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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Expósito]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_exposito/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Expósito]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La vida es todavía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vida-todavia_129_13049786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b78c223-53ee-4f60-8d5c-d6285a84bfb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida es todavía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En la esquela de una tarjeta recordatorio guardo el nombre de mi hijo y la fecha de su marcha, y hoy como ayer, no dejo de conversar con él. En la planta psiquiátrica de cualquier hospital hay una habitación con mi nombre; aun hay tardes que escucho el tintineo de sus llaves y espero, durante segundos, a que la puerta se abra y la muerte lo devuelva</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jake y Thor, los gatos de mi hijo, sostienen con su ronroneo la paz interior en la que me refugio."
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            <span class="title">
                Jake y Thor, los gatos de mi hijo, sostienen con su ronroneo la paz interior en la que me refugio.                            </span>
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        La vida es todav&iacute;a, pero ahora es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Del cielo caen meteoritos de sinsabores y de desgana. Nada sabe tanto como las cuerdas de mi guitarra y los acordes de su recuerdo en una tarde de oto&ntilde;o. A mis o&iacute;dos llegan ruidos de todos lados; las melod&iacute;asy el silencio parecen de otra &eacute;poca, se muestran a&ntilde;ejas. Pocas cosas sirven para algo; nada me hace avanzar con tanto prop&oacute;sito como ser fiel a m&iacute; mismo. La verdad es solo lo que nos apetece creer; cada cual cree lo que le da la gana. La opini&oacute;n es otra manera de colonizar y en mi criterio solo pretendo convencerme. Nadie est&aacute; a salvo de eso; todos somos profesos pecadores.
    </p><p class="article-text">
        La vida es todav&iacute;a, pero ahora es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        En un sal&oacute;n cualquiera un grupo de personas se revuelve en su propio conflicto de rid&iacute;culas excusas, de quejas irrisorias y de presentes inadecuados. En la esquela de una tarjeta recordatorio guardo el nombre de mi hijo y la fecha de su marcha, y hoy como ayer, no dejo de conversar con &eacute;l. En la planta psiqui&aacute;trica de cualquier hospital hay una habitaci&oacute;n con mi nombre; aun hay tardes que escucho el tintineo de sus llaves y espero, durante segundos, a que la puerta se abra y la muerte lo devuelva. Jake y Thor, los gatos de mi hijo, sostienen con su ronroneo la paz interior en la que me refugio.
    </p><p class="article-text">
        La vida es todav&iacute;a, pero ahora es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Son pocos los que entienden; la mayor&iacute;a solo pasa un pa&ntilde;o como si limpiar el cristal aclarara la visi&oacute;n y desahuciara el dolor. No creo en la pureza de las cosas ni en los corazones que no se agrietan por el dolor; tampoco en los rostros que no acumulan arrugas.
    </p><p class="article-text">
        La vida es todav&iacute;a, pero ahora es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>www.andresexposito.com</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vida-todavia_129_13049786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 18:28:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida es todavía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En un rincón de la vida hay una madre… (Feliz día de las madres)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/rincon-vida-hay-madre-feliz-dia-madres_129_12261909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba96059e-3603-43b8-8d99-d717d55e1be6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En un rincón de la vida hay una madre… (Feliz día de las madres)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Pensó la vida que veinte años eran suficientes y en su error separó a una madre de un hijo. Con toda la experiencia acumulada durante tantos milenios no se percató la vida que un hijo no es fruto de la naturaleza del proceder del universo, que todo es más sencillo y a la vez más complejo, un hijo es siempre el fruto del vientre de una madre. La vida en ocasiones es una cabrona, pero se lo perdonamos todo por tanto que da a cambio de nada</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En un rincón de la vida hay una madre… (Feliz día de las madres).                            </span>
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        Pens&oacute; la vida que veinte a&ntilde;os eran suficientes y en su error separ&oacute; a una madre de un hijo. Con toda la experiencia acumulada durante tantos milenios no se percat&oacute; la vida que un hijo no es fruto de la naturaleza del proceder del universo, que todo es m&aacute;s sencillo y a la vez m&aacute;s complejo, un hijo es siempre el fruto del vientre de una madre. La vida en ocasiones es una cabrona, pero se lo perdonamos todo por tanto que da a cambio de nada.
    </p><p class="article-text">
        En un rinc&oacute;n de la vida hay una madre que cada ma&ntilde;ana despierta a la luz que trae la ventana como si el amanecer la sacara de la profundidad y el dolor de la pesadilla y, sin embargo, segundos despu&eacute;s, la realidad la adentra en ella. Hay un gato que se arremolina, paredes que est&aacute;n llenas del rostro de un hijo, &aacute;lbumes abiertos con fotos donde reposan abrazos eternos. Hay flores en el balc&oacute;n que esperan la llegada de mariposas porque quiz&aacute;s en ellas alguna se&ntilde;al traiga esperanzas. Hay un pasillo eterno y una habitaci&oacute;n de ausencias. En la pantalla del televisor hay ladrones y mentirosos, traidores y asesinos, y en el cementerio un hijo lleno de bondad y sinceridad. En un rinc&oacute;n de la vida hay una madre que se llena de preguntas y aborrece respuestas simples que consuelen.
    </p><p class="article-text">
        Es la vida como es, y poco podemos hacer, pero a veces dan ganas de gritarle a la cabrona vida en su continua exigencia de que se conjugue su verbo vivir, que una madre sin su hijo es lo m&aacute;s antinatural que hay, que en primavera los &aacute;rboles no se quedan sin hojas ni las rosas se acongojan y se cierran temblorosas. Anda la vida con demasiadas cosas al mismo tiempo, y de eso dicen los ancianos que algo siempre acaba saliendo mal.
    </p><p class="article-text">
        Al tiempo que la ciudad agoniza y se precipita en su pr&oacute;ximo instante de espaldas a lo importante, el gato del hijo de una madre aparece de cualquier lugar, y lo hace sin prisas y con su contoneo elegante y p&iacute;caro. Sabe de su cometido, siempre est&aacute; alerta, intuye la verdad de la naturaleza de las cosas. De lo sucedido y de lo que suceder&aacute;. Los gatos no gobiernan el mundo porque no les da la gana. Y sabe que habr&aacute; un ma&ntilde;ana, en un tiempo sin tiempo, en que el universo entero se detendr&aacute; y en su silencio eterno sonar&aacute; un estruendo, entonces una madre y un hijo volver&aacute;n a encontrarse. La vida sonreir&aacute; entre l&aacute;grimas porque el error cometido ha encontrado una grieta entre el espacio tiempo para ser remendado, y puede en ese momento algo parezca tener sentido. Y sabe el gato que ese es su cometido, cuidar de la madre de un hijo mientras tanto. 
    </p><p class="article-text">
        En un rinc&oacute;n de la vida hay una madre que deambula entre recuerdos y un gato que vigila y ronronea a sus pies.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.andresexposito.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/rincon-vida-hay-madre-feliz-dia-madres_129_12261909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Apr 2025 15:35:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En un rincón de la vida hay una madre… (Feliz día de las madres)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos vemos al otro lado del sueño (Para nuestro hijo Pablo. Siempre contigo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vemos-lado-sueno-hijo-pablo_129_11376378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a6196f4-d36d-4cee-8abc-6641cbd1fc7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos vemos al otro lado del sueño (Para nuestro hijo Pablo. Siempre contigo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mañana dejó de ser una promesa y los días echan de menos tu conversación, pero no habrá más miedo a la fragilidad de la vida porque estarás al otro lado del sueño, esperándonos</p></div><p class="article-text">
        Hay un silencio que recorre la ciudad y est&aacute; el dolor de tu ausencia a cada paso dado. A las ganas de vivir le faltan tus abrazos y a los lugares tu presencia. No habr&aacute; m&aacute;s goles que validen tus sonrisas, pero en el recuerdo la manera en que siempre nos ganaste.
    </p><p class="article-text">
        Cada 16 de enero seguir&aacute; siendo tu hermoso cumplea&ntilde;os y celebraremos que durante 20 a&ntilde;os no hubo otro protagonista. Todos los viernes ser&aacute;n fiesta por aquel viernes en que naciste; y la pasta de la Italia de tus amores, de aquel almuerzo en La Toscana, ser&aacute; la reina de la cocina.
