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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Rovira]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_rovira/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Rovira]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Amnistía, por favor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amnistia-favor_129_10603033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98c86242-75d5-42cb-aa45-7335c016b81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La consellera de Justicia, Derechos y Memoria, Gemma Ubasart, el senador de ERC Joan Queralt y el constitucionalista Joan Ridao, en un acto de Amnistia i Llibertat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La amnistía no es inconstitucional, ni aquí ni en nuestro entorno. Hay momentos en los que la democracia y la Constitución necesitan disponer de medidas excepcionales para normalizar la convivencia</p></div><p class="article-text">
        Hab&eacute;is colocado la amnist&iacute;a en un plano equivocado y, si no sincronizamos los relojes, no podremos entendernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, &iquest;qu&eacute; puedo decir sobre esta cuesti&oacute;n que no se haya dicho o que no se vuelva a decir? Llevamos m&aacute;s de una d&eacute;cada cavando trincheras, discutiendo, votando, odiando y amando, construyendo por un lado y denunciando por otro una ficci&oacute;n, un <em>proc&eacute;s</em> fabricado para forzar una negociaci&oacute;n y que socialmente nos ha partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, cerremos los ojos un instante para que la luz de las pantallas no deslumbre y pensemos hasta qu&eacute; punto se est&aacute;n exagerando los peligros y consecuencias del <em>proc&eacute;s</em>, porque en esto consiste el fanatismo, en exagerar los peligros y consecuencias para generar miedo; no por locura, sino por odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; duda cabe? El <em>proc&eacute;s</em> fue un movimiento pac&iacute;fico. Claro que se han cometido delitos e irregularidades, de lo contrario no estar&iacute;amos aqu&iacute;, pero no nos enga&ntilde;emos: en el <em>proc&eacute;s</em> no ha habido heridos, ni grandes destrozos, ciertamente se han hecho muchas declaraciones estramb&oacute;ticas, eso s&iacute;, y manifestaciones millonarias y consultas fantasiosas y votaciones parlamentarias prohibidas y seguramente se ha desviado dinero p&uacute;blico para pagarlas. Esto ya es mucho, pero no ha pasado de ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad alguien con el reloj sincronizado puede pensar en privado que la declaraci&oacute;n rid&iacute;cula de independencia que dur&oacute; unos segundos (hasta el presidente del Gobierno tuvo que preguntar por carta si realmente se hab&iacute;a producido) o una votaci&oacute;n en centros particulares y con urnas de cart&oacute;n constituy&oacute; un riesgo para la integridad del sistema, que fue un intento factible de golpe de Estado y que sus protagonistas realmente lo que quisieron es acabar con &eacute;l? &iquest;Que, aunque algunos sean eurodiputados amparados por la justicia de varios pa&iacute;ses europeos, son golpistas peligrosos que tienen que ir a la c&aacute;rcel para que no se repita la farsa?
    </p><p class="article-text">
        Por favor, para la pr&oacute;xima gran cena, que el Congreso apruebe una amnist&iacute;a razonable, concreta, que justifique debidamente la diferencia de trato que la realidad justifica. Un acuerdo parcial, provisional, para ir tirando, como siempre, pero acuerdo al fin. No una capitulaci&oacute;n, ni una victoria, ni una entrega, porque ahora las dos partes saben que el otro existe de verdad, que no es un espejismo fruto de la manipulaci&oacute;n, que de Espa&ntilde;a no se va nadie, pero tambi&eacute;n que para convivir en libertad y defender la igualdad es necesario reconocer las diferencias, no privilegios, sino las diferencias que hacen significativas a Catalu&ntilde;a, Madrid, Andaluc&iacute;a&hellip; y que exigen tratos jur&iacute;dicos distintos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro que no son decisiones f&aacute;ciles, pero son muy necesarias y, sin duda, como estamos viendo, van a doler, porque los conflictos dentro de las fronteras son m&aacute;s complicados, m&aacute;s pasionales que los externos. Aunque esta vez tenemos algo de suerte. Por ahora el conflicto no es religioso, ni de valores, ni de clases; simplemente es, nada m&aacute;s y nada menos, de intereses: &iquest;qui&eacute;n tiene la competencia, el poder para administrar y recaudar impuestos?, &iquest;qui&eacute;n la tiene para decidir la lengua y c&oacute;mo educa a sus hijos?, &iquest;qui&eacute;n quiere recuperar la idea rom&aacute;ntica, hace mucho tiempo superada, que identifica la naci&oacute;n con el Estado?
