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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sara Berbel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sara_berbel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sara Berbel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La inserción laboral de personas con trastornos mentales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/insercion-laboral-personas-trastornos-mentales_132_1800793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/389e1fd4-d098-433f-97c5-4d85aacd64d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inserción laboral de personas con trastornos mentales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los años más duros de austeridad y desempleo han minado la salud de muchos ciudadanos, especialmente la salud mental</p><p class="subtitle">En épocas de crisis, las personas con menor nivel adquisitivo ven aumentar sus niveles de ansiedad al tiempo que baja su autoestima y su confianza en el futuro</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Barcelona pone en marcha un plan para facilitar la inserción laboral de personas con trastornos psicológicos en los distritos con menor renta</p></div><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a Virgina Woolf en su diario el 18 de enero de 1915: &ldquo;El futuro es oscuro, que es, en general, lo mejor que el futuro puede ser&rdquo;. Hac&iacute;a esta desolada afirmaci&oacute;n menos de seis meses despu&eacute;s de protagonizar un intento de suicidio, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Detonantes externos, como la terrible guerra (en este caso la Segunda Guerra Mundial), el caos econ&oacute;mico y la inestabilidad europea, as&iacute; como su propia fragilidad mental la condujeron a acabar con su vida un fr&iacute;o mes de marzo de 1941. As&iacute; somos los seres humanos, una confluencia de situaciones externas que nos afectan profundamente, sumadas a nuestros propios miedos, ansiedades o sue&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvando todas las distancias, los complejos factores que afectaron a una gran escritora como Virginia Woolf est&aacute;n tambi&eacute;n presentes en las vidas cotidianas de cada uno de nosotros. Cada vez hay m&aacute;s datos que muestran que la desigualdad socioecon&oacute;mica reduce significativamente el bienestar de la poblaci&oacute;n. Las personas con menor nivel adquisitivo ven aumentados sus niveles de ansiedad y depresi&oacute;n al tiempo que baja su autoestima y confianza en sus posibilidades de futuro. Hace poco&nbsp;el profesor brit&aacute;nico Richard Wilkison presentaba en Zaragoza su libro <em>The inner level</em>, del que es coautor junto con Kate Pickett. Wilkison destac&oacute; precisamente estos resultados que muestran que en las sociedades menos igualitarias la ciudadan&iacute;a goza de peor salud que en aquellas que distribuyen mejor su riqueza.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad de Barcelona la crisis de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha dejado tambi&eacute;n un rastro preocupante en cuanto a los niveles de salud en general y de salud mental en particular. La pobreza, el desempleo y las medidas de austeridad han tenido un fuerte impacto en la disminuci&oacute;n del bienestar y el incremento de riesgos psicosociales. Ansiedad, depresi&oacute;n, insomnio, as&iacute; como trastornos alimentarios como efectos colaterales, han conducido al Ayuntamiento a preocuparse, y ocuparse, de este tema de forma intensiva y global. Una muestra es Barcelona Activa, la agencia municipal de desarrollo local, que nunca hab&iacute;a incorporado programas con relaci&oacute;n a la salud mental de sus usuarios y usuarias y que ahora ha implementado una serie de programas para colaborar con la comisionada de Salud del Ayuntamiento en la implementaci&oacute;n del Plan de Salud Mental de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Barcelona Activa ha abierto hace unos meses cuatro puntos de informaci&oacute;n e inserci&oacute;n laboral para j&oacute;venes con sufrimiento psicol&oacute;gico en los distritos con menor renta, mayor nivel de desempleo y con baja formaci&oacute;n o estudios. El programa <em>A prop Jove</em> (la traducci&oacute;n significa algo as&iacute; como <em>cerca del joven</em>) ha atendido desde su apertura a 223 j&oacute;venes de los cuales 82 ya tienen un contrato laboral. El proceso por el que pasan y conseguir un empleo les hace ganar en satisfacci&oacute;n y confianza, a la vez que, en t&eacute;rminos generales, se evita el estigma que suele acompa&ntilde;ar a un trastorno mental, que resulta especialmente significativo entre la juventud, sobre todo cuando se est&aacute;n dando los primeros pasos en el mundo laboral.
    </p><p class="article-text">
        De igual relevancia es dar prioridad a mejorar la prevenci&oacute;n. Resulta imprescindible establecer&nbsp;alertas antes de que se desarrollen las situaciones de peligro que conlleven alg&uacute;n trastorno, especialmente con aquellas personas m&aacute;s vulnerables o que presentan signos de mayor inestabilidad, que muy a menudo suelen ser tambi&eacute;n personas j&oacute;venes en situaci&oacute;n de desempleo. Por eso hemos focalizado nuestras acciones en este colectivo, desarmado ante la crisis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Servicios integrados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero no podemos olvidar a las personas mayores de 45 a&ntilde;os, las grandes damnificadas por la crisis y el desempleo de larga duraci&oacute;n. Tambi&eacute;n entre ellas se han incrementado exponencialmente los s&iacute;ntomas de trastornos ansiosos y depresivos. Por ello, estamos facilitando econ&oacute;micamente que entidades expertas puedan desarrollar servicios de inserci&oacute;n laboral para este colectivo en Nou Barris y Sants, dos de los distritos de la ciudad m&aacute;s necesitados, y no descartamos ampliar estas ayudas m&aacute;s adelante a otras zonas de Barcelona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos estos dispositivos se encuentran dentro de las mismas instalaciones de b&uacute;squeda de empleo o de atenci&oacute;n a empresas. Es decir, no abrimos puntos de atenci&oacute;n de salud mental, sino que los servicios est&aacute;n integrados de una forma natural y con actividades de diversa &iacute;ndole y orientaci&oacute;n, para que no se perciban como algo apartado ni separado del resto de nuestros servicios ni de las actividades de la poblaci&oacute;n general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las entidades especialistas tienen un papel relevante, ya que se asocian con nosotros para ofrecer aquellos recursos e instrumentos que permitan a las personas superar sus miedos o adversidades. Puede ser a trav&eacute;s de un grupo de apoyo emocional o tal vez mediante programas proactivos que protejan a las personas de hechos traum&aacute;ticos o de situaciones de estr&eacute;s continuado. Lo vital es que estas acciones permitan paulatinamente revertir una situaci&oacute;n dif&iacute;cil tanto en el &aacute;mbito familiar como en el individual. En otras palabras, que sea un halo de esperanza para vislumbrar un futuro menos oscuro y cambiar la situaci&oacute;n que un d&iacute;a dibuj&oacute; Virginia Woolf.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que cada vez m&aacute;s se conocen mejor cu&aacute;les son los factores de vulnerabilidad con relaci&oacute;n a la salud mental, as&iacute; como los factores de protecci&oacute;n. Este conocimiento permite a las instituciones fundamentar las intervenciones y las prioridades. En el &aacute;mbito comunitario, un eje clave son las interacciones sociales y la oportunidad de que las personas se sientan activas y con v&iacute;nculos y pertenencia a grupos. Es igual de importante miremos el rango de edad que miremos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, sin relegar a las personas que proceden de otros pa&iacute;ses, las cuales afrontan igualmente retos singulares que muchas veces tambi&eacute;n se traducen en importantes situaciones de malestar emocional, como casos de depresi&oacute;n, ansiedad u otros trastornos psicol&oacute;gicos, por lo que del mismo modo escuchamos y seguimos de cerca sus necesidades y su desarrollo en sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad ha de verse como una riqueza y nunca como una flaqueza o signo de desestabilizar ni a una sola persona ni a la comunidad. Y las empresas tienen cada vez m&aacute;s en cuenta este factor, ya que de alg&uacute;n modo tambi&eacute;n est&aacute; en su poder la integraci&oacute;n, la sensibilizaci&oacute;n, y en deshacer cualquier estigma.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento deber&iacute;amos recordar lo siguiente: tener un problema de salud mental no es una cosa extra&ntilde;a, es algo habitual y com&uacute;n. Una de cada cuatro personas tendr&aacute; un problema derivado de este tipo durante su vida. De hecho, los trastornos de salud mental han aumentado en un 20% durante la &uacute;ltima d&eacute;cada y no se prev&eacute; una reducci&oacute;n, al menos, a corto plazo. Dado que el &aacute;mbito laboral puede ser un potenciador de bienestar o un activador de malestar, siempre trabajaremos para que sea lo primero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, somos conscientes de que cualquier persona es susceptible de sufrir psicol&oacute;gicamente si no mejora la calidad del empleo, si vive inmersa en la precariedad. Las personas necesitamos una m&iacute;nima seguridad material que garantice nuestra existencia. Por ello desde Barcelona Activa estamos apostando por que se realice el debate que pueda ayudar a la implantaci&oacute;n de una renta b&aacute;sica universal. Mientras llega, hemos decidido modificar dr&aacute;sticamente nuestros criterios de intermediaci&oacute;n: hemos decidido colaborar solo con las empresas que ofertan puestos de trabajo con un sueldo m&iacute;nimo de 1.000 euros mensuales y que ofrezcan contratos de m&aacute;s de seis meses. Esas son medidas necesarias para contribuir a erradicar la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en Barcelona Activa creemos que vale la pena reivindicar m&aacute;s y mejor empleo, mejores sueldos y contratos m&aacute;s estables, mejor salud y menos estigmatizaci&oacute;n. Todas ellas son condiciones imprescindibles para el bienestar, la salud mental y el logro de un futuro un poco menos oscuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara Berbel S&aacute;nchez</strong> es directora general de Barcelona Activa.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 64 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/insercion-laboral-personas-trastornos-mentales_132_1800793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Dec 2018 20:28:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La inserción laboral de personas con trastornos mentales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Crisis económica,Desempleo,Inserción laboral,Ayuntamiento de Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cansadas de esperar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cansadas-esperar_129_3759525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora nos piden que esperemos 170 para alcanzar la igualdad de género. ¿Vamos a aceptarlo?</p></div><p class="article-text">
        Hoy, en octubre de 2016, bien entrado ya el siglo XXI, nos levantamos con la noticia de que la igualdad de g&eacute;nero puede retrasarse 170 a&ntilde;os, nada menos que hasta el 2186. No es que en el d&iacute;a de ayer las perspectivas fueran m&aacute;s optimistas, en absoluto; part&iacute;amos de que la brecha econ&oacute;mica entre mujeres y hombres podr&iacute;a cerrarse en un plazo de 118 a&ntilde;os, as&iacute; que el advenimiento de la igualdad solo se retrasa un poquito.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien siente la tentaci&oacute;n de acusar a alocados grupos feministas (esos que intoxican la realidad con datos falsos y alarmantes), siento defraudarles porque nada hay m&aacute;s lejos de la realidad: se trata de serias proyecciones llevadas a cabo por el Foro Econ&oacute;mico Mundial -la reconocida organizaci&oacute;n afincada en Ginebra- que tiene en cuenta la educaci&oacute;n, la salud y supervivencia, las oportunidades econ&oacute;micas y el empoderamiento pol&iacute;tico. Los datos muestran que se est&aacute; produciendo un dr&aacute;stico frenazo en los avances de las mujeres al constatarse que la brecha actual es la mayor desde 2008.
    </p><p class="article-text">
        Ya hace m&aacute;s de un siglo, en 1908, grupos de mujeres reivindicaban igualdad de salario. Las obreras de la f&aacute;brica Cotton en Nueva York murieron en un incendio mientras se concentraban defendiendo cobrar lo mismo que sus compa&ntilde;eros. &ldquo;Si nosotras cobramos un d&oacute;lar por coser una camisa, ellos cobran dos&rdquo; -reclamaban. Es decir, la diferencia salarial era justo de la mitad. Pues bien, un siglo despu&eacute;s, el Informe Global de la Brecha de G&eacute;nero nos dice que las mujeres ganan, de media, poco m&aacute;s de la mitad que los hombres, pese a que en general trabajan m&aacute;s horas. Y eso que no contamos el trabajo no remunerado realizado en el hogar, no vaya a ser que se nos disparen los &iacute;ndices.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco conducen al optimismo las cifras de mujeres en puestos de decisi&oacute;n ya que solo cuatro pa&iacute;ses en el mundo logran la paridad mientras que en 95 pa&iacute;ses las mujeres han alcanzado el mismo nivel de estudios que los hombres o incluso los superan. Nuestro pa&iacute;s es una buena prueba de ello ya que las alumnas con estudios universitarios superan a sus compa&ntilde;eros, pero, sin embargo, a duras penas un 18% de ellas alcanza puestos de decisi&oacute;n acad&eacute;mica, pol&iacute;tica o econ&oacute;mica. Parece que el techo de cristal se mantiene inusitadamente firme.
    </p><p class="article-text">
        De modo que, desenga&ntilde;&eacute;monos, el paso del tiempo no nos conducir&aacute; a la igualdad. Hemos o&iacute;do tantas veces que somos impacientes y que estamos ya a punto de conseguirlo, que nos sentimos a menudo como el antiguo h&eacute;roe S&iacute;sifo, castigado por los dioses a empujar una gran losa hasta la cima y a que esta cayera cada vez que estaba a punto de lograr su objetivo. El tiempo por s&iacute; solo no es un aliado, ni tampoco la voluntariedad. De hecho, solo los pa&iacute;ses con cuotas obligatorias, educaci&oacute;n sistem&aacute;tica y leyes contundentes logran los m&aacute;ximos niveles de igualdad, en concreto, Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia. &iquest;A qu&eacute; estamos esperando?
