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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillem Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillem_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillem Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vuelve la uniformidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/vuelve-uniformidad_1_2668928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ab488ac-f914-4df3-9a84-1993fcb8a5a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vuelve la uniformidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudadanos, como el PP catalán de Vidal-Quadras, está sustentado en Catalunya en lo identitario</p><p class="subtitle">Las referencias al "sentido común" y la "libertad" camuflan su discurso ideológico</p></div><p class="article-text">
        Barcelona, Hotel Barcelona Sants. Estoy frente a la puerta de la sala en la que est&aacute; a punto de realizarse el acto central de campa&ntilde;a de Ciudadanos. Un guardia jurado la gestiona. No podemos entrar, que la sala est&aacute; llena. Frente a esa puerta nos apretujamos periodistas y aficionados. Afici&oacute;n C's, concepto: se&ntilde;ores y se&ntilde;oras a los que, por lo visto, nunca jam&aacute;s un guardia jurado les hab&iacute;a dicho que no pod&iacute;an pasar por una puerta, algunos con pulseritas y pins con la bandera espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Si les parece, mientras el Gobierno Provisional de C's gestiona mi petici&oacute;n para acceder al acto v&iacute;a guardia jurado, les explico d&oacute;nde estamos. Ubicaci&oacute;n f&iacute;sica: el Hotel Barcelona Sants es un hotel edificado encima de la estaci&oacute;n de Renfe, Adif, o como se haya reprivatizado esta ma&ntilde;ana a primera hora. Lo que le confiere un aire relativamente aislado. Por eso era utilizado por el PP para sus congresos locales, no sea que la cosa acabara como Bob Esponja, con espont&aacute;neos, horcas y antorchas.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; me pel&eacute; un Congreso del PP hace mil a&ntilde;os, cuando Aleix Vidal-Quadras/el techo del PP en Catalunya. Aquel techo se consigui&oacute; a partir de un anticatalanismo radical, cuyo eje era la cosa idiom&aacute;tica. El invento, y Vidal-Quadras, se fue al garete con el pacto PP-CiU. Momento en el que el PP, que nunca hab&iacute;a tenido resultados muy lucidos en Catalunya, empez&oacute; a bajar, sin prisas, pero sin pausas. Para estas elecciones se esperan unos resultados marginales, m&aacute;s propios de un partido vegano que de uno estructural.
    </p><p class="article-text">
        Ubicaci&oacute;n espiritual: quiz&aacute;s, a su vez, estamos donde Vidal-Quadras lo hab&iacute;a dejado. C's, ese intento meditado y exitoso de coger la derecha, sacarla del PP -un partido amortizado, condenado, tal vez, a desaparecer tras ser motor de la contrarreforma democr&aacute;tica, y de diversos casos de de financiaci&oacute;n creativa-, y meterla en C's, es una derecha en progresi&oacute;n, que parece sustentada, en su g&eacute;nesis y primer acto -que finaliza en estas elecciones- en la cosa idiom&aacute;tica, que tan bien les fue en su d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Vaya, por la puerta sale una se&ntilde;orita vestida de azafata de congresos, que autoriza la entrada al sal&oacute;n de un par de periodistas y de un par de candidatos. Yupi.
    </p><p class="article-text">
        Interior Sal&oacute;n. No se cabe. Somos unos 300, como en las pelis de griegos cabreados. En primera fila, el staff. Es el liberalismo espa&ntilde;ol, tal y como ha quedado tras 200 a&ntilde;os de exterminio del liberalismo espa&ntilde;ol. Se&ntilde;ores con melena de a-m&iacute;-nadie-me-tiene-que-decir-hips-c&oacute;mo-tengo-que-conducir, en pie, departiendo con el de al lado, para que les vea todo la sala. En las otras filas se&ntilde;ores, se&ntilde;oras, parejas maduras, usuarios de otras clases sociales, ya descritas por Owen Jones.
    </p><p class="article-text">
        Empieza el acto. Toma la palabra el parlamentario Carlos Carrizosa. Sinopsis: somos la pera, mil candidaturas en Espa&ntilde;a, 90 en Catalunya. Luego, con aire sereno, va colando el punto de vista C's. &ldquo;Somos una naci&oacute;n uniforme&rdquo;; &ldquo;el separatismo nos roba&rdquo; -tambi&eacute;n, parece ser, por cierto, la Espa&ntilde;a imperial-; &ldquo;queremos una educaci&oacute;n trilingue&rdquo; -en Baleares, la desaparici&oacute;n del catal&aacute;n en la escuela tambi&eacute;n se ha llamado triling&uuml;ismo-; &ldquo;exigimos el respeto a la ley en materia ling&uuml;&iacute;stica&rdquo; -en un primer momento, exig&iacute;an la ense&ntilde;anza monolingue, pero con la ley Wert, se han hecho m&aacute;s legalistas-. Hace alusi&oacute;n a la bandera -aplausos-. El tono es moderado, casi campechano. Parece que no habla desde la ideolog&iacute;a, sino desde el sentido com&uacute;n. La derecha espa&ntilde;ola es, en fin, un sentido com&uacute;n, que empez&oacute; a labrarse en 1492, cuando por sentido com&uacute;n, para potenciar lo que nos une, el hecho de que somos una naci&oacute;n uniforme, legalista, abierta al mundo, triling&uuml;e <em>in pectore</em>, se expuls&oacute; al primer <em>pack</em> de ciudadanos. Desde entonces, no han parado. Parece que sigue siendo un buen negocio. Al parecer, en ocasiones, el &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Interviene Carina Mej&iacute;as, la candidata por Barcelona. Ex-PP, hija y esposa de militares, prosigue con la reivindicaci&oacute;n de esa sociedad civil. Alude a las grandes amenazas que sufre Barcelona. No es el paro, la corrupci&oacute;n o el acn&eacute;, sino el separatismo y el populismo venezolano. Alusiones <em>a gog&oacute;</em> a la libertad. Libertad es, en la derecha local, lo que empresa mixta en el centro-izquierda tambi&eacute;n local: algo que s&oacute;lo se reivindica cuando has modulado el contrato.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, la candidata enumera un combate identitario en la ciudad en el que ella quiere participar desde, al parecer, la cosa sentido com&uacute;n, trinling&uuml;ismo, naci&oacute;n uniformizada, 1492. Nota mental: la candidata de C's a la alcald&iacute;a adolece de un conocimiento de Barcelona llamativo, y de una cultura municipalista. No es la &uacute;nica. El PP jam&aacute;s present&oacute; a nadie con el municipalismo en el cr&aacute;neo. Esa es la opci&oacute;n de este a&ntilde;o de ERC, otro partido que tambi&eacute;n superpone banderita a pol&iacute;ticas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Barcelona -par&eacute;ntesis filol&oacute;gico-, es una ciudad cuya se&ntilde;a de identidad, cuya raz&oacute;n de ser hist&oacute;rica, es el municipalismo. Poseedora de una de las instituciones municipalistas m&aacute;s protodemocr&aacute;ticas del Sur, tras la reforma del Consell de Cent, cuando la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica en el siglo XVII. En el siglo XVIII, esas instituciones realizan la primera formulaci&oacute;n de la democracia universal en la Pen&iacute;nsula. Desprovista de instituciones electas desde 1714 hasta 1821, Barcelona aprovecha el par&eacute;ntesis del trienio liberal para recuperar la planificaci&oacute;n urban&iacute;stica. En los breves periodos democr&aacute;ticos del XIX se autoplanifica desde el municipalismo como una posesa. En el siglo XX, el municipalismo crece. El Partido Socialista Radical, en el consistorio de los a&ntilde;os 10, crea la escuela municipal, racional, sucesora del reci&eacute;n fusilado Ferrer i Gu&agrave;rdia -la sanidad, ya hac&iacute;a siglos que la gestionaba-.
    </p><p class="article-text">
        En la II Rep&uacute;blica, el municipalismo proyect&oacute; una ampliaci&oacute;n de Barcelona hacia el sur, ideada, entre otros, por Le Corbusier, fundamentada en nuevas formas de propiedad. El socialismo barcelon&eacute;s, recientemente fallecido, no dej&oacute; de encuadrarse en esa tradici&oacute;n de meditaci&oacute;n de la sociedad a trav&eacute;s del municipio, en ocasiones, en la direcci&oacute;n opuesta de la esperada. <em>Anyway</em>. Se trata de una tradici&oacute;n y un corpus de conocimientos demasiado extensa para sustituirla por una banderita como parece ser la actual propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Finaliza el acto Albert Rivera. Habla de un cambio similar al del 77, que no describe. Reivindica la Constituci&oacute;n, explica el municipalismo como la prolongaci&oacute;n, al parecer, entre el conflicto entre esa constituci&oacute;n y &ldquo;el separatismo&rdquo;, y explica que la soluci&oacute;n al encaje catal&aacute;n es &ldquo;que Ciudadanos gobierne en Moncloa y Sant Jaume&rdquo;. La palabra que m&aacute;s utiliza es &ldquo;espa&ntilde;oles&rdquo;. Acaba con un &ldquo;Espa&ntilde;a necesita un partido que diga las cosas como son&rdquo;. Quiz&aacute;s la aportaci&oacute;n de C's, no muy diferenciada del PP salvo, tal vez, en su mayor beligerancia ling&uuml;&iacute;stica -que ya es decir-, sea decir. Emitir sentido com&uacute;n de ese, recordar que lo normal es ser uniformes, que quien no lo sea, lo tiene crudo. Sustituir esa cruzada por la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En breve C's crispar&aacute; hasta a un muerto. &iquest;Recuerdan los 90?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/vuelve-uniformidad_1_2668928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2015 09:51:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve la uniformidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016,Cs - Ciudadanos,Albert Rivera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruptura_129_4505962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Su objetivo es ganar. Defender la democracia en esta gran crisis de la democracia, acabar con el Régimen del 78, establecer una ruptura efectiva. Y crear un marco para el 99% de la sociedad</p></div><p class="article-text">
        El Estado ha iniciado un proceso constituyente. Se inici&oacute; en 2012, con la reforma constitucional expr&eacute;s, cuando en un plis-plas se cambi&oacute; el sentido de la Constituci&oacute;n del 78, y el Estado, en minutos, dej&oacute; de ser garante del Bienestar para pasar a ser garante del pago de deuda. Hasta ese momento, por otra parte, el sentido de aquel texto, escaso de soberan&iacute;a &ndash;hasta el punto de ser reformado con rapidez y m&aacute;s all&aacute; del deber, ante indicaciones externas&ndash; estaba determinado por unos marcos, una l&oacute;gica de la interpretaci&oacute;n, que hab&iacute;a mantenido sin estrenar interpretaciones m&aacute;s sociales de la cosa.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de ese rapto del sentido desde una cultura determinada, se hab&iacute;a eliminado, por los hechos, tambi&eacute;n el t&iacute;tulo territorial del texto, hoy sin funci&oacute;n, en opini&oacute;n de Javier P&eacute;rez Royo. Cabe suponer que ese proceso constituyente, asumido por las regiones menos ensimismadas del PP, suplicado por CiU, animado por el PSOE y sugerido reiteradamente por alguna empresa del IBEX &ndash;subsector financiero, que ya ha alertado de que urge una soluci&oacute;n territorial al asunto&ndash;, tomar&aacute; cuerpo en breve, y se centrar&aacute; en la opci&oacute;n federal. Un Estado catal&aacute;n &ndash;y, previsiblemente, otro vasco&ndash; diferenciado, y la oficializaci&oacute;n del car&aacute;cter plurinacional de la federaci&oacute;n resultante.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se tendr&aacute; que adecuar la Carta a la reforma expr&eacute;s, y eliminar as&iacute; los f&oacute;siles textuales que aluden a&uacute;n al Bienestar, para no crear contradicciones. Igualmente se retocar&iacute;a el t&iacute;tulo de la Monarqu&iacute;a, de manera que una mujer o un <em>trans</em> pudieran ser jefes de Estado habiendo nacido antes que su competidor directo. Es posible que tambi&eacute;n se asuma, sin desarrollar, alg&uacute;n derecho, ya existente impl&iacute;citamente en la sociedad, siempre que no cueste un euro al Estado. Y poco m&aacute;s. La nueva Constituci&oacute;n, como la vieja, se cerrar&aacute; dejando como discutible, para los pr&oacute;ximos 35 a&ntilde;os, el tema territorial. No es complicado. Ya se hizo en el 78.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que el rol del autonomismo &ndash;canalizar conflictos y ser el centro de la discusi&oacute;n pol&iacute;tica de todo lo posible&ndash;, los siga realizando un autonomismo2.0, que se llamar&iacute;a independentismo, y un nacionalismo espa&ntilde;ol2.0, que se llamar&iacute;a federalismo. Todas las dem&aacute;s tensiones estar&iacute;an, otra vez, sobrese&iacute;das con este nuevo texto, la Constituci&oacute;n que nos dimos a todos nosotros, un/otro gran &eacute;xito democr&aacute;tico, que volver&iacute;a a fijar qu&eacute; y qui&eacute;n es dem&oacute;crata &ndash;es decir, sobre todo qu&eacute; y qui&eacute;n no lo es&ndash;, realizado &ndash;ya lo estoy viendo&ndash; gracias a un loable ejercicio de responsabilidad del pueblo espa&ntilde;ol que bla-bla-bla...
