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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Antón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ricardo_anton/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Antón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Todas somos necesarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/todas-necesarias_132_4442871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b955fc8-e1db-4de1-9f88-a5b5c566c852_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Distintos modelos de abridores."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las próximas semanas nos jugamos la posibilidad de construir de verdad una plataforma ciudadana abierta e inclusiva que pueda suponer una alternativa real de cara a las elecciones para el Ayuntamiento de Bilbao. Veamos si hemos madurado y estamos dispuestas a trabajar desde la diversidad, sumando para multiplicar o si seguimos prefiriendo mantenernos puros pero divididos.</p></div><h3 class="article-text">Una breve genealog&iacute;a para cerrar el a&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        <strong>Una breve genealog&iacute;a para cerrar el a&ntilde;o</strong>2014 ha sido el a&ntilde;o en el que han cristalizado las propuestas de algunos sectores post15M, que pensaban que las posibilidades de consecuci&oacute;n de cambios sustanciales desde la ciudadan&iacute;a y los movimientos sociales estaban tocando techo y que era necesario recurrir a la vieja pol&iacute;tica, a la forma partido, como herramienta para ganar el poder e intervenir desde dentro. As&iacute;, con un primer foco en las europeas pero mirando al Congreso, surgieron el PartidoX y Podemos. A la vez, pensando en los &aacute;mbitos m&aacute;s cercanos de gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica, apareci&oacute; Guanyem.
    </p><p class="article-text">
        Y la realidad es que el escenario pol&iacute;tico se ha tambaleado. Un partido a&uacute;n sin forma del todo definida es la primera fuerza pol&iacute;tica en intenci&oacute;n de voto. De las asambleas en las plazas, de las mareas, de los intentos de parar desahucios, de las denuncias de los casos de corrupci&oacute;n, se ha pasado (sin abandonar lo anterior) a pretender asaltar el cielo o poner las bases para un nuevo municipalismo. Casi sin quererlo, el virus se ha diseminado. Las conversaciones sobre pol&iacute;tica se dan m&aacute;s que nunca de una forma natural e incluso esperanzada en la vida cotidiana. Y el mapa estatal se ha convertido en una red (a&uacute;n bastante) desarticulada y descentralizada de c&iacute;rculos locales y tem&aacute;ticos y de r&eacute;plicas contextualizadas del <em>'modelo ganemos'</em>.
    </p><h3 class="article-text">Prop&oacute;sitos y expectativas para el a&ntilde;o nuevo</h3><p class="article-text">
        <strong>Prop&oacute;sitos y expectativas para el a&ntilde;o nuevo</strong>Ya casi es 2015. Supuestamente el a&ntilde;o de pasar del subid&oacute;n del <em>'s&iacute; se puede'</em> a un potencial lo hemos conseguido, lo estamos haciendo y... &iexcl;&iquest;funciona?! <strong>Un a&ntilde;o en el que veremos si lo importante es el ganar, el c&oacute;mo se gana o el seguir sembrando sin que 'ganar' sea el &uacute;nico horizonte. </strong>Un a&ntilde;o de prop&oacute;sitos y oportunidades de cambio, en el empezamos terminando de afianzar estructuras y estrategias y acabaremos quiz&aacute; teniendo ya que ejercer el gobierno a distintos niveles, cumpliendo esa promesa de <strong>m&aacute;s democracia, m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s apertura y transparencia</strong>, que es el runr&uacute;n de la calle, que da legitimidad y soporte a estos nuevos partidos y movimientos que abanderan el cambio. Sea como sea, seguro que va a ser un a&ntilde;o de muchas ilusiones (y frustraciones), continuas conversaciones y una constante redimensi&oacute;n de expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Y estos espacios de oportunidad tambi&eacute;n se dan en nuestro <em>botxo</em> de manera particular. Bilbao y Euskal Herria en general no fue un lugar donde el 15M tuviese un gran impacto a nivel cuantitativo (aunque su germen si cal&oacute; m&aacute;s de lo que muchos piensan) y la uni&oacute;n entre los movimientos sociales y la pol&iacute;tica de partido no es algo novedoso, ya que aqu&iacute; ambos han ido en gran medida de la mano (por convicci&oacute;n o de manera forzada), atravesados por un sentimiento abertzale, condicionado por una situaci&oacute;n de conflicto y violencia. Aqu&iacute;, la izquierda abertzale sigue ocupando de manera pretendidamente un&iacute;voca, el espacio de la izquierda no institucionalizada m&aacute;s pegada a la calle. La izquierda no abertzale est&aacute; atomizada y desacreditada, a&uacute;n en plena traves&iacute;a del desierto, tras la era Madrazo de sostenimiento y seguidismo de los gobiernos de Ibarretxe y Azkuna. Y el socialismo ha perdido gran parte de su hist&oacute;rica base social en Euskadi, atenazado hasta hace poco por el terrorismo, pero tambi&eacute;n desgastado por un despersonalizado posibilismo y su continuo doble juego.
    </p><h3 class="article-text">Algo se ha estado cociendo</h3><p class="article-text">
        <strong>Algo se ha estado cociendo</strong>De manera imprevista, Podemos (aqu&iacute; Ahal dugu-Podemos) irrumpi&oacute; con mucha fuerza en las europeas tambi&eacute;n en Bilbao (8.344 votos, rozando los 28.000 en toda Bizkaia) y se ha ido articulando a trav&eacute;s de c&iacute;rculos en los barrios. Ha aglutinado a distintos sectores de la poblaci&oacute;n, conformando un Frankenstein a&uacute;n por suerte imprevisible (por mucho que el grupo promotor y el aparato central intenten controlarlo), que veremos si deriva en una prometedora nueva forma pol&iacute;tica o en pos de la eficacia, se va acomodando a viejas rutinas ya conocidas.
