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    <title><![CDATA[elDiario.es - Helena Maleno]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/helena_maleno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Helena Maleno]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hablemos de las muertes evitables, antes de que sean olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablemos-muertes-evitables-sean-olvido_129_12341451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/213b28e2-ffe1-4c03-8799-1e70d401761a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablemos de las muertes evitables, antes de que sean olvido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué no se habla de abrir investigaciones garantistas que puedan prevenir futuros naufragios? ¿Por qué no hay una respuesta institucional a tragedias que se repiten con patrones cada vez más evidentes? ¿Qué pasó en el cayuco con 152 personas, entre ellas 45 mujeres y 29 niñas, niños y adolescentes? ¿Hicieron movimientos desesperados o eran fruto de indicaciones que estaban recibiendo?</p></div><p class="article-text">
        Mientras la ruta migratoria del Atl&aacute;ntico se sigue cobrando vidas, esta vez en el puerto, a escasos metros de la tierra, una de las ideas m&aacute;s escuchadas ha sido: &ldquo;la desesperaci&oacute;n y el p&aacute;nico llevan a la gente a ahogarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta afirmaci&oacute;n busca una explicaci&oacute;n simplista que pone, como en tantos otros naufragios, la culpa y la responsabilidad sobre las propias v&iacute;ctimas.&nbsp;La realidad es que asistimos de nuevo a muertes evitables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;por qu&eacute; no se habla de abrir investigaciones garantistas que puedan prevenir futuros naufragios? &iquest;Por qu&eacute; no hay una respuesta institucional a tragedias que se repiten con patrones cada vez m&aacute;s evidentes?. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en el cayuco con 152 personas, entre ellas 45 mujeres y 29 ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes? &iquest;Hicieron movimientos desesperados o eran fruto de indicaciones que estaban recibiendo? Las respuestas claras y veraces a lo que sucedi&oacute; son la clave para que esto no se repita nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es importante hablar de muertes evitables y poner en el centro la prevenci&oacute;n, y esto se consigue a trav&eacute;s de investigaciones que&nbsp; conduzcan a verificar si los protocolos cumplen todos los est&aacute;ndares para proteger la vida en esas condiciones de especial vulnerabilidad. Esta es la tercera vez que sucede un naufragio con estas caracter&iacute;sticas en El Hierro, y no tenemos que olvidar que en la primera tragedia, que se cobr&oacute; la vida de 63 personas, la versi&oacute;n dada por las autoridades difer&iacute;a de la que ofrecieron los supervivientes. Una se pregunta si escucharles tal vez podr&iacute;a haber evitado estas muertes recientes.
    </p><p class="article-text">
        Las siete fallecidas eran mujeres y ni&ntilde;as, y eso parece sorprender mucho a los medios y a las autoridades, que se atreven a hacer declaraciones puramente especulativas sobre su presencia en el cayuco y las causas de sus muertes. Claro que est&aacute;n las mujeres en las rutas migratorias y no solo cuando fallecen. Est&aacute;n presentes tambi&eacute;n cuando se las instrumentaliza, como en esta ocasi&oacute;n, porque invisibilizarlas o victimizarlas sin protegerlas forma parte de los discursos del odio y la deshumanizaci&oacute;n de las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute;n las ni&ntilde;as, s&iacute;mbolo de esa infancia que no solo es v&iacute;ctima de las tragedias en el mar, sino que se ahoga en el mercadeo pol&iacute;tico del Gobierno y las comunidades aut&oacute;nomas. Abandonada, criminalizada y estigmatizada, como chivo expiatorio para seguir engrosando el racismo.
    </p><p class="article-text">
        Queda a&uacute;n un largo camino para las personas supervivientes y las familias de las fallecidas, en el que desear&iacute;amos que la administraci&oacute;n p&uacute;blica estuviera realmente a la altura. Para ello, es fundamental que se proporcione un acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico integral que ayude a aliviar el trauma. Igualmente, es necesario brindar las condiciones necesarias de informaci&oacute;n y apoyo a las familias, para permitir un proceso de duelo que, alg&uacute;n d&iacute;a, haga posible la sanaci&oacute;n. Y es tambi&eacute;n imprescindible hacer posible un enterramiento digno, en el que se respete el derecho a la identidad de las personas fallecidas, los deseos de sus familiares y las creencias en las que vivieron.
    </p><p class="article-text">
        Ayer volv&iacute;&nbsp; a mirar una fotograf&iacute;a tomada en el cementerio de la ciudad de La Frontera (tragu&eacute; saliva al pensar en la cruel iron&iacute;a del nombre). En ella aparece el&nbsp; familiar de una de las v&iacute;ctimas del naufragio en las costas de El Hierro. Era el hermano de uno de los fallecidos. Tard&oacute; algunos d&iacute;as en poder viajar hasta all&iacute;: necesitaba arreglar permisos laborales, conseguir la informaci&oacute;n, organizar su vida&hellip; Cuando por fin lleg&oacute;, su hermano ya hab&iacute;a sido enterrado, no le hab&iacute;an esperado.
    </p><p class="article-text">
        En la imagen, aparece solo, frente al nicho, acompa&ntilde;ado por otro familiar. Ambos rezan. Despu&eacute;s de esa visita, pidieron acercarse al lugar donde ocurri&oacute; la tragedia porque quer&iacute;an saber m&aacute;s, porque necesitaban saberlo todo. Como cualquier familia, buscaban poder dar sentido, construir un relato frente a tanto dolor.
    </p><p class="article-text">
        Hoy siguen esperando los resultados de una prueba de ADN que ya lleva meses de retraso. Lo que no esperan, porque han aprendido a no hacerlo, es una respuesta institucional sobre lo que ocurri&oacute; aquel d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, toca seguir recordando a todas las v&iacute;ctimas de las fronteras, cuya memoria vive en el coraz&oacute;n de sus seres queridos. Porque es de justicia no olvidar que muchas de las muertes son resultado de la ignominia de que no se activaran protocolos adecuados de b&uacute;squeda y rescate, una pr&aacute;ctica que generaliza en la Europa fortaleza la omisi&oacute;n del deber de socorro y la desprotecci&oacute;n de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablemos-muertes-evitables-sean-olvido_129_12341451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 20:40:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablemos de las muertes evitables, antes de que sean olvido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viejas medidas para nuevas realidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viejas-medidas-nuevas-realidades_129_11619661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80d69ae6-0019-453f-a2bc-8154006e99a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viejas medidas para nuevas realidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La circularidad no es la salvación de nadie, sino la representación de un sistema donde el reconocimiento de derechos y la seguridad está en las manos del explotador</p></div><p class="article-text">
        La visita de Pedro S&aacute;nchez a Gambia, Senegal y Mauritania se cierra con ideas rancias bien conocidas porque&nbsp;ya se han implementado en el devenir de la migraci&oacute;n desde el Norte de &Aacute;frica. Nada nuevo en la ruta migratoria Atl&aacute;ntica despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os, solo el sostenimiento de la perenne alianza de explotaci&oacute;n, sufrimiento y muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a lleva d&eacute;cadas hablando y ejecutando pol&iacute;ticas de militarizaci&oacute;n en pa&iacute;ses fronterizos. Y como parte de estas, sorprendiendo de vez en cuando con deportaciones masivas usadas como golpe de efecto y que por cierto, son un gran negocio para las empresas que invierten en el control del movimiento. En 2006 Bakary e Ismail, el primero en silla de ruedas y el segundo un adolescente, se encontraron tirados en el desierto tras ser enviados desde Canarias a Mauritania junto a otros cientos, y as&iacute; en un suma y sigue desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Los impactos de estas medidas sobre las personas se camuflan como efectos colaterales de las luchas contra las mafias. Redes criminales que siguen creciendo porque los Estados han fracasado en su labor y simplemente las retroalimentan haci&eacute;ndolas cada vez m&aacute;s fuertes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al comp&aacute;s del terror, el viaje de S&aacute;nchez nos ha mostrado las &ldquo;bondades&rdquo; de las pol&iacute;ticas de la compasi&oacute;n con discursos sobre rutas seguras, presentando a la migraci&oacute;n circular como el culmen de las mismas.&nbsp;La circularidad no es la salvaci&oacute;n de nadie, sino la representaci&oacute;n de un sistema donde el reconocimiento de derechos&nbsp;y la seguridad est&aacute; en las manos del explotador. Tal vez se deber&iacute;a preguntar a muchas jornaleras marroqu&iacute;es cuyas vidas no han estado exentas de todo tipo de violencias durante su migraci&oacute;n regular a los campos de fresas.
    </p><p class="article-text">
        Da la sensaci&oacute;n que cuando desde el norte global se difunden medidas no hay cuestionamiento, ni evaluaci&oacute;n, como si fuesen verdades absolutas. Dogmas cuyo objetivo &uacute;ltimo es perpetuar un sistema para quienes se enriquecen con el sufrimiento, la explotaci&oacute;n y la deshumanizaci&oacute;n de otras poblaciones. En El Ejido, durante la <em>razzia</em> del a&ntilde;o 2000 contra las personas migrantes, se dec&iacute;a que &eacute;stas deb&iacute;an estar entre los invernaderos como los aperos de labranza, pero no visibles en las calles.
    </p><p class="article-text">
        No se cuestionan los discursos ni las medidas porque nadie se escandaliza por las violaciones de derechos humanos que el control del movimiento de determinadas poblaciones est&aacute; provocando, como si en estos treinta a&ntilde;os y de forma callada un virus de inhumanidad se hubiese extendido de forma terrible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas supuestas verdades difundidas en acuerdos bilaterales no dejan espacio para desarrollar planteamientos que se abren camino desde el sur global, como la necesaria lucha contra el expolio y el extractivismo. Porque las poblaciones del Sahel y el &Aacute;frica occidental est&aacute;n pidiendo controlar sus recursos naturales, y&nbsp;plantando cara a las herramientas de control neocolonial que a&uacute;n persisten. Desde el sur se preguntan tambi&eacute;n &iquest;qui&eacute;n tiene la responsabilidad del cambio clim&aacute;tico que cada a&ntilde;o expulsa a m&aacute;s personas de sus hogares? Hace unos meses defensores del territorio me mostraban la foto de una mujer que yac&iacute;a con un tiro en la cabeza al lado del r&iacute;o, ejecutada por grupos paramilitares vinculados a empresas extractivistas. Y es que las personas en &Aacute;frica no tienen derecho a migrar pero tampoco a no migrar.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez no solo ha recuperado las medidas de siempre, sino que ha obviado a las miles de v&iacute;ctimas que han provocado esas propuestas pol&iacute;ticas y evidentemente no ha tenido tiempo de hablar con representantes de familiares de las muertas y desaparecidas. Tal vez a Moncloa deber&iacute;an&nbsp;llegar los listados de miles de personas que se fueron y nunca volvieron elaborados por alcaldes de barrios, comunas y aldeas en Mauritania, Senegal y Gambia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/viejas-medidas-nuevas-realidades_129_11619661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Aug 2024 19:17:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Potestad para humanizar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/potestad-humanizar_129_10319217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d7905d-dae4-4479-ae16-dd23f8925d16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Potestad para humanizar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevamos muchas décadas aplicando en la frontera la política de deshumanización de la otredad, tal vez eso da potestad para entender como un bonito gesto reconocerles a la población en movimiento migajas de humanidad</p><p class="subtitle">Una niña y un hombre mueren cerca de Canarias en el naufragio de una patera que pidió auxilio a España más de 12 horas antes</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Cu&eacute;ntanos m&aacute;s cosas de su vida para poder humanizarles! !Manda fotos para humanizarles, porque si no, ya sabes! son frases que se repiten tras cada masacre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si no qu&eacute;?, me pregunto, en otro d&iacute;a m&aacute;s en el que la frontera espa&ntilde;ola acumula cad&aacute;veres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad hay que contar que un beb&eacute; es amado por su madre o que una pareja se conoci&oacute;&nbsp;en el camino migratorio e hicieron el viaje juntos con esperanzas de futuro? &iquest;Hay que dar detalles sobre la vida privada para que la sociedad entienda que estar en una patera, perm&iacute;tanme la expresi&oacute;n, de mierda, es un riesgo para la vida y que cuando hay personas en peligro en aguas de rescate espa&ntilde;olas los medios p&uacute;blicos tienen la obligaci&oacute;n ir a protegerles? &iquest;De verdad hay que &ldquo;humanizarles &rdquo; para que entiendan las instituciones y la sociedad que tienen derecho a vivir?.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta ese punto? Llevamos muchas d&eacute;cadas aplicando en la frontera la pol&iacute;tica de deshumanizaci&oacute;n de la otredad, tal vez eso da potestad para entender como un bonito gesto reconocerles a la poblaci&oacute;n en movimiento migajas de humanidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ha habido que hacer muchos esfuerzos para humanizar a cinco millonarios en un submarino tur&iacute;stico y entender que hab&iacute;a que salvarles la vida. No ha habido que humanizar a cinco ricachones que por gusto hicieron ese viaje para poner medios ingentes en su b&uacute;squeda. Me viene a la memoria c&oacute;mo una jueza de Ceuta dec&iacute;a, refiri&eacute;ndose a la masacre de Tarajal, que no hab&iacute;a que rescatar a los que se estaban ahogando frente a la playa, porque ellos mismos se hab&iacute;an puesto en riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Diecisiete horas tard&oacute; en ejecutarse otra masacre en aguas espa&ntilde;olas, el d&iacute;a 21 de junio, durante todo ese tiempo, en una larga agon&iacute;a, suplicaron por sus vidas tanto ellos como sus familiares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso me pregunto si se cuestiona la humanidad en los pol&iacute;ticos que han decidido establecer la omisi&oacute;n del deber de socorro como una pr&aacute;ctica en la frontera. O la tienen quienes decidieron, tras haberles localizado con un avi&oacute;n doce horas antes de&nbsp;sus muertes, que la embarcaci&oacute;n no ten&iacute;a problemas y se dieron la vuelta sin rescatarles. Porque la situaci&oacute;n de m&aacute;s de 60 personas encima de una goma neum&aacute;tica, la mayor&iacute;a de ellos con los pies en el agua, hacinados, sin comida ni bebida en medio del Alt&aacute;ntico, no fue considerada por una instituci&oacute;n espa&ntilde;ola de rescate como una emergencia de seguridad n&aacute;utica. As&iacute; que mucho me temo que la decisi&oacute;n de no salvarles la vida tuvo m&aacute;s que ver con el color de la piel y la procedencia, que con la aplicaci&oacute;n de los convenios de protecci&oacute;n de la vida en el mar. Que esto va, como siempre en la frontera, de racismo institucional.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la humanidad, hablemos de la pasada noche, entre las llamadas que recibimos en el tel&eacute;fono de alertas de nuestra organizaci&oacute;n Ca-minando fronteras, estaba la de un ni&ntilde;o de 11 a&ntilde;os. Preguntaba por su madre y su hermano mayor, lo hac&iacute;a insistentemente. Poco a poco en cada comunicaci&oacute;n nos fue explicando que &eacute;l no hab&iacute;a podido montar en la embarcaci&oacute;n y que ahora estaba solo. Pasamos la noche charlando, es un cr&iacute;o muy educado y valiente, estaba solo y ten&iacute;a un miedo terrible a perder a su familia. Nos dec&iacute;a, &iquest;pero van a ir a rescatarles verdad? Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana se logr&oacute; que alguien viniese a acompa&ntilde;arle, y sigui&oacute; llamando cuando conoci&oacute; el naufragio, su pregunta ahora es &iquest;est&aacute;n vivos?
