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    <title><![CDATA[elDiario.es - Primitivo Jerónimo Pérez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/primitivo_jeronimo_perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Primitivo Jerónimo Pérez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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      <title><![CDATA[19 de septiembre. Dónde nos metemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/19-septiembre-metemos_129_9295401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a677411-44ee-482e-91ea-86485cbfa0a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="19 de septiembre. Dónde nos metemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las televisiones, las radios y los periódicos entrarán en tromba para recordar a los consumidores del sofá que hace un año hubo un volcán al que seguirán llamando Cumbre Vieja</p></div><p class="article-text">
        En el &lsquo;Manual del Visitador del Pobre&rsquo;, obra de la luchadora por los derechos civiles y la dignidad, Concepci&oacute;n Arenal dec&iacute;a que el dolor es la dignidad de la desgracia.
    </p><p class="article-text">
        Viene el 19 de septiembre, fecha fat&iacute;dica del dolor y la desesperanza, el llanto, la desgracia. Y la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        D&oacute;nde nos meteremos el 19 de septiembre: las televisiones, las radios y los peri&oacute;dicos entrar&aacute;n en tromba para recordar a los consumidores del sof&aacute; que hace un a&ntilde;o hubo un volc&aacute;n al que seguir&aacute;n llamando Cumbre Vieja.
    </p><p class="article-text">
        Las c&aacute;maras volver&aacute;n a entrevistar a los cient&iacute;ficos que no acertaron ni el d&iacute;a, ni la intensidad ni el lugar de la erupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gente de Las Manchas (Alcal&aacute; y Corazoncillo) y Los Campitos, que estaba tranquila en sus casas porque el volc&aacute;n iba a reventar por Jedey o El Charco, a tres o cuatro kil&oacute;metros dejar&aacute;n de ver las televisiones porque el dolor se vuelve digno.
    </p><p class="article-text">
        En Pampillo y Todoque no ver&aacute;n las televisiones porque Pampillo y Todoque ya no est&aacute;n. Parte de La Laguna, tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Es preferible, saludable, no ver estos d&iacute;as las televisiones que rememoran el dolor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A d&oacute;nde vamos el 19 de septiembre?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/19-septiembre-metemos_129_9295401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Sep 2022 08:47:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[19 de septiembre. Dónde nos metemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Montañeta y el volcán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/montaneta-volcan_129_8511737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1ea2878-bcc6-4198-adfe-3dc9337f9bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Montañeta y el volcán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos volvió a tocar. En La Montañeta hay ahora setenta metros de espesor de escoria diabólica que arruina recuerdos. No están los eucaliptos, ni las moraleras, ni la antigua zapatería, ni la portada, ni la casa de D. Lorenzo ni la antigua tienda de cuero curtido</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sin todas nuestras tradiciones, nuestra vida ser&iacute;a algo tan insegura como un violinista en el tejado&rdquo;. Pero los tejados de Las Manchas, Los Campitos, Todoque, Pampillo y La Laguna, o ya no est&aacute;n o se est&aacute;n cayendo por el peso de lo que llaman piroclastos. Piroclastos, arena, ceniza y granz&oacute;n que inundan el futuro de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Tevye, el bueno de Topol en la pel&iacute;cula de Jewison quer&iacute;a ser rico y aferrado a la tierra de Anatecka y sus costumbres: tanto que no lo dejaban conseguir sus metas. Y es que, a veces, aunque crecemos en lugares de escasez, elegimos las tierras de nuestros ancestros, con sus virtudes y dificultades, con todas nuestras tradiciones para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Las monta&ntilde;as, aqu&iacute;, tienen valles al norte y al sur, orientados de este a oeste, siguiendo la pendiente.
    </p><p class="article-text">
        La de Jedey se rode&oacute; de las lavas del volc&aacute;n de 1585, que lleva su propio nombre y el de Tihuya. Boca Cabra, por el norte y el Malpa&iacute;s o Malpeis de El Manch&oacute;n por el sur son los valles adscritos a esta monta&ntilde;a de top&oacute;nimo evolucionado del pr&iacute;ncipe Echedey de Tihuya o de Guehevey, que daba nombre al reino de Tamanca. Jedey era v&eacute;rtice geod&eacute;sico del IGN, que ya estaba antes del volc&aacute;n de las tinieblas, en cuyo monolito estaba la leyenda coercitiva habitual: &ldquo;La destrucci&oacute;n de esta se&ntilde;al est&aacute; penada por la Ley&rdquo;. Una depresi&oacute;n considerable en su cima, en los a&ntilde;os 70 asombr&oacute; al vecindario por el di&aacute;metro alcanzado y la magnitud del hoyo que se produjo respetando, eso s&iacute;, la geod&eacute;sica del monolito blanco.
    </p><p class="article-text">
        La Monta&ntilde;a de Tamanca la circunvala la Juncia y el Barranco de Tamanca en su parte oriental y Bernal y la zona poblada de La Ermita por el norte. La Juncia est&aacute; en los bordes del barranco regio de la zona donde habitaban los pr&iacute;ncipes que gobernaron el cant&oacute;n de Guehevey y que se llamaba, en tiempos de la conquista, Tamanca. En La Juncia es donde primero cayeron los riscos que presagiaban desde 1936 que en 1949 llegar&iacute;a el peor de los volcanes conocidos&hellip; hasta entonces. Se cayeron tambi&eacute;n rocas con enorme polvareda en la erupci&oacute;n de 1971 y hace dos meses, el 19 de septiembre tambi&eacute;n, anunciando que por la tarde reventar&iacute;a el m&aacute;s fat&iacute;dico y destructor de la historia de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        La Monta&ntilde;a Rajada, monta&ntilde;a partida que aguanta de manera sorprendente, todav&iacute;a, las embestidas del volc&aacute;n de las tinieblas, ten&iacute;a a la Hoya de Tajogaite, por el norte y este, el Llano del Corazoncillo por el oeste y a Las Bre&ntilde;itas, por el sur, lugares pr&oacute;speros y adaptados, antropizados desde hace siglos con vi&ntilde;edos y pastizales, zonas muy pobladas seg&uacute;n el diccionario geogr&aacute;fico de Madoz de 1845.
    </p><p class="article-text">
        La Monta&ntilde;a de Cogote rodeada de los derrubios o rebozos del Barranco del Canal de La Habana ten&iacute;a tambi&eacute;n tierras de cultivos en secano, f&eacute;rtiles, pertenecientes a familias pudientes que construyeron una esbelta portada en el siglo XVIII: todo un ejemplo de arquitectura rural devorada tambi&eacute;n por el negro infame que ahora ocupa su esbelta figura de manera cruel. Las Salgadas y Las Goronas por el norte permanecen expectantes ante las embestidas del volc&aacute;n, protegido por la Monta&ntilde;a de Cogote. Por el sur, La Monta&ntilde;eta, Los Cinco Caminos y El Llano de Don Pablo fueron depredadas por el volc&aacute;n de marras.
    </p><p class="article-text">
        La Monta&ntilde;eta fue una finquita entra&ntilde;able. Estaba cerca, los eucaliptos de la carretera sonaban con la fuerza del viento, la vara al hombro porque tocaba varear a los almendreros, borde&aacute;bamos Cogote por el este, bajo las moraleras, nos deten&iacute;amos en la zapater&iacute;a de Ismael y Secundino, artesan&iacute;a pura con gomas de cami&oacute;n, cueros de la tienda de D&ordf; Antonia, de La Muralla, que no s&oacute;lo reparaban zapatos de los domingos de misa, sino que fabricaban con sabidur&iacute;a las caraque&ntilde;as, sandalias o zapatos de trabajo. Las bigornias, leznas, cebo de carnero para el hilo de bala&hellip; nos parec&iacute;an instrumentos de precisi&oacute;n mientras los zapateros manten&iacute;an una peque&ntilde;a charla sobre el clima sin retirar la vista de los &uacute;tiles. Al lado, la enigm&aacute;tica Portada de Cogote, extra&ntilde;a por altanera en un lugar de escasas licencias para los ornamentos. Dentro, en la finca, una solitaria casa que sirvi&oacute; de escuela en los a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        D. Lorenzo y D&ordf; Francisca se asomaban al camino que se precipitaba hacia Los Cinco Caminos por donde transitaban centenares de mulas que sub&iacute;an con los claros del d&iacute;a para transportar el pinillo que envolv&iacute;a a las pi&ntilde;as de pl&aacute;tanos.
    </p><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o camino, bien delimitado por paredes de piedra seca nos llevaba a La Monta&ntilde;eta. No hab&iacute;a casi nada. Dos almendreros y un tercero compartido con D. Carmelo que, al estar en el lindero nos repart&iacute;amos cosecha y esfuerzo. La vara se encargaba de vibrar hasta el cielo, con geito portugu&eacute;s y precisi&oacute;n hasta acabar con las &uacute;ltimas almendras sujetas a las pincoras. Para ello sub&iacute;amos a los almendreros, persist&iacute;amos. Podr&iacute;a decirse que &eacute;ramos como el violinista en el tejado de Tevye &ldquo;intentando entonar una dulce y sencilla melod&iacute;a sin romperse la crisma. &iquest;Y c&oacute;mo aguantamos el equilibrio? en una sola palabra, tradici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era rectangular la finca, peque&ntilde;a, recog&iacute;amos las almendras, las carg&aacute;bamos en los sacos para luego descascarillarllas a la luz de un quinqu&eacute;. Mam&aacute; hac&iacute;a queso de almendra y a la escuela nos pon&iacute;a en un bolsillo unos pocos de higos pasados y en el otro, un pu&ntilde;ado de almendras partidas.
