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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marcos Criado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marcos_criado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marcos Criado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Homenaje a Carlos Gaviria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/colombia-carlos-gaviria_132_4297762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ser&aacute;n muchas las personas que estos d&iacute;as, como homenaje, podr&aacute;n subir a las redes sociales su foto con Carlos Gaviria. Hace unos meses volv&iacute;a con &eacute;l de un seminario en Bucaramanga y me sorprendi&oacute; la franca cordialidad con la que acced&iacute;a a tomarse una foto con todo aquel que se lo solicitara. &ldquo;El cari&ntilde;o de la gente&rdquo;, me dijo, &ldquo;el cari&ntilde;o de la gente es lo mejor que me ha dejado la pol&iacute;tica&rdquo;, con esa forma tan paisa de agudizar la voz que consegu&iacute;a darle importancia a cualquier cosa que dijera. Con la cantidad de aeropuertos que visitaba a lo largo del a&ntilde;o, deben de ser miles las personas que tienen una foto con Carlos. Y no me cabe duda que ese cari&ntilde;o se har&aacute; notar ahora que falta y que tan necesario es para hacernos compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo no tengo foto. Uno siempre cree que ya habr&aacute; tiempo para eso. Pero luego no lo hay. As&iacute; que ya ves, mi querido Carlos: me toca homenajearte por lo tradicional, pegando una palabrita tras otra con el garrotazo a cuestas y la culpa dolida de una visita que dej&eacute; debiendo. Siempre queda faltando una visita.
    </p><p class="article-text">
        La noche del martes 31 de marzo al mi&eacute;rcoles 1 de abril Carlos Gaviria D&iacute;az, universitario (de los que hace llena esa palabra de contenido), fil&oacute;sofo del derecho, ensayista, conferencista, juez constitucional, pol&iacute;tico por horas y luchador a tiempo completo colombiano, consigui&oacute; morir de muerte natural en Colombia, lo que -habiendo decidido vivir tomando la discrepancia como bandera- no es sino otro logro m&aacute;s que sumar a los m&eacute;ritos de su brillant&iacute;sima carrera.
    </p><p class="article-text">
        Y vino a morirse Don Carlos Gaviria, muy recordado presidente de la primera Corte Constitucional colombiana, justo en el momento en que el contempor&aacute;neo presidente, Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, anda investigado por (presunto bastante) sinverg&uuml;enza multidisciplinar pero en condiciones -(presunto bastante) parece- de abrirle los cajones de la porquer&iacute;a a compa&ntilde;eros igualmente inescrupulosos.
    </p><p class="article-text">
        Parece que el cuerpo de Don Carlos, a fuerza de convivir con su mente, igualmente se volvi&oacute; sabio y apag&oacute; el interruptor en el momento justo para ahorrarle la verg&uuml;enza ajena de una Corte Constitucional arrastrada por el fango, pero tambi&eacute;n para volver a encender en la memoria de los colombianos el recuerdo de un tiempo en el que el pa&iacute;s fue capaz de generar esperanza y de colocar personas prudentes y capaces en, al menos, la Corte Constitucional. La jurisprudencia de la Corte presidida por Carlos Gaviria sigue siendo ejemplo y objeto de estudio para los constitucionalistas. Es una l&aacute;stima que su ejemplo no se mantuviera en las Cortes posteriores.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que se muere Carlos tambi&eacute;n el mismo a&ntilde;o en que se cumplen los 30 a&ntilde;os de la masacre del Palacio de Justicia, o la forma en que el <em>establishment</em> colombiano manej&oacute; el desarrollo de un poder judicial independiente: con la destrucci&oacute;n de los expedientes que involucraban a militares en la violaci&oacute;n de derechos humanos, la muerte de varios de los magistrados y la represi&oacute;n de los testigos. &iquest;C&oacute;mo gestionar&aacute; el poder colombiano ahora la progresiva descomposici&oacute;n de un poder judicial cada vez m&aacute;s genuflexo? Que el ejemplo rebelde de la Corte de Gaviria alcance a ser un faro para cualquier propuesta de reforma del poder judicial en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Muere tambi&eacute;n el pol&iacute;tico, el candidato presidencial alternativo que logr&oacute; una votaci&oacute;n hist&oacute;rica para la izquierda en Colombia, desbancando del segundo lugar al candidato del tradicional Partido Liberal y abriendo el imaginario de la posibilidad de una derrota electoral del <em>establishment</em> colombiano. Las divisiones de la izquierda colombiana y el ataque continuado de la casta period&iacute;stica convirti&oacute; esa posibilidad en un mont&oacute;n de fragmentos. Y merece observarse con detenimiento el hecho de que el hombre que consigui&oacute; la mayor concentraci&oacute;n de voto alternativo al sistema pol&iacute;tico tradicional en Colombia fuera un liberal y un hombre ajeno a ese compadreo familiar que es la pol&iacute;tica en Colombia. Un liberal radicalmente consecuente, claro est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero muere sobre todo la principal voz cr&iacute;tica de Colombia. El hombre que era capaz de defender sus ideas contra cualquier tipo de presi&oacute;n; de repetir sus principios frente a los improperios de la marea de opinadores indocumentados; de dimitir ante un presidente de la Rep&uacute;blica por contradecirle los postulados; de dictar sentencias no solo contra la politiquer&iacute;a, sino contra la mayor&iacute;a de la opini&oacute;n p&uacute;blica de su tiempo. Los periodistas ramplones que dirigen medios o tienen programas en el <em>prime time</em>, los fascistas de alma, los comunistas cacrecos, los politicastros de vocaci&oacute;n y los fabricantes de juguetes de pl&aacute;stico no est&aacute;n hoy de luto.
    </p><p class="article-text">
        El resto, hagan sonar hoy sus cucharillas con un poco m&aacute;s de fuerza contra las paredes de la taza del caf&eacute; con leche. Pongan pa&ntilde;uelos de colores en los cuellos de sus camisas sin corbata. Lean algo de Tom&aacute;s G&oacute;mez, de Evelio Rosero o quiz&aacute; &ldquo;Avicena y la izquierda aristot&eacute;lica&rdquo;. Hagan hoy tortilla de yuca en vez de patatas. Beban whisky del bueno aunque el m&eacute;dico se lo haya prohibido. Coman o cenen en &ldquo;La catedral de Zamora&rdquo;, junto a la Plaza de Chamber&iacute;. Todo ello -y otras muchas cosas que no llegu&eacute; a saber- har&iacute;an sonre&iacute;r a un hombre extraordinario que se nos fue, como siempre, quedando pendiente una visita.
