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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joan Benach]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joan_benach/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joan Benach]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los efectos de la precariedad laboral en la salud mental, un problema político que hay que abordar con urgencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/efectos-precariedad-laboral-salud-mental-problema-politico-hay-abordar-urgencia_129_10082680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1eb91a91-03fd-4976-99ce-eea76ffe6259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los efectos de la precariedad laboral en la salud mental, un problema político que hay que abordar con urgencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La precariedad laboral es un fenómeno poliédrico, muy complejo, determinado por múltiples factores. En el trabajo, hallamos factores psicosociales como los elevados ritmos de trabajo, la permanente disponibilidad de las personas que trabajan, o la ausencia de participación</p><p class="subtitle">La precariedad de la Atención Primaria dificulta prevenir los suicidios: “No puedes despachar a un paciente en seis minutos”</p></div><p class="article-text">
        En 1888, el peri&oacute;dico ingl&eacute;s <em>The Times</em> escribi&oacute; que &ldquo;el problema fundamental de la sociedad moderna&rdquo; era el desempleo. Pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, a finales del siglo XIX, la C&aacute;mara de los Comunes brit&aacute;nica puso en marcha un Comit&eacute; para analizar la &ldquo;angustia por falta de empleo&rdquo;. Fue la primera vez que una investigaci&oacute;n oficial trataba de describir, explicar y hacer propuestas para actuar ante un fen&oacute;meno social con enormes repercusiones en la vida y salud de gran parte de la poblaci&oacute;n. Junto al desempleo, hoy en d&iacute;a la precariedad laboral y la salud mental se han convertido en dos temas cruciales. El<strong> </strong><a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/trabajo14/Documents/2023/170323-informe-salud-mental.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>informe &ldquo;Precariedad laboral y salud mental. Conocimientos y pol&iacute;ticas&rdquo; o Informe PRESME</strong></a> es <strong>el primer estudio global promovido por el gobierno de un pa&iacute;s sobre la precariedad laboral y la salud mental</strong>. Este informe, presentado en forma de resumen y pr&oacute;ximamente publicado en su versi&oacute;n completa en forma de libro, constituye un intento por sintetizar el mejor conocimiento disponible y la informaci&oacute;n cient&iacute;fica m&aacute;s rigurosa para tratar de comprender integralmente y desde m&uacute;ltiples &aacute;ngulos c&oacute;mo, en qui&eacute;n y por qu&eacute; la precariedad laboral y la desigualdad afectan a la salud mental, y qu&eacute; debemos hacer para remediar una situaci&oacute;n que es alarmante. 
    </p><p class="article-text">
        Hacer buenas preguntas es fundamental en investigaci&oacute;n, en pol&iacute;tica y en la vida en general. El poeta estadounidense Archibald MacLeish apunt&oacute; hace m&aacute;s de un siglo una frase intrigante: &ldquo;Hemos aprendido las respuestas, todas las respuestas: lo que no sabemos es la pregunta.&rdquo; En este informe no hemos planteado las m&aacute;s de 1.500 preguntas que apunt&oacute; el escritor noruego Jostein Gaarder al escribir &ldquo;El mundo de Sof&iacute;a&rdquo; sobre la historia de la filosof&iacute;a occidental, sino que nos hemos quedado en 47, que no son pocas. Preguntas como: &iquest;Qu&eacute; es la precariedad laboral?; &iquest;sabemos medirla?; &iquest;c&oacute;mo afecta a la salud mental?; &iquest;cu&aacute;les son sus causas? &iquest;por qu&eacute; necesitamos mejorar el sistema de informaci&oacute;n e investigaci&oacute;n?; &iquest;cu&aacute;les son las principales medidas legislativas para desprecarizar el mercado laboral?; &iquest;por qu&eacute; necesitamos un modelo laboral saludable, sostenible y democr&aacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        La precariedad laboral es un fen&oacute;meno poli&eacute;drico, muy complejo, determinado por m&uacute;ltiples factores. En el trabajo, hallamos factores psicosociales como los elevados ritmos de trabajo, la permanente disponibilidad de las personas que trabajan, o la ausencia de participaci&oacute;n. En el empleo, tenemos las malas condiciones contractuales. Pero la precariedad es un fen&oacute;meno multidimensional donde, adem&aacute;s de la estabilidad y la seguridad hallamos la vulnerabilidad o indefensi&oacute;n, el tener menos protecci&oacute;n y derechos laborales, tener un escaso de poder de negociaci&oacute;n, o tener un salario<strong> </strong>escaso. Recordemos como, a finales de agosto de 2005, una joven envi&oacute; una carta al director de El Pa&iacute;s titulada <a href="https://elpais.com/diario/2005/08/21/opinion/1124575203_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Yo soy mileurista&rdquo;</a>, en la que dec&iacute;a que el mileurista no ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al d&iacute;a. Por fortuna, actualmente el salario m&iacute;nimo interprofesional (SMI) ha sobrepasado los 1.000 euros, beneficiando a m&aacute;s de dos millones de personas, pero a&uacute;n es la aspiraci&oacute;n de muchos <em>ni-mileuristas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una alta prevalencia de problemas de salud mental, un fen&oacute;meno muy medicalizado. Somos uno de los pa&iacute;ses del mundo que consume m&aacute;s tranquilizantes y antidepresivos. El malestar, el sufrimiento ps&iacute;quico o la medicalizaci&oacute;n permanente para aguantar la jornada laboral son hoy una respuesta normalizada donde buena parte de la poblaci&oacute;n se siente culpable de su sufrimiento sin ser plenamente consciente de las causas estructurales de la precariedad. Sin embargo, el sufrimiento ps&iacute;quico de muchas personas no es un fen&oacute;meno individual sino colectivo, y, por lo tanto, su soluci&oacute;n debe ser social y pol&iacute;tica. El informe se&ntilde;ala que la precariedad laboral es un determinante social de la salud nocivo que genera ansiedad y depresi&oacute;n, que aumenta el consumo de medicamentos, alcohol y drogas y el riesgo de suicidio, entre otros problemas de salud mental. De ese modo, el &ldquo;mal empleo&rdquo; penetra en los cuerpos y mentes de las personas trabajadoras generando da&ntilde;os en la salud, sufrimiento ps&iacute;quico y trastornos mentales. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien el Informe PRESME recoge numerosas conclusiones (57) y recomendaciones (31), aqu&iacute; se abordar&aacute;n solo tres ideas generales. La primera es que la precariedad laboral est&aacute; ampliamente extendida, afecta seriamente la salud mental y lo hace en forma desigual. Tener precariedad puede significar tener un empleo intermitente, estar subempleado (con un contrato a tiempo parcial no deseado, hacer tareas que requieren un menor nivel educativo del que se tiene), trabajar en situaciones de informalidad y trabajo &ldquo;sumergido&rdquo; o ser un pluriempleado y, aun as&iacute;, apenas llegar a fin de mes. Adem&aacute;s de la precariedad de los asalariados, hay m&uacute;ltiples tipos de empleo informal, o del intenso e imprescindible trabajo reproductivo que tantas mujeres realizan en el seno familiar sin salario ni contrato. Silvia Federici ya apunt&oacute; que &ldquo;la cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los limitados datos disponibles muestran que en Espa&ntilde;a la mitad de la poblaci&oacute;n activa (casi 12 millones de personas) est&aacute; en situaci&oacute;n de precariedad laboral. Sin embargo, en la era de la inteligencia artificial y el <em>big data</em>, parad&oacute;jicamente, los sistemas de informaci&oacute;n actuales son incapaces de monitorizar y explicar integralmente la precarizaci&oacute;n laboral y sus consecuencias. Necesitamos desarrollar y usar indicadores multidimensionales capaces de comprender integralmente la precariedad laboral y la salud mental. En el informe se se&ntilde;ala que el impacto sobre la salud mental es m&aacute;s del doble entre las personas trabajadoras m&aacute;s precarias, y se produce en forma de gradiente: a peor situaci&oacute;n de empleo y trabajo, peor es tambi&eacute;n la salud. La peor situaci&oacute;n se ve entre las mujeres, inmigrantes, obreras y j&oacute;venes, as&iacute; como entre colectivos olvidados como las personas aut&oacute;nomas, las trabajadoras y trabajadores culturales, las personas trans o las personas con diversidad funcional. Seg&uacute;n las estimaciones de la Comisi&oacute;n, con datos de 2020, del m&aacute;s de medio mill&oacute;n de personas entre la poblaci&oacute;n activa que en ese a&ntilde;o sufrieron depresi&oacute;n, al menos una tercera parte se hubiera podido evitar de no haber tenido un trabajo precario. Por todo ello, la Comisi&oacute;n recomienda medir, analizar y evaluar la precariedad laboral y los problemas de salud mental de forma integral para poder comprender y cambiar todos sus nocivos efectos.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda conclusi&oacute;n es la necesidad de mejorar las condiciones de protecci&oacute;n, salud y cuidados de la poblaci&oacute;n trabajadora. Enunciemos tan s&oacute;lo algunas recomendaciones. Es necesario mejorar notablemente el sistema de salud laboral y desmercantilizar, desmedicalizar y desprecarizar el sistema de sanidad p&uacute;blica; desarrollar un servicio p&uacute;blico de salud mental universal, equitativo, gratuito, humano y de calidad, centrado en la atenci&oacute;n primaria y los determinantes sociales de la salud; y desarrollar el estado del bienestar, aumentar el gasto e ingresos p&uacute;blicos y los derechos laborales y sociales garantizando plenamente el acceso a la protecci&oacute;n social y desarrollando un sistema p&uacute;blico de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Y tercera conclusi&oacute;n, el abordaje de la precariedad laboral y sus efectos en la salud mental requiere poner en pr&aacute;ctica otras medidas legales, laborales y econ&oacute;micas a m&uacute;ltiples niveles: impulsar un modelo de regulaci&oacute;n de las relaciones laborales a partir de un nuevo Estatuto de las personas trabajadoras para el siglo XXI; abrir el debate sobre nuevas formas de organizaci&oacute;n de las empresas y el trabajo; reforzar los derechos colectivos y avanzar en la democratizaci&oacute;n del trabajo; e impulsar debates sociales en torno al reparto del trabajo, el trabajo garantizado, la renta b&aacute;sica universal y la desprecarizaci&oacute;n laboral en el seno de la crisis ecol&oacute;gica. Debemos realizar una profunda y urgente transici&oacute;n ecosocial que haga compatible la desprecarizaci&oacute;n del trabajo con formas de vida y consumo que hagan posible la vida en el planeta. Como ha se&ntilde;alado el pol&iacute;tico franc&eacute;s, Florent Marcellesi, se trata de no tener que escoger entre evitar el fin del mundo y llegar a fin de mes.
