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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elsa López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elsa_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elsa López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Clases de ratas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/clases-ratas_129_13214697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60cdd5b9-3078-4e36-a288-9c7185e659bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clases de ratas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - 
He visto las noticias, sí, todos las hemos visto y hasta la saciedad nos han mostrado el barco, su llegada, el transporte de los pasajeros, los aviones, la UME, la policía y los políticos. Planos medios y planos generales. Pero yo había visto, pocas noticias antes y como de paso, una noticia mucho más terrible, mucho más cruel e inhumana: niños en Gaza mordidos por ratas
</p></div><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Hay varias y ya ustedes han aprendido mucho sobre ellas en estos d&iacute;as. Sab&iacute;amos de la rata parda, la negra, el rat&oacute;n dom&eacute;stico o de laboratorio, la rata rex y las ratas ciegas shrek que aparecen solo para asustar a los ni&ntilde;os en los cuentos de terror, y desde hace unos d&iacute;as, nos llega el nombre de un nuevo roedor portador del hantavirus, una enfermedad que&nbsp;se produce sobre todo por exposici&oacute;n a roedores silvestres como ratones ciervos,&nbsp;ratas&nbsp;de algod&oacute;n,&nbsp;ratas&nbsp;de arroz y otras variantes. El hantavirus no es un solo virus, sino un grupo de virus que circulan naturalmente entre roedores y que, en ocasiones, pueden transmitirse desde los animales a las personas, pero no entre personas. Sin embargo, existe una variante llamada de los Andes con la particularidad de que una vez en las personas puede transmitirse entre &eacute;stas en contacto cercano y prolongado. El&nbsp;hantavirus&nbsp;se contagia principalmente por excrementos de ratas en zonas donde circula el virus y se transmite mediante los fluidos corporales de roedores infectados. El contagio tambi&eacute;n puede ocurrir al inhalar part&iacute;culas contaminadas suspendidas en el aire, especialmente en lugares cerrados o poco ventilados.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">El virus ha vuelto a captar la atenci&oacute;n internacional tras varios casos detectados en un crucero que viajaba desde Ushuaia, en Argentina, hacia el Atl&aacute;ntico Sur y &Aacute;frica occidental.&nbsp;Las investigaciones sobre viajes a la subregi&oacute;n del Cono Sur de Am&eacute;rica sugieren que algunas de esas actividades, en determinados lugares a donde acuden los viajeros para la observaci&oacute;n de las aves, pudieran ser el origen de este brote que trae a todo el mundo de cabeza. La prensa, la radio y los distintos canales de televisi&oacute;n han dado lecciones magistrales sobre el tema. Cient&iacute;ficos, epidemi&oacute;logos, catedr&aacute;ticos de universidad, presidentes auton&oacute;micos, l&iacute;deres de diferentes partidos, ministros y ministras de casi todo han explicado hasta la saciedad lo que tenemos que hacer para no contagiarnos de la enfermedad. Nos han mostrado vertederos de medio planeta llenos de desperdicios y basura interminable; estercoleros repletos de las inmundicias que comemos, vestimos y almacenamos; un verdadero espect&aacute;culo para algunos viajeros deseosos de aventuras. Son viajes muy caros. Ya se los pueden imaginar: cruceros de lujo, comodidades, visitas a pa&iacute;ses y lugares extraordinarios con subida de adrenalina incluida. Nada que objetar. Pienso que all&aacute; cada cual lo que haga con su dinero. Lo que no es de recibo es todo lo que sucede luego: barcos en alta mar con pasajeros de distintos pa&iacute;ses enfermos o muertos, maniobras a nivel internacional, intervenci&oacute;n de organismos mundiales y toda la parafernalia necesaria para llevarlos de vuelta a sus pa&iacute;ses, procurar que no se extienda el virus y llenar de temores a una poblaci&oacute;n que, por desgracia, a&uacute;n conserva en un rinc&oacute;n de sus armarios un paquete de mascarillas sin estrenar.</span>
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;He visto las noticias, s&iacute;, todos las hemos visto y hasta la saciedad nos han mostrado el barco, su llegada, el transporte de los pasajeros, los aviones, la UME, la polic&iacute;a y los pol&iacute;ticos. Planos medios y planos generales. Pero yo hab&iacute;a visto, pocas noticias antes y como de paso, una noticia mucho m&aacute;s terrible, mucho m&aacute;s cruel e inhumana: ni&ntilde;os en Gaza mordidos por ratas. Un beb&eacute; de escasos meses con el rostro acribillado de mordidas como peque&ntilde;as cuchilladas; ni&ntilde;os sentados en tiendas de campa&ntilde;a llenas de barro y basura rodeados de ratas enormes corriendo por encima de sus cuerpecillos desnutridos. Ni&ntilde;os por todas partes, abandonados a su suerte para siempre, sin agua ni comida ni servicios m&eacute;dicos ni protecci&oacute;n internacional de ninguna clase. Y ante tal horror yo me he preguntado si es que hay ratas de primera clase y ratas de segunda; si a las primeras se las persigue, mata y a&iacute;sla para protegernos de sus mordeduras y a &eacute;stas se las deja correr por el mundo de los pobres y desamparados de la tierra. Busqu&eacute; en mi cabeza im&aacute;genes parecidas y s&iacute;, las record&eacute;, las hab&iacute;a visto antes en otros desafortunados momentos de nuestra historia: eran ni&ntilde;os desnudos, echados sobre la tierra, sus cuerpos convertidos en un amasijo de huesos, las manitas sobre sus cabezas peladas al rape, y al fondo, unas enormes alambradas. La historia se repite en nuevos escenarios, pero siempre es la misma, y en ella son los ni&ntilde;os los que pierden las batallas, da igual c&oacute;mo se llamen las ratas. Ellos pierden siempre. Ni a los gobiernos ni a las ratas les preocupa.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Elsa L&oacute;pez </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>12 de mayo de 2026</strong></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/clases-ratas_129_13214697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 11:28:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clases de ratas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La buena gente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/buena-gente_129_13201204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f45cfec8-bae5-4107-9601-db9c8368ab71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La buena gente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Siento que todo se pierde y que hoy la dureza en el lenguaje, la vergonzosa manera de expresarse algunos políticos con una verborrea excesivamente dura, con un lenguaje soez a veces, con canciones, burlas, falsos testimonios y falsas mentiras que nos salpican a todos y que todo lo embarran y contaminan, es lo que predomina en salones, bares y asambleas de diferente signo</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hoy d&iacute;a puedo presumir de tener amigos de eso que llaman de derechas igual que los tengo de izquierdas, aunque ya no son como lo eran entonces cuando pod&iacute;amos ir a tomar unas ca&ntilde;as a cualquier taberna y enzarzarnos en discusiones bizantinas sobre el mal y el bien, lo que era justo y lo que no lo era, y as&iacute; un d&iacute;a y otro d&iacute;a. No nos pon&iacute;amos de acuerdo, es cierto, pero acab&aacute;bamos cantando coplas de do&ntilde;a Concha Piquer todos juntos al amanecer debajo del Viaducto del viejo Madrid. A&ntilde;oro aquella Espa&ntilde;a que en un momento dado se pudo conformar con las ideas de unos y de otros sin que la sangre llegara al r&iacute;o. Siento esa nostalgia. </span>
    </p><p class="article-text">
        	<span class="highlight" style="--color:white;">Es dif&iacute;cil hacer una lista donde se denuncie todo aquello que hoy me produce tristeza y, como sucede con todos los viejos, a veces me escucho a m&iacute; misma decir aquello de &ldquo;en mis tiempos&hellip; en mis tiempos&hellip;&rdquo;. S&iacute;. En mis tiempos todav&iacute;a los pol&iacute;ticos se levantaban en el Parlamento y hablaban, discut&iacute;an, y si no estabas de acuerdo con lo que dec&iacute;an, al menos los escuchabas respetuosamente. Hab&iacute;a un enfrentamiento, evidentemente que lo hab&iacute;a, un enfrentamiento en el di&aacute;logo, un enfrentamiento verbal cargado de sentido y de una buena oratoria, solo eso, pero nadie pidi&oacute; las armas; nadie, en lo que yo entiendo por vida p&uacute;blica y pol&iacute;tica, pidi&oacute; en alto la muerte de nadie excepto aquellos para quienes la muerte era un s&iacute;mbolo de su manera de pensar o de convencer. Los menos.</span>
    </p><p class="article-text">
        	Cuando veo lo que veo a mi alrededor, y escucho y leo cosas tan perversas, me pregunto d&oacute;nde est&aacute; la l&iacute;nea exacta para no cometer delitos contra la libertad de expresi&oacute;n o c&oacute;mo hacer para no quedarme aprisionada en esa tupida red de indicaciones, frenos e interpretaciones de la misma, porque reconozco que a veces me gustar&iacute;a sacar la catana y empezar a dar zarpazos y cortar cabezas envenenadas de odio y hacer que rueden por el suelo (metaf&oacute;ricamente hablando, claro); reconozco que a veces me gustar&iacute;a saltar al ruedo y luchar a brazo partido contra comentarios crueles o razonamientos est&uacute;pidos; entrar en parlamentos, senados, asambleas y dem&aacute;s altares donde se&ntilde;ores en apariencia muy sesudos se sientan y votan y dicen cosas absolutamente irracionales o vejatorias para quienes los escuchamos. Pero no lo hago, me reprimo y dejo de escribir.
    </p><p class="article-text">
        	A pesar de todo, y teniendo en cuenta que sigo teniendo amigos que no piensan lo mismo que yo ni en pol&iacute;tica, ni en amor ni en religi&oacute;n, me reafirmo en la idea de que soy fan&aacute;tica de las buenas personas y creo que ellas ser&aacute;n las encargadas de llevar a cabo la verdadera revoluci&oacute;n, esa que se inicia desde la infancia a base de conocimiento y crece, poco a poco, a fuerza de comprensi&oacute;n y ternura. Creo en la buena gente y no s&oacute;lo creo, sino que tengo los datos suficientes para reconocerlas. La hay en todas partes, en todas las tierras, razas y culturas. Yo las conozco y las encuentro all&aacute; por donde paso. Y ustedes tambi&eacute;n, aunque no se hayan dado cuenta. Estoy hablando de esa clase de ser humano capaz de sobrevivir sin necesidad de pisotear a sus vecinos, sin necesidad de escalar puestos a base de chupar la sangre de los dem&aacute;s; estoy hablando de los que caminan ligeros de equipaje con la carga imprescindible sin nutrirse de lo ajeno; estoy hablando de muchas personas que nos rodean y nos ocupan el tiempo. Estoy hablando de quienes son capaces de estar horas y horas dedic&aacute;ndose a los otros en un hospital, en la oficina, en la calle o en su propia casa. En resumen, estoy hablando de quienes habitan las dos, tres, cuatro y cinco Espa&ntilde;as diferentes sin distinci&oacute;n de colores, ideolog&iacute;as o maneras de ser. Estoy hablando de ustedes y de m&iacute; misma. 
    </p><p class="article-text">
        	Y es entonces cuando retomo mi apariencia de ciudadana moderada y comienzo a predicar con paciencia infinita los mandamientos que a&uacute;n conservo de aquellos a&ntilde;os llenos de esperanza cuando le&iacute;amos en alto los poemas de Machado y aquel <em>Espa&ntilde;olito que vienes / al mundo, te guarde Dios. / Una de las dos Espa&ntilde;as / ha de helarte el coraz&oacute;n...</em> Mientras so&ntilde;&aacute;bamos que nunca volver&iacute;amos a repetir esos versos. 	
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	6 de mayo de 2026</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/buena-gente_129_13201204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 17:49:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La buena gente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los abrazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/abrazos_129_12861127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69ff9508-b41d-4cf0-9848-02375c5913d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los abrazos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Esa es la realidad: el calor de un abrazo debería entibiar la Navidad y no hay tienda ni objetos en ella que puedan hacerlo mejor que ese ademán de levantar los brazos, hacerlos vibrar como un aleteo de pájaro y llevarlos directamente a los hombros y a la espalda de un cuerpo ajeno al tuyo</p></div><p class="article-text">
        	Es costumbre. Me refiero a eso de abrazarse uno. Una vieja rutina que no est&aacute; mal en principio, aunque va perdi&eacute;ndose la idea fundamental de semejante gesto que no es otra que significar con &eacute;l la uni&oacute;n, el afecto y la transferencia de calor humano en &eacute;pocas de fr&iacute;o o desaliento. El abrazo se empez&oacute; a cambiar por besos. Uno o dos o tres, seg&uacute;n la cultura; en la frente en los p&oacute;mulos o en la boca, seg&uacute;n la relaci&oacute;n directa o indirecta de quien los da y quien los recibe. El beso parece m&aacute;s c&aacute;lido, m&aacute;s &iacute;ntimo que el abrazo, pero eso es un error, porque un abrazo encierra muchos mensajes si es bien dado y bien recibido. He visto abrazos raros en determinados momentos como congresos, m&iacute;tines, subida y bajada de banderas, campeonatos de golf o ferias de ganado. La gente, llena de euforia por razones distintas, se abraza con gozo y aparente sinceridad. Pero no. No es verdad, y a las pruebas me remito: acabado el encuentro, los ponentes se destripan, los rivales se despellejan y los ej&eacute;rcitos se atacan. Lo cierto es que tambi&eacute;n he visto lo contrario: abrazos largos, sentidos, hermosos. Abrazos capaces de hacerte luminoso el d&iacute;a y llenarte de fortaleza el alma. 
    </p><p class="article-text">
        	En circunstancias y fechas concretas como muertes, bautizos, cumplea&ntilde;os, y dem&aacute;s fiestas de guardar, el ritual del abrazo parece tener un lugar preferente en nuestras vidas. La Navidad es una de ellas. Yo, a partir de la semana que viene empiezo a preocuparme por ello. Ya saben: el que te escribe y recuerda no s&eacute; qu&eacute; abrazo que comparti&oacute; contigo en la primavera de Praga; la que bail&oacute; sevillanas a tu lado en un festival andaluz recordando el d&iacute;a en que Andaluc&iacute;a dej&oacute; de ser andaluza renunciando a su independencia; la tarde que fuiste a una manifestaci&oacute;n en defensa del lobo ib&eacute;rico en campos aragoneses con multitudes enfervorecidas que clamaban por la muerte de Caperucita, su abuela y los malditos cazadores que pueblan nuestros campos mientras te abrazaban con fervor; el que te ofreci&oacute; amor eterno y al llegar el invierno vol&oacute; con otras alas y, en resumen, tantas ofertas que ya no sabes d&oacute;nde colocarlas. Aquellos tiempos no van a volver y t&uacute; lo sabes, pero a&uacute;n te queda la nostalgia de tanta caricia bien repartida. 
    </p><p class="article-text">
        	Los recortes de prensa, saludos de cartulina y mensajes con m&uacute;sica y trompetas nos llegan estos d&iacute;as desde diferentes latitudes. Todos esos seres humanos desperdigados y doloridos vienen a tu encuentro, te llaman, te escriben y te desean lo mejor por estas fechas. Y yo me pregunto: &iquest;Merecemos este dispendio de besos, abrazos y polvorones? &iquest;Sabr&aacute;n quienes lo hacen lo que eso significa en tu memoria? Creo que no. Nadie piensa cuando lo hace que eres una ni&ntilde;a peque&ntilde;a buscando el calor de la abuela sentada en su falda, la cabeza posada en su pecho, las manos enredadas a su cuello. Nadie piensa que eres a&uacute;n esa adolescente desequilibrada y violenta que no encuentra rama donde descansar; que has ido envejeciendo, poco a poco, buscando hijos desaparecidos o muertos; que no crees en casi nada y las calles te parecen cada vez m&aacute;s vac&iacute;as a pesar del tumulto; que tienes miedo a lo que se nos viene encima y desde hace tiempo sobrevuela sobre nuestras cabezas. El abrazo, entonces, se queda ah&iacute;, suspendido en el aire, a la espera de alguien que quiera recibirlo y sentirlo. 
