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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raimundo Viejo Viñas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raimundo_viejo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raimundo Viejo Viñas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Más País en las próximas elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pais-proximas-elecciones_129_1002962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21bb336c-e1be-40d9-a806-7d59d387e0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Más País en las próximas elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gesto hoy a la altura pasa más por algún punto entre el apoyo crítico y la confluencia que por irrumpir en solitario</p></div><p class="article-text">
        Ahora que se da por amortizada la legislatura del Parlament y se han convocado las elecciones vascas y gallegas, el r&eacute;gimen del 78 encara el cierre territorial de su peor crisis. Urkullu y Feij&oacute;o, temerosos de ser arrastrados por la procelosa pol&iacute;tica catalana, no han esperado a que se aclare el futuro de Torra. Moderados y de orden, han preferido desligar los destinos de sus naciones del triunvirato S&aacute;nchez, Iglesias, Junqueras; obligado a resolver la crisis constitucional. Retirada a tiempo... ya se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Ante este horizonte electoral han aparecido algunas noticias guiadas por una pregunta com&uacute;n: &iquest;concurrir&aacute; M&aacute;s Pa&iacute;s? La respuesta de &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n en una entrevista reciente ha sido m&aacute;s una invitaci&oacute;n a debatir c&oacute;mo articular un proyecto federal que anunciar candidaturas: &ldquo;esa decisi&oacute;n&rdquo;, ha dicho, &ldquo;no la tengo que tomar yo, no la tiene que tomar Madrid. Nadie mejor que los compa&ntilde;eros de cada territorio para decidir cu&aacute;l tiene que ser la orientaci&oacute;n o los siguientes pasos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la presentaci&oacute;n de M&aacute;s Pa&iacute;s el 10N respond&iacute;a a una coyuntura y un imperativo: hacer un gesto para sacar el pa&iacute;s del bloqueo institucional. Consciente del riesgo impl&iacute;cito en la ley electoral, solo present&oacute; papeleta en las circunscripciones grandes. Para las nacionalidades esto signific&oacute; presentarse tan solo en A Coru&ntilde;a, Pontevedra, Bizkaia y Barcelona: 4 de 11 provincias.
    </p><p class="article-text">
        Las agitadas jornadas entre la sentencia del proc&eacute;s y el 10N arrojaron un escenario en las urnas tan complicado para S&aacute;nchez e Iglesias que, como apuntar&iacute;a El Roto, al d&iacute;a siguiente se abrazaban para no caer. Al tiempo, ese &ldquo;pacto del abrazo&rdquo; interpelaba a M&aacute;s Pa&iacute;s por su sentido de ser y reabr&iacute;a algunas preguntas zanjadas apresuradamente: &iquest;hay espacio para otra fuerza progresista?, &iquest;tendr&iacute;a que ser el partido verde que nunca cuaj&oacute; en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola o insistir en el populismo?, &iquest;deber&iacute;a limitarse a constituyente madrile&ntilde;o de un proyecto federal o promover la creaci&oacute;n de otros constituyentes bajo un programa com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Todas estas preguntas, y a&uacute;n otras, nos interpelan sobre el balance y alcance de estos a&ntilde;os; en especial a quienes los hemos vivido en primera l&iacute;nea. Para M&aacute;s Pa&iacute;s, el 10N tuvo tres declinaciones b&aacute;sicas: Madrid, Valencia y el resto. No por casualidad, los electorados de Galeusca, acostumbrados a votar con terceras y m&aacute;s opciones, dejaron claro que no hab&iacute;a sitio para m&aacute;s. Por eso mismo, el gesto hoy a la altura pasa m&aacute;s por alg&uacute;n punto entre el apoyo cr&iacute;tico y la confluencia que por irrumpir en solitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimundo Viejo Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pais-proximas-elecciones_129_1002962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2020 21:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Más País en las próximas elecciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Más País-Equo,Íñigo Errejón,Elecciones vascas,Elecciones Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tercera nación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tercera-nacion_129_2477399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las próximas elecciones catalanas y españolas marcarán los límites de adaptación de los bandos catalanista y españolista al nuevo contexto</p></div><p class="article-text">