    </p><p class="article-text">
        Con la COVID-19 se habl&oacute; mucho, en forma ret&oacute;rica las m&aacute;s de las veces, de la importancia de los/as &ldquo;trabajadores/as esenciales&rdquo; (enfermeras, cajeras, m&eacute;dicos, educadoras, camareros, transportistas, limpiadoras, trabajadores de la f&aacute;brica, cuidadoras de ni&ntilde;os o ancianos, trabajadoras de servicios sociales, periodistas y tantos otros), trabajos que a menudo realiza la clase trabajadora o una clase media proletarizada, con una sobrerrepresentaci&oacute;n de mujeres y migrantes. Trabajos imprescindibles, pero poco valorados, mal pagados e invisibilizados, que siguen siendo esenciales pero que siguen estando precarizados. Evitar la precariedad, dar seguridad a todas las personas y preservar su salud, a la par que pacificar las relaciones con el medio ambiente, debe ser el imperativo &eacute;tico de todo buen gobierno. El deseo de las <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/trabajo14/Documents/2023/170323-informe-salud-mental.pdf#page=90" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decenas de personas</a> que hemos colaborado en el informe PRESME es contribuir a mejorar el trabajo, la salud y la calidad vida de tantos millones de personas, muchas de las cuales sufren en silencio o incluso de forma culpable problemas que pueden (y deben) ser evitados. Ahora que hemos celebrado el d&iacute;a de la mujer trabajadora, vale la pena recordar el lema de las sufragistas a principios del siglo XX cuando dec&iacute;an que las trabajadoras quer&iacute;an el pan, pero tambi&eacute;n las rosas. Eso quiere decir que no se trata de trabajar para simplemente poder existir, sino de conseguir que todas las personas tengan el derecho a trabajar y vivir dignamente en un entorno habitable y con una buena salud. Como dir&iacute;a la periodista filipina, Maria Ressa, la pregunta -una pregunta m&aacute;s- es: &iquest;qu&eacute; estamos dispuestos a hacer, a sacrificar, para lograrlo?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/efectos-precariedad-laboral-salud-mental-problema-politico-hay-abordar-urgencia_129_10082680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Apr 2023 20:17:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los efectos de la precariedad laboral en la salud mental, un problema político que hay que abordar con urgencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad laboral,Salud mental,Precariedad,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis preguntas relacionadas con los Planes de Salud (2016-2020)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/preguntas-relacionadas-planes-salud_132_3726111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuándo tomaremos en serio a ‘la equidad en salud’ como la forma más adecuada de valorar la justicia social de un país en lugar de utilizar indicadores sociales menos relevantes o indicadores de actividad y crecimiento económico como el PIB?</p><p class="subtitle">Esta es una opinión publicada en El Diari de la Sanitat</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, la ciudadan&iacute;a catalana y barcelonesa ha recibido diversos mensajes de car&aacute;cter positivo por parte de la administraci&oacute;n en relaci&oacute;n a las pol&iacute;ticas de salud, justicia social y equidad. Tanto <a href="http://diarisanitat.cat/el-nou-pla-de-salut-del-govern-aborda-per-primera-vegada-els-determinants-socials/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el&nbsp;Pla de Salut de Catalunya</a>&nbsp;&ndash;impulsado por la Generalitat-&nbsp;como <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/sanitat/salud-mental-laboral-prioridades-Barcelona_0_566594201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el&nbsp;Pla de Salut de Barcelona</a>&nbsp;&ndash;impulsado por el ayuntamiento de la ciudad- para el per&iacute;odo 2016-2020&nbsp;apuntan como una de sus principales prioridades la reducci&oacute;n de las desigualdades en salud. En ambos casos la m&uacute;sica de las palabras suena muy bien, pero entre uno y otro plan existen notables diferencias que tienen que ver con la generaci&oacute;n de conocimiento y las acciones concretas que se proponen llevar a cabo.
    </p><p class="article-text">
        En contra de lo que algunas personas puedan pensar, la desigualdad en salud no es un tema nuevo que haya surgido con la crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad. En Catalunya, el conocimiento sobre la desigualdad en salud seg&uacute;n clase social, g&eacute;nero, migraci&oacute;n, edad o territorio tiene un largo recorrido. Los primeros estudios sobre desigualdades en salud en Barcelona se remontan a tres d&eacute;cadas atr&aacute;s cuando, mediante las investigaciones realizadas fundamentalmente por la Ag&egrave;ncia de Salut P&uacute;blica de Barcelona bajo el liderazgo crucial de Carme Borrell, se fue desarrollando un conocimiento riguroso, amplio y profundo, de las desigualdades en salud de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, actualmente los estudios oficiales disponibles en Catalunya siguen siendo muy limitados. Como sea que parece sensata la opini&oacute;n de David Elvira, director del Servei Catal&agrave; de Salut, al se&ntilde;alar que sin disponer de un buen nivel de conocimiento &ldquo;no es posible realizar pol&iacute;ticas basadas en la evidencia&rdquo;, la pregunta se hace ineludible: <em>&iquest;Cu&aacute;ndo decidir&aacute;n los pol&iacute;ticos catalanes aprobar la realizaci&oacute;n de los estudios necesarios para analizar y valorar de forma integral y profunda los determinantes sociales y la desigualdad en salud en la Catalunya del siglo XXI, tal y como se ha hecho en otros pa&iacute;ses del mundo?</em> Tan s&oacute;lo muy recientemente, con el nuevo gobierno del ayuntamiento de la ciudad de Barcelona, se ha demostrado iniciativa y coraje pol&iacute;ticos para, por un lado, exponer con claridad a la luz p&uacute;blica una realidad antes tapada o semioculta y, por otro, presentar un plan para hacer frente de forma global a unas desigualdades en salud altamente t&oacute;xicas.
    </p><p class="article-text">
        La secuencia l&oacute;gica entre conocer y cambiar no es sin embargo un proceso directo ni inmediato. El basurero de la historia rebosa de magn&iacute;ficos estudios y estupendos programas repletos de recomendaciones jam&aacute;s puestas en pr&aacute;ctica, as&iacute; como de acciones para fomentar la equidad en salud no realizadas y nunca evaluadas. En realidad cabe referirse, no tanto a la &lsquo;evidencia para la acci&oacute;n&rsquo;, sino a &lsquo;qu&eacute; evidencias se generan para ver qu&eacute; acciones se seleccionan y realizan&rsquo;. <em>&iquest;Cu&aacute;ndo dejaremos de hablar solamente de &lsquo;salud basada en la evidencia&rsquo; para hablar de &lsquo;tomas de decisi&oacute;n pol&iacute;ticas basadas en el conocimiento, la ideolog&iacute;a y la elecci&oacute;n social de prioridades&rsquo;?</em> Y es que tanto el conocimiento disponible como las acciones que se tomen depender&aacute;n de los principios, valores e ideolog&iacute;as existentes, de las teor&iacute;as y m&eacute;todos empleados y de los indicadores escogidos. As&iacute;, por ejemplo, en relaci&oacute;n con la reducci&oacute;n de las desigualdades, el Pla de Salut de Catalunya enfatiza la necesidad de actuar frente a los (mal llamados) &ldquo;estilos de vida&rdquo; y las acciones de promoci&oacute;n y educaci&oacute;n de la salud que generan una vida saludable durante la infancia, la adolescencia y la vejez. Sin duda se trata de objetivos relevantes. Sin embargo, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica ha mostrado con claridad que &ldquo;no elige quien quiere, sino quien puede&rdquo;, y que muchos colectivos sociales no pueden elegir libremente tener &ldquo;conductas saludables&rdquo; debido a sus limitados recursos y a las escasas oportunidades sociales de tipo estructural que padecen.
    </p><p class="article-text">
        El tipo de pol&iacute;ticas sociales, econ&oacute;micas, laborales, educativas, ambientales y sanitarias implementadas por las instituciones tendr&aacute;n un gran impacto en la generaci&oacute;n de determinantes sociales, que podr&aacute;n ser negativos para la salud, como el desempleo y la precariedad laboral, los desahucios y la falta de acceso a una vivienda digna, la pobreza y la desigualdad socioecon&oacute;mica, generando as&iacute; mayor inequidad en salud; o positivos, &nbsp;lo que se traducir&aacute; en una mayor salud colectiva y equidad. En el Pla de Salut de Catalunya, m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica, escasean de forma notable las menciones concretas a las acciones necesarias para hacer frente a los determinantes sociales de la salud <em>&iquest;Cu&aacute;ndo se aplicar&aacute;n programas e intervenciones dirigidos a hacer frente a los determinantes sociales de la salud (incluyendo la atenci&oacute;n social y sanitaria) mediante un enfoque que aumente la equidad en salud mediante pol&iacute;ticas basadas en el &lsquo;universalismo proporcional&lsquo;, es decir, que mejoren la salud poblacional a la vez que se act&uacute;a en mayor medida sobre quienes m&aacute;s lo necesitan?</em>
    </p><p class="article-text">
        El Pla de Salut de Barcelona, por su parte, ha planteado de una forma m&aacute;s ambiciosa y a la vez espec&iacute;fica la incorporaci&oacute;n de la equidad en salud en todas las actuaciones a trav&eacute;s de proyectos concretos. Por ejemplo: el programa Salut als Barris, el refuerzo en el acceso, calidad y equidad de la atenci&oacute;n sanitaria, o la creaci&oacute;n de un Observatorio de impactos en salud y calidad de vida de las pol&iacute;ticas municipales, con un notable nivel de recursos a lo largo periodos de tiempo muy prolongados, a diferencia del cortoplacismo caracter&iacute;stico de los anteriores consistorios. Se han programado m&aacute;s de cien acciones concretas para todo el periodo 2016-2022, con el 97% de su presupuesto a cargo del Ayuntamiento y s&oacute;lo el 3% restante, de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de generar evidencia, planificar actividades y disponer de recursos, la lucha contra las desigualdades en salud requiere hacer frente a dos notables desaf&iacute;os que, tal y como los propios planes reconocen, est&aacute;n a&uacute;n en fase embrionaria: conseguir una adecuada rendici&oacute;n de cuentas, con m&aacute;s y mejores procesos de evaluaci&oacute;n, y lograr una mejor democracia a trav&eacute;s de una mayor transparencia y participaci&oacute;n popular, que no se quede en mera ret&oacute;rica ciudadanista. No cabe duda de que el uso com&uacute;n de palabras como &ldquo;evaluaci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; en los planes de salud representa un avance positivo. Sin embargo, en lo que respecta a la evaluaci&oacute;n, con algunas notables excepciones, &eacute;sta se halla en la pr&aacute;ctica casi siempre ausente de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas <em>&iquest;Cu&aacute;ndo se van a realizar las evaluaciones adecuadas que permitan valorar y rendir cuentas a la ciudadan&iacute;a en forma integral de los resultados de las pol&iacute;ticas en salud p&uacute;blica y equidad?</em>
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de participaci&oacute;n ciudadana en el &aacute;mbito de la equidad en salud est&aacute; todav&iacute;a en pa&ntilde;ales <em>&iquest;C&oacute;mo vamos a desarrollar una democracia realmente participativa, en la que la investigaci&oacute;n, planificaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n basada en la comunidad, y la generaci&oacute;n de presupuestos participativos est&eacute;n en el lugar que deben?</em> Participar no es s&oacute;lo informar o recoger de forma superficial la opini&oacute;n de determinados grupos sociales; su &nbsp;plena expresi&oacute;n requiere conocer y estudiar en profundidad, abrir espacios y tiempos adecuados para el debate, y que la comunidad, de la forma m&aacute;s abierta y transparente posible, desarrolle el inter&eacute;s, la capacidad y el poder necesarios para se&ntilde;alar necesidades, plantear prioridades, juzgar las acciones realizadas, y evaluar los indicadores utilizados. Un ejemplo destacable es el reciente Pla de Salut Mental de Barcelona, estructurado a partir de la estrecha participaci&oacute;n de diversos actores implicados o interesados (ciudadan&iacute;a, instituciones, &oacute;rganos de la sociedad civil), que durante seis meses consensuaron sus necesidades, prioridades y medidas concretas.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad en el morir y en el (mal)vivir ha sido y sigue siendo hoy a&uacute;n en mayor medida nuestra peor epidemia. Combatirla exige un reparto mucho m&aacute;s equitativo de la riqueza y de los recursos sociales, y un mayor desarrollo de los derechos y servicios sociales que favorezca a quienes menos poseen. Tras cada una de las decisiones que afecten a estas esferas de poder se hallar&aacute;n constricciones muy reales de tipo legal, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, que en el entorno catal&aacute;n est&aacute;n fuertemente influidas por ideolog&iacute;as tecnocr&aacute;ticas o neoliberales de tinte clasista, sexista o xen&oacute;fobo. Si utiliz&aacute;ramos una regla en forma telegr&aacute;fica, la receta ser&iacute;a la siguiente: para acabar con las desigualdades hay que acabar con el sistema que las genera. Sin embargo, bajo el neoliberalismo &eacute;ste se revuelve frente a la m&aacute;s escasa reforma redistributiva, por m&iacute;nima que &eacute;sta favorezca a las clases populares. Por ejemplo: la &ldquo;cabeza pol&iacute;tica&rdquo; del actual Conseller de Salut de la Generalitat, Antoni Com&iacute;n parece estar en peligro. Y no peligra porque los usuarios y militantes de los movimientos sociales contra la privatizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de la sanidad lo consideren una cara amable de los recortes, una continuaci&oacute;n de los planes de su antecesor Boi Ruiz, sino porque los poderes econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sanitarios con mayor poder se est&aacute;n empezando a impacientar con sus declaraciones e intervenciones t&iacute;midamente progresistas. Nos podemos imaginar cu&aacute;l ser&aacute; la reacci&oacute;n frente a las medidas del Plan barcelon&eacute;s, mucho m&aacute;s radical en sus medidas y cometido.
