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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristobal_rovira_kaltwasser/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una segunda oportunidad para la derecha populista radical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/segunda-oportunidad-derecha-populista-radical_1_4368867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fee94d9-19f5-438a-87db-fa00acc78d76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una segunda oportunidad para la derecha populista radical"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace diez años la derecha populista radical no capitalizó el aumento del sentimiento anti-inmigrante. Ahora el descontento con el Partido Popular podría proporcionarle una nueva oportunidad.</p></div><p class="article-text">
        En toda Europa ha crecido el inter&eacute;s y la preocupaci&oacute;n por los partidos de derecha populista radical. Por &ldquo;derecha populista radical&rdquo; nos referimos a partidos cuyo perfil ideol&oacute;gico es radical pero no extremista. La diferencia est&aacute; en que mientras los partidos extremistas tienen como objetivo acabar con la democracia y establecer un r&eacute;gimen autoritario, los populistas aceptan la democracia pero rechazan diversos elementos del r&eacute;gimen democr&aacute;tico liberal. Por ejemplo, la derecha populista radical est&aacute; en contra de la inmigraci&oacute;n y de los derechos a las minor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de c&oacute;mo hacer frente a estos partidos ha ganado impulso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, el caso de Espa&ntilde;a ha recibido poca atenci&oacute;n. Esto se relaciona con el hecho de que los partidos de derecha populista radical casi no tienen influencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos de derecha populista radical m&aacute;s relevantes en Espa&ntilde;a son Democracia Nacional, Espa&ntilde;a-2000 y Plataforma per Catalunya. Democracia Nacional y Espa&ntilde;a-2000 son partidos a nivel nacional, mientras que Plataforma per Catalunya se organiza exclusivamente dentro de Catalu&ntilde;a. El perfil ideol&oacute;gico de Democracia Nacional se caracteriza por una combinaci&oacute;n de anti-elitismo y nacionalismo espa&ntilde;ol. Su lema es &ldquo;No seas tonto, reacciona! Los espa&ntilde;oles primero&rdquo;. Espa&ntilde;a-2000 pone &eacute;nfasis en la ley y el orden, la reducci&oacute;n de impuestos y las pol&iacute;ticas anti-inmigraci&oacute;n. Tambi&eacute;n utiliza el lema &ldquo;Los espa&ntilde;oles primero&rdquo;, llamando a su enfoque como de &ldquo;patriotismo social&rdquo;. Por &uacute;ltimo, Plataforma per Catalunya declara estar m&aacute;s all&aacute; de la brecha socioecon&oacute;mica entre izquierda y derecha. Al igual que los otros dos partidos, hace un llamamiento a aquellos que est&aacute;n en contra de los inmigrantes y no se sienten representados por la clase pol&iacute;tica. Su lema es &ldquo;nativos primero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, si nos fijamos en los datos electorales en Espa&ntilde;a desde 1980, ninguno de estos partidos ha recibido alguna vez m&aacute;s de 1% de los votos en unas elecciones. &iquest;A qu&eacute; se debe este escaso &eacute;xito electoral? En <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13608746.2014.985448?journalCode=fses20#preview" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro trabajo recientemente publicado en la revista South European Society and Politics,</a> nos dispusimos a responder a esta pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo pareci&oacute; que exist&iacute;a un atractivo potencial para este tipo de partidos. Fue en la d&eacute;cada de los 2000, cuando, atra&iacute;dos por una econom&iacute;a en auge, los inmigrantes llegaban a Espa&ntilde;a en grandes n&uacute;meros. A principios de los 90 los inmigrantes representaban s&oacute;lo el 2% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, mientras que en 2013 esta cifra hab&iacute;a aumentado hasta el 12%. En la d&eacute;cada