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que la &uacute;nica posibilidad de que las minor&iacute;as activas triunfen es mantener la reivindicaci&oacute;n a lo largo del tiempo de forma consistente, coherente y flexible. Solo as&iacute; se alcanza la suficiente masa cr&iacute;tica como para dar un vuelco a la cultura. Tenemos algunos precedentes, como el que supuso la lucha por el sufragio en el siglo pasado. En 1848 se celebr&oacute; en Seneca Falls (Nueva York) la primera convenci&oacute;n sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos, organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton. El resultado fue la publicaci&oacute;n de la &ldquo;Declaraci&oacute;n de Seneca Falls&rdquo; (o &ldquo;Declaraci&oacute;n de sentimientos&rdquo;, como ellas la llamaron), un documento basado en la Declaraci&oacute;n de Independencia de los Estados Unidos en el que denunciaban las restricciones, sobre todo pol&iacute;ticas, a las que estaban sometidas las mujeres: no poder votar, ni presentarse a elecciones, ni ocupar cargos p&uacute;blicos, ni afiliarse a organizaciones pol&iacute;ticas o asistir a reuniones pol&iacute;ticas. Vale la pena destacar que, de las 100 personas que lo firmaron, 30 eran hombres, compa&ntilde;eros que se solidarizaban con su lucha.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el voto no lleg&oacute; a las mujeres americanas hasta 1920. De las participantes en la reuni&oacute;n de Seneca Falls, tan s&oacute;lo una, Charlotte Woodward, entonces de diecinueve a&ntilde;os, lleg&oacute; a presenciar en 1920, las primeras elecciones presidenciales en que tomaron parte las mujeres, aunque no pudo trasladarse a votar debido a su avanzada edad. Hab&iacute;an pasado 72 a&ntilde;os. Y ahora nos piden que esperemos 170. &iquest;Vamos a aceptarlo? Estamos cansadas, muy cansadas, de esperar. Tal vez optemos, masivamente, por actuar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cansadas-esperar_129_3759525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Oct 2016 20:38:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cansadas de esperar]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Igualdad de género,Discriminación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres blancas y cultas: La división del feminismo ante Hillary Clinton]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujeres-division-feminismo-hillary-clinton_129_3792037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a que Hillary Clinton se define como feminista, algunas voces del propio movimiento feminista la acusan de preocuparse por las mujeres blancas, de clase media o alta, y de olvidar a las más desfavorecidas</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses hemos tenido ocasi&oacute;n de o&iacute;r contundentes cr&iacute;ticas hacia la candidata a presidenta de Estados Unidos, Hillary Clinton, algunas procedentes de los sectores m&aacute;s progresistas de su propio partido y otras tantas del propio movimiento feminista. Aunque resulten chocantes cr&iacute;ticas, que claramente la debilitan ante un adversario tan hom&oacute;fobo, racista y mis&oacute;gino como Donald Trump, las voces contrarias a la candidata no se han acallado.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que Clinton se define como feminista, y as&iacute; lo ha hecho durante toda su vida, se la acusa de preocuparse por las mujeres blancas, de clase media o alta, mayoritariamente cultas, y de olvidar a las m&aacute;s desfavorecidas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las voces m&aacute;s significadas ha sido la de la pensadora Nancy Fraser, ampliamente reconocida por sus an&aacute;lisis sobre las desigualdades sociales y la necesidad de redistribuci&oacute;n, reconocimiento y representaci&oacute;n (las contundentes 3R) de los colectivos con riesgo de exclusi&oacute;n social. Fraser ha se&ntilde;alado que Clinton representa un feminismo neoliberal centrado en romper el techo de cristal, eliminando los obst&aacute;culos que impiden a las mujeres alcanzar puestos de decisi&oacute;n en empresas y gobiernos. Se trata de mujeres de clase media o alta, con suficiente nivel educativo, y que ya poseen capital cultural y relacional; por tanto, mayoritariamente mujeres privilegiadas. El problema radica en que su posibilidad de ascender depende en buena medida de otro colectivo de mujeres, el que se encarga del servicio dom&eacute;stico y del cuidado familiar, trabajadoras inmigrantes, en precario y con muy bajos sueldos.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, nadie deja de reconocer que Clinton empez&oacute; su carrera abogando por las mujeres y la infancia, es famosa por su defensa feminista ante la ONU, donde equipar&oacute; los derechos de las mujeres y los derechos humanos, y ha defendido con consistencia el derecho al aborto. Durante su estancia en la Casa Blanca defendi&oacute; con denuedo un sistema de asistencia m&eacute;dica para toda la ciudadan&iacute;a y, mientras fue Secretaria de Estado, impuls&oacute; estrat&eacute;gicamente las pol&iacute;ticas para el desarrollo y empoderamiento de mujeres desde todas las embajadas estadounidenses. A la luz de todos estos datos &iquest;es o no es feminista Hillary Clinton?
    </p><p class="article-text">
        Echar un vistazo a la Historia nos puede orientar. &iquest;Se atrever&iacute;a alguien a decir que el movimiento sufragista, formado fundamentalmente por mujeres de clase media y alta, algunas de ellas con demostrados rasgos clasistas, no es feminista? Las bienpensantes sufragistas inglesas y norteamericanas dieron un paso gigantesco en la igualdad de derechos pese a no contemplar subvertir el sistema dado en su globalidad, manteniendo el respeto a los lazos matrimoniales, a la familia y a la religi&oacute;n. No es menos cierto, sin embargo, que, al mismo tiempo, las feministas socialistas (mucho m&aacute;s olvidadas y menos reconocidas) luchaban por la emancipaci&oacute;n de las mujeres mientras trataban de acabar con la esclavitud que supon&iacute;a para ellas la familia, las relaciones amorosas, las religiosas y las laborales. El imaginario de cambio social era, sin duda, mucho m&aacute;s amplio y profundo entre estas &uacute;ltimas que entre las sufragistas, pero estoy convencida de que fue la fuerza de ambos movimientos la que logr&oacute; crear el clima cultural necesario (el llamado &ldquo;esp&iacute;ritu de los tiempos&rdquo;) para lograr el derecho al voto y los dem&aacute;s avances hacia la libertad de las mujeres occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello creo que la divisi&oacute;n en el movimiento feminista en momentos clave para nuestra sociedad deber&iacute;a superarse por una alianza que aunara la &eacute;tica de la convicci&oacute;n con la &eacute;tica de la responsabilidad. Los puntos de acuerdo podr&iacute;an remitirse a los siguientes argumentos:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong> La falta de perfecci&oacute;n o de pureza no puede ser una excusa para afianzar el sistema patriarcal. Otorgar la presidencia, aunque sea por pasiva, a una persona como Trump es una temeridad no solo para Estados Unidos sino para toda la humanidad, en tanto que su pa&iacute;s es el m&aacute;s poderoso de mundo. El profundo desprecio de Trump hacia las mujeres, las minor&iacute;as y aquellos m&aacute;s d&eacute;biles es la expresi&oacute;n m&aacute;s pura y radical del patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2</strong>. Las feministas no deber&iacute;amos participar de los estereotipos con que se tacha a todas las mujeres que est&aacute;n en puestos de poder, pensados para deslegitimarlas y disminuirlas en sus actuaciones. Ser fr&iacute;a, ambiciosa o dura son adjetivos asociados solo a mujeres poderosas que debemos desmontar con una mirada m&aacute;s compleja y multidimensional de sus personalidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> El feminismo implica un nuevo orden social y lucha por el acceso igualitario de las mujeres a todos los &aacute;mbitos, laborales, sociales, acad&eacute;micos y econ&oacute;micos. Las mujeres con menos posibilidades deben ser siempre el centro de nuestras actuaciones, pero ello no es incompatible con la defensa del acceso de mujeres a lugares de poder, especialmente si las que llegan se declaran feministas y trabajan por la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Cambiar el mundo no es f&aacute;cil, pero sumando, estableciendo alianzas y redes en torno a los pactos que podamos consensuar, sin duda estar&aacute; mucho m&aacute;s a nuestro alcance.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujeres-division-feminismo-hillary-clinton_129_3792037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2016 18:11:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mujeres blancas y cultas: La división del feminismo ante Hillary Clinton]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Hillary Clinton]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminizar la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/feminitzar-etica-politica_132_4055942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La tradicional vinculación de las mujeres con la maternidad y el cuidado de las personas dependientes ha configurado un marco de la feminidad que apenas permite la ruptura, la innovación y la libertad de muchas mujeres que no se sienten identificadas ni representadas por esas cualidades.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos hemos escuchado a algunos l&iacute;deres afirmar su intenci&oacute;n de &ldquo;feminizar la pol&iacute;tica&rdquo;. Como el t&eacute;rmino no es muy claro, ha provocado algunos debates interesantes acerca de su significado y posibles consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las personas que lo proclaman parecen aludir a un aspecto cuantitativo: sencillamente a la necesidad de incorporar mujeres en los puestos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica, es decir, alcanzar la paridad. Ser&iacute;a, ciertamente una medida de justicia, en estos momentos no vigente, y, desde esa perspectiva, el t&eacute;rmino &ldquo;feminizar&rdquo; ser&iacute;a correcto y no habr&iacute;a m&aacute;s que decir.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la cuesti&oacute;n se enreda cuando &ldquo;feminizar&rdquo; se refiere a algo cualitativo, en concreto a las supuestas cualidades de la feminidad en nuestra sociedad. En este segundo caso, a continuaci&oacute;n del verbo habr&iacute;a que exponer una serie de argumentos descriptivos sobre qu&eacute; entiende el hablante por &ldquo;feminizar&rdquo;, ya que no existe, ni mucho menos, consenso.
    </p><p class="article-text">
        Desde el &ldquo;eterno femenino nos impulsa hacia lo alto&rdquo; del Fausto de Goethe, hasta el menos po&eacute;tico &ldquo;mujer, mujer&rdquo; de un expresidente conservador del gobierno espa&ntilde;ol, pasando por el &ldquo;aix&ograve; &eacute;s una dona&rdquo; (eso es una mujer) que una muchedumbre dedic&oacute; a la entonces esposa del president de la Generalitat en Catalu&ntilde;a, se observa que lo que cada persona, grupo o cultura entiende por femenino no es lo mismo, aunque todas coinciden en una esencia sospechosamente ligada a la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        En los estudios sobre estereotipos hallamos que los relacionados con el &ldquo;ser mujer&rdquo; son los que menos han variado en el &uacute;ltimo siglo, como tantas veces denunci&oacute; la a&ntilde;orada Victoria Sau, pese a la enorme evoluci&oacute;n social producida. Cuando se pregunta a las personas sobre los rasgos propios de una mujer aparece siempre el ser cari&ntilde;osa, agradable, consensuadora, pac&iacute;fica, sumisa, insegura&hellip; y no aparecen nunca adjetivos como valiente, arriesgada, decidida, firme o agresiva (aunque, evidentemente, las mujeres, como seres humanos que son, participan de todas esas caracter&iacute;sticas, al igual que los varones). La tradicional vinculaci&oacute;n de las mujeres con la maternidad y el cuidado de las personas dependientes ha configurado un marco de la feminidad que apenas permite la ruptura, la innovaci&oacute;n y la libertad de muchas mujeres que no se sienten identificadas ni representadas por esas cualidades.
    </p><p class="article-text">
        Por ese motivo hay que estar alerta con el verbo &ldquo;feminizar&rdquo; porque pudiera ocurrir, como pasa con el famoso &ldquo;liderazgo femenino&rdquo; que, sin ser conscientes, se estuviera de nuevo encasillando a las mujeres en una serie de rasgos que deben cumplir para ser consideradas realmente femeninas. Volver a poner en el centro &ldquo;lo femenino&rdquo; podr&iacute;a profundizar en los estereotipos en lugar de liberarnos de ellos y reducir nuevamente nuestro espacio de autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencida de que las personas pol&iacute;ticas que hablan, desde la izquierda, de feminizar la pol&iacute;tica se refieren a incorporar en ese &aacute;mbito valores como el cuidado de las personas, la comunicaci&oacute;n, la tolerancia, los liderazgos compartidos, las relaciones personales aut&eacute;nticas, la &eacute;tica&hellip; valores todos ellos que corresponden a los seres humanos sin distinci&oacute;n de sexo y en los que, efectivamente, algunas mujeres pueden actuar como mentoras al haber desarrollado durante siglos esas funciones.
    </p><p class="article-text">
        Si lo que deseamos es la visibilidad y representaci&oacute;n de las mujeres tal como son, en toda su diversidad, no encorsetadas por prejuicios previos, har&iacute;amos bien en desprendernos de estereotipos y en diluir la presencia de los g&eacute;neros, m&aacute;s que afirmarla. Los hombres y mujeres del futuro merecen poder vivir m&aacute;s all&aacute; de lo que establece su posible feminidad o masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara Berbel S&aacute;nchez, doctora en Psicolog&iacute;a Social</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/feminitzar-etica-politica_132_4055942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2016 16:30:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Feminizar la política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminitzar la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/feminitzar-politica-etica_132_4055950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La tradicional vinculació de les dones amb la maternitat i la cura de les persones dependents ha configurat un marc de la feminitat que apenes permet la ruptura, la innovació i la llibertat de moltes dones que no se senten identificades ni representades per aquestes qualitats.</p></div><p class="article-text">
        En els darrers temps hem escoltat alguns l&iacute;ders afirmar la seva intenci&oacute; de &ldquo;feminitzar la pol&iacute;tica&rdquo;. Com el terme no &eacute;s molt clar, ha provocat alguns debats interessants sobre el seu significat i possibles conseq&uuml;&egrave;ncies.
