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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Pérez Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_perez_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Pérez Álvarez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los indígenas peruanos exigen el fin de la "justicia selectiva"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/indigenas-selectiva-decidimos-protesta-atacaron_1_4749612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deef508e-3433-471b-8e81-465bd4bd6adc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los indígenas peruanos exigen el fin de la &quot;justicia selectiva&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grupos indígenas denuncian que no se ha hecho justicia cinco años después del 'Baguazo', un enfrentamiento en una  región  amazónica de Perú entre policías e indígenas que dejó 33 muertos</p><p class="subtitle">Las víctimas y sus familias aseguran que los responsables del Gobierno de entonces de Alan García siguen gozando de inmunidad</p></div><p class="article-text">
        Han pasado  cinco a&ntilde;os desde el &ldquo;Baguazo&rdquo;, un enfrentamiento en una regi&oacute;n  amaz&oacute;nica de Per&uacute; entre polic&iacute;as e ind&iacute;genas que reclamaban el derecho a  decidir sobre sus territorios que dej&oacute; 33 muertos (23 agentes y 10  civiles) y un desaparecido. Las v&iacute;ctimas y sus familias denuncian que las investigaciones y  testimonios consideran que la intervenci&oacute;n fue desproporcionada, mal planificada e  innecesaria. Aseguran que los responsables del Gobierno de entonces, presidido por Alan  Garc&iacute;a, del Partido Aprista (APRA), siguen gozando de inmunidad,  mientras la justicia se centra &uacute;nicamente en los civiles, 54  ind&iacute;genas y mestizos, cuya culpabilidad en algunos casos es cuestionada por las organizaciones de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Los ind&iacute;genas, los familiares de las v&iacute;ctimas (polic&iacute;as y civiles), las organizaciones de derechos humanos y algunos pol&iacute;ticos creen que quienes se deber&iacute;an sentar en el banquillo de los acusados son Garc&iacute;a y los que eran su ministra de Interior, Mercedes Cabanillas, y su primer ministro, Yehude Sim&oacute;n. Con motivo del quinto aniversario, durante los &uacute;ltimos meses han tenido lugar protestas de activistas y ambientalistas que piden el enjuiciamiento de los pol&iacute;ticos. Pero esa posibilidad parece muy remota.
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        La matanza se desencaden&oacute; en la madrugada del 5 de junio de 2009, cuando cientos de polic&iacute;as cargaron por sorpresa y sin previo aviso contra miles de ind&iacute;genas amaz&oacute;nicos, de las etnias awaj&uacute;n y wambi, que llevaban 50 d&iacute;as bloqueando una carretera cerca de la localidad de Bagua, en un tramo conocido con la Curva del Diablo.
    </p><p class="article-text">
        Reclamaban la derogaci&oacute;n de unos decretos aprobados por el Parlamento que recortaban la capacidad de los pueblos ind&iacute;genas para decidir sobre las concesiones mineras y de explotaci&oacute;n de hidrocarburos en sus territorios.
    </p><p class="article-text">
        La carga policial se produjo a pesar de que el d&iacute;a anterior los manifestantes, provenientes de decenas de pueblos de la regi&oacute;n fronteriza con Ecuador, hab&iacute;an decidido terminar el bloqueo y firmado incluso un acta comprometi&eacute;ndose a ello. Pero unas horas antes de la hora establecida para retirarse, se produjo el desalojo en el que los antidisturbios usaron armas de fuego.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nos atacaron?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;bamos cansados, no ten&iacute;amos v&iacute;veres para comer ni agua, hac&iacute;a mucho sol, el Gobierno no quer&iacute;a el di&aacute;logo y decidimos levantar la protesta. &iquest;Por qu&eacute; nos atacaron si hab&iacute;amos firmado el acta? &iquest;Por qu&eacute; directamente nos agredieron?&rdquo;, recuerda Feliciano Kahuasa, un ind&iacute;gena awaj&uacute;n, que ahora est&aacute; acusado de lesiones graves y homicidio, entre otros delitos, y que se enfrenta a una posible sentencia a cadena perpetua.
