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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfons Aragoneses]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alfons_aragoneses/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alfons Aragoneses]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Deriva nacionalista española y secuestro del derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/deriva-nacionalista-espanola-secuestro-derecho_132_3117063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c4246b-d2ef-4cd0-bf95-31ab70cc70dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deriva nacionalista española y secuestro del derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis catalana ha provocado una hiperinflación jurídica en los discursos políticos y mediáticos a la vez que una reducción del derecho a una lectura restrictiva de la ley</p><p class="subtitle">Desde los años 90 la derecha con el apoyo del PSOE ha subvertido la función de las instituciones haciendo del Tribunal Constitucional una tercera cámara legislativa para bloquear un desarrollo progresista del derecho</p><p class="subtitle">La ley es importante, pero lo es más interpretarla de acuerdo a los principios democráticos</p></div><p class="article-text">
        Una de las consecuencias de la crisis catalana ha sido la hiperinflaci&oacute;n jur&iacute;dica de los discursos pol&iacute;ticos y period&iacute;sticos. Estado de derecho, soberan&iacute;a nacional, indisoluble unidad de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola&hellip; Es dif&iacute;cil encontrar manifestaciones sobre esta crisis que no usen o abusen de t&eacute;rminos jur&iacute;dicos. Los partidos mal llamados constitucionalistas, numerosas instituciones del Estado y especialmente los medios de comunicaci&oacute;n apuestan por cargar sus discursos con referencias al derecho y a la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto deber&iacute;a ser lo normal en una sociedad democr&aacute;tica. Dir&iacute;ase que, finalmente, el derecho como disciplina y como ordenamiento ocupa el lugar que se merece. Mucho me temo que lo que est&aacute; sucediendo es en realidad una reducci&oacute;n del derecho al legalismo y de la Constituci&oacute;n a las interpretaciones m&aacute;s r&iacute;gidas de algunos de sus art&iacute;culos, sin tener en cuenta ni el contexto, ni la funci&oacute;n del derecho en las sociedades democr&aacute;ticas. Se ondean art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n como si fuesen preceptos sagrados con una &uacute;nica interpretaci&oacute;n posible. Basta con leer la prensa u observar im&aacute;genes de manifestaciones recientes para ver c&oacute;mo se utiliza la Constituci&oacute;n como arma de un proyecto nacionalista espa&ntilde;ol que, adem&aacute;s, marca una l&iacute;nea entre un &ldquo;nosotros&rdquo; -los que se adhieren a esta interpretaci&oacute;n r&iacute;gida y reaccionaria del derecho- y un &ldquo;ellos&rdquo;, unos enemigos, en el que est&aacute;n, estamos, los dem&aacute;s. El derecho parece secuestrado por unos sacerdotes que rechazan una lectura abierta y din&aacute;mica del mismo. Se da un uso pol&iacute;tico del derecho -y en no pocas ocasiones, vulgar- que poco tiene que ver con lo que es un sistema jur&iacute;dico democr&aacute;tico. Se presentan como indiscutibles y pr&aacute;cticamente como pertenecientes a la naturaleza de las cosas determinadas interpretaciones restrictivas de los derechos por parte de jueces y fiscales, como si estos fueran actores neutros y no personas, en muchos casos, con una visi&oacute;n del derecho contaminada por la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esto da en parte la raz&oacute;n a los que dicen que el problema no es el PP sino el Estado. Es cierto que la deriva restrictiva de derechos y recentralizadora la est&aacute;n ejecutando el Gobierno y tambi&eacute;n instituciones como el Tribunal Constitucional, la fiscal&iacute;a, el Tribunal de Cuentas e incluso la Corona. Pero no podemos obviar que el problema est&aacute; sobre todo en una derecha nacionalista que, con el apoyo del PSOE y medios de comunicaci&oacute;n, ha ido transformando la funci&oacute;n que a estas instituciones les encargaba la Constituci&oacute;n impidiendo su evoluci&oacute;n en sentido democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos como ejemplo al Tribunal Constitucional. En los a&ntilde;os ochenta y primeros noventa el alto tribunal jug&oacute; una funci&oacute;n muy importante en la defensa de los derechos fundamentales y tambi&eacute;n de un modelo &ldquo;federalizante&rdquo;. Esto hoy puede sonar a f&aacute;bula, pero bajo la presidencia de Tom&aacute;s y Valiente, Cruz Villal&oacute;n o Rubio Llorente aquel Tribunal Constitucional, tan diferente en muchos sentidos del que tenemos hoy, intent&oacute; desplegar una cultura jur&iacute;dica moderna y abierta, que importaba lo mejor de la doctrina extranjera, entre otras, la del Tribunal Constitucional Federal alem&aacute;n. Eso explica, por ejemplo, un episodio que hoy parece olvidado: el conflicto de los 90 entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. La llamada &ldquo;guerra de las Cortes&rdquo; gener&oacute; tensiones entre ambos &oacute;rganos por sentencias del Constitucional que, respondiendo a recursos de amparo, anulaban sentencias del Supremo. El conflicto llev&oacute; a episodios esperp&eacute;nticos como la apelaci&oacute;n por parte del Tribunal Supremo, en 1994, al poder moderador del rey contra un fallo del Constitucional o que la Sala de lo Civil del Supremo aceptase los argumentos del Constitucional &ldquo;por imperativo legal&rdquo; en una sentencia de de 2001.
    </p><p class="article-text">
        Algunos constitucionalistas achacaron esas pullas a conflictos de competencias o al poco rodaje del Constitucional. Nadie busc&oacute; m&aacute;s all&aacute; las causas del proceder del Supremo. Las razones de ese conflicto estaban, creo, en la historia y en la pol&iacute;tica. Lo que hubo fue un conflicto de culturas jur&iacute;dicas, un choque entre dos formas de entender el derecho. La nueva cultura constitucional que desarrollaba el Tribunal Constitucional no se constru&iacute;a sobre un campo vac&iacute;o: el derecho y la cultura jur&iacute;dica del franquismo inclu&iacute;a formas de entender y aplicar el derecho que no desaparecieron con la publicaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n en el BOE.
    </p><p class="article-text">
        Durante la transici&oacute;n no hubo depuraci&oacute;n de la justicia. Como afirmaba hace a&ntilde;os Lorenzo Mart&iacute;n Retortillo, continuaron en sus puestos jueces que &ldquo;gustaron las mieles de los cargos pol&iacute;ticos y de libre designaci&oacute;n&rdquo;. Pero tampoco hubo una reforma del sistema de selecci&oacute;n y formaci&oacute;n de los jueces, basado en la memorizaci&oacute;n y en la tutela ejercida por jueces m&aacute;s experimentados sobre los candidatos y candidatas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estoy afirmando que la judicatura y sus componentes son franquistas? No. Pero creo que la falta de depuraci&oacute;n y este modelo de selecci&oacute;n y formaci&oacute;n de jueces, adem&aacute;s de fomentar el corporativismo, permiten que las generaciones de j&oacute;venes jueces reproduzcan, por la tutela de sus formadores, formas de entender el derecho que vienen del pasado. Resulta curioso que el &uacute;nico Ministro que propuso una reforma de este sistema, Mariano Fern&aacute;ndez Bermejo, fiscal por cierto con experiencia en la lucha antifranquista, recibiese el rechazo de todas las asociaciones de jueces. Quien sabe si no fue ese el origen de la campa&ntilde;a de acoso y derribo que acab&oacute; con su dimisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya no hay guerra de las Cortes. Ya apenas hay desacuerdos entre Constitucional y Supremo. El Tribunal Constitucional ha acabado sucumbiendo a la vieja cultura jur&iacute;dica que representaba antes el Supremo. La producci&oacute;n del Tribunal Constitucional se resiente de ello y tiene muchas veces un nivel argumental que dista mucho del que tuvo en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        El origen de todo esta situaci&oacute;n hay que buscarla en parte en la transici&oacute;n y en parte en los &uacute;ltimos a&ntilde;os 90, cuando la derecha decide &ldquo;ocupar&rdquo; el Constitucional con Magistrados m&aacute;s leales que prestigiosos para convertirlo en una tercera c&aacute;mara legislativa con el objetivo de frenar avances en el &aacute;mbito de los derechos o en la federalizaci&oacute;n del Estado; cuando decide utilizar la fiscal&iacute;a para perseguir a disidentes y la Constituci&oacute;n como instrumento de su proyecto nacionalista. Es la derecha, con la complicidad del PSOE, la que lleva a cabo abiertamente esta transformaci&oacute;n pero no podemos obviar que esta operaci&oacute;n que degrada y politiza el Constitucional y otras instituciones.
    </p><p class="article-text">
        La lectura sacralizadora de la norma suprema, tan celebrada por el nacionalismo espa&ntilde;ol, imposibilita una lectura del derecho &uacute;til en nuestra sociedad plural y favorecedora del avance social. La vieja cultura jur&iacute;dica que sacraliza la unidad de Espa&ntilde;a y desprecia el contenido de derechos de la Constituci&oacute;n ha contaminado todas las instituciones. Eso es un &eacute;xito del Partido Popular y de sus aliados pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos. Pero hoy vemos ya como eso est&aacute; rompiendo algo tan importante en el derecho como el consenso social que lo sostiene y que hace posible su existencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/deriva-nacionalista-espanola-secuestro-derecho_132_3117063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2017 19:26:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deriva nacionalista española y secuestro del derecho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Cataluña,Independencia,Tribunal Constitucional,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos asuntos urgentes después del 1 de octubre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/asuntos-urgentes-despues-octubre_132_3146473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El uno de octubre hubo un referéndum con una participación considerable vistas las circunstancias. La acción violenta del Estado no evitó su celebración pero provocó que no se pudiesen cumplir los estándares internacionales básicos</p><p class="subtitle">Es urgente que las vulneraciones de derechos humanos del 1-O, las anteriores y las de después, sean investigadas en búsqueda de verdad, justicia, reparación y sobre todo garantías de no repetición y teniendo en cuenta la perspectiva de género</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El uno de octubre ser&aacute; un d&iacute;a que durar&aacute; a&ntilde;os&rdquo;. El lema que circulaba por las redes antes y durante el domingo del refer&eacute;ndum expresa la importancia que tiene para el presente y el futuro de Catalu&ntilde;a, de Espa&ntilde;a y tambi&eacute;n de la Uni&oacute;n Europea. Pero no podemos esperar a&ntilde;os para analizar lo que pas&oacute; en esa jornada. Sobre el tablero hay cuestiones que demandan una respuesta pol&iacute;tica urgente. Destacar&iacute;a dos: la aplicaci&oacute;n del resultado del refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n del 1 de octubre y la vulneraci&oacute;n de derechos que comenz&oacute; antes del domingo, que se despleg&oacute; ese d&iacute;a provocando 900 heridos todav&iacute;a hoy amenaza Catalunya. Me gustar&iacute;a decir algo sobre estas dos cuestiones como persona interesada por la observaci&oacute;n electoral internacional y por otro en temas de justicia transicional y derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Si lo comparo con otros procesos electorales que he observado y estudiado, la organizaci&oacute;n y celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum del uno de octubre no tienen parang&oacute;n en la historia reciente. Conseguir desplegar una administraci&oacute;n electoral, organizar una votaci&oacute;n y lograr la participaci&oacute;n en ella de m&aacute;s 2.200.000 personas con todo un Estado en contra es algo extraordinario. Miles de personas se autorganizaron al margen de instituciones y de las entidades independentistas para proteger el material electoral, los espacios de votaci&oacute;n y garantizar la participaci&oacute;n. Hubo distribuci&oacute;n (clandestina) de material electoral, apertura de colegios, votaci&oacute;n y recuento y todo ello en un clima de convivencia admirable roto solamente por las intervenciones policiales.