        En las elecciones auton&oacute;micas en curso, la cuesti&oacute;n nacional est&aacute; polarizando el debate hasta el punto de presentar la pol&iacute;tica catalana como una disyuntiva entre dos naciones irreconciliables o, si se prefiere &mdash;dado que las naciones son el resultado de relatos compartidos e identidades colectivas construidas por los nacionalismos&mdash;, entre dos narrativas antag&oacute;nicas. A un lado el relato de la Espa&ntilde;a de 1978: la Transici&oacute;n como momento de reconciliaci&oacute;n superador de la divisi&oacute;n provocada por el golpe militar de 1936. Una Espa&ntilde;a en la que a las naciones sin Estado se les reconoce la condici&oacute;n de &ldquo;nacionalidad&rdquo; (que no de naci&oacute;n, aunque resulte absurdo pensar que la una no se derive de la otra), a cambio de que esta lleve por apellido &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo; (como para conjurarse contra su actualidad). En este marco de referencia, el Estado de las autonom&iacute;as es considerado una herramienta de &eacute;xito en la acomodaci&oacute;n de las minor&iacute;as. De igual modo, se le presenta como un grado de descentralizaci&oacute;n suficiente a pesar de la pervivencia de otro Estado que se le solapa y tiene un origen anterior &mdash;el Estado de las diputaciones&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        En el lado opuesto, la narrativa catalanista articula hoy una demanda independentista sobre la base de un agravio hist&oacute;rico iniciado en 1714, antes incluso de la existencia de las modernas identidades nacionales propiamente dichas (poco importa, pues para el relato catalanista lo suyo existe desde siempre, al igual que para el relato espa&ntilde;ol el arte se inicia en las cuevas de Altamira). De acuerdo al relato independentista, Catalunya (o los Pa&iuml;sos Catalans) solo ser&aacute; libre fuera de Espa&ntilde;a (aunque dentro de la UE) por medio de la consecuci&oacute;n de un Estado-naci&oacute;n que permitir&aacute; la resoluci&oacute;n de los problemas que lastra el territorio catal&aacute;n. Es importante notar que no se trata de una Catalunya multinacional, sino de una Catalunya de una sola naci&oacute;n en la que, por consiguiente, naci&oacute;n catalana y Estado puedan ser intercambiables.
    </p><p class="article-text">
        El reciente &eacute;xito del independentismo en el seno del catalanismo (donde compite con el federalismo, el Estado de las autonom&iacute;as y otras opciones) puede ser considerado directamente como el resultado del fracaso hist&oacute;rico de Espa&ntilde;a como Estado nacional. De hecho, la correlaci&oacute;n entre las crisis de Espa&ntilde;a como Estado nacional y los saltos cualitativos del catalanismo hacia exigencias de autogobierno cada vez mayores y m&aacute;s irreconciliables es evidente. El fracaso de la Espa&ntilde;a isabelina dio pie al regionalismo como un movimiento cultural en defensa de la lengua y cultura catalanas. El fin de la Restauraci&oacute;n facilit&oacute; el paso del regionalismo al nacionalismo, apareciendo por vez primera (y no antes) la plena vindicaci&oacute;n de Catalunya como Naci&oacute;n. La destrucci&oacute;n de la II Rep&uacute;blica por el Franquismo introdujo primero, de los a&ntilde;os sesenta en adelante, la independencia como objetivo, si bien durante d&eacute;cadas este no dejar&iacute;a de ser una opci&oacute;n minoritaria. La sentencia del Estatut, en fin, acab&oacute; de provocar el desplazamiento definitivo hacia el independentismo, dejando en evidencia una vez m&aacute;s que la negaci&oacute;n del reconocimiento nacional solo ha provocado hist&oacute;ricamente el aumento del secesionismo.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito, con todo, del independentismo todav&iacute;a es m&aacute;s relativo y parad&oacute;jico de lo que parece a primera vista. En rigor, todav&iacute;a no alcanza a una mayor&iacute;a social, solo con dificultad podr&iacute;a lograr una ajustada mayor&iacute;a de votos y parece abocado a contentarse, m&aacute;s bien, con poder echar mano de de la Declaraci&oacute;n Unilateral de Independencia (DUI) con una mayor&iacute;a de diputados. Artur Mas lo expres&oacute; de forma inequ&iacute;voca: &ldquo;<em>Yo si puedo hacer un refer&eacute;ndum lo hago, y se cuentan votos. Pero las reglas del instrumento legal que tenemos dicen que hay que contar diputados</em>&rdquo;. A falta de pan, buenas son tortas. Tras una legislatura dedicando en exclusiva el debate p&uacute;blico a la cuesti&oacute;n nacional, no parece, encuestas en la mano, que los equilibrios hayan cambiado y s&iacute;, por el contrario, que la confrontaci&oacute;n de las narrativas catalanista y espa&ntilde;olista mantengan un <em>status quo</em> respecto a los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto actual, solo una anomal&iacute;a parece llamada a desbloquear la