    </p><p class="article-text">
        Los ind&iacute;genas reaccionaron y respondieron al fuego con sus lanzas. El desalojo estuvo tan mal planeado que deriv&oacute; en varias horas de enfrentamientos y caos. Algunos polic&iacute;as fueron desarmados, y hubo 10 civiles y 12 agentes muertos. Otras 200 personas resultaron heridas, 82 de ellas por arma de fuego.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor tuvo lugar en una planta petrolera cercana, que llevaba varios d&iacute;as asediada por unos 1.000 ind&iacute;genas. Hab&iacute;an llegado a un pacto de no agresi&oacute;n con la treintena de polic&iacute;as de vigilancia, que aceptaron entregar sus armas. Pero mientras se produc&iacute;an los choques en Bagua se difundieron informaciones que apuntaban a decenas de ind&iacute;genas muertos. Una turba enfurecida sac&oacute; a 12 de los polic&iacute;as de las instalaciones, los tortur&oacute; y los asesin&oacute;. El cuerpo de uno de ellos est&aacute; desaparecido desde entonces.
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                </figure><p class="article-text">
        El 14 de mayo comenz&oacute; el juicio por los disturbios de la Curva del Diablo, en el que medio centenar de ind&iacute;genas y mestizos de Bagua est&aacute;n acusados por los incidentes y las muertes de polic&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como ha advertido la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que re&uacute;ne a 81 organizaciones no gubernamentales, &ldquo;la Fiscal&iacute;a no ha logrado presentar pruebas de que los 53 procesados hayan cometido los delitos que se les imputan, pidi&eacute;ndose adem&aacute;s penas que llegan hasta la cadena perpetua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Danny L&oacute;pez, otro de los nativos awaj&uacute;n procesados, le acusan de amotinamiento, disturbios, tenencia ilegal de armamento y robo de armamento. Por este &uacute;ltimo, el fiscal solicita para &eacute;l la m&aacute;xima pena. El d&iacute;a de los enfrentamientos estaba en Bagua y se refugi&oacute; en una ambulancia, pero &eacute;sta fue parada por la polic&iacute;a y en su interior encontr&oacute; un fusil que atribuy&oacute; a L&oacute;pez. No obstante, &eacute;l niega que lo llevara &eacute;l. &ldquo;No hay ni una prueba que me involucre&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Kahuasa fue detenido al d&iacute;a siguiente de los disturbios cuando fue a entregar a las autoridades unas armas que, dice, hab&iacute;a encontrado un vecino de su pueblo, Candungos, del que era la autoridad ind&iacute;gena. Ambos est&aacute;n ahora en arresto domiciliario tras haber pasado dos y cinco a&ntilde;os, respectivamente, en prisi&oacute;n preventiva.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas de parafina revelaron que ni ellos ni el resto de los acusados hab&iacute;an disparado un arma de fuego ese d&iacute;a. Por ello, se muestra confiado en que en el juicio &ldquo;esclarezca la verdad y que sean juzgados los responsables que tienen que ser juzgados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; todos sabemos qui&eacute;nes son los responsables: el expresidente Garc&iacute;a, la exministra Cabanillas y los generales (de la polic&iacute;a) Luis Muguruza y Javier Uribe (que dirig&iacute;an  los agentes ese d&iacute;a). Ellos deben estar presos en vez de nosotros&rdquo;, indica L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Los dos generales est&aacute;n siendo investigados en otro proceso en el que supuestamente tambi&eacute;n se ver&iacute;a la responsabilidad de Cabanillas, pero este proceso est&aacute; &ldquo;en una parte muy preliminar&rdquo;, lamenta Roc&iacute;o Silva, secretaria general de la CNDH. Adem&aacute;s, Cabanillas goza del fuero especial que tienen los exministros en Per&uacute; durante los cinco a&ntilde;os siguientes al abandono de su cargo y cualquier acusaci&oacute;n en su contra debe pasar antes por el Congreso.