    </p><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum se celebr&oacute;. Pero se hizo en circunstancias de excepcionalidad que no pueden obviarse a la hora de analizar sus resultados y las consecuencias pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas que de ellos se derivan. As&iacute; lo vieron y lo sufrieron los ciudadanos catalanes. Seg&uacute;n los organizadores vot&oacute; el 40% del censo electoral y el resultado fue un &ldquo;s&iacute;&rdquo; mayoritario. Eso es un &eacute;xito dadas las circunstancias. No sabemos qu&eacute; porcentaje del 60% restante no vot&oacute; por miedo a la violencia y cu&aacute;ntos ciudadanos no votaron por no sentirse llamados a las urnas, pero sabemos que no particip&oacute; esa mayor&iacute;a de integrantes del censo.
    </p><p class="article-text">
        Hubo refer&eacute;ndum, como explicaron medios de comunicaci&oacute;n de medio planeta. Su celebraci&oacute;n fue constatada y acreditada tambi&eacute;n por las dos misiones de observaci&oacute;n que se desplegaron el uno de octubre, la de parlamentarios europeos y la de <a href="https://www.scribd.com/document/360594093/Informe-preliminar-de-los-observadores-internacionales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Hague Centre for Strategic Studies</a> (HCSS). Sus informes condenan la violencia policial del domingo uno de octubre, que seg&uacute;n HCSS, &ldquo;no puede tener lugar en democracias consolidadas&rdquo;. Tambi&eacute;n destacan las limitaciones a las libertades de expresi&oacute;n y reuni&oacute;n por parte de jueces y de las fuerzas policiales y el desequilibrio.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: los observadores destacan el valor de celebrar un refer&eacute;ndum bajo el asedio de un Estado, loa la actitud de los votantes y reconoce la profesionalidad de los miembros de la administraci&oacute;n electoral. Pero el informe del HCSS extrae conclusiones de la excepcionalidad de la jornada: hubo refer&eacute;ndum, pero la actuaci&oacute;n del Estado provoc&oacute; que no pudieran cumplirse con los est&aacute;ndares internacionales b&aacute;sicos. El informe de los observadores apunta al gobierno de Rajoy como responsable de esta falta de garant&iacute;as. La persecuci&oacute;n de la administraci&oacute;n electoral hizo que esta desarrollase su trabajo en secreto. Si no hubiese sido as&iacute; no habr&iacute;a habido refer&eacute;ndum, pero ese secretismo provoc&oacute; tambi&eacute;n que faltase transparencia en el proceso electoral, uno de los principios b&aacute;sicos en la materia a nivel internacional.
    </p><p class="article-text">
        Creo que ser&iacute;a equivocado no reconocer estas limitaciones del refer&eacute;ndum. Los informes destacan, insisto, el enorme valor de la administraci&oacute;n electoral y de la ciudadan&iacute;a de Catalunya y eso, junto al reconocimiento de la prensa extranjera suponen un capital enorme. La simpat&iacute;a y la solidaridad que ha recibido la causa catalana deben gestionarse con sumo cuidado: no se le puede pedir a la opini&oacute;n publicada internacional un apoyo ciego al proyecto independentista y menos aun si se ignora lo que dicen misiones de observaci&oacute;n que arriesgaron mucho viniendo a hacer su labor el 1 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro tema relacionado con el anterior que debe ser abordado con urgencia pero tambi&eacute;n con sumo rigor y respeto a sus involuntarios protagonistas: la vulneraci&oacute;n masiva de derechos fundamentales que se despleg&oacute; con enorme crudeza el d&iacute;a uno de octubre. Antes del refer&eacute;ndum hubo registros sin orden judicial en empresas, instituciones y en la sede de un partido pol&iacute;tico, hubo detenciones sin orden judicial que se alargaron m&aacute;s de lo necesario, diversos cuerpos de seguridad limitaron las libertades de reuni&oacute;n y expresi&oacute;n en base a una interpretaci&oacute;n arbitraria e interesada de &oacute;rdenes de la fiscal&iacute;a general del Estado. Estas vulneraciones son graves pero m&aacute;s lo fueron las agresiones f&iacute;sicas a manifestantes por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Hay un dato que no se debe olvidar: los Mossos de Esquadra clausuraron m&aacute;s centros de votaci&oacute;n que polic&iacute;a nacional y la guardia civil juntos pero sin causar heridos. Las fuerzas de seguridad del Estado provocaron m&aacute;s de 900 heridos al agredir a ciudadanos que pac&iacute;ficamente proteg&iacute;an centros de votaci&oacute;n. Las im&aacute;genes hablan por s&iacute; solas. Se han denunciado casos de ensa&ntilde;amiento con manifestantes y de abusos sexuales que tienen que ser investigados lo antes posible.
    </p><p class="article-text">
        Estas violaciones de derechos humanos recibieron la atenci&oacute;n de medios de comunicaci&oacute;n de todo el mundo, de pol&iacute;ticos como el primer ministro belga e incluso del alto representante de Naciones Unidas para los derechos humanos. La gravedad de los hechos y los derechos de las v&iacute;ctimas deber&iacute;a hacer que instituciones y sociedad en Catalunya priorizasen en este momento la defensa de los derechos humanos, la investigaci&oacute;n de estas violaciones y la prevenci&oacute;n de que no se vuelvan a producir. Aparte hay constancia de que vulneraciones de derechos de diferente naturaleza se siguen produciendo: los casos de Calella y de Girona as&iacute; lo demuestran. Por ello se deber&iacute;an dedicar recursos para iniciar investigaciones y denuncias ante la justicia. No puede haber impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que la respuesta del Ministerio y de la fiscal&iacute;a de Barcelona no auguran que el camino sea f&aacute;cil: el Ministerio ha anunciado que <a href="http://www.eldiario.es/politica/Interior-Fiscalia-Ada-Colau-Policia_0_692931687.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciar&aacute; a Ada Colau</a> por afirmar que hubieron agresiones sexuales, denunciadas por al menos dos v&iacute;ctimas. La fiscal&iacute;a de Barcelona, en respuesta a una denuncia de la Generalitat, concluy&oacute; que en absoluto rompi&oacute; la convivencia la actuaci&oacute;n oficial. Seguramente muchos de las 900 heridos se sintieron ofendidos al leer el razonamiento que hizo la fiscal&iacute;a de Barcelona seg&uacute;n el cual <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/politica/Fiscalia-actuacion-policial-asegura-convivencia_0_693281365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;solo&rdquo; result&oacute; herido el 0,037%</a> de los m&aacute;s de &ldquo;2 millones de presuntos votantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Minimizar o negar las vulneraciones de derechos de esta manera repugna al sentido democr&aacute;tico m&aacute;s elemental. Pero esta actitud no deber&iacute;a ser la excusa para abandonar la v&iacute;a judicial y la de una investigaci&oacute;n realizada por una comisi&oacute;n neutra y objetiva &ndash; <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/politica/Alto-Comisionado-ONU-investigacion-imparcial_0_692931141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Comisionado de la ONU para los derechos humanos pidi&oacute; esto el d&iacute;a dos</a> - de los hechos del 1 de octubre. El objetivo no deber&iacute;a resultar de ning&uacute;n c&aacute;lculo pol&iacute;tico sino que deber&iacute;a ser el esclarecimiento de los hechos, el castigo de sus responsables, la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y las garant&iacute;as de no repetici&oacute;n. Instituciones y sociedad civil no deben parar hasta conseguir que se abra esta v&iacute;a y debe exigirse adem&aacute;s que se incorpore la perspectiva de g&eacute;nero. Denuncias gen&eacute;ricas con objetivos pol&iacute;ticos no ayudan a que se haga justicia y las v&iacute;ctimas la merecen.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta, insisto, verdad, justicia, reparaci&oacute;n y garant&iacute;as de no repetici&oacute;n. Alrededor de esta cuesti&oacute;n hay un ampl&iacute;simo consenso pol&iacute;tico y social que podr&iacute;a dar frutos importantes.
    </p><p class="article-text">
        Catalunya est&aacute; ahora mismo en la encrucijada. Los hechos del pasado domingo no se pueden cambiar y deben ser asumidos como fueron. Pero est&aacute; en manos de la sociedad y de las instituciones catalanas la gesti&oacute;n de esos acontecimientos y su proyecci&oacute;n en el futuro. Sabemos que ese d&iacute;a ser&aacute; muy largo pero todav&iacute;a podemos marcar como se desarrolla en los a&ntilde;os que vienen lo que sucedi&oacute; el uno de octubre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/asuntos-urgentes-despues-octubre_132_3146473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 18:31:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos asuntos urgentes después del 1 de octubre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los silencios del derecho y la memoria democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/tortosa-memoria-democratica_132_3960275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El reciente episodio sobre el monumento franquista de Tortosa vuelve a poner de manifiesto cómo el nacionalismo franquista más banal sigue muy presente en nuestra cultura política y jurídica.</p></div><p class="article-text">
        Llueve sobre mojado. En Tortosa el gobierno municipal organiza <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/resultado-consulta-monumento-franquista-tortosa-favor-mantenerlo-5165252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una consulta</a>&nbsp;sobre el futuro de un monumento que deber&iacute;a haber sido retirado hace a&ntilde;os. En buscadores de internet se ofrece a los turistas una habitaci&oacute;n en la hospeder&iacute;a de la Santa Cruz del Valle de los Ca&iacute;dos. El ministro del Interior utiliza ese mismo lugar para meditar. El Ministerio de Defensa homenajea a un aviador franquista.
    </p><p class="article-text">
        Son noticias recientes que indignan a unos y que pasan desapercibidas para muchos. El denominador com&uacute;n es sin duda la naturalizaci&oacute;n del franquismo: la aceptaci&oacute;n de la dictadura de cuarenta a&ntilde;os y sus s&iacute;mbolos como natural y normal, junto con la percepci&oacute;n de la guerra civil como un &ldquo;conflicto entre iguales&rdquo; en el que &ldquo;todos cometieron errores&rdquo;. Se trata de un proceso que afecta a la sociedad y que se tolera, cuando no se impulsa, desde las instituciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso no nos debe extra&ntilde;ar como tampoco el resultado de la consulta en Tortosa: la administraci&oacute;n, espa&ntilde;ola y catalana, no se pronuncia, no elabora mediante pol&iacute;ticas de memoria o leyes un relato antifranquista. Ese vac&iacute;o lo ocupa de manera natural el viejo discurso franquista, el que asume la dictadura y sus s&iacute;mbolos como parte del paisaje que no conviene modificar.
    </p><p class="article-text">
        El problema viene de lejos. El legislador evit&oacute;, durante la transici&oacute;n, condenar la dictadura o restituir plenamente en sus derechos a las v&iacute;ctimas. Se impuso el silencio y lo que Bartolom&eacute; Clavero llam&oacute; &ldquo;amnesia constituyente&rdquo;. El Tribunal Constitucional en 1982 sancion&oacute; esta interpretaci&oacute;n del pasado dando plena validez a todo el derecho franquista. Este silencio continu&oacute; durante la democracia. El Partido Socialista no aprob&oacute; ninguna norma reparadora a las v&iacute;ctimas, tampoco ninguna ley condenando el franquismo. En cambio, confirm&oacute; a destacados militares y polic&iacute;as del r&eacute;gimen anterior. Durante los a&ntilde;os de Rodr&iacute;guez Zapatero poco cambi&oacute; esta situaci&oacute;n: las sentencias del franquismo no se anularon y siguieron formando parte del ordenamiento, con lo que eso significa. No se llev&oacute; a cabo un programa de exhumaci&oacute;n de fosas por parte del Estado, no se vigil&oacute; el cumplimiento de la ley y tampoco se impulsaron pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria, m&aacute;s all&aacute; de la creaci&oacute;n de un centro documental en Salamanca.