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jense que en estos momentos a m&iacute; me cuesta humanizar a aquellos que le han hecho esto a su madre, porque imagino que para cualquier ni&ntilde;o esas personas se convierten en monstruos que arrebatan vidas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que les pido que se centren en el respeto a los derechos humanos, a las convenciones internacionales, en sus obligaciones democr&aacute;ticas y d&eacute;jense de palabras vanas porque la humanidad viene puesta de nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que recordar que esto no es algo aislado, forma parte de un r&eacute;gimen establecido que pauta este tipo de &ldquo;protocolos&rdquo; para provocar muertes. Lo vimos en la masacre griega que cost&oacute; la vida a m&aacute;s de 600 personas, entre ellas un centenar de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora qu&eacute;? Tras humanizarles un ratito para lavar conciencias, &iquest;qu&eacute; es lo que sucede?.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues a las familias les toca enterrar&nbsp;los pocos cad&aacute;veres recuperados o enfrentarse a un duelo eterno sin cuerpo. Asumir que las muertes de sus seres queridos quedar&aacute;n impunes, borradas, sin justicia. Lo sabemos bien porque en dos d&iacute;as se cumple un a&ntilde;o de la masacre de Melilla, y a pesar de haber visto las im&aacute;genes de la barbarie, los victimarios siguen provocando m&aacute;s muertes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/potestad-humanizar_129_10319217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jun 2023 04:01:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Potestad para humanizar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria como herramienta de combate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-herramienta-combate_129_9925919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d17d6699-476a-4445-aad4-446e8c36d2e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria como herramienta de combate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada 6 de febrero 14 familias miran hacia la playa del Tarajal, rememoran la masacre de aquel día y se unen para compartir el sufrimiento constante que desde hace ahora nueve años se ha instalado en sus vidas</p><p class="subtitle">Del Tarajal a Melilla: muertes de migrantes sin culpable oficial
</p></div><p class="article-text">
        Ceuta y Douala est&aacute;n hermanadas por el dolor, la lucha y la resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Cada 6 de febrero 14 familias miran hacia la playa del Tarajal, rememoran la masacre de aquel d&iacute;a, y se unen para compartir el sufrimiento constante que desde hace ahora nueve a&ntilde;os se ha instalado en sus vidas. 
    </p><p class="article-text">
        Este 2023 la conmemoraci&oacute;n es en el barrio de Bonaberi, cerca del r&iacute;o Wouri. Faltar&aacute;n algunos padres que se han ido muriendo durante este tiempo esperando respuestas, pero el testigo del sostenimiento de la memoria lo han heredado otros familiares: hijos, hermanas, sobrinos, t&iacute;as, primos... Porque adem&aacute;s del dolor, el deseo de justicia tambi&eacute;n se transmite de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Es algo humano, lo hemos visto en otras masacres, algunas no tan lejanas en el espacio, como las asesinadas de la guerra civil espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, con humanidad y memoria responden las familias a los ataques que como v&iacute;ctimas han recibido durante este tiempo desde los poderes pol&iacute;tico y judicial. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso recordar es importante; para m&iacute; aquel d&iacute;a de 2014 se siente como si fuese hoy. En la retina est&aacute;n las im&aacute;genes de los cuerpos que quedaron en Marruecos postrados en las morgues, a los que se identificaron y enterraron en el cementerio de Tetu&aacute;n. En la remembranza aparece Wafo, el padre de Armand, que lleg&oacute; desde Camer&uacute;n al hospital de Mdieq, y al ver el cuerpo de su hijo por primera vez se&ntilde;alaba una herida mortal en la cabeza mientras ped&iacute;a llev&aacute;rselo a su pa&iacute;s para que descansara al lado de sus ancestras. Lo consigui&oacute;, fue el &uacute;nico de aquellos muchachos que volvi&oacute; a su tierra y pudo ser enterrado con dignidad. 
    </p><p class="article-text">
        Los cuerpos que llegaron a Ceuta tuvieron menos suerte. Solo Nana Chimie Roger, que llevaba sus documentos, fue identificado; el resto sufri&oacute; la injusticia racista con la que las administraciones espa&ntilde;olas reciben a las personas en frontera y las atraviesa, incluso cuando est&aacute;n muertas. 
    </p><p class="article-text">
        Porque en estos nueve a&ntilde;os varios gobiernos y un pu&ntilde;ado de jueces han contribuido a lanzar el mensaje de la deshumanizaci&oacute;n y la impunidad en la frontera. &ldquo;Ni derecho a ser identificados despu&eacute;s de haberlos matado&rdquo;, clamaba un familiar.
    </p><p class="article-text">
        Tarajal fue tan terrible que pensamos que ser&iacute;a un punto de inflexi&oacute;n, mostraba de una manera tan cruel las pol&iacute;ticas de control de fronteras que muchas cre&iacute;mos que no se podr&iacute;a ir m&aacute;s lejos. Nos equivocamos, solo era el principio.
    </p><p class="article-text">
        Si ante aquella masacre las administraciones de la &ldquo;democracia&rdquo; espa&ntilde;ola pudieron sostener la impunidad, les ha sido f&aacute;cil continuar construyendo un territorio fronterizo regado de muertes y desapariciones. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; ha sido, las v&iacute;ctimas de la Frontera Occidental Euroafricana han aumentado de forma terrible en estos a&ntilde;os. El Observatorio del Colectivo Ca-minando Fronteras contabiliza 11.522 muertas y desaparecidas desde el 2018 en las rutas de acceso al Estado espa&ntilde;ol, la mayor&iacute;a de ellas en el mar. El Mediterr&aacute;neo y el Atl&aacute;ntico son unas grandes fosas que se tragan m&aacute;s del 80% de los cad&aacute;veres, lo que contribuye a proteger la impunidad de los victimarios. Las rutas mar&iacute;timas son tan peligrosas que solo tienen que dejarles morir. La omisi&oacute;n del deber de socorro es un arma letal que el a&ntilde;o pasado acab&oacute; con 6 vidas al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los Estados ensayan mostrando la violencia en la frontera en un macabro ejercicio de pornograf&iacute;a del dolor dirigido a instalar la normalizaci&oacute;n de los ataques a las personas en movimiento. El pasado 24 de junio, Marruecos quer&iacute;a mostrar las im&aacute;genes de la masacre perpetrada en la frontera de Melilla y Nador. Nos escenificaron los gendarmes de este pa&iacute;s lo que el ministro de Exteriores espa&ntilde;ol ped&iacute;a a la OTAN: que la migraci&oacute;n fuese considerada como una &ldquo;amenaza h&iacute;brida&rdquo;, otro sue&ntilde;o h&uacute;medo de los constructores de la Europa fortaleza. El pa&iacute;s alauita dej&oacute; claro que no hab&iacute;a l&iacute;mites en esa guerra contra la poblaci&oacute;n en movimiento y el Estado espa&ntilde;ol y Europa asintieron sin pudor. A pesar de que estos meses el debate se ha centrado sobre si en ese 24 de junio hubo muertos en la l&iacute;nea divisoria de los dos pa&iacute;ses, lo cierto es que la responsabilidad de las muertes fue transnacional, como lo fueron de nuevo las acciones de omisi&oacute;n del deber de socorro. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 100 personas fueron desaparecidas forzosas aquel d&iacute;a mientras estaban en manos de fuerzas de seguridad espa&ntilde;olas y marroqu&iacute;es. Las familias, la mayor&iacute;a de ellas de Sud&aacute;n, han lanzado b&uacute;squedas desesperadas que no han tenido ninguna respuesta hasta el momento. 
    </p><p class="article-text">
        Melilla y Darfour han quedado as&iacute; tambi&eacute;n hermanadas por el dolor, la lucha y la resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Porque la memoria es la herramienta de combate de miles de familiares que buscan verdad, reparaci&oacute;n, justicia y no repetici&oacute;n en las fronteras. 
    </p><p class="article-text">
        Porque en el r&iacute;o Wouri de Camer&uacute;n se sienten hoy los gritos de dolor y resistencia que cortaron el silencio el 6 de febrero de 2014 en la playa de Tarajal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-herramienta-combate_129_9925919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Feb 2023 20:36:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La memoria como herramienta de combate]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tarajal,Migraciones,Fronteras,Caminando Fronteras,Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacto sellado con sangre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pacto-sellado-sangre_129_9119958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7424b43-3291-43c6-8102-37a4c5f05f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacto sellado con sangre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trago saliva cuando los gobiernos, en vez de luchar contra los grupos criminales fuertes y poderosos, ven mafias en una masa de gente que corre con la consigna de sálvese quien pueda. Hoy solo me queda pediros que sigamos trabajando por políticas de verdad, justicia, reparación y no repetición en la frontera</p><p class="subtitle">Devoluciones en caliente y agresiones de la policía marroquí: lo que no se ha visto del salto de Melilla en el que han muerto 37 personas</p></div><p class="article-text">
        La masacre de Melilla ha llevado la frontera a los medios, a las redes, a los debates pol&iacute;ticos. Pasa de vez en cuando, que se hace m&aacute;s visible la violencia y las v&iacute;ctimas aparecen, como si fuese de repente o como si no pasara cada d&iacute;a que la frontera mata, violenta y destroza la vida. Me pregunto: &iquest;Para qu&eacute; servir&aacute;n estas im&aacute;genes que han circulado durante estos dos d&iacute;as? &iquest;Qui&eacute;n las grab&oacute; ah&iacute;, dentro, en el fragor de esa batalla? &iquest;Qui&eacute;n ha filtrado tantos v&iacute;deos y por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; quer&iacute;an que las vi&eacute;semos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Servir&aacute;n esas im&aacute;genes para iniciar una investigaci&oacute;n sobre los hechos y hacer justicia?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se usar&aacute;n para identificar a las v&iacute;ctimas, informar a las familias y enterrarlas con dignidad?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si solo sirven para hablar de mafias y sellar un pacto terror&iacute;fico de control migratorio?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando &eacute;ramos chicas nos hac&iacute;amos hermanas de sangre pinch&aacute;ndonos con una aguja, nos parec&iacute;a as&iacute; que la amistad durar&iacute;a para siempre. Pero claro, los gobiernos y sus intereses son otra cosa, y en los &uacute;ltimos tiempos los pactos fronterizos se rubrican con la sangre de los &ldquo;otras, otros, otres&rdquo;. Y en estos pensamientos me retuerzo cuando suena el tel&eacute;fono. El prefijo es de Camer&uacute;n, descuelgo y al otro lado me saluda una voz que reconozco inmediatamente. Es Bikai, el pap&aacute; de Luc, una de las v&iacute;ctimas de Tarajal. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s Helena?, &iquest;todo bien?, &iquest;la familia? Lo vi ayer en las noticias&rdquo;. Se queda un momento en silencio. S&eacute; que se refiere a la tragedia de Melilla.&nbsp;&ldquo;He visto las im&aacute;genes, otra vez una desgracia&hellip; y de lo nuestro nada al final, no hay forma de encontrar justificaci&oacute;n&rdquo;. Se me hiela la sangre y aguanto para no llorar, Bikai siempre me ha producido una especial ternura.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha visto en la frontera de Melilla le ha dolido en lo m&aacute;s profundo de su alma porque de alguna manera ha revivido la muerte de su hijo. &ldquo;&iquest;Ya se sabe qui&eacute;nes son? &iquest;Las familias lo saben?&rdquo;, pregunta. Conoce muy bien lo importante que es identificar un cad&aacute;ver, lo urgente de informar a las familias y lo necesario que es enterrar a las v&iacute;ctimas con dignidad. Terminamos la conversaci&oacute;n, me dice que el domingo rezar&aacute; por las almas de estos j&oacute;venes, como lo hace cada d&iacute;a por la de su hijo. No solo &eacute;l est&aacute; inquieto. Las im&aacute;genes de la tragedia de Melilla se han difundido por muchos pa&iacute;ses africanos y est&aacute;n teniendo un impacto terrible entre las comunidades migrantes que viven en Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        El miedo siempre est&aacute; presente en la di&aacute;spora migratoria, pero en los &uacute;ltimos meses se ha convertido en irrespirable. Desde el nuevo acuerdo entre Espa&ntilde;a y Marruecos, las redadas, detenciones arbitrarias, identificaciones raciales, y otras medidas represivas contra la poblaci&oacute;n migrante se han multiplicado y extendido en la cotidianidad que impide el m&aacute;s m&iacute;nimo atisbo de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En T&aacute;nger, artistas africanos han sido detenidos y desplazados al sur cuando iban a comprar el pan, y a pesar de tener una tarjeta de residencia. En Laayoune, las mujeres denuncian haber sido desnudadas en las calles tras ser detenidas en sus casas para escarnio p&uacute;blico, antes de ser deportadas en autobuses al desierto. En Agadir han sacado a las familias en medio del sue&ntilde;o de sus camas despu&eacute;s de que los militares rompiesen las puertas para violar sus domicilios. En Tarfaya han atacado a los supervivientes de una patera, que lleg&oacute; a costa despu&eacute;s de haber perdido a seis personas a bordo, con una jaur&iacute;a de perros azuzada por la gendarmer&iacute;a. En Nador, la &uacute;ltima semana ha sido especialmente terrible. El cerco a los asentamientos de los bosques, las maniobras de corte de acceso al agua potable y los suministros, y las redadas violentas donde las fuerzas de seguridad se acompa&ntilde;aban de grupos criminales para completar la faena, pronosticaban lo peor. Los muchachos estaban al l&iacute;mite de sus fuerzas f&iacute;sicas y mentales.
    </p><p class="article-text">
        Presionarles hasta reventarles, obligarles a una huida hacia delante. &iquest;Con qu&eacute; prop&oacute;sito? &iquest;Tal vez Espa&ntilde;a pide pruebas de que se est&aacute; haciendo el trabajo? &iquest;Puede ser esta una forma de rubricar el acuerdo frente a los movimientos que ha habido con Argelia?
    </p><p class="article-text">
        Suena de nuevo el tel&eacute;fono, que en estos dos d&iacute;as no para. &ldquo;&iquest;Helena? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? Dios m&iacute;o, qu&eacute; terrible, &iquest;has escuchado a S&aacute;nchez? Es como en 2005&hellip; otra vez&rdquo;, me dice una compa&ntilde;era. Para las que llevamos tantos a&ntilde;os en la frontera esa fecha supone un antes y un despu&eacute;s, porque desde entonces los gobiernos no han tenido l&iacute;mites para escalar en violencia contra las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        El presidente ha rememorado aquellos d&iacute;as copiando el discurso de la gratitud del entonces ministro de exteriores, Moratinos. Adem&aacute;s, S&aacute;nchez ha a&ntilde;adido el argumento de las mafias secundando el discurso del RNI, partido pol&iacute;tico que gobierna en Marruecos, mostrando as&iacute; la sinton&iacute;a pol&iacute;tica que les une.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevo muchos a&ntilde;os investigando sobre trata de seres humanos y trago saliva cuando los gobiernos, en vez de luchar contra los grupos criminales fuertes y poderosos, ven mafias en una masa de gente que corre con la consigna de s&aacute;lvese quien pueda, pero eso dar&iacute;a para otro art&iacute;culo. Hoy solo me queda pediros encarecidamente que sigamos trabajando y luchando por pol&iacute;ticas de verdad, justicia, reparaci&oacute;n y no repetici&oacute;n en la frontera.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pacto-sellado-sangre_129_9119958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 20:13:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacto sellado con sangre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla,Migrantes,Marruecos,Gobierno de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/shock-pandemia-pueblos-originarios-honduras_129_6172098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c980d1b5-929a-40b0-afb1-c8d418ed1134_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La emergencia sanitaria se ha usado para fortalecer el autoritarismo y reprimir las estrategias de supervivencia y defensa del territorio que defienden los pueblos lencas y garífunas</p></div><p class="article-text">
        En los largos meses de la pandemia nos han llegado desde distintos puntos del planeta m&uacute;ltiples experiencias de trabajo y lucha que han situado la solidaridad, el cuidado, el apoyo mutuo, la protecci&oacute;n comunitaria y la defensa de los bienes comunes del territorio como ejes centrales de la construcci&oacute;n de un mundo postCOVID-19. No es una novedad: antes de la pandemia, en muchos lugares los pueblos intentaban resistir y organizarse priorizando el mantenimiento de vidas justas y dignas, pero el virus ha visibilizado las enormes desigualdades y las formas m&aacute;s crueles de persecuci&oacute;n que sufren quienes llevan a&ntilde;os apostando por ese cambio de paradigma pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de las comunidades lencas y gar&iacute;funas, organizadas en el COPINH (Consejo C&iacute;vico de Organizaciones Populares e Ind&iacute;genas de Honduras) y en el OFRANEH (Organizaci&oacute;n Fraternal Negra Hondure&ntilde;a), que sab&iacute;an muy bien cu&aacute;les eran los riesgos de defender la vida desde mucho antes de que la emergencia sanitaria comenzara. Los territorios donde habitan han sido hist&oacute;ricamente atacados por los intereses de empresas transnacionales que expolian la naturaleza y amenazan la supervivencia de comunidades y pueblos originarios. La l&oacute;gica econ&oacute;mica de la extracci&oacute;n mata gente, expectativas, culturas, tierras y aguas. 