    </p><p class="article-text">
        Hay cientos de amigos que brindan por los ratos que regalaste; hay un bal&oacute;n de f&uacute;tbol que te espera en las tardes para hacerle un quiebro a la dificultad y salir airoso; hay un piano que suena con una melod&iacute;a infinita; hay cientos de c&oacute;mic que te echan de menos; hay un poema que te nombra y un sentimiento desorientado. La melancol&iacute;a se llena de preguntas sin respuesta y la puerta no se abre y te nombra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada es m&aacute;s fuerte de lo que t&uacute; no puedas intentar ser&rdquo;, resuena el grito que propuso siempre tu esp&iacute;ritu y tu car&aacute;cter. Todos hablan de tu fuerza y tu valor, y hasta la naturaleza de las cosas se llen&oacute; de admiraci&oacute;n en cada batalla que afrontastes. Y est&aacute; la sencillez que te hizo tan querido y la nobleza de tus palabras.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana dej&oacute; de ser una promesa y los d&iacute;as echan de menos tu conversaci&oacute;n, pero no habr&aacute; m&aacute;s miedo a la fragilidad de la vida porque estar&aacute;s al otro lado del sue&ntilde;o, esper&aacute;ndonos. Y entonces, en un tiempo sin tiempo, nos encontraremos, le pediremos a la aurora que no se apague la luz, y como tantas veces, nos mostrar&aacute;s la belleza de caminar a tu lado.
    </p><p class="article-text">
        Nos vemos al otro lado del sue&ntilde;o. Siempre contigo.	
    </p><p class="article-text">
        (Nuestro eterno agradecimiento a todo el personal del Hospital Universitario de Canarias que conoci&oacute;, atendi&oacute; y cuid&oacute; a nuestro hijo Pablo durante dos meses. Y de igual manera, por hacernos las cosas f&aacute;ciles y cuidar tambi&eacute;n de nosotros en ese periodo de tiempo).
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Exp&oacute;sito, escritor
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.andresexposito.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vemos-lado-sueno-hijo-pablo_129_11376378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2024 18:51:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos vemos al otro lado del sueño (Para nuestro hijo Pablo. Siempre contigo)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mientras tanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/mientras-tanto_1_10935119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0540b87-fc8a-4dd2-95be-0fd08ee4e08f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mientras tanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El día anterior acabó como muchos días. Los periódicos y los noticieros no proponen solución alguna. Siguen los egos y las vanidades y el poder desgarrando a la especie humana, siguen las propuestas para engendrar odio, las verdades a medias y sigue el ser humano desangrándose</p></div><p class="article-text">
        La madrugada est&aacute; tranquila. Oscura. M&aacute;s oscura que otras veces. O puede, igual de oscura y sea mi percepci&oacute;n la que la transforma en otra. La ciudad est&aacute; ausente; la especie humana no la agita.
    </p><p class="article-text">
        Somos alguien nuevo a cada instante que cae sobre nosotros. Con tanta frecuencia cambia nuestra identidad interior que, en ocasiones, no nos reconocemos.
    </p><p class="article-text">
        Dice Elizabeth Cady Stanton en su ensayo &lsquo;La soledad del ser&rsquo;: <em>Y, sin embargo, existe una soledad que cada uno de nosotros ha llevado siempre consigo, m&aacute;s inaccesible que las monta&ntilde;as heladas, m&aacute;s profunda que el mar a medianoche: la soledad del ser. Ni mirada ni mano alguna, ni de ser humano ni de &aacute;ngel, ha alcanzado nuestro ser interior al que llamamos nuestro yo.</em>
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a anterior acab&oacute; como muchos d&iacute;as. Los peri&oacute;dicos y los noticieros no proponen soluci&oacute;n alguna. Siguen los egos y las vanidades y el poder desgarrando a la especie humana, siguen las propuestas para engendrar odio, las verdades a medias y sigue el ser humano desangr&aacute;ndose. Del nuevo d&iacute;a nada sabemos. La oscuridad de la noche no limpiar&aacute; ni sanar&aacute; lo sucedido en el d&iacute;a anterior, &uacute;nicamente apartar&aacute; la resaca del dolor y las l&aacute;grimas durante unos minutos debido a la modorra.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos de ser para ser nuevamente a cada instante. La naturaleza de las cosas de la vida no pide permiso ni da razones de sus derroteros y sus coyunturas. Las sombras susurran el desgarro a sus creadores, sean dioses o escritores.
    </p><p class="article-text">
        La l&aacute;mpara que alumbra el libro que leo es el &uacute;nico testigo. El libro, el &uacute;nico refugio al que huir en esta madrugada de insomnio. Ma&ntilde;ana ser&eacute; otro, mientras tanto, abandono en la lectura esta identidad que apenas soy ahora, tan fugaz como el propio instante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>www.andresexposito.com</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/mientras-tanto_1_10935119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 15:46:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mientras tanto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amantes de verso libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/amantes-verso-libre_129_10201192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ced58fb4-8d59-49bb-8bdb-6ba42373cf7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amantes de verso libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Es viernes; la verdad de lo importante está en lo que somos, en lo que sentimos y vivimos. Afuera de nosotros, únicamente la realidad que no necesitamos. Hace tiempo que he dejado de intentar conquistar el instante, ahora, nada más, deseo deslizarme en él</p></div><p class="article-text">
        En mis bolsillos, todas las derrotas que aceptamos, todas las mentiras que aprendimos y todas las noches que nos negamos.
    </p><p class="article-text">
        En la calle, el instante es una fiesta. En las mesas de las terrazas, concurridas, se brinda porque es viernes en la tarde; y como todo viernes, la vida nos parece m&aacute;s sincera, m&aacute;s posible, m&aacute;s libre. La oscuridad de la noche cae sobre la ciudad; la piel se vuelve m&aacute;s cercana y el roce m&aacute;s intenso.
    </p><p class="article-text">
        En mi mano, la novela de Eduardo Galeano, &lsquo;<em>La canci&oacute;n de nosotros&rsquo;</em>. En palabras de Hugo J. Verani (Revista de Cr&iacute;tica Literaria): <em>Met&aacute;fora de un mundo en trance de destrucci&oacute;n y, ante todo, conciencia del lenguaje, b&uacute;squeda creativa a partir de los fragmentos del recuerdo y del deseo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dos j&oacute;venes se besan. Dos adultos brindan. Una madre sonr&iacute;e. La calle es vida en la intensidad y la cercan&iacute;a social de la gente.
    </p><p class="article-text">
        En mis bolsillos todos los a&ntilde;os que cumpl&iacute;, todas las piedras con las que tropec&eacute;, todas las veces que me levant&eacute;, todos los desgarros y todas las luchas. Pero tambi&eacute;n, todas las veces que am&eacute;, toda la desnudez de mis sue&ntilde;os cumplidos, todas las cicatrices de madrugadas bajo s&aacute;banas blancas, todas las sonrisas a las que me atrev&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es viernes; la verdad de lo importante est&aacute; en lo que somos, en lo que sentimos y vivimos. Afuera de nosotros, &uacute;nicamente la realidad que no necesitamos. Hace tiempo que he dejado de intentar conquistar el instante, ahora, nada m&aacute;s, deseo deslizarme en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        He encontrado un lugar en una tasca, en la terraza. Un barril que hace de mesa y dos sillas altas de madera. Ella no llegar&aacute; hasta dentro de una hora. Le env&iacute;o un mensaje. Mientras, he pedido una copa de vino, y al tic tac de cada sorbo, leer&eacute; &lsquo;<em>La canci&oacute;n de nosotros&rsquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esta noche ser&aacute; noche de poetas. Y, aunque no sepamos rimar, al comp&aacute;s de una botella de vino nos embriagaremos en el roce de la piel, acercaremos el coraz&oacute;n, y en tanto que el mundo prosigue en su locura, nosotros seremos amantes de verso libre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.andresexposito.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>www.andresexposito.com</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/amantes-verso-libre_129_10201192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2023 20:22:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amantes de verso libre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A orillas del Sena suena una canción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/orillas-sena-suena-cancion_129_10162010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/694bc054-db5e-4ba2-89d2-c1d204eb0f2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A orillas del Sena suena una canción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Siempre andamos perdidos, aunque construyamos refugios físicos, pautas y rutinas cotidianas para sentirnos seguros y alejarnos de la incertidumbre del transcurso del tiempo y de la propia vida. El delirio es el error necesario de los que no dejan de buscar, sin saber muy bien qué buscan o qué encontrarán</p></div><p class="article-text">
        A orillas del Sena, Par&iacute;s languidece. En mi MP4 suena <em>Still looking for something, </em>de Jackson Browne. El delirio es un error necesario para vivir; la realidad es ese escenario oficial y aburrido del que tanto intentamos huir.