    </p><p class="article-text">
        Ya en verano comenz&oacute; a tramarse un Ganemos en Bilbao. Nuestro propio experimento municipalista. Una plataforma ciudadana al estilo Guanyem, de abajo a arriba, horizontal, inclusivo, conectado con los movimientos sociales. Para convocar la primera asamblea abierta a mediados de octubre, lo llamamos Bilbo Irabaziz (m&aacute;s que nada por tener un nombre con el que presentarnos a la gente, sobre todo por inercia, a&ntilde;adiendo una Z al final para acentuar la idea de proceso). Lo fundamental era el irnos conociendo y sumando gente diversa de distintas procedencias.
    </p><p class="article-text">
        Casi al mismo tiempo se presentaba Irabazi-Ganemos Euskadi, una plataforma promovida por Ezker Anitza-IU, Equo y Alternativa Republicana para fomentar la creaci&oacute;n de plataformas ciudadanas en Euskadi para las municipales y para presentarse como coalici&oacute;n de partidos a las forales. Un movimiento desde partidos de izquierda con trayectorias m&aacute;s o menos largas, que han visto c&oacute;mo el escenario cambiaba y han entendido que ellos tambi&eacute;n deb&iacute;an renovarse si quer&iacute;an seguir siendo actores con cierta relevancia.
    </p><h3 class="article-text">Haciendo balance y autocr&iacute;tica para continuar</h3><p class="article-text">
        <strong>Haciendo balance y autocr&iacute;tica para continuar</strong>Podr&iacute;amos decir que la tan ilusionante como quiz&aacute; precipitada posibilidad de articular una plataforma ciudadana municipalista con la que concurrir al Ayuntamiento de Bilbao, por ahora no termina de cuajar, principalmente por dos motivos:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>La existencia de dos marcas similares en nombre</strong> (Bilbo Irabaziz e Irabazi-Ganemos), pero de procedencias y funcionamiento diferentes, con algunos intereses comunes pero otros divergentes, resulta para muchas desconcertante e insostenible. <strong>Si lo que buscamos es sumar, esta confusi&oacute;n de nombres, agentes e intereses, pone trabas desde el inicio al di&aacute;logo con otras. </strong>Esta problem&aacute;tica no se da del mismo modo en otras partes del estado, ya que aqu&iacute; en mayo, las elecciones municipales coinciden con las forales. Y la confluencia que se busca para el Ayuntamiento se convierte en competencia de siglas para la Diputaci&oacute;n; por lo que la simple Z que separa la marca ciudadana y la promovida por algunos partidos, no parece suficiente para el tercero en discordia, un Podemos con una amplia representaci&oacute;n en el germen de Irabaziz como apuesta municipalista, pero que acudir&aacute; con su propia marca a las forales.</li>
                                    <li><strong>La participaci&oacute;n en Bilbo Irabaziz no ha conseguido dar un salto cuantitativo y reunir la masa cr&iacute;tica necesaria para postularse como alternativa real para el cambio. </strong>Desde el inicio la participaci&oacute;n se vio copada por personas con afiliaci&oacute;n a distintos partidos (principalmente de los promotores de Irabazi-Ganemos y de Podemos), siendo minoritaria y menguante la presencia de otros agentes sociales y de ciudadan&iacute;a independiente. Eso ha hecho que no todo el mundo se haya animado a acercarse a esta criatura naciente, por miedo a que se impusiesen intereses de 'aparato' y culturas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica pre-existentes. Y a esto se han sumado algunas desconfianzas y sobrentendidos entre quienes ya se conoc&iacute;an de aventuras anteriores; peque&ntilde;os grandes conflictos, que aunque est&aacute;n gestion&aacute;ndose de forma cordial, desde el deseo de entenderse y no repetir errores del pasado, denotan que falta aire fresco.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Nunca sabremos en qu&eacute; medida la presencia de gente de partidos ha resultado disuasoria para que otras se implicasen en Bilbo Irabaziz o si simplemente estas otras no se han sentido interpeladas por otros factores. Pero el s&iacute;ntoma es claro y preocupante. Y la consecuencia es que en el &uacute;ltimo mes, <strong>lo que en su momento se inici&oacute; tendiendo a converger, ahora ha empezado a funcionar en paralelo</strong>. M&aacute;s que buscar resolver las diferencias para retomar un camino com&uacute;n, parecer&iacute;a que cada uno ha decidido dedicarse a lo suyo, atender sus problem&aacute;ticas particulares... Y ya veremos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Podemos se ha parapetado tras su, por otra parte cierta, necesidad de articulaci&oacute;n interna y ha puesto toda su energ&iacute;a en las elecciones de los Consejos de Ciudadanos Municipales que se est&aacute;n celebrando entre el 26 y las 12:00 del 31 de diciembre. Bilbo Irabaziz ha seguido dando pasos definiendo un manifiesto, un logotipo, poniendo fecha para sus primarias..., sin querer dar demasiada importancia a la p&eacute;rdida por el camino de agentes independientes (y la no suma de otros nuevos). Y gran parte de los agentes independientes implicados al principio hemos ido perdiendo fuelle, desencant&aacute;ndonos o simplemente optando por mantenernos a la espera desde los m&aacute;rgenes, para terminar de decidir si comprometernos en esta supuesta oportunidad de cambio pol&iacute;tico o si seguir con nuestras propias iniciativas (que ya de por si suponen bastante esfuerzo), sin dejarnos arrastrar por la perversa l&oacute;gica electoralista.