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa proceso constituyente, esta pr&oacute;rroga del R&eacute;gimen para otros 35 a&ntilde;os, hay otro, iniciado un a&ntilde;o antes, en 2011. Empez&oacute; en el 15M, si bien nadie lo sab&iacute;a a&uacute;n. Con el paso de los a&ntilde;os, se ha ido formulando. Se est&aacute; dibujando en el mismo sitio en el que el que lo hizo el 15M. Es decir, no se sabe d&oacute;nde, fuera de los medios. Es un proceso constituyente con una agenda diferente al que est&aacute; esbozando el R&eacute;gimen. De hecho, supone una ruptura con &eacute;l. &iquest;En qu&eacute; consiste ese proceso y esa ruptura? Por lo que oigo e interpreto, en un itinerario legal diferente al propuesto por el R&eacute;gimen. De hecho, es su ruptura, a trav&eacute;s de un itinerario legal que, sucintamente, les esbozo a continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; consiste ese proceso constituyente? &iquest;En qu&eacute; consiste la ruptura? En una sociedad con un gran porcentaje de ciudadan&iacute;a en riesgo de exclusi&oacute;n, el proceso y la ruptura pasa por garantizar -es decir, formalizar, desarrollar, ampliar y dotar de sentido-, el derecho a la vivienda, a los alimentos, al acceso a la energ&iacute;a y al agua, al trabajo o, en su defecto, a la renta b&aacute;sica. Pasa por garantizar el Bienestar -es decir, la sanidad y la educaci&oacute;n-, con nuevas f&oacute;rmulas que garanticen su pervivencia e imposibiliten su privatizaci&oacute;n. Tal vez, introduciendo y ampliando el concepto de comunes. Tal vez cambiando la titularidad p&uacute;blica, para que deje de ser del Estado &ndash;ese sujeto que no ha garantizado la existencia de lo p&uacute;blico&ndash; y pase a ser del conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La ruptura pasa por someter la territorialidad a votaci&oacute;n. Es decir, por garantizar como derecho la autodeterminaci&oacute;n. Y &ndash;-la vida es muy larga; qui&eacute;n se va puede querer volver; a otro sitio&ndash; por establecer mecanismos para la federaci&oacute;n de nuevos territorios que as&iacute; lo deseen. Pasa por que el Estado pierda centralidad frente al Estado federado y el municipio. Pasa por votar la forma del Estado. Rep&uacute;blica o Monarqu&iacute;a. Eso ser&iacute;a un sello de que, en el nuevo Estado, no s&oacute;lo todo es discutible, sino que se va a discutir. Pasa por ampliar la democracia. Reformular la representatividad, implantar diversos tipos de democracia simult&aacute;neos. Por la democracia directa, por la adopci&oacute;n tambi&eacute;n de la tecnolog&iacute;a en los usos democr&aacute;ticos. Incluso en la redacci&oacute;n misma de la nueva Constituci&oacute;n. La ruptura consiste en la separaci&oacute;n el Estado y la empresa, establecer mecanismos legales para que la empresa regulada no regule, a su vez, el Estado, por establecer mecanismos de defensa de la sociedad frente a la empresa. Pasa por poner l&iacute;mites legales a la empresa financiera y a sus productos. Pasa por el impago de la deuda una vez auditada.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la ruptura consiste tambi&eacute;n en un duro enfrentamiento con la UE, esa organizaci&oacute;n no democr&aacute;tica con la que es dif&iacute;cil enfrentarse, pues no se sabe d&oacute;nde ni c&oacute;mo hacerlo. Quiz&aacute;s, a trav&eacute;s del Estado. Quiz&aacute;s a trav&eacute;s de los Estados del Sur endeudados. La ruptura pasa por establecer la Justicia en el Estado. Es decir, en primera instancia, separar la Justicia del poder ejecutivo, depurarla y refundarla. Y pasa por llevar a la Justicia el conflicto con la democracia que este pa&iacute;s arrastra. Es decir, juzgar a los autores vivos del Franquismo. Juzgar a los autores de la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica en una econom&iacute;a y un Estado extra&ntilde;os, cuyo IBEX35 esta integrado por 29 empresas reguladas. Tambi&eacute;n pasa por investigar y juzgar a los autores del fin del Bienestar &ndash;la forma de la democracia en Europa&ndash; y de las contrarreformas antidemocr&aacute;ticas desde la reforma expr&eacute;s, y que en opini&oacute;n del polit&oacute;logo Joan Subirats, conformaron una reforma constitucional encubierta.
    </p><p class="article-text">
        En esta etapa de franco colapso del R&eacute;gimen, en breve el R&eacute;gimen s&oacute;lo hablar&aacute; de su reforma constitucional, ante la imposibilidad de hablar de otra cosa. Es de prever que el tema tomar&aacute; cuerpo y cierto aspecto sexy. Ser&aacute; la agenda expl&iacute;cita o impl&iacute;cita. Ser&aacute; el grueso de la pol&iacute;tica y de la informaci&oacute;n. Llevar a cabo este recauchutado federal y postdemocr&aacute;tico de un R&eacute;gimen del 78 en ca&iacute;da libre, por otra parte, no tiene por qu&eacute; ser complicado. Basta con enmarcarlo como una reforma necesaria, positiva y radical. Y basta, para gestionarla, con una Gran Coalici&oacute;n, pos&iacute;blemente la opci&oacute;n de gobierno m&aacute;s veros&iacute;mil tras las pr&oacute;ximas elecciones generales. El dato menos comentado del &uacute;ltimo CIS es, en ese sentido, que el PP y el PSOE, a&uacute;n sin ganar, siguen siendo mayor&iacute;a, una mayor&iacute;a que ser&aacute; distorsionada y aumentada por el sistema electoral. No obstante, esa reforma no se podr&aacute; hacer si se hace (a&uacute;n m&aacute;s) en falso. Es decir, si no participa el nuevo sujeto pol&iacute;tico emergente, si la nueva pol&iacute;tica que est&aacute; naciendo a trav&eacute;s de objetos como Podemos, o los diferentes Guanyem o Ganemos, no juegan esa Liga.
    </p><p class="article-text">
        Jugar en la Liga BBVA &ndash;nunca mejor dicho&ndash; de la pol&iacute;tica es tentador para, como su nombre indica, un pol&iacute;tico. Por otra parte, el R&eacute;gimen'78, tiene como caracter&iacute;stica fundacional saber tentar a qui&eacute;n sabe que, de ser tentado, modular&aacute; poco en cualquier proceso. Ser&iacute;a, pues, importante, que los representantes de los nuevos sujetos pol&iacute;ticos dominaran sus tiempos. Que aplazaran su acceso a la pol&iacute;tica hasta que no sea su pol&iacute;tica. Que fueran conscientes de que accedieron a la pol&iacute;tica despu&eacute;s de un 15M que jubil&oacute; por igual a partidos y a movimientos sociales, prec&iacute;samente por la imposibilidad contratada de hacer pol&iacute;tica y cambios perceptibles desde la pol&iacute;tica, tal y c&oacute;mo la hab&iacute;a dejado el R&eacute;gimen. No acceder a la pol&iacute;tica del R&eacute;gimen es, por otra parte, algo rentable: nuestros amiguitos de la UE, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, ya han aplazado recortes en Espa&ntilde;a por 25.000 millones, sin duda por la mera existencia de una sociedad desligada de la cultura de la pol&iacute;tica oficial, y por la progresiva formaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de Podemos. Por temor a una ruptura, vamos.
    </p><p class="article-text">
        El R&eacute;gimen, es decir, la pol&iacute;tica, una vez congelada la austeridad gracias al post15M, ya empieza a ser s&oacute;lo ese proceso constituyente con el que quiere salvar la vida. Participar o no en &eacute;l ser&aacute; la diferencia entre practicar la vieja pol&iacute;tica y la nueva, empezada a formular en 2011, y que no tiene como objetivo participar en la pol&iacute;tica, ponderar lo mejor o lo peor en la pol&iacute;tica. Su objetivo es ganar. Defender la democracia en esta gran crisis de la democracia, acabar con el R&eacute;gimen del 78, establecer una ruptura efectiva. Y crear un marco para el 99% de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La ruptura, en fin, es el aliento que debe de sentir el R&eacute;gimen y su reforma constitucional en la nuca. Continuamente. Y, con ese aliento, debe de sentir miedo. Pues ese aliento es su muerte. Ese aliento es el fin de un R&eacute;gimen y de sus usuarios, que ya han perdido importantes atributos, como la capacidad de hacer, o el respeto social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruptura_129_4505962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2014 19:11:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ruptura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gregorio Morán o censurar en el siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gregorio-moran-censurar-siglo-xxi_129_4593037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Censurar a Morán y a su</p><p class="subtitle">El Cura y los mandarines</p><p class="subtitle">(Crítica) es un ataque a una de las pocas personas que han defendido, con criterios solventes e impecables, la libertad de expresión y de disensión. Algo está pasando, y habría que tomar buena nota</p></div><p class="article-text">
        Hace escasas horas que ten&iacute;a que haber aparecido el &uacute;ltimo libro de Gregorio Mor&aacute;n (Oviedo, 1947). Y no lo ha hecho. Se trata de <em>El Cura y los mandarines. Historia no oficial del bosque de los letrados. Cultura y pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a, 1962-1996 </em>(Cr&iacute;tica)<em>.</em> Habr&iacute;a sido un Mor&aacute;n aut&eacute;ntico, muy grueso. Y muy esperado. Habr&iacute;a supuesto un repaso cultural a varias d&eacute;cadas que culminan, a partir de los 80, en la cultura europea m&aacute;s especializada en vincularse al Estado, hasta el punto de llegar a ser una cultura y un R&eacute;gimen pol&iacute;tico absolutamente unidos y dependientes, situaci&oacute;n que s&oacute;lo parece haber empezado a tambalearse en el siglo XXI. El uso que hace Mor&aacute;n del nombre propio y de los trazos biogr&aacute;ficos de sus investigados &ndash;siempre alejados de lo que el canon cultural oficial considera publicable, investigable e, incluso opinable&ndash;, eran otro gran motivo de inter&eacute;s. La expectativa del libro, constatable en la redes, era absolutamente justificada.
