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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lina María Cabezas Rincón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lina_maria_cabezas_rincon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lina María Cabezas Rincón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Venezuela, a la deriva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/venezuela-deriva_1_5005604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7028b156-c225-4f86-8ed8-aa92bb46917c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Venezuela, a la deriva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno no podrá gobernar mucho tiempo haciendo uso de la fuerza y, a su vez, la oposición no podrá ser una auténtica alternativa si no es capaz de superar sus problemas internos</p></div><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles 12 de febrero, Venezuela vivi&oacute; una de las m&aacute;s agitadas y violentas jornadas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las manifestaciones se han prolongado hasta ahora. Durante estas dos &uacute;ltimas semanas ya han muerto 10 personas, se ha producido el bloqueo de calles en las principales ciudades, se han atacado edificios p&uacute;blicos y grupos paramilitares se encuentran en la calle, sin ning&uacute;n tipo de control evidente.
    </p><p class="article-text">
        Para el oficialismo, las protestas responden a un intento de golpe de Estado por parte de la &ldquo;derecha fascista&rdquo; financiada por los Estados Unidos. Su reacci&oacute;n ha sido la represi&oacute;n de los manifestantes a trav&eacute;s de los cuerpos de seguridad del Estado, la censura y amenazas a algunos medios de comunicaci&oacute;n y la orden de expulsi&oacute;n de tres funcionarios de la embajada. Adem&aacute;s, la Fiscal&iacute;a General orden&oacute; la detenci&oacute;n de Leopoldo L&oacute;pez, l&iacute;der opositor acusado de instigaci&oacute;n del delito, da&ntilde;os y asociaci&oacute;n para delinquir.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica situaci&oacute;n que vive el pa&iacute;s &ndash;que posee las mayores reservas petroleras del mundo, seg&uacute;n la <a href="http://www.opec.org/opec_web/en/data_graphs/330.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OPEC&ndash;</a> ha generado diversas reacciones en el contexto internacional. Por un lado, algunos Gobiernos de Am&eacute;rica Latina afines al proyecto bolivariano han mostrado su respaldo al presidente Maduro como, por ejemplo, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Argentina. El resto de los pa&iacute;ses latinoamericanos han manifestado una posici&oacute;n m&aacute;s cauta que se limita a la llamada a la calma y a la resoluci&oacute;n de los conflictos por v&iacute;as institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos ha rechazado las acusaciones del Gobierno venezolano, aunque no ha dado muestras de tener intenciones de intervenir formalmente. La posici&oacute;n m&aacute;s firme la han tenido las organizaciones y organismos internacionales como <a href="https://www.hrw.org/news/2014/02/21/venezuela-violence-against-protesters-journalists" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Human Rights Watch</a> o la <a href="http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2014/017.asp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos</a> (CIDH), que han denunciado la restricci&oacute;n de los derechos y libertades de los manifestantes y detenidos, la censura de los medios de comunicaci&oacute;n nacionales e internacionales (incluidas las redes sociales), el ataque de grupos paramilitares y la persecuci&oacute;n de algunos l&iacute;deres de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la Internacional Socialista ha cuestionado la reacci&oacute;n del Gobierno al manifestar que <a href="http://www.internacionalsocialista.org/viewArticle.cfm?ArticleID=2284&amp;LanguageID=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;nunca la lucha por mayor justicia e igualdad puede lograrse a costa de la negaci&oacute;n de la democracia y la libertad&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo interpretar esta situaci&oacute;n? Las demandas de las movilizaciones del 18F se orientaban, principalmente, al reclamo de soluciones a los problemas de escasez, empobrecimiento e inseguridad que asolan al pa&iacute;s, as&iacute; como al rechazo a las detenciones de estudiantes en las manifestaciones previas. Sin embargo, esta ola de protestas va m&aacute;s all&aacute; de estos reclamos; contiene un cuestionamiento directo al proyecto bolivariano, espec&iacute;ficamente, hacia lo que tal vez es una de sus principales debilidades: la exclusi&oacute;n pol&iacute;tica de una parte importante de la sociedad que no se siente representada ni beneficiada por el socialismo del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        La otra gran debilidad puede verse no tanto en la causa de la convulsi&oacute;n social que hoy emerge con fuerza como en la gesti&oacute;n de dichos conflictos, y es la ausencia del potente liderazgo que ejerc&iacute;a Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as. Ch&aacute;vez pose&iacute;a un capital pol&iacute;tico propio que le permiti&oacute;, adem&aacute;s de poner en marcha su proyecto pol&iacute;tico, revalidar su hegemon&iacute;a de elecci&oacute;n a elecci&oacute;n (ver tabla 1).