    </p><p class="article-text">
        Amar es ese lujo de la propia esencia de la vida que en ocasiones no nos podemos permitir; o por lo menos, amar en la intensidad y la manera que deseamos. Vivir es el delirio al que recurrimos siempre, porque vivir nos acerca a nosotros mismos m&aacute;s que nada. El delirio es ese error necesario. Deliramos para poder vivir.
    </p><p class="article-text">
        	<em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        	<em>Still looking for something in the night</em>
    </p><p class="article-text">
        	<em>I know I&acute;m headed for somewhere</em>
    </p><p class="article-text">
        	<em>We all dream about somewhere, baby&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los bouquinistas de Par&iacute;s son patrimonio universal de la cultura. Libreros de libros antiguos y de ocasi&oacute;n que ejercen su oficio en esas orillas l&aacute;nguidas y melanc&oacute;licas del Par&iacute;s a orillas del Sena, donde apetece quedarse hasta el amanecer.
    </p><p class="article-text">
        Llegan sombras alargadas del movimiento cultural de los a&ntilde;os veinte del siglo pasado en el Distrito 14, en Montparnasse. La cultura es ese delirio necesario. Par&iacute;s es ese error recurrente. Montparnasse, el destino para quienes se embriagan de delirio.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>And I&acute;m still looking for something&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Siempre andamos perdidos, aunque construyamos refugios f&iacute;sicos, pautas y rutinas cotidianas para sentirnos seguros y alejarnos de la incertidumbre del transcurso del tiempo y de la propia vida. El delirio es el error necesario de los que no dejan de buscar, sin saber muy bien qu&eacute; buscan o qu&eacute; encontrar&aacute;n. Delirar es un verbo hermoso y divertido; fiel compa&ntilde;ero de vivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.andresexposito.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>www.andresexposito.com</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/orillas-sena-suena-cancion_129_10162010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Apr 2023 18:16:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A orillas del Sena suena una canción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Probablemente, ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/probablemente-ahora_129_10090491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a689ab6c-822a-4b28-a6df-c7af24e45f54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Probablemente, ahora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El mundo funcionará, incluso cuando ya no estemos. A qué esperamos para vivir. A qué esperamos para saltar</p></div><p class="article-text">
        Sentado en el suelo mientras aporreo la guitarra en el intento de dar sentido a una canci&oacute;n, el televisor muestra la verborrea de un ide&oacute;logo que intenta convencer a los oyentes que dos m&aacute;s dos son cinco. Algunos le creen.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, ahora, en la calle varios ni&ntilde;os juegan; la luna con su claridad alarga el tiempo que la noche intenta quitarles. Probablemente, ahora, en alg&uacute;n apartamento, dos amantes hacen el amor; se desnudan en la cocina, y entre caricias, la pasi&oacute;n los desborda. Probablemente, ahora, en el &eacute;xtasis de un concierto, un m&uacute;sico encuentra la felicidad que jam&aacute;s le ha sido concedida en ning&uacute;n otro instante. Probablemente, ahora, la casualidad traiga un reencuentro, y el pasado caiga sobre quienes nunca fueron amantes para darles otra oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe de m&iacute; en este intento por dar sentido a una canci&oacute;n en las seis cuerdas de una guitarra; tampoco s&eacute; yo nada de los otros. Acompa&ntilde;ado de esta soledad, probablemente, ahora, me siento m&aacute;s acompa&ntilde;ado que nunca.
    </p><p class="article-text">
        El mundo funciona, incluso cuando dejamos de mirarlo; incluso cuando dejamos de sentirlo. Entonces, por qu&eacute; nos empe&ntilde;amos en ser tan necesarios, tan protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Somos meros n&aacute;ufragos en la vida y en su misterio. Apenas reconocemos los pasos dados como nuestros. Nada sabemos de lo que vendr&aacute;, &uacute;nicamente especulamos en nuestro narcisismo; y sobre el pasado, por lo general, lo distorsionamos a nuestro antojo.
    </p><p class="article-text">
        Nada es como fue; ni ser&aacute; como es. El movimiento es el acto esencial de la vida y del funcionamiento de la sociedad y del mundo en el que estamos inmersos. En ning&uacute;n momento se detiene.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n no es dif&iacute;cil. El ritmo de los rasgueos es f&aacute;cil; hay un par de arpegios y un punteo de varios segundos. No es que suene mal; es que no suena como yo quiero. Eso pasa tambi&eacute;n con el resto de las cosas que hacemos y vivimos. Nos empe&ntilde;amos en que suene como nosotros queremos que suene. Quiz&aacute;s, debiera sonar como tiene que sonar, y nosotros debamos dejar de intentar ser dioses y aprender a ser simples n&aacute;ufragos o viajeros con un poco de tiempo para este viaje que, en alg&uacute;n momento, alcanzar&aacute; su destino: la muerte y el olvido.
    </p><p class="article-text">
        Tendr&iacute;amos que disfrutar m&aacute;s, sentir m&aacute;s; tendr&iacute;amos que reconocernos menos en nuestro narcisismo por conquistar todo con nuestra opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El mundo funcionar&aacute;, incluso cuando ya no estemos. A qu&eacute; esperamos para vivir. A qu&eacute; esperamos para saltar.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n, al final, suena como ella quiera, como ella siente que tiene que sonar. Hace rato que apague el televisor. He abierto una botella de vino, y acompa&ntilde;ado de mi soledad, me he puesto un poco en el vaso y, sin prisas, aprecio su sabor.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, ahora, la vida ejerza con mayor fuerza sobre m&iacute;, su &uacute;nico prop&oacute;sito: disfrutarla.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Exp&oacute;sito
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.andresexposito.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andr&eacute;sexposito.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/probablemente-ahora_129_10090491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Apr 2023 16:11:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Probablemente, ahora]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las libertades se atropellan entre ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/libertades-atropellan_129_10049817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b1be39b-0479-498a-aee1-f6b579676630_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las libertades se atropellan entre ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - No queda más remedio que aprender a crear espacios y conductas donde las libertades y los derechos de unos y otros puedan convivir en plena armonía. Aprender a respetar las libertades de otros, pero también, a defender sin miramientos nuestras libertades ante la imposición de las libertades de otros</p></div><p class="article-text">
        Las libertades de unos no pueden atentar contra las libertades y los derechos de otros. En la guerra entre libertades y derechos pierden todos.
    </p><p class="article-text">
        Residimos en una sociedad abierta y en continua ebullici&oacute;n, y, sin embargo, en ocasiones tenemos la sensaci&oacute;n de ser menos libres que en otras &eacute;pocas. El ejercicio de la libertad de unos golpea la libertad de otros. Obcecados en erigir nuestra libertad no atendemos al respeto de la libertad de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el momento en que las libertades de unos intentan imponerse sobre las libertades de otros de manera dictatorial, acaban por convertirse en un imperialismo que no beneficia a nadie. Todos pierden. Y pierde, sobre todo, la palabra libertad, porque su valor queda degradado e infravalorado.
    </p><p class="article-text">
        En otras &eacute;pocas, las luchas por los derechos y las libertades eran generalizadas. Era la mayor&iacute;a quien se beneficiaba de ellos. En la actual sociedad, tan diversa y compleja, tan multicultural y tan llena de diversas naturalezas de convivencia, pensamiento, conductas&hellip;, las libertades son igual de complejas y diversas. Muchas de estas libertades benefician &uacute;nicamente a ciertas minor&iacute;as, a ciertos pensamientos o formas de vida.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad se mueve constantemente, como la vida. Nada se detiene; todo se mueve a una velocidad endiablada. Las libertades y los derechos se mueven en la misma sinton&iacute;a. Endiablada. En ocasiones sin sustento entendible.