    </p><p class="article-text">
        Nada, hasta hace poco, indicaba que el libro tuviera problemas previos. El autor, este verano, estaba elaborando el &iacute;ndice onom&aacute;stico, y hab&iacute;a recibido la portada del libro. Por otra parte, en el &uacute;ltimo n&uacute;mero de la revista <em>Leer,</em> aparecido hace pocos d&iacute;as, se publicaba una entrevista, firmada por Fernando Palmero &ndash;muy buena, por cierto&ndash;. Ten&iacute;a el aspecto de ser una entrevista promovida por la editorial con motivo de un lanzamiento. La entrevista llevaba como titular un entrecomillado de Mor&aacute;n: &ldquo;Este es el libro m&aacute;s duro y brutal de todos los que he escrito&rdquo;. Y, tal vez, eso es, exactamente, lo que ha pasado. Un autor escribi&oacute; un libro duro y brutal que hablaba de la cultura espa&ntilde;ola. Ha sido censurado en su &uacute;ltimo tramo editorial. Y ese libro no existe, en este preciso momento, para el lector. En lo que es un s&iacute;ntoma del car&aacute;cter terminal de la cultura oficial, hegem&oacute;nica hasta ahora, todo ello ha sucedido con precipitaci&oacute;n, con cierta improvisaci&oacute;n, y con escenograf&iacute;a y vocabulario poco certeros.
    </p><p class="article-text">
        Este agosto, la editorial deber&iacute;a haber facilitado, en lo que es una din&aacute;mica com&uacute;n, las galeradas a los periodistas que as&iacute; lo solicitaran. No se enviaron. Cuando, ya en septiembre, llamabas a Cr&iacute;tica, sello de editorial Planeta, se te comunicaba que hab&iacute;a surgido un problema t&eacute;cnico. Un primer indicio de que algo no funcionaba. En la tradici&oacute;n local, cuando un producto cultural &ndash;un art&iacute;culo, un libro&ndash; es censurado, siempre es, en la primera instancia de respuestas, por un motivo t&eacute;cnico. Finalmente, el servicio de prensa, al menos en mi caso, dej&oacute; de contestar llamadas o de devolverlas. A escasas horas de la salida oficial del libro, el libro desapareci&oacute; de la web del Grupo Planeta. S&iacute;, sigue a la venta en webs como Amazon, si bien, y esto es divertido, el libro no llegar&aacute; jam&aacute;s a sus compradores v&iacute;a web. Seg&uacute;n personas cercanas a Planeta, nunca lleg&oacute; a imprimirse. Por lo que jam&aacute;s fue posible su presentaci&oacute;n en la fecha se&ntilde;alada. &iquest;Qu&eacute; es lo que ha pasado?
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, la editorial identific&oacute; un cap&iacute;tulo, el pen&uacute;ltimo del libro, como problem&aacute;tico. Supone un total de 11 p&aacute;ginas, lo que en formato Mor&aacute;n equivaldr&iacute;a a un tuit. En esas 11 p&aacute;ginas se abordaba como tema la RAE y, si bien se evaluaban trayectorias pol&iacute;tico-culturales de otros acad&eacute;micos paradigm&aacute;ticos de una &eacute;poca y un modelo cultural, como Mu&ntilde;oz Molina, Cebr&iacute;an o Anson, brillaba con luz propia la figura de V&iacute;ctor Garc&iacute;a de la Concha. Ese nombre propio parece ser el epicentro de la decisi&oacute;n editorial de censurar el libro. La editorial, de hecho, pidi&oacute; a Mor&aacute;n suprimir ese cap&iacute;tulo, un par de semanas antes de la fecha de publicaci&oacute;n del libro. La negativa del autor precipit&oacute; la r&aacute;pida y desordenada decisi&oacute;n final, de la que el autor tuvo noticia el pasado viernes. Cabe se&ntilde;alar aqu&iacute; que V&iacute;ctor Garc&iacute;a de la Concha, en su etapa como director de la RAE, ya recibi&oacute; escarnios y cr&iacute;ticas intelectuales llamativas. Francisco Rico, acad&eacute;mico de la RAE, accademico de la prestigiosa Accademia Nazionale dei Lincei y, sin duda, uno de los m&aacute;s respetados fil&oacute;logos en todo el mundo, dedic&oacute; al entonces director de la RAE un acr&oacute;stico en el colof&oacute;n a una de sus ediciones de <em>El Quijote,</em> en 2005, en el que se pod&iacute;a leer un sint&eacute;tico &ldquo;VGDLC, idiota de la RAE&rdquo;. Algo que ilustra que, con la censura del libro, no se protege, a estas alturas, ning&uacute;n prestigio personal sino, tal vez, otro negociado. En las pr&oacute;ximas semanas, en ese sentido, Planeta publicar&aacute; el nuevo diccionario de la RAE. Lo que parece indicar que, con su decisi&oacute;n de evitarle al lector, primero un cap&iacute;tulo y, luego, un libro, Planeta est&aacute; protegiendo su relaci&oacute;n con otro cliente. Algo sin duda extra&ntilde;o y de otra &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cabe la posibilidad de que lo que defiende Planeta al defender a Garc&iacute;a de la Concha de 11 p&aacute;ginas sean sus relaciones con una instituci&oacute;n. La que actualmente dirige Garc&iacute;a de la Concha: el Instituto Cervantes. El Instituto Cervantes no es una ONG, como demuestra su trayectoria, expl&iacute;citamente gubernamental desde su fundaci&oacute;n y su eclosi&oacute;n como brazo tonto de la ley (m&aacute;xima), en los 90. No es un Instituto Goethe. Es, como toda manifestaci&oacute;n de cultura oficial en nuestro modelo cultural, Estado. Por lo que defender esa instituci&oacute;n equivale a defender al R&eacute;gimen que le da l&oacute;gica. En lo que es una met&aacute;fora de todo ello, la sede del Instituto en Utrecht, censur&oacute; recientemente la presentaci&oacute;n del imprescindible V&iacute;ctus, de S&aacute;nchez Pi&ntilde;ol, por entender que la obra &ndash;que narra el enfrentamiento entre &eacute;lites y sociedad catalana en el siglo XVIII&ndash;, era una amenaza al R&eacute;gimen -a la convivencia, dijeron&ndash;. Explicaci&oacute;n no solo tiene guasa, sino que orienta sobre las el car&aacute;cter de la censura, m&aacute;s cotidiano y expl&iacute;cito que en otras etapas, en estos momentos en los que el R&eacute;gimen, y la cultura que, durante d&eacute;cadas, le protegi&oacute; de cr&iacute;ticas, est&aacute;n en franca crisis.
    </p><p class="article-text">
        No he conseguido hablar &ndash;en formato llamada, o en formato devoluci&oacute;n de llamada&ndash; con la editorial Planeta. El periodista Carlos Prieto, de El Confidencial, me dice que la respuesta que consigui&oacute; fue que se trata de &ldquo;un libro estupendo, pero nos habr&iacute;an cosido a demandas&rdquo;. Una frase, a su vez, estupenda. Como otras &ndash;&ldquo;la portada de El Jueves era de un p&eacute;simo gusto&rdquo;&ndash;, que no explican la realidad del trance de optar por la censura. Es decir, de optar por reducir la libertad de emitir y recibir ideas a trav&eacute;s de un acto autoritario, arbitrario y violento. Si una editorial no quiere fricciones, siempre puede optar por cualquier otro autor m&aacute;s dado a puntos de vista previsibles, optimistas y oficialistas &ndash;el mercado ofrece una lista inacabable de nombres&ndash;. Si una editorial ha optado por Mor&aacute;n, cabe preguntarse por qu&eacute; opta despu&eacute;s por la censura, un hecho editorial inaudito en cualquier otra gran cultura europea, que explica las dimensiones reales de la cultura local y el car&aacute;cter grave y nada anecd&oacute;tico de la decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Mor&aacute;n ofrece amplias posibilidades de di&aacute;logo del lector con la realidad. Es autor de obras que, a trav&eacute;s de la reedici&oacute;n ampliada -como es el caso de la biograf&iacute;a de Su&aacute;rez, editada en 1979 y reeditada en 2009, o <em>Los espa&ntilde;oles que dejaron de serlo,</em> imprescindible punto de vista sobre el Euskadi postfranquista, editado en 1982 y 2003&ndash;, abordan amplios fragmentos de una problem&aacute;tica. Ha conocido la censurada &ndash;&ldquo;blanda&rdquo;, pero efectiva&ndash; de la cultura oficial, consistente en el silencio, el ninguneo y la expulsi&oacute;n nominal de los medios, con libros como su <em>El Maestro en el Erial. Su Miseria y Grandeza del PCE</em> es una de las pocas biograf&iacute;as cr&iacute;ticas y solventes de un PCE europeo. Su <em>El precio de la Transici&oacute;n</em> &ndash;un balance prism&aacute;tico de la Transici&oacute;n, en el que por primera vez se eval&uacute;a la cultura democr&aacute;tica, y en el que establece que las izquierdas realizaron un alto pago moral en la construcci&oacute;n del R&eacute;gimen&ndash;, supone un exotismo y un punto inicial sobre el que posteriores generaciones elaboraron el concepto CT. Su &uacute;ltimo libro, <em>La decadencia de Catalunya contada por un charnego</em> &ndash;2013, una recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos publicados en La Vanguardia diario en el que publica una Sabatina Intempestiva, cada s&aacute;bado, desde hace m&aacute;s de 25 a&ntilde;os&ndash;, supuso la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo &ndash;sobre Pujol&ndash;, hoy de rabiosa actualidad, que no pudo aparecer en su &eacute;poca, por lo que confiere al libro un objeto de defensa y restituci&oacute;n ante la censura, esa constante en su trayectoria de Mor&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro censurado por Planeta es, junto a su <em>El maestro en el erial</em> &ndash;una biograf&iacute;a de Ortega en el momento de adentrarse en el Franquismo, al parecer, y esa era la tesis contrastada del libro, muy felizmente&ndash;, una amplia biograf&iacute;a intelectual de Espa&ntilde;a, que aborda m&aacute;s de siete d&eacute;cadas, una regi&oacute;n formidable del siglo XX, esa pesadilla. El libro censurado pod&iacute;a ayudar a dibujar uno de los periodos m&aacute;s oscuros de la cultura espa&ntilde;ola: los primeros enfrentamientos &ndash;y, todo lo contrario, pactos y flirteos&ndash; entre la cultura no oficial y la oficial/el Franquismo, la desarticulaci&oacute;n de la cultura durante la Transici&oacute;n y, tras ella, el nacimiento de una novedosa concepci&oacute;n de la cultura, que hoy, como un zombie, est&aacute; muerta, camina desprestigiada en c&iacute;rculos, pero muerde. El hecho de que una editorial que, en su d&iacute;a, luch&oacute; ferozmente contra todo un Presidente de Gobierno para que el primer libro de Mor&aacute;n viera la luz, casi cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s interiorice la defensa del Estado a trav&eacute;s de la defensa de algunos de sus sacerdotes culturales, ilustra un cambio cultural descomunal, un &uacute;ltimo estadio de la cultura-Estado, en el que la empresa, esa compa&ntilde;era de juergas econ&oacute;micas del Estado, adopta la defensa del Estado y, con ella, sus formas de censura m&aacute;s expl&iacute;citas. Pas&oacute; hace pocos meses con <em>El Jueves</em>/la cultura popular. Ha vuelto a pasar con Mor&aacute;n/la alta cultura.