    </p><p class="article-text">
        Los planes de salud de Catalunya y Barcelona son instrumentos de suma importancia para planificar y desarrollar el modelo de salud y equidad que queremos. Un modelo que debe priorizar los recursos sociales y econ&oacute;micos que permitan realmente actuar sobre el mejor indicador de justicia social de que disponemos: la equidad en salud. <em>&iquest;Cu&aacute;ndo tomaremos realmente en serio a &lsquo;la equidad en salud&rsquo; como la forma m&aacute;s adecuada de valorar la justicia social de un pa&iacute;s en lugar de utilizar indicadores sociales menos relevantes o indicadores de actividad y crecimiento econ&oacute;mico como el PIB?</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach, Juan Manuel Pericàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/preguntas-relacionadas-planes-salud_132_3726111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Nov 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Seis preguntas relacionadas con los Planes de Salud (2016-2020)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sis preguntes relacionades amb els Plans de Salut (2016-2020)]]></title>
      <link><![CDATA[http://diarisanitat.cat/sis-preguntes-relacionades-amb-els-plans-de-salut-2016-2020/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach, Juan Manuel Pericàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://diarisanitat.cat/sis-preguntes-relacionades-amb-els-plans-de-salut-2016-2020/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2016 11:38:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sis preguntes relacionades amb els Plans de Salut (2016-2020)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hace falta definir de nuevo el modelo de salud o definir un modelo nuevo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nuevo-modelo-salud_132_4159366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando se inicia una nueva etapa el objetivo no puede ser buscar el consenso en un modelo de salud que sabemos injusto, inequitativo y socialmente ineficiente. Hace falta un modelo nuevo. Hay que abrir urgentemente un debate que se centre en un modelo catalán sustancialmente diferente"</p></div><p class="article-text">
        En una intervenci&oacute;n &ldquo;de proximidad&rdquo; ante la Comisi&oacute;n de Salud el pasado 11 de febrero, el nuevo conseller de Salud Antoni Com&iacute;n remarc&oacute; los ejes de su pol&iacute;tica anunciando expl&iacute;citamente que hay que &ldquo;redefinir de nuevo el modelo pero no buscar un modelo nuevo&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo valorar su propuesta? A pesar de tener bastantes activos y fortalezas y ser a menudo calificado de &ldquo;modelo de &eacute;xito&rdquo;, el modelo sanitario catal&aacute;n sigue&nbsp;hoy seriamente cuestionado y con muchos problemas e insuficiencias. Est&aacute; fuertemente infrafinanciado (1.300 millones menos en 5 a&ntilde;os de un presupuesto ya limitado), y se han hecho grandes &ldquo;recortes&rdquo; en camas, servicios y personal, a la vez que ha habido un aumento de partidas en los hospitales concertados. Sufre largas&nbsp;listas de espera y tiene servicios de urgencia saturados, la exclusi&oacute;n de determinados colectivos, e inequidades en la calidad de servicios. Hay un claro exceso de gasto farmac&eacute;utico, una falta de recursos cr&oacute;nica en la atenci&oacute;n primaria, y unos profesionales de la sanidad con condiciones de trabajo cada vez m&aacute;s precarizadas. Y, tambi&eacute;n, soporta procesos de privatizaci&oacute;n que, como muestran los documentos de aseguradoras y empresas sanitarias cada vez m&aacute;s poderosas y con m&aacute;s beneficiarios y ganancias, pueden ensancharse a&uacute;n m&aacute;s en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; modelo de salud necesitamos tener para hacer frente a estos problemas?
    </p><p class="article-text">
        Com&iacute;n ha hecho referencia a temas importantes y a&uacute;n poco conocidos entre la poblaci&oacute;n que suenan muy bien a&nbsp;o&iacute;dos de salubristas, cient&iacute;ficos sociales y activistas informados en defensa de la sanidad p&uacute;blica. Escuchar conceptos esenciales como &ldquo;determinantes sociales de la salud&rdquo;, &ldquo;desigualdades en salud&rdquo;, o que el impacto de la crisis ha aumentado las desigualdades sociales y la salud es algo notable. M&aacute;s a&uacute;n cuando el conseller&nbsp;ha dicho que la desigualdad es un factor decisivo a la hora de explicar la salud, que debe estar &ldquo;en el centro de nuestro an&aacute;lisis&rdquo; y &ldquo;nuestra toma de decisiones&rdquo;, y ha a&ntilde;adido&nbsp;que &ldquo;la mejor pol&iacute;tica de salud que puede hacer un pa&iacute;s es la lucha contra las desigualdades pol&iacute;ticas y sociales&rdquo;. Las acertadas palabras de Com&iacute;n no deben hacer olvidar un hecho: que tanto en Barcelona y en Catalunya como en Espa&ntilde;a se dispone desde hace ya muchos a&ntilde;os de informes y estudios que analizan con detalle los determinantes sociales y las desigualdades con recomendaciones pol&iacute;ticas que nunca han sido aplicadas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque mencion&oacute; el objetivo de hacer &ldquo;pol&iacute;ticas orientadas a los determinantes sociales de la salud&rdquo;, las propuestas del conseller no ofrecen concreci&oacute;n ni recursos para hacer frente a una necesidad urgente: aprobar un programa integral de investigaci&oacute;n y pol&iacute;ticas que analice, intervenga y eval&uacute;e los determinantes sociales y las desigualdades en salud en Catalunya. Com&iacute;n ha mencionado tambi&eacute;n conceptos como &ldquo;salud p&uacute;blica&rdquo; y &ldquo;pol&iacute;ticas participativas&rdquo;, con propuestas como fortalecer el Plan Interdepartamental de Salud P&uacute;blica (PINSAP) que impulse la salud en todas las pol&iacute;ticas, y abrir el debate sobre el restablecimiento de la Ley de salud p&uacute;blica con una Agencia de Salud p&uacute;blica de Catalunya. M&aacute;s all&aacute; de olvidos imperdonables como la salud laboral y ambiental o la violencia de g&eacute;nero, en comparaci&oacute;n con las ret&oacute;ricas iniciativas de Boi Ruiz, la nueva 'm&uacute;sica' suena bastante bien. De hecho, ret&oacute;ricamente podr&iacute;amos comparar el 15% de tiempo de una intervenci&oacute;n de m&aacute;s de hora y media a hablar de equidad y salud p&uacute;blica del nuevo conseller con el muy pobre 1,6% dedicado el a&ntilde;o pasado al presupuesto de unas pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica donde la equidad ha estado ausente.
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, el conseller ha dedicado el resto de tiempo a analizar el modelo sanitario catal&aacute;n, un tema &ldquo;m&aacute;s controvertido&rdquo; pol&iacute;ticamente, ha dicho. Com&iacute;n ha presentado 9 principios generales (su car&aacute;cter universal y p&uacute;blico, la equidad, la transparencia, la calidad, la diversidad de proveedores, la excelencia en investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n, la participaci&oacute;n y la sostenibilidad financiera) exponiendo una larga lista de planes. La aprobaci&oacute;n buscando el consenso del Plan de Salud 2016-2020, una Agencia de Salud P&uacute;blica, un Plan de choque para reducir las listas de espera que tenga en cuenta el car&aacute;cter social del m&aacute;s necesitado, un Plan de apoyo a los profesionales, un Plan estrat&eacute;gico para la atenci&oacute;n primaria, &ldquo;la columna vertebral del sistema&rdquo; ha dicho, un plan integral para la salud mental, un plan de atenci&oacute;n a los afectados por el s&iacute;ndrome de sensibilidad central, un Plan de equipamientos tecnol&oacute;gicos, un plan director de urgencias, una Agencia Catalana del medicamento y productos sanitarios, un Proyecto nacional de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n en medicina personalizada, hacer que la legislatura sea la de &ldquo;la era de la transparencia en pol&iacute;ticas de salud&rdquo; mediante datos f&aacute;cilmente accesibles y consultables, y generar consenso sobre la Ley de Salud y Social de Catalunya. Una lista tan ambiciosa como dif&iacute;cilmente aplicable. Sabiendo de la dificultad de pasar de las palabras a los hechos, y los necesarios recursos, capacidades y tiempo para hacerlo, &iexcl;parece una desmedida que esta lista de propuestas se pueda concretar o incluso estructurar en tan s&oacute;lo 17 meses!
