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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Varona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_varona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Varona]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Somos los españoles punitivos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/espanoles-punitivos_1_5022203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adbcae3f-4294-4bce-bd38-407b72df3f62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos los españoles punitivos?"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El tratamiento dram&aacute;tico, sensacionalista y sesgado que realizan los medios de comunicaci&oacute;n contribuye a fomentar una imagen irreal de la delincuencia y los delincuentes. Seg&uacute;n <a href="http://www.eldiario.es/autores/daniel_varona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Daniel Varona</a>, esta imagen nos ayuda a entender una &ldquo;cultura&rdquo; sobre la delincuencia que es decisiva en el proceso de elaboraci&oacute;n de las leyes penales.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entre los estudiosos del Derecho Penal y la Criminolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s es com&uacute;n afirmar que en la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha producido un progresivo aumento de la dureza de nuestras leyes penales. Y ello, tanto en un aspecto cuantitativo (cada vez m&aacute;s conductas son constitutivas de delito), como cualitativo (castigos cada vez m&aacute;s severos, en particular, penas de prisi&oacute;n m&aacute;s largas y disminuci&oacute;n de beneficios penitenciarios). No puede extra&ntilde;ar as&iacute; que en la literatura acad&eacute;mica se hayan acu&ntilde;ado conceptos como la &ldquo;expansi&oacute;n&rdquo; del Derecho Penal, el &ldquo;populismo punitivo&rdquo; o la &ldquo;cultura del control&rdquo; para referirse a la evoluci&oacute;n mencionada. Vale la pena se&ntilde;alar que, entre los acad&eacute;micos espa&ntilde;oles, es mayoritaria la opini&oacute;n cr&iacute;tica respecto a dicho aumento de la dureza punitiva que caracteriza nuestro sistema, aludiendo con mayor o menor &eacute;nfasis a los problemas que ello genera sin que a su vez se vislumbren efectos sociales positivos de ello.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, desde la clase pol&iacute;tica las cosas se ven de forma bien diferente. Los diferentes gobiernos espa&ntilde;oles de la &uacute;ltima d&eacute;cada (y aqu&iacute;, por desgracia, pocas diferencias existen entre el PSOE y el PP), parecen haber competido por ver qui&eacute;n reformaba en m&aacute;s ocasiones la legislaci&oacute;n penal, y normalmente, en la direcci&oacute;n aludida: m&aacute;s dureza punitiva. Pero si uno observaba con detenimiento el discurso pol&iacute;tico pod&iacute;a comprobar que, en realidad, no asum&iacute;an la responsabilidad por dicha deriva punitiva. Al contrario: era usual encontrar en las discusiones parlamentarias de las reformas penales o incluso en sus &ldquo;exposiciones de motivos&rdquo; (parte previa a la ley en la que el legislador explica el motivo de la reforma), alusiones a la &ldquo;demanda ciudadana&rdquo; o a la &ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; para justificar dichas reformas. Es decir, se modificaba la ley penal porque (y en la direcci&oacute;n que) lo ped&iacute;an los ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, nuestros pol&iacute;ticos parecen claros defensores de lo que en criminolog&iacute;a se ha llamado &ldquo;la teor&iacute;a de la democracia en funcionamiento&rdquo;. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, la deriva punitiva que experimentan algunos pa&iacute;ses (USA, Inglaterra, Espa&ntilde;a, etc.) es un ejemplo del funcionamiento de la democracia: los ciudadanos se preocupan por la delincuencia y exigen soluciones, esta preocupaci&oacute;n es recogida por los medios de comunicaci&oacute;n y ello, a su vez, hace reaccionar a los pol&iacute;ticos, que no pueden por menos que hace caso a las demandas ciudadanas (- eso implica la democracia, &iquest;no?, dicen nuestros gobernantes).