    </p><h3 class="article-text">La negligencia y la masacre</h3><p class="article-text">
        Los familiares de los polic&iacute;as que fallecieron ese d&iacute;a han pedido que &ldquo;el fiscal de la naci&oacute;n quite la inmunidad a Cabanillas&rdquo; y se la investigue. &ldquo;Actualmente nosotros estamos enfrentados con los hermanos nativos&rdquo;, lamenta Nancy Salcedo, hermana de Johnny Salcedo, uno de los agentes muertos en la Curva del Diablo. &ldquo;53 de ellos est&aacute;n siendo juzgados, pero no los grandes responsables, los del Gobierno del APRA. Se cometi&oacute; una negligencia y producto de esa negligencia hubo una gran masacre que enluta a polic&iacute;as y a nativos&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Garc&iacute;a no s&oacute;lo es acusado por el operativo sino por el desprecio a las peticiones de los ind&iacute;genas awaj&uacute;n y wampi, con los que se neg&oacute; a negociar durante los casi dos meses de protesta. El mandatario les acus&oacute; de oponerse al progreso e incluso se burl&oacute; de sus costumbres y su cultura, que calific&oacute; de &ldquo;absurdas&rdquo; y &ldquo;primitivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a, que tras ser elegido para un segundo mandato en 2006 &ndash;el primero fue entre 1985 y 1990- se hab&iacute;a reconvertido en un ultraliberal, hab&iacute;a justificado las pol&eacute;micas leyes que desencadenaron las protestas en que hab&iacute;a que adaptar la legislaci&oacute;n a lo acordado en el reci&eacute;n aprobado Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Su Gobierno insinu&oacute; incluso que si se derogaban esas normas se podr&iacute;a romper el tratado, algo que despu&eacute;s desminti&oacute; Washington. De hecho, algunos de los decretos m&aacute;s pol&eacute;micos fueron cancelados despu&eacute;s de la tragedia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mandatario era una persona que no consideraba a su pueblo m&aacute;s lejano, para &eacute;l &eacute;ramos ciudadanos de tercera&rdquo;, critica Kahuasa. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno de Ollanta Humala ha puesto en marcha el derecho de consulta previa para los proyectos extractivos en tierras ind&iacute;genas. Sin embargo, seg&uacute;n las organizaciones de derechos humanos, el desprecio a los derechos de los pueblos ind&iacute;genas de Per&uacute; sigue existiendo. Silva recuerda que el primer d&iacute;a del proceso no hab&iacute;a ni siquiera int&eacute;rpretes que hablaran la lengua de los acusados y que muchos de estos ni siquiera &ldquo;sab&iacute;an exactamente de qu&eacute; se les acusaba y ni siquiera ten&iacute;an abogados. Ah&iacute; mismo les nombraron unos de oficio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nancy Salcedo manifiesta el deseo de las familias de los polic&iacute;as muertos de que lo sucedido hace cinco a&ntilde;os &ldquo;sea un precedente, que quede como un aprendizaje para todos los pol&iacute;ticos, para que no se vuelvan a cometer los mismos errores&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Pérez Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/indigenas-selectiva-decidimos-protesta-atacaron_1_4749612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2014 17:41:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los indígenas peruanos exigen el fin de la "justicia selectiva"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indígenas,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así se reparten en las listas del 21D los cargos independentistas procesados por la justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/reparten-listas-independentistas-procesados-justicia_1_3056235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los 23 principales cargos que afrontan procesos judiciales se repartirán entre las listas de Junts per Catalunya (PDeCAT) y ERC, aunque 6 no se presentarán</p><p class="subtitle">La lista encabezada por Puigdemont contará con 6 de los procesados mientras que la de Junqueras sumará 9, incluyendo a ambos</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Arturo Puente, Pablo Pérez Álvarez, Belén