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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaime Martínez Valderrama]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaime_martinez_valderrama/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaime Martínez Valderrama]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Desertificación: entre la confusión conceptual y la urgencia ambiental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desertificacion-confusion-conceptual-urgencia-ambiental_132_12379305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb8dc554-3169-43bb-8cac-bc6af3c42f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desertificación: entre la confusión conceptual y la urgencia ambiental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de dunas y sequías, la degradación del territorio responde a complejas dinámicas ecológicas, económicas y políticas. Comprenderlas y actuar con rigor es clave para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        En 2027 se cumplir&aacute;n cien a&ntilde;os desde que se emple&oacute; por primera vez el t&eacute;rmino <em>desertificaci&oacute;n</em>. Fue el ingeniero forestal franc&eacute;s Louis Lavauden quien lo acu&ntilde;&oacute;, en el contexto del &Aacute;frica colonial, para describir la transformaci&oacute;n de tierras productivas de T&uacute;nez en desiertos, como resultado de la actividad humana en la zona forestal tropical de &Aacute;frica. 
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n colonialista culpaba a las poblaciones nativas de deforestar el paisaje y promover el avance del desierto. Sin embargo, el pastoreo n&oacute;mada que practicaban era en realidad la mejor estrategia en unos parajes r&aacute;canos donde el ocre era el color natural del paisaje. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esta querencia por reverdecer el paisaje a base de regad&iacute;os o reforestaciones, considerando que ello detiene el desierto, perdura hasta nuestros d&iacute;as. Igualmente, se siguen vinculado las estereotipadas im&aacute;genes de dunas y tierras resquebrajadas con la desertificaci&oacute;n, dando a entender que el avance del desierto o las sequ&iacute;as son la causa del problema.
    </p><h2 class="article-text">La desertificaci&oacute;n en una era de cambio global </h2><p class="article-text">
        Tras varias decenas de definiciones, culminada por la oficial de la Convenciones de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificaci&oacute;n (&laquo;la degradaci&oacute;n de las zonas &aacute;ridas, semi&aacute;ridas y subh&uacute;medo secas como consecuencia de las variaciones clim&aacute;ticas y las actividades humanas&raquo;), se siguen escuchando afirmaciones desconcertantes de este tipo: &laquo;En Ucrania, la degradaci&oacute;n del suelo es un 38 % de compactaci&oacute;n y un 4 % de salinizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n un 0,2 % de desertificaci&oacute;n&raquo; (cuando la salinizaci&oacute;n es una forma de degradaci&oacute;n del suelo, que a su vez es un s&iacute;ntoma o proceso de desertificaci&oacute;n), o &laquo;en el norte de China, la desertificaci&oacute;n es la principal forma de degradaci&oacute;n del suelo, ya que provoca la degradaci&oacute;n del suelo&raquo; (s&iacute;, la frase es real, no es una errata).
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la importancia que a nivel global se le ha dado al problema &mdash;una de las tres grandes Convenciones de Naciones Unidas se dedica a este fen&oacute;meno&mdash; el concepto de desertificaci&oacute;n no se ha librado de la ambig&uuml;edad, agudizada por los efectos del cambio global.  Por un lado, no tiene sentido la exclusi&oacute;n de las zonas hiper&aacute;ridas, puesto que la tecnolog&iacute;a e infraestructuras actuales permite la explotaci&oacute;n de estas remotas regiones: ya no es una novedad cultivar en un desierto utilizando las inmensas reservas de agua subterr&aacute;neas que hay bajo las arenas. Por otro, la deslocalizaci&oacute;n de los centros de consumo y producci&oacute;n hacen que desplace la degradaci&oacute;n de una regi&oacute;n a otra, lo que puede sacarla de su &aacute;mbito de aridez, inutilizando el concepto de desertificaci&oacute;n. Un ejemplo ilustrativo es la deforestaci&oacute;n de las masas forestales de Sudam&eacute;rica para cultivar la soja de los piensos que consume la caba&ntilde;a ganadera en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos que despu&eacute;s se exportan a China.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n del &uacute;ltimo Atlas Mundial de Desertificaci&oacute;n en 2018 fue, probablemente, la puntilla a este desbarajuste: hojeando sus p&aacute;ginas, el lector no encontrar&aacute; un solo mapa de desertificaci&oacute;n. En sus primeras p&aacute;ginas se justifica la imposibilidad de cartografiar este preocupante problema, que potencialmente afecta a casi la mitad del planeta (lo que ocupan las zonas &aacute;ridas), y a un tercio de la poblaci&oacute;n mundial. Por cierto, ambas cifras siguen subiendo.
    </p><h2 class="article-text">Nuevas perspectivas </h2><p class="article-text">
        A pesar de este tenebroso o esperp&eacute;ntico panorama, fue en esa d&eacute;cada cuando se empezaron a gestar una serie de prometedoras iniciativas dise&ntilde;adas para abordar las deficiencias conceptuales y la falta de soluciones efectivas. Entre ellas destaca el concepto de &lsquo;neutralidad de la degradaci&oacute;n del territorio&rsquo; que, inspirado en la idea de neutralidad de carbono de la Convenci&oacute;n sobre Cambio Clim&aacute;tico, busca lograr un equilibrio entre la cantidad de tierra que se degrada y la que se restaura o mejora, de modo que la suma neta de tierras productivas y saludables no disminuya con el tiempo.  La neutralidad de la degradaci&oacute;n del territorio fue incluida en la Agenda 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. As&iacute;, la meta 15.3, propone &laquo;luchar contra la desertificaci&oacute;n, restaurar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificaci&oacute;n, la sequ&iacute;a y las inundaciones, y esforzarse por lograr un mundo sin degradaci&oacute;n de la tierra&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el Atlas Mundial de Desertificaci&oacute;n propuso un m&eacute;todo para detectar procesos incipientes de desertificaci&oacute;n, considerando la concurrencia de una serie de circunstancias socioecon&oacute;micas y biof&iacute;sicas en un determinado contexto regional y local. Por otra parte, la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificaci&oacute;n, que incluye entre sus signatarios muchos pa&iacute;ses sin territorios &aacute;ridos, es consciente de que puede ser m&aacute;s apropiado utilizar el t&eacute;rmino <em>degradaci&oacute;n de la tierra</em> que desertificaci&oacute;n, dado que el comercio mundial desplaza la huella ambiental de su producci&oacute;n, como se mencion&oacute; m&aacute;s arriba. 