situaci&oacute;n. En su declinaci&oacute;n espa&ntilde;ola lleva por nombre Podemos mientras que en su declinaci&oacute;n catalana se hace llamar <em>Catalunya, S&iacute; que es pot</em>. En ambos casos nos encontramos con una irrupci&oacute;n inesperada en ambos relatos y contra la que ambos precisan conjurarse por igual, sopena de perder sus hegemon&iacute;as respectivas. De esta suerte, que Podemos reconozca que Catalunya podr&iacute;a definir su futuro por medio del ejercicio del derecho a decidir no solo constituye una excepci&oacute;n en el panorama espa&ntilde;ol con opciones de gobierno. Pone a su vez de manifiesto la incomodidad con que la que los partidos del r&eacute;gimen de 1978 afrontan el agotamiento del modelo territorial tras la sentencia del Estatut. Al mismo tiempo, la sola posibilidad de una idea de Espa&ntilde;a que no encaje en el esquema del espa&ntilde;olismo postfranquista, descoloca al independentismo, confortablemente situado en el discurso victimista con el que siempre aborda su propia impotencia como proyecto de pa&iacute;s capaz de alterar de manera decisiva los alineamientos pol&iacute;ticos dentro y fuera de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, las pr&oacute;ximas elecciones catalanas y espa&ntilde;olas marcar&aacute;n los l&iacute;mites de adaptaci&oacute;n de los bandos catalanista y espa&ntilde;olista al nuevo contexto. De la l&oacute;gica complementaria por la que Aznar favorec&iacute;a a Carod y por la que Mas refuerza a Rajoy pasaremos, s&iacute; o s&iacute; a juzgar por las encuestas, a un escenario en el que la inestabilidad de los alineamientos pol&iacute;ticos y la falta de mayor&iacute;as estimulen nuevas narrativas capaces de leer el car&aacute;cter constituyente del momento pol&iacute;tico que vivimos. Otra idea de Espa&ntilde;a que no puede significar sino otra idea de Catalunya, es posible en la medida en que, antes que prefigurar los resultados finales de la confrontaci&oacute;n identitaria, lo que favorezca sea la emergencia del poder constituyente. En este horizonte, los alineamientos que hoy parecen irreductibles se ver&aacute;n definitivamente trastocados y la posibilidad de resoluci&oacute;n del conflicto avanzar&aacute; tan lejos donde nos quiera llevar la pol&iacute;tica democr&aacute;tica. Hace falta para eso, no obstante, que avance de manera clara y rotunda esa tercera naci&oacute;n, ajena al enrocamiento identitario, que sea capaz de replantear el problema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimundo Viejo Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tercera-nacion_129_2477399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2015 19:24:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La tercera nación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, punta de un iceberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podemos-elecciones-movimientos-sociales_132_4837674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis de Podemos no puede ser circunscrito a la arena electoral.</p><p class="subtitle">Debe situarse en un contexto que se remite, como poco, a la irrupción del 15-M y de la PAH.</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de estos primeros d&iacute;as de an&aacute;lisis electorales se ha ido consolidando un diagn&oacute;stico com&uacute;n a las m&aacute;s variadas interpretaciones. De acuerdo con este, los resultados se caracterizar&iacute;an, en su trazos fundamentales, por cinco rasgos: (1) una elevada abstenci&oacute;n fruto de la &ldquo;desafecci&oacute;n&rdquo;, aunque no mayor que la de 2009; (2) el hundimiento del bipartidismo que caer&iacute;a del 80,9% al 49,08%, restando 8 esca&ntilde;os al PP y 9 al PSOE; (3) el auge previsible de dos opciones ya conocidas &mdash;IU y UpyD&mdash; que recoger&iacute;an el voto descontento; (4) el sorpasso catal&aacute;n de Esquerra a CiU; y (5) la irrupci&oacute;n de Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este consenso vendr&iacute;an a desplegarse distintas cuestiones de las que, sin duda, el inesperado &eacute;xito de Podemos plantea algunos de los interrogantes m&aacute;s acuciantes sobre la crisis del r&eacute;gimen. Algunos t&oacute;picos, por veces contradictorios, se est&aacute;n instalando tambi&eacute;n estos d&iacute;as: Podemos como respuesta extermista a la crisis, poco importa si se habla del Frente Nacional o Syriza; Podemos como importaci&oacute;n del populismo latinoamericano; Podemos como fen&oacute;meno televisivo, a la manera del M5S de Beppe Grillo; Podemos como crisis de IU, incapaz de capitalizar el hundimiento socialista; Podemos como expresi&oacute;n electoral del 15M; etc. Caracterizaciones todas ellas parciales que muestran la complejidad de un proceso que se escapa de forma inquietante a los an&aacute;lisis electorales al uso.