    </p><p class="article-text">
        Algunes de les persones que ho proclamen semblen al&middot;ludir a un aspecte quantitatiu: senzillament, a la necessitat d'incorporar dones als llocs de decisi&oacute; pol&iacute;tica, &eacute;s a dir, assolir la paritat. Seria, certament una mesura de just&iacute;cia, a hores d'ara no vigent, i, des d'aquesta perspectiva, el terme &ldquo;feminitzar&rdquo; seria correcte i no hi hauria m&eacute;s a dir.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, la q&uuml;esti&oacute; s'enreda quan &ldquo;feminitzar&rdquo; es refereix a quelcom qualitatiu, en concret a les suposades qualitats de la feminitat en la nostra societat. En aquest segon cas, a continuaci&oacute; del verb caldria exposar una s&egrave;rie d'arguments descriptius sobre qu&egrave; ent&eacute;n el parlant per &ldquo;feminitzar&rdquo;, ja que no existeix, ni de bon tros, consens.
    </p><p class="article-text">
        Des de &ldquo;l&rsquo;etern femen&iacute; ens impulsa cap al cel&rdquo; del Faust de Goethe, fins al menys po&egrave;tic &ldquo;mujer, mujer&rdquo; d'un expresident conservador del govern espanyol, passant pel &ldquo;Aix&ograve; &eacute;s una dona&rdquo; que una multitud va dedicar a la llavors esposa del president de la Generalitat a Catalunya, s'observa que el que cada persona, grup o cultura ent&eacute;n per femen&iacute; no &eacute;s el mateix, encara que totes coincideixen en una ess&egrave;ncia sospitosament lligada a la natura.
    </p><p class="article-text">
        En els estudis sobre estereotips trobem que els relacionats amb el &ldquo;ser dona&rdquo; s&oacute;n els que menys han variat en l'&uacute;ltim segle, com tantes vegades va denunciar l'enyorada Vict&ograve;ria Sau, malgrat l'enorme evoluci&oacute; social produ&iuml;da. Quan es pregunta a les persones sobre els trets propis d'una dona apareix sempre el ser afectuosa, agradable, consensuadora, pac&iacute;fica, submisa, insegura ... i no apareixen mai adjectius com valenta, arriscada, decidida, ferma o agressiva (tot i que, evidentment, les dones, com a &eacute;ssers humans que s&oacute;n, participen de totes aquestes caracter&iacute;stiques, igual que els homes). La tradicional vinculaci&oacute; de les dones amb la maternitat i la cura de les persones dependents ha configurat un marc de la feminitat que apenes permet la ruptura, la innovaci&oacute; i la llibertat de moltes dones que no se senten identificades ni representades per aquestes qualitats.
    </p><p class="article-text">
        Per aquest motiu, cal estar alerta amb el verb &ldquo;feminitzar&rdquo; perqu&egrave; podria passar, com succeeix amb el fam&oacute;s &ldquo;lideratge femen&iacute;&rdquo; que, sense ser conscients, s'estigu&eacute;s de nou encasellant a les dones en una s&egrave;rie de trets que han de complir per ser considerades realment femenines. Tornar a posar al centre &ldquo;el femen&iacute;&rdquo; podria aprofundir en els estereotips en lloc d'alliberar-nos d'ells i reduir novament el nostre espai d'autonomia.
    </p><p class="article-text">
        Estic conven&ccedil;uda que les persones pol&iacute;tiques que parlen, des de l'esquerra, de feminitzar la pol&iacute;tica es refereixen a incorporar en aquest &agrave;mbit valors com la cura de les persones, la comunicaci&oacute;, la toler&agrave;ncia, els lideratges compartits, les relacions personals aut&egrave;ntiques, l'&egrave;tica ... valors tots ells que corresponen als &eacute;ssers humans sense distinci&oacute; de sexe i en els que, efectivament, algunes dones poden actuar com a mentores en haver desenvolupat durant segles aquestes funcions.
    </p><p class="article-text">
        Si el que volem &eacute;s la visibilitat i representaci&oacute; de les dones tal com s&oacute;n, en tota la seva diversitat, no encotillades per prejudicis previs, far&iacute;em b&eacute; en desprendre'ns d'estereotips i en diluir la pres&egrave;ncia dels g&egrave;neres, m&eacute;s que refor&ccedil;ar-la. Els homes i dones del futur mereixen poder viure m&eacute;s enll&agrave; del que estableix la seva possible feminitat o masculinitat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara Berbel S&aacute;nchez, doctora en Psicologia Social</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/feminitzar-politica-etica_132_4055950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2016 16:26:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Feminitzar la política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida en rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/estereotip-de-genere-bretxa-salarial-opressio-taxa-rosa_132_4220324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si ets dona i alg&uacute; t'ofereix un producte rosa ... fuig! Personalment no tinc res en contra d'aquest color ni el meu consell t&eacute; res a veure amb les seves propietats est&egrave;tiques. No obstant aix&ograve;, cada vegada que el rosa s'associa a les dones sortim perdent en alguna esfera de la nostra vida.
    </p><p class="article-text">
        Quan naixem els &eacute;ssers humans venim ja amb colors diferenciats, no sigui que alg&uacute; es confongui i tingui la temptaci&oacute; de considerar iguals a nens i nenes. Les nenes inicien un periple de colors rosats i tons past&iacute;s que les acompanyar&agrave; durant tota la inf&agrave;ncia i l'adolesc&egrave;ncia. Aquesta circumst&agrave;ncia, que sembla inn&ograve;cua, t&eacute; en realitat greus conseq&uuml;&egrave;ncies sobre les vides femenines. El passad&iacute;s del supermercat identificat de color rosa cont&eacute; nines, princeses, vestits de fades, perruques, primers maquillatges, nadons per tenir cura, cuinetes, estris per al treball dom&egrave;stic i l'&uacute;ltima novetat &iexcl;una fant&agrave;stica aspiradora mida infantil d'un preci&oacute;s color rosa!
    </p><p class="article-text">
        De manera imperceptible per a una gran majoria, s'est&agrave; conduint a les nenes a les que seran les seves tasques, professions i destinacions quan siguin adultes. Despr&eacute;s ens queixem del poc nombre d'enginyeres, cient&iacute;fiques, tecn&ograve;logues i investigadores en les nostres universitats per&ograve; quantes joguines de qu&iacute;mica, f&iacute;sica, construcci&oacute;, disseny, investigaci&oacute; espacial, estan en el &ldquo;passad&iacute;s femen&iacute;&rdquo; de color rosa?
    </p><p class="article-text">
        Les dones trien, en conseq&uuml;&egrave;ncia, professions relacionades amb l'estereotip del seu g&egrave;nere, que s&oacute;n totes aquelles relacionades amb la cura, la doc&egrave;ncia, la salut o la neteja. Totes molt dignes, per descomptat, i imprescindibles en una societat del benestar per&ograve; molt poc valorades en el mercat laboral, de manera que els seus sous s&oacute;n inferiors a les ubicades a les &agrave;rees d'investigaci&oacute;, ci&egrave;ncia, tecnologia, innovaci&oacute; o enginyeria. Si a aix&ograve; sumem la massiva contractaci&oacute; femenina a temps parcial i la seva aclaparadora dedicaci&oacute; a la llar en treballs no remunerats ens trobem davant d'una enorme bretxa salarial (al voltant del 24%) i, a l'extrem, una lacerant feminitzaci&oacute; de la pobresa.
    </p><p class="article-text">
        Tenint en compte aquest lamentable panorama, semblaria l&ograve;gic que, en cas d'existir productes especialment femenins, haurien de ser m&eacute;s barats donat el seu menor poder adquisitiu. Doncs el que passa &eacute;s exactament el contrari. Algunes investigadores feministes franceses han posat de manifest el fenomen de l'anomenada <strong>&ldquo;taxa rosa&rdquo;</strong> que implica un major cost per a aquells productes indicats espec&iacute;ficament a les dones.
    </p><p class="article-text">
        Al nostre pa&iacute;s, l'Alexandra Lores ha descrit una relaci&oacute; de productes comercials que, sent id&egrave;ntics en la seva forma i estructura, es diferencien en el color: rosa per a les dones, variat o neutre per als homes. I ha descobert difer&egrave;ncies en els preus que poden arribar fins a 5 euros. Col&ograve;nies, gels begudes, maquinetes d'afaitar, desodorants, samarretes i fins i tot gorres per cobrir-se del sol.
    </p><p class="article-text">
        Finalment no hem d'oblidar els casos en qu&egrave; el rosa acompanya la banalitzaci&oacute;, superficialitzaci&oacute; o mercantilitzaci&oacute; en processos greus i decisius de les nostres vides, com passa amb tot el marxandatge adjunt al &ldquo;lla&ccedil; rosa&rdquo; del c&agrave;ncer de mama, que excel&middot;lentment ha descrit l'assagista B&agrave;rbara Eihrenreich. &iquest;S'imaginen tota aquesta parafern&agrave;lia al voltant d'un c&agrave;ncer t&iacute;picament mascul&iacute; com el c&agrave;ncer de pr&ograve;stata?
    </p><p class="article-text">
        Simone de Beauvoir va escriure que l'opressor no seria tan fort si no compt&eacute;s amb la complicitat del grup oprimit. &Eacute;s la lluita per la igualtat i no l'&egrave;mfasi en la difer&egrave;ncia el que ens donar&agrave; llibertat. Per aix&ograve;, siguem rebels i mantinguem l'alerta davant qualsevol crida al &ldquo;rosa&rdquo; perqu&egrave; molt probablement amagui una discriminaci&oacute; per a nosaltres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/estereotip-de-genere-bretxa-salarial-opressio-taxa-rosa_132_4220324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2016 10:49:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La vida en rosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida en rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/estereotipo-de-genero-brecha-salarial-opresion_132_4220332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si eres mujer y alguien te ofrece un producto rosa&hellip; &iexcl;huye! Personalmente nada tengo en contra de ese color ni mi consejo tiene nada que ver con sus propiedades est&eacute;ticas. Sin embargo, cada vez que el rosa se asocia a las mujeres salimos perdiendo en alguna esfera de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nacemos los seres humanos venimos ya con colores diferenciados, no sea que alguien se confunda y tenga la tentaci&oacute;n de considerar iguales a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Las ni&ntilde;as inician un periplo de colores rosados y tonos pastel que las acompa&ntilde;ar&aacute; durante toda la infancia y la adolescencia. Esa circunstancia, que parece inocua, tiene en realidad graves consecuencias sobre las vidas femeninas. El pasillo del supermercado identificado de color rosa contiene mu&ntilde;ecas, princesas, vestidos de hadas, pelucas, primeros maquillajes, beb&eacute;s para cuidar, cocinitas, utensilios para el trabajo dom&eacute;stico y la &uacute;ltima novedad &iexcl;una fant&aacute;stica aspiradora tama&ntilde;o infantil de un precioso color rosa!
    </p><p class="article-text">
        De modo imperceptible para una gran mayor&iacute;a, se est&aacute; conduciendo a las ni&ntilde;as a las que ser&aacute;n sus tareas, profesiones y destinos cuando sean adultas. Despu&eacute;s nos quejamos del poco n&uacute;mero de ingenieras, cient&iacute;ficas, tecn&oacute;logas e investigadoras en nuestras universidades pero &iquest;cu&aacute;ntos juguetes de qu&iacute;mica, f&iacute;sica, construcci&oacute;n, dise&ntilde;o, investigaci&oacute;n espacial, est&aacute;n en el &ldquo;pasillo femenino&rdquo; de color rosa?
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres escogen, en consecuencia, profesiones relacionadas con el estereotipo de su g&eacute;nero, que son todas aquellas relacionadas con el cuidado, la docencia, la salud o la limpieza. Todas muy dignas, por supuesto, e imprescindibles en una sociedad del bienestar pero muy poco valoradas en el mercado laboral, de manera que sus sueldos son inferiores a las ubicadas en las &aacute;reas de investigaci&oacute;n, ciencia, tecnolog&iacute;a, innovaci&oacute;n o ingenier&iacute;a. Si a ello sumamos la masiva contrataci&oacute;n femenina a tiempo parcial y su abrumadora dedicaci&oacute;n al hogar en trabajos no remunerados nos hallamos ante una enorme brecha salarial (en torno al 24%) y, en el extremo, una lacerante feminizaci&oacute;n de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta este lamentable panorama, parecer&iacute;a l&oacute;gico que, en caso de existir productos especialmente femeninos, deber&iacute;an ser m&aacute;s baratos dado su menor poder adquisitivo. Pues lo que ocurre es exactamente lo contrario. Algunas investigadoras feministas francesas han puesto de manifiesto el fen&oacute;meno de la llamada <strong>&ldquo;tasa rosa&rdquo;</strong> que implica un mayor coste para aquellos productos indicados espec&iacute;ficamente a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, Alexandra Lores ha descrito una relaci&oacute;n de productos comerciales que, siendo id&eacute;nticos en su forma y estructura, se diferencian en el color: rosa para las mujeres, variado o neutro para los hombres. Y ha descubierto diferencias en los precios que pueden llegar hasta 5 euros. Colonias, geles bebidas, maquinillas de afeitar, desodorantes, camisetas y hasta gorras para cubrirse del sol.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo no debemos olvidar los casos en que el rosa acompa&ntilde;a a la banalizaci&oacute;n, superficializaci&oacute;n o mercantilizaci&oacute;n en procesos graves y decisivos de nuestras vidas, como ocurre con todo el merchandising adjunto al &ldquo;lazo rosa&rdquo; del c&aacute;ncer de mama, que excelentemente ha descrito la ensayista B&aacute;rbara Eihrenreich. &iquest;Se imaginan toda esa parafernalia en torno a un c&aacute;ncer t&iacute;picamente masculino como el c&aacute;ncer de pr&oacute;stata?