    </p><p class="article-text">
        Mor&aacute;n es un autor solitario, &uacute;nico en su trayectoria y puntos de vista. Y, por ello mismo, fr&aacute;gil. Censurar a Mor&aacute;n, es m&aacute;s que atacar un s&iacute;mbolo. Es un ataque desproporcionado a uno de las pocas personas de su generaci&oacute;n &ndash;y no s&oacute;lo de su generaci&oacute;n&ndash;, que han defendido, con criterios solventes e impecables, la libertad de expresi&oacute;n y de disensi&oacute;n. Algo est&aacute; pasando, y habr&iacute;a que tomar buena nota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gregorio-moran-censurar-siglo-xxi_129_4593037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2014 18:26:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gregorio Morán o censurar en el siglo XXI]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Gregorio Morán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Varias manifestaciones al precio de una]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/varias-manifestaciones-precio_129_4653147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Barcelona est&aacute; colapsada por tercer a&ntilde;o consecutivo. No se cabe. El metro est&aacute; repleto de participantes de la manifestaci&oacute;n del 11S. Un usuario de una sociedad reconoce a su sociedad con un vistazo. Y en los vistazos que echo, reconozco familias que votan derecha e izquierda, miembros de asociaciones folcl&oacute;ricas y sociales contradictorias entre s&iacute;, grupos de amigos de barrios <em>up</em> y barrios <em>down.</em> Es, en fin una muestra importante de una sociedad, tan amplia que es dif&iacute;cil de caricaturizar. Incluso resulta dif&iacute;cil acceder a lo que aparece en el cerebro varias casillas antes de la caricatura: la descripci&oacute;n. Una concentraci&oacute;n humana tan amplia, es algo complejo y que supera en amplitud y perplejidad, por fuerza, la raz&oacute;n de su convocatoria. Hummm. Este art&iacute;culo es un intento de explicar cuantas manifestaciones hab&iacute;an en esa manifestaci&oacute;n. Me parece algo m&aacute;s sencillo y honesto que el t&iacute;pico art&iacute;culo defendiendo una l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n entre todas las l&iacute;neas que los diferentes partidos ofrecen al mercado. De hecho, hay una posibilidad muy alta de que, muchos de los manifestantes de hoy, carezcan de l&iacute;neas interpretativas en los actuales partidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una manifestaci&oacute;n por el derecho a votar.</strong> La mani, en primer lugar es eso. Una mani antigubernamental. Contra un Gobierno que niega la posibilidad de un refer&eacute;ndum reclamado por la sociedad catalana. Pero tambi&eacute;n es una mani contra el grueso de la oposici&oacute;n, contra la mayor&iacute;a de partidos que apoyan tambi&eacute;n ese decisi&oacute;n gubernamental. Es, en fin, una mani contra un R&eacute;gimen sin capacidad discursiva, sin soberan&iacute;a, deslocalizado en instituciones no democr&aacute;ticas que, a trav&eacute;s del Gobierno, est&aacute;n realizando la mayor contrarreforma democr&aacute;tica de los &uacute;ltimos tiempos. El tema territorial es, precisamente, el &uacute;nico tema en el que a&uacute;n parece tener alguna soberan&iacute;a este Gobierno. En un momento en el que el Estado se revela como una entidad con muy poca entidad, el R&eacute;gimen carece siquiera de la capacidad intelectual para dar una respuesta democr&aacute;tica a las demandas de la sociedad catalana. Entre todas las situaciones de fin de R&eacute;gimen que se van dibujando, el Gobierno, con su negativa e incapacidad, est&aacute; aumentando, tal vez, la &uacute;nica que est&aacute; capacitado de serie para entender: una crisis territorial. El Gobierno a&uacute;n no ha entendido, por ejemplo, que lo que intentaba CiU al pedir un Pacto Fiscal era salvar el R&eacute;gimen en Catalunya. Y que, tras ese fracaso, pedir un refer&eacute;ndum no vinculante, con pregunta y fecha sensibles de ser negociadas, y resultado que conducir&iacute;a a una negociaci&oacute;n de dos gobiernos, antes que a la aceptaci&oacute;n propia del resultado &ndash;es decir, pedir poco o nada, pedir que siguiera existiendo una CiU que fuera pactado cositas&ndash;, es tambi&eacute;n una lucha desesperada para que siga existiendo algo parecido al R&eacute;gimen. A estas alturas de partido, es posible que el R&eacute;gimen, desautorizado en esta manifestaci&oacute;n descomunal, acabe pagando a un precio muy alto el no haber comprendido que, hasta hace muy poco, se le ped&iacute;a lo de siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una manifestaci&oacute;n progubernamental.</strong> A su vez, la manifestaci&oacute;n tiene un alto componente gubernamental. El Govern ha participado m&aacute;s all&aacute; de lo decoroso en la manifestaci&oacute;n, a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos. En ocasiones, de forma bochornosa/letizista: un locutor, por ejemplo, emit&iacute;a por TV3 esta alocuci&oacute;n norcoreana/urdaciana: &ldquo;Los manifestantes hacen una ola perfecta, a&uacute;n con la dificultad a&ntilde;adida de que, muchos de ellos, llevan una bandera en la mano&rdquo;. Otra participaci&oacute;n gubernamental es a trav&eacute;s de la polic&iacute;a. Es decir, a trav&eacute;s de su ausencia. Estas manifestaciones carecen de tipos encapuchados, que la l&iacute;an y, posteriormente, te detienen, como en el grueso de manifestaciones en la l&oacute;gica 15M. La ANC &ndash;Assemblea Nacional de Catalunya, organizadora del acto&ndash;, es, a su vez, una cosa rara. En su c&uacute;pula es una suerte de AVT, al servicio de lo que diga el Govern <em>&ndash;ex.:</em> su <em>presi,</em> Carme Forcadell, en un arranque de extroversi&oacute;n, lleg&oacute; a declarar: &ldquo;No molestemos al Govern con preguntas&rdquo;, glups&ndash;. En su base, por otra parte, la ANC integra un gran tejido social catal&aacute;n, seriamente comprometido en algunos tramos con la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica que est&aacute; erosionando el R&eacute;gimen, tambi&eacute;n en Catalunya. La manifestaci&oacute;n, en todo caso, acab&oacute; con sendos discursos de Forcadell, Muriel Casals <em>&ndash;presi</em> de Omnium Cultural&ndash;, y Vila d'Abadal <em>&ndash;presi</em> de Associaci&oacute; de Municipis per la Independ&egrave;ncia&ndash;, en los que un&iacute;an las demandas de la manifestaci&oacute;n y el futuro a las pol&iacute;ticas gubernamentales. En ese sentido, la manifestaci&oacute;n, como casi todo en Catalunya, es una tensi&oacute;n, tambi&eacute;n muy de fin de R&eacute;gimen, consistente en intentar reducir y reconducir las demandas de renovaci&oacute;n democr&aacute;tica de la sociedad, hacia un s&oacute;lo tema y una sola soluci&oacute;n &ndash;un refer&eacute;ndum, no vinculante, de bajo perfil&ndash;. Y en intentar evitar que el malestar se exprese en otros temas y en otros refer&eacute;ndums no canalizados por el Govern.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una manifestaci&oacute;n por la ruptura.</strong> En ese sentido, era perceptible en la mani la presencia de personas que ven en el Derecho a Decidir una l&oacute;gica que supera a CiU e, incluso, a ERC. Que superaban el marco del R&eacute;gimen en Catalunya, una forma antigua de concebir la pol&iacute;tica, la representaci&oacute;n, la selecci&oacute;n de temas y agenda, los l&iacute;mites de la democracia y de los derechos, el trabajo y los sueldos de los pol&iacute;ticos, y el sistema de financiaci&oacute;n de los partidos. Esa percepci&oacute;n se realizaba a trav&eacute;s comentarios, de camisetas con textos y de cierta tendencia a la omisi&oacute;n de banderitas y de uniformizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una manifestaci&oacute;n por la continuidad del r&eacute;gimen</strong>. A su vez, tambi&eacute;n era perceptible la asistencia masiva de usuarios de CiU y de ERC que a trav&eacute;s de voces coreadas, parec&iacute;an no ver una crisis democr&aacute;tica y de bienestar en Catalunya, y que definitivamente parecen defender que la &uacute;nica crisis de esas caracter&iacute;sticas viene de fuera, de la negativa del Gobierno a una consulta. Me atrever&iacute;a a decir que este era el p&uacute;blico mayoritario. En Catalunya, curiosamente, se observaba hasta hace poco con incomprensi&oacute;n, si no como se&ntilde;a de identidad catalana, el hecho de que otras sociedades &ndash;Madrid, Pa&iacute;s Valenci&agrave;&ndash;, votaran sistem&aacute;ticamente opciones pol&iacute;ticas cuya corrupci&oacute;n estaba contrastada. Parece que ahora Catalunya dispone de m&aacute;s respuestas sobre el tema. Tarde o temprano deber&aacute; afrontarlas. Superar el marco descriptivo de la crisis democr&aacute;tica que emite el Govern y sus asociados, parece que ser&aacute; un destino fatal, ineludible. No puede, por otra parte, tardar mucho. El 9N, la fecha anunciada para esa consulta que la sociedad catalana quiere, que un Gobierno niega y que el Govern teme, puede ser un jal&oacute;n importante. Ser&aacute; cuando el Govern y asociados tendr&aacute;n que emitir otra campa&ntilde;a publicitaria, de dif&iacute;cil construcci&oacute;n &ndash;no se pueden quejar; esta ha durado 3 a&ntilde;os&ndash;, o lanzarse hacia la desobediencia y la ampliaci&oacute;n de la democracia, hacia el choque con el R&eacute;gimen. Es decir, hacia tradiciones democr&aacute;ticas cuyo <em>trade-mark</em> no es tanto de ning&uacute;n partido del R&eacute;gimen en Catalunya, como de la organizaciones y ciudadan&iacute;a que practican formas de desobediencia, no deseadas por el <em>staff</em> pol&iacute;tico catal&aacute;n, de manera cotidiana desde 2011, frente a los bancos, las empresas beneficiarias de esta crisis y de la venta del Estado, frente al Gobierno y el Govern. Ser&aacute; divertido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/varias-manifestaciones-precio_129_4653147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2014 21:03:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Varias manifestaciones al precio de una]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pla, Pujol y el viaje a ninguna parte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pla-pujol-viaje-parte_129_4704051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45a83eac-ae2f-458f-b8f3-d8326f1e232c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pla, Pujol y el viaje a ninguna parte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las consecuencias políticas del 'caso Pujol' repercutirán en un mayor  descrédito del Régimen, seriamente tocado ya, y en una  desautorización inusitada y de repercusiones severas  del catalanismo conservador</p></div><p class="article-text">
        Josep Pla no siempre fue un bicho. Hasta su exilio, en la dictadura de Primo, fue un crack. Un tipo con la sensualidad resuelta, a a&ntilde;os luz del meapilas <em>noucentista </em>tipo, end&eacute;mico en Catalunya, ese paradigma de intelectual que, en el trance de hacer pip&iacute;, sal&iacute;a de la ducha. Pla ten&iacute;a un amplio abanico de trucos y nuevos puntos de vista para describir una mayor realidad de la esperada. Fue, de hecho, el primer periodista europeo en codificar el fascismo. Cubri&oacute; la Marcha sobre Roma, y all&iacute; describi&oacute; algo nuevo y que no ten&iacute;a nada que ver ni con el socialismo, ni con la democracia liberal. Su descripci&oacute;n de la cosa fue tan &aacute;gil que, en fin, fue expulsado con agilidad de Italia, pa&iacute;s al que s&oacute;lo pudo volver cuando &eacute;l tambi&eacute;n entr&oacute; a formar parte del fascismo que hab&iacute;a descrito. 