    </p><h3 class="article-text">Sumar para multiplicar y proyectarnos al futuro</h3><p class="article-text">
        <strong>Sumar para multiplicar y proyectarnos al futuro</strong>Aunque no sea lo mejor para procesos que se pretenden horizontales, probablemente la llave para desatascar esta situaci&oacute;n la tiene Podemos, que en las pr&oacute;ximas semanas deber&aacute; decantarse y apostar por implicarse en lo que hasta ahora ha sido Bilbo Irabaziz o impulsar una nueva plataforma, que a modo de marca blanca, de manera velada (ya han decidido con concurrir a las municipales con la marca Podemos) est&eacute; al servicio de los intereses del partido. En este sentido, una victoria de la candidatura Pensando Bilbao en las elecciones del Consejo Ciudadano, resultar&iacute;a prometedora para buscar la suma, la confluencia de energ&iacute;as en Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque si de verdad queremos apostar por el cambio, TODAS debemos actuar con sabidur&iacute;a y generosidad, con altura de miras. </strong>Si dejamos de pensar en ganar algunos concejales (en realidad quit&aacute;ndonoslos unos a otros) y nos proponemos alcanzar una masa cr&iacute;tica que abra una verdadera grieta en el Ayuntamiento, tenemos que ser mucho m&aacute;s audaces de lo que lo estamos siendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si lo que hemos detectado como los principales males de nuestro Ayuntamiento, son la falta de apertura y transparencia, la ausencia de canales efectivos de participaci&oacute;n ciudadana, el poco aprecio por la diversidad y la divergencia, y la marketinizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica..., debemos demostrar desde ya que queremos y somos capaces de hacerlo de otra forma. </strong>Porque esta no es una cuesti&oacute;n de si el malestar ciudadano lo capitaliza electoralmente Podemos, Ganemos o quien pueda surgir aprovechando el desconcierto; sino de saber entender que la ciudadan&iacute;a no est&aacute; pidiendo un cambio de caras o de programa, sino un cambio de sistema.
    </p><p class="article-text">
        Por eso debemos dejarnos de prejuicios y soberbias, de peleas por c&oacute;mo nos llamamos y de derrochar energ&iacute;as buscando excusas para distanciarnos desde nuestros matices y diferencias. Al contrario, <strong>pongamos todo nuestro empe&ntilde;o en encontrar un com&uacute;n denominador desde el que construir en plural. </strong>Aprovechar, si, la potencia de lo nuevo, pero saber apreciar tambi&eacute;n las experiencias con las que otros ya llegan hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo as&iacute;, <strong>sabiendo poner en valor la diversidad que ciertamente compone el corpus ciudadano</strong>, tendremos la oportunidad de que se precipite un torrente de conciencia y movilizaci&oacute;n social, que -como ya est&aacute; sucediendo en otros lugares- permita pensar que sumar fuerzas, s&iacute; podr&iacute;a tener un efecto multiplicador, para so&ntilde;ar con una posibilidad de cambio hacia una democracia m&aacute;s inclusiva, abierta y participativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No actuemos buscando falsos consensos,</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>sino dialoguemos intentando entendernos,</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>no defendiendo tanto lo propio,</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>como lo mejor para el conjunto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vayamos lento para llegar lejos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no perdamos el ritmo,</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>que queda mucho por hacer.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Antón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/todas-necesarias_132_4442871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2014 17:47:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todas somos necesarias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Irabazi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una huelga que desencadena una oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/museo-bellas-artes-bilbao-huelga-manpower-group-solutions-precariedad-salarios_132_3907371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Museo de Bellas Artes de Bilbao han organizado una verdadera exposición hiperrealista mostrando sus contratos cual obras de arte del precarismo, el nuevo ismo derivado del neoliberalismo</p></div><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de un mes de huelga en el Museo de Bellas Artes de Bilbao&nbsp;parece que no hay v&iacute;as de soluci&oacute;n del conflicto. Frente a la&nbsp;incapacidad e inmovilismo institucional, las trabajadoras responden&nbsp;con movilizaciones llenas de creatividad &eacute;tica y est&eacute;tica. La mecha ya&nbsp;est&aacute; prendiendo en el Museo Guggenheim. &iquest;Ser&aacute; el momento de que&nbsp;se desencadene una oportunidad de transformaci&oacute;n en com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Las trabajadoras subcontratadas que atienden al p&uacute;blico en el Museo de Bellas Artes de Bilbao&nbsp;llevan m&aacute;s de un mes en huelga reclamando unas condiciones laborales justas. Las 'cuidators' &shy;&nbsp;como acertadamente ha denominado el artista Dario Urzay a estas minusvaloradas trabajadoras&nbsp;del sistema del arte&shy;, s&oacute;lo reclaman algo, que aunque cada vez m&aacute;s, parece un exc&eacute;ntrico lujo,&nbsp;no es m&aacute;s que un simple derecho: una condiciones contractuales laborales menos precarias. Pero&nbsp;al grito de <strong>&iexcl;STOP PRECARIEDAD!</strong> realmente reclaman algo que va mucho m&aacute;s all&aacute;. Reclaman&nbsp;respeto y dignidad. Por eso, su huelga, deber&iacute;a ser nuestra huelga. Porque la dignidad nos la&nbsp;est&aacute;n queriendo arrebatar a todas.
    </p><h3 class="article-text">Si no hay soluci&oacute;n, dimisi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En todo este tiempo no ha habido avances significativos. A la acostumbrada soberbia y&nbsp;manipulaci&oacute;n en la negociaci&oacute;n de las empresas subcontratantes &shy;en este caso Manpower Group&nbsp;Solutions&shy;, que no consideran a las personas empleadas m&aacute;s que meros recursos instrumentales&nbsp;intercambiables; se suma la vergonzante incapacidad e inmovilismo que est&aacute;n demostrando, tanto&nbsp;la direcci&oacute;n de la instituci&oacute;n muse&iacute;stica, como su patronato p&uacute;blico, compuesto por el&nbsp;Ayuntamiento de Bilbao, la Diputaci&oacute;n de Bizkaia y el Gobierno Vasco. Resulta lamentable que&nbsp;Javier Viar, el a&uacute;n director de la pinacoteca y principal gestor responsable en esta situaci&oacute;n, lo m&aacute;s&nbsp;locuaz que se le ocurra decir sea: &ldquo;Se me escapa la raz&oacute;n por la que existe este conflicto&rdquo;... Sea&nbsp;cual sea el motivo por el que tras un mes con el museo que dirige cerrado &shy;sin ofrecer el servicio&nbsp;p&uacute;blico que tiene como misi&oacute;n&shy;, a&uacute;n no se ha enterado, ni ha sabido mediar y aportar soluciones,&nbsp;quiz&aacute; sea ya el momento de pedir responsabilidades y solicitar su dimisi&oacute;n o su cese.