Picazo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/reparten-listas-independentistas-procesados-justicia_1_3056235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 19:31:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Así se reparten en las listas del 21D los cargos independentistas procesados por la justicia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en Catalunya 2017,Elecciones Cataluña 21D 2017]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perú, un país racista contra sí mismo: "Es una forma de 'blanquearse"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/peru-pais-racista-mismo_1_4906317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc28ad2d-a828-427a-a4dc-d8b44c2d1a75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perú, un país racista contra sí mismo: &quot;Es una forma de &#039;blanquearse&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Perú los rasgos andinos son causa de discriminaciones como la división de zonas de playa, el trato despectivo en centros de salud o el bullying en los colegios</p><p class="subtitle">Incluso las personas que tienen estos rasgos acuden a las operaciones estéticas para suavizarlos</p><p class="subtitle">La piel oscura,  el pelo lacio, los ojos rasgados o la baja estatura son los rasgos que provocan rechazo social</p></div><p class="article-text">
        Augusto Delgado es un otorrinolaring&oacute;logo peruano con una consulta en Lima que realiza entre 20 y 25 rinoplastias al mes. De ellas, asegura que unas tres cuartas partes son personas que quieren suavizar su nariz aguile&ntilde;a.  El objetivo de estos es es muy claro: no recordar cada ma&ntilde;ana los rasgos propios de su origen, los rasgos que provocan discriminaciones habituales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ojiva prominente es un rasgo que viene del tiempo de los incas&rdquo;, explica.La mayor&iacute;a de sus clientes son ciudadanos de las provincias andinas del pa&iacute;s que se suman a la creciente ola migratoria de las zonas rurales hacia la cada vez m&aacute;s poblada capital del pa&iacute;s (situada en la costa y cuya poblaci&oacute;n originaria tiene facciones menos ind&iacute;genas) y que intentan &ldquo;acercarse a los rasgos del capitalino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en el pa&iacute;s de Machu Pichu, del imperio incaico y de Tupac Amaru, los rasgos andinos, y tambi&eacute;n los del medio centenar de etnias amaz&oacute;nicas, en vez de un motivo de orgullo son un estigma social.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la diversidad y la riqueza &eacute;tnica y cultural de Per&uacute;, la piel oscura, el pelo lacio, los ojos rasgados o la baja estatura son causa de discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo es la nariz incaica a la que muchos renuncian para tratar de identificarse con la minoritaria pero poderosa poblaci&oacute;n peruana de apariencia occidental, que se concentra en la costa, y particularmente en la capital. Los padres de las familias que se han mudado a Lima renuncian a ense&ntilde;arles su lengua a sus hijos y no falta quien omite cuando tiene ocasi&oacute;n un apellido ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Per&uacute; es un pa&iacute;s muy diverso pero que al mismo tiempo no ha logrado trabajar lo suficiente a favor de promover la diversidad cultural de manera positiva&rdquo;, reconoce Roc&iacute;o Mu&ntilde;oz, directora de la Direcci&oacute;n General de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, un departamento recientemente creado por el gobierno en un primer paso para revertir esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso lleva a que determinadas poblaciones viven unas situaciones de exclusi&oacute;n a raz&oacute;n del fenotipo, del color de la piel, de sus caracter&iacute;sticas culturales, de sus tradiciones, de la lengua&hellip;&rdquo;, agrega Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Serrano&rdquo; (como se denomina a los andinos) y &ldquo;cholo&rdquo; (el mestizo de sangre europea e ind&iacute;gena) son utilizadas como palabras despectivas. En las discotecas de moda de Lima es dif&iacute;cil ver personas de piel oscura o facciones ind&iacute;genas. Los pocos que se atreven a intentar entrar son rechazados en la puerta.