    </p><p class="article-text">
        Ni guerra cultural ni de valores, simplemente una muy encarnizada disputa, que dura ya demasiado, sobre cu&aacute;nto manda cada uno en la casa. Estar&eacute;is de acuerdo en que, visto as&iacute;, con una razonable amnist&iacute;a el conflicto puede resolverse por otra temporada.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo encontrar la palabra que facilite el acuerdo, la palabra que consiga terminar con este agotador asunto y nos ocupemos m&aacute;s de la realidad que estamos viviendo, de las cosas que est&aacute;n pasando, de la incertidumbre y el miedo que avanzan de la mano y nos est&aacute;n conduciendo por el camino equivocado?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso siempre es el m&aacute;s dif&iacute;cil. Hay que convencerse de la necesidad y posibilidad de un acuerdo, superar la cerraz&oacute;n y comprometerse con la legalidad constitucional vigente. Sin este compromiso no hay acuerdo posible.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iexcl;ay!, ya los escucho de nuevo: &iexcl;Igualdad!, gritan del otro lado. &iquest;Igualdad respecto a qu&eacute;?, les pregunto. Porque el imperio de la ley, legislar, y de eso se trata, precisamente consiste en establecer diferencias, en hacer distinciones, en fin, en regular de forma diferente lo que es diferente, y esto es lo que se pretende con la ley org&aacute;nica de amnist&iacute;a. La igualdad llevada al l&iacute;mite es el infierno. Para ser libre hay que ser diferente.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, el derecho a la igualdad de los art&iacute;culos 14 de la Constituci&oacute;n tambi&eacute;n nos defiende de la uniformidad, del caf&eacute; para todos, porque todos somos iguales, pero no somos lo mismo. El imperio de la Ley no quiere decir que a todos y en cualquier circunstancia se nos tenga que aplicar siempre  la misma norma. La justicia, con su elevada y vacilante espada, tambi&eacute;n defiende &ldquo;el darle a cada uno lo suyo, lo que realmente le corresponde&rdquo;. Claro que la amnist&iacute;a y el indulto modifican los efectos de las sentencias y crean tratos desiguales que la ley org&aacute;nica deber&aacute; justificar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos son las medidas de gracia reconocidas en los sistemas democr&aacute;ticos: el indulto y la amnist&iacute;a. Dos herramientas con diferentes propiedades tanto formales como materiales y que no est&aacute;n para lo mismo; la diferencia no es solo de grado, como se ha dicho, sino de naturaleza, cualitativa, en palabras del Tribunal Constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amnist&iacute;a es una potestad legislativa que suele justificarse por razones sociales y pol&iacute;ticas, mientras que el indulto es una competencia del Gobierno basada en el perd&oacute;n. El indulto perdona al delincuente el cumplimiento de la pena, pero no exonera el delito. La amnist&iacute;a, por el contrario, no perdona nada &ndash;puede afectar a conductas que ni siquiera han sido objeto de juicio&ndash;, ni produce ni promueve el olvido de unos hechos penal y administrativamente perseguibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La finalidad de la amnist&iacute;a es dispensar la aplicaci&oacute;n de la ley general, o exonerar de la responsabilidad penal, civil y administrativa, a determinadas conductas y hechos a tenor de las circunstancias en las que se produjeron y los efectos que provocaron, y ello en defensa de otros bienes constitucionales como el inter&eacute;s y la paz social, la convivencia, en definitiva, el reencuentro y la reconciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ni la amnist&iacute;a ni el indulto enmiendan el trabajo de los jueces, ni afectan su independencia o el principio de divisi&oacute;n de poderes conforme al cual corresponde a los jueces en exclusiva la atribuci&oacute;n de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. El indulto y la amnist&iacute;a no cuestionan las decisiones judiciales que con ella ven sus efectos modificados. No juzgan nada ni ejecutan lo juzgado, ni anulan las actuaciones judiciales. La amnist&iacute;a lo que hace es excepcionar la aplicaci&oacute;n de las normas ordinarias a determinados hechos por los efectos sociales y pol&iacute;ticos reales que se han producido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amnist&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; sometida al imperio de la ley, al principio de legalidad e igualdad y de reserva de ley org&aacute;nica. Solo el legislador constitucional es competente para otorgarla y fundamentarla y a la justicia le corresponde controlar que ha respetado los procedimientos, los derechos fundamentales y los valores y principios constitucionales. Es un instituto, como lo denomina el TC, para hacer justicia material al tener en cuenta circunstancias pol&iacute;ticas y sociales que un tribunal no puede tener en cuenta en su totalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos tipos de amnist&iacute;as y no todos parten de denunciar el sistema anterior, ni siempre conllevan juicios de valor sobre el sistema o los poderes bajo los que se produjeron los hechos. En ocasiones afectan solo a la pena, en otras, incluso a la norma en la que se fundamentaron o tiene efectos derogatorios retroactivos legales. Unas borran el delito, otras solo la sanci&oacute;n y sus efectos, incluso la ley en la que se sustentaron; en fin, que la amnist&iacute;a no deja de serlo por tener efectos m&aacute;s limitados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entendernos, la amnist&iacute;a no es inconstitucional, lo sabemos. Ni aqu&iacute;, ni en el constitucionalismo de nuestro entorno &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser si no? Hay momentos en los que la democracia y la Constituci&oacute;n necesitan disponer de medidas excepcionales para normalizar la convivencia y para eso est&aacute;. La amnist&iacute;a es una herramienta pol&iacute;tica, una facultad que la propia constituci&oacute;n reconoce al poder legislativo para abordar conflictos sociales y pol&iacute;ticos que la aplicaci&oacute;n de la ley general no llega, o no es capaz de solucionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son los hechos y sus efectos, la realidad, la que debe justificar la aplicaci&oacute;n de esta medida de gracia. Con ella no se rompe nada, al contrario, se recogen en los ordenamientos constitucionales precisamente para unir aquello que social y pol&iacute;ticamente se ha roto. El indulto y la amnist&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute;n para hacer justicia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podemos renunciar a reconocer la existencia constitucional de una medida de gracia como esta, podemos prescindir de una herramienta que permite asegurar el sistema, defender la constituci&oacute;n en casos muy excepcionales? Negar la posibilidad constitucional de aplicar estas herramientas es desarmar al Estado de Derecho ante situaciones que ponen en peligro la efectividad de nuestros derechos m&aacute;s fundamentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se repite con el &aacute;nimo de convertirlo en verdad, que la ley de amnist&iacute;a es un fraude, que el Congreso carece de legitimidad para aprobar una ley org&aacute;nica de amnist&iacute;a &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; porque no se ha defendido en la campa&ntilde;a electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entendernos, &iquest;se quiere decir que m&aacute;s de la mitad de los diputados al Congreso carecen de legitimidad para aprobar una ley org&aacute;nica porque no la defendieron en campa&ntilde;a. &iquest;O solo se cuestiona la legitimidad en este caso?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; sentido tiene, a estas alturas, dar valor de cosa juzgada a los discursos y programas de una campa&ntilde;a electoral. Sabemos de sobra que las campa&ntilde;as y programas electorales est&aacute;n dominados por la voluntad de poder. Que son publicidad, cuyo objetivo es construir un relato para ganar votos. Que son discursos y programas llenos de esl&oacute;ganes y chismes redactados para impactar y por eso destacan por su artificialidad, su contingencia, no tienen misterio y muy poca magia y sus contenidos en gran medida son intercambiables y modificables seg&uacute;n el d&iacute;a y lugar, incluso entre partidos para que puedan ser consumidos por la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho que se apag&oacute; el fuego del campamento (Han), los discursos electorales incluso para los propios electores han dejado de ser vinculantes, carecen de toda pretensi&oacute;n de verdad. Consisten en decir a la gente lo que quiere o&iacute;r y no lo que tiene derecho a saber.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, cuando dicen que el gobierno y los diputados y senadores que la votan no est&aacute;n legitimados, &iquest;de verdad quieren decir que no pueden hacerlo, que los diputados que no digan antes lo que van a hacer debieran ser &ldquo;revocados&rdquo; ?, &iquest;Qu&eacute; no tienen poder incluso para equivocarse, que hay un vicio de inconstitucionalidad por falta de correspondencia entre lo defendido en campa&ntilde;a y lo votado en el congreso? No, no es as&iacute;, los diputados y senadores no est&aacute;n sujetos a ninguna clase de mandato imperativo, tampoco de sus electores porque representan a todo el cuerpo electoral (art. 67.2)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fraude&rdquo;, dicen. Cuestionan la legitimidad y por tanto la legalidad de un gobierno democr&aacute;tico v&aacute;lidamente elegido y de un congreso v&aacute;lidamente constituido porque sus componentes no dijeron lo que tendr&iacute;a que haberse dicho. Si es esto lo que quieren decir, cuidado, porque la sobreactuaci&oacute;n es demostraci&oacute;n de debilidad y generalmente esta movida por el resentimiento.