    </p><h3 class="article-text">Una huelga &eacute;tica y est&eacute;tica</h3><p class="article-text">
        Mientras tanto, las huelguistas han sabido representar el conflicto y buscar afectos hacia su&nbsp;causa, para socializarla, para compartirla, para extenderla. Para hacerla, como es, de todas. A la&nbsp;vez que han ido recogiendo miles de firmas que muestran el respaldo ciudadano a sus&nbsp;reclamaciones, han desarrollado numerosas movilizaciones. Han tirado de creatividad,&nbsp;demostrando que la cultura, el arte, lo performativo, sobre todo son veh&iacute;culos de cuestionamiento,&nbsp;de transformaci&oacute;n, de expresi&oacute;n de malestares, de desborde. Son sobre todo esto, mucho m&aacute;s que&nbsp;los bienes de consumo y reclamos tur&iacute;sticos de la sociedad del espect&aacute;culo, que se nos est&aacute;n&nbsp;intentando vender.
    </p><p class="article-text">
        Han organizado una verdadera exposici&oacute;n hiperrealista mostrando sus contratos cual obras de&nbsp;arte del precarismo, el nuevo ismo derivado del neoliberalismo. Han contraprogramado la fatua&nbsp;Noche Blanca bilba&iacute;na con una f&uacute;nebre Noche Negra en la que enterraban a la precariedad. Han&nbsp;desvelado el gran circo que algunos tienen montado con esto de la cultura. O ahora, el pr&oacute;ximo&nbsp;jueves, si el clima no lo impide (o si improbablemente se ha alcanzado antes un acuerdo), piensan&nbsp;montar una playa frente al museo, para lanzar al aire la pregunta de si los responsables de&nbsp;encontrar una soluci&oacute;n &iquest;est&aacute;n ya de vacaciones? Una protesta l&uacute;dica y refrescante, que bien podr&iacute;a&nbsp;retrotraernos a esa consigna 'sesentayochista' de 'Bajo los adoquines est&aacute; la playa'. Una consigna&nbsp;que era un llamamiento a imaginar y a transformar la realidad desde la transformaci&oacute;n de la&nbsp;subjetividad. Algo que, frente a la crisis desvalorizadora que vivimos, es m&aacute;s necesario que nunca.
    </p><h3 class="article-text">Capitalismo Cultural 'Lowcost'</h3><p class="article-text">
        Y la huelga en el Museo de Bellas Artes parece que est&aacute; haciendo encender la mecha de tantas&nbsp;otras posibles. Por ahora parece que ya est&aacute; calando entre las trabajadoras igualmente&nbsp;precarizadas del vecino y multitudinario Museo Guggenheim, emblema del Capitalismo Cultural,&nbsp;grandilocuente en formas y dimensiones y 'lowcost' en derechos laborales (resulta ir&oacute;nicamente&nbsp;dram&aacute;tico que el precio de una entrada, que pagan m&aacute;s de un mill&oacute;n de visitantes al a&ntilde;o, sea&nbsp;bastante superior al sueldo que reciben gu&iacute;as y educadoras por una hora de trabajo). Dos museos&nbsp;que presiden el eje de la reconversi&oacute;n urbana y econ&oacute;mica de Bilbao desde la r&iacute;a, junto a la&nbsp;explanada de lo que fueron los Astilleros Euskalduna, escenario tambi&eacute;n de luchas obreras hace&nbsp;m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Se abre as&iacute; una oportunidad para federar esfuerzos y rememorar luchas, que con sus matices y&nbsp;temporalidades, son en realidad la misma lucha. Una lucha frente a la opresi&oacute;n del capital que&nbsp;opera a su antojo, con la connivencia de las instituciones p&uacute;blicas que deber&iacute;an velar por lo&nbsp;com&uacute;n. Una lucha que ya s&oacute;lo podemos mantener desde la desposesi&oacute;n y la precariedad a la que&nbsp;estamos sometidas; y por tanto, desde la solidaridad y el apoyo mutuo, que fracturen de una vez el&nbsp;estado de las cosas fundamentado en mantenernos separadas.
    </p><h3 class="article-text">Si se hiere a una, se nos hiere a todas</h3><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana pensaba sobre esto mientras visitaba en la Alh&oacute;ndiga la exposici&oacute;n del artista&nbsp;brit&aacute;nico Jeremy Deller, 'El ideal infinitamente variable de lo popular'. Una de las piezas, 'The&nbsp;Battle of Orgreave (An injury to one is an injury to all)', muestra la reconstrucci&oacute;n propuesta por el&nbsp;artista, de la batalla entre polic&iacute;as y mineros que sucedi&oacute; durante la huelga de la miner&iacute;a entre el 84&nbsp;y el 85. Una huelga que deriv&oacute; en una desproporcionada guerra interior, con Margaret Thatcher&nbsp;como mariscal de campo. En el v&iacute;deo&shy;documental, una de las personas responsables de la&nbsp;organizaci&oacute;n les dice a los extras que van a participar (muchos de ellos mineros que vivieron la&nbsp;batalla original): &ldquo;Recordad, es una representaci&oacute;n, no una nueva batalla&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        Aquella batalla la perdieron, la perdimos. Pero quiz&aacute; haya llegado ya el momento... Porque es&nbsp;cierto, como dice el t&iacute;tulo del v&iacute;deo, si se hiere a una, se nos hiere a todas. Y son demasiadas las&nbsp;heridas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ha llegado ya el momento de que se desencadene la posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; pasando? &iexcl;&iexcl;Est&aacute; pasando!!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Antón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/museo-bellas-artes-bilbao-huelga-manpower-group-solutions-precariedad-salarios_132_3907371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jul 2016 11:53:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una huelga que desencadena una oportunidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Huelgas,Precariedad,Salarios,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brindemos por las apasionantes y agotadoras confluencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/brindemos-confluencias-irabazi-bilbao-ibaizabal_132_4302560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A finales de <a href="http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/Todas-necesarias_6_339526066.