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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cesareo_rodriguez-aguilera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La socialdemocracia europea no aprende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/socialdemocracia-europea-aprende_1_4270143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66da62d8-9d42-4001-b2a9-3e9f0b506a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La socialdemocracia europea no aprende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grueso de la socialdemocracia “nórdica”, con raras excepciones, se ha alineado de modo prácticamente indistinguible con el centro-derecha.</p></div><p class="article-text">
        No deja de resultar un tanto chocante la reacci&oacute;n de dos importantes dirigentes socialdem&oacute;cratas alemanes, Sigman Gabriel y Martin Schultz, ante los resultados (inc&oacute;modos para ambos) del reciente refer&eacute;ndum griego ya que pr&aacute;cticamente dan por rotos todos los puentes de la (inevitable) negociaci&oacute;n en el futuro m&aacute;s inmediato. Con ello, han demostrado ser incluso m&aacute;s &ldquo;ortodoxos&rdquo; que Angela Merkel y Wolfgang Schauble, una sobreactuaci&oacute;n que- en el fondo- no les va a hacer m&aacute;s cre&iacute;bles ante el electorado alem&aacute;n: entre el original y la fotocopia los votantes &ldquo;comprar&aacute;n&rdquo; siempre lo primero. Por lo dem&aacute;s, en el caso de Schultz su intervenci&oacute;n ha resultado doblemente extempor&aacute;nea: como Presidente del Parlamento Europeo deber&iacute;a haber guardado mucha mayor contenci&oacute;n institucional, a la vez que ha desautorizado su propia campa&ntilde;a electoral de 2014 cuando anunci&oacute; que defender&iacute;a el fin de las inflexibles pol&iacute;ticas de austeridad..
    </p><p class="article-text">
        Esta l&iacute;nea de rechazo frontal y sin matices de la pol&iacute;tica del Gobierno griego (que, por supuesto, tambi&eacute;n es criticable) ha sido compartida por dirigentes socialdem&oacute;cratas de otros pa&iacute;ses (el <em>fundamentalista</em> de mercado y l&iacute;der del Eurogrupo, el holand&eacute;s Jeroen Dijsselbloem). En suma, el grueso de la socialdemocracia &ldquo;n&oacute;rdica&rdquo;, con raras excepciones (Peer Steinbr&uuml;ck), se ha alineado de modo pr&aacute;cticamente indistinguible con el centro-derecha y ello implica una doble regresi&oacute;n: de un lado, significa claudicar ante los imperativos de los famosos &ldquo;mercados&rdquo; financieros, y de otro, supone objetivamente un repliegue nacionalista, impropio de una familia ideol&oacute;gica que- al menos en teor&iacute;a- asume el europe&iacute;smo supranacional.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, es incomprensible el seguidismo de la socialdemocracia n&oacute;rdica con relaci&oacute;n a las pol&iacute;ticas de austeridad rigurosa gratas a los mercados y a la derecha pol&iacute;tica y notoriamente injustas para los pa&iacute;ses menos favorecidos. Es incongruente de acuerdo con su tradici&oacute;n que tal subsector de esta familia ideol&oacute;gica (el discurso sobre la socialdemocracia &ldquo;meridional&rdquo; debe ser algo m&aacute;s matizado) se encuentre m&aacute;s c&oacute;modo con banqueros y empresarios que con trabajadores y desfavorecidos. Con ello, no s&oacute;lo se aleja de su raz&oacute;n hist&oacute;rica de ser, sino que as&iacute; se convierte en una opci&oacute;n voluntariamente subordinada y seguidista del centro-derecha. Si el famoso acr&oacute;nimo TINA (el <em>There Is No Alternative</em> de Margaret Thatcher) implica que tan s&oacute;lo es posible <em>una </em>pol&iacute;tica econ&oacute;mica y s&oacute;lo esa, una socialdemocracia tan &ldquo;adaptada&rdquo; a los requerimientos del <em>establishment</em> resulta muy poco atractiva para los ciudadanos progresistas, ni siquiera como &ldquo;mal menor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo diferente es la posici&oacute;n de la socialdemocracia del mundo latino: Fran&ccedil;ois Hollande, Matteo Renzi y Pedro S&aacute;nchez han mostrado (al menos en teor&iacute;a) alguna receptividad y parcial comprensi&oacute;n de las razones de fondo del claro triunfo del no en Grecia. Sin embargo, esta mayor moderaci&oacute;n tampoco les ha llevado a una seria autocr&iacute;tica y, sobre todo, a intentar proponer una clara alternativa a la ortodoxia fundamentalista neoliberal (S&aacute;nchez s&iacute; ha ido algo m&aacute;s all&aacute; al respecto, aunque cabe la sospecha de que as&iacute; ha sido porque no gobierna).
    </p><p class="article-text">
        Mientras la socialdemocracia no se atreva a liderar un proyecto cr&iacute;tico y realista de que &ldquo;otra&rdquo; Europa es posible, el terreno est&aacute; abonado para que los electores desesperados recurran a los m&aacute;s diversos partidos de protesta. En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos este descontento lo suele capitalizar la derecha radical populista, en alg&uacute;n caso han surgido formaciones extra&ntilde;as y confusas (el <em>Movimento 5 Stelle</em> de Beppe Grillo en Italia) y en Grecia el fen&oacute;meno SYRIZA, un partido de izquierda radical en el Gobierno. Naturalmente, en Espa&ntilde;a <em>Podemos</em> aspira a canalizar el descontento y en parte puede conseguirlo si la socialdemocracia cl&aacute;sica (el PSOE) no sabe competir eficazmente y de modo cre&iacute;ble con esta formaci&oacute;n &ldquo;emergente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras la socialdemocracia tenga una actitud reverencial ante los mercados seguir&aacute; siendo, en general, fuerza secundaria y de modo duradero. Esto har&aacute; que una parte de la ciudadan&iacute;a progresista abandone en masa a la vieja socialdemocracia incapaz de renovarse y de revertir la hegemon&iacute;a de los mercados y busque otras alternativas, aunque a veces no sean muy fiables.