    </p><h2 class="article-text">El reto de actuar </h2><p class="article-text">
        El verdadero reto es que todas estas iniciativas se pongan en pr&aacute;ctica. Para ello son varios los pasos que se est&aacute;n dando. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, y a pesar del dictamen del Atlas Mundial de la Desertificaci&oacute;n, es prioritario localizar d&oacute;nde ocurre la desertificaci&oacute;n, a la par que implementar un enfoque metodol&oacute;gico basado en la convergencia de evidencias, que combine indicadores biof&iacute;sicos (agua, vegetaci&oacute;n, productividad del suelo&hellip;) y socioecon&oacute;micos (usos del suelo, presi&oacute;n demogr&aacute;fica, indicadores econ&oacute;micos&hellip;). En este sentido, la Estaci&oacute;n Experimental de Zonas &Aacute;ridas del CSIC lidera dos iniciativas que tienen como objetivo elaborar un Atlas de la Desertificaci&oacute;n de Espa&ntilde;a (proyecto financiado por la Fundaci&oacute;n Biodiversidad y coordinado con la Universidad de Alicante) y actualizar los paisajes de desertificaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, implementar pol&iacute;ticas de neutralidad de degradaci&oacute;n del territorio requiere grandes dosis de gobernanza. Para ello hay que alinear los intereses y pol&iacute;ticas de los distintos sectores y administraciones implicadas. Como vemos, no solo se trata de soluciones t&eacute;cnicas, sino m&aacute;s bien pol&iacute;ticas que utilicen la tecnolog&iacute;a y el conocimiento disponibles en su justa medida. En este sentido, hay que huir de las recetas milagrosas, como en ocasiones se toma la reforestaci&oacute;n, la desalaci&oacute;n o la agricultura de precisi&oacute;n, y sustituir los estilos de vida individualistas y cortoplacistas por los asociativos y m&aacute;s largos de miras. En el fondo, solucionar la desertificaci&oacute;n, como ocurre con todos los problemas medioambientales, pasa m&aacute;s por cambios &eacute;ticos que tecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el enfoque hol&iacute;stico que requiere la desertificaci&oacute;n nos sugiere que esta debe abordarse de forma transversal dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, transcendiendo el objetivo concreto (Vida de ecosistemas terrestres) en el que se ha enmarcado la neutralidad de degradaci&oacute;n del territorio. En pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo ello lleva a prestar atenci&oacute;n a los ODS 1 y 2 (Fin de la pobreza y Hambre cero), mientras que en el nuestro no es viable abordar con garant&iacute;as la desertificaci&oacute;n si no se considera, por ejemplo, el ODS 12 (Producci&oacute;n y consumo responsable). En otras palabras, no podemos confiarlo todo a reforestar el terreno, sino que hemos de ser conscientes de que necesitamos agricultura y ganader&iacute;a, y que estas deben de llevarse de la manera m&aacute;s sostenible (social y medioambientalmente) posible. Somos seres que degradan para vivir. Hemos de ser conscientes de ello y limitar nuestro impacto, considerando los l&iacute;mites del planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desertificacion-confusion-conceptual-urgencia-ambiental_132_12379305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 18:44:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desertificación: entre la confusión conceptual y la urgencia ambiental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[desertización,Desierto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los paisajes de desertificación de Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/paisajes-desertificacion-andalucia_132_10387858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebe7f25d-9d18-4470-bd2d-106fd336ca4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los paisajes de desertificación de Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos tendencias en la expansión e intensificación de los diferentes cultivos de la comunidad autónoma y reunimos información sobre el impacto en el territorio de estas actividades agrarias</p><p class="subtitle">La versión más cruda de la desertificación
</p></div><p class="article-text">
        Hace 25 a&ntilde;os, la Estaci&oacute;n Experimental de Zonas &Aacute;ridas del CSIC (EEZA) desarroll&oacute; una metodolog&iacute;a para detectar aquellos usos del suelo que, por la intensa din&aacute;mica socioecon&oacute;mica que mostraban y la limitada renovaci&oacute;n de los recursos naturales, impuesta por la aridez del territorio, eran candidatos a desencadenar procesos de desertificaci&oacute;n. El <a href="http://www.eeza.csic.es/surmodes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto SURMODES</a>, liderado por Juan Puigdef&aacute;bregas y Gabriel del Barrio, sent&oacute; las bases de los denominados &laquo;paisajes de desertificaci&oacute;n&raquo;, incluidos posteriormente en el <a href="https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/desertificacion-restauracion/lucha-contra-la-desertificacion/lch_pand_descargas.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Programa de Acci&oacute;n Nacional contra la Desertificaci&oacute;n de 2008</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los paisajes se detectaron a escala provincial. El prop&oacute;sito de SURMODES no era precisar cartogr&aacute;ficamente d&oacute;nde podr&iacute;an ocurrir tales procesos, sino se&ntilde;alar qu&eacute; usos y bajo qu&eacute; condiciones podr&iacute;an degradar el territorio. Con este diagn&oacute;stico se facilitaba la implementaci&oacute;n de soluciones, puesto que eran un intento por desentra&ntilde;ar los mecanismos que llevaban a r&aacute;pidos cambios del uso del suelo que pod&iacute;an derivar en una sobreexplotaci&oacute;n de los recursos naturales sobre los que se sustentaba.
    </p><h3 class="article-text">Sin mapas</h3><p class="article-text">
        Los intentos por cartografiar la desertificaci&oacute;n a nivel global o regional han resultado hasta la fecha infructuosos. En el tercer <a href="https://wad.jrc.ec.europa.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atlas Mundial de Desertificaci&oacute;n</a> (AMD), publicado en 2018, el lector espera encontrar cifras detallas sobre la desertificaci&oacute;n en el mundo, y un mapa que revele cual es la severidad del problema en las distintas zonas del planeta. Sin embargo, el AMD muestra diversos mapas relacionados con el problema, pero no hay ni rastro de un mapa de desertificaci&oacute;n. De hecho, si leemos la primera p&aacute;gina, veremos que es una ausencia prevista: &laquo;Aunque &ldquo;desertificaci&oacute;n&rdquo; sigue figurando en el t&iacute;tulo, este atlas representa un cambio significativo con respecto a las dos primeras ediciones del Atlas Mundial de la Desertificaci&oacute;n, ya que no se presentan mapas deterministas de la degradaci&oacute;n mundial de la tierra.&raquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Andalucía es una comunidad autónoma propicia para la desertificación. Recordemos que este es un problema exclusivo de las zonas áridas, y aquí estas ocupan casi el 95% del territorio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su defecto, el AMD propone la Convergencia de Evidencias (CE) como metodolog&iacute;a con la que anticipar d&oacute;nde puede ocurrir la desertificaci&oacute;n. Los fundamentos de la CE se parecen mucho a SURMODES, lo que anula su planteamiento vanguardista pero ratifica el procedimiento. Se trata de reunir informaci&oacute;n relacionada con el problema que nos permita detectar tendencias sospechosas, considerando el contexto local y regional. A pesar de destacar la particularidad de cada caso de desertificaci&oacute;n, el AMD ilustra c&oacute;mo implementar la CE en diversas zonas del planeta, utilizando las misma variables biof&iacute;sicas y socioecon&oacute;micas. Es un intento por mostrar cu&aacute;l es el camino a seguir para se&ntilde;alar el problema, y no un procedimiento concluyente que aplicar a rajatabla.