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2014 publicaba en este mismo medio el texto 'Todas somos necesarias', donde expresaba el deseo, la conveniencia, de sumar energ&iacute;as en una apuesta com&uacute;n por el cambio</a> en las formas de hacer y gestionar la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; ha sido. Con el inicio del a&ntilde;o, en todo el estado se han abierto un mont&oacute;n de procesos de negociaci&oacute;n entre distintas fuerzas pol&iacute;ticas, en todos ellos poniendo por delante el inter&eacute;s de la ciudadan&iacute;a. En este sentido, no hace mucho, Isaac Rosa escrib&iacute;a tambi&eacute;n en eldiario, una brillante columna en la que dec&iacute;a: <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/podemos_ganemos_IU_unidad_popular_6_354924546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Cada vez que un dirigente dice 'unidad popular', Dios mata otro gatito confluyente, y esto ya huele a masacre&rdquo;. </a>Todo proceso de 'nueva pol&iacute;tica' que se precie ha tenido que vivir en sus carnes una de estas negociaciones. Confluir ha sido <em>trending topic</em>. Yo mismo he formado parte activa de uno de esos procesos, <em>ibaiZabal</em>, que para cuando se publique esto, espero haya rematado ya sus flecos, para que de las aguas de la r&iacute;a emerja una nueva (y definitiva) plataforma ciudadana para el Ayuntamiento de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        Y no ha estado mal. Muchas nos hemos visto las caras por primera vez o nos hemos conocido un poco mejor. Hemos discutido pero tambi&eacute;n hemos generado nuevas complicidades. Hemos ejercitado la escucha activa y el tratar de entender al otro (algo a lo que estamos tan poco educadas). Hemos hecho peque&ntilde;os masters pr&aacute;cticos, sobre por ejemplo, c&oacute;mo usar un <em>pad</em> para escribir colectivamente un acuerdo, o sobre las distintas formas de organizar listas y primarias. Ha sido tan apasionante como agotador.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de estos procesos de negociaci&oacute;n y confluencia han sido dispares. Algo que indica que la realidad, en gran medida, m&aacute;s que en base a un gran sistema l&oacute;gico, se organiza de forma contextual, dependiendo de los agentes y circunstancias de cada lugar, y sobre todo en este caso, de su predisposici&oacute;n real para encontrarse. As&iacute;, cuando ha habido voluntad, lo que en muchos casos comenzaban siendo pre-requisitos intocables para la negociaci&oacute;n, en la mayor&iacute;a de los casos han terminado siendo infinitas excepciones que confirman la regla o tesoros m&aacute;s o menos valiosos que poner en juego en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Hayan salido bien o mal, estas negociaciones han tenido valor en si mismas y al menos, en lo que yo he vivido, he visto buenas voluntades, generosidad y sobre todo, inteligencia pol&iacute;tica y responsabilidad c&iacute;vica para entender que lo que de verdad est&aacute; pidiendo la ciudadan&iacute;a, es una forma de hacer pol&iacute;tica al servicio de la gente, de lo p&uacute;blico y lo com&uacute;n; y no una nueva marca de &eacute;xito ni un mercadeo entre siglas. La gente busca algo en lo que poder implicarse o simplemente en lo que poder confiar. Acabar de una vez con cambios de cromos, cuotas, amiguismos y clientelismos. Desde la calle llevamos tiempo pidiendo a gritos, m&aacute;s democracia, participaci&oacute;n y transparencia. Ese es el verdadero mandato al que atender desde la unidad popular. Y creo que las diferentes fuerzas pol&iacute;ticas, al menos han sabido escucharlo. Aunque quiz&aacute; no en todos los casos hayan sabido interpretarlo y cumplirlo.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo una valoraci&oacute;n cr&iacute;tica de estos procesos, dir&iacute;a que hay dos asignaturas pendientes en las que necesitamos mejorar. Una de ellas, es que nos cuesta dar el paso para buscar el encuentro. Nos parece que es mostrarnos vulnerables frente al otro; y tristemente, entendemos eso como muestra de debilidad, en vez de como nuestra principal fortaleza frente a este sistema, que como canta Nacho Vegas <em>&ldquo;Nos quiere(n) en soledad, nos tendr&aacute;(n) en com&uacute;n&rdquo;</em>. Por eso, frente a las precauciones y resistencias de los agentes instituidos, han sido fundamentales en muchos de estos procesos, agentes independientes, que han servido como desencadenates, mediadores, aglutinantes o br&uacute;julas. Con m&aacute;s o menos &eacute;xito, han activado dispositivos para iniciar las negociaciones, han cuidado de las formas y los afectos en los procesos o han servido de gu&iacute;a si es que algunos se desviaban buscando su propio norte.
    </p><p class="article-text">
        La otra asignatura a trabajar, es entender que para confluir hay que dejar atr&aacute;s supuestas legitimidades, nuevos y viejos formalismos, tendenciosos patrimonialismos y prejuiciosas desconfianzas. Hay que abandonar el sistema m&eacute;trico y activar otros indicadores. Dejar de hacer cuentas con los dedos y ponerse en predisposici&oacute;n de dar lo mejor de una misma y recibir lo que cada cual necesita. De esta forma, podr&iacute;amos alcanzar una mayor madurez como sociedad, desde la ra&iacute;z de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero ambas cosas son complejas y tienen que ver con un cambio cultural y de educaci&oacute;n. Y eso no se consigue en cuatro d&iacute;as. Menos a&uacute;n, en medio de tantas urgencias, acompa&ntilde;adas en esta alocada deriva por inestables compa&ntilde;eros de viaje, como el ingenuo <em>poder</em> y la perversa <em>ganar</em> (&iexcl;menos mal que a medio camino se les uni&oacute; en compa&ntilde;ero <em>com&uacute;n</em> para poner un poco de orden!).