    </p><p class="article-text">
        	Esa es la realidad: el calor de un abrazo deber&iacute;a entibiar la Navidad y no hay tienda ni objetos en ella que puedan hacerlo mejor que ese adem&aacute;n de levantar los brazos, hacerlos vibrar como un aleteo de p&aacute;jaro y llevarlos directamente a los hombros y a la espalda de un cuerpo ajeno al tuyo. El secreto consiste, precisamente, en saber hasta qu&eacute; punto ese testimonio puede hacer cambiar el mundo y, cuando lo haces, tener bien claro que es para transmitir y regalar lo mejor de uno mismo. El resto de ofrendas son guirnaldas, papeles de celof&aacute;n, bolas de cristal y luces de colores que se lleva un mal viento en cuanto te descuidas; mentiras que hemos inventado para no sentirnos tan solos y abandonados cuando podr&iacute;a habernos salvado esa sencilla muestra de cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/abrazos_129_12861127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 12:42:33 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gran Shanghay]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/gran-shanghai_129_12809416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30a38c2d-b363-4891-a814-62ca46715c06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gran Shanghai"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Esa noche no hubo malos modos ni empujones ni gritos. No creo que llegaremos a veinte personas, pero el mundo entero estaba allí representado y nadie hablaba de paz ni hablaba de guerras. No hacía falta. El cielo había brillado igual para todos y todos nos reconocimos por igual</p></div><p class="article-text">
        	Alguna vez me pierdo y tienen que buscarme. Es muy f&aacute;cil encontrarme. Mi isla es muy peque&ntilde;a y el mundo tambi&eacute;n. Anoche mismo estaba en la Avenida Mar&iacute;tima en la ciudad de Santa Cruz de La Palma en un chino: el Gran Shanghay. Un peque&ntilde;o restaurante ubicado en una antigua casa de la capital palmera. Pues bien, si suben la escalera hasta la planta alta se encontrar&aacute;n con varias mesas de madera oscura, un balc&oacute;n tambi&eacute;n de madera, un horizonte a lo lejos abierto al mar, como siempre, y una enorme palmera justo enfrente. All&iacute; hay una mesa, una mesa con cinco sillas, y nosotros. Comemos tambi&eacute;n lo de siempre: un rollito de primavera, el arroz tres delicias, pollo crujiente al lim&oacute;n y chop suey de gambas. Da igual. Eso no es lo importante. Lo importante es que ayer, un veintinueve de noviembre, d&iacute;a de fiesta, de luces, de drones, estrellas y algarab&iacute;a, yo estaba all&iacute; sentada esperando todo eso y, de pronto, tuve la noci&oacute;n exacta de lo que quer&iacute;a para este mundo, de lo que yo entend&iacute;a con esa palabra. All&iacute;, en aquella humilde habitaci&oacute;n, encontr&eacute; el resultado de muchas inc&oacute;gnitas, preguntas con dudosas respuestas, investigaciones de varias comunidades cient&iacute;ficas que nunca hallaron conclusiones satisfactorias. Todo result&oacute; f&aacute;cil, como si fuera una visi&oacute;n, como si fuera la revelaci&oacute;n de algo que todos hemos so&ntilde;ado alguna vez: la vivencia de un universo mejor. 
    </p><p class="article-text">
        	Hab&iacute;a varias mesas ocupadas por seres humanos de distinta procedencia, de diferente color de piel, de lenguas distintas. En una mesa dos personas: una mujer de piel muy blanca y un muchacho m&aacute;s blanco a&uacute;n. No se les o&iacute;a hablar, pero parec&iacute;an alemanes o ingleses. Ten&iacute;an seis platos delante de productos variados y com&iacute;an sin respirar. A su lado, nosotros, unos canarios de edad avanzada con aspecto risue&ntilde;o y, detr&aacute;s de m&iacute;, una familia con ni&ntilde;os, una adolescente, la matriarca y el cabeza de familia. Eran de Am&eacute;rica del Sur. Hablaban mi lengua y sonre&iacute;an al mirarme. Enfrente una mesa alargada con m&aacute;s sillas, el patriarca que parec&iacute;a dar las &oacute;rdenes y decidir d&oacute;nde deb&iacute;a colocarse cada cual, permanec&iacute;a de pie en la cabecera con un beb&eacute; muy peque&ntilde;o en brazos, los dem&aacute;s miembros de la familia repartidos a ambos lados. El peque&ntilde;o Buda miraba sin parpadear. Son chinos, pens&eacute;. Permanec&iacute;an silenciosos, educadamente silenciosos y amables. Europa, Asia y Am&eacute;rica reunidas all&iacute;, en aquella peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, y en la de al lado, &Aacute;frica. No me di cuenta al principio cuando los vi llegar. Pasaron por delante de m&iacute; y no ca&iacute; en ese momento, aunque luego, al salir al balc&oacute;n para ver las luces en el cielo, ca&iacute; en la cuenta: era un nutrido grupo de blancos, negros y cobrizos mezclados; muchachos, tres ni&ntilde;as y varios adultos, todos juntos con un &uacute;nico fin: ser felices, comer comida china, y ver c&oacute;mo se iluminaba el cielo con las luces de Navidad. Lo mismo que yo. 
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;En un momento dado, salimos al balc&oacute;n donde hab&iacute;a unas quince personas y, de repente, las cosas que nos rodeaban parec&iacute;an ser las mismas para todos. Mir&aacute;bamos al cielo y abr&iacute;amos la boca al mismo tiempo, incluso dijimos ohhhhhh de manera casi un&aacute;nime en un momento dado. Fue entonces cuando reflexion&eacute; sobre lo que yo hac&iacute;a all&iacute;. No era nada importante. Cenaba con unos amigos. Hab&iacute;amos ido all&iacute; donde se pod&iacute;a ver el mar y los drones hacer sus maravillas en el aire: casas, regalos, camellos, y hasta un reno de colores. Pero no fue eso lo que me import&oacute; ni que me hiciera sentir mejor; fue la sensaci&oacute;n de cercan&iacute;a con aquel grupo de desconocidos; pensar que me hubiese gustado abrazarlos a todos y explicarles que lo que yo sent&iacute;a era lo l&oacute;gico, lo cotidiano, lo verdaderamente razonable. Lo era aquella muchacha venezolana o cubana que me sonre&iacute;a cada vez que me tropezaba con ella al salir al balc&oacute;n; lo era el ni&ntilde;o chino con gafitas que se apoy&oacute; en la baranda y me mir&oacute; confiado en el momento que explotaban las estrellas; lo era el muchacho de piel muy negra que inclin&oacute; su cabeza al verme re&iacute;r y lo hizo conmigo. 
    </p><p class="article-text">
        	Todo eso era verdad como lo eran todos los que estuvieron anoche all&iacute; en el Gran Shanghay. En aquel lugar no hab&iacute;a discusiones pol&iacute;ticas, no hab&iacute;a repartos de continentes, no hab&iacute;a luchas de poder ni hab&iacute;a debates sobre econom&iacute;a, sobre c&oacute;mo distribuirse el universo, sobre c&oacute;mo quedarse con el trozo mejor, los mejores minerales o las selvas m&aacute;s hermosas; nadie discut&iacute;a sobre c&oacute;mo abrir canales en el mar ni sobre c&oacute;mo apoderarse de tierras ajenas. Esa noche no hubo malos modos ni empujones ni gritos. No creo que llegaremos a veinte personas, pero el mundo entero estaba all&iacute; representado y nadie hablaba de paz ni hablaba de guerras. No hac&iacute;a falta. El cielo hab&iacute;a brillado igual para todos y todos nos reconocimos por igual. Habit&aacute;bamos juntos en un mismo planeta. El mundo se hab&iacute;a congelado en esa foto que quedar&aacute; ya para siempre en mi coraz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez. 30 de noviembre de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/gran-shanghai_129_12809416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 19:19:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gran Shanghay]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los visitantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/visitantes_129_12778863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88f263db-f96a-484a-8a26-6c7f46ecd0bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los visitantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Estas reflexiones probablemente no le importan a nadie, pero me las hago a mí misma para no sentir esa especie de rabia que me entra cuando las calles de mi ciudad se llenan de gente que ya no reconozco y con la que no puedo pararme a discutir sobre lo divino y lo humano</p></div><p class="article-text">
        	En &ldquo;Las Nubes&rdquo; una casita en medio de La Hoya de La Palmita, contemplaba el mar y lo que trazaba el horizonte delante de mis ojos: Tenerife enfrente y a la derecha La Gomera. Debajo una hoya enorme plantada de aguacates, ca&ntilde;as, vi&ntilde;as, palmeras y un peque&ntilde;o drago tra&iacute;do desde Garaf&iacute;a que crece lentamente, sin prisas. El paisaje era limpio, silencioso, y lleno de luz. De pronto, empezaron a llegar aviones. Uno y dos y hasta ocho aviones cont&eacute; durante el tiempo que estuve mirando la l&iacute;nea que hab&iacute;a entre el cielo y el mar. Pasaban como p&aacute;jaros de colores. Era una visi&oacute;n extra&ntilde;a, como esas pel&iacute;culas de ciencia ficci&oacute;n donde hay seres de otros planetas que nos invaden y t&uacute; asistes impasible a su llegada como si el asunto no fuera contigo hasta que sucede y ya es tarde. En ese tiempo que transcurr&iacute;a entre avi&oacute;n y avi&oacute;n, tuve el raro presentimiento que hace tiempo vengo padeciendo cuando veo atracar en el muelle esos barcos gigantescos que parecen vomitar seres vivos para dejarlos a su suerte en lugares diversos parecidos al nuestro &iquest;Qui&eacute;nes son y a d&oacute;nde van en una isla tan peque&ntilde;a?&nbsp;&iquest;De d&oacute;nde viene tanta gente? &iquest;Que buscan en esa traves&iacute;a de puerto en puerto hasta llegar al nuestro?
    </p><p class="article-text">
        	Le he dado vueltas y vueltas y al final he comprendido que quiz&aacute;s lo que buscan es lo que yo tengo: la paz, la tranquilidad, la sensaci&oacute;n de que est&aacute;s en casa, que toda la isla es tu casa. Que somos una gran familia, que nos conocemos, nos abrazamos, preguntamos los unos por los otros, celebramos bodas, bautizos y cumplea&ntilde;os de los otros como si fuera el nuestro. Los nuestros y los de alrededor. S&iacute; pens&eacute;, eso es lo que buscan. La idea de que viajando y yendo a lugares para ver sus paisajes, conocer su historia, sus leyendas y tradiciones, es encontrar algo nuevo que les aporte lo que necesitan sentir y compartir para seguir viviendo. No les reprocho nada. Los entiendo. Y cuando veo llegar esos monstruos enormes que abren sus puertas y aparecen miles de personas extra&ntilde;as de otras tierras, otras lenguas, creencias y costumbres, no me quejo por ello, creo, incluso, que los comerciantes tienen raz&oacute;n, que toda esta gente trae algo de riqueza a la isla; compran, comen, miran, ocupan lugares, camas y casas. Todo eso es cierto y no me quejo por ello. Me lamento porque tengo la sensaci&oacute;n de que la isla va cambiando su fisonom&iacute;a, que, incluso cambia de forma y tama&ntilde;o. Que los que llegan ocupan espacios que una vez fueron nuestros; que nuestras casas, nuestras calles y plazas se llenan de personajes extra&ntilde;os que hablan lenguas extra&ntilde;as y que nos miran con la misma inquietud con que miran las flores de la avenida, los balcones antiguos que parecen jardines colgantes, los ni&ntilde;os que llevamos colgados de la cintura, etc., y todo eso con la misma curiosidad con que nosotros los miramos a ellos descamisados, enrojecidos, deambulando de ac&aacute; para all&aacute; y ocupando camas y mesas que una vez fueron nuestras. Entonces me inquieto y me pregunto si aprenderemos algo de ellos o ellos aprender&aacute;n algo de nosotros o si s&oacute;lo pasan por nuestras vidas arrebat&aacute;ndonos tranquilidad y sosiego y, lo peor, las sillas donde nos sent&aacute;bamos a tomar caf&eacute; por las ma&ntilde;anas. Y me pregunto tambi&eacute;n si esas invasiones de b&aacute;rbaros (aplico aqu&iacute; la definici&oacute;n exacta de &ldquo;b&aacute;rbaro&rdquo; como la utilizaban en la antigua Grecia para designar a quienes no hablaban griego ni segu&iacute;an las costumbres cl&aacute;sicas) dejar&aacute;n en nosotros algo bueno, transformador, o, simplemente, basura, inquietud y algo de resentimiento. Que tenemos derecho a existir y recorrer el mundo exactamente lo mismo que hacen ellos, pero tambi&eacute;n pienso (porque lo he vivido en carne propia) lo dif&iacute;cil que es pasear hoy d&iacute;a por Venecia, lo arduo que es sentarse a tomar un caf&eacute; en M&aacute;laga o lo complicado que resulta ver un cuadro en El Louvre o en El Prado porque riadas de seres humanos de otros lugares ajenos al que visitan, invaden los museos, las aceras y los bares. 
    </p><p class="article-text">
        	Estas reflexiones probablemente no le importan a nadie, pero me las hago a m&iacute; misma para no sentir esa especie de rabia que me entra cuando las calles de mi ciudad se llenan de gente que ya no reconozco y con la que no puedo pararme a discutir sobre lo divino y lo humano; no puedo estar tranquilamente en el mercado porque hay ma&ntilde;anas que a duras penas puedo sonre&iacute;r o cruzar dos frases con mis amigas de los puestos de fruta; que ya no me gusta ir al muelle a pasear porque hay un drag&oacute;n enorme lleno de ojos con una boca inmensa que parece querer devorarme y porque ese barco que a veces parece tan grande como la propia ciudad que habito, ha venido para volver a marcharse dejando un rastro que es menos que nada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez, 18 de noviembre de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/visitantes_129_12778863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 20:43:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los visitantes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antisemitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/antisemitas_129_12612082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31cd8b81-7d18-4776-98fa-087d8f3a0967_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antisemitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Y dejen de decir que el deporte o la música, la literatura o el arte no tienen nada que ver con la política de un país. Si que tienen que ver, porque la política es la manera en que las sociedades humanas se organizan y toman decisiones</p></div><p class="article-text">
        Cito textualmente este art&iacute;culo publicado el 3 de mayo del a&ntilde;o 2004. &nbsp;&ldquo;No. No lo somos. Y no me hagan explicar una vez m&aacute;s que no lo soy por el hecho de hablar mal de Israel. Que es una trampa la que nos tienden cuando pretenden hacernos pensar que los odiamos y volver&iacute;amos a exterminarlos si pudi&eacute;ramos. No es verdad. No admitir la invasi&oacute;n de los territorios palestinos, no es ser antisemita. Es negar la destrucci&oacute;n de un pueblo a manos de otro; es querer impedir la invasi&oacute;n de un territorio por la fuerza. Somos los mismos los que decimos que no a la guerra y los que pedimos ante los organismos competentes el final de esta masacre. &iquest;A qu&eacute; viene este movimiento internacional promovido desde los grandes monopolios sionistas estadounidenses? &iquest;A qu&eacute; viene esta orquestada propaganda acusando de antisemita a todo el que no se adhiera a las intenciones perversas de Sharon y su pol&iacute;tica expansionista? No entiendo la necesidad constante de llorar por los rincones de la historia. Es como si nosotros, ante las protestas mundiales contra la pol&iacute;tica de Aznar hubi&eacute;ramos salido a la palestra contando lo terrible que fue el sitio de Numancia. Ya est&aacute; bien. Produce cierto pudor leer las declaraciones de algunos prohombres de la cultura condenando a los que se manifiestan contra la pol&iacute;tica de Israel y acus&aacute;ndolos de antisemitismo, porque, en el fondo, no deja de ser una campa&ntilde;a para crear mala conciencia en aquellos que critican duramente su pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;Qu&eacute; es eso de que yo no puedo hablar mal de Israel? Ellos sentaron en un banquillo a media Europa por las masacres cometidas contra su pueblo. Ahora nosotros sentamos a sus gobernantes acusados de lo mismo por Palestina. As&iacute; de claro. Ellos nos ense&ntilde;aron en Nuremberg a declarar contra los criminales de guerra. Aprendimos. &iquest;Qu&eacute; es eso de que yo no pueda poner en tela de juicio la ocupaci&oacute;n de los territorios palestinos sin que me suelten un discurso de antisemitismo o sin que me enreden el alma con el tema de los crematorios? &iquest;Quieren que empecemos a sumar cad&aacute;veres? Pues vale. Comencemos a explicar los variados holocaustos de la historia, desde los indios de Am&eacute;rica del Norte hasta los kurdos pasando por los abor&iacute;genes australianos. Da escalofr&iacute;os. Que aqu&iacute;, si nos ponemos a abrir fosas superamos a Alemania con creces. S&oacute;lo que no &eacute;ramos tan finos ni ten&iacute;amos dinero para contarlo y hacer reportajes e investigaciones. Que para una pel&iacute;cula que hicimos nos la censuraron los sionistas de Wall Street, precisamente. Que si los gitanos o los pobres de la tierra tuvieran bancos en lugar de panderetas ver&iacute;an ustedes lo que son horrores, masacres y exterminios. Que de eso sabemos mucho los espa&ntilde;oles. O sea, que no me vengan con persecuciones y d&eacute;jennos opinar una vez m&aacute;s sobre la cantidad de nazis que hay actualmente en Israel intentando borrar del mapa un pa&iacute;s entero. Que sus proyectos territoriales tienen mucho que ver con el exterminio. Exactamente igual que hicieron con ellos en su momento&ldquo;. 	
    </p><p class="article-text">
        	Y perdonen que recurra a mis propias palabras, pero es necesario que lo haga cuando se me acusa de &ldquo;terrorismo&rdquo; por el simple hecho de defender lo defendible y acusar de nuevo a Israel de cometer un genocidio que es as&iacute; como se llama lo que est&aacute; haciendo con Gaza. As&iacute; de clara era mi postura entonces y as&iacute; de clara la tengo hoy d&iacute;a excepto cuando utilizo en alg&uacute;n momento la palabra &ldquo;jud&iacute;o&rdquo; que no debe ser usada si no es para hablar de una determinada religi&oacute;n. Deber&iacute;a escribir &ldquo;sionista&rdquo; (lo que he hecho al revisar el art&iacute;culo) que no es m&aacute;s que una ideolog&iacute;a y un movimiento pol&iacute;tico nacionalista. Que mucha gente no acaba de enterarse de que una cosa es aquello en lo que creemos y otra el uso que hacemos de esa creencia. Han cambiado los nombres de los gobernantes, han cambiado las claves y los gobiernos de Espa&ntilde;a, de Israel y de medio mundo, pero la realidad es que parece como si la pantalla se hubiera quedado congelada y se repitieran los hechos, los juicios, las palabras y, sobre todo, las matanzas. 