    </p><p class="article-text">
        Simone de Beauvoir escribi&oacute; que el opresor no ser&iacute;a tan fuerte si no contara con la complicidad del grupo oprimido. Es la lucha por la igualdad y no el &eacute;nfasis en la diferencia lo que nos dar&aacute; libertad. Por ello, seamos rebeldes y mantengamos la alerta ante cualquier llamada al &ldquo;rosa&rdquo; porque muy probablemente esconda una discriminaci&oacute;n para nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/estereotipo-de-genero-brecha-salarial-opresion_132_4220332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2016 10:45:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La vida en rosa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artemisa o el espíritu rebelde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/cientificas-feministas-movimiento-feminista_132_2318444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Junto a mí está la Dra. Jean Shinoda Bolen mirándome seriamente mientras preparo mis notas y pienso que ser una “mujer viril” es una acusación que todavía hoy se oye frecuentemente destinada a mujeres que no actúan como se espera de acuerdo al estereotipo</p></div><p class="article-text">
        Mary Wollstonecraft, George Sand o Simone de Beauvoir hicieron saltar por los aires, cada una en su &eacute;poca, la concepci&oacute;n del &ldquo;ser mujer&rdquo;. Fueron brillantes intelectuales, amaron la literatura y el pensamiento, buscaron activamente la independencia econ&oacute;mica, exploraron nuevas f&oacute;rmulas afectivas fuera del matrimonio, se implicaron apasionadamente en la defensa de las mujeres y el cambio social y todas, invariablemente, fueron acusadas de comportarse como &ldquo;mulier virilis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Junto a m&iacute; est&aacute; la Dra. Jean Shinoda Bolen mir&aacute;ndome seriamente mientras preparo mis notas y pienso que ser una &ldquo;mujer viril&rdquo; es una acusaci&oacute;n que todav&iacute;a hoy se oye frecuentemente destinada a mujeres que no act&uacute;an como se espera de acuerdo al estereotipo. &ldquo;Son como hombres&rdquo; &ndash;se dice de ellas, o bien &ldquo;se masculinizan&rdquo;. Sin embargo, afortunadamente para las mujeres, el rango de posibles comportamientos femeninos es mucho m&aacute;s amplio de lo que el encorsetado canon designa para nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Y este conocimiento se lo debemos, principalmente, a cient&iacute;ficas feministas como la Dra. Jean Shinoda Bolen que profundiz&oacute; ya en los a&ntilde;os noventa en los diversos modelos psicol&oacute;gicos que conforman las personalidades femeninas. En su libro &ldquo;Las diosas de cada mujer&rdquo; propuso una nueva psicolog&iacute;a de las mujeres basada en los patrones arquet&iacute;picos que personificaban siete diosas principales de la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica. Su gran aportaci&oacute;n fue mostrar los modelos de mujeres dependientes (aquellos agradables para el patriarcado ya que los encarnan mujeres sumisas o vulnerables, mujeres que se definen en funci&oacute;n de su v&iacute;nculo de parentesco &ndash;esposas, madres o hijas-), y adem&aacute;s modelos alternativos de mujeres (tambi&eacute;n existentes en la mitolog&iacute;a griega) independientes, activas, rebeldes y no definidas por sus relaciones masculinas. De este modo, ampliaba el campo de actuaci&oacute;n de todas aquellas mujeres peligrosas o extra&ntilde;as para los valores patriarcales al tiempo que les otorgaba realidad, consistencia y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, m&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, Jean Shinoda Bolen llega a Barcelona a presentar su nuevo libro <em>Artemisa</em>, uno de los mitos que representa la personalidad de la mujer rebelde, la activista, la que no se resigna y desea cambiar el mundo, la que alberga en su interior un &ldquo;esp&iacute;ritu ind&oacute;mito&rdquo;. &ldquo;Cuando la pasi&oacute;n y la perseverancia se presentan juntas d&iacute;a tras d&iacute;a, la voluntad ind&oacute;mita que surge de ellas nos dota de una energ&iacute;a que puede traspasar l&iacute;mites&rdquo; &ndash;dice la autora.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le pregunto por qu&eacute;, precisamente, ha escogido a este patr&oacute;n arquet&iacute;pico para profundizar en &eacute;l en estos momentos del siglo XXI me contesta que tiene la intuici&oacute;n de que es el momento de impulsar a todas aquellas mujeres que guardan alguna relaci&oacute;n con el mito de Artemisa. &ldquo;Nos hallamos en la tercera ola del movimiento feminista&rdquo; &ndash;explica- &ldquo;y esta es la &eacute;poca en que todas las activistas deben tomar las riendas para erradicar de una vez el patriarcado y todo el dolor y violencia que conlleva&rdquo;.  La Dra. Bolen cree que, aisladamente o de forma dispersa no ser&aacute; posible cambiar las situaciones de opresi&oacute;n y por eso hace a&ntilde;os que promueve los &ldquo;c&iacute;rculos de mujeres&rdquo; desde San Francisco, en donde vive, como espacios en los que dar y tomar energ&iacute;a para continuar en la lucha personal y colectiva. Es una firme defensora de que el cambio empieza desde abajo y progresivamente asciende hasta impregnar todos los estamentos sociales. Lo describi&oacute; en su libro &ldquo;El millon&eacute;simo c&iacute;rculo&rdquo; y cree que ahora los c&iacute;rculos pueden trascender pa&iacute;ses y nacionalidades ya que en todo el mundo hay mujeres que est&aacute;n defendiendo sus derechos y trabajando por otras, cualidades t&iacute;picas de la personalidad m&iacute;tica de Artemisa.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta consiste en alentar en las ni&ntilde;as esos aspectos, a menudo reprimidos, que rompen con los mandatos establecidos y que cada una pueda encontrar en s&iacute; misma esa rebeld&iacute;a que la conducir&aacute; a la libertad. &ldquo;Los hijos e hijas de las feministas actuales protagonizar&aacute;n el cambio que estamos esperando&rdquo; &ndash;afirma, mientras sonr&iacute;e confiadamente. La miro y veo a una mujer de aspecto fr&aacute;gil, pero determinaci&oacute;n inquebrantable, apasionada y perseverante, sin duda, una Artemisa entre nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/cientificas-feministas-movimiento-feminista_132_2318444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Artemisa o el espíritu rebelde]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artemisa o l'esperit rebel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/llibertat-cientifiques-feministes-activisme-feminista_132_2318435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Al meu costat la Dra. Jean Shinoda Bolen em mira seriosament mentre preparo les meves notes i penso que ser una "dona viril" és una acusació que encara avui se sent freqüentment destinada a aquelles que no actuen com s'espera d'acord a l'estereotip</p></div><p class="article-text">
        Mary Wollstonecraft, George Sand o Simone de Beauvoir van fer saltar pels aires, cadascuna a la seva &egrave;poca, la concepci&oacute; del &ldquo;ser dona&rdquo;. Van ser brillants intel&middot;lectuals, van estimar la literatura i el pensament, van buscar activament la independ&egrave;ncia econ&ograve;mica, van explorar noves f&oacute;rmules afectives fora del matrimoni, es van implicar apassionadament en la defensa de les dones i el canvi social i totes, invariablement, van ser acusades de comportar-se com &ldquo;dones virils&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al meu costat la Dra. Jean Shinoda Bolen em mira seriosament mentre preparo les meves notes i penso que ser una &ldquo;dona viril&rdquo; &eacute;s una acusaci&oacute; que encara avui se sent freq&uuml;entment destinada a aquelles que no actuen com s'espera d'acord a l'estereotip. &ldquo;S&oacute;n com homes&rdquo; -es diu d'elles, o b&eacute; &ldquo;es masculinitzen&rdquo;. No obstant aix&ograve;, afortunadament per a les dones, el rang de possibles comportaments femenins &eacute;s molt m&eacute;s ampli del que l&rsquo;encotillat c&agrave;non designa per a nosaltres.
    </p><p class="article-text">
        I aquest coneixement l'hi devem, principalment, a cient&iacute;fiques feministes com la Dra. Jean Shinoda Bolen que va aprofundir ja en els anys noranta en els diversos models psicol&ograve;gics que conformen les personalitats femenines. En el seu llibre <em>Les deesses de cada dona</em> va proposar una nova psicologia de les dones basada en els patrons arquet&iacute;pics que personificaven set deesses principals de la mitologia cl&agrave;ssica. La seva gran aportaci&oacute; va ser mostrar els models de dones dependents (aquells agradables per al patriarcat ja que els encarnen dones submises o vulnerables, dones que es defineixen en funci&oacute; del seu vincle de parentiu -esposes, mares o filles-), i a m&eacute;s models alternatius de dones independents (existents tamb&eacute; a la mitologIa grega), actives, rebels i no definides per les seves relacions masculines. D'aquesta manera, ampliava el camp d'actuaci&oacute; de totes aquelles dones perilloses o estranyes per als valors patriarcals alhora que els atorgava realitat, consist&egrave;ncia i reconeixement.
    </p><p class="article-text">
        Ara, m&eacute;s de vint anys despr&eacute;s, Jean Shinoda Bolen arriba a Barcelona a presentar el seu nou llibre <em>Artemisa</em>, un dels mites que representa la personalitat de la dona rebel, l'activista, la que no es resigna i vol canviar el m&oacute;n, la que alberga al seu interior un &ldquo;esperit ind&ograve;mit&rdquo;. &ldquo;Quan la passi&oacute; i la perseveran&ccedil;a es presenten juntes dia rere dia, la voluntat ind&ograve;mita que sorgeix d'elles ens dota d'una energia que pot traspassar l&iacute;mits&rdquo; -diu l'autora.
    </p><p class="article-text">
        Quan li pregunto per qu&egrave; precisament ha escollit a aquest patr&oacute; arquet&iacute;pic per aprofundir-hi en aquests moments del segle XXI em contesta que t&eacute; la intu&iuml;ci&oacute; que &eacute;s el moment d'impulsar a totes aquelles dones que guarden alguna relaci&oacute; amb el mite d'Artemisa. &ldquo;Ens trobem en la tercera onada del moviment feminista&rdquo; -explica- &ldquo;i aquesta &eacute;s l'&egrave;poca en qu&egrave; totes les activistes han de prendre les regnes per eradicar d'una vegada el patriarcat i tot el dolor i viol&egrave;ncia que comporta&rdquo;. La Dra. Bolen creu que, a&iuml;lladament o de forma dispersa no ser&agrave; possible canviar les situacions d'opressi&oacute; i per aix&ograve; fa anys que promou els &ldquo;cercles de dones&rdquo; des de San Francisco, ciutat on viu, com a espais en els quals donar i prendre energia per continuar en la lluita personal i col&middot;lectiva. &Eacute;s una ferma defensora que el canvi comen&ccedil;a des de baix i progressivament ascendeix fins impregnar tots els estaments socials. El va descriure en el seu llibre <em>El millon&eacute;simo c&iacute;rculo</em> i creu que ara els cercles poden transcendir pa&iuml;sos i nacionalitats ja que a tot el m&oacute;n hi ha dones que estan defensant els seus drets i treballant per unes altres, qualitats t&iacute;piques de la personalitat m&iacute;tica d'Artemisa.
    </p><p class="article-text">
        La seva proposta consisteix a encoratjar a les nenes aquests aspectes, sovint reprimits, que trenquen amb els mandats establerts i que cadascuna pugui trobar en si mateixa aquesta rebel&middot;lia que la conduir&agrave; a la llibertat. &ldquo;Els fills i filles de les feministes actuals protagonitzaran el canvi que estem esperant&rdquo; afirma, mentre somriu confiadament. La miro i veig una dona d'aspecte fr&agrave;gil per&ograve; determinaci&oacute; indestructible, apassionada i perseverant, sens dubte, una Artemisa entre nosaltres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/llibertat-cientifiques-feministes-activisme-feminista_132_2318435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Artemisa o l'esperit rebel]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Les grans invisibles de la salut mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/salut-mental-dones-genere_132_2444811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Les dones espanyoles pateixen el doble de problemes mentals que els homes. Es tracta d'una dada que poques vegades es t&eacute; en compte quan es parla de salut i, at&egrave;s que el proper 10 d'octubre &eacute;s el Dia Mundial de la Salut Mental, crec que val la pena reflexionar-hi.
    </p><p class="article-text">
        La veritat &eacute;s que en l'&uacute;ltima d&egrave;cada s'ha produ&iuml;t un alarmant augment dels trastorns mentals, sent la patologia que m&eacute;s creix en termes absoluts. Segurament a causa d'aix&ograve; algun mitj&agrave; de comunicaci&oacute; ha qualificat la malaltia mental com l'epid&egrave;mia invisible del segle XXI. Es calcula que m&eacute;s d'un 15% de la poblaci&oacute; pateix o patir&agrave; un trastorn mental al llarg de la seva vida.
    </p><p class="article-text">
        Les &egrave;poques de crisi agreugen aquesta situaci&oacute; ja que, al sofriment que la malaltia comporta, cal afegir l'angoixa de les circumst&agrave;ncies vitals i socials, dos aspectes que es retroalimenten. I en aquest context, s&oacute;n les dones les que tenen les de perdre. De fet, les dones espanyoles tenen el doble de possibilitats de patir una depressi&oacute; al llarg de la seva vida que els homes. Els estudis estableixen que elles s&oacute;n m&eacute;s propenses a patir de depressi&oacute; o ansietat, m&eacute;s relacionats amb la interioritzaci&oacute; de les emocions, i els homes tendeixen a patir trastorns antisocials i abusar de subst&agrave;ncies diferents.