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Berta C&aacute;ceres, una de las lideresas m&aacute;s conocidas del COPINH, marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n en la visibilidad de la magnitud de los procesos de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n, de su violencia sobre los territorios y los cuerpos, especialmente los de las mujeres, las ni&ntilde;as y las personas m&aacute;s vulnerables. Tambi&eacute;n mostr&oacute; la resistencia, la resiliencia y el tenaz mantenimiento de modelos alternativos que protagonizan los pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos meses, la OFRANEH y el COPINH han seguido haciendo lo que siempre han hecho: afrontar la lucha contra el virus cuidando la vida y custodiando la dignidad de sus pueblos frente a la hostilidad colonial de unos intereses econ&oacute;micos depredadores. Ante la fragilidad de los servicios p&uacute;blicos hondure&ntilde;os, debilitados por las pol&iacute;ticas neoliberales, incapacitadas para asegurar el derecho a la salud de toda la poblaci&oacute;n, estas organizaciones han desarrollado una estrategia de protecci&oacute;n basada en el apoyo mutuo y la salud comunitaria. Para los pueblos lencas y gar&iacute;funas, &ldquo;que nadie se quede atr&aacute;s&rdquo; no es solo una consigna, es una forma de lucha por la que pagan un alto precio: el aumento del hostigamiento justo en el momento en el que la crisis sanitaria afecta de la forma m&aacute;s cruda a sus territorios. 
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia, mientras la organizaci&oacute;n gar&iacute;funa hac&iacute;a enormes esfuerzos para garantizar la salud y frenar al virus, las comunidades han sido acosadas, se les ha amenazado con quemar sus cosechas y una de las lagunas que les procuraban alimentos ha sido envenenada. Si luchar contra el virus ya es enormemente dif&iacute;cil, como estamos viendo en Espa&ntilde;a, imaginen hacerlo jug&aacute;ndose la vida, acosados por la violencia de ese maridaje que conforman las autoridades, las grandes empresas y el crimen organizado. En mayo, la OFRANEH recibi&oacute; la noticia del asesinato de su compa&ntilde;ero Edwin Fern&aacute;ndez, y en julio la del secuestro de cinco personas, cuatro de ellas gar&iacute;funas que defienden el territorio. Desde 2019, diez integrantes de la organizaci&oacute;n han sido asesinados con total impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy doloroso contar que, a la vez que la OFRANEH y el COPINH han tomado medidas para fortalecer la soberan&iacute;a alimentaria y garantizar que nadie se quede sin comer durante la pandemia, han tenido que poner en marcha una campa&ntilde;a internacional para protegerse de unas agresiones que se producen con la complicidad del Gobierno hondure&ntilde;o. M&aacute;s de 100 organizaciones de todo el mundo se han unido a trav&eacute;s de la campa&ntilde;a #SusVidasSonNuestrasVidas para alertar de la violencia que estas comunidades est&aacute;n enfrentando, pero tambi&eacute;n aprender de sus luchas y reconocer que las alternativas de vida que est&aacute;n impulsando son una oportunidad para construir un mundo mejor. Lamentablemente, por el momento esto no ha conseguido frenar los ataques ni movilizar al Gobierno hondure&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, durante el estado de emergencia se ha aprobado el Decreto Ejecutivo PCM 030-2020 que permite la venta de tierras nacionales y ejidales, convirtiendo los territorios en mercanc&iacute;as, y se ha continuado con el proyecto de &lsquo;Ciudades Modelo&rsquo;, contrarias a un modelo democr&aacute;tico de gobernanza. La doctrina del shock tiene aqu&iacute; su aplicaci&oacute;n particular. La emergencia sanitaria se ha usado para fortalecer el autoritarismo y reprimir las estrategias de supervivencia y defensa del territorio que defienden los pueblos lencas y gar&iacute;funas. La violaci&oacute;n a derechos humanos est&aacute; poniendo en riesgo la vida y la integridad de los pueblos y afectando especialmente a las mujeres, que est&aacute;n padeciendo la feminizaci&oacute;n de la pobreza, la restricci&oacute;n de sus derechos sexuales y reproductivos, el incremento de su carga de trabajo y la obligaci&oacute;n de confinarse a menudo con sus agresores.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea ha destinado una importante cantidad de fondos a Honduras para la protecci&oacute;n de personas defensoras de derechos humanos. A la vista de lo que est&aacute; sucediendo no parece que estos recursos se est&eacute;n empleando para este objetivo, as&iacute; como la lucha contra la impunidad y los compromisos adquiridos en materia de igualdad de g&eacute;nero. Dado que no se est&aacute;n cumpliendo las salvaguardas pertinentes, la UE deber&iacute;a suspender los programas de cooperaci&oacute;n con las autoridades hondure&ntilde;as, as&iacute; como su Acuerdo de Asociaci&oacute;n con Honduras.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; pasando en este pa&iacute;s no nos puede ser ajeno. No podemos permanecer pasivas ante los riesgos que enfrentan las personas que defienden la vida. Solo desde la corresponsabilidad y tejiendo redes de solidaridad lograremos frenar al virus y hacer frente a la imposici&oacute;n de modelos de vida que son el resultado de pol&iacute;ticas de tierra quemada. El cuidado, la protecci&oacute;n, el reparto y la cautela son los cimientos para reconstruir lo com&uacute;n en un planeta con l&iacute;mites ya superados. Esta es la nueva normalidad que queremos y la &uacute;nica que, adem&aacute;s, puede sostenerse en el tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno, Yayo Herrero, María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/shock-pandemia-pueblos-originarios-honduras_129_6172098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2020 21:15:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos faltan 893]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/faltan_129_1066490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45b1f2a2-8270-4fa2-9cb2-8e3e4672820a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos faltan 893"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mariam debía viajar en la embarcación, salieron cuatro aquella noche, pero según contó a Keita, le dieron ganas de orinar en mitad de la oscuridad, en el desierto; y cuando volvió, la patera se había ido con su hijo de 12 años a bordo</p></div><p class="article-text">
        Esta es la historia real de Keita (nombre ficticio). Nunca ha estado en Europa, pero este territorio le ha marcado la vida para siempre.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de diciembre de 2019 lanz&oacute; una alerta buscando a su mujer y su hijo de tres meses de edad. Seg&uacute;n las informaciones que le hab&iacute;an sido proporcionadas, su familia hab&iacute;a llegado a Tenerife, en las islas Canarias, despu&eacute;s de salir desde la ciudad de Dakhla el d&iacute;a 18 de ese mismo mes. Pero &eacute;l estaba inquieto por el silencio de su mujer, que no daba se&ntilde;ales de vida.
    </p><p class="article-text">
        Otros guineanos le explicaron que era normal porque al llegar en patera las personas son detenidas e incluso privadas de libertad. Pero Keita ten&iacute;a tantas ganas de volver a o&iacute;r la voz de su amada que la inquietud le llev&oacute; a buscarla.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado un mes, y Keita sigue sin noticias de su familia. Ni &eacute;l, ni otros tantos seres queridos de las personas que surcaron el mar en aquella patera.
    </p><p class="article-text">
        Mariam deb&iacute;a viajar en la embarcaci&oacute;n, salieron cuatro aquella noche, pero seg&uacute;n cont&oacute; a Keita, le dieron ganas de orinar en mitad de la oscuridad, en el desierto; y cuando volvi&oacute;, la patera se hab&iacute;a ido con su hijo de 12 a&ntilde;os a bordo. Se mont&oacute; en la siguiente, esperando encontrarle a su llegada a Las Palmas. Desgraciadamente, no fue as&iacute;. Mariam se pase&oacute; con la foto de su ni&ntilde;o haciendo la se&ntilde;al de la victoria, iba preguntando a las ONG que la atendieron hasta que un abogado la llev&oacute; a la comisar&iacute;a. El ni&ntilde;o no constaba en los registros de llegadas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del monitoreo de la Frontera Occidental Europea, de nuestro Colectivo Caminando Fronteras, en la tambi&eacute;n denominada Frontera Sur 893 personas han muerto o desaparecido en el mar durante el a&ntilde;o 2019 en el intento de llegar a costas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Superan en 50 a las v&iacute;ctimas reportadas en 2018, que ascend&iacute;an a 843.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el Gobierno espa&ntilde;ol y Frontex, entidad encargada del control de las rutas migratorias europeas, se daban golpes de pecho por los datos que indican una reducci&oacute;n del m&aacute;s del 50% en las llegadas de migrantes al Estado espa&ntilde;ol por v&iacute;a mar&iacute;tima.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo entonces pueden haber aumentado las muertes? &iquest;Qui&eacute;n es responsable de la dejaci&oacute;n de la Defensa del Derecho a la Vida en las rutas migratorias?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que 893 v&iacute;ctimas, entre ellas 83 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, como el hijo de Keita y Mariam hayan quedado terriblemente invisibilizadas?.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;an preguntas importantes, que podr&iacute;an abrir informativos, pero el discurso del descenso en las llegadas es el &uacute;nico que llena portadas, y por qu&eacute; no decirlo, incluso da votos.
    </p><p class="article-text">
        No importan las 893 personas, porque sus muertes proporcionan cada vez m&aacute;s dinero a las empresas encargadas del control migratorio. Las v&iacute;ctimas son solo una mercanc&iacute;a que viene a engrosar los beneficios empresariales ocultos tras los crecientes discursos del odio.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a Keita. Ayer de nuevo preguntaba al tel&eacute;fono del Colectivo Caminando Fronteras por su familia, buscando respuestas que seguramente nunca llegar&aacute;n. Lo hace cada d&iacute;a, algunas veces se disculpa porque no quiere molestar. Su voz suena cada vez m&aacute;s apocada .&ldquo;&iquest;Es posible que suceda un naufragio y las autoridades no sepan nada, no est&eacute;n al corriente? &iquest;Se los puede tragar el agua?, repite desde hace una semana, como se&ntilde;al de que ha perdido pr&aacute;cticamente la esperanza. &rdquo;Ha pasado m&aacute;s de un mes, tal vez si est&aacute;n encerrados en alg&uacute;n lugar, una c&aacute;rcel y no tienen tel&eacute;fono, pero si no no...&ldquo;, afirma sin atreverse a finalizar la frase.
    </p><p class="article-text">
        Al menos 16 embarcaciones han desaparecido en el mar sin dejar rastro durante el a&ntilde;o 2019. Los rumores sobre el encarcelamiento en Argelia de las 73 personas de una patera desvanecida en la zona de Albor&aacute;n a finales de noviembre, han ido alimentando la esperanza de sus familiares. Historias, muchas de ellas absurdas, pero que ante la falta de informaciones oficiales, se convierten en el solo sustento para mitigar el dolor de la p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Keita ha ido durante este mes cambiando la foto del perfil de Whatssap, im&aacute;genes de su mujer y su hijo tuneadas con mensajes y corazones. Unos cuantos d&iacute;as tuvo incluso la palabra Allah escrita en &aacute;rabe, porque dec&iacute;a que rezaba mucho para que el todopoderoso no les abandonase en el mar.
    </p><p class="article-text">
        Y tiene toda la raz&oacute;n, cada vez m&aacute;s salir en una patera depende de la suerte o tal vez de Dios, porque la probabilidad de morir se ha acrecentado en las rutas migratorias hacia el Estado espa&ntilde;ol. Las v&iacute;ctimas han aumentado porque se las va dejando morir: reduciendo los efectivos de Salvamento Mar&iacute;timo, dejando campar a sus anchas a Frontex y su visi&oacute;n de la migraci&oacute;n que la equipara al terrorismo o al tr&aacute;fico de drogas. Dejarlas morir justificando &oacute;rdenes y medidas pol&iacute;ticas para no defender el derecho a la vida de personas como el hijo y la mujer de Keita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/faltan_129_1066490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2020 20:51:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos faltan 893]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Pateras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trincheras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trincheras_129_1654322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7e4e669-63e4-4a21-a155-535e9696190f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trincheras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy me llegaban felicitaciones de muchos lugares, de muchas personas diferentes. Me impresionaban las voces que lloraban de alegría</p><p class="subtitle">Esta victoria no me pertenece, y en esta nuestra trinchera vamos a continuar todas construyendo otros pensamientos para poner la vida en el centro</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2012 comenzaron a cavar un fosa. Estaba hecha para m&iacute;, quer&iacute;an enterrarme en ella.
    </p><p class="article-text">
        Primero ser&iacute;a yo, pero despu&eacute;s &iquest;qui&eacute;n sabe?, se podr&iacute;a amoldar a tantas otras compa&ntilde;eras que defienden derechos...
    </p><p class="article-text">
        No ten&iacute;a constancia de ella, se cavaba bajo mis pies sin que fuese consciente, y no pude defenderme mientras se constru&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fue en el 2017 cuando me empujaron y ca&iacute;. Todo se tambale&oacute; bajo mis piernas.
    </p><p class="article-text">
        Mi vida se cubri&oacute; de oscuridad. En la fosa, abajo, en lo m&aacute;s profundo, todo estaba fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La UCRIF, polic&iacute;a de control de fronteras espa&ntilde;ola, junto a Frontex, hab&iacute;an usado las palas m&aacute;s demoledoras, las m&aacute;s horribles, las menos democr&aacute;ticas para construir la fosa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando supe que la hab&iacute;an hecho para que pasase mi vida en ella, cuando le&iacute; los argumentos para hacerla, me faltaron las fuerzas, pero ya estaba dentro, en el fondo.
    </p><p class="article-text">
        Me sent&iacute;a tan peque&ntilde;a. Las fosas siempre son fr&iacute;as y huelen a muerte, el mismo olor que tantas veces ha venido desde el mar Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Muerte, porque Europa hace pol&iacute;ticas de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Como he dicho antes la fosa era estrecha, fr&iacute;a y&nbsp; asfixiante. Ah&iacute; fui consciente del tremendo odio y dolor pod&iacute;an generar los que fabricaron mi dossier. Un odio adem&aacute;s muy machista porque los informes de la UCRIF estaban llenos de referencias a mi condici&oacute;n de mujer, que nada ten&iacute;an que ver con los delitos de los que se me quer&iacute;a acusar.
    </p><p class="article-text">
        Un odio muy colonial porque pensaron, que si la justicia espa&ntilde;ola no me encausaba, s&iacute; lo har&iacute;a Marruecos, un pa&iacute;s del sur global. As&iacute;, no ser&iacute;a la bella Europa de los derechos humanos quien se manchar&iacute;a las manos.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor que pod&iacute;a pasarme al estar en el fondo de ese agujero era sentirme sola, pero a m&iacute; no me dejaron ni un solo momento.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaron a rodear la fosa la familia, las amigas, las organizaciones aliadas, las comunidades migrantes. Surgieron compa&ntilde;eras de todos los lugares, de todas las condiciones, que de una forma u otra se fueron pertrechando alrededor de aquel agujero.
    </p><p class="article-text">
        Trajeron flores para plantar, ideas para resistir y amor para luchar.
    </p><p class="article-text">
        Y por el arte de magia que tiene la vida, la fosa iba cambiando y convirti&eacute;ndose en una trinchera.