    </p><p class="article-text">
        	No me voy a callar ni lo hice antes ni lo voy a hacer ahora. Los se&ntilde;ores de la guerra no van a taparnos la boca ni van a parar las manifestaciones, ni borrar las im&aacute;genes de tanta masacre. Nadie va a salir limpio de esta terrible parte de la historia. Espa&ntilde;a llega tarde, el mundo llega tarde, y llegan tarde los hombres y mujeres de buena voluntad que se han dormido delante del televisor mientras ve&iacute;an la agon&iacute;a de miles de inocentes que abr&iacute;an los ojos y extend&iacute;an las manos pidiendo agua y comida. Y dejen de decir que el deporte o la m&uacute;sica, la literatura o el arte no tienen nada que ver con la pol&iacute;tica de un pa&iacute;s. Si que tienen que ver, porque la pol&iacute;tica es la manera en que las sociedades humanas se organizan y toman decisiones. Si que tienen que ver porque usamos la cultura para promocionar el pensamiento y los pensamientos van ligados a las ideas que tenemos sobre el mundo y as&iacute; lo manifestamos con el deporte, la m&uacute;sica, la literatura o el arte, y si pensamos que somos mejores que otros pueblos debido a diferencias raciales o religiosas o culturales, estamos haciendo pol&iacute;tica, y si por esas razones exterminamos a los que no piensan o act&uacute;an igual que nosotros, estamos haciendo pol&iacute;tica. No lo duden. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez, 15 de septiembre de 2025 </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/antisemitas_129_12612082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 08:09:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madre Coraje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/madre-coraje_129_12595309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4ee5c50-490c-4068-87ee-4879e83395aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madre Coraje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - No. No es hora de juzgar a nadie. Es hora de entender, de comprender las razones por las que una madre decide acabar con el sufrimiento de una hija y con el suyo propio. Nadie puede pronunciar un veredicto. Ni la calle, ni las leyes ni quienes las aplican</p></div><p class="article-text">
        	Durante a&ntilde;os la he visto cargar con esa ni&ntilde;a de un lado a otro, llevarla a la plaza a jugar y que su padre pudiera verla, aunque fuera de lejos, y luego pasear a una adolescente, y luego ingresarla muy a su pesar y combatir porque tuviera los mejores cuidados, las mejores atenciones. Y he visto c&oacute;mo luch&oacute; por que no pudieran herirla ni a ella ni a los dem&aacute;s ingresados en un horrible lugar donde eran maltratados y humillados. Yo la he visto cuidar y amar con toda su alma a una mujer ya hecha y derecha que no pod&iacute;a ni sab&iacute;a c&oacute;mo valerse por s&iacute; misma. Y en la lucha apost&oacute; por una mejora de condiciones para ella y para aquellos que no pueden seguir solos adelante. En suma, una madre llena de coraje en la que prevalec&iacute;an el amor y la ternura hacia una hija totalmente desvalida a quien la sociedad parec&iacute;a cerrarle las puertas. 
    </p><p class="article-text">
        	Ando leyendo en la prensa y por esas redes cosas abominables para hablar de una madre que decidi&oacute; acabar con el sufrimiento de ella y de su hija. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; por su coraz&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; r&aacute;faga de malos vientos cruzaron por su cabeza? &iquest;Qu&eacute; dolor pudo causarle el llevar a cabo tal acci&oacute;n? No lo sabremos nunca ni ella tampoco. &iquest;Qu&eacute; sabe nadie? &iquest;Qu&eacute; impulsa a la mala gente a declarar sin verg&uuml;enza alguna que ha sido un crimen, que ha sido un acto malvado? &iquest;Qui&eacute;nes se creen que son para hacer declaraciones de ese tipo? No lo s&eacute;. Quienes as&iacute; juzgan no saben nada de esa madre y de esa hija. Yo s&iacute; lo s&eacute;. Y creo que el dolor de la una y el dolor de la otra supera a todos los posibles imaginarios. 
    </p><p class="article-text">
        	Durante a&ntilde;os y a&ntilde;os y m&aacute;s a&ntilde;os (&iexcl;qu&eacute; largos se hacen los d&iacute;as enfrentados a un hijo que padece alg&uacute;n da&ntilde;o en su alma o en su cuerpo!) la madre ha levantado empalizadas, muros, defensas de amor y de piedra para salvaguardar a su hija. Durante a&ntilde;os ha reunido las fuerzas necesarias para enfrentarse a la opini&oacute;n p&uacute;blica, a la familia, al desatino de una sociedad enferma de hipocres&iacute;a que reh&uacute;ye a sus heridos y enfermos. Durante a&ntilde;os ella acogi&oacute; a su hija con el cuidado, el amor y el desespero que un hijo disminuido, debilitado, discapacitado para casi todo lo que la vida y la sociedad ofrece como normal o saludable, pod&iacute;a darle. Da igual c&oacute;mo la sociedad llame a nuestros hijos que tienen poca salud mental o f&iacute;sica y poco importan los adjetivos que sanidad imponga a esas criaturas tan nuestras, el problema no es el nombre, es lo que se hace por ellos o, mejor dicho, lo que no se hace por ellos.
    </p><p class="article-text">
        	No. No es hora de juzgar a nadie. Es hora de entender, de comprender las razones por las que una madre decide acabar con el sufrimiento de una hija y con el suyo propio. Nadie puede pronunciar un veredicto. Ni la calle, ni las leyes ni quienes las aplican. No hay leyes para dictaminar d&oacute;nde est&aacute; el mal y qui&eacute;n o c&oacute;mo lo realiza. La vida no es un acta con definiciones concretas, y el amor que profesamos a alguien nadie sabe hasta d&oacute;nde puede llevarnos. Ella, la madre, quiso acabar con el sufrimiento de su hija. Ella, la hija, nadie sabe qu&eacute; pidi&oacute; o qu&eacute; quiso para ella y le rog&oacute; a su madre que se lo concediera. En ese abrazo de las dos esperando un final compartido que por desgracia no lleg&oacute; a cumplirse, est&aacute; la clave. Y digo no lleg&oacute; a cumplirse con pena y dolor por mi parte, que no hay en el mundo qui&eacute;n sepa lo que se siente cuando vuelves a la vida (por llamarlo de alguna manera) y saber que no pudiste acabar contigo misma cuando era esa la raz&oacute;n fundamental de una soluci&oacute;n mortal. 
    </p><p class="article-text">
        	S&oacute;lo cabe reflexionar sobre qu&eacute; hemos hecho mal; qu&eacute; no hemos hecho bien para que estos hechos sucedan; qu&eacute; debemos reparar en nuestra sociedad para que no se repitan pesares semejantes con soluciones tan terribles. Y no me vengan con llantos fariseos y alarmas cargadas de falsedad; no me vengan con que yo no lo har&iacute;a ni t&uacute; tampoco; no declaren inocencias que no son tales ni culpables que tampoco lo son. S&oacute;lo la hija podr&iacute;a culparla y ya no estar&aacute; para hacerlo. Los dem&aacute;s debemos respetar el dolor en silencio. 	
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	11 de septiembre de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/madre-coraje_129_12595309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 11:53:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día cualquiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dia_129_12545253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2bc6e65-ec39-495f-84a9-bf52817556b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día cualquiera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Tres nombres Ángelcira, Alberto y Gabriela. Y uno se pregunta cómo puede uno levantarse con este peso, cómo puede uno seguir de pie, cómo pueden sus hijos, sus padres y sus amigos seguir de pie</p></div><p class="article-text">
        Martes 19 de agosto. Sentada frente al mar contemplo la tristeza del mundo y de sus gentes. Estoy sentada frente al horizonte; frente al mar inmenso, frente a frente con esa rara forma de comportarse aquellos que amo. Hoy los ni&ntilde;os corren y gritan sin parar entre las piedras y hace s&oacute;lo dos d&iacute;as estaba yo en el cementerio de El Tablado enterrando a una amiga de ochenta a&ntilde;os. En aquel momento parec&iacute;a todo natural: natural el cementerio de un pueblo en lo alto de una monta&ntilde;a; un peque&ntilde;o cementerio rodeado de &aacute;rboles centenarios acostumbrados al silencio y a la muerte. L&aacute;pidas blancas con inscripciones ajenas a quien ya no puede leerlas; cruces de madera envejecidas por el uso del aire y las tormentas; peque&ntilde;os t&uacute;mulos de arena negra y extra&ntilde;os surcos que la mano del hombre ha rotulado para separar lo que ya nadie podr&aacute; volver a unir. S&oacute;lo un gato en aquella ceremonia de despedida. Los dem&aacute;s estaban all&iacute; desde siempre menos aquel grupo de familiares y amigos de Angela Cira Fern&aacute;ndez Garc&iacute;a. Una misa apresurada y ella, all&iacute;, muerta, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de vida, rodeada de quienes la quer&iacute;an. Era una celebraci&oacute;n para ella y los que a&uacute;n la acompa&ntilde;aban. Fue una ceremonia para ella, hermosa y tranquila como lo era ella. Luego volvimos a casa. El mar segu&iacute;a all&iacute;. Las nubes muy bajas, tan bajas que casi no pod&iacute;a percibirse la l&iacute;nea del horizonte. Los ni&ntilde;os segu&iacute;an jugando y el mundo parec&iacute;a inmutable. Eso fue el domingo. Luego vino el lunes 18 de agosto. El lunes amaneci&oacute; con una noticia: la muerte de Alberto De Paz Felipe. Treinta y tres a&ntilde;os y su decisi&oacute;n de arrojarse al vac&iacute;o; su incuestionable decisi&oacute;n de quitarse la vida y dejarnos desolados. No sabemos por qu&eacute; decide un muchacho a esa edad no querer seguir viviendo. Los hechos no sirven de consuelo ni de respuesta. Se levant&oacute; de madrugada, se puso sus zapatillas, cogi&oacute; el coche y condujo en direcci&oacute;n al mar y a los acantilados que se levantan frente a &eacute;l.  Probablemente supo la verdad pocos segundos antes de lanzarse al vac&iacute;o. No lo sabremos nunca ni importa eso ahora. Son secretos del mar y de Alberto. No es culpa nuestra. Probablemente no supimos atender su dolor, no supimos por qu&eacute; no hab&iacute;a terminado de compartirlo con quienes lo quer&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Me sent&eacute; en el viejo banco de tea y volv&iacute; a mirar el agua. Y entonces, volvi&oacute; a sonar el tel&eacute;fono. Mi amigo Jes&uacute;s, entre sollozos me intentaba contar que su hija, Gabriela, Gabriela Alejandra Mun&aacute;rriz Merodio, de 37 a&ntilde;os, hab&iacute;a aparecido muerta en la cama, sus piernitas colgando sobre el suelo fuera del colch&oacute;n, como si hubiera querido levantarse y no hubiera podido; como si hubiese querido avisarnos; como si hubiese querido, una vez m&aacute;s, reclamarnos su atenci&oacute;n.  Gabriela como un p&aacute;jaro sin alas una vez m&aacute;s. Gabriela como un &aacute;ngel, desmoronada y fr&iacute;a sobre el colch&oacute;n despu&eacute;s de haber so&ntilde;ado con una vida amplia y luminosa, sin heridas ni zozobras. Lo s&eacute; porque yo estaba all&iacute;, sentada, lunes dieciocho de agosto, mirando el horizonte y a lo lejos vi un barco. Alguien dijo detr&aacute;s de m&iacute; &ldquo;es un barco de guerra&rdquo; y yo supe de la muerte. Cu&aacute;nta inocencia borrada de la faz de la tierra, cuantas l&aacute;grimas derramadas por tantos inocentes. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy es un d&iacute;a cualquiera y me he sentado a escribir para intentar ordenar lo que queda de vida a mi alrededor. Tres nombres &Aacute;ngelcira, Alberto y Gabriela. Y uno se pregunta c&oacute;mo puede uno levantarse con este peso, c&oacute;mo puede uno seguir de pie, c&oacute;mo pueden sus hijos, sus padres y sus amigos seguir de pie. El barco de guerra ha desaparecido de mi vista y el mar sigue ah&iacute; desde este lugar que no s&eacute; a&uacute;n si existe o no existe. Miro a lo lejos y s&eacute; qu&eacute; est&aacute; ocurriendo, que el mundo camina por s&iacute; solo y nosotros entendemos muy pocas cosas por no decir ninguna y menos la muerte, o por qu&eacute; se va uno as&iacute;, de repente, sin m&aacute;s explicaciones, a no ser por la seriedad de una enfermedad o de un agotamiento del cuerpo que los a&ntilde;os han llenado de dolores y cansancios.
    </p><p class="article-text">
        Hoy me pregunto por qu&eacute;. Y si esto que escribo es un diario, una esquela o un remordimiento por no haberlo sabido a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19 de agosto 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dia_129_12545253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 08:47:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día cualquiera]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hambre como arma de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/hambre-arma-guerra_129_12518946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a95b30c5-5b24-4c8c-b791-2b3fd5ec6c64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hambre como arma de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Estamos viviendo en directo un nuevo genocidio que utiliza el hambre como solución para aniquilar un pueblo entero. Palestina es ahora la meta de negociantes y multinacionales poderosas que buscan enriquecerse y apoderarse de tierras de enorme potencial. Y allí está Gaza y miles de seres humanos condenados a morir de hambre</p></div><p class="article-text">
        	Matar de hambre es un m&eacute;todo muy antiguo de exterminio. Se puede arrasar un pueblo o un pa&iacute;s entero con una bomba bien enviada y certera. Se puede ganar una batalla al enemigo con armas dise&ntilde;adas a tal efecto. Eso lo sabemos. Lo que muchos no saben por j&oacute;venes, por inocentes, o por simple ignorancia, es que hay otras formas de acabar con un pa&iacute;s, un pueblo o una raza entera sin gastar un solo c&eacute;ntimo en armamento: sitiarlos y liquidarlos por sed y por hambre. No es un invento moderno. Ya lo usaban hace siglos los gobernantes m&aacute;s crueles. Sitiaban ciudades enteras, reductos simb&oacute;licos, comunidades condenadas al exterminio por su forma diferente de hablar o vestir o comportarse, colectivos inc&oacute;modos, rebeldes a la autoridad, diferentes a lo que las leyes consideraban normal en sus edictos y proclamas o, sencillamente, poblaciones cuyas tierras eran poseedoras de riquezas codiciadas por todos.  
    </p><p class="article-text">
        	Lo cl&aacute;sico de un asedio es cortar el suministro de agua o alimentos y esperar que se derrumben cuerpos y almas de los que permanecen en el interior del lugar elegido previamente para llevar a cabo el exterminio. El hambre siempre da buenos sus resultados. Es un arma poderosa y efectiva adem&aacute;s de barata, y el que ataca lo sabe. No hacen falta piedras ni flechas, ni tanques ni bombas de dise&ntilde;o. La gente se muere ella sola poco a poco dejando de caminar, dejando de luchar y, al final, dejando de vivir. Se van apagando lentamente, se debilitan, y despu&eacute;s de pasar dolores terribles se derrumban y caen. Quiz&aacute; se rinden ante el horror que contemplan a su alrededor, quiz&aacute; se entreguen por un pu&ntilde;ado de harina o por un cuenco de agua para sus hijos. Ya no resisten. El hambre debilita la lucha. En la lucha verdadera se resiste, en las grandes batallas se resiste, en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo uno conoce sus propias fuerzas y se resiste. Se resisten las bombas y el fuego. Pero el hambre no. Es in&uacute;til enfrentarse a ella. Ella gana como gana la sed o el fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        	Cerrar a un pa&iacute;s al comercio de productos de primera necesidad, bloquear una naci&oacute;n entera y condenarla al hambre es un m&eacute;todo que han seguido al pie de la letra dictadores, tiranos y autoridades de muchos reg&iacute;menes incluso algunos que se denominan a s&iacute; mismos democr&aacute;ticos cuando han querido doblegar o &ldquo;castigar&rdquo; de alguna manera a otro r&eacute;gimen diferente al suyo o bien por desobediencia o, simplemente, por ser contrario a los ideales que se les propone. Lo ha hecho Estados Unidos con Cuba o Venezuela; lo hizo Roma ya en la antig&uuml;edad con poblaciones rebeldes y algo levantiscas como Numancia, por ejemplo. De eso no hay fotos. Testimonios escritos s&iacute; los hay, pero casi siempre tergiversados por los propios ganadores de batallas tan poco aleccionadoras. Pero ahora s&iacute;. Nos duela o no nos duela ahora tenemos testigos. &iquest;Recuerdan la hambruna terrible que azot&oacute; Sud&aacute;n y la foto de un ni&ntilde;o negro de dos a&ntilde;os natural de Ayod arrastr&aacute;ndose por el suelo y un buitre enorme detr&aacute;s de &eacute;l esperando su muerte? &iquest;Recuerdan esas caravanas de madres cargando los cuerpos, ya s&oacute;lo huesos, de sus hijos? &iquest;Han visto los ojos desorbitados de esos ni&ntilde;os de barrigas hinchadas y brazos y piernas como afiladas ca&ntilde;as de bamb&uacute;? &iquest;Las recuerdan? Yo s&iacute;. Y si quieren verlas hay 37.011 fotos almacenadas en internet. Basta con escribir &ldquo;desnutrici&oacute;n&rdquo; y ver&aacute;n de lo que somos capaces los seres humanos cuando nos importa muy poco la vida y la dignidad de los otros.