    </p><p class="article-text">
        Queda sin embargo su obra escrita, sus conferencias en internet, la asociaci&oacute;n de constitucionalistas cr&iacute;ticos que presid&iacute;a y su ejemplo indeleble de compromiso. As&iacute; como todas esas fotos que el cari&ntilde;o colgar&aacute; en las redes sociales. El cari&ntilde;o que a Carlos Gaviria D&iacute;az le dej&oacute; la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Descuide maestro, que ya le cuido yo esa mesa donde el franc&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/colombia-carlos-gaviria_132_4297762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2015 08:37:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Homenaje a Carlos Gaviria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fondo de pensiones de los europarlamentarios: más allá de la SICAV]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/fondos-de-pensiones-parlamento-europeo-sicav_132_4773403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La cuestión del fondo de pensiones de los europarlametarios ha provocado una dimisión, pero los elementos oscuros del problema no se acaban aquí.</p><p class="subtitle">El Parlamento ha incurrido en muchas irregularidades de forma y de sustancia.</p><p class="subtitle">Resulta bochornoso que los representantes de la eurocámara no cuestionaran frontalmente el sistema.</p></div><p class="article-text">
        Aunque hasta el momento es la &uacute;nica raz&oacute;n que ha provocado una dimisi&oacute;n, que el fondo de pensiones de los europarlamentarios fuera una SICAV, no es el &uacute;nico problema, ni siquiera el central, dado que todos los fondos de pensiones tienen tratamientos fiscales favorables. Por el contrario, existen otros elementos que ponen en duda tanto la posici&oacute;n adoptada por el Parlamento Europeo al respecto, como el pretendido car&aacute;cter intachable del fondo.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos son los siguientes. Por decisi&oacute;n de la Mesa del Parlamento Europeo de 12 de junio de 1990 se regul&oacute; el r&eacute;gimen voluntario de pensi&oacute;n complementaria de los eurodiputados, disponiendo que la Junta de Cuestores del Parlamento creara un fondo de pensiones. Con este fin se cre&oacute; en noviembre de 1991 una asociaci&oacute;n sin fines de lucro, denominada &ldquo;Fondo de pensiones-Diputados al Parlamento Europeo&rdquo;, conforme al derecho luxemburgu&eacute;s, donde los servicios administrativos del Parlamento tienen su sede.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 1994, este Fondo form&oacute; una SICAV luxemburguesa con el mismo nombre, que se encarga de la gesti&oacute;n de los activos del Fondo y nombra al asesor de inversiones, al depositario, al actuario, a los contables y elige a los auditores externos independientes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, parte de la administraci&oacute;n financiera del Fondo (c&aacute;lculos relativos a las contribuciones y pagos de pensiones, recaudaci&oacute;n de contribuciones y mantenimiento de los expedientes, la lleva a cabo el Servicio de Pensiones de los Funcionarios y de Pensiones y Seguros de los Diputados del Parlamento Europeo.  Las contribuciones al Fondo se efectuaban mensualmente, correspondiendo una tercera parte a los eurodiputados (749 euros en marzo de 1999) y dos terceras partes al Parlamento (1498 euros en la misma fecha), que las pagaba con cargo a la partida presupuestaria 1 0 3 3 . La contribuci&oacute;n de los eurodiputados era detra&iacute;da por el propio Parlamento de los pagos de las dietas para gastos generales (3.314 euros mensuales en 1999). Debe tenerse en cuenta que por aquel entonces los eurodiputados no recib&iacute;an un sueldo del Parlamento europeo, sino de sus propios Estados de origen, y lo que exist&iacute;a era un sistema de dietas en el que los gastos generales eran una suerte de caj&oacute;n de sastre destinado a sufragar los gastos derivados de las actividades parlamentarias de los diputados que no cubrieran las dietas de viaje o de contrataci&oacute;n de asistentes.
    </p><p class="article-text">
        En su Informe Especial  10/98, el Tribunal de Cuentas de las Comunidades Europeas se muestra muy cr&iacute;tico con la indeterminaci&oacute;n de los gastos cubiertos por estas dietas generales, aunque en su Dictamen 5/99, emitido a solicitud del Parlamento europeo, no encuentra obst&aacute;culo en la legislaci&oacute;n vigente para que de ah&iacute; se retuviera la contribuci&oacute;n al Fondo. Sin embargo constata que, aunque &eacute;sta era la pr&aacute;ctica que realizaban los servicios del Parlamento europeo, la reglamentaci&oacute;n no especificaba ni el modo en que deb&iacute;an abonarse al Fondo las contribuciones, ni la forma de recaudar las contribuciones de los diputados. En este mismo Dictamen, el Tribunal se&ntilde;alaba que debe establecerse una base jur&iacute;dica suficiente para el Fondo los antes posible, y que el r&eacute;gimen jur&iacute;dico deber&iacute;a &ldquo;incluir normas claras que permitieran definir las obligaciones y responsabilidades del Parlamento Europeo y de sus afiliados&rdquo; en caso de d&eacute;ficit. Todo ello antes de que se apruebe el estatuto del diputado establecido en el art. 190.5 del Tratado y que no entrar&iacute;a en vigor hasta 2009, estableciendo un r&eacute;gimen estable de remuneraci&oacute;n y pensiones.
    </p><p class="article-text">
        En su Informe Anual sobre el ejercicio 2002, el Tribunal de Cuentas se&ntilde;ala un saldo negativo en el Fondo de 41 millones de euros y reitera los se&ntilde;alamientos realizados en 1999, al igual que en los Informes publicados en 2005, 2006 (cuando ya se hab&iacute;a aprobado el Estatuto de los diputados, aunque no hab&iacute;a entrado en vigor) y 2008. A finales de 2004, el d&eacute;ficit actuarial es de 43,8 millones de euros, ante lo que la Mesa del Parlamento aprueba una serie de medidas, entre las que est&aacute; reconocer la responsabilidad del Parlamento frente al d&eacute;ficit y eliminar la posibilidad de que los participantes pudieran retirar activos en forma de capital antes de la jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2008, el d&eacute;ficit es de 121,84 millones de euros. Por carta de 4 de mayo de 2009 del Presidente de Parlamento pidi&oacute; a los administradores no exponer el Fondo a riesgos de fluctuaci&oacute;n de los tipos de inter&eacute;s y se adoptara una estrategia de inversi&oacute;n prudente. El  d&eacute;ficit se redujo a 84,56 millones de euros a 31 de diciembre de 2009. Como se sabe, el agujero actualmente es de m&aacute;s de 227 millones de euros que pagar&aacute;n los contribuyentes.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos son determinantes por cuanto:
    </p><p class="article-text">
        Frente al comunicado realizado por el servicio de prensa del Parlamento Europeo, es falso que &ldquo;un grupo de eurodiputados&rdquo; creara el Fondo y que en ello &ldquo;participara&rdquo; la Mesa, sino que lo hizo el propio Parlamento Europeo a trav&eacute;s de la Mesa y de la Junta de Cuestores. Consecuentemente, se trata de un acto de un organismo de la Uni&oacute;n Europea que est&aacute; sometido a las reglas de transparencia y de acceso a documentos que rigen con car&aacute;cter general en la UE y el Parlamento tiene la obligaci&oacute;n de poner a disposici&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica toda la informaci&oacute;n relevante. Dentro de esta informaci&oacute;n deber&iacute;a incluirse las inversiones realizadas por la SICAV, el tipo de control y direcci&oacute;n que el Parlamento Europeo realizaba sobre ellas y si las inversiones eran compatibles o no con las observaciones que realizara la Comisi&oacute;n en materia de responsabilidad social de las empresas (2001 y 2002) y desarrollo sostenible (2001).
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n falso que la creaci&oacute;n del Fondo pueda relacionarse con el hecho de que algunos europarlamentarios no tuvieran reg&iacute;menes de jubilaci&oacute;n en sus Estados de origen, porque esta situaci&oacute;n se afront&oacute; mediante las Decisiones de la Mesa del Parlamento Europeo de 4 de noviembre de 1981 y 24 y 25 de mayo de 1982.