de los 2000, las actitudes negativas hacia los inmigrantes espa&ntilde;oles crecieron cada vez m&aacute;s, como lo demuestran las encuestas del CIS. La preocupaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles respecto a la inmigraci&oacute;n alcanz&oacute; su pico en octubre de 2006, cuando el 59% lo ve&iacute;a como el principal problema de Espa&ntilde;a. Sin embargo, la prominencia de la inmigraci&oacute;n como problema comenz&oacute; a desvanecerse con el estallido de la crisis econ&oacute;mica. En 2011 el n&uacute;mero de espa&ntilde;oles que cre&iacute;a que la inmigraci&oacute;n era el principal problema del pa&iacute;s hab&iacute;a ca&iacute;do por debajo del 10%, y en mayo de 2013 se hab&iacute;a reducido a un mero 1,5%, mientras que el n&uacute;mero de espa&ntilde;oles que indic&oacute; que el desempleo era el principal problema del pa&iacute;s llegaba al 82%.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, est&aacute; claro que entre los a&ntilde;os 2000 y 2010 los partidos de derecha populista radical tuvieron una oportunidad de oro para explotar la presencia de sentimientos anti-inmigrantes entre la poblaci&oacute;n. La pregunta es, &iquest;por qu&eacute; no fueron capaces de obtener beneficios electorales de este estado de &aacute;nimo de los ciudadanos? En nuestra opini&oacute;n, hay dos factores principales que lo explican.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el sistema electoral espa&ntilde;ol beneficia a los grandes partidos con un apoyo geogr&aacute;ficamente concentrado, a expensas de los partidos peque&ntilde;os que tienen un apoyo geogr&aacute;ficamente disperso. No es casualidad que el partido de derecha populista radical de mayor &eacute;xito en Espa&ntilde;a sea Plataforma per Catalunya, un partido que se concentra geogr&aacute;ficamente en una Comunidad. Por otro lado, la derecha populista radical tuvo grandes dificultades para encontrar un nicho electoral durante los 2000. Esto se debe en parte al hecho de que estos partidos no pod&iacute;an diferenciarse lo suficiente del Partido Popular. El nacionalismo (con tonos xen&oacute;fobos) y el autoritarismo est&aacute;n muy arraigados en los principios ideol&oacute;gicos de la identidad del PP, como se demuestra por la hegemon&iacute;a electoral del partido entre los votantes de extrema derecha; en las elecciones generales de 2011, entre el 80 y el 83% de la derecha y los votantes de extrema derecha votaron al PP. El &uacute;nico elemento que diferencia claramente estos partidos del PP es el populismo radical de los primeros, en oposici&oacute;n a la defensa del <em>statu quo</em> de este &uacute;ltimo. El discurso populista se caracteriza por la afirmaci&oacute;n de que &ldquo;las &eacute;lites&rdquo; no respetan la soberan&iacute;a popular, y ha llegado el momento de tomar el poder y darlo de nuevo a &ldquo;el pueblo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco, el populismo en Espa&ntilde;a estaba en un estado de latencia en algunas de las actitudes pol&iacute;ticas. Durante la d&eacute;cada de 2000, la sensibilidad de los espa&ntilde;oles hacia estas actitudes aument&oacute; pero el factor que gener&oacute; un cambio en este sentido fue la crisis econ&oacute;mica. Como se puede observar en el gr&aacute;fico 1, el nivel de confianza en las instituciones democr&aacute;ticas en Espa&ntilde;a ha ca&iacute;do en picado desde 2008 y la satisfacci&oacute;n con la democracia ha disminuido de la misma forma. No ser&iacute;a exagerado afirmar que ahora mismo hay un <em>Zeitgeist</em> populista en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: La confianza en las instituciones democr&aacute;ticas y la satisfacci&oacute;n con la democracia entre 2002 y 2014 en Espa&ntilde;a (valores medios)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La crisis econ&oacute;mica ha tenido un efecto dram&aacute;tico en la sociedad espa&ntilde;ola y en su sistema de partidos. El PP ha perdido el monopolio de la derecha como el PSOE ha perdido su hegemon&iacute;a en la izquierda. En consecuencia, se han abierto espacios en