    </p><p class="article-text">
        	Estamos viviendo en directo un nuevo genocidio que utiliza el hambre como soluci&oacute;n para aniquilar un pueblo entero. Palestina es ahora la meta de negociantes y multinacionales poderosas que buscan enriquecerse y apoderarse de tierras de enorme potencial. Y all&iacute; est&aacute; Gaza y miles de seres humanos condenados a morir de hambre. Los ni&ntilde;os mueren. As&iacute; de f&aacute;cil. Cifras escalofriantes, declaraciones de m&eacute;dicos, soldados, periodistas, madres desgarradas, ancianos sin esperanza sentados sobre las ruinas de lo que un d&iacute;a fue su casa y la casa de sus nueve hijos muertos bajo los escombros. No salimos a la calle a protestar por ello. No decimos una sola palabra. Nunca decimos nada y hemos visto cad&aacute;veres en nuestras pantallas mientras cen&aacute;bamos tranquilamente, y hemos visto sus cuerpecillos deshidratados y fam&eacute;licos en portadas de peri&oacute;dicos y revistas. Y no decimos nada. Y no hacemos nada. Nos tapamos la cara para no verlos; nos tapamos la boca para no dejar escapar un grito a deshora, pero no nos movemos de nuestros c&oacute;modos sillones. Nada. Silencio. Si acaso una queja, una frase de rabia o de ira, un insulto contra aquellos que sabemos culpables, un comentario sobre algunos personajes de reconocido prestigio pol&iacute;tico o social para llamar su atenci&oacute;n y obligarlo a pronunciarse, alguna canci&oacute;n de un conocido cantante, un poema, banderas que deambulan silenciosas o iracundas por calles, plazas y universidades del mundo&hellip; Plazas inundadas de gente, de gritos y banderas; r&iacute;os de seres humanos que caminan bajo el sol o la lluvia con un &uacute;nico mensaje: que pare esta matanza, que paren las armas, que se detenga el mundo y vuelva la cara hacia el lugar que queremos que mire. Y poco m&aacute;s. Ah&iacute; acaba todo. Nuestro mundo sigue caminando.
    </p><p class="article-text">
        	Y es amargo decirlo, pero no es suficiente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/hambre-arma-guerra_129_12518946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2025 16:45:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hambre como arma de guerra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defensa de la piratería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/defensa-pirateria_129_12504556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7b35e8d-87a5-4efb-b0cd-18dbfcaf6f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defensa de la piratería"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE -  Los piratas de verdad estaban buscando tesoros hundidos en el mar o enterrados en las islas y la mayoría de ellos huyendo, como nosotros, de otra clase de piratas que pasean por palacios, conventos y escuderías</p></div><p class="article-text">
        <em>&Eacute;rase una vez</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>un lobito bueno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>al que maltrataban</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>todos los corderos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y hab&iacute;a tambi&eacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>un pr&iacute;ncipe malo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>una bruja hermosa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y un pirata honrado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Todas estas cosas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hab&iacute;a una vez.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando yo so&ntilde;aba</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>un mundo al rev&eacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; dec&iacute;a la letra y as&iacute; la cantaba yo. La letra era de Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo, la cantaba Paco Ib&aacute;&ntilde;ez y la tarare&aacute;bamos todos en las puertas de la universidad como si fuera una contestaci&oacute;n al mundo lleno de t&oacute;picos y miserias que nos hab&iacute;a tocado vivir. La tarareaba, luego, cuando nacieron mis hijos y yo quer&iacute;a dormirlos. Ahora ellos se la cantan a mis nietos y, de alguna manera, esa letra sigue siendo un canto irrespetuoso contra lo establecido; contra las obligaciones y las creencias impuestas; una forma de reivindicar lo contrario a lo que nos hab&iacute;a tocado heredar a la fuerza. Ahora el pr&iacute;ncipe era malo, la bruja hermosa y el pirata honrado. Ciertamente. Y la pregunta que revoloteaba en nuestras cabezas era la siguiente &iquest;Y si nos enga&ntilde;aron en esto como nos han enga&ntilde;ado en otras muchas cosas? &iquest;Y si las brujas no eran tan malvadas ni los pr&iacute;ncipes tan perfectos y azules? &iquest;Y si los piratas eran unos hombres valientes, alegres, c&iacute;nicos y divertidos que no ten&iacute;an miedo al mar ni a los tiburones y que se pon&iacute;an el mundo por montera; que ten&iacute;an la gracia de los que se rebelaban contra lo establecido; que robaban a quienes robaban y saqueaban a quienes saqueaban? &iquest;Y si eran hombres valerosos?  &iquest;Y si&hellip;? Siempre me hac&iacute;a esas preguntas y siempre tuve por ellos una rara predilecci&oacute;n. En enero del a&ntilde;o 2010 escrib&iacute; un art&iacute;culo que titul&eacute; 'Elogio de la pirater&iacute;a' y en &eacute;l expuse algunas de las teor&iacute;as que me han llevado a defender la profesi&oacute;n de piratas: 
    </p><p class="article-text">
        <em>	&ldquo;Yo soy pirata de nacimiento por parte de madre. Comerciante, discutidora, regateadora hasta dejar al vendedor exhausto, mi madre era un prodigio. Regateaba con los hausas, grandes comerciantes y una de las etnias m&aacute;s importantes del </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81frica_occidental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&Aacute;frica occidental</em></a><em>. Habitaban principalmente en el </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sahel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sahel</em></a><em> y en el norte y centro de </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nigeria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nigeria</em></a><em> aunque a Bata llegaban de </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Camer%C3%BAn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Camer&uacute;n</em></a><em>, </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ghana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ghana</em></a><em>, </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Costa_de_Marfil" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Costa de Marfil</em></a><em> y </em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Chad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chad</em></a><em> para regatear con mi madre. Enfrente de la casa donde viv&iacute;amos extend&iacute;an sus mantas de colores y en ellas colocaban cabezas de marfil, colmillos afilados, bolsos de cuero, zapatos de serpiente y collares y platos de bronce. Era una fiesta en casa. Ella bajaba y sub&iacute;a las escaleras, feliz con las mercanc&iacute;as y las iba colocando en el aparador o en la mesa del comedor. Yo miraba su ir y venir y me llegaban sus risas desde la calle como un repique por alegr&iacute;as. Era un genio mi madre y manejaba la ley del comercio como nadie. Mercadillos, casetas de feria, traperas en las aceras&hellip; me transportan a aquellos d&iacute;as de la libre voluntad de ser o pertenecer a la venta y la compra ambulante. Ahora los grandes de la m&uacute;sica protestan, gimen y se retuercen al ver sus rostros por el suelo y llaman &rdquo;mafias&ldquo; a quienes comercian con sus voces o el ritmo de sus caderas. Pero se enga&ntilde;an. Las casas de discos, los agentes y los comerciantes son los verdaderos piratas. Los que venden por la calle, los que se copian canciones o pel&iacute;culas porque no tienen otro medio de verlas o escucharlas, son unos desgraciados que no tienen los euros que necesitan para poder ser felices durante unos minutos. Los piratas de la calle, como los del mar o los del interior de Castilla La Mancha, son unos genios que conocen el arte del trapicheo y viven gracias a &eacute;l. A los &uacute;nicos piratas de nuestro alrededor que hay que tenerles miedo son a los que nos matan a trabajar por dos duros, a los que nos secan la sangre para comprarse ellos un buen yate que los lleve a alta mar a quitarles la comida a los pescadores de ribera. De esos hay que huir siempre y robarles cuanto se pueda y cuanto est&eacute; en nuestras manos&rdquo;.   </em>       
    </p><p class="article-text">
        Con estas palabras expresaba mis sentimientos sobre un asunto que aquellos d&iacute;as conmocionaban al pa&iacute;s: el secuestro del Alakrana. Hab&iacute;a visto un reportaje donde la poblaci&oacute;n de Somalia explicaba por activa y por pasiva que ellos apoyaban las acciones de los llamados piratas seg&uacute;n los medios y las voces de las instituciones del mundo occidental y que para ellos no eran m&aacute;s que amigos que defend&iacute;an sus costas de los saqueos de las flotas pesqueras de los pa&iacute;ses ricos que con sus enormes barcos de pesca y sus avanzadas t&eacute;cnicas dejaban a la poblaci&oacute;n de ribera sin medios de vida. Era un ejemplo m&aacute;s de la falsa denuncia de pirater&iacute;a por parte de las sociedades civilizadas. Es lo mismo que hacen algunas instituciones cuando devoran las ganancias de la pobre gente que medio vive de las canciones o las obras literarias. &iquest;Qui&eacute;n piratea a qui&eacute;n? Esa es la pregunta. Y la respuesta habr&aacute; que buscarla en las versiones aut&eacute;nticas de la historia. &iquest;Qui&eacute;n ha escrito en contra de la pirater&iacute;a?: escritores y cronistas al servicio de empresas y negociantes a quienes se les rob&oacute; la mercanc&iacute;a que transportaban. &iquest;Qui&eacute;nes pusieron en boca de canciones populares y relatos para no dormir la historia de que los piratas eran mala gente, criminales y ladrones?: Los mismos que usaban de su poder para humillar, robar, expoliar a los pobres y d&eacute;biles de su reino o su ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        La invenci&oacute;n de los cuentos infantiles con piratas de pata de palo y garfios por manos, con un parche en los ojos y banderas en lo alto de su bajel, es una leyenda negra creada en torno a hombres pendencieros, sin ley ni obediencia que navegan en solitario por todos los mares del mundo sin someterse a due&ntilde;os o reyes. Esa desobediencia es una de las razones de su desprestigio. La fama que les precede como hombres desarraigados, pendencieros, borrachos y asesinos, es la que, a veces, a lo largo de la historia les ha acompa&ntilde;ado y la que la imaginaci&oacute;n popular y los cronistas de la &eacute;poca se han encargado de aumentar y distorsionar para cumplir las &oacute;rdenes de quienes sufr&iacute;an los ataques de esos vagabundos del mar. &iquest;Qui&eacute;n no ha temblado en la butaca de un cine viendo al capit&aacute;n Garfio intentando acabar con Peter Pan y los ni&ntilde;os perdidos? &iquest;Qui&eacute;n no ha sufrido viendo a Campanilla gimotear dentro de una urna de cristal mientras el malvado pirata intenta llevar a cabo su venganza? Todos. &iquest;Qui&eacute;n no recuerda <em>La isla del tesoro</em> de Stevenson y la historia acerca de la b&uacute;squeda de un tesoro enterrado, en la que Jim, el muchacho, descubre la maldad personificada en los piratas Pew y Long John Silver? &iquest;Qui&eacute;n no ha le&iacute;do las cr&oacute;nicas de invasiones con robos, incendios y matanzas en nuestras islas donde actuaron piratas de todas las nacionalidades, pero principalmente ingleses, franceses, berberiscos y de los Pa&iacute;ses Bajos? &iquest;Qui&eacute;n no se ha cre&iacute;do lo que cronistas e historiadores describen como terribles invasiones de piratas de nombre internacional como Francois Le Clerc o <em>Pata de palo </em>que saque&oacute; e incendi&oacute; <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Cruz_de_la_Palma_(Santa_Cruz_de_Tenerife)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santa Cruz de La Palma</a> en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1553" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1553</a>, Durand de Villegaingnong que tambi&eacute;n atac&oacute; Santa Cruz de La Palma en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1554" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1554</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_de_Sores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jacques de Sores</a> que atac&oacute; <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Palma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Palma</a> en 1570 y los famosos piratas ingleses <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Drake" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis Drake</a> que fracas&oacute; en su ataque a la ciudad de Santa Cruz de La Palma en 1585 o Charles Windon que la atac&oacute; en 1744? Es una larga historia de saqueos, muertes y expolios que esconden una verdad y muchas mentiras en torno a estos personajes que llenaron de leyendas una &eacute;poca de oscuridad y miseria para muchos. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie desmiente esos ataques. Solo que hay que matizar mucho en esa generalizaci&oacute;n que se hace de que los piratas arrasaban las costas de Canarias y pintar esos ataques como algo aleatorio y sin un fin determinado excepto el saqueo y las matanzas. Nada m&aacute;s lejos de la verdad. Aunque los piratas, en teor&iacute;a, estaban fuera del control y del amparo de cualquier naci&oacute;n, &eacute;stas se aprovechaban e incluso llegaban a apoyarlos siempre que las v&iacute;ctimas fueran sus m&aacute;s ac&eacute;rrimos enemigos, por lo que a veces se puede confundir la diferencia entre un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pirata" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pirata</a> y un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corsario" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corsario</a>. Una consecuencia inmediata de la incorporaci&oacute;n de Canarias a la Corona de Castilla, fue que sufri&oacute; los efectos de los conflictos internacionales en los que &eacute;sta se vio involucrada. Las islas sufrieron ataques de los corsarios a sueldo de determinados imperios y otros organizados y planificados como parte de las guerras que libraba la Corona de Castilla con sus rivales. En Canarias la pirater&iacute;a va asociada al descubrimiento y la posterior explotaci&oacute;n de Am&eacute;rica y a los conflictos entre las grandes potencias. Canarias constituye una base fundamental en las comunicaciones de la Corona con Am&eacute;rica de donde proced&iacute;an el oro y la plata que permit&iacute;an a la Corona mantener su pol&iacute;tica de hegemon&iacute;a europea durante todo el siglo XVI y buena parte del siglo XVII. Por otro lado, su lejan&iacute;a la convierte en un territorio vulnerable y expuesto a los ataques de aquellas potencias rivales de la corona: ingleses, franceses, holandeses y turcos. Las consecuencias de aquellos ataques fueron, por un lado, la construcci&oacute;n de una amplia red de fortines y castillos defensivos en las costas de Canarias y, por otra, la localizaci&oacute;n de los principales n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n en el interior de las islas, lejos de la costa donde eran presas f&aacute;ciles de los ataques.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; la historia simplificada de ataques y tropel&iacute;as. Pero detr&aacute;s de esas huellas nos queda, hoy m&aacute;s que nunca, la idea de que los piratas de verdad se quedaban en los libros y en las mentes calenturientas de la poblaci&oacute;n expuesta a la avaricia de mercaderes y pol&iacute;ticos ambiciosos. Los piratas de verdad estaban buscando tesoros hundidos en el mar o enterrados en las islas y la mayor&iacute;a de ellos huyendo, como nosotros, de otra clase de piratas que pasean por palacios, conventos y escuder&iacute;as.	
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Palma, 31 de julio 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/defensa-pirateria_129_12504556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 19:43:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defensa de la piratería]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vivienda_129_12307985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9042b413-38e4-4fc1-bae1-d74b53bb7895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Pues ya saben: levantarse, salir a la calle y gritar todo lo alto que se pueda contra aquel o aquello que nos convierta en carne de cañón; contra todo sistema que nos humille y nos intente dejar en la calle sin techo donde resguardarnos</p></div><p class="article-text">
        Es un derecho. Eso lo primero. Que venga alguien m&aacute;s fuerte que yo y me eche fuera para ocupar mi lugar, es una cosa muy discutible, pero lo que se dice el derecho a una vivienda digna, a unos precios razonables y en unas condiciones que me permitan vivir en ella de una manera aceptable, lo tengo. Por eso busco casa donde refugiarme cuando huyo del ruido y del cansancio; por eso busco que sea la mejor posible para habitarla, llegar del trabajo, comer, lavar mi ropa y sentarme en un sof&aacute; a ver la televisi&oacute;n, o&iacute;r la radio o beberme una cerveza bien fr&iacute;a mirando un pedazo de cielo detr&aacute;s de los cristales de mi ventana. Eso lo m&iacute;nimo. Que plante flores o coloque libros en estanter&iacute;as o la llene de fotos, carteles o ropa de segunda mano, eso es cosa m&iacute;a y no de quien me la venda o me la alquile.