    </p><p class="article-text">
        Las rectificaciones al poco de llegar al Gobierno (Hollande) o el continuismo ligeramente maquillado (Renzi) implica que incluso la socialdemocracia meridional es incapaz de cambiar en lo esencial las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del centro-derecha, con lo que las alternancias se quedan siempre a medio camino (cambian las caras y, tal vez, algunas pol&iacute;ticas secundarias, pero no las esenciales) con lo que se produce una devaluaci&oacute;n de la democracia y el pluralismo.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la socialdemocracia deber&iacute;a atreverse a proponer de una vez por todas la <em>politizaci&oacute;n</em> de la Uni&oacute;n Europea: hace falta institucionalizar y visualizar con claridad el inevitable conflicto pol&iacute;tico entre diferentes alternativas. Ya no se puede seguir adelante con el cortoplacismo del m&iacute;nimo com&uacute;n denominador y el h&iacute;perconsensualismo a&nbsp; ultranza de un &ldquo;bloque central&rdquo; indiferenciado (populares, socialistas y liberales). &iquest;Se atrever&aacute; finalmente la socialdemocracia a asumir la confrontaci&oacute;n abierta, &uacute;nico modo de enriquecer el pluralismo pol&iacute;tico?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/socialdemocracia-europea-aprende_1_4270143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2015 16:44:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La socialdemocracia europea no aprende]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP como partido reaccionario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/pp-partido-reaccionario_1_4274267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21af2e19-838f-4d03-bddc-995b0bafb3ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP como partido reaccionario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La caracterización que hay que hacer del PP es la de ubicarlo en el espacio de la derecha reaccionaria europea.</p></div><p class="article-text">
        A punto de concluir la legislatura es oportuno hacer un primer balance de los cuatro a&ntilde;os de gesti&oacute;n pol&iacute;tica del Gobierno de Rajoy cuyo legado, a mi juicio, ha sido claramente involucionista. Gracias a su mayor&iacute;a absoluta, el PP ha podido aplicar el grueso de su verdadero programa de fondo (no el que present&oacute; a las elecciones de 2011) que ha reducido a una mera carcasa formal la Constituci&oacute;n en multitud de cap&iacute;tulos, dejando una pesada y dif&iacute;cil herencia para las fuerzas progresistas que aspiren a deshacer los numerosos elementos tan regresivos que se han introducido en esta legislatura en los m&aacute;s diversos &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Antes de hacer un somero repaso cr&iacute;tico de los mismos, es preciso se&ntilde;alar que el PP es el partido m&aacute;s piramidal, jer&aacute;rquico y centralizado del panorama pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. Es pr&aacute;cticamente el &uacute;nico partido que no organiza ning&uacute;n tipo de elecci&oacute;n primaria para la &nbsp;designaci&oacute;n interna de cargos y candidatos ya que todo lo decide &ldquo;desde arriba&rdquo; una reducida c&uacute;pula y, en &uacute;ltima instancia, el l&iacute;der supremo monocr&aacute;ticamente. A&ntilde;&aacute;dase a ello una concepci&oacute;n absolutamente delegativa y acr&iacute;tica de la militancia que est&aacute; del todo subordinada al aparato.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Adem&aacute;s de funcionar de modo muy verticalista, el PP ofrece hoy una imagen desastrosa al quedar en evidencia que gran parte de su financiaci&oacute;n ha sido ilegal (de modo incluso &ldquo;estructural&rdquo;) y que muchos de sus cuadros han incurrido en intolerables pr&aacute;cticas corruptas (G&uuml;rtel, B&aacute;rcenas). Todo ello por no mencionar la lamentable pr&aacute;ctica (no exclusiva del PP, por cierto) de las &ldquo;puertas giratorias&rdquo; de muchos de sus antiguos dirigentes despu&eacute;s incorporados a la esfera privada (Rato como paradigma especialmente escandaloso).
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La econom&iacute;a</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;&nbsp; </em>El Gobierno Rajoy se aferra obsesivamente a la econom&iacute;a como principal estrategia electoral, pero todo su planteamiento oficial es tramposo. De entrada, se afirma de modo incierto que su actuaci&oacute;n &ldquo;salv&oacute;&rdquo; a Espa&ntilde;a pues conjur&oacute; el riesgo de que fuera <em>rescatada</em> por la &ldquo;troika&rdquo;: esta tesis es falaz porque la famosa &ldquo;l&iacute;nea de cr&eacute;dito&rdquo; de las instituciones europeas no es m&aacute;s que un eufemismo ya que s&iacute; supuso una estricta intervenci&oacute;n comunitaria en la banca privada del pa&iacute;s. Es cierto que hoy algunos n&uacute;meros macroecon&oacute;micos empiezan a repuntar, pero no s&oacute;lo no se reflejan favorablemente en la sociedad, sino que han apuntalado el modelo neoliberal hegem&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Por lo dem&aacute;s, ret&oacute;rica a parte, la lucha contra el gran fraude fiscal es muy superficial y parcial, la evasi&oacute;n de las principales fortunas sigue siendo la norma y la econom&iacute;a sumergida permanece inalterable. En otras palabras, las famosas &ldquo;reformas estructurales&rdquo; &ndash; impuestas por la &ldquo;troika&rdquo; y gustosamente asumidas por el PP- han tenido un coste social muy alto. En efecto, en esta legislatura se ha producido un gran aumento de las desigualdades sociales y un severo retroceso de anteriores conquistas de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; La siempre tan deseada por la patronal &ldquo;reforma del mercado laboral&rdquo; (eufemismo de despido libre) ha aumentado la precarizaci&oacute;n, la generalizaci&oacute;n de los &ldquo;contratos basura&rdquo; (el 90% de los&nbsp; mismos son temporales), el abaratamiento del despido y los bajos salarios, en un contexto de restricci&oacute;n de la capacidad de negociaci&oacute;n colectiva de los sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Esta estrategia del PP ha implicado, en consecuencia, importantes recortes de un Estado del Bienestar que en Espa&ntilde;a a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado los est&aacute;ndares europeos de mayor calidad. Por tanto, se han deteriorado servicios sociales esenciales: sanidad universal, educaci&oacute;n b&aacute;sica, dependencia y otros. Desde cierre de quir&oacute;fanos hasta de aulas de refuerzo y todo ello para beneficiar a grupos de la sanidad privada o la escuela concertada. En este &uacute;ltimo &aacute;mbito, en particular, la sinton&iacute;a del PP con los sectores m&aacute;s integristas de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica cat&oacute;lica es completa. En este sentido, hay que reconocer objetivamente que Espa&ntilde;a es de hecho un Estado tan solo semi-confesional dados los exorbitantes privilegios p&uacute;blicos de los que goza institucionalmente la Iglesia cat&oacute;lica y que se han visto aumentados con la lamentable ley Wert.