    </p><p class="article-text">
        Pero Com&iacute;n ha planteado tambi&eacute;n la necesidad de 'desprivatizar' parcialmente el sistema, proponiendo que hospitales y prestadores de servicios de la red p&uacute;blica no incluyan los centros con &ldquo;&aacute;nimo de lucro&rdquo;. Est&aacute; previsto que el 22 de febrero se excluyan del SISCAT dos hospitales privados (el Hospital General de Catalunya y la Cl&iacute;nica del Vall&eacute;s que en agosto dejar&iacute;an de formar parte del sistema p&uacute;blico), y se valore tambi&eacute;n la situaci&oacute;n del Sagrat Cor. &iquest;Es&nbsp;esto suficiente para cambiar un modelo sanitario p&uacute;blico crecientemente privatizado que ha generado una sostenida movilizaci&oacute;n y una lucha de profesionales, usuarios y ciudadanos como no se recordaba en muchos a&ntilde;os? Para el conseller, un sistema p&uacute;blico significa &ldquo;un sistema que en el punto de prestaci&oacute;n es gratuito&rdquo;, pagado por todos. &iquest;Pero es esto lo que es &ldquo;p&uacute;blico&rdquo;? La gran complejidad de los procesos sanitarios y el borrar la l&iacute;nea de qu&eacute; es privado o p&uacute;blico hace que hoy sea mejor hablar de mercantilizaci&oacute;n. Es precisamente esta confusi&oacute;n la que permiti&oacute; que, aunque una cuarta parte del presupuesto del sistema de salud vaya a la sanidad privada, que con alguna raz&oacute;n Boi Ruiz se atreviera el a&ntilde;o pasado a afirmar: &ldquo;d&iacute;ganme una sola privatizaci&oacute;n, una entidad privada que se haya introducido en el sistema sanitario estos a&ntilde;os que no estuviera cuando ustedes gobernaban&rdquo;. Y es que mientras la 'privatizaci&oacute;n' tiene que ver con la propiedad de un bien p&uacute;blico, la 'mercantilizaci&oacute;n' se refiere a&nbsp;quien controla y qui&eacute;n se beneficia privadamente de unos recursos que son de todos. Las principales dimensiones para analizar la mercantilizaci&oacute;n son cuatro: la titularidad (&iquest;a qui&eacute;n pertenecen estructuras, edificios y recursos?), la financiaci&oacute;n (&iquest;qui&eacute;n paga el dinero?), la gesti&oacute;n (&iquest;qui&eacute;n y c&oacute;mo controla y asigna el dinero para ofrecer servicios y actividades?), y los resultados econ&oacute;micos y de salud (&iquest;qui&eacute;n se beneficia? &iquest;cu&aacute;l es el impacto?).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y de qu&eacute; manera se han ido creando espacios para promover la mercantilizaci&oacute;n sanitaria? La respuesta hay que encontrarla en una compleja mezcla de factores aqu&iacute; resumida: 1) aprobando legislaciones que favorezcan la puesta en pr&aacute;ctica del derecho privado; 2) estimulando la segmentaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico, con consorcios y partenariados p&uacute;blico-privados donde la opacidad, la falta de control p&uacute;blico y los niveles de corrupci&oacute;n han sido generalizados por no decir sist&eacute;micos; 3) con m&uacute;ltiples externalizaciones y subcontrataciones para la provisi&oacute;n de servicios; 4) con redes de control y gesti&oacute;n del sistema en los &oacute;rganos de decisi&oacute;n de centros o regiones para as&iacute; implementar pol&iacute;ticas favorecedoras de los sectores privados; 5) con la degradaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico, debilit&aacute;ndolo, ralentiz&aacute;ndolo o infrautilizandolo, lo que facilita la expansi&oacute;n del negocio privado; 6) con un sistema de salud m&aacute;s individualista y medicalizado, que aumenta excesivamente la especializaci&oacute;n y protocolizaci&oacute;n biom&eacute;dica, el&nbsp;hospitalocentrismo y el consumo m&eacute;dico y param&eacute;dico; y 7) con un sentido com&uacute;n hegem&oacute;nico gracias la ayuda de medios de informaci&oacute;n que difunden t&eacute;rminos de 'persuasi&oacute;n masiva' que enfatizan que lo p&uacute;blico es burocr&aacute;tico, ineficiente, lento e inc&oacute;modo y lo privado todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta mirada, la apuesta del nuevo conseller de excluir los centros con &ldquo;&aacute;nimo de lucro&rdquo; es excesivamente moderada e insuficiente, ya que, por ejemplo, olvida que los centros &ldquo;sin &aacute;nimo de lucro&rdquo; pueden rodearse de instituciones y formas de gesti&oacute;n que busquen &ldquo;el &aacute;nimo de lucro&rdquo; beneficiando a los sectores privados y malgastando recursos p&uacute;blicos. &iquest;Qui&eacute;n controla a los &ldquo;controladores&rdquo;? En realidad, incluso en el deseable caso de la existencia de una financiaci&oacute;n, propiedad y gesti&oacute;n enteramente p&uacute;blicos, esto, por s&iacute; mismo, no garantiza ni actuar en los determinantes sociales y la equidad en salud, ni disponer de una salud p&uacute;blica efectiva, ni tener una sanidad equitativa, eficiente y de calidad que act&uacute;e sobre las personas con una visi&oacute;n bio-psico-social integral, ni evitar la mercantilizaci&oacute;n de unos datos sanitarias enormemente valiosas. Y es que un modelo hospitaloc&eacute;ntrico, individualista, biologista y medicalizado nunca podr&aacute; acercarse al derecho humano de la salud para toda la poblaci&oacute;n propuesto por Jordi Gol: &ldquo;una manera de vivir, aut&oacute;noma, solidaria y gozosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la desacomplejada, 'comprometida', persistente y astuta gesti&oacute;n en favor de una sanidad mercantilizada impulsada por un conseller como Boi Ruiz implicado en la Uni&oacute;n Catalana de Hospitales (la patronal m&aacute;s importante de la sanidad catalana) durante m&aacute;s de 16 a&ntilde;os, cuando se inicia una nueva etapa el objetivo no puede ser buscar el consenso en un modelo de salud que sabemos injusto, inequitativo y socialmente ineficiente. Hace falta&nbsp;un modelo nuevo. Hay que abrir urgentemente un debate que se centre en un modelo catal&aacute;n sustancialmente diferente. Un modelo de salud centrado en los determinantes sociales, la equidad y la salud p&uacute;blica, donde la salud laboral, ambiental, mental y los servicios sociosanitarios tengan el peso que merecen. Un modelo sanitario verdaderamente universal y equitativo, humano y desmedicalizado, eficiente y de calidad, mejor financiado, sin corrupci&oacute;n y con una amplia y fuerte participaci&oacute;n social. Un modelo donde la atenci&oacute;n primaria y comunitaria sea realmente protagonista. Y, sobre todo, un modelo que desmercantilice y desmedicalice&nbsp;integralmente el sistema catal&aacute;n de salud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach, Alba Llop Gironés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nuevo-modelo-salud_132_4159366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Hace falta definir de nuevo el modelo de salud o definir un modelo nuevo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Sanidad,Sistema sanitario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cal definir de nou el model de salut o cal definir un model nou?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nou-model-salut_132_4159382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Quan s’inicia una nova etapa l’objectiu no pot ser cercar el consens en un model de salut que sabem injust, inequitatiu i socialment ineficient. Cal un model nou. Cal obrir urgentment un debat que es centri en un model català substancialment diferent"</p></div><p class="article-text">
        En una intervenci&oacute; &ldquo;de proximitat&rdquo; davant de la Comissi&oacute; de Salut el passat 11 de febrer, el nou conseller de Salut Antoni Com&iacute;n ha marcat els eixos de la seva pol&iacute;tica anunciant expl&iacute;citament que cal &ldquo;redefinir de nou el model per&ograve; no cercar un model nou&rdquo;. Com valorar la seva proposta? Tot i tenir for&ccedil;a actius i fortaleses i ser sovint qualificat de &ldquo;model d&rsquo;&egrave;xit&rdquo;, el model sanitari catal&agrave; resta avui seriosament q&uuml;estionat i amb molts problemes i insufici&egrave;ncies. Est&agrave; fortament infrafinan&ccedil;at (1.300 milions menys en 5 anys d&rsquo;un pressupost ja limitat), i s&rsquo;han fet grans &ldquo;retallades&rdquo; en llits, serveis i personal, alhora que hi ha hagut un augment de partides als hospitals concertats. Pateix &agrave;mplies llistes d&rsquo;espera i t&eacute; serveis d&rsquo;urg&egrave;ncia saturats, l&rsquo;exclusi&oacute; de determinats col&middot;lectius, i inequitats en la qualitat de serveis. Hi ha un clar exc&eacute;s de despesa farmac&egrave;utica, una manca de recursos cr&ograve;nica a l&rsquo;atenci&oacute; prim&agrave;ria, i uns professionals&nbsp;de la sanitat amb condicions de treball cada cop m&eacute;s precaritzades. I, tamb&eacute;, suporta processos de privatitzaci&oacute; que, com mostren els documents d&rsquo;asseguradores i empreses sanit&agrave;ries cada cop m&eacute;s poderoses i amb m&eacute;s beneficiaris i guanys, poden eixamplar-se encara m&eacute;s els propers anys. Quin model de salut ens cal tenir per fer front a aquests problemes?
    </p><p class="article-text">
        Com&iacute;n ha fet refer&egrave;ncia a temes importants i encara poc coneguts entre la poblaci&oacute; que sonen molt b&eacute; a les orelles de salubristes, cient&iacute;fics socials i activistes informats en defensa de la sanitat p&uacute;blica. Escoltar conceptes essencials com &ldquo;determinants socials de la salut&rdquo;, &ldquo;desigualtats en salut&rdquo;, o que l&rsquo;impacte de la crisi ha augmentat les desigualtats socials i la salut &eacute;s quelcom notable. M&eacute;s encara quan el conseller ha dit que la desigualtat &eacute;s un factor decisiu a l&rsquo;hora d&rsquo;explicar la salut, que ha d&rsquo;estar &ldquo;al centre de la nostra an&agrave;lisi&rdquo; i &ldquo;la nostra presa de decisions&rdquo;, i ha afegit que &ldquo;la millor pol&iacute;tica de salut que pot fer un pa&iacute;s &eacute;s la lluita contra les desigualtats pol&iacute;tiques i socials.&rdquo; Les encertades paraules de Com&iacute;n no han de fer oblidar per&ograve; un fet: que tant a Barcelona i a Catalunya com a l&rsquo;Estat espanyol disposem des de fa ja molts anys d&rsquo;informes i estudis que analitzen amb detall els determinants socials i les desigualtats amb recomanacions pol&iacute;tiques que mai han estat aplicades.