    </p><p class="article-text">
        	El problema est&aacute; en las condiciones que me impongan quienes alquilan y ahora, incluso, en algunas cl&aacute;usulas de venta. El problema est&aacute; en que me pidan 750&euro; de alquiler m&aacute;s tres meses de fianza; el problema est&aacute; en cambiar viviendas sociales en viviendas vacacionales; que aparezcan letreros en viviendas de alquiler que especifiquen que &ldquo;mascotas no&rdquo; lo que me parece algo cuestionable sobre todo si tienes mascota y no quieres dejarla tirada en una gasolinera o en medio de un descampado como hacen algunos cuando se van de vacaciones y la mascota te empieza a estorbar; pero lo que ya me parece que roza lo inmoral y es m&aacute;s que un problema es que me encuentre con un letrero que aparece &uacute;ltimamente con mayor frecuencia a la hora de buscar una casa donde vivir que dice textualmente: &ldquo;sin ni&ntilde;os&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo que sin ni&ntilde;os? &iquest;Qui&eacute;n pide semejante cosa a quienes quieren alquilar? Me imagino que el prototipo de gente que pone esos anuncios es el ciudadano de medio pelo con chaleco de punto color gris, sin corbata y con se&ntilde;ora incluida cargada de bolsas de distintos dise&ntilde;adores. Seres sin sentido de la alegr&iacute;a o la generosidad que se creen los due&ntilde;os del mundo y piden silencio en un cine cuando alguien se r&iacute;e; invitan al camarero a que mande callar al beb&eacute; que come en la mesa de al lado y est&aacute; pasando el d&iacute;a con sus padres en un restaurante donde a&uacute;n pueden verse parejas con ni&ntilde;os, abuelos con ni&ntilde;os o ni&ntilde;os con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;Qui&eacute;nes son esos seres parecidos a nosotros que quieren un planeta dise&ntilde;ado s&oacute;lo para ellos, a su gusto y beneficio? Creo que esa especie debe desaparecer. Me refiero a quienes no quieren ni&ntilde;os a su alrededor que corran, griten o rompan en sus o&iacute;dos globos de colores y que son los mismos que cuando se compran una hermosa casita en el campo con campo y todo no quieren o&iacute;r cantar los gallos ni ver c&oacute;mo caga en los alrededores una vaca lechera; los mismos que alquilan una casa a la orilla de una playa y luego se quejan del ruido incesante, turbulento, perturbador y desagradable de las olas que van a estrellarse en las rocas de la orilla. Los mismos que especulan con nuestro dinero, nuestra sanidad y nuestra educaci&oacute;n porque nada de eso les incumbe. Y lo digo con toda la rabia que ese desafecto produce en mi alma. A m&iacute; tambi&eacute;n me molestan los ruidos, me dan dolor de cabeza los gritos de los m&aacute;s peque&ntilde;os y me saca de quicio el sonido incesante de una t&oacute;rtola que vive en el piso de arriba, pero no por eso propongo que eliminen a quienes lo provocan o les niegue la entrada en mi edificio.
    </p><p class="article-text">
        	La verdad es que si me lo preguntan yo propondr&iacute;a que no alquilaran ni pisos ni casas ni jaulas a personas capaces de irritarse con los dem&aacute;s por esas peque&ntilde;as cosas; propondr&iacute;a a las autoridades un castigo severo a todos aquellos que alquilan sin respeto ni consideraci&oacute;n a los vecinos que viven a su lado, porque la verdad es que la convivencia con gente as&iacute; debe resultar muy dura y peligrosa para la salud de quienes tienen que soportarlos y, adem&aacute;s, propondr&iacute;a un servicio de investigaci&oacute;n para averiguar por qu&eacute; hay tanta gente en mi barrio que alquila su casa y se larga a otra ciudad dej&aacute;ndonos en compa&ntilde;&iacute;a de aquellos que vienen a ocupar viviendas donde no hay ni&ntilde;os, ni perros, ni gatos, ni p&aacute;jaros, ni conejos, ni tortugas y s&oacute;lo habita un silencio aterrador y, para colmo, en la puerta cuelgan un s&iacute;mbolo que recuerda los que se pon&iacute;an en los barrios ocupados por aquellos que nunca se quiere que ocupen nada por el temor infundado de ser de otra raza o de otra religi&oacute;n, o simplemente, por tener una ideolog&iacute;a diferente a la que tienen los due&ntilde;os o habitantes del lugar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;De qui&eacute;n es la culpa de tales desatinos? De entrada, nuestra, por haber permitido que las cosas llegaran a estos extremos; luego, de las autoridades y gobernantes que no son capaces de poner freno a la especulaci&oacute;n y permiten que crezca el n&uacute;mero de viviendas que vienen a ocupar el espacio que deber&iacute;a ser para alquileres a familias o ciudadanos que tienen que vivir en ese lugar por razones de estudio, trabajo, o, simplemente, personales. Y, para colmo, leo con asombro que hay determinadas instituciones que forman a la ciudadan&iacute;a para que conviertan su residencia particular en vivienda vacacional en espacios donde todo el mundo sabe que hay un d&eacute;ficit enorme de vivienda p&uacute;blica. &iquest;Qu&eacute; hacemos ante semejante disparate? Pues ya saben: levantarse, salir a la calle y gritar todo lo alto que se pueda contra aquel o aquello que nos convierta en carne de ca&ntilde;&oacute;n; contra todo sistema que nos humille y nos intente dejar en la calle sin techo donde resguardarnos; alzarnos contra quienes pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino mientras se enriquecen a nuestra costa con especulaciones de distinto matiz; no bajar la cabeza y seguir esperando que ocurra alg&uacute;n milagro entre los que estar&iacute;a que la administraci&oacute;n controlara o pueda controlar esas casas que, seg&uacute;n tengo entendido, en su mayor&iacute;a son ilegales sin ning&uacute;n tipo de supervisi&oacute;n por lo que el fraude es doble: por un lado a las personas que buscan alquiler y no lo encuentran, y por otro lado a la hacienda p&uacute;blica que no percibe los impuestos que obliga la ley.
    </p><p class="article-text">
        	Y, lo m&aacute;s curioso, la gran paradoja de que siendo ilegales se anuncien libremente en plataformas de alquiler sin que nadie confirme su legitimidad &iexcl;&iexcl;Qu&eacute; inocencia la nuestra y qu&eacute; maldad la suya!!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>18 de mayo de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vivienda_129_12307985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 May 2025 19:33:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vivienda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los okupas literarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/okupas-literarios_129_12264755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5396f6d-ee65-43f4-856f-919c8ff9fa2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los okupas literarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Lo que todavía no saben esas inocentes criaturas es que, llegado el día programado, los okupas, que ya han obtenido subvenciones, títulos y prebendas por sus obras, se descolgarán una mañana por los entresijos de la casa debidamente desvalijada y se irán a ocupar ferias y casetas, círculos de lectores y cualquier sillón de cualquier academia que, ignorando quién es quién, los dejará entrar otorgándoles el nombre y la letra de un sillón formalmente diseñado para ellos</p></div><p class="article-text">
        	Llegan a miles. Como una especie nueva que se reproduce de una forma casi m&aacute;gica. Son un g&eacute;nero a definir, no cabe duda. Son galantes, aduladores, perseguidores, vers&aacute;tiles, llevan ropa de abrigo y bufandas de colores que depositan a las puertas de la casa con el aire desinhibido de los &aacute;ngeles. Luego avanzan por los pasillos, suben las escaleras y se instalan en las habitaciones. Entran y ocupan salones, camas, mesas y manteles. Entran en tu despacho y cogen folios, abren gavetas y se llevan tus rimas como si fuera lo m&aacute;s normal del mundo. Luego ocupan las sillas del comedor y comienzan a lanzarse flores y alabanzas los unos a los otros. T&uacute; asistes al aquelarre, comprensiva y maternal, pero aterrada en el fondo. Eso es s&oacute;lo el principio. Cuando quieres darte cuenta, ya es muy tarde. Han publicado un libro, dos, tres, y hasta cinco en un a&ntilde;o. Han escalado lo suficiente para llevar adelante proyectos tales como tertulias po&eacute;ticas, congresos de algo y sobre algo, recitales a cuatro voces con cantautora incluida y mesas redondas en bibliotecas y museos de prestigio. Todo un ejercicio de eficacia. Lo malo es que ya no se van de la casa. Se han instalado en ella con todos los requisitos. T&uacute; te indignas, gritas que vas a echarlos, los denuncias y vienen las autoridades encargadas del desalojo. Nada. No pueden sacarlos. Ellos y ellas proclaman sus derechos y a&ntilde;aden que son poetas, narradores o ensayistas porque han publicado un libro y eso les otorga el t&iacute;tulo de escritores y el derecho al asilo literario.
    </p><p class="article-text">
        	Hace tiempo, algunos escritores avezados en el tema y escaldados por esa misma o parecidas circunstancias, advirtieron a los m&aacute;s j&oacute;venes de lo que podr&iacute;a suceder si no andaban prevenidos, pero nadie atendi&oacute; a sus profec&iacute;as, y cuando parec&iacute;a que a&uacute;n no era demasiado tarde, reclamaron de nuevo la debida atenci&oacute;n para que al menos los m&aacute;s ingenuos no fueran arrastrados al desastre. Tampoco escucharon con demasiado inter&eacute;s. A pesar de las bromas, chistes y caricaturas que hac&iacute;an los m&aacute;s ancianos sobre el tema, nunca imaginaron que podr&iacute;a volver a suceder. Ni las recomendaciones de Quevedo o Calder&oacute;n, ni los chistes al respecto de Claudio Rodr&iacute;guez o Jos&eacute; Hierro sirvieron de mucho. Nadie pensaba que pudiera volver a ocurrir semejante disparate. &ldquo;&iexcl;&iexcl;Santo cielo, tres libros de M&hellip; trae el cartero y estamos a dos de enero!!&rdquo;. Esa era la gracia, la rima jocosa que dec&iacute;an en voz alta los ancianos de la tribu. Y todos se re&iacute;an sin imaginar que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, la realidad repetir&iacute;a los hechos con diferentes nombres del calendario literario
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;De d&oacute;nde proceden? &iquest;Por qu&eacute; act&uacute;an de esa manera? Nadie lo sabe. Se especula sobre su procedencia, sus antecedentes y su conformaci&oacute;n como grupo. En resumen, que nadie lo alcanza a comprender y ya no valen discursos y tesis sobre el tema. Aqu&iacute; lo que procede es saber las consecuencias y sobre ello ya han comenzado a crearse grupos de investigaci&oacute;n para aclarar tal fen&oacute;meno. Ellos, los okupas, mientras tanto, crecen en n&uacute;mero y se extienden como una balsa de aceite por c&iacute;rculos y academias; proclaman y reciben premios y condecoraciones y, lo m&aacute;s fascinante, ocupan puestos de poder desde los que eligen qui&eacute;n es o puede ser llamado escritor; organizan congresos donde invitan a quienes luego puedan invitarlos a ellos, incluso crean editoriales y premios con el nombre del grupo. Y se acuestan a dormir tranquilamente sin que se les mueva una tripa.
    </p><p class="article-text">
        	Mientras tanto, por ah&iacute; van errantes y sobrecogidos los que se ahogan d&iacute;a tras d&iacute;a en su propio oc&eacute;ano intentando encontrar las palabras que eviten el naufragio. Ellos, los que de verdad saben lo que es leer, estudiar a los otros, aprender de los grandes constructores del arca de la literatura salvadora, no entienden c&oacute;mo ha podido ocurrir semejante desprop&oacute;sito. C&oacute;mo han entrado en la casa y por d&oacute;nde; qui&eacute;n les abri&oacute; las puertas sin tomar antes las precauciones adecuadas. Lo que todav&iacute;a no saben esas inocentes criaturas es que, llegado el d&iacute;a programado, los okupas, que ya han obtenido subvenciones, t&iacute;tulos y prebendas por sus obras, se descolgar&aacute;n una ma&ntilde;ana por los entresijos de la casa debidamente desvalijada y se ir&aacute;n a ocupar ferias y casetas, c&iacute;rculos de lectores y cualquier sill&oacute;n de cualquier academia que, ignorando qui&eacute;n es qui&eacute;n, los dejar&aacute; entrar otorg&aacute;ndoles el nombre y la letra de un sill&oacute;n formalmente dise&ntilde;ado para ellos. La letra K, por ejemplo. Y es entonces cuando se dar&aacute;n cuenta de la trampa que un d&iacute;a les tendieron. Demasiado tarde, por cierto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;  1 de mayo de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/okupas-literarios_129_12264755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 May 2025 20:17:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los okupas literarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La boca llena de flores. A Vega Brito Abrante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/boca-llena-flores-vega-brito-abrante_129_12186716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d51a221-982f-4c29-bc93-311393598395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La boca llena de flores. A Vega Brito Abrante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Queremos ir apagándonos dulcemente, sonriendo frente a las travesuras de los nietos más pequeños, ver crecer a los más jóvenes y darnos cuenta de que no lo hicimos del todo mal. Y luego, una mañana, al pasar por la puerta de casa una muchacha llamada Vega diga en alto las palabras mágicas: “Vamos a verla antes de que se le llene la boca de flores”</p></div><p class="article-text">
        	Hace tiempo, una ni&ntilde;a muy peque&ntilde;a dijo algo extra&ntilde;o que luego hemos recordado todos los que aquel d&iacute;a &iacute;bamos con ella. Se llamaba y se llama Vega y entonces ten&iacute;a muy pocos a&ntilde;os. Una tarde, caminando por un callej&oacute;n que comunica dos barrios de Santa Cruz de La Palma: La Dehesa y El Planto, la ni&ntilde;a, que iba cogida de mi mano, coment&oacute; de pronto: &ldquo;vamos a ver a la abuela antes de que se le llene la boca de flores&rdquo;. Nos quedamos mudos ante la frase. La madre y yo nos miramos y yo dije algo as&iacute; como &ldquo;&iexcl;qu&eacute; extra&ntilde;o el comentario en la boca de una ni&ntilde;a tan peque&ntilde;a!&rdquo;. Apretamos el paso y seguimos andando hasta llegar a la casa de la abuela. Entramos a verla. Le dimos un mont&oacute;n de besos y nos fuimos. A los dos d&iacute;as, muri&oacute;. La noticia nos produjo escalofr&iacute;os y recordamos las palabras de Vega, su intuici&oacute;n y su clarividencia, pero, sobre todo, las hermosas palabras que daban fundamento a la predicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	Al recordar esas misteriosas e inquietantes palabras, me he vuelto hacia la oscuridad de estos d&iacute;as en que o&iacute;mos palabras y discursos que nos amenazan con guerras y exterminios y he pensado en nosotras, las mujeres, que hemos vivido &eacute;pocas parecidas y que hoy, con la vejez a cuestas como &aacute;rboles en mitad de un bosque cada vez m&aacute;s sombr&iacute;o, decidimos por nuestra cuenta no morirnos nunca, y nos empecinamos en ense&ntilde;ar a los m&aacute;s j&oacute;venes lo terribles que son las guerras y las cat&aacute;strofes provocadas por la mano del hombre. Nos espera la muerte y lo sabemos, pero queremos dejar algo para que nos recuerden vivas siempre y se nos llene la boca de flores cuando nos llegue la hora; no queremos coronas de muerte sobre una tumba cualquiera en tierra de nadie; no queremos que nos despojen del derecho a morir c&oacute;mo y cu&aacute;ndo queramos; no queremos ser carne de ca&ntilde;ones. Deseamos &uacute;nicamente que nos llenen la boca de flores antes de que nos cubra la tierra que hemos sembrado con tanto esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        	Soy consciente de la edad que tenemos muchas de nosotras. Nosotras&hellip; S&iacute;. Las que cultivamos y regamos enormes caminos de vida y de esperanza; las que luchamos por dejar a los hijos un mundo m&aacute;s libre y m&aacute;s generoso; las que fuimos en busca de la paz y la concordia sin escatimar trabajos, horas de sue&ntilde;o, frustraciones y dem&aacute;s tristezas. Nosotras, las que fuimos guerreras dispuestas a enfrentarnos con enemigos de &iacute;ndole diversa y, a pesar de ello, conseguimos aplastarlos sin necesidad de derramar una gota de sangre, solamente la nuestra desparramada por lugares que hab&iacute;an sido impracticables hasta que decidimos empezar a transitar por ellos. Nosotras, a las que de un tiempo a esta parte nos suenan los huesos a le&ntilde;a partida cada vez que giramos la cabeza hacia ninguna parte y pensamos que m&aacute;s que cervicales tenemos un mont&oacute;n de &aacute;rboles secos en el interior. Nosotras, que fuimos un jard&iacute;n primero y luego un bosque espl&eacute;ndido lleno de vida con ni&ntilde;os jugando en su interior y ahora notamos ese crujir de huesos derrotados por el &uacute;nico enemigo que no pudimos vencer: la edad y el paso de la vida con todas sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        	Me gusta pensarlo. Me gusta sabernos as&iacute; y asumir que no nos interesan los partes de guerra, los discursos agresivos ni los detalles m&eacute;dicos y, de la misma manera que no queremos o&iacute;r hablar de fusiles al hombro y bombas de &uacute;ltimo dise&ntilde;o, no queremos palabras que suenen a enfermedades, medicamentos con nombres impronunciables, los sermones de autoayuda, los dibujos de gimnastas d&aacute;ndonos consejos, las im&aacute;genes de espl&eacute;ndidas muchachas ense&ntilde;&aacute;ndonos a doblar las piernas y estirarnos el rostro con cremas y milagros en anuncios escandalosos en plena calle donde se lee &ldquo;Llena de problemas pero con cero arrugas gracias al Bot*X&rdquo; (textualmente). &iexcl;No, por Dios! Ridiculeces, no. S&oacute;lo queremos que nos acojan dulcemente en nuestro entorno y nos den alivio con un beso volado al pasar por delante de una tienda de frutas, o un adi&oacute;s inesperado del mec&aacute;nico que nos arregl&oacute; el parabrisas y, lo m&aacute;s delicioso, el comentario divertido y cari&ntilde;oso del muchacho que hace tatuajes en el barrio y que te pregunta cu&aacute;ndo vas a ir a grabarte una mariposa en el culo y luego se r&iacute;e con la ternura de quien respeta la vejez como si fuera un honor y no un castigo de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        	Esa es la verdad. Queremos ir apag&aacute;ndonos dulcemente, sonriendo frente a las travesuras de los nietos m&aacute;s peque&ntilde;os, ver crecer a los m&aacute;s j&oacute;venes y darnos cuenta de que no lo hicimos del todo mal. Y luego, una ma&ntilde;ana, al pasar por la puerta de casa una muchacha llamada Vega diga en alto las palabras m&aacute;gicas: &ldquo;Vamos a verla antes de que se le llene la boca de flores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2 de abril de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/boca-llena-flores-vega-brito-abrante_129_12186716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 15:24:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La boca llena de flores. A Vega Brito Abrante]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El llanto de los niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/llanto-ninos_129_12132062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d72f2fe0-3287-43e6-af5d-8a3ba7d13058_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El llanto de los niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Porque no hay peor visión que un niño reventado por la mano asesina de un adulto que arroja las bombas que fabricamos todos. Y ahora, cuando ya crees que lo has visto todo y has oído todos los llantos del mundo, te enseñan en los diarios los rostros de nuevos niños masacrados gracias al patrocinio de hombres y naciones</p></div><p class="article-text">
        	Como si parti&eacute;ramos una peque&ntilde;a rama. Como partir una pata a un peque&ntilde;o animal. Como el crujido de sus huesos al pisarlo. Como una peque&ntilde;a c&aacute;scara de almendra entre los dientes. Como el maullido constante de un gato debajo de una ventana. As&iacute; suena el llanto de un ni&ntilde;o en la noche. Como un vendaval de viento levantando las tejas de tu casa. As&iacute; suena cuando el llanto dura horas y horas. Desgarrador e impaciente. Como si todas las desdichas de la tierra fueran a caer sobre uno. Conozco ese llanto producido por el hambre, por el miedo, por la sensaci&oacute;n de abandono, por los malos tratos, por la tortura, por las bombas. Conozco esos gritos que te revientan la cabeza cuando son constantes y no cesan; cuando duermes con la almohada pegada a un lugar donde hay ni&ntilde;os que lloran sin cesar abandonados a su suerte en mitad del desierto, en una cama de hospital, en un vertedero, en una guarder&iacute;a, en un contenedor de basura.
