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    <title><![CDATA[elDiario.es - Germà Bel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/germa_bel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Germà Bel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desdén, desconfianza y disolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desden-desconfianza-disolucion_129_5177096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e0085a9-10d5-41dd-a921-5870e2ffd7b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada del libro &#039;Anatomía de un desencuentro&#039; (Destino), de Germà Bel."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fragmento de 'Anatomía de un desencuentro' (Destino), de Germà Bel, en el que analiza el proceso de desapego producido en Cataluña que ha desembocado en un creciente sentimiento independentista</p><p class="subtitle">"La razón principal que explica el aumento del apoyo a la independencia en Cataluña es el fracaso de los intentos de generar un nivel suficiente de confianza que sirviese para conseguir grados aceptables y estables de cooperación dentro del Estado español", escribe el autor</p></div><h3 class="article-text">Capi&#769;tulo 3</h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En algunas situaciones, la salida es una reaccio&#769;n de u&#769;ltimo recurso, despue&#769;s de que la voz ha fracasado&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Albert Hirschman, Exit, voice and loyalty</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde mediados de la pasada de&#769;cada se ha producido entre los catalanes un aumento sostenido de la preferencia constitucional por un Estado independiente. Este aumento se ha acentuado especialmente desde 2010, de forma que el Estado independiente ha pasado a ocupar el primer lugar entre las preferencias de los catalanes. En todas las encuestas desde ese an&#771;o en que se ha preguntado a los catalanes por su posicio&#769;n ante un refere&#769;ndum por la independencia, la opcio&#769;n favorable supera con gran distancia a la contraria. La posicio&#769;n favorable a la realizacio&#769;n de una consulta al respecto &mdash;a la expresio&#769;n de soberani&#769;a&mdash; es todavi&#769;a ma&#769;s mayoritaria, pues la suscribe incluso una parte importante de los catalanes que votari&#769;an no a la independencia.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos improvisados y ma&#769;s socorridos en el debate poli&#769;tico y pu&#769;blico en Espan&#771;a para explicar esta evolucio&#769;n de preferencias han sido el adoctrinamiento de los nin&#771;os catalanes perpetrado por el sistema educativo catala&#769;n desde que esta&#769; bajo gestio&#769;n autono&#769;mica y la extensio&#769;n de una epidemia de nacionalismo entre la poblacio&#769;n, que habri&#769;a alterado la capacidad de discernimiento de la gran mayori&#769;a de los catalanes.
    </p><p class="article-text">
        El argumento del adoctrinamiento de los nin&#771;os catalanes se enfrenta con los datos de la realidad. La opcio&#769;n a favor de la independencia en las encuestas es ampliamente mayoritaria en todos los segmentos de edad. Tambie&#769;n entre las generaciones de catalanes que fueron educados bajo el re&#769;gimen franquista, las generaciones nacidas a principios de la de&#769;cada de los sesenta o antes. Con toda seguridad, el argumento del adoctrinamiento de los nin&#771;os es una proyeccio&#769;n hacia Catalun&#771;a de lo que seri&#769;a el deseo expli&#769;citamente expresado por los muy conspicuos representantes del nacionalismo espan&#771;ol, que definen lo suyo como &laquo;patriotismo&raquo;, en la lo&#769;gica propia del nacionalismo banal: &laquo;Espan&#771;olizar a los alumnos catalanes&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El argumento de la extensio&#769;n del virus del nacionalismo entre los catalanes confunde &laquo;identidad nacional&raquo; con &laquo;nacionalismo&raquo;. Y choca tambie&#769;n contra los datos de la realidad. La apelacio&#769;n a argumentos identitarios y de tipo nacionalista es ma&#769;s del doble de frecuente entre los catalanes que dicen que votari&#769;an en contra de la independencia que entre los catalanes que dicen que votari&#769;an a favor. Otra vez, la intensidad del recurso a este argumento fallido es directamente proporcional a la intensidad del nacionalismo espan&#771;ol del analista u opinador en cuestio&#769;n. En el primer capi&#769;tulo se han aportado muestras fehacientes y muy expresivas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Un tercer argumento sostenido de forma generalizada y difusa es que el aumento del independentismo se explica porque &laquo;los catalanes quieren ser diferentes&raquo;. No es muy fa&#769;cil determinar la intensidad del deseo de ser diferentes de los catalanes, pues todavi&#769;a no se dispone de diferencio&#769;metros tan sofisticados. Pero si&#769; es posible evaluar la percepcio&#769;n que tienen los ciudadanos del resto de regiones sobre la diferencia de los catalanes.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son abrumadores: los catalanes son vistos como muy diferentes a los espan&#771;oles por los ciudadanos de todas y cada una de las regiones de Espan&#771;a. Es ma&#769;s, son vistos incluso como ma&#769;s diferentes a los espan&#771;oles de lo que se ve a los europeos. Esta percepcio&#769;n de diferencia expresa y naturaliza la percepcio&#769;n por los espan&#771;oles de los catalanes como un grupo social de tipo nacional diferente. Vendri&#769;a a traducir una posicio&#769;n del tipo &laquo;Catalun&#771;a es Espan&#771;a, pero los catalanes no son espan&#771;oles&raquo;. Aunque esta percepcio&#769;n es generalizada, en la realidad no se traduce en un reconocimiento expli&#769;cito de las identidades nacionales diversas en Espan&#771;a.