    </p><p class="article-text">
        En fin, no podemos seguir negando el presente, hay que actuar, hay que decidir, que no pasen de largo m&aacute;s horas, d&iacute;as, quiz&aacute; incluso a&ntilde;os. Qu&eacute; duda cabe, si se analizan bien sus propiedades, una amnist&iacute;a razonable es una buena oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, habr&aacute; que aguantar la presi&oacute;n y decidir, porque en esto consiste la pol&iacute;tica, teniendo muy en cuenta que nuestro principal enemigo es el escepticismo, la creencia de que no hay remedio, porque los hay, aunque parciales, temporales. El hambre es el mejor cocinero.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amnistia-favor_129_10603033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Oct 2023 20:36:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amnistía, por favor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡No es justo!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/justo_129_5177136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7c2fbb4-cd05-4e04-8c64-53f2a83caa4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada del libro &#039;No es justo&#039; (Catarata), de Antonio Rovira."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estamos en un periodo constituyente, ante un cambio de ciclo.   Estamos  en un tiempo de transición, postmoderno, que se adentra en la    diversidad y en cierto modo en la oscuridad"</p></div><p class="article-text">
        Fragmento de la introducci&oacute;n del libro '&iexcl;No es justo!' (Los libros de la Catarata), de Antonio Rovira, que se puede leer &iacute;ntegra <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/justo_6_194290576.html#intro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p><div class="list">
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        Los momentos en los que vivimos exigen, quiz&aacute; m&aacute;s que nunca, un reforzamiento de los mecanismos de control de la eficiencia y de la responsabilidad para poner freno al caciquismo de la funci&oacute;n p&uacute;blica que permanentemente nos ha acompa&ntilde;ado. La burocracia siempre ha sido uno de nuestros problemas, entre otras cosas porque oculta y facilita la corrupci&oacute;n; cuanta m&aacute;s burocracia, m&aacute;s corrupci&oacute;n y, sin embargo, contin&uacute;an los procedimientos anticuados de selecci&oacute;n de nuestros funcionarios que no garantizan el m&eacute;rito ni la capacidad ni la igualdad, y lo m&aacute;s grave es que una vez nombrados realmente solo responden ante ellos mismos, siendo, en la mayor parte de los casos, inamovibles hasta la edad de jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase, casi nunca dimiten: ni por la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica, ni por la incompetencia, ni por los errores de bulto que vosotros ten&eacute;is que pagar ni por la patente ineficacia en atajar los males que nos hab&iacute;amos propuesto resolver. La trama institucional y nuestro corporativismo ayudan a que puedan gozar de una eterna impunidad a pesar del tremendo dolor que provoca su incompetencia.
    </p><p class="article-text">
        Un dirigente pol&iacute;tico en Galicia presum&iacute;a p&uacute;blicamente de haber dado trabajo en el sector p&uacute;blico a 150 personas sin valorar otros m&eacute;ritos que la cercan&iacute;a, la confianza y la proximidad ideol&oacute;gica o familiar; mientras tanto, me consta, muchos de vosotros, incluso los mejores expedientes, est&aacute;is buscando con gran esfuerzo un lugar donde poder demostrar por primera vez de lo que sois capaces.