    </p><p class="article-text">
        El resultado ha sido un silencio jur&iacute;dico y pol&iacute;tico sobre el franquismo y la guerra civil creado desde 1977 hasta hoy. Y con el derecho y con la cultura sucede como con la f&iacute;sica de fluidos: un espacio vac&iacute;o tiende a ser ocupado por la materia en cualquier forma. En el caso del derecho espa&ntilde;ol, el legislador dej&oacute; un vac&iacute;o: prefiri&oacute; no pronunciarse sobre el franquismo. Pero viniendo de donde ven&iacute;amos -una larga dictadura con un eficiente sistema de propaganda y un potente proyecto nacionalizador- ese vac&iacute;o, ese silencio, fue ocup&aacute;ndose por el relato franquista ya existente: el que se inici&oacute; con el mito de la Cruzada en 1936 y reformado en 1966 con el de la falsa paz y la falsa reconciliaci&oacute;n. Ahora, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ese discurso est&aacute; aceptado, normalizado y naturalizado gracias a la inacci&oacute;n del Estado democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Al no haber ni condenas del franquismo ni persecuci&oacute;n de su apolog&iacute;a, ni principios antifascistas que informen el derecho, es f&aacute;cil que el nacionalismo franquista en su manifestaci&oacute;n m&aacute;s banal se vaya colando en la cultura jur&iacute;dica y pol&iacute;tica. As&iacute;, el monumento de Tortosa fue protegido como elemento del patrimonio cultural de Catalu&ntilde;a y despu&eacute;s su mantenimiento se somete a consulta sabiendo que est&aacute; asumido como natural. Cuarenta a&ntilde;os de silencio y la inactividad de la administraci&oacute;n catalana, incluido el Memorial Democr&agrave;tic, permiten que el viejo discurso se desarrolle.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son las instituciones espa&ntilde;olas por completo desmemoriadas? En absoluto. El Estado tambi&eacute;n intenta moldear la identidad colectiva y la imagen de Espa&ntilde;a en el extranjero mirando al pasado. Paralelamente a la naturalizaci&oacute;n del franquismo el Estado intenta participar de lo que algunos llaman &ldquo;la memoria cosmopolita&rdquo;: la de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
    </p><p class="article-text">
        La LOMCE, la reforma del C&oacute;digo penal que castiga la negaci&oacute;n del Holocausto o la reciente ley que otorga la nacionalidad espa&ntilde;ola a los sefarditas son ejemplos de ello. Pero son normas que presentan un relato incompleto y parcial: se recuerda el Holocausto y se incluye en los curricula, pero se calla sobre la complicidad de Franco y Hitler, sobre los deportados republicanos a los campos nazis o sobre la desnacionalizaci&oacute;n por parte del Gobierno de jud&iacute;os espa&ntilde;oles. Se habla de nazismo, silenciando que este fue fundamental para la victoria franquista.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, el legislador espa&ntilde;ol crea normas y transmite principios y valores mediante las palabras que dice, pero tambi&eacute;n mediante los silencios.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el episodio de Tortosa es consecuencia de a&ntilde;os de silencios y de tolerancia con el discurso de los vencedores de la guerra civil: cuando el Estado no crea un relato sobre el pasado franquista est&aacute; permitiendo que su espacio lo aproveche el viejo relato franquista. Los otros creadores de la campa&ntilde;a XXV A&ntilde;os de Paz sab&iacute;an lo que hac&iacute;an: adaptar el discurso franquista para hacerlo m&aacute;s duradero.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de la ciudad del Ebro tiene ahora el encargo de &ldquo;reinterpretar y recontextualizar&rdquo; el monumento. Que no nos extra&ntilde;e a los ciudadanos y a las instituciones catalanas el resultado que ese proyecto pueda tener. Porque en el derecho, como en toda comunicaci&oacute;n, quien calla otorga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/tortosa-memoria-democratica_132_3960275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jun 2016 18:12:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los silencios del derecho y la memoria democrática]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Tortosa,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El guardián de la ley y la crisis del régimen de 1978]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/juristas-del-regimen-catalunya-constitucion_132_2333834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los juristas del régimen están consiguiendo que la Constitución solo tenga sentido como norma sagrada y autorreferencial sin contacto con la realidad.</p><p class="subtitle">Ante la rebelión catalana y las ansias de cambio en toda España el régimen opone sencillamente su particular interpretación de la ley sin dejar alternativa.</p></div><p class="article-text">
        Franz Kafka, que adem&aacute;s de escritor era jurista, escribi&oacute; en 1915 un breve relato que ha generado muchas reflexiones y debates sobre su significado entre juristas, fil&oacute;sofos y fil&oacute;logos. Se titula <em>Ante la ley</em>. En &eacute;l, el autor jud&iacute;o narra la historia de un campesino que llega a la puerta de la ley, custodiada por un guardi&aacute;n a pesar de estar abierta. El campesino debe esperar. &ldquo;Si tan grande es tu deseo de entrar -le dice el guardi&aacute;n- intenta entrar contra mi prohibici&oacute;n. Pero recuerda que soy poderoso. Y que s&oacute;lo soy el &uacute;ltimo de los guardianes. Entre sal&oacute;n y sal&oacute;n tambi&eacute;n hay guardianes, cada uno m&aacute;s poderoso que el otro. Ya el tercer guardi&aacute;n es tan terrible que ni siquiera yo puedo mirarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El campesino se resigna y espera. Intenta entrar en varias ocasiones e incluso prueba, en vano, sobornar al guardi&aacute;n. Pasan d&iacute;as, meses y a&ntilde;os y el campesino contin&uacute;a esperando y el guardi&aacute;n vigilando la puerta. El campesino se hace anciano, se vuelve medio ciego y medio sordo. Al final, cuando se ve pr&oacute;ximo a la muerte, le pregunta al guardi&aacute;n: &ldquo;Si todos quieren llegar a la Ley, &iquest;c&oacute;mo es posible que durante tantos a&ntilde;os nadie m&aacute;s que yo haya intentado entrar?&rdquo; El guardi&aacute;n responde: &ldquo;Nadie pod&iacute;a intentarlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este relato tan kafkiano ha sido le&iacute;do e interpretado por juristas y pensadores desde que se public&oacute;, siempre buscando su verdadero significado. Walter Benjamin lleg&oacute; a decir que quiz&aacute;s Kafka, fallecido en 1923 a los 40 a&ntilde;os de edad, se hab&iacute;a llevado con &eacute;l la clave de su lectura o que quiz&aacute;s esta ni siquiera exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso parece que en el relato est&aacute; presente la idea de que la ley puede perder su sentido cuando solamente hace referencia a ella misma, cuando solo se justifica por su propia existencia y no por el juego de intereses entre mayor&iacute;a y minor&iacute;a, por la historia o por la necesidad de la comunidad. La ley del relato de Kafka es una ley casi sagrada, aunque no est&eacute; guardada por pont&iacute;fices; y nadie puede entrar en ella, ni cuestionarla, ni pedir cuentas de su existencia o su aplicaci&oacute;n. Al ciudadano campesino solo le cabe esperar, aunque esa espera carece de todo sentido. Su &uacute;nica alternativa es pr&aacute;cticamente suicida: enfrentarse a unos guardianes que son superiores en fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Me ven&iacute;a a la cabeza el relato de Kafka al leer el en&eacute;simo art&iacute;culo escrito por juristas del r&eacute;gimen que justifican, sobre la base de la ley, la imposibilidad de cambios constitucionales que permitan no ya la secesi&oacute;n de Catalu&ntilde;a, sino incluso un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Este tipo de art&iacute;culos abundan en la prensa tradicional y repiten los argumentos jur&iacute;dicos del Tribunal Constitucional. Unos y otros, juristas del r&eacute;gimen todos ellos, utilizan siempre el mismo argumento: &ldquo;la Constituci&oacute;n no lo permite&rdquo;. Y lo usan incluso sabiendo que el Tribunal Constitucional dijo que era l&iacute;cito debatir pol&iacute;ticamente sobre esa cuesti&oacute;n. Se trata de un argumento v&aacute;lido, aunque lo sea solo de acuerdo con una determinada interpretaci&oacute;n del texto constitucional. Pero, incluso dando por v&aacute;lida esta interpretaci&oacute;n, estamos delante de un argumento jur&iacute;dico que no permite ninguna salida al conflicto real que existe en Catalu&ntilde;a, pero tambi&eacute;n en otros lugares en los que se reclama cambio. El sistema jur&iacute;dico no lo permite. No hay lugar en nuestro derecho ni en nuestra &ldquo;democracia de consenso&rdquo;, como la llama Luisa Elena Delgado, para la discrepancia sobre una serie de principios fundamentales como la unidad de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por volver al relato de Kafka: no est&aacute; permitido entrar en la ley.
    </p><p class="article-text">
        No importa el enorme desapego hacia las instituciones estatales, no importa el clamor de millones de personas, no importa ese 80% de catalanes que quieren votar en un refer&eacute;ndum. No importa lo fundamental que es el consenso y la democracia para legitimar el estado de derecho. Tampoco que el gobierno menosprecie cuando no insulte a catalanes o a madrile&ntilde;os cuando protestan contra el <em>statu quo</em>. Tampoco importa que sea el Gobierno espa&ntilde;ol quien m&aacute;s preceptos constitucionales y sentencias del Tribunal Constitucional vulnere. Ni que la rebeli&oacute;n catalana sea una reacci&oacute;n a un nacionalismo espa&ntilde;ol cada vez m&aacute;s parecido a los nacionalismos de Hungr&iacute;a o de Polonia y que tiene su reflejo jur&iacute;dico en toda una bater&iacute;a de normas recentralizadoras y castradoras de la pluralidad de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n no lo permite. El guardi&aacute;n de la ley no deja entrar a los millones de ciudadanos campesinos que reclaman cambio.
    </p><p class="article-text">
        Este guardi&aacute;n de la ley del r&eacute;gimen no es un parlamento, un tribunal constitucional o un consejo de Estado. Es un r&eacute;gimen que ha desplegado a sus guardianes en todas esas instituciones y en la prensa tradicional. Para garantizar la permanencia del sistema no deja entrar ni tampoco debatir sobre la funci&oacute;n de la puerta, y espera que el campesino de Kafka -los catalanes- entre en la raz&oacute;n del r&eacute;gimen y olvide sus aspiraciones. El guardi&aacute;n apela a la Constituci&oacute;n, pero en realidad lo que opera en este momento es una interpretaci&oacute;n estricta, cerrada y conservadora de la misma que durante a&ntilde;os han ido desarrollando PP y PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras interpretaciones de la norma suprema que permitir&iacute;an un refer&eacute;ndum. Pero eso significar&iacute;a abrir la puerta de la ley, permitir que los ciudadanos participasen de la toma de decisiones, y eso desvirtuar&iacute;a el objetivo del sistema de 1978.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen est&aacute; en crisis y, ante las demandas de mayor democracia y m&aacute;s derechos en Catalu&ntilde;a y en el resto de Espa&ntilde;a, la respuesta del guardi&aacute;n es la misma: no se puede entrar. Se usa el argumento de una Constituci&oacute;n casi sagrada que no soluciona el problema porque el campesino sigue estando all&iacute; pidiendo entrar. Este conflicto entre guardianes de la Ley-Constituci&oacute;n y campesino-ciudadan&iacute;a nos sit&uacute;a ante un bucle absurdo que esos mismos juristas que denuncian la ilegalidad de la aventura catalana no quieren ver ni mucho menos solucionar.
    </p><p class="article-text">
        Esta sacralizaci&oacute;n de la ley y de la interpretaci&oacute;n conviene a un nacionalismo espa&ntilde;ol cada vez m&aacute;s agresivo, pero que en la Europa del siglo XXI no puede apelar a la raza, el ardor guerrero o las haza&ntilde;as b&eacute;licas. En lugar de ello, hace uso de su particular interpretaci&oacute;n de la ley y del Estado de derecho. De esta manera puede llevar a cabo su proyecto autoritario sin alarmar, como hacen sus aliados en Hungr&iacute;a o Polonia, a los socios de la Europa occidental.
