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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eugenio Blanco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eugenio_blanco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eugenio Blanco]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Viaje a la frágil frontera de la inconsciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/viaje-fragil-frontera-inconsciencia_1_4202713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a69b59ef-40fc-4b65-b677-a67b3d96b5af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Acuarela de Richard Cooper (1912) "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">State of Mind. Tracing the edges of conciousness</p><p class="subtitle">es la gran exposición sobre los mares helados que llevamos dentro, abierta en la Wellcome Collection de Londres hasta el 16 de octubre</p></div><p class="article-text">
        Ram&oacute;n y Cajal, considerado el padre de la neurociencia, representaba sobre el papel las estructuras neuronales con deleite, como si estuviera dibujando un huerto repleto de flores silvestres. Sus esquemas cient&iacute;ficos parec&iacute;an tener en su matriz algo as&iacute; como un ideal buc&oacute;lico. No es de extra&ntilde;ar que el Nobel asegurase que &ldquo;la estructura del c&oacute;rtex es como un jard&iacute;n repleto de innumerables &aacute;rboles&rdquo;. Estos dibujos de Ram&oacute;n y Cajal son parte de <a href="http://www.wellcome.ac.uk/News/Media-office/Press-releases/2016/WTP060160.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">States of Mind. Tracing the edges of consciousness</a> (Estados de la Mente. Rastreando los l&iacute;mites de la inconsciencia), la muestra que este jueves ha abierto sus puertas al p&uacute;blico en la Wellcome Collection de Londres.
    </p><p class="article-text">
        Los dibujos de Ram&oacute;n y Cajal son la primera toma de contacto con el complejo y fascinante relato que propone la exposici&oacute;n, algo as&iacute; como la creaci&oacute;n del contexto de esta visita hacia el interior de los secretos mejor guardados del cerebro. Las laber&iacute;nticas ramificaciones de los l&oacute;bulos neuronales que dibuja el m&eacute;dico espa&ntilde;ol remiten a la generaci&oacute;n de un universo de estados mentales donde la ciencia se mueve con certezas muy limitadas.
    </p><p class="article-text">
        States of Mind es precisamente una propuesta multidisciplinar para abordar los fen&oacute;menos menos conocidos de la mente. A trav&eacute;s de documentos cient&iacute;ficos, textos acad&eacute;micos, representaciones art&iacute;sticas e instalaciones sensoriales, la muestra aborda los fen&oacute;menos menos conocidos de la mente: las alteraciones del sue&ntilde;o; el lenguaje y la memoria como pilares b&aacute;sicos del &lsquo;yo&rsquo;; el dilema moral que reside en el tratamiento social de los estados de inconsciencia cr&oacute;nica y, claro est&aacute;, las implicaciones culturales que tiene la representaci&oacute;n del alma humana, cuya representaci&oacute;n iconogr&aacute;fica se suele expresar en los difuminados l&iacute;mites de la consciencia.
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                </figure><h3 class="article-text">Un inventario de preguntas sobre la inconsciencia</h3><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n es un puzle donde el visitante va contrastando la informaci&oacute;n dispensada y los est&iacute;mulos que recibe con sus propias experiencias de inconsciencia o con la propia intuici&oacute;n de la existencia de estos fen&oacute;menos. Porque la frontera que separa la conciencia y la inconsciencia es tan fr&aacute;gil que no hace falta que hayamos experimentado alguno de los fen&oacute;menos para que se active una alarma interna al comprobar su existencia. Intuimos que vamos programados con esa capacidad. Intuimos que hay un universo desconocido y misterioso que juega un papel esencial en nuestra percepci&oacute;n del mundo y en la creaci&oacute;n de nuestro relato personal.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, la muestra se abre evocando el conflicto dual de Descartes ya en el siglo XVII, dilema b&aacute;sico en la historia de la filosof&iacute;a. &lsquo;Ciencia/Alma&rsquo; es la primera pieza del puzle de la muestra, un espacio donde conviven ilustraciones de William Blake, reflexiones del propio Descartes, los mencionados dibujos de Ram&oacute;n y Cajal y los trabajos en esta materia de Francis Crick, uno de los descubridores de la estructura molecular del ADN. Crick estuvo investigando en el campo de la neurociencia hasta el d&iacute;a antes de morir, como se ve en uno de los documentos, con anotaciones de su pu&ntilde;o y letra, expuestos en States of Mind. Pese a haber contribuido en uno de los descubrimientos m&aacute;s importantes de la historia de la ciencia, Crick se muri&oacute; con m&aacute;s hip&oacute;tesis que certezas en el campo de la neurociencia, como quien se va a la tumba con una idea trascendente en la punta de la lengua. As&iacute; de difusa esta b&uacute;squeda.
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        Y es que el fondo la muestra trata un poco sobre eso. States of Mind es algo as&iacute; como la entrada la Laberinto del Minotauro; pero ocurre que el minotauro es la representaci&oacute;n de nosotros mismo o, mejor dicho, del reverso de nosotros mismos, la cara B de nuestra conciencia, que se representa en fen&oacute;menos como el sonambulismo, la amnesia, el autismo o la sinestesia, que es la sensaci&oacute;n que produce uno de los sentidos a consecuencia de un est&iacute;mulo genuinamente aplicado a otro.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de la sala yace tumbada la figura Somnambulist, representaci&oacute;n de Goshka Macuga, basada en la pel&iacute;cula El gabinete del doctor Caligari. La figura, perfectamente horizontal, dormida o muerta, es una presencia constante en la exposici&oacute;n. Representa a todos los son&aacute;mbulos del mundo. A usted son&aacute;mbulo. A m&iacute; mismo, son&aacute;mbulo, mientras tecleo este texto. Es una presencia inquietante que contextualiza perfectamente la secci&oacute;n Dormido/Despierto, que analiza los fen&oacute;menos que se desarrollan en la inconsciencia del durmiente.
    </p><p class="article-text">
        Es una zona inquietante de la exposici&oacute;n, sobre todo por el enorme poder de identificaci&oacute;n que confiere y porque la iconograf&iacute;a art&iacute;stica y el folklore popular siempre han identificado ciertos estados del sue&ntilde;o con las zonas m&aacute;s oscuras y perversas del alma humana. En este sentido, es especialmente inquietante la instalaci&oacute;n de Carla MacKinnon, Squeezed by Shadows, que es un compendio de testimonios de personas que sufren par&aacute;lisis del sue&ntilde;o, un trastorno que impide realizar cualquier tipo de movimiento voluntario en el periodo de transici&oacute;n del sue&ntilde;o a la vigilia. La prisi&oacute;n de las prisiones. Y s&iacute;, si hacemos caso a la instalaci&oacute;n, la experiencia es tan ag&oacute;nica como suena. La pintura The Nightmare, de Henry Fuseli, que muestra a una especie de horco saltando sobre el cuerpo sacudido por un escorzo tr&aacute;gico de una joven que no puede despertar, da fe de ese miedo at&aacute;vico de todo somnoliento. El miedo primitivo a la vulnerabilidad constante.
