<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ryan Finnigan]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ryan_finnigan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ryan Finnigan]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/511328/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La inmigración no perjudica el apoyo ciudadano a las políticas sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/inmigracion-perjudica-ciudadano-politicas-sociales_1_5027783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Analistas pol&iacute;ticos de varios pa&iacute;ses europeos han vinculado el aumento de los sentimientos contra los extranjeros con el aumento de los niveles de inmigraci&oacute;n. <a href="http://www.eldiario.es/autores/david_brady/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">David Brady</a> y <a href="http://www.eldiario.es/autores/ryan_finnigan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ryan Finnigan</a> se preguntaron si niveles m&aacute;s altos de inmigraci&oacute;n pueden socavar el apoyo a las pol&iacute;ticas sociales. Utilizando datos de 17 pa&iacute;ses han encontrado poca evidencia para apoyar esta afirmaci&oacute;n, incluso afirman que la inmigraci&oacute;n puede fomentar el apoyo de las ciudadan&iacute;as hacia el Estado de Bienestar.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado previamente en LSE Europp Blog: Immigration does not undermine public support for social policies</em><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LSE Europp Blog</a><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2014/01/31/immigration-does-not-undermine-public-support-for-social-policy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Immigration does not undermine public support for social policies</a>
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Europa y otras democracias pr&oacute;speras han llevado a cabo algo as&iacute; como un experimento natural. Si bien es de todos sabido que EEUU est&aacute; experimentando un incremento en los niveles de inmigraci&oacute;n que recibe, la mayor&iacute;a de las democracias ricas de Europa tambi&eacute;n han experimentado un aumento de la inmigraci&oacute;n en un per&iacute;odo relativamente corto de tiempo. Los casos m&aacute;s destacados fueron Espa&ntilde;a e Irlanda, pero casi todas las democracias ricas experimentaron dicho aumento. En Espa&ntilde;a, el porcentaje de nacidos en el extranjero se cuadruplic&oacute; desde el 2,6% hasta 10,6% de la poblaci&oacute;n de 1996 a 2006. Al mismo tiempo, Irlanda pas&oacute; de tener un saldo positivo a favor de la emigraci&oacute;n frente a la inmigraci&oacute;n en 1996, a ser un pa&iacute;s con m&aacute;s de un 5% de inmigraci&oacute;n en el a&ntilde;o 2006. Este aumento de la inmigraci&oacute;n en algunas democracias ricas  se produjo en un contexto en el que ya exist&iacute;an notables diferencias entre pa&iacute;ses con respecto a sus respectivos niveles de inmigraci&oacute;n. En pa&iacute;ses como Australia, Canad&aacute;, Nueva Zelanda o Suiza, en 2006 alrededor del 20% de la poblaci&oacute;n era nacida en el extranjero, mientras que en Finlandia y Jap&oacute;n la cuota de nacidos en el extranjero era muy peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos sociales han utilizado este llamativo cambio social para entender mejor c&oacute;mo la inmigraci&oacute;n y la heterogeneidad &eacute;tnica afectan a las actitudes sociales, a la pol&iacute;tica y ala conducta de los ciudadanos. Por ejemplo, existe evidencia emp&iacute;rica que demuestra que el aumento de la inmigraci&oacute;n en Europa durante los noventa provoc&oacute; un aumento de los sentimientos contra los extranjeros, y los partidos de extrema derecha resurgieron en varios pa&iacute;ses. En nuestro reciente <a href="http://asr.sagepub.com/content/early/2013/12/18/0003122413513022.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo de la American Sociological Review</a>, Ryan Finnigan y yo investigamos si el aumento de la inmigraci&oacute;n ha socavado el apoyo p&uacute;blico a las pol&iacute;ticas sociales. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, nos preguntamos si el nivel de inmigraci&oacute;n de un pa&iacute;s tiene un impacto negativo sobre la confianza en, y la preferencia por, las pol&iacute;ticas sociales.