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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Serrano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_serrano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Serrano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dinastías cotidianas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dinastias-cotidianas_129_4806370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08e04084-4fa5-4a24-86ce-9f5178d5427a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dinastías cotidianas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una monarquía, a la jefatura se accede por sangre, por especie, por ser león, no por  capacidad o mérito. Es verdad que en las repúblicas perduran las clases  sociales, pero siempre habrá alguien que empezó vendiendo periódicos</p></div><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula acaba de cumplir 20 a&ntilde;os, pero tiene mucho que ver con otra muy reciente. La de 1994 es de Disney y comienza as&iacute;: sobre una roca que domina una gran planicie, un mono sacerdote eleva al aire a un cachorro de le&oacute;n. Bajo la mirada satisfecha de su padre y de su madre, la reina, las manadas de animales clavan la rodilla en el suelo en se&ntilde;al de vasallaje. Ha nacido el rey le&oacute;n. Su mensaje es claro: en el orden natural de las cosas o eres le&oacute;n, o eres mono o clavas la rodilla. Si naces ant&iacute;lope, nunca ser&aacute;s rey. Eres se&ntilde;or, clero o vasallo, <em>per natura,</em> por la fuerza de la sangre. Si eres jirafa o jabal&iacute;, si eres rana o cebra, no arguyas capacidad o m&eacute;rito. Lim&iacute;tate a rezar.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula reciente comienza as&iacute;: por la puerta grande del templo de la soberan&iacute;a popular ha entrado el nuevo rey con su esposa y sus hijas; diputados y senadores han entrado por los laterales. Esta vez, el obispo estaba en la tribuna de invitados, pero en la colina estaba el presidente del poder legislativo que ha actuado como el mono-sacerdote de la pel&iacute;cula. En la planicie, sentados aunque deseando clavar en el suelo sus rodillas en se&ntilde;al de vasallaje, los representantes elegidos por el voto de la ciudadan&iacute;a, el pueblo de la selva con sus diferentes facciones o especies: neoliberales y nacionalcat&oacute;licos del PP, neofalangistas de UPyD y tribunos de la plebe del PSOE, barones de la izquierda desde tiempo inmemorial, republicanos de boca chica.
    </p><p class="article-text">
        Curioso que tengamos que ir a Hollywood en busca de referentes culturales mon&aacute;rquicos. Y curioso tambi&eacute;n que habiendo cada vez menos reyes de sangre en el planeta, la sociedad civil se nos est&eacute; llenando de nuevos dioses, reyes y tribunos. Los se&ntilde;ores del Gobierno, de las administraciones p&uacute;blicas o de la banca &ndash;&eacute;sos grandes hombres que llevan una gran mujer detr&aacute;s o debajo&ndash; heredan, con naturalidad, las jefaturas de servicio, las c&aacute;tedras universitarias, las embajadas, los generalatos, e incluso los ministerios. &iquest;Qui&eacute;n puede escandalizarse por estas peque&ntilde;as dinast&iacute;as cotidianas, si as&iacute; se accede a la mism&iacute;sima jefatura del Estado? &iquest;Qui&eacute;n se escandalizar&aacute; de que un d&iacute;a nuestros hijos claven la rodilla ante el patr&oacute;n, si eso es lo que hacen nuestros alcaldes ante los reyes cada vez que los dejan y porque no los dejan m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La Segunda Rep&uacute;blica no fue s&oacute;lo un cambio en la forma del Estado, si hubiera sido s&oacute;lo esto a&uacute;n perdurar&iacute;a. Signific&oacute; sobre todo la abolici&oacute;n del vasallaje y el nacimiento consiguiente del estatuto de la ciudadan&iacute;a. El contrato social &ndash;ese expediente imaginario que rige de forma previa a la constituci&oacute;n hist&oacute;rica&ndash; cambi&oacute; su enunciado. Ya no dec&iacute;a: &ldquo;A partir de ahora te someter&aacute;s a la voluntad de Dios, del Rey o de los tribunos civiles o militares de la Naci&oacute;n&rdquo;. Dec&iacute;a: &ldquo;Sobre todo lo que afecta a mi estatuto de ciudadano, mi libertad, mi vida, mi memoria, mi nombre... no decidir&aacute;s ni por la fuerza de las armas, ni por la gracia de Dios, ni siquiera por el poder de los votos&rdquo;. Dec&iacute;a, por decirlo de otra manera, que s&oacute;lo yo tengo derecho a equivocarme en lo que m&aacute;s quiero y m&aacute;s me concierne, y que ni reyes, ni tribunos, ni Dios, decidir&aacute;n sobre lo que s&oacute;lo yo puedo decidir.