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                </figure><h3 class="article-text">La prisi&oacute;n del sue&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        La muestra tambi&eacute;n incide en la importancia que los fen&oacute;menos de la inconsciencia tienen en nuestra personalidad. La memoria es la materia prima de nuestra narraci&oacute;n como seres humanos. Y el lenguaje la herramienta principal con la que expresamos nuestro yo. &iquest;Pero qu&eacute; pasa cuando surge un trauma o lesi&oacute;n que nos sustrae dichas capacidades? &iquest;C&oacute;mo recuperamos nuestra identidad al perder la memoria o la expresi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica? La exposici&oacute;n intenta contestar a estas preguntas usando el susurro latente de la instalaci&oacute;n de Imogen Stidworthy, exhibida previamente en el MOMA, donde la voz dificultosa de un ni&ntilde;o, que est&aacute; aprendiendo a hablar, trasmite fragmentos del Viaje al centro de la tierra de Julio Verne. Estas piezas se mezclan con los balbuceos leves de un adulto que ha sufrido afasia, es decir, la capacidad de expresarse a trav&eacute;s del lenguaje. Ambas voces combinadas son una melod&iacute;a muy tierna, pero que inspira toda la inquietud posible.
    </p><p class="article-text">
        La amnesia tiene un apartado diferenciado que tiene algo de sobrecogedor. Im&aacute;genes borrosas, letras esquivas, sonidos de vientos erosivos, recuerdos remotos. En todo ese Museo de la Amnesia, tienen especial impacto las notas de una paciente, Catalina, que despu&eacute;s de perder la memoria emprendi&oacute; un viaje en su b&uacute;squeda. Para ello dise&ntilde;&oacute; algo as&iacute; como un &aacute;rbol geneal&oacute;gico de los recuerdos, un mapa difuso, donde distingu&iacute;a las memorias en cinco categor&iacute;as: los recuerdos bien cimentados, los recuerdos rotos, las nuevos recuerdos despu&eacute;s de su lesi&oacute;n, los recuerdos que su entorno le trasmit&iacute;a y los recuerdos que ella no ten&iacute;a, pero que todo su entorno esperaba o daba por hecho que ten&iacute;a que poseer. Seguramente esta &uacute;ltima categor&iacute;a, solo esa d&eacute;bil anotaci&oacute;n, ya sirve como catalizador en la intencionalidad de toda la exposici&oacute;n: cuestionarnos la nuestra propia percepci&oacute;n, acercarnos al enigma entre lo que vemos y lo que no vemos ni veremos.
    </p><p class="article-text">
         La muestra termina planteando el conflicto de los pacientes en estado vegetativo. &iquest;Qu&eacute; hacer con las personas que han perdido su capacidad consciencia y de comunicarse con el mundo, pero cuyo cerebro sigue activo? En este terreno, la proyecci&oacute;n de las pel&iacute;culas de Aya Ben Ron, cineasta israel&iacute;, genera una enorme empat&iacute;a. Son dos trabajos: en uno muestra los rostros indefensos de los pacientes que est&aacute;n a punto de recibir anestesia, algo as&iacute; como momentos antes del apag&oacute;n en directo; en el otro, muestra el d&iacute;a a d&iacute;a con enfermos en estado vegetativo en un hospital de Israel. Contrastar los dos trabajos de Aya Ben Ron tambi&eacute;n sirve para incidir en nuestra vulnerabilidad consciente, en lo cerca que podemos estar del apag&oacute;n, de la dependencia absoluta, ya que nuestra consciencia est&aacute; desconectada. Sin embargo, el jard&iacute;n suntuoso de nuestro cerebro, s&iacute;, ese que pintaba Ram&oacute;n y Cajal con mimo, sigue generando una actividad potente, muchas veces difusa o desconocida. A esa actividad cerebral, nuestra parte m&aacute;s racional le llama inconsciencia; mientras que nuestra parte m&aacute;s po&eacute;tica o altiva, le llama alma.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n la ha puesto en marcha hasta el pr&oacute;ximo 16 de octubre la Wellcome Collection, que desde 2007 se ha asentado en Londres como uno de los espacios m&aacute;s solventes a la hora de mezclar salud, divulgaci&oacute;n y arte, con el fin de atraer a &ldquo;los curiosos incurables&rdquo; como reza su eslogan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/viaje-fragil-frontera-inconsciencia_1_4202713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2016 19:49:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje a la frágil frontera de la inconsciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres,Hospitales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una multitudinaria manifestación en Berlín sitúa a Alemania también como locomotora anti TTIP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/alemania-locomotora-anti-ttip_1_2438912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/169b6099-5d63-4ee7-8b36-244f024a56fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una multitudinaria manifestación en Berlín sitúa a Alemania también como locomotora anti TTIP"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta 250.000 personas, según los organizadores, recorrieron las calles de Berlín en una de las movilizaciones más importantes  contra el acuerdo</p><p class="subtitle">Se han conseguido ya 3,2 millones de firmas para una inciativa que frene el tratado</p></div><p class="article-text">
        Entre 150.000 y 250.000 personas (la diferencia entre el c&aacute;lculo de polic&iacute;a y organizadores) recorrieron ayer el centro de Berl&iacute;n para protestar contra las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Europa conocido por sus siglas en ingl&eacute;s TTIP. La respuesta ciudadana a este potencial acuerdo ha derivado en la aparici&oacute;n de cientos de protestas por todo el Viejo Continente y en la promulgaci&oacute;n de la Iniciativa Ciudadana con m&aacute;s apoyo de toda la historia de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Son tres las principales preocupaciones que surgen de la resoluci&oacute;n de un acuerdo entre Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea entre sus detractores y que ayer hicieron eco por las calles berlinesas: la fragilidad de las econom&iacute;as de peque&ntilde;a escala y el poder de los estados ante un mayor poder de las multinacionales; la seguridad alimentaria que se podr&iacute;a ver afectada por la relajaci&oacute;n en las normas de producci&oacute;n y etiquetado; y la protecci&oacute;n de datos de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        A Michael Efler, coordinador de la iniciativa ciudadana para detener el tratado, le gusta explicar de una manera enf&aacute;tica la dimensi&oacute;n del apoyo recaudado. &ldquo;Si se pusieran en fila india todos los firmantes de la iniciativa ciudadana, la cadena humana ir&iacute;a desde Gibraltar al Polo Norte&rdquo;, describe con rostro de sorpresa. Y es que son 3.263.920 las firmas que ha conseguido cosechar la plataforma &lsquo;Stop TTIP&rsquo; desde que comenz&oacute; su trabajo a principios del a&ntilde;o 2014.
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        El propio Efler fue el encargado de presentar en Bruselas las firmas el pasado mi&eacute;rcoles. Es verdad que nunca antes una iniciativa ciudadana hab&iacute;a sido tan apoyada en Europa, pero ni por esas un miembro delegado de la Comisi&oacute;n Europea recibi&oacute; a la plataforma, tal y como los coordinadores del &lsquo;Stop TTIP&rsquo; hab&iacute;an solicitado. &ldquo;Nos recibi&oacute; un funcionario que nos dio los gracias por nuestro entusiasmo y nos dijo que el material ser&iacute;a estudiado con atenci&oacute;n&rdquo;, cuenta Efler. Tres d&iacute;as despu&eacute;s Berl&iacute;n ha vivido la manifestaci&oacute;n &ldquo;m&aacute;s masiva que ha tenido Alemania en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, tal y como record&oacute; durante su discurso Christoph Bault, director del movimiento ciudadano Campact.