    </p><p class="article-text">
        El aire se fue haciendo respirable y llenamos ese tiempo y ese espacio de llantos, pero tambi&eacute;n de risas.
    </p><p class="article-text">
        Me dije que tendr&iacute;a que vivir as&iacute;, y me sent&eacute; a escuchar. Intent&eacute; llenar de vida y de cotidianidad la lucha supliendo con el amor de tantas personas los derechos que se iban perdiendo por el camino.
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute;a a ser Defensora, palabra que siempre me pareci&oacute; enorme. Pero sobre todo aprend&iacute; a ver a mi alrededor a otras defensoras tejiendo sororidades.
    </p><p class="article-text">
        Me vinieron todas las ense&ntilde;anzas de resistencia y fuerza de mi bisabuela, abuela y madre. De aquella Andaluc&iacute;a pobre y digna de mujeres que la construyeron tambi&eacute;n desde las trincheras.
    </p><p class="article-text">
        El archivo definitivo de la investigaci&oacute;n que se inici&oacute; contra m&iacute;, nos encuentra m&aacute;s fuertes que nunca. Creyendo en la vida mucho m&aacute;s que antes.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo que tenemos la capacidad de convertir las fosas de muerte en trincheras de vida.
    </p><p class="article-text">
        Hoy me llegaban felicitaciones de muchos lugares, de muchas personas diferentes. Me impresionaban las voces que lloraban de alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mi caso, ya no es mi caso, es el de tanta gente.
    </p><p class="article-text">
        Esta victoria no me pertenece. Es algo enorme y en ella hay tantas luchadoras implicadas.
    </p><p class="article-text">
        Los pueblos que se mueven est&aacute;n hoy de enhorabuena porque de alguna forma se les reconoce el derecho a vivir. Llevamos tantos a&ntilde;os escuchando que se les puede matar, que pueden morir, simplemente por buscar una vida mejor.
    </p><p class="article-text">
        Esta victoria no me pertenece, y en esta nuestra trinchera vamos a continuar todas construyendo otros pensamientos para poner la vida en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que era una fosa es un lugar precioso. As&iacute; que hay que respirar hondo y seguir luchando para convertir en espacio de vida tambi&eacute;n el Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Gracias de verdad, por muchas luchas, muchas veces juntas, muchas gracias por Defenderme.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trincheras_129_1654322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2019 20:40:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trincheras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Helena Maleno,Frontex,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salvar a Salvamento Marítimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvar-salvamento-maritimo_129_1718087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ba0d150-f08c-4ca6-8ed2-b669357e1f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salvar a Salvamento Marítimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si no lo evitamos, Salvamento Marítimo se convertirá en un actor más con poder para generar muerte dentro de la frontera</p></div><p class="article-text">
        Las nuevas medidas para la militarizaci&oacute;n de la frontera sur convertir&aacute;n a Salvamento Mar&iacute;timo en una pieza clave para el control migratorio. As&iacute;, estas resoluciones hacen un uso fraudulento del servicio p&uacute;blico, cuyo objetivo es la salvaguarda de la vida en el mar y no la ejecuci&oacute;n de sistemas de control del movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Debemos enmarcar este cambio que enfrenta Salvamento Mar&iacute;timo en las pol&iacute;ticas globales europeas de &ldquo;gesti&oacute;n de la vida humana en las fronteras&rdquo;, &nbsp;que sabemos han optado por varias estrategias de muerte selectiva en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas ha sido el uso directo de material militar implementado y favorecido por los intereses de las industrias armament&iacute;sticas del norte global. Es decir, ejecutar a las personas migrantes en los tr&aacute;nsitos y en los intentos de cruce; ya sea por acciones de los militares de los Estados o por la violencia de las organizaciones criminales.
    </p><p class="article-text">
        Y otra de las pol&iacute;ticas, tal vez incluso m&aacute;s eficaz que la primera, pasa por no asesinar directamente a las personas que se mueven, pero s&iacute; por dejarlas morir. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte como principio &uacute;ltimo del control fronterizo entra dentro del concepto de necropol&iacute;tica acu&ntilde;ado por Achille Mbembe. Este pensador camerun&eacute;s explica que los &ldquo;reg&iacute;menes pol&iacute;ticos en el mundo actual obedecen a la premisa de hacer morir y dejar vivir&rdquo; y sit&uacute;a la aparici&oacute;n de estas estrategias de control sobre la vida en la colonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si no lo evitamos, Salvamento Mar&iacute;timo se convertir&aacute; en un actor m&aacute;s con poder para generar muerte dentro de la frontera, aunque este hecho ataque a la base fundamental de su servicio, que es la defensa del derecho a la vida. Salvamento Mar&iacute;timo de Espa&ntilde;a ha sido, hasta el momento, un peque&ntilde;o oasis de vida en las pol&iacute;ticas de muerte de la Fronteras europeas.
    </p><p class="article-text">
        El Mediterr&aacute;neo occidental es un claro ejemplo de a qui&eacute;nes se deja morir en el mar. El pasado&nbsp;1 de febrero la justicia italiana abri&oacute; una investigaci&oacute;n a los guardacostas de este pa&iacute;s bajo la sospecha de no haber prestado asistencia en un naufragio de mediados de enero donde murieron 117 personas.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que un servicio p&uacute;blico europeo deja morir lentamente a na&uacute;fragos en el Mediterr&aacute;neo, estableciendo as&iacute; un Estado de excepci&oacute;n en el que los derechos de las personas migrantes dependen directamente de directrices militares y de control.
    </p><p class="article-text">
        Para justificar este cambio en el rumbo de Salvamento basta con crear categor&iacute;as de na&uacute;fragos con un marcado sesgo racial que son presentados como enemigos ficticios ante la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el racismo institucional es clave para que se tomen este tipo de medidas, porque los mensajes que se han vertido durante d&eacute;cadas de las personas que llegan en patera permiten su muerte y la criminalizaci&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo por defender su derecho a la vida.
    </p><p class="article-text">
        Explica Mbembe que se construye &ldquo;la percepci&oacute;n de la existencia del otro como un atentado a mi propia vida, como una amenaza mortal o un peligro absoluto cuya eliminaci&oacute;n reforzar&iacute;a mi potencial de vida y de seguridad&rdquo;. Por lo tanto, no rescatar &ldquo;al otro&rdquo; o no poner los medios para que sea rescatado es representado como una protecci&oacute;n del Estado hacia su ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, llegados a este punto, cualquier medida pol&iacute;tica encaminada a dejarles ahogarse es totalmente asumible por el sistema democr&aacute;tico espa&ntilde;ol y no es ya monopolio de los discursos de extrema derecha. Porque en la necropol&iacute;tica que vivimos en nuestras fronteras mar&iacute;timas los cuerpos racializados, los cuerpos que no son privilegiados por raz&oacute;n de su nacimiento, son mercanc&iacute;as, son desechables, y los grupos de personas migrantes que transitan los mares pueden ser f&aacute;cilmente eliminados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, durante estos a&ntilde;os, hemos defendido a Salvamento Mar&iacute;timo, pero sobre todo a las personas que trabajan en este servicio y que no quieren aceptar que se pervierta su labor. Trabajadoras que quieren seguir defendiendo el derecho a la vida de cualquier n&aacute;ufrago con los mejores medios y con la misma fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, durante estos a&ntilde;os, hemos visto c&oacute;mo las comunidades migrantes y las familias se organizaban para poder alertar de situaciones de riesgo en el mar. Porque nadie como ellos saben que sus vidas no importan en las fronteras y porque nadie como ellos sabe c&oacute;mo se resiste ante esas pol&iacute;ticas de muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si los hijos blancos de aquellos que dejaron de buscar a mi hijo negro estuviesen en el mar, estuviesen en peligro. Si dependiese de m&iacute; buscarles, pondr&iacute;a todos los medios necesarios a mi alcance para encontrarles vivos. Porque ni siquiera a aquellos que dejaron de buscar a mi hijo les deseo que pasen por el calvario por el que mi familia est&aacute; pasando&rdquo;, padre de un desaparecido en 2018 en el Estrecho de Gibraltar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvar-salvamento-maritimo_129_1718087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Feb 2019 19:39:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvar a Salvamento Marítimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salvamento Marítimo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una llamada de teléfono]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llamada-telefono_129_1773131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddaa5f97-0b0e-4dd0-9df7-b16098dfc726_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los trabajadores del sistema de acogida se han sentido ofendidos porque al final se hacen esfuerzos desde las grietas que les deja el sistema</p><p class="subtitle">Los discursos del odio se sienten cómodos en un sistema institucional que es ya racista, y en el que violar los derechos humanos de otras personas es un privilegio</p></div><p class="article-text">
        Recibo una llamada de tel&eacute;fono desde Francia. Es familiar de una mujer que ha llegado en una patera. &ldquo;Ayudadnos. Mi prima me ha enviado un mensaje que ha llegado a Espa&ntilde;a. Tuvieron problemas en su embarcaci&oacute;n y ha perdido a sus dos hijos, una ni&ntilde;a de cuatro a&ntilde;os y un beb&eacute; de doce meses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, me enviaba la foto de los dos peque&ntilde;os, est&aacute;n sonrientes en uno de los bosques de Marruecos. En aquella instant&aacute;nea aparecen llenos de vida como cualquiera de nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        Aminata (nombre ficticio), mam&aacute; de los ni&ntilde;os, &ldquo;no habla franc&eacute;s, se encuentra en shock y est&aacute; muerta de miedo&rdquo;, relataba la prima. Por eso, lo primero que hizo la mam&aacute; fue llamar a sus familiares, y busc&oacute; ayuda en gente cercana.
    </p><p class="article-text">
        No puedo imaginarme el dolor, el desconsuelo de esa madre. Escuch&eacute; siempre la misma letan&iacute;a de todas las mujeres de mi familia, &ldquo;lo peor que le puede pasar a una mam&aacute; es que sus hijos mueran antes que ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que mientras intercambiamos informaci&oacute;n con la familia, me pregunto: &iquest;C&oacute;mo es un sistema de acogida que no es capaz de identificar a una madre que acaba de perder a sus dos hijos?
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, como tantas durante estos a&ntilde;os, siento una rabia terrible y sigo sin explicarme c&oacute;mo no se pone en marcha el protocolo de v&iacute;ctimas de tragedias que contempla la ley espa&ntilde;ola. Llevamos d&eacute;cadas rogando, exigiendo, suplicando, y sobre todo escuchando los gritos de dignidad de muchas mujeres en las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos que tan dif&iacute;cil es hablar de derechos humanos, hemos sido interpeladas por los estados por pedir que Aminata y muchas otras sean tratadas como personas. Incluso los trabajadores del sistema de acogida se han sentido ofendidos porque al final se hacen esfuerzos desde las grietas que les deja el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Pero tenemos que dejar de hablar de las peque&ntilde;as migajas que reparten los privilegiados y asumir que la ley de extranjer&iacute;a impone visiones inhumanas de las otras personas. Que eso va calando y construyendo un imaginario en el que es posible y real el auge de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Porque los discursos del odio se sienten c&oacute;modos en un sistema institucional que es ya racista, y en el que violar los derechos humanos de otras personas es un privilegio m&aacute;s de las perversas relaciones de poder que se establecen en las Fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Si durante treinta a&ntilde;os de llegadas de personas que se juegan la vida en el Mediterr&aacute;neo se sigue recibiendo as&iacute; a las madres v&iacute;ctimas de tragedias qu&eacute; mensaje se est&aacute; enviando a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o tuve la enorme suerte de entrevistar a m&aacute;s de cien mujeres migrantes para un informe de Alianza Por la Solidaridad llamado Alzando Voces. En &eacute;l, una de las madres dec&iacute;a: &ldquo;a las mujeres migrantes nos sit&uacute;an entre los sentimientos de compasi&oacute;n y los de rechazo. Es verdad que somos v&iacute;ctimas de muchas violaciones de derechos, es verdad que somos negras y hay mucho racismo. Pero pedimos ser tratadas como personas, ser apoyadas, somos fuertes, somos poderosas y tenemos mucho que aportar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final las mujeres que participaron en el informe interpelan a revisar el concepto de humanitarismo para que sea lo m&aacute;s parecido a humanidad; en lugar de ser un confuso espacio donde se mezclan la pena y la criminalizaci&oacute;n de quienes demandan derechos.
    </p><p class="article-text">
        Junto a los dos peque&ntilde;os v&iacute;ctimas de la tragedia viajaba su madre pero tambi&eacute;n otras personas. Muchas de ellas han pasado la noche detenidas en comisar&iacute;a y esperan la decisi&oacute;n del Ministerio del Interior espa&ntilde;ol sobre si ser&aacute;n expulsados a Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de ellas ha tenido la asistencia adecuada al nivel del horror de la tragedia vivida. &ldquo;Pensaba en la frontera como algo normal, como esta habitaci&oacute;n. Un lugar donde hay entradas y salidas, que no est&aacute; sucio. No s&eacute;, antes de salir lo imagin&eacute; as&iacute;. Hoy he visto las fronteras y lo que nos hacen. En las fronteras siempre est&aacute;n los bandidos, hasta los que te deben proteger son bandidos. Es un lugar de violencia&rdquo;, mujer migrante informe Alzando Voces.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escrib&iacute;a esto el tel&eacute;fono segu&iacute;a sonando, dos pateras con diez y doce personas continuaban desaparecidas desde el viernes en el Estrecho de Gibraltar. Los familiares no han encontrado respuestas oficiales, relatos con los que saber la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Muchas familias no pasar&aacute;n la navidad con sus seres queridos, pero como dice otra de las compa&ntilde;eras del informe Alzando Voces, &ldquo;Vivo como el viento, en la direcci&oacute;n que sopla. Cuando me levanto por la ma&ntilde;ana no s&eacute; qu&eacute; pasar&aacute; durante el d&iacute;a, si comeremos, qu&eacute; haremos. Pero s&iacute; s&eacute; que saldr&eacute; adelante&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llamada-telefono_129_1773131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Dec 2018 18:42:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una llamada de teléfono]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silencio en la Frontera Sur tras la muerte de Hayat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/silencio-frontera-sur_129_1909643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9963550-2390-4396-9d3c-59807678d97e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silencio en la Frontera Sur tras la muerte de Hayat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de euros para material militar invertido en desplazamientos forzosos de las personas que se encuentran cerca de las fronteras españolas, y nada para salvar sus vidas</p><p class="subtitle">Tengo la convicción de que fueron muchos los que han puesto el dedo en el gatillo del arma que reventó el pecho y el vientre de Hayat</p></div><p class="article-text">
        Hay como un silencio en la Frontera Sur desde la muerte de Hayat.
    </p><p class="article-text">
        Como si toda esta semana hubi&eacute;semos retenido la respiraci&oacute;n de forma colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Como si uno de los disparos que la alcanz&oacute; en el pecho, nos hubiese tocado a todas dej&aacute;ndonos sin poder respirar.
    </p><p class="article-text">
        Hay un silencio tras los disparos que mataron a Hayat en medio del mar Mediterr&aacute;neo. Dicen que le alcanzaron dos, el segundo en el vientre, ese espacio del cuerpo de las mujeres en el que se aloja el poder de dar la vida.
    </p><p class="article-text">
        Vida, vida, vida, esa que nos roban en las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Hayat vida, vida Hayat. Y es que por efecto de la pu&ntilde;etera providencia Hayat, el nombre de esa ni&ntilde;a sobre la que dispararon, significa VIDA.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en silencio en la Frontera Sur, en parte por miedo, ese que nos hace conscientes de la violencia y la fuerza del enemigo que est&aacute; dispuesto a propagar muerte.
    </p><p class="article-text">
        Camin&aacute;bamos durante todo este verano hacia el abismo y lleg&oacute; en forma de disparos. Han ido sembrando un reguero de personas muertas y desaparecidas. Seguimos recordando a las tres embarcaciones que se desvanecieron en Albor&aacute;n sin dejar rastro.  Ciento cincuenta y una personas que como Hayat, nos dejaron un gran silencio tras sus gritos pidiendo auxilio.