    </p><p class="article-text">
        Adema&#769;s de ser vistos como diferentes, los &ndash;como grupo social&ndash; generan un rechazo intenso y una&#769;nime en todas las regiones espan&#771;olas. Son rechazados como compan&#771;eros de trabajo por la gran mayori&#769;a de no catalanes que se pronuncian al respecto. Adema&#769;s, y en general, se les asocia con las caracteri&#769;sticas de tacan&#771;os, egoi&#769;stas, insolidarios, cerrados, ambiciosos, materialistas y antipa&#769;ticos. Aunque con menor intensidad (y de forma decreciente), se les asocia tambie&#769;n con las caracteri&#769;sticas de emprendedores, inteligentes, pra&#769;cticos y serios. Esto define una relacio&#769;n emocional y ani&#769;micamente to&#769;xica, aunque tambie&#769;n instrumentalmente u&#769;til. Es decir, se trata de una asociacio&#769;n de conveniencia meramente material.
    </p><p class="article-text">
        Dos incisos son procedentes en este punto. En primer lugar, ni la poblacio&#769;n de Catalun&#771;a ni la de regio&#769;n alguna son uniformes en sus opiniones, percepciones e identificaciones de grupo. Dicho esto, hay que recordar que las observaciones efectuadas se corresponden con actitudes y percepciones medias que son muy representativas del grupo respectivo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, es del todo irrelevante en que&#769; medida estas actitudes son &laquo;ecua&#769;nimes&raquo; o estas percepciones se ajustan a la realidad. Al fin y al cabo, estas actitudes y percepciones son las que definen la realidad de las relaciones intergrupales con los catalanes. Podemos incluso asumir que hay muy buenas razones para percibir asi&#769; a los catalanes, y que so&#769;lo reciben la simpati&#769;a y preferencia que merecen. Aun asi&#769;, lo que queda meridianamente claro es que la percepcio&#769;n de (la mayori&#769;a de) los catalanes de amplio rechazo en el resto de Espan&#771;a no es producto de ninguna obsesio&#769;n paranoica. Tambie&#769;n esta&#769; claro que la identidad grupal de los catalanes es diferente, y esta&#769; claro sobre todo para los ciudadanos de otras regiones. Concluyamos esta recapitulacio&#769;n con la observacio&#769;n de que las actitudes y percepciones observadas no son coyunturales, no son consecuencia del u&#769;ltimo rifirrafe sobre financiacio&#769;n autono&#769;mica, o del u&#769;ltimo proceso de reforma del Estatuto. Son muy estables en el tiempo. De hecho, se edifican sobre las situaciones de aguda hostilidad y amenaza entre grupos que definieron las relaciones entre Catalun&#771;a y la Corona de Castilla en el siglo XVII. Sobre todo, entre el peri&#769;odo previo a la guerra de Catalun&#771;a (en la de&#769;cada de 1640, la guerra dels Segadors en Catalun&#771;a) y que culmina con la guerra de Sucesio&#769;n. Esta guerra se desarrollo&#769; entre 1702 y 1714. Comenzo&#769; como un conflicto internacional, y a partir de 1705 adquirio&#769; tambie&#769;n una dimensio&#769;n interna: los territorios de la Corona de Castilla y Navarra se alinearon con el bando france&#769;s, mientras que los de la Corona de Arago&#769;n lo hicieron con el bando austri&#769;aco. En su vertiente interna, como sen&#771;ala David Ringrose, la guerra &laquo;adquirio&#769; la forma de una conquista borbo&#769;nica de Catalun&#771;a, Arago&#769;n y Valencia&raquo;. En el a&#769;mbito institucional, &laquo;fueron abolidas las Cortes locales, la Corona empezo&#769; a vender los puestos de regidor en los Consejos municipales, los tribunales se incorporaron al sistema castellano y los corregidores fueron nombrados desde Madrid. De este modo, la autoridad real no so&#769;lo quedo&#769; fortalecida dentro de Castilla, sino que las pra&#769;cticas castellanas se extendieron a la Corona de Arago&#769;n&raquo;. Espan&#771;a quedo&#769; transformada de hecho y de derecho en un Estado centralizado.