    </p><h3 class="article-text">Fuerte encontronazo de posturas</h3><p class="article-text">
        Y es que las negociaciones sobre el acuerdo comercial se han convertido en un asunto de estado en Alemania. De una manera gr&aacute;fica lo defin&iacute;a Der Spiegel el pasado mes de junio: &ldquo;hay cuatro letras que est&aacute;n dividiendo Alemania: TTIP&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los partidarios de frenar el acuerdo insisten en la transversalidad de su ideario. No quieren que la propuesta se tilde &uacute;nicamente como izquierdista, sino mostrar un rechazo plural desde diferentes sectores del arco ideol&oacute;gico. As&iacute;, en el estrado antes de la movilizaci&oacute;n se mezclaron las voces de ecologistas, movimientos cat&oacute;licos y de diferentes asociaciones pol&iacute;ticas y ciudadanas. En las manifestaciones se han combinado dos tipos de consignas: los mensajes antisistema han convivido con otro tipo de proclamas m&aacute;s mesuradas, que alertaban que la aprobaci&oacute;n del TTIP acabar&iacute;a definitivamente con Europa como s&iacute;mbolo del estado social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por su parte, el vicecanciller y titular de Econom&iacute;a, Sigmar Gabriel, ha puesto el contrapunto a la jornada de protesta en los medios de comunicaci&oacute;n alemanes donde ha asegurado que &ldquo;el TTIP no es ni bueno ni malo, sino que depende de lo que nosotros hagamos con &eacute;l&rdquo;. El ministro, asimismo, ha asegurado que Europa tiene la oportunidad de participar en el dise&ntilde;o de las reglas que regir&aacute;n la globalizaci&oacute;n: &ldquo;acabar&aacute; dependiendo de nuestra voluntad lo justas y los sostenibles que sean esas normas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El discurso del ministro entronca impl&iacute;citamente con uno de los argumentos que los partidarios de los acuerdos est&aacute;n esgrimiendo: ante la fiereza competitiva de las econom&iacute;as emergentes, sobre todo en Asia, Europa tiene que fortalecer su mapa comercial para no perder posici&oacute;n econ&oacute;mica en este nueva realidad productiva. Argumento que es recurrentemente calificado de &ldquo;mito&rdquo; por los organizadores de la protesta.
    </p><h3 class="article-text">Alemania, a la cabeza de las movilizaciones</h3><p class="article-text">
        Es verdad que la convocatoria de protestas inclu&iacute;a 133 plazas en 28 estados miembros, pero las autoridades sent&iacute;an que el term&oacute;metro hab&iacute;a que colocarlo en Berl&iacute;n. Los organizadores est&aacute;n muy satisfechos con la potente movilizaci&oacute;n en Alemania, Holanda o Austria, pero creen que se necesita expandir la intensidad del debate a los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Un mill&oacute;n y medio del total de firmas entregadas a la Comisi&oacute;n vienen desde Alemania. Efler viene a decir que la presi&oacute;n que est&aacute; ejerciendo la crisis econ&oacute;mica en los ciudadanos de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, Portugal o Grecia est&aacute; haciendo que la respuesta sea menos all&iacute; potente, debido a que el estr&eacute;s de la poblaci&oacute;n se concentra en problemas que suceden en el ahora.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del &eacute;xito de la manifestaci&oacute;n de Berl&iacute;n, Efler cree que el movimiento tiene que &ldquo;reorientarse&rdquo;. Har&aacute; pedagog&iacute;a por Europa. Viajar&aacute; a Chipre y a Grecia, y continuar&aacute; impulsado la plataforma, &ldquo;pero ahora desde la acci&oacute;n, ya que el problema ya est&aacute; en la pantalla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las conversaciones entre ambas delegaciones prosiguen, pero los plazos se ralentizan. Pese a la criticada opacidad de todo el proceso, parece que las negociaciones viven su peor momento. El reciente caso Volkswagen y la articulaci&oacute;n de las normas relativas a la protecci&oacute;n de datos, asunto que gener&oacute; una grave herida entre Estados Unidos y sus socios europeos despu&eacute;s de que saltara a la opini&oacute;n p&uacute;blica las filtraciones de espionaje de la NSA, generan tensiones y desacuerdos de base. Y el horizonte de finales de 2016, que era la fecha prevista para presentar el acuerdo a la opini&oacute;n p&uacute;blica parece ahora un c&aacute;lculo demasiado optimista. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/alemania-locomotora-anti-ttip_1_2438912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2015 08:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una multitudinaria manifestación en Berlín sitúa a Alemania también como locomotora anti TTIP]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TTIP - Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La marca y el deseo, no hay nada más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/marca-anhelo_1_2667025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/173414b1-b476-44e1-9a39-c980741c5a73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mad Men: Betty"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Termina</p><p class="subtitle">Mad Men</p><p class="subtitle">despues de 92 episodios y ocho años de emisión</p></div><p class="article-text">
        Toda construcci&oacute;n se inicia con una corazonada. Todas las corazonadas tienen una fecha de caducidad. Esto no es tan grave porque las corazonadas se consumen en un abrir y cerrar de ojos, y tienen la capacidad de reciclarse sin cesar. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta premisa se instal&oacute; la mec&aacute;nica del deseo, la hoja de ruta por la que se institucionaliz&oacute; el capitalismo. De repente, la sociedad era una encrucijada indescifrable donde no quedaba otra que quedar embobado ante una bola de cristal. Y despu&eacute;s saltar al vac&iacute;o. Esto es lo que ha hecho Don Draper durante los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito de <em>Mad Men</em> durante los 92 episodios que ha durado el drama, que comenz&oacute; a emitirse en el verano de 2007.
    </p><p class="article-text">
        Por ir&oacute;nico que parezca, el vuelo sin red de Don entre los rascacielos del Upper West Side nos transmiten una revelaci&oacute;n desagradable, pero tambi&eacute;n salvaje: la aut&eacute;ntica bajada a los infiernos es un viaje tenaz al desconcierto. La duda entre pasar p&aacute;gina o explorar las orillas. Es decir, el pan nuestro de cada d&iacute;a.
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        Admiramos de Don su capacidad de generar corazonadas, aunque sepamos que ninguna resolver&aacute; la ra&iacute;z sus contradicciones ni sus necesidades. La distancia que el personaje tiene de s&iacute; mismo le permite enfocar los huecos que deben ser rellenados en las relaciones y en la sociedad. Aunque luego, es verdad que todo acaba siendo ung&uuml;ento. Porque no hay ant&iacute;doto contra el anhelo. Por mucho que la serie sea un intento recurrente por organizar la dial&eacute;ctica entre materialismo y significado, como explicaban Megan Garber y Lenika Cruz en The Atlantic.
    </p><p class="article-text">
        De esa b&uacute;squeda por completar el puzzle surge el motor de la creatividad. El problema no es si fumar es perjudicial para la salud, sino saber que los cigarrillos Lucky Strike son &ldquo;tostados&rdquo;. El truco es convertir todo en una gran evocaci&oacute;n. El producto no es relevante, acaso una necesidad de quince minutos. Pero la marca s&iacute;. La marca completa las esperanzas, las define y les da rango.
    </p><p class="article-text">
        Este fue el triunfo de un sistema: la m&aacute;quina de generar deseos inconcebibles. Deseos fuera de cualquier alcance. Porque son vapor y son bruma. Porque no hay l&iacute;mite en el desconcierto. Y Don Draper, y los publicistas de Madison Avenue lo sab&iacute;an, o al menos lo intu&iacute;an. Y sobre estas premisas generaron el concepto de la marca como la tenemos concebida; como extensi&oacute;n de lo inabarcable, de lo que tenemos en la punta de la lengua, de lo que no podemos tocar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo mismo pasa con los personajes de la serie. Todos ellos tienen sue&ntilde;os indefinidos, como son la mayor&iacute;a de los sue&ntilde;os. No importa cu&aacute;l sea el camino que se tome. La derrota ya est&aacute; anticipada. Aunque la lucha sea incasable. La b&uacute;squeda del &eacute;xito, la conformaci&oacute;n de la identidad y la definici&oacute;n del amor y el compromiso acaban por ser un &eacute;xodo lleno de s&iacute;mbolos en la pasarela de <em>Mad Men</em>.