    </p><p class="article-text">
        Este es un hecho muy significativo si se tiene en cuenta que, durante sus mandatos, Ch&aacute;vez y su partido, el Movimiento V Rep&uacute;blica refundado en 2008 en el Partido Socialista Unificado de Venezuela, se sometieron en 24 ocasiones a las urnas (cuatro elecciones presidenciales, cuatro legislativas, cinco elecciones a gobernador, tres municipales, una para elegir la Asamblea Nacional Constituyente en 1999 y cinco refer&eacute;ndums, incluido el revocatorio convocado por la oposici&oacute;n en 2004).
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        Resulta obvio decir que Maduro no es Ch&aacute;vez. Pero son resaltables los problemas que est&aacute; generando la excesiva dependencia del proyecto bolivariano de su creador. Muerto Ch&aacute;vez, su heredero, el actual presidente, debe hacer frente a varios dilemas, como, por ejemplo, los problemas internos que afectan a gran parte de la poblaci&oacute;n (la elevada inflaci&oacute;n que alcanza ya el 56% anual, la escasez de productos b&aacute;sicos y una elevada criminalidad).
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Maduro tiene ante s&iacute; el reto de consolidar su liderazgo tanto en el partido como entre las bases chavistas y en el contexto regional. Amparado en la figura de Ch&aacute;vez, le urge cada vez m&aacute;s encontrar su propio estilo de liderazgo, acumular su propio capital pol&iacute;tico y recabar apoyos internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Pero los problemas no son s&oacute;lo para Maduro. La oposici&oacute;n agrupada en la MUD tambi&eacute;n tiene ante s&iacute; varios retos. El primero de ellos &ndash;o al menos, el m&aacute;s urgente&ndash; es dise&ntilde;ar una hoja de ruta que defina la estrategia a seguir tras la ola de movilizaciones. Si contin&uacute;a animando las movilizaciones sociales con el fin de presionar un adelanto electoral (posici&oacute;n liderada por L&oacute;pez y Corina Machado) o si, por el contrario, apuesta por el desgaste gradual del Gobierno que le permita llegar con una buena posici&oacute;n a las pr&oacute;ximas elecciones (posici&oacute;n defendida por Capriles).
    </p><p class="article-text">
        Si optan por la primera opci&oacute;n, corren el riesgo de ser incapaces de conducir pol&iacute;ticamente las manifestaciones, sin poder evitar la deriva violenta de &eacute;stas y sus costos. Si optan por la segunda, la pregunta es: &iquest;c&oacute;mo capitalizar a medio plazo el desgaste gubernamental teniendo en cuenta los problemas internos de la MUD?
    </p><p class="article-text">
        El segundo reto y, tal vez el m&aacute;s importante, es articular un proyecto alternativo al bolivariano, que hasta ahora nadie ha sido capaz de definir. Un proyecto que agregue las demandas de quienes no est&aacute;n de acuerdo con el modelo actual y que ilusione a los sectores que simpatizan con el chavismo, que han visto una mejora en sus condiciones de vida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y que sienten que, tras a&ntilde;os de exclusi&oacute;n, ahora son sujetos pol&iacute;ticos con plenos derechos.