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; <em><strong>Las libertades</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Es especialmente grave el retroceso de los derechos y libertades de los ciudadanos a lo largo de esta legislatura: la &ldquo;ley mordaza&rdquo;, las &ldquo;entregas en caliente&rdquo; de inmigrantes sin papeles, la inflexibilidad penitenciaria con los presos de ETA (incluso la &ldquo;v&iacute;a Nanclares&rdquo; est&aacute; bloqueada ya que el PP est&aacute; prisionero de las asociaciones de v&iacute;ctimas dirigidas hoy por ultraderechistas de sesgo vengativo que en su d&iacute;a alent&oacute; contra Zapatero), todo ello inspirado por la ideolog&iacute;a punitiva del Ministro del Interior, Jorge Fern&aacute;ndez. El nuevo endurecimiento del C&oacute;digo Penal&nbsp; puede implicar severas condenas de c&aacute;rcel por delitos menores, mientras que los delincuentes de &ldquo;cuello blanco&rdquo; siguen gozando de numerosas garant&iacute;as y prolijos procedimientos judiciales. Por no dejar de mencionar la pr&aacute;ctica laminaci&oacute;n de la justicia universal (hoy ser&iacute;a imposible repetir un &ldquo;caso Pinochet&rdquo;) ante el riesgo de perder negocios con la <em>nomenklatura </em>&nbsp;china (por el T&iacute;bet) o de incomodar a las autoridades marroqu&iacute;es (por el Sahara).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; En este sentido, la &ldquo;ocupaci&oacute;n&rdquo;&nbsp; patrimonialista de las instituciones p&uacute;blicas por parte del PP es especialmente grave, lo que demuestra que este partido no tiene &ldquo;sentido de Estado&rdquo; en contra de lo que proclama. Siendo el Poder Judicial el principal elemento potencial de equilibrio, su &ldquo;partidificaci&oacute;n&rdquo; a trav&eacute;s de nombramientos de Presidentes de Salas pr&oacute;ximos al Gobierno reduce claramente la imparcialidad del mismo. Mucho peor es el control que el PP ha impuesto de facto con su mayor&iacute;a absoluta sobre instituciones&nbsp; como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), hasta el punto de no resultar ya ni confiables ni cre&iacute;bles para muchos ciudadanos. Esto ocurre porque el PP tiene una concepci&oacute;n puramente instrumental y formal del Estado de Derecho, de tal suerte que ha convertido el principio de la divisi&oacute;n de poderes en una apariencia con escasas excepciones. Un ejemplo clamoroso de deslealtad institucional han sido las inconcebibles trabas iniciales que la Agencia Tributaria le puso al juez Ruz antes de enviarle la documentaci&oacute;n solicitada por el mismo en las tan graves imputaciones de corrupci&oacute;n que afectan a miembros del PP.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; La ofensiva de Ruiz Gallard&oacute;n al frente del Ministerio de Justicia (severa restricci&oacute;n del aborto, fuerte elevaci&oacute;n de las tasas judiciales, instrucci&oacute;n procesal a cargo de los fiscales) no culmin&oacute;, pero impuso un CGPJ m&aacute;s restrictivo y la privatizaci&oacute;n parcial del Registro de la Propiedad, estando abierta la posibilidad de imponer l&iacute;mites&nbsp; temporales a la instrucci&oacute;n judicial (con lo que muchos poderosos tendr&iacute;an al alcance de la mano la prescripci&oacute;n, en la estela de Berlusconi).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Particularmente negativa&nbsp; ha sido la contrarreforma de RTVE ya que la vuelta al modelo partidista ha dado paso de nuevo a informativos anestesiantes (sucesos, deportes) y manipuladores (propaganda de los &ldquo;logros&rdquo; del Gobierno).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; <em><strong>Autonom&iacute;as y Europa</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; El PP es un partido nacionalista espa&ntilde;ol (en palabras de Rajoy, Espa&ntilde;a es &ldquo;la naci&oacute;n m&aacute;s antigua de Europa, con quinientos a&ntilde;os de existencia&rdquo;, un aut&eacute;ntico desprop&oacute;sito cient&iacute;fico en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos) y aunque est&aacute; en su derecho de serlo, esto tiene proyecci&oacute;n regresiva sobre el modelo auton&oacute;mico. El PP nunca ha cre&iacute;do en el Estado auton&oacute;mico que formalmente ha aceptado como irremediable, pero siempre como punto final de llegada, de ah&iacute; su rotunda y frontal oposici&oacute;n a cualquier ulterior reforma del mismo en sentido federal. Por ejemplo, el sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mico deber&iacute;a haberse revisado ya y, sin embargo, se ha aplazado <em>sine die.</em> Adem&aacute;s, el PP jam&aacute;s ha tenido inter&eacute;s en recuperar los debates en el Senado sobre el &ldquo;estado de las autonom&iacute;as&rdquo; que en teor&iacute;a deber&iacute;an celebrarse cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; El Gobierno Rajoy se ha escudado en criterios de &ldquo;unidad de mercado&rdquo; para recentralizar o no traspasar competencias contempladas en los nuevos Estatutos. Por un incomprensible temor (&iquest;a los <em>Pa&iacute;ses Catalanes</em>?) el corredor mediterr&aacute;neo del AVE sigue bloqueado&nbsp; (pese al desprop&oacute;sito econ&oacute;mico que ello supone), mientras que la anacr&oacute;nica y costosa estructura radial del mismo sigue avanzando.