    </p><p class="article-text">
        La originalidad, tambi&eacute;n estil&iacute;stica, de Pla es, en esta &eacute;poca fundacional, apabullante. Gabriel Ferrater &ndash;ignoro por qu&eacute; Ferrater no existe en Espa&ntilde;a; ignoro m&aacute;s a&uacute;n por qu&eacute; tampoco, snif, existe en Catalunya; humm, posiblemente tenga algo que ver con aquello del pip&iacute; y la ducha que les comentaba&ndash;, describe a Pla como &uacute;nico autor catal&aacute;n que, en tanto que <em>pag</em><em>&egrave;</em><em>s,</em> era poseedor de una cultura transmitida &ndash;la transmisi&oacute;n de la cultura es el gran qu&eacute;, no resuelto ni en Espa&ntilde;a ni en Catalunya&ndash;. <em>Anyway.</em> El Pla periodista y escritor chachi finaliza con su exilio, en 1931, fecha en la que ya es un asalariado de Camb&oacute;. Y eso se convierte en su l&iacute;mite para todo. 
    </p><p class="article-text">
        De su obra posterior, personalmente creo que, a lo bruto, s&oacute;lo brillan dos piezas. Descomunales. <em>Cadaqu&eacute;s,</em> en la inmediata postguerra, un testamento colosal &ndash;por utilizar un adjetivo planiano&ndash; de una cultura catalana en serio peligro de extinci&oacute;n &ndash;extinci&oacute;n a la que Pla, por cierto, colabor&oacute; vehementemente, con todas las letras&ndash;. Y <em>El que hem menjat,</em> un compendio extra&ntilde;&iacute;simo de la cocina <em>empordanesa</em>, redactado desde la l&oacute;gica del placer y de su p&eacute;rdida. Es decir, desde la vejez, esa XXXX pinchada en un palo. 
    </p><p class="article-text">
        Como met&aacute;fora de su obra period&iacute;stica pol&iacute;tica posterior a la guerra, ah&iacute; brilla, con luz propia, su &uacute;ltimo art&iacute;culo en <em>Destino</em>, el medio que le salv&oacute; la vida y que le hizo posible una renovaci&oacute;n con varias generaciones de lectores. El art&iacute;culo, una joya <em>skin-head</em>, versa sobre la Revoluci&oacute;n de los Claveles. Es, literalmente, un manifiesto antidemocr&aacute;tico y en contra de cualquier cambio en Portugal. Y, claro, en Espa&ntilde;a, en Catalunya o en Lima. El due&ntilde;o de la revista le ech&oacute; a la calle por el procedimiento de urgencia, escandalizado. Ese tipo, por cierto, era Jordi Pujol.
    </p><p class="article-text">
        Pla odiaba a Pujol. Por echarle a la calle. Pero tambi&eacute;n por algo anterior. Y posterior. Es decir, por algo esencial. Pla, depositario de la Lliga, depositario del pacto entre Lliga y franquismo, y poseedor de una mentalidad original y rural &ndash;codificada, lo dicho, por Ferrater&ndash;, ve&iacute;a en Pujol a un traidor, un preciosismo innecesario. Me explico. Pla, <em>pag</em><em>&egrave;</em><em>s</em>, era un hombre fiel. Fue fiel a Camb&oacute;, que le aliment&oacute; en sus duros d&iacute;as de exilio. Fue fiel a Camb&oacute; en cruzada personal contra la Rep&uacute;blica. Y cuando Camb&oacute; lanz&oacute; a sus usuarios la orden de adherirse al bando fascista sin rodeos, Pla le fue fiel y lo hizo. Y fue fiel a Franco el resto de su vida. O, m&aacute;s correctamente, le estuvo muy agradecido desde entonces. 
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n: Pla sab&iacute;a que el catalanismo conservador posterior a la guerra &ndash;y al que, en l&iacute;neas generales, no le fue nada mal la vida&ndash;, proven&iacute;a de la guerra. Proven&iacute;a del exterminio &ndash;no hay otra palabra&ndash; de los catalanismos de izquierdas, variados, contradictorios e integrados por ERC &ndash;su programa catalanista de izquierdas de 1931 era las ant&iacute;podas de la Lliga: Rep&uacute;blica, autogobierno, impago de la deuda de la Expo del 29, y una prestaci&oacute;n econ&oacute;mica a los parados; en lo que tal vez es un dato sobre el ADN de ERC, glups, s&oacute;lo cumpli&oacute; los dos primeros puntos&ndash;, por el PSUC &ndash;que consigui&oacute;, <em>in the time,</em> que Catalunya fuera <em>topos </em>en la III Internacional&ndash;, por el POUM &ndash;partido que lleg&oacute; a emitir referencias, incluso, <em>indepes- </em>y, en cierta medida, v&iacute;a Peir&oacute; y su apuesta y defensa del catal&aacute;n, por la CNT, algo m&aacute;s que un sindicato que, por otra parte, nunca se descart&oacute; a s&iacute; misma la sospecha de ser una organizaci&oacute;n netamente catalana. 
    </p><p class="article-text">
        Pla sab&iacute;a, como Vicens Vives, que en Catalunya no se hab&iacute;a producido tanto una Guerra Civil como una Revoluci&oacute;n, en la que la econom&iacute;a hab&iacute;a funcionado sin su empresariado. Y muy bien, sin p&eacute;rdidas, con efectividad, practicando el reparto de la riqueza y la creaci&oacute;n de bienestar &ndash;jubilaci&oacute;n, acceso a la sanidad y a la educaci&oacute;n, vacaciones&ndash;, y con una modernizaci&oacute;n del parque industrial que dej&oacute; haciendo chiribitas a los propietarios cuando volvieron, con todo un Ej&eacute;rcito, a por lo suyo. 
    </p><p class="article-text">
        Pla sab&iacute;a que Franco hab&iacute;a devuelto Catalunya a sus leg&iacute;timos propietarios. De hecho muestra su agradecimiento instant&aacute;neo en <em>Retorno de un catal&aacute;n sentimental a Gerona,</em> art&iacute;culo <em>gore </em>publicado en <em>La Vanguardia</em> en febrero del 39, una descripci&oacute;n de su vuelta a la Girona reci&eacute;n ocupada, en el coche de un matrimonio de vencedores, hasta hace poco tambi&eacute;n exiliado en Burgos. En el art&iacute;culo queda patente qu&eacute; es Catalunya &ndash;son ellos&ndash;, y qu&eacute; no es Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        No lo eran los catalanismos que hab&iacute;an incorporado extranjerismos inaplicables &ndash;es decir, los catalanismos democr&aacute;ticos de izquierdas&ndash;, no lo era tampoco la horda de murcianos salvajes, invasores y anarquistas &ndash;desde los a&ntilde;os 20, la Lliga y sus medios defend&iacute;an que el anarquismo, la tradici&oacute;n pol&iacute;tica local m&aacute;s antigua en Catalunya, era cosa de inmigrantes incultos y equipados de serie con pistola&ndash;. Ese mes y ese mismo diario son muy prolijos en art&iacute;culos de chicos de la Lliga, a&uacute;n m&aacute;s violentos que el de Pla, en los que se saluda, sin grandes problemas &eacute;ticos o intelectuales, a la nueva (tercera) v&iacute;a imperial. Como <em>La Falsa Ruta,</em> de Fernando &ndash;antes, Ferran&ndash; Valls i Taberner, un cl&aacute;sico en el que se une catalanismo a izquierdas, izquierdas a horda, y Franco a civilizaci&oacute;n. Y mi favorito, el <em>Finis Cataloniae, </em>de Carlos &ndash;artista anteriormente conocido como Carles, nombre que recupera en 1977&ndash; Sent&iacute;s, en el que contrapone la Catalunya que hab&iacute;a construido una revoluci&oacute;n, a la Catalunya que refunda Franco, que no es otra que, va y suelta, &ldquo;la Catalu&ntilde;a real, que dir&iacute;a, vuestro y nuestro caro Charles Maurras&rdquo;, ese fascista franc&eacute;s que, cuando Francia volvi&oacute; a ser real, fue directamente a la trena bajo la l&oacute;gica republicana y democr&aacute;tica, como hubieran ido ellos.
    </p><p class="article-text">
        Pla, en fin, cre&iacute;a que hab&iacute;a que reconocer a Franco por el favor. Pujol, pues no. No era franquista. En absoluto. En su reformulaci&oacute;n del catalanismo conservador &ndash;no refund&oacute; la Lliga, sino que fund&oacute; un partido nuevo&ndash;, omit&iacute;a la Lliga y su legado, y no reconoc&iacute;a al franquismo, sino que se le condenaba. Sinceramente. Lo suyo era catalanismo democr&aacute;tico. Pero, y aqu&iacute; viene el caso de la cosa, con el mismo inter&eacute;s de Pla, Valls i Taberner, Sent&iacute;s y tantos otros nombres de la Lliga y m&aacute;s all&aacute;, en eliminar del corpus del catalanismo el periodo 1931-39. Ahora &ndash;yupi&ndash;, no de forma f&iacute;sica. La historia de esa desaparici&oacute;n en democracia de lo que anteriormente se hizo desaparecer en dictadura es, de hecho y b&aacute;sicamente, la historia de la cultura catalana en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os. Es la Cultura de la Transici&oacute;n en Catalunya. El catalanismo, en ese sentido, ha cumplido el rol de la palabra Democracia en Espa&ntilde;a. Ha supuesto una palabra incuestionable, positiva, que se ha monopolizado e instrumentalizado desde el poder. Y se ha depurado y acotado incre&iacute;blemente.