    </p><p class="article-text">
        No queda m&aacute;s remedio que aprender a crear espacios y conductas donde las libertades y los derechos de unos y otros puedan convivir en plena armon&iacute;a. Aprender a respetar las libertades de otros, pero tambi&eacute;n, a defender sin miramientos nuestras libertades ante la imposici&oacute;n de las libertades de otros
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Exp&oacute;sito
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.andresexposito.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/libertades-atropellan_129_10049817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 15:45:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las libertades se atropellan entre ellas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad es un estado del que jamás regresas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/paternidad-regresas_129_8841400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94fc978c-9340-45d5-b96a-dfba2882ebfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad es un estado del que jamás regresas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - "Un hijo es un sentimiento donde guarecerse", escribí en el libro de aforismos ‘Causas, azares y luchas’ (2020). Lo escribí en un intento por encontrar palabras que abarcaran la complejidad de mi sentimiento como padre. Plasmarlas, negro sobre blanco, y que quedarán ahí. Eternas. No lo conseguí; siempre hay algo que me falta.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un hijo es un sentimiento donde guarecerse&rdquo;, escrib&iacute; en el libro de aforismos &lsquo;Causas, azares y luchas&rsquo; (2020).
    </p><p class="article-text">
        Lo escrib&iacute; en un intento por encontrar palabras que abarcaran la complejidad de mi sentimiento como padre. Plasmarlas, negro sobre blanco, y que quedar&aacute;n ah&iacute;. Eternas. No lo consegu&iacute;; siempre hay algo que me falta.
    </p><p class="article-text">
        Antes de ese intento hubo otros. Dieciocho a&ntilde;os llevo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el instante en que mi hijo desembarc&oacute; en la vida, lo cog&iacute; en brazos. Nos miramos, y tras descubrir que ninguno de los dos sab&iacute;a qu&eacute; hacer con el otro, acabamos abraz&aacute;ndonos. Esa fue nuestra primera experiencia emocional; la siguiente vendr&iacute;a al darle su primer ba&ntilde;o. Nada m&aacute;s secarlo, not&eacute; en su rostro una leve sonrisa de p&iacute;caro. Acerqu&eacute; mi rostro al suyo para besarlo en un acto de enternecido padre primerizo, y en esas d&eacute;cimas de segundo en que mi ego paterno se multiplicaba, me orin&oacute; en la cara. Su sonrisa se acentu&oacute;. La picard&iacute;a se le qued&oacute; dibujada eternamente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n intent&eacute; en un art&iacute;culo del desaparecido peri&oacute;dico &lsquo;La opini&oacute;n de Tenerife&rsquo; hablar de dicho sentimiento. Lo titul&eacute;, &lsquo;Esos locos bajitos&rsquo; (2013), y comenzaba as&iacute;: &ldquo;<em>Se precipitan ruidosos a nuestras vidas y provocan el desorden y el inestable desconcierto en nuestras alineadas y conformadas maneras cotidianas, alteran incorregibles el equilibrio y la coordinaci&oacute;n que, con tanto ah&iacute;nco hemos construido y elaborado a nuestros d&iacute;as y a nuestros ef&iacute;meros instantes, con un exclusivo e inconsciente prop&oacute;sito: ayudarnos a comprender&rdquo;.&rsquo;Tampoco</em> ah&iacute; qued&oacute; registrada toda la complejidad del sentimiento que deseaba expresar. Y mientras, &eacute;l segu&iacute;a creciendo y desordenando todas mis percepciones de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Prosegu&iacute; con los intentos. En mi libro de poes&iacute;a &lsquo;Todos los soles que no alumbran&rsquo; (2017), hay un poema que le dediqu&eacute; y que da t&iacute;tulo al libro en recuerdo de una tarde que me pregunt&oacute; que si pod&iacute;a llorar tras salir de un partido de f&uacute;tbol. Sent&iacute;a rabia y frustraci&oacute;n por la derrota. Por supuesto, recuerdo que le dije. Me abraz&oacute; y las l&aacute;grimas brotaron de sus ojos como un impetuoso manantial. Y escrib&iacute;: <em>&ldquo;Esta tarde, causa y proposici&oacute;n / olvidaremos todas las derrotas / apartaremos el dolor / por todo aquello no conseguido / montaremos en las bicicletas / y alcanzaremos la importancia de los instantes. / Nos reiremos, carcajada interminable / de todos los soles que no alumbran nuestros d&iacute;as&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hubo m&aacute;s art&iacute;culos y m&aacute;s poemas en que lo intent&eacute;; tambi&eacute;n, por ah&iacute;, en hojas sueltas entre los libros o en textos en archivos del ordenador hay reflexiones; e incluso, en alguna de mis novelas alg&uacute;n personaje intenta abarcar, conceptuar y atrapar ese sentimiento. Sin embargo, en ning&uacute;n momento lo he logrado.
    </p><p class="article-text">
        Sigo en el intento, y &eacute;l sigue ah&iacute;, dieciocho a&ntilde;os ya desde aquel primer abrazo. Continuamos sin saber qu&eacute; hacer con el otro. Mientras, hemos llorado, re&iacute;do, nos hemos enfadado, hemos viajado, hemos gritado, nos hemos equivocado&hellip; y de vez en cuando nos hemos abrazado. Lo que s&iacute; parece claro es que, &lsquo;La paternidad es un estado del que jam&aacute;s regresas&rsquo; (Causas, azares y luchas&rsquo;, 2020).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/paternidad-regresas_129_8841400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Mar 2022 08:48:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad es un estado del que jamás regresas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de estar vivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/problema-vivo_129_8764423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fb98521-1538-4f9b-adaf-7f312507d39f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de estar vivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El problema de estar vivo es que la vida es un riesgo en cualquier momento. Y eso nos da miedo</p></div><p class="article-text">
        El problema de estar vivo es que la vida es un riesgo en cualquier momento. Y eso nos da miedo.
    </p><p class="article-text">
        La oficialidad de los telediarios presenta un entretenimiento absurdo. Cada d&iacute;a cuesta m&aacute;s creer en lo oficial. Huir siempre fue una opci&oacute;n. Acabar en el interior de un libro, arroparse con las hojas, cerrar por fuera y no regresar. Don Quijote no deliraba; se cans&oacute; de todo lo oficial y todo lo objetivo.
    </p><p class="article-text">
        A cierta edad, el miedo al riesgo de la vida aumenta. En la misma medida, decrece las posibilidades de saltar al vac&iacute;o. So&ntilde;ar es el delirio de unos pocos; las certezas objetivas producen m&aacute;s satisfacciones. A nadie le gusta jugar si sabe que tiene muchas opciones de perder.
    </p><p class="article-text">
        Dice Sartre en una conferencia que dio en Par&iacute;s, el lunes 29 de octubre de 1945, que, &ldquo;El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema de estar vivo es que la vida es un riesgo en todo momento. Y eso nos da miedo. No nos soportamos como cobardes cuando no somos capaces de saltar; por eso, intentamos convencernos de lo innecesario del salto o del intento. Nos negamos a nosotros mismos. Dejamos de ser nosotros y acabamos siendo otros.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es un d&iacute;a extra&ntilde;o. De esos que no saben a nada, que confunden, que llegan y con la misma se van. No dejan rastro alguno en el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/problema-vivo_129_8764423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Feb 2022 09:36:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de estar vivo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bordillo de la acera no es un lugar para adultos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bordillo-acera-no-lugar-adultos_1_8636964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db20ad17-1794-4ab3-b4f3-7e360a882d8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bordillo de la acera no es un lugar para adultos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Invertir en nosotros es lo que mejor podemos hacer. Invertir esas migajas que somos capaces de robarle al tiempo. Ocuparlas en lo que nos apetece y no en lo que las modas y la corriente social dicta que nos debería apetecer.</p></div><p class="article-text">
        Sentado en el bordillo de la acera, la realidad se observa m&aacute;s terrenal. La humanidad traza un paso de incertidumbre y desgarro. Nos conocemos como especie; pero no hemos aprendido lo importante despu&eacute;s de tantos siglos. Quiz&aacute;s no nos interese.