    </p><p class="article-text">
        Urge abrir las puertas de la ley. Urge la desacralizaci&oacute;n del derecho, incluida la Constituci&oacute;n y la indisoluble unidad de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola. Urge en definitiva re-democratizar las instituciones y el derecho. Para ello ser&aacute; necesario entrar en la ley y, si el guardi&aacute;n sigue impidi&eacute;ndolo, al menos habr&aacute; que denunciar la apor&iacute;a que supone defender que la puerta de la ley est&aacute; abierta cuando los guardianes nos impiden traspasarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/juristas-del-regimen-catalunya-constitucion_132_2333834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Nov 2015 20:21:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El guardián de la ley y la crisis del régimen de 1978]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fritz Bauer y los juicios de Frankfurt: el efecto catártico de la justicia transicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/fritz-bauer_132_2583377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El Festival de Cine judío proyectó en Barcelona el documental “Fritz Bauer: muerte a plazos” (Alemania, 2010) sobre la vida y la muerte del fiscal que en los sesenta consiguió sacar a la sociedad alemana de la cultura del olvido y la impunidad de los crímenes nazis.</p><p class="subtitle">Pese al relato interesadamente difundido desde Alemania, 1945 no supuso una cesura total con el nazismo: personas vinculadas con la dictadura continuaron ejerciendo funciones en las alta instancias de la administración y de la Justicia.</p><p class="subtitle">Los juicios de Frankfurt, impulsador por Fritz Bauer, tuvieron un efecto catártico en la sociedad alemana que muestra el potencial transformador del derecho en general y de la justicia transicional en particular.</p></div><p class="article-text">
        Hace dos semanas el&nbsp;<a href="http://fcjbarcelona.org/inicio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de Cine Jud&iacute;o de Barcelona</a> estrenaba en Espa&ntilde;a, con la colaboraci&oacute;n del<a href="http://www.goethe.de/ins/es/es/bar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Instituto Goethe de Barcelona</a> y del <a href="http://www.upf.edu/dret/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Departamento de derecho de la UPF</a>, la pel&iacute;cula &ldquo;Fritz Bauer: Muerte a Plazos&rdquo; (Alemania, 2010).
    </p><p class="article-text">
        Este magn&iacute;fico documental narra la vida y la muerte acaecida en extra&ntilde;as circunstancias del fiscal de los juicios de Auschwitz Fritz Bauer (1903-1968) y ense&ntilde;a una cara de la historia reciente de Alemania poco conocida. Las expresiones de las personas que vinieron al estreno expresaban muy bien lo impactante de lo que se narra en los noventa minutos que dura la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Jurista alem&aacute;n, jud&iacute;o y socialdem&oacute;crata, Fritz Bauer fue juez durante la Rep&uacute;blica de Weimar. Tras la llegada de los nazis al poder fue expulsado de la judicatura por jud&iacute;o pero, sobre todo, por socialdem&oacute;crata. Sufri&oacute; internamiento en un campo nazi. Pudo escapar y exiliarse en Suecia, donde entr&oacute; en contacto con el grupo de Willy Brandt. En los a&ntilde;os cincuenta decidi&oacute; regresar a la RFA, donde comenz&oacute; una lucha incansable contra la impunidad de los cr&iacute;menes del nazismo. Ejerci&oacute; de fiscal en Braunschweig y en Frankfurt am Main. Su participaci&oacute;n fue clave en la detenci&oacute;n en Buenos Aires de Adolf Eichmann. Para ello colabor&oacute; con Wiesenthal y con el Mossad porque no se fiaba de los servicios de inteligencia y de la judicatura de la RFA, con fuerte presencia de antiguos funcionarios nazis. Fue el fiscal de los juicios de Frankfurt de los a&ntilde;os 60 contra miembros de las SS responsables del asesinato masivo de jud&iacute;os en Auschwitz. Muri&oacute; en 1968 por causas que todav&iacute;a hoy suscitan pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de Bauer no radica solamente en las pocas condenas a prisi&oacute;n a algunos responsables nazis de Auschwitz. Ni siquiera se agota en su participaci&oacute;n en la captura de Adolf Eichmann. Bauer y los juicios que promovi&oacute; significaron un cambio en la relaci&oacute;n de la sociedad alemana con el nazismo y el inicio de una importante transformaci&oacute;n de la cultura jur&iacute;dica y pol&iacute;tica alemana.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia se piensa que 1945 fue el &ldquo;a&ntilde;o cero&rdquo; de la Rep&uacute;blica Federal Alemana: nueva Constituci&oacute;n, nuevas leyes, administraci&oacute;n te&oacute;ricamente desnazificada y unos juicios de N&uacute;remberg que supon&iacute;an un inicio para Alemania y una cesura respecto al pasado nazi. Esta imagen, creada y difundida por las autoridades de la RFA, dista de la realidad. Si bien miles de alemanes pasaron por los comit&eacute;s aliados de desnazificaci&oacute;n y centenares fueron juzgados en los procesos de N&uacute;remberg, Dachau y otros que fueron organizados por los aliados, la l&oacute;gica de la Guerra Fr&iacute;a impuso el olvido y la restituci&oacute;n de altos funcionarios, jueces, fiscales y empresarios vinculados al nazismo. Como explicaba Herta D&auml;ubler-Gmelin en la presentaci&oacute;n en Barcelona de la pel&iacute;cula, la mayor&iacute;a de jueces y fiscales ten&iacute;an v&iacute;nculos con el nazismo. <strong>La Constituci&oacute;n alemana y todo el nuevo derecho se interpretaba de acuerdo a viejos principios y no a los derechos humanos.</strong> En lo relativo a los cr&iacute;menes del nazismo, imperaba la idea de que el derecho nazi era el derecho leg&iacute;timo de la &eacute;poca y que, por tanto, no hab&iacute;a delito en la aplicaci&oacute;n de las odiosas leyes nazis. Esto lo vio claramente Fritz Bauer. Como afirma &eacute;l mismo en un fragmento del documental &ldquo;se pueden tener las mejores leyes y la mejor Constituci&oacute;n: lo importante son las personas que van a aplicarlas&rdquo;. Esas personas, en la Alemania de 1950, proven&iacute;an en su mayor&iacute;a del Estado nacionalsocialista.
    </p><p class="article-text">
        Las cosas empezaron a cambiar con los procesos de Frankfurt en los que Bauer tuvo un especial protagonismo. En estos juicios, de los primeros organizados por instituciones alemanas, se presentaron cargos no contra altos dirigentes sino contra los ejecutores directos, los oficiales de bajo rango encargados del transporte, la clasificaci&oacute;n o del uso del gas Zyklon B. Se presentaron pruebas; hablaron testigos; se interrog&oacute; a v&iacute;ctimas y a verdugos. Alemanes juzgaban a alemanes por unos hechos que hab&iacute;an sido tapados y escondidos despu&eacute;s de 1945.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica y el rigor jur&iacute;dicos hicieron que muchos alemanes abrieran los ojos. Tras estos procesos ya nadie pod&iacute;a alegar que el Holocausto no hab&iacute;a existido o que se hab&iacute;a exagerado. En los juicios en los que &eacute;l hizo de fiscal se demostr&oacute; con pruebas que hab&iacute;a habido un asesinato masivo e industrial. La idea de que la obediencia a las &oacute;rdenes tiene un l&iacute;mite se pronunci&oacute; en N&uacute;remberg, pero se consolid&oacute; en los juicios de Frankfurt.
    </p><p class="article-text">
        Bauer removi&oacute; las conciencias de la feliz RFA del boom econ&oacute;mico. Y pag&oacute; por ello siendo condenado al ostracismo por la mayor&iacute;a de los colegas de su generaci&oacute;n. En cambio s&iacute; le apoyaron los j&oacute;venes como la ex Ministra Herta D&auml;ubler-Gmelin, el entonces doctorando Michael Stolleis y tantos otros que se preguntaban en aquel tiempo por la responsabilidad de sus padres en la barbarie, como <em>El lector</em> de la novela de Bernhard Schlinck o como los j&oacute;venes que en mayo de 1968 quemaron las togas de los profesores universitarios al grito de &ldquo;bajo las togas hay polvo de hace mil a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue esta la primera generaci&oacute;n que tomaba conciencia colectivamente del car&aacute;cter criminal de todo el nazismo y de la necesidad de conocer la verdad y de impartir justicia. Pero esa generaci&oacute;n no logr&oacute; cambiar la actitud de las instituciones alemanas hasta los a&ntilde;os noventa, a&ntilde;os en los que los altos tribunales comenzaron a criticar el silencio de los a&ntilde;os anteriores. Y <strong>esta revisi&oacute;n del pasado no fue causada tanto por un deseo sincero de justicia sino por la voluntad de disimular la diferencia de trato que se daba a los cr&iacute;menes del nazismo respecto a los cr&iacute;menes de la RDA</strong>: al caer el muro las instituciones se ponen manos a la obra para juzgar con dureza a altos jerarcas y funcionarios de la Alemania del Este. El contraste con la indiferencia o la tolerancia con la que se hab&iacute;a tratado a los responsables de cr&iacute;menes nazis era demasiado evidente.
    </p><p class="article-text">
        Sin Bauer, y sin el juicio a Eichmann en el que el fiscal colabor&oacute;, no existir&iacute;a en Alemania la conciencia actual sobre la justicia y sobre los derechos y, probablemente, muchos preceptos de la Constituci&oacute;n que hablan de responsabilidad hist&oacute;rica, de dignidad humana o de igualdad se interpretar&iacute;an de una manera diferente. Esto deber&iacute;a hacernos reflexionar sobre la aportaci&oacute;n de los jud&iacute;os e incluso de Israel a la identidad alemana y europea post-1945.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El caso de Bauer demuestra el potencial del derecho y de los juristas para transformar, no solo la forma de aplicar e interpretar las normas de los c&oacute;digos sino tambi&eacute;n la cultura jur&iacute;dica y la conciencia colectiva.</strong> Bauer ense&ntilde;&oacute; que los juicios al nazismo tienen una dimensi&oacute;n que trasciende a las v&iacute;ctimas: pueden ser un revulsivo para la sociedad; pueden tener, como pas&oacute; en Frankfurt, un efecto cat&aacute;rtico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es precisamente lo que ha faltado en Espa&ntilde;a: que responsables franquistas se sentasen en el banco de los acusados y que su condena acabase la cultura de la impunidad y del negacionismo</strong>: algo que los alemanes empezaron a quitarse de encima en los a&ntilde;os sesenta y que aqu&iacute; todav&iacute;a esperamos. Al ver el documental sobre Fritz Bauer pensaba en el efecto que podr&iacute;an haber tenido y que a&uacute;n podr&iacute;an tener unos juicios similares en nuestra cultura jur&iacute;dica y en nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s los defensores de la cultura del viejo r&eacute;gimen surgido de la transici&oacute;n que tanto se oponen a que se juzguen, aqu&iacute; o en la Argentina, a los criminales del franquismo, no temen tanto las posibles condenas sino el efecto transformador que tendr&iacute;an en la forma de entender el derecho y la sociedad en Espa&ntilde;a. Quiz&aacute;s lo que m&aacute;s temen es que se produzca en nuestro pa&iacute;s un &ldquo;efecto Fritz Bauer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/fritz-bauer_132_2583377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2015 17:14:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fritz Bauer y los juicios de Frankfurt: el efecto catártico de la justicia transicional]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España y la memoria del Holocausto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/holocausto-espana_132_4406233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La conmemoración del Holocausto el 27 de enero forma parte de una memoria cosmopolita que ayuda a construir identidades colectivas.</p><p class="subtitle">España pretende participar de esta cultura global con unas credenciales que no le corresponden, ocultando la alianza con la Alemania hitleriana y la colaboración en la deportación de españoles republicanos y judíos a los campos nazis.</p><p class="subtitle">La memoria del Holocausto en España debería asumir el pasado franco-fascista y la colaboración de España en la deportación.</p></div><p class="article-text">
        El Holocausto forma parte de la memoria global de nuestro tiempo. Como se&ntilde;alaban Daniel Levy y Natan Sznaider la Sho&aacute; resulta imprescindible a la hora de explicar el desarrollo de una memoria cosmopolita cada vez m&aacute;s extendida. Esta cultura se difunde a trav&eacute;s de ensayos, congresos y memoriales, pero tambi&eacute;n mediante pel&iacute;culas y novelas. La conmemoraci&oacute;n del d&iacute;a del Holocausto constituye un momento importante en la construcci&oacute;n de esta nueva memoria global.