    </p><h3 class="article-text">El refugio es estar callado</h3><p class="article-text">
        En sus muchas recensiones en los &uacute;ltimos d&iacute;as sobre la serie, The New Yorker ha definido a Don Draper como &ldquo;un hombre capaz de leer los s&iacute;mbolos, pero no de leerse a s&iacute; mismo&rdquo;. Aunque esto no est&aacute; muy claro. Un tipo que asume que &ldquo;el universo es indiferente&rdquo; ya se ha le&iacute;do lo suficiente para tomar toda la distancia del mundo con la realidad, mientras la vida se construye como un mecano y suenan las m&aacute;quinas de escribir en la oficina.
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        Seguramente esa cualidad esc&eacute;ptica sea uno de los grandes milagros del personaje de Draper. Mirar todo como si no fuera con &eacute;l. Esta cualidad inoculada por Matthew Weiner, creador de la serie, para homenajear a su propio padre, que como Don &ldquo;nunca se sab&iacute;a en qu&eacute; estaba pensando&rdquo;. Da igual la coyuntura y las circunstancias: el desvelo es siempre el mismo.  
    </p><p class="article-text">
        La distancia de Don o el cinismo de Roger son la ejecuci&oacute;n personal de la marca. Y ninguna ciudad mejor que Nueva York para enmarcar esa voracidad. Una ciudad que ha sido el set espacial y emocional de un show televisivo hasta tal punto, que la propia ciudad se ha redescubierto, iniciando una redefinici&oacute;n  2.0 del discurso pop, que ha hecho que los neoyorquinos incluso vuelvan a detenerse, por ejemplo, enfrente del escaparate de los almacenes Bloomingdale para mirar las colecciones de temporada con una mezcla de zozobra y redescubrimiento. Y todo se convierta en una m&aacute;quina del tiempo.    
    </p><p class="article-text">
        Mad Men termina como un 2666 televisivo. Una narraci&oacute;n global e insaciable, basada en la premisa de que vivir una vida solo &ldquo;es muy poco&rdquo;, como dice Vila Matas. Una serie sobre la construcci&oacute;n del capitalismo, la instrumentalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, el desenfreno del paso del tiempo y la anatom&iacute;a del deseo. Una serie sobre las mujeres, sobre la construcci&oacute;n de la voz p&uacute;blica de la mujer y de su evoluci&oacute;n expansiva. Un On the road existencialista, con una narraci&oacute;n siempre t&aacute;cita y el&iacute;ptica, como los libros que no se olvidan, donde el espectador tiene que completar todos los vac&iacute;os de la propuesta. Para tomar partido, s&iacute;, pero tambi&eacute;n para entender que en el universo de la indiferencia tambi&eacute;n tenemos un lugar para estar tranquilos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/series/marca-anhelo_1_2667025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2015 19:55:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La marca y el deseo, no hay nada más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mad Men,Televisión,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El miedo es algo que se siente o no, lo importante es gestionarlo bien"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/importante-gestionar-bien-miedo_128_4529123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c69f4742-3922-4fcc-86b7-06a05459ee8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El miedo es algo que se siente o no, lo importante es gestionarlo bien&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Barbero, psicólogo del equipo que gestionó la crisis del ébola, reflexiona que "se improvisó cuando se sabía que esto podía venir"</p><p class="subtitle">El sanitario avisa de que "la calma de la sociedad y el respeto a su privacidad son mucho más necesarios" en la recuperación de Teresa Romero</p><p class="subtitle">A su juicio, la atención que ha recibido el contagio de ébola en España "representa nuestra enorme hipocresía social" al compararlo con la dimensión de la pandemia en África</p></div><p class="article-text">
        En el tumulto informativo y emocional que ha supuesto la crisis del &eacute;bola en Espa&ntilde;a se podr&iacute;a decir que la voz de Javier Barbero, psic&oacute;logo cl&iacute;nico del Hospital de la Paz y experto en bio&eacute;tica y cuidados paliativos, es lo m&aacute;s parecido a la voz de la sensatez. El doctor Barbero ha participado activamente en el operativo psicol&oacute;gico que se configur&oacute; en el Hospital Carlos III para atender a pacientes, contactos y personal sanitario mientras se combat&iacute;a el virus del &eacute;bola en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El propio equipo psicol&oacute;gico del hospital, a iniciativa de las doctoras, Mar&iacute;a Fe Bravo y Beatriz Rodr&iacute;guez, en contacto con la direcci&oacute;n del centro, acord&oacute; su intervenci&oacute;n, observando la enorme relevancia del caso y el alto nivel de estr&eacute;s que estaba causando a muchos de los profesionales de la salud. Igualmente, el propio personal sanitario solicit&oacute; la ayuda de los profesionales de la Unidad de Salud Mental del Hospital para minimizar errores y soportar mejor la presi&oacute;n derivada de su delicada actividad, que, adem&aacute;s, estaba centrando gran parte de la atenci&oacute;n medi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En total ha sido &ldquo;un equipo de 11 de profesionales&rdquo; el que se ha encargado de gestionar este operativo psicol&oacute;gico que no ha sido ajeno a la realidad sorpresiva y cambiante de la crisis: &ldquo;A medida que hemos ido interviniendo, se ha ido generando una manera de hacer las cosas dependiendo de las necesidades&rdquo;. Esta afirmaci&oacute;n del doctor Barbero manifiesta el reto may&uacute;sculo al que todos los profesionales de la sanidad se han tenido que enfrentar, ya que la informaci&oacute;n previa sobre el &eacute;bola y sobre c&oacute;mo proceder era tan escasa que los procedimientos se ten&iacute;an que ir generando seg&uacute;n la propia naturaleza de la crisis demandaba respuestas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha habido dos l&iacute;neas de gesti&oacute;n psicol&oacute;gica de la crisis del &eacute;bola: una con pacientes y contactos y otra con personal sanitario. Imagino que esta circunstancia habr&aacute; tenido su complejidad particular. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Eran dos realidades diferentes que conviv&iacute;an con un alto nivel de estr&eacute;s dentro de un entorno amenazante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ha sido el perfil m&aacute;s complicado de tratar: los contactos, que estaban aislados; o el personal sanitario, que estaba expuesto a una gran presi&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la gesti&oacute;n ha sido un proceso largo donde nuestro nivel de actuaci&oacute;n tambi&eacute;n variaba. No siempre pod&iacute;amos hacerlo por medidas de seguridad o por el deterioro de algunos de los pacientes. Uno de los rasgos m&aacute;s complejos era intervenir en un entorno cambiante, porque las situaciones mudaban con rapidez. Despu&eacute;s, claro, las evoluciones y las situaciones eran muy diferentes. Pongo por ejemplo a los contactos, ya que ellos vivieron una primera fase muy complicada. Hay que entender que tuvieron que ingresar sin tener la sensaci&oacute;n de enfermedad, con el a&ntilde;adido de tener que someterse a las medidas de aislamiento, lo que supone una alta carga de extra&ntilde;eza. Adem&aacute;s surge la ansiedad de saber si hay contagio o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el trabajo con el equipo sanitario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que el trabajo que ha hecho todo el equipo del Carlos III es sencillamente para quitarse el sombrero. En este sentido, gran parte de nuestra tarea era acompa&ntilde;ar al resto del equipo asistencial, ayudando a sostenerse, a gestionar los miedos, a poner palabras a las inquietudes, a prevenir conflictos... Ciertamente, podemos decir que el equipo asistencial era de una enorme calidad humana y profesional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se llevaba a cabo su intervenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La presencia era de ma&ntilde;ana y tarde, en un equipo de dos personas. Entr&aacute;bamos en las habitaciones de los contactos. El traje era de protecci&oacute;n, pero con un nivel inferior al que se utilizaba para entrar en la habitaci&oacute;n de Teresa. Siempre antes de entrar llam&aacute;bamos por tel&eacute;fono y la persona ingresada decid&iacute;a si admit&iacute;a o no la visita. La mayor parte de ellos la admit&iacute;an sin problema. En ocasiones el seguimiento tambi&eacute;n era telef&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; particularidades ten&iacute;a la intervenci&oacute;n de Teresa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de aislamiento eran extremas y solo entraban m&eacute;dicos, enfermeros y auxiliares para cuestiones de atenci&oacute;n sanitaria absolutamente imprescindibles. Se minimizaba el n&uacute;mero de entradas, en lo posible, tambi&eacute;n para disminuir riesgos. Nuestro trabajo con Teresa ha sido