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Su incomprensi&oacute;n del movimiento <em>soberanista</em> catal&aacute;n es legendaria y a estas alturas est&aacute; claro que la &uacute;nica receta que tiene el PP es la de recurrir ante la justicia, sin la menor capacidad pol&iacute;tica propositiva. A la vez que ensalza la pluralidad de la sociedad catalana (algo bien real), en la Comunidad Valenciana el PP aprueba una absurda ley de &ldquo;identidad valenciana&rdquo; de car&aacute;cter etnicista, excluyente y antipluralista. El PP, celoso de la unidad de la &ldquo;lengua espa&ntilde;ola&rdquo; (pocas veces la denomina &ldquo;castellana&rdquo;) insiste en su indefendible tesis de que valenciano y catal&aacute;n son dos lenguas distintas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; Por &uacute;ltimo, el PP tiene una visi&oacute;n estrictamente intergubernamental de la integraci&oacute;n europea y contraria a una real articulaci&oacute;n federal supranacional. Por lo dem&aacute;s, el peso de Espa&ntilde;a en la UE es m&iacute;nimo ya que el Gobierno de Rajoy se ha plegado (gustosamente adem&aacute;s) a todos los dictados de la &ldquo;troika&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp; &nbsp;Una nota final</em><strong>&nbsp;Una nota final</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; En suma, por estas razones que se han abordado aqu&iacute; sumariamente y que no abarcan todos los &aacute;mbitos en los que ha actuado el Gobierno de Rajoy, creo que la caracterizaci&oacute;n que hay que hacer del PP es la de ubicarlo en el espacio de la derecha reaccionaria europea. No en el de la ultraderecha radical (no es asimilable a los neonazis griegos de &ldquo;Aurora Dorada&rdquo;, por ejemplo), sino en el de formaciones como la h&uacute;ngara FIDESZ (la Alianza de J&oacute;venes Dem&oacute;cratas de V&iacute;ktor Orb&aacute;n) o la polaca PiS (Ley y Justicia de Jaroslaw Kaczy&#324;ski) que no representan un centro-derecha moderado, sino una derecha &ldquo;sin complejos&rdquo; muy poco liberal (salvo en econom&iacute;a) y nada &ldquo;centrista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp; En definitiva, el PP sigue teniendo un problema que las derechas moderadas europeas resolvieron hace mucho tiempo y es la evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica del franquismo. Es cierto que t&eacute;cnicamente el PP conden&oacute;- por primera y &uacute;nica vez- la dictadura franquista en una resoluci&oacute;n parlamentaria&nbsp; en el Congreso de los Diputados nada menos que durante el &uacute;ltimo Gobierno de Aznar para intentar que las izquierdas no sacaran a relucir este asunto una y otra vez (20 de noviembre de 2003), pero es un asunto que siempre le ha incomodado profundamente dado el origen de los fundadores ( Fraga) y de tantos de sus cuadros, as&iacute; como por el sentir de una buena parte de sus electores. Su absurda resistencia a facilitar la exhumaci&oacute;n de las fosas de antifranquistas represaliados (UCD, por el contrario, no se opuso en su d&iacute;a) es un ejemplo m&aacute;s de la anomal&iacute;a espa&ntilde;ola de un supuesto centro-derecha moderno, algo que resulta contradictorio con la actitud de sus hom&oacute;logos europeos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/pp-partido-reaccionario_1_4274267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2015 21:12:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PP como partido reaccionario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/izquierdas-reivindicar-independiente_1_4466099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/602256a5-94c8-43aa-b83d-157c6148dc24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda independentista catalana presenta, según el autor, tres flancos débiles en sus tesis</p></div><p class="article-text">
        Doctrinalmente no deja de sorprender que una buena parte de la izquierda pol&iacute;tica catalana haya optado por el independentismo ya que la tradici&oacute;n ideol&oacute;gica de los partidos vinculados al movimiento obrero fue siempre la de primar la solidaridad de clase entre los trabajadores por encima de las lealtades patri&oacute;ticas. No obstante, es bien sabido que tal principio gen&eacute;rico se rompi&oacute; a nivel internacional en fecha tan temprana como 1914.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, tal <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/17/catalunya/1413566366_587705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Llu&iacute;s Orriols ha recordado recientemente</a>, los catalanes independentistas que se consideran de izquierdas no lo son tanto en esta segunda dimensi&oacute;n como creen serlo. El eje etno-territorial (Catalu&ntilde;a <em>versus</em> Espa&ntilde;a) es transversal y no est&aacute; objetivamente conectado con el eje derecha/izquierda, aunque s&iacute; lo est&aacute; en la percepci&oacute;n subjetiva de los sectores mencionados, pese a tratarse de una asociaci&oacute;n metodol&oacute;gicamente err&oacute;nea. El razonamiento determinista de fondo ser&iacute;a el siguiente: si se es independentista, aunque de <em>Converg&egrave;ncia</em>, se es &ldquo;progresista&rdquo;, pero si alguien se identifica con <em>Ciutadans</em> se es pr&aacute;cticamente un &ldquo;fascista&rdquo; (de acuerdo con la t&oacute;pica banalizaci&oacute;n actual de este t&eacute;rmino). <em>Podemos</em> puede plantear ahora un interesante dilema: si bien asume la autodeterminaci&oacute;n, no es un partido independentista, y adem&aacute;s, se considera de izquierdas, al menos mientras siga vinculado al grupo Izquierda Unitaria Europea en el Parlamento Europeo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; ERC, la CUP y la mitad de ICV son independentistas? A mi juicio, porque parten de dos apriorismos indemostrables: 1) el Estado espa&ntilde;ol no tiene arreglo posible y 2) una Catalu&ntilde;a independiente ser&iacute;a una conquista progresista que pr&aacute;cticamente podr&iacute;a &ldquo;garantizar&rdquo; la igualdad y el bienestar sociales, al margen de qui&eacute;n gobierne y sin considerar el enorme poder condicionante de las grandes corporaciones financieras y empresariales existentes. Convendr&iacute;a hacer otra reflexi&oacute;n: &iquest;cu&aacute;ndo estuvo peor Catalu&ntilde;a? Sin duda alguna bajo la siniestra dictadura franquista. &iquest;Reivindicaron entonces las izquierdas catalanas la independencia? En absoluto ya que entonces se luch&oacute; por restablecer la democracia y recuperar la autonom&iacute;a. Por tanto, si ni siquiera bajo la dictadura se reivindic&oacute; la independencia, &iquest;por qu&eacute; se hace ahora, en una situaci&oacute;n incomparablemente mejor que la de entonces? Las carencias de la democracia espa&ntilde;ola y las insuficiencias del autogobierno territorial no tienen por qu&eacute; ser permanentes y, es m&aacute;s, hay s&iacute;ntomas de que la actual situaci&oacute;n estancada podr&iacute;a desbloquearse pol&iacute;ticamente en 2015.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, no se entienden las prisas de los independentistas: Qu&eacute;bec ha debatido (y votado en dos ocasiones) durante unos treinta a&ntilde;os la autodeterminaci&oacute;n y Escocia unos diez. Un asunto tan serio como la secesi&oacute;n no se puede liquidar sin profundos y plurales debates en apenas a&ntilde;o y medio como se pretende. &iquest;Vive hoy Catalu&ntilde;a sometida a una tiran&iacute;a explotadora insoportable que no deje m&aacute;s salida que la secesi&oacute;n? No lo parece desde ning&uacute;n punto de vista objetivo: la independencia es, por supuesto, un objetivo leg&iacute;timo y respetable (siempre que se exprese de modo democr&aacute;tico, pac&iacute;fico y legal), pero no se comprende el entusiasmo de buena parte de la izquierda catalana por esta opci&oacute;n tan dr&aacute;stica e incluso anticuada en pleno proceso de integraci&oacute;n europea, con todas sus contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, la izquierda independentista presenta tres flancos d&eacute;biles en sus tesis:
    </p><p class="article-text">
        1) No tiene sentido reproducir a escala catalana el anacr&oacute;nico y decimon&oacute;nico modelo del Estado-Naci&oacute;n, justo lo que se critica (acertadamente) en el caso espa&ntilde;ol. Es cierto que algunos independentistas afirman que no son nacionalistas, pero para ser cre&iacute;bles deber&iacute;an asumir que un Estado catal&aacute;n independiente ser&iacute;a plurinacional. Y es que si Espa&ntilde;a es plurinacional (y lo es), Catalu&ntilde;a tambi&eacute;n (as&iacute; lo muestran las encuestas sobre identidades c&iacute;vicas), una realidad inc&oacute;moda para los independentistas/nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        2) La independencia de Catalu&ntilde;a tendr&iacute;a efectos negativos no s&oacute;lo internos (que tambi&eacute;n), sino para el resto de Espa&ntilde;a porque har&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil mantener operativamente los v&iacute;nculos de solidaridad entre los trabajadores y con los movimientos progresistas. No tiene sentido reducir Espa&ntilde;a -la &uacute;nica supuestamente posible- al PP (que no estar&aacute; siempre en el gobierno) y ni siquiera a &eacute;ste y el PSOE y UPyD: m&aacute;s all&aacute; de los partidos (y debe recordarse que IU y <em>Podemos</em> reconocen el principio de la autodeterminaci&oacute;n) muchos ciudadanos espa&ntilde;oles no se identifican con partido alguno. Por tanto, si Catalu&ntilde;a se escindiera, la izquierda sociol&oacute;gica espa&ntilde;ola quedar&iacute;a muy debilitada y pol&iacute;ticamente se har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil vencer a la derecha, precisamente porque ya no podr&iacute;a contar en las elecciones con el peso de la izquierda catalana.
    </p><p class="article-text">
        3) La izquierda catalana siempre se ha declarado europe&iacute;sta, pero un Estado catal&aacute;n le plantear&iacute;a un problema muy serio a la UE. No tanto por los problemas del reingreso (que ser&iacute;an notables y no r&aacute;pidos de solucionar, incluso en el caso de una separaci&oacute;n amistosa con &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo;, el &uacute;nico modo hipot&eacute;ticamente posible de proceder con m&iacute;nimas perspectivas de &eacute;xito), sino porque no es una buena idea aumentar el n&uacute;mero de Estados comunitarios. Si una UE de 28 no funciona bien, una con -por ejemplo- el doble de miembros quedar&iacute;a pr&aacute;cticamente paralizada. Esto ser&iacute;a as&iacute; porque, a m&aacute;s Estados (y los peque&ntilde;os est&aacute;n sobrerrepresentados en las instituciones de la UE) m&aacute;s intergubernamentalismo y m&aacute;s dilaci&oacute;n y confusi&oacute;n en la toma de decisiones comunitarias de calado. En otras palabras, la perspectiva de una Europa pol&iacute;tica federal (cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil) quedar&iacute;a aplazada <em>sine die</em> si el n&uacute;mero de Estados miembros se va multiplicando indefinidamente.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si la izquierda catalana quiere seguir siendo europe&iacute;sta (y parece que s&iacute;, aunque la CUP est&aacute; en contra de la <em>actual</em> UE) no parece una muy buena idea crear un nuevo Estado-Naci&oacute;n que introducir&iacute;a una dificultad a&ntilde;adida. Por lo dem&aacute;s, cada nuevo Estado no hace m&aacute;s que fragmentar la coordinaci&oacute;n eficaz entre grupos progresistas de diversos pa&iacute;ses- un problema que no tiene el gran capital- y debilita la fuerza para intentar regular los mercados ( si los Estados grandes tienen dificultades al respecto, los peque&ntilde;os muchas m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        En suma, una Catalu&ntilde;a independiente quedar&iacute;a de inmediato integrada en el orden neoliberal global y qui&eacute;n crea lo contrario desconoce cu&aacute;l es la real correlaci&oacute;n de fuerzas europeas e internacionales. Por &uacute;ltimo, no se ve c&oacute;mo podr&iacute;a garantizarse m&aacute;s justicia social en una Catalu&ntilde;a independiente con el tan mediocre personal pol&iacute;tico que hoy hay y con el poder de la oligarqu&iacute;a financiera y empresarial absolutamente intacto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/izquierdas-reivindicar-independiente_1_4466099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2014 20:43:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es de izquierdas reivindicar un Estado independiente?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hablamos en serio de Estado federal?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/hablamos-serio-federal_1_4513561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a064175-05dd-4a27-998e-563e58d8c7c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Hablamos en serio de Estado federal?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una transformación hacia el modelo federal implicaría cambios profundos como la sustitución de las actuales Comunidades Autónomas por Estados federados, un nuevo modelo de financiación que debería corregir los desequilibrios entre capacidad de gasto y potestad impositiva, o la representación directa de las unidades federadas en algunas instituciones decisorias de la Unión Europea, entre otros.</p><p class="subtitle">DEBATE: ¿Es España un Estado federal?</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la importante crisis pol&iacute;tica en Catalu&ntilde;a (que afecta al conjunto de Espa&ntilde;a) parece constatarse que ni los independentistas tienen fuerza suficiente para romper, ni el gobierno central podr&aacute; escudarse indefinidamente en el inmovilismo legalista. El pr&oacute;ximo a&ntilde;o ser&aacute; crucial por las varias consultas electorales pendientes que podr&iacute;an desbloquear un panorama pol&iacute;tico estancado ya que es pr&aacute;cticamente segura la p&eacute;rdida de la mayor&iacute;a absoluta del PP. En estas circunstancias, la denostada &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; (en realidad, varias, pues no hay una sola posible) podr&iacute;a acabar abri&eacute;ndose camino. Una v&iacute;a que, por cierto, parece ser la preferida por la mayor&iacute;a de los catalanes en caso de concretarse a tenor de los sondeos.