    </p><p class="article-text">
        	En &Aacute;frica los he o&iacute;do durante horas en el hospital. Eran ni&ntilde;os llenos de quemaduras por una l&aacute;mpara de petr&oacute;leo que se les peg&oacute; al cuerpo cuando volv&iacute;an por la selva, ya de noche, despu&eacute;s de servir en casa del &ldquo;masa&rdquo; blanco; ni&ntilde;os ciegos por una enfermedad que nadie remedi&oacute; a tiempo con las vacunas necesarias; ni&ntilde;os acurrucados debajo de un &aacute;rbol en mitad de la tormenta que no tuvieron tiempo de llegar a su poblado. En Espa&ntilde;a los he o&iacute;do cerca de casa o en la calle; ni&ntilde;os apaleados por un adulto por haberse meado encima o por querer que alguien los coja en brazos cansados de andar; ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos en la ciudad moderna y sofisticada que alguien tira al contenedor como si fueran trapos sucios&hellip; Y sigo y sigo y sigo relatando casos hasta estallar de rabia y de dolor. Porque no hay peor visi&oacute;n que un ni&ntilde;o reventado por la mano asesina de un adulto que arroja las bombas que fabricamos todos. Y ahora, cuando ya crees que lo has visto todo y has o&iacute;do todos los llantos del mundo, te ense&ntilde;an en los diarios los rostros de nuevos ni&ntilde;os masacrados gracias al patrocinio de hombres y naciones; ni&ntilde;os azotados por la guerra y la ambici&oacute;n de unos pocos que sue&ntilde;an con un mundo feliz s&oacute;lo para ellos.
    </p><p class="article-text">
        	He visto a la mano derecha del presidente de Estados Unidos, enfermo de rabia y de ambici&oacute;n y coproductor de alianzas y muertes, re&iacute;rse con su hijo sobre los hombros al lado del dictador mientras &eacute;ste firmaba sentencias de hambre y desolaci&oacute;n. Ese individuo se llama Elon Musk. Tiene muchos hijos. Pienso que creados artificialmente para mayor complacencia de sus mujeres y seguidores. Pero eso ya no importa. Lo que importa es que mientras juega a ser padre con sus hijos invierte millones en destruir la vida de hijos ajenos. &nbsp;Vean ustedes, por ejemplo, el para&iacute;so que la inteligencia artificial ha creado para los multimillonarios que dicen van a recuperar las costas del Mediterr&aacute;neo despu&eacute;s de haber arrasado con todos los ni&ntilde;os de Gaza. &iquest;Han visto los ni&ntilde;os de Gaza? &iquest;Han o&iacute;do sus llantos, sus lamentos, sus gritos de dolor a causa de las heridas, el hambre y el fr&iacute;o? &iquest;Los han o&iacute;do? Yo s&iacute;. Y ustedes tambi&eacute;n. Noticias de &uacute;ltima hora anuncian que Israel pone un puerto y un aeropuerto al servicio del plan de Trump de vaciar Gaza. Ni la m&uacute;sica a todo volumen, ni los gritos de j&uacute;bilo de fiestas y conciertos, ni la algarab&iacute;a de ni&ntilde;os aparentemente sanos y felices que crecen a nuestro alrededor pueden sofocar los aullidos. Y lo digo como lo siento: malditos sean todos aquellos que causan tales heridas, tantas muertes y tanta desesperaci&oacute;n. Malditos ellos y malditos nosotros que nos cubrimos los ojos y los o&iacute;dos para no escuchar tanto lamento. Cuando llegue el d&iacute;a del juicio universal que los condene a todos ellos, veremos desfilar a padres honorables en apariencia, a eruditos del mundo de la cultura y a grandes personajes de la historia moderna que volvieron la cabeza para no ver tanto horror. Trump o Putin o Netanyahu s&oacute;lo son una m&aacute;scara. Ellos son los que nos representan cuando bajamos la cabeza y escondemos la mirada para no ser descubiertos en plena matanza. Dictadores hay muchos y algunos duermen en nuestra propia cama. Y los conocemos. Y sabemos que tan crueles son los que asesinan ni&ntilde;os como los que callan ante tanta masacre.	
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	28 de febrero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/llanto-ninos_129_12132062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 10:10:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El llanto de los niños]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un misterio ser mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/misterio-mujer_129_12111799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b408d561-f507-4e59-b313-de124e2944b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un misterio ser mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Sí. Un misterio enorme esa supervivencia de las mujeres a pesar de tales agresiones, torturas y masacres por parte de quienes nacieron de esos cuerpos y mamaron de esos pechos</p></div><p class="article-text">
        	&ldquo;La mujer es el misterio m&aacute;s intrigante del universo&rdquo; seg&uacute;n dijo Stephen Hawking y si &eacute;l lo dijo ser&iacute;a por alguna raz&oacute;n cient&iacute;ficamente probada. En el cerebro de un hombre convertido a la ciencia y declarado ferviente seguidor de la misma, esas palabras cobran un sentido especial. No s&eacute; bien que quiso decir con ellas ni hasta d&oacute;nde tienen alcance, pero s&iacute; que creo que deben hacernos pensar. Y me puse a pensarlo. S&iacute;, la verdad, somos un misterio porque, si no, &iquest;c&oacute;mo se comprende que hayamos soportado durante siglos tanta humillaci&oacute;n y tantas maldiciones juntas sobre nuestras cabezas? &iquest;C&oacute;mo entender que, a pesar del arrastre de cabellera, del tronco y dem&aacute;s partes del cuerpo, sigamos caminando con dos piernas? &iquest;C&oacute;mo es posible que dej&aacute;ndonos abrir de parte a parte para parir esas criaturas que los hombres contemplaron con asombro y orgullo por ser de parecida agrupaci&oacute;n animal y, como consecuencia, se sintieran autores de las mismas y luego usaran para conducirlas a la guerra y a la muerte? &iquest;C&oacute;mo es posible que sigamos haci&eacute;ndolo siglo tras siglo sin una queja, sin un ataque de rabia, sin una palabra contra ese destino? &iquest;D&oacute;nde criaron las madres a esos hijos que luego fueron a destronarlas y a acabar con ellas? Un misterio grande. S&iacute;. Un misterio enorme esa supervivencia de las mujeres a pesar de tales agresiones, torturas y masacres por parte de quienes nacieron de esos cuerpos y mamaron de esos pechos. Una inc&oacute;gnita que quieran s&oacute;lo a una que dicen les dio el ser y llaman madre, y luego violen y asesinen a las mismas mujeres que, como ella, han dado vida a otros ni&ntilde;os como ellos. Extra&ntilde;o comportamiento de acad&eacute;micos, cient&iacute;ficos ilustrados y padres de las distintas iglesias que permiten tales agresiones a mujeres que son madres de todos los ni&ntilde;os del mundo.
    </p><p class="article-text">
        	Caso digno de estudio y tan intrigante como pueda serlo el anterior, es el misterioso asunto de negar la esencia divina a las mujeres que lo son y apartarlas de tal reconocimiento cuando admiran y adoran &iacute;dolos de la misma forma y figura que tienen ellas. Sobre el altar colocan a unas y les dedican ramos y ofrendas; sobre el altar colocan a otras y les parten el pecho para sacarles el coraz&oacute;n y le revientan el vientre para arrebatarles los hijos. Rara controversia que nos obliga a indagar qu&eacute; tienen unas que no tengan las otras. Por qu&eacute; colocar en un altar a determinados miembros de una especie y arrojar al vac&iacute;o a otras que son y tienen las mismas caracter&iacute;sticas. &iquest;Es el color de la piel? &iquest;Es la forma de hablar o de vestirse o de caminar? &iquest;Qu&eacute; les hace distintas al resto? Nadie tiene una respuesta. Nadie sabe las respuestas. Todos callan porque no saben contestar a pregunta tan simple. Yo me muerdo la lengua y &ldquo;me entrego al fest&iacute;n de los perros&rdquo; como ya escrib&iacute; un d&iacute;a que andaba desasosegada con estos temas de empoderamiento como gustan decir hoy muchas mujeres que a&uacute;n no saben ni lo que son ni para qu&eacute; lo son ni d&oacute;nde est&aacute;n las llamadas mujeres de verdad.
    </p><p class="article-text">
        	Una aclaraci&oacute;n antes de proseguir: llamo &ldquo;mujeres de verdad&rdquo; a toda aquella que as&iacute; se siente y as&iacute; se identifica a s&iacute; misma, lo dem&aacute;s son consideraciones banales que no vienen al caso. Al caso s&iacute; que vienen palabras y nominaciones que muchas manejan sin acabar de definir lo que encierran y por qu&eacute; las usan. &ldquo;Empoderar&rdquo;, por ejemplo. &ldquo;Resiliencia&rdquo;, igualmente. Porque si arrastramos lo que significan y miramos c&oacute;mo se utilizan por parte de pol&iacute;ticas y te&oacute;ricas del tema, no vemos bien aplicado su uso. No entendemos de qu&eacute; se apoderan, a qui&eacute;nes &ldquo;dan autoridad, influencia o conocimiento para hacer algo&rdquo; si no es a s&iacute; mismas y en nombre de una autoridad que ellas mismas se confieren cuando alcanzan cierto poder y de forma imperativa elevan el tono ante millones de mujeres que necesitan ayuda de verdad, no palabras. &ldquo;Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido&rdquo; &iquest;D&oacute;nde? &iquest;A qu&eacute; individuos? &iquest;Qu&eacute; grupo social? Vean congresos, c&aacute;maras legislativas, reuniones de alto nivel, juntas, convenios&hellip; Yo s&oacute;lo veo a caballeros bien encorbatados dirigiendo el mundo y alguna carita desconcertada dando opiniones poco ajustadas al momento que vivimos. &iquest;Empoderadas? &iexcl;Empoderados ellos subidos a carros y carretas dirigiendo los destinos del planeta!
    </p><p class="article-text">
        	En lo que respecta a la resiliencia sigue siendo tambi&eacute;n un misterio. Si la palabra significa &ldquo;la capacidad de adaptaci&oacute;n de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situaci&oacute;n adversos&rdquo;, veamos su aplicaci&oacute;n real: hay varios agentes perturbadores y m&uacute;ltiples situaciones adversas que arrastramos las mujeres desde la prehistoria. Lo sabemos todos. Hombres y mujeres lo saben y sabemos m&aacute;s a&uacute;n hoy d&iacute;a en que esas perturbaciones han aumentado considerablemente gracias a la inteligencia humana ocupada en enredar el universo con nuevas t&eacute;cnicas utilizadas para humillar y esclavizar a quienes no pueden ni quieren defenderse de tales agresiones. Agresiones no son s&oacute;lo las guerras. Hay otras formas de arrastrar por la cabellera a los m&aacute;s indefensos socialmente. Lo vemos en el d&iacute;a a d&iacute;a. Los que poseen armas lo saben. Los que las venden tambi&eacute;n lo saben. Los que dejan morir de hambre a naciones enteras lo saben. Los que tratan a los pueblos como si fueran animales y los alimentan y engordan para luego aniquilarlos en diferentes clases de contiendas, lo saben.
    </p><p class="article-text">
        	Celebremos pues el d&iacute;a de las mujeres con la verg&uuml;enza necesaria para admitir la derrota. Nos han vencido y tenemos que tener la conciencia clara para asumirlo y empezar la batalla una vez m&aacute;s desde el principio. Y el principio es sabernos en peligro y estar alerta. No podemos seguir siendo un misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	8 de marzo de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/misterio-mujer_129_12111799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 09:49:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir y hablar en español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escribir-hablar-espanol_129_12094118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f82c1886-1082-4ba3-a53c-f22bb9d31b01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir y hablar en español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Anunciar festivales, muestras de arte, conciertos a gran escala en España en una lengua que no sea la oficial me parece un atentado a nuestra cultura</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es tan dif&iacute;cil escribir y hablar en espa&ntilde;ol? Hago esta pregunta &uacute;ltimamente en todas partes. Hace pocos d&iacute;as en un peri&oacute;dico de tirada nacional aparec&iacute;a el siguiente r&oacute;tulo: &ldquo;El 'lawfare' interno de Podemos y Sumar aleja una posible alianza&rdquo;. As&iacute; lo escribe La Raz&oacute;n en portada del 23 de febrero. Y uno se pregunta qu&eacute; diablos ser&aacute; eso que hace temblar una alianza. Lo he buscado y he le&iacute;do que eso significa &ldquo;guerra jur&iacute;dica&rdquo;, &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n de la justicia&rdquo;, &ldquo;acoso judicial&rdquo;. Uno se pregunta si con esas definiciones no habr&iacute;a ya palabras suficientes en nuestro idioma para tener que usar una en ingl&eacute;s. Ya no se trata de hablar o no hablar un idioma. La mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles que han podido han estudiado un segundo idioma en el colegio, en el instituto o en la universidad y algunos hablan tres, cuatro, y hasta cinco idiomas. Aplaudo esa capacidad. Lo que no entiendo es que un peri&oacute;dico nacional utilice palabras en ingl&eacute;s cuando existen en espa&ntilde;ol. No es normal que los medios de comunicaci&oacute;n, incluidas televisiones y dem&aacute;s formatos de alcance p&uacute;blico, intercalen constantemente palabras en otros idiomas que no sean los que hablamos en nuestro suelo patrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anunciar festivales, muestras de arte, conciertos a gran escala en Espa&ntilde;a en una lengua que no sea la oficial me parece un atentado a nuestra cultura. Con verg&uuml;enza veo y escucho a periodistas y profesores de otras latitudes dar lecciones de c&oacute;mo debemos escribir correctamente en nuestra lengua. Pase que la gente joven diga &ldquo;bro&rdquo; en lugar de brother (ya saben: ellos son muy propensos a simplificarlo todo, culpa nuestra, quiz&aacute;, por haberles reducido la vida a cuatro normas) hablando entre ellos, lo que no es de recibo es que digan en un mal ingl&eacute;s, por cierto, cuatro palabras de cada diez, y peor a&uacute;n que los adultos les sigan el rumbo.&nbsp;Carteles, anuncios, men&uacute;s en restaurantes y hoteles, direcciones en carreteras (en la isla de La Palma tenemos una en chino (maravillosa idea, por cierto) aparecen se&ntilde;aladas en ingl&eacute;s y &uacute;ltimamente en alem&aacute;n. En una recepci&oacute;n de hotel, en Tenerife, leo consternada algo que, seg&uacute;n me explic&oacute; luego el amable recepcionista, quer&iacute;a decir que estaban todos a nuestra disposici&oacute;n. Yo me alegr&eacute; mucho, pero estuve a punto de recoger el equipaje y largarme a un campamento de verano y dormir en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya muchos a&ntilde;os, cuando comenzaba esta obsesi&oacute;n por agradar a los visitantes, escrib&iacute; un art&iacute;culo en la prensa que mi amiga Rosa Jaubert me ha recordado hace poco y que me temo est&eacute; de actualidad hoy m&aacute;s que nunca. Se titulaba &ldquo;&iexcl;Hay que ser cursis!&rdquo; Y cursis con ganas para seguir utilizando el ingl&eacute;s como lengua oficial de determinados eventos sociales o culturales de nuestro pa&iacute;s. &iquest;Es que nos averg&uuml;enza ser espa&ntilde;oles, que se sepa que somos espa&ntilde;oles, o es que seguimos pensando que hablarlo nos hace ser menos dignos a los ojos del mundo como ocurr&iacute;a en los a&ntilde;os cincuenta cuando arrastr&aacute;bamos por ah&iacute; una especie de lastre post guerra civil y las madres pensaban que deb&iacute;amos hablar otros idiomas para salir fuera de la patria no nos fueran a preguntar por la emigraci&oacute;n o por Franco al descubrir de d&oacute;nde &eacute;ramos? Hay algo de complejo de inferioridad en estas actitudes que desembocan en la cursiler&iacute;a a gran escala [...]&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, m&aacute;s papistas que el papa o m&aacute;s listillos que nadie, seguimos poniendo nombres en ingl&eacute;s a nuestros actos y celebraciones, deportes, ferias y mercados de arte o de moda. Seguimos utilizando palabras inglesas para referirnos a deportes, exposiciones, celebraciones y determinadas fiestas de car&aacute;cter nacional [...] Vamos perdiendo palabras y creen que ganamos unas nuevas escribiendo carteles y manifestaciones en una lengua que parece colonizarnos cada d&iacute;a un poco m&aacute;s[&hellip;] Eso, por una parte, y, por otra y entrando ya en el terreno jocoso del asunto, es de risa leer esos anuncios de fiestas y jaranas con nombres variopintos que llevan al sonrojo de quienes a&uacute;n conservan el pudor patrio. En La Palma, por ejemplo, en El Paso, pueden ustedes disfrutar del Cook Music Fiaste, en Barlovento del Barlovento Lagoon Music, en Tazacorte del Love Music Festival, del Mazucator Trail vaya usted a saber d&oacute;nde, de la Fortius Race en Mazo, de la Nao Race en Puerto Naos, de la Cabra Trail en Puntallana, y de la Palma Fit Games en varios municipios. Y si no nos enfrentamos de una vez por todas a este desastre del lenguaje, a esta bajada de pantalones ante la cursiler&iacute;a y el ver qui&eacute;n ha ido a Londres m&aacute;s veces, nos encontraremos perdidos en este descampado cultural en que nos hallamos. Un buen amigo, Juan Capote, me anot&oacute; en un mensaje hace tiempo que &ldquo;Dentro de unos a&ntilde;os leeremos Saint Anthony in the Mountain, fiesta tradicional de Garaf&iacute;a de ra&iacute;ces profundas entre los ganaderos del norte de la isla que, si Dios no lo remedia, celebraremos una vez pasada The Virgin Coming Down&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y frente a este dislate, una noticia en una televisi&oacute;n extranjera viene a darme una peque&ntilde;a alegr&iacute;a: anuncian en ingl&eacute;s y a todo color &ldquo;La Transvulcania 2025&rdquo;, una de las competiciones de carreras de monta&ntilde;a m&aacute;s destacadas internacionalmente que tendr&aacute; lugar en una isla maravillosa que se llama La Palma (sic).