los extremos del espectro pol&iacute;tico, los cuales est&aacute;n siendo ocupados por nuevas fuerzas pol&iacute;ticas en estos momentos. A la izquierda, Podemos, un nuevo partido pol&iacute;tico con un discurso populista, ha crecido de manera exponencial en un per&iacute;odo muy corto. En las elecciones del Parlamento Europeo del a&ntilde;o pasado obtuvo el 8% de los votos y cinco esca&ntilde;os. Las probabilidades de que repita este &eacute;xito inicial en las elecciones nacionales y demuestre que sus apoyos son estables est&aacute;n a su favor. Despu&eacute;s de todo, la gran recesi&oacute;n ha provocado en Espa&ntilde;a un aumento en la preocupaci&oacute;n por las cuestiones socioecon&oacute;micas en lugar de cuestiones migratorias, y adem&aacute;s hay poca confianza en las instituciones democr&aacute;ticas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero a la vez este es tambi&eacute;n un momento dif&iacute;cil para la derecha. La derecha populista radical perdi&oacute; una oportunidad de oro cuando las actitudes anti-inmigrantes estaban en su punto m&aacute;s alto. Ahora ha surgido una nueva oportunidad, no tanto por la ret&oacute;rica xen&oacute;foba sino por los mensajes populistas y anti-casta. Por otro lado, el Partido Popular ha perdido en gran medida el control sobre los votantes conservadores y de extrema derecha debido a los esc&aacute;ndalos por corrupci&oacute;n. &iquest;Ser&aacute; capaz alg&uacute;n partido de derecha populista radical de convertir este nuevo contexto a su favor? Con un a&ntilde;o tan electoralmente cargado como 2015, puede que no tengamos que esperar demasiado tiempo para conocer la respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/segunda-oportunidad-derecha-populista-radical_1_4368867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2015 20:34:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis europea a la luz de la experiencia de América Latina: dos lecciones tentativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/experiencia-america-latina-lecciones-tentativas_1_4999921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b36a9a8-f9e3-4d46-ac2d-1d7c26591a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crisis europea a la luz de la experiencia de América Latina: dos lecciones tentativas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ejemplo de lo que sucedió en América Latina en los años 90 puede servirnos para comprender el presente y futuro de Europa</p></div><p class="article-text">
        Mucho se ha escrito &uacute;ltimamente sobre los efectos de la crisis econ&oacute;mica en el sistema pol&iacute;tico. La gran mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis toman en consideraci&oacute;n tan s&oacute;lo la situaci&oacute;n de un pa&iacute;s europeo, sobre todo la de aquellos que se han visto m&aacute;s afectados, es decir, Espa&ntilde;a, Grecia, Irlanda y Portugal. Hasta ahora pr&aacute;cticamente no se ha elaborado ninguna mirada comparada que vaya m&aacute;s all&aacute; de la situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses desarrollados. A mi juicio, uno de los m&aacute;s obvios candidatos para hacer comparaciones transregionales con Europa es Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        El continente latinoamericano sufri&oacute; una fuerte recesi&oacute;n econ&oacute;mica en los a&ntilde;os 80, la cual estuvo directamente relacionada a una crisis de la deuda externa y termin&oacute; abriendo paso a la implementaci&oacute;n de profundas reformas econ&oacute;micas a favor del libre mercado a lo largo de los a&ntilde;os 90. Muchas de las dificultades que los pa&iacute;ses europeos est&aacute;n viviendo actualmente fueron experimentadas por pa&iacute;ses latinoamericanos con especial vigor hace no mucho tiempo. Basta pensar en la presi&oacute;n for&aacute;nea para recortar el gasto p&uacute;blico, modificar el sistema impositivo y liberalizar el mercado del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero hasta qu&eacute; punto el camino recorrido por Am&eacute;rica Latina arroja luces sobre lo que