    </p><p class="article-text">
        La memoria del Holocausto juega una funci&oacute;n diferente seg&uacute;n la experiencia hist&oacute;rica de cada colectivo y tambi&eacute;n dependiendo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria de cada pa&iacute;s: as&iacute;, la narraci&oacute;n del Holocausto ha tenido un papel muy importante en la construcci&oacute;n de las identidades de pa&iacute;ses como Alemania, Estados Unidos, Israel o Francia. &Uacute;ltimamente tambi&eacute;n se busca legitimar el proyecto europeo sobre la base especialmente de la historia de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a claramente pretende participar de esta memoria colectiva mundial. Pero en mi opini&oacute;n lo hace present&aacute;ndose con unas supuestas credenciales que, de acuerdo con lo que dicen libros y archivos sobre su actuaci&oacute;n en la Guerra y en la deportaci&oacute;n, no le corresponder&iacute;an. Todo lo contrario que Alemania, que s&iacute; ha confrontado su pasado en este punto y ha construido con &eacute;l una conciencia antifascista.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a s&iacute; particip&oacute; en el conflicto b&eacute;lico mundial. Al apoyo de Franco a la industria de guerra alemana hay que sumar el env&iacute;o de la Divisi&oacute;n Azul al frente de Rusia y la responsabilidad por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol en la deportaci&oacute;n de espa&ntilde;oles republicanos a los campos nazis, as&iacute; como la colaboraci&oacute;n con las autoridades alemanas en la deportaci&oacute;n de jud&iacute;os espa&ntilde;oles y no espa&ntilde;oles. Se ha destacado el papel de algunos diplom&aacute;ticos en la salvaci&oacute;n de jud&iacute;os, pero se omite decir que, hasta 1944, estos pocos funcionarios contraven&iacute;an las instrucciones de Madrid que ordenaban pasividad ante las peticiones de protecci&oacute;n de los jud&iacute;os espa&ntilde;oles porque, seg&uacute;n el Ministerio de Exteriores, no pod&iacute;an ser equiparados a los espa&ntilde;oles &ldquo;nacidos en Espa&ntilde;a, hijos de espa&ntilde;oles y educados en el ambiente y el esp&iacute;ritu de Espa&ntilde;a&rdquo;. Solo al final de la guerra y para congraciarse con los Estados Unidos se decidi&oacute; aprovechar la labor de algunos diplom&aacute;ticos y se repatriaron unos trescientos jud&iacute;os. Pero ni en esa ocasi&oacute;n se permiti&oacute; que se quedasen en Espa&ntilde;a y se orden&oacute; que atravesasen el pa&iacute;s &ldquo;como la luz atraviesa el cristal&rdquo;. Espa&ntilde;a no quer&iacute;a un &ldquo;problema jud&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es por todo ello que debemos preguntarnos qu&eacute; papel juegan la deportaci&oacute;n de republicanos y el Holocausto en la memoria colectiva de Espa&ntilde;a. El cinismo de Franco le llev&oacute; a tapar su colaboraci&oacute;n con el nazismo y a destacar los actos individuales de esos diplom&aacute;ticos. En 1945 se construye un relato en el que se presenta a Franco como salvador de miles de jud&iacute;os del Holocausto en Budapest, en Grecia y en Espa&ntilde;a. Este relato no sirvi&oacute; para que la Espa&ntilde;a de Franco fuese admitida en la ONU, pero s&iacute; para adaptar la fachada del r&eacute;gimen despu&eacute;s de la derrota del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        Este relato oficial no se modifica ni durante la transici&oacute;n ni en democracia. No hubo reconocimiento p&uacute;blico de las v&iacute;ctimas espa&ntilde;olas del nazismo, fuesen republicanos o jud&iacute;os. A d&iacute;a de hoy todav&iacute;a no hay un d&iacute;a oficial de conmemoraci&oacute;n de las v&iacute;ctimas del franco-fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Eso explica que, cuando a finales de los 90 se globaliza e incluso se comercializa el relato del Holocausto, Espa&ntilde;a apueste por participar en esta nueva memoria cosmopolita partiendo del relato fabricado por el propio franquismo. En lugar de reconocer la alianza con Hitler y la responsabilidad espa&ntilde;ola en la deportaci&oacute;n de republicanos y jud&iacute;os, se presenta a Espa&ntilde;a como pa&iacute;s que ayud&oacute; a estos &uacute;ltimos. Se utilizan las acciones de algunos diplom&aacute;ticos de los a&ntilde;os finales de la guerra para poder presentar a Espa&ntilde;a como cuna de varios Justos entre las Naciones: los no jud&iacute;os que se arriesgaron para salvar vidas jud&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Esto se percibe en la exposici&oacute;n &ldquo;Visados por la libertad&rdquo; del Ministerio de Asuntos Exteriores y Casa Sefarad. Pese al excelente trabajo del investigador Alejandro Baer, el Ministerio de Exteriores, uno de los impulsores de la exposici&oacute;n, evita en sus discursos referencias al como m&iacute;nimo ambiguo papel de Franco. Tambi&eacute;n encontramos este relato que sit&uacute;a a Espa&ntilde;a al lado de los Justos entre las Naciones en el pre&aacute;mbulo del reciente proyecto de Ley que reconoce la nacionalidad espa&ntilde;ola a los sefarditas: nula referencia a la alianza hispano-alemana en los a&ntilde;os treinta y cuarenta, y nuevamente utilizaci&oacute;n de las acciones de algunos diplom&aacute;ticos espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        A Espa&ntilde;a le cuesta abandonar un relato que omite la participaci&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Segunda Guerra Mundial y en la deportaci&oacute;n y el Holocausto, igual que le cuesta recuperar la memoria del proyecto de exterminio del enemigo interior. Pretende aparecer del lado de los Justos en este relato global que se va construyendo. Esto tambi&eacute;n supone una forma de burlar a las v&iacute;ctimas y de banalizar el Holocausto. En lugar de educar y prevenir, el Estado espa&ntilde;ol se aprovecha de la terrible experiencia de la Sho&aacute; para pulir su &ldquo;Marca&rdquo; en el &aacute;mbito internacional.
    </p><p class="article-text">
        Y esto tiene obviamente consecuencias en la construcci&oacute;n de la identidad colectiva. La democracia y la &ldquo;marca&rdquo; de un pa&iacute;s tambi&eacute;n se pueden construir reconociendo que en Espa&ntilde;a hubo un r&eacute;gimen fascista y antisemita que colabor&oacute; con la deportaci&oacute;n de espa&ntilde;oles, republicanos y jud&iacute;os, y que asesin&oacute; a cientos de miles en el interior. Tambi&eacute;n se mejora la imagen de Espa&ntilde;a dando justicia, verdad y reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas. Pero plantear la memoria de esta manera supone revisar la dictadura e indirectamente tambi&eacute;n la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Estado prefiere&nbsp;una conmemoraci&oacute;n del Holocausto vac&iacute;a de contenido. Y esto se da precisamente en un pa&iacute;s en el que crecen el antisemitismo y la extrema derecha. A estos fen&oacute;menos se les combate cultivando un relato oficial y una memoria que asuma el pasado oscuro y reconozca a las v&iacute;ctimas del franco-fascismo en Espa&ntilde;a y en los campos nazis. De lo contrario se corre el riesgo de cultivar la memoria banal construida a costa de las v&iacute;ctimas jud&iacute;as del nazismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/holocausto-espana_132_4406233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2015 20:51:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[España y la memoria del Holocausto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Holocausto,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El impostor y la memoria democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/javier-cercas-memoria-historica-memoria-democratica_132_4512343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51b22f7b-a0f0-4fe8-b025-66e3dcedcdd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El impostor y la memoria democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Cercas, a partir del caso Enric Marco, critica la industrialización de la memoria y la aproximación sentimentaloide al pasado.</p><p class="subtitle">Negar como hace el escritor que exista la memoria histórica significa dar por bueno el relato del pasado que el Estado construyó y difundió entre los años sesenta y ochenta.</p><p class="subtitle">Las críticas del libro de Cercas pueden servir para que, diez años después, asociaciones e instituciones superen los errores de la aproximación emocional al pasado.</p></div><p class="article-text">
        Javier Cercas acaba de presentar su nueva obra titulada <em>El impostor</em>. El escritor reconstruye la historia real de Enric Marco, el impostor que se hizo pasar por deportado a los campos nazis, al mismo tiempo que hace un repaso devastador de lo que &eacute;l llama &ldquo;la industria de la memoria&rdquo; en nuestro pa&iacute;s y una cr&iacute;tica a su historia reciente. En las entrevistas en las que se ha prodigado ya lanzaba las ideas que sustentan el libro: &ldquo;La memoria hist&oacute;rica no existe, solo existe la memoria individual&rdquo;. &ldquo;La memoria hist&oacute;rica se ha vuelto una industria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cercas estudia el caso Marco y lo aprovecha magistralmente para cargar contra una determinada forma de construir lo que &eacute;l nombra &ldquo;la llamada memoria hist&oacute;rica&rdquo;, aunque no queda claro si hace referencia a la memoria democr&aacute;tica o a una determinada forma de reconstruir la memoria hist&oacute;rica. En todo caso, acierta en la cr&iacute;tica a ciertas aproximaciones emocionales y sentimentaloides al pasado reciente que hacen m&aacute;s mal que bien a nuestra cultura democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Cercas aprovecha el caso Marco porque los que debieron extraer lecciones de aquel esc&aacute;ndalo no lo han hecho en los casi diez a&ntilde;os pasados desde que estall&oacute;. Lo que pas&oacute; en 2005 fue una gran oportunidad para modernizar la cultura de la memoria en Espa&ntilde;a, para sacarla del gheto de la clandestinidad y del empe&ntilde;o de algunas asociaciones de v&iacute;ctimas por patrimonializarla. Fue una gran ocasi&oacute;n para europeizar la cultura de la memoria en Espa&ntilde;a, tan da&ntilde;ada por una dictadura que s&iacute; elabor&oacute; su propio relato: el de la Cruzada y el de los XXV A&ntilde;os de Paz, el de las culpas compartidas y los errores moralmente equivalentes de dictadura y Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Cercas relata muy bien c&oacute;mo se gest&oacute; el esc&aacute;ndalo. Explica la entrada de Enric Marco en Amical y el ambiente dentro y fuera de la asociaci&oacute;n, que permiti&oacute; que el enga&ntilde;o triunfase. Explica tambi&eacute;n lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s, c&oacute;mo muchas asociaciones, en lugar de abrirse, continuaron cultivando una cultura cerrada, resistencialista y patrimonializadora de la memoria de las v&iacute;ctimas. En muchos casos, las personas al frente de estas asociaciones no detectaron la necesidad de cambio ni los errores cometidos. Tras el esc&aacute;ndalo, continu&oacute; algo que tambi&eacute;n denuncia Cercas en el libro y que los que estudiamos la deportaci&oacute;n hemos vivido: la sacralizaci&oacute;n del testigo, a la que a&ntilde;adir&iacute;a la del familiar del testigo, y la aproximaci&oacute;n acr&iacute;tica y sentimental al pasado.