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	28 de febrero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escribir-hablar-espanol_129_12094118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 17:12:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escribir y hablar en español]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Diputado del Común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/diputado-comun_129_12049464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49b9e07f-86bd-45cf-91dc-dcf5471d23a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Diputado del Común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Intervención de la escritora Elsa López en el acto del 40 aniversario de la Diputación del Común celebrado este miércoles</p></div><p class="article-text">
        Cuando pienso qu&eacute; significa el Diputado del Com&uacute;n me imagino una larga cola de seres inocentes que van a pedir que no les hiera una infamia, que no les roben un derecho, que no les duela una injusticia. Me imagino a alguien que se convierte en nuestro abogado, nuestro palad&iacute;n, el amigo fuerte que nos defiende y guarda, el hermano grandull&oacute;n que llegado el momento va a defendernos de acosos,&nbsp;afrentas y malos tratos.&nbsp;Y me detengo en un lugar donde uno fija la mirada y sue&ntilde;a qu&eacute; all&aacute; dentro van a poder solucionarse los problemas de los ciudadanos; un sitio d&oacute;nde pueden resolver un desahucio, una mala praxis, una nueva derrota. Ignoro qu&eacute; buscan los dem&aacute;s. Para m&iacute; es una promesa y el deseo de que las cosas vayan bien en nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        En un momento como &eacute;ste tan lleno de incertidumbre y desvalimiento, la imagen del Diputado del Com&uacute;n nos resulta m&aacute;s necesaria que nunca. Representa la idea de no estar solos, que podemos acudir a su sabidur&iacute;a para recibir la ayuda que necesitamos, para enfrentarnos al agravio, a la humillaci&oacute;n, a los desprop&oacute;sitos de los m&aacute;s fuertes contra los m&aacute;s d&eacute;biles. Es una manera de decirnos que tenemos el apoyo y el cuidado que necesitamos. M&aacute;s de una vez he recurrido a la escritura para explicar el sentimiento de abandono de los seres humanos que van de un lugar a otro con la quimera de encontrar un lugar donde guarecerse, un cobijo que les defienda de las ignominias. Unos buscan el auxilio de los dioses, otros a&uacute;n creen que es la comunidad la que debe crear los medios necesarios para procurarles esa protecci&oacute;n. Pertenezco a ese segundo grupo y creo que debe ser la propia sociedad la que tiene que defendernos de muchas de las perversiones que ella misma genera y ese papel lo debe jugar el Diputado del Com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los antecedentes de esta figura aparecen en el Fuero de Gran Canaria, primera ley administrativa aplicada por la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corona_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Corona de Castilla</a>&nbsp;tras la conquista de la isla. Se crearon las im&aacute;genes del personero y el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Procurador_del_Com%C3%BAn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procurador del Com&uacute;n</a>, encargados de que se intentara el bien com&uacute;n y se respetaran las ordenanzas. Posteriormente, se promulg&oacute; el Auto Acordado del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Consejo_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de Castilla</a>, mediante el cual se instituyeron en cada Ayuntamiento la elecci&oacute;n anual de varios Diputados del Com&uacute;n y un&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndico_personero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndico Personero</a>, un servidor p&uacute;blico a quien le corresponde la guarda y promoci&oacute;n de los derechos humanos, la salvaguardia del inter&eacute;s p&uacute;blico, vigilar la conducta oficial de quienes desempe&ntilde;an funciones p&uacute;blicas, y el control administrativo en el municipio. El personero asiste al ciudadano en casos de detecci&oacute;n arbitraria, violaci&oacute;n de derechos en el proceso penal, retenci&oacute;n indebida por reclutamiento o conducci&oacute;n a Unidad Permanente de Justicia y debe dar apoyo a las personas privadas de libertad y a sus familiares para el ejercicio y garant&iacute;a de sus derechos fundamentales y procesales.
    </p><p class="article-text">
        La suerte que siguieron estos representantes del pueblo fue desigual en cada isla ya que desaparecieron completamente en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Canaria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Canaria</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Palma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Palma</a>. La idea se recuper&oacute; con el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estatuto_de_Autonom%C3%ADa_de_Canarias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estatuto de Autonom&iacute;a y</a> su representante fue designado por el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Parlamento_de_Canarias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parlamento</a> del Gobierno de Canarias. Su fin es defender los derechos y libertades constitucionales de los ciudadanos; no tiene el poder de dictar sentencias, imponer sanciones o suspender las actuaciones administrativas, pero si las de investigar, denunciar y actuar a iniciativa propia como a petici&oacute;n de cualquier persona f&iacute;sica o jur&iacute;dica sin distinciones de condici&oacute;n. Su actuaci&oacute;n es confidencial y gratuita, no siendo necesaria la intervenci&oacute;n de abogados, procuradores o gestores. El primer Diputado del Com&uacute;n en Canarias&nbsp;fue Luis Cobiella (1986-1991). Le siguieron Arcadio D&iacute;az Tejera (1991-1996), Fernando Gim&eacute;nez Navarro (1996-2000), Manuel Alcaide Alonso (2002-2011), <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jer%C3%B3nimo_Saavedra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jer&oacute;nimo Saavedra</a>&nbsp;(2011-2018), y Rafael Yanes Mesa (2018-2023).
    </p><p class="article-text">
        La isla elegida para instalar en ella la sede fue La Palma. Desde 1988 ha tenido su centro en la Casa Carrillo Massieu, n&uacute;mero 26 de la calle O&rsquo;Daly de Santa Cruz de La Palma previa compra del inmueble por la Consejer&iacute;a de Hacienda del Gobierno de Canarias en 1987. La casa es un hermoso edificio construido por Silvestre Carrillo Massieu hacia 1928 con un proyecto del palmero Pelayo L&oacute;pez Mart&iacute;n-Romero (el primer arquitecto titulado en la historia de la isla) y est&aacute; situado en la arteria principal de la ciudad lo que permite establecer un v&iacute;nculo simb&oacute;lico entre la carrera de ese organismo durante la democracia y el s&iacute;ndico personero Dionisio O&rsquo;Daly. coprotagonista junto con Anselmo P&eacute;rez de Brito en la causa ante el Consejo Supremo de Castilla contra el gobierno desp&oacute;tico de los regidores perpetuos del antiguo Concejo de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Yo fui a esa casa una vez. Esa casa llena de luz aparec&iacute;a junto a la sombra de Luis Cobiella como un s&iacute;mbolo de paz y refugio. Sub&iacute; las escaleras y llegu&eacute; a una oficina parecida a cualquier oficina. Llevaba una carta escrita por unos ni&ntilde;os que no quer&iacute;an que el estado, sus leyes y decretos pudieran arrebatarle a su maestro que deb&iacute;a irse del colegio por razones burocr&aacute;ticas. No era un drama ni tampoco un deseo imposible en apariencia. Y yo, con aquella carta en las manos, era una so&ntilde;adora que cre&iacute;a y a&uacute;n cree en las instituciones democr&aacute;ticas. No pudo ser. Pude entenderlo. Los ni&ntilde;os no. Pens&eacute; entonces en Luis y en su forma de acogernos, de entendernos, de desagraviarnos. Su imagen fue siempre fundamental para reconocer qu&eacute; era y c&oacute;mo era el papel que representaba esa instituci&oacute;n. Y record&eacute; entonces una especie de oraci&oacute;n que escrib&iacute; para &eacute;l hace ya muchos a&ntilde;os y que hoy quiero volver a leerles en su memoria porque representa lo que deseamos encontrar en quienes deben protegernos y ampararnos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque alg&uacute;n d&iacute;a nos encontraremos con la palabra de Luis Cobiella y nuestro esp&iacute;ritu crecer&aacute; y se enriquecer&aacute; con ella, porque Luis tiene ese don gracias al cual quienes le escuchan, crecen y enriquecen su pensamiento y su coraz&oacute;n. Porque su palabra nos cerca, nos sobresalta y al final nos despierta de ese sopor maligno en que nos sume la ignorancia. Y uno sabe que su palabra, como la lluvia menuda y lenta de La Palma que tanto amaba P&eacute;rez Vidal, acabar&aacute; haciendo de nosotros una tierra m&aacute;s f&eacute;rtil.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los mansos, porque alg&uacute;n d&iacute;a tendremos una parcela de tierra cerca del territorio en que Luis vive. Y all&iacute;, rodeados por muros de piedra seca, peque&ntilde;as flores silvestres, cabras, terneras, p&aacute;jaros felices y toda la fauna alegre que nace y se multiplica en los campos que &eacute;l habita, podremos contemplar sin miedo el paso de los d&iacute;as. Y all&iacute;, nuestro coraz&oacute;n se llenar&aacute; de gozo y mansedumbre de la buena, de la que no se vende ni inclina la cabeza ante la soberbia de los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los que lloran, porque seremos consolados por Luis de penas grandes y chiquitas. Encontraremos un rinc&oacute;n soleado en medio del jard&iacute;n que Concha protege y cuida, y cogidos de su mano emprenderemos un nuevo juego alrededor del mundo. Y se correr&aacute; de boca en boca el asombro de aquellos que se acercaron a ver de qu&eacute; manera tan distinta se r&iacute;e la buena gente.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque quedaremos saciados si dejan que Luis se preocupe de nosotros y nuestras causas nunca perdidas. Y Luis, creyente firme en la justicia, defensor de los pueblos, pac&iacute;fico guerrero acorazado de amor y raciocinio, levantar&aacute; su espada y acometer&aacute; molinos imposibles. Y aquellos que fuimos en su busca lo veremos cabalgar arenas negras, desnudo de roc&iacute;n y sin adargas, confiado en la esperanza del hombre bueno por naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzaremos la dulzura de sus gestos; la expresi&oacute;n de su rostro cuando se acerca para besarte; el leve movimiento que nos hace retroceder por miedo a ser prendidos de su pecho y quedarnos en &eacute;l acurrucados; y que luego Concha venga y se enfade y nos reclame ese sitio que es de nadie, s&oacute;lo suyo, y que algunas veces los dem&aacute;s hemos querido tanto.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los limpios de coraz&oacute;n porque ellos no saben la suerte que tienen si alg&uacute;n d&iacute;a se les ocurre amanecer en Los Cancajos y all&iacute; se encuentran con un Luis Cobiella madrugador y paseante, vigilado muy de cerca por el amor temeroso de esa ni&ntilde;a madre amante guardadora de su mayor tesoro: un coraz&oacute;n muy grande con la cara de Luis.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los pac&iacute;ficos, porque atemorizados por el estruendo que forman los hombres a base de tanto objeto in&uacute;til con que viven y adornan, huimos a las costas, nos refugiamos en las orillas del agua y, todav&iacute;a estremecido el coraz&oacute;n, esperamos impacientes la llegada del cisne salvador. Y cada ma&ntilde;ana, en un peque&ntilde;o rinc&oacute;n de esa playa, algo separados, aunque no lejanos a la orilla y los que sue&ntilde;an con un nuevo Grial, Luis Cobiella, con un apreciable tono nacarado, sentado frente al mar y huido ya definitivamente del ruido y de sus gentes, toma una taza de t&eacute; amorosamente guarecido en su Concha.
    </p><p class="article-text">
        Bienaventurados los que padecimos persecuci&oacute;n por la justicia, porque all&iacute; mismo, en esa misma playa, pudimos abrazar a Lohengrin delante de un Luis complacido y feliz ante tanta ternura y pudimos compartir con &eacute;l todo el amor y toda la esperanza.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de intranquilidad y desasosiego cuando parecen crecernos los molinos, necesitamos un modelo que venga a instalarse en nuestras vidas y hacerse cuenta de ellas; un emblema de lucha contra las adversidades, de resistencia contra truhanes y maleantes que pueda conducirnos hacia una &iacute;nsula nueva donde poder vivir en paz.
    </p><p class="article-text">
        	Hoy deseo lo mejor para la actual representante de ese s&iacute;mbolo de seguridad y certidumbre, Do&ntilde;a Mar&iacute;a Dolores Padr&oacute;n Rodr&iacute;guez. Y para ella esta carta desesperada que escrib&iacute; un d&iacute;a a un tal don Quijote.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Carta desesperada a un tal don Quijote</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te escribo por si a&uacute;n vives
    </p><p class="article-text">
        y tienes la cordura de seguir galopando
    </p><p class="article-text">
        a lomos de corceles que han de llevarte lejos
    </p><p class="article-text">
        a tierras y pa&iacute;ses que solo t&uacute; conoces.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te escribo porque tengo un mal presentimiento
    </p><p class="article-text">
        y temo que hayas muerto o te hayan vuelto loco
    </p><p class="article-text">
        con cuentos y mentiras sobre tu noble estado
    </p><p class="article-text">
        y no puedas o&iacute;rnos, quiz&aacute;, ni aconsejarnos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me dicen que andas solo. Que no descansas nunca.
    </p><p class="article-text">
        Que gimes contra el cielo y contra maleantes.
    </p><p class="article-text">
        Que no hay reino posible.
    </p><p class="article-text">
        Que abandonaste, ciego, a tu infiel Dulcinea
    </p><p class="article-text">
        y Sancho hace ya meses que anda por otros lances.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y mientras adoleces encerrado en tu mundo,
    </p><p class="article-text">
        nosotros, ya lo ves, creyendo en los milagros
    </p><p class="article-text">
        y dando siempre tumbos para poder hallarte.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay molinos, te cuento.
    </p><p class="article-text">
        Hay gigantes, enredos, falsarios y truhanes
    </p><p class="article-text">
        que todo lo envilecen.
    </p><p class="article-text">
        Caballeros andantes quedan pocos
    </p><p class="article-text">
        y si alguno quedara
    </p><p class="article-text">
        hace ya mucho tiempo que lo tienen por triste.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo todav&iacute;a cabalgo. Contra todo cabalgo.
    </p><p class="article-text">
        Como puedo cabalgo sobre tu Rocinante
    </p><p class="article-text">
        so&ntilde;ando con castillos de los que t&uacute; me hablabas.
    </p><p class="article-text">
        Y en este infierno estamos
    </p><p class="article-text">
        esperando que vuelvas a darnos la encomienda
    </p><p class="article-text">
        de una &iacute;nsula extra&ntilde;a donde resucitarnos.
    </p><p class="article-text">
        Siento decirte esto y de paso rogarte
    </p><p class="article-text">
        que vuelvas pronto a casa.