sobre todo telef&oacute;nico, aunque muy presente. Y fundamentalmente lo realizaba la misma persona del equipo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue el inicio del aislamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que predomin&oacute; en el proceso fue el factor sorpresa y el temor a ser contagiado. Adem&aacute;s, hay una inevitable ruptura con todas las rutinas. Fue una fase muy emocional donde las propias emociones tambi&eacute;n se nutr&iacute;an del exterior, de los propios est&iacute;mulos de la gente de fuera. Todo estaba m&aacute;s a flor de piel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo van evolucionando los diferentes pacientes que tienen que estar en r&eacute;gimen de aislamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una segunda etapa, digamos, de m&aacute;s tranquilidad. Se fueron relajando los temores al contagio, porque poco a poco los contactos no presentaban ning&uacute;n tipo de s&iacute;ntoma. En esta etapa tuvimos que pensar en c&oacute;mo articular la vida cotidiana entre cuatro paredes y, sobre todo, c&oacute;mo combatir con la cascada de noticias del &eacute;bola para que no est&eacute;n siempre planeando por tu cabeza. Ah&iacute; ayudamos a programar el tiempo, recomendamos ejercicio y rutinas donde se vayan adentrando la posibilidad de escribir, de hacer algunos juegos, de exponerse a la televisi&oacute;n o leer. Nuestro trabajo era el de acompa&ntilde;ar todo ese proceso que ten&iacute;a que construir la persona aislada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue la preparaci&oacute;n a la salida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Digamos que fue la &uacute;ltima parte de nuestra intervenci&oacute;n. Dimos t&eacute;cnicas para que los pacientes dieran explicaciones a quien ellos quisieran y c&oacute;mo no darlas de manera educada a quienes no. Era importante preparar a las personas aisladas en la recuperaci&oacute;n de su privacidad, en la programaci&oacute;n de la vuelta al trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se lucha contra el estigma? El sindicato de enfermeros y algunos contactos han denunciado que est&aacute;n siendo &ldquo;repudiados&rdquo; en sus salida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es gestionar bien las emociones y, en este caso, gestionar bien el miedo. El miedo es algo que se siente o no se siente, no algo que podemos decidir si sentir o no. Lo importante es qu&eacute; hacer con ello. Ante una situaci&oacute;n amenazante surge el instinto de huida. Lo m&aacute;s importante es exponerse a la informaci&oacute;n id&oacute;nea y que entre en juego el sentido com&uacute;n y la serenidad, herramientas que van a permitir entender la realidad en toda su complejidad. Lo m&aacute;s importante es exponerse a buenas fuentes de informaci&oacute;n y poder generar as&iacute; respuestas m&aacute;s razonables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s cree usted que necesitan las personas que han estado aisladas para recuperar su normalidad y que la crisis del &eacute;bola no sea el centro de sus vidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tambi&eacute;n depende c&oacute;mo reaccionen los diferentes tipos de personalidad. Y tambi&eacute;n el entorno afectivo y social donde se mueven. Es importante que recuperen gradualmente, pero con celeridad, sus rutinas y que tengan, de nuevo, una exposici&oacute;n razonable a las noticias que surgen sobre la crisis. Pero, vamos, no tendr&iacute;a que ser un proceso que dure m&aacute;s de dos meses, si todo va con normalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en el caso de Teresa? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente es un caso con particularidades. El proceso es similar, pero aqu&iacute; la calma de la sociedad y el respeto a su privacidad son mucho m&aacute;s necesarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora que la crisis parece superada, &iquest;c&oacute;mo cree que ha sido la reacci&oacute;n general de la sociedad y la efectividad de las decisiones tomadas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante es que la sociedad en su conjunto sepa basar en valores este tipo de crisis. Tenemos que reflexionar sobre c&oacute;mo determinadas instituciones improvisan determinados medios cuando se sab&iacute;a que esto pod&iacute;a venir. Ha habido decisiones institucionales muy discutibles. Una de las grandes lecciones que nos deja la crisis del &eacute;bola es que en este tipo de protocolos las decisiones tienen que ser fundamentalmente t&eacute;cnicas y no pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; lecciones se pueden extraer de la crisis del &eacute;bola? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los que toman las decisiones tienen que procurar estar muy bien asesorados desde el principio y evidentemente cuidar todo tipo de declaraciones, porque, claro est&aacute;, las consecuencias para la parte m&aacute;s vulnerable son enormes. Tambi&eacute;n hemos aprendido que en este tipo de crisis tenemos que tener bien claras las prioridades. La primera prioridad son los enfermos y no el juicio moral sobre los enfermos. Y la segunda prioridad es generar un alto nivel de seguridad en el entorno de riesgo para que no haya m&aacute;s infectados. Y, despu&eacute;s, hacer compatible ambas cuestiones. Sin populismo ni mediocridades ni intereses pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Igualmente, llama la atenci&oacute;n la potencia medi&aacute;tica de este caso cuando llega a Europa y EEUU de una manera atenuada, cuando &Aacute;frica lleva meses en situaci&oacute;n de emergencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto, claro est&aacute;, representa nuestra enorme hipocres&iacute;a social. Pero ya pas&oacute; igual con el sida, hasta que se produjeron tres casos en EEUU no se empez&oacute; a investigar, por mucho que la epidemia ya llevaba tiempo ceb&aacute;ndose con &Aacute;frica. El caso de la hermana Paciencia es paradigm&aacute;tico: se le le deniega la posibilidad de ser tratada en Espa&ntilde;a y despu&eacute;s, una vez curada milagrosamente, su plasma podr&iacute;a haber servido para curar a Teresa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; caracter&iacute;sticas de nuestra sociedad ha sacado a la luz la crisis del &eacute;bola?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues me viene a la cabeza el caso cubano. Con una gran precariedad de medios han mandado un mayor contingente m&eacute;dico. En nuestro caso hay m&aacute;s de precariedad moral, que precariedad de medios. Ser&iacute;a bueno reflexionar tambi&eacute;n c&oacute;mo en este mundo todas las decisiones locales al final acaban teniendo repercusi&oacute;n global. Por lo cual el principio de corresponsabilidad deber&iacute;a tambi&eacute;n regir qu&eacute; tipo de medidas tomamos en estas situaciones de emergencia humanitaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La semana pasada sali&oacute; finalmente Teresa Romero, &iquest;con qu&eacute; fortaleza psicol&oacute;gica lo ha hecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bien, en general. Lo que esperamos, en este caso, es que el ejercicio de la libertad pueda ayudar a serenar todo el ruido creado a su alrededor. Y que vaya adapt&aacute;ndose poco a poco a sus rutinas para no generar as&iacute; respuestas demasiado reactivas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/importante-gestionar-bien-miedo_128_4529123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2014 19:15:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El miedo es algo que se siente o no, lo importante es gestionarlo bien"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ébola,Contagio,España,Sanidad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Montevideo, memoria constante de Benedetti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/montevideo-memoria-constante-benedetti_1_4755086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1543d606-f7a3-4e52-ac15-33b2e41257e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Montevideo de Mario Benedetti"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recorremos la capital uruguaya buscando la sombra de su poeta más famoso</p><p class="subtitle">El pasado 17 de mayo se cumplió el quinto aniversario de la muerte del escritor</p></div><p class="article-text">
        Las ciudades que han sido le&iacute;das antes que visitadas se convierten en recuerdos que el lector sabe c&oacute;mo filtrar en la memoria. Los habitantes de las ciudades previamente le&iacute;das son personajes con un pasado finito. Sus rincones, sus caf&eacute;s, sus jardines, sus fachadas, son escenograf&iacute;as recordadas con esfuerzo. El acento y el hablar de sus gentes tienen un halo premonitorio. Los paseos por las calles de las ciudades que han sido le&iacute;das antes que visitadas son un dej&agrave; vu inesperado para el lector. As&iacute;, queri&eacute;ndolo o no queri&eacute;ndolo, el lector, el visitante, se convierte en otro personaje de ese cuadro costumbrista que ya llevaba prefigurado desde la lectura de los libros.
