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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ricard Cobo del Prado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ricard_cobo_del_prado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ricard Cobo del Prado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fundido a negro en RTVV]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fundido-negro-rtvv_129_5140686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Allí nos hemos dejado la piel y algo más de unos cuantos de los mejores años de nuestra vida profesional. Felices por el trabajo bien hecho, todos nos marchamos con la cabeza bien alta y la dignidad intacta</p></div><p class="article-text">
        Definitivamente, un nuevo cap&iacute;tulo de <em>The Walking Dead</em> no iba a conseguir que me evadiera por un rato. Francamente, me falta el &aacute;nimo desde que el pasado mi&eacute;rcoles las Cortes Valencianas firmaron la sentencia de muerte de RTVV, la empresa donde trabajaba desde hace 19 a&ntilde;os. Sin ganas de ver muertos vivientes y realmente cansado, me met&iacute; en la cama con la intenci&oacute;n de poder conciliar el sue&ntilde;o, al menos durante unas pocas horas. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Un mensaje en el m&oacute;vil me alertaba de la publicaci&oacute;n en el <em>Diari Oficial de la Comunitat Valenciana</em> del acuerdo en el que se anunciaba que el cierre y cese de las emisiones pod&iacute;a producirse de forma inmediata.
    </p><p class="article-text">
        Me puse en pie y, sin pensarlo dos veces, me cambi&eacute; y me dirig&iacute; directamente al Centro de Producci&oacute;n de Programas de Burjassot. A trav&eacute;s de los tel&eacute;fonos y las redes sociales, muchos de los trabajadores nos fuimos convocando a las puertas de la empresa que, para nuestra sorpresa, estaban cerradas a cal y canto. Radio 9, adem&aacute;s, ya hab&iacute;a dejado de emitir. El intenso fr&iacute;o reinante no rebaj&oacute; ni un &aacute;pice la indignaci&oacute;n, la frustraci&oacute;n y la rabia por no poder entrar a defender nuestra empresa del cierre que se anunciaba inminente.
    </p><p class="article-text">
        Dentro, el grupo de compa&ntilde;eros que realizaba el informativo del 24 horas decidieron, valientemente, seguir informando m&aacute;s all&aacute; de las 00.30, hora de su finalizaci&oacute;n habitual. Fuera, cada vez eran m&aacute;s los que decidieron acercarse al edificio de Canal 9. Varios coches de polic&iacute;a se manten&iacute;an prudentemente alejados del cada vez mayor grupo de indignados.
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        Por fin, despu&eacute;s de unos minutos de intensa espera y gritos reivindicativos, se abrieron las puertas para que entrara en el centro el diputado de Esquerra Unida Ignacio Blanco, que iba a ser entrevistado en el informativo. Con &eacute;l, entramos en tropel al menos un centenar de trabajadores que fuimos tomando posiciones con la intenci&oacute;n de ayudar a mantener la emisi&oacute;n en marcha hasta que ya fuera imposible.
    </p><p class="article-text">
        Junto a un grupo de compa&ntilde;eros me dirig&iacute; al Control Central T&eacute;cnico, en el primer piso, donde se ubica el &ldquo;tristemente famoso&rdquo; cable que hab&iacute;a que proteger a toda costa para evitar el fundido a negro. Muy poco tiempo despu&eacute;s se present&oacute; all&iacute; Antonio Herv&aacute;s, uno de los tres liquidadores de la empresa, que iba acompa&ntilde;ado por una misteriosa persona con barba que nadie conoc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ya dentro del control, uno de mis compa&ntilde;eros, Chema Mill&aacute;n, le dijo que se identificase y &eacute;ste, simplemente, se limit&oacute; a decir que era de otra empresa. Mosqueo total, pero me quedo con su cara. Ante la presi&oacute;n de los trabajadores, se pudo frustrar el primer intento de corte de emisi&oacute;n. Primera batalla ganada pero, desgraciadamente, todav&iacute;a quedaba mucho partido.
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            </figure><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s se nos hizo saber que la empresa hab&iacute;a comenzado a enviar correos a los trabajadores para comunicar que desde esos precisos momentos ten&iacute;amos permiso retribuido con car&aacute;cter indefinido, de tal forma que no deb&iacute;amos estar en el centro. Si lo hac&iacute;amos, deber&iacute;amos atenernos a las consecuencias, puesto que Antonio Herv&aacute;s iba a denunciarnos por &ldquo;ocupaci&oacute;n ilegal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el plat&oacute; se suced&iacute;an las noticias y las entrevistas a invitados que, como pod&iacute;an (algunos, literalmente por las ventanas) acced&iacute;an al centro evitando el ya espectacular cord&oacute;n policial establecido a las puertas del edificio. No hab&iacute;a m&aacute;s jefes que los necesarios, el resto ni estaba ni se les esperaba. Nunca sintieron esta empresa m&aacute;s que para beneficio propio. Era el momento de ejercer nuestra profesi&oacute;n libremente. Para ello, nada mejor que reivindicar nuestro propio lugar de trabajo y una tele p&uacute;blica de calidad y en valenciano.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;maras, periodistas, productores, realizadores, t&eacute;cnicos y un sinf&iacute;n de profesionales se pusieron r&aacute;pidamente manos a la obra para ofrecer lo mejor de s&iacute; mismos con el fin de aportar su granito de arena a que la d&eacute;bil llama de la televisi&oacute;n auton&oacute;mica de todos los valencianos permaneciera encendida.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, uno de los momentos m&aacute;s tensos fue el segundo intento de corte de la emisi&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, dos polic&iacute;as trataron de entrar en el Control Central. Tras unos minutos de forcejeo y alg&uacute;n que otro golpe en mi est&oacute;mago, se vieron obligados a retroceder ante la presi&oacute;n del numeroso grupo de compa&ntilde;eros que nos propusimos impedir su paso. &ldquo;RTVV no es tanca&rdquo;. Segunda batalla ganada.
