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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafa Gassó]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafa_gasso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafa Gassó]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una ambulancia y un equipo médico para cumplir deseos de los pacientes: "Nuestro sistema descuida las emociones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/deseos-sanitarios-medicos-ambulancias_1_1177672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3f903d5-f2b1-4d3c-9ce9-111a26942037_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bañarse en el mar, pasar las navidades en familia, asistir a un concierto… una fundación de Murcia cumple los deseos de personas que llevan mucho tiempo en cama o padecen una enfermedad incurable</p><p class="subtitle">El proyecto busca mejorar la parte humana de los servicios de emergencias: "Brindamos la posibilidad de cerrar sus ciclos y paliar esas carencias"</p><p class="subtitle">"Al final, los deseos que más cumplimos son los de volver a casa, al lugar de origen", explica el presidente, Manuel Pardo, un veterano enfermero del 061</p></div><p class="article-text">
        Hay un deseo que Sandra Madrigal recuerda con especial cari&ntilde;o. &ldquo;Una mujer nos solicit&oacute; poder volver a Ecuador a pasar las &uacute;ltimas navidades con su hijo de siete a&ntilde;os, muy enfermo y ya en cuidados paliativos&rdquo;, explica la sanitaria. &ldquo;El estado de salud del cr&iacute;o era muy delicado y el viaje no pod&iacute;a demorarse&rdquo;, relata la enfermera del Hospital Universitario Los Arcos Del Mar Menor. Quer&iacute;an reunirse toda la familia, en casa. &ldquo;As&iacute; la madre no se encontrar&iacute;a sola cuando el ni&ntilde;o falleciera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se organiz&oacute; todo en un tiempo r&eacute;cord, incluyendo la medicalizaci&oacute;n de una parte de un avi&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a Iberia, que cedi&oacute; sus asientos. El 4 de enero, despu&eacute;s de haber logrado pasar las navidades juntos, el cr&iacute;o falleci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://ambulanciadeldeseo.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ambulancia del Deseo</a> es una fundaci&oacute;n que naci&oacute; en Murcia al calor de otro proyecto previo llamado HURGE. &ldquo;Con H de humanizaci&oacute;n de las Urgencias&rdquo;, sostiene su presidente, Manuel Pardo, veterano enfermero del 061. &ldquo;Lo creamos entre cuatro compa&ntilde;eros con el objetivo de mejorar la parte humana de los servicios de Emergencia, de los pacientes pero tambi&eacute;n de los profesionales, para poder atenderles con m&aacute;s tiempo y mejor calidad&rdquo;, indica el tambi&eacute;n profesor de Podolog&iacute;a de la UCAM. &ldquo;Est&aacute; muy bien ser reivindicativo, pero est&aacute; mejor ponerse manos a la obra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una historia los inspir&oacute;. La de Kees Veldboer, fundador de <a href="https://www.ambulancewens.nl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stichting Ambulace Wens</a>. Como conductor de ambulancia holand&eacute;s, realiz&oacute; un traslado de un hospital a otro de un marinero ya jubilado y enfermo grave. Durante el trayecto, el se&ntilde;or verbaliz&oacute; lo mucho que le gustar&iacute;a poder decir adi&oacute;s al puerto de R&oacute;terdam.
    </p><p class="article-text">
        Kees dio un volantazo. Salt&aacute;ndose el trayecto previsto, se dirigi&oacute; hacia el muelle. Cumplir su deseo. D&iacute;as despu&eacute;s, volver&iacute;a a ver al viejo marinero en el hospital. Le acompa&ntilde;&oacute; a navegar por &uacute;ltima vez.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Queremos poner al paciente en el centro&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En el congreso fundacional de la organizaci&oacute;n que Pardo y sus compa&ntilde;eros ten&iacute;an en la cabeza, Kees cont&oacute; el origen de su ONG. Poco despu&eacute;s cristaliz&oacute; en la Fundaci&oacute;n Ambulancia del Deseo. &ldquo;La idea b&aacute;sica del foro <a href="https://forohurge.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HURGE</a> es poner al paciente en el centro de la atenci&oacute;n, no etiquetar la emergencia como un infarto o un ictus, sino como un 'ha venido Antonio, que ha sufrido un ictus&rdquo;, expone Manuel.
    </p><p class="article-text">
        Sandra Madrigal vivi&oacute; el sistema sanitario desde el otro lado de la barrera por la enfermedad de un familiar muy cercano. Entonces, relata, comprob&oacute; en carne propia la &ldquo;evidente&rdquo; necesidad de &ldquo;humanizar&rdquo; las actuaciones de los profesionales, as&iacute; como de &ldquo;personalizar&rdquo; los casos cl&iacute;nicos, enfoc&aacute;ndose en tres dimensiones: biol&oacute;gica, psicol&oacute;gica y social.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pr&aacute;ctica diaria de la medicina actual resulta realmente incompleta. Nuestro sistema sanitario suele centrarse en un cuidado tipo que aborda la parte biol&oacute;gica de la enfermedad de forma altamente efectiva, pero descuida y relega a un segundo plano el factor psicol&oacute;gico y emocional de cada paciente&rdquo;, desarrolla la enfermera. &ldquo;La fundaci&oacute;n brinda a los enfermos la posibilidad de cerrar sus ciclos y paliar esas carencias atendiendo sus aspectos m&aacute;s &iacute;ntimos, personales, familiares. Aunando esfuerzos entre ambas partes [Fundaci&oacute;n y Sanidad p&uacute;blica], podremos hablar de un cuidado integral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llevar a un fan de Bisbal a un concierto, que un socio de un equipo de f&uacute;tbol pueda asistir al &uacute;ltimo partido que seguramente ver&aacute;... &ldquo;El deseo ha de cumplir dos criterios b&aacute;sicos: tiene que ser un deseo de tipo emocional, no material, y la persona ha de necesitar un equipo m&eacute;dico y una ambulancia&rdquo;, indica Pardo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que les han llegado deseos que se salen de su terreno, como una mujer que quer&iacute;a que le cambiasen la dentadura. En esos casos, entienden que lo que requieren es que les ayuden a canalizar esa asistencia que solicitan y los derivan a otras asociaciones con las que tienen convenios de colaboraci&oacute;n. Cuando el deseo se aprueba, se designa un &ldquo;arquitecto del deseo&rdquo; que estudia con la familia y el paciente c&oacute;mo se va a ejecutar. &ldquo;Si conseguimos que un enfermo impedido o terminal tenga al menos un d&iacute;a diferente, un d&iacute;a de alivio, de respiro, de olvidarse de su problema, todo esto cobra sentido&rdquo;, dice con una sonrisa Manuel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Sergio, un chico de 36 a&ntilde;os con una enfermedad rara y degenerativa, quer&iacute;a volver a ba&ntilde;arse en el mar. Su dolencia le hab&iacute;a inhibido la vista, el o&iacute;do, parte del habla y le mantiene confinado en una cama, inm&oacute;vil de cuello para abajo, desde hace cinco a&ntilde;os. Los mismos que tiene su hija.
    </p><p class="article-text">
        El estudiante de Documentaci&oacute;n y Periodismo aficionado a las series iba acompa&ntilde;ado de un equipo implicado en la operaci&oacute;n, aparentemente sencilla, de trasladarle a Mazarr&oacute;n a darle un chapuz&oacute;n. Lo acompa&ntilde;aban sus cuidadoras, sus int&eacute;rpretes &ndash;de un particular lenguaje de signos basado en escribir con el dedo sobre su frente, como si fuera una pizarra&ndash;, personal sanitario, de Protecci&oacute;n Civil y de Cruz Roja.
    </p><p class="article-text">
        El beneficio para el paciente, resaltaba una psic&oacute;loga que lo acompa&ntilde;aba, no se limita a cumplir su deseo un d&iacute;a concreto, sino que se extiende durante el tiempo previo que lo espera y saborea; y todo el tiempo que le dura el poso del recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la arena y bajo la sombra de una estructura abierta reconvertida para la ocasi&oacute;n en cantina, familiares y amigos esperaban con un cargamento de comida y bebida. Mientras unos lo barnizaban de crema solar protectora, la propia Sandra le daba de beber la primera cerveza fr&iacute;a de una jornada cuya emoci&oacute;n solo fue dif&iacute;cilmente contenida en el momento exacto en el que Sergio entr&oacute; en contacto con el agua.
    </p><p class="article-text">
        Parte de ese equipo, entre los que se encontraba Manuel, ven&iacute;a con pocas horas de sue&ntilde;o. El d&iacute;a anterior hab&iacute;a terminado de cumplir otro deseo ya entrada la noche. En este caso, se trataba de unos padres que anhelaban que su beb&eacute;, de 11 meses y en paliativos, conociese el mar y pudiese, al menos, ba&ntilde;arse una vez en su corta vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pudimos llevarlo a la playa a que se ba&ntilde;ara aun conectado a bombas de ox&iacute;geno. Fue un deseo muy especial, que evidentemente no hab&iacute;a pedido el ni&ntilde;o, pero es que las personas vivimos en un contexto familiar y ese es nuestro universo&rdquo;, rememora el presidente de la organizaci&oacute;n. Dejaron a la familia en la orilla, se colocaron a una distancia prudencial desde la que poder vigilar que todo fuera bien sin invadir su intimidad y esperaron hasta que los padres dieron por concluido el deseo, ya de madrugada.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Lo que m&aacute;s piden es volver a casa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y qui&eacute;n cuida a los cuidadores? &ldquo;Los sanitarios convivimos diariamente con la muerte&rdquo;, reflexiona Sandra, &ldquo;por lo que de alg&uacute;n modo estamos entrenados para gestionar nuestras emociones. En mi caso solo puedo decir que cada deseo cumplido me retorna en forma de energ&iacute;a multiplicada por mil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es uno de las aspectos que tratamos de complementar a trav&eacute;s de un equipo de psic&oacute;logos ofreciendo un circuito de apoyo dise&ntilde;ado exclusivamente para los voluntarios, porque hay situaciones que colapsan al equipo que ha cumplido el deseo&rdquo;, subraya Manuel. &ldquo;A veces vivimos historias muy dram&aacute;ticas, muy tristes, aunque el d&iacute;a del deseo suelen ser d&iacute;as muy alegres y felices. Una familia que pensaba que hab&iacute;a algo imposible de conseguir y de repente viene un equipo de gente que no conoce de nada a hacerlo realidad sin m&aacute;s ganancia que la de ayudar. Al final, lo que queda es que el paciente se siente escuchado, que es una de las cosas que nos falta, escuchar un poquito m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La fundaci&oacute;n ha firmado un acuerdo legal con el Consejero de Sanidad y con el Presidente de la Comunidad de Murcia que permite cumplir los deseos a pacientes que permanezcan ingresados. &ldquo;Estos se pueden ausentar para realizar su deseo sin perder su cama dentro del hospital y nosotros estamos protegidos legalmente para llevar a cabo nuestra labor&rdquo;, sostiene Pardo. &ldquo;El mayor problema que se nos presenta en este aspecto son las autonom&iacute;as, ya que nuestra actuaci&oacute;n es en todo el territorio nacional y ser&iacute;a necesario llevar a cabo este tedioso tr&aacute;mite en cada una de las Comunidades Aut&oacute;nomas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque al final, los deseos que m&aacute;s cumplimos son los de volver a casa, al lugar de origen&rdquo;, concluye Manuel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/deseos-sanitarios-medicos-ambulancias_1_1177672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2019 19:40:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fanzara, una aldea de Castellón convertida en el sueño de Banksy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/fanzara-aldea-convertida-sueno-bansky_1_4038391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/366a2809-aad2-4e8c-8787-4a65255c1baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rafa Gassó | Btoy Andrea en el Museo Inacabado de Arte Urbano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia del Museo Inacabado de Arte Urbano (MIAU) es, quizá, la historia más sorprendente de cuanta fábula moderna haya escrito la indómita ciudadanía ‘ocupaplazas’ de esta segunda década del siglo 21, debajo de un adoquín</p></div><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2005 y en Fanzara, una aldea de Castell&oacute;n de poco m&aacute;s de 300 habitantes ubicada al abrigo del parque natural de la Sierra de Espad&aacute;n, su entonces gobierno del PP hab&iacute;a impulsado la construcci&oacute;n de un vertedero. La&nbsp;planta deb&iacute;a procesar 30.000 toneladas m&eacute;tricas anuales de residuos peligrosos y otras 20.000 toneladas de residuos sin tratar.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto, en un entorno natural protegido, dividi&oacute; a un vecindario ya de por si escaso, que pas&oacute; de saludarse a esquivarse y de evitarse a llevarse mal. Los m&aacute;s combativos y contrarios a un t&oacute;xico impacto ambiental del que s&oacute;lo Ecologistas en Acci&oacute;n present&oacute; en su d&iacute;a un listado de 20 alegaciones, formaron una plataforma ciudadana que acab&oacute; tomando las riendas del Ayuntamiento y frenando el proyecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hoy, su consistorio, en manos del PSOE, lo ha descartado definitivamente. Aunque entonces acababa de nacer, casi sin darse cuenta, el festival de <em>streetart</em> m&aacute;s ins&oacute;lito y estimulante del mundo: el MIAU.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos rondaba por la cabeza acercar el arte a nuestro pueblo&rdquo;, cuenta Javier L&oacute;pez, un delineante que junto a Rafa Gasc&oacute; &ndash;otro de los cabezas visibles de la iniciativa- form&oacute; aquella plataforma ciudadana al rescate de una localidad rural descuidada y envejecida. &ldquo;Pero jam&aacute;s pensamos que llegar&iacute;amos a vivir dentro de un museo al aire libre&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Arte para la convivencia</h3><p class="article-text">
        La idea inicial, cuenta Javier, era invitar a alg&uacute;n artista urbano que &ldquo;como mucho se animase a pintar un mural&rdquo;. Algo que revitalizase, con trazos de colores, un par de tapias a punto del derribo y de paso &ndash;o sobre todo-, los &aacute;nimos de un vecindario enfrentado desde hac&iacute;a casi un par de lustros por el dichoso vertedero. Convencer a una poblaci&oacute;n que en su mayor&iacute;a ronda entre los 70 y 80 a&ntilde;os de edad de que cediesen sus fachadas para que las pintarrajeasen unos desconocidos no fue lo m&aacute;s dif&iacute;cil para un Ayuntamiento muy peque&ntilde;o &ldquo;y sin un duro&rdquo; de presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los vecinos les dijimos que si no les gustaba el resultado siempre pod&iacute;amos volver a pintar de blanco por encima&rdquo;. La sorpresa vino cuando 21 artistas aceptaron el reto &ndash;entre ellos algunos de los m&aacute;s reconocidos de este pa&iacute;s; Escif, &lsquo;el banksy valenciano&rsquo;, Deih, Julieya Xlf, Hombrel&oacute;pez o la polaca afincada en Madrid, Susie Hammer, entre otros-, y en lugar de dos fuesen 44 los espacios intervenidos. Y todo ello sin cobrar.