    </p><p class="article-text">
        Y es que, no podemos pretender que de un d&iacute;a para otro todo el mundo abandone sus espacios de confort y sus viejas o reci&eacute;n adquiridas rutinas. Ser&iacute;a inconsciente pedir que se despojen de sus miedos sin compartirlos y trabajarlos en su justa medida. Porque un verdadero proceso de confluencia requiere de sus tiempos de cocci&oacute;n lenta. Por eso quiz&aacute;, en el mejor de los casos, a lo que hemos sido capaces de llegar (y nos va a resultar muy &uacute;til) es a hormonados rollos primaverales. No ha habido tiempo para madurar las relaciones y para poder hacer acuerdos m&aacute;s amplios, que pudiesen replicarse y escalarse, que probablemente ser&iacute;a lo deseable (por ejemplo en nuestro caso a forales -quiz&aacute; a&uacute;n da tiempo... esto de las confluencias da muchas vueltas-). Pero s&iacute; hemos obtenido prometedores acuerdos en municipios particulares. Y ante esto, s&oacute;lo se puede decir que este no es m&aacute;s que el inicio (la continuaci&oacute;n) de un camino con mucho m&aacute;s hitos y que lo que llevamos en la mochila son un buen mont&oacute;n de posibilidades con las que experimentar en los pr&oacute;ximos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora toca seguir trabajando para que estas plataformas consigan implicar a la ciudadan&iacute;a, que las hagan suyas en primera persona, para la acci&oacute;n pol&iacute;tica de mayor cercan&iacute;a que es la municipalista. Y lo primero va a ser construir juntas programas electorales para nuestros pueblos y ciudades, que representen nuestros deseos y necesidades colectivas; que no sean papel mojado, sino la verdadera hoja de ruta para un futuro en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes, celebremos lo que hemos conseguido hasta el momento. Por eso...
    </p><p class="article-text">
        Eskerrik asko a todas por intentar confluir.
    </p><p class="article-text">
        Zorionak a quienes adem&aacute;s lo hayan conseguido. &iexcl;Brindemos por ello!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Antón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/brindemos-confluencias-irabazi-bilbao-ibaizabal_132_4302560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2015 19:06:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brindemos por las apasionantes y agotadoras confluencias]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Bilbao]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pensaría Yoko Ono de estar exponiendo en un buque de guerra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kultura-abierta/pensaria-yoko-ono-exponiendo-guerra-guggenheim_132_4922561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/645a947b-d953-4181-84b1-14fe9e21b105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pensaría Yoko Ono de estar exponiendo en un buque de guerra?"></p><p class="article-text">
        Nunca ha habido demasiadas dudas sobre que el Museo Guggenheim Bilbao, antes que una instituci&oacute;n cultural es un instrumento desarrollista, una marca tan global como localista, un emblema comercial, paradigma de una de las &uacute;ltimas mutaciones de la sociedad de mercado: el capitalismo cognitivo. Tambi&eacute;n nos resulta cada vez menos extra&ntilde;o que una instituci&oacute;n financiada principalmente con fondos p&uacute;blicos y cuyos fines tambi&eacute;n deber&iacute;an serlo, opere bajo formas y l&oacute;gicas corporativas neoliberales y neocoloniales.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque todas lo sepamos, el Guggenheim (en connivencia institucional) siempre ha puesto mucho celo en que esto se note lo menos posible, promoviendo su imagen como joya de la corona de la milagrosa transformaci&oacute;n urban&iacute;stica y econ&oacute;mica (y por ende social) de Bilbao (y por ende de Euskadi). Por eso, podr&iacute;a parecer tambi&eacute;n normal que el Museo apenas cuente con departamento curatorial, pero que en cambio si posea una importante maquinaria al servicio del marketing y un potente brazo jur&iacute;dico. Una manera de producir y proteger su legitimidad hegemonica, que esta no sea cuestionada.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, en ocasiones, esc&aacute;ndalos en la gesti&oacute;n o peque&ntilde;os (grandes) gestos art&iacute;sticos -desde un arte que aun resiste d&eacute;bilmente a su total instrumentalizaci&oacute;n y genera, ya no sabemos si anticuerpos o virus-, ponen en jaque a la instituci&oacute;n, cuestionando, si no su legitimidad, si sus fundamentos &eacute;ticos y morales. Y es en estos casos -en los ligados al propio arte- cuando la instituci&oacute;n se desenmascara y muestra a las claras lo que es. Un lobo con piel de cordero, una fiera depredadora del propio arte, un soberbio instrumento de softpower que s&oacute;lo tolera un arte domesticado (del que no importa tanto el contenido como que est&eacute; sometido a su l&oacute;gica, dentro de sus l&iacute;mites, de su control), mero maquillaje chic consensual. Una m&aacute;quina de guerra simb&oacute;lica, dispuesta a descargar su fuego real sobre aquello que pretenda desvelar su simulacro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El &uacute;ltimo caso que ha puesto en funcionamiento el brazo legalmente armado del Guggenheim Bilbao ha sido la obra de Paul McCarthy y Mike Bouchet, 'Offensive'. Una lona publicitaria de 2.000 metros cuadrados que, a modo de 'spin off' de la exposici&oacute;n de los artistas en Portikus de Frankfurt, ocupaba un emplazamiento principal en plena Gran V&iacute;a bilba&iacute;na. Una gran imagen invertida del Museo, representando un buque; pero no uno de esos mercantes anta&ntilde;o construidos en Abandoibarra y que supuestamente inspiraron a Gehry, sino un acorazado. Una met&aacute;fora sobre los intereses ocultos, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, que cada vez m&aacute;s (&iquest;no siempre ha sido as&iacute;?) sustentan y atraviesan el sistema del arte. Algo que ha molestado al Museo, quiz&aacute; por considerarlo una da&ntilde;ina parodia, quiz&aacute; por mostrar de manera excesivamente hiperrealista su reverso tenebroso.