    </p><p class="article-text">
        Bueno. Este periplo hasta Pujol y su obra utilizando como punto de partida a Pla, viene al caso del <em>caso Pujol.</em> El primer <em>president</em> de la Generalitat restaurada, una de las dos &uacute;nicas instituciones republicanas que adopt&oacute; el R&eacute;gimen del 78, ha reconocido un comportamiento econ&oacute;mico ilegal desde 1980, el a&ntilde;o en que accedi&oacute; al cargo. Est&aacute; a&uacute;n por ver &ndash;todo apunta a que, en todo caso, se ver&aacute; muy r&aacute;pido&ndash;, si el dinero depositado en cuentas extranjeras no declaradas es la consecuencia de una herencia o es el fruto de un expolio a la sociedad, continuado, realizado en familia y con la ayuda de un partido y un proto-Estado &ndash;algo, por otra parte, no muy original ni exclusivo, si atendemos a los casos B&aacute;rcenas, N&oacute;os, ERE o Ferrovial, que ilustran el funcionamiento &iacute;ntimo del R&eacute;gimen&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias pol&iacute;ticas, sin duda repercutir&aacute;n en un mayor descr&eacute;dito del R&eacute;gimen, seriamente tocado ya. Pero las consecuencias culturales de todo ello son incalculables. Suponen, si no la bancarrota del catalanismo conservador &ndash;que, como les he apuntado brevemente, ha acaparado en 35 + 34 a&ntilde;os la sem&aacute;ntica del t&eacute;rmino&ndash;, s&iacute; una desautorizaci&oacute;n inusitada y de repercusiones severas. 
    </p><p class="article-text">
        Ese catalanismo, hegem&oacute;nico, patriota, sin preocupaci&oacute;n social salvo en crear la cohesi&oacute;n social, antes que en leyes, en bienestar y derechos, en una idea de patria, est&aacute; m&aacute;s herido de lo que puede, siquiera, calcular. No ha supuesto din&aacute;micas &eacute;ticas diferenciadas de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. No ha contradicho la tendencia generaliza, iniciada en 1939 y no contradicha en democracia, de considerar el Estado como un bot&iacute;n de guerra. En su sabidur&iacute;a brutal, cruel y efectiva, Pla habr&iacute;a opinado &ndash;habr&iacute;a seguido opinando, vamos&ndash; que, para ese viaje sin desplazamiento, no eran necesarias alforjas que ya se pose&iacute;an, y que fueron facilitadas en su d&iacute;a por personas a quien &eacute;l deb&iacute;a tanto agradecimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pla-pujol-viaje-parte_129_4704051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Aug 2014 19:03:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pla, Pujol y el viaje a ninguna parte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jordi Pujol,Caso Pujol,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proceso (re)constituyente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/proceso-reconstituyente_129_4844597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La abdicación es una apuesta arriesgada. Pero de un riesgo limitado.  Afecta sólo al vértice del Estado que, por otra parte, tal vez ya esté  en cierta manera amortizado.</p></div><p class="article-text">
        Tradicionalmente, cuando los diarios espa&ntilde;oles lanzan ediciones especiales vespertinas, no es tanto para informar como para cohesionar. A estas jornadas de poca informaci&oacute;n, pero de mucha comunicaci&oacute;n, que surgen cuando el Estado necesita una ayudita, se les podr&iacute;a llamar Apag&oacute;n Informativo. Son uno de los sellos de la Cultura de la Transici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora serv&iacute;an para vertebrar, de arriba abajo, el pensamiento oficial ante un tema urgente. Hoy, a pesar de que ese acopio de medios apuntando hacia la misma l&iacute;nea de investigaci&oacute;n resulte, en verdad, apabullante, tal vez s&oacute;lo sirva para saber cu&aacute;l es el pronunciamiento oficial ante un tema. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo general &ndash;y en lo que es otra caracter&iacute;stica del g&eacute;nero, y de ah&iacute; la palabra &ldquo;apag&oacute;n&rdquo;&ndash;, esa informaci&oacute;n vertida poco tiene que ver con lo que, ante el mismo objeto, informa y se&ntilde;ala la prensa extranjera que, como su nombre indica, no est&aacute; sometida a la cultura local. <em>Exemplum: </em>mientras Rajoy daba el pistoletazo de salida al festival y apuntaba los futuros titulares patrios, <strong>Le Figaro</strong> ya titulaba la cosa en otra l&oacute;gica &ndash;<em>L&rsquo;impopularit&eacute; de Juan Carlos menace la monarchie&ndash;. </em>A los pocos minutos, <strong>The Washigton Post </strong>optaba por un <em>Deeply unpopular Spanish King to Abdicate de throne in favor of son. </em>Son titulares, en fin, poco probables por aqu&iacute; abajo, que apuntan a que, por aqu&iacute; abajo, el periodismo de los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os suele tender, antes que a ser un poder, a ser una regi&oacute;n del poder, esa cosa que, tradicionalmente, no tiende a informar sobre s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia &ndash;la &uacute;nica buena noticia&ndash; es que, si bien esta cultura de Estado sigue siendo hegem&oacute;nica en los medios locales, puede ser hoy deconstruida con cierta facilidad. Eso sucede desde 2011, cuando se produce algo inesperado. Una ruptura cultural, que no ha creado tanto nuevos emisores de informaci&oacute;n como receptores nuevos, personas que, zas, est&aacute;n modulando una nueva cultura, que no cree necesario crear la cohesi&oacute;n social entorno a la cultura/lo que vaya apuntando el Estado, sino entorno de derechos y democracia pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica. Ser&aacute; divertido, en esta edici&oacute;n peri&oacute;dica de Apag&oacute;n Informativo, ver ese enfrentamiento entre los miles y miles peque&ntilde;os <em>Davides</em> emergentes y el Goliat de siempre, que s&oacute;lo sabe describir la realidad a trav&eacute;s de mitos culturales que ya son dif&iacute;ciles de confirmar en la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, por ejemplo, Goliat fue incapaz de explicar el fen&oacute;meno Podemos &ndash;utiliz&oacute; tanto la palabra Venezuela que sorprender&aacute; que la pr&oacute;xima Miss Venezuela no sea, como todo apunta, simpatizante de Podemos&ndash;, o la reacci&oacute;n ciudadana en Barcelona ante lo de Can Vies &ndash;utiliz&oacute; en sus descripciones tanto encapuchado incendiario que cuesta creer que Barcelona no sea una sectorial del KKK&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        No, no est&aacute; fina la Cultura de la Transici&oacute;n. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, a&uacute;n no sabe interpretar el 15M como ruptura cultural &ndash;es decir, como ruptura&ndash;, que ha creado un nuevo sentido com&uacute;n, dejando grogui al antiguo canon de sentido com&uacute;n, que ofrec&iacute;a cotidianamente protecci&oacute;n cultural a las Instituciones. Tal vez a&uacute;n no ha interpretado que el Estado cambi&oacute; absolutamente de forma, sin cambiar de R&eacute;gimen, con la reforma constitucional de 2011, enviando al garete el &uacute;nico pacto amplio de la Transici&oacute;n &ndash;nos dais bienestar y os qued&aacute;is con todo lo dem&aacute;s&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no ha intuido que los casos B&aacute;rcenas, ERE y Ferrovial &ndash;que apuntan a la venta de pol&iacute;ticas por parte de los partidos&ndash;, son un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n. Y, por lo visto, tampoco ha entendido que el caso Urdangarin &ndash;es decir, el caso infanta-, as&iacute; como el fondo de inversiones creado, por Corinna y su novio, con dinero de las extintas cajas, para invertir en Arabia Saud&iacute; &ndash;ese pa&iacute;s que jam&aacute;s ha necesitado un fondo de inversiones&ndash;, son fen&oacute;menos fatales y ya de dif&iacute;cil sometimiento a la propaganda. No intuyen, posiblemente, en su magnitud, el creciente desapego hac&iacute;a el R&eacute;gimen del 78, esa cosa que naci&oacute; cuando la Guerra Fr&iacute;a/Tonny Ronald, y que, como estaba previsto en su dise&ntilde;o, no estaba programado para defender la democracia y la sociedad ante lo que Josep Fontana califica como el  peor proceso de reacci&oacute;n desde el siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        Pero quien tuvo, retuvo. La abdicaci&oacute;n es una gran jugada. Posiblemente parte de la percepci&oacute;n del &uacute;nico tema de discusi&oacute;n posible para la Cultura de la Transici&oacute;n. El territorial. Un nuevo rey entra&ntilde;a la reformulaci&oacute;n del R&eacute;gimen dentro de su misma l&oacute;gica. Supone inaugurar un proceso constituyente vertical, desde arriba, que haga alg&uacute;n cambio y que, fundamentalmente, adopte un federalismo limitado, tanto en sus posibilidades como en su discusi&oacute;n. Supondr&iacute;a un recauchutado del gran tema territorial, en una direcci&oacute;n no s&oacute;lo aceptable, sino rogada por CiU &ndash;en 2012, cuando Mas cay&oacute; de la mula, ya dijo que la monarqu&iacute;a podr&iacute;a ser la soluci&oacute;n al tema catal&aacute;n, se supone que a trav&eacute;s de la figura del conde de Barcelona&ndash;, como para el PNV, que hace d&eacute;cadas que se&ntilde;ala que el anclaje de Euskadi es una soluci&oacute;n a trav&eacute;s de un nexo con el rey de Espa&ntilde;a y se&ntilde;or de Vizcaya.