podr&aacute; suceder en Europa el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? En este breve post quiero defender que para comprender el presente y futuro de Europa, resulta pertinente fijarnos en lo que sucedi&oacute; en Am&eacute;rica Latina. A modo de ejemplo, me interesa plantear dos tentativas lecciones que me parecen particularmente v&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No est&aacute; en juego el r&eacute;gimen democr&aacute;tico sino su calidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Abundan los an&aacute;lisis que establecen una similitud entre la situaci&oacute;n europea actual y la situaci&oacute;n europea en el per&iacute;odo de Weimar. Visto as&iacute;, la posibilidad del colapso del r&eacute;gimen democr&aacute;tico estar&iacute;a a la vuelta la esquina, lo cual supuestamente se visibiliza en el crecimiento electoral de los partidos populistas de extrema derecha. Si bien es preocupante el discurso y el programa de estos partidos, es exagerado pensar que estos est&eacute;n cerca de obtener m&aacute;s del 50% de los votos. M&aacute;s a&uacute;n, no es del todo claro que dichos partidos vayan a crecer electoralmente producto de la crisis econ&oacute;mica, sino que hay varios indicios que permiten pensar justamente lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina ha demostrado que la democracia puede subsistir pese a shocks econ&oacute;micos, espantosos niveles de desigualdad y serios problemas en la capacidad del Estado para cobrar impuestos. No hay mejor ejemplo de esto que la experiencia de Argentina, un pa&iacute;s que sufri&oacute; una devastadora crisis econ&oacute;mica en los a&ntilde;os 2000 y 2001, la cual oblig&oacute; al pa&iacute;s a declararse en bancarrota y sufrir devastadoras consecuencias sociales. No obstante, el mundo militar no hizo un golpe de Estado y aun cuando rein&oacute; la inestabilidad pol&iacute;tica por un tiempo, Argentina fue capaz de mantener un sistema democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con esto no quiero decir que la democracia Argentina ni la de los pa&iacute;ses latinoamericanos sea perfecta. Se trata de reg&iacute;menes pol&iacute;ticos que permiten la realizaci&oacute;n peri&oacute;dica de elecciones libres y limpias, pero en donde subsisten una serie dificultades y por tanto evidencian una baja calidad democr&aacute;tica. Desde este &aacute;ngulo, cabe pensar que la actual crisis econ&oacute;mica afectar&aacute; sobre todo la calidad de la democracia de muchos pa&iacute;ses europeos, pero no as&iacute; la existencia misma del r&eacute;gimen democr&aacute;tico. Al decir esto mi intenci&oacute;n no es disminuir la gravedad de la crisis, sino m&aacute;s bien girar el &aacute;ngulo desde d&oacute;nde se observa el problema. De hecho, creo que convendr&iacute;a investigar mucho m&aacute;s en el rol que juegan partidos de centro-derecha en patrocinar el adelgazamiento del Estado de Bienestar al igual que la escasa innovaci&oacute;n program&aacute;tica de partidos de centro-izquierda, y mucho menos en la amenaza ejercida por partidos populistas de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No est&aacute; claro que las disputas por mejorar la redistribuci&oacute;n ganen preponderancia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que la historia reciente de Am&eacute;rica Latina demuestra con bastante elocuencia es que la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de austeridad no produce de forma autom&aacute;tica una repolitizaci&oacute;n de las demandas materiales. Aunque parezca curioso, solo recientemente y en algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, las elecciones se ganan mediante la elaboraci&oacute;n de un programa pol&iacute;tico centrado en combatir la desigualdad socioecon&oacute;mica. &iquest;C&oacute;mo se explica que despu&eacute;s de la crisis econ&oacute;mica que Am&eacute;rica Latina sufri&oacute; durante los a&ntilde;os 80 no hubiese un triunfo generalizado de fuerzas pol&iacute;ticas de izquierda que promoviesen una mejor redistribuci&oacute;n de la riqueza?