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        &ldquo;La &uacute;nica condici&oacute;n que pusimos a los artistas es que deb&iacute;an de alojarse en las casas de los del pueblo, involucrar a los residentes de alguna manera en el proceso creativo, bien compartiendo ideas, bien organizando talleres&rdquo;. El objetivo, forzar de nuevo la convivencia, limar asperezas en las relaciones de un censo demasiado exiguo. Un mes de septiembre de 2014 todo se puso en marcha. &ldquo;Al principio era como para grabar las conversaciones que se daban al final de cada jornada&rdquo;, cuenta entre carcajadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El di&aacute;logo entre un artista acostumbrado a moverse entre Nueva York, Londres o Par&iacute;s y un paisano que no ha salido en su vida de la Sierra de Espad&aacute;n, aderezado por la noche, en la terraza del bar, con varias cervezas, puede acabar siendo surrealista. Pero lo m&aacute;s curioso es que se entend&iacute;an&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De hecho, muchos de esos sexagenarios y octogenarios, que cocinaban para los artistas y a quienes llevaban amorosamente tarteras si es que la hora de la comida les pillaba trabajando -como en una escena de la pel&iacute;cula Pride-, son hoy &ldquo;expertos en grafiti&rdquo;, asegura Javier en la tienda oficial del MIAU, que adem&aacute;s opera exitosa on-line. Lo corrobora Elisa, una vecina de mediana edad que qued&oacute; prendada de las acr&oacute;batas naif de Susie Hammer y le pidi&oacute; &ldquo;por favor&rdquo; si le podr&iacute;a dibujar una de ellas en la fachada de su casa, que hoy muestra con orgullo de galerista a todo visitante.
    </p><p class="article-text">
        Aut&eacute;nticos r&iacute;os de turistas que, mapa de situaci&oacute;n en mano, c&aacute;mara al cuello y &ldquo;oes&rdquo; de admiraci&oacute;n, bajan en paralelo al torrente del Mijares durante los fines de semana. Cuando no lo hacen, entre semana, colegiales de excursi&oacute;n cultural. El paseo, con un sinf&iacute;n de intervenciones &lsquo;locas&rsquo; sobre viejas arquitecturas rurales cada pocos pasos, ofrece un paisaje sorprendente y extraordinario que convierte al lugar en un museo &uacute;nico, posiblemente en el mayor al aire libre de todo el planeta.
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        La historia de Fanzara, resumida por una boquiabierta prensa extranjera como &ldquo;el milagro en la aldea&rdquo; &ndash;The New York Times o The Guardian fueron de los primeros medios en fijarse en esta ins&oacute;lita capital mundial del grafiti-, tiene un final feliz en constante evoluci&oacute;n. Hay obras que aguantan mejor la inclemencia de los inviernos y otras que ser&aacute;n sustituidas cada cierto tiempo. Cu&aacute;les y de qu&eacute; manera se sabr&aacute; pronto, ya que otro colectivo nacido en respuesta a ese ara&ntilde;azo al destino que supuso el zarpazo del MIAU &ndash;el GUAU, acr&oacute;nimo de Gestores Universales de Arte Urbano-, acaba de cerrar hace unos d&iacute;as el plazo para la selecci&oacute;n de proyectos con los que ilustrar, este pr&oacute;ximo mes de julio, su tercera edici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/fanzara-aldea-convertida-sueno-bansky_1_4038391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2016 17:34:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fanzara, una aldea de Castellón convertida en el sueño de Banksy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte urbano,Castellón,Banksy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El turismo irrumpe en Sri Lanka a costa de los derechos humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sri-lanka-turismo-derechos-humanos_1_4301705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/198bb1e0-8e5c-4d0c-b268-019c8c733d16_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Kalpitiya, localidad costera al noroeste de Sri Lanka, ha sido destacada como punto de vulneración de derechos humanos debido a la llegada del turismo. / Rafa Gassó."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio de una ONG suiza denuncia "sistemáticas violaciones de derechos humanos" debido al floreciente entramado turístico en Sri Lanka</p><p class="subtitle">Debido a las denuncias de incautaciones ilegales de terrenos por los militares, la organización pide a los operadores extranjeros que no ofrezcan hoteles administrados por estas fuerzas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Claro que hay problemas. Cualquier pa&iacute;s en desarrollo tiene problemas cuando sufre un Gobierno como el nuestro&rdquo;, cuenta Riash, de 40 a&ntilde;os, omitiendo usar la palabra &ldquo;corrupto&rdquo;. El hombre habla a media voz bajo el sol abrasador de Kalpitiya, una peque&ntilde;a localidad costera al noroeste de Sri Lanka. Este punto, junto a otras comunidades vecinas, ha sido se&ntilde;alado por un reciente informe de una ONG suiza que alerta de &ldquo;sistem&aacute;ticas violaciones de derechos humanos&rdquo; en la reciente llegada del turismo a la isla asi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Riash habla del sistema pol&iacute;tico que rige Sri Lanka desde el fin de su guerra civil hace ahora seis a&ntilde;os. La conversaci&oacute;n, con interrupciones constantes para saludar a los vecinos que se paran a curiosear y restarle as&iacute; &ndash;entre sonrisas&ndash; importancia a la misma, tiene lugar bajo la escasa sombra que proyecta la motocamioneta de este peque&ntilde;o empresario dedicado a la depuraci&oacute;n del agua contaminada con ars&eacute;nico. Es el &uacute;nico habitante que parece hablar ingl&eacute;s &ndash;o que, al menos, se presta a ello&ndash; en Kalpitiya.
    </p><p class="article-text">
        La localidad, junto a otras vecinas, ha sido recientemente se&ntilde;alada por la ONG suiza <a href="http://www.gfbv.ch/fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Para los Pueblos Amenazados</a> (STP), en su informe <a href="http://www.gfbv.ch/fr/projects_campagnes/tourisme.cfm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>'A shadow on the sunny paradise'</em></a> (Una sombra en el para&iacute;so soleado). En dicho informe (que puede leerse completo, en ingl&eacute;s, <a href="http://assets.gfbv.ch/downloads/report_sri_lanka_english.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) se denuncian serias y &ldquo;sistem&aacute;ticas violaciones de derechos humanos&rdquo; entre los locales, devenidas del floreciente entramado tur&iacute;stico de la isla, que en el norte del pa&iacute;s se remonta apenas dos a&ntilde;os atr&aacute;s. Esa industria crece a un ritmo vertiginoso desde el final de un conflicto que mantuvo aislado al pa&iacute;s durante casi tres d&eacute;cadas (1983-2009) y afecta ya a 1.200 familias de la regi&oacute;n, seg&uacute;n la ONG. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de familias, en su mayor&iacute;a de pescadores, que han visto c&oacute;mo la aparici&oacute;n de nuevos <em>resorts</em> de lujo han convertido muchas de las antiguas playas desde las que antes sal&iacute;an a faenar, en para&iacute;sos privados al alcance de unos pocos occidentales. Hoy, muchas de estas permanecen cerradas al paso por unos alambres de espino que los nativos no pueden cruzar. A ellos ya no se les permite el acceso, ni por tanto, trabajar, confin&aacute;ndoles a la miseria.
    </p><h3 class="article-text">La responsabilidad de los turoperadores occidentales </h3><p class="article-text">
        Desde que la &ldquo;L&aacute;grima de India&rdquo; abriese sus fronteras al turismo, la antigua colonia portuguesa, holandesa y brit&aacute;nica, sucesivamente, de Ceil&aacute;n, una id&iacute;lica isla de postal trufada de bosques tropicales y ba&ntilde;ada por las aguas del oc&eacute;ano &Iacute;ndico, se ha convertido en uno de los destinos tur&iacute;sticos m&aacute;s importantes del mundo. S&oacute;lo en 2013, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de abrir sus puertas al extranjero, Sri Lanka ocup&oacute; el n&uacute;mero uno en la selecta lista de los &ldquo;pa&iacute;ses a visitar&rdquo; que elabora la editorial de gu&iacute;as de viaje Lonely Planet. 
    </p><p class="article-text">
        Del mill&oacute;n y medio de extranjeros de vacaciones que Sri Lanka recibi&oacute; durante 2014, 144.168 entraron con pasaporte brit&aacute;nico, el principal y m&aacute;s nutrido contingente de visitantes que arriban procedentes de Europa Occidental, seguidos de 102.977 alemanes. As&iacute;, y seg&uacute;n se desprende del informe emitido por esta ONG, &ldquo;al menos 49 agencias de viajes alemanas y 21 suizas&rdquo; ofrecen hoteles en dichas zonas tur&iacute;sticas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es por eso que la ONG insta a los turoperadores europeos a &ldquo;asumir su parte de responsabilidad&rdquo;, en lo que considera una creciente violaci&oacute;n de los derechos humanos fundamentales, perfecto caldo de cultivo, adem&aacute;s, para la pobreza. A expensas del desarrollo, una gran mayor&iacute;a de pescadores se ha quedado sin lugar de trabajo. Algo parad&oacute;jico, si se tiene en cuenta que la isla tiene la m&aacute;s alta renta per c&aacute;pita de toda el Asia meridional. 
    </p><p class="article-text">
        Con un proyecto de desarrollo que s&oacute;lo en Kalpitiya pretende establecer 10.000 camas en 17 hoteles de lujo &ndash;cuestan un m&iacute;nimo de 35 d&oacute;lares la noche&ndash;, las cuentas no salen. &ldquo;Ha habido mucha inversi&oacute;n&rdquo; cuenta Riash refiri&eacute;ndose a &ldquo;gente rica de Colombo&rdquo; [la capital], pero tambi&eacute;n a compradores &ldquo;chinos y malayos&rdquo;, quienes igualmente adquieren terrenos donde luego construir&aacute; el capital patrio.
    </p><h3 class="article-text">El gasto militar, en auge tras la guerra</h3><p class="article-text">
        Las expropiaciones de terrenos tambi&eacute;n tienen un apartado en el informe de la ONG. &ldquo;Durante d&eacute;cadas las Fuerzas Armadas se han cobrado grandes extensiones de tierra al norte de la isla&rdquo;. El documento expone que, durante la guerra, muchos tamiles huyeron y se asentaron en el extranjero o en otras regiones de la isla. Una vez terminado el conflicto muchos han querido volver y recuperar sus tierras, pero se han encontrado con que el Ej&eacute;rcito las ha convertido en &ldquo;campos militares&rdquo;, en &ldquo;Zonas de Alta Seguridad (HSZ)&rdquo;, cuando no en &ldquo;zonas econ&oacute;micas especiales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La ONG se&ntilde;ala unos 6.000 acres de tierra que, s&oacute;lo en la pen&iacute;nsula de Jaffna, el Ej&eacute;rcito quiere convertir en &ldquo;Zonas de Alta Seguridad (HSZ)&rdquo; permanentes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del fin de la guerra civil, y tal como refiere el mismo informe, &ldquo;el gasto militar ha aumentado continuamente durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;. Si en 2009, &uacute;ltimo a&ntilde;o de conflicto, se destinaron hasta 1.100 millones de euros para gastos militares, en 2015 tal presupuesto ascendi&oacute; a 1.900 millones de euros. O lo que es lo mismo, el 16,6% de los presupuestos generales del estado. 
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        Asimismo, se se&ntilde;ala que los militares han centrado este aumento del presupuesto cada vez m&aacute;s en el turismo &mdash;adem&aacute;s de en otro tipo de &ldquo;tareas comunes&rdquo; o &ldquo;promoci&oacute;n de la agricultura&rdquo;&mdash;, con los tres cuerpos del ej&eacute;rcito, Tierra, Mar y Aire, abriendo hoteles por todo el pa&iacute;s y ofreciendo cada vez m&aacute;s actividades tur&iacute;sticas. En declaraciones de un teniente coronel recogidas en el informe, &ldquo;la intenci&oacute;n de las Fuerzas Armadas en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es la de gestionar m&aacute;s de 150 hoteles en todo el pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debido a estas incautaciones, la organizaci&oacute;n apela a los proveedores de viajes a que no ofrezcan hoteles administrados por militares u otras actividades tur&iacute;sticas que se rigen bajo supervisi&oacute;n del Ej&eacute;rcito, &ldquo;a menos que se pueda demostrar que [dichas ofertas] no se basan en la adquisici&oacute;n de tierras ilegales u otras violaciones de los derechos humanos&rdquo;. Y cita, como ejemplo, a uno de sus investigadores, quien report&oacute; el caso de un residente que vio c&oacute;mo comenzaban las obras de construcci&oacute;n de un hotel de lujo en sus tierras sin que nadie del Gobierno cingal&eacute;s le hubiera avisado ni pedido ning&uacute;n permiso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sri-lanka-turismo-derechos-humanos_1_4301705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2015 17:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El turismo irrumpe en Sri Lanka a costa de los derechos humanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sri Lanka,Turismo,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luchar contra la 'leyenda de los perros' en India para combatir la rabia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/londres-india-acabar-rabia_1_4321219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2ad6fe3-e165-4141-83e7-d00050051f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Varios empleados del Tolfa Animal Hospital, uno de los hospitales de animales más importantes de India, atienden a un perro./ Rafa Gassó."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los perros sufren un trato vejatorio al considerarlos "la reencarnación del ladrón" en el país asiático, donde millones de canes malviven en las calles</p><p class="subtitle">Unas 20.000 personas mueren al año en India por infecciones de la rabia, lo que representa más de un tercio de todos los casos mundiales de esta enfermedad</p><p class="subtitle">Una enfermera veterinaria inglesa mantiene un hospital de animales cercano a una ciudad sagrada con el objetivo de erradicar la enfermedad</p></div><p class="article-text">
        Se dice en India que &ldquo;la noche es perra&rdquo;. La leyenda y la superstici&oacute;n es tan milenaria como arraigado y profundo el misticismo que rodea al subcontinente. El perro, dicen, es la reencarnaci&oacute;n del ladr&oacute;n. La gran cantidad de canes abandonados y maltratadados, sobre los que no existe control gubernamental, se une a otra realidad: unas 20.000 personas mueren al a&ntilde;o en India por infecciones de la rabia, lo que viene a representar m&aacute;s de un tercio de todos los casos mundiales de rabia, seg&uacute;n cifras oficiales.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo en Bombay, la segunda ciudad de un pa&iacute;s con la mayor poblaci&oacute;n mundial de perros callejeros &mdash;cuyo total se estima en decenas de millones&mdash;, 80.000 personas fueron mordidas y atacadas durante 2011, seg&uacute;n datos publicados en <a href="http://www.nytimes.com/2012/08/07/world/asia/india-stray-dogs-are-a-menace.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a> sobre los perros callejeros del pa&iacute;s. En 2012, un miembro de la Asamblea Legislativa de Punjab lleg&oacute; a proponer que estas manadas sin control fueran capturadas y enviadas a China (donde los canes forman parte de la cultura gastron&oacute;mica del gigante asi&aacute;tico), despu&eacute;s de que se hubiesen denunciado m&aacute;s de 15.000 mordeduras.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una occidentalizada y creciente clase media ha empezado a dejarse ver paseando a sus mascotas &mdash;nuevo signo de distinci&oacute;n&mdash;, el trato a este animal ha sido tradicionalmente vejatorio, casi siempre a golpes de vara de bamb&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Durante las horas del d&iacute;a, los perros, acostumbrados a huir del hombre, presentan un perfil sumiso y miedoso. Al menor chasquido se escabullen entre el tumulto con el rabo entre las piernas. Es de noche, al caer el sol, cuando reagrupados en manadas toman las calles, desiertas en la mayor&iacute;a de los casos y mal iluminadas.