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la cr&iacute;tica de Cercas es oportuna y &uacute;til. Pero no para descartar la petici&oacute;n de pol&iacute;ticas de memoria, sino por lo contrario. El relato del escritor y su an&aacute;lisis debiera ayudar a que, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, se sustituya la concepci&oacute;n comercial de la memoria hist&oacute;rica por la defensa de la justicia, de la verdad, de la reparaci&oacute;n y el desarrollo de una memoria democr&aacute;tica en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Porque la memoria colectiva, contra el parecer de Cercas, s&iacute; existe. O al menos existe de la misma manera que la memoria individual: como met&aacute;fora. Los neur&oacute;logos desconocen el mecanismo de lo que llamamos memoria. Ignoran todav&iacute;a c&oacute;mo funciona la transmisi&oacute;n de impulsos que permite hacer referencias a experiencias del pasado. La memoria del ser humano es por ello una met&aacute;fora referida a esos desconocidos mecanismos. Y al igual que el individuo hace referencias al pasado, tambi&eacute;n los sistemas sociales -la sociedad en su conjunto, la pol&iacute;tica o el derecho- construyen relatos que hacen referencias al pasado. Es lo que llamamos memoria hist&oacute;rica. La memoria democr&aacute;tica es la que reivindica la lucha antifascista y por las libertades. Desgraciadamente en Espa&ntilde;a existe memoria hist&oacute;rica del Estado, mas todav&iacute;a no tenemos memoria democr&aacute;tica o esta es muy precaria.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Cercas, tan cr&iacute;tico con el concepto, hizo mucho por construir una determinada manera de referenciar el pasado de la guerra civil con su primera novela: la que ve errores moralmente equivalentes y no ve las diferencias entre el gobierno leg&iacute;timo de un Estado tocado de muerte por los golpistas y unos fascistas que ten&iacute;an un programa de eliminaci&oacute;n f&iacute;sica del enemigo. En el nuevo libro el autor, en un imaginado (&iquest;?) di&aacute;logo con Marco, reconoce que <em>Soldados de Salamina</em> jug&oacute; una funci&oacute;n en lo que algunos llamamos hace a&ntilde;os el &ldquo;boom del Franquismo&rdquo; o &ldquo;historia en migajas del Franquismo&rdquo;. Cercas, por tanto. participa de esa reconstrucci&oacute;n colectiva del pasado. O mejor dicho: participa de una determinada forma de reconstruir el pasado que hunde las ra&iacute;ces en los a&ntilde;os sesenta, cuando Manuel Fraga y otros impulsaron la campa&ntilde;a de los &ldquo;XXV A&ntilde;os de paz&rdquo; que permitir&iacute;a cambiar el discurso legitimador del r&eacute;gimen. Este discurso que todav&iacute;a pervive es el de las culpas compartidas, el de la guerra entre hermanos en la que todos cometieron errores. Cercas participa de ella al equiparar moralmente al miliciano Miralles y al falangista S&aacute;nchez Mazas en su novela <em>Soldados de Salamina</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con su &uacute;ltima obra, Cercas equipara todo el memorialismo a la industria de la memoria, aunque reivindica, sin llamarlas por su nombre, la necesidad de acabar con la verg&uuml;enza de los miles de cad&aacute;veres en las cunetas. Pero la memoria no es solamente Enric Marco y Amical de Mauthausen. De hecho, Cercas se refiere a esta organizaci&oacute;n como &ldquo;la asociaci&oacute;n de deportados&rdquo;, cuando sabe perfectamente que es solamente una entre varias asociaciones de deportados, al lado de la FEDIP francesa o Triangle Blau o Amical Ravensbr&uuml;ck, escisiones estas &uacute;ltimas del Amical de Mauthausen. De hecho, el escritor cita solamente en una ocasi&oacute;n a una deportada, Neus Catal&agrave;, quien ya dec&iacute;a hace a&ntilde;os lo que se descubri&oacute; en 2005: que Marco nunca hab&iacute;a estado en un campo de concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cercas critica la sacralizaci&oacute;n del testigo, pero la propuesta que hace de sustituir testigo por historiador obvia que este &uacute;ltimo, por muy riguroso que sea, tambi&eacute;n est&aacute; &ldquo;inventando&rdquo; el pasado desde sus anteojos culturales e ideol&oacute;gicos. Eso lo sabemos los que, como Cercas, vivimos y trabajamos en este momento en Catalu&ntilde;a.Adem&aacute;s, pese a no ser sagrado, el testigo s&iacute; es necesario: como se&ntilde;alaba Ferriol Soria recientemente,el testigo, aunque no tiene la verdad, s&iacute; posee una de las verdades que, al lado de la hist&oacute;rica, la jur&iacute;dica o la factual, tambi&eacute;n es importante a la hora de actualizar el relato del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario diferenciar entre esa llamada industria de la memoria -que en muchos casos ha intentado generar una cultura democr&aacute;tica que es muy precaria en Espa&ntilde;a- de las demandas de derechos. Cuando se reclama reconocimiento y ayuda, tambi&eacute;n financiera, por parte de asociaciones o individuos, se est&aacute;n defendiendo derechos todav&iacute;a vigentes y no realizados en nuestro Estado democr&aacute;tico de derecho. Eso hac&iacute;an asociaciones y personas en los a&ntilde;os setenta. Se dej&oacute; de hacer, dice Cercas, porque la vida en libertad hizo que se olvidasen estas reclamaciones. El escritor niega que hubiese un pacto de silencio, pero obvia el candado que entre 1981 y 1982 se ech&oacute; en Espa&ntilde;a para evitar la profundizaci&oacute;n en la joven democracia. Al cerrarse la v&iacute;a de la justicia, la verdad y la reparaci&oacute;n, se evit&oacute; que el incipiente discurso de la memoria democr&aacute;tica sustituyese al de los XXV A&ntilde;os de Paz.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Margalida Capell&agrave; llam&oacute; &ldquo;la revuelta de los nietos&rdquo; hizo resurgir la reivindicaci&oacute;n memorial&iacute;stica veinte a&ntilde;os despu&eacute;s. Eso sin duda ha generado excesos o incluso falsedades como las de Marco, lo que hace que la denuncia de Cercas sea justa y pueda ser util&iacute;sima para separar el grano de la paja y conseguir desenmascarar no solamente a los Enric Marco que puedan seguir viviendo, sino tambi&eacute;n la impostura de unas elites espa&ntilde;olas que, como Rodolfo Mart&iacute;n Villa, se inventaron en los a&ntilde;os setenta y ochenta un pasado de liberales y dem&oacute;cratas de toda la vida. Tambi&eacute;n la mentira de un Estado espa&ntilde;ol que ahora pretende rescatar un falso pasado de pa&iacute;s ajeno a la Segunda Guerra Mundial y salvador de jud&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, me atrever&iacute;a a decir que la cr&iacute;tica de Cercas a la industria de la memoria debe ser utilizada, pero precisamente para defender con m&aacute;s ah&iacute;nco una memoria democr&aacute;tica en nuestro pa&iacute;s. Porque, como la realidad se empe&ntilde;a en recordarnos constantemente, sin memoria democr&aacute;tica no puede haber una verdadera, moderna y europea cultura democr&aacute;tica. La alternativa es seguir con la inercia de la memoria hist&oacute;rica que comenz&oacute; a elaborarse en los sesenta, que continu&oacute; en los ochenta y que ahora esgrimen los defensores del pacto de 1978. Esa alternativa es la que contin&uacute;a manteniendo miles de cad&aacute;veres en las cunetas y defendiendo a los franquistas que la justicia argentina reclama y que aqu&iacute; dan lecciones de democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/javier-cercas-memoria-historica-memoria-democratica_132_4512343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2014 20:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El impostor y la memoria democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Cercas,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sistema electoral español: deficiente marco jurídico y peores prácticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/sistema-electoral-elecciones_132_4853242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Concluido el recuento electoral y como ya es tradicional, asistimos a un an&aacute;lisis del proceso que incluye las valoraciones pol&iacute;ticas de partidos y medios de comunicaci&oacute;n, referencias superficiales a la abstenci&oacute;n y comparaciones entre resultados de unas regiones y otras. Y poca cosa m&aacute;s. Al aplicar la circunscripci&oacute;n &uacute;nica a las elecciones al Parlamento europeo ni siquiera se escuchan las quejas contra la ley electoral de algunos partidos minoritarios.
    </p><p class="article-text">
        Pero en realidad el sistema electoral espa&ntilde;ol tiene muchas deficiencias y no todas vienen de las viejas normas que lo regulan. Las pr&aacute;cticas electorales se han ido degradando con el paso de los a&ntilde;os por la desidia de las juntas electorales de zona, los partidos y, por qu&eacute; no decirlo, los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La lista de malas pr&aacute;cticas es muy larga. En los colegios nadie hace uso de las cabinas, &uacute;nico sistema que garantiza al 100% el secreto en el voto. A esto se le a&ntilde;ade el papel de algunos apoderados que reciben a electores, generalmente de edad avanzada, con el sobre en la mano. El proceso de recuento de votos es dirigido por los apoderados, interventores y representantes de la administraci&oacute;n ante la mirada de los miembros de mesas, en muchos casos inexpertos y desconocedores del proceso. Los problemas aritm&eacute;ticos se solucionan con el viejo truco de a&ntilde;adir votos en blanco ficticios para cuadrar los n&uacute;meros y, de esta manera, ahorrar los cinco minutos que durar&iacute;a un nuevo recuento.