    </p><p class="article-text">
        Los poderes de los que tanto he hablado no est&aacute;n respondiendo a las exigencias del momento. El sistema est&aacute; averiado, viejo, influenciable en los grandes casos. Y tened mucho cuidado porque est&aacute;is en un pa&iacute;s de envidiosos y no hay nada m&aacute;s terrible que la envidia activa, que los profesionales de la envidia, que tambi&eacute;n lo son de la mediocridad.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que vivimos en una sociedad en la que est&aacute; mal visto que las cosas nos vayan bien. El envidioso, con esa sonrisa de hiena que le caracteriza, pasa por la vida sin dejar m&aacute;s huella que sus constantes intentos para hacer de menos a los dem&aacute;s e intentar excluir, y si puede destruir, a quienes ponen en evidencia su mezquindad. El envidioso desea algo que no posee y, para conseguirlo, paraliza el progreso condenando el talento y el &eacute;xito ajeno. Es un profesional de la difamaci&oacute;n, se pasa la vida adiestr&aacute;ndose para da&ntilde;ar la reputaci&oacute;n del otro haciendo circular rumores falsos para perjudicar la fama o el prestigio de una persona por la sencilla raz&oacute;n de que &eacute;l sabe que nunca la tendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la envidia es el combustible de la codicia, porque la corrupci&oacute;n es una cuesti&oacute;n mental, es el miedo el que hace que se les vaya la cabeza y les impulse sin freno a acumular dinero y posesiones obsesivamente en busca de la seguridad. Hacerse rico como sea, para ser alguien, para salvarse, quiz&aacute;, de su propia mediocridad. Gente que tiene miedo a vivir en el mundo si no es rodeado de dinero, para sentirlo controlado. Pero el m&aacute;s armado siempre es el m&aacute;s cobarde. Estamos construyendo una sociedad enferma dominada por la envidia, el miedo y la prisa, porque el miedo siempre tiene prisa.
    </p><p class="article-text">
        El codicioso es d&eacute;bil, inseguro, le atemoriza el porvenir, le falta coraje para vivir decentemente junto a los dem&aacute;s y para asegurarse la vida, todo lo que pueda hacer es poco. Todo este miedo y su consecuencia, la envidia, ha instaurado un clima de impunidad, sobre todo con el dinero y el poder pol&iacute;tico, que alimenta un desenfreno que lo envuelve todo y supera con facilidad a los polic&iacute;as y jueces encargados de investigarlo, perseguirlo y castigarlo.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un pa&iacute;s debilitado, con una atm&oacute;sfera de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y financiera que fomenta la desconfianza y aumenta el autoritarismo, y &iquest;qui&eacute;n va a invertir y a vivir en un pa&iacute;s as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Para disolver el problema, declaran en las tribunas: no todos los pol&iacute;ticos son corruptos (envidiosos, inseguros). &iexcl;Solo faltar&iacute;a! Pero, en estos momentos, m&aacute;s de 1.000 cargos pol&iacute;ticos est&aacute;n imputados por asuntos de corrupci&oacute;n y parece que no es necesario que todos los pol&iacute;ticos sean delincuentes para que este n&uacute;mero sea ya muy preocupante, alarmante y sobre todo vergonzoso. &ldquo;La corrupci&oacute;n ya no es un problema de conductas individuales, es estructural a un sistema que ha cerrado la pol&iacute;tica a la sociedad y ha creado una espesa casta pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y medi&aacute;tica que se siente impune y que lo est&aacute; contaminando todo. [...] En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la corrupci&oacute;n es sist&eacute;mica, es un problema estructural. Solo si se reforma el sistema se podr&aacute; afrontar&rdquo;. Pero no solo existe la gran corrupci&oacute;n, tambi&eacute;n tenemos la peque&ntilde;a. En la actualidad peque&ntilde;os ayuntamientos tienen fundaciones con Centros de Estudio que han recibido durante a&ntilde;os cientos de miles de euros de otras instituciones y empresas sin que nadie lo controle.