    </p><p class="article-text">
        La abdicaci&oacute;n es una apuesta arriesgada. Pero de un riesgo limitado. Afecta s&oacute;lo al v&eacute;rtice del Estado que, por otra parte, tal vez ya est&eacute; en cierta manera amortizado. Y ofrece soluci&oacute;n a un tema llamativo &ndash;Catalunya&ndash;, que de los muchos que se est&aacute;n amontonando sobre la chepa del R&eacute;gimen, es el &uacute;nico que aparece a diario en la prensa. Desde 2011, evoluciona un lento, pero imparable proceso deconstituyente. Frente a &eacute;l, un Estado m&aacute;s debilitado de lo que creemos &ndash;al punto de tirar a su jefe de Estado por la ventana a cambio de un poco m&aacute;s de vida&ndash;, mueve por primera vez ficha, y propone un proceso re-constituyente, liderado por &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es la &uacute;ltima opci&oacute;n. Si fracasa &ndash;puede fracasar; si alguna vez pudo fracasar, es ahora&ndash;, la &uacute;ltima ser&iacute;a una rep&uacute;blica &ndash;o varias&ndash; que garantizara a nuestros leg&iacute;timos propietarios el pago de deuda y un volumen de cambios limitado. Los movimientos post15M, que ya han dibujado, frente a lo viejo, lo nuevo, la agenda democr&aacute;tica del siglo XXI &ndash;impago, derechos efectivos, ampliaci&oacute;n de la democracia en lo social, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y territorial, con la efectividad del derecho a la autodeterminaci&oacute;n; intensificaci&oacute;n de la democracia directa, defensa de lo com&uacute;n, creaci&oacute;n de instituciones de autogesti&oacute;n&ndash;, deber&iacute;an empezar a vincular sus descubrimientos de estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os con un republicanismo nuevo y sexi, de manera efectiva y r&aacute;pida. Es preciso que el choque cultural lo sea tambi&eacute;n pol&iacute;tico. Es preciso que, esta vez, el choque exista. O estamos perdidos. Como antes de 2011, &iquest;recuerdan?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/proceso-reconstituyente_129_4844597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2014 18:34:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Proceso (re)constituyente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1898 BIS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bis_129_4936630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El Estado no es consciente de que en ese debate sobre la consulta no sólo el Parlament luchaba por su supervivencia, sino también el propio Estado.</p></div><p class="article-text">
        Desde que los ha habido, todos los momentos de auge y tensi&oacute;n social en Espa&ntilde;a se han traducido en un gran debate territorial. Es m&aacute;s, los periodos sin gran debate territorial de los dos &uacute;ltimos siglos coinciden con aplazamientos &ndash;violentos o no, pero s&iacute; verticales&ndash; de la tensi&oacute;n social y, en general, con una reducci&oacute;n del margen de lo opinable &ndash;<em>exemplum</em>: la Restauraci&oacute;n, el Franquismo, la Restauraci&oacute;n2.0&ndash;. El hecho de que este debate est&eacute; a tutipl&eacute;n, bajo la forma &ndash;por ahora&ndash; del Proc&eacute;s Catal&agrave;, indica que estamos en uno de esos momentos hist&oacute;ricos de auge social. Es decir, de formulaci&oacute;n de la &eacute;poca, de formulaci&oacute;n de la agenda de futuras demandas democr&aacute;ticas, y de posible ruptura. No se puede dar carpetazo a esos momentos meti&eacute;ndolos en la carpeta Windows de anticentralismo/federalismo/cantonalismo &ndash;cuando suced&iacute;an en el siglo XIX&ndash;, o de nacionalismos &ndash;cuando suceden en el siglo XXI&ndash;. Ignoro por qu&eacute; sucede eso pero, en todo caso, el tema territorial es el que acostumbra a ordenar el resto de temas por aqu&iacute; abajo.
    </p><p class="article-text">
        El pasado martes, en el Congreso, se pudo ver un poco todo ello en funcionamiento. Es decir, se pudo ver el esbozo de una &eacute;poca, de la agenda de la nueva &eacute;poca y, posiblemente m&aacute;s a&uacute;n, el fin de una &eacute;poca. Se pudo ver qu&eacute; pide el Parlament de Catalunya, el desglose de ello en diversas sensibilidades &ndash;en ocasiones, contradictorias&ndash;, y c&oacute;mo el tema territorial &ndash;debe de ser, en verdad, muy amplio y potente, y debe de asumir otros temas en &eacute;l, por tanto&ndash;, someti&oacute; a contradicci&oacute;n a todos los que participaron de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ped&iacute;a el Parlament era sencillo como un botijo. Y, por primera vez, se pudo escuchar en toda su peque&ntilde;ez: la cesi&oacute;n excepcional de competencias del Estado para convocar un refer&eacute;ndum no vinculante &ndash;y, qued&oacute; claro, s&oacute;lo uno y una sola vez&ndash;. No ser&iacute;a la primera ocasi&oacute;n que se realiza esa cesi&oacute;n. Verbigracia: gracias a ese mecanismo se cre&oacute; el Benem&eacute;rito Cuerpo Armado de los Mossos. <em>Anyway</em>. Se ofreci&oacute; al Gobierno la posibilidad de, a cambio de esa cesi&oacute;n, pactar la pregunta, la fecha e, incluso, una propuesta de Estado &ndash;en un momento en el que un guardia jurado es Estado, un Estado puede ser cualquier cosa; en el siglo XXI, un Estado ser&aacute; cualquier cosa&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        El Parlament, vamos, ped&iacute;a proseguir con la din&aacute;mica de la Transici&oacute;n. Pactar lo que sea, en las alturas, y con ello canalizar una demanda ciudadana que no tiene por qu&eacute; coincidir con el resultado de ese pacto. En cierta manera, lo que se propon&iacute;a es salvar un R&eacute;gimen &ndash;Mas, la Generalitat, son parte del R&eacute;gimen del 78&ndash;. Duran i Lleida, profesional del R&eacute;gimen, resumi&oacute; el car&aacute;cter dram&aacute;tico de esta demanda no atendida en la frase: &ldquo;Pactemos algo para seguir pactando&rdquo;, todo un SOS dram&aacute;tico, que no fue ni escuchado ni entendido.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, y como sello de que tras el debate territorial confluyen otros debates, la delegaci&oacute;n del Parlament habl&oacute; de la propuesta a trav&eacute;s de diferentes accesos. Turull present&oacute; ese refer&eacute;ndum pactable y reducible, como el l&iacute;mite de la democracia. Rovira habl&oacute; de la independencia desde el patriotismo y como soluci&oacute;n a pol&iacute;ticas postdemocr&aacute;ticas que, por otra parte, ha emitido en el Parlament. Herrera, el discurso m&aacute;s impregnado del vocabulario creado en la sociedad desde 2011, habl&oacute; de  fin de R&eacute;gimen, no habl&oacute; de identidad, y present&oacute; la propuesta como una ampliaci&oacute;n de la democracia que prefiguraba una intensificaci&oacute;n de la democracia directa.
    </p><p class="article-text">
        La recepci&oacute;n de la propuesta tambi&eacute;n fue contradictoria, a pesar de su unidad. Rajoy, Rubalcaba y Rosa D&iacute;ez hablaron desde un R&eacute;gimen que ya no existe. En 2012, con la reforma expr&eacute;s, se mat&oacute; el &uacute;nico pacto amplio de la Transici&oacute;n &ndash;nos dais Bienestar y os qued&aacute;is con todo lo dem&aacute;s&ndash;. O a&uacute;n no han percibido que el R&eacute;gimen del 78, en realidad, es el R&eacute;gimen del 2012, y que tiene serios problemas de legitimidad, o a&uacute;n no han conseguido someter a vocabulario democr&aacute;tico la contrarreforma democr&aacute;tica que han hecho.
    </p><p class="article-text">
        El discurso de Rajoy careci&oacute; de las palabras m&aacute;gicas del discurso democr&aacute;tico de los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os &ndash;libertad o democracia&ndash;. En su lugar, apareci&oacute; Constituci&oacute;n y ley. Lo mismo que Rubalcaba, que ofreci&oacute; como <em>bonus-track</em> el federalismo que el propio PSOE cepill&oacute; en la &uacute;ltima reforma del Estatut. Un federalismo no por todo lo alto, pero s&iacute; pactado en lo alto, sin democracia y libertad en su vocabulario, pero con mucha ley y Constituci&oacute;n, palabras <em>rajoyrubalcabianas</em> que ilustran que el Estado, en su despiste, s&oacute;lo sabe que no est&aacute; por preciosismos. Rosa D&iacute;ez quiz&aacute; fue qui&eacute;n dibuj&oacute; mejor esa escuela de pensamiento tan restrictiva, y, me temo, tan llena de futuro, que no admite como animal de compa&ntilde;&iacute;a ni el refer&eacute;ndum no vinculante pactado en todos sus tramos. A trav&eacute;s de esta frase: &ldquo;En democracia, lo importante no se vota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo contradictorio de esa propuesta territorial es eso. Es una propuesta continuista y, todo lo contrario, rupturista, patriota y, todo lo contrario, c&iacute;vica, postdemocr&aacute;tica y, todo lo contrario, absolutamente democr&aacute;tica. Y su respuesta por parte del Estado tambi&eacute;n es contradictoria: rompe una din&aacute;mica de pacto &ndash;es decir, de reducci&oacute;n e, incluso, desactivaci&oacute;n de propuestas&ndash;, mientras se a&ntilde;ora lo contrario. No es consciente de que en ese debate, no s&oacute;lo el Parlament luchaba por su supervivencia, sino tambi&eacute;n el Estado. No es consciente de que la ruptura la promueve el mismo Estado, al no negociar una propuesta muy negociable. Posiblemente, esa ruptura no se produjo el martes, se produjo en 2012 con la reducci&oacute;n absoluta del marco Democracia. Ese 2012 se puede traducir en lo territorial &ndash;esa cosa rara, que nunca es s&oacute;lo territorial&ndash;, como un 1898. Un profundo cambio de mapa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bis_129_4936630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2014 20:07:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[1898 BIS]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Consulta soberanista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[10 puntos contra Catalunya y España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puntos-catalunya-espana_129_5078428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce03eeec-16b2-4d40-a610-81c7264b9d5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="10 puntos contra Catalunya y España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo apunta a que el pacto en las alturas, de las élites –la esencia de la Cultura de la Transición–, es la opción perseguida por el régimen. Todo apunta a una federación en la que el rey sería el jefe de Estado de varios Estados.</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. </strong>El proceso catal&aacute;n naci&oacute; como una revoluci&oacute;n democr&aacute;tica en 2009, en el municipio de Arenys de Munt, a trav&eacute;s de la primera de una serie de consultas municipales, organizadas sin apoyo de partidos pol&iacute;ticos. Este proceso era absolutamente rupturista. Es decir, consist&iacute;a en la reclamaci&oacute;n de una democracia directa, sin mediaci&oacute;n de partidos, supon&iacute;a la superaci&oacute;n radical, sin intermediarios, del &uacute;nico tema pol&iacute;tico posible en la CT (Cultura de la Transici&oacute;n), el tema territorial, y explicitaba la construcci&oacute;n de pol&iacute;ticas de abajo arriba, a trav&eacute;s del municipio. 