    </p><p class="article-text">
        Han construido un nuevo concepto del derecho a la vida para las personas que transitan por las fronteras. Un discurso racista que decide qui&eacute;n debe vivir y qui&eacute;n puede morir.
    </p><p class="article-text">
        Golpes al derecho a la  vida ejecutados por decisiones pol&iacute;ticas que matan.
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os he o&iacute;do hablar a los marinos de Salvamento a los que he conocido que el derecho a la vida en los mares era tan antiguo como el hecho de comenzar a surcarlos. Y que tambi&eacute;n era tan universal que nada importa de d&oacute;nde vienes, a d&oacute;nde vas, el por qu&eacute; est&aacute;s all&iacute;, ni qui&eacute;n eres.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha sido incorporado al derecho internacional consuetidinario y se reconoce la obligaci&oacute;n de los estados de garantizar los servicios de b&uacute;squeda y de rescate.
    </p><p class="article-text">
        Un derecho que de forma espec&iacute;fica se dice debe ser protegido en tiempos de paz y en tiempos de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Pero parece que no en tiempos de movimiento, en tiempos de migraciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante mi procedimiento judicial el juez me pregunt&oacute;, &ldquo;&iquest;sabe usted que cu&aacute;ndo llama para alertar de una patera que se hunde quienes est&aacute;n en ella son ilegales y est&aacute;n cometiendo un delito?&rdquo;. Le contest&eacute;, &ldquo;no s&eacute; qu&eacute; documentaci&oacute;n tienen, ni siquiera se c&oacute;mo se llaman, lo que s&eacute; es que Marruecos y Espa&ntilde;a tienen la obligaci&oacute;n de poner todos los medios para rescatarlos y de coordinarse de forma eficaz para conseguirlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde este verano se han dado pasos para todo lo contrario. Se ha reforzado la cooperaci&oacute;n militar para el control migratorio sin acuerdos reales sobre la defensa del derecho a la vida. Miles de euros para material militar invertido en desplazamientos forzosos a las personas que se encuentran cerca de las fronteras espa&ntilde;olas, y nada para salvar sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto a trabajadores de los servicios p&uacute;blicos de Salvamento Mar&iacute;timo pedir refuerzos dentro de las embarcaciones. Tambi&eacute;n hemos le&iacute;do la necesidad de tener m&aacute;s manos para los aviones, y lo importante que es este medio y sus radares para localizar de forma efectiva a las personas que piden auxilio desde el mar.
    </p><p class="article-text">
        Pero Espa&ntilde;a y sus pol&iacute;ticas han hecho caso omiso. Para limpiar su imagen han ofrecido una soluci&oacute;n m&aacute;s barata y discriminatoria. Que las ONGs que ya se encargan de la acogida se encarguen tambi&eacute;n de su rescate.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado esto favorece ir dando pasos hacia la privatizaci&oacute;n del  servicio p&uacute;blico de Salvamento Mar&iacute;timo. Y por otro nos muestra que hay dos derechos a la vida en el mar, y que el de las personas migrantes vale mucho menos, y no es del todo responsabilidad del estado.
    </p><p class="article-text">
        Las personas en la Frontera Sur est&aacute;n hoy m&aacute;s amenazadas que nunca. Me parece haber vuelto a 2005, cuando gobernando los mismos,  dispararon sobre Roger, Pepe, Cisse y tantos otros compa&ntilde;eros en las vallas de Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, aunque nos quieran mostrar otra cosa, Espa&ntilde;a va en la misma direcci&oacute;n que Italia, construyendo pol&iacute;ticas racistas alrededor de lo m&aacute;s primario y fundamental que es la defensa del derecho a la vida.  Si un yate lleno de europeos se hundiese en el Estrecho no ser&aacute; un mando militar el que se se encargue de coordinar el rescate, ni tendr&aacute; en sus manos decidir si est&aacute;n m&aacute;s arriba del paralelo del 35,50 para ir a salvarles.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco me creer&eacute;  la l&oacute;gica humanitarista que maquilla el racismo institucional hasta que un crucero lleno de americanos se hunda en Albor&aacute;n y la responsabilidad de salvar sus vidas dependa de una ONG.
    </p><p class="article-text">
        Porque todas las vidas importan y tienen que tener las mismas garant&iacute;as para su salvaguarda, en tiempos de paz, de guerra y de migraciones.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta que recuperemos eso tengo la convicci&oacute;n de que fueron muchos los que han puesto el dedo en el gatillo del arma que revent&oacute; el pecho y el vientre de Hayat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/silencio-frontera-sur_129_1909643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Oct 2018 18:46:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Silencio en la Frontera Sur tras la muerte de Hayat]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fronteras,Inmigración,Mediterráneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estimado Pedro Sánchez, hoy tengo la necesidad de escribirte públicamente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estimado-pedro-sanchez-escribirte-publicamente_129_1976380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da198a-5a90-452d-914b-e7081f59adca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estimado Pedro Sánchez, hoy tengo la necesidad de escribirte públicamente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Te veo a ti sonreír dando la mano a Merkel. Guardaba un poco de estúpida esperanza, tras la promesa de terminar con las devoluciones en caliente y el gesto del Aquarius</p></div><p class="article-text">
        Alex es un amigo. El s&aacute;bado pasado habl&aacute;bamos por tel&eacute;fono cuando los militares le sorprendieron en su casa de T&aacute;nger donde vive con otros colegas y su cu&ntilde;ada embarazada de ocho meses. Estaba cont&aacute;ndome que hab&iacute;a muchas redadas y de repente o&iacute; las voces de militares, las mujeres gritando y a uno de sus amigos diciendo &ldquo;no corr&aacute;is, no forc&eacute;is, dejaos hacer tranquilos para evitar problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s se cort&oacute; la llamada.
    </p><p class="article-text">
        Alex logr&oacute; comunicar conmigo de nuevo, me dijo que iba en uno de los buses que les desplazan al sur, pero que no sab&iacute;a a d&oacute;nde. Muchos transportes repletos de gente. Empez&oacute; a re&iacute;rse cuando le pregunt&eacute; si iba esposado. &ldquo;Querida no me preguntes cosas que me dan verg&uuml;enza, aqu&iacute; voy atado junto a uno que no conozco de nada, pero estoy bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos al tel&eacute;fono una vez m&aacute;s, y o&iacute;a a un camerun&eacute;s (lo supe inmediatamente por su acento) hablar con un militar. El camerun&eacute;s hablaba de &Aacute;frica, el militar tambi&eacute;n. &ldquo;Somos hermanos africanos, pero cumplo &oacute;rdenes&rdquo;, escuch&eacute; de fondo. En la voz del marroqu&iacute; se atisbaba cierta resignaci&oacute;n. A veces, en las distancias cortas, los seres humanos se encuentran.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a quedado con Alex para tomar un cusc&uacute;s este viernes, y lo &uacute;ltimo que me dijo cuando not&oacute; mi voz de preocupaci&oacute;n fue &ldquo;tranquila que el viernes nos tomamos el cusc&uacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s fueron tres d&iacute;as sin noticias, el tel&eacute;fono de Alex no funcionaba, como el de muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        Las detenciones se producen en todas las ciudades del norte cercanas a la Frontera espa&ntilde;ola. Las casas son clausuradas, y los buses no cesan de salir hacia Tiznit, Agadir, Casablanca, Dakhla.
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta locura hemos visto un v&iacute;deo que ha circulado en todas las redes sociales de africanos.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si llegaste a verlo, Pedro. El v&iacute;deo mostraba a dos personas malheridas en el suelo, gente llorando, polic&iacute;as y una ambulancia. No quise compartirlo por respeto a las familias y a aquellas dos v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono son&oacute; al tercer d&iacute;a. Alex hab&iacute;a llegado a T&aacute;nger. Me dijo que estaba muerto de cansancio. &ldquo;Me desplazaron a un pueblo en la zona de Agadir. Llegamos de madrugada. Hab&iacute;a dos senegaleses que quer&iacute;an volver a T&aacute;nger tambi&eacute;n. No les conoc&iacute;a pero estamos todos en la misma mierda, as&iacute; que echamos a andar y llegamos a Agadir. De all&iacute; cogimos un bus. Y ya no me preguntes m&aacute;s que sabes que no me gusta hablar de la mendicidad y esas cosas&rdquo;. Me cont&oacute; esto despu&eacute;s de insistirle mucho porque lo primero que hizo fue preguntarme por una amiga enferma, por mi trabajo y por la familia.
    </p><p class="article-text">
        Alex hab&iacute;a, vuelto pero su casa estaba clausurada. No encontr&oacute; nada, ni su colch&oacute;n, ni su ropa, ni el cepillo de dientes, de repente volver a cero. Le molestaba mucho que se hab&iacute;an llevado tambi&eacute;n el regalo que me compr&oacute; por mi cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ahora duerme, como muchos otros, en los bosques pr&oacute;ximos a la ciudad, saliendo por la noche para comprar algo en las peque&ntilde;as tiendas de las proximidades. Hombres, mujeres y ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, con residencia, demandantes de asilo, todos en la misma situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pedro, quiero que sepas que Alex est&aacute; contento a pesar de todo porque est&aacute; vivo. &Eacute;l, como muchos otros, conoce la historia de Moumoune.
    </p><p class="article-text">
        Porque, &iquest;sabes?, al final reconocimos a uno de los chicos malheridos del v&iacute;deo. Un maliense de 16 a&ntilde;os al que su hermano buscaba desesperadamente despu&eacute;s de ver las im&aacute;genes de aquel v&iacute;deo en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le detuvieron cuando llevaba bolsas a las personas que hac&iacute;a la compra. As&iacute; ganaba algo de dinero para vivir. Le detuvieron intentando sobrevivir, y muri&oacute;. Pero es Dios nuestra fuerza&rdquo;, me dijo el hermano cuando al fin encontramos a Moumoune.
    </p><p class="article-text">
        En una morgue, Pedro, all&iacute; est&aacute; ese cuerpo apenas saliendo a la vida. Su compa&ntilde;ero, al que estaba esposado, y al que a&uacute;n no hemos podido identificar, acaba de morir hace unas horas tras pasar varios d&iacute;as en coma. Ha fallecido solo y lo &uacute;nico que nos obsesiona es poder encontrar a la familia, poder recuperar su memoria.
    </p><p class="article-text">
        Alex me ha dicho hoy que pensaba que las redadas eran debidas al partido Bar&ccedil;a-Sevilla, pero que entre los migrantes hablan mucho de los millones de euros que Europa ha dado a Marruecos. Lo explica preocupado, pero de vez en cuando le sale una sonrisa, se r&iacute;e con los amigos, se r&iacute;e de la mierda que viven, se r&iacute;en del dolor, de la muerte. &ldquo;Somos soldados en una guerra que no hemos elegido&rdquo;, dice el mejor amigo de Alex.
    </p><p class="article-text">
        Guerra, Pedro, esa es la palabra clave. Durante estos d&iacute;as he pensado de d&oacute;nde sal&iacute;an tantas balsas de pl&aacute;stico para cruzar el Estrecho, qui&eacute;n se enriquec&iacute;a con ello. Ahora pienso de d&oacute;nde salen tantas esposas, qui&eacute;n se enriquece con ello.
    </p><p class="article-text">
        Guerra ejecutada en algunas ocasiones por otros, siguiendo la tradici&oacute;n de esa Europa colonial y omnipotente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, Pedro, recuerdo perfectamente cuando en 2005 Moratinos se felicitaba por el control migratorio durante la crisis de las vallas.
    </p><p class="article-text">
        Y en 2018 de nuevo te veo a ti sonre&iacute;r dando la mano a Merkel. Guardaba un poco de est&uacute;pida esperanza, tras la promesa de terminar con las devoluciones en caliente y el gesto del Aquarius. Pero la realidad es la que es.
    </p><p class="article-text">
        Me vas a perdonar, Pedro, si termino dici&eacute;ndote que tu sonrisa y la de Merkel no le llegan ni a la suela de los zapatos a la de Alex y sus amigos.
    </p><p class="article-text">
        Las suyas son las de la fuerza y la valent&iacute;a, las vuestras solo provocan guerra y muerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estimado-pedro-sanchez-escribirte-publicamente_129_1976380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Aug 2018 18:13:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estimado Pedro Sánchez, hoy tengo la necesidad de escribirte públicamente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Personas con derechos en un mar en guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aquarius_129_2076712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bceb0587-d815-4fed-9a5f-9b17f6c58740_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Personas con derechos en un mar en guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Le agradezco a Salvini la obscenidad de su discurso bélico porque tengo esperanza de que sirva para abrirnos más los ojos. Está dispuesto a dejar morir a 629 personas ante la tibia reacción de los dirigentes europeos</p><p class="subtitle">No es una cuestión de buenismo, ni de regalarles la vida, ni de decidir quién vive y quién muere en el Mediterráneo. Es una cuestión de derechos en un mar en guerra</p></div><p class="article-text">
        Con el Aquarius se me viene a la memoria im&aacute;genes no tan lejanas de barcos llenos de personas huyendo de guerras, hacinadas y buscando un puerto seguro. El periplo de esta embarcaci&oacute;n y la situaci&oacute;n de las fronteras europeas son cada vez m&aacute;s una realidad propia de una ficci&oacute;n dist&oacute;pica. Y como toda buena narrativa apocal&iacute;ptica,&nbsp; tambi&eacute;n en este caso se muestra una falsa sociedad feliz, que se sostiene sobre el sufrimiento y el dolor de los otros.
    </p><p class="article-text">
        El Ministro del Interior italiano, el racista Matteo Salvini, digno personaje de una distop&iacute;a, aplaude el &ldquo;buen coraz&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol&rdquo; <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/victoria-Salvini-Italia-UE-migrantes_0_781122860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por ofrecerse a la acogida de las 629 personas rescatadas en el Mediterr&aacute;neo por el buque Aquarius</a>. Entre risas el mandatario italiano hace referencia al discurso del &ldquo;buenismo&rdquo; , que tan socorrido es cuando los xen&oacute;fobos hablan de personas en movimiento. Pero es que situaciones como la del Aquarius deben ser resueltas con los marcos legales de Defensa de los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Europa lleva tiempo violando la Convenci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Internacional Mar&iacute;tima, as&iacute; como la de Hamburgo de 1979.&nbsp; La omisi&oacute;n de socorro a n&aacute;ufragos es un delito, pero desgraciadamente es una realidad cuando los que se ahogan son personas migrantes. No es una cuesti&oacute;n de buenismo, ni de regalarles la vida, ni de salv&aacute;rsela, ni de ser omnipotentes y decidir qui&eacute;n vive y qui&eacute;n muere en el Mediterr&aacute;neo. Es le pese a quien le pese una cuesti&oacute;n de derechos en un mar en guerra.
    </p><p class="article-text">
        El cierre de los puertos italianos al Aquarius ha sido calificado como una &ldquo;victoria&rdquo; tambi&eacute;n por el ministro italiano. Puede ser la primera vez que de forma m&aacute;s prepotente se escenifica desde un dirigente europeo la guerra de fronteras. Estamos acostumbradas a verla en las trincheras mismas, batallada por los funcionarios del control fronterizo que responden a las &oacute;rdenes de los dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        En las vallas de Ceuta y Melilla se decide a cada salto qu&eacute; cortes de las concertinas son lo suficientemente profundos para no efectuar una devoluci&oacute;n en caliente. Y nos hemos acostumbrado a ver escenas terribles de personas apaleadas devueltas a un pa&iacute;s tercero.
    </p><p class="article-text">
        En todo el Mediterr&aacute;neo el auxilio a embarcaciones en peligro es atravesado por los Convenios bilaterales con pa&iacute;ses terceros a los que Europa paga por hacerse cargo de las personas como si fuesen mercanc&iacute;as. Dando prioridad al control migratorio por encima del derecho a la vida. En algunas de esas transacciones se ha asistido durante estos a&ntilde;os, de forma impasible, a la p&eacute;rdida de vidas humanas.