    </p><p class="article-text">
        Conviene prevenir sobre este efecto de la reminiscencia al lector de Benedetti antes de su viaje a Montevideo, la capital m&aacute;s meridional de Sudam&eacute;rica, la capital de Uruguay, el &ldquo;paisito&rdquo; arrinconado entre la vastedad de Sudam&eacute;rica. Montevideo es una capital provinciana, como dir&iacute;a el propio Mario, aunque con una peculiaridad: &ldquo;Es una ciudad provinciana sin capital a la que poder referirse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; de m&aacute;s llegar a Montevideo desde Buenos Aires en barco, como un aprendiz de Onetti cualquiera, surcando el R&iacute;o de la Plata. Ambas ciudades se complementan y ya el propio Onetti las fundir&iacute;a para siempre en su platea particular llamada Santa Mar&iacute;a. El propio Benedetti amaba profundamente Buenos Aires, uno de sus primeros destinos de exilio. En sus d&iacute;as porte&ntilde;os, siempre con la mosca detr&aacute;s de la oreja, el escritor se aferraba a su famoso &ldquo;llavero solidario&rdquo;, un manojo de llaves que abr&iacute;an  cinco o seis apartamentos de amigos. Mario cambiaba frecuentemente de apartamento para evitar una detenci&oacute;n en la &eacute;poca de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Conviene llegar a Montevideo desde Buenos Aires. Desde la popa del Buqueb&uacute;s se intuye el trazo de la rambla de m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros, perfilando el per&iacute;metro de la ciudad. El bocinazo del nav&iacute;o mientras fondea en el puerto reclama esa soledad tan benedittiana, esa nostalgia que se va convirtiendo en comedia en sus textos, pero cuyo contraluz no se apaga en la memoria lectora. El tr&aacute;nsito de Buenos Aires a Montevideo no es largo, solo es lo que abarca la anchura de un r&iacute;o, pero el paso del tiempo se calma. Y el viajero lo siente.
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                </figure><h3 class="article-text">La tregua y la Ciudad Vieja</h3><p class="article-text">
        En la Ciudad Vieja de Montevideo se encuentra, con su fachada verde y nacarada, el caf&eacute; Las Misiones. En su interior las mesas se disponen antes del almuerzo con manteles color pistacho y servilletas negras. Cualquier hombre entrado en ellos que lea el peri&oacute;dico se parece a Mart&iacute;n Santom&eacute;, porque en el fondo todos son Mart&iacute;n Santom&eacute;. Todos tienen ese semblante de espera, todos ellos, de tanto en tanto, miran a la puerta por si entrara Avellaneda, con esa &ldquo;sonrisa pasable&rdquo; que Benedetti le dibuj&oacute; en La tregua para que ning&uacute;n lector la olvidara. El caf&eacute; est&aacute; en la esquina de Misiones con 25 de Mayo, una de las calles que cruzan la Ciudad Vieja de Montevideo.
    </p><p class="article-text">
        A solo una cuadra est&aacute; el Big Mamma, un local de comidas que tiene un men&uacute; parecido al de las gasolineras. Cuando Benedetti se iba all&iacute; a escribir<em> La Tregua</em> se llamaba Caf&eacute; Sorocabana. Sigue teniendo dos plantas. En la de arriba, entre enero y mayo del 59, Mario escribir&iacute;a gran parte de su obra m&aacute;s ic&oacute;nica. Como homenaje, en el Big Mamma se pueden ver obras y retratos de autor y una mesa de la &eacute;poca de la redacci&oacute;n de la novela sigue aguantando, como una resistencia silenciosa, la moderna est&eacute;tica que actualmente tiene el local.
    </p><p class="article-text">
        Recordaba Mario que el primer env&iacute;o que hizo de <em>La Tregua</em> a una editorial de Buenos Aires fue tan infructuoso que la editorial le rebot&oacute; el sobre con el manuscrito sin ni siquiera abrirlo. En las d&eacute;cadas siguientes, el libro se iba a reimprimir constantemente en decenas de pa&iacute;ses a lo largo y ancho del mundo.  Adem&aacute;s, en 1974 Sergio Ren&aacute;n iba a dirigir <a href="https://www.youtube.com/watch?v=y44mjoNjDoM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica del texto</a>, aunque a Benedetti nunca le convenci&oacute; que se hubieran llevado el encuadre de la historia a Buenos Aires, porque &eacute;l cre&iacute;a que el escenario de Montevideo era clave en el esp&iacute;ritu y en la narraci&oacute;n de la obra.
    </p><p class="article-text">
        En la Ciudad Vieja el puerto se presiente, los perros olfatean los rincones, hay algunas tiendas de ultramarinos con las fachadas enjalbegadas de alg&uacute;n color llamativo, los &oacute;mnibus avanzan lentos hacia el Teatro Sol&iacute;s, los montevideanos que pasean sin mucha prisa y es normal que se paren y se saluden. Esta calma tan nacional, tan evocada por Mario, tiene su mejor representaci&oacute;n en la peatonal Sarand&iacute;, desde la Rambla Rep&uacute;blica de Francia hasta la misma Plaza Independencia, donde la clase media de Montevideo, el germen y el centro de la obra de Benedetti, representaba evocad&iacute;sima su rutina diaria.
    </p><h3 class="article-text">Visita a la oficina</h3><p class="article-text">
        Ariel Silva fue el secretario personal del escritor en vida y actualmente es el gerente de la Fundaci&oacute;n Mario Benedetti, que tiene su sede en el centro de la ciudad, en el 1130 de Canelones. Ariel tiene la capacidad recordar a Mario de una forma benedittiana, es decir, con una mezcla de humor y nostalgia y claridad que acaba componiendo un intenso retrato de sus vivencias con el autor.
    </p><p class="article-text">
        El edificio de la Fundaci&oacute;n est&aacute; a un paso del &uacute;ltimo domicilio de Benedetti. Curiosamente el &uacute;ltimo apartamento del escritor est&aacute; en la calle que homenajea a uno de sus grandes amigos, el senador Zelmar Michelini. Muy cerca de su &uacute;ltimo domicilio est&aacute; la Plaza Cagancho (&ldquo;esta plaza se llama Libertad / por eso le quitaron las baldosas...&rdquo;) y siguiendo el curso de 18 de Julio, la gran arteria del centro, la Plaza del Ingeniero Fabini, donde se exhibe un monumento, que m&aacute;s que un monumento es un &ldquo;entrevero&rdquo; de luchas y pasiones como dir&iacute;a el propio Benedetti.