    </p><p class="article-text">
        La plasmaci&oacute;n m&aacute;s plausible deber&iacute;a ser la del Estado federal, aunque esta propuesta hoy presenta (todav&iacute;a) algunas debilidades: 1) sus defensores (fundamentalmente el PSOE y el PSC, aunque tambi&eacute;n IU) no la concretan (es m&aacute;s una consigna propagand&iacute;stica que un proyecto articulado) y 2) el grueso de la opini&oacute;n p&uacute;blica no sabe muy bien qu&eacute; implicar&iacute;a transformar el Estado auton&oacute;mico en otro federal.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, es evidente que la Constituci&oacute;n de 1978 necesita una profunda reforma que, incluso si se hace, tampoco ser&aacute; por s&iacute; sola suficiente para mejorar la calidad democr&aacute;tica y el autogobierno territorial ya que estos factores tienen m&aacute;s que ver con la cultura c&iacute;vica pluralista y el estilo de la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; que con los cambios normativos. En este sentido, conviene no hacerse demasiadas ilusiones con el poder del cambio constitucional: el personal pol&iacute;tico y la opini&oacute;n p&uacute;blica seguir&aacute;n siendo los mismos y hoy no muestran s&iacute;ntomas de regeneraci&oacute;n en un caso y de renovaci&oacute;n de mentalidades en otro frente a las fuertes inercias del pasado. En otras palabras, hemos heredado un estilo de hacer pol&iacute;tica muy elitista por parte de los partidos y una actitud muy delegativa de los ciudadanos en aquellos, al menos hasta la aparici&oacute;n del movimiento del 15-M. Hay significativos s&iacute;ntomas de que esta situaci&oacute;n podr&iacute;a cambiar (Podemos, <em>Guanyem </em>y otros), pero esto llevar&aacute; tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que hace a la cuesti&oacute;n territorial, el federalismo no es s&oacute;lo un tipo de organizaci&oacute;n del Estado, es tambi&eacute;n una cultura que no se improvisa y que en Espa&ntilde;a es minoritaria. El principal problema es que el PP no parece tener el menor inter&eacute;s en esta propuesta (que, es m&aacute;s, instintivamente rechaza) ya que el actual Estado auton&oacute;mico habr&iacute;a ido todo lo lejos que se puede admitir desde su punto de vista.
    </p><p class="article-text">
        Una transformaci&oacute;n del actual Estado auton&oacute;mico en otro genuinamente federal implicar&iacute;a muchos y muy profundos cambios:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Un federalismo en serio supondr&iacute;a convertir las actuales Comunidades Aut&oacute;nomas (CC.AA.) en Estados federados. Esto puede plantear el problema del mapa vigente de las 17: ser&iacute;a razonable reducirlo (por ejemplo, suprimiendo algunas de las uniprovinciales como Madrid, Cantabria, La Rioja y, tal vez, Murcia), pero esto es de hecho casi imposible por los fuertes intereses locales creados.</li>
                                    <li>Las unidades federadas no deber&iacute;an regirse por Estatutos (en cuya elaboraci&oacute;n y aprobaci&oacute;n intervienen los &oacute;rganos centrales), sino por Constituciones, s&oacute;lo sometidas a la Constituci&oacute;n federal.</li>
                                    <li>El Estado federal aconseja asimismo la federalizaci&oacute;n del Poder Judicial con un doble circuito de tribunales, algo que podr&iacute;a permitir renovar uno de los aparatos del Estado m&aacute;s corporativos y conservadores existentes en Espa&ntilde;a.</li>
                                    <li>La distribuci&oacute;n de competencias deber&iacute;a sufrir un cambio radical en dos sentidos: a) la actual cl&aacute;usula de reserva (todo lo no asumido por los Estatutos se sobreentiende que pertenece al poder central) deber&iacute;a invertirse (todo lo no asumido por la Federaci&oacute;n pertenece a las unidades federadas) y b) el actual modelo confunde y mezcla el reparto de competencias ya que la gran mayor&iacute;a son de car&aacute;cter compartido y concurrente, por no hablar del car&aacute;cter invasivo de las leyes de bases. Con un modelo federal estricto deber&iacute;an clarificarse mucho m&aacute;s y optar por la exclusividad o federal o de las unidades federadas, reduciendo el &aacute;rea mixta a t&eacute;rminos razonables y no intrusivos para el autogobierno territorial.</li>
                                    <li>El modelo de financiaci&oacute;n deber&iacute;a corregir el actual desequilibrio entre capacidad de gasto (hoy muy alta para las CC.AA.) y potestad impositiva (bastante menor, pese a los avances de los &uacute;ltimos tiempos) a fin de acercarnos al ideal federal 50%/ 25%/ 25% en los dos cap&iacute;tulos (gastos/ingresos).</li>
                                    <li>El Estado federal deber&iacute;a implicar una reforma total del actual e inservible Senado y lo razonable ser&iacute;a ir hacia una c&aacute;mara mucho m&aacute;s reducida que la actual y especializada, inspirada en el <em>Bundesrat</em> alem&aacute;n.</li>
                                    <li>Las unidades federadas deber&iacute;an tener representaci&oacute;n directa en algunas instituciones decisorias de la Uni&oacute;n Europea, como ocurre con los <em>L&auml;nder</em> alemanes o las Regiones belgas.