    </p><p class="article-text">
        Esto obedece probablemente a que en momentos de crisis los votantes suelen preferir aquellos actores y partidos que sean capaces de ofrecer calma y capacidad de controlar la situaci&oacute;n. Si bien una gran mayor&iacute;a de los latinoamericanos no estaba a favor de las recetas neoliberales, ellos optaron por tragar la p&iacute;ldora amarga: dejar que los pol&iacute;ticos efect&uacute;asen las reformas con la esperanza que esto iba a permitir generar estabilidad y una mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica en el futuro. Ahora bien, despu&eacute;s de que las reformas fueron implementadas y que resultara evidente que &eacute;stas no ayudaban a combatir la desigualdad, movimientos sociales y partidos de izquierda comenzaron a ganar terreno mediante la politizaci&oacute;n de las demandas materiales. De hecho, el as&iacute; llamado giro a la izquierda ha acontecido en Am&eacute;rica Latina durante la primera d&eacute;cada del siglo XXI y no antes.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, no ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que en el caso de Europa exista una importante brecha temporal entre la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de austeridad y la emergencia de una agenda pol&iacute;tica centrada en la desigualdad que sea rentable electoralmente. Parte de esto se explica porque para que esta agenda irrumpa con fuerza y movilice a los electores, es necesario que se consoliden recursos organizacionales que usualmente son provistos por movimientos sociales y nuevos partidos pol&iacute;ticos. Movimientos como el de los indignados en Espa&ntilde;a y el de 5 estrellas en Italia ser&iacute;an tan solo el inicio de un largo camino por recorrer, para que disputas por una mejor redistribuci&oacute;n se transformen en el eje central del conflicto pol&iacute;tico y no la discusi&oacute;n en torno a la estabilidad econ&oacute;mica, la inmigraci&oacute;n u otros temas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/experiencia-america-latina-lecciones-tentativas_1_4999921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Mar 2014 19:32:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis europea a la luz de la experiencia de América Latina: dos lecciones tentativas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en Chile: Triunfo de la centro-izquierda y la encrucijada de la centro-derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/elecciones-chile-triunfo-centro-izquierda-centro-derecha_1_5105828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/425a9267-20ba-41df-b867-1ad13d324486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elecciones en Chile: Triunfo de la centro-izquierda y la encrucijada de la centro-derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los partidos de centro-derecha en Chile no han sabido adaptarse al Chile democrático y ofrecen posturas alejadas de las ideas e intereses del electorado. Esta es la aproximaciónn que el autor hace a la derrota del centro-derecha en Chile. En América Latina abundan los ejemplos de partidos de centro-derecha que han desaparecido de la esfera política y esto no es bueno porque una democracia saludable requiere competencia entre partidos políticos con perfiles programáticos atractivos para el electorado</p></div><p class="article-text">
        Tal y como lo pronosticaban las encuestas, Michelle Bachelet ha ganado las elecciones presidenciales en Chile. Se trata de una l&iacute;der pol&iacute;tica con experiencia, miembro del Partido Socialista y Presidente de la Rep&uacute;blica entre los a&ntilde;os 2006 y 2010. Su regreso al poder implica el retorno de la coalici&oacute;n de partidos de centro-izquierda que ha gobernado Chile desde la recuperaci&oacute;n de la democracia en 1990 hasta el triunfo de Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era y la centro-derecha en el a&ntilde;o 2010. Si bien es cierto que Pi&ntilde;era deja un buen balance econ&oacute;mico (durante su administraci&oacute;n el pa&iacute;s ha crecido a tasas anuales cercanas al 5 por ciento y el desempleo ha bajado hasta aproximadamente un 6 por ciento), el electorado tiene una p&eacute;sima imagen del gobierno. En otras palabras, el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico del pa&iacute;s no ha ido de la mano con los &iacute;ndices de aprobaci&oacute;n de la administraci&oacute;n de turno.