    </p><p class="article-text">
        Y es igualmente falso que el agujero del fondo se deba exclusivamente a la crisis financiera, porque al menos desde 2001 existe un d&eacute;ficit actuarial de decenas de millones de euros al que no se puso freno.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la &ldquo;absoluta regularidad jur&iacute;dica&rdquo; invocada por el Parlamento y por los participantes en el Fondo, resulta muy discutible jur&iacute;dicamente que un fondo de pensiones de empleo pueda constituirse regularmente sin aportaci&oacute;n alguna de las retribuciones del trabajador, y s&oacute;lo con aportaciones de unas dietas que est&aacute;n destinadas a sufragar y reembolsar gastos relacionados con la actividad parlamentaria y que, por tanto, dif&iacute;cilmente pueden conceptuarse como &ldquo;remuneraci&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, puesto que el r&eacute;gimen permit&iacute;a retirar una parte de las aportaciones en forma de capital antes de la jubilaci&oacute;n, resulta que las dietas, mediante el lavado m&aacute;gico del Fondo, se convert&iacute;an en dinero para el bolsillo de los europarlamentarios.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta bochornoso que a ning&uacute;n honorable representante se le ocurriera preguntar: &ldquo;Oiga &iquest;c&oacute;mo es eso de que el dinero destinado al funcionamiento de mi oficina me va a pagar la jubilaci&oacute;n?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente al desconocimiento invocado por algunos de los participantes, hay que decir que la entidad gestora creada en 1994 se llama &ldquo;Fondo de pensiones-Diputados al Parlamento Europeo, Sociedad de Inversi&oacute;n de Capital Variable&rdquo;, que resulta veros&iacute;mil pensar que alg&uacute;n documento tendr&iacute;an que firmar los eurodiputados en el que constara el destino de las cantidades que se detra&iacute;an de sus dietas generales y que la estructura del Fondo consta, al menos, en un Dictamen, un Informe Especial y cinco Informes Anuales del Tribunal de Cuentas que, digo yo, ser&aacute;n documentos de obligada lectura para poder ejercer la funci&oacute;n de control asignada a los europaramentarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/fondos-de-pensiones-parlamento-europeo-sicav_132_4773403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2014 18:14:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fondo de pensiones de los europarlamentarios: más allá de la SICAV]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fondos de pensiones,Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que se van de Omelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/elecciones-europeas-izquierda-confluencia_132_4848860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El autor utiliza un relato de Ursula K. Le Guin (incluido en su colecci&oacute;n de relatos &ldquo;<a href="http://www.docemoradas.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Las doce moradas del viento</a>&rdquo;) como met&aacute;fora literaria de lo sucedido tras las elecciones europeas para plantear diferentes escenarios de futuro en la izquierda.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Al final del relato as&iacute; titulado de Ursula K. Le Guin, nadie sabe d&oacute;nde van las personas que, tras contemplar la miseria y el sufrimiento del ni&ntilde;o encerrado en un s&oacute;tano que garantiza la resplandeciente felicidad de Omelas, abandonan la ciudad. Pero todos los que se van de Omelas <em>parecen</em> saber muy bien hacia d&oacute;nde van.
    </p><p class="article-text">
        Sirva esta serena huida como met&aacute;fora literaria de los resultados electorales del 25 de mayo. Me dir&aacute;n que el bipartidismo no es la Fiesta del Verano de Omelas y que un ni&ntilde;o desnutrido y preso es un exceso de patetismo para las miserias del sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. Puede que sea cierto, pero la validez de las im&aacute;genes no radica en su literalidad, sino en su capacidad de mediar nuestra propia confusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre las banalidades y los exabruptos que dijo Felipe Gonz&aacute;lez contra Podemos esta semana (precisamente en la presentaci&oacute;n de un libro que se llama <em>Democracia sin pol&iacute;tica</em> y respaldado por el logo de La Caixa) hay algo que es cierto. Los movimientos sociales no tienen un proyecto estructurado, coherente y plenamente definido, como quiz&aacute; (y s&oacute;lo quiz&aacute;) lo fueron las grandes ideolog&iacute;as del siglo XX. Como los que abandonan Omelas, parece decirnos Felipe Gonz&aacute;lez, los que apostaron por fuerzas abiertas a la influencia del 15M no saben d&oacute;nde van.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que un proyecto de este tipo no lo tiene nadie hoy en d&iacute;a. El bipartidismo <em>finge</em> tener un proyecto que alternativamente apoya una mayor&iacute;a relativa, pero ya hemos comprobado todos que el margen de decisi&oacute;n que los imperativos sist&eacute;micos del poder y la ganancia le deja es cada vez m&aacute;s estrecho. Los partidos de gobierno no van a ninguna parte. Simplemente se quedan en Omelas.
    </p><p class="article-text">
        No queda m&aacute;s remedio que elegir. O se confrontan esos imperativos sist&eacute;micos en busca de mayores espacios de decisi&oacute;n, asumiendo la incertidumbre del cambio, o se aceptan los imperativos. No es una cuesti&oacute;n de voluntarismo, sino la propia din&aacute;mica de la realidad. Cuando has visto al ni&ntilde;o preso y desnutrido sabes que no hay margen de negociaci&oacute;n con los imperativos. Hollande fue con esa intenci&oacute;n a Europa. Ahora tiene un 3% de respaldo popular y al fascismo festejando. Mateo Renzi ha ido con la misma cantinela, y ha vuelto con palmaditas en la espalda.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica ha retornado a su expresi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima, esa que nos enfrenta con la radicalidad de elegir: o se justifica la realidad; o se confronta para transformarla. Para irse de Omelas no hace falta saber exactamente d&oacute;nde se va. Basta con saber lo que resulta inaceptable.
    </p><p class="article-text">
        Pero al tiempo que la pol&iacute;tica ha vuelto a su radicalidad, el escenario ha cambiado. Las elaboraciones pol&iacute;ticas sobre los problemas colectivos ya no se producen de forma exclusiva y concentrada en los partidos, sino que los hace la propia sociedad de forma -claro est&aacute;- fragmentada y diversa. Cada vez existe menos &ldquo;mayor&iacute;a silenciosa&rdquo;, ese ciudadano que conf&iacute;a en la simplificaci&oacute;n de la realidad que le hacen los partidos pol&iacute;ticos, porque cuando llegan los partidos, ya se la ha simplificado la tele, la industria cultural, un <em>tuit</em> o la columna de sus amores, pero tambi&eacute;n porque el activismo que requieren los movimientos sociales de sus <em>voluntarios</em> est&aacute; sustituyendo a la pasividad que exige la maquinaria partidista de sus <em>militantes</em> como forma de involucrarse con la realidad.  
    </p><p class="article-text">
        La apertura de los partidos a la sociedad no es algo que est&eacute; en discusi&oacute;n. Hace ya tiempo que los partidos elaboran sus plataformas electorales mediante la agregaci&oacute;n de demandas y propuestas de <em>lobbies</em> de muy variado cariz que no son susceptibles de una aut&eacute;ntica articulaci&oacute;n coherente y sistem&aacute;tica. Lo que los ciudadanos han puesto en discusi&oacute;n el 25 de mayo ha sido <em>c&oacute;mo</em> se abren los partidos a la sociedad y <em>a qu&eacute;</em> tipo de elaboraciones deben abrirse. No hay <em>Democracia sin pol&iacute;tica</em>, sino m&aacute;s bien un modo y un lugar distinto de la pol&iacute;tica que nos mostr&oacute;, de manera rotunda, el 15M. Otra ciudad por construir fuera de Omelas.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos que se han abierto a la influencia y las ense&ntilde;anzas del 15M tienen, a este respecto, una ventaja objetiva sobre el sistema pol&iacute;tico tradicional. Tienen un diagn&oacute;stico: existe una mayor&iacute;a social, que no pol&iacute;tica, de cambio en Espa&ntilde;a. Y tienen un m&eacute;todo para convocarla y articularla. Este es el temor del bipartidismo. Porque ellos erraron el diagn&oacute;stico y en ambos partidos se est&aacute; cuestionando el m&eacute;todo. La desventaja -claro est&aacute;- sigue siendo la divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los que se van de Omelas, apenas pasan la &uacute;ltima casa iluminada de la ciudad se sumergen en las tinieblas de los campos. A todos los movimientos de cambio nos espera una etapa dolorosa de reconstrucci&oacute;n y confluencia. Es la prueba de nuestra madurez y generosidad que muchos est&aacute;n esperando. Un diagn&oacute;stico y un m&eacute;todo no hacen un proyecto, pero los determinan en mayor medida de lo que pudiera parecer, porque si el m&eacute;todo es la participaci&oacute;n amplia e inclusiva, la propia pr&aacute;ctica del m&eacute;todo genera sus condiciones de posibilidad y de eficacia. Un excesivo af&aacute;n de posicionarse de forma diferenciada dentro de la voluntad de cambio, creo que es un error. La centralidad del proyecto hoy la debe ocupar el m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        La confluencia es posible porque existe una base material de pr&aacute;ctica com&uacute;n. Buena parte de los militantes activos de las fuerzas emergentes de cambio se conocen, discuten, transigen y llegan a acuerdos todos los d&iacute;as en Juventud sin Futuro, en Ecologistas en Acci&oacute;n, en la PAH, en las mareas, en la RSP, etc. Aunque parezca contradictorio, la porosidad de las organizaciones pol&iacute;ticas hacia los movimientos sociales no creo que sea hoy una fuente de conflicto, sino una condici&oacute;n de confluencia. Las palabras de orden hoy deber&iacute;an ser &ldquo;articular&rdquo;, en vez de &ldquo;estructurar&rdquo;, y &ldquo;reconocer&rdquo; antes que &ldquo;definir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es posible tambi&eacute;n porque no hay contradicci&oacute;n entre las fuerzas, sino m&aacute;s bien complementariedad. El objetivo no son los votos de la izquierda, sino los votos del cambio y esos votos no hablan un &uacute;nico lenguaje pol&iacute;tico. Ursula K. Le Guin no nos dice porqu&eacute; se van los que se van de Omelas. Nos dice que permanecen silenciosos uno o dos d&iacute;as, y luego abandonan su hogar.