    </p><p class="article-text">
        Enfrente de la calle, un ni&ntilde;o tambi&eacute;n toma asiento en el bordillo de la acera. Me mira. Le desconcierta mi presencia. Este no es un lugar para adultos. Perdemos ese derecho a medida que cumplimos a&ntilde;os. Otra estupidez m&aacute;s de esta sociedad de conductas y modas caprichosas.
    </p><p class="article-text">
        Invertir en nosotros es lo que mejor podemos hacer. Invertir esas migajas que somos capaces de robarle al tiempo. Ocuparlas en lo que nos apetece y no en lo que las modas y la corriente social dicta que nos deber&iacute;a apetecer. Invertir en conocernos para descubrir lo que, en verdad, nos apetece. Y a pesar de toda posible derrota, so&ntilde;ar y atrevernos. &iquest;No es, al final, la posibilidad de la derrota, el mayor acto de valent&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Con un gesto de la mano, saludo de manera t&iacute;mida al ni&ntilde;o que me mira. A nuestro alrededor la gente va y viene; los coches circulan en ambas direcciones frente a ambos. &Eacute;l los observa desde su lado, yo desde el m&iacute;o. El mismo acontecimiento mirado desde dos perspectivas diferentes. No me devuelve el saludo. Soy un adulto y estar sentado en el bordillo de la acera no es un lugar para los adultos. Hace mucho que perd&iacute; el derecho. Ante su visi&oacute;n del mundo, los adultos suelen invertir su tiempo sentados alrededor de alguna mesa de un bar, mientras intentan arreglar el mundo; o en la cola de alg&uacute;n banco realizando negocios; o inmersos en los pasillos de los centros comerciales; o comprando toda clase de aparatos que luego no utilizan; o enfadados en resolver problemas y circunstancias que todav&iacute;a no se han dado&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Atiendo el paso de la especie humana y escucho mi paso a trav&eacute;s de la vida. Le susurro al viento que nunca he sido feliz en la manera tradicional, pero aprend&iacute; a disfrutar de la vida para compensar esa falla. Bueno, fui feliz de ni&ntilde;o. Muy feliz. Sin embargo, ahora no s&eacute; c&oacute;mo regresar a ese tiempo. Todo queda muy lejos.
    </p><p class="article-text">
        Invertir en nosotros, escucharnos, hablarnos. Somos nuestro mejor patrimonio. Cosas de locos, quiz&aacute;s. &iquest;Y qui&eacute;n no delira? Aprender a conocernos para entendernos, y entender lo que necesitamos en este tiempo que vivimos. Reconocernos en nuestros gestos, nuestros actos y nuestras decisiones, en nuestras valent&iacute;a y derrotas; y no tener la est&uacute;pida sensaci&oacute;n de ser la vida de otro, la decisi&oacute;n de otro, los miedos de otro.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer se acerca; el ni&ntilde;o se levanta y le agarra la mano. Mientras se aleja no deja de mirarme. Soy un extra&ntilde;o en un lugar habitable solo para ni&ntilde;os. Sigue desconcertado. Probablemente, les dir&aacute; a sus amigos que ha visto a un adulto sentado en el bordillo de la acera sin hacer nada. No le crear&aacute;n; dir&aacute;n que todo es un invento para darse protagonismo. No tendr&aacute; testigos; su madre no me ha visto. Ning&uacute;n adulto me ha visto. Para ellos, el bordillo de la acera tampoco es un lugar para adultos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong><a href="http://www.andresexposito.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>www.andresexposito.com</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bordillo-acera-no-lugar-adultos_1_8636964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jan 2022 10:27:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El bordillo de la acera no es un lugar para adultos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El aroma del café: la fragilidad nos invade]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/aroma-cafe-fragilidad-invade_1_8615311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50648083-25e1-4ccc-b617-17cc0259e7a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El aroma del café: la fragilidad nos invade"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La certidumbre se ha vuelto frágil. Acontecimientos como la erupción volcánica o la pandemia han desgajado todas las certezas que teníamos acumuladas durante tanto tiempo. Hemos quedado a merced de un futuro sin consistencia psicológica y emocional.</p></div><p class="article-text">
        Afuera la neblina lo cubre todo. Navidad invernal. Dentro, en la cocina, el silencio es un gesto de quietud del paisaje que no desvisto con ninguna proposici&oacute;n. Me embelesa. &Uacute;nicamente, el pensamiento, intratable, persistente y provocador, que no cesa en su inquietud de disentir, se atreve a desbaratar esa quietud apocal&iacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        La certidumbre se ha vuelto fr&aacute;gil. Acontecimientos como la erupci&oacute;n volc&aacute;nica o la pandemia han desgajado todas las certezas que ten&iacute;amos acumuladas durante tanto tiempo. Hemos quedado a merced de un futuro sin consistencia psicol&oacute;gica y emocional. Nos han arrebatado la seguridad de proposiciones y actos futuribles que d&aacute;bamos por hecho. Nos hemos quedado en fuera de juego; que dir&iacute;a cualquier locutor de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        La neblina, tras la ventana, es m&aacute;s densa, m&aacute;s apocal&iacute;ptica. Apenas se observa algo a unos pocos metros. &iquest;Qu&eacute; hay dentro de ella? &iquest;Qu&eacute; hay de nosotros en lo que no somos capaces de observar? &iquest;Seguir&aacute; el horizonte all&iacute;, en la l&iacute;nea del mar, en el interior de la densa neblina?&iquest;O se habr&aacute; borrado?&iquest;Seguiremos nosotros, so&ntilde;&aacute;ndonos?
    </p><p class="article-text">
        Hago caf&eacute;. Perturbo el silencio. Me perturbo a m&iacute; en esta quietud invernal de fr&iacute;o, pensamiento y lectura, cuando en realidad desear&iacute;a permanecer eternamente ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En cada estado de &aacute;nimo las cosas del mundo se muestran bajo una perspectiva diferente. Las emociones provocan el abandono de otra posibilidad. Nos atrapan en su circunstancia. &iquest;C&oacute;mo regresar al lugar que quiero? &iquest;Qu&eacute; hacer ahora? &iquest;C&oacute;mo volver a m&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        La cafetera silba. Tom&oacute; la taza y vierto el caf&eacute;. Salgo al balc&oacute;n. No s&eacute; qu&eacute; hacer. La fragilidad me invade. Saboreo el caf&eacute; y observo la densa neblina. Ella tambi&eacute;n es paisaje; es este paisaje de ahora. Aprender&eacute; de ella. El gato se arremolina entre mis piernas; &eacute;l tampoco sabe qu&eacute; hacer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/aroma-cafe-fragilidad-invade_1_8615311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Dec 2021 10:15:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El aroma del café: la fragilidad nos invade]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El volcán y el trazo del carácter isleño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/volcan-trazo-caracter-isleno_129_8332458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e0d5131-bb04-407c-bab4-df6cb6e56719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El volcán y el trazo del carácter isleño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El volcán trazará la pauta de la naturaleza; el carácter isleño trazará más tarde la suya, levantándose para forcejear con la tragedia y las inclemencias, como ha hecho en otras ocasiones. Ánimo y fuerza a todos.</p></div><p class="article-text">
        La vida es una posibilidad. En ocasiones, maravillosa; en otras, infernal. En todos los casos, insalvable e imprevista.
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza es lo &uacute;nico real. No conoce el transcurso del tiempo ni de realidad humana. No pregunta, presenta sus formas y dictados, y en la misma medida, las consecuencias que conlleva. Ante ella el ser humano es un testigo expectante; el objeto que asume las consecuencias. La naturaleza no entiende de tragedias; todo lo que crea para ella es natural.
    </p><p class="article-text">
        Cientos de ciudadanos aceptan bajo un doloroso sufrimiento el rigor que decide la naturaleza magm&aacute;tica del volc&aacute;n. Lo aceptan porque en esa posibilidad que es siempre la vida, en este caso se muestra infernal y no pueden hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Las tragedias colectivas parecen menos dolorosas; no lo son. La tragedia colectiva es siempre la suma de tragedias individuales. Bien sea, emocionales, humanas o materiales. Nadie viene a salvar el dolor de la tragedia individual porque ya est&aacute; ah&iacute;, como est&aacute; ah&iacute; la lava absorbiendo y haciendo desaparecer todo a su paso. La emoci&oacute;n y el dolor ser&aacute;n insalvables porque lo marcar&aacute; para siempre la cicatriz que dibuja sobre el terreno la lengua de lava a lo largo de su recorrido. Nadie podr&aacute; borrarlo. Nunca.