    </p><p class="article-text">
        No obstante, las cosas no son tan sencillas como presupone esta teor&iacute;a. En dos trabajos publicados en la revista <a href="http://www.indret.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>InDret</em></a><em> </em>(<a href="http://www.indret.com/pdf/599.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1/2009</a> y <a href="http://www.indret.com/pdf/791_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1/2011</a>), he pretendido poner en cuesti&oacute;n esta teor&iacute;a en el caso espa&ntilde;ol. Resumidamente: la teor&iacute;a de la democracia en funcionamiento presupone que los ciudadanos espa&ntilde;oles somos un colectivo que alberga sentimientos punitivos, y que por ello exigimos un aumento del castigo penal. En mi opini&oacute;n ello no es cierto: los ciudadanos lo que demandan del derecho penal, antes que dureza, es eficacia. Es decir, m&aacute;s que un aumento del castigo lo que muchas veces exige es algo m&aacute;s simple: que se haga justicia, que se encuentre al culpable y se le castigue. Es la sensaci&oacute;n de impunidad (m&aacute;s que de &ldquo;blandura&rdquo;) la que enerva a la ciudadan&iacute;a. Sabemos por multitud de encuestas e investigaciones que los ciudadanos sistem&aacute;ticamente consideran que la justicia penal es blanda, pero tambi&eacute;n sabemos que ello deriva de la err&oacute;nea percepci&oacute;n que tienen sobre el contenido de las leyes penales (a&uacute;n hoy en d&iacute;a muchos ciudadanos piensan que los presos pueden redimir d&iacute;as de condena por trabajar en prisi&oacute;n!...algo que no existe desde 1995!) y del funcionamiento del sistema penal. Y ello lo sabemos porque cuando en ciertas ocasiones se les ha preguntado por la pena a imponer en un caso real, sorprendentemente imponen penas mucho menos severas que las impuestas por los jueces penales.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, en nuestro pa&iacute;s hemos asistido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os al espect&aacute;culo de ciertos familiares de v&iacute;ctimas que han pretendido erigirse en portavoces de la opini&oacute;n p&uacute;blica y han capitaneado iniciativas populares en demanda de mayor castigo. Pero ya es hora de que alguien sit&uacute;e el asunto en perspectiva: en nuestro pa&iacute;s se cometen al a&ntilde;o aproximadamente 500 homicidios o asesinatos. &iquest;Cu&aacute;ntos familiares de esas v&iacute;ctimas se manifiestan pidiendo mayores castigos y la reimplantaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s de penas como la cadena perpetua o la pena de muerte?. Cierto que las que lo hacen consiguen un impacto medi&aacute;tico tremendo, pero aqu&iacute; deber&iacute;amos recordar la diferencia existente entre &ldquo;opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; y &ldquo;opini&oacute;n publicada&rdquo; (o medi&aacute;tica). Este &uacute;ltimo aspecto tiene que ver con el papel de los medios de comunicaci&oacute;n en este proceso de deriva punitiva, aspecto &eacute;ste que centra el trabajo publicado en <a href="http://www.indret.com/pdf/791_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">InDret 2011</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de la democracia en funcionamiento presupone que los medios de comunicaci&oacute;n se limitan a recoger y hacer de altavoz de las demandas ciudadanas, pero este entendimiento de la labor social de los medios de comunicaci&oacute;n es tan ingenua que hoy en d&iacute;a no es defendida seriamente por nadie que sepa de sociolog&iacute;a de la comunicaci&oacute;n. Los medios de comunicaci&oacute;n no son receptores pasivos sino agentes bien activos en el proceso de construcci&oacute;n de la realidad (medi&aacute;tica). Pues bien, tambi&eacute;n en el campo de la delincuencia los medios de comunicaci&oacute;n han desempe&ntilde;ado cierto papel. Un papel, por cierto, muy criticado desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico, pues resumidamente se se&ntilde;ala que el tratamiento dram&aacute;tico, sensacionalista y sesgado que realizan de la delincuencia contribuye a fomentar una imagen irreal de la delincuencia y del delincuente, que sin embargo es decisiva a la hora de entender la &ldquo;cultura&rdquo; dominante sobre la delincuencia que posteriormente puede ser decisiva en el proceso de elaboraci&oacute;n de la leyes penales.
    </p><p class="article-text">
        En suma, tambi&eacute;n en este &aacute;mbito, si queremos de verdad una pol&iacute;tica penal democr&aacute;tica hemos de preguntarnos qu&eacute; tipo de democracia queremos: una democracia &ldquo;representativa&rdquo; apoyada en visiones irreales de la delincuencia fomentada por los medios de comunicaci&oacute;n, o una democracia de calidad, en la l&iacute;nea de los procesos de democracia deliberativa, respecto de los que ya existen, por cierto, algunas experiencias prometedoras en nuestro pa&iacute;s (v&eacute;ase el libro de <em>Laia Jorba</em> sobre un proceso de este tipo realizado en C&oacute;rdoba para gestionar el fen&oacute;meno del &ldquo;botell&oacute;n&rdquo;), as&iacute; como tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de la delincuencia (precisamente, el primer experimento de democracia deliberativa que emple&oacute; la t&eacute;cnica de <a href="http://cdd.stanford.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuesta deliberativa</a> ideada por James Fiskin, vid. tuvo lugar en Inglaterra en 1994 y el tema escogido fue la respuesta a la delincuencia; por su parte, en Espa&ntilde;a puede consultarse <a href="http://www.criminologia.net/pdf/reic/ano8-2010/a82010art7.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el trabajo de Marteache / Mart&iacute;nez / P&eacute;rez, 2010</a>, sobre una experiencia de este tipo en el &aacute;mbito de la delincuencia sexual). De hecho, en la actualidad estoy inmerso en un ambicioso proyecto de este tipo en nuestro pa&iacute;s, pero explicar lo que significa la democracia deliberativa y el proyecto en concreto es ya otra historia, que espero contar pronto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Varona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/espanoles-punitivos_1_5022203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Feb 2014 19:37:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Código Penal,Periodismo]]></media:keywords>
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