    </p><p class="article-text">
         No hay que olvidar que, pese a los problemas antes mencionados, bajo el mandato de Ch&aacute;vez entre 1999 y 2010 <a href="http://www.marcialpons.es/libros/sistemas-politicos-de-america-latina/9788430958924/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el desempleo urbano descendi&oacute; del 14,5 al 8,4%; la pobreza, del 44% en 2000 al 27% en 2010; y la pobreza extrema, del 23 por ciento al 8,5</a>; <a href="http://www.theguardian.com/news/datablog/2012/oct/04/venezuela-hugo-chavez-election-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PIB por habitantes, pas&oacute; de 4.100 d&oacute;lares a 10.810; y la mortalidad infantil se redujo del 20 por mil al 13 por mil</a> entre 1999 y 2011.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el tercer reto es resolver las divisiones y disputas internas que debilitan a la oposici&oacute;n. La radicalizaci&oacute;n del sector liderado por Leopoldo L&oacute;pez y Mar&iacute;a Corina Machado y el d&eacute;bil liderazgo de Henrique Capriles al frente del sector m&aacute;s moderado presagian una vez m&aacute;s el fracaso de un posible cambio en el equilibrio del poder. La divisi&oacute;n no favorece a ninguno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Venezuela es desde hace unos a&ntilde;os un pa&iacute;s de blancos y negros, en donde los grises no existen. Sea quien sea quien gobierne, tiene ante s&iacute; la necesidad de abrir el espacio a la pluralidad de opiniones y a la divergencia. Ya no es un asunto normativo, del deber ser, es una cuesti&oacute;n estrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Ni el Gobierno va a poder gobernar mucho tiempo haciendo uso de la fuerza, creando enemigos externos, desatendiendo las reclamaciones de la mitad de la sociedad, en medio de un desgaste evidente y un debilitamiento en las urnas (hay que recordar que Maduro gan&oacute; las elecciones con poco m&aacute;s de un punto porcentual de ventaja), ni la oposici&oacute;n podr&aacute; ser una aut&eacute;ntica alternativa si no es capaz de superar sus problemas internos, si no encuentra la forma de responder unida a la coyuntura actual para encontrar salidas democr&aacute;ticas mediante un nuevo proyecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina María Cabezas Rincón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/venezuela-deriva_1_5005604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2014 20:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La protesta social en Iberoamérica: ¿democracias limitadas o ciudadanías activas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/protesta-iberoamerica-democracias-limitadas-ciudadanias_1_5077329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84086184-1104-4d0e-84c9-3e3582ef19ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La protesta social en Iberoamérica: ¿democracias limitadas o ciudadanías activas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según la autora, este marco de análisis parece limitado pues las condiciones han cambiado. Las libertades civiles y los derechos políticos se han generalizado, y los actores, las demandas y los repertorios de la acción colectiva han cambiado</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.eldiario.es/autores/lina_maria_cabezas_rincon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lina Mar&iacute;a Cabezas</a> reflexiona sobre el origen de las protestas latinoamericanas. Dichas protestas se ve&iacute;an hasta ahora como un sustituto de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica convencional, limitada por Estados d&eacute;biles e instituciones poco representativas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina posee un importante historial de protesta pol&iacute;tica y movilizaci&oacute;n social. Durante los reg&iacute;menes dictatoriales de los a&ntilde;os 70 y 80 emergieron diversos movimientos en contra del autoritarismo imperante y reivindicaron demandas concretas. Con la vuelta a la democracia se llev&oacute; a cabo una explosi&oacute;n de reivindicaciones sociales: ind&iacute;genas, mujeres, campesinos, movimientos m&aacute;s o menos organizados, que pusieron de manifiesto la necesidad de incluir nuevos temas &ndash;referidos a viejos problemas&ndash; en la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa y comienzos del nuevo milenio, gran parte de las protestas se centraron en el rechazo de las pol&iacute;ticas neoliberales que se comenzaron a aplicar en la regi&oacute;n como consecuencia del Consenso de Washington, y que ya, a esas alturas, mostraban sus consecuencias (desempleo, ca&iacute;da de los precios agr&iacute;colas y el consecuente deterioro del campo, etc.). 
    </p><p class="article-text">
        Especialmente intensas fueron las protestas en Bolivia y en Ecuador. Durante este periodo, los actores sociales m&aacute;s relevantes fueron los sindicatos, los desocupados, los asalariados y los empleados p&uacute;blicos, que se vieron directamente afectados por las medidas de ajuste presupuestario y la ola de privatizaciones. Estas &uacute;ltimas generaron un fuerte rechazo popular (lo que en ocasiones hizo hacer retroceder a los Gobiernos).