    </p><p class="article-text">
        A los ojos de los comentaristas, Podemos parece portador de una suma de contradicciones y sinsentidos: en menos meses de existencia que esca&ntilde;os dispone, ha trastocado el sistema de partidos, rebajado a la mitad las expectativas de crecimiento de IU e incorporado j&oacute;venes, abstencionistas y flujos de voto que no proceden de la izquierda. De los primeros an&aacute;lisis politol&oacute;gicos se deduce ya que Podemos es un actor esquivo a los par&aacute;metros del r&eacute;gimen: no se sit&uacute;a c&oacute;modamente en la izquierda, pero tiene una composici&oacute;n de clase inequ&iacute;voca; reivindica un pueblo espa&ntilde;ol, pero admitir&iacute;a la secesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde la interpelaci&oacute;n a unas fuerzas de orden p&uacute;blico que se quieren deseosas de capturar banqueros criminales o pol&iacute;ticos corruptos, hasta la acusaci&oacute;n de traidores a la patria a los presidentes de gobierno que han acabado en consejos de administraci&oacute;n, pasando por un largo etc&eacute;tera, Podemos ha puesto en escena un lenguaje in&eacute;dito. Y aun as&iacute; &mdash;o precisamente por ello&mdash;, su composici&oacute;n social es el reflejo electoral inequ&iacute;voco del precariado nacido de las pol&iacute;ticas neoliberales. Entre sus votantes se cuentan quienes han sido m&aacute;s duramente golpeados por la crisis y ya en sus primarias pudieron verse perfiles sociol&oacute;gicos hasta ahora nunca vistos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la tentaci&oacute;n de leer podemos como un fen&oacute;meno excepcional que aunar&iacute;a en su &eacute;xito la sintomatolog&iacute;a de la crisis de la pol&iacute;tica &mdash;a la manera de un cuadro cl&iacute;nico del r&eacute;gimen&mdash; va creciendo conforme se asientan ciertos lugares comunes. No faltar&aacute; quien piense incluso que resolviendo la ecuaci&oacute;n Podemos se pueden liquidar de un golpe los problemas del r&eacute;gimen, restituir la confianza en las instituciones. M&aacute;s all&aacute; de las apreciaciones m&aacute;s triviales que intentan minimizar lo sucedido a un rasgo propio de las elecciones europeas &mdash;proclives a candidaturas extra&ntilde;as, voto protesta, etc.&mdash;, lo cierto es que Podemos ha sido una sorpresa en unas elecciones que han tenido lugar en clave nacional.