    </p><p class="article-text">
        En Delhi llevan a&ntilde;os &ldquo;intensificando&rdquo; las campa&ntilde;as de esterilizaci&oacute;n. Es su apuesta para atajar un serio problema de seguridad y salubridad p&uacute;blica que en India se mide en millones de perros &mdash;la misma cifra de mordeduras anuales&mdash;, sobre todo si se tiene en cuenta que los perros producen el 99% de las muertes por rabia en humanos, <a href="http://www.cdc.gov/rabies/es/localizacion/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los datos</a> de los Centros para el Control y la Prevenci&oacute;n de Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingl&eacute;s), que dependen del Departamento de Salud y Servicios P&uacute;blicos de Estados Unidos.
    </p><h3 class="article-text">Urgencias para animales en el desierto del Rajast&aacute;n</h3><p class="article-text">
        Por eso llama la atenci&oacute;n que en Kharekhari, una peque&ntilde;&iacute;sima y remota aldea rural ubicada a pocos kil&oacute;metros de la ciudad sagrada de Pushkar &mdash;lugar de peregrinaci&oacute;n hinduista, en pleno coraz&oacute;n del m&aacute;s profundo Rajast&aacute;n&mdash;, se erija uno de los m&aacute;s importantes hospitales para animales del pa&iacute;s, el <a href="http://tolfa.org.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tolfa Animal Hospital</a>. Un centro que emplea a 38 personas locales de ambientes marginales y que cumplir&aacute; diez a&ntilde;os de vida el pr&oacute;ximo mes de octubre. Con la ins&oacute;lita particularidad, adem&aacute;s, de que no se ubica ah&iacute; por una mayor incidencia de casos de rabia en dicha regi&oacute;n, uno de los principales objetivos a &ldquo;erradicar&rdquo; contra los que luchan.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es mucho m&aacute;s simple. Su fundadora &mdash;una inglesa treinta&ntilde;era, enfermera veterinaria con un lucido curr&iacute;culum laboral que incluye el Royal Veterinary College de Londres&mdash;, encontr&oacute; all&iacute; el lugar perfecto para llevar a cabo su proyecto, tras ocho a&ntilde;os viajando por el mundo y una idea que le lleg&oacute;, en 2001, mientras tomaba el sol en las playas de Sri Lanka.
    </p><p class="article-text">
        El hospital, a orillas del desierto y entre ning&uacute;n punto concreto, es grande, muy grande y al aire libre. Y tal vez efecto del sol seco y el calor, un primer paseo resulta desolador y un tanto surrealista. Hileras de jaulas para perros que construyen peque&ntilde;os edificios, que rodean un particular ej&eacute;rcito canino sin collar (hasta 50 residentes que no pueden devolver a la calle), mostrando una colecci&oacute;n de infinitas dolencias, patolog&iacute;as y malformaciones f&iacute;sicas.
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        Los enfermeros y veterinarios trasladan a nuevos 'pacientes carcomidos' por la sarna o muy malheridos tras alguna pelea nocturna, cuando no operan a un ternero sobre la paja. Una vaca quemada accidentalmente en un fortuito incendio casero con la piel &mdash;literalmente&mdash;, a costras, pace convaleciente en un pesebre. Tambi&eacute;n hay cabras con gotero y mirada extraviada acompa&ntilde;ados, en todo momento, por sus due&ntilde;os-pastores. Y el olor, ese olor denso y perseverante a fluidos animales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde 2005 hemos vacunado a 20.000 perros contra la rabia y esterilizado, s&oacute;lo en Ajmer, a 14.000&rdquo;, explica orgullosa Wright. Un objetivo, erradicar tal enfermedad, que no termina con el rescate y atenci&oacute;n de gatos, vacas, burros, b&uacute;falos, cabras, conejos, pavos, patos y hasta p&aacute;jaros &mdash;&ldquo;cada d&iacute;a atendemos a una media de 15 animales&rdquo;, precisa&mdash;, o en ofrecer servicio m&eacute;dico en nombre del Departamento de Bosques a nilgais (un tipo de ciervo local), monos y liebres.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen un programa educativo que recorre escuelas y ense&ntilde;a a cuidar el entorno y el medio ambiente para, por ejemplo, &ldquo;no tener que extraer hasta 30kg de pl&aacute;stico de el est&oacute;mago de una vaca&rdquo;, cuenta Wright sobre una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica de lo m&aacute;s com&uacute;n. Y todo ello gratis salvo para los due&ntilde;os de animales dom&eacute;sticos, quienes pagan 200 rupias (poco menos de tres euros), por cada consulta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la leyenda sobre los perros? &ldquo;La leyenda tambi&eacute;n dice que si le das de comer a un perro negro tendr&aacute;s buen karma&rdquo;, concluye con una sonrisa.
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      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/londres-india-acabar-rabia_1_4321219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2015 19:54:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luchar contra la 'leyenda de los perros' en India para combatir la rabia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[India,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De escapar de una boda forzosa en Nepal, a escalar ocho mil metros por la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nepal-metros-altura-igualdad-mujer_1_4423967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e6fa9d0-99a9-4291-9e73-5f9a64e59323_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De escapar de una boda forzosa en Nepal, a escalar ocho mil metros por la igualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siete mujeres nepalíes, con duras historias de superación a sus espaldas, forman el grupo '7 Summit Women Team' que busca escalar la cima más alta de cada continente con el objetivo de empoderar a mujeres empobrecidas</p><p class="subtitle">Nindoma es una de ellas: acudió a la escuela por la merienda que proporcionaba el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y se convirtió en la primera mujer que trabaja como guía de montaña en Asia</p><p class="subtitle">"Nos dijeron que éramos demasiado pequeñas para una montaña tan grande y nosotras contestamos '¡Que el Everest decida!", cuenta Shailee</p></div><p class="article-text">
        Surgidas como parte inherente de la salvaje belleza de los Himalayas, esa que conserva el cutis, endurece el alma y alicata la mente a una temperatura media de -36 &ordm;C, las '<a href="http://sevensummitswomen.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7 Summit Women Team</a>' son el primer equipo mundial de escalada formado exclusivamente por mujeres. Consagradas a subir la cima m&aacute;s alta de cada continente, viajan por todo el planeta atravesando monta&ntilde;as para empoderar a ni&ntilde;as y mujeres empobrecidas m&aacute;s all&aacute; de su Nepal natal, uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mitad camino entre la heroicidad de unas particulares '&Aacute;ngeles de Charlie' asi&aacute;ticas y los cantos de sirena de unos seres armados con arneses, cuerdas y un humor muy divertido, su lema 'Juntas podemos llegar m&aacute;s alto' les ha llevado a las cimas m&aacute;s complicadas de Australia, Europa, Rusia, &Aacute;frica y Am&eacute;rica. El n&uacute;mero de escaladores que han coronado las 'siete cumbres', no llega a los 350, cifra que incluye a 51 mujeres y ninguna de ellas, hasta la fecha, de Nepal.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo: educaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n de la mujer, y estudio del medioambiente. Motivar a las m&aacute;s j&oacute;venes y demostrar que cualquiera puede alcanzar grandes alturas en sentido metaf&oacute;rico pero &mdash;sobre todo&mdash;, literal. Trabajar &mdash;y escalar&mdash; con las mujeres locales de los lugares que visitan para aprender unas de otras; registrar de primera mano el impacto medioambiental; recopilar toda la informaci&oacute;n y los conocimientos adquiridos y construir un voluminoso y ambicioso material educativo, todav&iacute;a en proceso, que pretenden distribuir por colegios de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ustedes, y seg&uacute;n su propia presentaci&oacute;n a modo de simp&aacute;tico comando: Asha Kumari Singh, (28), 'La Guapa'; Pema Diki Sherpa (26), 'La alumna'; Chunu Shrestha (32), 'Mam&aacute; Chunu'; Maya Gurung (35), 'La Rebelde'; Pujan Acharya (29), 'El cerebro'; Nimdoma Sherpa (23), 'El cambio' y Shailee Basnet (31), simplemente 'The Jack'. Y todas juntas, el '7 Summits Women Team', el primer equipo mundial s&oacute;lo de mujeres que escal&oacute; el Everest (cuatro de ellas fueron las primeras de sus respectivas comunidades en hacerlo y Nindoma la m&aacute;s joven de la historia, con 17 a&ntilde;os).
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iexcl;Que el Everest decida!&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que &eacute;ramos demasiado peque&ntilde;as para una monta&ntilde;a tan grande y nosotras contestamos '&iexcl;Que el Everest decida!&rdquo;, cuenta entre risas Shailee, el comod&iacute;n multitarea del grupo, sentada sobre el fr&iacute;o suelo de su sede en Katmand&uacute;. Periodista, conferenciante y monologuista c&oacute;mica, es quien se encarga de la coordinaci&oacute;n del equipo y de la comunicaci&oacute;n con los medios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia personal de cada una de estas mujeres no es nada f&aacute;cil, intensificada desde una perspectiva cultural de uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del vasto territorio asi&aacute;tico. Asha, apodada &ldquo;La Guapa&rdquo; por unanimidad de sus compa&ntilde;eras, fue el &ldquo;patito feo&rdquo; de sus seis hermanas, cuenta ella. Su abuela tem&iacute;a no encontrarle un buen marido, &ldquo;as&iacute; que me envi&oacute; a una escuela para asegurarme un buen futuro, hasta que pude escabullirme de la vida que me esperaba&rdquo;, explica t&iacute;mida al extremo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, aunque la Educaci&oacute;n contin&uacute;a siendo su prioridad, luce orgullosa su t&iacute;tulo de soltera entre todas las contempor&aacute;neas de su aldea, ya casadas, y sigue subiendo monta&ntilde;as por medio mundo, su pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pema, &ldquo;La Alumna&rdquo;, tuvo ciertas dificultades para el aprendizaje durante su infancia. Ella es quien a d&iacute;a de hoy sustenta a su familia. O &ldquo;Mam&aacute; Chunu&rdquo; &mdash;as&iacute; apodada por sus cuidados de la expedici&oacute;n en las largas aventuras internacionales&mdash;, que tuvo que ponerse a trabajar desde primaria para costearse su propia educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maya, &ldquo;La Rebelde&rdquo;, huy&oacute; de casa a los 14 a&ntilde;os la v&iacute;spera de su boda, y m&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s sigue saboreando &ldquo;la dulce venganza de su ni&ntilde;ez&rdquo; &ndash;en palabras propias&mdash;, a&uacute;n soltera y liderando el <a href="https://www.facebook.com/EverestWomenTreksdotcom" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Equipo de Trekking de Mujeres</a>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pujan, llamada &ldquo;El Cerebro&rdquo; por su afici&oacute;n al deporte cuando todo apuntaba a que su horizonte terminar&iacute;a detr&aacute;s de los fogones, es quien se encarga de formar en esa disciplina a las m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;La ni&ntilde;a con visi&oacute;n de futuro&rdquo;, apuntan las dem&aacute;s entre carcajadas c&oacute;mplices.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y Nindoma, &ldquo;El Cambio&rdquo; personificado. Acudi&oacute; a la escuela tentada por la merienda que proporcionaba el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y termin&oacute; siendo la primera de su familia en estudiar y en la primera mujer que trabaja como Gu&iacute;a de Monta&ntilde;a de toda Asia, am&eacute;n de ser todo un icono juvenil ni m&aacute;s ni menos que en Jap&oacute;n y en Kenia y Tanzania. &ldquo;Cuando las ni&ntilde;as masai se enteraron de que fui a la escuela por la comida, igual que ellas, levantaron las manos y gritaron, '&iexcl;Queremos ser como t&uacute;!&rdquo;, recuerda entre carcajadas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Retos de altura</h3><p class="article-text">
        Si en 2008 coronaron el Everest, que con 8.848m est&aacute; considerada la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del mundo, entre julio y agosto de 2010 hicieron lo propio en el de Kosciusko &mdash;el pico m&aacute;s alto de Australia&mdash;, y en el de Elbr&uacute;s, en Rusia. En 2013 alcanzaron el Kilimanjaro y en 2014 realizaron una extensa gira por EE UU que les llev&oacute; a impartir charlas en la Universidad de Colorado, en la George Washington, en el Banco Mundial &ndash;mientras segu&iacute;an practicando &ldquo;subidas&rdquo; en la misma Colorado o en Boston&mdash;. Tambi&eacute;n a plantar su bandera en el punto m&aacute;s alto de la Ant&aacute;rtida, el Macizo Vinson, y en el Aconcagua, Argentina, antes de concluir el a&ntilde;o en el Monte McKinley, conocido como &ldquo;Denali&rdquo; y el m&aacute;s alto de Norteam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde 2008 hemos visitado m&aacute;s de 200 escuelas, buscando el motivar a m&aacute;s de 20.000 estudiantes con nuestras historias de lucha y &eacute;xito. Hemos trabajado con cientos de mujeres en eventos de monta&ntilde;a en los que compartir y aprender de nuestros problemas comunes de g&eacute;nero. Y en cada subida hemos registrado los cambios medioambientales. Adem&aacute;s, hemos promovido muy activamente el turismo nuestro pa&iacute;s en colaboraci&oacute;n con la Oficina de Turismo de Nepal&rdquo;, recapitula Shailee. &iquest;El fin? &ldquo;Seguir empoderando a m&aacute;s y m&aacute;s mujeres&rdquo;, concluye con una amplia sonrisa de oreja a oreja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nepal-metros-altura-igualdad-mujer_1_4423967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2015 20:32:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De escapar de una boda forzosa en Nepal, a escalar ocho mil metros por la igualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nepal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla contra los traumas de la ocupación en Cisjordania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sonrisas-ocupacion-cisjordania_1_4468272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae75ef58-323f-4492-b846-0c8a001bfb7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla contra los traumas de la ocupación en Cisjordania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ihab es un psicólogo y clown palestino que trabaja para recuperar a niños traumatizados por la guerra</p><p class="subtitle">“El sufrimiento psicológico del pueblo palestino es muy difícil de tratar porque sigue viviendo bajo el mismo ambiente”</p><p class="subtitle">“La sonrisa es una herramienta mágica” para evitar “que las personas se vuelvan como en The Walking Dead; sólo cuerpos sin alma”</p></div><p class="article-text">
        Cuando Occidente se apresura en se&ntilde;alar a terroristas palestinos, sorprende conocer a un activista del &ldquo;alma&rdquo; como Ihab Ghafri, un chico pegado a una bonita y contagiosa sonrisa que le cubre el rostro de oreja a oreja. Pocas veces se pone serio. Quiz&aacute; s&oacute;lo al mostrar los v&iacute;deos que &eacute;l mismo graba sin que le tiemble el pulso ni la imagen, a escasos metros de los tanques que ocupan, destruyen y matan compa&ntilde;eros y amigos de infancia -d&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a tambi&eacute;n y desde que tiene uso de raz&oacute;n-, en las calles de Nablus, la ciudad cisjordana declarada &ldquo;capital del terrorismo&rdquo; por el Estado de Israel.