    </p><p class="article-text">
        Otras veces baj&aacute;bamos a sembrar ramas de boniatos de secano. Se hac&iacute;a en mayo y, si llov&iacute;a un poco, merec&iacute;a la pena bajar al a&ntilde;o siguiente a recoger la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos otros almendreros en una esquinita de otra finca que el Volc&aacute;n de San Juan nos dej&oacute; en El Cercado en 1949. De una propiedad de tres fanegas de buena tierra, casa y bodega s&oacute;lo quedaron estos tres o cuatro almendreros en la zona norte de la lava, en Las Goronas.
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; a tocar. Nos volvi&oacute; a tocar. En La Monta&ntilde;eta hay ahora setenta metros de espesor de escoria diab&oacute;lica que arruina recuerdos. No est&aacute;n los eucaliptos, ni las moraleras, ni la antigua zapater&iacute;a, ni la portada, ni la casa de D. Lorenzo ni la antigua tienda de cuero curtido
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo s&eacute;, lo s&eacute;. Somos el pueblo elegido. Pero, de vez en cuando, &iquest;no podr&iacute;as elegir a alg&uacute;n otro? &rdquo;Era el lamento de Topol ante el Creador por su adversidad.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros no queremos que el destino cruel elija otro pueblo ni que este volc&aacute;n de miseria se vaya a otro lugar. Puro dolor, este volc&aacute;n. Que pare.<strong>&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/montaneta-volcan_129_8511737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Nov 2021 19:09:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Montañeta y el volcán]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El reino de este mundo… de fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/reino-mundo-fuego_129_8382274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d420b6d9-0225-409e-a93f-d09e01e85adc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reino de este mundo… de fuego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Este monstruo se refocila con vituperios de humo y estruendos, de día. Guarda su varietal morapio para las noches de las tierras de vino arrasadas a empellones, buscando las casas, recuerdos y medios de vida.</p></div><p class="article-text">
        Con tablas y listones que sobraban de la carpinter&iacute;a de D. F&eacute;lix P&eacute;rez y que, generosamente me daba, constru&iacute;, con doce a&ntilde;os, una mesa, estanter&iacute;as y banca para hacer mi cuarto de estudio en el pajero de teja francesa, con techo de dos aguas, que estaba edificado hac&iacute;a siglos. Al lado se depositaban los sarmientos para soasar pescado y carne de conejo.
    </p><p class="article-text">
        Alejo Carpentier cuando refiere a Mackandal en <em>El Reino de este Mundo</em> en su metamorfosis parece que predijo la incandescencia de este volc&aacute;n. Se volvi&oacute; a asentar, nervudo y duro, con test&iacute;culos como piedras, en su inacabable lucha.
    </p><p class="article-text">
        Este monstruo se refocila con vituperios de humo y estruendos, de d&iacute;a. Guarda su varietal morapio para las noches de las tierras de vino arrasadas a empellones, buscando las casas, recuerdos y medios de vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Paisaje que ha dejado el volcán en Las Manchas.                            </span>
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        Es el engendro natural m&aacute;s concupiscente de la historia de esta Isla. Se tremolina en el paisaje forjado con el trabajo de la gente humilde y hasta poderosa. Declama sin pudor con libelos infernales para causar da&ntilde;o, dolor.
    </p><p class="article-text">
        No deja sino estrazas y escorias que, algunas, ruedan sin ejes de simetr&iacute;a por donde encuentran orograf&iacute;as aparentes.
    </p><p class="article-text">
        En un almendrero centenario, de dos troncos en V, Tonito y yo construimos un mecedero que nos acercaba a las estrellas que hoy lloran conmigo y con La Palma. Desconsuelo. Casa de mam&aacute; en ruinas, recuerdos ennegrecidos en una pared de diez o doce metros surgidos desde las mismas entra&ntilde;as del reino de este mundo que no es el de Carpentier y sus esclavos haitianos sino del mismo mal personificado en negro manto que sustituy&oacute; almendrero y pajero de los libros. Ya el pajero de mis estanter&iacute;as de retales no est&aacute;. El mecedero tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/reino-mundo-fuego_129_8382274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Oct 2021 18:57:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reino de este mundo… de fuego]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los carros de madera y la Carretera del Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carros-madera-carretera-sur_129_6458534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46758e89-e37d-4bf3-abd0-cb54be8afdb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los carros de madera y la Carretera del Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Las Manchas se ideó un carro de madera, de cierta complejidad en su construcción, que servía para transportar los productos del monte y de pequeñas industrias domésticas (leche, queso, vino y vinagre, pastos, frutos, leña y pinillo).</p></div><p class="article-text">
        La Carretera del Sur, que se empez&oacute; a construir a finales del S. XIX part&iacute;a desde el puerto de Santa Cruz de La Palma, sub&iacute;a por las vueltas de Calcinas hasta Buenavista y desde all&iacute;, uniendo pueblos y caser&iacute;os pretend&iacute;a llegar hasta Los Llanos, lo que no consigui&oacute; hasta bien entrado el S. XX. En principio, ni siquiera estaba prevista para veh&iacute;culos a motor, inexistentes en aquellos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trazado de la nueva v&iacute;a se adecu&oacute; en lo posible al antiguo camino real que, por el sur, no pudo sortear los caser&iacute;os de Tigalate Hondo; Los Quemados, que era el n&uacute;cleo cabecera del municipio de Fuencaliente ni el antiguo caser&iacute;o de El Charco.
    </p><p class="article-text">
        Montes de Luna, Los Canarios y la parte alta de El Charco, sin apenas vecinos en esa &eacute;poca del cambio de Siglo, se vieron beneficiados por la nueva carretera que los aliviaba del aislamiento y de trabajos de carga, por lo general, penosos.
    </p><p class="article-text">
        Los peri&oacute;dicos de principios de S. XX hablaban de la paralizaci&oacute;n forzoza en Las Manchas, en la zona de La Cochera, por la negativa persistente de un propietario, de apellido Sim&oacute;n, a que la nueva v&iacute;a pasara por sus terrenos.
    </p><p class="article-text">
        Antiguos operarios de sorriba que estaban trabajando en la carretera se apenaban unos a&ntilde;os despu&eacute;s porque la obra se detuvo varios a&ntilde;os en Alcal&aacute;, justo en lo que luego se llamar&iacute;a El Para&iacute;so, por falta de presupuesto. Una fotograf&iacute;a de 1905 recuerda la construcci&oacute;n de la Casa Caminera de Las Manchas en la que se aprecian s&oacute;lo carruajes de tracci&oacute;n animal.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 30 del S. XX, en gobiernos de la II Rep&uacute;blica se procedi&oacute; al asfaltado, cuyo firme perdur&oacute; hasta 50 a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con la apertura de la carretera y la aparici&oacute;n de los primeros camiones, desaparecieron para siempre los puertos naturales y barcos de cabotaje que, por mar, eran el medio casi &uacute;nico de transporte de mercanc&iacute;as y pasajeros entre los pueblos de la Isla y el puerto capitalino.
    </p><p class="article-text">
        Con el desarrollo econ&oacute;mico derivado de la introducci&oacute;n del cultivo de las plataneras en Tazacorte y Argual, el asfalto &ldquo;republicano&rdquo; de la carretera del Sur, que se llamar&iacute;a TF-832, soport&oacute; durante 45 a&ntilde;os todo el trasiego de veh&iacute;culos para el transporte de ultramarinos, productos de exportaci&oacute;n y personas desde Santa Cruz de La Palma hasta los pueblos del &ldquo;interior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los Carros.</strong> En Las Manchas, a partir de entonces, se ide&oacute; un carro de madera, de cierta complejidad en su construcci&oacute;n, que serv&iacute;a para transportar los productos del monte y de peque&ntilde;as industrias dom&eacute;sticas (leche, queso, vino y vinagre, pastos, frutos, le&ntilde;a y pinillo) que, aprovechando la leve pendiente de la carretera desplazaba cargas considerables por ella. Todav&iacute;a tenemos recuerdos de ver la bajada hacia Los Llanos de los carros mancheros cargados de cestas, pacas, pipas y garrafones con los productos de las cosechas de secano para su venta en Tazacorte, Argual y Los Llanos. Cerca del mediod&iacute;a, los carros de madera que bajaron llenos por la ma&ntilde;ana sub&iacute;an con recipientes vac&iacute;os hacia Las Manchas movidos s&oacute;lo por la fuerza motriz de sus due&ntilde;os que, con correas o sogas, tiraban de ellos en la pendiente que hab&iacute;a que sortear al rev&eacute;s. Los hijos de los campesinos sol&iacute;an ayudar empujando los carros por los m&aacute;s de quince kil&oacute;metros que hab&iacute;a entre origen y destino. El &uacute;ltimo carro manchero que quedaba se segu&iacute;a usando por la familia Vi&ntilde;a de Los Llanos para trasladar en procesi&oacute;n a la imagen de San Isidro en la Feria de Ganado de las Fiestas de La Patrona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La guagua del Mensajero. </strong>La Carretera del Sur en su recorrido de cerca de 120 a&ntilde;os ha sido part&iacute;cipe, tambi&eacute;n, es comprensible, de hechos luctuosos. Un t&iacute;o de quien suscribe, llamado Tom&aacute;s Jer&oacute;nimo, fue llamado a filas por el Ej&eacute;rcito sublevado justo el mismo d&iacute;a que cumpli&oacute; veinti&uacute;n a&ntilde;os. Cuando llevaba en el frente de batalla dos a&ntilde;os y medio, metralla enemiga afect&oacute; a su cerebro por lo que fue devuelto a su domicilio unos meses antes de terminar la Guerra Civil. Para seguir cumpliendo con el servicio militar, fue destinado a un cuartel que hab&iacute;an ubicado en lo que es hoy el Llano de Argual. Las secuelas de las heridas de bala provocaron que cayera de su bicicleta cuando se dirig&iacute;a al destino, chocara contra una roca, ingresara en el hospital y falleciera.