    </p><p class="article-text">
        18 de Julio termina en la Plaza de la Independencia donde est&aacute; el Palacio Salvo, &ldquo;monstruo folkl&oacute;rico&rdquo;, para Benedetti, &ldquo;representaci&oacute;n del car&aacute;cter nacional: guarango, soso, recargado, simp&aacute;tico&rdquo;. La postal del Palacio Salvo, en un segundo plano tras un pu&ntilde;ado de palmeras, es una de las im&aacute;genes m&aacute;s ic&oacute;nicas de Montevideo.
    </p><p class="article-text">
        Ariel Silva insiste en ir a la Contadur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, &oacute;rgano burocr&aacute;tico y gestor de Uruguay y lugar donde Benedetti trabaj&oacute; desde 1940 a 1945. Los poemas de la oficina nacieron de esta experiencia. De esta experiencia y de las lectura casual del poeta argentino Baldomero Fern&aacute;ndez Moreno, donde Benedetti descubri&oacute; un tipo de poes&iacute;a re&ntilde;ida con los ex&oacute;tico o lo exc&eacute;ntrico, &ldquo;y empez&oacute; a escribir sencillo sobre cosas que le importaran a la gente&rdquo;. Benedetti siempre achac&oacute; su &eacute;xito literario a esta clave.
    </p><p class="article-text">
        La Contadur&iacute;a de la Naci&oacute;n es la representaci&oacute;n de la burocracia uruguaya. Todo va con calma. El eco de los sellos estamp&aacute;ndose en los documentos resuena en todo el edificio. Los mostradores est&aacute;n hechos de madera de roble. Sus funcionarios pasean hipnotizados por el placer de una vida segura. Tal vez esperando una nueva reuni&oacute;n de los gerentes para ver si finalmente se confirma alg&uacute;n aumento de sueldo, como sucede en El presupuesto, el relato que abre Montevideanos. En las filas de espera a los mostradores se forman tertulias pacientes y resignadas.
    </p><p class="article-text">
        En el edificio hay una peque&ntilde;a biblioteca y un recuerdo para Benedetti. A&uacute;n se puede visitar su oficina. Pero para que eso ocurra hay que esperar que un guarda llame a otro guarda para que avise al subalterno que a su vez avise al funcionario encargado de las visitas. Pero la cadena, a su ritmo, funciona. Y llega Daniel Blanco, con un paso amable, un paso que evoca el bamboleo de los elefantes. Y nos muestra el edificio, la biblioteca, las salas. Y, mientras tanto, perora sobre el car&aacute;cter calmoso del uruguayo, ya saben, somos as&iacute;, este es el ritmo nuestro, nos gustan las tardecitas, los mates, tampoco hay que tener tanta prisa. Y mientras habla como quien est&aacute; recitando una lecci&oacute;n en el colegio. Todo el tiempo menciona a Mario, sus poemas, sus cuentos. Pero llega el momento de la verdad y Ariel le pregunta si ha le&iacute;do a Benedetti. &ldquo;No, la verdad es que no he tenido la oportunidad. Ya sabe. Muchas veces hay tanto que hacer por ac&aacute;...&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">Exilio y desexilio</h3><p class="article-text">
        Ariel Silva confiesa que Mario siempre a&ntilde;oraba Montevideo, aunque pas&oacute; mucho tiempo fuera de la ciudad, ya fuera por compromisos, por decisi&oacute;n personal y, claro, por el exilio. En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, Benedetti hu&iacute;a del invierno como quien huye de un mal sue&ntilde;o. Viv&iacute;a el verano de Montevideo y el verano de Madrid. El calendario y la simetr&iacute;a clim&aacute;tica de los hemisferios le favorec&iacute;a en esa huida del fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Benedetti se pas&oacute; doce a&ntilde;os en el exilio y siempre so&ntilde;aba con volver. &ldquo;Vuelvo, quiero creer que estoy volviendo/ con mi mejor y mi peor historia/ conozco este camino de memoria/ pero igual me sorprendo&rdquo;. Nostalgia de Montevideo en el exilio, pero tambi&eacute;n &ldquo;nostalgias del exilio&rdquo; una vez que &eacute;ste acab&oacute;. El escritor siempre asegur&oacute; que un exiliado ya era exiliado para toda la vida, aunque volviera, &ldquo;y eso que yo era los que pon&iacute;a la ropa de la maleta en el closet; otros no deshac&iacute;an las maletas ni siquiera&rdquo;. La palabra desexilio, que &eacute;l mismo invent&oacute;, lo acompa&ntilde;&oacute; para siempre, como espejo frontal al exilio.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 17 de mayo se cumpli&oacute; el quinto aniversario de la muerte del escritor. El &uacute;ltimo d&iacute;a de ese mismo mes se cumpli&oacute; la &uacute;ltima voluntad de Mario y sus restos fueron trasladados al nicho donde estaba su mujer, Luz L&oacute;pez Alegre, en el Cementerio Central de Montevideo. En ese peque&ntilde;o homenaje estuvo presente el cantautor Daniel Viglietti, voz y guitarra de Benedetti, y otros muchos amigos del escritor. Despu&eacute;s del acto todo qued&oacute; empapado en silencio, en un simp&aacute;tico y paciente silencio montevideano. Y el exilio -o el desexilio- era aquella quietud definitiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco, Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/montevideo-memoria-constante-benedetti_1_4755086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2014 18:10:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Montevideo, memoria constante de Benedetti]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uruguay,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Misión imposible: salvar Pompeya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/reto-salvar-pompeya_1_4898503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5f8a928-9a68-4c1a-8032-8c76f637ae40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El yacimiento de Pompeya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El llamado</p><p class="subtitle">Caso Pompeya</p><p class="subtitle">se ha venido a interpretar como una metáfora de la crisis económica en Italia: o se actúa, o se hunde</p><p class="subtitle">Hablamos con Massimo Osanna, encargado de preservar el yacimiento, acerca de la carga política y psicológica de su puesto</p></div><p class="article-text">
        El profesor Massimo Osanna, de 50 a&ntilde;os, tom&oacute; posesi&oacute;n de su cargo como nuevo superintendente arqueol&oacute;gico de Pompeya el pasado 5 de marzo. Despu&eacute;s de un mes al frente del complejo arqueol&oacute;gico m&aacute;s importante del mundo, ya tiene la sensaci&oacute;n de llevar a&ntilde;os en el cargo.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar. La presi&oacute;n sociopol&iacute;tica y medi&aacute;tica sobre Pompeya en estas &uacute;ltimas semanas ha sido extrema. Los contratiempos han sido variados y una cadena de acontecimientos ha generado la sensaci&oacute;n de que la degradaci&oacute;n de las 44 hect&aacute;reas que abarcan las excavaciones es ya irrefrenable. 
    </p><p class="article-text">
        El superintendente Osanna se queja de &ldquo;la exagerada publicidad negativa&rdquo; que se ha cernido sobre Pompeya, joya arqueol&oacute;gica universal declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Pero esta &ldquo;sensaci&oacute;n de alarma&rdquo; no s&oacute;lo ha venido de los medios de comunicaci&oacute;n. El propio presidente de la comisi&oacute;n italiana de la UNESCO, Giovanni Puglisi, ha llegado a declarar: &ldquo;O se act&uacute;a r&aacute;pidamente, o Pompeya se derrumba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el llamado <em>Caso Pompeya</em> se ha venido a interpretar como una met&aacute;fora de la crisis econ&oacute;mica en Italia. Estaba cantado que la iconograf&iacute;a del lugar propiciar&iacute;a interpretaciones de este tipo.