    </p><p class="article-text">
        Por el mismo precio, era un cuestionamiento del concepto unidad nacional, fijado verticalmente en 1874, y renovado con verticalidad, sin cambios ni participaci&oacute;n, en 1939 y 1978. Supon&iacute;a, en fin, la posibilidad de acabar con el tab&uacute; de los temas indiscutibles, problem&aacute;ticos y aparcados desde 1978. Era, en fin, otra agenda de lo posible, distinta a la gubernamental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> En 2012, el Govern de CiU asume, despu&eacute;s de la nutrida manifestaci&oacute;n del 11S, una parte de ese movimiento ciudadano: el proyecto de realizar una consulta sobre la independencia en Catalunya. Lo hace justo despu&eacute;s de haber protagonizado los recortes m&aacute;s radicales en democracia &ndash;y de haberse negado, por cierto, a someterlos a consulta&ndash;, que sellaron el fin del bienestar en Catalunya. Es decir, un Govern desgastado y desautorizado y desprestigiado asumi&oacute; una intensificaci&oacute;n democr&aacute;tica a la vez que participaba en el desmoronamiento de la democracia, materializado en la reforma constitucional expr&eacute;s, votada por CiU.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.</strong> El proceso ciudadano y el gubernamental son diferentes y contradictorios. Eso queda patente en las preguntas que proponen. En los refer&eacute;ndums municipales, organizados por la ciudadan&iacute;a, se opt&oacute; por la pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute; de acuerdo con que Catalunya sea un Estado de derecho, independiente, democr&aacute;tico y social, integrado en la UE?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         La propuesta gubernamental, en contra de esta pregunta n&iacute;tida y directa, es la doble pregunta: &ldquo;&iquest;Quiere que Catalunya sea un Estado? Y, si es as&iacute;, &iquest;quiere que sea independiente?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que en el sur de Europa el Estado democr&aacute;tico, social y de derecho hace agua, la pregunta gubernamental &ndash;de un Gobierno que ha participado activamente en la formulaci&oacute;n posdemocr&aacute;tica del Estado&ndash; no supone una intensificaci&oacute;n democr&aacute;tica, sino que dibuja la instrumentalizaci&oacute;n al uso de una demanda ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.</strong> Una doble pregunta en un refer&eacute;ndum en el que se plantea la secesi&oacute;n es una devaluaci&oacute;n democr&aacute;tica. Consciente. Los promotores de los refer&eacute;ndums de Quebec han se&ntilde;alado ese hecho, mientras que los promotores del refer&eacute;ndum de Escocia han mantenido unas distancias llamativas con la propuesta gubernamental catalana. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es un indicativo de que el refer&eacute;ndum carece, pues, de posibilidades para un rigor, validaci&oacute;n y prestigio internacionales. Carece a&uacute;n m&aacute;s de ello la posibilidad de unas elecciones plebiscitarias, opci&oacute;n sin precedentes democr&aacute;ticos internacionales, apuntada por el Govern ante la eventualidad de que el Gobierno no autorice el refer&eacute;ndum &ndash;la posibilidad m&aacute;s probable si se observa la cultura democr&aacute;tica del Gobierno&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.</strong> La consulta catalana, por tanto, tiene pocas posibilidades de verse realizada. El proyecto gubernamental catal&aacute;n, por tanto, es un producto propagand&iacute;stico para consumo interno. Tiene funciones pol&iacute;ticas internas, la principal de ellas, mantener vivo a un Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        No es una intensificaci&oacute;n de la democracia, es su aplazamiento. Es la apropiaci&oacute;n gubernamental de una iniciativa ciudadana, que ya ha supuesto un &eacute;xito gubernamental: CiU es el primer partido del sur que, tras recortar la democracia, volvi&oacute; a ganar unas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.</strong> Aparte de sus funciones gubernamentales, puede ser que el proceso no exista. Al menos, desde la firma del pacto de gobierno CiU-ERC, en el que se marcaban los tiempos a seguir hasta la consulta, el calendario se ha cumplido precariamente, salvo en sus tramos propagand&iacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        La Generalitat no ha intensificado, o ha sido incapaz de intensificar, iniciativas diplom&aacute;ticas de calado. Al frente de los contactos con UE hay personas de bajo perfil. No consta, de hecho, ning&uacute;n contacto directo con la UE. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con las &ldquo;embajadas&rdquo;. No consta ning&uacute;n contacto de la &ldquo;embajada&rdquo; en Berl&iacute;n con la RFA. Las iniciativas internacionales m&aacute;s llamativas &ndash;ejemplo: una circular de Mas a diversos Gobiernos europeos&ndash; carecen de valor, itinerario y funciones. Son meramente, lo dicho, propagand&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7.</strong> Pero hay otros datos pol&iacute;ticos que indican que no existe el proceso: no ha habido pugna entre el Estado y la Generalitat para rivalizar entre s&iacute; ofreciendo derechos a la ciudadan&iacute;a catalana, como sucede en los contenciosos Escocia-UK, o en el de Quebec-Canad&aacute;. M&aacute;s bien, ambos Gobiernos han recortado derechos ciudadanos en direcciones parecidas. 
    </p><p class="article-text">
        Un Govern virtualmente secesionista no ha defendido a sus ciudadanos frente a los cambios legislativos estructurales que acaban con el bienestar y rebajan la democracia y los derechos, emitidos por el Gobierno Central. De hecho, CiU ha votado en el Congreso el grueso de esos cambios estructurales. 
    </p><p class="article-text">
        Por parte de la Generalitat &ndash;un Gobierno, se supone, secesionista, es decir, rupturista&ndash;, no ha habido la m&aacute;s m&iacute;nima instrumentalizaci&oacute;n del hecho de que el r&eacute;gimen agoniza. As&iacute;, no se ha cuestionado la Monarqu&iacute;a corrupta y acosada por la Justicia y la opini&oacute;n p&uacute;blica, no se ha cuestionado el funcionamiento corrupto de la democracia que, a trav&eacute;s del caso B&aacute;rcenas &ndash;y el caso Palau/Ferrovial&ndash;, ha evidenciado c&oacute;mo los Gobiernos y partidos venden a las empresas sus pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        No se ha denunciado la ausencia de soberan&iacute;a del Gobierno espa&ntilde;ol, sometido a instancias no democr&aacute;ticas, como la troika. Todo eso no ha pasado porque el Govern es parte de ese r&eacute;gimen y de esa cultura. No dispone de otra. Cualquier proceso que lidere, limita con ese r&eacute;gimen y esa cultura, que es la suya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8.</strong> La doble pregunta &ndash;anormal en democracia, y absurda hasta el punto de que a&uacute;n no se conoce el algoritmo que valide el recuento en un hipot&eacute;tico refer&eacute;ndum&ndash;, y la fecha, demasiado lejana para un refer&eacute;ndum del que el Govern ha anunciado que s&oacute;lo se realizar&aacute; bajo autorizaci&oacute;n del Gobierno central, es un indicio de que tanto la pregunta como la fecha son piezas a intercambiar en un deseado pacto intergubernamental. 
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ya ha anunciado su voluntad de una reforma constitucional federal. Informes de FAES orientan sobre la simpat&iacute;a del PP por esa reforma. Es la opci&oacute;n que ha empezado a defender el Grupo Prisa y, recientemente, el Grupo God&oacute;, muy influyente en la formaci&oacute;n de opini&oacute;n en Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        El alto empresariado catal&aacute;n y espa&ntilde;ol, as&iacute; como entidades financieras espa&ntilde;olas y catalanas &ndash;las due&ntilde;as de la deuda de los partidos, que en las &uacute;ltimas semanas han perdonado pagos a UDC y ERC, por ejemplo&ndash;, tambi&eacute;n se ha inclinado por esa opci&oacute;n. Todo apunta a que el pacto en las alturas &ndash;la esencia de la CT&ndash; es la opci&oacute;n perseguida por el r&eacute;gimen. 
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo pacto de &eacute;lites puede volver a aplazar, por generaciones, una democracia real en la pen&iacute;nsula, y ubicar a la ciudadan&iacute;a en esa minor&iacute;a de edad de la que no ha podido salir en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os. Esta opci&oacute;n supondr&aacute;, todo apunta a ello, cambios aparentes y m&iacute;nimos en el r&eacute;gimen, salvo un reforzamiento de roles de la Monarqu&iacute;a &ndash;el sello de lo indiscutible&ndash; en una federaci&oacute;n en la que el rey ser&iacute;a el jefe de Estado de varios Estados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9.</strong> En todo este proceso, el periodismo est&aacute; participando activamente, emitiendo CT. En Catalunya, es com&uacute;n asistir a la defensa informativa de puntos de vista gubernamentales, que avivan, frenan &ndash;modulan, en fin&ndash;, el proceso, a tenor de los intereses coyunturales del Govern. 
    </p><p class="article-text">
        Estos puntos de vista se polarizan con otros en los que se defiende una Constituci&oacute;n &ndash;ese documento definitivamente sobrepasado tras su reforma expr&eacute;s, y que no defiende a la ciudadan&iacute;a de las pol&iacute;ticas contrademocr&aacute;ticas del Gobierno&ndash; como marco legal infranqueable y garant&iacute;a de convivencia en una sociedad precarizada a niveles que, por otra parte, no amenazan ya la convivencia, sino la vivencia, la calidad de vida razonable y m&iacute;nima. 
    </p><p class="article-text">
        El proceso catal&aacute;n, instrumentalizado por el Govern, verificable en el periodismo, pero no en la realidad, suple, en los medios que lo defienden o que lo atacan, la informaci&oacute;n sobre el proceso posdemocr&aacute;tico en el Estado, que est&aacute; acabando con derechos que han costado generaciones de represi&oacute;n. Una contrarreforma democr&aacute;tica voluminosa, sin precedentes, se desarrolla imparable mientras las tertulias &ndash;el gran g&eacute;nero informativo espa&ntilde;ol&ndash; vociferan por la unidad nacional, por el proceso que lidera un Govern, o por otros mitos culturales sobre los que descansa el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10.</strong> El r&eacute;gimen de la Transici&oacute;n s&oacute;lo puede reeditar la Transici&oacute;n. Y eso es lo que est&aacute; haciendo. Posiblemente, el final del proceso catal&aacute;n puede ser el broche de oro formal, la g&eacute;nesis de otra Constituci&oacute;n que selle, a trav&eacute;s de una forma federal de bajo perfil, los cambios que se est&aacute; verbalizando el r&eacute;gimen a s&iacute; mismo: un Estado corporativo &ndash;en el que la empresa es voz determinante&ndash;, sin una separaci&oacute;n n&iacute;tida de poderes &ndash;como est&aacute; quedando patente en los casos judiciales por corrupci&oacute;n que se est&aacute; llevando a cabo&ndash;, sin soberan&iacute;a &ndash;como atestigua la reforma expr&eacute;s y otras leyes estructurales dictadas por instancias for&aacute;neas&ndash;, confesional &ndash;como apunta la ley del aborto&ndash;, autoritario &ndash;como dibuja la Ley de Seguridad Ciudadana&ndash;, con derechos laborales, sociales y personales en retroceso dram&aacute;tico, con una Monarqu&iacute;a blindada &ndash;en lo que es una met&aacute;fora del blindaje de la clase pol&iacute;tica&ndash; y con el tema territorial como &uacute;nico asunto de discusi&oacute;n posible, otra vez. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2011, partes llamativas de la sociedad est&aacute;n en la calle contra todo eso. El proceso catal&aacute;n ha sido la &uacute;nica reclamaci&oacute;n de la calle recogida por un Gobierno, instante preciso en el que dej&oacute; de ser un elemento de ruptura. La ruptura, en Catalunya, es un refer&eacute;ndum con pregunta clara sobre la independencia, y luego una catarata de refer&eacute;ndums para determinar el nuevo Estado &ndash;entre otras cosas, tambi&eacute;n para decidir su posible federaci&oacute;n o no&ndash;. La ruptura, en Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n es una catarata de refer&eacute;ndums. Parece ser que eso no se producir&aacute;. O no se producir&aacute; a trav&eacute;s del proceso catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fe de errores: En la versi&oacute;n inicialmente publicada de este art&iacute;culo, se pod&iacute;a leer este fragmento: 'Lo mismo sucede con las &ldquo;embajadas&rdquo;. A modo de ejemplo, la de Berl&iacute;n est&aacute; dirigida por una sobrina de una consellera, que ni tan siquiera habla alem&aacute;n'. Contrariamente a lo publicado en diversos medios catalanes, que interpret&eacute; como fuentes, la &ldquo;embajadora&rdquo; no es sobrina de ninguna consellera y habla fluidamente alem&aacute;n, si bien sigue sin constar ning&uacute;n contacto oficial con la RFA para un Proceso de Soberan&iacute;a.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puntos-catalunya-espana_129_5078428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jan 2014 19:31:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[10 puntos contra Catalunya y España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia]]></media:keywords>
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