    </p><p class="article-text">
        Nadie conoce, en toda su capacidad, el alcance del dolor del otro. Y es que el dolor del otro no se encuentra tipificado &uacute;nicamente en el valor material de lo perdido, empero, se halla en los recuerdos, en la nostalgia, en los rincones donde la naturaleza humana se regode&oacute; en el placer de los juegos, los besos, las risas, la amistad, la familia. Esos lugares que sirvieron de regocijo com&uacute;n, paisajes cotidianos de sencillas vidas que la lava ha hecho desaparecer. Solo el recuerdo salvar&aacute; lo desaparecido. Nada desaparece del todo mientras lo recordamos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hay un antes y un despu&eacute;s. Lo hay en el paisaje privado y lo hay en el paisaje social. Y siempre hay una fecha o un suceso que ejerce de frontera. La erupci&oacute;n del volc&aacute;n en la isla de La Palma, en Cabeza de Vaca, es el suceso; el car&aacute;cter isle&ntilde;o es el antes y el despu&eacute;s. La fuerza para levantarse, el vigor para arremeter la inclemencia, la resiliencia para soportar hasta el extremo, adaptarse y luego resurgir nuevamente como un ave f&eacute;nix, ha dignificado desde siempre el car&aacute;cter isle&ntilde;o de la isla de La Palma, y tambi&eacute;n lo har&aacute; en esta ocasi&oacute;n. El volc&aacute;n trazar&aacute; la pauta de la naturaleza; el car&aacute;cter isle&ntilde;o trazar&aacute; m&aacute;s tarde la suya, levant&aacute;ndose para forcejear con la tragedia y las inclemencias, como ha hecho en otras ocasiones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;nimo y fuerza a todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;<strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito </strong>(La Palma, 1971)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Escritor, poeta, articulista y director de la revista de cultura, ciencia y pensamiento <em>En Tiempos de Aletheia</em>
    </p><p class="article-text">
        (<a href="https://entiemposdealetheia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.entiemposdealetheia.com</a>)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/volcan-trazo-caracter-isleno_129_8332458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Sep 2021 17:07:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El volcán y el trazo del carácter isleño]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La opinión de otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/opinion-otros_132_1829842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La opinión de otros en ocasiones es el latigazo que aviva el fanatismo y la violencia por la falta de tolerancia y comprensión.</p></div><p class="article-text">
        No sabemos convivir con la opini&oacute;n o la perspectiva de lo dem&aacute;s. Somos cr&iacute;ticos para encontrar errores y desestabilizar el punto de vista de otros, pero no somos autocr&iacute;ticos para intentar encontrar fallas en nuestro punto de vista. En cuanto una opini&oacute;n o un argumento o una perspectiva no gustan, o no se est&aacute; de acuerdo con ellas, o echa abajo la pir&aacute;mide elaborada de creencias e ideolog&iacute;as, ultraja todos los s&iacute;mbolos y los dioses a los que se adora, entonces, nace la c&oacute;lera, la rabia y el odio, brota el fanatismo y todo acto de violencia y desprecio. En lo que a la especie humana y su comportamiento como especie dentro de una sociedad de convivencia se refiere, no ha sido tanto el cambio en siglos.
    </p><p class="article-text">
        No hay verdades ni certezas que cierren el c&iacute;rculo. Lo que encontramos son flechas lanzadas que no acaban en ninguna diana, se pierden en el recorrido. Ni siquiera regresan. Toda opini&oacute;n, perspectiva, creencia o no creencia, es a veces un nudo que no se libera para evolucionar, al contrario, se anuda y enreda a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Creemos residir en el territorio de toda perspectiva perfecta, ideal, coherente, real y verdadera, y sin embargo, solo es otro punto de vista, otro balc&oacute;n desde donde sostener la mirada de lo que sucede afuera y desde el que tomamos la conducta o postura que consideramos m&aacute;s conveniente, pero en ning&uacute;n caso, el trazo loable y certero, inequ&iacute;voco y sin errores.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de otros en ocasiones es el latigazo que aviva el fanatismo y la violencia por la falta de tolerancia y comprensi&oacute;n.  Eso ocurre con quienes albergan la carencia de poder ir m&aacute;s all&aacute;, de sostener otros paisajes que articulen otras opciones. Y esto, es una pauta bastante aprovechada por los l&iacute;deres que sostienen el poder, o por los argumentos promocionales de muchas empresas que residen en esa misma cadencia de supremac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de otros es un lugar al que deber&iacute;amos acercarnos con mayor asiduidad, sin que, por ello, prescindamos de nuestra opini&oacute;n. Solo con la intenci&oacute;n de vernos dilucidando toda mirada desde otro balc&oacute;n.                                                                 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        (<a href="http://www.andresexposito.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.es</a><strong>)</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/opinion-otros_132_1829842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Nov 2018 17:13:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La opinión de otros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sutileza del dinero en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/sutileza-dinero-futuro_132_2745523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El dinero pasa a ser completamente intangible, dependiente de la imaginación colectiva y de la confianza en el sistema en que residimos.</p></div><p class="article-text">
        El dinero es una edificaci&oacute;n intangible de la imaginaci&oacute;n y la psicolog&iacute;a colectiva del sistema en que residimos actualmente, que funciona como un epicentro desde donde se origina todo a su alrededor.  Es intangible porque no podemos tocar su valor, solo podemos tocar la moneda o el billete que lo representa. Si el valor se deprecia, la moneda y el billete siguen sosteniendo s&iacute;mil textura y peso. No hay mejor ejemplo que los billetes y las monedas denominadas pesetas que hasta hace poco serv&iacute;an como int&eacute;rprete e intermediario de toda gesti&oacute;n econ&oacute;mica en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El valor del dinero pertenece al imaginario colectivo, a la confianza ciega que tenemos en que otros propongan o sostengan unos arquetipos econ&oacute;micos para incrementar o depreciar dicho valor.
    </p><p class="article-text">
        El dinero naci&oacute; por la necesidad de comercializar diferentes productos fuera del &aacute;mbito vecinal de las primeras comunidades, pero el dinero no siempre fue monedas o billetes, fueron en la misma medida, otros materiales como conchas o cebada. En todo instante, sin embargo, fue un material tangible quien lo representaba, aunque el valor siempre fue y sigue siendo intangible. En la mayor&iacute;a de los casos, el valor siempre fue una cuesti&oacute;n de demanda y oferta.
    </p><p class="article-text">
        El dinero, como se ha dicho, hasta el momento presente ha sido representado por un material tangible que el ciudadano pod&iacute;a asociar de manera intuitiva con un valor intangible en esa imaginaci&oacute;n colectiva, en base a los arquetipos y pautas indicadas por el sistema que lo organiza. Empero, el paisaje que se presenta en el futuro para el dinero adquiere una sutileza que deber&iacute;amos nombrar en alto, sin que, con ello, lo condenemos. Y menos desde un art&iacute;culo de opini&oacute;n que no presta m&aacute;s labor que nacer desde la reflexi&oacute;n y continuar con ella.
    </p><p class="article-text">
        El dinero se est&aacute; convirtiendo y acabar&aacute; por convertirse, &uacute;nica y exclusivamente, en datos que pasan de un archivo a otro. De igual manera que la necesidad oblig&oacute; en su momento a crear el dinero y su representaci&oacute;n tangible para realizar gestiones comerciales m&aacute;s all&aacute; de la vecindad de toda comunidad o grupo de habitantes, en la actualidad, y seg&uacute;n los expertos, ahora la necesidad obliga a eliminar el material tangible que simboliza el valor del dinero, y quedar todo en meras transacciones inform&aacute;ticas.  El dinero pasa a ser completamente intangible, dependiente de la imaginaci&oacute;n colectiva y de la confianza en el sistema en que residimos.