    </p><p class="article-text">
        No podem abordar aquesta situaci&oacute; basant-nos simplement en els desequilibris hormonals a que el cos femen&iacute; est&agrave; sotm&egrave;s al llarg de la vida sense tenir en compte els &ldquo;mandats de g&egrave;nere&rdquo;, &eacute;s a dir, aquelles actituds i comportaments que les dones realitzen perqu&egrave; aix&iacute; els ha estat inculcat des que van n&eacute;ixer i &eacute;s el que s'espera d'elles. La major dificultat per a la realitzaci&oacute; plena en un m&oacute;n pensat per al triomf social dels homes t&eacute;, sens dubte, molt a veure amb aquesta epid&egrave;mia femenina. Una menor remuneraci&oacute;, majors &iacute;ndexs de pobresa, m&eacute;s vulnerabilitat davant la viol&egrave;ncia de g&egrave;nere, el paper de cuidadora a costa de la pr&ograve;pia salut, la dificultat de conciliaci&oacute; de la vida laboral i personal en uns horaris impossibles ... tots ells s&oacute;n factors que contribueixen a una major insatisfacci&oacute; en la vida i a una m&eacute;s elevada propensi&oacute; a la depressi&oacute; i l'ansietat.
    </p><p class="article-text">
        El problema es fa encara m&eacute;s urgent quan les dones ja han caigut en la malaltia i tracten de superar-la o sortir-ne. Aqu&iacute; &eacute;s quan, amb freq&uuml;&egrave;ncia, sobrevenen processos d'exclusi&oacute; social m&eacute;s o menys expl&iacute;cits. Les dades ens revelen que les dones amb algun trastorn mental tenen menors &iacute;ndexs d'activitat laboral que els homes i el seu nivell d'ocupaci&oacute; &eacute;s un 10% inferior. D'altra banda, totes les dades dels serveis d'ocupaci&oacute; mostren que es contracta m&eacute;s homes que dones amb trastorn mental, que es deriva a menys dones als serveis d'inserci&oacute; laboral i que el resultat de la inserci&oacute; &eacute;s superior en homes (EDAT, 2008).
    </p><p class="article-text">
        Les persones amb un trastorn mental no s&oacute;n, en general, considerades com a part de l'esfera p&uacute;blica, i aix&ograve; afecta especialment a les dones. No solen participar en l'elecci&oacute; dels principis b&agrave;sics de la societat, sovint estan excloses de les eleccions pol&iacute;tiques i, en l'&agrave;mbit laboral, la percepci&oacute; social considera que df&iacute;cilmente poden promocionar-se en una feina, no poden accedir a determinats c&agrave;rrecs de decisi&oacute;, contribueixen a generar tensions o conflictes en el clima laboral, etc. Es tracta d'una s&egrave;rie de prejudicis no contrastats que s&oacute;n producte de la por o el desconeixement i que <strong>configuren un estigma</strong> molt dif&iacute;cil d'eliminar. Acabar amb l'estigma &eacute;s tan o m&eacute;s imprescindible que esmenar les discriminacions econ&ograve;miques objectives ja que no ser&agrave; possible una igualtat real mentre es mantinguin en l'imaginari col&middot;lectiu unes percepcions tan negatives i allunyades de la realitat.
    </p><p class="article-text">
              &iquest;Com aconseguir aquesta igualtat de drets i llibertats per a les dones amb trastorns mentals en una societat acostumada a tractar-les com a ciutadanes de segona categoria? La soluci&oacute; no pot consistir en seguir aplicant les velles teories sin&oacute;, com assenyala la fil&ograve;sofa Martha Nussbaum, reformulant les pr&ograve;pies estructures te&ograve;riques en relaci&oacute; a la just&iacute;cia social. Una reformulaci&oacute; que doni cabuda a les persones amb trastorn mental, sense oblidar a les dones, des de l'inici de la planificaci&oacute; i el desenvolupament de les estrat&egrave;gies pol&iacute;tiques i socials, en l'exercici de la seva plena ciutadania.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara Berbel S&aacute;nchez. Doctora en Psicologia Social.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/salut-mental-dones-genere_132_2444811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2015 09:35:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Les grans invisibles de la salut mental]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salut mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las grandes invisibles de la salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/salud-mental-mujeres-genero_132_2444817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las mujeres espa&ntilde;olas sufren el doble de problemas mentales que los hombres. Se trata de un dato que pocas veces se tiene en cuenta cuando se habla de salud y, dado que el pr&oacute;ximo 10 de octubre es el D&iacute;a Mundial de la Salud Mental, creo que vale la pena reflexionar sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que en la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha producido un alarmante aumento de los trastornos mentales, siendo la patolog&iacute;a que m&aacute;s crece en t&eacute;rminos absolutos. Seguramente debido a ello alg&uacute;n medio de comunicaci&oacute;n ha calificado la enfermedad mental como la epidemia invisible del siglo XXI. Se calcula que m&aacute;s de un 15% de la poblaci&oacute;n sufre o sufrir&aacute; un trastorno mental a lo largo de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;pocas de crisis agravan esta situaci&oacute;n ya que, al sufrimiento que la enfermedad conlleva, hay que a&ntilde;adir la angustia de las circunstancias vitales y sociales, dos aspectos que se retroalimentan. Y en este contexto, son las mujeres quienes llevan las de perder. De hecho, las mujeres espa&ntilde;olas tienen el doble de posibilidades de padecer una depresi&oacute;n a lo largo de su vida que los hombres. Los estudios establecen que ellas son m&aacute;s propensas a sufrir de depresi&oacute;n o ansiedad, m&aacute;s relacionados con la interiorizaci&oacute;n de las emociones, y los hombres tienden a sufrir trastornos antisociales y abusar de sustancias diferentes.
    </p><p class="article-text">
        No podemos abordar esta situaci&oacute;n bas&aacute;ndonos simplemente en los desequilibrios hormonales a que el cuerpo femenino est&aacute; sometido a lo largo de la vida sin tener en cuenta los &ldquo;mandatos de g&eacute;nero&rdquo;, es decir, aquellas actitudes y comportamientos que las mujeres realizan porque as&iacute; les ha sido inculcado desde que nacieron y es lo que se espera de ellas. La mayor dificultad para la realizaci&oacute;n plena en un mundo pensado para el triunfo social de los varones tiene, sin duda, mucho que ver con esta epidemia femenina. Una menor remuneraci&oacute;n, mayores &iacute;ndices de pobreza, m&aacute;s vulnerabilidad ante la violencia de g&eacute;nero, el rol de cuidadora a expensas de la propia salud, la dificultad de conciliaci&oacute;n de la vida laboral y personal en unos horarios imposibles&hellip; todos ellos son factores que contribuyen a una mayor insatisfacci&oacute;n en la vida y a una m&aacute;s elevada propensi&oacute;n a la depresi&oacute;n y la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        El problema se hace a&uacute;n m&aacute;s acuciante cuando las mujeres ya han ca&iacute;do en la enfermedad y tratan de superarla o salir de ella. Aqu&iacute; es cuando, con frecuencia, sobrevienen procesos de exclusi&oacute;n social m&aacute;s o menos expl&iacute;citos. Los datos nos revelan que las mujeres con algun trastorno mental tienen menores &iacute;ndices de actividad laboral que los hombres y su &iacute;ndice de empleo es un 10% inferior. Por otra parte, todos los datos de los servicios de empleo muestran que se contrata m&aacute;s hombres que mujeres con trastorno mental, que se deriva a menos mujeres a los servicios de inserci&oacute;n laboral y que el resultado de la inserci&oacute;n es superior en hombres (EDAD, 2008).
    </p><p class="article-text">
        Las personas con un trastorno mental no son, en general, consideradas como parte de la esfera p&uacute;blica, y esto afecta especialmente a las mujeres. No suelen participar en la elecci&oacute;n de los principios b&aacute;sicos de la sociedad, con frecuencia est&aacute;n excluidas de las elecciones pol&iacute;ticas y, en el &aacute;mbito laboral, la percepci&oacute;n social considera que df&iacute;cilmente pueden promocionarse en un trabajo, no pueden acceder a determinados cargos de decisi&oacute;n, contribuyen a generar tensiones o conflictos en el clima laboral, etc. Se trata de una serie de prejuicios no contrastados que son producto del temor o el desconocimiento y que <strong>configuran un estigma</strong> muy dif&iacute;cil de eliminar. Acabar con el estigma es tan o m&aacute;s imprescindible que subsanar las discriminaciones econ&oacute;micas objetivas ya que no ser&aacute; posible una igualdad real mientras se mantengan en el imaginario colectivo unas percepciones tan negativas y alejadas de la realidad.
    </p><p class="article-text">
                   &iquest;C&oacute;mo conseguir esta igualdad de derechos y libertades para las mujeres con trastornos mentales en una sociedad acostumbrada a tratarlas como ciudadanas de segunda categor&iacute;a? La soluci&oacute;n no puede consistir en seguir aplicando las viejas teor&iacute;as sino, como se&ntilde;ala la fil&oacute;sofa Martha Nussbaum, reformulando las propias estructuras te&oacute;ricas en relaci&oacute;n a la justicia social. Una reformulaci&oacute;n que d&eacute; cabida a las personas con trastorno mental, sin olvidar a las mujeres, desde el inicio de la planificaci&oacute;n y el desarrollo de las estrategias pol&iacute;ticas y sociales, en el ejercicio de su plena ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara Berbel S&aacute;nchez. Doctora en Psicolog&iacute;a Social.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/salud-mental-mujeres-genero_132_2444817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2015 09:31:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las grandes invisibles de la salud mental]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[L'HORA DEL PACTE (ENTRE DONES)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-de-genere-pobresa-femenina-bretxa-salarial-feminisme_132_2600410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ara que l'escenari pol&iacute;tic promou pactes de molt diversa &iacute;ndole per garantir la governabilitat, seria un bon moment perqu&egrave; tamb&eacute; les dones amb consci&egrave;ncia feminista arribessin a un acord de punts irrenunciables d'exigir als diferents governs.
    </p><p class="article-text">
        Tenim experi&egrave;ncies en altres pa&iuml;sos, com la famosa Xarxa NYTKIS a Finl&agrave;ndia que va aconseguir, fa uns anys, que dones de tot l'espectre pol&iacute;tic i entitats civils, socials i empresarials pactessin una s&egrave;rie de punts m&iacute;nims a reivindicar. El proc&eacute;s &eacute;s senzill: es consensuen els aspectes que es consideren prioritaris i s'adquireix el comprom&iacute;s, per part de totes les participants, de defensar priorit&agrave;riament aquests temes en tots els espais p&uacute;blics en qu&egrave; elles s&oacute;n presents, independentment del posicionament dels seus partits pol&iacute;tics o grups de pertinen&ccedil;a. Aquest sistema atorga un poder immens a les seves reivindicacions ja que les dones de tots els governs defensen (hipot&egrave;ticament) els mateixos punts i es donen for&ccedil;a, suport i reconeixement entre si per assolir-los, sigui en els Ajuntaments, Autonomies, Congr&eacute;s o juntes sindicals o empresarials. Queda clar que el pacte nom&eacute;s &eacute;s vigent per als aspectes consensuats; en tots els altres continua la discrep&agrave;ncia i la cr&iacute;tica m&uacute;tua, si fos necess&agrave;ria.
    </p><p class="article-text">
        Al meu entendre, els punts b&agrave;sics irrenunciables que les dones haur&iacute;em de pactar s&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1. Un pacte d'estat contra la viol&egrave;ncia de g&egrave;nere. A cada espai on hi hagi poder de decisi&oacute; les dones han d'exigir un acord que incorpori estrat&egrave;gies inequ&iacute;voques contra la viol&egrave;ncia, que est&agrave; creixent d'una manera desesperant i causant un dolor insuportable.
    </p><p class="article-text">
        2. Un bloc de mesures concretes contra la pobresa femenina (m&eacute;s d'un 60% dels pobres s&oacute;n dones al nostre pa&iacute;s) que a m&eacute;s, com sabem, arrossega a la cada vegada m&eacute;s alarmant pobresa infantil, ja que la pobresa dels fills i filles &eacute;s la de les seves mares.
    </p><p class="article-text">
        3. Un paquet d'estrat&egrave;gies laborals i professionals contra la precarietat, bretxa salarial i acc&eacute;s de dones a c&agrave;rrecs de decisi&oacute;. El 72% dels contractes a temps parcial pertanyen a dones, amb els baixos salaris que comporten i el menor nivell de prestacions i de perspectives de promoci&oacute; i carrera laboral. Alhora, la bretxa salarial augmenta en els &uacute;ltims anys (fins a un 24% a Catalunya) i condemna a les dones a la categoria de segon sexe perpetu.
    </p><p class="article-text">
        Aquests s&oacute;n alguns dels punts que considero que les dones de totes les ideologies i adscripcions socials haur&iacute;em de pactar i defensar en tots els llocs on estiguin presents, m&eacute;s enll&agrave; de les prioritats dels nostres grups pol&iacute;tics, sindicals, empresarials o associatius i tamb&eacute; d'altres aspectes vitals que ens semblen, aix&iacute; mateix, substantius. El F&ograve;rum Feministes de Catalunya ha comen&ccedil;at aquest treball de creaci&oacute; de xarxes, per&ograve; encara manca molt. Per a nosaltres s&oacute;n reivindicacions que han d'estar a la base del sistema social perqu&egrave; sense elles ser&agrave; impossible la societat m&eacute;s justa per la qual treballem.