    </p><p class="article-text">
        Como explicaba en mi arti&#769;culo &laquo;Desmitificando desmitificaciones&raquo; (en La Vanguardia, el 15 de enero de 2013, reproducido en el Anexo), no creo que el historicismo tenga un papel determinante en los debates actuales sobre Catalun&#771;a y Espan&#771;a. Ahora bien, no podemos entender la realidad de do&#769;nde estamos y co&#769;mo hemos llegado a ella sin tener en cuenta cua&#769;les son las bases y los antecedentes de los problemas. Recordemos de nuevo: &laquo;Nos guste o no, la historia entra dentro de la de la propia definicio&#769;n del problema de las actitudes intergrupales y de las ima&#769;genes que tenemos de nuestro propio grupo y de otros grupos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        E&#769;ste es el cuadro de base del problema. Un antiguo y duradero problema de desconfianza reci&#769;proca entre grupos distintos que coexisten dentro de una misma organizacio&#769;n estatal. Una relacio&#769;n que es vista por amplios sectores de Espan&#771;a como, aunque instrumentalmente u&#769;til, emocionalmente to&#769;xica. Una asociacio&#769;n de conveniencia. E&#769;sta es la sustancia de la conocida aseveracio&#769;n de Jose&#769; Ortega y Gasset en su discurso parlamentario el 13 de mayo de 1932: &laquo;El problema catala&#769;n [...] es un problema que no se puede resolver, que so&#769;lo se puede conllevar&raquo;. Desafortunadamente, la &laquo;conllevancia&raquo; no es un marco adecuado para las relaciones de cooperacio&#769;n en mutuo provecho. Adema&#769;s, es una situacio&#769;n de naturaleza inestable, que dificulta el correcto funcionamiento de la organizacio&#769;n estatal en cuyo seno se produce.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, la razo&#769;n principal que explica el aumento del apoyo a la independencia en Catalun&#771;a es el fracaso de los intentos de generar un nivel suficiente de confianza que sirviese para conseguir grados aceptables y estables de cooperacio&#769;n dentro del Estado espan&#771;ol, organizacio&#769;n institucional de Espan&#771;a. Es lo que se ha denominado en ocasiones, de forma un tanto metafo&#769;rica, el problema del &laquo;encaje de Catalun&#771;a en Espan&#771;a&raquo;. Tal fracaso ha llevado a la mayor parte de los catalanes que habi&#769;an participado activamente en este proyecto, o lo habi&#769;an apoyado, a la conclusio&#769;n de que el &laquo;encaje&raquo; es imposible. Enfrentados a una disyuntiva polarizada entre asimilacio&#769;n (es decir, disolucio&#769;n dentro un u&#769;nico grupo nacional en Espan&#771;a) y secesio&#769;n, la independencia es asumida como solucio&#769;n preferida en este menu&#769; restringido.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de nada tan grandilocuente ni e&#769;pico como adoctrinamientos, epidemias de nacionalismo o ganas de ser diferentes. Es ma&#769;s sencillo de entender, aunque quiza&#769; ma&#769;s duro de aceptar: cuando ha fracasado la voz, la salida se convierte en una reaccio&#769;n de u&#769;ltimo recurso.
    </p><p class="article-text">
        Este capi&#769;tulo se propone diseccionar este proceso en las u&#769;ltimas de&#769;cadas. De acuerdo con la cuestio&#769;n que se pretende explicar, y a diferencia del capi&#769;tulo anterior, ofrece una visio&#769;n desde Catalun&#771;a. Para avanzar en tal direccio&#769;n, necesitamos primero aprovisionarnos con algunos conocimientos generales sobre el efecto de los conflictos entre grupos, la funcio&#769;n de la confianza, sus efectos, co&#769;mo se genera, co&#769;mo se pierde y los efectos de la desconfianza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germà Bel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desden-desconfianza-disolucion_129_5177096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2013 19:57:54 +0000]]></pubDate>
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