    </p><p class="article-text">
        25 a&ntilde;os despu&eacute;s, en el CSIC retomamos los pasos de SURMODES. Refrendados por la CE, nuestro prop&oacute;sito es actualizar los paisajes de desertificaci&oacute;n en Andaluc&iacute;a. Para ello contamos con la financiaci&oacute;n del <a href="https://lifewatcheric-sumhal.csic.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto SUMHAL</a>. Nuestro objetivo es implementar una metodolog&iacute;a que nos se&ntilde;ale aquellos usos que pueden causar problemas, as&iacute; como localizar los paisajes de desertificaci&oacute;n que se han asentado. Para ello analizamos tendencias en la expansi&oacute;n e intensificaci&oacute;n de los diferentes cultivos de la comunidad aut&oacute;noma y reunimos informaci&oacute;n sobre el impacto en el territorio de estas actividades agrarias. La evoluci&oacute;n de las superficies de cada cultivo, el precio de la tierra, la evoluci&oacute;n del rendimiento, el estado de las masas de agua subterr&aacute;nea, la condici&oacute;n de la tierra (la productividad primaria en relaci&oacute;n a la precipitaci&oacute;n que recibe), los cambios en la aridez, el contenido de carbono org&aacute;nico del suelo y otras variables son examinadas con el fin de tener una idea lo m&aacute;s precisa posible de d&oacute;nde ocurren o pueden ocurrir los procesos de desertificaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Variaciones clim&aacute;ticas y actividades humanas</h3><p class="article-text">
        Andaluc&iacute;a es una comunidad aut&oacute;noma propicia para la desertificaci&oacute;n. Recordemos que este es un problema exclusivo de las zonas &aacute;ridas, y aqu&iacute; estas ocupan casi el 95% del territorio. Vale la pena, adem&aacute;s, insistir en que la desertificaci&oacute;n no es el avance del desierto. Cuando el Sahara escupe arena y las ventanas se llenan de polvo des&eacute;rtico, estamos ante un fen&oacute;meno atmosf&eacute;rico que no tiene nada que ver con la desertificaci&oacute;n. Esta ocurre como consecuencia de las variaciones clim&aacute;ticas y las actividades humanas. As&iacute; que es la confluencia de, por ejemplo, sequ&iacute;as y sobreexplotaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas, o lluvias torrenciales y una escasa gesti&oacute;n de la cubierta vegetal de las zonas de cultivos, u olas de calor en combinaci&oacute;n con el abandono del campo y plantaciones forestales mal dise&ntilde;adas, lo que desencadena episodios de degradaci&oacute;n que arruinan la fertilidad natural del territorio. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un suelo sano es un mundo en sí mismo, donde conviven miles de especies (de insectos, bacterias, hongos, etc.) que proporcionan multitud de servicios al ecosistema</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los paisajes del PAND son reconocibles en esta regi&oacute;n. Por ejemplo, abundan los &laquo;Sistemas agron&oacute;micos de regad&iacute;o sometidos a procesos de desertificaci&oacute;n&raquo;. La expansi&oacute;n de la agricultura de invernadero en Almer&iacute;a y Granada, el cultivo de frutos rojos en Huelva, o la implantaci&oacute;n de cultivos tropicales en el &aacute;mbito mediterr&aacute;neo, como es el caso de Granada y M&aacute;laga, han supuesto un uso de recursos h&iacute;dricos que exceden por mucho las reservas h&iacute;dricas de la zona, cuya tasa de reposici&oacute;n es lenta y va a menos debido al cambio clim&aacute;tico. En consecuencia, este desarrollo agrario, que ha tra&iacute;do muy buenas noticias a la zona (empleo, crecimiento del PIB, etc.), tiene un reverso preocupante, como es el agotamiento de unas reservas de agua subterr&aacute;neas. &Eacute;stas se antojan esenciales en un mundo que cada d&iacute;a registra un nuevo r&eacute;cord poco amable: el abril m&aacute;s seco de la historia, a&ntilde;os m&aacute;s calurosos que los anteriores, embalses vac&iacute;os, etc. No en vano, la agricultura utiliza en Andaluc&iacute;a m&aacute;s del 80% de los recursos h&iacute;dricos, y en algunos casos, como las cuencas mediterr&aacute;neas andaluzas, alcanza el 90%. Esto y no e polvo del Sahara es desertificaci&oacute;n, y conviene entender el problema para abordarlo de manera efectiva.
    </p><h3 class="article-text">Centrados en la agricultura</h3><p class="article-text">
        Otro paisaje muy presente son los &laquo;Cultivos le&ntilde;osos afectados por la erosi&oacute;n&raquo;. Tras ocupar los mejores suelos, que son los fondos de valle y las vegas, muchos cultivos han ido ocupando tierras marginales, con mayores pendientes y menos nutrientes. Para ponerlos en producci&oacute;n y hacerlos rentables, se suele eliminar la cubierta vegetal y labrar el suelo, con el fin de que aumente el rendimiento. Al arrancarle la &laquo;piel&raquo; al suelo, si bien se elimina esa competencia h&iacute;drica por parte de las denominadas, desde el punto de vista humano, malas hierbas, tambi&eacute;n se le quita al terreno su principal protecci&oacute;n frente a las lluvias torrenciales. Se dispara as&iacute; la erosi&oacute;n, con la consiguiente p&eacute;rdida de nutrientes, capacidad de almacenamiento de agua y, en definitiva, fertilidad. Ello hace que sea necesario sustituir con fertilizantes y m&aacute;s riego, todo lo perdido. Adem&aacute;s de encarecer la actividad, estos suced&aacute;neos no llegan a cubrir todo lo que se ha perdido. Un suelo no es un simple soporte f&iacute;sico aderezado con nitratos, fosfatos y potasio. Un suelo sano es un mundo en s&iacute; mismo, donde conviven miles de especies (de insectos, bacterias, hongos, etc.) que proporcionan multitud de servicios al ecosistema. Las (sobre)dosis de fertilizantes, adem&aacute;s de que una buena proporci&oacute;n no se aprovecha por los cultivos, desequilibran ese complejo ecosistema que es el suelo, generando muchos efectos colaterales indeseables. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del <a href="https://lifewatcheric-sumhal.csic.es/quienes-somos/wp6-proyectos-y-autores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WP6 del proyecto SUMHAL</a>, en la EEZA estamos desarrollando una metodolog&iacute;a que nos permita rastrear de manera sistem&aacute;tica todos estos casos y los que se avecinan. Nos centramos en la agricultura porque es la actividad que m&aacute;s espacio abarca y m&aacute;s recursos naturales utiliza. Adem&aacute;s de poner en un mapa estos paisajes, es clave entender c&oacute;mo se gestan, con el fin de revertir las din&aacute;micas de desertificaci&oacute;n antes de llegar a umbrales irreversibles. La producci&oacute;n a gran escala, el encarecimiento de la actividad, el endeudamiento de los agricultores y sus exiguos m&aacute;rgenes, la subida del precio de la energ&iacute;a, o la evidencia de un mundo m&aacute;s &aacute;rido con menos recursos h&iacute;dricos son factores implicados en estas din&aacute;micas. Para que la agricultura siga siendo una fuente de riqueza es necesario hace un uso inteligente de los recursos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/paisajes-desertificacion-andalucia_132_10387858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jul 2023 18:55:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los paisajes de desertificación de Andalucía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agricultura,desertización,Agua,Sequía,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La versión más cruda de la desertificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/version-cruda-desertificacion_132_10300838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e278ebac-40cb-4e86-90df-1686ffe39386_16-9-discover-aspect-ratio_default_1075303.jpg" width="1518" height="854" alt="La versión más cruda de la desertificación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lucha contra la desertificación en nuestro país es más importante de lo que pueda parecer. A pesar de que nos va bastante bien, lo cierto es que hemos esquilmado nuestros recursos, y seguimos haciéndolo. Hemos silenciado las señales de escasez importando todo tipo de insumos</p><p class="subtitle">Llueve, pero aún persiste la sequía</p></div><p class="article-text">
        Conozco a un tipo que, en plena can&iacute;cula, en un erial con apenas vestigios de una vegetaci&oacute;n calcinada por los cuarenta y pico grados que caen sobre el altiplano de Guadix (Granada), tiene la ocurrencia de ponerse un par de forros polares, a juego con un grueso pantal&oacute;n de goretex, unos calcetines de lana, un verdugo, un gorro con orejeras, dos guantes y sobre ellos unas recias manoplas de plumas. Sudando como un pollo y limitados sus movimientos por la aparatosa indumentaria, se sienta en una roca, que ni siquiera las lagartijas reclaman, para calzarse unas botas enormes reforzadas en la puntera. No es un lun&aacute;tico. Es una pieza m&aacute;s del endiablado entramado log&iacute;stico que hemos montado para tener un flujo continuo y variado de alimentos. Es parte de la seguridad alimentaria que hemos dise&ntilde;ado. En cuanto est&aacute; listo, camina lo m&aacute;s aprisa posible por el secarral, hasta desaparecer en unas instalaciones gigantescas que son una sucesi&oacute;n de sofisticadas naves situadas estrat&eacute;gicamente en un nudo de comunicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El tipo es ingeniero, especialista en sistemas de refrigeraci&oacute;n que han de mantener por debajo de los veinte grados bajo cero la temperatura de esas naves para preservar los ultracongelados que llegan cada ma&ntilde;ana a la amplia red de supermercados dependientes de este almac&eacute;n gigantesco. A pesar de la sequ&iacute;a, tenemos habas congeladas, helados de fresa, y casi cualquier cosa que a uno se le ocurra. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a las redes de distribuci&oacute;n, a los acuerdos de comercio internacionales, a la flota de camiones que lleva mercanc&iacute;as d&iacute;a y noche de aqu&iacute; para all&aacute; (y vuelta), y a que todo esto tiene detr&aacute;s el apoyo del Estado y el tinglado rinde beneficios, no tememos a las sequ&iacute;as ni a la desertificaci&oacute;n, por m&aacute;s que el entorno que rodea a estas grandes naves sea una colecci&oacute;n de desagravios a la naturaleza. Al fin y al cabo, montar toda esta seguridad alimentaria no ha salido gratis. La desertificaci&oacute;n nos preocupa, pero casi nos incomoda m&aacute;s ir al s&uacute;per y no encontrar nuestro postre favorito. Tenemos problemas de desertificaci&oacute;n, pero nos parecen accesorios. Basta con comprar algo que diga en su etiqueta que con parte de ese dinero plantar&aacute;n &aacute;rboles en Sebastopol, para sentirnos satisfechos con nuestra labor por el medioambiente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Níger, y en esos países africanos del Sahel, las hambrunas son perpetúas, no coyunturales. Aquí la desertificación tiene su cara más palpable. No es una anécdota. Si no llueve a tiempo es posible que mueras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora me sit&uacute;o en N&iacute;ger. Pa&iacute;s paup&eacute;rrimo. Frente al extenso territorio polvoriento, &ldquo;donde el suelo es m&aacute;s bien arena que revolotea y apenas hay alg&uacute;n arbusto&rdquo;, el altiplano de Guadix parece un Ed&eacute;n. N&iacute;ger forma parte del Sahel, esa ampl&iacute;sima regi&oacute;n situada al sur del Sahara, entre el Atl&aacute;ntico y el mar Rojo. Cuando se empez&oacute; a hablar de desertificaci&oacute;n se hizo a consecuencia de la terrible hambruna que sufrieron estos pa&iacute;ses. Los hechos all&iacute; acaecidos entre 1945 y 1968 deben ser considerados un episodio m&aacute;s en la larga historia del impacto humano en el medioambiente marginal del desierto. Si algo los hizo excepcionales es que fueron captados por c&aacute;maras de televisi&oacute;n y mostrados a escala planetaria. 
    </p><p class="article-text">
        Las precipitaciones ca&iacute;das hab&iacute;an sido mayores de lo habitual durante un tiempo y la poblaci&oacute;n, atra&iacute;da por la s&uacute;bita explosi&oacute;n de fertilidad, se hab&iacute;a desplazado hacia regiones que hasta entonces solamente hab&iacute;an soportado un precario pastoreo n&oacute;mada. Establecieron entonces cultivos y reba&ntilde;os permanentes que vivieron algunos a&ntilde;os de prosperidad. Pero la sequ&iacute;a que se inici&oacute; en 1970 termin&oacute; por atrapar a 3 millones de personas entre el desierto del norte y las tradicionales tierras de cultivo, m&aacute;s al sur, cuya poblaci&oacute;n tambi&eacute;n hab&iacute;a aumentado. Como consecuencia de ello, los recursos fueron esquilmados y la fertilidad de la tierra se agot&oacute;. Perecieron entre 50.000 y 250.000 personas, mientras que las cabezas de ganado perdidas se contaron por millones. El mundo se estremeci&oacute; contemplando los noticiarios y la comunidad internacional convoc&oacute; la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desertificaci&oacute;n, celebrada en Nairobi en 1977. Fue el germen de la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificaci&oacute;n, aprobada en la Cumbre de R&iacute;o de 1992 y adoptada en Par&iacute;s el 17 de junio de 1994 (de ah&iacute; la efem&eacute;ride).