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        No acabar&iacute;an aqu&iacute; los cambios ya que el federalismo aplicable a un Estado tan complicado como Espa&ntilde;a por su variada composici&oacute;n plurinacional tendr&iacute;a que reconocer inevitablemente no ya hechos diferenciales (estos ya est&aacute;n reconocidos en el actual Estado auton&oacute;mico), sino asimetr&iacute;as competenciales y esto es lo m&aacute;s dif&iacute;cil de justificar y poner en marcha. Sin embargo, ser&iacute;a el &uacute;nico modo que permitir&iacute;a que parte de los nacionalistas <em>soberanistas</em> pudiera aceptar, al menos durante bastante tiempo, una soluci&oacute;n intermedia. En realidad, el Pa&iacute;s Vasco y Navarra ya disfrutan de una notoria asimetr&iacute;a (el concierto y el cupo fiscales), el problema es extender de modo singular este criterio a Catalu&ntilde;a sin que suscite un inmediato y autom&aacute;tico rechazo en el resto de las CC.AA., y esto hoy es una dificultad objetiva insalvable. La plena asunci&oacute;n de la plurinacionalidad supondr&iacute;a modificar nada menos que el art. 2 de la Constituci&oacute;n (el de m&aacute;s dif&iacute;cil elaboraci&oacute;n durante el per&iacute;odo constituyente): har&iacute;a falta un terremoto pol&iacute;tico (colapso pr&aacute;cticamente total del PP y del PSOE) para que ello fuera posible. Por tanto, este problema persistir&aacute; puesto que los nacionalistas <em>soberanistas</em> &ldquo;perif&eacute;ricos&rdquo; ya no aceptan tal f&oacute;rmula de definici&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Que muchos dirigentes del PSOE no llevan hasta las &uacute;ltimas consecuencias su asunci&oacute;n formal del principio federal lo muestran declaraciones de Susana D&iacute;az o Joaqu&iacute;n Leguina. D&iacute;az rechaza reconocer cualquier atisbo de &ldquo;soberan&iacute;a originaria&rdquo; a las unidades federadas: pues bien, eso es no entender lo que es la esencia te&oacute;rica del federalismo. En un Estado federal, los Estados federados carecen ciertamente de personalidad internacional (de soberan&iacute;a &ldquo;exterior&rdquo;), pero conservan una parcela de soberan&iacute;a originaria interior. Cuando reforman sus Constituciones, el poder central no interviene en absoluto: por ejemplo, Texas o Baviera pueden reformar sus Constituciones sin que Washington o Berl&iacute;n intervengan, con el &uacute;nico l&iacute;mite de no poder franquear la Constituci&oacute;n federal puesto que es la expresi&oacute;n del pacto com&uacute;n. Por eso est&aacute;n el Tribunal Supremo o el Constitucional para, en su caso, verificar si tales eventuales reformas territoriales encajan o no en la Constituci&oacute;n federal, pero la clave del modelo es que ni el Ejecutivo ni el Legislativo federales intervienen.
    </p><p class="article-text">
        Leguina ha dicho que el Estado central jam&aacute;s podr&iacute;a ceder por completo a los territorios materias como educaci&oacute;n y cultura o administraci&oacute;n local: pues bien, en los Estados federales genuinos son t&iacute;picas materias <em>exclusivas</em> de las unidades federadas en las que la Federaci&oacute;n no tiene nada que decir (en Alemania no existe, por ejemplo, un Ministerio federal de Educaci&oacute;n y Cultura).
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, a tenor de las gen&eacute;ricas declaraciones de Pedro S&aacute;nchez y de los vagos textos del PSOE (la Declaraci&oacute;n de Granada) se deduce que los socialistas aceptar&aacute;n negociar (probablemente en serio) los puntos 4, 5 y 6 (tal vez incluso el 7), pero, en cambio, no parecen estar por la labor de asumir los puntos 1 y 2 (y no queda claro si podr&iacute;an atreverse con el 3). Si todo lo que el PSOE puede ofrecer es tan s&oacute;lo revisar la distribuci&oacute;n de competencias, reformar el Senado y mejorar la financiaci&oacute;n eso, que ser&iacute;a un paso en la buena direcci&oacute;n, ser&iacute;a totalmente insuficiente puesto que s&oacute;lo implicar&iacute;a una modernizaci&oacute;n del actual modelo. Con estas tres reformas el Estado auton&oacute;mico se parecer&iacute;a m&aacute;s a un Estado federal cl&aacute;sico, pero le seguir&iacute;an faltando los otros requisitos que son claves si se quiere asumir hasta las &uacute;ltimas consecuencias la <em>naturaleza</em> del modelo. Ello es as&iacute; porque el simbolismo de la estatalidad y del constitucionalismo internos de las unidades federadas es muy potente e incluso insoslayable. Si no se asumen tambi&eacute;n estos factores (pol&iacute;ticamente, los m&aacute;s dif&iacute;ciles) la propuesta no servir&aacute; pr&aacute;cticamente para nada a estas alturas y no ser&aacute; aceptada por ninguna formaci&oacute;n <em>soberanista. </em>Por tanto, la propuesta audaz ser&iacute;a la de plasmar un aut&eacute;ntico Estado federal hasta el final, con los siete puntos se&ntilde;alados. El problema es que no hay (todav&iacute;a) ni voluntad ni fuerza para plasmar un proyecto as&iacute;, aunque hora es ya de abrir un gran y profundo debate con concreciones y especificaciones toda vez que la m&uacute;sica federal no suena nada mal, pero sin la letra (y la peque&ntilde;a, en particular) ser&aacute; in&uacute;til la oferta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/hablamos-serio-federal_1_4513561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2014 20:03:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Hablamos en serio de Estado federal?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papel de los europartidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/papel-europartidos_1_4882782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fa12dac-b516-4ac1-80aa-da83f800c933_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El papel de los europartidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confrontar proyectos políticos más diferenciados movilizaría a la opinión públicaría y aumentaría la participación de la ciudadanía en los asuntos comunitarios</p></div><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea (UE) no es un espacio demasiado id&oacute;neo para los partidos pol&iacute;ticos ya que no se rige por la l&oacute;gica mayor&iacute;a de gobierno/minor&iacute;a de oposici&oacute;n, a la vez que ni existen un electorado europeo ni una verdadera opini&oacute;n p&uacute;blica supranacional. La UE funciona de acuerdo con el m&eacute;todo comunitario que busca como regla el m&aacute;ximo consenso posible  y procura rehuir votaciones divisivas, aunque cada vez hay m&aacute;s votaciones por mayor&iacute;a cualificada en las materias comunes.