    </p><p class="article-text">
        Le agradezco a Salvini la obscenidad de su discurso b&eacute;lico porque tengo esperanza de que sirva para abrirnos mucho m&aacute;s los ojos. Est&aacute; dispuesto a dejar morir a 629 personas y a muchas m&aacute;s, ante la tibia reacci&oacute;n de los dirigentes europeos, que finalmente son responsables de los cr&iacute;menes de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado tambi&eacute;n he visto muestras de felicidad en las redes por la reacci&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol y la de alcaldes y dirigentes de otros territorios del estado. Me escrib&iacute;a una amiga en un mensaje: &ldquo;Estoy emocionada con la acogida del barco italiano. Qu&eacute; bien, por una vez puedo estar orgullosa de mi pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Celebro el ofrecimiento, una luz en medio de tanta oscuridad, pero son tantos a&ntilde;os con procesos de &ldquo;acogida&rdquo; desafortunados, dolorosos y &nbsp;racistas, que s&oacute;lo espero, en esta ocasi&oacute;n, se repare el da&ntilde;o que se les est&aacute; haciendo a las personas del Aquarius. Y lo deseo de coraz&oacute;n tras ver deambular, en las &uacute;ltimas semanas, por las calles de distintas ciudades del estado a personas reci&eacute;n llegadas en pateras a Andaluc&iacute;a y que han sido abandonadas tras ser filiadas por la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Han estado durmiendo en el suelo en las Ramblas de Almer&iacute;a, hicieron de la Plaza de Catalunya en Barcelona su cama durante varios d&iacute;as, y anduvieron sin rumbo desde la comisar&iacute;a de Algeciras para refugiarse en las inmediaciones de la estaci&oacute;n de autobuses. &nbsp;En Granada las organizaciones sociales tuvieron que organizarse para buscar un lugar digno a m&aacute;s de 60 personas trasladadas desde la patera llegada a Motril a las calles de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo todas las llamadas que nos han hecho pregunt&aacute;ndonos a d&oacute;nde pod&iacute;an ir, o qui&eacute;n les podr&iacute;a orientar en ese mundo nuevo al que hab&iacute;an llegado. Otra vez la distop&iacute;a, como si el sistema de acogida hubiese desbordado y no pudiese dar respuesta a la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque les ha gustado desde hace treinta a&ntilde;os a los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles la palabra &ldquo;avalancha&rdquo;, y as&iacute; se han instalado en ella, sin previsiones, sin pol&iacute;ticas que hagan de los derechos humanos para todas las personas la bandera de una democracia que se precie.
    </p><p class="article-text">
        Y tras las pol&iacute;ticas de la &ldquo;avalancha&rdquo; y la &ldquo;guerra de fronteras&rdquo;, vienen las de la &ldquo;explotaci&oacute;n&rdquo;. No quiero acabar este art&iacute;culo sin un recuerdo a la memoria de Soumaila Sacko, defensor de derechos de las personas migrantes y jornalero, asesinado por el racismo en Italia. Sacko luchaba por aquellos que trabajan como esclavos en jornadas de 12 horas cobrando 25 euros al d&iacute;a. Luchas que se repiten tambi&eacute;n en el estado espa&ntilde;ol, como aquella que han iniciado las jornaleras marroqu&iacute;es de Huelva.
    </p><p class="article-text">
        Mi reconocimiento a estas luchas y a la memoria de las v&iacute;ctimas. Porque por muchos Salvinis que aparezcan, crecer&aacute;n m&aacute;s Sackos para darles respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aquarius_129_2076712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jun 2018 06:17:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas con derechos en un mar en guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aquarius,Italia,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salvar vidas no es un delito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvar-vidas-delito_129_3022551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El final del camino, de este camino, puede ser el ingreso en prisión</p><p class="subtitle">Pienso que llegaré ante el juez, me mirará, le explicaré y entenderá todo.</p></div><p class="article-text">
        Quer&iacute;a dar las gracias por esa oleada de cari&ntilde;o, solidaridad y compromiso con la defensa del derecho a la vida que he recibido de miles de personas. Me reconforta saber que est&aacute;is ah&iacute; y vuestro amor me sostendr&aacute; ante el tribunal si me flaquean las fuerzas. No puedo creer c&oacute;mo he llegado a esta situaci&oacute;n en la que se me tacha de criminal por hacer llamadas a servicios de Salvamento Mar&iacute;timo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me miro en casa al lado de mi perro, mi gata, con la mesa camilla puesta y despu&eacute;s de recoger a mi hija de teatro. Me paro en la foto de mi hijo cuando era peque&ntilde;o y en las cenizas de mi madre que presiden el peque&ntilde;o altarcito improvisado en casa.
    </p><p class="article-text">
        He hecho una llamada a Salvamento Mar&iacute;timo para saber algo de la patera desaparecida desde hac&iacute;a dos d&iacute;as, y desgraciadamente me explican que hay un fallecido. Entonces se me caen las l&aacute;grimas por otra muerte m&aacute;s. Le digo a uno de los controladores de Almer&iacute;a que tal vez esta sea una de las &uacute;ltimas llamadas que les hago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo en el a&ntilde;o 2007 mi primera alerta a esta torre de control de una patera desaparecida. Conozco todas las voces de los trabajadores, tras las que se esconden un gran empe&ntilde;o y profesionalidad para salvaguardar el derecho a la vida en el mar.
    </p><p class="article-text">
        Paseo mi mente por los recuerdos de los naufragios. Me vienen a ella los gemelos de Sisco, la peque&ntilde;a Jenny, el ni&ntilde;o Samuel, todos ahogados y algunos tragados por el mar. Y en 2014 aquella navidad donde murieron las mam&aacute;s abrazadas a sus hijos. As&iacute; las encontr&eacute; cuando fui a visitar la morgue de T&aacute;nger dentro de aquellas bolsas negras, a&uacute;n con las ropas empapadas en agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en mi madre enfadada cuando, mientras com&iacute;amos, las llamadas de familiares alertando de pateras se suced&iacute;an sin parar. Me dec&iacute;a &ldquo;vaya, hija m&iacute;a, vaya trabajillo que te has buscado. Que ni ganas nada ni te dejan comer, ni dormir&rdquo;. Esa era mi madre con el humor negro almeriense, pero orgullosa siempre de lo que hac&iacute;a su hija. Ella dec&iacute;a que hered&eacute; esta forma de ser de mi abuelo, su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi ni&ntilde;a me devuelve a la realidad, me saca de mis pensamientos dici&eacute;ndome &ldquo;no llores, cuando lloras me hace sentir insegura, pienso que lo peor puede pasar&rdquo;. As&iacute; me doy cuenta de que me caen l&aacute;grimas a borbotones por la cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a sonar el tel&eacute;fono. Es el hermano de una de las mujeres que viajan en la patera donde ha habido un fallecido. Quiere saber si es un hombre o una mujer la persona muerta. Le digo que un hombre y respira tranquilo pensando en su hermana, pero acto seguido me dice &ldquo;mucha fuerza por lo que est&aacute;s viviendo. Has salvado tantas vidas que Dios te ama, todos te queremos, eres como una parte nuestra, de la familia, eres &Aacute;frica. Esta noche nuestras oraciones ser&aacute;n para ti&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intento hacerme consciente de todas las muestras de cari&ntilde;o y solidaridad recibidas durante todo el d&iacute;a. En uno de los mensajes leo &ldquo;En las redes la solidaridad contigo es impresionante. Te mando un beso enorme y espero que ma&ntilde;ana las cosas salgan bien. Estamos muy atentas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el mi&eacute;rcoles pasado cuando me notificaron a declarar ante el tribunal, muchas personas se han dejado la piel para estar a mi lado. Han trabajado d&iacute;a y noche para ver la parte jur&iacute;dica, difundir la solidaridad en las redes, y sostenerme para que no me cayese durante el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi hijo es una de ellas, una persona valiente y humana que me da la fuerza para seguir luchando. As&iacute;, remonto la moral dici&eacute;ndome a m&iacute; misma que una madre debe ser ejemplo hasta el final para su descendencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvar vidas no es un delito y pienso que eso deber&iacute;a entenderlo cualquier persona en el mundo, sea cual sea su ideolog&iacute;a. Por eso no logro comprender c&oacute;mo han llegado tan lejos con esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El final del camino, de este camino, puede ser el ingreso en prisi&oacute;n. Las que me conocen saben de mi car&aacute;cter positivo, y por lo tanto no puedo dejar de seguir confiando en la justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que llegar&eacute; ante el juez, me mirar&aacute;, le explicar&eacute; y entender&aacute; todo. Y finalmente todas seguiremos llamando a Salvamento cuando sea necesario para salvar vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salvar-vidas-delito_129_3022551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2017 21:40:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salvar vidas no es un delito]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la patera a la celda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patera-celda_129_3047030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7424a47c-f365-45e1-97e6-7208c6fe1b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la patera a la celda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los CIEs siempre han sido cárceles racistas, pero este giro hacia un establecimiento penitenciario oficialmente reconocido es un golpe de efecto</p></div><p class="article-text">
        Sent&iacute; inquietud al conocer que 464 personas reci&eacute;n llegadas desde el Mediterr&aacute;neo a la Regi&oacute;n de Murcia <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/malaga/Interior-trasladara-Malaga-migrantes-Murcia_0_710079501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iban a ser ingresadas en la prisi&oacute;n de Archidona en M&aacute;laga</a>. Como ciudadana me doli&oacute;, pero no me sorprendi&oacute; que el ministro Zoido y una red de jueces tomasen la decisi&oacute;n de encerrar en celdas a personas que no han cometido ning&uacute;n delito.
    </p><p class="article-text">
        Los CIEs siempre han sido c&aacute;rceles racistas, pero este giro hacia un establecimiento penitenciario oficialmente reconocido es un golpe de efecto, la escenificaci&oacute;n de que todo es posible en aras del control del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Un par de d&iacute;as antes de llegarme esta noticia, nos hab&iacute;an llamado catorce compa&ntilde;eros, porque tras remar durante horas en el Estrecho, la polic&iacute;a les hab&iacute;a dejado en la calle tras entregarles la orden de expulsi&oacute;n. La primera noche en el Estado espa&ntilde;ol la pasaron bajo unos soportales durmiendo en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos la calle y no tenemos nada, salvo la ropa que nos dieron al bajar de la patera. Una chica que estaba en el grupo pidi&oacute; dormir en la comisar&iacute;a. A una mujer sola, de noche, durmiendo en la calle le podr&iacute;a pasar de todo. Desde esta ma&ntilde;ana vamos de asociaci&oacute;n en asociaci&oacute;n pidiendo cualquier ayuda que puedan prestarnos, pero nos dicen que deber&iacute;a habernos derivado la polic&iacute;a, que si no lo hacen el sistema de acogida humanitaria no se activa. La polic&iacute;a nos dec&iacute;a que no nos enviaban a ninguna asociaci&oacute;n porque no hab&iacute;a sitio donde ayudarnos. S&oacute;lo s&eacute; que siento todav&iacute;a la sal del mar en mi piel&rdquo;, explica G. abrumado por la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es que este relato no es una desgraciada y horrible an&eacute;cdota. Escenas de este tipo se han repetido en Almer&iacute;a, M&aacute;laga y Motril en los &uacute;ltimos meses. Dicen las autoridades y as&iacute; lo plasman los titulares de los medios que 20.000 personas han llegado por mar en 2017 al Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que el sistema de acogida est&aacute; desbordado, y por ello hemos asistido a la toma de una serie de decisiones pol&iacute;ticas que violan derechos humanos. Las personas con m&aacute;s posibilidades de ser deportadas van de la &ldquo;patera a la celda&rdquo;; y a otras con menos probabilidades de enviarlas a los pa&iacute;ses de origen se opta por la opci&oacute;n de la &ldquo;patera a la calle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Legalmente, y sobre todo desde la perspectiva de democracias respetuosas con los derechos humanos tal vez no se sostengan estas decisiones tan injustas. Pero en la construcci&oacute;n que los distintos gobiernos del Estado espa&ntilde;ol han hecho de las Fronteras como espacios de no derecho, todo tiene cabida.
    </p><p class="article-text">
        Escuchamos en su momento al anterior ministro del Interior, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, hablar de las Fronteras &ldquo;chicle&rdquo;, y explicar que una persona no est&aacute; en territorio espa&ntilde;ol hasta que no sobrepasa al &uacute;ltimo vigilante fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, ya la Frontera no es una l&iacute;nea que separa territorios, sino un espacio de excepci&oacute;n donde las &ldquo;normas&rdquo; son otras y no tienen necesariamente que responder a las del resto del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que las pr&aacute;cticas de represi&oacute;n en estas zonas tienen unas garras tan largas como beneficios generan a las <a href="https://porcausa.org/industriacontrolmigratorio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes empresas del control migratorio. </a>Indra, Dragados, Siemens, Telef&oacute;nica, Ferrovial y otras, ganan millones de euros a trav&eacute;s de los servicios de vigilancia, control, detenci&oacute;n y expulsi&oacute;n de personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en el momento en el que escribo este art&iacute;culo se pueden ver en redes sociales los v&iacute;deos de las &uacute;ltimas cuatro expulsiones en caliente sucedidas en la valla de Ceuta. Pese a la condena del TEDH que considera estas pr&aacute;cticas vulneradoras de derechos fundamentales. Sin pudor, ante la presencia de Cruz Roja a pie de valla, y sin temblar el pulso se ejecutan expulsiones sumarias y colectivas por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Las Fronteras espacios de no derecho de Ceuta y Melilla, presentes en nuestro imaginario en la &uacute;ltima d&eacute;cada se trasladan hoy a las costas de la pen&iacute;nsula, por la ruta cada vez m&aacute;s latente del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El sistema ya estaba sembrado, el negocio preparado y las consignas racistas y xen&oacute;fobas listas para permitir construir en Andaluc&iacute;a, Murcia, Cartagena y Baleares discursos de no derecho, espacios de control.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el Delegado de Gobierno de Murcia que se estaba dando un ataque organizado contra la seguridad europea y por ende la espa&ntilde;ola. Se refer&iacute;a en esta frase a las m&aacute;s de 40 pateras que llegaron desde Argelia con argelinos en ellas en un fin de semana. Nunca se pregunt&oacute; el delegado qu&eacute; est&aacute; pasando en Argelia para que todas esas personas arriesgasen la vida en el mar, no le interesa saber de qu&eacute; huyen.
    </p><p class="article-text">
        Reflexionando sobre las palabras de este representante p&uacute;blico, pienso que puede ser un ataque. Es posible que todo este movimiento de personas acabe siendo una respuesta contra algo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez se equivoque el Delegado de Gobierno y la huida a trav&eacute;s del Mediterr&aacute;neo no sea una afrenta a Europa; sino un ataque a la pobreza, al neocolonialismo, a las desigualdades sociales, a las industrias de la predatorias, a las guerras.
    </p><p class="article-text">
        Y si Europa y sus dirigentes se sienten atacados puede ser porque las pol&iacute;ticas del viejo y caduco continente representen todo eso, y porque sus privilegios reposen sobre un sistema de injusticias sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero creo que este representante del PP y el resto de partidos que comparten pol&iacute;ticas racistas de control de Fronteras no deber&iacute;an sufrir mucho. Indra y otras empresas a las que conocen muy bien sabr&aacute;n sacar beneficio de su discurso xen&oacute;fobo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patera-celda_129_3047030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Nov 2017 20:39:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la patera a la celda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Cárceles,Archidona,Málaga,José Ignacio Zoido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando las madres coraje son negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madres-coraje-negras_129_3162658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7260c47-4a78-42f4-8069-528c3c9fd902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando las madres coraje son negras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Melilla, esa ciudad que muchas personas sabemos que se ha convertido en un agujero negro para los Derechos Humanos, debe devolver su hijo a Oumo cuanto antes</p></div><p class="article-text">
        Hay mujeres que huyen con sus hijos de situaciones de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Hay mujeres que arropan a sus ni&ntilde;as con una capa de amor para que no vean el horror de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Las podemos ver cruzando el S&aacute;hara con sus grandes vientres de madres, y protegiendo a sus beb&eacute;s del cansancio del camino. Algunas veces marchan caminando entre la arena llevando en sus espaldas a los hijos queridos.