    </p><p class="article-text">
        Aunque conviene precisar que cuando hablamos de la corrupci&oacute;n como problema no nos referimos tanto a la Administraci&oacute;n y a los funcionarios; la corrupci&oacute;n a la que nos referimos especialmente es de la pol&iacute;tica o de las finanzas, que est&aacute; relacionada directamente con ella. Porque, como han puesto de relieve los &uacute;ltimos estudios, nuestro pa&iacute;s se sustenta en una buena consideraci&oacute;n de nuestra Administraci&oacute;n, &iquest;no es as&iacute;? Una Administraci&oacute;n p&uacute;blica que tiene que mejorar en eficiencia y profesionalidad, pero polic&iacute;as, profesores, m&eacute;dicos y enfermeras, celadores, bomberos, militares y periodistas, en general, son/somos gente honrada; una Administraci&oacute;n, me atrevo a asegurar, poco eficiente, pero casi decente en la que la &ldquo;mordida&rdquo; es la excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la casta pol&iacute;tica y financiera se han apropiado del Estado. El empresario ha sustituido al pol&iacute;tico y su codicia ha roto todos los frenos, todos los controles y la maquinaria se est&aacute; rompiendo. Casi nadie se cree ya la propaganda y se est&aacute; llegando al l&iacute;mite, porque somos conscientes de que la gesti&oacute;n que se haga de la pol&iacute;tica y de la econom&iacute;a afecta muy directamente a nuestros m&aacute;s esenciales derechos: salud, educaci&oacute;n, justicia, seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a ver con mucha claridad que la actitud de las &eacute;lites me afecta a m&iacute;, que la pol&iacute;tica afecta a todos y pol&iacute;tica es lo que uno hace con los dem&aacute;s; por eso rehusar hacer pol&iacute;tica tambi&eacute;n es una manera sospechosa, enga&ntilde;osa, cuando no vergonzosa, de ocultar la que se est&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo del pol&iacute;tico es darnos un presente y un futuro, y en esta democracia de baja intensidad, como la califica Carlos de Cabo, ya no sabemos ni qui&eacute;nes somos. Por eso, si queremos seguir conviviendo en democracia est&aacute; llegando el momento de cambiar el paso y perder este miedo tan humano que convierte a la gente en reba&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es momento de cambiar, de avanzar, porque si no se avanza se desaparece y el cambio siempre lo hacen los que m&aacute;s lo necesitan, y la necesidad siempre viene acompa&ntilde;ada de los descubrimientos: la rueda, el alfabeto, la navegaci&oacute;n, los molinos, y ahora los rascacielos, el m&oacute;vil, la inform&aacute;tica, la web, Twitter, la computaci&oacute;n en la nube y la marcha continua. A vuestra generaci&oacute;n no le falta trabajo porque conseguir&eacute;is una biolog&iacute;a y una medicina con la precisi&oacute;n de la f&iacute;sica y trasformar&eacute;is la econom&iacute;a en una ciencia exacta.
    </p><p class="article-text">
        Descubrimientos que nos deslumbran y revolucionan nuestras vidas, provocando cambios sociales que nos cuesta incluso imaginar. Pero recordad que no debemos intentar cambiarlo todo porque entonces podemos quedarnos sin nada. Los revolucionarios &ndash;dec&iacute;a Val&eacute;ry&ndash; nos proponen hacer en dos d&iacute;as la obra de a&ntilde;os y el resultado es que deshacen, en uno, la obra de siglos. Lo que necesitamos es un cambio en profundidad y el cambio siempre lo impulsan los que no est&aacute;n bien, los que nos atrevemos a decir &iexcl;no!
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un periodo constituyente, ante un cambio de ciclo. Estamos en un tiempo de transici&oacute;n, postmoderno, que se adentra en la diversidad y en cierto modo en la oscuridad. No hay solo una crisis econ&oacute;mica de la que dicen que estamos saliendo, pero a nuestra costa. No os enga&ntilde;&eacute;is, hay una crisis de confianza en el sistema democr&aacute;tico, hay un cambio de civilizaci&oacute;n que exige m&aacute;s que nunca eficiencia, inteligencia y honestidad a los dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestras &eacute;lites siguen con sus rutinas como si no pasara nada, sin reconocer que el Estado-Naci&oacute;n que conocemos est&aacute; en su crep&uacute;sculo y que, sin embargo, lo necesitamos m&aacute;s que nunca porque los signos anuncian convulsiones pol&iacute;ticas y sociales para las que ya no sirve cambiar la fachada anunciando nuevas leyes o la constituci&oacute;n de comisiones de expertos para que todo siga igual, para aparentar.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://es.scribd.com/doc/182290379/Introduccio%CC%81n-de-No-es-justo-de-Antonio-Rovira" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Introduccio&#769;n de 'No es justo', de Antonio Rovira</a> por <a href="http://www.scribd.com/eldiarioes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2013 20:39:01 +0000]]></pubDate>
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