    </p><p class="article-text">
        La sutileza del dinero del futuro va a trastornar varios miles de siglos; solo ser&aacute;n bits movi&eacute;ndose inquietos de un archivo a otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>(www.andresexposito.es)</strong><a href="http://www.andresexposito.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/sutileza-dinero-futuro_132_2745523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Oct 2018 19:51:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La sutileza del dinero en el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La condena indecente por el asesinato de Víctor Jara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/condena-indecente-asesinato-victor-jara_132_2024257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La condena a dieciocho años de cárcel a ocho exmilitares chilenos por la muerte de Víctor Jara no hace justicia alguna.</p></div><p class="article-text">
        Hay que recordar, de vez en cuando, la lucha de quienes estuvieron antes para que con ello se forje el esp&iacute;ritu de lucha de los que han llegado despu&eacute;s.&nbsp; Y eso fue, sin duda alguna, V&iacute;ctor Jara, fue la lucha contra el desfavorecido, la canci&oacute;n de protesta por el que no tiene nada o por el que es golpeado por pedir algo de pan y expresar lo que siente, es la melod&iacute;a del pueblo que grita sus necesidades, es el alarido por el absolutismo de la palabra de todo dictador, es una sombra de lucha y esperanza que aparece en la oscuridad cuando la opresi&oacute;n al ciudadano se hace m&aacute;s ag&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        La condena a dieciocho a&ntilde;os de c&aacute;rcel a ocho exmilitares chilenos por la muerte de V&iacute;ctor Jara no hace justicia alguna.&nbsp; Ninguna condena justifica la muerte de un ser humano, y en este caso, menos a&uacute;n. La crueldad con la que se ensa&ntilde;aron tras su detenci&oacute;n alberga un calificativo de una categor&iacute;a superior a lo inhumano: Le rompieron los dedos para que no volviera a tocar la guitarra y le cortaron la lengua para que no volviera a cantar, luego de golpearlo reiteradas veces de forma cruel.&nbsp; D&iacute;as despu&eacute;s lo fusilaron, le atravesaron 44 balas. M&aacute;s tarde, lo tiraron a un descampado junto con otros cuerpos para que el pueblo lo olvidara,
    </p><p class="article-text">
        Y aunque, como he dicho, dicha condena no hace justicia alguna, al menos, la noticia nos sirve para buscar en el desv&aacute;n, en el ba&uacute;l de las sensaciones y las emociones olvidadas, las esencias dejadas en alg&uacute;n charco de lluvia en esta rutina diaria en la que nos hallamos envueltos, y volver a escuchar sus canciones y rememorar sus infatigables luchas por el pueblo, y empero, para que la crueldad con la que fue detenido y luego fusilado por la dictadura de Augusto Pinochet, nos muestre las verdades verdaderas del genocidio y la barbarie con la que dicho dictador se impuso en Chile, y al tiempo, con la que cualquier dictador intentar&aacute; en todo momento imponer su doctrina, incluso en Democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/condena-indecente-asesinato-victor-jara_132_2024257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jul 2018 11:28:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La condena indecente por el asesinato de Víctor Jara]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asesinatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bañarse en las mismas aguas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/banarse-mismas-aguas_132_2100387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada piedra levantada trae inexorablemente otro acusado por corrupción, y trae, además, en el ciudadano, la sensación de hartazgo.</p></div><p class="article-text">
        No parece que esto tenga fin.  Cada piedra levantada trae inexorablemente otro acusado por corrupci&oacute;n, y trae, adem&aacute;s, en el ciudadano, la sensaci&oacute;n de hartazgo, la desaz&oacute;n de que en todo ha sido un enjambre de enga&ntilde;os, forjados desde las entra&ntilde;as de quien posee el poder.
    </p><p class="article-text">
        La entrada en prisi&oacute;n de Zaplana, acusado de delitos de cohecho y prevaricaci&oacute;n, fraude fiscal, tr&aacute;fico de influencias, malversaci&oacute;n, blanqueo, pertenencia a asociaci&oacute;n il&iacute;cita para delinquir y a grupo criminal, muestra una vez m&aacute;s la inmundicia grotesca de quienes hasta hace poco denunciaban y criticaban dichos actos en otros, haciendo fe y discurso del comportamiento leg&iacute;timo y dentro del marco legal con el que debe comportarse la ciudadan&iacute;a, y ahora, son el ejemplo fidedigno de lo criticado y denostado en dichos discursos y actos de fe.
    </p><p class="article-text">
        Redunda la sensaci&oacute;n de que todo ha sido una interminable e inacabada mentira, y sobre todo, que cada discurso, cada promesa, cada gesti&oacute;n realizada tra&iacute;a tras de s&iacute; un exclusivo prop&oacute;sito, una elaborada pauta en base a una &uacute;nica direcci&oacute;n, y ella no era otra que engrosar en la mayor manera de lo posible cantidades sustanciales de dinero, obtener el mayor poder posible y rodearse de quienes, por otro lado, podr&iacute;an proporcionar a&uacute;n m&aacute;s dividendos. 
    </p><p class="article-text">
        Nada parece lo que fue, o mejor dicho, fue lo que fue, pero hicieron o nos convencieron de que era otra cosa, de que se gestionaba y fomentaba otra cosa, que cada discurso y cada promesa era un cheque en blanco de un futuro posible de mejora para la ciudadan&iacute;a.  Y la ciudadan&iacute;a lo crey&oacute;.  Atendi&oacute; todos los argumentos y obr&oacute; en relaci&oacute;n a lo dictado y esgrimido por quienes regentaban el poder y daban lecciones de honestidad.
    </p><p class="article-text">
        Y es por eso que el hartazgo lleva tiempo anclado en la ciudadan&iacute;a, y es por eso que, tambi&eacute;n, la desconfianza es otra circunstancia que produce y producir&aacute;, cada vez m&aacute;s, desencuentros entre la ciudadan&iacute;a y el poder, y no solo con el partido popular como baluarte de tanta corrupci&oacute;n, y s&iacute;, en la sensaci&oacute;n de que todos, tarde o temprano, se ba&ntilde;ar&aacute;n bajo las mismas aguas.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/banarse-mismas-aguas_132_2100387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 May 2018 08:01:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bañarse en las mismas aguas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pausar esta vida acelerada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/pausar-vida-acelerada_132_2251839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No pretendo con este artículo ser un agorero tecnológico ni un anacoreta antisistema, pero quizás deberíamos bajarnos de vez en cuando de todo, de ese movimiento a grandes velocidades.</p></div><p class="article-text">
        Todo es un constante movimiento.  El propio planeta lo es; la vida tambi&eacute;n.  La sociedad en la que residimos no solo marca ese movimiento natural, sino que traza una velocidad irremediable, imposible e imparable.  Todo empuja y nos lleva en volandas, nos transporta y nos aletarga de un instante a otro, de un espacio temporal a otro.  Quedamos en ocasiones en un vac&iacute;o temporal donde no conocemos en medida alguna que ha ocurrido con nuestros instantes pasados.  Como en una especie de viaje en el tiempo, nuestro tiempo de vida, nuestros momentos, parece que han quedado afuera tras la ventanilla de ese tren de grandes velocidades en el que estamos subidos.  Solo somos capaces de observar el paisaje afuera y c&oacute;mo se desplaza ante nuestros ojos, pero no lo sentimos, no lo apreciamos.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo con este art&iacute;culo ser un agorero tecnol&oacute;gico ni un anacoreta antisistema, pero quiz&aacute;s deber&iacute;amos bajarnos de vez en cuando de todo, de ese movimiento a grandes velocidades, bajarnos de la tecnolog&iacute;a y de la sociedad que nos empuja, bajarnos un ratito, tomar aliento, repasar lo trazado y llevar el pensamiento m&aacute;s all&aacute;.  Quiz&aacute;s deber&iacute;amos acomodar ciertas pausas en nuestras vidas, desconectar de la tecnolog&iacute;a y de la velocidad que nos obliga.  Quiz&aacute;s, y en buena medida, mirar en otra manera y mirar en direcci&oacute;n a otros lugares donde no miramos nunca, ser m&aacute;s introspectivos, forjar cierta creatividad y cierto alejamiento de todo. 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente, pero no por ello contradictorio a todo esto, que la sinton&iacute;a econ&oacute;mica y laboral marca cierta proposici&oacute;n esclavista que no deja pautar lo mejor posible nuestros instantes, no nos deja bajarnos en la medida que deseamos de esa aceleraci&oacute;n ininterrumpida, y en ello, lo que nos queda como posibilidad posible para estar m&aacute;s cerca del paisaje de nuestras vidas es observarla desde la ventanilla.   Quiz&aacute;s de eso tambi&eacute;n trata todo, de encauzar alguna grieta, de encontrar la puerta y abrirla, esperar la desaceleraci&oacute;n y saltar, y luego, afuera, hacernos due&ntilde;os durante un ratito de nuestros instantes, de apreciar nuestro alrededor, de regodearnos en nosotros mismos, encontrar qui&eacute;nes somos y aparcar durante apenas unos leves momentos tanta aceleraci&oacute;n.   