    </p><p class="article-text">
        L'arribada de dones amb consci&egrave;ncia feminista a liderar diferents governs municipals i auton&ograve;mics crec que pot ajudar (i ho ha de fer) a construir aquesta xarxa d'exig&egrave;ncia des de la ciutadania activa que es nega a romandre passiva davant la discriminaci&oacute; i l'oblit.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sara Berbel S&aacute;nchez, doctora en Psicologia Social</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-de-genere-pobresa-femenina-bretxa-salarial-feminisme_132_2600410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2015 09:53:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[L'HORA DEL PACTE (ENTRE DONES)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA HORA DEL PACTO (ENTRE MUJERES)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-de-genero-brecha-salarial-pobreza-femenina-feminismo_132_2600413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ahora que el escenario pol&iacute;tico promueve pactos de muy diversa &iacute;ndole para garantizar la gobernabilidad, ser&iacute;a un buen momento para que tambi&eacute;n las mujeres con conciencia feminista llegaran a un acuerdo de puntos irrenunciables que exigir a los diferentes gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos experiencias en otros pa&iacute;ses, como la famosa Red NYTKIS en Finlandia que logr&oacute;, hace unos a&ntilde;os, que mujeres de todo el espectro pol&iacute;tico y entidades civiles, sociales y empresariales pactaran una serie de puntos m&iacute;nimos a reivindicar. El proceso es sencillo, aunque requiere valent&iacute;a y audacia: se consens&uacute;an los aspectos que se consideran prioritarios y se adquiere el compromiso, por parte de todas las participantes, de defender prioritariamente esos temas en todos los espacios p&uacute;blicos en que ellas est&aacute;n presentes, independientemente del posicionamiento de sus partidos pol&iacute;ticos o grupos de pertenencia. Este sistema otorga un poder inmenso a sus reivindicaciones ya que las mujeres de todos los gobiernos defienden (hipot&eacute;ticamente) los mismos puntos y se dan fuerza, apoyo y reconocimiento entre s&iacute; para lograrlos sea en los Ayuntamientos, Autonom&iacute;as, Congreso o juntas sindicales o empresariales. Queda claro que el pacto solo es vigente para los aspectos consensuados; en todos los dem&aacute;s contin&uacute;a la discrepancia y la cr&iacute;tica mutua, si fuera necesaria.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, los puntos b&aacute;sicos irrenunciables que las mujeres deber&iacute;amos acordar son:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Un pacto de estado contra la violencia de g&eacute;nero. En cada espacio donde haya poder de decisi&oacute;n las mujeres deben exigir un acuerdo que incorpore estrategias inequ&iacute;vocas contra la violencia, que est&aacute; creciendo de una forma desesperante y causando un dolor insoportable.</li>
                                    <li>Un bloque de medidas concretas contra la pobreza femenina (m&aacute;s de un 60% de los pobres son mujeres en nuestro pa&iacute;s) que adem&aacute;s, como sabemos, arrastra a la cada vez m&aacute;s alarmante pobreza infantil, ya que la pobreza de l@s hij@s es la de sus madres.</li>
                                    <li>Un paquete de estrategias laborales y profesionales contra la precariedad, brecha salarial y acceso de mujeres a cargos de decisi&oacute;n. El 72% de los contratos a tiempo parcial son detentados por mujeres, con los bajos salarios que comportan y el menor nivel de prestaciones y de perspectivas de promoci&oacute;n y carrera laboral. Al mismo tiempo, la brecha salarial aumenta en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (hasta un 24% en Catalu&ntilde;a) y condena a las mujeres a la categor&iacute;a de segundo sexo perpetuo.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Estos son algunos de los puntos que considero que las mujeres de todas las ideolog&iacute;as y adscripciones sociales deber&iacute;amos pactar y defender en todos los escenarios donde estemos presentes, m&aacute;s all&aacute; de las prioridades de nuestros grupos pol&iacute;ticos, sindicales, empresariales o asociativos y tambi&eacute;n de otros aspectos vitales que nos parecen, as&iacute;mismo, sustantivos. Para nosotras son reivindicaciones que deben estar en la base del sistema social porque sin ellas ser&aacute; imposible la sociedad m&aacute;s justa por la que trabajamos.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de mujeres con conciencia feminista a liderar diferentes gobiernos municipales y auton&oacute;micos creo que puede ayudar (y debe hacerlo) a construir esta red de exigencia desde la ciudadan&iacute;a activa que se niega a permanecer pasiva ante la discriminaci&oacute;n y el olvido.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sara Berbel S&aacute;nchez, doctora en Psicolog&iacute;a Social</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-de-genero-brecha-salarial-pobreza-femenina-feminismo_132_2600413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2015 09:49:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA HORA DEL PACTO (ENTRE MUJERES)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Brecha salarial,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falta de tiempo, ¿un déficit democrático?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/falta-tiempo-deficit-democratico_132_4274025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7b39df5-3792-45d8-adb4-acab07ebd67f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falta de tiempo, ¿un déficit democrático?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quiénes son el segundo colectivo con menor participación después de las personas desempleadas?: las personas que cuidan del hogar, es decir, las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n se han hecho eco en las &uacute;ltimas semanas de la demanda, un tanto acuciante, del Banco de Alimentos para conseguir personas voluntarias que colaboren en &ldquo;El Gran Recapte&rdquo;. Al mismo tiempo leemos que m&aacute;s de 3.000 asociaciones del tercer sector esperan personas voluntarias que se sumen a sus proyectos sin &aacute;nimo de lucro con los que podr&aacute;n ayudar a personas en riesgo de exclusi&oacute;n, personas con discapacidad, con trastornos mentales, adictas a sustancias t&oacute;xicas o, simplemente, a mejorar cualquier aspecto de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca ha sido f&aacute;cil reclutar a personas voluntarias para trabajos altruistas, pese a que a veces se ha magnificado este extremo, sin duda con el prop&oacute;sito de aumentar la autoestima colectiva. Los datos que nos ofrece el CIS indican que nuestro pa&iacute;s no es demasiado proclive a la participaci&oacute;n. En diferentes encuestas de la &uacute;ltima d&eacute;cada aparece una participaci&oacute;n en torno al 26%, dato que coincide con los an&aacute;lisis del Eurobar&oacute;metro que sit&uacute;a a nuestro pa&iacute;s a la cola en la participaci&oacute;n social y el asociacionismo, tan solo detr&aacute;s de Italia y lejos de la media europea, que se halla en torno a un 31%.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco entre la juventud (que es el segmento poblacional m&aacute;s participativo) los datos son demasiado alentadores. Seg&uacute;n el Consejo de la Juventud de Espa&ntilde;a las tasas de asociacionismo se mantienen estables en torno a un tercio de la poblaci&oacute;n joven, si bien los chicos se siguen asociando m&aacute;s que las chicas: un 43&rsquo;6% y un 31% respectivamente. Estos porcentajes no llegan a alcanzar, sin embargo, las tasas de asociacionismo juvenil de nuestro entorno y deben ser matizados ya que incluyen a la juventud perteneciente a asociaciones y grupos deportivos, en donde los varones son clara mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades de voluntariado que m&aacute;s horas de dedicaci&oacute;n reciben son las relacionadas con los deportes y con la asistencia social. Tambi&eacute;n en esta elecci&oacute;n incide la segregaci&oacute;n seg&uacute;n el g&eacute;nero ya que los hombres participan mayoritariamente en asociaciones deportivas mientras que las mujeres lo hacen en otras de orientaci&oacute;n cultural y de asistencia social, de ah&iacute; que est&eacute; tan extendida la idea de que las mujeres participan m&aacute;s. Los datos muestran que no es as&iacute; globalmente, lo que ocurre es que s&iacute; son mayoritarias en el voluntariado relacionado con el tercer sector y en las actividades culturales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la participaci&oacute;n social es menor en nuestro pa&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Existen condicionantes socioecon&oacute;micos que explican esta situaci&oacute;n. El famoso y ya cl&aacute;sico estudio de Marie Jahoda (1982) mostr&oacute; que las personas desempleadas ve&iacute;an disminuidos sus intereses sociales y culturales en general, de modo que un paro elevado en una poblaci&oacute;n conduc&iacute;a a una p&eacute;rdida de afiliaci&oacute;n en asociaciones culturales y asistenciales, sindicatos o partidos pol&iacute;ticos, resultando de ello una sensaci&oacute;n colectiva de apat&iacute;a y desmotivaci&oacute;n. Otros factores, como el nivel sociocultural y la capacidad de decidir el propio tiempo son tambi&eacute;n muy influyentes, como puede observarse en el siguiente gr&aacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Eurobar&oacute;metro European Social Reality (2007)
    </p><p class="article-text">
        Hay, no obstante, un factor absolutamente contempor&aacute;neo que pocas veces se ha tenido en cuenta en los an&aacute;lisis de la participaci&oacute;n social, y es el tiempo. Nuestra sociedad vive inmersa en una vor&aacute;gine temporal, donde el reloj no solo marca las horas sino tambi&eacute;n algunos aspectos fundamentales de nuestro ciclo vital. Esta situaci&oacute;n se ve agravada en nuestro pa&iacute;s, donde los horarios responden a &eacute;pocas y necesidades ya obsoletas que impiden el adecuado equilibrio entre la vida personal y la laboral. Las largas y r&iacute;gidas jornadas laborales que acaban bien entrada la tarde (a diferencia de los pa&iacute;ses europeos) junto a los extremos horarios del prime time televisivo (dos horas m&aacute;s tard&iacute;o que en el resto de Europa) hacen de la nuestra una ciudadan&iacute;a m&aacute;s estresada, menos saludable y, en &uacute;ltima instancia, menos rica y productiva que en los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        El primer sacrificado en la actual desorganizaci&oacute;n horaria es el tiempo de libre disposici&oacute;n personal, especialmente entre las mujeres, quienes sufren la llamada sobrecarga de rol, lo cual significa que a la jornada laboral remunerada deben sumar una segunda de tareas dom&eacute;sticas y de cuidado de personas en el hogar, la llamada doble jornada. Esto se debe a que el tiempo libre se considera un tiempo subordinado al resto de tiempos, siempre detr&aacute;s del trabajo remunerado y, para las mujeres, tambi&eacute;n detr&aacute;s del trabajo dom&eacute;stico y reproductivo. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica ellas continuan dedicando casi dos horas diarias m&aacute;s al hogar y a la familia que los varones, as&iacute; que el tiempo personal dedicado a ellas mismas, al ocio, la cultura o la pol&iacute;tica es casi inexistente. Miren ustedes en el gr&agrave;fico anterior qui&eacute;nes son el segundo colectivo con menor participaci&oacute;n despu&eacute;s de las personas desempleadas: las personas que cuidan del hogar, es decir, las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la relaci&oacute;n &ldquo;menor tiempo libre - menor participaci&oacute;n social&rdquo; parece evidente y resulta extra&ntilde;o que apenas sea tenida en cuenta cuando se habla de la escasa participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        En Catalu&ntilde;a, en una investigaci&oacute;n sobre el uso del tiempo, el IDESCAT (2011) analiz&oacute; cu&aacute;ntas personas hab&iacute;an realizado alguna tarea de voluntariado en el &uacute;ltimo mes de pasar la encuesta, resultando que lo hab&iacute;a hecho el 12&rsquo;8% de la poblaci&oacute;n. Los varones dedicaron el 14&rsquo;2% frente a las mujeres que dedicaron un 11&rsquo;4. Estos datos son diferentes de los estatales porque no se ha medido el asociacionismo en general sino la realizaci&oacute;n de tareas concretas. Lo que vuelve a resultar significativo es el bajo nivel de participaci&oacute;n general y, una vez m&aacute;s, los varios puntos porcentuales de diferencia entre hombres y mujeres que constatan las diferentes obligaciones cotidianas y horarias.
    </p><p class="article-text">
        El d&eacute;ficit en tiempo de libre disposici&oacute;n tiene, en definitiva, consecuencias graves tanto en la reducci&oacute;n de las pr&aacute;cticas culturales como en el &aacute;mbito de la participaci&oacute;n social. Muchas personas no pueden implicarse de forma estable en proyectos comunitarios o desarrollar actividades c&iacute;vicas o pol&iacute;ticas, sencillamente, porque no tienen tiempo. La falta de tiempo revierte, en consecuencia, en un d&eacute;ficit democr&aacute;tico que, sin lugar a dudas, deber&iacute;a ser reparado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/falta-tiempo-deficit-democratico_132_4274025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2015 18:23:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La falta de tiempo, ¿un déficit democrático?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, Ganemos, Construimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podemos-ganemos-construimos_132_2698897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El plural en primera persona responde a la concepción de un “nosotros” que comparte, coopera, distribuye y alcanza el objetivo último: empoderar a la ciudadanía.</p></div><p class="article-text">
        Nunca como ahora se hab&iacute;a conjugado con tanta frecuencia la primera persona del plural en el escenario pol&iacute;tico. El &ldquo;Yes, we can&rdquo; con el que Obama gan&oacute; las elecciones a la Casa Blanca en Estados Unidos ha inspirado, por su fuerza y sencillez, a muchas otras formaciones que apelan al optimismo colectivo en tiempos dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        El plural en primera persona responde a la concepci&oacute;n de un &ldquo;nosotros&rdquo; que comparte, coopera, distribuye y alcanza el objetivo &uacute;ltimo: empoderar a la ciudadan&iacute;a. Deja atr&aacute;s la figura del l&iacute;der carism&aacute;tico que fascina a sus seguidores y apuesta por el protagonismo compartido, por una fuerza com&uacute;n que se genera en las propias bases. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;nto hay de cierto tras esos emocionantes lemas?
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que el empoderamiento colectivo no es tarea simple, ni mucho menos r&aacute;pida. Vivimos en una sociedad profundamente desmotivada, en elevada situaci&oacute;n de vulnerabilidad, abocada al individualismo y a una pelea cotidiana por la supervivencia. Los altos niveles de desempleo y de precariedad laboral conducen, como han demostrado tantos estudios psicosociales, a una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural, y a la apat&iacute;a y resignaci&oacute;n pasiva de una mayor&iacute;a ante los acontecimientos. La escandalosa emergencia de la corrupci&oacute;n en el sistema pol&iacute;tico y financiero ha alejado a&uacute;n m&aacute;s a la ciudadan&iacute;a de la participaci&oacute;n e incluso de la misma idea de democracia. Se tiene la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no hay nada que hacer&rdquo; o bien &ldquo;todo seguir&aacute; igual hagamos lo que hagamos&rdquo; o incluso &ldquo;todos (en pol&iacute;tica) son iguales&rdquo;. La alarma e indignaci&oacute;n de las primeras fases acaba convirti&eacute;ndose, cuando no se producen cambios significativos, en indefensi&oacute;n generalizada. Nada hay m&aacute;s lejos del empoderamiento.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;tienne de laBo&eacute;tie se preguntaba, ya en el siglo XVI, a qu&eacute; se deb&iacute;a esa enfermedad mortal de los pueblos de someterse resignadamente a los designios de los poderosos, de los tiranos, en una suerte de &ldquo;servidumbre voluntaria&rdquo; de desenlace fatal. En su maravillosa defensa de la libertad, la Bo&eacute;tie descubre que no son las causas objetivas las que provocan el sometimiento sino la creencia inducida de la gente de que no hay m&aacute;s posibilidad que la esclavitud.