    </p><p class="article-text">
        El accidente m&aacute;s recordado en toda la Isla, por las tr&aacute;gicas consecuencias que conllev&oacute;, tuvo lugar en las laderas de la Monta&ntilde;a de Do&ntilde;a Mar&iacute;a por donde transcurre la antigua carretera. El libro de historia del equipo de f&uacute;tbol del CD Mensajero, recogido por el investigador y entra&ntilde;able amigo Paco Antequera, recoge que el partido de f&uacute;tbol entre el Atl&eacute;tico Paso y CD Mensajero no se pudo celebrar el 2 de diciembre de 1956 por &ldquo;... sufrir nuestro equipo un accidente al despe&ntilde;arse el autob&uacute;s en que viajaban en lugar cercano al conocido por Dos de Copas. En el accidente perdi&oacute; la vida nuestro compa&ntilde;ero y masajista del Club D. Manuel P&eacute;rez Calder&oacute;n (q.e.p.d) y el conductor del mismo y antiguo jugador del Mensajero D. Jaime Carballo Acosta (q.e.p.d), resultando heridos todos los dem&aacute;s jugadores, algunos de ellos de gravedad, como Toledo, y otros menos graves . Tambi&eacute;n result&oacute; herido de importancia el directivo y entrenador del equipo , D. Francisco Duque P&eacute;rez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo extra&ntilde;o de este accidente es que, en Las Manchas, nadie se explicaba, o&iacute;amos decir desde que &eacute;ramos ni&ntilde;os, c&oacute;mo la tragedia no fue completa: los restos de la guagua siniestrada estuvieron visibles en el fondo de la ladera oeste de la Monta&ntilde;a, muchos metros abajo, hasta hace pocos a&ntilde;os, evidenciando la gravedad del accidente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Cumbre.</strong> Hasta la apertura de la Carretera de La Cumbre a comienzos de la d&eacute;cada de los 70, la Carretera del Sur estuvo racionalmente cuidada. Los camineros se encargaban de ir parcheando con un piche, que transportaban en unas calderas que lo calentaban con le&ntilde;a, y las cunetas estaban separadas por un hormig&oacute;n irrompible que dec&iacute;an que estaba conformado por un cemento de prestigio de marca &ldquo;Ca&ntilde;&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se abri&oacute; la Cumbre, se construy&oacute; el aeropuerto y llegaron los ferrys con carga rodada y... la Carretera del Sur se abandon&oacute; a su suerte.
    </p><p class="article-text">
        En casi 15 a&ntilde;os de uso sin ning&uacute;n tipo de arreglos, lleg&oacute; a ser intransitable, de manera literal. Entre Jedey y Los Canarios era imposible que coches sin doble tracci&oacute;n pudieran pasar por ese tramo. Hubo trabajadores de las fincas de la costa que daban la vuelta por La Cumbre para evitar el acceso por El Charco.
    </p><p class="article-text">
        En el primer Gobierno de Canarias, con las transferencias de carreteras, se puso una capa de asfalto fr&iacute;o en todo el trayecto desde Puentes Rotos a Tajuya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un proyecto en Madrid. </strong>La Carretera del Sur, hasta entonces, estaba siempre con proyecto hecho en Madrid. Al menos eso dec&iacute;an siempre las autoridades para tratar de dar esperanza a pueblos que, como antes de comenzar el S. XX, estaban, de nuevo, casi incomunicados.
    </p><p class="article-text">
        Un convenio entre el Estado y Canarias, dentro del Plan de Carreteras, hizo posible que, hace cerca de un decenio, las obras de la nueva carretera empezaran a mover tierras y configurar espacios para su remodelaci&oacute;n. Sin embargo, la primera crisis econ&oacute;mica del S. XXI hizo que el Estado, que hab&iacute;a comprometido el coste de dos tercios de la obra, rompiera el compromiso y dejara s&oacute;lo al Gobierno de Canarias que, 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la colocaci&oacute;n del cartel de inicio de las obras, parece que acelera su terminaci&oacute;n. El resultado es una v&iacute;a moderna, espl&eacute;ndida cuyo proyecto ya no est&aacute; en Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carros-madera-carretera-sur_129_6458534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 10:49:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los carros de madera y la Carretera del Sur]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego y La Relva de Elías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/fuego-relva-elias_129_6178786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Los montes se abandonaron en gran parte de la superficie de La Palma por causas, no son sólo generacionales, sino también por errores en la planificación política del suelo.</p></div><p class="article-text">
        Moini Lungga fue el Rey que, al querer prender fuego para cocinar las viandas para su tribu can&iacute;bal, muri&oacute; abrasado como consecuencia de su afici&oacute;n al licor, que actu&oacute; de l&iacute;quido inflamable que lo envolvi&oacute; en llamas.
    </p><p class="article-text">
        Un peligroso accidente obliga al grumete de quince a&ntilde;os, Dick Sand a convertirse en capit&aacute;n de su barco en el que una tripulaci&oacute;n inexperta, traiciones y desastres naturales le hacen una traves&iacute;a llena de aventuras como la del encuentro con el Rey Lungga.
    </p><p class="article-text">
        El&iacute;as Camacho era un hombre corpulento, de car&aacute;cter hi&eacute;ratico, campesino y trabajador de 12 horas diarias, con arraigada devoci&oacute;n familiar. Se levantaba a las 5 de la ma&ntilde;ana, desayunaba una taza grande de leche de cabra con gofio y bajaba a las sorribas de El Charco Verde, Las Hoyas o La Costa para picar, mover y colocar enormes piedras que, entrelazadas en perfectas alineaciones, formaban los canteros para rellenaros de tierra transportada desde el Llano de Las Cuevas. Se sembraban plataneras. Al llegar a su casita, construida por &eacute;l mismo en sus ratos de descanso, Regina, su generosa mujer, le ten&iacute;a preparada la mesa con su gofio amasado, papas guisadas y el pescado salado o chicharros fritos con mojo verde, el &ldquo;conduto&rdquo; habitual y casi &uacute;nico de la autarqu&iacute;a campesina de Las Manchas, el lugar m&aacute;s seco y con terrenos menos productivos de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tierra, agua, Aire, Fuego</em> es una obra dedicada a estudiar la literatura de Julio Verne, escrita y dibujada por 52 autores entre los que destacan firmas como las de Volker Dehs, Fernando Aramburu (impulsor del reconocimiento p&oacute;stumo de la figura del palmero F&eacute;lix Francisco Casanova) o Jos&eacute; Jim&eacute;nez lozano. En la obra se sit&uacute;an geogr&aacute;fica y tem&aacute;ticamente cada una de las obras del escritor franc&eacute;s y su influencia en el subg&eacute;nero literario de la ciencia ficci&oacute;n. El fuego, como poder destructor est&aacute; presente en muchas obras de julio Verne. &ldquo;Un Capit&aacute;n de quince a&ntilde;os&rdquo;, el de las aventuras del grumete Dick Sand en donde el malvado Moini Lungga perece impregnado de aguardientes inflamables, es una obra memorable para un lector de 12 a&ntilde;os, que era yo o para un campesino fatigado por el trabajo incesante, que era mi vecino El&iacute;as.
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                Paraje del municipio de El Paso.                            </span>
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        El&iacute;as Camacho, descansaba las tardes de una hora y media bajo un pino enorme, el de su sobrina Mar&iacute;a Elma, entablando conversaciones con los vecinos sobre los recurrentes asuntos relacionados con el clima y las cartas de los familiares que llegaban de Venezuela mientras contemplaban el paso de los escasos coches, camiones o guaguas que, junto a las bicicletas, motos y carros mancheros (que artilugios artesanos de madera usados para el transporte por carretera de cargas en los descensos y que hab&iacute;a que empujar en las subidas). El &uacute;ltimo usuario de estos carros, llamado Gregorio, se dedicaba a la compra ambulante de las pieles de cabritos rellenas de pinillo, que se disecaban al sol, para su uso posterior en la confecci&oacute;n artesanal de zurrones de gofio.