    </p><p class="article-text">
        En N&iacute;ger, y en esos pa&iacute;ses africanos del Sahel, las hambrunas son perpet&uacute;as, no coyunturales. Aqu&iacute; la desertificaci&oacute;n tiene su cara m&aacute;s palpable. No es una an&eacute;cdota. Si no llueve a tiempo es posible que mueras. Lo que est&aacute; asegurado es pasar hambre unos meses. Obtengo estos detalles de un libro oportuno e ir&oacute;nicamente titulado <em>Contra el cambio</em>, de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s, donde el ecologismo se presenta como la m&aacute;s extrema sofisticaci&oacute;n del conservadurismo. Es un punto de vista interesante. En N&iacute;ger, en el tiempo de la seca &ldquo;los campesinos no pueden hacer m&aacute;s que esperar que las lluvias lleguen, y que el grano que se guardaron el a&ntilde;o pasado les alcance hasta el final de la cosecha: lo segundo casi nunca sucede, lo primero a veces&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí, como en los países más pobres, la relación entre el alimento y la persona es mucho más directa. Y tiene más aroma de tragedia que de romanticismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no vamos a encontrar infraestructuras como las descritas m&aacute;s arriba. Aqu&iacute;, como en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, la relaci&oacute;n entre el alimento y la persona es mucho m&aacute;s directa. Y tiene m&aacute;s aroma de tragedia que de romanticismo. &nbsp;En &Aacute;frica, en estos lugares donde la desertificaci&oacute;n es un enemigo fehaciente, la meta 15.3, que es la &uacute;nica incluida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que menciona expl&iacute;citamente la desertificaci&oacute;n, no tiene la misma consideraci&oacute;n que en nuestros pa&iacute;ses. La prioridad es erradicar la pobreza (ODS 1), el hambre (ODS 2), reducir la mortalidad infantil (ODS 3), tener agua (ODS 6), electricidad (ODS 7) y, en definitiva, alcanzar una vida digna. As&iacute; que las iniciativas se encaminan a imitar la senda de desarrollo econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses desarrollados. Legitimado por nuestro boyante estilo de vida.
    </p><p class="article-text">
        Una forma es mejorar su capacidad de almacenamiento para amortiguar las variaciones clim&aacute;ticas; las sequ&iacute;as han empeorado con el cambio clim&aacute;tico. Hay que almacenar antes (embalses) y despu&eacute;s (graneros) del proceso de producci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con el ejemplo de N&iacute;ger, vemos c&oacute;mo el papel que puede jugar la mujer en estas sociedades es esencial para lidiar con los retos que tienen por delante, con la desertificaci&oacute;n. A medida que adquieren margen de maniobra, gracias a la educaci&oacute;n (ODS 4) y a que, en consecuencia, se reducen las desigualdades de g&eacute;nero (ODS 5) van teniendo &eacute;xito humildes iniciativas que salvan vidas. Los bancos cerealeros son una de ellas. Las mujeres se coordinan y comprometen a construir un dep&oacute;sito de grano. Reciben un capital inicial (por parte de ONGSs o el Programa Alimentario Mundial) de cien bolsas de cien kilos de mijo, ma&iacute;z, arroz. El banco vende o presta peque&ntilde;as cantidades de grano a la comunidad en el momento clave: la <em>soudure</em>, la estaci&oacute;n del hambre, entre junio y, con suerte (si ha llovido) octubre. Las mujeres se agrupan en comisiones (aunque las decisiones importantes se toman en asambleas generales) y deben &ldquo;rentabilizar&rdquo; el dep&oacute;sito: cada a&ntilde;o, con los ingresos recibidos, el banco se &ldquo;capitaliza&rdquo; comprando m&aacute;s grano para el a&ntilde;o siguiente. El banco cerealero de Dalweye, nos cuenta Caparr&oacute;s, es una construcci&oacute;n de ladrillo sin ventanas, el edificio m&aacute;s s&oacute;lido del pueblo, y debe ser un s&iacute;mbolo de algo: de las ganas de estas mujeres, de la intervenci&oacute;n de ciertas instituciones que completan beneficencia con empoderamiento, de lo poco que se precisa para atajar el hambre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras que en Europa y España la desertificación se puede abordar desde la contención, en Níger y el Sahel lo que hace falta es desarrollo. El reto es doble, porque si bien la falta de desarrollo lleva a la desertificación, el exceso también</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La lucha contra la desertificaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s es m&aacute;s importante de lo que pueda parecer. A pesar de que nos va bastante bien, lo cierto es que hemos esquilmado nuestros recursos, y seguimos haci&eacute;ndolo. Hemos silenciado las se&ntilde;ales de escasez importando todo tipo de insumos. Si el suministro falla y la relaci&oacute;n con el territorio vuelve a ser m&aacute;s directa, seremos consciente de los suelos que hemos degradado y del agua que hemos desperdiciado. 
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses desarrollados, la desertificaci&oacute;n se aborda conteniendo modelos de producci&oacute;n tumorales que se van despegando de lo meramente agrario y son m&aacute;s un modelo de negocio. Formas de producir y consumir alimentos que, adem&aacute;s del deterioro ambiental, explican buena parte de las enfermedades que sufrimos. Mientras que en Europa y Espa&ntilde;a la desertificaci&oacute;n se puede abordar desde la contenci&oacute;n, en N&iacute;ger y el Sahel lo que hace falta es desarrollo.&nbsp;El reto es doble, porque si bien la falta de desarrollo lleva a la desertificaci&oacute;n, el exceso tambi&eacute;n. La tarea no es sencilla y menos en un contexto de un cambio clim&aacute;tico que no asegura m&aacute;s que un comportamiento ca&oacute;tico. No lo hicimos bien cuando, hablando en t&eacute;rminos de mus, ten&iacute;amos de primeras dadas tres reyes y un as. Ahora, de segundas dadas, el bagaje es un juego rampl&oacute;n, con una pareja de sotas. No son muy buenas cartas, pero con esto hay que ganar la partida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/version-cruda-desertificacion_132_10300838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2023 12:04:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La versión más cruda de la desertificación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,desertización,Granada,Níger]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El delirio como motor de la globalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/delirio-motor-globalidad_132_10137500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd1e2990-01be-4624-b26a-d9497ce17a84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El delirio como motor de la globalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El teleacoplamiento nos puede ayudar a ir puliendo las interacciones, de modo que utilicemos los recursos globales de forma racional, cubriendo carencias, generando oportunidades de empleo y negocio y dándonos cuenta de que hemos de ser cuidadosos con nuestra enorme capacidad de influencia sobre el medio</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; convenga en primer lugar aclarar el t&iacute;tulo &ndash;provocativo&ndash; de esta entrada y su v&iacute;nculo con la ciencia. Se trata de un fen&oacute;meno reciente (el primer trabajo que habla de ello es de 2013), bautizado con el nombre de teleacoplamiento. Es una versi&oacute;n esquizofr&eacute;nica y acelerada de las interacciones medioambientales a distancia, que han existido desde la formaci&oacute;n del planeta Tierra, y de las interacciones socioecon&oacute;micas, que se han producido desde el principio de la historia de la humanidad. Ejemplos de ellos son el comercio, los acuerdos transnacionales, la propagaci&oacute;n de especies invasoras o la transferencia de tecnolog&iacute;a. El matiz del teleacoplamiento es que, dadas las infraestructuras que hemos creado, los medios de desplazamiento de mercanc&iacute;as y personas, y el flujo de informaci&oacute;n instant&aacute;neo, estos intercambios y dispersiones ocurren a una escala y velocidad que no tienen precedentes. Hay una canci&oacute;n de Jorge Drexler, Disneylandia, que refleja bien el fen&oacute;meno:
    </p><p class="article-text">
        <em>Cebras africanas y canguros australianos en el zool&oacute;gico de Londres</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Momias egipcias y artefactos incas en el Museo de Nueva York</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Linternas japonesas y chicles americanos en los bazares coreanos de San Pablo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Im&aacute;genes de un volc&aacute;n en Filipinas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Salen en la red de televisi&oacute;n de Mozambique&nbsp;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a la agricultura y la alimentaci&oacute;n, que ata&ntilde;e a m&uacute;ltiples temas ambientales, como el consumo de agua, la deforestaci&oacute;n, o las emisiones de carbono, podr&iacute;amos a&ntilde;adir otra estrofa a Disneylandia, del tipo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Peste porcina africana acaba con los chanchos en China&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que se los compra a Espa&ntilde;a donde comen piensos a base de soja&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tolerante a glifosato dise&ntilde;ada en laboratorios de Estados Unidos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;y arrasa los bosques de buena parte del Chaco paraguayo&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y las selvas del Brasiiiiiil&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En el mundo globalizado que habitamos los ejemplos de teleacoplamiento abundan. Podemos ofrecer algunos para ayudar a entender las fisuras de la concepci&oacute;n m&aacute;s tradicional del cambio en el uso del suelo, que es lo que finalmente busca explicar el teleacoplamiento. Elaborar mapas de desertificaci&oacute;n es un reto may&uacute;sculo debido a, entre otras cosas, las discontinuidades espaciales que supone el desacoplamiento entre causas y efectos. Antes se conceb&iacute;a esta cartograf&iacute;a como el resultado de una serie de condiciones locales, como el clima, la erosi&oacute;n, o la presi&oacute;n demogr&aacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy pueden darse procesos de desertificaci&oacute;n en un paisaje despoblado, pero altamente mecanizado; los factores que explican esa intensificaci&oacute;n del uso del suelo y sus efectos ambientales y sociales, est&aacute;n a miles de kil&oacute;metros, son inaprensibles, no se puede reflejar en un mapa local o regional (al menos sin tener en cuenta esta perspectiva). Ocurre con el mencionado caso de la soja, donde su demanda se forma en lugares muy lejanos. O con las pol&iacute;ticas de biocarburantes en Estados Unidos y Europa, que catalizan cambios en el uso de la tierra que tienen repercusiones socioecon&oacute;micas y medioambientales en zonas distantes de todo el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la creciente demanda de quinoa debido a sus alabadas propiedades nutritivas, se ha transformado por completo el altiplano andino. El cultivo se ha intensificado, agotando los nutrientes de un suelo no muy agraciado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con la creciente demanda de quinoa debido a sus alabadas propiedades nutritivas, se ha transformado por completo el altiplano andino. El cultivo se ha intensificado, agotando los nutrientes de un suelo no muy agraciado. Se ha desplazado a la ganader&iacute;a de llamas y alpacas, y la gente local tiene poco acceso a un alimento que ha sido tradicionalmente la base de su dieta, puesto que se exporta en su mayor parte. Todo ello en un corto espacio de tiempo. A una velocidad que impide evaluar si el cambio fue o no conveniente. O que, para cuando se quiere reaccionar, la vuelta atr&aacute;s es complicada. As&iacute; que normalmente se convierte en una huida hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        Estos cambios en el uso del suelo ofrecen, inicialmente, oportunidades a la poblaci&oacute;n local de pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. En Sud&aacute;n se ha incrementado la superficie de cultivo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde el punto de vista agr&iacute;cola es mucho m&aacute;s productivo. Sin embargo, la ayuda internacional que recibe el pa&iacute;s no para de crecer. La poblaci&oacute;n pasa hambre. La explicaci&oacute;n radica en una sutil actualizaci&oacute;n de la &eacute;poca del colonialismo, conocida como &laquo;acaparamiento de tierras&raquo; (y agua). Consiste en vender tierras gubernamentales, o expropiadas de forma sospechosa, a corporaciones u otros pa&iacute;ses. Los nuevos due&ntilde;os se encargan de modernizar esas tierras y ponerlas en producci&oacute;n. Toda esa producci&oacute;n, que consta en las estad&iacute;sticas como propia del pa&iacute;s, desaparece en lejanos mercados. Los agricultores, sin papeles, sin tierra y con un enorme agujero en el est&oacute;mago tienen tres opciones: arrastrase tras las migajas de la ayuda internacional, emigrar como lo hace la producci&oacute;n agr&iacute;cola, o morir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para hacer frente a los retos que plantean estas desconexiones espaciales, se ha propuesto el concepto y el marco de la teleconexi&oacute;n en la literatura sobre sistemas humano-medioambientales. En efecto, el teleacoplamiento ofrece el marco para entender estos cambios tan acelerados, y reflexionar sobre sus contradicciones y ventajas (que tambi&eacute;n las hay), o desventajas (como el acaparamiento de tierras). Se basa en el pensamiento sist&eacute;mico a la hora de abordar las interacciones entre el ser humano y el medio ambiente, al tiempo que hace hincapi&eacute; en la necesidad de comprender las relaciones de los agentes que median en los flujos y retroalimentaciones entre sistemas a distintas escalas. Entender el problema es clave para buscar soluciones. Un reciente titular en la prensa expon&iacute;a el siguiente problema: &ldquo;La falta de fertilizantes rusos asfixia las cosechas africanas&raquo;, dando en la entradilla pistas para su resoluci&oacute;n: &laquo;Una de las claves para evitarlo, seg&uacute;n los expertos, es reducir la dependencia exterior y aumentar la producci&oacute;n y el comercio internos de abono&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Los agricultores, sin papeles, sin tierra y con un enorme agujero en el estómago tienen tres opciones: arrastrase tras las migajas de la ayuda internacional, emigrar como lo hace la producción agrícola, o morir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En efecto, en la medida en la que se reducen estos teleacoplamientos, podemos llegar a situaciones m&aacute;s sostenibles. Sin embargo, tampoco parece, en el extremo, que esta sea una forma de actuar muy acertada. Las autarqu&iacute;as, propia de reg&iacute;menes dictatoriales, han dejado un rastro en la historia de desastres medioambientales nada desde&ntilde;able. Desde la desaparici&oacute;n del mar de Aral (consecuencia de las pol&iacute;ticas sovi&eacute;ticas que buscaban el autoabastecimiento de algod&oacute;n), hasta el agotamiento de enormes acu&iacute;feros en la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga. Las enormes extracciones de agua para cultivar alfalfa y cubrir las necesidades de vacas lecheras frisonas, propias de los Alpes, en medio de un desierto, con el fin de cubrir la demanda de productos l&aacute;cteos de Arabia Saud&iacute; acab&oacute; en un fiasco. Ahora la alfalfa la traen en barco desde Arizona, lugar que tampoco se parece mucho a los Alpes (estoy seguro que, de todo esto, Drexler se saca otra estrofa).