    </p><p class="article-text">
        Otras murieron con ellos en brazos presas de la sed y del sol abrasador del desierto.
    </p><p class="article-text">
        En los sem&aacute;foros de muchas ciudades del Norte de Africa las madres piden limosna para comprar pa&ntilde;ales, arroz, alg&uacute;n yogur&hellip; medicamentos para cuando las ni&ntilde;as caen enfermas.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verlas viviendo en los bosques pr&oacute;ximos a Melilla, huyendo con sus hijos durante las redadas. Reconstruyendo sus vidas despu&eacute;s de que todo lo que ten&iacute;an haya sido arrasado por el fuego de los militares.
    </p><p class="article-text">
        De noche bajan acantilados con sus hijas atadas al pecho antes de entrar en la patera.
    </p><p class="article-text">
        Hay madres coraje que son negras.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Womens-Link-Gobierno-Melilla-reuificacion_0_691531080.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Women's Link nos ha desvelado la historia de Oumo</a>, una mujer costamarfile&ntilde;a que protegi&oacute; y am&oacute; a su hijo durante el tr&aacute;nsito migratorio, pero que le fue arrebatado por las pol&iacute;ticas racistas de la Frontera sur.
    </p><p class="article-text">
        Cinco meses, con sus horas, sus minutos y sus segundos interminables, lleva esta madre separada de su ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un cr&iacute;o feliz a pesar del camino migratorio, a pesar de vivir en un ghetto, a pesar de los pesares. Porque de que el ni&ntilde;o mantuviese una sonrisa permanente se encargaban su madre y su t&iacute;a. Se hab&iacute;a criado con las dos.
    </p><p class="article-text">
        Oumo, enferma, asediada por las redadas en los montes de Nador, decidi&oacute; un d&iacute;a que el ni&ntilde;o intentase llegar a Melilla junto a su hermana. No se perdona esa decisi&oacute;n que tom&oacute; con el &uacute;nico fin de protegerle.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o entr&oacute; en la patera, el peque&ntilde;o vio c&oacute;mo la Guardia Civil intentaba devolverles en caliente, el peque&ntilde;o grit&oacute; cuando su t&iacute;a cay&oacute; al agua, el peque&ntilde;o suplicaba a los guardias que no pegasen al hombre que le llevaba en brazos.
    </p><p class="article-text">
        La t&iacute;a se despert&oacute; en el hospital, la llevaron al CETI, pero all&iacute; no estaba su sobrino. La informaron de que le encontrar&iacute;an en el Servicio de Protecci&oacute;n de Menores de Melilla. Pidi&oacute; verle y no la dejaron, pidi&oacute; un test de ADN y no lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Oumo, enferma, desesperada, asediada por las redadas, decidi&oacute; coger otra patera. Pero la embarcaci&oacute;n no iba a Melilla. Intentaron llegar a la Isla de Albor&aacute;n, y all&iacute; sufrieron un naufragio. Vio morir a tres personas, dos de ellas, una madre y su hija.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; a las costas andaluzas, a&uacute;n bajo el shock de haber visto la muerte cernirse sobre ella, lo primero que grit&oacute; fue el nombre de su hijo. Cont&oacute; la historia, y la polic&iacute;a la llev&oacute; al Centro de Internamiento de Algeciras.
    </p><p class="article-text">
        Desde all&iacute; llam&oacute; de nuevo a su hermana y tambi&eacute;n en el CIE explic&oacute; el relato y el dolor de estar separada de su ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n le pidi&oacute; documentos para demostrar su maternidad, y ella los ten&iacute;a todos. Los acompa&ntilde;&oacute; de cientos de fotos. Para las autoridades de Melilla esto no era suficiente, ni siquiera para dejarle hablar por tel&eacute;fono con el ni&ntilde;o. Fue su cumplea&ntilde;os y no pudo llamarle.
    </p><p class="article-text">
        Pidieron un test de ADN y Oumo hizo dos, uno con saliva y otro con sangre. Los resultaron fueron positivos.
    </p><p class="article-text">
        No era suficiente. Menores en Melilla quer&iacute;a s&oacute;lo la muestra, no aceptaban los resultados del test hecho en otra Comunidad.
    </p><p class="article-text">
        De la diligencia debida, las administraciones pasaron al maltrato, al racismo encubierto bajo la excusa de la protecci&oacute;n del inter&eacute;s superior del menor.
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico caso de madres que gritan pidiendo sus hijos perdidos en la violencia institucional de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer nigeriana recuperaba hace poco a su beb&eacute; de apenas un a&ntilde;o, del que fue separada cuando un test de ADN dio negativo. Sorprend&iacute;a el resultado porque la madre mostr&oacute; fotos embarazada, el certificado de haber dado a luz, y muchas im&aacute;genes de ella y el beb&eacute; mientras este crec&iacute;a. Separados durante un mes y medio, mientras se ped&iacute;a una segunda prueba, ni siquiera los servicios de protecci&oacute;n la dejaron ver al ni&ntilde;o bajo supervisi&oacute;n. El segundo examen dio positivo y desvel&oacute; que la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola hab&iacute;a cometido un fallo en la cadena de custodia y por eso el primer resultado hab&iacute;a sido negativo.
    </p><p class="article-text">
        Melilla debe devolver su hijo a Oumo cuanto antes. Muchas personas sabemos que esa ciudad se ha convertido en un agujero negro para los derechos humanos, donde el maltrato, el racismo y la desprotecci&oacute;n de las personas que llegan a su territorio es palpable.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo eso, el Estado espa&ntilde;ol debe adem&aacute;s reparar el da&ntilde;o hecho a estas madres y a sus hijos e hijas. Y la justicia tiene la responsabilidad de investigar y condenar a los responsables de ejecutar pol&iacute;ticas que atentan contra los derechos fundamentales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madres-coraje-negras_129_3162658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Sep 2017 19:09:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando las madres coraje son negras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Frontera Sur,Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las lindes a las fronteras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lindes-fronteras_129_3192091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc557159-7cea-4429-91f0-058245ee09f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las lindes a las fronteras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La versión dada ante el Senado por el Ministro Zoido de la muerte de siete mujeres cerca de Melilla ha sido diferente a la que explicó en la Comisión de Interior y a la que su Ministerio dio a los periodistas tras la tragedia</p><p class="subtitle">No es cierto que la seguridad del territorio esté por encima de los derechos humanos, del derecho a la vida</p></div><p class="article-text">
        Poco o nada ha dicho el ministro Zoido sobre los hechos que ocasionaron las muertes de Karnelie Masiona, Beb&eacute; Luza, Clemance Lelo, Dalloba, Aminatou, Pasience Mavungu y Merveille Dimona, cuando intentaban llegar a Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay varias cosas claras en las escasas explicaciones de Zoido. La primera es el desd&eacute;n y el desinter&eacute;s del que habla de la tragedia y de sus v&iacute;ctimas. La segunda es que la versi&oacute;n dada ante el Senado por el ministro ha sido diferente a la que explic&oacute; en la Comisi&oacute;n de Interior y a la que el Ministerio del Interior dio a los periodistas los d&iacute;as posteriores a la tragedia. 
    </p><p class="article-text">
        Estas explicaciones de los responsables del control migratorio eran esperadas por los familiares de estas mujeres, que hasta el momento s&oacute;lo han podido escuchar el relato de los supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        Una y otra vez durante estos d&iacute;as los que escaparon con vida de la tragedia narran con horror los hechos. El shock postraum&aacute;tico les impide dormir y comer, pero a pesar de ello participaron en el duelo de Pasience, la primera mujer enterrada en Rabat el d&iacute;a 9 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Repiten los supervivientes, de distintas nacionalidades y procedencias, las mismas historias como si de un mantra de dolor se tratase: &ldquo;nos bloquearon los espa&ntilde;oles&hellip; nos persegu&iacute;an los marroqu&iacute;es&hellip; se mov&iacute;an las dos patrulleras con fuerza y eso provocaba olas que desestabilizaban la zodiac&hellip; nos tiramos al agua para llegar a nado a la playa que estaba muy cerca&hellip; se murieron por nada, tiraron la zodiac con la cuerda&hellip; no son rescates, son devoluciones y as&iacute; murieron nuestras hermanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zoido ha dicho lo mismo que la Guardia Civil. No saben nada de las muertes y que ellos lo que hicieron fue participar en un &ldquo;rescate&rdquo;. Dice el ministro, en una de sus versiones, que la patrullera de la Marina persegu&iacute;a a la patera cuando la Guardia Civil lleg&oacute;. Entonces &iquest;era un rescate o una persecuci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez mejores explicaciones hubieran sido necesarias para la memoria de estas mujeres y para la dignidad de un pa&iacute;s que se dice democr&aacute;tico. Por ejemplo, &iquest;d&oacute;nde estaba exactamente la patera?, &iquest;qui&eacute;n les llam&oacute; para intervenir?, &iquest;cu&aacute;nto dur&oacute; la intervenci&oacute;n?, &iquest;qu&eacute; vieron durante ella?, &iquest;cu&aacute;ntos agentes estaban all&iacute;?, &iquest;qui&eacute;nes son esos agentes?, y, sobre todo, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n las im&aacute;genes de las c&aacute;maras de control migratorio y las comunicaciones de los Guardias Civiles que aportar&iacute;an luz a la tragedia? 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, el ministro ha hecho como en otras ocasiones, mostrar una foto con los ganchos que las personas utilizan para agarrarse a las vallas y poder trepar. Imagen que resume la pol&iacute;tica del Estado sobre las fronteras en la idea macabra de que el control del territorio est&aacute; por encima del derecho a la vida.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s ver la foto del gancho en la mano de Zoido me ha venido a la cabeza una historia que siempre contaba mi abuela a mi madre cuando era peque&ntilde;a. Seguro que al se&ntilde;or ministro le suena, puesto que uno de los protagonistas era un se&ntilde;orito andaluz.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre de mayor repet&iacute;a la historia y me la contaba junto a mi abuela, como una forma de mantener la tradici&oacute;n oral y de homenaje a la memoria de tantas v&iacute;ctimas olvidadas. Era un relato que siempre dio miedo a mi madre.
    </p><p class="article-text">
        Viv&iacute;a mi abuela en un cortijo y uno de los hijos del vecino muri&oacute; tiroteado por una escopeta. El ni&ntilde;o sali&oacute; a buscar le&ntilde;a para hacer fuego, con la mala fortuna de coger las peque&ntilde;as ramitas, que sus manos de seis a&ntilde;os pod&iacute;an cargar, dentro de la linde de los terrenos del se&ntilde;orito. El guarda de la finca le tir&oacute; a bocajarro. El padre del ni&ntilde;o s&oacute;lo pudo recoger su peque&ntilde;o cuerpo que fue enterrado sin pasar por la iglesia porque el cura se neg&oacute; a darle sepultura, tambi&eacute;n como forma de escarmiento.
    </p><p class="article-text">
        El guarda fue llevado al cuartelillo de la Guardia Civil y liberado inmediatamente cuando el se&ntilde;orito hizo presencia en el lugar. 
    </p><p class="article-text">
        La Guardia Civil criminaliz&oacute; al padre delante de todo el pueblo por haber criado a un ni&ntilde;o ladr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela siempre terminaba la historia record&aacute;ndole a mi madre que las lindes de las tierras de los ricos nunca deb&iacute;an atravesarse. Siempre tuvo mi abuela miedo a que la pobreza la hiciese perder a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        La historia de mi abuela nos resulta hoy un horror, pero fue durante mucho tiempo una realidad social aceptada, que formaba parte de la legalidad vigente.
    </p><p class="article-text">
        Ahora aceptamos muertes como fuesen normales, como si legalizar una disposici&oacute;n sobre &ldquo;rechazos en frontera&rdquo; justificase todo tipo de violencia, incluida la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        No es cierto que la seguridad del territorio est&eacute; por encima de los derechos humanos, del derecho a la vida. 
    </p><p class="article-text">
        No es cierto que los se&ntilde;oritos tengan derecho a matar a aquellos que atraviesan sus lindes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lindes-fronteras_129_3192091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Sep 2017 19:58:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las lindes a las fronteras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,España,Fronteras,Migraciones,Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defensoras de derechos, ya no callamos ante amenazas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensoras-derechos-callamos-amenazas_129_3232653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d84a8afe-a6dd-4365-9bb8-523622c22563_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defensoras de derechos, ya no callamos ante amenazas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo hemos llegado a la situación de tener miedo a gritar que no se pueden vulnerar Derechos fundamentales bajo la consigna del control del territorio?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Amenazan-activista-Helena-Maleno-Ceuta_0_676482491.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Amenazan de muerte a la investigadora Helena Maleno tras denunciar la &uacute;ltima actuaci&oacute;n policial en Ceuta</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Diez d&iacute;as de amenazas por hablar de una mentira m&aacute;s de las versiones oficiales sobre la Frontera Sur. Acoso y derribo por decir que un funcionario de un estado democr&aacute;tico no pod&iacute;a recibir a patadas a personas migrantes que huyen mientras pasan al lado de una inoperativa oficina de asilo. Este es un ejemplo m&aacute;s de la situaci&oacute;n de excepci&oacute;n de derechos grav&iacute;sima que se vive en las fronteras espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Imaginad si una persona que ha tenido el privilegio de nacer a este lado de la frontera, con capacidad por lo tanto de denunciar dicha violencia, puede ser acosada durante diez largos d&iacute;as, cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de las personas invisibilizadas que transitan por estos espacios. C&oacute;mo el dolor de la violencia de las pol&iacute;ticas de control y negocio tienen impacto en sus cuerpos y en sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a la situaci&oacute;n de tener miedo a gritar que no se pueden vulnerar Derechos fundamentales bajo la consigna del control del territorio? &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a una situaci&oacute;n en la que desde las redes sociales haya quienes piden ametrallar a las personas y electrificar las vallas de Ceuta y Melilla por las que transitan? &iquest;C&oacute;mo hemos llegado a permitir que uno los mayores sindicatos de la polic&iacute;a pueda participar en una cadena de &lsquo;tuits&rsquo; que incita a la violencia contra personas migrantes, espa&ntilde;oles racializados y mujeres?
    </p><p class="article-text">
        Los est&aacute;ndares de protecci&oacute;n de Derechos Humanos est&aacute;n bajando de forma preocupante en el Estado espa&ntilde;ol, mientras que el racismo y la intolerancia crecen alimentados por las propias pol&iacute;ticas del sistema. Es por ello que la criminalizaci&oacute;n de quienes apostamos por otra construcci&oacute;n social es algo que se viene maquinado desde las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto en otros pa&iacute;ses, pero tambi&eacute;n aqu&iacute;, donde desde el ministro Zoido hasta sindicatos de la Polic&iacute;a y asociaciones de la Guardia Civil vinculan la migraci&oacute;n con criminalidad y la defensa de Derechos en zonas de frontera se equipara al tr&aacute;fico de seres humanos. No es s&oacute;lo la pistola y la bala con la que realizan las amenazas lo que genera miedo. Hay algo peor. Es la impunidad ante la violencia que permite ver morir a 15 personas en una playa de Ceuta y que todo un Estado proteja a los responsables.