    </p><p class="article-text">
        Podemos ha conseguido un lenguaje capaz de canalizar el descontento y resultados espectaculares en plazas tradicionales del PSOE. Eso ha provocado que las miradas se vuelvan a IU y se cuestione porqu&eacute; le cuesta tanto interiorizar el m&eacute;todo que nos mostr&oacute; el 15M. Estamos tan acostumbrados a crecer moderadamente que ni nosotros mismos creemos poder liderar un proceso de cambio. Y claro que el cabeza de lista aparece en las fotos del Mundo Obrero desde que yo era ni&ntilde;o. Y por supuesto que la lista se elabor&oacute; teniendo m&aacute;s en cuenta los equilibrios de poder que las urgencias del momento, que la est&eacute;tica es cutre y que muchas veces la imaginaci&oacute;n queda sepultada por el aparato. Pero IU es la formaci&oacute;n que ha hecho un esfuerzo mayor de convergencia en la izquierda espa&ntilde;ola. Est&aacute; claro que no ha sido suficiente. Lo que nadie sabe es cu&aacute;nto puede dejar IU de parecerse a s&iacute; misma sin dejar de convocar a los que siempre estuvieron fuera de Omelas. Podemos casi siempre hizo de la necesidad virtud, pero ahora tiene que estructurarse en &oacute;rganos que publicitar&aacute;n las discrepancias y atender los fatigosos equilibrios internos para los que ni la tele ni las redes sociales son un remedio. Ojal&aacute; el riqu&iacute;simo patrimonio de errores de IU en este terreno les sirva de referencia.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra autora nos dice que los que se van de Omelas lo hacen siempre solos y que cada uno de ellos va hacia el oeste o hacia el norte. Esta vez, no puede ser el caso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/elecciones-europeas-izquierda-confluencia_132_4848860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2014 05:51:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los que se van de Omelas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Participación y solidaridad como ejes estructurales del nuevo constitucionalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/proceso-constituyente-participacion-solidaridad_132_4909113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor apunta, a partir de los principios de solidaridad y máxima participación, diez propuestas sobre las que debería girar la propuesta constituyente en el Estado español.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo incide en el debate sobre los contenidos del proceso constituyente lanzado en estas mismas p&aacute;ginas por Contrapoder: &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/proceso_constituyente_6_246785320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ni inmovilismo ni reforma: &iexcl;proceso constituyente!</a>&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La nueva Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola tendr&aacute; que hacer las cuentas con las dos grandes transformaciones de nuestros d&iacute;as: la fragmentaci&oacute;n del sujeto pol&iacute;tico y de la esfera p&uacute;blica, por una parte; y el surgimiento de un espacio internacional de decisi&oacute;n e interdependencia, por otra. Las consecuencias m&aacute;s determinantes de estas dos transformaciones son la crisis de las instancias tradicionales de mediaci&oacute;n pol&iacute;tica, la p&eacute;rdida de centralidad del Estado como espacio de integraci&oacute;n y articulaci&oacute;n de los intereses, y la autonom&iacute;a del poder respecto a los electores, provocando todo ello una creciente desafecci&oacute;n ciudadana hacia la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la aspiraci&oacute;n de toda constituci&oacute;n democr&aacute;tica no puede ser otra que integrar a los ciudadanos en los procesos decisorios y responsabilizarles de su resultado. Es decir: crear una comunidad pol&iacute;tica. La sociedad espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea es precisamente lo contrario de una comunidad pol&iacute;tica: sus caracter&iacute;sticas son la separaci&oacute;n, la soledad, la fractura. Resulta casi imposible concebir la posibilidad de un proyecto com&uacute;n en estas condiciones. Sin embargo, la respuesta social a la gesti&oacute;n de la crisis supone, de un lado, una cierta rearticulaci&oacute;n de la sociedad sobre la pr&aacute;ctica de la solidaridad; y, de otro, una repolitizaci&oacute;n de los ciudadanos sobre la base de demandas concretas y no de grandes proyectos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La misi&oacute;n principal de la nueva constituci&oacute;n consiste en frenar los procesos de descomposici&oacute;n social y potenciar los procesos en curso que son funcionales a la creaci&oacute;n de esa comunidad pol&iacute;tica. Ser&aacute;, en todo caso, una constituci&oacute;n de transici&oacute;n, destinada a generar la democratizaci&oacute;n necesaria para reconstruir un espacio p&uacute;blico donde sea posible formular proyectos comunes.
    </p><p class="article-text">
        Las recientes experiencias constituyentes muestran que el proceso se desencadena por un vuelco electoral en favor de una opci&oacute;n constituyente o la politizaci&oacute;n de grupos tradicionalmente excluidos que emergen como actores hegem&oacute;nicos. En Espa&ntilde;a, el vuelco electoral todav&iacute;a parece lejano porque, si bien es cierto que se reduce el apoyo electoral de los dos grandes partidos, tres de cada cuatro votos que pierden va a la abstenci&oacute;n y s&oacute;lo uno a las alternativas. En cambio, la din&aacute;mica social muestra la emergencia pol&iacute;tica de un actor m&uacute;ltiple, que carece de un proyecto pol&iacute;tico definido y que rechaza su inserci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de los partidos. Su articulaci&oacute;n pol&iacute;tica se produce a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica de la solidaridad, del voluntariado y de la protesta.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; por ver si ese nuevo actor es capaz de consolidarse y si lo har&aacute; a trav&eacute;s de las din&aacute;micas que hasta el momento ha presentado. En todo caso, no parece que pueda responder unitariamente a lo que tradicionalmente venimos considerando un programa de gobierno, sino que m&aacute;s bien podr&iacute;a articularse en torno a una opci&oacute;n que hiciera de la apertura del proceso constituyente el elemento central de su propuesta. Ello plantea un reto formidable, porque si es cierto que la nueva constituci&oacute;n podr&iacute;a dotar al actor emergente de la unidad y la integraci&oacute;n pol&iacute;ticas de las que carece, al mismo tiempo tendr&aacute; que respetar el car&aacute;cter m&uacute;ltiple, diverso y fluido del movimiento para que pudiera apropiarse de la constituci&oacute;n naciente. La participaci&oacute;n no puede ser un resultado, sino el propio m&eacute;todo constituyente.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;mbitos concretos en los que la participaci&oacute;n deber&iacute;a manifestarse ser&iacute;an los siguientes:
    </p><p class="article-text">
        1. La demanda ciudadana por un sistema electoral que refleje de forma m&aacute;s adecuada las divisiones pol&iacute;ticas de los espa&ntilde;oles es clara. Las reformas deben ser de car&aacute;cter constitucional, ampliando el tama&ntilde;o de las circunscripciones electorales, permitiendo la recuperaci&oacute;n de voto en un colegio nacional residual y eliminando la correcci&oacute;n territorial del sistema a trav&eacute;s de una aut&eacute;ntica c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial.
    </p><p class="article-text">
        2. Deber&iacute;a formularse no s&oacute;lo un derecho de participaci&oacute;n &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo;, sino un derecho de participaci&oacute;n a secas que fuerce y ampare las pr&aacute;cticas experimentales que deber&aacute;n ir desarroll&aacute;ndose en diferentes &aacute;mbitos e instancias hasta dar con el dise&ntilde;o institucional adecuado.