    </p><p class="article-text">
        Para romper esa convicci&oacute;n interiorizada se necesita algo m&aacute;s que la repetici&oacute;n de lemas motivadores, por positivos que sean. Empoderamiento significa autonom&iacute;a, afirmaci&oacute;n, seguridad&hellip; caracter&iacute;sticas que no pueden transmitirse por las palabras sino por la construcci&oacute;n de un sistema en que las personas tomen las riendas de sus propias vidas, un sistema de asunci&oacute;n de responsabilidades individuales y colectivas, participaci&oacute;n en los espacios de toma de decisiones y la experiencia continuada de cambios reales y efectivos.
    </p><p class="article-text">
        Para situarse en esta nueva posici&oacute;n de poder se requieren liderazgos generosos, por encima de todo &eacute;ticos, provenientes de la acci&oacute;n colectiva y no situados en protagonismos unipersonales, que es lo que acostumbra a pasar incluso entre los que se autodenominan representantes de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo;. Pero, sobre todo, se necesita el paso adelante de la ciudadan&iacute;a, el deseo de intervenir, cambiar, exigir, decidir&hellip; necesitamos la aparici&oacute;n de esa &ldquo;clase valiente&rdquo; que tantas personas est&aacute;n ya reclamando en las calles, y cuya larga espera nos mantiene en estado de incertidumbre y lejana esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podemos-ganemos-construimos_132_2698897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos, Ganemos, Construimos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podem, Guanyem, Construïm]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podem-guanyem-construim_132_2698887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El plural en primera persona respon a la concepció d'un "nosaltres" que comparteix, coopera, distribueix i aconsegueix l'objectiu últim: donar poder a la ciutadania.</p></div><p class="article-text">
        Mai com ara s'havia conjugat amb tanta freq&uuml;&egrave;ncia la primera persona del plural en l'escenari pol&iacute;tic. El &ldquo;Yes, we can&rdquo; amb el qual Obama va guanyar les eleccions a la Casa Blanca als Estats Units ha inspirat, per la seva for&ccedil;a i senzillesa, a moltes altres formacions que apel&middot;len a l'optimisme col&middot;lectiu en temps dif&iacute;cils.
    </p><p class="article-text">
        El plural en primera persona respon a la concepci&oacute; d'un &ldquo;nosaltres&rdquo; que comparteix, coopera, distribueix i aconsegueix l'objectiu &uacute;ltim: donar poder a la ciutadania. Deixa enrere la figura del l&iacute;der carism&agrave;tic que fascina als seus seguidors i aposta pel protagonisme compartit, per una for&ccedil;a comuna que es genera en les pr&ograve;pies bases. No obstant aix&ograve;, quant hi ha de cert darrera d'aquests emocionants lemes?
    </p><p class="article-text">
        A ning&uacute; se li escapa que l'apoderament col&middot;lectiu no &eacute;s tasca simple, ni molt menys r&agrave;pida. Vivim en una societat profundament desmotivada, en elevada situaci&oacute; de vulnerabilitat, abocada a l'individualisme i a una lluita quotidiana per la superviv&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Els alts nivells d'atur i de precarietat laboral condueixen, com han demostrat tants estudis psicosocials, a una reducci&oacute; dr&agrave;stica en la participaci&oacute; pol&iacute;tica i cultural, i a l'apatia i resignaci&oacute; passiva d'una majoria davant els esdeveniments. L'escandalosa emerg&egrave;ncia de la corrupci&oacute; en el sistema pol&iacute;tic i financer ha allunyat encara m&eacute;s la ciutadania de la participaci&oacute; i fins i tot de la mateixa idea de democr&agrave;cia. Es t&eacute; la sensaci&oacute; que &ldquo;no hi ha res a fer&rdquo; o b&eacute; &ldquo;tot seguir&agrave; igual fem el que fem&rdquo; o fins i tot &ldquo;tots (en pol&iacute;tica) s&oacute;n iguals&rdquo;. L'alarma i indignaci&oacute; de les primeres fases acaba convertint-se, quan no es produeixen canvis significatius, en indefensi&oacute; generalitzada. No hi ha res m&eacute;s lluny de l'apoderament.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;tienne de la Bo&eacute;tie es preguntava, ja al segle XVI, a qu&egrave; es devia aquesta malaltia mortal dels pobles de sotmetre&rsquo;s resignadament als designis dels poderosos, dels tirans, en una mena de &ldquo;servitud volunt&agrave;ria&rdquo; de desenlla&ccedil; fatal. En la seva meravellosa defensa de la llibertat, la Bo&eacute;tie descobreix que no s&oacute;n les causes objectives les que provoquen la submissi&oacute; sin&oacute; la creen&ccedil;a indu&iuml;da de la gent que no hi ha m&eacute;s possibilitat que l'esclavitud.
    </p><p class="article-text">
        Per trencar aquesta convicci&oacute; interioritzada es necessita alguna cosa m&eacute;s que la repetici&oacute; de lemes motivadors, per positius que siguin. Apoderament significa autonomia, afirmaci&oacute;, seguretat... caracter&iacute;stiques que no poden transmetre&rsquo;s per les paraules sin&oacute; per la construcci&oacute; d'un sistema en qu&egrave; les persones prenguin les regnes de les seves pr&ograve;pies vides, un sistema d'assumpci&oacute; de responsabilitats individuals i col&middot;lectives, participaci&oacute; en els espais de presa de decisions i l'experi&egrave;ncia continuada de canvis reals i efectius.
    </p><p class="article-text">
        Per situar-se en aquesta nova posici&oacute; de poder es requereixen lideratges generosos, per sobre de tot &egrave;tics, provinents de l'acci&oacute; col&middot;lectiva i no situats en protagonismes unipersonals, que &eacute;s el que acostuma a passar fins i tot entre els que s'autodenominen representants de la &ldquo;nova pol&iacute;tica&rdquo;. Per&ograve;, sobretot, es necessita el pas endavant de la ciutadania, el desig d'intervenir, canviar, exigir, decidir... necessitem l'aparici&oacute; d'aquesta &ldquo;classe valenta&rdquo; que tantes persones estan ja reclamant als carrers; mentretant, la llarga espera ens mant&eacute; en estat d'incertesa i llunyana esperan&ccedil;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podem-guanyem-construim_132_2698887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podem, Guanyem, Construïm]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Lideratges femenins o feministes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/igualtat-feminisme-lideratge_132_4318217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sara Berbel, doctora en Psicologia Social i directora d&rsquo; Empowerment Hub
    </p><p class="article-text">
         L'ONU calcula que no hi haur&agrave; igualtat fins al 2468, segons va explicar magistralment Amelia Valc&aacute;rcel al Congr&eacute;s Feminaria de la Mediterr&agrave;nia celebrat recentment a Tarragona. Sens dubte, una mirada general mostrar&agrave; que s'han produ&iuml;t aven&ccedil;os, per&ograve; a cada pas cap endavant li succeeixen dos en retroc&eacute;s. Les dones patim amb freq&uuml;&egrave;ncia la desolaci&oacute; de l'antic heroi S&iacute;sif que va ser castigat pels d&eacute;us a emp&egrave;nyer una enorme llosa fins al cim d'un tur&oacute; sense aconseguir mai el seu afany.
    </p><p class="article-text">
        Si ens sembla intolerable esperar a aquesta data, suggereixo que deixem d&rsquo;enredar en quins s&oacute;n millors lideratges, si femenins o masculins, ineludiblement tenyits de desitjos i estereotips, i abordem l'aut&egrave;ntica q&uuml;esti&oacute;: independentment del sexe, nom&eacute;s els lideratges feministes avan&ccedil;aran en la igualtat.
    </p><p class="article-text">
        Hi ha una tend&egrave;ncia general a pensar que les dones, en ser directament afectades per la discriminaci&oacute;, seran les primeres defensores de les pol&iacute;tiques d'igualtat i capdavanteres del feminisme. No obstant aix&ograve;, tots els estudis duts a terme al respecte mostren que aquesta creen&ccedil;a &eacute;s err&ograve;nia. Les dones, com a resultat d'una educaci&oacute; profundament patriarcal, incorporen en la seva vida els valors fonamentals de la nostra societat, diferenciant-se molt poc dels que reben els homes pel que fa al paper que han d'exercir unes i altres.
    </p><p class="article-text">
        De la mateixa manera, s'observa una elevada expectativa pel que fa al fet que la pres&egrave;ncia de dones en llocs de decisi&oacute; canviar&agrave; la societat ja que se suposa que exerciran lideratges diferents als que estem habituats. S'espera d'elles que actu&iuml;n d'acord al rol per al qual han estat educades, &eacute;s a dir, comprensi&oacute;, sensibilitat, treball en equip, emocionalitat i, un cop m&eacute;s, promoci&oacute; d&rsquo;altres dones i defensa dels seus drets. No obstant aix&ograve;, tamb&eacute; aqu&iacute; els estudis objectius refreden aquesta percepci&oacute;, quan no la desmenteixen completament. No citar&eacute; el reguitzell d'investigacions que, des de la Psicologia Social mostren aquests extrems, encara que qualsevol dels metaan&agrave;lisis de la Dra. Isabel Cuadrado els conduir&agrave; a ells. Crec que n'hi haur&agrave; prou amb un senzill rep&agrave;s, a manera d'an&egrave;cdota, als l&iacute;ders actuals dels partits pol&iacute;tics al nostre pa&iacute;s. Entre els homes, analitzem el model de lideratge de Mariano Rajoy, Pedro S&aacute;nchez, &Aacute;ngel Gabilondo, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Luis Garc&iacute;a Montero o Alberto Garz&oacute;n. Entre les dones, aturem-nos en la manera d'actuaci&oacute; de Dolores de Cospedal, Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, Esperanza Aguirre, Susana D&iacute;az, Rosa D&iacute;ez, Ada Colau o Carme Forcadell. Podem realment adscriure trets transformacionals, consensuadores i feministes a les dones esmentades i aut&agrave;rquics, individualistes i &ldquo;dictatorials&rdquo; als homes? &Eacute;s f&agrave;cilment observable que la diversitat entre sexes &eacute;s molt &agrave;mplia i que, en conseq&uuml;&egrave;ncia, podem trobar homes amb lideratges democr&agrave;tics, horitzontals i centrats en la persona per&ograve; tamb&eacute; dones autorit&agrave;ries i personalistes.
    </p><p class="article-text">
        El fet de n&eacute;ixer dona, &eacute;s a dir, el sexe biol&ograve;gic, no pressuposa cap tipus de valor ni ideologia, com tan l&uacute;cidament va assenyalar Simone de Beauvoir. Tampoc indueix, en conseq&uuml;&egrave;ncia, a cap tipus de lideratge espec&iacute;fic. &Eacute;s cert que l'educaci&oacute; diferencial en la negociaci&oacute; i centrada en la relaci&oacute; pot facilitar en algunes dones lideratges m&eacute;s transformacionals, per&ograve; encara no hi ha prou dades (ni dones en llocs de decisi&oacute;) que aportin difer&egrave;ncies estad&iacute;sticament significatives. La consci&egrave;ncia pol&iacute;tica i social no &eacute;s cong&egrave;nita sin&oacute; que s'adquireix amb el pas del temps i a partir de les eleccions que realitzem al llarg de les nostres vides; un proc&eacute;s de maduraci&oacute; i desenvolupament que suposa un repte tant per a homes com per a dones.