    </p><p class="article-text">
        Cabritos, cabras&hellip; Era imposible sobrevivir en Las Manchas sin el aporte cal&oacute;rico y de prote&iacute;nas de la leche y el queso de cabra. El&iacute;as, al que nunca dec&iacute;amos D. El&iacute;as porque era parte de la familia, aunque no lo era, acud&iacute;a al pajero, cog&iacute;a las correas, podones y sogas y sub&iacute;a al monte por el Camino Chimba a podar un feje de pasto en la Relva, una finca de monte situada en las laderas de las Monta&ntilde;as del Gallo, junto al Canal de La Habana y El Bote.
    </p><p class="article-text">
        La Relva significaba para El&iacute;as y Regina la supervivencia. Tagasastes y tajinastes eran los forrajes habituales que se cargaban al hombro en los atardeceres permanentes. En verano se sub&iacute;a al monte a recolectar las tederas y corazoncillos que, una vez puestos al sol y deshidratados, se guardaban en los pajeros como provisiones de invierno. En mi casa, la finca de recursos se situaba un poco m&aacute;s al norte, en Cabeza de Vaca y Volc&aacute;n de Bernardino.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Miguel Strogoff</em>, <em>Viaje al Centro de La Tierra</em>, <em>Los Hijos del Capit&aacute;n Grant</em> fueron textos que llegaron a nuestras manos, creo recordar que a partir de unos obsequios que Bazooka, enviando centenares de envoltorios de sus chicles, nos enviaba por correo. Y El&iacute;as era un lector apasionante. Se sentaba junto a la luz del quinqu&eacute; de petr&oacute;leo (la luz el&eacute;ctrica lleg&oacute; a Las Manchas en 1971) y frente a un aparato de radio que emit&iacute;a los programas de Radio Club, Radio Juventud, Radio Popular y Centro Emisor del Atl&aacute;ntico, le&iacute;a con enorme atenci&oacute;n los libros que yo le prestaba: los de Julio Verne o los de literatura cl&aacute;sica que, por deberes del maestro, acced&iacute;an a mis manos. Regina preparaba la cena.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El monte era el medio de subsistencia. Nos aportaba pastos, frutos de secano, le&ntilde;a para el fuego y pinillo para cama del ganado. Si se quemaba el monte, se quemaban nuestras esperanzas de bienestar o tranquilidad para el invierno, era sencillamente un hecho desgraciado. El&iacute;as lo sab&iacute;a y yo lo sab&iacute;a con diez u once a&ntilde;os de edad. Se palpaba la angustia en las familias por ver desaparecer el sustento que, en gran medida, depend&iacute;a de los animales estabulados en los corrales. El monte se quemaba, porque se ha quemado siempre. Y, en aquella &eacute;poca de trabajo duro, no era peligroso ir a apagar el fuego. No hab&iacute;a medios a&eacute;reos, ni motobombas, ni personal de Medio Ambiente ni, por supuesto, agua. A la primera se&ntilde;al de alarma, los vecinos de Las Manchas corr&iacute;an monte arriba, por las veredas y servent&iacute;as, ataviados con azadas y machetes para combatir el fuego. Tambi&eacute;n &iacute;bamos los ni&ntilde;os y ayud&aacute;bamos con ramas a detener un fuego que no avanzaba porque no ten&iacute;a que quemar.
    </p><p class="article-text">
        El&iacute;as era un hombre recio, de fuertes convicciones y comprometido con sus valores. Y nunca lloraba ni se quejaba por nada. Y, sin embargo, llor&oacute;. Y esa imagen perdurable de las l&aacute;grimas en sus mejillas la evoco siempre que hay incendios en nuestros montes. Fue un fuego declarado en Llano del Banco que se acercaba irremediablemente a La Relva de El&iacute;as, con vientos de levante que rodeaban las laderas de El Gallo. Parec&iacute;a imposible detenerlo&hellip; y El&iacute;as llor&oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La extensa obra de Julio Verne, <em>Un Capit&aacute;n de Quince A&ntilde;os</em> fue escrita para publicarla por entregas en 1878. Es un libro de aventuras en la goleta Pilgrim y de las peripecias de su joven capit&aacute;n. Fue el libro preferido por D. El&iacute;as Camacho: cuando regresaba de su trabajo vespertino, descargaba de sus hombros el feje de tagasastes y aflojaba la correa. Yo lo esperaba al otro lado del camino, sobre la pared, para hablar de los nuevos episodios del libro. Era media hora de an&aacute;lisis de una obra de Julio Verne hecha por un ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os y un campesino autodidacta que regresaba de un trabajo arduo. Aquel fuego del Llano del Banco quem&oacute; solo una parte de La Relva: los contrafuegos y la r&aacute;pida actuaci&oacute;n de los servicios de contraincendios, que no eran otros que las azadas, machetes y ramas en manos de personas con voluntad y experiencia, lo impidieron. Cuando regres&oacute;, con el &aacute;nimo de triunfo sobre el fuego que quiso arrebatarle sus pastos y frutales, me dijo: &ldquo;El fuego que acab&oacute; con Moini Lungga, lo paramos en Canal de La Habana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que se produce un incendio en La Palma, se producen los debates recurrentes. Miles de personas se afanan con atrevimientos diletantes a cuestionar m&eacute;todos y causas. Los incendios actuales no tienen nada que ver con los de anta&ntilde;o, con los que vivimos cuando el monte era fuente y medio de vida. En esa &eacute;poca estaban limpios de le&ntilde;a, pi&ntilde;as y pinillo, que se usaba para cama de animales y para los empaquetados de pl&aacute;tanos. En la actualidad, el enorme material combustible acumulado en decenas de a&ntilde;os en barrancos y laderas, hace imposible el uso de t&eacute;cnicas ancestrales de combate del fuego. Cuando se habla de la limpieza de los montes como prevenci&oacute;n de conatos, lo convertimos en un sofisma. Y es que los pinos est&aacute;n constantemente soltando pinillo y pi&ntilde;as, propio de su condici&oacute;n natural para resistir en ambientes inh&oacute;spitos, por lo que se necesitar&iacute;an decenas de miles de operarios para mantener limpios nuestros pinares de materias combustibles.
    </p><p class="article-text">
        Los montes se abandonaron en gran parte de la superficie de la Isla por causas, no son s&oacute;lo generacionales, sino tambi&eacute;n por errores en la planificaci&oacute;n pol&iacute;tica del suelo. Un fen&oacute;meno nuevo es el del acercamiento de los pinares a las zonas pobladas: antes, los espacios forestales estaban reservados a los pinares a partir de la &ldquo;raya&rdquo; de lo que se llamaba monte p&uacute;blico. De ah&iacute; hacia abajo eran utilizados para tierras de cultivo, de cereales y vi&ntilde;edos en el Sur. Y es que el Sur, como vimos en Fuencaliente, al ser geol&oacute;gicamente nuevo y carecer de barrancos profundos, tiene el peligro a&ntilde;adido de las lluvias, en caso de producirse, que en un terreno ausente de materiales de contenci&oacute;n provoca grandes escorrent&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La Isla ha multiplicado la superficie ocupada por los pinares. Se calcula que hay m&aacute;s de quince millones de pinos distribuidos por casi toda la geograf&iacute;a insular. Parad&oacute;jicamente, un &aacute;rbol enormemente abundante y resistente a sequ&iacute;as, fuegos y usos industriales, est&aacute; protegido por las legislaciones de protecci&oacute;n. Casi no se hace uso de la permanente hoja caduca, que en La Palma llamamos pinillo, que se acumula sin cesar para que, cuando llegan los incendios, provoquen enormes llamas captadas hasta por los sat&eacute;lites de la NASA.
    </p><p class="article-text">
        Aviones, helic&oacute;pteros y medios humanos, una y otra vez, declaraciones de pol&iacute;ticos de todas las preferencias, debates populares recurrentes. El a&ntilde;o que viene, o el otro, volver&aacute; otro incendio. El&iacute;as sufr&iacute;a porque se quemaba La Relva con sus pastizales, vi&ntilde;edos y frutales. Hoy, en aquel lugar s&oacute;lo hay pinos, muchos pinos que, que cuando se queman, las llamas se ven desde el espacio sideral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/fuego-relva-elias_129_6178786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2020 09:21:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fuego y La Relva de Elías]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cumbre Vieja, la literatura de los volcanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cumbre-vieja-literatura-volcanes_129_6152428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Y es que cuando habla el Involcan, la Cumbre Vieja, que es la cumbre más nueva de Canarias, emite sus temblores a modo de temores literarios y científicos a todo el hemisferio occidental</p></div><p class="article-text">
        De vez en cuando leo de nuevo las ense&ntilde;anzas del <em>Enquiridion</em>, de Epicteto de Frigia, personaje resiliente del convulso mundo de la Edad Antigua. Fue pensador, intelectual, esclavo y discapacitado. Su vida dif&iacute;cil la impregn&oacute; de optimismo estoico expresado con nitidez exquisita en sus pensamientos o sentencias. El miedo para el fil&oacute;sofo de Hier&aacute;polis, el peor de los miedos, es el que se tiene al propio miedo.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as vuelven a salir en los digitales los enjambres del Instituto Volcanol&oacute;gico de Canarias que llenan de puntos rojos y estrellas rutilantes la superficie del sur de la Isla de La Palma. Los mapas, muy expl&iacute;citos, con exposiciones muy crom&aacute;ticas, se encargan de darle m&aacute;s miedo al miedo: vislumbran un cataclismo gr&aacute;fico de dimensiones colosales, con origen en El Charco, Las Indias, Tigalate, Tiguerorte, Los Canarios, Los Quemados, Las Caletas y Las Manchas... con destino sobrecogedor.