    </p><p class="article-text">
        3. Por otra parte, la sistem&aacute;tica de ordenaci&oacute;n de los derechos debe expresar que &eacute;stos no son exclusivamente l&iacute;mites al poder de la mayor&iacute;a, sino tambi&eacute;n condiciones necesarias para que la mayor&iacute;a se constituya y participe. Por ello, el principio participativo -que es uno de los contenidos que expresamente deben atribuirse a la definici&oacute;n democr&aacute;tica del Estado- debe emerger como un criterio interpretativo del contenido y el alcance de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        4. En estos t&eacute;rminos, los derechos a prestaciones y servicios p&uacute;blicos se revelan no como derechos individuales, sino como garant&iacute;as de intereses colectivos y difusos necesarios para la integraci&oacute;n pol&iacute;tica y social de grupos en riesgo de exclusi&oacute;n, pero tambi&eacute;n para que la comunidad pol&iacute;tica pueda constituirse y funcionar. La solidaridad emerge as&iacute; como uno de los principios constitutivos del Estado, no s&oacute;lo a nivel interterritorial, sino transversal, afectando a la propia interpretaci&oacute;n de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        5. Los mecanismos participativos deben ampliarse mediante la introducci&oacute;n de referendos vinculantes, revocatorios de los cargos p&uacute;blicos electivos, y de la iniciativa popular, eliminando la toma en consideraci&oacute;n de las iniciativas legislativas populares e incorporando derechos nuevos en materias que la realidad ha ido mostrando como fuente de nuevas desigualdades y asimetr&iacute;as. As&iacute;, debe lucharse contra el dominio estrat&eacute;gico de la informaci&oacute;n y del conocimiento a ella asociado, contra la brecha digital, convirtiendo en un bien p&uacute;blico el acceso a y el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as, o la protecci&oacute;n de la persona en los entornos virtuales. Los trabajos adelantados por el ciberactivismo resultan cruciales a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        6. El desarrollo de la democracia participativa exige poner fin al proceso de desmantelamiento de lo local que se est&aacute; impulsando en el sur de Europa por parte de la <em>troika</em>. Lo local no debe incorporarse constitucionalmente simplemente como un &ldquo;nivel&rdquo; administrativo, sino como &ldquo;democracia local&rdquo;, como un &aacute;mbito valioso para el aprendizaje y la pr&aacute;ctica de la democracia en donde es posible experimentar nuevas formas de relaci&oacute;n entre la administraci&oacute;n y el ciudadano. A este respecto conviene no dejar al albur de la voluntad del Estado y de los niveles intermedios la articulaci&oacute;n competencial de lo local, sino incluirlo en el sistema de reparto competencial previendo t&eacute;cnicas de colaboraci&oacute;n para los entes menos poblados.
    </p><p class="article-text">
        7. El tama&ntilde;o y la complejidad del Estado contempor&aacute;neo hacen imposible un monopolio del control de su actividad por parte del poder judicial. Es necesario desarrollar otros mecanismos de control horizontal de los poderes p&uacute;blicos basados en la idea de &ldquo;control social&rdquo;, abriendo la designaci&oacute;n de sus miembros a los movimientos sociales y estableciendo acciones populares colectivas.
    </p><p class="article-text">
        8. Para ello se requiere que se sienten las bases constitucionales para una definici&oacute;n sectorial precisa de los &aacute;mbitos de actividad p&uacute;blica, distinguiendo entre aqu&eacute;llos cuya complejidad t&eacute;cnica requiere un conocimiento especializado de los que pueden y merecen ser controlados por el com&uacute;n, as&iacute; como de protocolos, buenas pr&aacute;cticas y modelos que permitan volcar la actividad p&uacute;blica en documentos accesibles para -e inteligibles por- la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Existe ya un importante conocimiento acumulado a este respecto en la pr&aacute;ctica comparada de las instituciones participativas.
    </p><p class="article-text">
        9. Ser&iacute;a igualmente necesario potenciar decididamente el papel del parlamento en la pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a ante la Uni&oacute;n Europea, no s&oacute;lo mediante aut&eacute;nticas competencias de control sobre la acci&oacute;n exterior del ejecutivo, sino con autorizaciones e intervenciones previas (el modelo alem&aacute;n ofrece un buen campo de reflexi&oacute;n a este respecto). La ratificaci&oacute;n por refer&eacute;ndum de las reformas de los tratados deber&iacute;a ser un requisito constitucionalmente previsto. 
    </p><p class="article-text">
        10. Finalmente, la Constituci&oacute;n tendr&iacute;a que establecer un m&eacute;todo de reforma abierto a la iniciativa popular y cuyo &uacute;nico elemento de rigidez fuera el refer&eacute;ndum aprobatorio, contemplando la convocatoria de una asamblea constituyente como m&eacute;todo de reforma total.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/proceso-constituyente-participacion-solidaridad_132_4909113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2014 18:22:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Participación y solidaridad como ejes estructurales del nuevo constitucionalismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proceso Constituyente,Solidaridad,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el voto en blanco en España: fundamento y efectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/voto-en-blanco-derechos-politicos_132_4928717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor plantea la cuestión del voto en blanco en España, haciendo referencia, en primer lugar, a su caracterización como voto comprometido de disenso y, en segundo término, a los efectos que un hipotético aumento del mismo tendría en el caso español.</p></div><p class="article-text">
        En una <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/voto_en_blanco-derechos_politicos_6_238736164.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrega anterior</a> abordaba la cuesti&oacute;n de qu&eacute; hacer con el voto en blanco por referencia a su regulaci&oacute;n en Colombia y los resultados de sus recientes elecciones legislativas. En este art&iacute;culo pretendo replantear el problema haciendo referencia al caso espa&ntilde;ol, como se solicitaba en algunos de los comentarios hechos a aquella entrega. Para ello me referir&eacute; en primer lugar a la cuesti&oacute;n del m&eacute;rito, es decir, si una opci&oacute;n puramente negativa como la del voto en blanco merece ser representada en democracia, para ver despu&eacute;s qu&eacute; efectos puede tener un aumento del voto en blanco en el sistema electoral espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Si en otros momentos hist&oacute;ricos el voto en blanco se ha podido identificar con el voto de la indiferencia hacia la pol&iacute;tica o de la equidistancia frente a las fuerzas pol&iacute;ticas, hoy cada vez parece m&aacute;s aceptado que es el voto del disenso, de la protesta frente al sistema pol&iacute;tico existente. No es un voto &ldquo;pasota&rdquo;, sino comprometido, pero sin proyecto o, al menos, sin un proyecto p&uacute;blico que se someta a discusi&oacute;n. El voto en blanco renuncia a producir gobierno, a &ldquo;conquistar el poder&rdquo;. Su &uacute;nico objetivo expreso es deslegitimar lo existente. Esta pura negatividad que est&aacute; detr&aacute;s de la l&oacute;gica del voto en blanco hace que, si bien su radicalidad resulte idealmente coherente con la democracia a secas, sea absolutamente incompatible con su forma actual de democracia representativa o de &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        Si concebimos la democracia no como un estado, sino como un proceso de democratizaci&oacute;n paulatina tanto de las instituciones como de las propias estructuras econ&oacute;micas y sociales, entonces la deslegitimaci&oacute;n social de lo existente es un paso necesario de todo avance democr&aacute;tico. En este orden de ideas, aunque el voto en blanco es incapaz de producir gobierno, s&iacute; podr&iacute;a influir en el estado de opini&oacute;n favorable al cambio, pero con el peligro de que no le dota de ninguna direcci&oacute;n precisa. Ello puede resultar funcional a los intentos contempor&aacute;neos de configuraci&oacute;n te&oacute;rica y pol&iacute;tica del rechazo mediante movimientos sociales que expresamente renuncian a la &ldquo;conquista del poder&rdquo; como medio de transformaci&oacute;n, para situarse fuera de los mecanismos del sistema entendiendo que es el espacio adecuado de transformaci&oacute;n de las relaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar los efectos destructivos que pudiera tener un voto masivo en blanco, las soluciones pueden ser dos: no asignarle ning&uacute;n efecto institucional directo, como es el caso espa&ntilde;ol, en cuyo caso las reflexiones que pudiera motivar un aumento significativo del voto en blanco estar&iacute;an necesariamente mediadas por el sistema pol&iacute;tico contra el que se vota, que probablemente aceptar&iacute;a la necesidad de un cambio, pero limitado a lo estructuralmente asumible por el sistema; o bien prever directamente esos efectos asumibles, como ocurre en Colombia. De esta suerte, mi elecci&oacute;n radical de no ser representado acabar&iacute;a, parad&oacute;jicamente, en la representaci&oacute;n obligatoria de mi voluntad por lo que, en sus consecuencias inmediatas, el voto en blanco se mueve entre la irrelevancia y la interpretaci&oacute;n oportunista.