    </p><h3 class="article-text">Turismo versus conservaci&oacute;n </h3><p class="article-text">
        A pesar del deterioro, el flujo de turistas no se ha resentido. La reciente clasificaci&oacute;n del Ministerio Italiano de Bienes Culturales sobre los lugares m&aacute;s visitados del pa&iacute;s sigue colocando a la ciudad de Pompeya como el segundo complejo tur&iacute;stico m&aacute;s visitado de toda Italia, s&oacute;lo por detr&aacute;s del Coliseo. En el a&ntilde;o 2013 casi dos millones y medio de turistas visitaron Pompeya, dejando en caja m&aacute;s de veinte millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Massimo Osanna conoce la importancia socioecon&oacute;mica de Pompeya, situada en la regi&oacute;n de Campania, a 25 kil&oacute;metros de la conflictiva ciudad de N&aacute;poles. Sabe que en este sentido hay dos fuerzas antag&oacute;nicas que tienen que convivir: el necesario turismo masivo y la conservaci&oacute;n de las excavaciones. &ldquo;Tenemos que dosificar los flujos tur&iacute;sticos y para eso debemos diversificar los circuitos de Pompeya para que no sean siempre los mismos lugares los que est&aacute;n saturados de visitantes&rdquo;, observa el superintendente.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, el 17 de abril se inauguraron tres nuevas <em>domus</em> (antiguas casas romanas) y se han habilitado 9 nuevas rutas que ser&aacute;n incluso accesibles para personas con discapacidad. Adem&aacute;s, est&aacute; prevista la remodelaci&oacute;n de los servicios y la instalaci&oacute;n de nuevos paneles indicadores para que en 2015 el turista que visite Pompeya tenga una experiencia m&aacute;s completa. Lamentablemente, son planes a medio plazo en un momento de m&aacute;xima urgencia y tensi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La presi&oacute;n de los desprendimientos</h3><p class="article-text">
        Pese al en&eacute;rgico impulso de la nueva direcci&oacute;n, la imagen de Pompeya ha sido fuertemente da&ntilde;ada. El mes de marzo fue significativamente complicado para las excavaciones con desprendimientos de gran repercusi&oacute;n que afectaron al Templo de Venus y a Porta Nocera, uno de los s&iacute;mbolos funerarios m&aacute;s representativos de Italia. El profesor Osanna asegura estar preocupado por los desprendimientos, pero los contextualiza dentro del encuadre de una ciudad en ruinas de m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os con m&aacute;s de 44 hect&aacute;reas de extensi&oacute;n, &ldquo;no podemos perder de vista que Pompeya es un centro arqueol&oacute;gico que funciona bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los desprendimientos son una representaci&oacute;n gr&aacute;fica de los problemas a los que se enfrenta la excavaci&oacute;n, lo que m&aacute;s preocupa al nuevo superintendente es &ldquo;recuperar el tiempo perdido&rdquo; con tres l&iacute;neas de acci&oacute;n que mejoren y aseguren la imagen de la ciudad en ruinas.
    </p><p class="article-text">
        Esto se traduce en un plan hidrol&oacute;gico que drene las zonas m&aacute;s sensibles del complejo para evitar nuevos desprendimientos; reforzar la seguridad de las zonas 5&ordm;, 6&ordm; y 7&ordm; de las excavaciones; y establecer una base documental informatizada usando tecnolog&iacute;a satelital para tener una detallada informaci&oacute;n de toda Pompeya.
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        Todas estas l&iacute;neas de acci&oacute;n se agrupan dentro del Gran Proyecto Pompeya, aprobado a principios de 2013 y para el que la UE ha aprobado un fondo de 105 millones de euros. El problema aqu&iacute; est&aacute; en cumplir los plazos de acci&oacute;n, ya que la UE no admite pr&oacute;rrogas y la tarea es ingente.
    </p><p class="article-text">
        El propio Massimo Osanna, cuando tom&oacute; posesi&oacute;n del cargo, hizo un adem&aacute;n de petici&oacute;n para que la presi&oacute;n del calendario se relajase, pero las cr&iacute;ticas arreciaron en cuanto abri&oacute; la boca. &ldquo;Tenemos preparado un cronograma para intervenir en el mayor n&uacute;mero de acciones en el menor tiempo posible&rdquo;, admite, consciente de que el tiempo y la presi&oacute;n precisamente no juegan a su favor en este enorme reto de que en 2015 la imagen y la seguridad del proyecto hayan sido renovadas.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad hay cinco procesos de restauraci&oacute;n en marcha, siendo el m&aacute;s importante los trabajos de drenaje. Adem&aacute;s, este mismo mes el profesor Osanna asegura que diez domus m&aacute;s tambi&eacute;n comenzar&aacute;n a ser reconstruidas.
    </p><h3 class="article-text">Abanico de pol&eacute;micas</h3><p class="article-text">
        El pasado 1 de abril el cuerpo de carabinieri denunci&oacute; a ocho personas (cuatro prostitutas y cuatro clientes) de &ldquo;actos obscenos en lugar p&uacute;blico&rdquo;. El &ldquo;lugar p&uacute;blico&rdquo;, en este caso, son las inmediaciones de la Madonna de Pompeya. Y es que no se puede perder de vista que las excavaciones de Pompeya se asientan en una poblaci&oacute;n con graves problemas socioecon&oacute;micos que son caldo de cultivo para que se agrave el &iacute;ndice de este tipo de situaciones.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, se han denunciado robos de mosaicos en el interior de las excavaciones que han generado un vendaval de cr&iacute;ticas en el panorama internacional y que, conjuntamente con la sucesi&oacute;n de desprendimientos, provocaron una reuni&oacute;n de urgencia convocada por el ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, para impulsar un urgente plan de acci&oacute;n que coordinase esfuerzos con la UE. Precisamente, en la UE la preocupaci&oacute;n sobre este asunto es intensa, como demuestran las declaraciones de Johannes Hahn, comisario de Pol&iacute;tica Regional, que vino a decir que &ldquo;cualquier desprendimiento en Pompeya es una derrota enorme&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Clamor social</h3><p class="article-text">
        La sociedad civil tambi&eacute;n se ha movilizado para reclamar una mejor gesti&oacute;n arqueol&oacute;gica en Pompeya. Ayer mismo la asociaci&oacute;n 'Sii turista della tua citt&agrave;' realiz&oacute; un  flashmob llamado <a href="http://youtu.be/HlxUVH7vCKw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Abbracciamo Pompei'</a> (Abrazamos Pompeya). 1.000 personas entrelazaron sus manos para crear una cadena humana que rode&oacute; la excavaci&oacute;n para mostrar &ldquo;una energ&iacute;a transversal de la fuerza de la ciudadan&iacute;a&rdquo; y para reclamar con urgencia acciones que recuperen el complejo.
    </p><p class="article-text">
        El superintendente cree que este tipo de manifestaciones son positivas porque muestran que Pompeya es ante todo &ldquo;un bien de la humanidad&rdquo; del cual todos los ciudadanos deben sentirse &ldquo;part&iacute;cipes y responsables&rdquo; al mismo tiempo. El objetivo es que la ciudad en ruinas m&aacute;s importante del planeta resista la segunda erupci&oacute;n que le ha tocado en suerte: el intenso turismo, la discutible gesti&oacute;n y el paso del tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/reto-salvar-pompeya_1_4898503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 May 2014 20:14:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Misión imposible: salvar Pompeya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Arqueología,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
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