    </p><p class="article-text">
        A sus 25 a&ntilde;os, Ihab no es s&oacute;lo un arrojado fot&oacute;grafo y videoperiodista. Tambi&eacute;n es psic&oacute;logo de formaci&oacute;n, da clases de matem&aacute;ticas y por encima de todo es un &lsquo;clown&rsquo; que utiliza todas sus artes para tratar de recuperar a cientos de ni&ntilde;os traumatizados por una guerra discontinua y brutal que ha minado el &aacute;nimo de varias generaciones y que este verano ha alcanzado un cl&iacute;max de barbarie en la vecina franja de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Observ&aacute;ndole nadie dir&iacute;a que su ciudad permanece rodeada de cuatro acuartelamientos militares y nueve controles, preparada para ser bloqueada y aislada por el gobierno en un tiempo r&eacute;cord de cinco segundos. Ni que conociese al primero de sus dos hermanos, encarcelados, cuando cumpli&oacute; los cuatro a&ntilde;os de edad o tuviese que esperar un lustro m&aacute;s para ponerle cara al segundo.
    </p><p class="article-text">
        Ni que con apenas 13 a&ntilde;os, en 2002, durante la Segunda Intifada, se hiciese voluntario de la Media Luna Roja Palestina socorriendo a los heridos, portando a hombros a los &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; y suministrando alimentos y medicinas a las familias de la sitiada ciudad vieja. Ni tampoco, mucho menos, que con 20 la n&oacute;mina de sus seres queridos fallecidos bajo el fuego israel&iacute;, algunos de ellos en sus propias manos cuando trataba de evacuarlos, fuese ya tan alta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sonrisa es una herramienta m&aacute;gica que uso siempre, incluso en tiempos dif&iacute;ciles. Me da la fuerza para seguir haciendo cosas imposibles. Cuando miras a tu alrededor, ves tu pasaporte y te das cuenta de que no puedes viajar con &eacute;l, ni siquiera a los pa&iacute;ses &aacute;rabes...&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Cuando una persona est&aacute; dispuesta a hacer cualquier cosa para ayudar a otro, te hace sonre&iacute;r&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, inmediatamente despu&eacute;s de aquella Segunda Intifada cre&oacute; con unos amigos el grupo de &lsquo;teatro-clown&rsquo;, Katakeet -en el que a&uacute;n hoy sigue trabajando pese a que dos de ellos fueran detenidos y un tercero asesinado &ldquo;a balazos&rdquo;-, antes de obtener su licenciatura en Psicolog&iacute;a con la ayuda de la ONG Human Supporters Associaton (HSA), socia contraparte de ese Festiclown organizado por Pallasos en Rebeld&iacute;a, que le ayud&oacute; con una beca para compaginar sus estudios con el teatro y as&iacute; poder ayudar a otros ni&ntilde;os en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al terminar el colegio comprend&iacute; que los israel&iacute;es tratan de destruir la mente y el &aacute;nimo palestinos, y me di cuenta de que necesitar&iacute;amos psic&oacute;logos. La cantidad de ayuda que necesitan nuestros ni&ntilde;os es algo que ya sol&iacute;a ver desde peque&ntilde;o. Yo mismo fui uno de esos ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a, cuando ten&iacute;a 7 a&ntilde;os, vi un circo de payasos pasar cerca de casa y uno de ellos me sonri&oacute;. Es una imagen que todav&iacute;a recuerdo. Me toc&oacute; de tal forma que empec&eacute; a trabajar con un grupo de amigos en &lsquo;teatro-clown&rsquo; y m&aacute;s tarde a usar el an&aacute;lisis psicol&oacute;gico para intentar ayudar a los ni&ntilde;os y a sus familias. Estoy convencido de que cuando sonre&iacute;mos siempre podemos reflejar nuestro lado humano y encontrar soluciones&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La educaci&oacute;n, la base de todo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El sufrimiento psicol&oacute;gico del pueblo palestino es muy dif&iacute;cil de tratar&rdquo;, explica Ihab. &ldquo;A veces la terapia funciona y a veces no, porque es imposible cambiar la fisiolog&iacute;a de una persona. Al menos, mientras siga viviendo bajo el mismo ambiente, en un entorno desprotegido y vulnerable debido a la ocupaci&oacute;n. No hay que olvidar que los ataques y asaltos dirigidos a ni&ntilde;os y mujeres ocurren todos los d&iacute;as&rdquo;, cuenta Ihab. Y lo ilustra con algunos casos en los que ha trabajado, como el de un chaval que vio c&oacute;mo su mejor amigo ca&iacute;a abatido ante los soldados israel&iacute;es. &ldquo;Sufri&oacute; mucho su p&eacute;rdida y esta se convirti&oacute; en un punto de inflexi&oacute;n en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; a ver a su amigo en sue&ntilde;os y despu&eacute;s de un tiempo se involucr&oacute; en los grupos de resistencia palestinos hasta que una noche &eacute;l tambi&eacute;n cay&oacute; abatido. Podr&iacute;an haberlo detenido, pero prefirieron matarlo. El trauma provoca que un hombre vea la muerte como una salida f&aacute;cil&ldquo;. O el de uno de sus compa&ntilde;eros de clase cuyo hermano fue asesinado delante de sus ojos. Cuando el padre fue a ayudarlo, recuerda, tambi&eacute;n le dispararon y prohibieron la entrada de la ambulancia. &rdquo;Las historias son innumerables. Y esta situaci&oacute;n hace que las personas se vuelvan como en The Walking Dead; s&oacute;lo cuerpos. Sin alma. Sin embargo, a&uacute;n consiguen sonre&iacute;r y vivir sus vidas&ldquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Educar a los ni&ntilde;os es construir una nueva generaci&oacute;n&rdquo;, explica Ihab. Un objetivo que lleva a cabo a trav&eacute;s de la ONG ense&ntilde;&aacute;ndoles a rechazar &ldquo;esa realidad sin alma&rdquo; que, dice, est&aacute;n creando los israel&iacute;es, y anim&aacute;ndolos a ser creativos y a trabajar en equipo.
    </p><p class="article-text">
        Destaca tres aspectos fundamentales. El primero, formar a esas nuevas generaciones impulsando sus actividades acad&eacute;micas y culturales incidiendo en el uso de t&eacute;cnicas para proteger su salud psicol&oacute;gica. El segundo, desarrollar su car&aacute;cter para que puedan convertirse en profesionales: profesores, bailarines o artistas. Y tercero, cuidando m&aacute;s, si cabe, a los ni&ntilde;os con trastornos que han sido testigos de las masacres del Ej&eacute;rcito israel&iacute;. &ldquo;La educaci&oacute;n palestina es nuestra manera de poder salir al mundo&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sonrisas-ocupacion-cisjordania_1_4468272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2014 20:10:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La batalla contra los traumas de la ocupación en Cisjordania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Cisjordania,Gaza,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha de las niñas indias contra un "sí quiero"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lucha-ninas-indias-quiero_1_4611184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/127ee7a5-44b3-4281-aed6-8f8e5f817839_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha de las niñas indias contra un &quot;sí quiero&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de su prohibición, India concentra cerca del 40% de las bodas infantiles que se celebran en todo el mundo</p><p class="subtitle">Nos acercamos a las historias de Subhasini y Chinnadevi, ambas de 11 años</p><p class="subtitle">Una que logró evitarla, otra que huyó tras aquello que todos celebraban</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si no me ayud&aacute;is me&hellip;&rdquo;. La traductora interrumpe su relato e indica sutilmente que m&aacute;s tarde, en privado, terminar&aacute; de desvelar el contenido de la angustiosa carta de socorro que Subhasini, una ni&ntilde;a de 13 a&ntilde;os, escribi&oacute; a la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer cuando apenas cumpl&iacute;a 12 primaveras y un posible marido de 35 la pretend&iacute;a. Estamos en Kalagueri, una remota aldea perdida en alg&uacute;n lugar de Andhra Pradesh -uno de los estados m&aacute;s deprimidos de India, donde una de cada dos ni&ntilde;as menores de edad (55%) es entregada en matrimonio-, y la familia, que nunca supo que Subhasini amenaz&oacute; con suicidarse, permanece muy atenta a la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los 47 &ordm;C de calor seco y la misiva a mitad traducir, ferozmente desgarradora y brutal para estar firmada por una cr&iacute;a, hacen de la construcci&oacute;n de adobe en la que se desarrolla el encuentro un paisaje irreal. Pero es tan real como un pa&iacute;s que concentra cerca del 40% de las bodas infantiles que se celebran en todo el mundo, pese a que el mismo subcontinente las prohibiera en 2006.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Subhasini, la de muchas otras, comienza con una madre fuera de juego enferma de depresi&oacute;n, un padre que desaparece del mapa sin dejar rastro y unos abuelos que piensan, como el resto de vecindario, que si casan a la ni&ntilde;a &eacute;sta no quedar&aacute; sola y desprotegida cuando ellos mueran. Son dalit, saben bien lo que significa pertenecer a la casta de los Intocables en un entorno de extrema pobreza. Y un viudo padre de dos hijos que se ofrece a perdonar la dote a la ni&ntilde;a a cambio del &ldquo;S&iacute;, quiero&rdquo; no suena a peor soluci&oacute;n si es que, adem&aacute;s, son los terratenientes de castas altas lo que se ofrecen y apresuran a organizar por todo lo alto la ceremonia.
    </p><p class="article-text">
        Un evento que es paralizado antes de la pedida de mano: la ni&ntilde;a ha tomado nota en las charlas de concienciaci&oacute;n que la Fundaci&oacute;n brinda sobre terreno y sabe d&oacute;nde acudir, a quien llamar, pese a que tres meses despu&eacute;s el pretendiente vuelva a la carga con amenazas que caer&aacute;n en saco roto con la nueva legislaci&oacute;n india. Esta establece que un menor podr&aacute; pedir la nulidad del enlace al alcanzar la mayor&iacute;a de edad, obligando al mantenimiento de la mujer hasta que vuelva a casarse. Pero si el contrayente, adem&aacute;s, es mayor de edad, podr&iacute;a ser condenado a dos a&ntilde;os de c&aacute;rcel y a una multa de cien mil rupias (unos 1.250 euros). Subhasini ha tenido suerte. No es el caso de Chinnadevi, otra ni&ntilde;a de su misma edad. Tambi&eacute;n de su misma casta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Casada por dinero</h3><p class="article-text">
        Hija de un padre alcoh&oacute;lico que desaparece de casa por temporadas, sigue siendo la madre de Chinnadevi, a d&iacute;a de hoy, la que sustenta a la familia trabajando en el campo mientras se expone a unas temperaturas tan elevadas e insoportables, que podr&iacute;an justificar que cualquier medio es v&aacute;lido para evitar el fin que nadie desear&iacute;a para su hija. Ante ese panorama, la figura de la abuela &ndash;m&aacute;xima autoridad en la jerarqu&iacute;a familiar india-, su abuela, decidi&oacute;, otra vez, que lo mejor que pod&iacute;a hacer por su nieta era casarla. Cerciorarle una seguridad econ&oacute;mica futura que jam&aacute;s tendr&iacute;a en casa y ahorrarle, tambi&eacute;n &ndash;quiz&aacute;, es posible-, alguna deshonra poco infrecuente que, de suceder, la condenar&iacute;a a la solter&iacute;a en vida con toda seguridad. Todo ello lo decidi&oacute; hace dos a&ntilde;os, cuando Chinnadevi ten&iacute;a 11.
    </p><p class="article-text">
        Le busc&oacute; un posible marido y encontr&oacute; un pretendiente 28 a&ntilde;os mayor que la ni&ntilde;a, de 39, cuya mujer se hab&iacute;a fugado con otro. Era perfecto. &Eacute;l no s&oacute;lo le perdonar&iacute;a la dote a la chiquilla, sino que a ellos les comprar&iacute;a una casa y les dar&iacute;a dinero.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la intervenci&oacute;n de nuevo de la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer, que detect&oacute; el caso sobre terreno, la abuela continu&oacute; con los preparativos sin hacer demasiado ruido y una tarde, al regresar la ni&ntilde;a del colegio, se celebr&oacute; la boda a escondidas, apenas con la abuela y unos pocos testigos presidiendo el nefasto plan en un templo cercano. Les amparaba la noche cerrada. Horas despu&eacute;s, en el lecho de bodas, como sucede en tantos lugares del mundo, el marido exigi&oacute; lo que consideraba sus &ldquo;derechos cnyugales&rdquo; y ah&iacute; empez&oacute; para Chinnadevi la verdadera pesadilla.
    </p><p class="article-text">
        La ni&ntilde;a, de profunda expresi&oacute;n madura, mira a su madre -de gesto compungido y ojos muy abiertos-, de soslayo y con ternura, y asiente despacio, mirando a los ojos con contundencia. No cuesta imaginarla resistiendo con las mismas dosis de miedo, fiereza y determinaci&oacute;n ante los deseos sexuales de un hombre que en este lugar del planeta podr&iacute;a ser su abuelo. No ceder, resistir hasta caer al suelo del &uacute;ltimo golpe de una paliza desmedida, tan sanguinaria y cruel, que la abuela, de visita tres d&iacute;as despu&eacute;s a la &lsquo;suite nupcial&rsquo;, al encontrarse con una chiquilla muy malherida y muy temblorosa, decide llev&aacute;rsela de vuelta al hogar familiar.
    </p><h3 class="article-text">Una pesadilla sin fin</h3><p class="article-text">
        Los testigos, pero tambi&eacute;n la aldea entera -enterados del caso-, exigen entonces que la ni&ntilde;a regrese con el marido. Cuesti&oacute;n de costumbres, de &lsquo;decencia&rsquo;. &Eacute;l por su parte, y tambi&eacute;n su familia, no aceptan ni la anulaci&oacute;n ni la ilegalidad de la boda. Chinnadevi, que s&oacute;lo ansiaba estudiar, recuerda llorar &ldquo;mucho&rdquo;. As&iacute; que esta vez, la abuela, consciente del error, decide abrir las puertas para evitar que su nieta vuelva con el marido y la Fundaci&oacute;n entra de lleno en el caso.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos fallidas reuniones, casi tribales, con toda la gente del pueblo en torno a un encuentro extraordinario y de formas solemnes, en las que ni se acepta ni contempla la opci&oacute;n del divorcio, llega una tercera en la que la Fundaci&oacute;n, con la ley en la mano, recuerda que es ilegal que &eacute;l estuviera casado y con hijos con anterioridad a la boda. Ingresan a la ni&ntilde;a en un colegio internado y llegan los 15 d&iacute;as de vacaciones escolares. Y con ellos, tambi&eacute;n, el padre desaparecido, la segunda parte de la pesadilla, quien al enterarse de toda la historia decide ir a buscar al esposo&hellip; para emborracharse junto a &eacute;l y volver a casa de la abuela, de la ni&ntilde;a, de la madre, a gritos, con la intenci&oacute;n de devolver a la ni&ntilde;a con el marido. Sin mucho &eacute;xito, por fortuna.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de llegar a un acuerdo con el ya ex marido, por el que deber&aacute; indemnizar a Chinnadevi con 10.000 rupias (125&euro;), en concepto de todos los da&ntilde;os causados, &eacute;ste decide retar a la abuela y a la ni&ntilde;a cinco d&iacute;as despu&eacute;s; y una vez m&aacute;s, borracho y amenazante. No piensa pagar. Sin embargo, son ahora los propios testigos los que quieren denunciar y el jefe de la polic&iacute;a, sometido a presi&oacute;n, logra saldar el asunto con una multa de 8.000 rupias que el marido, en esta ocasi&oacute;n, s&iacute; pagar&aacute;.