    </p><p class="article-text">
        Y es que cuando habla el Involcan, que son las siglas del organismo gubernamental (Instituto Volcanol&oacute;gico de Canarias), la Cumbre Vieja, que es la cumbre m&aacute;s nueva, emite sus temblores a modo de temores literarios y cient&iacute;ficos a todo el hemisferio occidental. No son las abejas de los enjambres s&iacute;smicos, punteadas en el meridi&oacute;n palmero, las mismas que clavan sus aguijones subterr&aacute;neos en el mar entre Tenerife y Gran Canaria, que tiene poca entidad literaria. En La Palma y en el mundo, el temor a los terremotos, a pesar de no ser percibidos por la poblaci&oacute;n, s&iacute; se hacen sensoriales en los mapas tan &ldquo;tenebrosamente&rdquo; dibujados por los inform&aacute;ticos de Involcan.
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            <span class="title">
                Coladas volcánicas de La Palma.                            </span>
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        La Isla de La Palma, contaba yo en 2014 en <strong>La Palma Ahora</strong>, es conocida a nivel internacional precisamente porque existe Cumbre Vieja, la de los enjambres s&iacute;smicos que forman panales de<em> hiel</em> con la pandemia de 2020 y la sequ&iacute;a m&aacute;s perversa de los &uacute;ltimos siglos.
    </p><p class="article-text">
        Nos venimos enterando en los a&ntilde;os 80 que el monte que se eleva con Birigoyo, Nambroque, Lajones, Monta&ntilde;a Negra, El Cabrito, Hoyo del Fuego... es un solo volc&aacute;n, uno solo. &iexcl;Y qu&eacute; volc&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Ni el rico patrimonio arqueol&oacute;gico, natural, cultural o hist&oacute;rico, ni nuestras bellezas naturales o la calidad del cielo para ver las estrellas, le dan a La Palma un conocimiento tan generalizado como lo es su vinculaci&oacute;n con la Cumbre Vieja que ahora vuelve a dar un poco de miedo, aunque sea estoico.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n aportaciones de cient&iacute;ficos y decenas de documentales de cadenas tem&aacute;ticas de televisi&oacute;n, las consecuencias de una hipot&eacute;tica erupci&oacute;n en Cumbre Vieja y el consiguiente desplome de media Isla, provocar&iacute;a la formaci&oacute;n de una ola de 900 metros de altura que atravesar&iacute;a el Atl&aacute;ntico a gran velocidad para descargar sobre las costas americanas con una violencia jam&aacute;s vista.
    </p><p class="article-text">
        Benfield, una entidad americana de compa&ntilde;&iacute;as de seguros, calcula que, s&oacute;lo en la costa este de Estados Unidos, Centroam&eacute;rica, Sudam&eacute;rica y las islas del Caribe, el maremoto afectar&iacute;a a m&aacute;s de cien millones de personas con el impacto de la ola que al llegar a la costa de la otra orilla tendr&iacute;a una altura de m&aacute;s de sesenta metros y un poder de penetraci&oacute;n pr&oacute;ximo a los quince kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Se escribi&oacute; una novela mal&iacute;sima, desde el punto de vista literario, titulada <em>Volc&aacute;n</em>, del escritor ingl&eacute;s Richard Doyle, especializado en temas de misterio y suspense y que al leerla da la impresi&oacute;n de que el autor, adem&aacute;s de no haber estado nunca en La Palma, ni siquiera se document&oacute; suficientemente para ambientar su obra. Tiene abundantes imprecisiones geogr&aacute;ficas y etnogr&aacute;ficas en el relato que narra la erupci&oacute;n por el Charco Verde y sus consecuencias en Am&eacute;rica por el tsunami que provoca.
    </p><p class="article-text">
        En 2004 se publicaba en Estados Unidos otra novela de ciencia ficci&oacute;n, escrita por el ingl&eacute;s Patrik Robinson, que es uno de los grandes novelistas de best sellers con tem&aacute;tica naval. La novela se titula <em>Scimitar SL-2</em> y trata de un grupo islamista interesado en atentar contra los Estados Unidos. Para conseguir sus objetivos, los terroristas secuestran un submarino nuclear con el cual pretenden bombardear con torpedos la Cumbre Vieja para que se produzca la ola que arrasar&iacute;a gran parte de la patria del T&iacute;o Sam.
    </p><p class="article-text">
        <em>El Quinto D&iacute;a</em>, novela del alem&aacute;n Frank Sch&auml;tzing se refiere asimismo al volc&aacute;n Cumbre Vieja y a su colapso provocado por animales marinos.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tus campos rompan tristes volcanes,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no vean placeres, sino pesares,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>cubran tus flores los arenales&ldquo;</em>, maldec&iacute;an las endechas por la muerte a Guill&eacute;n Peraza que acaec&iacute;a en las playas de Puerto Naos cuando los benahoaritas impidieron ser apresados para ser llevados al mercado de esclavos de Sevilla. Una obra de arte, estas endechas, la primera obra literaria escrita en Canarias que, de alguna forma, aunque sea s&oacute;lo creativa, parece cumplir sus malos augurios con los datos inquietantes de los cient&iacute;ficos que dibujan los enjambres en los montes de Cumbre Vieja. Menos mal que en letra peque&ntilde;a, algunos de esos informes dicen que ese cataclismo provocado por Cumbre Vieja, que es la cumbre m&aacute;s nueva de Canarias, puede suceder dentro de unos d&iacute;as o dentro de 4.000 a&ntilde;os. El miedo al miedo durar&aacute; hasta que suceda, si es que sucede. Epicteto de Frigia vivi&oacute; hasta el a&ntilde;o 50 d.C.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cumbre-vieja-literatura-volcanes_129_6152428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2020 09:10:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cumbre Vieja, la literatura de los volcanes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viticultores  del norte combaten la sequía con riego de vanguardia  y el paisaje “alegra la vista”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/viticultores-norte-combaten-riego-vanguardia-sequia-paisaje-alegra-vista_1_6148515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En otros puntos de la Isla, la viña,  principal cultivo de subsistencia, está desapareciendo por la falta de lluvias y es preciso transportar agua en camiones cisternas, incluso, para el consumo en viviendas.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viñedos en Briestra, en el municipio de Garafía. Foto: PRIMITIVO JERÓNIMO                            </span>
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        La Palma sufre la sequ&iacute;a m&aacute;s prolongada de la historia desde que hay registros. En la zona sur, en las median&iacute;as sin regad&iacute;os, las higueras, almendreros y, sobre todo, los vi&ntilde;edos, desaparecen por la ausencia de precipitaciones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En Las Manchas no hay agua de riego ni galer&iacute;as. Es muy habitual ver camiones cisternas o cubas transportando agua a los domicilios para evitar la p&eacute;rdida de &aacute;rboles frutales o consumo de las viviendas.
    </p><p class="article-text">
        La vi&ntilde;a, principal cultivo de subsistencia est&aacute; desapareciendo por la sequ&iacute;a de tantos a&ntilde;os. Diferentes intentos de llevar agua de riego a toda la zona han fracasado una y otra vez. Presenciar los vi&ntilde;edos de Briestra, en el municipio de Garaf&iacute;a, con t&eacute;cnicas de cultivo modernas, riego y adecuaci&oacute;n de terrenos con tecnolog&iacute;as de vanguardia, alegran la vista. Paisaje y paisanaje para una actividad ancestral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/viticultores-norte-combaten-riego-vanguardia-sequia-paisaje-alegra-vista_1_6148515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2020 09:37:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Viticultores  del norte combaten la sequía con riego de vanguardia  y el paisaje “alegra la vista”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje en guagua a Los Llanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/viaje-guagua-llanos_1_6129556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56cf8ede-2c23-4533-a203-877ecf112a50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Un viaje en guagua a Los Llanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres y diez de la tarde, Avenida de Los Indianos. Por el lateral de la guagua verde y, frente a la cafetería, se lee el destino 300 que va a Los Llanos.</p></div><p class="article-text">
        Tres y diez de la tarde, Avenida de Los Indianos. Por el lateral de la guagua verde y, frente a la cafeter&iacute;a, se lee el destino 300 que va a Los Llanos. Mientras esperamos en el colgadizo o porche, como se dice ahora, un amigo de Gallegos, habitual del transporte p&uacute;blico, me habla de tarifas y trayectos de un servicio del Cabildo cuyo operador es la Cooperativa Insular, heredera de aquellos Transportes del Norte que hace muchos a&ntilde;os ampliaron navegaci&oacute;n a la &ldquo;rosa de los vientos&rdquo; de toda la Isla.