    </p><p class="article-text">
        Pero los resultados de Podemos hablan tambi&eacute;n de algo que va m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica de partido o de su candidatura. Y aunque los notables que han perge&ntilde;ado el proceso (Iglesias, Errej&oacute;n y Monedero) puedan haberse servido de sus conocimientos profesionales para lograr una campa&ntilde;a innovadora, rupturista y de inmejorables rendimientos (cinco esca&ntilde;os, a 30.000 euros el esca&ntilde;o), la fuerza motriz parece situarse, m&aacute;s all&aacute; de las habilidades comunicativas o el ingenio politol&oacute;gico, en la propia crisis del r&eacute;gimen. El an&aacute;lisis de  Podemos no puede, por ello mismo, ser circunscrito a la arena electoral; debe ser situado en un contexto m&aacute;s amplio, en el marco de las condiciones de posibilidad que se han abierto, como poco, a partir del 15M.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el voto de Podemos solo es una impugnaci&oacute;n en positivo del r&eacute;gimen o, si se prefiere, de la democracia realmente existente. Sin embargo, para que su &eacute;xito haya sido posible en esta campa&ntilde;a ha sido preciso el impacto todav&iacute;a mayor del &ldquo;voto destituyente&rdquo;. Dicho de otro modo: si la participaci&oacute;n electoral no ha variado apenas y el voto de Podemos ha incorporado votantes de la abstenci&oacute;n, la pregunta es &iquest;qui&eacute;n ha arrojado a la abstenci&oacute;n a los votantes del gobierno? El an&aacute;lisis de la abstenci&oacute;n, de hecho, demuestra que esta ha sido tanto mayor en los feudos del PP. Quien quiera responder a esto deber&iacute;a escuchar qu&eacute; gritaban los seguidores de Podemos la noche electoral.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, <strong>el &ldquo;S&iacute;, se puede&rdquo; de la PAH es una condici&oacute;n sine quae non del &eacute;xito de Podemos, el v&iacute;nculo subterr&aacute;neo a la pol&iacute;tica electoral que explica sin salir a la superficie</strong>. Y es que si Podemos puede decir que ha conseguido 5 esca&ntilde;os, la PAH puede presumir de haber sustra&iacute;do al PP 8, e incluso 9 al PSOE. Enti&eacute;ndase: el hecho de que la PAH no sea una candidatura electoral no significa que no haya podido interferir en los resultados de manera poderosa, aunque distinta: la que es propia del movimiento. A la manera de Bartleby, el escriba del relato de Melville, la campa&ntilde;a de la PAH ha ejercido el poder de manera indirecta gracias a un &ldquo;preferir&iacute;amos no tener que...&rdquo; presentarnos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el voto Podemos ha requerido para su articulaci&oacute;n de una triple crisis del r&eacute;gimen producida con anterioridad: crisis de legitimidad (el c&eacute;lebre &ldquo;no nos representan&rdquo; del 15M), crisis institucional (corrupci&oacute;n, impunidad, etc.) y crisis de institucionalidad (fracaso de la forma partido, IU incluida). Y aunque no cabe duda de que Podemos ha sido una expresi&oacute;n inequ&iacute;voca de esta &uacute;ltima crisis, no se ha de olvidar que para cuando su propuesta ha llegado a las elecciones, las CUP ya hab&iacute;an demostrado en las auton&oacute;micas catalanas por donde apunta la f&oacute;rmula de &eacute;xito. Podemos puede ser nuevo a nivel estatal, pero debe ser situado desde una aproximaci&oacute;n que tenga en cuenta la ola de movilizaciones en curso.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, el voto de Podemos no ha sido un voto de partido, sino un voto contingente. Reflejo del cambio profundo en la constituci&oacute;n material de la sociedad que se ha operado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Podemos es el pago en moneda pol&iacute;tica de la precariedad con que se ha venido remunerando a toda una generaci&oacute;n. Dicho de otro modo, la identificaci&oacute;n partidista propia de la socializaci&oacute;n fordista ha venido perdiendo peso de acuerdo con la propia implementaci&oacute;n del neoliberalismo: el precariado que solo ha conocido ef&iacute;meros contratos, jefes con menores competencias, abusos de poder, etc., se identifica claramente con el discurso que habla de la casta, del r&eacute;gimen, etc. Pero por este mismo motivo, tampoco Podemos, como antes CUP, deber&iacute;a dar por seguro su propio voto. Se trata de un voto que responde a los alineamientos inestables caracter&iacute;sticos de la propia contingencia del trabajo posfordista.
    </p><p class="article-text">
        Pasadas ya las elecciones europeas comienzan a dibujarse en el horizonte las elecciones municipales y auton&oacute;micas. El espectro de un adelanto en Catalunya tras el 9N tambi&eacute;n planea sobre la agenda. Tras el efecto Podemos, la pregunta que se perfila ya no es tanto acceder a la representaci&oacute;n cuanto ganar para redefinir las reglas de juego democr&aacute;tico. Ahora sabemos que el poder, se puede.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimundo Viejo Viñas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podemos-elecciones-movimientos-sociales_132_4837674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2014 19:49:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos, punta de un iceberg]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Elecciones,Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
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