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, por efecto de la censura-legal corporativa, la lona ya no est&aacute;. Visto lo visto, probablemente el Museo hubiese preferido dejar pasar el tema o manejarlo de forma m&aacute;s diplom&aacute;tica para evitar la amplificaci&oacute;n comunicativa de la noticia a nivel internacional. Pero eso nos da lo mismo, es s&oacute;lo un signo m&aacute;s de su torpeza (una torpeza que al menos abre fisuras). Lo que nos interesa es el arma de defensa-ataque que habitualmente utiliza el Guggenheim contra lo que le incomoda: la Ley de Protecci&oacute;n Intelectual (LPI) y un posible abuso de derecho (o ejercicio antisocial del mismo). As&iacute;, la Fundaci&oacute;n Guggenheim ha registrado el edificio como marca. Un subterfugio con el que pretende (parece que por ahora con &eacute;xito) no verse afectada por las excepciones que contempla la LPI, y m&aacute;s concretamente por su Art&iacute;culo 35.2: Las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras v&iacute;as p&uacute;blicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotograf&iacute;as y procedimientos audiovisuales (y que tambi&eacute;n afecta al exterior de los edificios).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Este episodio nos recuerda otro sucedido en el 2000, que paso m&aacute;s desapercibido pero que probablemente es m&aacute;s certero en evidenciar los pliegues del Guggenheim, no tanto de la obra arquitect&oacute;nica como de su modelo y su efecto. Se trata de la obra 'Pasta Bilbao', un macarr&oacute;n elaborado en por el artista y pizzero Fausto Grossi, que como bien se explica en Souvenir Porvenir 'surgi&oacute; del encuentro fortuito entre un edificio construido con la intenci&oacute;n de convertirse en souvenir y un artista produciendo un objeto souvenir, en un momento en el que el valor inmaterial de una marca de un museo semip&uacute;blico-semiprivado dejaba de ser inmaterial'. Una obra para ser cocinada que se vend&iacute;a en paquetes con una etiqueta en la que se le&iacute;a, 'Cuesti&oacute;n de pasta'. El Guggenheim amenaz&oacute; al artista con denunciarle y consigui&oacute; que la pasta saliese de circulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que el Museo no haya hecho lo mismo con esos chabacanos souvenirs bola de nieve del Museo que, desde por ejemplo las estanter&iacute;as de la tienda del Aeropuerto de Loiu, s&iacute; podr&iacute;amos decir perpetran un atentado de orden est&eacute;tico y deval&uacute;an la marca.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos dejemos despistar por la est&eacute;tica. Porque de lo que aqu&iacute; se trata es de dos cuestiones fundamentales. Por una parte, el derecho a crear: con actitudes como la que el Guggenheim promueve, Monet no habr&iacute;a podido pintar su serie sobre la Catedral de Rouen, Duchamp, en vez de haber creado el ready-made habr&iacute;a sido perseguido por plagio, y el apropiacionismo o la remezcla ser&iacute;an pr&aacute;cticas, sin lugar a dudas, fuera de la ley. Y por otra parte, el derecho al uso y disfrute del espacio p&uacute;blico (y de los bienes comunes en general) frente a su mercantilizaci&oacute;n, lleg&aacute;ndose ya incluso a la privatizaci&oacute;n del paisaje y de la mirada subjetiva proyectada sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, un advertencia: no nos enga&ntilde;emos. Todo esto no significa necesariamente que el Guggenheim sea una instituci&oacute;n especialmente perversa. Simplemente es un s&iacute;ntoma m&aacute;s de por donde va el mundo. Desde el Museo nos dir&aacute;n que ellos no tienen la culpa, que no han hecho m&aacute;s que ce&ntilde;irse a las leyes. Y es verdad, la culpa no es suya, porque como cantaban Def Con Dos 'La culpa de todo la tiene Yoko Ono'.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; este incidente con el acorazado de Paul McCarthy y Mike Bouchet pueda servirnos como acicate simb&oacute;lico para pasar de buscar culpables a, desde el arte, desde la cultura, desde la sociedad civil, activar nuevas formas de reclamar nuestros derechos. Defenderlos y ensancharlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Antón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kultura-abierta/pensaria-yoko-ono-exponiendo-guerra-guggenheim_132_4922561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Apr 2014 17:46:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pensaría Yoko Ono de estar exponiendo en un buque de guerra?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cultumetría: no llores que es por tu bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kultura-abierta/cultumetria-llores-bien_132_5028576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>'Los l&iacute;mites de mi lenguaje son los l&iacute;mites de mi mundo'</em>
    </p><p class="article-text">
        Ludwig Wittgenstein citado por David Ruiz
    </p><p class="article-text">
        El viernes 7 de febrero acud&iacute; a la invitaci&oacute;n de Kultiba y Tenzing a la jornada <a href="http://www.bcamath.org/es/workshops/jornada-cultumetria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Cultumetr&iacute;a: Aproximaci&oacute;n al retorno econ&oacute;mico y social de la cultura'</a><strong> </strong>en el BCAM-Basque Center for Applied Mathematics en Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        En la sala, muchas profesionales de la pr&aacute;ctica y la gesti&oacute;n cultural y otros seres afines. Dispuestas a aproximarnos a la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Econometr%C3%ADa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econometr&iacute;a</a> para medir el impacto de la inversi&oacute;n realizada en cultura. Interesadas en comprender c&oacute;mo el &aacute;mbito cultural puede aprovechar este an&aacute;lisis cuantitativo en la b&uacute;squeda de un mejor posicionamiento en el acceso a los recursos.
    </p><p class="article-text">
        Las ponencias ilustraron perspectivas diversas: Pau Russel y la medici&oacute;n como tarea necesaria que no debe sustituir el debate social, sino aumentarlo, sofisticarlo cualitativamente; David R&uacute;iz y la alerta sobre los riesgos y sesgos de la econometr&iacute;a y la necesidad de ampliar sus l&iacute;mites y dimensiones (quedo pendiente de echar un ojo a <a href="http://economiaycultura.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su blog</a>); Andoni Garaizar y &Aacute;lvaro Fierro y la b&uacute;squeda de 'proxys' para medir lo que resulta dif&iacute;cil de medir; y Mercedes Gonz&aacute;lez de Celis y la incorporaci&oacute;n de la cultura a la estrategia de desarrollo humano local como eje transversal. Probablemente todo previsible, pero volviendo a citar a David Ruiz: 'la filosof&iacute;a es la problematizaci&oacute;n de lo obvio<em>'</em>, as&iacute; que, buen caldo de cultivo para la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y es que no podemos pasar de puntillas sobre la tendencia de medir y cuantificar (tambi&eacute;n) en lo cultural en este tiempo neoliberal. Una pr&aacute;ctica de la que ya no parece haber escapatoria, que tras enga&ntilde;osos parabienes, nos somete a su l&oacute;gica y nos convierte principalmente en factor de una abstracta (o quiz&aacute; no tanto) cuenta de resultados.