    </p><p class="article-text">
        Me subo a la guagua. Abono 2,60 euros por el viaje a Los Llanos, suben pasajeros que ocupan unas 30 plazas de las 56 butacas. La mayor&iacute;a de ellos son j&oacute;venes que entregan o ense&ntilde;an al ch&oacute;fer alg&uacute;n carnet o documento acreditativo de los bonos de descuento acordados por la Corporaci&oacute;n Insular.
    </p><p class="article-text">
        Los asientos, impecablemente limpios, son ocupados en su parte trasera por los adolescentes que, ataviados convenientemente con las mascarillas de rigor, sorprenden porque pronto entablan conversaciones relacionadas con m&oacute;viles, tenis, playas y canciones de moda, sin hacer mucho uso de los celulares excepto para conectarlos con los auriculares que invaden de m&uacute;sica digital sus o&iacute;dos entre mensaje y mensaje cuando iniciamos la marcha.
    </p><p class="article-text">
        Me da cierto rubor confesar que es la primera vez que me subo a una guagua en esta l&iacute;nea de Santa Cruz de La Palma a Los Llanos, despu&eacute;s de la renovaci&oacute;n de la flota y la apertura por la Grama de este itinerario mucho m&aacute;s racional que el anterior, que alargaba los tiempos por San Pedro y San Antonio.
    </p><p class="article-text">
        A esta hora, en un viernes estival, las paradas fueron escasas en el lado este de la Isla. S&oacute;lo en Botazo y en la c&oacute;moda Parada Preferente del Hospital, la guagua se detiene a recoger pasaje. Al subir la Cumbre, atravesar el remozado T&uacute;nel Viejo y avistar el soleado Llano de Las Cuevas, me voy dando cuenta de lo innecesario y molesto que es, sin percatarnos de ello, coger el coche particular para &ldquo;atravesar la Cumbre&rdquo;, que contamina y que te lleva a una Ciudad sin aparcamientos. Guagua nueva, puntual, silenciosa y limpia que se detiene para apearse (no s&eacute; si este verbo sigue siendo de uso com&uacute;n) un senderista en el Centro de Visitantes de La Caldera, para recoger m&aacute;s j&oacute;venes en La Rosa y viajeros diversos en la trasera del Teatro Monterrey, una parada nueva que reduce los tiempos con respecto a la entrada por la Avenida Islas Canarias. M&aacute;s j&oacute;venes se suben y se dirigen, como si formaran parte de un ritual, a la parte trasera donde estaba yo, con sensaci&oacute;n de desubicado generacional. Ca&iacute; en cuenta, luego, que no es un acuerdo de convocatoria por Instagram para colocarse en esos asientos traseros: cuando yo ten&iacute;a su edad hac&iacute;amos igual en aquella &ldquo;cucaracha&rdquo; de Gabriel y el cobrador Mauro que, con letras de Mar&iacute;a Santos P&eacute;rez, hac&iacute;a el trayecto de Los Llanos/Las Manchas, invirtiendo cerca de una hora si es que la suerte acompa&ntilde;aba y una rotura habitual no nos dejaba a medio camino para seguir la ruta a pie.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a la Terminal de Guaguas de Los Llanos. Casi una hora, bien invertida, con calidad del servicio. Una terminal pol&eacute;mica, por escaso di&aacute;logo institucional que, sin embargo, est&aacute; tambi&eacute;n aceptable, con algunas reformas recientes.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, algunos detalles, aunque sean anecd&oacute;ticos a mejorar: el reloj de la guagua, por ejemplo, marcaba la hora con 8 horas y media de retraso y los carteles luminosos de la Terminal de Los Llanos estaban apagados y no mostraban horarios ni l&iacute;neas. No cuesta nada brindar informaci&oacute;n m&aacute;s precisa a los usuarios que, al fin, somos part&iacute;cipes de esa obligaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico sufragado por dinero de todos. Feliz viaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/viaje-guagua-llanos_1_6129556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2020 09:47:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje en guagua a Los Llanos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Una isla en apuros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/una-isla-en-apuros-primitivo-jeronimo_132_4558470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, cuando se produjo el desarrollo meridional de Tenerife y las islas orientales con la construcci&oacute;n de establecimientos tur&iacute;sticos, La Palma estaba dominada por una corriente de opini&oacute;n radicalmente contraria. La burgues&iacute;a de propietarios agr&iacute;colas del Valle de Aridane y de otras zonas de la Isla que degustaban los suculentos beneficios del cultivo del pl&aacute;tano de exportaci&oacute;n y de las actividades colaterales que &eacute;ste generaba,   no s&oacute;lo no auspiciaron sinergias con los organismos implicados en los planeamientos insulares para el desarrollo de la industria tur&iacute;stica sino que abiertamente se mostraban contrarios a cualquier cambio de modelo econ&oacute;mico que, supon&iacute;an, podr&iacute;a poner en riesgo sus privilegios.
    </p><p class="article-text">
        Eran los a&ntilde;os de desarrollo de las infraestructuras agrarias potenciadas por los cr&eacute;ditos blandos del Instituto Nacional de Colonizaci&oacute;n, que llevaba vigente en La Pen&iacute;nsula desde 1940, as&iacute; como por la mejora de las exportaciones y de los precios de los pl&aacute;tanos como consecuencia de la aparici&oacute;n de las clases medias en Espa&ntilde;a, fruto de la puesta en marcha del Plan de Estabilizaci&oacute;n Econ&oacute;mica de 1959 que desarroll&oacute; el Ministro de Comercio, Alberto Ullatres.
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca dorada del milagro econ&oacute;mico de la Dictadura, La Palma no puso en marcha ning&uacute;n proyecto de envergadura, como sucedi&oacute; en otras Islas, para implantar tambi&eacute;n aqu&iacute;, el desarrollo de infraestructuras para el turismo. Podemos asegurar que la presencia de los escasos turistas que se atrev&iacute;an a llegar a esta Isla eran, en muchos casos, vistos con recelo y hasta con animadversi&oacute;n. Y tampoco eran bien aceptados los palmeros que, en su mayor&iacute;a universitarios, propon&iacute;an abiertamente un modelo diferente en las estructuras econ&oacute;micas de la Isla.
    </p><p class="article-text">
        En La Palma no hablaban los partidos pol&iacute;ticos de turismo, no lo hac&iacute;an porque no generaba demanda social. Podemos comprobar en las hemerotecas que el debate pol&iacute;tico se concentraba en la puesta en marcha de la Presa de La Vi&ntilde;a, un embalse fantasma para el regad&iacute;o de plataneras que jam&aacute;s se construy&oacute;, o en la pretensi&oacute;n del Pacto de Progreso que gobernaba Canarias para el control p&uacute;blico de las aguas que gener&oacute; una movilizaci&oacute;n social en contra sin precedentes en La Isla.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo tur&iacute;stico del Sur de Tenerife y Gran Canaria estuvo gestionado en sus inicios por burgueses muy adinerados de las capitales insulares que vieron en las zonas de mayor insolaci&oacute;n una oportunidad de oro para sus negocios. Los partidos pol&iacute;ticos, siempre a remolque de las demandas bien dirigidas de colectivos influyentes, pusieron todos los medios para que inversores for&aacute;neos, capital extranjero y multinacionales invirtieran en los complejos residenciales, hoteleros y de ocio de Adeje, Arona, San Bartolom&eacute; de Tirajana, Lanzarote o Fuerteventura. Con ello, la capacidad comercial de las zonas metropolitanas de Tenerife y Gran Canaria y Arrecife o Puerto del Rosario se increment&oacute; al diluirse por la isla las plusval&iacute;as procedentes del r&aacute;pido desarrollo del sur.