    </p><h3 class="article-text">Otra realidad posible</h3><p class="article-text">
        El dicho popular de India reza que &ldquo;Todo es posible&rdquo;, incluso los finales felices. Hoy, la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer se hace cargo de la comida y manutenci&oacute;n de una y a otra, y ambas pueden estudiar internas en un colegio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Subhasini quiere ser profesora y dar clases en su aldea, si es que consigue ser funcionaria y no la destinan fuera, advierte consciente de los azarosos designios de la burocracia universal. Le encantar&iacute;a dar clases de refuerzo de matem&aacute;ticas, ingl&eacute;s y telugu &ndash;la lengua local de Andhra Pradesh-, a los m&aacute;s rezagados. Dice que disfruta leyendo y no bailando, como su hermana peque&ntilde;a -se&ntilde;ala risue&ntilde;a-, y aprendiendo a cocinar con su abuela.
    </p><p class="article-text">
        Su plato estrella es la &ldquo;salsa de tomate&rdquo;, el mismo que el de Chinnadevi, curiosamente, quien ampl&iacute;a su carta de especialidades al &ldquo;arroz&rdquo; y a las &ldquo;lentejas&rdquo;. Pasar el tiempo frente a los fogones, jugar con la hija de su cu&ntilde;ada &ndash;tiene un hermano que est&aacute; aprendiendo el oficio de alba&ntilde;il-, con las amigas que van a su casa a visitarla o ver la tele, es lo que m&aacute;s le gusta cuando llega del colegio en vacaciones. Quiere ser bi&oacute;loga, asegura sin dudarlo. Sabe, como Subhasini, a quien no conoce, que otra realidad es posible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/lucha-ninas-indias-quiero_1_4611184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2014 19:57:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha de las niñas indias contra un "sí quiero"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,India,Matrimonio infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cooperativas de mujeres en India: 6 futuros escondidos en 6 microcréditos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/futuros-escondidos-microcreditos-india_1_4826958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e73159d2-ade1-4161-8bcf-ca07e0135afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cooperativas de mujeres en India: 6 futuros escondidos en 6 microcréditos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seis personas nos narran cómo tratan de cambiar sus vidas gracias a su organización en cooperativas y el acceso a microcréditos</p><p class="subtitle">shangams</p><p class="subtitle">, son cooperativas que nacieron en respuesta a la vulnerabilidad de nacer mujer en India</p><p class="subtitle">Sakubai: "Concienciaría mucho a la mujer, pero también a los hombres, a quienes hay que educarlos en la igualdad"</p></div><p class="article-text">
        Lo que junt&oacute; el hambre que no lo separe la pobreza. Podr&iacute;a ser este el titular que explique qu&eacute; son los <em>shangams</em>, unas &ldquo;cooperativas&rdquo; de mujeres que nacieron -y crecieron- en respuesta a la vulnerabilidad que supone haber nacido en uno de los estados m&aacute;s deprimidos de India, el de Andhra Pradesh, una de las zonas m&aacute;s remotas y rurales del subcontinente, habituada a enfrentarse a serios problemas de sequ&iacute;a, esos cuya primera consecuencia es la falta de alimento y, por tanto, de desarrollo intelectual. 
    </p><p class="article-text">
        Han sido siglos y siglos de verse condenadas al ostracismo; de vejaciones, de malos tratos o, en el mejor de los casos, de saberse un cero a la izquierda una vez cumplida &ldquo;su funci&oacute;n&rdquo; de procrear. Muchas mujeres empezaron a organizarse y a crear grupos de trabajo, de apoyo y de ayuda, de terapia; a estudiar para armarse contra la hostilidad inherente de aquellos territorios donde la civilizaci&oacute;n, tal como la entendemos en Occidente, nunca tuvo ninguna prisa en llegar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se cuentan m&aacute;s de 4.200 shangams que tienen m&aacute;s de 56.000 mujeres asociadas, de las que m&aacute;s diez mil disfrutan del programa de microcr&eacute;ditos de la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer y otras seis mil participan en centros de entrenamiento y pr&aacute;cticas laborales. Adem&aacute;s, y por un l&oacute;gico efecto domin&oacute;, se han generado otros 1.200 shangams para personas con discapacidad que cuentan con 15.000 asociados y 18 residencias escolares que dan cobertura a 1.200 estudiantes con alg&uacute;n tipo de incapacidad. En total, 978 pueblos cubiertos por el Fondo de Desarrollo para Mujeres. Las claves: empoderamiento y educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo explica <strong>Nalliwari</strong> una mujer de 35 a&ntilde;os que cuando era ni&ntilde;a se libr&oacute; de trabajar en el campo pero no de coser y coser -sin cantar-, y que hoy lidera el shangam de Vanaja al tiempo que estudia 10&ordm; grado en la escuela a la que entonces no pudo acudir. Quiere ser profesora o pnfermera y trabaja en un programa de sensibilizaci&oacute;n en VIH, cuyos casos sigue de cerca tras haber recibido un programa de formaci&oacute;n de 21 d&iacute;as. 
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        &ldquo;En este shangam somos doce miembros&rdquo;, explica Nalliwari. &ldquo;Hemos tenido muchos casos de ni&ntilde;os esclavizados, sin escolarizar o v&iacute;ctimas de matrimonios infantiles, y tambi&eacute;n muchos casos de violencia contra la mujer a manos de maridos alcoh&oacute;licos que se vuelven violentos. Tratamos de hablar con ellos, de concienciarles y de mediar&rdquo;, aunque existe el divorcio y se lleva a cabo. &ldquo;La forma de relacionarse entre las mujeres y los hombres [indios] ha cambiado mucho desde finales de los 70&rdquo;, apostilla, &ldquo;es m&aacute;s moderna&rdquo;. Tratan, por encima de todo, de &ldquo;empoderar a la mujer&rdquo;, de hacerla econ&oacute;micamente independiente por medio de la creaci&oacute;n de negocios.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de <strong>Kuntema</strong>. Tiene la mirada triste y perdida de quien con 31 a&ntilde;os ya lleva otros tres de viuda en la India m&aacute;s rural y profunda, con todo lo que eso conlleva; de un marido, adem&aacute;s, que se cas&oacute; con ella en segundas nupcias y nunca super&oacute; la depresi&oacute;n de haber sido abandonado por su primera esposa. Los dos trabajaban en el campo -cultivando arroz, quitando matojos-, y tuvieron dos hijos que hoy tienen 20 y 18 a&ntilde;os.
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El mayor tampoco est&aacute; bien&rdquo;, cuenta Kuntema a la traductora con apenas un hilillo de voz. &ldquo;Est&aacute; mal, pega a su mujer&rdquo;. Explica que, al principio, en la aldea, no la respetaban, &ldquo;no me trataban bien&rdquo;. El shangam habl&oacute; con la comunidad, y &ldquo;ahora est&aacute; todo bien&rdquo;, resume Kuntema. Recibi&oacute; un pr&eacute;stamo con el que compr&oacute; dos corderos &ndash;le cuestan entre 2.000 y 2.500 rupias, 25&euro; o 31&euro;, y los vende por 8.000 INR, unos 100&euro;-, y en breve, en cuanto lleguen los monzones, comprar&aacute; dos m&aacute;s. Al lanzar al pregunta de si volver&iacute;a a casarse, responde: &ldquo;No puedo, mis hijos son ya mayores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sanjama</strong>, de 25 a&ntilde;os y madre de dos hijos de otros 5 y 10, opt&oacute; por comprar un solo b&uacute;falo por 20.000 rupias (250&euro;), con la ayuda de un pr&eacute;stamo de la Fundaci&oacute;n de 18.000 rupias m&aacute;s otras 2.000 que puso ella de su bolsillo. Le extrae 6 litros de leche al d&iacute;a, de los que se queda uno para hacer yogur y queso &ndash;&ldquo;antes los terratenientes no nos dejaban orde&ntilde;arles porque dec&iacute;an que los b&uacute;falos se mor&iacute;an&rdquo;, cuenta Sanjama riendo-, y los vende a 28 rupias (0,35&euro;) cada uno. Dentro de ocho meses, &ldquo;cuando devuelva el pr&eacute;stamo&rdquo;, conf&iacute;a, comprar&aacute; otro. Ser&aacute; el cuarto miembro de la familia, ya que la b&uacute;fala, co-protagonista de un 'Cuento de la Lechera' con final feliz, tuvo dos cr&iacute;as. &ldquo;Mi marido contin&uacute;a en el campo, pero ya no tiene que ir a pedir trabajo&rdquo;, remata orgullosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Microcr&eacute;ditos, &ldquo;maxirr&eacute;ditos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>Sakubai</strong>, de 38 a&ntilde;os, y su marido, de casta tribal, trabajaban preparando la cal que vend&iacute;an luego de pueblo en pueblo. No les iba muy bien y el programa &ldquo;De mujer a mujer&rdquo; &ndash;un efectivo proyecto de desarrollo a trav&eacute;s de microcr&eacute;ditos otorgados por benefactoras particulares a peque&ntilde;as emprendedoras indias de &aacute;mbito rural-, les ofreci&oacute; un pr&eacute;stamo con el que abri&oacute; un colmado. Con lo que gan&oacute;, unas 300 rupias al d&iacute;a (poco m&aacute;s de 110&euro; al mes), le compr&oacute; un rickshaw al marido, financiado y que ya termin&oacute; de pagar, que le da un beneficio de otras 6000 rupias (75&euro;).
    </p><p class="article-text">
        Sakubai, que tiene cuatro hijos estudiando de los que uno &ldquo;ser&aacute; ingeniero&rdquo;, otra &ldquo;m&eacute;dico&rdquo; y otro &ldquo;abogado&rdquo;, asevera con una sonrisa de oreja a oreja &ndash;el cuarto es a&uacute;n muy peque&ntilde;o-, recuerda que antes no pod&iacute;an hacer nada. Los dos cabezas de familia ten&iacute;an que cargar con sus hijos para ir a trabajar. &ldquo;Y ahora no&rdquo;, resopla con una carcajada. Ante la pregunta de qu&eacute; seguir&iacute;a cambiando, esta mujer vitalmente risue&ntilde;a a la que le hubiera gustado ser profesora, no duda en contestar: &ldquo;Concienciar&iacute;a mucho a la mujer, pero tambi&eacute;n a los hombres, a quienes hay que educarlos en la igualdad&rdquo;. El marido, que sigue con una amplia e irreductible sonrisa, divertido, toda la conversaci&oacute;n, se cuela: &ldquo;Yo cocino mucho para mis hijos y mucho mejor que ella&rdquo;, apostilla entre carcajadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero en India no s&oacute;lo es la mujer la m&aacute;s vulnerable. Tambi&eacute;n est&aacute;n los discapacitados. Es el caso de <strong>Narasimhulu</strong>. Durante a&ntilde;os le llamaron &ldquo;El Ciego&rdquo;, neg&aacute;ndole as&iacute; su nombre de pila o aliment&aacute;ndolo como se alimenta a un animal de compa&ntilde;&iacute;a a quien s&oacute;lo le corresponden las sobras. Por parte de su entorno pero tambi&eacute;n de su familia. 
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                </figure><p class="article-text">
        Hoy lidera uno de los dos grupos con los que cuenta el shangam de Vikalangula, que empez&oacute; a trabajar en 1999 con 10 residentes y ahora alcanza los 34. Se encargan de la cr&iacute;a de b&uacute;falos que compraron a trav&eacute;s de un cr&eacute;dito a dos a&ntilde;os sin inter&eacute;s para personas con discapacidad que les concedi&oacute; la Fundaci&oacute;n &ndash;quien tambi&eacute;n les ayuda a pedir subvenciones al Gobierno-, e incluso de suministrar material escolar si hay alg&uacute;n ni&ntilde;o en el grupo.
    </p><p class="article-text">
        Es el resultado de un trabajo de campo que no siempre fue f&aacute;cil, sobre todo al principio, cuando nadie sab&iacute;a ver las ventajas de estar asociados por medio de shangams. Le ocurri&oacute; a <strong>Ramakrishna Reddy</strong>, un agricultor de 43 a&ntilde;os mordido en dos ocasiones por una cobra e inutilizado para su trabajo, que en la actualidad es uno de los m&aacute;s implicados en la formaci&oacute;n y apoyo de grupos y trabaja de cerca ayudando a un adolescente con discapacidad ps&iacute;quica y motora al que visita varias veces por semana para ayudarle en sus ejercicios de rehabilitaci&oacute;n. Quiz&aacute; porque han comprendido que el hombre no es una especie programada para andar sola.
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      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/futuros-escondidos-microcreditos-india_1_4826958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jun 2014 18:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cooperativas de mujeres en India: 6 futuros escondidos en 6 microcréditos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "manifestódromo" contra las violaciones en India cada vez grita por más mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/manifestaciones-india_1_4821618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8495e96-292b-4b44-82f7-b6ab7b3f6ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;manifestódromo&quot; contra las violaciones en India cada vez grita por más mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los miles de sumarios por violación acumulados y sin sentencian mantienen las protestas en el espacio autorizado para tal fin desde diciembre de 2012</p><p class="subtitle">Lakan y su familia se ha trasladado a Delhi con el firme propósito de no abandonar la plaza hasta  que no se haga justicia</p><p class="subtitle">Según un reciente informe de la Oficina Nacional de Registro de Delitos,  los asaltos sexuales en India han aumentado diez veces en los últimos  40 años</p><p class="subtitle">"Aquí todavía no ha venido el nuevo primer ministro a interesarse por nosotros. Eso es lo que le preocupa el problema de las violaciones"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; todav&iacute;a no ha venido Modi a interesarse por nosotros. Eso es lo que le preocupa el problema de las violaciones&rdquo;. Quien se expresa sin reproches pero no sin iron&iacute;a sobre el nuevo primer ministro de India es Lakan, un estudiante de Sociolog&iacute;a y el &uacute;nico que habla un poco de ingl&eacute;s entre una familia de 20 miembros que lleva instalada en Jantar Mantar, al raso, desde el pasado 16 de abril. El &ldquo;manifest&oacute;dromo&rdquo;, como tambi&eacute;n se le conoce, recorre apenas 200 metros acotados de esa misma calle. Se trata de un espacio autorizado y vigilado d&iacute;a y noche por un importante despliegue policial.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre desde que el Gobierno de Delhi lo habilitase para tal fin tras los violentos disturbios de diciembre de 2012, cuando Nirbhaya, una joven estudiante de Enfermer&iacute;a, fue violada en grupo en un autob&uacute;s y luego arrojada desde este en marcha. Morir&iacute;a d&iacute;as m&aacute;s tarde en un hospital de Singapur al que fue evacuada por la gravedad de sus heridas. Su delito, pasear por la calle m&aacute;s all&aacute; de las diez de la noche. Sal&iacute;a del cine de ver &ldquo;La vida de Pi&rdquo; con su novio. Lo &uacute;ltimo que debi&oacute; de o&iacute;r, en boca del m&aacute;s joven, fue aquel &ldquo;&iexcl;Muere, perra!&rdquo; que trascendi&oacute; a los medios mientras era sodomizada violentamente con una barra de hierro.
    </p><p class="article-text">
        Lakan y su familia han venido desde Bhagana, un pueblo del norte&ntilde;o estado de Haryana, con el firme prop&oacute;sito de no abandonar la plaza hasta que no se haga justicia con los miles de sumarios por violaci&oacute;n que se siguen acumulando d&iacute;a tras d&iacute;a en los Tribunales de todo el subcontinente &ndash;incluidas cuatro denuncias presentadas por su familia-, pese a la medida de juicios r&aacute;pidos que se aprob&oacute; a ra&iacute;z del caso Nirbhaya y que parece, esa es la opini&oacute;n, que ni siquiera se han puesto en marcha.