    </p><p class="article-text">
        Tot i esmentar l&rsquo;objectiu de fer &ldquo;pol&iacute;tiques orientades als determinants socials de la salut&rdquo;, les propostes del conseller no ofereixen concreci&oacute; ni recursos per fer front a una necessitat urgent: aprovar un programa integral de recerca i pol&iacute;tiques que analitzi, intervingui i avalu&iuml; els determinants socials i les desigualtats en salut a Catalunya. Com&iacute;n ha esmentat tamb&eacute; conceptes com &ldquo;salut p&uacute;blica&rdquo; i &ldquo;pol&iacute;tiques participatives&rdquo;, amb propostes com enfortir el Pla Interdepartamental de Salut P&uacute;blica (PINSAP) que impulsi la salut a totes les pol&iacute;tiques, i obrir el debat sobre el restabliment de la Llei de salut p&uacute;blica amb una Ag&egrave;ncia de Salut P&uacute;blica de Catalunya. M&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;oblits imperdonables com la salut laboral i ambiental o la viol&egrave;ncia de g&egrave;nere, en comparaci&oacute; amb les ret&ograve;riques iniciatives de Boi Ruiz la nova &lsquo;m&uacute;sica&rsquo; sona prou b&eacute;. De fet, ret&ograve;ricament podr&iacute;em comparar el 15% de temps d&rsquo;una intervenci&oacute; de m&eacute;s d&rsquo;hora i mitja a parlar d&rsquo;equitat i salut p&uacute;blica del nou conseller amb el molt pobre 1,6% dedicat l&rsquo;any passat al pressupost d&rsquo;unes pol&iacute;tiques de salut p&uacute;blica on l&rsquo;equitat n&rsquo;ha estat absent.
    </p><p class="article-text">
        Com era d&rsquo;esperar, el conseller ha dedicat la resta de temps a analitzar el model sanitari catal&agrave;, un tema &ldquo;m&eacute;s controvertit&rdquo; pol&iacute;ticament, ha dit. Com&iacute;n ha presentat 9 principis generals (el seu car&agrave;cter universal i p&uacute;blic, l&rsquo;equitat, la transpar&egrave;ncia, la qualitat, la diversitat de prove&iuml;dors, l&rsquo;excel&middot;l&egrave;ncia en recerca i innovaci&oacute;, la participaci&oacute; i la sostenibilitat financera) exposant una llarga llista de plans. L&rsquo;aprovaci&oacute; cercant el consens del Pla de Salut 2016-2020, una Ag&egrave;ncia de Salut P&uacute;blica, un Pla de xoc per reduir les llistes d&rsquo;espera que tingui en compte el car&agrave;cter social del m&eacute;s necessitat, un Pla de suport als professionals, un Pla estrat&egrave;gic per l'atenci&oacute; prim&agrave;ria, &ldquo;la columna vertebral del sistema&rdquo; ha dit, un Pla integral per la salut mental, un Pla d&rsquo;atenci&oacute; als afectats per la s&iacute;ndrome de sensibilitat central, un Pla d&rsquo;equipaments tecnol&ograve;gics, un Pla director d&rsquo;urg&egrave;ncies, una Ag&egrave;ncia Catalana del medicament i productes sanitaris, un Projecte nacional de recerca i innovaci&oacute; en medicina personalitzada, fer que la legislatura sigui la de &ldquo;l'era de la transpar&egrave;ncia en pol&iacute;tiques de salut&rdquo; mitjan&ccedil;ant dades f&agrave;cilment accessibles i consultables, i generar consens sobre la Llei de Salut i Social de Catalunya. Una llista tan ambiciosa com dif&iacute;cilment aplicable. Sabent de la dificultat de passar de les paraules als fets, i als necessaris recursos, capacitats i temps per a fer-ho, sembla una desmesura que aquesta llista de propostes es pugui concretar o incl&uacute;s estructurar en tan sols 17 mesos!
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; Com&iacute;n ha plantejat tamb&eacute; la necessitat de &lsquo;desprivatitzar&rsquo; parcialment el sistema, proposant que hospitals i prestadors de serveis de la xarxa p&uacute;blica no incloguin els centres amb &ldquo;&agrave;nim de lucre&rdquo;. Est&agrave; previst que el 22 de febrer s&rsquo;excloguin del SISCAT dos hospitals privats (l'Hospital General de Catalunya i la Cl&iacute;nica del Vall&egrave;s que a l&rsquo;agost deixarien de formar part del sistema p&uacute;blic), i es valori tamb&eacute; la situaci&oacute; del Sagrat Cor. Es aix&ograve; suficient per canviar un model sanitari p&uacute;blic creixentment privatitzat que ha generat una sostinguda mobilitzaci&oacute; i una lluita de professionals, usuaris i ciutadans com no es recordava en molts anys? Pel conseller, un sistema p&uacute;blic vol dir &ldquo;un sistema que en el punt de prestaci&oacute; es gratu&iuml;t&rdquo;, pagat per tots. Per&ograve; &eacute;s aix&ograve; el que &eacute;s &ldquo;p&uacute;blic&rdquo;? La gran complexitat dels processos sanitaris i l&rsquo;esborrament de qu&egrave; &eacute;s privat o p&uacute;blic fa que avui sigui millor parlar de mercantilitzaci&oacute;. &Eacute;s precisament aquesta confusi&oacute; la que va permetre que, tot i que una quarta part del pressupost del sistema de salut vagi a la sanitat privada, amb alguna ra&oacute; Boi Ruiz s&rsquo;atrev&iacute;s l&rsquo;any passat a afirmar: &ldquo;diguin-me una sola privatitzaci&oacute;, una entitat privada que s&rsquo;hagi introdu&iuml;t al sistema sanitari aquests anys que no hi fos quan vost&egrave;s governaven&rdquo;. I &eacute;s que mentre la &lsquo;privatitzaci&oacute;&rsquo; t&eacute; a veure amb la propietat d&rsquo;un b&eacute; p&uacute;blic, la &lsquo;mercantilitzaci&oacute;&rsquo; vol dir qui controla i qui es beneficia privadament d&rsquo;uns recursos que s&oacute;n de tots. Les principals dimensions per analitzar la mercantilitzaci&oacute; s&oacute;n quatre: la titularitat (a qui pertanyen estructures, edificis i recursos?), el finan&ccedil;ament (qui paga els diners?), la gesti&oacute; (qui i com controla i assigna els diners per a oferir serveis i activitats?), i els resultats econ&ograve;mics i de salut (qui se&rsquo;n beneficia? quin &eacute;s l&rsquo;impacte?).
    </p><p class="article-text">
        I de quina manera s&rsquo;han anat creant espais per promoure la mercantilitzaci&oacute; sanit&agrave;ria? La resposta cal trobar-la en una complexa barreja de factors aqu&iacute; resumida: 1) aprovant legislacions que afavoreixin la posada en pr&agrave;ctica del dret privat; 2) estimulant la segmentaci&oacute; del sistema p&uacute;blic, amb consorcis i partenariats p&uacute;blic-privats on l&rsquo;opacitat, manca de control p&uacute;blic i els nivells de corrupci&oacute; han estat generalitzats per no dir sist&egrave;mics; 3) amb m&uacute;ltiples externalitzacions i subcontractacions per a la provisi&oacute; de serveis; 4) amb xarxes de control i gesti&oacute; del sistema en els &ograve;rgans de decisi&oacute; de centres o regions per aix&iacute; implementar pol&iacute;tiques afavoridores dels sectors privats; 5) amb la degradaci&oacute; del sistema p&uacute;blic, afeblint-lo, alentint-lo o infrautilitzant-lo, la qual cosa facilita l&rsquo;expansi&oacute; del negoci privat; 6) amb un sistema de salut m&eacute;s individualista i medicalitzat, que augmenta excessivament l&rsquo;especialitzaci&oacute; i protocol&middot;litzaci&oacute; biom&egrave;dica, l&rsquo;hospitalocentrisme i el consum m&egrave;dic i param&egrave;dic; i 7) amb un sentit com&uacute; hegem&ograve;nic merc&egrave;s l&rsquo;ajut de mitjans d&rsquo;informaci&oacute; que difonen termes de &lsquo;persuasi&oacute; massiva&rsquo; que emfatitzen que all&ograve; que &eacute;s&nbsp;p&uacute;blic &eacute;s burocr&agrave;tic, ineficient, lent i inc&ograve;mode i all&ograve; que &eacute;s&nbsp;privat tot el contrari.
    </p><p class="article-text">
        Sota aquesta mirada, l&rsquo;aposta del nou conseller d&rsquo;excloure els centres amb &ldquo;&agrave;nim de lucre&rdquo; &eacute;s excessivament moderada i insuficient, ja que, per exemple, oblida que els centres &ldquo;sense &agrave;nim de lucre&rdquo; poden envoltar-se d&rsquo;institucions i formes de gesti&oacute; que cerquin &ldquo;l&rsquo;&agrave;nim de lucre&rdquo; beneficiant als sectors privats i malbaratant recursos p&uacute;blics. Qui controla als &ldquo;controladors&rdquo;? En realitat, fins i tot en el desitjable cas de l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;un finan&ccedil;ament, propietat i gesti&oacute; enterament p&uacute;blics, aix&ograve;, per si mateix, no garanteix ni actuar en els determinants socials i l&rsquo;equitat en salut, ni disposar d&rsquo;una salut p&uacute;blica efectiva, ni tenir una sanitat equitativa, eficient i de qualitat que actu&iuml; sobre les persones amb una visi&oacute; bio-psico-social integral, ni evitar la mercantilitzaci&oacute; d&rsquo;unes dades sanit&agrave;ries enormement valuoses. I &eacute;s que un model hospitaloc&egrave;ntric, individualista, biologista i medicalitzat mai podr&agrave; apropar-se al dret hum&agrave; de la salut per tota la poblaci&oacute; proposat per Jordi Gol: &ldquo;una manera de viure, aut&ograve;noma, solidaria i joiosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de la desacomplexada, &lsquo;compromesa&rsquo;, persistent i astuta gesti&oacute; en favor d&rsquo;una sanitat mercantilitzada impulsada per un conseller com Boi Ruiz implicat en la Uni&oacute; Catalana d&rsquo;Hospitals (la patronal m&eacute;s important de la sanitat catalana) durant m&eacute;s de 16 anys, quan s&rsquo;inicia una nova etapa l&rsquo;objectiu no pot ser cercar el consens en un model de salut que sabem injust, inequitatiu i socialment ineficient. Cal un model nou. Cal obrir urgentment un debat que es centri en un model catal&agrave; substancialment diferent. Un model de salut centrat en els determinants socials, l&rsquo;equitat i la salut p&uacute;blica, on la salut laboral, ambiental, mental i els serveis sociosanitaris tinguin el pes que mereixen. Un model sanitari veritablement universal i equitatiu, hum&agrave; i desmedicalitzat, eficient i de qualitat, m&eacute;s ben finan&ccedil;at, sense corrupci&oacute; i amb una amplia i forta participaci&oacute; social. Un model on l&rsquo;atenci&oacute; prim&agrave;ria i comunit&agrave;ria sigui realment protagonista. I, sobretot, un model que desmercantilitzi i desmedicalitzi integralment el sistema catal&agrave; de salut.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach, Alba Llop Gironés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nou-model-salut_132_4159382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2016 23:28:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cal definir de nou el model de salut o cal definir un model nou?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Precariedad laboral: esa tóxica, oculta realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/precariedad-laboral-derechos-laborales-salud_132_4411894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La precariedad laboral es una realidad omnipresente, pero casi siempre oculta a nuestros ojos.</p><p class="subtitle">Esta realidad es el resultado de normas, de relaciones de poder y de políticas que determinan una organización del trabajo injusta y unas relaciones laborales desiguales.</p><p class="subtitle">Para revertirla, hacen falta cambios de fondo. Pero también nuevos indicadores y nuevas formas de reflejar estadísticamente este fenómeno tóxico.</p></div><p class="article-text">
        Las historias personales lo revelan all&aacute; donde sabemos mirar. Carmen tiene 57 a&ntilde;os y es limpiadora y camarera en una cadena hotelera donde trabaja desde hace tres d&eacute;cadas. A diario limpia y hace las camas de decenas de habitaciones en un trabajo intenso y continuado, un exiguo salario, un contrato flexible y pocos derechos. Con dolores cr&oacute;nicos en la espalda y el cuello, est&aacute; agobiada y siente un profundo malestar, aguantando su jornada laboral a base de anti-inflamatorios.