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los efectos concretos que los votos en blanco tendr&iacute;an en el sistema electoral espa&ntilde;ol, el m&aacute;s repetido consiste en que, computando como &ldquo;votos v&aacute;lidos&rdquo; y disminuyendo la cantidad de votos a repartir entre las listas, dificultar&iacute;a la superaci&oacute;n del umbral electoral por parte de los partidos minoritarios, favoreciendo as&iacute; el bipartidismo. Puesto que el umbral electoral var&iacute;a entre tipos de elecciones y se aplica en las circunscripciones electorales, habr&aacute; que analizar este efecto de forma separada en las distintas elecciones y en cada circunscripci&oacute;n, lo que supera con mucho el espacio de este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos generales, y centr&aacute;ndonos s&oacute;lo en dos tipos de elecciones, podemos decir que la media de municipios en los que el umbral electoral del 5% ha tenido efectos desde las elecciones de 1979 ha sido del 1,8%, si bien ha aumentado desde el 1,2% de las primeras elecciones hasta el 3,2% de las &uacute;ltimas. El porcentaje medio de votos obtenido por el partido m&aacute;s peque&ntilde;o representado en los ayuntamientos es bastante alto, del 24,8%, lo que se debe a la cantidad relativamente baja de listas que se presentan, mientras que el porcentaje medio de votos del mayor partido que queda sin representaci&oacute;n es muy bajo, del 1,7%, siendo el m&aacute;s alto el de las elecciones de 2007, que lleg&oacute; al 2,7%.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las elecciones generales, el umbral del 3% de los votos v&aacute;lidos no es operativo, toda vez que ning&uacute;n partido que qued&oacute; fuera del reparto de esca&ntilde;os por obra del umbral hubiera obtenido representaci&oacute;n de no haber existido &eacute;ste. Baste como ejemplo que en las elecciones de 2011 el porcentaje m&aacute;s bajo de votos en una circunscripci&oacute;n para conseguir representaci&oacute;n fue del 5,92%, por el que UPyD consigui&oacute; el &uacute;ltimo esca&ntilde;o en juego en Valencia. IU no consigui&oacute; diputado en C&oacute;rdoba en 2011 con un 9,82% de los votos v&aacute;lidos, pero s&iacute; en M&aacute;laga con un 9,02%.
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo a este &uacute;ltimo dato, cabe tambi&eacute;n preguntarse por el efecto que, superado el umbral, podr&iacute;a tener el voto en blanco en el reparto de esca&ntilde;os. Como se ha se&ntilde;alado reiteradamente, para las elecciones generales el tama&ntilde;o de las circunscripciones en Espa&ntilde;a hace que un mismo sistema electoral se comporte como tendencialmente mayoritario en las circunscripciones peque&ntilde;as, moderadamente proporcional en las medianas y tendencialmente proporcional en las grandes, de suerte que para que pueda obtener representaci&oacute;n un tercer partido hace falta que se elijan entre 5 y 6 diputados (con las excepciones de Lleida, que reparti&oacute; 4 diputados entre 3 partidos en 2008 y 2011, y Araba, que reparti&oacute; 4 diputados entre 3 partidos en 2008 y entre 4 en 2011), y para que lo haga un cuarto, se deben elegir entre 7 y 8 diputados. De esta suerte, el voto en blanco tiende a ser irrelevante en las circunscripciones peque&ntilde;as, en las que hay que rondar el 20% de los votos para tener representaci&oacute;n, aunque s&iacute; puede tener efecto en circunscripciones en las que se puede conseguir un diputado con un porcentaje relativamente peque&ntilde;o de los votos, como Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la proyecci&oacute;n de futuro, diversos estudios se&ntilde;alan que, frente a la etapa anterior de consolidaci&oacute;n del bipartidismo, desde 2004 se observa en las elecciones generales una tendencia a la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de votos de los dos partidos mayoritarios en beneficio de la desafecci&oacute;n (entendiendo por tal la suma del voto en blanco y de la abstenci&oacute;n) y, en menor medida, de las alternativas (seg&uacute;n la intenci&oacute;n de voto en julio de 2013, con todas las reservas pertinentes, s&oacute;lo entre 1 de cada 3 y 1 de cada 4 votos que pierde el bipartidismo ir&iacute;a a las alternativas). No he encontrado proyecciones sobre los efectos de un crecimiento significativo del voto en blanco, con lo que cualquier afirmaci&oacute;n resultar&iacute;a aventurada. Pero el hecho de que en estos estudios el voto en blanco se compute conjuntamente con la abstenci&oacute;n electoral, en la que es imposible distinguir la protesta de la abulia y la pereza -lo que vuelve discutible concebirla como &ldquo;desafecci&oacute;n&rdquo; cuando es enormemente funcional a la reproducci&oacute;n del sistema mediante alternancias nominales sin cambios de rumbo- da idea de lo lejos que est&aacute; el voto en blanco en Espa&ntilde;a de convertirse en una opci&oacute;n con voz propia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/voto-en-blanco-derechos-politicos_132_4928717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Apr 2014 18:57:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre el voto en blanco en España: fundamento y efectos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Votaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El voto en blanco: ¿un nuevo actor político?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/voto-en-blanco-derechos-politicos_132_4982933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor plantea, al hilo del caso colombiano, el dilema sobre cómo tomarse en serio el voto en blanco en los sistemas políticos.</p></div><p class="article-text">
        En noviembre saltaron todas las alarmas. Seg&uacute;n las encuestas de intenci&oacute;n de voto para las elecciones legislativas colombianas que se celebraron el 9 de marzo pasado, el voto en blanco alcanzaba entre el 23% y el 30% de preferencia y amenazaba con convertirse en la primera opci&oacute;n pol&iacute;tica de los colombianos. Todos los candidatos se apresuraron a introducir en sus argumentarios de campa&ntilde;a referencias al peligro del voto en blanco; los columnistas se esforzaron en mostrar que s&iacute; hab&iacute;a pol&iacute;ticos honestos y capaces por los que votar; y el diario <em>El Espectador</em> no se anduvo por las ramas: a mediados de enero, cuando alguno de los comit&eacute;s promotores del voto en blanco comenzaba a tener espacio en los medios, public&oacute; que las mism&iacute;simas Farc propon&iacute;an el voto en blanco, aunque de la transcripci&oacute;n literal de las declaraciones en el cuerpo de la noticia no se desprend&iacute;a llamamiento alguno que justificara tal titular.
    </p><p class="article-text">
        Una cuesti&oacute;n que cobra relevancia en esta &eacute;poca de indignaci&oacute;n es la de c&oacute;mo expresar el puro disenso. Las elecciones no son un mecanismo v&aacute;lido en tanto que s&oacute;lo permiten expresarlo mediante el apoyo a una propuesta concreta de cambio, que ser&aacute; la que obtenga -si es el caso- la legitimidad social y la fuerza electoral necesarias para realizarse en la pr&aacute;ctica. No hay vac&iacute;os en pol&iacute;tica. Sin embargo, creo que hoy en d&iacute;a hay muchos electores deseosos de deslegitimar de forma contundente a las elites pol&iacute;ticas y promover cambios dr&aacute;sticos en el sistema pol&iacute;tico e institucional, pero a los que no convencen las opciones que se muestran como alternativas o que necesitan confrontarlas con otras propuestas de cambio en un debate nacional abierto. &iquest;C&oacute;mo pueden estos electores moderados deslegitimar lo existente y forzar el debate sobre el cambio? &iquest;C&oacute;mo puede un elector castigar al sistema pol&iacute;tico sin legitimar al mismo tiempo una composici&oacute;n distinta del mismo?