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de si la inmigraci&oacute;n socava o no el apoyo ciudadano a las pol&iacute;ticas sociales es un tema especialmente importante, dado que muchos estudiosos y comentaristas han argumentado que la heterogeneidad &eacute;tnica socava los bienes p&uacute;blicos. El argumento utilizado ha sido que cuando un pa&iacute;s est&aacute; m&aacute;s dividido &eacute;tnicamente, la gente se vuelve renuente a apoyar pol&iacute;ticas sociales que podr&iacute;an incrementar los niveles de igualdad social y el bienestar de los grupos vulnerables. Supuestamente, el fraccionamiento &eacute;tnico reduce el propio sentido de la solidaridad con los dem&aacute;s residentes. Este argumento tiene en parte su origen en una larga tradici&oacute;n acad&eacute;mica seg&uacute;n la cual la homogeneidad &eacute;tnica facilit&oacute; el desarrollo del Estado de bienestar. Este argumento defiende que los EE.UU. tienen un Estado del bienestar mucho m&aacute;s d&eacute;bil que, por ejemplo, Suecia, porque el pa&iacute;s n&oacute;rdico era &eacute;tnicamente homog&eacute;neo y los EE.UU., por el contrario, estaban &eacute;tnicamente divididos. El argumento contin&uacute;a afirmando que seg&uacute;n Suecia vaya experimentando mayores niveles de inmigraci&oacute;n y, por tanto, de heterogeneidad &eacute;tnica, su Estado de bienestar tender&aacute; a parecerse cada vez m&aacute;s al  estadounidense, porque los suecos ya no apoyar&aacute;n la pol&iacute;tica social cuando los beneficiarios sean turcos o somal&iacute;es. Existen tambi&eacute;n investigaciones que han proporcionado evidencia experimental y observacional de c&oacute;mo la heterogeneidad &eacute;tnica hace que las personas est&eacute;n menos dispuestas a invertir en bienes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo nuestro an&aacute;lisis, utilizamos los datos de 1996 y 2006 del International Social Survey Programme (ISSP), que cont&oacute; con una amplia variedad de preguntas sobre si los encuestados apoyan la pol&iacute;tica social. Por ejemplo, dos de las seis preguntas relevantes son: &ldquo;&iquest;El gobierno tiene la responsabilidad de reducir las diferencias de ingresos entre ricos y pobres?&rdquo; y &ldquo;&iquest;El gobierno tiene la responsabilidad de proporcionar un trabajo para todo el que quiera uno?&rdquo;. Mediante la utilizaci&oacute;n de modelos estad&iacute;sticos multinivel, hemos fusionado en una misma base de datos las respuestas a la encuesta de 17 democracias ricas y datos sobre los flujos de inmigraci&oacute;n y los niveles de inmigraci&oacute;n de un pa&iacute;s. Los flujos miden cambios en la inmigraci&oacute;n de entrada y salida, mientras que los niveles de inmigraci&oacute;n miden la proporci&oacute;n de inmigrantes de la poblaci&oacute;n en un momento dado en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra estrategia consisti&oacute; en estimar un gran n&uacute;mero de modelos estad&iacute;sticos con el fin de evaluar cuidadosamente si la relaci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y apoyo a la pol&iacute;tica social es robusta (esto es, si la relaci&oacute;n se mantiene independiente de las distintas especificaciones y modelos que se utilicen para medirla). Se examinaron tres medidas diferentes de la inmigraci&oacute;n a trav&eacute;s de las seis preguntas de la encuesta, y se consider&oacute; una amplia variedad de variables de control a nivel individual (por ejemplo, los ingresos del encuestado) y nacional (por ejemplo, la tasa de empleo en el pa&iacute;s). Analizamos las diferencias entre los pa&iacute;ses, as&iacute; como cambios a lo largo del tiempo dentro de los pa&iacute;ses. En definitiva, tratamos de proporcionar la confirmaci&oacute;n estad&iacute;stica m&aacute;s comprehensiva existente hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        Para nuestra sorpresa, y contra la opini&oacute;n mayoritaria de estudiosos y comentaristas, encontramos muy poca evidencia de que la inmigraci&oacute;n en realidad socave el apoyo p&uacute;blico a las pol&iacute;ticas sociales, como se muestra en el gr&aacute;fico 1. El nivel de inmigraci&oacute;n no tiene efecto en aproximadamente dos tercios de los modelos. La &uacute;nica excepci&oacute;n es que el nivel de inmigraci&oacute;n parece socavar el apoyo a la creencia de que &ldquo;el gobierno tiene la responsabilidad de proporcionar un puesto de trabajo para todo el que quiera uno.