    </p><p class="article-text">
        Moussa es senegal&eacute;s, tiene 42 a&ntilde;os y subsiste en una chabola de pl&aacute;stico y cart&oacute;n en las afueras de un municipio onubense donde trabaja como temporero de la fresa. Sin contrato, sin papeles, sin derechos, y con un salario m&iacute;sero, vive en condiciones infrahumanas junto a su familia y cientos de emigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Luisa es diplomada en Trabajo social, gesti&oacute;n y administraci&oacute;n p&uacute;blica. Tiene 29 a&ntilde;os, vive en Madrid, y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha encadenado decenas de empleos: teleoperadora, administrativa, dependienta, monitora de pisos tutelados. Con un sueldo de nimileurista, a&uacute;n no pierde la esperanza, pero tras casi dos a&ntilde;os en paro el des&aacute;nimo cada semana pesa m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tres vidas. Tres ejemplos entre cientos de miles de inseguridad, angustia y enfermedad. Tres casos sometidos a los efectos de la exclusi&oacute;n asociada al desempleo y la explotaci&oacute;n generada por una precariedad laboral omnipresente, pero casi siempre oculta a nuestros ojos.
    </p><p class="article-text">
        Puede resultar parad&oacute;jico, pero el trabajo es una realidad ignorada, invisible, casi misteriosa. Uno sabe mucho sobre sus propias condiciones de trabajo pero desconoce o es poco consciente de las de los dem&aacute;s. Para hacer visible la realidad requerimos palabras exactas y n&uacute;meros sensibles. Un ejemplo fue el experimento realizado por G&uuml;nter Walraff en los a&ntilde;os 80. Para descubrir la situaci&oacute;n laboral de los trabajadores turcos en Alemania, este periodista se hizo pasar por uno de ellos adoptando la falsa identidad de Ali Sigirlio&#287;lu. Y es que como &eacute;l apunt&oacute;, para desenmascarar a la sociedad a veces uno tiene que enmascararse. Como pe&oacute;n de la construcci&oacute;n, vendedor en tiendas de comida basura, limpiador en una fundici&oacute;n, conejillo de indias para una empresa farmac&eacute;utica, u otros trabajos, Walraff sinti&oacute; en carne propia durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os la discriminaci&oacute;n, la precariedad y el riesgo para su salud que a diario sufr&iacute;an miles y miles de inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Hace quince a&ntilde;os, la escritora Barbara Ehrenreich vivi&oacute; algo parecido en ciudades como Key West, Portland y Minneapolis al mostrar la precariedad que padec&iacute;an (y siguen padeciendo) millones de trabajadores pobres en EE.UU. y sus estrategias de supervivencia. Recientemente, Ernest Ca&ntilde;ada ha mostrado en un <a href="http://www.albasud.org/blog/es/590/hosteler-a-en-baleares-bajo-la-sombra-de-la-externacionalizaci-n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;la invisibilidad, explotaci&oacute;n y problemas de salud de las trabajadoras del sector tur&iacute;stico balear. Y Javier L&oacute;pez Menacho, en su libro &ldquo;Yo, precario&rdquo;, ha relatado sus peripecias laborales en Barcelona mostrando la precariedad cuando uno trabaja disfrazado de mascota, auditor de m&aacute;quinas de tabaco, promotor de una empresa de telefon&iacute;a, o speaker-animador en un cine, entre otros subempleos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros condensan otra perspectiva de la precariedad. Las cifras simplifican dramas personales diferentes, miden fr&iacute;amente individuos sin rostro. Medir no es un hecho neutral o t&eacute;cnico, sino un proceso cargado de juicios y valoraciones donde sabemos que es posible &ldquo;manipular&rdquo; y hasta &ldquo;torturar&rdquo; a los datos. Pero los indicadores sociol&oacute;gicos y epidemiol&oacute;gicos son tambi&eacute;n anteojos imprescindibles para desvelar una realidad social encubierta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo medir la precariedad? En 1987 la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa realiz&oacute; una aproximaci&oacute;n al estimar el porcentaje de contratos temporales, que pas&oacute; del 15% ese a&ntilde;o a m&aacute;s del 30% (el doble del promedio europeo) entre 1991 y 2007. Desde entonces, la temporalidad se convirti&oacute; en la gu&iacute;a habitual para medir la precariedad. Sin embargo, la masiva destrucci&oacute;n de puestos de trabajo (casi 4 millones) en apenas 6 a&ntilde;os y el incremento del desempleo (8,3% en 2007 a 25,7% en 2013), ha venido acompa&ntilde;ado en el &uacute;ltimo lustro de un descenso del porcentaje de contratos temporales (menos del 25%).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa eso que se ha reducido la precariedad? Todo indica lo contrario. Las pol&iacute;ticas austericidas y las reformas laborales han degradado y mercantilizado las condiciones de empleo y trabajo. El desempleo no s&oacute;lo es una epidemia social (casi 5,5 millones de parados, 2,6 millones de larga duraci&oacute;n sin prestaciones y 1,8 millones de hogares con todos sus miembros en paro), sino un factor social t&oacute;xico que impide llegar a fin de mes, que produce pobres sin calefacci&oacute;n, desesperados y alcoh&oacute;licos, violencia y suicidios. Todo ello aumenta el riesgo de enfermar, empeorar la salud y morir prematuramente. Junto al paro coexiste una palpable precarizaci&oacute;n laboral, igualmente t&oacute;xica, pero mucho m&aacute;s compleja, din&aacute;mica y dif&iacute;cil de entender y medir.
    </p><p class="article-text">
        Precariedad significa &ldquo;empleo intermitente&rdquo; (alternancia de empleo y desempleo) y &ldquo;subempleo&rdquo;, con situaciones muy diversas de temporalidad, contratos a tiempo parcial, empleo encubierto, falsos aut&oacute;nomos, o situaciones de informalidad y trabajo sumergido. Dado que la precariedad es mucho m&aacute;s que la temporalidad, han surgido nuevos indicadores para su medici&oacute;n como el porcentaje de contratos a tiempo parcial (13% en indefinidos y 32% en temporales, el 63% de los cuales es involuntario) o el porcentaje de trabajadores pobres (12,3%, s&oacute;lo superado en Europa por Grecia con 15,1%, y Rumania con 19,1%). Sin embargo, esa es la punta visible del iceberg de la precariedad. Cuando a la temporalidad y bajos salarios a&ntilde;adimos la vulnerabilidad e indefensi&oacute;n y el tener menos prestaciones y derechos, la realidad que emerge es mucho peor.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad lo salpica todo. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis realizado en una encuesta representativa en 2010 (ISTAS Barcelona), el 51,4% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; precarizada (83,1% en trabajadores temporales, y 40,3% en estables), con una situaci&oacute;n peor en mujeres, j&oacute;venes, inmigrantes y obreros, y un fuerte impacto en la salud mental (2,5 m&aacute;s riesgo en los m&aacute;s precarios). La repetida idea de que es mejor tener alg&uacute;n empleo, por precario que &eacute;ste sea, que ninguno debe cuestionarse. Por justicia social y equidad, ya que todas las personas deben tener el derecho a trabajar con condiciones laborales y salariales dignas; por eficiencia productiva, ya que la precariedad dificultad adquirir experiencia laboral y comporta insatisfacci&oacute;n; y por salud, porque la investigaci&oacute;n muestra como la precariedad (sobre todo extrema) da&ntilde;a la salud mental como el desempleo.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad corroe hoy las vidas de una clase trabajadora amedrentada, resignadamente callada, que expresa en forma de enfermedad la degradaci&oacute;n y explotaci&oacute;n que sufre. Ser precario es ser fr&aacute;gil, vivir una vida insegura, envejecer y morir antes de tiempo. Vivir en precariedad es ver proyectos frustrados, ser un exiliado econ&oacute;mico, perder parte de la vida. Pero la precariedad laboral es un fen&oacute;meno estructural, el resultado de normas, relaciones de poder y pol&iacute;ticas que determinan una organizaci&oacute;n del trabajo injusta y unas relaciones laborales desiguales.
    </p><p class="article-text">
        Revertir esta situaci&oacute;n requerir&aacute; realizar profundos cambios: reorientar el modelo productivo y de consumo, reducir las desigualdades salariales, aumentar la protecci&oacute;n social y democratizar las relaciones laborales son algunos de ellos. Pero otra reforma ineludible es cambiar el paradigma actual de un sistema de informaci&oacute;n estad&iacute;stico que no refleja debidamente una realidad laboral t&oacute;xica. La falta de indicadores apropiados oculta las vidas y la salud de millones de mujeres y hombres que como Carmen, Moussa y Luisa sufren y enferman en su trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/precariedad-laboral-derechos-laborales-salud_132_4411894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2015 19:50:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Precariedad laboral: esa tóxica, oculta realidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Precariedad laboral,Derechos laborales,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mercantilització de la sanitat: sense salut no hi ha llibertat, sense llibertat no hi ha salut]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mercantilitzacio-sense-salut-hi-llibertat_1_5157175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que poder votar lliurement, tenir una pensió, o rebre educació, ser lliure significa que qualsevol individu tingui per llei, de forma garantida, el dret a una atenció sanitària pública de qualitat, no mercantilitzada.</p></div><p class="article-text">
        Encara que sovint nom&eacute;s recordem la salut despr&eacute;s d'emmalaltir o patir per la mort d'un &eacute;sser estimat, la gran majoria de ciutadans europeus (m&eacute;s de 4 de cada 5) pensa que la salut &eacute;s un b&eacute; essencial per assolir una bona qualitat de vida. &Eacute;s l&ograve;gic. Quan tenim bona salut disposem de m&eacute;s energia, m&eacute;s capacitat per estudiar, buscar feina, desenvolupar les nostres capacitats creatives i oci, m&eacute;s possibilitats per tenir millors relacions socials, a m&eacute;s de sentir-nos m&eacute;s alegres, satisfets i tenir m&eacute;s llibertat. Sembla indubtable que els que estan malalts, amb discapacitat, o dolor tenen menys autonomia i independ&egrave;ncia, al tenir m&eacute;s salut augmentem la nostra capacitat per triar, prendre decisions, ser m&eacute;s lliures.