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n electoral de la indignaci&oacute;n ha sido el &ldquo;voto bronca&rdquo;, que en las elecciones legislativas argentinas de octubre de 2001 llev&oacute; los votos blancos y nulos al 22%, cuando en las elecciones anteriores hab&iacute;a sido inferior al 4,5%, restando a los partidos 4,4 millones de votos. Sin embargo, en Argentina fue el voto conscientemente anulado, y no el voto en blanco, el que obtuvo un crecimiento m&aacute;s espectacular.
    </p><p class="article-text">
        En Colombia el voto en blanco se configura como una aut&eacute;ntica opci&oacute;n con efectos jur&iacute;dicos propios. En la Sentencia C-490 de 2011, que juzgaba la constitucionalidad de la Ley 1475 de 2011, conocida como &ldquo;Reforma pol&iacute;tica&rdquo;, la Corte Constitucional declar&oacute; que el voto en blanco es &ldquo;<em>una valiosa expresi&oacute;n del disenso con efectos pol&iacute;ticos a trav&eacute;s del cual se promueve la protecci&oacute;n de la libertad del elector y como consecuencia de este reconocimiento la misma Constituci&oacute;n le adscribe una incidencia decisiva en procesos electorales</em>&rdquo;. El par&aacute;grafo 1&ordm; del art. 258 de la Constituci&oacute;n colombiana, introducido en 2009, obliga a repetir por una sola vez cualesquiera elecciones, salvo la segunda vuelta presidencial, &ldquo;<em>cuando del total de votos v&aacute;lidos, los votos en blanco constituyan la mayor&iacute;a</em>&rdquo;, lo que fue interpretado por la Corte como al menos un voto m&aacute;s de la mitad de los votos v&aacute;lidos, declarando inconstitucional el art&iacute;culo de la Reforma pol&iacute;tica seg&uacute;n el cual bastaba que el voto en blanco hubiera obtenido m&aacute;s sufragios que la lista m&aacute;s votada. En las nuevas elecciones, si son a cargos unipersonales no podr&aacute;n presentarse los mismos candidatos, mientras que si son a corporaciones p&uacute;blicas, se excluyen las listas que no hubieran superado la barrera electoral.
    </p><p class="article-text">
        Para ello se habilita una casilla en la papeleta electoral (conocida como el &ldquo;tarjet&oacute;n&rdquo;) que debe ser marcada, de suerte que se distingue entre votos en blanco y votos no marcados, no computando estos &uacute;ltimos para la repetici&oacute;n de las elecciones, y se permite la inscripci&oacute;n de partidos y agrupaciones de electores promotores del voto en blanco con igualdad de acceso a la propaganda y la financiaci&oacute;n que aquellos que presenten listas, en cuyo caso se crear&iacute;an casillas propias de voto en blanco para cada grupo promotor a efectos de computar los votos que dar&aacute;n derecho a la financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Ninguno de los promotores del voto en blanco ha conseguido en Colombia las 50.000 firmas necesarias para la inscripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que el colombiano es el primer sistema que se ha tomado en serio el voto en blanco, pero la soluci&oacute;n adoptada es discutible. Si el voto en blanco se considera una opci&oacute;n pol&iacute;tica &ldquo;valiosa&rdquo; que merece producir efectos, habr&aacute; que hacerlo en igualdad de condiciones con el resto de electores, es decir, asign&aacute;ndole los esca&ntilde;os que le correspondan, que permanecer&iacute;an vac&iacute;os como s&iacute;mbolo del descontento ciudadano, y no atribuy&eacute;ndole un &uacute;nico efecto excepcional como es la repetici&oacute;n de las elecciones. En el caso de las elecciones unipersonales, la prohibici&oacute;n de presentar los mismos candidatos a las nuevas elecciones supone un castigo a la elite pol&iacute;tica que es coherente con la idea de voto protesta, pero en el caso de las elecciones a &oacute;rganos colectivos, la repetici&oacute;n de las elecciones tendr&iacute;a el efecto parad&oacute;jico de reforzar a los partidos contra los que se protesta. Ello es as&iacute; porque es previsible que, de obtener el voto en blanco m&aacute;s de la mitad de los sufragios, ser&iacute;an pocos los partidos que sobrepasar&iacute;an el umbral electoral. &Eacute;stos podr&iacute;an volver a presentar sus listas a las nuevas elecciones, en las que no participar&iacute;an las minor&iacute;as, por lo que su porcentaje de votos ser&iacute;a superior al obtenido en la elecci&oacute;n anulada. El voto protesta se convierte as&iacute; en un instrumento de reducci&oacute;n y refuerzo del sistema pol&iacute;tico existente.
    </p><p class="article-text">
        La utilizaci&oacute;n del voto en blanco como voto protesta en Colombia se ha producido en las elecciones al Parlamento Andino. En 2010 ya fue la opci&oacute;n m&aacute;s votada, aunque no consigui&oacute; superar la mitad de los votos v&aacute;lidos. En las elecciones del pasado domingo s&iacute; la ha superado, despu&eacute;s de que los partidos que integran la coalici&oacute;n de apoyo al presidente retiraran sus candidaturas y se ejecutara una poderosa campa&ntilde;a publicitar&iacute;a en favor del voto en blanco por buena parte de los l&iacute;deres de opini&oacute;n. Se trataba de impedir la elecci&oacute;n de un &oacute;rgano cuando ya existe acuerdo para que deje de ser de elecci&oacute;n directa, aunque la ley colombiana de reforma del sistema de elecci&oacute;n no ha podido entrar en vigor porque est&aacute; pendiente del control previo de constitucionalidad. En este caso, el voto en blanco, m&aacute;s que un voto protesta, es un voto de apoyo al poder ejecutivo en sus planes de supresi&oacute;n del Parlamento Andino y de presi&oacute;n sobre la Corte Constitucional para que lo valide.