    </p><p class="article-text">
        Santa Cruz de La Palma, por el contrario, no tuvo burgues&iacute;a econ&oacute;mica de capital activo capaz de agilizar los procesos encaminados a potenciar el desarrollo del sur y oeste soleados de la Isla. Por opuestas razones se uni&oacute; a los propietarios agr&iacute;colas del Valle de Aridane en la negativa por crear un futuro diversificado de la econom&iacute;a insular a trav&eacute;s del turismo. Un influyente grupo de funcionarios y peque&ntilde;os comerciantes miraban con recelo un desarrollo tur&iacute;stico del Sur que diera m&aacute;s crecimiento a la ciudad rival, Los Llanos, que hab&iacute;a experimentado un veloz crecimiento poblacional por el efecto llamada de la mano de obra que se necesitaba para la roturaci&oacute;n de terrenos y construcci&oacute;n de fincas de plataneras. Esa visi&oacute;n localista del poder evit&oacute;, seguramente, que Santa Cruz de La Palma, una de las ciudades m&aacute;s cultas y   patrimoniales de las Islas Canarias, tuviera a lo largo de estos a&ntilde;os un crecimiento comercial y econ&oacute;mico de primer nivel, como sucede en Lanzarote con la monumental Villa de Teguise.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya llevaban varios lustros en Tenerife y las islas orientales acometiendo infraestructuras para el desarrollo vertiginoso y cuestionable, en muchos casos, del turismo como motor econ&oacute;mico fundamental de aquellas Islas, en La Palma se col&oacute;, sin que nadie la cuestionara la Ley de Espacios Naturales aprobada por el Parlamento de Canarias en 1987 que curiosamente reserva, sobre todo, los litorales del soleado poniente. En la Cumbre Vieja, por ejemplo, se protege &uacute;nicamente la zona situada hacia el oeste por su valor ambiental, dejando los verdes bosques de la vertiente este desprotegidos. La zona costera de El Remo, llamada a ser uno de los asentamientos tur&iacute;sticos del futuro y que est&aacute; totalmente antropizada, repleta de fincas de pl&aacute;tanos con invernaderos y m&aacute;s de 300 viviendas o casetas populares est&aacute; incluida en la Ley como Espacio Natural Protegido, sin posibilidad de desarrollo urban&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        El primer vuelo ch&aacute;rter con turistas lleg&oacute; a La Palma en noviembre de 1987, trece a&ntilde;os despu&eacute;s que a Lanzarote. Procedente de Alemania trajo los primeros 200 visitantes que en las encuestas a pie de avi&oacute;n dijeron que ven&iacute;an buscando sol y tranquilidad. No hab&iacute;a en ese momento ni un solo hotel en la zona de mayor insolaci&oacute;n de la Isla (el Hotel Sol de Puerto Naos se inaugur&oacute; en 1990). Veintisiete a&ntilde;os despu&eacute;s a La Palma vienen unos doscientos cincuenta mil turistas al a&ntilde;o y la Isla cuenta s&oacute;lo con tres hoteles de m&aacute;s tres estrellas y no tiene campos de golf. Al resto de las Islas vinieron el a&ntilde;o pasado casi 11 millones de visitantes a pernoctar, entre otros, en los 700 hoteles de Lanzarote y Fuerteventura y a disfrutar de los 21 campos de golf que tenemos en el Archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        La Palma tiene 6.000 &ldquo;fanegadas&rdquo; de terreno dedicadas al intensivo agr&iacute;cola del pl&aacute;tano que deja unos doscientos millones de euros al a&ntilde;o en el PIB insular. La evoluci&oacute;n del cultivo, la tecnificaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n de parcelas en grandes fincas implica una desaceleraci&oacute;n en la mano de obra necesaria. Aqu&iacute;, como en ninguna Isla del Mundo, se podr&aacute;n crear f&aacute;bricas por razones de l&oacute;gica empresarial. La &uacute;nica soluci&oacute;n ser&aacute; la apertura hacia un turismo distinto, si se quiere, pero que sigue viniendo a La Palma a buscar sol y tranquilidad, como en 1987. El turismo activo de deportes n&aacute;uticos, senderismo, astronom&iacute;a o de parapentes es ahora y lo seguir&aacute; siendo en el futuro turismo minoritario que s&oacute;lo vendr&aacute; si se abaratan los costes con el turismo convencional. No son necesarios, nadie lo quiere, los 600 hoteles ni los seis campos de golf de Fuerteventura y Lanzarote, pero s&iacute; creo que se hace necesario un acuerdo de m&iacute;nimos para tener una veintena de hoteles en esta Isla en apuros, de muchos ancianos y poca actividad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que podemos parecer diletantes al escribir sobre un asunto para el que no estamos suficientemente preparados pero tambi&eacute;n es cierto que la realidad manda y que se hace necesario abordar nuevos debates para que el futuro, una vez m&aacute;s, no nos vuelva a acoger con retraso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/una-isla-en-apuros-primitivo-jeronimo_132_4558470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2014 20:08:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una isla en apuros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cumbre Vieja, peligro inminente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cumbre-vieja-peligro-inminente_132_4851311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La gente que vive en las vertientes de la Cumbre Vieja, no sabe d&oacute;nde est&aacute; Cumbre Vieja. Es un nombre, un top&oacute;nimo que est&aacute; en los mapas  oficiales, pero no pertenece al vocabulario de  las poblaciones de Montes de Luna, Las Manchas o Las Indias que delimitan zonas de lo que gen&eacute;ricamente se denomina como El Monte.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la Isla de La Palma es conocida a nivel internacional precisamente porque existe Cumbre Vieja. Ni el rico patrimonio arqueol&oacute;gico, natural, cultural o hist&oacute;rico, ni nuestras bellezas naturales o la calidad del cielo para ver las estrellas,  le dan a La Palma un conocimiento tan generalizado como lo es su vinculaci&oacute;n con la Cumbre Vieja.
    </p><p class="article-text">
        Y es que seg&uacute;n aportaciones de cient&iacute;ficos y decenas de documentales de  cadenas tem&aacute;ticas de televisi&oacute;n, las consecuencias de una hipot&eacute;tica erupci&oacute;n en Cumbre Vieja   y el consiguiente desplome de media Isla, provocar&iacute;a la formaci&oacute;n de una ola de 900 metros de altura que atravesar&iacute;a el Atl&aacute;ntico a gran velocidad para descargar sobre las costas americanas con una violencia jam&aacute;s vista.
    </p><p class="article-text">
        Benfield, una entidad americana de compa&ntilde;&iacute;as de seguros, calcula que, s&oacute;lo en la costa este de  Estados Unidos, Centroam&eacute;rica , Sudam&eacute;rica y las islas del Caribe,  el maremoto afectar&iacute;a a m&aacute;s de cien millones de personas con el impacto de la ola que al llegar a la costa de la otra orilla tendr&iacute;a una altura de m&aacute;s de sesenta metros  y un poder de penetraci&oacute;n pr&oacute;ximo a los quince kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Se escribi&oacute; una novela mal&iacute;sima, desde el punto de vista literario, titulada &lsquo;Volc&aacute;n&rsquo;, del escritor ingl&eacute;s Richard Doyle, especializado en temas de misterio y suspense y que al leerla  da la impresi&oacute;n  que el autor, adem&aacute;s de no haber estado en La Palma ni siquiera se document&oacute; suficientemente. Tiene abundantes imprecisiones geogr&aacute;ficas y etnogr&aacute;ficas en el relato que narra la erupci&oacute;n por el Charco Verde y sus consecuencias en Am&eacute;rica por el tsunami que provoca.
    </p><p class="article-text">
        En 2004 se publicaba en Estados Unidos otra novela de ciencia ficci&oacute;n, escrita por  el ingl&eacute;s  Patrik Robinson, que es uno  de los grandes novelistas de best sellers con tem&aacute;tica naval. La novela se titula  &lsquo;Scimitar SL-2&rsquo; y trata de un grupo islamista interesado en atentar contra los Estados Unidos. Para conseguir sus objetivos, los terroristas secuestran un submarino nuclear con el cual pretenden bombardear con torpedos la  Cumbre Vieja  para que se produzca la ola que arrasar&iacute;a gran parte de la patria del T&iacute;o Sam.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;El Quinto D&iacute;a', novela del alem&aacute;n Frank Sch&auml;tzing se refiere asimismo al volc&aacute;n Cumbre Vieja y a su colapso provocado por animales marinos.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, el principal riesgo que presentan los montes de Cumbre Vieja no tiene nada que ver con el tsunami previsto,  no es tan apocal&iacute;ptico ni tiene car&aacute;cter universal. Es menos remoto y tiene que ver con el pr&oacute;ximo verano y las previsiones meteorol&oacute;gicas que anuncian altas temperaturas con riesgo elevado de incendios forestales.
    </p><p class="article-text">
        La Cumbre Vieja es espacio natural protegido desde que Parlamento de Canarias aprob&oacute; la Ley en 1987. A partir de ese a&ntilde;o, ante las dificultades para abrir pistas forestales, construcci&oacute;n de cuartos de aperos y otras instalaciones que mejoraran la rentabilidad, se abandonaron definitivamente las tierras que desde siempre se hab&iacute;an considerado como de las mejores de La Palma para pastos y &aacute;rboles frutales de secano que han desaparecido por completo. Ahora en su lugar existen solo pinos que ya ocupan casi toda la superficie de este Parque Natural.
    </p><p class="article-text">
        Los pinares son extremadamente productores de material combustible. Barrancos y laderas de la vertiente oeste de Cumbre Vieja llevan decenas de a&ntilde;os acumulando pi&ntilde;as, pinillo y le&ntilde;a  que por lugares llegan a ocupar metros de espesor. Adem&aacute;s las terrazas y valles que se orientan al oeste de la cordillera son geol&oacute;gicamente nuevas, careciendo de barrancos profundos y siendo ocupados estos espacios por asentamientos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En los montes de Puntagorda, Tijarafe y Garaf&iacute;a, que no tienen especial protecci&oacute;n, se dise&ntilde;&oacute; un ambicioso plan de instalaci&oacute;n de conductos de agua para sofocar incendios y que son aprovechados para irrigar los campos llenos de vi&ntilde;edos y frutales. Cuartos de aperos, pistas forestales e instalaciones agrarias modernas se ven a lo largo de la antigua traviesa que surca estos montes y que han logrado que todos estos lugares sean considerados hoy como los mejor adaptados de la Isla para el cultivo de la vi&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Cumbre Vieja, cuyo top&oacute;nimo s&oacute;lo es oficial, est&aacute; protegida por la Ley, ya no produce nada y es una maravilla visual para visitantes y senderistas.  Pero no tiene, pr&aacute;cticamente, recursos contra los incendios. Los habitantes de la zona saben que un fuego en este monte ser&iacute;a imposible de apagar con los medios actuales y que un invierno de lluvias abundantes provocar&iacute;a un desastre incalculable en las &aacute;reas pobladas ante la ausencia de barrancos que drenen las cuencas.