    </p><p class="article-text">
        Ninguna victoria dej&oacute; p&eacute;talos de rosa; los campos de batalla siempre se llenaron de sangre y heridas.   Y al tiempo, todo valiente, a&uacute;n en la derrota, profes&oacute; m&aacute;s emoci&oacute;n de sus instantes que todo aquel que nunca lo intent&oacute;.   Posiblemente, pausar esta vida acelerada sea en ocasiones una proposici&oacute;n ut&oacute;pica o un sue&ntilde;o irrealizable, pero en ning&uacute;n caso podr&aacute; ser un atrevimiento imposible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong><strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/pausar-vida-acelerada_132_2251839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2018 10:39:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pausar esta vida acelerada]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestra vida está condicionada por una ideología de números]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vida-condicionada-ideologia-numeros_132_2792285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida es una posibilidad alejada de toda cuantificación, trazada entre incertidumbres, entre precipicios que nos obligan a dudar y a elegir, y nos convida a equivocarnos.</p></div><p class="article-text">
        Residimos en una sociedad donde medimos o cuantificamos todo, incluso la felicidad y la decisi&oacute;n de nuestro siguiente acto, y esa pauta mec&aacute;nica y absurda evita la incertidumbre de toda toma de decisi&oacute;n, nos acomoda, y nos salva de todo pensamiento y, al tiempo, nos aleja de &eacute;l.&nbsp; Nos hace creer que esa medida o cuantificaci&oacute;n es el valor que nos guiar&aacute; ante todo prop&oacute;sito o ante todo inconveniente, y tambi&eacute;n, el reflejo de un &aacute;mbito o situaci&oacute;n social.&nbsp; Andamos amparados en esa negligencia, y cohabitamos bajo esa ideolog&iacute;a del n&uacute;mero, de la estad&iacute;stica f&aacute;cil, del ranking infranqueable, de &iacute;ndices perfectos, del valor como resultado y como dios.&nbsp; Estamos regidos y condicionados por todos ellos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos esos indicadores que asoman y golpean, y que tomamos en todo momento como criterios y resoluciones para tomar una decisi&oacute;n o para creer que lo expuesto por los mismos son verdades absolutas o verdades objetivas, son en realidad otra pauta irreal y manipulable de la estructura social en la que residimos.&nbsp; Ninguna estad&iacute;stica, por ejemplo, abarca la totalidad del total necesario para que sea fehaciente, pero las usamos constantemente para elegir una u otra opci&oacute;n.&nbsp; Ellas, en la misma manera que las clasificaciones, hacen m&aacute;s c&oacute;modo a la ciudadan&iacute;a interpretar la informaci&oacute;n que se quiere indicar, porque se ahorran y quedan aliviados de todo desconcierto, no necesitan llevar el pensamiento m&aacute;s all&aacute;, y adem&aacute;s, los n&uacute;meros parecen ordenar el desorden, y lo agrupan todo en tal manera que cualquiera es capaz de entender, pero en realidad no es as&iacute;, la vida no es as&iacute;. &nbsp;La vida es una posibilidad alejada de toda cuantificaci&oacute;n, trazada entre incertidumbres, entre precipicios que nos obligan a dudar y a elegir, y nos convida a equivocarnos y a que la equivocaci&oacute;n sea otra parte m&aacute;s anidada a todo, y es quiz&aacute;s ello, en una sociedad exigente y acelerada donde la equivocaci&oacute;n, la incertidumbre y el precipicio, no parecen tener cabida, y los n&uacute;meros, la cuantificaci&oacute;n y medici&oacute;n constante, expresada en estad&iacute;sticas, ranking, &iacute;ndices, valores de resultado y otros, los que nos proyectan de manera subliminal e ingenua, cierta seguridad que no existe.
    </p><p class="article-text">
        El resultado o la idea resultante no expresa en la mayor&iacute;a de las mediciones la verdad de los valores medidos, del contenido utilizado para llegar hasta los mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda esta pauta cuantificada que maneja nuestras vidas est&aacute; en todos los &aacute;mbitos en que nos manejamos.&nbsp; Nos convidan con su seducci&oacute;n de algo veraz y factible, y lo peor es que, cuando el resultado no nos ha tra&iacute;do personalmente toda la satisfacci&oacute;n que indicaban los n&uacute;meros en su momento, y por la que tomamos la decisi&oacute;n, pensamos ingenuamente que el problema no es de los n&uacute;meros sino de otros determinantes, la cuantificaci&oacute;n sigue siendo v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.andresexposito.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;www.andresexposito.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vida-condicionada-ideologia-numeros_132_2792285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Feb 2018 10:20:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nuestra vida está condicionada por una ideología de números]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El crecimiento económico no valida nuestras vidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/crecimiento-economico-valida-vidas_132_2995112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Como carroñeros económicos no tenemos pausa, la ambición nos ciega, y nos ciega además tanta publicidad invitándonos constantemente a elevar nuestro nivel de vida.</p></div><p class="article-text">
        Reducimos el algoritmo de nuestras vidas y de la sociedad en que residimos a una constante principal y &uacute;nica: el crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp; Y validamos dicha constante como un valor tangible, y sin embargo, no lo es.&nbsp; Solo es una idea ilusionista inyectada en todo nuestro alrededor como futuro imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Con toda seguridad, si nuestros antepasados hubieran pronosticado las herramientas y los recursos con los que contamos en la actualidad, tambi&eacute;n hubieran pronosticado, err&oacute;neamente, que estar&iacute;amos viviendo dulcemente en una hegemon&iacute;a de paz y tranquilidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;La tecnolog&iacute;a, los avances cient&iacute;ficos y los recursos que poseemos en el actual presente, podr&iacute;an posibilitar dicha situaci&oacute;n. Aunque solo fuera en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n momento de la historia, por ejemplo, ha existido la posibilidad de producir tanta comida, tantos medicamentos, erradicar tantas enfermedades, proponer una educaci&oacute;n ps&iacute;quica y f&iacute;sica, como tenemos en la actualidad. Y sin embargo, todos esos posibles son&nbsp; ninguneados en relaci&oacute;n solo a intereses econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos equivocadamente, y es que, la aceleraci&oacute;n en base al crecimiento econ&oacute;mico no disminuye, al contrario, se acelera en una presi&oacute;n insoportable.&nbsp;&nbsp; Como carro&ntilde;eros econ&oacute;micos no tenemos pausa, la ambici&oacute;n nos ciega, y nos ciega adem&aacute;s tanta publicidad invit&aacute;ndonos constantemente a aumentar nuestros ingresos, a elevar nuestro nivel de vida, a invertir dinero que no poseemos aqu&iacute; y all&aacute;, a mantener una forma de vida que solo es capaz de mantenerse o alcanzarse exponiendo nuestras vidas a la presi&oacute;n de la idea ilusionista del crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp; Ocupamos ma&ntilde;anas que no existen, hipotecamos presentes a juegos circenses de esa nueva religi&oacute;n que se ha apoderado de todo, y que es la econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No damos cuenta que toda esa construcci&oacute;n fantasiosa con la que somos embaucados por hechiceros y profetas econ&oacute;micos sobre gloriosos ma&ntilde;anas colmados de abundante man&aacute;, solo son excusas absurdas para desahuciar todo presente a favor y fervor de dicho crecimiento econ&oacute;mico, y en ello, acabamos por reducir nuestras vidas a la m&iacute;nima expresi&oacute;n, y atropellamos otros posibles garantes para vivir y convivir en otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Exp&oacute;sito</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.andresexposito.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.andresexposito.es</a>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/crecimiento-economico-valida-vidas_132_2995112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Dec 2017 18:41:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El crecimiento económico no valida nuestras vidas]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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