    </p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n tiene cosas buenas. Nos permite interaccionar mucho m&aacute;s, equilibrar desastres medioambientales que ocurren en un lado del planeta con las mercanc&iacute;as que llegan de otro, tener una dieta mucho m&aacute;s diversa, etc. El teleacoplamiento nos puede ayudar a ir puliendo estas interacciones, de modo que utilicemos los recursos globales de forma racional, cubriendo carencias, generando oportunidades de empleo y negocio y d&aacute;ndonos cuenta de que hemos de ser cuidadosos con nuestra enorme capacidad de influencia sobre el medio. Tus h&aacute;bitos de consumo se dejan sentir en alg&uacute;n lugar a miles de kil&oacute;metros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/delirio-motor-globalidad_132_10137500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2023 18:58:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El delirio como motor de la globalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Comercio,Economía sostenible,Divulgación científica,Almería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No podemos degradar más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/no-degradar_132_9900870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/715f53b2-b22f-451b-ac93-0422cc191f71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No podemos degradar más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos de los países que en sus territorios parecen hacer bien las cosas, tienen una trastienda terrorífica. Importar alimentos y materias primas de otros países ahorra muchos disgustos ambientales y se lleva la degradación a otra parte</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima iniciativa de la <a href="https://www.unccd.int/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Convenci&oacute;n de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificaci&oacute;n (CNULD)</a> es tan ambiciosa como desconocida. Se trata de la Neutralidad de la Degradaci&oacute;n de las Tierras (NDT), una idea propuesta en octubre de 2015, en el marco de la decimosegunda Conferencia de las Partes (COP12) de la CNULD. Poco despu&eacute;s fue integrada en los <a href="https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/biodiversity/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)</a>, concretamente en la meta 15.3, que propone &ldquo;luchar contra la desertificaci&oacute;n, restaurar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificaci&oacute;n, la sequ&iacute;a y las inundaciones, y esforzarse por lograr un mundo sin degradaci&oacute;n de la tierra&rdquo; para 2030. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de un mundo neutral en relaci&oacute;n a la degradaci&oacute;n de la tierra tuvo un gran apoyo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (R&iacute;o+20) <em>El futuro que queremos</em>, y segu&iacute;a la estela&nbsp;de la neutralidad clim&aacute;tica en relaci&oacute;n a las emisiones de carbono y su fijaci&oacute;n. Entre los principales defensores se encontraban la CNULD y la comunidad cient&iacute;fica. Tras un per&iacute;odo de amplias evaluaciones pol&iacute;ticas y cient&iacute;ficas, por fin se acept&oacute; la NDT, definida como &ldquo;un estado en el que la cantidad y la calidad de los recursos de la tierra necesarios para apoyar las funciones y los servicios de los ecosistemas y mejorar la seguridad alimentaria permanecen estables o aumentan dentro de escalas temporales y espaciales y ecosistemas espec&iacute;ficos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La NDT supone un avance significativo en la lucha contra la desertificaci&oacute;n. En lugar de plantearse detener cualquier acci&oacute;n que degrade el medio, este nuevo paradigma admite que haya degradaci&oacute;n. Lo que no tolera es que la degradaci&oacute;n supere a la regeneraci&oacute;n del territorio. Por tanto, no puede interpretarse como una licencia para degradar. Al contrario, y como veremos a continuaci&oacute;n, plantea una serie de reglas que son muy estrictas. La NDT se enhebra con debates similares. Por ejemplo, c&oacute;mo usar el territorio para producir alimentos. Por una parte, podemos adoptar un sistema de <em>Land Sparing</em>&nbsp;(liberar tierra), que considera dividir el territorio en zonas con agricultura intensiva y espacios naturales libres de presencia humana. Por contra, el <em>Land Sharing</em>&nbsp;(compartir tierra) implica un mosaico de agricultura de baja intensidad que incorpora elementos naturales como estanques y setos, en lugar de mantener separados la agricultura y los espacios naturales. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la NDT a&uacute;na las visiones contrapuestas de la propia CNULD, y que han trabado la implementaci&oacute;n de soluciones efectivas para abordar la desertificaci&oacute;n. Hay partes que plantean la lucha contra la desertificaci&oacute;n como la protecci&oacute;n del medioambiente y la restauraci&oacute;n de los espacios degradados. Y hay partes que equiparan la lucha contra la desertificaci&oacute;n con la lucha contra la pobreza. La visi&oacute;n conservacionista coincide con la de los pa&iacute;ses o regiones m&aacute;s ricos, mientras que la visi&oacute;n desarrollista se corresponde con los pa&iacute;ses que buscan salir de la pobreza y alcanzar el estatus de los primeros. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puede compensarse la erosión que pueda desencadenarse por el cultivo de aguacates en la Costa Tropical de Granada con la reforestación de bosques tropicales en Centroamérica, sino con la recuperación de tierras agrícolas similares en la misma zona</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La NDT puede equilibrar estas concepciones confrontadas, pero, como dec&iacute;amos, para ello debe ce&ntilde;irse a unas l&iacute;neas de actuaci&oacute;n muy estrictas. Estos son los fundamentos en los que se apoya, fruto del trabajo del &oacute;rgano cient&iacute;fico que asesora a la CNLUD (el <em>Science-Policy Interface</em>, SPI):&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        1. La NDT debe ser el n&uacute;cleo de los Planes Nacionales de Acci&oacute;n contra la Desertificaci&oacute;n. El &aacute;mbito espacial de la NDT es clave para cumplir con las ambiciones de este nuevo paradigma. Cada pa&iacute;s debe considerar subdivisiones territoriales en las que aplicar la NDT, que pueden ser de tipo administrativo (provincias) o f&iacute;sico (cuencas hidrogr&aacute;ficas). La compensaci&oacute;n entre degradaci&oacute;n y regeneraci&oacute;n debe de hacerse dentro de los mismos usos del suelo o tipos de cobertura en cada una de esas zonas (<em>same land type</em>, se&ntilde;ala el SPI. Este mecanismo evita la propagaci&oacute;n de la degradaci&oacute;n, ya que las compensaciones se circunscribir&aacute;n a las subdivisiones territoriales elegidas. En otras palabras, no puede compensarse la erosi&oacute;n que pueda desencadenarse por el cultivo de aguacates en la Costa Tropical de Granada con la reforestaci&oacute;n de bosques tropicales en Centroam&eacute;rica, sino con la recuperaci&oacute;n de tierras agr&iacute;colas similares en la misma zona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2. La NDT se despliega a trav&eacute;s de tres tipos de acciones: evitar, reducir, revertir. El orden de estas acciones no es aleatorio, sino que se&ntilde;ala su jerarqu&iacute;a. Es decir, que la prevenci&oacute;n es prioritaria. La raz&oacute;n es que, dada la naturaleza irreversible de la desertificaci&oacute;n, atacar el problema cuando est&aacute; muy avanzado es la opci&oacute;n menos efectiva y m&aacute;s cara. Por tanto, es necesario detectarlo en su estado m&aacute;s incipiente. El segundo grupo de acciones incluye todas esas pr&aacute;cticas que ayudan a reducir la degradaci&oacute;n o contenerla, como puede ser la aplicaci&oacute;n de t&eacute;cnicas agr&iacute;colas que reduzcan la erosi&oacute;n. Por &uacute;ltimo, en el tercer grupo est&aacute;n esas medidas que han parecido en convertirse en el emblema de la lucha contra la desertificaci&oacute;n (y el cambio clim&aacute;tico), como es la reforestaci&oacute;n o restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica de ecosistemas. Como vemos, para la NDT este es el &uacute;ltimo remedio, el que hay que aplicar cuando el ecosistema est&aacute; casi en estado terminal. La prioridad es evitar llegar a este estado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tierra desertificada.                            </span>
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        3. Lo anterior nos conduce a la planificaci&oacute;n territorial y a la implementaci&oacute;n de sistemas de alerta temprana. Necesitamos m&eacute;todos que nos permitan detectar donde pueden desarrollarse problemas de desertificaci&oacute;n o en qu&eacute; lugares el desarrollo econ&oacute;mico empieza a devorar recursos a un ritmo que la naturaleza no puede asumir. Este planteamiento se incardina con la Convergencia de Evidencias. Se trata de otra iniciativa reciente (hay antecedentes en Espa&ntilde;a que datan de 1998 que actualmente se est&aacute;n revisando y mejorando dentro del proyecto de investigaci&oacute;n SUMHAL), en este caso de la Comisi&oacute;n Europea, que aparece en el Atlas Mundial de Desertificaci&oacute;n. La idea es analizar en qu&eacute; zonas &aacute;ridas concurren din&aacute;micas que pueden alterar peligrosamente el medio. Aplicar la NDT supone, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, poner orden entre los diversos planes existentes (hidrol&oacute;gicos, forestales, agrarios, de regad&iacute;o, etc.), descubrir solapamientos y solventar incongruencias. 