    </p><p class="article-text">
        En los centros de salud de los pueblos de los Andes, los locales reciben un trato despectivo por no entender bien el castellano y en las escuelas capitalinas los ni&ntilde;os de padres provincianos suelen ser objeto de <em>bullying</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tarcila Rivera Cea, presidenta de Chirapaq, una asociaci&oacute;n ind&iacute;gena, recuerda que cuando su familia se mud&oacute; de Ayacucho (en el sur andino del pa&iacute;s) a Lima siendo ella una ni&ntilde;a, sufr&iacute;a las burlas de sus compa&ntilde;eras de escuela por su larga cabellera negra, recogida en una trenza, como se estila en su regi&oacute;n natal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las ni&ntilde;as me agarraban del pelo y jugaban diciendo &lsquo;arre caballo, arre caballo&rsquo;. Yo no pod&iacute;a hacer nada, ni siquiera pod&iacute;a hablar bien el castellano&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No entendemos a&uacute;n por qu&eacute;, pero Per&uacute; es uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s racistas de la regi&oacute;n. Muchos dicen que es porque hemos sido sede de colonia. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os de Estado republicano tenemos (desde la independencia de Espa&ntilde;a)? Pero las cosas no han cambiado&rdquo;, lamenta Rivera Cea.
    </p><h3 class="article-text">Temor a denunciar</h3><p class="article-text">
        La Direcci&oacute;n General de Interculturalidad lanz&oacute; hace un a&ntilde;o una plataforma digital para que la gente denuncie por Internet o por tel&eacute;fono casos de discriminaci&oacute;n racial, pero a pesar de todas estas situaciones han recibido tan solo 86 reclamos, pues la gente parece ver como normales estas situaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que trabajar mucho con la ciudadan&iacute;a para que finalmente denuncie y no tenga miedo, y no se entre en este dilema de que esto es normal&rdquo;, se&ntilde;ala Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, la sociedad peruana va tomando consciencia de su racismo y algunas actitudes comienzan a ser reprobadas, aunque siempre han existido.
    </p><p class="article-text">
        Durante el verano austral que acaba de terminar fue noticia que en algunas playas cercanas a la capital y populares entre los lime&ntilde;os, los vecinos de las urbanizaciones estaban acotando algunas zonas con cuerdas y poniendo vigilantes para evitar que entraran los visitantes, particularmente aquellos de piel oscura.
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        &ldquo;A mucha gente le ve&iacute;an la cara (de piel clara) y la dejaban pasar y a otros no&rdquo;, afirma Wilfredo Ardito, del movimiento Ciudadanos Contra el Racismo, que se present&oacute; en dos de esos lugares y denunci&oacute; la situaci&oacute;n, obligando a retirar las cuerdas, ya que la legislaci&oacute;n peruana establece que no se puede restringir el acceso a las playas.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s curioso es que aproximadamente el 95% de la poblaci&oacute;n tiene alguna ascendencia ind&iacute;gena -es una estimaci&oacute;n pues ni siquiera hay informaci&oacute;n estad&iacute;stica oficial sobre los pueblos ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta tener la piel blanca y una fisonom&iacute;a &ldquo;europea&rdquo; para ser racista. Incluso aquellos que sufren discriminaci&oacute;n racial se burlan de aquellos que tienen rasgos m&aacute;s ind&iacute;genas que ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como lo ind&iacute;gena es visto como lo negativo, lo pobre, todos lo rechazan&hellip; Ser racista es una forma de ascender socialmente, una forma de &lsquo;<em>blanquearse</em>&rsquo;&rdquo;, apunta Ardito.