&rdquo; Este resultado, sin embargo, es modesto en comparaci&oacute;n con la evidencia mucho m&aacute;s robusta seg&uacute;n la cual los flujos de inmigraci&oacute;n tienden a incrementar el apoyo a las pol&iacute;ticas sociales. <strong> </strong>De hecho, nos encontramos con que tanto la migraci&oacute;n neta como la evoluci&oacute;n temporal en el porcentaje de los nacidos en el extranjero aumentan las probabilidades de que los encuestados crean que los gobiernos tienen la responsabilidad de proporcionar vivienda, asistencia sanitaria, pensiones, seguro de desempleo, y tambi&eacute;n la responsabilidad de reducir las diferencias entre ricos y pobres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30a96c4f-8167-41be-a2fc-b6e7dde30afd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se puede dar sentido a nuestros resultados, m&aacute;s bien nulos, a los efectos positivos inesperados encontrados, y a los efectos negativos sobre la cuesti&oacute;n de los puestos de trabajo? En primer lugar, nos gustar&iacute;an destacar que el patr&oacute;n predominante de nuestro an&aacute;lisis es el de no encontrar resultados. En su mayor&iacute;a, nuestros an&aacute;lisis no muestran ning&uacute;n efecto. Por lo tanto, la interpretaci&oacute;n correcta y m&aacute;s adecuada es que hay otros factores mucho m&aacute;s importantes para el apoyo ciudadano a las pol&iacute;ticas sociales. Esto no quiere decir que las personas apoyen a los inmigrantes o a la inmigraci&oacute;n. M&aacute;s bien significa que la gente separa claramente su hostilidad hacia los inmigrantes, de existir &eacute;sta, de sus creencias acerca de la pol&iacute;tica social. B&aacute;sicamente, lo que hacemos con nuestros an&aacute;lisis es invitar a los investigadores y analistas a dar marcha atr&aacute;s en sus afirmaciones acerca de la inmigraci&oacute;n y la pol&iacute;tica social. Una mayor cautela y menos teor&iacute;as &ldquo;universales&rdquo; mejorar&iacute;an la forma c&oacute;mo los investigadores y analistas discuten la relaci&oacute;n entre la heterogeneidad &eacute;tnica y el Estado de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de solicitar mayor cautela y m&aacute;s escepticismo con los argumentos utilizados hasta ahora&#8203;, creemos que vale la pena aunque sea especular sobre los otros resultados obtenidos. Interpretamos los efectos positivos de los flujos de inmigraci&oacute;n como en consonancia con la conocida como &ldquo;hip&oacute;tesis de la compensaci&oacute;n&rdquo;. En un contexto social de r&aacute;pido aumento de la inmigraci&oacute;n, los encuestados pueden sentirse inseguros e incluso amenazados por la incertidumbre y la competici&oacute;n que, en su menter, representa la inmigraci&oacute;n. Este contexto de cambio social inestable provoca que los encuestados busquen alivio y protecci&oacute;n en el Estado. Un incremento agudo de la inmigraci&oacute;n puede llevar a la gente a exigir al Estado que los proteja en lugar de preferir que el gobierno se abstenga de ayudar a la gente.
    </p><p class="article-text">
        Para los resultados sobre poblaci&oacute;n inmigrante y empleo, interpretamos que la evidencia es consistente con la &ldquo;hip&oacute;tesis del chovinismo.&rdquo; Podr&iacute;a ser que los encuestados consideren los puestos de trabajo como una competici&oacute;n de suma cero por un recurso limitado (esto es, el n&uacute;mero de puestos es limitado y lo que ganan unos lo pierden otros). Tal vez los encuestados tambi&eacute;n piensan que si el gobierno proporciona un trabajo para &ldquo;todos los que quieren uno&rdquo;, esto se har&aacute; pensando sobre todo en los inmigrantes, y por ello los encuestados est&aacute;n menos dispuestos a apoyar las pol&iacute;ticas sociales que puedan ayudar a los inmigrantes a alcanzar el mismo nivel de vida que el de los nativos.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de estas posibles interpretaciones, nuestra principal conclusi&oacute;n es que la inmigraci&oacute;n no socava el apoyo p&uacute;blico a las pol&iacute;ticas sociales. A pesar de que muchos han argumentado que existe un &ldquo;dilema del progresista&rdquo; o &ldquo;un dilema entre heterogeneidad  e igualitarismo&rdquo;, nuestro estudio contradice este punto de vista. Es completamente posible que un pa&iacute;s sea &eacute;tnicamente heterog&eacute;neo y econ&oacute;micamente igualitario. El aumento de la inmigraci&oacute;n no contradice ni desaf&iacute;a la voluntad del p&uacute;blico de proteger a los pobres, los enfermos, los desempleados o los mayores. Al final, la pregunta que merece la pena plantearse es c&oacute;mo, por qu&eacute;, d&oacute;nde y cu&aacute;ndo el aumento de la heterogeneidad &eacute;tnica puede complementarse, o coexistir, con el igualitarismo econ&oacute;mico.<em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Brady, Ryan Finnigan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/inmigracion-perjudica-ciudadano-politicas-sociales_1_5027783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2014 19:22:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La inmigración no perjudica el apoyo ciudadano a las políticas sociales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