    </p><p class="article-text">
        D'altra banda, el feminisme no &eacute;s un sentiment ni una emoci&oacute;, tot i les grans dosis de passi&oacute; que solen acompanyar a qui el defensen, sin&oacute; una voluntat d'actuaci&oacute; pol&iacute;tica, una ideologia per al canvi social. Aix&ograve; implica que la igualtat nom&eacute;s arribar&agrave; de la m&agrave; de l&iacute;ders i lidereses (com li agrada dir a la mestra Marcela Lagarde) que tinguin profundes conviccions al voltant de la igualtat dels &eacute;ssers humans, que estiguin determinats a lluitar amb valentia per elles i que ho facin de forma col&middot;lectiva i no individual, apoderant a la poblaci&oacute; i enfortint a la democr&agrave;cia. La igualtat necessita imperiosament lideratges feministes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/igualtat-feminisme-lideratge_132_4318217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2015 10:38:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Lideratges femenins o feministes?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Liderazgos femeninos o feministas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/igualdad-feminismo-liderazgo_132_4318234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sara Berbel, doctora en Psicolog&iacute;a Social y directora de Empowerment Hub
    </p><p class="article-text">
        La ONU calcula que no habr&aacute; igualdad hasta el 2468, seg&uacute;n explic&oacute; magistralmente Amelia Valc&aacute;rcel en el Congreso Feminaria del Mediterr&aacute;neo celebrado recientemente en Tarragona. Sin duda una mirada general mostrar&aacute; que se han producido avances, pero a cada paso hacia adelante le suceden dos en retroceso. Las mujeres sufrimos con frecuencia la desolaci&oacute;n del antiguo h&eacute;roe S&iacute;sifo que fue castigado por los dioses a empujar una enorme losa hasta la cima de una colina sin lograr nunca su empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Si nos parece intolerable esperar a esa fecha, sugiero que dejemos de enredarnos en cu&aacute;les son mejores liderazgos, si femeninos o masculinos, ineludiblemente te&ntilde;idos de deseos y estereotipos, y abordemos la aut&eacute;ntica cuesti&oacute;n: independientemente del sexo, solo los liderazgos feministas avanzar&aacute;n en la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Existe una tendencia general a pensar que las mujeres, al ser directamente afectadas por la discriminaci&oacute;n, ser&aacute;n las primeras defensoras de las pol&iacute;ticas de igualdad y abanderadas del feminismo. Sin embargo, todos los estudios llevados a cabo al respecto muestran que esa creencia es err&oacute;nea. Las mujeres, como resultado de una educaci&oacute;n profundamente patriarcal, incorporan en su vida los valores fundamentales de nuestra sociedad, diferenci&aacute;ndose muy poco de los que reciben los hombres en cuanto al rol que deben desempe&ntilde;ar unas y otros.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, se observa una elevada expectativa en cuanto al hecho de que la presencia de mujeres en puestos de decisi&oacute;n cambiar&aacute; la sociedad ya que se supone que ejercer&aacute;n liderazgos diferentes a los que estamos habituados. Se espera de ellas que act&uacute;en de acuerdo al rol para el que han estado educadas, a saber, comprensi&oacute;n, sensibilidad, trabajo en equipo, emocionalidad y, una vez m&aacute;s, promoci&oacute;n de mujeres y defensa de sus derechos. Sin embargo, tambi&eacute;n aqu&iacute; los estudios objetivos enfr&iacute;an esa percepci&oacute;n, cuando no la desmienten completamente. No voy a citar la retah&iacute;la de investigaciones que, desde la Psicolog&iacute;a Social muestran estos extremos, aunque cualquiera de los metaan&aacute;lisis de la Dra. Isabel Cuadrado les conducir&aacute; a ellos. Creo que bastar&aacute; con un sencillo repaso, a modo de an&eacute;cdota, a los l&iacute;deres actuales de los partidos pol&iacute;ticos en nuestro pa&iacute;s. Entre los hombres, analicemos el modelo de liderazgo de Mariano Rajoy, Pedro S&aacute;nchez, Angel Gabilondo, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Luis Garc&iacute;a Montero o Alberto Garz&oacute;n. Entre las mujeres, deteng&aacute;monos en el modo de actuaci&oacute;n de Dolores de Cospedal, Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, Esperanza Aguirre, Susana D&iacute;az, Rosa D&iacute;ez, Ada Colau o Carme Forcadell. &iquest;Podemos realmente adscribir rasgos transformacionales, consensuadores y feministas a las mujeres citadas y aut&aacute;rquicos, individualistas y &ldquo;dictatoriales&rdquo; a los hombres? Es f&aacute;cilmente observable que la diversidad entre sexos es muy amplia y que, en consecuencia, pueden hallarse varones con liderazgos democr&aacute;ticos, horizontales y centrados en la persona pero tambi&eacute;n mujeres autoritarias y personalistas.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de nacer mujer, es decir, el sexo biol&oacute;gico, no presupone ning&uacute;n tipo de valor ni ideolog&iacute;a, como tan l&uacute;cidamente se&ntilde;al&oacute; Simone de Beauvoir. Tampoco induce, en consecuencia, a ning&uacute;n tipo de liderazgo espec&iacute;fico. Es cierto que la educaci&oacute;n diferencial en la negociaci&oacute;n y centrada en la relaci&oacute;n puede facilitar en algunas mujeres liderazgos m&aacute;s transformacionales, pero todav&iacute;a no hay suficientes datos (ni mujeres en puestos de decisi&oacute;n) que aporten diferencias estad&iacute;sticamente significativas. La conciencia pol&iacute;tica y social no es cong&eacute;nita sino que se adquiere con el paso del tiempo y a partir de las elecciones que realizamos a lo largo de nuestras vidas; un proceso de maduraci&oacute;n y desarrollo que supone un reto tanto para hombres como para mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el feminismo no es un sentimiento ni una emoci&oacute;n, pese a las grandes dosis de pasi&oacute;n que suelen acompa&ntilde;ar a quienes lo defienden, sino una voluntad de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica, una ideolog&iacute;a para el cambio social. Ello implica que la igualdad solo llegar&aacute; de la mano de l&iacute;deres y lideresas (como le gusta decir a la maestra Marcela Lagarde) que tengan profundas convicciones en torno a la igualdad de los seres humanos, que est&eacute;n determinados a luchar con valent&iacute;a por ellas y que lo hagan de forma colectiva y no individual, empoderando a la poblaci&oacute;n y fortaleciendo a la democracia. La igualdad necesita imperiosamente liderazgos feministas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/igualdad-feminismo-liderazgo_132_4318234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2015 10:32:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Liderazgos femeninos o feministas?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contratos a tiempo parcial: ¿oportunidad o trampa para las mujeres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/contratos-tiempo-parcial-oportunidad-mujeres_1_4331732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los contratos a tiempo parcial no son una oportunidad para que las mujeres puedan incorporarse al mercado laboral sino que pueden convertirse en una trampa para el logro de la igualdad en todos los tipos de trabajos, sean remunerados o no.</p></div><p class="article-text">
        Los contratos a tiempo parcial son habitualmente considerados parte de las pol&iacute;ticas activas de empleo y, por tanto, beneficiosos para la incorporaci&oacute;n al mercado laboral de personas o colectivos con determinadas dificultades. El 72% de todos los contratos a tiempo parcial en nuestro pa&iacute;s fueron ocupados por mujeres en 2014 seg&uacute;n la EPA. Tales datos suelen ser explicados por el hecho de que ellas <em><strong>prefieren</strong></em> reducir su jornada fuera del hogar para as&iacute; poder realizar tareas dom&eacute;sticas y de cuidado que tradicionalmente les han sido asignadas. Es la adscripci&oacute;n de g&eacute;nero existente en nuestro imaginario colectivo la que conduce a pensar as&iacute;. Sin embargo, una ojeada al <strong>Gr&aacute;fico 1</strong> muestra que esta visi&oacute;n es en gran parte err&oacute;nea ya que la mayor&iacute;a de mujeres (m&aacute;s del 60%) aceptan este tipo de contrato cuando no les queda otro remedio porque no se les ofrece ninguno a tiempo completo. Esto ocurre en toda Europa pero en nuestro pa&iacute;s el dato es mucho m&aacute;s acusado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Razones del Trabajo a Tiempo Parcial en Mujeres</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por otra parte, es cierto que un porcentaje importante de mujeres combinan sus contratos a tiempo parcial (voluntarios u obligatorios) con el cuidado de personas, en mucha mayor medida que los hombres, como muestra el Gr&aacute;fico 2. Las razones que alegan son el precio demasiado elevado de los servicios de cuidado de ni&ntilde;os y dependientes, as&iacute; como la escasez de servicios de atenci&oacute;n y cuidado a la dependencia.
    </p><p class="article-text">
        Estas circunstancias tienen un serio impacto sobre sus vidas profesionales fundamentalmente porque los contratos a tiempo parcial ofrecen menores sueldos, generan menores prestaciones e impiden la promoci&oacute;n de las mujeres a cargos de decisi&oacute;n en las organizaciones. Por su parte, los varones son minor&iacute;a en este tipo de contratos pero, adem&aacute;s, cuando los tienen, no dedican su tiempo libre a los cuidados, sino a la formaci&oacute;n u otras actividades que pueden colaborar en la mejora de su futuro profesional. Esta situaci&oacute;n se repite de modo id&eacute;ntico entre las personas que se hallan en situaci&oacute;n de paro, mostrando claramente que responde a unos roles interiorizados en funci&oacute;n del sexo y no a las necesidades sociales objetivas.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Personas ocupadas a tiempo parcial seg&uacute;n motivo jornada parcial. Espa&ntilde;a 2013.&nbsp;</strong><em>Fuente: Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA). Instituto Nacional de Estad&iacute;stica.</em>
    </p><p class="article-text">
        Parece imprescindible, en consecuencia, preguntarse por los pactos impl&iacute;citos en la divisi&oacute;n entre el trabajo p&uacute;blico y el privado, as&iacute; como en la dicotom&iacute;a que representan. En la pr&aacute;ctica, los contratos a tiempo parcial no son una oportunidad para que las mujeres puedan incorporarse al mercado laboral sino que pueden convertirse en un pasaporte hacia la pobreza y en una trampa para el logro de la igualdad en todos los tipos de trabajos, sean remunerados o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/contratos-tiempo-parcial-oportunidad-mujeres_1_4331732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2015 20:07:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contratos a tiempo parcial: ¿oportunidad o trampa para las mujeres?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La violencia en el trabajo, un tabú que persiste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-trabajo-tabu-persiste_132_4492677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta imprescindible hacer público el acoso sexual o por razón de sexo (del mismo modo que desde hace años se está intentando con la violencia en el hogar) como única forma de poder erradicarlo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El acoso sexual o por raz&oacute;n de sexo</strong> sigue siendo tab&uacute; en nuestro pa&iacute;s, en donde menos de un 1% de mujeres ha denunciado haber sufrido acoso sexual a lo largo de sus trayectorias profesionales. Las encuestas, sin embargo, indican que un 15% de las espa&ntilde;olas confiesa haberlo padecido, si bien nunca lo denunciaron, seg&uacute;n datos del Instituto de la Mujer.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de <strong>una forma de violencia</strong> que responde (como se&ntilde;al&oacute; en su momento la primera persona que habl&oacute; rigurosamente del tema, Marie France Hirigoyen), <strong>a una combinaci&oacute;n entre el poder y la perversidad</strong>. Como posteriormente denunci&oacute; el psic&oacute;logo laboral sueco Heinz Leymann, se trata de un tipo de &ldquo;psicoterror&rdquo; ya que desconoce los sentimientos humanos o la comprensi&oacute;n de la otra persona.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que se trate de una relaci&oacute;n de poder asim&eacute;trica hace que mayoritariamente sean las mujeres las afectadas por todos los tipos de acoso, sean sexuales, por raz&oacute;n de sexo o mobbing (acoso moral), al ser ellas quienes ostentan el menor estatus en las organizaciones empresariales, menor sueldo, menos capacidad de decisi&oacute;n y, al tiempo, las que que han interiorizado durante siglos una baja autoestima, una idea de minusvaloraci&oacute;n y de autoderrota, como dir&iacute;a la pensadora italiana Lia Cigarini.
    </p><p class="article-text">
        Esta <strong>situaci&oacute;n se vive en silencio b&aacute;sicamente por miedo: miedo al acosador y miedo a perder el trabajo</strong>, por este orden. De hecho, las personas acosadas piensan al principio que se trata de bromas, de indirectas o de actuaciones poco afortunadas pero sin demasiada importancia. Se ha comprobado que la mayor&iacute;a de acosos empiezan de forma &ldquo;amable o suave&rdquo;, pero poco a poco las vejaciones se van multiplicando de forma continuada y regular. Se trata de un itinerario <em>in crescendo </em>en el que, adem&aacute;s, los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de trabajo suelen preferir mantenerse al margen.
    </p><p class="article-text">
        Como es usual en otras formas de violencia contra las mujeres, la tendencia general es a pensar que se trata de un problema privado, cuando en realidad estamos hablando de un problema p&uacute;blico ya que su origen se halla en una situaci&oacute;n estructural de desigualdad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que toda situaci&oacute;n de acoso sea desencadenada por una relaci&oacute;n de poder conduce a que los grupos con m&aacute;s riesgos de sufrirlo son las mujeres trabajadoras en los sectores m&aacute;s desprotegidos. Las trabajadoras inmigrantes en situaci&oacute;n administrativa irregular son las m&aacute;s vulnerables de manera que el Instituto de la Mujer ya en 2006 describi&oacute; el perfil arquet&iacute;pico de la v&iacute;ctima: una mujer menor de 34 a&ntilde;os, soltera, calificada y procedente de pa&iacute;ses extracomunitarios. Son, asimismo, grupos de riesgo las mujeres solas con responsabilidades familiares, las que acceden por primera vez a sectores profesionales o categor&iacute;as tradicionalmente masculinas, las j&oacute;venes, las mujeres con discapacidad, las pertenecientes a minor&iacute;as &eacute;tnicas, las que trabajan con contratos eventuales o temporales, as&iacute; como las personas homosexuales y los varones j&oacute;venes. Como puede observarse, la carne de ca&ntilde;&oacute;n del acoso en el trabajo son las personas m&aacute;s vulnerables en ese entorno.
    </p><p class="article-text">
        Resulta, por tanto,<strong> imprescindible ponerle nombre, hacerlo p&uacute;blico</strong> (del mismo modo que desde hace a&ntilde;os se est&aacute; intentando con la violencia en el hogar) como &uacute;nica forma de poder erradicarlo. De lo contrario, las consecuencias seguir&aacute;n siendo devastadoras para las v&iacute;ctimas, que en un 67% se ven obligadas a causar incapacidad temporal seg&uacute;n el Instituto de Estudios de la Violencia (2009): enfermedades psicosom&aacute;ticas, ansiedad, depresi&oacute;n, abuso de medicaci&oacute;n e incluso, algunos casos extremos pueden llegar al suicidio. Pero tambi&eacute;n las consecuencias ser&aacute;n irreparables para una <strong>sociedad que no puede permitir tales abusos en su seno si realmente cree en la igualdad y en una aut&eacute;ntica justicia democr&aacute;tica.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/violencia-trabajo-tabu-persiste_132_4492677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2014 10:09:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La violencia en el trabajo, un tabú que persiste]]></media:title>
    </item>
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