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        Seg&uacute;n un reciente informe de la Oficina Nacional de Registro de Delitos, los asaltos sexuales en India han aumentado diez veces en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os. Pero no s&oacute;lo a mujeres. Durante el a&ntilde;o pasado, 184 ni&ntilde;os fueron violados a menos de una hora de coche de Connaught Place, coraz&oacute;n comercial de la capital: Uno cada dos d&iacute;as. Una variante horrenda y poco medi&aacute;tica que ocupaba las portadas de la prensa hace pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Un cr&iacute;o de 10 a&ntilde;os se dirige al ultramarinos cuando un hombre se cruza en su camino y se ofrece a ense&ntilde;arle una paloma. Lo siguiente es un apartamento ocupado por ocho adultos que lo graban en video mientras, uno a uno, lo violan. Ocurri&oacute; a finales de mayo y lo descubri&oacute; su hermano mayor una semana m&aacute;s tarde cuando empez&oacute; a o&iacute;r por el barrio, en boca de los propios acusados, mofas y burlas sobre el asunto. El ni&ntilde;o hab&iacute;a callado. 
    </p><p class="article-text">
        Un mes <em>horribilis</em> cuando se cumple a&ntilde;o y medio del inicio de la ola de violaciones que puso a India en el mapa de la peor violencia de g&eacute;nero, al que sumar las dos adolescentes primas de 14 y 15 a&ntilde;os que aparec&iacute;an colgadas de un &aacute;rbol en el estado de Uttar Pradesh. El examen forense revel&oacute; que se hab&iacute;an suicidado despu&eacute;s de haber sido v&iacute;ctimas de una agresi&oacute;n sexual colectiva. Eran dalits, la casta de los Intocables. O Alonari Deb, una discapacitada de 42 a&ntilde;os violada y quemada viva por tres hombres en el estado oriental de Tripura, gobernado &ndash;curiosidad-, por el Partido Comunista. Casos no faltan.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute;?</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La historia es la de siempre&rdquo;, contin&uacute;a Lakan: &ldquo;Cuesti&oacute;n de castas, de poderes, de intereses, de polic&iacute;a y jueces corruptos, de amenazas de muerte. La sensaci&oacute;n de impunidad, si est&aacute;s bien rodeado, es total&rdquo;. El entorno de las dos primas colgadas de un &aacute;rbol se quejaba de la apat&iacute;a de la polic&iacute;a durante las primeras horas de investigaci&oacute;n. Tambi&eacute;n de haber sufrido amenazas de muerte. Las primas, adem&aacute;s, que fueron asaltadas cuando se dirig&iacute;an a hacer sus necesidades a cielo abierto, han proporcionado una nueva tesis para la prensa local, &aacute;vida estos d&iacute;as de titulares: &iquest;Ser&aacute; la falta de ba&ntilde;os p&uacute;blicos una de las causas de ese mal, dir&iacute;ase que end&eacute;mico, que azota a la India?, deslizan algunas de sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
         La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y Unicef estiman que aproximadamente 620 millones de indios &ndash;la mitad de su poblaci&oacute;n-, defecan al aire libre. Lo corrobora el &uacute;ltimo censo: Hay m&aacute;s personas con tel&eacute;fonos fijos o m&oacute;viles que con ba&ntilde;o en su casa. Se apunta, tambi&eacute;n, a la inseguridad de los ba&ntilde;os p&uacute;blicos -en Delhi hay 413-, lugar de reuni&oacute;n por excelencia del lumpen de toda ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Para adornarlo, se cuentan casos como los de un padre cuya hija fue secuestrada en una parada de autob&uacute;s, llevada a uno de estos ba&ntilde;os y violada. O la de otra ni&ntilde;a que buscando un lugar donde hacer sus necesidades, fue encerrada en uno de estos y asaltada. ONGs como la de Saksham, que trabajan sobre terreno en las peores &aacute;reas de Delhi, han comenzado a capacitar a menores para saber c&oacute;mo reaccionar. &ldquo;Gritar en el momento adecuado es importante&rdquo;, explica Sant Lal al tel&eacute;fono antes de recordar el caso de una ni&ntilde;a que mordi&oacute; la mano de su violador y logr&oacute; escapar.
    </p><p class="article-text">
        Otros editoriales tratan de ir m&aacute;s all&aacute;. The Guardian hace alusi&oacute;n a una generaci&oacute;n perdida de &ldquo;hombres desempleados&rdquo;, hoy en la treintena, que nacieron despu&eacute;s de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. En paro y sin formaci&oacute;n, han buscado refugio en la violencia. &ldquo;El desempleo y la pobreza son rasgos comunes entre las pandillas que violan&rdquo;, escriben. Lo cierto es que durante los a&ntilde;os en que saber el sexo del feto a&uacute;n no era delito, provoc&oacute; una 'selecci&oacute;n' que s&oacute;lo en Uttar Pradesh &ndash;uno de los estados m&aacute;s pobres de India, donde m&aacute;s de 60 millones de personas viven con un euro al d&iacute;a-, ha dejado una estad&iacute;stica de 912 ni&ntilde;as por cada mil ni&ntilde;os. La mitad de la poblaci&oacute;n de India es menor de 30 a&ntilde;os. La juventud y la escasez de mujeres hace dif&iacute;cil para estos hombres, pues &ndash;eso parece se&ntilde;alarse-, tener una relaci&oacute;n normal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un repaso a las declaraciones pol&iacute;ticas que mantienen a la opini&oacute;n p&uacute;blica pendiente del pr&oacute;ximo crimen, se&ntilde;alan otros indicadores para sacar conclusiones acerca del por qu&eacute; de esta situaci&oacute;n. La primera, precisamente la del ex Primer Ministro de Uttar Pradesh, Mulayam Singh Yadav, quien se refiri&oacute; acerca de los tres violadores arrestados por la violaci&oacute;n de dos chicas en Bombay, con las siguientes reflexiones: &ldquo;Los chicos son chicos&rdquo;, &ldquo;Los hombres cometen errores&rdquo;, &ldquo;Cuando se termina una amistad, la chica se queja de haber sido violada&rdquo; y &ldquo;Vamos a garantizar el castigo a quienes denuncien casos falsos&rdquo;. De carrerilla. 
    </p><p class="article-text">
        Su hijo y actual sucesor, Akhilesh Yadav, en referencia a las dos primas que aparecieron colgadas de un &aacute;rbol, espetaba a la prensa: &iquest;No se han enfrentado ustedes nunca a ning&uacute;n peligro?&ldquo;. M&aacute;s sorprendente result&oacute; la Primera Ministra del Estado de Bengala Occidental, Mamata Banerjee, cuando calific&oacute; la denuncia de una mujer anglo-india que hab&iacute;a sido violada en uno de los barrios m&aacute;s lujosos de toda Calcuta, de &rdquo;incidente inventado para difamar al Gobierno&ldquo;. Ramsevak Paikra, titular de la cartera de Interior del Estado de Chhattisgarh, del gobernante partido fundamentalista hind&uacute; de Narendra Modi, BJP, aseguraba que este tipo de incidentes son accidentales. &rdquo;No ocurren de manera deliberada&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en el Estado de Madhya Pradesh, Babulal Gaur, tambi&eacute;n del BJP, afirmaba que las violaciones &ldquo;a veces est&aacute;n bien y a veces est&aacute;n mal&rdquo;. Para &eacute;l, el asalto sexual &ldquo;es un crimen social que depende de hombres y mujeres&rdquo; y que s&oacute;lo es asalto &ldquo;si es denunciado a la polic&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Hasta que no hay una queja formal no puede pasar nada&rdquo;, completaba poco antes de rematar con un repaso a la moda y cultura extranjera: &ldquo;Las mujeres en los pa&iacute;ses extranjeros usan jeans y camisetas, bailan con otros hombres e incluso beben licor, pero esa es su cultura. Es bueno para ellos, pero no para la India&rdquo;, sentenciaba.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; un apunte: un estudio realizado hace una d&eacute;cada por la ONG india Sakshi, que trabaja en cuestiones de g&eacute;nero, indicaba que el 74% de los jueces encuestados pensaba que la preservaci&oacute;n de la familia deb&iacute;a de ser la principal preocupaci&oacute;n de las mujeres. El 68%, que vestir provocativamente era una invitaci&oacute;n a la violaci&oacute;n. Y otro 55%, que la moral de las v&iacute;ctimas influ&iacute;a en las violaciones.
    </p><p class="article-text">
        Abu Azmi, otro l&iacute;der del partido gobernante en Uttar Pradesh, el populista Samajwadi, opina que las mujeres que son violadas &ldquo;deben de ir a la horca&rdquo; ya que si tienen relaciones fuera del matrimonio, &ldquo;deben de ser castigadas junto con el violador&rdquo;. &ldquo;El islam castiga la violaci&oacute;n con la horca. Pero aqu&iacute; no pasa nada para las mujeres, s&oacute;lo para los hombres&rdquo;. As&iacute; pues, si cualquier mujer, casada o no, va de la mano de un hombre con o sin su consentimiento, &ldquo;ambos deber&iacute;an de ser ahorcados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Secretario General de la organizaci&oacute;n islamista Jamaat-e-Islami Hind, Nusrat Ali, llegaba m&aacute;s lejos: &ldquo;La coeducaci&oacute;n debe de ser abolida y las instituciones educativas deben de prescribir un vestido sobrio y digno para las ni&ntilde;as&rdquo;. Y no parece solo. El Ministro de Educaci&oacute;n de la antigua colonia francesa de Puducherry, al sureste del subcontinente, quiere introducir &ldquo;abrigos poco tropicales&rdquo; para las estudiantes con el fin de que los hombres &ldquo;no se vuelvan lujuriosos&rdquo;, as&iacute; como prohibir los tel&eacute;fonos m&oacute;viles en las escuelas, principal fuente de contacto entre los m&aacute;s j&oacute;venes. En la otra esquina del vasto subcontinente, en el Estado de Rajast&aacute;n, el legislador de la ciudad de Alwar, del gobernante BJP, ha exigido la prohibici&oacute;n de las faldas como uniforme para las escuelas para mantener a las ni&ntilde;as &ldquo;fuera de la mirada lasciva de los hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Un poco m&aacute;s abajo, en el Estado de Maharashtra, el presidente del Samajwadi, reclama una ley que &ldquo;impida a las mujeres llevar poca ropa&rdquo;. Y en Bombay, capital financiera del pa&iacute;s, su jefe de Polic&iacute;a advert&iacute;a de que &ldquo;los pa&iacute;ses que tienen Educaci&oacute;n Sexual en sus planes de estudio tienen un mayor n&uacute;mero de delitos contra la mujer&rdquo;. La puntilla la colocaba Manohar Lal Sharma, un controvertido abogado indio, responsable entre otros de la defensa del 'caso Nirbhaya' &ndash;lleg&oacute; a acusar de culpabilidad a la propia Nirbhaya porque una pareja no casada no deber&iacute;a de haber estado a esas horas en las calles-, al declarar a un periodista que hasta la fecha no hab&iacute;a visto ni un solo caso de violaci&oacute;n en una &ldquo;dama respetada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ajeno a la estad&iacute;stica de que el 75% de las violaciones y asaltos sexuales ocurren en la India rural, Mohan Bhagwat, &ldquo;jefe&rdquo; del Rashtriya Swayamsevak Sangh, una organizaci&oacute;n nacional de voluntarios fundada en 1925, de corte nacionalista extremista y paramilitar, deber&iacute;a de haber poco menos que un &eacute;xodo &ldquo;a las aldeas y bosques del pa&iacute;s&rdquo; y revisarse &ldquo;los antiguos valores de la India&rdquo;. Coincide con un c&eacute;lebre gur&uacute; de Puri, en el Estado de Orissa, quien defiende la necesidad de cambiar: &ldquo;Antes de la independencia [del Imperio Brit&aacute;nico] pudimos mantener nuestra cultura y valores, pero en los &uacute;ltimos 65 a&ntilde;os hemos perdido una gran parte de ella. Es lo que pasa cuando la delgada l&iacute;nea de la cultura y los valores se cruz&oacute; en nombre de la civilizaci&oacute;n y el desarrollo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del surrealismo de Jitendar Chattar, l&iacute;der de &ldquo;Khap Panchayat&rdquo; -un grupo de pueblos unidos por criterios de casta y geograf&iacute;a, entre Rajast&aacute;n y Uttar Pradesh-, quien atribuye el creciente n&uacute;mero de violaciones al consumo de comida r&aacute;pida (concretamente al &ldquo;chowmein&rdquo; [noodles], por ser el &ldquo;causante de un desequilibrio hormonal que provoca el deseo de disfrutar de tales actos&rdquo;), quiz&aacute; parte de la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; India se enfrenta a lo que parece la m&aacute;s terrible pandemia de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la tenga Nanki Ram Kanwar. uno de los ministros de Narendra Modi en el Estado de Chhattisgarh,: &ldquo;Una persona puede ser v&iacute;ctima de un asalto si las estrellas est&aacute;n en posiciones adversas. No tenemos ninguna respuesta a esto, s&oacute;lo un astr&oacute;logo puede predecir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esos argumentos generales, y pese a que la sede del BJP est&aacute; muy cerca de Jantar Mantar, es poco probable que como cree Lakan, Narendra Modi, nuevo Primer Ministro de India, se pase a interesarse por la justicia que su familia reclama. Las temperaturas en esta &eacute;poca del a&ntilde;o alcanzan los 47 &ordm;C y el aire de fuego, asfixiante, apenas deja ni respirar. &ldquo;Si vuelves ma&ntilde;ana entre las 12h y las 15h, con un poco de suerte nos pillar&aacute;s a alguno de nosotros asado, al punto, y listo para comer. &rdquo;Tandoori [horno indio]demonstrator&ldquo;, bromea no sin poca sorna Pritish, un voluntario que da soporte a la familia de Lakan y que se acaba de unir a la conversaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/manifestaciones-india_1_4821618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jun 2014 18:29:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El "manifestódromo" contra las violaciones en India cada vez grita por más mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[India,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rechazo familiar a las víctimas de violencia machista en India: "Mi suegra tiró a mi hija al vacío”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/suegra-tiro-hija-ano-ventana_1_4861938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e37c7c5-0c20-479b-9084-da8de95f852f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rechazo familiar a las víctimas de violencia machista en India: &quot;Mi suegra tiró a mi hija al vacío”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Suguna, de 27 años, narra el rechazo social sufrido tras los maltratos de su pareja: "Pensé en suicidarme, en marcharme del pueblo, pero finalmente pedí ayuda"</p><p class="subtitle">Entre tres y cuatro mujeres de cada 30 son víctimas de malos tratos en India, según la fundación Vicente Ferrer</p><p class="subtitle">El proceso para que denuncien es "muy difícil", más en las zonas rurales, "donde hay que concienciar a las familias que siguen escondiendo estas situaciones", explica Shakuntala de la Fundación</p></div><p class="article-text">
        Suguna, de 27 a&ntilde;os, habla en voz tan baja que incluso la traductora le hace repetir las respuestas una y otra vez. Su historia, triste y solitaria, es la historia de &ldquo;entre tres y cuatro mujeres de cada 30&rdquo; que sufren violencia de g&eacute;nero en el Estado de Anantapur, al sur del subcontinente indio. Lo explica Shakuntala, de 40 a&ntilde;os, directora de una casa de acogida para mujeres maltratadas que la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer tiene en Battalapalli. Un albergue que ya ha cobijado a 36 mujeres desde 2012 &ndash;en la actualidad residen siete &ldquo;internas&rdquo;-, en per&iacute;odos que van de uno a cinco a&ntilde;os &ldquo;en funci&oacute;n de la gravedad de cada caso&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        La violencia contra la mujer en India alcanza l&iacute;mites atroces. S&oacute;lo en la capital, Delhi, una mujer muere quemada por su marido cada doce horas, estad&iacute;stica que en el resto del pa&iacute;s se reduce a una hora cuando se trata de asesinato a manos del marido o la familia pol&iacute;tica por no pagar la dote, seg&uacute;n informes de la Oficina Nacional de Registro de Cr&iacute;menes. 
