lenguaje m&aacute;s can&oacute;nico. <strong>La desaparici&oacute;n de las cajas es una victoria para los defensores de un capitalismo financiero</strong> que ha conseguido conducir la econom&iacute;a productiva a un estado de postraci&oacute;n de muy incierto pron&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses me permit&iacute; calificar este doloroso proceso de eliminaci&oacute;n como la <strong>&ldquo;desamortizaci&oacute;n del siglo XXI&rdquo;</strong>, con resultados favorables para unos pocos y perjudiciales para el inter&eacute;s general. Pero hay que se&ntilde;alar que dicho proceso ha tenido bastante de suicidio asistido. Es bien sabido que las cajas de ahorros estaban sometidas desde hac&iacute;a tiempo a la deslegitimaci&oacute;n p&uacute;blica y al acoso institucional por parte de actores financieros muy influyentes en las instancias europeas. En esta operaci&oacute;n de acoso y derribo, sin embargo, cont&oacute; con el eficaz auxilio interno de dirigentes pol&iacute;ticos y de profesionales financieros. Algunos responsables pol&iacute;ticos las condujeron hacia un clientelismo moderno del que se aprovecharon especialmente promotores inmobiliarios y constructores. No s&oacute;lo a escala auton&oacute;mica como se ha repetido hasta la saciedad. Tambi&eacute;n a escala estatal, tal como han revelado meridianamente el fulgurante ascenso y la estrepitosa ca&iacute;da de CajaMadrid.
    </p><p class="article-text">
        A este clientelismo &ndash;de diferente alcance y cuant&iacute;a- contribuyeron tambi&eacute;n una parte decisiva de los ejecutivos profesionales que dirig&iacute;an algunas cajas. <strong>Menospreciaron la funci&oacute;n social</strong> de dichas entidades e intentaron imitar pautas de actuaci&oacute;n &ndash;incluidas las de sus cuantiosas retribuciones- propias de los competidores financieros que anhelaban su desaparici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso de autodestrucci&oacute;n no hay que olvidar el papel del regulador. Hubo responsabilidades por falta de control en los pol&iacute;ticos de los respectivos gobiernos. Pero ha quedado igualmente de manifiesto el rol negativo del<strong> presunto regulador independiente</strong> &ndash;el Banco de Espa&ntilde;a- al que se atribu&iacute;a tradicionalmente un implacable y eficaz sistema de inspecci&oacute;n, incrustado en las propias entidades. El hecho es que dicho sistema no pudo o no quiso controlar las pulsiones autodestructivas de las cajas y permiti&oacute; que persistieran hasta su letal consumaci&oacute;n. Me pregunto si este episodio podr&aacute; ser tambi&eacute;n una lecci&oacute;n interesante para quienes siguen proclamando la superioridad incontestable de estos &oacute;rganos de regulaci&oacute;n y de control, <em>liberados </em>de las responsabilidades democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Autodestrucci&oacute;n, eutanasia o suicidio asistido, el resultado es ya irreversible.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje financiero del pa&iacute;s ha dado un vuelco. Y no precisamente en beneficio de quienes han acabado pagando la factura del da&ntilde;o causado: contribuyentes en general, honestas iniciativas ben&eacute;ficas y culturales que recib&iacute;an el apoyo de las cajas, peque&ntilde;as o medianas empresas locales solventes que obten&iacute;an su asistencia financiera y constitu&iacute;an tejido productivo y social.
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o es, pues, profundo y duradero. No solo por el coste inmediato de las inyecciones de dinero p&uacute;blico para mantener provisionalmente unas entidades que van a ser entregadas a los mercados. Tambi&eacute;n porque se asumir&aacute; a medio y largo plazo un importante coste cuando se compruebe que la funci&oacute;n social de las cajas &ndash;aunque lesionada a veces por decisiones arbitrarias- no va a encontrar ahora sustituci&oacute;n en unas administraciones p&uacute;blicas  sometidas a sever&iacute;simas curas de adelgazamiento para satisfacer tambi&eacute;n a los insaciables mercados. Y mucho menos va a encontrar compensaci&oacute;n en las entidades financieras privadas que se har&aacute;n con los residuos de sus extintas competidoras.
    </p><p class="article-text">
        En este episodio final de una lamentable historia, Bruselas y la llamada troika &ndash;un poder sin rostro tan ominoso y amenazador como el de las novelas de Lovecraft- han exigido la rendici&oacute;n incondicional de los &uacute;ltimos y contados defensores de la cultura social de las cajas. Seg&uacute;n parece, para la troika la sumisi&oacute;n al modelo mercantil ha de ser total y absoluta, sin posibilidad de resguardar un peque&ntilde;o reducto de control ciudadano y aplicaci&oacute;n social de sus beneficios. Los pron&oacute;sticos son claramente negativos para los &uacute;ltimos resistentes en esta batalla sin cuartel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pudo haber sido de otro modo?</strong> Los contrafactuales hist&oacute;ricos son siempre arriesgados. Pero cabr&iacute;a preguntarse ingenuamente por qu&eacute; no se procur&oacute; movilizar el apoyo ciudadano si se pretend&iacute;a la defensa de las cajas en base a su car&aacute;cter social. Probablemente porque se hab&iacute;a producido ya la rendici&oacute;n ideol&oacute;gica de una parte de los gestores de las cajas al considerar a los ciudadanos como simples clientes de sus entidades y no como actores y aliados en la defensa de un modelo financiero con objetivos sociales. Quiz&aacute; tambi&eacute;n por la conciencia de haber traicionado la confianza ciudadana en actuaciones demasiado alejadas del exigible rigor profesional. El dato es que haber basado toda su estrategia de defensa en el supuesto apoyo de elites tan comprometidas con sus adversarios era incoherente y estaba condenado al fracaso, un fracaso consumado ahora en una norma que se convertir&aacute; en el certificado legal de un suicidio asistido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/suicidio-asistido-cajas_132_5188639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2013 19:25:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El suicidio asistido de las cajas]]></media:title>
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