    </p><p class="article-text">
        Tot i no ser el principal determinant social de la salut, no hi ha dubte que accedir a una adequada atenci&oacute; sanit&agrave;ria quan ens posem malalts (amb professionals sociosanitaris ben qualificats i preparats, una atenci&oacute; r&agrave;pida i eficient, un &uacute;s assenyat de la tecnologia i el millor tracte hum&agrave; i personal possibles) t&eacute; gran valor per a la nostra salut i llibertat. La literatura cient&iacute;fica i l'OMS s&oacute;n contundents en assenyalar que els sistemes sanitaris universals, amb propietat i gesti&oacute; p&uacute;bliques, basats en l'atenci&oacute; prim&agrave;ria i una elevada qualitat de prestacions, no nom&eacute;s ofereixen millors resultats de salut sin&oacute; que tamb&eacute; s&oacute;n m&eacute;s eficients, equitatius i humans. La suposada major &ldquo;efici&egrave;ncia&rdquo; de l'atenci&oacute; mercantilitzada es fonamenta en gran mesura en estalviar en personal i oferir salaris baixos i males condicions laboral, la qual cosa afecta la salut dels propis treballadors sanitaris i afecta la qualitat de l'atenci&oacute;. A m&eacute;s, els centres privats seleccionen els pacients, donen altes prematures, cobren per acte m&egrave;dic i realitzen m&eacute;s proves i intervencions innecess&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        La Llei General de Sanitat va assentar el 1986 les bases del Sistema Nacional de Salut (SNS) que va ampliar la cobertura i proveir atenci&oacute; sanit&agrave;ria de bona qualitat per gaireb&eacute; tota la poblaci&oacute; de l'Estat espanyol. Malgrat les seves insufici&egrave;ncies i limitacions: restringida despesa p&uacute;blica, desenvolupament limitat de l'atenci&oacute; prim&agrave;ria, la salut laboral i la salut mental, excessiva despesa farmac&egrave;utica i baix &uacute;s de gen&egrave;rics, i escassa atenci&oacute; a determinats col&middot;lectius, amb el SNS gaireb&eacute; tota la ciutadania va obtenir una bona atenci&oacute; independentment de la classe social, poder adquisitiu i lloc de resid&egrave;ncia. Des de llavors, els grans conglomerats empresarials i lobbies de la ind&uacute;stria farmac&egrave;utica i tecnologia sanit&agrave;ries, han incrementat la seva pressi&oacute; per transformar el SNS i obrir noves oportunitats i models de negoci. Com que la sanitat p&uacute;blica i privada s&oacute;n &ldquo;vasos comunicants&rdquo; (si es deteriora la primera es refor&ccedil;a la segona i a l'inrev&eacute;s), les estrat&egrave;gies pol&iacute;tiques, legals i econ&ograve;miques de mercantilitzaci&oacute; sanit&agrave;ria dels darrers anys han passat no nom&eacute;s per incentivar i enfortir al sector privat (privatitzar o ampliar l'espai per a lucrar-se, realitzar concerts amb la sanitat p&uacute;blica, afavorir l'assegurament privat), sin&oacute; tamb&eacute; per afeblir, desprestigiar i fer m&eacute;s opac al sistema p&uacute;blic (retallar pressupost i recursos, fragmentar, desregular o concertar serveis, establir &ldquo;repagaments&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Les conseq&uuml;&egrave;ncies s&oacute;n conegudes: tancar centres d'atenci&oacute; prim&agrave;ria, urg&egrave;ncies i quir&ograve;fans, i augmentar les llistes d'espera i reduir el nombre de professionals, produint-se un increment del risc d'emmalaltir i morir prematurament i un augment de les desigualtats. En aquest proc&eacute;s, la ideologia i conflu&egrave;ncia d'interessos entre les elits econ&ograve;miques privades, i molts gestors p&uacute;blics i dirigents pol&iacute;tics ha estat manifesta, la qual cosa es reflecteix en valors i interessos compartits i en pr&agrave;ctiques de clientelisme i &ldquo;portes girat&ograve;ries&rdquo;. Boi Ruiz, home de la patronal sanit&agrave;ria i actual conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, ho va dir rodonament en explicar que la salut &ldquo;&eacute;s un b&eacute; privat que dep&egrave;n de cada ciutad&agrave; i no de l'Estat&rdquo; i que &ldquo;no hi ha un dret a la salut&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un important punt d'inflexi&oacute; en aquest continu proc&eacute;s cap a la mercantilitzaci&oacute; va tenir lloc amb l'aprovaci&oacute; del Reial Decret 16/2012. D&egrave;iem fa una mica m&eacute;s d'un any (veure &ldquo;<a href="http://elpais.com/elpais/2012/07/06/opinion/1341595001_910539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avanzar al pasado: la sanidad como mercanc&iacute;a</a>&rdquo;, El Pa&iacute;s 16-08-12), que es tractava d'una aut&egrave;ntica contrareforma sanit&agrave;ria, un canvi radical que significava passar d'un SNS a un sistema de pagament per als rics, seguretat social amb menys i pitjors serveis per a treballadors i una classe mitjana empobrida, i una sanitat de benefic&egrave;ncia per a pobres i marginats. Un canvi per acabar amb la sanitat com a dret i donar pas al classisme, la discriminaci&oacute; i la desigualtat. Des de la implantaci&oacute; del RD fa un any les coses no han parat d'empitjorar. S'ha retallat la despesa sanit&agrave;ria p&uacute;blica al voltant del 12%, s'han redu&iuml;t els metges i infermeres en almenys 52.000, ha augmentat espectacularment el nombre de desprotegits (m&eacute;s de 870.000), s'han allargat les llistes d'espera (entre 20-40%), s'ha redu&iuml;t la capacitat assistencial dels centres p&uacute;blics, i ha empitjorat la qualitat de l'atenci&oacute; prim&agrave;ria i especialitzada. A aix&ograve; cal sumar el creixent augment de &ldquo;repagaments&rdquo;, on cada vegada s&oacute;n m&eacute;s els pensionistes que no poden fer front al pagament de medicaments. Es confirma una nova retallada de la despesa fins arribar al 20% en els propers anys, el sistema sanitari p&uacute;blic rebr&agrave; el cop de gr&agrave;cia final, creant problemes de salut p&uacute;blica i desigualtats encara m&eacute;s grans. Si amb les retallades han empitjorat l'acc&eacute;s, qualitat i equitat de l'atenci&oacute; sanit&agrave;ria, amb la mercantilitzaci&oacute; de la sanitat es perdr&agrave; definitivament no nom&eacute;s el dret a l'atenci&oacute; i la salut, sin&oacute; tamb&eacute; llibertat.
    </p><p class="article-text">
        El pensament liberal sost&eacute; de forma interessada i classista que un individu &eacute;s lliure quan fa el que vol, quan pot prendre decisions sense que hi hagi interfer&egrave;ncies externes. Sota aquesta visi&oacute;, un esclau seria lliure quan un amo extremadament bondad&oacute;s li deix&eacute;s fer tot el que volgu&eacute;s. Per&ograve; hi ha una altra manera de veure les coses que ent&eacute;n que la llibertat no neix de la voluntat de l'amo sin&oacute; de l'exist&egrave;ncia de drets socials (per exemple, el dret a treballar la terra, la democr&agrave;cia a l'empresa, o rebre una renda b&agrave;sica universal), on els ciutadans disposen dels recursos, els mitjans i la protecci&oacute; adequats per treballar i viure dignament i amb bona salut. Igual que poder votar lliurement, tenir una pensi&oacute;, o rebre educaci&oacute;, ser lliure significa que qualsevol individu tingui per llei, de forma garantida, el dret a una atenci&oacute; sanit&agrave;ria p&uacute;blica de qualitat, no mercantilitzada. Tamb&eacute; aqu&iacute;, Boi Ruiz va assenyalar amb claredat la seva ideologia de classe en indicar que triar una m&uacute;tua sanit&agrave;ria privada &eacute;s una forma de &ldquo;lliure elecci&oacute;&rdquo; de la gent (llegiu classes benestants), un &ldquo;dret&rdquo; que s'ha de recon&egrave;ixer fiscalment. L'atenci&oacute; sanit&agrave;ria no pot ser la mercaderia d'una minoria amb &ldquo;llibertat&rdquo; (llegiu diners) per poder pagar-la, sin&oacute; un dret universal garantit que ens faci ciutadans lliures i amb m&eacute;s salut.
    </p><p class="article-text">
        A la coneguda pel&middot;l&iacute;cula de Frank Capra <em>&iexcl;Qu&eacute; bonito es vivir!</em>, Clarence, un &agrave;ngel de segona classe que intenta obtenir les seves ales, d&oacute;na l'oportunitat a que un George Bailey (James Stewart) escurat, desesperat i a punt de su&iuml;cidar-se, pugui mirar qu&egrave; hauria passat a Bedford Falls en el sup&ograve;sit que no hi hagu&eacute;s viscut. George se sent llavors immensament feli&ccedil; quan compr&egrave;n les espantoses conseq&uuml;&egrave;ncies socials que haguessin ocorregut en el seu poble si les moltes accions solid&agrave;ries i justes que ha portat a terme durant la seva vida no s'haguessin realitzat. Pensem per un moment en l'incomptable sofriment i dolor, en les malalties i morts, en la brutal desigualtat, sobretot en les classes populars i immigrants, si en les &uacute;ltimes d&egrave;cades no hi hagu&eacute;s hagut un SNS p&uacute;blic, universal i amb un bon nivell de qualitat. Imaginem-ho. Podem apreciar les conseq&uuml;&egrave;ncies que tindr&agrave; la caiguda del SNS? Reflexionem sobre aix&ograve; perqu&egrave;, si els moviments socials i sindicals al costat dels partits pol&iacute;tics que els donen suport no ho impedeixen, la sanitat p&uacute;blica, universal i de qualitat que hem conegut est&agrave; en tr&agrave;nsit de desapar&egrave;ixer. Rebel&middot;lem-nos. Igual que per a George, entendre que les lluites justes valen la pena ha de crear felicitat i esperan&ccedil;a. La llibertat i la salut estan en joc.