    </p><p class="article-text">
        Otros informes, como el expuesto en 2010 por el estudio 'Global Burden of Diseases, Injuries and Risk Factors', indican que el suicidio es la principal causa de muerte entre las mujeres indias de entre 15 y 29 a&ntilde;os. Un baile de cifras que revela que si en 2012 se denunci&oacute; un 94% del total de las muertes por esta causa, la tasa de condena alcanz&oacute; apenas el 32% y &uacute;nicamente el 15% de los hombres fueron castigados. 
    </p><p class="article-text">
        Al trauma personal de Suguna hay que sumarle la verg&uuml;enza de exponer en primera persona, y a cara descubierta, lo que en India representa una deshonra arraigada culturalmente en una sociedad tan milenaria como tradicional en costumbres. Quiz&aacute;, por eso, cuesta o&iacute;rla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al morir mi madre, cuando yo ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, me casaron con mi t&iacute;o&rdquo;, recapitula despacio. &ldquo;&Eacute;l ten&iacute;a 30 a&ntilde;os y una relaci&oacute;n anterior con otra mujer de la que no tuve constancia hasta dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde&rdquo;. Entonces, el marido, padre ya de una ni&ntilde;a de 12 meses, se cas&oacute; con la otra &ndash;que s&iacute; estaba al corriente de la situaci&oacute;n-, argumentando que aquel primer matrimonio hab&iacute;a sido de conveniencia. &ldquo;Yo deb&iacute;a de entenderlo y respetarlo&rdquo;, contin&uacute;a narrando Suguna. 
    </p><p class="article-text">
        Su suegra (que tambi&eacute;n era su abuela), pretend&iacute;a, adem&aacute;s, que viviesen todos juntos -una y otra mujer-, en el mismo hogar familiar. Para entonces Suguna ya hab&iacute;a sufrido un importante historial de palizas y vejaciones por lo que decidi&oacute; refugiarse en casa de su padre, quien se hab&iacute;a casado en segundas nupcias con otra mujer con muy pocas ganas de adoptar a una hijastra que rechazaba. Despreciada y desesperada, termin&oacute; acudiendo a la polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Seg&uacute;n la ley de India&rdquo;, interviene Shakuntala, &ldquo;si se demuestra que un hombre se ha casado dos veces, puede ir a la c&aacute;rcel por un m&iacute;nimo de 60 d&iacute;as, tras los que se le suele conceder la libertad condicional&rdquo;. El marido, seg&uacute;n denuncia Suguna, minti&oacute; ante la denuncia y qued&oacute; libre. La joven regres&oacute; a casa con &eacute;l -bajo el rechazo de su padre- con la promesa de que su vida se tornar&iacute;a digna y &eacute;l se la dedicar&iacute;a en exclusiva.
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Quer&iacute;an matarme&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me prometi&oacute; que dejar&iacute;a a la otra mujer y que me tratar&iacute;a muy bien, pero quer&iacute;an matarme&rdquo;, prosigue Suguna. Embarazada por segunda vez, vuelven las palizas y la orden de la suegra de que vivan todos juntos. Son agresiones cada vez m&aacute;s graves que culminar&aacute;n en un macabro y fallido plan de asesinato. Primero el de ella y el hijo que estaba por venir, cuando ambos sobreviven a unos golpes que pretenden ser mortales. Y acto seguido, el de su hija de un a&ntilde;o, lanzada por la suegra por la ventana y rescatada <em>in extremis</em>, en el aire, por los vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        Ultrajada y malherida, decide volver a su hogar familiar por segunda vez. Pero esta vez su padre, resentido por no haber aceptado su consejo la vez anterior, no le abrir&aacute; las puertas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es bastante com&uacute;n&rdquo;, incide Shakuntala. &ldquo;Las v&iacute;ctimas suelen encontrar poco o ning&uacute;n apoyo de los padres. En muchos casos, porque al independizarse de su familia tambi&eacute;n lo hacen de la econom&iacute;a familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pens&eacute; en suicidarme, en marcharme del pueblo, pero los vecinos me insistieron en que acudiese a la Fundaci&oacute;n y finalmente ped&iacute; ayuda&rdquo;. All&iacute; la concienciaron, la formaron y lograron que al interponer una nueva denuncia &ndash;de ella y de la Fundaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n del padre y de los vecinos, todos a una-, acabase con el marido en la c&aacute;rcel: 60 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, despu&eacute;s de a&ntilde;o y medio en el albergue, donde vive con su hijo menor, cuenta Suguna con una sonrisa de alivio que en mayo terminar&aacute; su caso. Le han concedido la propiedad del hogar marital &ndash;que mantendr&aacute; a su nombre para sus hijos, aunque se ir&aacute; a vivir con su padre y madrastra, como ya lo hace su hija mayor, que va al colegio-, y una ayuda econ&oacute;mica para su manutenci&oacute;n que complemente los ingresos que le proporciona el oficio de coser saris que le han ense&ntilde;ado para que pueda ganarse la vida. &ldquo;Quiero vivir sin sufrimientos, dedicada a mis hijos&rdquo;, concluye. Confiesa que cuando va a dormir ya no sue&ntilde;a que le pegan.
    </p><h3 class="article-text">Una pr&aacute;ctica com&uacute;n</h3><p class="article-text">
        Pero  no es la &uacute;nica historia de malos tratos f&iacute;sicos y morales.Seg&uacute;n la ONG Health Education to Village, casi dos de cada cinco mujeres (37%), sufre violencia f&iacute;sica o sexual por parte de su marido y s&oacute;lo una de cada cuatro ha buscado alguna vez ayuda. Una encuesta del Instituto Internacional de Ciencias de la Poblaci&oacute;n, encargada por el Ministerio de Salud y Bienestar de la Familia, determin&oacute; que si la mortalidad post neonatal es un 13% m&aacute;s alta en mujeres que en hombres, cuando se llega a la edad infantil este porcentaje sube al 43%.
    </p><p class="article-text">
        Shakuntala  cuenta el caso de una pareja que se cas&oacute; por amor y tuvieron una hija pese a que  la familia de &eacute;l no quer&iacute;a a la chica. &ldquo;Seg&uacute;n la tradici&oacute;n india, antes de  una boda se miran los apellidos y hasta el hor&oacute;scopo de cada uno de los contrayentes&rdquo;, explica. &ldquo;En este caso ten&iacute;an los mismos apellidos [lo  que se equipara casi a un incesto] y el matrimonio, por tanto, no era  bienvenido. Ella no pod&iacute;a aguantar en casa de sus suegros y se refugi&oacute; en casa de un t&iacute;o  suyo que tambi&eacute;n la rechaz&oacute;&rdquo;. &ldquo;Al final&rdquo;, prosigue, &ldquo;los propios vecinos  y la gente local de la Fundaci&oacute;n que trabaja en este proyecto detectando casos  sobre terreno fueron quienes nos la trajeron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy dif&iacute;cil que sean ellas quienes vengan por su propio pie&rdquo;, continua exponiendo. &ldquo;Y m&aacute;s en las zonas rurales, en las que el proceso es m&aacute;s lento porque, adem&aacute;s, hay que concienciar a las familias, que siguen escondiendo estas situaciones. Tambi&eacute;n disponemos de un tel&eacute;fono espec&iacute;fico al que pueden llamar&rdquo;. Y remata: &ldquo;Hay que estudiar cada caso. El divorcio no es f&aacute;cil por su cultura, as&iacute; que hay que analizar: si quiere volver con el marido se le convoca y se le trata de concienciarle. Tambi&eacute;n se trata de mediar en la familia. Se hace un seguimiento pormenorizado, se tutoriza a la v&iacute;ctima, que pasa una semana en su casa y otra aqu&iacute;, en el albergue, hasta concienciarlas del todo. La pol&iacute;tica de trabajo de la Fundaci&oacute;n es tratar cada caso como si fuera de la familia, adem&aacute;s de ofrecer un apoyo psicol&oacute;gico y legal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo testimonio, que pedir&aacute; expresamente no ser fotografiado, contin&uacute;a en el albergue desde 2012. La Fundaci&oacute;n ha hablado con la familia y esta les ha dado libertad para que vivan solos, fuera de la casa familiar, aunque tendr&aacute;n que acudir al albergue una vez al mes para ver c&oacute;mo les est&aacute; yendo y c&oacute;mo evolucionan, hasta que den por cerrado su caso. Ser&aacute; a partir de este pr&oacute;ximo verano, cuando ella acabe los ex&aacute;menes y finalice sus estudios de Enfermer&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/suegra-tiro-hija-ano-ventana_1_4861938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2014 19:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[India reconoce el 'tercer sexo'… cuatro meses después de ilegalizar la homosexualidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/india-celebra-reconocimiento-ilegalizar-homosexualidad_1_4919468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78932555-dae4-4eeb-9cee-8f728b47b11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="India reconoce el &#039;tercer sexo&#039;… cuatro meses después de ilegalizar la homosexualidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mismo tribunal que recuperó la norma que castiga las relaciones "contra natura", reconoce a los transexuales y pretende acabar con su discriminación</p><p class="subtitle">¿Se despenalizarían las relaciones gays o lésbicas si  uno de los dos se sometiese a un cambio de sexo?</p><p class="subtitle">Sambhav se va del país con su marido: "Me gustaría irme donde pueda desarrollarme como persona sin que  influya mi condición sexual"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no podemos celebrar lo que es un buen paso hacia la  consecuci&oacute;n de la igualdad, para todos, en lugar de criticarlo? Debemos  celebrarlo. Si no es a favor de los homosexuales, s&iacute; lo es a favor de una minor&iacute;a  como nosotros que sufre el mismo tipo de discriminaci&oacute;n. Incluso,  probablemente, m&aacute;s que nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habla Sambhav K.  Sharma, uno de tantos gays de nacionalidad india que vio con estupor  c&oacute;mo en diciembre el Tribunal Supremo  evitaba ratificar una orden del Tribunal de Delhi de 2009 que legitimaba  la homosexualidad, al eliminar del C&oacute;digo Penal la Ley 377, fechada  en 1860. As&iacute;, se recuper&oacute; esta norma que castiga con penas de  hasta 10 a&ntilde;os de prisi&oacute;n las relaciones carnales &ldquo;contra natura&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        El 15 de abril, cuatro meses despu&eacute;s de este paso atr&aacute;s, el mismo Tribunal ha reconocido y  legalizado la existencia de un 'tercer g&eacute;nero' con el objetivo de que  una minor&iacute;a sexual, hasta ahora en la marginalidad, pueda disfrutar de  los mismos derechos que cualquier otro ciudadano oriundo de la  &ldquo;democracia m&aacute;s grande del mundo&rdquo;, frase que se oye repetir con iron&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sambhav,  que cofund&oacute; el grupo estudiantil Queer Campus for Lesbians, Gay &amp;  Bisexual &amp; Trans students antes de obtener su graduaci&oacute;n en  Literatura Inglesa en la Universidad de Delhi, se cas&oacute; este mismo a&ntilde;o  con su novio europeo en una ceremonia hinduista y privada &ndash;y clandestina&ndash; a la que  acudi&oacute; su familia al completo. Ahora se prepara para instalarse fuera  del pa&iacute;s <em>sine die.</em>
    </p><p class="article-text">
        Aporta un punto de vista m&aacute;s sosegado y reflexivo a  la comidilla que circula estos d&iacute;as entre la comunidad de extranjeros y  la clase pudiente de Nueva  Delhi: &iquest;por qu&eacute; la homosexualidad no es legal en India pero s&iacute; lo es  cambiar de sexo? &iquest;Despenalizar&iacute;a esto las relaciones gays o l&eacute;sbicas si  uno de los dos miembros se sometiese a un cambio de sexo?  Nadie, ni expatriados ni locales, parece atreverse a desentra&ntilde;ar la  compleja l&oacute;gica india.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la nueva incorporaci&oacute;n de India, <a href="http://www.juanlusanchez.com/archivos/2010/06/28/si-quieres-amar-a-un-hombre-se-una-mujer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ir&aacute;n</strong></a> era el &uacute;nico pa&iacute;s que permit&iacute;a las operaciones de cambio de sexo mientras condenaba las relaciones homosexuales. De hecho, desde el anterior Gobierno iran&iacute; de <a href="http://www.20minutos.es/noticia/280891/0/ahmadineyad/iran/onu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ahmadineyad</a> se instaba a aquellos atra&iacute;dos por su mismo sexo a someterse a ciruj&iacute;a. Sin embargo, la sentencia del Tribunal Supremo reconoce el 'tercer g&eacute;nero' como una minor&iacute;a m&aacute;s a la que hay que defender e integrar en la sociedad, sin establecer relaci&oacute;n entre este aspecto y la homosexualidad, al menos de momento.
    </p><h3 class="article-text">Una celebraci&oacute;n agridulce</h3><p class="article-text">
        El  reconocimiento del 'tercer sexo' deriv&oacute; en la celebraci&oacute;n de una decisi&oacute;n  calificada de &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo; por los diferentes grupos de derechos humanos  en un ambiente festivo. Sin embargo, la buena noticia no termin&oacute;  de iluminar algunos gestos agridulces en la expresi&oacute;n de muchos  activistas de los colectivos gay y l&eacute;sbico que se acercaron hasta Jantar  Mantar, el <em>manifest&oacute;dromo</em> por excelencia, situado en el centro de la  capital desde los disturbios del a&ntilde;o pasado tras la violaci&oacute;n y  asesinato de Nirbhaya.
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        &ldquo;El reconocimiento de los transg&eacute;nero como 'tercer sexo' no es una cuesti&oacute;n social o m&eacute;dica, sino  de derechos humanos&rdquo;, fall&oacute; la sentencia del Tribunal  Supremo de India. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n emiti&oacute; una serie de gu&iacute;as para que el Gobierno federal de todo el pa&iacute;s y sus administraciones cumplan sus  &oacute;rdenes.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras, estas permiten que las  mujeres se identifiquen como hombres y los hombres como mujeres sin que  sea necesaria una cirug&iacute;a para la reasignaci&oacute;n del sexo. Adem&aacute;s, en los  documentos oficiales existir&aacute; la posibilidad de marcar el 'tercer  g&eacute;nero'.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una  decisi&oacute;n que responde a una petici&oacute;n presentada en 2012 por un grupo de  activistas en favor de los transexuales. As&iacute;, a partir de ahora, los transg&eacute;nero podr&aacute;n beneficiarse de una cuota de puestos en el sistema  educativo y de empleo similar a la de otras minor&iacute;as marginadas en la  sociedad. Organizaciones de derechos humanos calculan que hay varios de  millones de transexuales en India, aunque la Comisi&oacute;n Electoral s&oacute;lo ha  registrado a 28.341, prueba del miedo a ser  estigmatizado.
