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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mª Ángeles López Romero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ma_angeles_lopez_romero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mª Ángeles López Romero]]></description>
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      <title><![CDATA[A rey muerto, ¿rey puesto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rey-muerto-puesto_129_4986216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21b4d8b9-2b15-40bd-a67c-36bcd5f473df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A rey muerto, ¿rey puesto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos creyentes se han sentido avergonzados porque sus obispos,  liderados por Rouco, no han estado a la altura de la gravedad de la  crisis económica y política que vivimos</p></div><p class="article-text">
        El cardenal Antonio Mar&iacute;a Rouco Varela se sentaba este martes por &uacute;ltima vez a presidir la Asamblea Plenaria de obispos espa&ntilde;oles, que ha gobernado, con una intermitencia de tres a&ntilde;os, desde 1999. Y no fueron pocos los creyentes que han celebrado el momento. &iquest;Tan malo es el balance de su paso por la Conferencia Episcopal?
    </p><p class="article-text">
        Los humanos tendemos a dividir a nuestros cong&eacute;neres, con sumo maniqueismo, entre buenos y malos. M&aacute;s a&uacute;n a quienes representan instituciones de tanto calado como la jerarqu&iacute;a de la Iglesia. Y huyendo del mismo, alguien procedente de la versi&oacute;n m&aacute;s prof&eacute;tica de esa misma Iglesia lo disculpaba estos d&iacute;as diciendo que tambi&eacute;n ten&iacute;a cosas buenas: &ldquo;Es extremadamente inteligente, un gran te&oacute;logo, con m&aacute;s capacidad para el di&aacute;logo de la que le gusta aparentar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; est&aacute; el principal de los defectos de su gesti&oacute;n al frente de la Conferencia Episcopal: la apariencia. La imagen de frialdad, dogmatismo, ausencia de capacidad para el di&aacute;logo que tanto ha da&ntilde;ado por extensi&oacute;n a toda la Iglesia. Muchos creyentes se han sentido avergonzados porque sus obispos, liderados por Rouco, no han estado a la altura de la gravedad de la crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica que vivimos. Porque no han hablado del drama de los desahucios, de la tragedia de los inmigrantes que mueren en las vallas o en las pateras, de las mujeres asesinadas por la violencia machista, del paro. O s&iacute; lo han hecho, &iexcl;pero con la boca tan peque&ntilde;a! Sin buscar responsabilidades, sin exigir cambios. Cambios que s&iacute; han exigido cuando se ha tratado de la asignaci&oacute;n tributaria, la clase de Religi&oacute;n, el matrimonio gay o el manoseado aborto. Y lo han hecho, estas veces s&iacute;, con hiriente contundencia. Al frente de grandes concentraciones y manifestaciones. Con un discurso aleccionador y en posesi&oacute;n absoluta de la verdad, su verdad. Pretendiendo imponer a toda una ciudadan&iacute;a la moral particular, como si la implantaci&oacute;n de la democracia y el fin del nacional-catolicismo no se hubieran producido hace a&ntilde;os ya.
    </p><p class="article-text">
        Y Rouco ha estado al frente, s&iacute;. Como ha sido el protagonista de las instant&aacute;neas en que la Iglesia se daba la mano con el poder econ&oacute;mico y la banca para financiar la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, mientras los despidos y los embargos se cebaban con los m&aacute;s desfavorecidos en esta Espa&ntilde;a de ricos cada vez m&aacute;s ricos y pobres cada vez m&aacute;s empobrecidos. Con los empobrecidos, por cierto, estaba la otra Iglesia. La que reivindica los derechos, lucha contra los recortes, denuncia las injusticias, acoge, consuela. Y puede que Rouco alg&uacute;n d&iacute;a se pasara por all&iacute; (no me consta), pero no lo hizo con luz y taqu&iacute;grafos, ante los mismos medios que no se cansan de retratarlo hier&aacute;tico, distante, clerical, censor, autoritario, herm&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Rouco ha estado al frente, s&iacute;, de la versi&oacute;n menos c&aacute;lida de la Iglesia. Pero no ha estado solo. Se lo han permitido. Y alabado y defendido desde el m&aacute;s puro corporativismo. Los obispos espa&ntilde;oles tienen estos d&iacute;as la oportunidad de enmendar el error. Pero, aun si lo hacen, ya ser&aacute; tarde. Porque habr&iacute;an podido optar mucho antes por dar el relevo a un rostro eclesial m&aacute;s misericorde y cercano, m&aacute;s p&uacute;blicamente dialogante, m&aacute;s respetuoso con una ciudadan&iacute;a cada vez menos cat&oacute;lica y m&aacute;s distanciada de la Iglesia oficial. Por eso ahora no vale con cargar las culpas sobre Rouco Varela como si fuera el resumen de todo lo malo que le ha ocurrido a esta Iglesia en estos tiempos; y pensar que porque se marche todo estar&aacute; resuelto. No. Ni siquiera vale con acusar a los obispos, ojo. Porque los creyentes de a pie, esos a los que Rouco no gustaba, a los que ninguneaba o amedrentaba con sus vetos y censuras, no han levantado suficientemente la voz en estos tiempos. Y s&oacute;lo han tomado la iniciativa en peque&ntilde;as dosis y peque&ntilde;as comunidades, pero no como una voz firme y multitudinaria, que lo es.
    </p><p class="article-text">
        No son pocos los te&oacute;logos y las te&oacute;logas, los laicos, los p&aacute;rrocos y religiosos que esperaban con inter&eacute;s que llegara este d&iacute;a. Que acabara el tono homil&eacute;tico, apolog&eacute;tico y apocal&iacute;ptico de sus discursos al frente de una Iglesia que es mucho m&aacute;s plural, abierta y acogedora que todo eso. Que se empezara a respirar aqu&iacute; tambi&eacute;n el aire fresco que est&aacute; trayendo al Vaticano el papa Francisco. Pero me temo que la sucesi&oacute;n no ofrecer&aacute; demasiadas novedades. Porque, &iquest;de d&oacute;nde vendr&aacute;n? &iquest;De un episcopado dise&ntilde;ado desde hace a&ntilde;os por el propio Rouco? Dicen que la esperanza es lo &uacute;ltimo que se debe perder, y ojal&aacute; as&iacute; sea. Pero mientras nos desperezamos del letargo y nos liberamos de la censura y el miedo, no olvidemos que la soluci&oacute;n no est&aacute; en cambiar de rey, sino en cambiar las reglas del juego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mª Ángeles López Romero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Mar 2014 19:33:37 +0000]]></pubDate>
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