    </p><p class="article-text">
        Al final el voto en blanco en las elecciones a C&aacute;mara y Senado en Colombia ha quedado en un porcentaje asumible, pero la deslegitimaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico colombiano es patente. A las viejas pr&aacute;cticas del cacicazgo electoral, las dinast&iacute;as pol&iacute;ticas, la compra de votos y la cooptaci&oacute;n de los electos por el crimen organizado, se suma una baj&iacute;sima participaci&oacute;n. Si del raqu&iacute;tico 43,5% de participaci&oacute;n en la elecci&oacute;n del Senado -la C&aacute;mara principal en el sistema colombiano- restamos los votos en blanco, los votos no marcados y los votos nulos (m&aacute;s de un 10% por segunda elecci&oacute;n consecutiva), resulta que s&oacute;lo un 22% de los colombianos con derecho a voto ha votado por alguien en estas elecciones. Algo querr&aacute;n decir los electores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/voto-en-blanco-derechos-politicos_132_4982933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2014 19:29:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El voto en blanco: ¿un nuevo actor político?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Votaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es necesario que los ciudadanos cambiemos de Constitución?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reforma-constitucional-proceso-constituyente-democracia_132_5072592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Para recuperar la soberanía y libertad perdidas, la ciudadanía debe implicarse en un auténtico proceso constituyente.</p></div><p class="article-text">
        El pasado martes 3 de diciembre se celebr&oacute; en el sal&oacute;n de honor de la Universidad de Valencia el acto de constituci&oacute;n de la Mesa Social Pro-constituyente de la Comunidad Valenciana. Como otras muchas acciones que se est&aacute;n dando en diversos lugares de Espa&ntilde;a, la de Valencia supone una reuni&oacute;n de mujeres y hombres dispuestos a sentar las bases de un proceso de cambio constitucional desde abajo, mediante la discusi&oacute;n de temas que no est&aacute;n en la agenda de los medios de comunicaci&oacute;n, ni en la de los grandes partidos ni en la de las corporaciones econ&oacute;micas y burocr&aacute;ticas. Es una llamada a la activaci&oacute;n de ciudadanos y ciudadanas libres que est&eacute;n convencidos de ser soberanos y dispuestos a ejercer el poder que ello conlleva.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, en los corrillos de la celebraci&oacute;n del trig&eacute;simo quinto aniversario de la Constituci&oacute;n de 1978, se hablaba de reforma. Proceso constituyente y reforma constitucional son cosas muy distintas, no s&oacute;lo en cuanto a la extensi&oacute;n y la intensidad del cambio, sino, sobre todo, respecto al papel que juegan los ciudadanos en uno y en otra. La reforma constitucional es un pacto entre v&eacute;rtices burocr&aacute;ticos -esos que hemos o&iacute;do decir que no, que no, que no nos representan, que no- en el que, de llegar a darse el pronunciamiento de los ciudadanos, ser&aacute; sobre un texto ya acordado. Un proceso constituyente requiere la iniciativa y el papel activo de los ciudadanos para poner sobre la mesa los temas de los que no quieren o&iacute;r hablar las elites. Si un objetivo primordial del cambio constitucional en Espa&ntilde;a es poner fin al monopolio de los partidos sobre la iniciativa pol&iacute;tica, abriendo las instituciones a la participaci&oacute;n de las nuevas formas de organizaci&oacute;n ciudadana, una reforma puntual controlada y manejada exclusivamente por los grandes partidos no parece el m&eacute;todo m&aacute;s adecuado. Reducir el estado de partidos no es una reforma de la constituci&oacute;n: es cambiar de constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si la iniciativa ciudadana es siempre saludable, ahora es una necesidad ineludible. El bochorno que nos producen nuestras elites dedicadas al compadreo que les permita mantener el cargo, a la permisividad que les garantice una carrera profesional exitosa, a la obediencia, la adulaci&oacute;n y el robo, no lo van a cambiar ellas si no damos nosotros el paso. No se trata de un deber c&iacute;vico o moral. Se trata de autoconservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Spinoza que el fin del Estado es lograr que el alma y el cuerpo de las personas desempe&ntilde;en sus funciones con seguridad y se sirvan de la raz&oacute;n libre. Es precisamente la seguridad lo que nos est&aacute;n hurtando cuando nos obligan a vivir consumidos por el miedo a perder la casa o el trabajo, cuando nos dicen que nuestra educaci&oacute;n no sirve y que nuestra salud no est&aacute; garantizada. Es la raz&oacute;n libre lo que perdemos cuando nos amenazan con represalias por protestar, cuando nos obligan a ser bestias o aut&oacute;matas porque &ldquo;no hay alternativa&rdquo; o porque somos impotentes frente a los mercados: pensar que no existe otra opci&oacute;n es dejar de pensar. Y adem&aacute;s es falso. La seguridad y la raz&oacute;n libre es lo que recuperamos cuando nos reunimos a discutir qu&eacute; opciones existen, qu&eacute; se debe cambiar y c&oacute;mo podemos hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Como todas las constituciones, la espa&ntilde;ola de 1978 es fruto de sus circunstancias, y si en el momento de su aprobaci&oacute;n se era muy consciente de los errores e insuficiencias motivados por esas circunstancias, la construcci&oacute;n de un relato legitimador de la transici&oacute;n particularmente intenso, llev&oacute; a que las deficiencias se fueran obviando. Hoy se nos presentan de forma abrumadora: no hay garant&iacute;as de los servicios p&uacute;blicos;  la organizaci&oacute;n territorial del estado nunca se constituy&oacute; y se dej&oacute; en manos del acuerdo pol&iacute;tico o, en su defecto, del Tribunal Constitucional; los ciudadanos est&aacute;n completamente ausentes de los procesos decisorios; el poder puede ejercerse en la sombra, sin medios para forzar debates abiertos y transparentes; los &oacute;rganos de control se nombran por los que tienen que ser controlados; el Parlamento es un &oacute;rgano de asentimiento del Poder ejecutivo; un tercio de los votantes sirve para otorgar una mayor&iacute;a aplastante; podemos ser espiados impunemente; los extranjeros son parias acuchillados; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica no se puede controlar y Alemania nos reforma la Constituci&oacute;n cubierta por la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Si aquellas circunstancias explican la Constituci&oacute;n, lo que no pueden es legitimarla 35 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando sus indudables logros se desvanecen y la mayor&iacute;a que entonces no pudimos votarla, asistimos a la transformaci&oacute;n del proyecto de modernizaci&oacute;n en la ganancia de una minor&iacute;a que est&aacute; en posici&oacute;n de rentabilizar la crisis. Lo com&uacute;n, aquello que compart&iacute;amos cuando la Constituci&oacute;n fue aprobada, ya no es nuestro: se est&aacute; subastando en despachos a los que no llegan nuestra voz ni nuestros o&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a pensar que las circunstancias actuales no son las m&aacute;s id&oacute;neas para afrontar un proceso constituyente. Mostrar&iacute;a mucha prudencia y poco conocimiento hist&oacute;rico, porque las constituciones se han hecho siempre en momentos de crisis. Es natural que as&iacute; sea. En las crisis los discursos legitimadores se hacen pedazos y la tozuda realidad emerge sin mediaciones psicol&oacute;gicas. En las crisis el rey siempre est&aacute; desnudo, el poder es incapaz de justificarse a s&iacute; mismo y el miedo al cambio se aten&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos enga&ntilde;emos. La discusi&oacute;n no es si la Constituci&oacute;n debe o no debe cambiarse. La Constituci&oacute;n ya ha sido alterada y lo ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s en el futuro porque la realidad ha desbordado las fronteras de sus arreglos institucionales. La discusi&oacute;n es <em>qui&eacute;n</em> y <em>c&oacute;mo</em> debe cambiar la Constituci&oacute;n. Eso es lo que nos corresponde a los ciudadanos: decidir si queremos que la Constituci&oacute;n nos la cambie de hecho la minor&iacute;a que est&aacute; llamada a interpretarla y aplicarla, consolidando en el tiempo pr&aacute;cticas que son contrarias a su letra y que finalmente se identifican con la &ldquo;constituci&oacute;n&rdquo;; o si queremos ser los protagonistas de un cambio expreso a trav&eacute;s de un proceso constituyente que nos d&eacute; voz frente a los intereses minoritarios pero poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Las dos cosas no son iguales. Para la primera basta con no hacer nada y dejar que las cosas sucedan tal y como lo vienen haciendo. La segunda es un engorro: exige acci&oacute;n, coraje e iniciativa, pero pone en manos de la gente com&uacute;n una importante parcela de poder de la que actualmente carecemos. En la segunda somos ciudadanos. En la primera somos s&uacute;bditos: una masa indeterminada que otorga su consentimiento a decisiones en las que en realidad no participa.
    </p><p class="article-text">
        Estos a&ntilde;os de crisis nos han mostrado que la protesta es necesaria, pero tambi&eacute;n que el poder disfruta de muchos medios para obviarla, minimizarla o reprimirla. S&oacute;lo si nos mostramos dispuestos a intervenir en esos medios mediante un proceso constituyente, nuestra protesta ser&aacute; sentida por el poder como una amenaza. El primer paso para ejercer el poder que nos permita cambiar la aterradora realidad en que vivimos es convencernos de que somos soberanos. Y de que s&oacute;lo siendo soberanos somos libres. Algunos ya han dado el paso. Ya se sienten soberanos. Est&aacute;n comenzando a ser libres. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Criado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/reforma-constitucional-proceso-constituyente-democracia_132_5072592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jan 2014 19:49:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué es necesario que los ciudadanos cambiemos de Constitución?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proceso Constituyente,Democracia,Soberanía]]></media:keywords>
    </item>
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