    </p><p class="article-text">
        Justamente esto es lo que analizan Peter Kingstone, Joseph Young y Rebecca Aubrey en su &uacute;ltimo trabajo titulado <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CDYQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fonlinelibrary.wiley.com%2Fdoi%2F10.1111%2Fj.1548-2456.2013.00204.x%2Fabstract&amp;ei=-VvVUpuqAqTu0gXS24Fo&amp;usg=AFQjCNHM0nKxAAH1NP1rZ04y-pu4d4FckA&amp;bvm=bv.59378465,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Resistance to Privatization: Why Protest Movements Succeed and Fail in Latin America&rdquo;</a>. En esta investigaci&oacute;n, los autores demuestran que el &eacute;xito de los movimientos contra las privatizaciones se debi&oacute; no a las variables econ&oacute;micas, sino a la existencia de condiciones, tales como, por ejemplo, la garant&iacute;a de libertades civiles, la restricci&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos y la articulaci&oacute;n pol&iacute;tica de varios sectores a la hora de llevar a cabo las protestas.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, aunque muestran estad&iacute;sticamente que son estas condiciones, y no el contexto econ&oacute;mico, las que condicionaron el &eacute;xito de las protestas latinoamericanas, los autores concluyen que el factor clave en todo este asunto es la representaci&oacute;n pol&iacute;tica: en Estados d&eacute;biles, con instituciones poco representativas, los ciudadanos disconformes buscan v&iacute;as no convencionales para canalizar sus demandas ante la imposibilidad de hacerlo por v&iacute;as m&aacute;s institucionalizadas. En este sentido, la protesta se convierte as&iacute; en un sustituto de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica convencional.
    </p><p class="article-text">
        Estos hallazgos no son nuevos. Desde la perspectiva de la estructura de oportunidades pol&iacute;ticas, la movilizaci&oacute;n de recursos externos y la existencia de condiciones pol&iacute;ticas favorables (como, por ejemplo, el acceso parcial a la participaci&oacute;n, los alineamientos pol&iacute;ticos de los actores y los electorales inestables, la divisi&oacute;n de las &eacute;lites, los aliados, etc.) condicionan (y pueden llegar a determinar) el &eacute;xito de las resistencias. En este sentido, son m&aacute;s importantes las condiciones externas y la relaci&oacute;n entre actores que el agravio mismo que causan las protestas (Tarrow, 1998).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si se piensa en los movimientos sociales actuales o las diversas manifestaciones de la acci&oacute;n colectiva en Am&eacute;rica Latina, este marco de an&aacute;lisis parece limitado debido a los cambios que se han llevado a cabo en torno a la protesta social en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (lo que no implica que las viejas l&oacute;gicas de funcionamiento de la acci&oacute;n colectiva no sigan existiendo). 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, en la regi&oacute;n, la democracia, aunque no consolidada, muestra niveles aceptables de garant&iacute;a de libertades civiles y derechos pol&iacute;ticos (ver Tabla 1); hoy en d&iacute;a existen m&aacute;s espacios de participaci&oacute;n que hace 20 a&ntilde;os (ejemplo de ello es la inclusi&oacute;n de mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana en la mayor&iacute;a de los textos constitucionales, la flexibilizaci&oacute;n de los requisitos para la creaci&oacute;n de partidos o la eliminaci&oacute;n del monopolio de la representaci&oacute;n que ten&iacute;an los partidos). Es m&aacute;s, las &uacute;ltimas grandes movilizaciones se han llevado a cabo en pa&iacute;ses con econom&iacute;as fuertes y democracias institucionalizadas como, por ejemplo, Brasil y Chile.
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        En segundo lugar, tanto los actores, como las demandas y los repertorios de acci&oacute;n colectiva han cambiado. Por una parte, como acertadamente se&ntilde;ala el profesor de la Universidad de Salamanca <a href="https://www.academia.edu/1539703/Protesta_Politica_en_America_Latina_--FP_en_espanol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salvador Mart&iacute; i Puig</a>, la protesta ya no es s&oacute;lo patrimonio de un colectivo espec&iacute;fico, sino que se ha transversalizado. Adem&aacute;s, los grupos que se movilizan poseen identidades menos definidas (las adscripciones de clase o pol&iacute;ticas son m&aacute;s d&eacute;biles que hace apenas unos lustros). 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las demandas son m&aacute;s difusas y m&aacute;s dispersas que en periodos anteriores. En la actualidad, los movimientos de protesta que emergen en un momento espec&iacute;fico (y no s&oacute;lo en Latinoam&eacute;rica) pueden englobar diferentes reclamos a la vez, que van desde mejoras en la prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos hasta el castigo a una clase pol&iacute;tica percibida como corrupta, ineficaz e ineficiente. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, a las tradicionales huelgas o manifestaciones callejeras, se han sumado nuevos repertorios: cacerolazos, piquetes y <em>performances </em>que definen la forma en que los ciudadanos expresan su malestar. Todo ello facilitado por el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as y de las redes sociales (Twitter, Facebook, Flickr, etc.), que permiten que la informaci&oacute;n llegue instant&aacute;neamente a los medios tradicionales de comunicaci&oacute;n de todo el mundo (prensa, radio y televisi&oacute;n), incluso cuando no hay periodistas cubriendo la protesta (emergencia del &ldquo;periodismo ciudadano&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        En el contexto actual, un aspecto que cobra importancia es la forma en que se enmarcan las protestas sociales y el poder de resonancia que alcanzan. Los marcos entendidos como esquemas interpretativos que simplifican y condensan el &ldquo;mundo de fuera&rdquo; permiten dar un sentido al agravio y lo vinculan marcos culturales existentes <a href="http://dev.ulb.ac.be/sciencespo/dossiers_supports/m-s--texte-11.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Snow y Benford, 2000)</a>. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, la protesta encuentra eco m&aacute;s all&aacute; de la jurisdicci&oacute;n en la que tendr&iacute;a que circunscribirse. Si se toma como ejemplo las protestas en Brasil en junio de 2013 (como consecuencia del aumento de la tarifa del transporte p&uacute;blico y que desencadenaron otras muchas manifestaciones de rechazo a problemas diversos como la seguridad, la corrupci&oacute;n o la desigualdad), puede observarse que lo que permiti&oacute; la articulaci&oacute;n de las reclamaciones ciudadanas fue un discurso m&aacute;s amplio que abogaba por una mejora del funcionamiento de la democracia, en un pa&iacute;s a&uacute;n caracterizado por una fuerte desigualdad social y un limitado acceso a los servicios p&uacute;blicos (de calidad) prestados por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responden los Gobiernos ante los desaf&iacute;os lanzados por sus ciudadanos a trav&eacute;s de la protesta social? Algunos dan marcha atr&aacute;s a las medidas objeto de rechazo (como, por ejemplo, Uruguay en 1991, El Salvador en 1999, Bolivia en 2000, o Per&uacute; en 2002). Otros van m&aacute;s all&aacute; y plantean medidas extraordinarias que intentan mejorar aquellos aspectos que son identificados por la ciudadan&iacute;a como problemas (Brasil actualmente). 
    </p><p class="article-text">
        Y otros, simplemente, optan por restringir derechos y libertades en su af&aacute;n por paliar una presunta situaci&oacute;n de riesgo para ellos (Espa&ntilde;a en la actualidad es un ejemplo de manual). Esta &uacute;ltima opci&oacute;n, como bien precisan Kingstone, Young y Aubrey, limita la canalizaci&oacute;n de las demandas por v&iacute;as institucionales y ofrece un elemento m&aacute;s para enmarcar la protesta social a trav&eacute;s de otras v&iacute;as (hace unos d&iacute;as se public&oacute; aqu&iacute; una <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Quieren-ciudadanos-protesten-Escuchenlos_6_198840116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrada</a> a prop&oacute;sito de este punto).
    </p><p class="article-text">
         En este sentido, si el Gobierno de Espa&ntilde;a, con su nuevo Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, pretende limitar las protestas en la calle, mucho me temo que, mientras persista el descontento, no conseguir&aacute; m&aacute;s que activar otras v&iacute;as, alimentar otros canales de resistencia, de protesta&hellip; o de revuelta.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lleva a plantear preguntas en torno al significado de la acci&oacute;n colectiva y de las nuevas din&aacute;micas de los movimientos sociales, no s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina, sino tambi&eacute;n en otras partes del mundo como Espa&ntilde;a hoy en d&iacute;a. &iquest;Son estas protestas un signo de madurez c&iacute;vica de las sociedades o son, por el contrario, una consecuencia de la falta de acceso a espacios de participaci&oacute;n m&aacute;s institucionalizados? &iquest;Son alternativas sustitutivas o son estrategias complementarias de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica convencional? (para el caso espa&ntilde;ol ver este interesante art&iacute;culo del investigador <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teme-manifestante-feroz_6_200939922.html#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sebasti&aacute;n Lavezzolo</a>).<strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lina María Cabezas Rincón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/protesta-iberoamerica-democracias-limitadas-ciudadanias_1_5077329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jan 2014 19:20:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La protesta social en Iberoamérica: ¿democracias limitadas o ciudadanías activas?]]></media:title>
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