    </p><p class="article-text">
        El activista denuncia que en las televisoras peruanas &ldquo;todo el tiempo est&aacute;n machacando estereotipos racistas de belleza&rdquo;. Por ejemplo, en la publicidad &ldquo;la familia perfecta siempre es blanca, rubia. Los ni&ntilde;os felices siempre son blancos y rubios. Los mismos presentadores son siempre blancos. El pa&iacute;s en los medios de comunicaci&oacute;n es tan blanco que no se parece a la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el pr&oacute;ximo objetivo de Ciudadanos Contra el Racismo es un programa de humor llamado &lsquo;<em>La paisana Jacinta</em>&rsquo;, en el que un actor interpreta a una mujer andina -paisana en Per&uacute; quiere decir campesina- que vive en Lima. Es el &uacute;nico personaje andino que aparece en televisi&oacute;n y representa a una mujer con traje tradicional, largas trenzas postizas y la cara ennegrecida con maquillaje , pero que es tonta, fea, sucia, desdentada y grosera, tiene una forma de caminar grotesca y no habla bien el castellano.
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        El movimiento ha recogido firmas para pedir la retirada del programa y se las ha entregado a la cadena que lo emite, Frecuencia Latina, pero &eacute;sta no parece muy dispuesta a cancelarlo, pues aunque indigna a muchos andinos que viven en Lima, tiene unos buenos &iacute;ndices de audiencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si yo soy racista con alguien es como que me estoy aclarando la piel. Por eso &lsquo;<em>La Paisana Jacinta</em>&rsquo; le gusta a mucha gente que no es blanca, porque as&iacute;, pese al desprecio que sufren, tienen a otro a quien despreciar&rdquo;, explica Ardito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Pérez Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/peru-pais-racista-mismo_1_4906317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Apr 2014 18:36:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perú, un país racista contra sí mismo: "Es una forma de 'blanquearse"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Indígenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha de miles de peruanas esterilizadas: "La enfermera me dijo: ya no parirás como una cerda"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espera-justicia-peruanas-esterilizadas-fuerza_1_4928221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2aee50b-1c41-480c-a69a-0d232e58c5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha de miles de peruanas esterilizadas: &quot;La enfermera me dijo: ya no parirás como una cerda&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1996, el gobierno de Alberto Fujimori inició una radical política de control de la natalidad que duró un lustro, en el cual fueron esterilizadas a unas 300.000 mujeres, al menos 2.000 de ellas a la fuerza</p><p class="subtitle">La ONG Instituto de Defensa Legal y la fiscalía anticorrupción han pedido un juicio por crímenes de lesa humanidad</p></div><p class="article-text">
        Sabina Huilca, una ind&iacute;gena quechuahablante de la regi&oacute;n peruana de Cuzco, dio a luz a una ni&ntilde;a en agosto de 1996 en una ambulancia, cuando iba camino del hospital. A sus 26 a&ntilde;os era su cuarto hijo y ser&iacute;a el &uacute;ltimo, aunque entonces ella no lo sab&iacute;a. La llevaron a un centro de salud en el pueblo de Izcuchaca, donde le insistieron en que se quedara un d&iacute;a m&aacute;s para hacerle &ldquo;una limpieza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ella se sent&iacute;a bien y quer&iacute;a volver a su casa, el m&eacute;dico la amenaz&oacute; con no registrar a su hija si se iba. Al d&iacute;a siguiente, una enfermera la oblig&oacute; a meterse en la ducha y la ba&ntilde;&oacute; a manguerazos con agua fr&iacute;a y luego la puso en una camilla, donde le sujet&oacute; con correas las manos y los pies. Sabina, que habla con dificultad el espa&ntilde;ol, pregunt&oacute; qu&eacute; le iban a hacer, pero la sanitaria le respondi&oacute; en tono despectivo: &ldquo;Te voy a limpiar. &iquest;Eres analfabeta? &iquest;No entiendes cuando te hablo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le pusieron una anestesia y, entre sollozos y rezos, se durmi&oacute;. Pero como hab&iacute;a comido algo, s&oacute;lo le hizo un efecto parcial. Cuando se despert&oacute; vio que le estaban cosiendo la barriga. A pesar de sus gritos de dolor, el m&eacute;dico termin&oacute; de coser. Al finalizar, la enfermera le dijo: &ldquo;Ahora ya no vas a parir