    </p><p class="article-text">
        <em>Joan Benach &eacute;s professor i investigador de salut p&uacute;blica i director de GREDS-EMCONET (Dept. Ci&egrave;ncies Pol&iacute;tiques i Socials, UPF). El seu &uacute;ltim llibre publicat &eacute;s &ldquo;La sanitat est&agrave; en venda&rdquo; (Icaria). En l'actualitat &eacute;s coordinador del projecte en vies de finan&ccedil;ament a trav&eacute;s d'un crowdfunding Privatitzant la Sanitat. Impacte en la salut de la privatitzaci&oacute; de la sanitat a Catalunya</em><a href="http://www.verkami.com/projects/6945-privatitzant-la-sanitat-impacte-a-la-salut-de-la-privatitzacio-de-la-sanitat-a-catalunya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Privatitzant la Sanitat. Impacte en la salut de la privatitzaci&oacute; de la sanitat a Catalunya</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mercantilitzacio-sense-salut-hi-llibertat_1_5157175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2013 07:27:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mercantilització de la sanitat: sense salut no hi ha llibertat, sense llibertat no hi ha salut]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mercantilización de la sanidad: sin salud no hay libertad, sin libertad no hay salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mercantilizacion-sanidad-salud-libertad_1_5157619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Al igual que poder votar libremente, tener una pensión, o recibir  educación, ser libre significa que cualquier individuo tenga por ley, de  forma garantizada, el derecho a una atención sanitaria pública de  calidad, no mercantilizada.</p></div><p class="article-text">
        Aunque a menudo s&oacute;lo nos acordamos de la salud tras enfermar o sufrir por la muerte de un ser querido, la gran mayor&iacute;a de ciudadanos europeos (m&aacute;s de 4 de cada 5) piensa que la salud es un bien esencial para alcanzar una buena calidad de vida. Es l&oacute;gico. Cuando tenemos buena salud disponemos de m&aacute;s energ&iacute;a, m&aacute;s capacidad para estudiar, buscar trabajo, desarrollar nuestras capacidades creativas y ocio, m&aacute;s posibilidades para tener mejores relaciones sociales, adem&aacute;s de sentirnos m&aacute;s alegres, satisfechos y tener m&aacute;s libertad. Parece indudable que quienes est&aacute;n enfermos, con discapacidad, o dolor tienen menos autonom&iacute;a e independencia; al tener m&aacute;s salud aumentamos nuestra capacidad para elegir, tomar decisiones, ser m&aacute;s libres.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n y no siendo el principal determinante social de la salud, no cabe duda de que acceder a una adecuada atenci&oacute;n sanitaria cuando enfermamos (con profesionales socio-sanitarios bien cualificados y preparados, una atenci&oacute;n r&aacute;pida y eficiente, un uso juicioso de la tecnolog&iacute;a y el mejor trato humano y personal posibles) tiene gran valor para nuestra salud y libertad. La literatura cient&iacute;fica y la OMS son contundentes al se&ntilde;alar que los sistemas sanitarios universales, con propiedad y gesti&oacute;n p&uacute;blicas, basados en la atenci&oacute;n primaria y una elevada calidad de prestaciones, no s&oacute;lo ofrecen mejores resultados de salud sino que tambi&eacute;n son m&aacute;s eficientes, equitativos y humanos. La supuesta mayor &ldquo;eficiencia&rdquo; de la atenci&oacute;n mercantilizada se fundamenta en gran medida en ahorrar en personal y ofrecer bajos salarios y malas condiciones de empleo, todo lo cual afecta la salud de los propios trabajadores sanitarios y da&ntilde;a la calidad de la atenci&oacute;n. Adem&aacute;s, los centros privados seleccionan a los pacientes, dan altas prematuras, cobran por acto m&eacute;dico y realizan m&aacute;s pruebas e intervenciones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        La Ley General de Sanidad sent&oacute; en 1986 las bases del Sistema Nacional de Salud (SNS) que ampli&oacute; la cobertura y provey&oacute; atenci&oacute;n sanitaria de buena calidad para casi toda la poblaci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol. A pesar de sus insuficiencias y limitaciones: restringido gasto p&uacute;blico, desarrollo limitado de la atenci&oacute;n primaria, la salud laboral y la salud mental, excesivo gasto farmac&eacute;utico y bajo uso de gen&eacute;ricos, y escasa atenci&oacute;n a determinados colectivos, con el SNS casi toda la ciudadan&iacute;a obtuvo una buena atenci&oacute;n independientemente de su clase social, poder adquisitivo y lugar de residencia. Desde entonces, los grandes conglomerados empresariales y lobbies de la industria farmac&eacute;utica y tecnolog&iacute;a sanitarias, han incrementado su presi&oacute;n para transformar el SNS y abrir nuevas oportunidades y modelos de negocio. Como sea que la sanidad p&uacute;blica y privada son &ldquo;vasos comunicantes&rdquo; (si se deteriora la primera se refuerza la segunda y al rev&eacute;s), las estrategias pol&iacute;ticas, legales y econ&oacute;micas de mercantilizaci&oacute;n sanitaria de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han pasado no s&oacute;lo por incentivar y fortalecer al sector privado (privatizar o ampliar el espacio para lucrarse, realizar conciertos con la sanidad p&uacute;blica, favorecer el aseguramiento privado), sino tambi&eacute;n por debilitar, desprestigiar y hacer m&aacute;s opaco al sistema p&uacute;blico (recortar presupuesto y recursos, fragmentar, desregular o concertar servicios, establecer &ldquo;repagos&rdquo;). Las consecuencias son conocidas: cerrar centros de atenci&oacute;n primaria, urgencias y quir&oacute;fanos, y aumentar las listas de espera y reducir el n&uacute;mero de profesionales, produci&eacute;ndose un incremento del riesgo de enfermar y morir prematuramente y un aumento de las desigualdades. En ese proceso, la ideolog&iacute;a y confluencia de intereses entre las elites econ&oacute;micas privadas, y muchos gestores p&uacute;blicos y dirigentes pol&iacute;ticos ha sido manifiesta, lo cual se refleja en valores e intereses compartidos y en pr&aacute;cticas de clientelismo y &ldquo;puertas giratorias&rdquo;. Boi Ruiz, hombre de la patronal sanitaria y actual conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, lo dijo redondamente al explicar que la salud &ldquo;es un bien privado que depende de cada ciudadano y no del Estado&rdquo; y que &ldquo;no hay un derecho a la salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un importante punto de inflexi&oacute;n en ese continuo proceso hacia la mercantilizaci&oacute;n tuvo lugar con la aprobaci&oacute;n del Real Decreto 16/2012. Dec&iacute;amos hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o (ver &ldquo;<a href="http://elpais.com/elpais/2012/07/06/opinion/1341595001_910539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avanzar al pasado: la sanidad como mercanc&iacute;a&rdquo;</a>, El Pa&iacute;s 16-08-12), que se trataba de una aut&eacute;ntica contrarreforma sanitaria, un cambio radical que significaba pasar de un SNS a un sistema de pago para los ricos, seguridad social con menos y peores servicios para trabajadores y una clase media empobrecida, y una sanidad de beneficencia para pobres y marginados. Un cambio para acabar con la sanidad como derecho y dar paso al clasismo, la discriminaci&oacute;n y la desigualdad. Desde la implantaci&oacute;n del RD hace un a&ntilde;o las cosas no han cejado de empeorar. Se ha recortado el gasto sanitario p&uacute;blico entorno al 12%, se han reducido los m&eacute;dicos y enfermeras en al menos 52.000, ha aumentado espectacularmente el n&uacute;mero de desprotegidos (m&aacute;s de 870.000), se han alargado las listas de espera (entre 20-40%), se ha reducido la capacidad asistencial de los centros p&uacute;blicos, y ha empeorado la calidad de la atenci&oacute;n primaria y especializada. A ello hay que sumar el creciente aumento de &ldquo;repagos&rdquo;, donde cada vez son m&aacute;s los pensionistas que no pueden hacer frente al pago de medicamentos. De confirmarse un nuevo recorte del gasto hasta alcanzar el 20% en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, el sistema sanitario p&uacute;blico recibir&aacute; el golpe de gracia final, cre&aacute;ndose problemas de salud p&uacute;blica y desigualdades a&uacute;n mayores. Si con los recortes han empeorado el acceso, calidad y equidad de la atenci&oacute;n sanitaria, con la mercantilizaci&oacute;n de la sanidad se perder&aacute; definitivamente no s&oacute;lo el derecho a la atenci&oacute;n y la salud, sino tambi&eacute;n libertad.
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento liberal sostiene de forma interesada y clasista que un individuo es libre cuando hace lo que desea, cuando puede tomar decisiones sin que existan interferencias externas. Bajo esa visi&oacute;n, un esclavo ser&iacute;a libre cuando un amo extremadamente bondadoso le dejara hacer todo lo que quisiera. Pero hay otra manera de ver las cosas que entiende que la libertad no nace de la voluntad del amo sino de la existencia de derechos sociales (por ejemplo, el derecho a trabajar la tierra, la democracia en la empresa, o recibir una renta b&aacute;sica universal), donde los ciudadanos disponen de los recursos, los medios y la protecci&oacute;n adecuados para trabajar y vivir dignamente y con buena salud. Al igual que poder votar libremente, tener una pensi&oacute;n, o recibir educaci&oacute;n, ser libre significa que cualquier individuo tenga por ley, de forma garantizada, el derecho a una atenci&oacute;n sanitaria p&uacute;blica de calidad, no mercantilizada. Tambi&eacute;n ah&iacute;, Boi Ruiz se&ntilde;al&oacute; con claridad su ideolog&iacute;a de clase al indicar que elegir una mutua sanitaria privada es una forma de &ldquo;libre elecci&oacute;n&rdquo; de la gente (l&eacute;ase, clases pudientes), un &ldquo;derecho&rdquo; que debe reconocerse fiscalmente. La atenci&oacute;n sanitaria no puede ser la mercanc&iacute;a de una minor&iacute;a con &ldquo;libertad&rdquo; (l&eacute;ase, dinero) para poder pagarla sino un derecho universal garantizado que nos haga ciudadanos libres y con m&aacute;s salud.
    </p><p class="article-text">
        En la conocida pel&iacute;cula de Frank Capra &ldquo;&iexcl;Que bello es vivir!&rdquo;, Clarence, un &aacute;ngel de segunda clase que intenta obtener sus alas, da la oportunidad a que un George Bailey (James Stewart) sin blanca, desesperado y a punto de suicidarse, pueda mirar qu&eacute; hubiera ocurrido en Bedford Falls en el supuesto de que no hubiera vivido. George se siente entonces inmensamente feliz cuando comprende las espantosas consecuencias sociales que hubieran ocurrido en su pueblo si las muchas acciones solidarias y justas que ha llevado a cabo durante su vida no se hubieran realizado. Pensemos por un momento en el incontable sufrimiento y dolor, en las enfermedades y muertes, en la brutal desigualdad, sobre todo en las clases populares e inmigrantes, si en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no hubiera habido un SNS p&uacute;blico, universal y con un buen nivel de calidad. Imagin&eacute;moslo. &iquest;Podemos apreciar las consecuencias que tendr&aacute; el desplome del SNS? Reflexionemos sobre ello porque, si los movimientos sociales y sindicales junto a los partidos pol&iacute;ticos que los apoyan no lo impiden, la sanidad p&uacute;blica, universal y de calidad que hemos conocido est&aacute; en trance de desaparecer. Rebel&eacute;monos. Al igual que para George, entender que las luchas justas valen la pena debe crear felicidad y esperanza. La libertad y la salud est&aacute;n en juego.
    </p><p class="article-text">
        <em>Joan Benach es profesor e investigador de salud p&uacute;blica y director de GREDS-EMCONET (Dpto. Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, UPF). Su &uacute;ltimo libro publicado es &ldquo;La sanidad est&aacute; en venta&rdquo; (Icaria). En la actualidad es coordinador del proyecto en v&iacute;as de financiaci&oacute;n a trav&eacute;s de un crowdfunding </em><a href="http://www.verkami.com/projects/6945-privatitzant-la-sanitat-impacte-a-la-salut-de-la-privatitzacio-de-la-sanitat-a-catalunya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Privatizando la Sanidad. Impacto en la salud de la privatizaci&oacute;n de la sanidad en Catalunya</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Benach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mercantilizacion-sanidad-salud-libertad_1_5157619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2013 22:42:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mercantilización de la sanidad: sin salud no hay libertad, sin libertad no hay salud]]></media:title>
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