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        &ldquo;Mi opini&oacute;n personal&rdquo;, explica  Sambhav, &ldquo;es que para tratarse de un juicio imparcial s&oacute;lo se han  reconocido los derechos de la comunidad de transg&eacute;neros y no los de  los gays, lesbianas y bisexuales. Pero, probablemente, podremos utilizar  esta nueva ley positiva frente al art&iacute;culo 377 en el Tribunal Supremo.  Si una comunidad ha obtenido su reconocimiento, nosotros tambi&eacute;n debemos  conseguirlo&rdquo;, a&ntilde;ade con optimismo y una sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        Y  no es poco tal gesto. Sambhav tuvo que tragarse orgullo y demonios  cuando su casera, enterada a &uacute;ltima hora de que en realidad su compa&ntilde;ero  de piso era su novio, le pidi&oacute; que abandonaran el complejo de  apartamentos en el que viv&iacute;an, &ldquo;porque hab&iacute;a ni&ntilde;os&rdquo; y su presencia no  resultaba &ldquo;un buen ejemplo&rdquo;. Despu&eacute;s, le retir&oacute; el saludo cuando se lo  encontraba en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Si  a la reciente penalizaci&oacute;n de la homosexualidad se suma el hecho de que  todas las apuestas sobre las pr&oacute;ximas elecciones indias dan por  vencedor al Bharatiya Janata Party (BJP) -un partido nacionalista  dirigido por el hinduista de corte radical, Rajendra Modi-, el futuro de  las libertades inherentes a cualquier idea de progreso se oscurece para  Sambhav, su marido y toda la comunidad homosexual.
    </p><p class="article-text">
        Lo  sabe bien. Quiz&aacute;, por eso, no tenga fecha para el regreso. &ldquo;Me gustar&iacute;a  vivir en un pa&iacute;s en el que pueda desarrollarme como persona sin que  influya mi condici&oacute;n sexual&rdquo;, concluye con amargura antes de romper en  una carcajada que todo lo puede.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/india-celebra-reconocimiento-ilegalizar-homosexualidad_1_4919468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2014 18:31:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[India reconoce el 'tercer sexo'… cuatro meses después de ilegalizar la homosexualidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Me ató, machacó chile picante y me lo puso en los ojos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/silla-machaco-chile-picante-ojos_1_4962889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2df8fc09-b79c-4ecf-936b-a6e15caedd3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Me ató, machacó chile picante y me lo puso en los ojos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nagalaksmi, mujer india de 34 años, tras ser captada por una red de trata con fines de explotación sexual, logró escapar</p><p class="subtitle">"Éramos expuestas para que cada cliente eligiese la que más le gustaba. Les dije que podía hacer las tareas de la casa, pero no 'eso'"</p><p class="subtitle">El incremento de secuestros y desapariciones de mujeres y niñas durante la última década en Andhra Pradesh (India) ha sido de un 161,26%</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a discutimos m&aacute;s de lo normal y me roci&oacute; con queroseno&rdquo;. La vida puede ser muy poco f&aacute;cil si se nace en una de las regiones m&aacute;s deprimidas de la India: Andhra Pradesh, por ejemplo, un remoto secarral al sur del subcontinente donde el valor de una mujer lo determina, en el mejor de los casos, la familia del marido. Lo sabe bien Nagalaksmi, de 34 a&ntilde;os, cuyo infierno comenz&oacute; cuando apenas sumaba 12 primaveras.
    </p><p class="article-text">
        Acudimos a la regi&oacute;n de Kadiri, a dos horas de carretera de la sede principal de la <a href="http://www.fundacionvicenteferrer.org/somoslallave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer</strong></a> que lleva su nombre en Anantapur. All&iacute;, en la oficina donde se desarrolla uno de los muchos proyectos contra la violencia hacia la mujer, una de las principales lacras del pa&iacute;s, nos espera Nagalaksmi, decidida a contarnos su historia en un relato que s&oacute;lo puede (y quiz&aacute;, debe) exponerse entrecomillado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me cas&eacute; muy joven, porque antes nos cas&aacute;bamos muy j&oacute;venes, con un miembro de mi casta 35 a&ntilde;os mayor que yo: &eacute;l ten&iacute;a 47. En nuestra cultura, cuando una mujer se casa, ha de irse a vivir a casa de la familia del marido. Y as&iacute; hice yo, s&oacute;lo que la familia de mi marido era muy grande y &eacute;l empez&oacute; a no hacerme caso. Dec&iacute;a que yo hablaba muy fuerte y empez&oacute; a escuchar m&aacute;s lo que su familia dec&iacute;a de m&iacute;, que a m&iacute; misma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eres una ni&ntilde;a sueles obedecer sin rechistar. No era mi caso. Yo me defend&iacute;a, cosa que nunca le gust&oacute; a su familia. Un d&iacute;a discutimos m&aacute;s de lo normal y me roci&oacute; con queroseno. Lo identifiqu&eacute; r&aacute;pidamente por el olor y supe de inmediato que quer&iacute;a matarme, as&iacute; que cuando vi que ven&iacute;a con una cerilla lo empuj&eacute; y sal&iacute; corriendo a la calle. Por fortuna, los vecinos me protegieron&rdquo;, explica escondida entre sus ropajes&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Volv&iacute; a casa de mis padres y fuimos a denunciarlo, pero la polic&iacute;a no nos hizo caso y finalmente tuve que quedarme en casa con mis padres, que eran muy mayores y no pod&iacute;an trabajar. Me ocup&eacute; en el campo y en funci&oacute;n del d&iacute;a ganaba unas 60 rupias (0,70 euros). En Andhra Pradesh, la mafia [de trata con fines de explotaci&oacute;n sexual] est&aacute; muy establecida; vigila qui&eacute;n est&aacute; viuda, qui&eacute;n sola, y capta chicas necesitadas...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. Seg&uacute;n la Oficina de Registro de Cr&iacute;menes india, Andhra Pradesh es el segundo estado con m&aacute;s violencia contra las mujeres, s&oacute;lo despu&eacute;s de Bengala Occidental, una actividad delictiva que ha aumentado en m&aacute;s de un 71% en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Naciones Unidas, adem&aacute;s, y la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de India, sit&uacute;an el subcontinente como un importante centro de comercio sexual internacional, un fen&oacute;meno global que implicar&iacute;a a m&aacute;s de 27 millones de personas.
    </p><h3 class="article-text">El horror de la habitaci&oacute;n 56</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a conoc&iacute; a una mujer con la que hice amistad y me anim&oacute; a dejar el campo e ir a la ciudad, donde hab&iacute;a m&aacute;s trabajo y donde ganar&iacute;a m&aacute;s dinero, cerca de diez mil rupias al mes. Ramanama, as&iacute; se llamaba la mujer, me invit&oacute; a ir con ella a Hyderabad y yo convenc&iacute; a mis padres. Cuando llegu&eacute; a la estaci&oacute;n de tren hab&iacute;a dos hombres m&aacute;s con ella, pero hablaban en hindi, as&iacute; que no entend&iacute;a lo que dec&iacute;an porque aqu&iacute; hablamos en telugu. Yo sab&iacute;a que el trayecto hasta Hyderabad duraba una noche, pero estuvimos tres d&iacute;as en el tren. Les pregunt&eacute; d&oacute;nde &iacute;bamos y me dijeron que a Delhi. All&iacute; nos recibi&oacute; la madre de uno de ellos y nos llev&oacute; a GB Road&rdquo;, contin&uacute;a Nagalaksmi.
    </p><p class="article-text">
        GB Road es el barrio rojo m&aacute;s grande de Nueva Delhi, conocido por los burdeles de prostituci&oacute;n infantil que se ubican en las azoteas de &ldquo;inocuos&rdquo; edificios cuyos bajos albergan todo tipo de comercios legales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dejaron en la habitaci&oacute;n 56, donde me trajeron comida, para que descansase. Al d&iacute;a siguiente me dijeron que me lavase, me llevaron a un sal&oacute;n de belleza, y de vuelta a la habitaci&oacute;n me dieron ropa nueva. Pero no era un sari, sino un vestido trasparente. Y me explicaron lo que ten&iacute;a que hacer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo no ser&iacute;a el de desempe&ntilde;ar tareas dom&eacute;sticas, como le hab&iacute;an prometido. Depender&iacute;a de una Didi &ndash;&ldquo;hermana mayor&rdquo; en hindi, t&eacute;rmino com&uacute;n que se utiliza en el norte de India para dirigirse a las mujeres en edad adulta&ndash;, con 40 chicas a su cargo, narra Nagalaksmi despacio, con un hilo de voz apenas perceptible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;ramos todas ni&ntilde;as que hab&iacute;amos sido captadas en los pueblos. All&iacute;, sentadas alrededor de nuestra Didi, &eacute;ramos expuestas para que cada cliente eligiese la que m&aacute;s le gustaba. Yo me negu&eacute;. Les dije que pod&iacute;a hacer las tareas de la casa, cualquier cosa, pero no 'eso'. Entonces me enter&eacute; de que hab&iacute;a sido vendida por Ramanama y los otros dos hombres, a mi Didi, por 70. 000 rupias&rdquo;, detalla. 
    </p><p class="article-text">
        El incremento de secuestros y desapariciones de mujeres y ni&ntilde;as durante la &uacute;ltima d&eacute;cada en Andhra Pradesh se ha situado en un 161,26%, seg&uacute;n la Oficina de Registro de Cr&iacute;menes india.
    </p><h3 class="article-text">Las consecuencias de decir &ldquo;no&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En la casa hab&iacute;a un cocinero que me dijo que ten&iacute;a orden de dejarme sin comer hasta que atendiera a los clientes, pero yo segu&iacute;a neg&aacute;ndome&rdquo;, contin&uacute;a exponiendo pausada. &ldquo;Le dije a mi Didi que la iba a denunciar a la polic&iacute;a, pero ella me contest&oacute; que qui&eacute;n me iba a hacer caso si ni siquiera sab&iacute;a hablar hindi. Un d&iacute;a, el cocinero, que tambi&eacute;n era el vigilante, me at&oacute; a una silla con ayuda de otros dos, machac&oacute; chile picante y me lo puso en los ojos. Se me hinch&oacute; la cara, me dol&iacute;a mucho y pas&eacute; mucho miedo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese momento Nagalaksmi, que ha venido a la entrevista tapada hasta la cabeza y apenas tiene los ojos al descubierto, interrumpe su relato y rompe a llorar. Pasar&aacute;n m&aacute;s de cinco minutos hasta que pueda recuperar el habla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pas&eacute; tres a&ntilde;os all&iacute; encerrada. No colaboraba y los clientes me trataban muy mal. Me quemaban con cigarrillos. Un buen d&iacute;a mi Didi le dijo al cocinero y vigilante que se ausentar&iacute;a una noche y, sin saber por qu&eacute;, el cocinero me ayud&oacute; a huir. Me pag&oacute; el <em>auto-rickshaw</em> [motocarro indio que hace las veces de taxi], me dio dinero y fue el propio ch&oacute;fer que me llev&oacute; a la estaci&oacute;n quien me compr&oacute; el billete de tren. Yo no sab&iacute;a nada. Y nunca gan&eacute; dinero, as&iacute; que nunca pude enviar dinero a casa, por lo que, de regreso, mi familia me rechaz&oacute;. La gente me rehu&iacute;a, todos hablaban de m&iacute; a mis espaldas, era una apestada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cerca de 47 &ordm;C que en esta &eacute;poca del a&ntilde;o calcinan a fuego lento esta regi&oacute;n del planeta mantienen la oficina de la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer del distrito de Kadiri, donde se desarrolla la entrevista y uno de los muchos proyectos contra la violencia hacia la mujer que tiene repartidos por este estado sure&ntilde;o, en un ambiente de bochorno clim&aacute;tico, pero tambi&eacute;n emocional, casi irrespirable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al tiempo me enter&eacute; de que la Fundaci&oacute;n hab&iacute;a abierto un centro de acogida para mujeres. Al principio no quise venir, pensaba que mi vida era as&iacute;, llena de problemas, y nadie pod&iacute;a solucionarlos. Iba a trabajar al campo para ganar algo de dinero, pero hab&iacute;a pasado tres a&ntilde;os a la sombra y el sol me molestaba much&iacute;simo, por lo que al final decid&iacute; acudir. Aqu&iacute; me concienciaron, me ayudaron mucho [psicol&oacute;gicamente] y me concedieron un microcr&eacute;dito para que pudiese abrir mi propio negocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Nagalaksmi tiene un colmado &ndash;peque&ntilde;os quioscos casi ambulantes cuyo s&iacute;mil europeo ser&iacute;a el de un ultramarinos&ndash; y quiere pedir otro microcr&eacute;dito para ampliar el negocio. Tambi&eacute;n lidera un grupo de acogida que cuenta con 16 mujeres que pasaron por su misma situaci&oacute;n. &ldquo;Denunci&eacute; a Ramanama, que sigue en la c&aacute;rcel, pero los otros dos hombres, poderosos, siguen en libertad. Al a&ntilde;o de regresar me enter&eacute; de que el vigilante que me hab&iacute;a salvado la vida y que era ya mayor hab&iacute;a muerto, y al poco tambi&eacute;n muri&oacute; mi Didi. Es su hermana la que sigue ocupando hoy en d&iacute;a su puesto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta c&oacute;mo imagina su futuro, no duda en responder: &ldquo;Lo imagino como una vida digna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        [Este fotoperiodista est&aacute; tentado de pedirle a la &ldquo;migrada&rdquo; &ndash;eufemismo con el que se protege la realidad de muchas menores que fueron v&iacute;ctimas de la trata con fines de explotaci&oacute;n sexual&ndash; que se levante el velo para que le deje ver su sonrisa, pero no re&uacute;ne el &aacute;nimo suficiente y prefiere centrarse en retratar la viveza de unos ojos desafiantes que a&uacute;n siguen luchando por tirar adelante. Es la mirada de demasiadas mujeres en un rinc&oacute;n del mundo abandonado a su propia (mala) suerte].
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      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/silla-machaco-chile-picante-ojos_1_4962889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2014 19:27:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Me ató, machacó chile picante y me lo puso en los ojos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[India,Explotación sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fotogalería: El cobijo de las mujeres "migradas" indias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cobijo-mujeres-migradas-indias_3_4960268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1a78d7d-3003-479b-b70c-f7fc305fd65b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotogalería: El cobijo de las mujeres &quot;migradas&quot; indias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro de Gandalapenta de la Fundación Vicente Ferrer acoge a mujeres "migradas", eufemismo con el que se protege la realidad de muchas menores que fueron víctimas de la trata</p></div><p class="article-text">
        El Centro de Gandalapenta de la Fundaci&oacute;n Vicente Ferrer acoge a mujeres &ldquo;migradas&rdquo;, eufemismo con el que se protege la realidad de muchas menores que fueron v&iacute;ctimas de la trata 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Gassó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2014 19:14:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fotogalería: El cobijo de las mujeres "migradas" indias]]></media:title>
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