    </p><p class="article-text">
        Es destacable que en nuestras elecciones no haya observadores nacionales o internacionales (las misiones de la OSCE suelen ser t&eacute;cnicas y de cinco miembros), ni se respete en ocasiones el derecho de los electores a asistir al recuento: por desconocimiento o por miedo desconcierta que un ciudadano no militante participe en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Los que han asistido a recuentos conocen perfectamente estas pr&aacute;cticas. Los que hemos trabajado como observadores electorales, adem&aacute;s, sabemos que estas no se tolerar&iacute;an en ning&uacute;n otro sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        Pero a estas malas pr&aacute;cticas debemos a&ntilde;adir las deficiencias en la legislaci&oacute;n electoral espa&ntilde;ola, influida por la Constituci&oacute;n que, a su vez, recoge principios que vienen de una ley preconstitucional: la Ley para la Reforma Pol&iacute;tica. Uno de los defectos de la ley es la no obligaci&oacute;n de usar cabinas, una excepci&oacute;n en el panorama internacional. La ley tiene vac&iacute;os que permite que interventores con mala fe puedan votar dos veces: en la mesa donde ejercen como tales y en la mesa asignada por la oficina del censo, que no siempre coinciden. Tambi&eacute;n es cuestionable que se env&iacute;en sobres con papeletas electorales -material considerado sensible- a los domicilios de los electores, a cargo adem&aacute;s del erario p&uacute;blico en el caso de los partidos que obtienen representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que puede sorprender que existan estos agujeros en un pa&iacute;s moderno y con recursos inmensos en comparaci&oacute;n con los de los pa&iacute;ses cuyas elecciones suelen ser observadas por la Uni&oacute;n Europea. Pero ah&iacute; est&aacute; la <a href="http://www.osce.org/odihr/elections/spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OSCE y sus informes</a> que regularmente recuerdan en Espa&ntilde;a algunas de estas deficiencias: el tema de las cabinas, la distribuci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos y el env&iacute;o de documentaci&oacute;n sensible a los domicilios. Hasta la fecha ning&uacute;n gobierno ha hecho caso, cosa que tampoco extra&ntilde;a si se tiene en cuenta que el gobierno espa&ntilde;ol <a href="http://www.publico.es/politica/471059/el-gobierno-invita-a-irse-a-seis-observadores-de-la-osce-que-querian-supervisar-jaque-al-rey" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invit&oacute; a abandonar el pa&iacute;s a una misi&oacute;n de la OSCE</a> venida para observar si se respetaban los derechos de manifestaci&oacute;n, y que alguna <a href="http://www.eldiario.es/politica/Aguirre-OSCE-Policia-Espana-republica_0_244975818.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destacada dirigente del Partido Popular critic&oacute; las misiones de esta organizaci&oacute;n</a> en Espa&ntilde;a por sus <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/OSCE-inaceptables-agresiones-policiales-periodistas_0_244975832.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas al Ministerio del Interior</a>.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo del problema hay un dise&ntilde;o del sistema electoral que tiene su origen en la Constituci&oacute;n de 1978, pero incluso antes. La circunscripci&oacute;n provincial, el sistema bicameral o los mecanismos que favorecen el bipartidismo fueron introducidos por la Ley para la Reforma pol&iacute;tica, aprobada por las Cortes franquistas, &ldquo;para evitar fragmentaciones inconvenientes de la C&aacute;mara&rdquo;. Estos principios, que obviamente favorecen el bipartidismo, fueron recogidos por la Constituci&oacute;n y m&aacute;s tarde por la LOREG (Ley Org&aacute;nica de R&eacute;gimen Electoral General). Alguna comunidad aut&oacute;noma introdujo despu&eacute;s mecanismos todav&iacute;a m&aacute;s lesivos para los partidos peque&ntilde;os (Pa&iacute;s Valenci&agrave;) y otras ni siquiera tienen una ley electoral que adapte estos viejos principios (Catalunya). De esos polvos preconstitucionales estos lodos bipartidistas.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende tambi&eacute;n que los partidos autodenominados &ldquo;regeneracionistas&rdquo; o las asociaciones y fundaciones que dicen querer mejorar el sistema electoral porque consideran poco justo el actual, agoten sus cr&iacute;ticas en la ley d&rsquo;Hondt o en la circunscripci&oacute;n provincial, sin mencionar las malas pr&aacute;cticas ni la opaca financiaci&oacute;n de partidos y fundaciones de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Es lamentable que los partidos con m&aacute;s experiencia en las lides electorales descuiden la formaci&oacute;n y el control de sus apoderados e interventores y desprecien as&iacute; la correcci&oacute;n del proceso. Tampoco augura la falta de educaci&oacute;n sobre esta materia en las escuelas, especialmente ahora que la actual mayor&iacute;a ha decidido eliminar la Educaci&oacute;n para la Ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello es urgente frenar las malas pr&aacute;cticas reformando la normativa si es necesario. La formaci&oacute;n del personal electoral es fundamental. El secreto de voto deber&iacute;a ser protegido y los partidos deber&iacute;an implicarse m&aacute;s en el proceso y no concentrar sus energ&iacute;as en la campa&ntilde;a. Ideal ser&iacute;a modificar la Constituci&oacute;n y la LOREG para romper con unas estructuras del sistema electoral que vienen del franquismo. Pero estas son cosas que parecen poco menos que un sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, estos problemas dejan el sistema electoral desprotegido. Nada impide pensar que en el futuro las pr&aacute;cticas se degraden m&aacute;s o que alg&uacute;n grupo bien organizado pueda aprovechar las lagunas de la ley y la desidia general para cometer fraude.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/sistema-electoral-elecciones_132_4853242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2014 18:43:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sistema electoral español: deficiente marco jurídico y peores prácticas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sistema electoral,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La contrarreforma del poder judicial: el Tribunal Supremo nos gana la partida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/poder-judicial-tribunal-supremo_132_4927839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as el ministro Ruiz-Gallard&oacute;n presentaba su anteproyecto de Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial (LOPJ). En ese momento solo mereci&oacute; la atenci&oacute;n de los medios la propuesta del ministro de aforar a la reina y a los pr&iacute;ncipes, y de desaforar a los parlamentarios auton&oacute;micos. Poco o nada se dijo sobre el verdadero alcance de una reforma que somete todav&iacute;a m&aacute;s el poder judicial al poder pol&iacute;tico y que refuerza al ya de por s&iacute; poderoso Tribunal Supremo. Se trata pues de un anteproyecto en la l&iacute;nea de las contrarreformas que se est&aacute;n llevando a cabo en el &aacute;mbito de las instituciones y de las libertades en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El largo anteproyecto toca todos los &aacute;mbitos de la justicia: los juzgados de instancia, las competencias de los tribunales superiores de justicia, el procedimiento&hellip; Resulta especialmente preocupante el poder que el texto de Ruiz-Gallard&oacute;n reserva al Tribunal Supremo, &oacute;rgano que comparte presidente con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y que siempre se ha destacado por su conservadurismo y por oponerse a avances en derechos y libertades. El Tribunal Supremo recupera el poder que hab&iacute;a perdido cuando, hace unos treinta a&ntilde;os, se cre&oacute; el Tribunal Constitucional como m&aacute;ximo int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n, norma suprema del ordenamiento. En este contexto, debemos preguntarnos qu&eacute; funci&oacute;n pol&iacute;tica juega el Supremo en la estrategia neoautoritaria actual y qu&eacute; funci&oacute;n pol&iacute;tica jug&oacute; en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Desde el siglo XIX y hasta 1981, con la excepci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica, este &oacute;rgano hab&iacute;a sido la &uacute;ltima instancia judicial en Espa&ntilde;a. La falta de C&oacute;digo civil y de constituci&oacute;n real hizo que fuese un &oacute;rgano no solo de aplicaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de creaci&oacute;n del derecho. Los jueces, adem&aacute;s, proven&iacute;an de familias conservadoras, especialmente de Castilla, Andaluc&iacute;a y Extremadura. Por otro lado, el sistema de selecci&oacute;n y formaci&oacute;n de los jueces garantizaba la reproducci&oacute;n de las viejas y conservadoras formas de entender el derecho. Al joven aspirante a juez se le pide solamente capacidad memor&iacute;stica. El resto lo transmiten los viejos jueces mediante un sistema de tutor&iacute;as en las que poco a poco se va modelando la mente del joven juez.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto lo sab&iacute;a muy bien el legislador de la Segunda Rep&uacute;blica cuando aprob&oacute; la jubilaci&oacute;n de decenas de jueces y altos funcionarios judiciales de la Restauraci&oacute;n para evitar que torpedeasen sus reformas. Tambi&eacute;n lo sab&iacute;a el constituyente de 1931, que cre&oacute; un Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y permiti&oacute; a Catalu&ntilde;a tener un <em>Tribunal de Cassaci&oacute; de Catalunya</em>.
    </p><p class="article-text">
        Poco dur&oacute; esta etapa: despu&eacute;s de la guerra civil el Tribunal Supremo recupera el poder que ten&iacute;a antes de 1931 y, una vez depurado, se convierte en un &oacute;rgano pol&iacute;tico fundamental para desarrollar una doctrina que mezclaba argumentos jur&iacute;dicos, ideol&oacute;gicos y de la moral cat&oacute;lica, como se&ntilde;al&oacute; el prof. Bastida en 1984.
    </p><p class="article-text">
        En 1978 se promulga una Constituci&oacute;n que tiene eficacia normativa y un Tribunal Constitucional competente para controlar la constitucionalidad de las leyes y tambi&eacute;n, v&iacute;a recurso de amparo, de las decisiones jurisdiccionales: esto es, de las sentencias del Tribunal Supremo. Pero no se da ninguna depuraci&oacute;n de jueces y magistrados. Los mismos miembros del Tribunal Supremo que hab&iacute;an definido sobre la base de la doctrina pol&iacute;tica del r&eacute;gimen y la moral cat&oacute;lica conceptos como &ldquo;honestidad&rdquo;, &ldquo;fidelidad&rdquo; o &ldquo;unidad nacional, espiritual y social de Espa&ntilde;a&rdquo; pasan a ser, sin examen previo, miembros del Tribunal Supremo de la democracia. Sobrevive una cultura jur&iacute;dica del pasado que va a chocar con la nueva doctrina constitucional.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta y noventa encontramos numerosas sentencias del Tribunal Constitucional anulando decisiones del Tribunal Supremo. Pero este &uacute;ltimo no acept&oacute; esta nueva situaci&oacute;n de grado: son muchos y sonados los conflictos entre un Tribunal Supremo que reproduc&iacute;a la cultura jur&iacute;dica conservadora del pasado y un Tribunal Constitucional que intentaba importar la doctrina alemana para reforzar el sistema de derechos fundamentales y el sistema auton&oacute;mico. El Supremo cuestion&oacute; en varias ocasiones la autoridad del Constitucional, lleg&oacute; a pedir amparo al rey en una ocasi&oacute;n e incluso una vez acat&oacute; una sentencia del Tribunal Constitucional &ldquo;por imperativo legal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde esos a&ntilde;os se han dado dos ofensivas paralelas por parte de la derecha pol&iacute;tica y medi&aacute;tica: una destinada a reforzar el papel del Tribunal Supremo; y otra dirigida a domesticar el Constitucional, convirti&eacute;ndolo en el &oacute;rgano dependiente de los dos grandes partidos que es hoy. Lejos quedan ya los tiempos de Tom&aacute;s y Valiente, Rubio Llorente, Cruz Villal&oacute;n y otros. Pese a ello, la estrategia de la derecha contin&uacute;a siendo la de limitar el poder del m&aacute;ximo int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n. En este sentido, recordemos declaraciones de l&iacute;deres del PP a ra&iacute;z de la sentencia que legalizaba Bildu tendentes a desprestigiar un &oacute;rgano formado por juristas de reconocido prestigio, pero que no son -ah&iacute; est&aacute; la clave- jueces profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Con la reforma de la LOPJ se dice que el legislador pretende agilizar la lenta justicia espa&ntilde;ola. En realidad significa un paso m&aacute;s en el dise&ntilde;o de un poder judicial sometido al poder del Tribunal Supremo, m&aacute;ximo garante de la continuidad de una determinada forma de interpretar el derecho.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo, por ejemplo, ser&aacute; competente para decidir sobre la ejecuci&oacute;n de las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Si bien la doctrina reclamaba regular el mecanismo de ejecuci&oacute;n de las sentencias, el gobierno opta por dejar &eacute;sta exclusivamente en manos del Tribunal Supremo.
    </p><p class="article-text">
        Se refuerza el poder del Tribunal Supremo para inadmitir recursos de casaci&oacute;n y se abre la puerta a la consulta prejudicial del juez inferior al Tribunal Supremo para aclarar casos en los que, entre otras cosas, se plantea la vulneraci&oacute;n de la doctrina del Tribunal Constitucional. En definitiva, la interpretaci&oacute;n de casos que afecten a los derechos fundamentales se deja en manos del Supremo, aunque quede libre la v&iacute;a al recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. A esto tenemos que a&ntilde;adir que el mismo Tribunal Supremo decidir&aacute; qu&eacute; decisiones forman su doctrina legal y, por tanto, ser&aacute;n de obligado cumplimiento por los tribunales. Eso podr&iacute;a condicionar la adaptaci&oacute;n del derecho a la realidad social y frenar la evoluci&oacute;n de la jurisprudencia.