como una cerda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese a&ntilde;o el gobierno de Alberto Fujimori hab&iacute;a iniciado un radical pol&iacute;tica de control de la natalidad que dur&oacute; un lustro, en el cual fueron esterilizadas unas 300.000 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En teor&iacute;a, el programa era voluntario, pero el problema es que, para poder cumplir con las exigentes cuotas establecidas, muchos m&eacute;dicos y enfermeras recurrieron en ocasiones al enga&ntilde;o, las amenazas o simplemente la fuerza bruta. Sobre todo, en zonas campesinas y contra mujeres ind&iacute;genas y pobres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay una cifra exacta de cu&aacute;ntas fueron voluntarias y cu&aacute;ntas no voluntarias&rdquo;, reconoce Rossy Salazar, abogada de la organizaci&oacute;n de defensa de los derechos de la mujer Demus, que lleva varios a&ntilde;os litigando por llevar a los responsables de estos cr&iacute;menes ante la justicia y por que se repare a las v&iacute;ctimas. Hasta ahora sin &eacute;xito, pese a que han pasado 14 a&ntilde;os desde el fin del r&eacute;gimen de Fujimori.
    </p><p class="article-text">
        Demus, la ONG Instituto de Defensa Legal y la fiscal&iacute;a anticorrupci&oacute;n (pues tambi&eacute;n se contemplan delitos de malversaci&oacute;n de fondos) han documentado 2.074 casos repartidos por todo el pa&iacute;s, aunque la cifra va en aumento, pues &ldquo;faltan muchas mujeres que ni siquiera saben que puede denunciar&rdquo;, afirma Salazar.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, han pedido un juicio por cr&iacute;menes de lesa humanidad contra varios Fujimori, tres de sus ministros de Salud y otros altos funcionarios.
    </p><p class="article-text">
        Pero el fiscal encargado del caso propuso en enero archivar la demanda contra estos ex altos cargos. Alega que no hubo una pol&iacute;tica de Estado de esterilizaciones forzadas, sino que fueron los m&eacute;dicos y enfermeras encargados de aplicar el programa quienes recurrieron por cuenta propia a esas pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        Los denunciantes alegan que, presionados por el sistema de recompensas y castigos si se alcanzaban o no los altas metas impuestas por el programa, los ginec&oacute;logos, obstetras y enfermeras sol&iacute;an enga&ntilde;ar a campesinas ind&iacute;genas, en su inmensa mayor&iacute;a analfabetas y que apenas entend&iacute;an el espa&ntilde;ol, para someterlas a ligaduras de trompas con enga&ntilde;os.
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        A otras las amenazaban o, aprovechando las altas necesidades de una poblaci&oacute;n empobrecida, les hac&iacute;an promesas de ayudas que nunca se cumpl&iacute;an. En otras ocasiones, les ligaban las esterilizaban sin su consentimiento aprovechando una ces&aacute;rea o alguna otra operaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me dejaron el beb&eacute; muerto en mi barriga&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Ligia R&iacute;os no es ind&iacute;gena ni campesina, pero vive en una zona pobre de Lima. Un d&iacute;a, en 1997, cuando ten&iacute;a 29 a&ntilde;os y estaba embarazada de su cuarto hijo, unos funcionarios sanitarios con batas naranjas fueron a buscarla a su casa. &ldquo;Me dijeron que iba a haber charlas de planificaci&oacute;n familiar y que me iban a asegurar a m&iacute; y a mi familia. Me ofrec&iacute;an medicamentos, atenci&oacute;n gratuita, seguro m&eacute;dico para m&iacute; y para mis hijos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La llevaron junto con otras 13 mujeres y un hombre de la zona en una camioneta a un hospital, donde le pincharon en un brazo dici&eacute;ndole que era una vacuna, aunque en realidad era la anestesia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se despert&oacute; un m&eacute;dico la revis&oacute; y se dio cuenta de que estaba en cinta. &ldquo;Me abrieron la barriga, me ligaron, me cortaron el cord&oacute;n umbilical y me dejaron el beb&eacute; muerto en mi barriga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo nunca le proporcionaron la asistencia prometida, sino que, a pesar de que asegura que todav&iacute;a le quedan secuelas de esa operaci&oacute;n, sigue pidiendo que le hagan una revisi&oacute;n. &ldquo;Cu&aacute;nto da&ntilde;o me hicieron porque hasta ahora estoy gorda, pero yo no soy gorda, yo estoy inflada. Exijo que me hagan un chequeo y vean qu&eacute; es lo que me hicieron adentro&rdquo;, demanda.