    </p><p class="article-text">
        Si se aspira a una genuina uni&oacute;n pol&iacute;tica, el papel de los partidos deber&iacute;a incrementarse y ya hay s&iacute;ntomas de ello: las viejas federaciones internacionales de partidos (de hecho, confederaciones) se han formalizado como Europartidos, sobre todo porque el Parlamento Europeo (PE) tiene m&aacute;s poderes que antes. Ha aumentado la disciplina parlamentaria (aunque los &ldquo;intereses nacionales&rdquo; a veces la rompan) y los Europartidos son m&aacute;s cohesivos. Las coincidencias suelen ser mayores en asuntos que dividen a la derecha de la izquierda mientras que, en cambio, son menores en el eje supranacionalidad/ intergubernamentalismo. En efecto, la UE no deja de ser un club de Estados reacios a seguir cediendo ilimitadamente espacios de soberan&iacute;a nacional y esto explica que la integraci&oacute;n pol&iacute;tica sea tan complicada.
    </p><p class="article-text">
        El sistema europeo de partidos es de multipartidismo acentuado (existen unos 170 partidos nacionales en el PE) y confuso por su alta heterogeneidad. Con todo, los partidos nacionales act&uacute;an hoy en el seno de siete grupos parlamentarios, la gran mayor&iacute;a de ellos configurados ya como Europartidos. Algunos de ellos son ya bastante cohesivos (Populares, Socialistas, Liberales, Verdes, Izquierda), mientras que otros est&aacute;n m&aacute;s atrasados (Nacionalistas, Conservadores), a la vez que la familia ideol&oacute;gica de las derechas radicales populistas no se ha articulado como Europartido probablemente por sus pulsiones ultranacionalistas que dificultan tal desenlace.
    </p><p class="article-text">
        En el eje socio-econ&oacute;mico, al margen de la derecha radical populista, las posiciones m&aacute;s favorables al libre mercado est&aacute;n representadas por Populares y, sobre todo, Liberales, toda vez que Socialistas, Verdes y Nacionalistas son favorables a  m&aacute;s regulaciones y prestaciones sociales, situ&aacute;ndose la Izquierda en las posiciones m&aacute;s  partidarias del intervencionismo p&uacute;blico, un escenario  muy previsible a priori. En cambio, en el eje supranacionalidad/ intergubernamentalismo es interesante constatar algunos cambios transversales ya que, Populares  y Nacionalistas tienen ciertas reservas a la hora de ceder competencias pol&iacute;ticas a la UE y los Socialistas bastantes menos, mientras que los Liberales y, sobre todo, los Verdes son mucho m&aacute;s favorables a la federalizaci&oacute;n comunitaria. La Izquierda podr&iacute;a aceptar un desenlace federal, pero con muchas condiciones pues preconiza &ldquo;otra&rdquo; Europa sin neoliberalismo y sin su actual &ldquo;d&eacute;ficit democr&aacute;tico&rdquo;, a juicio de esta opci&oacute;n. Ni qu&eacute; decir tiene que la derecha radical populista tiene concepciones proteccionistas del mercado, de reserva de las prestaciones sociales  a los aut&oacute;ctonos y de rotundo rechazo de la uni&oacute;n pol&iacute;tica por atentar, a su juicio, contra las &ldquo;verdaderas&rdquo; patrias europeas.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de partidos en el PE pivota alrededor de un sistema triangular (Populares, Socialistas y Liberales) que forman el &ldquo;bloque central&rdquo; y que domina lo esencial (cargos, agenda, recursos) en tal instituci&oacute;n. En todo caso, los Europartidos no pueden equipararse a los partidos nacionales y tienen menores posibilidades de expansi&oacute;n porque no existen ni un Gobierno europeo ni un pueblo europeos y porque las elecciones europeas son consideradas, de hecho, de segundo orden por &eacute;lites y ciudadanos, de ah&iacute; la habitual tan alta abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A los Europartidos les falta visibilidad: no concurren como tales a las elecciones y los medios de comunicaci&oacute;n los ignoran. Los europarlamentarios se deben a sus partidos nacionales y no a los Europartidos, de ah&iacute; que- en caso de conflicto interno- opten siempre por aquellos. En definitiva, los Europartidos son laxas coordinadoras descentralizadas de partidos nacionales, con estrategias  poco perfiladas, con manifiestos muy gen&eacute;ricos y sin liderazgos claros. Adem&aacute;s, funcionan de modo discontinuo, hiperconsensual (lo que aplaza decisiones pol&eacute;micas), carecen de poder ejecutivo  sobre los partidos nacionales, no determinan las carreras profesionales de los pol&iacute;ticos y carecen de militancia directa.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, hay elementos potenciales que pueden permitir su desarrollo futuro: los Europartidos elaboran manifiestos comunes, intercambian informaciones, celebran conferencias, disponen de reglamentos internos, reciben financiaci&oacute;n comunitaria y gozan de reconocimiento normativo.
    </p><p class="article-text">
        Las claves para consolidar y ampliar la influencia de los Europartidos ser&iacute;an la reforma institucional para encaminar la UE hacia un sistema con una divisi&oacute;n de poderes m&aacute;s parecida a la de los Estados nacionales y, sobre todo, la movilizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica para interesar a la ciudadan&iacute;a en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en asuntos comunitarios. Por tanto, habr&iacute;a que combinar el aumento de competencias del PE y la ampliaci&oacute;n de las votaciones por mayor&iacute;a a todo tipo de materias  sin exclusiones, a la vez que tomarse en serio la voz de los ciudadanos si no se quiere que el euroescepticismo acabe dominando la escena pol&iacute;tica de la UE. Para ello, los Europartidos tendr&iacute;an que hacer mucho m&aacute;s diferenciada que ahora su oferta ideol&oacute;gica y confrontarse tambi&eacute;n mucho m&aacute;s sobre proyectos diferentes de construcci&oacute;n europea y de sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la mera reforma institucional no basta (algo que algunos pol&iacute;ticos parecen no ver), ya que la clave es asumir la necesaria complicidad social para que el proyecto europeo funcione y, tal vez, pueda culminar en una verdadera uni&oacute;n pol&iacute;tica supranacional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cesáreo Rodríguez-Aguilera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2014 18:18:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papel de los europartidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas,Europa]]></media:keywords>
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