    </p><p class="article-text">
        4. La agregaci&oacute;n de las acciones propuestas no pueden superar el nivel de degradaci&oacute;n de 2015, de modo que este es el umbral elegido por la CNULD como l&iacute;mite superior de la degradaci&oacute;n. A partir de 2015 no se puede degradar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        5. El desarrollo de indicadores es una parte esencial para evaluar el progreso de la NDT. Se trata de controlar las variaciones de la productividad primaria, de los cambios del uso del suelo, y del carbono org&aacute;nico del suelo. Si alguno de ellos disminuye entonces han de saltar las alarmas, algo va mal en ese territorio. El SPI advierte de que estos indicadores deben adaptarse a cada pa&iacute;s cuando no capturen bien lo que all&iacute; ocurre. Por ejemplo, en el caso de Espa&ntilde;a es necesario incluir alguno que describa el estado de las masas de aguas subterr&aacute;neas, puesto que su degradaci&oacute;n no se refleja en los indicadores propuestos.
    </p><p class="article-text">
        La NDT brinda una excelente oportunidad para acometer la degradaci&oacute;n de la tierra. Aunque inicialmente se ha concebido para las zonas &aacute;ridas (es decir, para afrontar la desertificaci&oacute;n), se ha transformado en una iniciativa de car&aacute;cter global, que no puede alcanzar su meta sin la implicaci&oacute;n de todos los pa&iacute;ses. En 2021, hasta 124 pa&iacute;ses se han comprometido a fijar objetivos voluntarios de lucha contra la degradaci&oacute;n. Sin embargo, muchos de los pa&iacute;ses que en sus territorios parecen hacer bien las cosas, tienen una trastienda terror&iacute;fica. Importar alimentos y materias primas de otros pa&iacute;ses ahorra muchos disgustos ambientales y se lleva la degradaci&oacute;n a otra parte. Para que la NDT funcione de verdad este tipo de enjuagues han de evitarse, y la neutralidad ha de ganarse en cada regi&oacute;n y en cada pa&iacute;s. Lo contrario es hacerse trampa en el solitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/no-degradar_132_9900870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jan 2023 21:15:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No podemos degradar más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Cambio climático,Desierto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el desierto de Tabernas no es un desierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desiertos-desertificacion-geoformas_132_5028795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c13d439-498a-4090-8bcd-444aa7cb19af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el desierto de Tabernas no es un desierto"></p><p class="article-text">
        El cartel de la autov&iacute;a lo dice bien claro: &lsquo;Desierto de Tabernas&rsquo;.   Pero no es un desierto, no encaja en ninguna de las dos grandes clases  de  desiertos: los de origen clim&aacute;tico y los que son consecuencia de la   intervenci&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Aunque  para determinar los primeros hay una familia de criterios  amplia y poco  precisa, podemos afirmar con seguridad que Tabernas est&aacute;  lejos de los  umbrales que se manejan. As&iacute;, considerando la  precipitaci&oacute;n, en los  verdaderos desiertos pueden pasar a&ntilde;os sin que  llueva. Uno de los casos  m&aacute;s extremos que se conocen se registr&oacute; en  Cochones, en el desierto de  Atacama: 49 a&ntilde;os seguidos sin caer una  gota. Como consecuencia de lo  anterior, la cubierta vegetal es muy  escasa. Basta recordar la pinta que  tienen los extensos arenales del  Sahara o del desierto de Arabia.
    </p><p class="article-text">
        La  segunda clase de desiertos tiene que ver con la denominada   desertificaci&oacute;n. Debido a una confluencia de diversos factores  se  producen transformaciones del territorio de tal magnitud que el   ecosistema pierde su capacidad de regeneraci&oacute;n. La salinizaci&oacute;n de los   campos de cultivo en la &eacute;poca de los sumerios, los graves episodios de   erosi&oacute;n e&oacute;lica acaecido sen el Medio Oeste americano en la primera mitad   del siglo pasado o la desecaci&oacute;n del mar de Aral son buenos exponentes  de  este tipo de desiertos.
    </p><p class="article-text">
        El  singular aspecto del paraje de Tabernas responde a otros motivos.  Hace  unos miles de a&ntilde;os una serie de movimientos tect&oacute;nicos provocaron  su  elevaci&oacute;n respecto al nivel del mar. Al reorganizarse la red   hidrogr&aacute;fica, en una &eacute;poca mucho m&aacute;s lluviosa, se produjo una  fuerte  erosi&oacute;n remontante. Las margas y yesos, recubiertos por una coraza   mucho m&aacute;s dura formada por calizas, posibilitaron la formaci&oacute;n de las   c&aacute;rcavas. De no existir tal capa, las laderas se hubiesen erosionado   hasta alcanzar su perfil de equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Tabernas es una geoforma, un paradigma de <em>badland</em>, esto  es,  de malas tierras. Esta escabrosa topograf&iacute;a siempre dificult&oacute;  su  explotaci&oacute;n. Hoy, el territorio est&aacute; pr&aacute;cticamente en desuso y la   cubierta vegetal de esparto se encuentra en una buena condici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Martínez Valderrama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desiertos-desertificacion-geoformas_132_5028795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2014 21:15:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el desierto de Tabernas no es un desierto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desierto,Geología,Sáhara,Ciencia,Divulgación]]></media:keywords>
    </item>
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