    </p><p class="article-text">
        Ha recorrido varias dependencias estatales para denunciar su caso, pero en ninguna le han hecho caso: &ldquo;Hasta el d&iacute;a de hoy no se me escucha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es la &uacute;nica que ha sufrido graves secuelas, tanto f&iacute;sicas como psicol&oacute;gicas, por la esterilizaci&oacute;n. &ldquo;Hasta el d&iacute;a de hoy muchas v&iacute;ctimas tienen consecuencias f&iacute;sicas: muchos dolores en el abdomen, algunas tienen dolores en la espalda&hellip;&rdquo;, apunta Salazar.
    </p><p class="article-text">
        Y para las mujeres andinas el no poder tener hijos es adem&aacute;s un estigma social. Muchas fueron repudiadas y abandonadas por sus maridos e incluso por sus comunidades. &ldquo;Ya no servimos para nada. Yo me quer&iacute;a morir. No quer&iacute;a sufrir&rdquo;, se&ntilde;ala entre l&aacute;grimas Sabina, que hasta dos meses despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica no supo lo que le hab&iacute;an hecho.
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        Otras corrieron peor suerte, pues las esterilizaciones se llevaron a cabo en condiciones insalubres, sin el personal y los medios adecuados, lo que provoc&oacute; la muerte a varias de ellas. Salazar indica que &ldquo;la Defensor&iacute;a del Pueblo document&oacute; 16 casos, pero hay muchos m&aacute;s que no se han podido documentar completamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ligia R&iacute;os destaca que las 14 personas que fueron esterilizadas en el mismo grupo que ella (al hombre le hicieron una vasectom&iacute;a) han fallecido todas por problemas de salud. &ldquo;La &uacute;nica que sobrevive soy yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las mujeres han tenido consecuencias debido a la esterilizaci&oacute;n y hasta ahora el ejecutivo tampoco hace nada, ninguna pol&iacute;tica de reparaci&oacute;n ni nada&rdquo;, reclama Salazar.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones de derechos humanos han apelado la pretensi&oacute;n del fiscal de archivar el caso contra Fujimori y sus ministros, algo que ya sucedi&oacute; en 2009, aunque el Estado peruano lo reabri&oacute; tras ser reprendido por la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Hilaria Supa, una congresista peruana quechuahablante del Parlamento Andino, un organismo regional, denuncia que &ldquo;se trata de un tema de discriminaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n protegen? &iquest;Por qu&eacute; lo niegan (la responsabilidad del Estado)? &iquest;Porque las mujeres no tienen dinero, no est&aacute;n en el poder y los otros s&iacute; est&aacute;n en el poder y tienen dinero?&rdquo;, se pregunta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Pérez Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espera-justicia-peruanas-esterilizadas-fuerza_1_4928221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Apr 2014 17:48:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha de miles de peruanas esterilizadas: "La enfermera me dijo: ya no parirás como una cerda"]]></media:title>
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