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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Heredia Bayona]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Heredia Bayona]]></description>
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      <title><![CDATA[Comunicar ciencia hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/comunicar-ciencia-hoy_132_5013420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78166ede-841e-4b98-875b-1d719b46057b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comunicar ciencia hoy"></p><p class="article-text">
        Fue Ortega y Gasset en su Misi&oacute;n de la Universidad quien defini&oacute; la cultura como el sistema vital de las ideas en cada tiempo. El lema del II Congreso de Comunicaci&oacute;n Social de la Ciencias, &ldquo;la ciencia es cultura&rdquo;, ha tratado de recordar que la ciencia forma parte importante de las ideas de nuestro tiempo. El Congreso, que ha tenido como sede la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, magn&iacute;fico edificio de conciliador nombre, ha efectuado una apuesta por una cultura integral, por el patrimonio de conocimientos hist&oacute;ricos, sociales, literarios y art&iacute;sticos en general y, lo que m&aacute;s ocup&oacute; a los asistentes, por el patrimonio intelectual de la ciencia. Dentro de este contexto sirvan una serie de reflexiones efectuadas desde el punto de vista del cient&iacute;fico. En &eacute;stas se aboga por la definici&oacute;n de un nuevo de un modo de acci&oacute;n y participaci&oacute;n del cient&iacute;fico en la emergente sociedad de comunicaci&oacute;n de este nuevo siglo que podr&iacute;a sustentarse en los cuatro puntos siguientes.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el profesional de la ciencia y la sociedad de la que procede, deben asumir, de una vez por todas, que la ciencia es una actividad creadora de primera magnitud. Esta peculiar poiesis est&aacute; fundamentada en una actitud; el mundo que nos rodea es inteligible, y un m&eacute;todo: no hay ninguna verdad absolutamente establecida. Esto que parece tan obvio a algunos de nosotros, no es tan evidente para el hombre de la calle. Hay que mostrar que esa creatividad se lleva acabo a partir de unos principios y una metodolog&iacute;a que apenas han cambiado en los &uacute;ltimos 400 a&ntilde;os. Por encima de corrientes ideol&oacute;gicas, de revoluciones industriales y sociales y de tendencias o modas art&iacute;sticas. Quiz&aacute;s porque la ciencia tiene como meta crear la verdad, como dice Jos&eacute; Antonio Marina, mientras que la meta del arte es crear la belleza. Pero, no lo dudemos, aceptemos de una vez para siempre que ambas, la verdad y la belleza, son frutas magn&iacute;ficas de una inagotable y fant&aacute;stica poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el cient&iacute;fico, en la mayor&iacute;a de los casos sujeto p&uacute;blico, debe rendir cuentas a la sociedad. Se podr&iacute;a tratar de una sentencia o amenaza velada de cualquier comisario pol&iacute;tico actual. Pero s&oacute;lo se pretende decir que el cient&iacute;fico tiene que devolverle a la sociedad lo mejor que ha conseguido como consecuencia del esfuerzo y confianza que &eacute;sta deposit&oacute; en &eacute;l. Una forma poco habitual de hacerlo, pero indisoluble de su trabajo, radica en la divulgaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, en estrecha colaboraci&oacute;n con otros profesionales, de los resultados de su trabajo. Aunque sea ut&oacute;pico ser&iacute;a bueno recordar las palabras del Libro de la Sabidur&iacute;a (7, 13): <em>Sin enga&ntilde;o la aprend&iacute; y sin envidia la comunico y a nadie escondo sus riquezas.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Esta labor de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica ha de actuar como generadora de una imagen social de la investigaci&oacute;n y del progreso cient&iacute;fico diferente de la hasta ahora generada. A prop&oacute;sito del anterior congreso, celebrado en Granada, indiqu&eacute; que era preciso eliminar la imagen m&iacute;tica de una ciencia capaz de transformar casi todo lo que toca. Hay que eliminar ciertas im&aacute;genes de la ciencia. Apartar lo oscuro, lo tedioso, lo m&aacute;gico, lo superficial y espectacular de la misma e incorporar lo humano y la alegr&iacute;a que supone la creatividad que planea alrededor de ella. Por el contrario debemos de hablar de ciencia con rigor, con fidelidad, con valent&iacute;a, teniendo siempre presente la advertencia que nos dice Spinoza en su &Eacute;tica:<em> Las ideas inadecuadas y confusas se siguen de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, es decir, claras y distintas</em>. En este sentido, podr&iacute;amos formularnos