    </p><p class="article-text">
        Este refuerzo del Tribunal Supremo se combina con un blindaje de los jueces ante las cr&iacute;ticas ciudadanas. El CGPJ, cuyo presidente es el del Supremo, &ldquo;podr&aacute; ordenar el inmediato cese&rdquo; de conductas que perturben el &ldquo;sosiego y ecuanimidad&rdquo; de los jueces. La desobediencia de esa orden ser&aacute; constitutiva de delito. Sobre la base de esta norma, el CGPJ tendr&aacute; un enorme poder para decidir qu&eacute; cr&iacute;ticas a los jueces son delito y qu&eacute; otras est&aacute;n amparadas por la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente el anteproyecto no cambia nada del viejo sistema de selecci&oacute;n y formaci&oacute;n de los jueces. Con el sistema actual la continuidad de comportamientos del pasado est&aacute; garantizada, especialmente si tenemos en cuenta que la mayor&iacute;a de tutores que gu&iacute;an a los j&oacute;venes aspirantes pertenecen a la Asociaci&oacute;n Profesional de la Magistratura que adem&aacute;s, seg&uacute;n comentan los j&oacute;venes opositores, cobran en negro. No es de extra&ntilde;ar que no se introduzca ning&uacute;n cambio como tampoco sorprende que el &uacute;nico ministro que plante&oacute; una reforma de este caduco sistema, el socialista Fern&aacute;ndez Bermejo, tuviese que dimitir meses despu&eacute;s por la presi&oacute;n de jueces y medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con esta reforma gana poder ese &oacute;rgano que nunca fue depurado ni reformado, que discute la autoridad del Tribunal Constitucional. Gana poder por tanto una concepci&oacute;n conservadora de la judicatura y los mecanismos que permiten su reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pierden los ciudadanos, que deber&aacute;n mesurar sus cr&iacute;ticas a los jueces. Pierden tambi&eacute;n los derechos de todas y todos. Ganan un Tribunal Supremo y un CGPJ que en los noventa retaban al Tribunal Constitucional y que, durante los a&ntilde;os del gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero, echaron varios capotes a la oposici&oacute;n de derechas cuestionando reformas como la del Estatuto catal&aacute;n o la ley de matrimonio entre personas del mismo g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Es una reforma, por tanto, acorde con el enroque autoritario del gobierno y que se une a la restricci&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n universal y a la introducci&oacute;n de tasas procesales. El resultado es una justicia menos accesible, menos garantista y m&aacute;s conservadora. Esta reforma no deber&iacute;a pasar desapercibida, porque en esta partida nos va el continuar teniendo un Estado de derecho moderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/poder-judicial-tribunal-supremo_132_4927839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2014 18:13:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La contrarreforma del poder judicial: el Tribunal Supremo nos gana la partida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Poder Judicial,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España: de la desmemoria a la memoria neofranquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/memoria-historica-historia-neofranquista_132_4985624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El Estado y el derecho posteriores a 1978 no contienen referencias a la dictadura o a la lucha antifranquista. Determinados sectores políticos promovieron la desmemoria con el argumento de la reconciliación primero y de que el Estado no debe inmiscuirse en la memoria individual después.</p><p class="subtitle">Esos mismos sectores son los que han impulsado una revisión franquista de la historia que toma forma en documentales y libros de poco rigor científico pero enorme impacto social. Esa historia en migajas ha abierto el camino al relato neofranquista que poco a poco va desarrollando el Estado con decretos y leyes.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El Valle de los Ca&iacute;dos est&aacute; ubicado en un espl&eacute;ndido entorno paisaj&iacute;stico desde el que se contemplan unas magnificas vistas de la vertiente meridional de la Sierra de Guadarrama. Su construcci&oacute;n comenz&oacute; en 1940 y la acab&oacute; Diego M&eacute;ndez en 1958&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La </em><em>Transici&oacute;n</em><em> supuso una aut&eacute;ntica reconciliaci&oacute;n nacional, en un clima de consenso que cristaliz&oacute; en la Constituci&oacute;n de 1978, aprobada por ampl&iacute;sima mayor&iacute;a</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas frases podr&iacute;an formar parte, hace unos a&ntilde;os, de un ensayo de historia revisionista o de un panfleto franquista. Hoy son parte de la actualizaci&oacute;n oficial de la historia que lleva a cabo el Estado. Las frases anteriores est&aacute;n sacadas de la p&aacute;gina oficial del <a href="http://www.sanlorenzoturismo.org/default2.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial</a> y de la web del <a href="http://marcaespana.es/es/instituciones-historia/historia/destacados/34/la-transicion-democratica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alto Comisionado para la Marca Espa&ntilde;a</a>, que resume la larga dictadura en una noticia que explica c&oacute;mo <em>la aparici&oacute;n del SEAT 600 en 1957 se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno social y en el inicio de la motorizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente ya es tarde para denunciar la historia neofranquista que surgi&oacute; para hacer frente a la generaci&oacute;n de los nietos de la guerra civil que ped&iacute;an -y piden- justicia, verdad y reparaci&oacute;n. Ahora esa versi&oacute;n revisionista del franquismo no se despliega solamente en lo que Fran&ccedil;ois Dosse llamaba &ldquo;historia en migajas&rdquo;, la de los documentales, las tertulias de radio y los libros superventas. Hoy en d&iacute;a es el mismo Estado quien la asume y la difunde, intentando imponer una memoria colectiva en ocasiones con la ayuda de esos mismos pseudohistoriadores de gran &eacute;xito comercial.
    </p><p class="article-text">
        Algunos llevamos a&ntilde;os advirtiendo de los riesgos de esta &ldquo;historia franquista en migajas&rdquo;. Esa actualizaci&oacute;n del pasado, lejos de ser inocua, lleva consigo una cultura y unos valores poco democr&aacute;ticos que poco a poco van calando en buena parte de la sociedad. Esta pseudohistoria no es neutra: est&aacute; apoyada por las grandes empresas y entidades bancarias que financian determinados medios de comunicaci&oacute;n y determinadas editoriales, y que no est&aacute;n interesadas en la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de una dictadura que consolid&oacute; su poder econ&oacute;mico. Solo hace falta comparar el n&uacute;mero de libros cr&iacute;ticos con la transici&oacute;n y el franquismo con el n&uacute;mero de ediciones de los libros que sit&uacute;an en 1934 el inicio de la guerra civil, que presentan a esta como episodio espa&ntilde;ol sin relaci&oacute;n con el contexto europeo o que hablan de Franco como del salvador de Espa&ntilde;a frente al comunismo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa historia neofranquista ha dado sus frutos: el Estado poco a poco va escribiendo una nueva historia oficial del pasado reciente que recupera la visi&oacute;n de los vencedores de la guerra civil, y lo hace en el momento en que m&aacute;s se cuestionan la transici&oacute;n y el r&eacute;gimen setentayochista. Ahora bien: eso no habr&iacute;a sido posible sin la desmemoria de la transici&oacute;n y de la Constituci&oacute;n de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, los padres de la Constituci&oacute;n no incluyeron en su redactado ni referencias a la memoria antifascista ni un reconocimiento a las v&iacute;ctimas de la dictadura. En cambio, s&iacute; incorporan esa memoria otras constituciones como la Ley fundamental de la Rep&uacute;blica Federal de Alemania de 1949, donde el poder constituyente se declara &ldquo;consciente de su responsabilidad ante dios y los hombres&rdquo;, o la francesa de 1946, que habla de &ldquo;la lucha de los pueblos libres contra los reg&iacute;menes que intentaron degradar y esclavizar la humanidad&rdquo;, principio que tambi&eacute;n pertenece al orden constitucional franc&eacute;s actual por decisi&oacute;n del Consejo constitucional de 1971.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, ni en la Constituci&oacute;n ni en la legislaci&oacute;n posterior encontramos referencias a la dictadura, ni a la oposici&oacute;n, ni a la Rep&uacute;blica. Como escrib&iacute;a en 2008 Antonio Baylos, &ldquo;los constituyentes no optaron por definir el r&eacute;gimen dictatorial franquista como un estado de excepci&oacute;n permanente que deb&iacute;a ser removido pol&iacute;tica y jur&iacute;dicamente&rdquo;. Tampoco el Tribunal Constitucional se decant&oacute; por la excepcionalidad franquista: en 1982 declar&oacute; que el derecho derivado de la Constituci&oacute;n de 1978 era -es- continuaci&oacute;n del derecho franquista, y que el derecho republicano se puede alegar como hecho pero no como derecho. Esta opini&oacute;n del alto tribunal es la que sistem&aacute;ticamente utiliza el Tribunal Supremo para negar la revisi&oacute;n de consejos de guerra. De ah&iacute; que, jur&iacute;dicamente, todav&iacute;a se considere como delincuentes a miles de defensores de la Rep&uacute;blica que fueron juzgados y sentenciados a muerte. La ley de memoria hist&oacute;rica de 2007 no solamente no anula esas sentencias, sino que, en el pre&aacute;mbulo, habla m&aacute;s del esp&iacute;ritu de la transici&oacute;n que de la lucha antifranquista.
    </p><p class="article-text">
        De esos polvos estos lodos. De la historia en migajas de cadenas de televisi&oacute;n y radio financiadas por la banca y las grandes empresas, a una nueva historia oficial neofranquista que desvergonzadamente ense&ntilde;a ya sus principios en p&aacute;ginas web. El &uacute;ltimo paso de este proceso puede darse con la aplicaci&oacute;n de la LOMCE, donde se habla de franquismo sin mencionar la represi&oacute;n, donde se habla de la &ldquo;dif&iacute;cil etapa inicial&rdquo; de la dictadura franquista como si hubiese habido una etapa f&aacute;cil y donde se incluye el genocidio jud&iacute;o, pero no la deportaci&oacute;n de 10.000 espa&ntilde;oles a los campos nazis.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, los mismos que criticaron las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria con el argumento de que la memoria hist&oacute;rica no existe o que no es competencia del Estado promoverla, son los que han alimentado la historia neofranquista y los que intentan esconder la memoria antifranquista con una reconstrucci&oacute;n del pasado de Espa&ntilde;a que ignora la lucha antifascista, sacraliza la transici&oacute;n y &ldquo;normaliza&rdquo; el periodo franquista.
    </p><p class="article-text">
        Todos los sistemas jur&iacute;dicos y todos los Estados necesitan hacer referencias al pasado. Los mitos fundacionales generan consenso democr&aacute;tico en Francia y en Alemania. En Espa&ntilde;a, en cambio, estamos transitando de un Estado desmemoriado a un Estado forjado con la memoria de los vencedores de la guerra y de la transici&oacute;n. Y eso no es inocuo: esta cultura neofranquista es la que permitir&aacute; reinterpretar no solamente el pasado, sino tambi&eacute;n el presente, incluido el derecho y los derechos humanos. Sin memoria antifranquista la ofensiva contra los derechos y contra la democracia tiene el camino m&aacute;s f&aacute;cil. Los que cultivan o financian la historia en migajas lo saben perfectamente. 
    </p><p class="article-text">
        Se hace cada vez m&aacute;s evidente que los que en su d&iacute;a criticaron las t&iacute;midas pol&iacute;ticas de memoria del gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero no lo hac&iacute;an porque no creyeran en la existencia de una memoria colectiva o por considerar que el Estado no deb&iacute;a intervenir en el &aacute;mbito de los sentimientos individuales. Lo hac&iacute;an porque esas pol&iacute;ticas iban dirigidas a superar el discurso de esa &ldquo;guerra entre hermanos&rdquo; que no tuvo nada que ver con los fascismos europeos y con la Segunda Guerra Mundial, as&iacute; como el relato de &ldquo;la dictadura con sus cosas buenas y malas&rdquo; y del &ldquo;esp&iacute;ritu de concordia de la transici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La superaci&oacute;n de ese discurso es una amenaza para algunos: para las elites que se enriquecieron durante el franquismo, conservaron su poder durante la transici&oacute;n y que, tras cuarenta a&ntilde;os, lo siguen ejerciendo. El discurso que normaliza la dictadura y defiende la continuidad del r&eacute;gimen del 78 respecto al anterior es el que proporciona legitimidad a estas elites. De ah&iacute; su inter&eacute;s en reforzar ese relato, ayer financiando libros y documentales, y hoy aprobando leyes y decretos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Aragoneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/memoria-historica-historia-neofranquista_132_4985624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2014 19:54:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[España: de la desmemoria a la memoria neofranquista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
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