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            </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, todos &eacute;ramos conscientes de que la pr&oacute;xima ser&iacute;a m&aacute;s dura y, tal vez, definitiva. Unos minutos m&aacute;s tarde se produjo otro de los momentos de esta intensa noche. Dos diputados quer&iacute;an entrar al recinto y la polic&iacute;a lo imped&iacute;a. Alertado de esta situaci&oacute;n, baj&eacute; con el fin de conseguir que se pudiesen colar al recinto por alguna de las puertas laterales. Ya abajo, justo en la puerta del ascensor, me tropiezo con la misma persona desconocida de antes y con aspecto de &ldquo;capit&aacute;n moro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Reacciono y me dirijo r&aacute;pidamente para avisar a Genar Mart&iacute;, quien, con el micro en la mano y junto a un compa&ntilde;ero operador de c&aacute;mara, se lanza a buscar al desconocido. Lo abordan y le intentan entrevistar, pero la polic&iacute;a le protege meti&eacute;ndole en la sala de espera de actuantes, la misma que se utilizaba para el programa T&oacute;mbola. Lo &uacute;nico que averiguamos, y no por &eacute;l, es que le apodan Paco &ldquo;Telefunken&rdquo; y que es de Gata de Gorgos.  
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, si Berlanga levantara la cabeza! Como un nuevo Pepe Isbert en <em>El verdugo</em>, all&iacute; permanece encerrado y custodiado a la espera de nuevas &oacute;rdenes. Pero &eacute;stas no llegan o no son las que esperaban. El juez no hab&iacute;a aceptado la denuncia presentada por Herv&aacute;s, por lo que los trabajadores pod&iacute;amos permanecer en el recinto. Sin embargo, la intenci&oacute;n de cortar la emisi&oacute;n segu&iacute;a intacta. Nueva batalla ganada.
    </p><p class="article-text">
        Estas noticias se van dando en riguroso directo y el programa y el esfuerzo com&uacute;n se convierten en algo de lo que todo el mundo habla. Con una mezcla de amargura y de alegr&iacute;a, tratamos de mantener la calma y seguir con nuestro trabajo. Al fin y al cabo, ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nueva alegr&iacute;a: Paco Telefunken sale para decirle a Genar que lo ha meditado y que no ser&aacute; &eacute;l quien &lsquo;apague&rsquo; la tele. La emotiva entrevista se emite minutos despu&eacute;s y todos aplaudimos emocionados. Algo est&aacute; pasando. Tan cansados como indignados nos preguntamos: &iquest;qu&eacute; gobierno tenemos que es capaz de poner entre la espada y la pared a una persona? Paco Telefunken, con la dignidad intacta, recupera su nombre y se despide de todos nosotros. Hasta siempre, Francisco Signes.
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        A la espera de que llegase el &ldquo;asalto definitivo&rdquo; al Control Central, el plat&oacute; del Estudio 3 recibe, ya por la ma&ntilde;ana, una visita que se hab&iacute;a hecho esperar siete largos a&ntilde;os. Beatriz Garrote, la presidenta de la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas del Metro entra tambi&eacute;n precipitadamente por una de las ventanas y es recibida entre aplausos en el estudio. Catarsis colectiva, perd&oacute;n, l&aacute;grimas y abrazos. Nada podr&aacute; restituir el da&ntilde;o causado por haber silenciado el dolor de las v&iacute;ctimas (43 muertos, 47 heridos y 0 responsables) pero, al menos, nos pudimos mirar todos a la cara.
    </p><p class="article-text">
        Y ya que estamos, &iquest;por qu&eacute; no hablar con Jordi &Eacute;vole? Consigo su tel&eacute;fono gracias a la amabilidad de Juli&agrave; y Mariola y le llamo. Jordi, sin dudarlo un instante, entra en directo para ofrecernos su solidaridad. Impagable. Pocos minutos despu&eacute;s, mi compa&ntilde;ero y sin embargo amigo, Carles Claver, consigue lo mismo con un tal I&ntilde;aki Gabilondo. Ah&iacute; queda eso. La verdad es que las muestras de solidaridad y de apoyo son una constante a lo largo de toda la jornada. Ya cerca del mediod&iacute;a, la orden judicial llega y con ella los funcionarios acompa&ntilde;ados por una docena de polic&iacute;as que, ahora s&iacute;, &iquest;qu&eacute; remedio?
    </p><p class="article-text">
        Desalojan Control Central y proceden al corte de la emisi&oacute;n. Son las 12:19 horas. Antes de las 13.00, y entre aplausos de una gran multitud (muchos de ellos j&oacute;venes) que espera a las puertas, abandonamos el recinto, que tiene la bandera regional a media asta. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; nos hemos dejado la piel y algo m&aacute;s de unos cuantos de los mejores a&ntilde;os de nuestra vida profesional. Felices por el trabajo bien hecho, todos nos marchamos con la cabeza bien alta y la dignidad intacta, como Paco. Y yo que no quer&iacute;a ver una de zombis. Estos muertos de RTVV est&aacute;n muy vivos. Y, si no, al tiempo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Cobo del Prado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fundido-negro-rtvv_129_5140686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2013 18:45:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fundido a negro en RTVV]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[RTVV,Canal 9]]></media:keywords>
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