algunas preguntas adicionales: &iquest;Son v&aacute;lidos todos los cient&iacute;ficos para llevar a cabo esta tarea? Probablemente no. Pero es una tarea que debe hacerse junto con otros profesionales y, en este sentido, como dice Ortega y Gasset, siempre actual, hay que criar y depurar un tipo de talentos espec&iacute;ficamente sintetizadores que lleven a cabo el trabajo, tambi&eacute;n cient&iacute;fico, de concentraci&oacute;n y simplificaci&oacute;n del saber. Sin duda los hay. Los grandes medios de comunicaci&oacute;n tienen el reto de buscarlos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica hoy d&iacute;a tiene, m&aacute;s que nunca, una incidencia inmediata en el mundo en torno y sobre los seres humanos y no humanos que lo pueblan. Es por ello que el cient&iacute;fico e investigador debe de ser absolutamente responsable de sus investigaciones y de las posibles consecuencias de las mismas. Este tercer punto requiere especial discusi&oacute;n. La ciencia es poder. La ciencia moderna est&aacute; mayoritariamente aliada con el poder. En este sentido se est&aacute; desoyendo el s&eacute;ptimo precepto de S. Alberto Magno, el patr&oacute;n de la ciencia en nuestras facultades, quien ya advert&iacute;a al alquimista de depender de los pr&iacute;ncipes y poderosos. La situaci&oacute;n apenas ha cambiado hoy d&iacute;a. Nos podemos preguntar &iquest;qui&eacute;n marca las l&iacute;neas prioritarias de investigaci&oacute;n?, &iquest;a qu&eacute; intereses sirven?, &iquest;se eval&uacute;an los riesgos de ciertas investigaciones de igual modo que se eval&uacute;an sus objetivos cient&iacute;ficos? Grandes l&iacute;neas de investigaci&oacute;n actuales centradas en la manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica de organismos vivos incluyendo la reciente y controvertida clonaci&oacute;n humana, la energ&iacute;a nuclear o el desarrollo de f&aacute;rmacos apropiados podr&iacute;an ser buenas dianas de esas preguntas. Demasiadas preguntas quiz&aacute;s. Las posibles respuestas a ellas nos han de conducir decididamente hacia una nueva &eacute;tica, esa peculiar poiesis que tiene como meta crear la bondad, que contemple los denominados derechos humanos de tercera generaci&oacute;n aquellos, que tienen que ver con los individuos que vivimos aqu&iacute; y ahora y los que vivir&aacute;n despu&eacute;s de nosotros: nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, el cient&iacute;fico, en cuanto sujeto p&uacute;blico, debe de participar activamente en la pol&iacute;tica de la sociedad de la que forma parte ejerciendo p&uacute;blicamente una cr&iacute;tica intelectual sobre aquellos temas que afectan a la sociedad y que tienen que ver con su disciplina cient&iacute;fica. Tambi&eacute;n en este punto tenemos algunos ejemplos por todos conocidos. Cabe citar por su entereza y trabajo, aun poco reconocido, el llevado a cabo por la agencia especial de la ONU sobre el cambio clim&aacute;tico . 
    </p><p class="article-text">
        En esta sociedad global que nos ha tocado vivir, en esta sociedad de la que emergen grandes problemas y cuestiones derivadas, por ejemplo, del SIDA, de la modificaci&oacute;n gen&eacute;tica de plantas y animales o de la escasez de agua, nuestra sociedad y nuestras vidas estar&aacute;n cada vez m&aacute;s afectadas. Los pol&iacute;ticos han de enfrentarse a dichos problemas y tratar de gestionarlos adecuadamente. Pero necesitar&aacute;n, cada vez m&aacute;s, la informaci&oacute;n cient&iacute;fica m&aacute;s exacta y objetiva para ayudar a encontrar la soluci&oacute;n o soluciones adecuadas.
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que distingue al cient&iacute;fico en todo el complejo problema que estamos enunciando es que aprende a lo largo de su vida profesional a mirar el futuro; el cient&iacute;fico, forma parte de su trabajo, pronostica, predice. Puede valer la pena usar esa capacidad. Esta reflexi&oacute;n no deja de ser una declaraci&oacute;n de intenciones que sirva de punto de partida y discusi&oacute;n para un mayor compromiso futuro del cient&iacute;fico con la sociedad. Es una tarea tan dura y dif&iacute;cil c&oacute;mo la que tienen, dentro de este complejo contexto, los profesionales de la informaci&oacute;n y los pol&iacute;ticos de buena fe. Para animarnos a encontrar el camino adecuado vale la pena recordar, para terminar, las &uacute;ltimas palabras de Spinoza en su &Eacute;tica: Todo lo que es hermoso es tan dif&iacute;cil como raro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Heredia Bayona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/comunicar-ciencia-hoy_132_5013420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2014 00:23:29 +0000]]></pubDate>
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