    </p><p class="article-text">
        Que te echamos de menos. Ya lo sabes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Siempre tuya afect&iacute;sima.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez. La Palma 12 de febrero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/diputado-comun_129_12049464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2025 20:31:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Diputado del Común]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la Bajada de La Virgen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bajada-virgen_129_12038122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43b340d5-96eb-4bea-86f7-6d5812d0ab70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre la Bajada de La Virgen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - ¿Vamos a pelearnos ahora que podemos recuperar la pureza y el regocijo con esa fiesta? ¿Vamos a renunciar a la inocencia porque se enzarcen algunos en discusiones peregrinas motivadas por la soberbia, el rencor o la envidia? 

</p></div><p class="article-text">
        Me piden amigos y enemigos que opine sobre este asunto. Unos para darles la raz&oacute;n a quienes creen tenerla; otros para tener constancia de mi postura ante determinados asuntos de la poli y descargar sobre hombros ajenos lo que ellos opinan en corralas y guachinches y no tienen el valor de decir en voz alta. Para todos hay respuestas. Para todos tengo argumentos, pero debo aclarar que ambos bandos se equivocan. No hay verdades absolutas ni razones exactas. Hay verdades a medias y razonamientos que dependen del cu&aacute;ndo y el d&oacute;nde. No tengo la soluci&oacute;n para tantas interrogaciones, s&oacute;lo opiniones diversas y en ocasiones opuestas como le sucede a cualquier vecino. Hasta ah&iacute; imagino que todos estaremos de acuerdo. Lo que no podemos consentir es llegar a las manos, ideol&oacute;gicamente hablando, por una est&uacute;pida posici&oacute;n inalterable y fan&aacute;tica respecto a ciertos temas que tienen que ver con una fiesta popular de car&aacute;cter religioso en la que se trata de hacer feliz a mucha gente que cree en ella y ha vivido para ella durante muchos a&ntilde;os. &iquest;Vamos a pelearnos ahora que podemos recuperar la pureza y el regocijo con esa fiesta? &iquest;Vamos a renunciar a la inocencia porque se enzarcen algunos en discusiones peregrinas motivadas por la soberbia, el rencor o la envidia?
    </p><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de los palmeros les importa bien poco qui&eacute;n canta o dirige las canciones, qui&eacute;n recita la loa y qui&eacute;n es su due&ntilde;o, qui&eacute;n dise&ntilde;a los mascarones y qui&eacute;nes escribieron el di&aacute;logo entre el castillo y la nave. A los palmeros lo que les gusta es saber que Ella, &ldquo;su&rdquo; Virgen de Las Nieves, regresa de nuevo a las calles y lo hace con celebraciones de diversa &iacute;ndole, unas sagradas y otras profanas, pero dedicadas a su nombre y a su memoria. El palmero lo que quiere es regresar una y otra vez a la infancia y la alegr&iacute;a. Dos motivos m&aacute;s que suficientes para ser respetados. No es el qui&eacute;n s&iacute; o qui&eacute;n no se encarga de organizarlo, representarlo y llevarlo a cabo. No es de recibo enfrentarnos por algo tan nimio como una celebraci&oacute;n o un recital o un carro o un desfile de gigantes y cabezudos. No es necesario comprometer a los ciudadanos de la isla en desaf&iacute;os dial&eacute;cticos sobre si merecemos o no tener una orquesta propia o ajena cuando lo que importa es lo que se toca o recita o dramatiza o baila y cuando lo que importa no es qui&eacute;n lo escribi&oacute; o dise&ntilde;&oacute; o music&oacute; sino para qui&eacute;n se hizo c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se hizo y en qu&eacute; contexto.
    </p><p class="article-text">
        No me vengan doctores de la iglesia a decirnos ahora qu&eacute; vale o no vale, qu&eacute; sirve y a qui&eacute;n sirve. No me gusta ese tono que se gastan algunos para defender sus criterios personales. No me gustan esos discursos en los que se proclama que la isla tiene una orquesta propia y no deben venir de fuera a tocar una m&uacute;sica determinada ni esos otros en que se ofende a quien desea conservar la esencia de una partitura compuesta para un acto concreto por una persona concreta con el rigor y la genialidad de un m&uacute;sico extraordinario como lo era Luis Cobiella; como tampoco me gustan quienes opinan que una isla como La Palma no es la apropiada para tener su propia orquesta. Puede tenerla, claro que puede, pero no a pocos meses de empezar a ensayar. Una orquesta no es algo que pueda improvisarse de la noche a la ma&ntilde;ana. Por otra parte, es necesario decir para que lo entiendan algunos que no hay orquestas de aqu&iacute; o de all&aacute;. S&oacute;lo hay orquestas. Y si alguna es capaz de interpretar una partitura como es debido, esa es nuestra orquesta, me da igual que sea la orquesta de Gran Canaria o la Sinf&oacute;nica de Berl&iacute;n. Y si alguien canta mejor que nadie, ese es nuestro cantor. Y si alguien de Senegal compone una loa digna de ser representada, esa loa ya es la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Ni la m&uacute;sica debe entrar en discusiones pol&iacute;ticas de bajo nivel, ni los dramaturgos deben opinar sobre obras ya hechas y que han crecido con nosotros como han crecido a nuestro lado enanos y pandorgas. &iquest;Qu&eacute; es eso de yo no canto si la canci&oacute;n no es m&iacute;a, yo no recito si el poema no es m&iacute;o, yo no toco si la orquesta es de otro? No hay propiedades en una fiesta de esa categor&iacute;a. Nada es de nadie porque desde 1676 esa fiesta no le pertenece a nadie. Ni nosotros somos sus due&ntilde;os ni quienes dicen gestionarla y llevarla a cabo lo son. Es de todos por igual porque a todos nos corresponde celebrarla y disfrutarla lo mejor que podamos. Y si hoy escribo unos versos para honrar su Bajada por la Cuesta del Planto esos versos son de Ella y para Ella y para quienes la celebran a Ella. Y as&iacute; con todos los actos a proclamar en su nombre.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	8 de enero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bajada-virgen_129_12038122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 18:33:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la Bajada de La Virgen]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Las fiestas populares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fiestas-populares_129_12010899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6738789f-4ddb-4234-984f-2ec55424c051_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fiestas populares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - Ahora son las autoridades las que deciden qué nos divierte y cómo nos divierte. Ellos creen que a más llamativas las banderas, los colores, los cantantes o las ceremonias, más felices nos van a hacer. ¡Gran error!</p></div><p class="article-text">
        Las fiestas de los pueblos ya no son del pueblo. Son &ldquo;para&rdquo; el pueblo y como tales deben ser llevadas a cabo por quienes dirigen al pueblo para que &eacute;ste sepa qui&eacute;nes los quieren bien y procuran su mayor felicidad. Eso dicen. Veamos las cosas con criterio. No tengo la salud mental de hace 40 a&ntilde;os y no obstante sigo teniendo un gran instinto de conservaci&oacute;n, lo que me permite observar con paciencia y detenerme en peque&ntilde;os detalles. Observen un ejemplo: cuando la gente se tira al agua celebrando una fiesta tradicional de invierno, all&aacute; por las aguas fr&iacute;as del norte, el ayuntamiento ofrece calditos, barquillos y cava. Antiguamente era la abuela sol&iacute;cita la que nos tra&iacute;a el caldito caliente a la orilla del mar; ahora es el ayuntamiento el que organiza el reparto; que no es que sea malo el caldito, no, es que ya no es la abuela o el vecino o el padre de mi novio quien lo prepara y me lo trae.
    </p><p class="article-text">
        El asunto tiene su aquello y debemos analizarlo con cierta frialdad. La mayor&iacute;a de actividades a celebrar, sean musicales, literarias o teatrales, las organizan presidentes de gobiernos, cabildos y ayuntamientos asesorados por miembros de su equipo, parientes o amigos. Un grupo de se&ntilde;ores y se&ntilde;oras muy sesudas se aplican en la gesti&oacute;n y nos organizan todo: eligen a quien les da la gana y preparan conciertos y meriendas a su criterio. El pueblo no opina, aunque parezca lo contrario. Celebraciones, carreras de motos, festivales de varias cosas, elecciones de mises, de machos alfa y dem&aacute;s concursitos con estrellas de colores y mucho vestido lam&eacute; con raja incorporada entre pierna y pierna, se celebran a criterio y decisi&oacute;n de las autoridades competentes. La verdad es que algunas de esas fiestas son muy culturales y festivas, pero ya no son lo que eran cuando estaban en manos del pueblo que organizaba las que m&aacute;s les gustaba y divert&iacute;a. La gente se encargaba de manera gratuita de todo lo que hab&iacute;a que encargarse: enramar su casa, adornar calles y balcones, coser los vestidos para el baile, construir con cartones las m&aacute;scaras que se pon&iacute;an, montar chiringuitos y casetas, etc., etc. Todo se hac&iacute;a para celebrarlo con los vecinos; juntarse en un llano, en una plaza o en una carretera para bailar, disfrutar, y sentir que aquello que se hab&iacute;a preparado era de todos y para todos. Cada uno hab&iacute;a puesto lo que pod&iacute;a desde comida a telas para las banderas, desde varias garrafas de vino hasta un cochino entero asado en tierra para comer todo el mundo sin mirar a qui&eacute;n si o a qui&eacute;n no.
    </p><p class="article-text">
        Ahora son las autoridades las que deciden qu&eacute; nos divierte y c&oacute;mo nos divierte. Ellos creen que a m&aacute;s llamativas las banderas, los colores, los cantantes o las ceremonias, m&aacute;s felices nos van a hacer. &iexcl;Gran error! No nos gustan las fiestas que se desbordan en calles y plazas porque a mayor cantidad de gente menos se disfruta del otro, menos espacio para correr o re&iacute;rnos; m&aacute;s ruido y menos verdad. El comercio gana, eso lo sabemos. Hay que vender, y si vendemos mucho la fiesta es buena. Los actos de una fiesta como la Bajada de la Virgen de La Palma, por ejemplo, no pueden perder su encanto y su dignidad s&oacute;lo para que pensemos que a m&aacute;s p&uacute;blico mejor ser&aacute; la fiesta. Esa fiesta es nuestra. Del pueblo de La Palma. Nadie puede arrebatarnos ese derecho ni nadie puede decidir lo que el pueblo palmero quiere y desea celebrar. No podemos confundir lo sagrado con lo profano ni la Bajada debe convertirse en una romer&iacute;a t&iacute;pica con trajes t&iacute;picos, m&uacute;sica t&iacute;pica y ventorrillos al uso, ni la Virgen debe mostrarse en grandes recintos como si fuera la coplera mayor del reino. La actuaci&oacute;n de la Virgen entrando en el recinto del muelle y los enanos bailando, no es de recibo. Esa es una mala praxis y eso es tergiversar la verdad de esa fiesta. Ya hemos tragado bastante con los Indianos y la negra Tomasa para que ahora nos lleven a la Virgen a bailar con los enanos. Es de mal gusto y hasta blasfemo para muchos creyentes.
    </p><p class="article-text">
        Vendemos entradas a miles para ver los enanos y los enanos se celebran en grandes recintos. Pero ya no son los enanos los que participan de nuestra sorpresa y nuestra alegr&iacute;a. Est&aacute;n lejos. Son como actores o cantantes de grandes espacios. Hay una utilizaci&oacute;n de mal gusto de nuestras fiestas y no s&oacute;lo las religiosas, tambi&eacute;n las m&aacute;s populares. Quieren cambiarnos los textos, la m&uacute;sica, la ropa, los gestos, las miradas. Quieren hacernos comulgar con ruedas de molino y no creo que ese sea un buen camino. Zapatero a tus zapatos. Los gobernantes a gobernar bien, que ya es dif&iacute;cil, y nosotros a organizarnos como nos d&eacute; la gana. Ellos a procurar el orden necesario y la honorabilidad de los actos, y nosotros a disfrutar de lo nuestro. Y nada de organizar el circo y pagar a los payasos con nuestro dinero para que nos divirtamos y nos quedemos ciegos, sordos y mudos de alegr&iacute;a. Metaf&oacute;ricamente hablando, claro.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>31 de enero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fiestas-populares_129_12010899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2025 16:11:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fiestas populares]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aviso a navegantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/aviso-navegantes_129_11981692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea7b4e34-8227-4842-9fc1-81caec42b879_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aviso a navegantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">LA OTRA CALLE - El mundo observa con terror y asombro cómo esos monstruos surgidos de la admiración y el miedo devoran cuanto encuentran a su paso. Son monstruos con nombres y apellidos, con cuerpo humano, incluso</p></div><p class="article-text">
        El aviso a navegantes, seg&uacute;n consta en papeles y diccionarios, es un comunicado en el cual se notifica o se advierte de alg&uacute;n hecho. La palabra viene del lat&iacute;n &ldquo;ad visum&rdquo;, es decir, un aviso, una advertencia que se comunica a alguien.&nbsp;Tomen nota de ello porque hace ya tiempo que ando por esos mares viendo c&oacute;mo naufragan proyectos de un mundo mejor, se hunden esperanzas y veo con asombro y tristeza la manera cruel que tienen algunos oc&eacute;anos de tragarse los sue&ntilde;os. En los grandes oc&eacute;anos aparecen de un tiempo a esta parte enormes animales que intentan engullir a cualquiera que navegue en direcci&oacute;n contraria a sus mandatos y designios. El mundo observa con terror y asombro c&oacute;mo esos monstruos surgidos de la admiraci&oacute;n y el miedo devoran cuanto encuentran a su paso. Son monstruos con nombres y apellidos, con cuerpo humano, incluso.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el dinero corrompe, que las mentiras solapan las verdades, que las ruinas de lo que un d&iacute;a fue nuestra casa ocultan los cimientos de lo que imaginamos que fuera. Iglesias de religiones varias y gobiernos de distintas ideolog&iacute;as predican mentiras que conducen a los hombres a la lucha y a la muerte de inocentes; ideas contrapuestas se levantaron sobre cad&aacute;veres de quienes creyeron en ellas y murieron por ellas; castillos se alzaron para defenderlas y castillos cayeron de unos y otros arrastrando en su ca&iacute;da a millones de infelices. Y as&iacute; un largo etc&eacute;tera de sue&ntilde;os que fueron a parar al fondo de mares diferentes. &iquest;Y todo para qu&eacute;? Para que los gobernantes de diferentes territorios habitaran palacios alzados sobre la tierra de unos pocos que no supieron defenderse. As&iacute; se extendieron los imperios de norte a sur de este planeta controlando tierras y mares, apoder&aacute;ndose de campos y ciudades y organizando guerras y epidemias entre sus habitantes que no comprendieron nunca lo que se hab&iacute;a construido a base de su ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        Los imperios son grandes y son peque&ntilde;os igual que hay emperadores grandes dirigiendo grandes dominios y los hay peque&ntilde;os dirigiendo dominios peque&ntilde;os. La historia est&aacute; llena de ese tipo de gente que se cree alguien y compone y descompone el territorio que le corresponde gobernar a su modo y manera sin importarle el sentir de los dem&aacute;s. &iquest;Y los dem&aacute;s, qu&eacute; hacemos mientras tanto? Asistir entusiasmados a la coronaci&oacute;n de reyes y emperadores, a la quema de brujas y herejes, a la decapitaci&oacute;n de reinas, al fusilamiento de amigos y vecinos como parte de un espect&aacute;culo tan denigrante como ver morir a millones de ni&ntilde;os de hambre y enfermedades sin que se nos mueva un solo dedo; igual que contemplamos la emigraci&oacute;n de miles de seres humanos que han sido expropiados de sus campos y sus pueblos y van a morir en fronteras que han levantado los mismos que controlan los mares donde se ahogan los navegantes antes de alcanzar la orilla; los mismos que han construido los recintos donde nos condenan a morir entre las garras de los leones; los mismos que ordenan que se dupliquen fiestas y orgias; que se abran las puertas del circo y los gladiadores de distintos territorios comiencen a luchar desde el amanecer; que no haya descanso; que el pueblo disfrute de lances y muertes; que se iluminen de colores calles y plazas para distraerlos de tanta infamia.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres m&aacute;s diligentes del imperio env&iacute;an cartas a los marineros con la orden de que sigan surcando mares y se entretengan con sirenas en cada isla a la que arriben y as&iacute; olviden a todas las Pen&eacute;lopes que los aguardan rodeadas de pretendientes, vasallos in&uacute;tiles, y tareas sin resolver. Quienes escriben esas cartas piensan que los navegantes ya no volver&aacute;n nunca a casa porque el mar parece dispuesto a devorarlos definitivamente y por eso les ordenan que sigan atravesando oc&eacute;anos y olviden los asuntos terrenales que eso es cosa de ellos; que ellos se encargan de entretener al pueblo con fiestas y agasajos y nadie va a echar de menos a tanto lobo de mar solitario. Eso creen los gobernantes y por eso se sienten seguros. Lo que ellos no saben es que esos lobos de mar siguen surcando mares, ciudades y aldeas, pendientes de llegar a buen puerto, a un lugar libre de amenazas y manipulaciones, lejos de ruidos, mentiras, alharacas y artificios y que, pese a quien pese, continuar&aacute;n subidos a esos barcos navegando detr&aacute;s de la esperanza que debe traerlos de nuevo a casa.	
    </p><p class="article-text">
        <strong>	</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Elsa L&oacute;pez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	21 de enero de 2025</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elsa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/aviso-navegantes_129_11981692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jan 2025 14:54:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aviso a navegantes]]></media:title>
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