    </p><p class="article-text">
        Porque aunque suena muy bien eso <em>'</em>socializar los medios de medici&oacute;n para que los datos nos hagan libres<em>'</em> que dec&iacute;a Pau Russel (desde ColaBoraBora estamos alineadas con la producci&oacute;n de est&aacute;ndares libres y abiertos, la transparencia o el 'open data'), la utop&iacute;a debemos construirla no desde la ingenuidad, sino desde la tensa consciencia, estando alertas a la contra o en la guerrilla desde dentro; sabiendo que medir, contar, casi siempre beneficia a quien tiene el poder y quiere mantener su dominio. Pensar que ahora la ciudadan&iacute;a dispone de m&aacute;s datos y por tanto de m&aacute;s oportunidades para construir juicio y alternativas, sin ser desde&ntilde;able, puede resultar peligrosamente simplista. Y desde luego, es subestimar a Google, a Coca Cola, a la CIA, al sistema y todas sus ramificaciones, hasta encarnarse en nosotras mismas como (in)conscientes peque&ntilde;os nodos generadores de datos y mediciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y es que medir sirve sobre todo para controlar, modelizar, generar patrones de conducta. Medir es una herramienta para aprehender y tomar decisiones. Una forma conveniente para el modelo socio-pol&iacute;tico cuantitativo en que estamos insertas, donde lo que importa es el volumen de negocio y maximizar el rendimiento. </strong>Por eso el empe&ntilde;o cada vez m&aacute;s asfixiante por medir la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la cultura (&iquest;al servicio de qui&eacute;n se pone la cultumetr&iacute;a? &iquest;qui&eacute;n la paga?). Una dimensi&oacute;n econ&oacute;mica adem&aacute;s malentendida o mejor, malintencionada, alejada de la idea primigenia de administrar la casa o poner los medios para satisfacer las necesidades humanas. Una dimensi&oacute;n economicista-monetarista, utilitarista e instrumentalizadora, cortoplazista, ideol&oacute;gicamnete reduccionista, orgullosa de su incultura, o peor incluso, consciente del poder transformador de la cultura y por tanto, desactivadora de su dimensi&oacute;n cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso, bajo mi punto de vista, la opci&oacute;n hoy deber&iacute;a ser rebelarnos frente a cualquier medici&oacute;n. Porque si la pr&aacute;ctica art&iacute;stica es ante todo un ejercicio exploratorio e impredecible, en vez de medir, lo que se deber&iacute;a incentivar es el merodear, juguetear, vislumbrar. La lucha, antes que por ser mejor medidas, deber&iacute;a estar por defender la posibilidad de vivir plenamente, de manera inconmensurable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero vivimos tiempos mediocremente pragm&aacute;ticos y como mucho, ilusamente, nos autoenga&ntilde;aremos (con subterfugios como mejorar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la asignaci&oacute;n de recursos...), trataremos de resignificar la econometr&iacute;a, de acercarla a nuestros fines, del mismo modo que infructuosamente tratamos de hacerlo con el emprendizaje, la creatividad, la participaci&oacute;n o la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que, si vamos a medir (si nos van a medir), definamos  y compartamos primero las preguntas, los retos, el marco y unos indicadores y metodolog&iacute;as de medici&oacute;n a su medida. Midamos otras dimensiones (con una mirada multidimensional), sin que el dinero sea el patr&oacute;n de medida principal, incorporando a la ecuaci&oacute;n </strong><a href="http://www.slideshare.net/ColaBoraBora/maratn-de-capitales-documentacin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros muchos capitales implicados</a><strong>. Y pensemos tambi&eacute;n sobre si para cambiar lo que medimos, no habr&iacute;a que cambiar c&oacute;mo medimos y qu&eacute; indicadores utilizamos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El viernes llevado por un af&aacute;n constructivo, en el c&iacute;rculo de sillas para el debate, ped&iacute;a a la econometr&iacute;a un algoritmo m&aacute;s complejo, capaz de cruzar datos objetivos con percepciones subjetivas. Pero un matem&aacute;tico all&iacute; presente me persuadi&oacute; de que eso no era posible y que en caso de serlo, probablemente tampoco ser&iacute;a deseable. Y es que ciertamente &iquest;queremos contribuir m&iacute;nimamente al desarrollo de semejante algoritmo? &iquest;para qui&eacute;n? &iquest;para qu&eacute;? &iquest;para alimentar el emergente nicho de mercado del '<span id="mce_8_start"></span>&#65279;big data'<span id="mce_8_end"></span>&#65279;? &iquest;para ser m&aacute;s productivos y eficientes? &iquest;para someternos a sus medidas?
    </p><p class="article-text">
        En esta dicotom&iacute;a entre rebelarse contra toda medida o pensar sobre c&oacute;mo medir de forma m&aacute;s justa, quiz&aacute; la posibilidad sea <strong>problematizar las mediciones</strong>. Prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a los decimales, tender a infinito, hacerse el n&uacute;mero primo, ser inc&oacute;gnita o calcular mal... En esta l&iacute;nea, termino tergiversando la frase que cierra el texto introductorio a estas jornadas en la web del BCAM: 'Medir el impacto econ&oacute;mico como fin cultural en si mismo (desde la forma, la est&eacute;tica, el metalenguaje), en vez de como medio para conseguir otros objetivos'<em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Antón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kultura-abierta/cultumetria-llores-bien_132_5028576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Feb 2014 18:31:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cultumetría: no llores que es por tu bien]]></media:title>
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