    </p><p class="article-text">
        El peligro de la Cumbre Vieja no es un tsunami que, como dicen los ge&oacute;logos puede ocurrir dentro de cuatro mil a&ntilde;os. Tiene mucho m&aacute;s que ver con decisiones de tipo pol&iacute;tico y comportamiento social de ahora mismo. Ojal&aacute; nos acompa&ntilde;e la suerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cumbre-vieja-peligro-inminente_132_4851311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2014 11:43:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cumbre Vieja, peligro inminente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Madeira a La Palma, el ejemplo imperfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/madeira-palma-ejemplo-imperfecto_132_5755354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es muy habitual hablar de Madeira en La Palma.  Y es que las dos islas mantienen muchas semejanzas, a juicio de quienes la han visitado. Son islas atl&aacute;nticas de superficie similar, de origen volc&aacute;nico, de pendientes y barrancos, clima oce&aacute;nico tropical con  influencia de los alisios, aguas y bosques de laurisilva?  La ca&ntilde;a de az&uacute;car y el vino, en La Palma y Madeira,  fueron monocultivos de los siglos XVI y XVII  y hoy tambi&eacute;n presentan superficies, con diferentes proporciones, dedicadas a la vi&ntilde;a y los pl&aacute;tanos, protegidos por las subvenciones europeas. Las poblaciones de ambas islas han provocado grandes migraciones hist&oacute;ricas a Cuba y Venezuela, desde La Palma, y a Venezuela y Sur&aacute;frica, desde  Madeira. Pero hasta ah&iacute; llegan las semejanzas. Y es que Madeira, sumida en la m&aacute;s absoluta pobreza en el salazarismo que muri&oacute; con los claveles de 1974, encontr&oacute;  a un mecenas en el  histri&oacute;nico y controvertido  Alberto Joao Jardim,  protegido sobrino de Agostigno Cardoso, hombre fuerte en Madeira del Estado Novo del dictador Oliveira Salazar, que gobern&oacute; Portugal desde 1933 a 1974.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Joao, como le conocen el el Archipi&eacute;lago, hered&oacute; de su t&iacute;o Cardoso un exacerbado af&aacute;n de poder que, desde los comienzos mismos de la Revoluci&oacute;n de los Capitanes de Abril plant&oacute; cara a Lisboa de manera insistentemente inc&oacute;moda a  los gobiernos lusos. Se le relacion&oacute; con El Frente para la Liberaci&oacute;n do  Arquip&eacute;lago da Madeira, FLAMA,  que fue una organizaci&oacute;n paramilitar de derechas,  cuyo principal objetivo era lograr la independencia de Madeira  del  Portugal de la Tercera Rep&uacute;blica que,  durante el per&iacute;odo turbulento  del PREC (Proceso Revolucionario en Curso), sus cinco gobiernos provisionales realizaron una  radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica hacia el comunismo,  nacionalizando  toda la banca y la mayor parte de la gran industria.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Joao Jardim fue fundador del PSD, el partido de derechas portugu&eacute;s con cuyas siglas lleva ganando ininterrumpidamente desde 1978 todas las elecciones a Presidente de Madeira, convirti&eacute;ndose en el cargo electo que m&aacute;s a&ntilde;os lleva gobernando en Europa.  Cuando lleg&oacute; al poder, la Isla  hab&iacute;a expulsado a la emigraci&oacute;n a m&aacute;s de 600.000 personas, los pueblos estaban incomunicados por las dificultades orogr&aacute;ficas y las asistencias sociales eran pr&aacute;cticamente inexistentes. Las amenazas de ruptura institucional de Jardim, la incorporaci&oacute;n de Portugal a la UE y, sobre todo, la aprobaci&oacute;n en 1991 del Estatuto de Autonom&iacute;a de  Madeira, que confiere enormes posibilidades de autogobierno, motivaron un dr&aacute;stico cambio social y econ&oacute;mico jam&aacute;s conocido en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En efecto,  el 'Estatuto Pol&iacute;tico Administrativo da Regi&atilde;o Aut&oacute;noma da Madeira' impulsado por Alberto Joao le da competencias casi de Estado a este archipi&eacute;lago. Las instituciones locales son competentes, por ejemplo, en pol&iacute;ticas demogr&aacute;ficas, la inmigraci&oacute;n y la residencia; infraestructuras y transporte mar&iacute;timo y a&eacute;reo, incluyendo las escalas y tasas; gesti&oacute;n de los puertos y aeropuertos;  pesca;  agricultura y  ganader&iacute;a;  recursos h&iacute;dricos, minerales y termales; producci&oacute;n de energ&iacute;a;  salud y  seguridad social;  empleo y formaci&oacute;n profesional;  educaci&oacute;n;  cultura y deportes;  turismo; obras p&uacute;blicas;  servicios sociales; vivienda y planificaci&oacute;n urbana; desarrollo industrial; parques y reservas naturales;  carreteras, tr&aacute;nsito y transporte terrestre; mantenimiento del orden p&uacute;blico; construcci&oacute;n, instalaci&oacute;n o uso de bases militares;  emisi&oacute;n de pasaportes?
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Alberto Joao ha recibido de Europa la sorprendente cantidad de 2.000 millones de euros  que ha invertido en una de las mejores infraestructuras viarias de Europa. Los  puentes y t&uacute;neles acercan casi milagrosamente a poblaciones secularmente aisladas y los servicios p&uacute;blicos abundan por toda la Isla dando trabajo a un &ldquo;ej&eacute;rcito&rdquo; de m&aacute;s de 30.000 funcionarios p&uacute;blicos: instalaciones deportivas, puertos y aeropuerto, hospitales, centros educativos y espacios p&uacute;blicos habilitados con enormes comodidades  se distribuyen generosamente entre los 270.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        El controvertido presidente de Madeira ha conseguido, adem&aacute;s, del Gobierno portugu&eacute;s  que su Estatuto de Autonom&iacute;a consagre que todos los impuestos que se cobren en la Isla, se queden en la Isla. El Art&iacute;culo 108 establece que  todos los impuestos, tasas, multas, sanciones y recargos percibidos o generados en su territorio, incluidos los derechos de timbre, derechos de aduana y otros grav&aacute;menes sobre veh&iacute;culos, la gasolina y otros derivados del petr&oacute;leo sean administrados por el Gobierno madeirense.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el Estado portugu&eacute;s est&aacute; obligado al  apoyo financiero para compensar el hecho insular y lejan&iacute;a, de conformidad con el principio de la solidaridad nacional, lo que representa un aporte adicional de unos 300 millones de euros anuales.
    </p><p class="article-text">
        Todo este para&iacute;so, sin embargo, se desmorona de manera tr&aacute;gica para el Archipi&eacute;lago hermano: las desastrosas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los diferentes gobiernos portugueses han motivado el rescate por la UE de las finanzas en el pa&iacute;s. Y la culpa, se ve ahora, en gran parte es de Madeira y sus pol&iacute;ticas de gasto incesante. El presidente Joao se jactaba en decir que &ldquo;con dinero hago inauguraciones y con las inauguraciones gano elecciones&rdquo;. No supo ni quiso frenar el ritmo incesante del gasto cuando en 2008 se pararon  en seco las ayudas europeas. La soluci&oacute;n que ide&oacute; fue ir a pr&eacute;stamos internacionales y  deuda p&uacute;blica, lo que provoca en estos momentos un d&eacute;ficit fiscal superior, porcentualmente, al de Grecia, seg&uacute;n el propio Gobierno de Portugal, de su mismo signo pol&iacute;tico. Madeira se ha convertido en un problema sin soluci&oacute;n aparente desde que Alberto Joao Jardim, electo desde 1978, anunciara hace pocos d&iacute;as que su Gobierno debe la sorprendente cantidad de 6.000 millones de euros, lo que desequilibra por completo las expectativas de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit del Estado Portugu&eacute;s, de acuerdo a las previsiones establecidas para 2013.
    </p><p class="article-text">
        La Palma se parece mucho a Madeira, a los palmeros nos gusta visitar Madeira y venimos encantados con tanto desarrollo y aparente bienestar. Ahora se sabe que todo estaba basado sobre cimientos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de poca solvencia que ahora hay que gestionar sin recursos. Alberto Joao  tiene como slogan electoral &ldquo;pr&agrave; frente, sempre&rdquo;. Y lo ha vuelto a hacer. Le ha comunicado a su partido y al pueblo de Portugal que, si no financian sus deudas, pedir&aacute; la independencia de las Islas. Es una estrategia que, hasta ahora, le ha funcionado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Primitivo Jerónimo Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/madeira-palma-ejemplo-imperfecto_132_5755354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jul 2013 18:48:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De Madeira a La Palma, el ejemplo imperfecto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Madeira]]></media:keywords>
    </item>
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