    </p><p class="article-text">
        Evelyn Matthei, la principal candidata de la centro-derecha, obtuvo un magro 25.03 por ciento en la primera vuelta y un 37.83 por ciento en la segunda vuelta. Por el contrario, Michelle Bachelet, la principal candidata de la centro-izquierda, consigui&oacute; un 46.7 por ciento en la primera vuelta y una clara mayor&iacute;a con un 62.16 por ciento en la segunda vuelta. Al mismo tiempo, en las elecciones parlamentarias que se realizaron de forma simult&aacute;nea con la primera vuelta presidencial, la coalici&oacute;n de partidos que apoya a Bachelet logr&oacute; un muy buen resultado electoral tanto en la c&aacute;mara de diputados con en la de senadores. Todo indica que el nuevo gobierno tendr&aacute; la mayor&iacute;a suficiente en el parlamento para llevar adelante una reforma tributaria y educacional. Ambas reformas son parte medular de las promesas electorales de Bachelet.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se explica la rotunda derrota de la centro-derecha chilena? &iquest;Por qu&eacute; la buena conducci&oacute;n econ&oacute;mica del actual gobierno no facilit&oacute; un buen resultado electoral de los partidos de centro-derecha? Varios han culpado el mal manejo comunicacional de Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era y otros han denunciado las divisiones al interior de la centro-derecha. Aun cuando estas interpretaciones no son falsas, el mayor problema de los partidos de centro-derecha es program&aacute;tico. Se trata de partidos pol&iacute;ticos que no han sabido adaptarse al Chile democr&aacute;tico y que ofrecen posturas alejadas de las ideas e intereses del electorado. A estas alturas, es un anacronismo defender a rajatabla el sistema neoliberal impuesto por Pinochet y seguir oponi&eacute;ndose a la demandas ciudadanas tanto por una sociedad m&aacute;s justa como por una mejor democracia.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando sobre un pa&iacute;s que refleja de forma ejemplar que el crecimiento econ&oacute;mico no va necesariamente de la mano con una mejor distribuci&oacute;n del ingreso. No es casualidad que la ciudadan&iacute;a viene demandando desde hace un buen tiempo que debe haber l&iacute;mites a la acci&oacute;n del mercado y que el Estado debe jugar un rol importante para combatir la desigualdad. Tal como reflejan los datos de las encuestas del Latinobar&oacute;metro, la mayor&iacute;a de los ciudadanos son de la opini&oacute;n que la econom&iacute;a de mercado no es el &uacute;nico sistema con el que Chile puede llegar a ser desarrollado. A su vez, estos datos indican que el electorado chileno crecientemente aprueba la idea de que la educaci&oacute;n b&aacute;sica, la salud y el sistema de pensiones deben estar mayoritariamente en manos del Estado. Finalmente, cabe destacar que mientras en el a&ntilde;o 1998 aproximadamente un 50 por ciento de los votantes chilenos opinaban que las privatizaciones de empresas estatales han sido beneficiosas para el pa&iacute;s, hoy tan solo un 20 por ciento de la poblaci&oacute;n chilena comparte esta idea.
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    </p><p class="article-text">
        Frente a esta realidad, la postura de la centro-derecha chilena ha oscilado entre la transformaci&oacute;n a rega&ntilde;adientes y el atrincheramiento ideol&oacute;gico. As&iacute;, por ejemplo, l&iacute;deres emblem&aacute;ticos de la derecha del pa&iacute;s han argumentado recientemente que la agenda de Bachelet busca establecer el socialismo en Chile. Ahora bien, cualquier observador sensato se da cuenta que el programa de la centro-izquierda chilena pretende corregir los excesos neoliberales y avanzar gradualmente hacia el establecimiento de aquellos derechos universales que son caracter&iacute;sticos de las sociedades europeas. Lo que muchos de la centro-derecha chilena etiquetan como &ldquo;socialismo&rdquo; no es otra cosa que un conjunto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que son demandadas por la ciudadan&iacute;a y que han permitido a las naciones europeas compatibilizar prosperidad econ&oacute;mica y equidad social.