    </p><p class="article-text">
        Quiero dar las gracias a toda la gente que ha participado en la ola &nbsp;de solidaridad que las amenazas, incluidas las de muerte, han generado. Quiero creer que la sociedad espa&ntilde;ola ha dado un paso al frente porque conciben su responsabilidad de exigir al Estado su compromiso con la democracia, incluso en las fronteras. Una ciudadan&iacute;a comprometida que entienda que el control fronterizo es un negocio para empresas vinculadas con la venta de armamento. Una de ellas Indra, la misma que est&aacute; siendo investigada por traficar con nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Me quedo sobre todo con el cari&ntilde;o mostrado por muchas personas migrantes, luchadoras, y que han desarrollado estrategias para soportar la violencia de unas fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me siento orgullosa porque el comunicado lanzado por la organizaci&oacute;n Ca-minando Fronteras, en la que milito, sigue teniendo adhesiones y ya ha superado m&aacute;s de ciento veinte. Entre ellas muchas organizaciones, de distintos territorios del Estado espa&ntilde;ol, pero otras de distintas zonas de frontera del mundo, donde los patrones de represi&oacute;n se repiten.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo me ha sorprendido c&oacute;mo, a trav&eacute;s de esas muestras de solidaridad, las organizaciones y las personas que militan en ellas, reviv&iacute;an durante toda la jornada sus propias experiencias de represi&oacute;n, y que forman parte del cotidiano de sus vidas y su activismo. Se puede decir que hoy muchas personas hemos salido del armario para denunciar a unas instituciones que nos se&ntilde;alan, persiguen y criminalizan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensoras-derechos-callamos-amenazas_129_3232653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Aug 2017 19:22:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defensoras de derechos, ya no callamos ante amenazas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Helena Maleno,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día del refugiado, también de los que no llegaron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dia-refugiado-llegaron_129_3323189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bdcd0ba-522d-4670-bf69-51834cf151c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día del refugiado, también de los que no llegaron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El derecho al asilo no ha servido para proteger más a los refugiados y los estados han usado el término de "refugiado" para desproteger a otras personas que se mueven, pero no llegan a esa categoría</p></div><p class="article-text">
        Miro a Amadou y me gustar&iacute;a poder explicarle por qu&eacute; le han sido violados una lista infinita de derechos, entre ellos el derecho a la vida. No logro, sin sentir verg&uuml;enza, mencionar las pol&iacute;ticas de externalizaci&oacute;n de fronteras. Intento buscar las palabras para transmitirle lo perverso del sistema europeo de control migratorio, ese que el 20 de junio &ldquo;celebra&rdquo; el d&iacute;a de las personas refugiadas.
    </p><p class="article-text">
        Amadou est&aacute; sentado en una silla de ruedas, los pies tremendamente hinchados hacen contraste con su cuerpo delgado y lleno de escaras. Tiene los labios y los ojos envueltos en llagas.
    </p><p class="article-text">
        Amadou, 17 a&ntilde;os, ha sobrevivido una semana en el mar. Sali&oacute; con siete compa&ntilde;eros m&aacute;s en una embarcaci&oacute;n de pl&aacute;stico a remos, desde T&aacute;nger, el domingo 4 de junio.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de su partida murieron tres de sus amigos al ser tragados por las olas cuando la patera volc&oacute;. Quedaron cinco personas a la deriva, en medio del Estrecho de Gibraltar.
    </p><p class="article-text">
        La doctora escucha su relato y le explica a Amadou que tiene que ser hospitalizado inmediatamente, tiene mucha fiebre y seguramente una infecci&oacute;n interna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amadou se rompe en un llanto recordando a su madre, como lo har&iacute;a cualquier adolescente, y rememora c&oacute;mo beb&iacute;a agua del mar y sus orines para sobrevivir. Est&aacute; acompa&ntilde;ado de otro amigo que tambi&eacute;n comparti&oacute; la traves&iacute;a, aunque &eacute;l no est&aacute; tal mal como Amadou.
    </p><p class="article-text">
        Ambos cuentan c&oacute;mo perdieron el tel&eacute;fono en el mar y no pudieron llamar para pedir auxilio. Los cinco n&aacute;ufragos soportaron tres d&iacute;as a la deriva. Entonces, relata que el mi&eacute;rcoles 7 de junio vieron una embarcaci&oacute;n, que seg&uacute;n sus declaraciones, pertenec&iacute;a a la Guardia Civil espa&ntilde;ola. Los dos chicos dicen que algunos de los guardias se les acercaron en una zodiac &nbsp;y les dieron tres botellas de agua y unas galletas. Estuvieron un tiempo a su alrededor, calculan que varias horas, pero dicen que despu&eacute;s partieron dej&aacute;ndoles de nuevo a su suerte.
    </p><p class="article-text">
        En la categor&iacute;a establecida por Europa para las personas refugiadas Amadou es, a simple vista, un &ldquo;inmigrante econ&oacute;mico&rdquo;. Las autoridades deber&iacute;an hacerle una entrevista en la que tendr&iacute;a que desnudar su vida y aportar de forma cronol&oacute;gica, detallada, sin fisuras, una historia que justifique, seg&uacute;n c&aacute;nones europeos, la salida de su pa&iacute;s. Pero &eacute;l por el pa&iacute;s de procedencia, por la forma de atravesar la frontera, parece, a priori, quedar fuera de la categor&iacute;a de refugiado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de los cuatro supervivientes de esta tragedia, que aseguran que los agentes les grabaron, describen la falta de asistencia en el mar por las autoridades espa&ntilde;olas, denunciada por otros supervivientes de naufragios, de inmensa gravedad: &iquest;se dej&oacute; llevar la Guardia Civil, por la l&oacute;gica del control de la frontera? &iquest;Es posible haber llegado a una situaci&oacute;n tal que ni siquiera el derecho m&aacute;s b&aacute;sico a la vida deba ser respetado, mientras Europa celebra de forma hip&oacute;crita el derecho al asilo?
    </p><p class="article-text">
        Quedan muchos interrogantes sobre esta tragedia y por ello Ca-minando fronteras ha presentado una queja a la Defensor&iacute;a del Pueblo a petici&oacute;n de los supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        Tras o&iacute;r el testimonio de estas personas, quiero pensar que los agentes espa&ntilde;oles no les abandonaron del todo a su suerte, que llamar&iacute;an al Centro de Operaci&oacute;n Indalo que gestiona Frontex, o directamente a la Marina marroqu&iacute;, para proceder a su devoluci&oacute;n a Marruecos. Pero, sucediese como fuera, la verdad es que ning&uacute;n estado socorri&oacute; a Amadou y sus amigos, como muchas otras veces, en esa frontera invisible y asesina del Mar Mediterr&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amadou y sus compa&ntilde;eros est&aacute;n vivos, pero saben que nadie les escuchar&aacute;, ni les creer&aacute;, ni les reparar&aacute; en su dolor, ni castigar&aacute; a aquellos que lo causaron. Son ellos mismos quienes anunciar&aacute;n la muerte a las familias de sus cuatro amigos fallecidos en el naufragio.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de asilo y el derecho que le asiste no han servido para proteger m&aacute;s a los refugiados, ni siquiera Espa&ntilde;a ha cumplido con las cuotas de reasentamiento de aquellas personas a las que Europa s&iacute; les reconoce el acceso a ese derecho.
    </p><p class="article-text">
        Un derecho de asilo hecho por y para europeos cuando m&aacute;s de 60 millones de civiles se desplazaron despu&eacute;s de la II Guerra Mundial. Obsoleto ante las nuevas realidades y violencias del capitalismo global. &iquest;C&oacute;mo proteger, por ejemplo, a los miles de personas expulsadas del sistema porque &eacute;ste se ha apropiado de los recursos y de las tierras? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la protecci&oacute;n a las personas sometidas a las esclavitudes del siglo XXI? &iquest;Qui&eacute;n protege a los seres humanos expulsados por sistemas econ&oacute;micos que permiten la concentraci&oacute;n extrema de la riqueza y la destrucci&oacute;n de la biosfera?
    </p><p class="article-text">
        El sistema de asilo es viejo, al igual que lo es Europa. Pero ni siquiera llegan a cumplir los pol&iacute;ticos europeos sus anticuadas y euroc&eacute;ntricas normas. Es m&aacute;s, de forma violenta, los distintos estados han usado el t&eacute;rmino de refugiado para ponerlo al servicio de la desprotecci&oacute;n de otras personas que se mueven, aquellas que no llegan a esa categor&iacute;a. Los llamados &ldquo;inmigrantes econ&oacute;micos&rdquo; quedan fuera de todo atisbo de ciudadan&iacute;a y de protecci&oacute;n, porque la pobreza es vendida como un pecado que cometen los propios pobres.
    </p><p class="article-text">
        Sigo mirando at&oacute;nita a Amadou, que se consume por la fiebre. Cuando, seg&uacute;n &eacute;l, la Guardia Civil les vi&oacute; en el mar, a&uacute;n eran cinco. La cuarta v&iacute;ctima falleci&oacute; el domingo d&iacute;a once por la noche. &ldquo;Me despert&eacute; e intent&eacute; despertarlo a &eacute;l tambi&eacute;n, entonces me di cuenta de que estaba muerto&rdquo;, relata el adolescente.
    </p><p class="article-text">
        El lunes 12 de junio un barco de mercanc&iacute;as les avist&oacute;. Pasaron horas hasta que les rescataron. Dice Amadou que discut&iacute;an a bordo, hasta que ellos, desesperados, pensando ser abandonados de nuevo, como hab&iacute;a sucedido con la guardia civil, se tiraron al agua. Fue en ese momento cuando les lanzaron cuerdas, les sacaron del mar y avisaron a la Marina marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Trasladados a Larache, en Marruecos, los supervivientes del naufragio, durmieron en el suelo de dependencias policiales. Ninguna asistencia m&eacute;dica hasta cuatro d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Amadou intenta explicarme por qu&eacute; sali&oacute; de su pa&iacute;s, justificar por qu&eacute; necesita una protecci&oacute;n que no ha recibido. Explicarme que es un adolescente medio muerto, pobre, negro y tambi&eacute;n un refugiado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dia-refugiado-llegaron_129_3323189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 19:05:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día del refugiado, también de los que no llegaron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Asilo,Fronteras,Mediterráneo,Naufragios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La frialdad de la Guardia Costera italiana no queda lejos de las fronteras españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pongamos-nombre-verdugos-fronteras_1_3399981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8e1d43b-5231-4602-a8f4-f309d2560d60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La frialdad de la Guardia Costera italiana no queda lejos de las fronteras españolas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También en la frontera española he encontrados voces como la de la controladora italiana, llenas de indiferencia, que después dejaban el rastro de la muerte por omisión del deber de socorro</p></div><p class="article-text">
        Paseando este viernes por Siracusa en Sicilia, encontr&eacute; a un grupo de personas con banderas de distintos pa&iacute;ses. Me acerqu&eacute; a una de ellas a preguntar y me explic&oacute; que eran gentes venidas de Ghana, Eritrea, Nigeria e Italia, y celebraban juntas la fiesta del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Les segu&iacute; hasta unas escaleras que daban a una playa. Al ir bajando hasta la arena todo el mundo comenzaba a callarse.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del agua hab&iacute;a una mujer con el cabello cubierto y un caft&aacute;n que le cubr&iacute;a hasta los pies. En las manos llevaba ramos de flores e iba cortando cada una de ellas despacito y tir&aacute;ndolas al mar.
    </p><p class="article-text">
        En la arena personas con distintos rasgos, de distintos or&iacute;genes, contemplaban su dolor en silencio. L&aacute;grimas y rezos de varias confesiones religiosas la acompa&ntilde;aban pero ella s&oacute;lo miraba al mar.
    </p><p class="article-text">
        Al salir del agua se derrumb&oacute; en los brazos de quien parec&iacute;a ser su hijo en un llanto que ya no cesar&aacute; jam&aacute;s en su vida.
    </p><p class="article-text">
        El resto segu&iacute;amos contemplando en silencio, y en las caras de muchas de aquellas personas se sent&iacute;a la comprensi&oacute;n de su sufrimiento, como si fuese un viejo conocido.
    </p><p class="article-text">
        Me sent&iacute; traspasada por el dolor, pero arropada, y rodeada de una humanidad infinita. No quise preguntar qu&eacute; naufragio del Mediterr&aacute;neo Central se lloraba en esa ceremonia sin cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        En los albores de nuestra existencia, la humanidad se hizo manifiesta cuando comenzamos a enterrar a nuestros muertos. Cuando se nos hizo necesario sobrellevar la p&eacute;rdida y tener ceremonias para respetar a aquellos que se fueron y mitigar nuestro dolor. Desgraciadamente a las v&iacute;ctimas de las fronteras y sus familias les negamos incluso este derecho, de reconocer y enterrar a sus seres queridos, en un intento de despojarles de la humanidad primigenia.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute;, en medio de los llantos de la playa, las palabras de la controladora de la Guardia Costera italiana ante la petici&oacute;n de auxilio de una embarcaci&oacute;n donde murieron 268 personas hace ahora cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; a ciencia cierta que la torre de control que respondi&oacute; a esa llamada &nbsp;no cumpli&oacute; con su trabajo, con la obligaci&oacute;n de gestionar y coordinarse con Malta para llevar a cabo el rescate. &nbsp;Muy al contrario, la controladora italiana respondi&oacute; a una persona que se ahogaba &ldquo;llame a Malta&rdquo;, y esa descoordinaci&oacute;n, esa negligencia entre ambos pa&iacute;ses mat&oacute; a cientos de personas, entre ellas 60 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Si pienso en clave de legislaciones entiendo que Italia y Malta vulneraron el derecho a la vida de estas personas. Pero m&aacute;s all&aacute; de las leyes me horroriza la frialdad deshumanizada de las voces de los controladores de la Guardia Costera italiana.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en la frontera espa&ntilde;ola he encontrados voces como esta llenas de indiferencia, que despu&eacute;s dejaban el rastro de la muerte por omisi&oacute;n del deber de socorro.
    </p><p class="article-text">
        En el informe de Ca-minando Fronteras, organizaci&oacute;n en la que milito, se hace una memoria hist&oacute;rica de la guerra en las fronteras espa&ntilde;olas, y las personas en movimiento, las que llaman pidiendo auxilio lo cuentan muy claramente. Explican c&oacute;mo las compa&ntilde;eras fueron cayendo en el campo de batalla por acci&oacute;n y/u omisi&oacute;n de las autoridades espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo ha reconocido el Gobierno espa&ntilde;ol, de forma fr&iacute;a como la voz de la controladora italiana, ha explicado lo que ya sab&iacute;amos: que la Guardia Civil bloquea a las personas que transitan las fronteras espa&ntilde;olas, primando el control del territorio sobre el derecho a la vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras las pol&iacute;ticas europeas y la palabra Europa, hace cuatro a&ntilde;os se escondieron &nbsp;los controladores de la Guardia Costera italiana, sus jefes, el ministro y el presidente de Italia, para justificar la muerte de cientos de personas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Espa&ntilde;a, tras la palabra Europa se esconden los guardias civiles que bloquean la patera, sus jefes, el ministro Zoido y Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Poner nombres a las v&iacute;ctimas de estas pol&iacute;ticas de guerra es una acci&oacute;n necesaria par conseguir verdad, reparaci&oacute;n y justicia tanto para ellas como para sus familias. Igualmente importante es poner nombres a los verdugos que se esconden tras la palabra Europa.
    </p><p class="article-text">
        Plantar cara a leyes que no respetan la humanidad se hace imprescindible, compendios legales hechos para sostener los privilegios y despojar a las v&iacute;ctimas de su condici&oacute;n de personas. Tal vez tengamos que llenar las c&aacute;rceles de gentes que se opongan a las identificaciones racistas, de los que rescatan en el mar, de quienes gritan contra las devoluciones en caliente, y de una vez dejar de ser espectadores pasivos de estas atrocidades.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje para Indra y los lobbys empresariales de la guerra de las fronteras espa&ntilde;olas, el mensaje para el PP y PSOE que aplicaron las pol&iacute;ticas de la muerte. La advertencia para otros partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles c&oacute;mplices de estas decisiones, tiene que ser que no tenemos miedo, que cada d&iacute;a lloramos a las personas muertas, que seguimos buscando a las desaparecidas, pero no olvidamos ni perdonamos a los verdugos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2017 17:03:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La frialdad de la Guardia Costera italiana no queda lejos de las fronteras españolas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fronteras,Mediterráneo,Naufragios,Refugiados,Helena Maleno]]></media:keywords>
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