    </p><p class="article-text">
        A modo de referencia, cabe se&ntilde;alar que los datos del Banco Mundial muestran que Chile tiene un producto interno bruto seg&uacute;n paridad de poder adquisitivo de 21.310 d&oacute;lares per c&aacute;pita (equivalente a 15.356 d&oacute;lares per c&aacute;pita seg&uacute;n valores nominales). Portugal es el pa&iacute;s m&aacute;s pobre de Europa Occidental y tiene un producto interno bruto seg&uacute;n paridad de poder adquisitivo de 24.770 d&oacute;lares per c&aacute;pita (equivalente a 20.182 d&oacute;lares per c&aacute;pita seg&uacute;n valores nominales). Dado que las perspectivas futuras del pa&iacute;s son positivas, Chile no est&aacute; muy lejos de alcanzar el mismo nivel de desarrollo econ&oacute;mico que Portugal. No obstante, la desigualdad econ&oacute;mica en Chile es much&iacute;simo mayor que en Portugal. Evelyne Huber y John D. Stephens (&ldquo;<a href="http://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/D/bo13590041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Democracy and the Left: Social Policy and Inequality in Latin America</a>&rdquo;, Chicago University Press, 2012) han demostrado que esta diferencia se explica por la implementaci&oacute;n de distintos modelos de desarrollo: mientras en Chile se han llevado a cabo profundas reformas neoliberales, en Portugal se han instaurado en cierta medida reformas de corte social-democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        De tal manera, la centro-derecha chilena se encuentra en una encrucijada de proporciones. Por un lado, no faltan quienes insisten en oponerse a las demandas del electorado y argumentan que el malestar de la ciudadan&iacute;a con el modelo de desarrollo es tan solo un fen&oacute;meno pasajero. Por otro lado, hay quienes vislumbran que ha llegado el momento de adaptarse a un nuevo escenario y corregir las falencias del modelo de libre mercado implementado por Pinochet. Si la centro-derecha chilena tiene la intenci&oacute;n de subsistir y seguir siendo una fuerza electoral relevante, deber&iacute;a escuchar a quienes abogan por la adaptaci&oacute;n y resistir a quienes patrocinan el atrincheramiento ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina abundan los ejemplos de partidos de centro-derecha que han desaparecido de la esfera pol&iacute;tica debido a su incapacidad para elaborar ofertas program&aacute;ticas que representen a amplios sectores de la ciudadan&iacute;a. El futuro de la centro-derecha chilena est&aacute; en las manos de sus propios l&iacute;deres para renovarse y no en su capacidad para seguir obteniendo acceso privilegiado a los recursos econ&oacute;micos de una elite que mira con nostalgia los a&ntilde;os del autoritarismo de Pinochet. Seguir defendiendo el modelo de libre mercado a como d&eacute; lugar y seguir impidiendo reformas que buscan profundizar la democracia equivale a caminar hacia el despe&ntilde;adero. Asimismo, la soluci&oacute;n tampoco pasa por la irrupci&oacute;n de caudillos o tecn&oacute;cratas que creen estar dotados del carisma o inteligencia suficiente para gobernar de forma individual sin tener que invertir energ&iacute;a en la construcci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el derrumbamiento electoral de la centro-derecha y la absoluta hegemon&iacute;a de la centro-izquierda no es un escenario deseable para Chile ni para Am&eacute;rica Latina. De hecho, los partidos que apoyan a Bachelet as&iacute; como muchos otros partidos de centro-izquierda latinoamericanos muestran claros signos de nepotismo y una preocupante desconexi&oacute;n con la sociedad civil. Una democracia saludable requiere competencia entre partidos pol&iacute;ticos con perfiles program&aacute;ticos atractivos para el electorado. Al mismo tiempo, la construcci&oacute;n de democracias estables que sean capaces de progresar econ&oacute;micamente va de la mano con la existencia de partidos pol&iacute;ticos de diversos colores, los cuales representan las ideas e intereses de la ciudadan&iacute;a. La end&eacute;mica inestabilidad de ciertas naciones latinoamericanas guarda directa relaci&oacute;n con la ausencia de un sistema de partidos establecido. En resumen, la renovaci&oacute;n de la centro-derecha chilena es un desaf&iacute;o no solo para sus propios l&iacute;deres y seguidores, sino que tambi&eacute;n para la democracia chilena. Por el bien del pa&iacute;s y del pr&oacute;ximo gobierno de Bachelet, es de esperar que la centro-derecha est&eacute; abierta a la renovaci&oacute;n y no caiga una vez m&aacute;s en el atrincheramiento ideol&oacute;gico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Rovira Kaltwasser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/elecciones-chile-triunfo-centro-izquierda-centro-derecha_1_5105828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Dec 2013 19:49:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones en Chile: Triunfo de la centro-izquierda y la encrucijada de la centro-derecha]]></media:title>
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