    </p><p class="article-text">
        Este estatuto de la ciudadan&iacute;a, que es el reflejo del paradigma democr&aacute;tico, no soporta la monarqu&iacute;a. Y no es porque el rey mande m&aacute;s o menos, no es porque sea cara o barata, bella o fea; es por la herencia. A la jefatura se accede por sangre, por especie, por ser le&oacute;n, no por capacidad o m&eacute;rito. Es verdad que en las rep&uacute;blicas perduran las clases sociales, pero siempre habr&aacute; alguien que empez&oacute; vendiendo peri&oacute;dicos. En las monarqu&iacute;as, si naciste para vasallo del cielo te caer&aacute;n los clavos. Lo mejor que puedes hacer no es mejorar tus capacidades y desarrollar tus m&eacute;ritos, sino acercarte a la corte, buscar a un sapo, besarlo y si es pr&iacute;ncipe casarte con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo grave no es tanto que nuestras hijas quieran ser como Letizia &ndash;eso es un problema est&eacute;tico&ndash;, sino que un d&iacute;a doblen la rodilla ante Leonor &ndash;eso es un problema &eacute;tico y pol&iacute;tico&ndash;. Si lo hacen, si la pel&iacute;cula de la historia termina como la de Disney, habremos perdido la Raz&oacute;n con may&uacute;scula &ndash;la que atruena en marcha, la que nos acompa&ntilde;a al reivindicar el estatuto de ciudadan&iacute;a y la abolici&oacute;n del vasallaje&ndash; y las razones con min&uacute;scula: la memoria de cada uno de los muertos en las cunetas por este orden laico, de la libertad, la igualdad, la ley y la rep&uacute;blica federal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dinastias-cotidianas_129_4806370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2014 19:22:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dinastías cotidianas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felipe VI,Monarquía,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que no dice la ley de abdicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dice-ley-abdicacion_129_4831790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83ab866b-61e5-41ab-ac48-b8fce7267313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no dice la ley de abdicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los  diputados que voten a favor deben saber que le dan  un  golpe al republicanismo, pero también al constitucionalismo, porque el Parlamento no describe hechos, sino que promulga leyes que   expresan la soberanía popular</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S. M. el Rey Juan Carlos I de Borbo&#769;n abdica la Corona de  Espan&#771;a. La abdicacio&#769;n sera&#769; efectiva en el momento de entrada en vigor  de la presente ley orga&#769;nica&rdquo;. Treinta palabras que pueden reducirse  sin violencia a tres: el rey abdica. Esto es lo que ley dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El rey  abdica&rdquo; es una proposicio&#769;n que describe un hecho, no es una norma. La  insalvable diferencia entre normas y hechos esta&#769; en lo siguiente: los  hechos se describen con proposiciones cuya estructura es S es P (sujeto  es predicado, So&#769;crates es mortal, Juan Carlos abdica la corona); las  normas tambie&#769;n describen hechos, pero so&#769;lo para enlazarlos a  consecuencias (Si se da un hecho, entonces debe de darse una  consecuencia. Por ejemplo: &ldquo;Si el rey abdica entonces debe de abrirse el  proceso sucesorio en los siguientes te&#769;rminos...&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Los hechos en  cuanto acaecidos son inmutables, mientras que a la misma naturaleza de  la norma pertenece la posibilidad de su contravencio&#769;n. Si una norma no  se puede violar no es norma. Tan estu&#769;pida seri&#769;a la norma que  prescribiese algo imposible, como la que prescribiese algo que  necesariamente va a suceder. El enunciado &ldquo;man&#771;ana no amanecera&#769;&rdquo; es tan  estu&#769;pido como el que dijera &ldquo;man&#771;ana amanecera&#769;&rdquo;. La norma, en todo  caso, diri&#769;a: &ldquo;Si man&#771;ana amanece [hecho] entonces deben apagarse las  luces [consecuencia]&rdquo;. O: &ldquo;Si el rey abdicara [hecho], entonces se abre el  proceso sucesorio [consecuencia juri&#769;dica]&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ley orga&#769;nica que el  mie&#769;rcoles aprobara&#769; el Parlamento podi&#769;a haber dicho (y no dice) otra  cosa: que las Cortes Generales aceptan la abdicacio&#769;n del rey.  An&#771;adiendo tres o cuatro palabras (las Cortes Generales aceptan...) la  ley orga&#769;nica seri&#769;a norma y no hecho, seri&#769;a coherente con la  Constitucio&#769;n. &iquest;Por que&#769; no lo dice? Descartada la ignorancia de los  redactores, me parece que la respuesta so&#769;lo puede ser la siguiente:  porque esas pocas palabras indicari&#769;an la posibilidad de que las Cortes Generales no aceptasen la abdicacio&#769;n de un rey. Y, al hacerlo,  colocari&#769;an al Parlamento por encima del rey, situari&#769;an la soberani&#769;a  <em>(superiorem non recognoscens)</em> donde la Constitucio&#769;n de 1978 quiere que  este&#769;: en el pueblo representado en el Parlamento. Asi&#769; que lo que tan  escueta redaccio&#769;n pretende es dejar claro que el rey abdica cuando  quiere y ante quien quiere, y que el Parlamento no es nadie para aceptar  o rehusar una abdicacio&#769;n. Por eso, el rey abdico&#769; ante Mariano Rajoy.  Es verdad que no esta&#769; hecha la ley orga&#769;nica prevista en el arti&#769;culo  57 de la Constitucio&#769;n, pero el Tribunal Constitucional esta&#769; cansado de  decir que cuando la Constitucio&#769;n dice &ldquo;la ley regulara&#769;...&rdquo; y la ley  no ha regulado, se aplica directamente la Constitucio&#769;n. Y esta  Constitucio&#769;n de 1978 exigi&#769;a al monarca abdicar ante el pueblo, ante el  pueblo en Parlamento, ante el pueblo soberano, pero no ante el  presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Contaba Lo&#769;pez Rodo&#769; en sus memorias que los  juristas que prepararon la entronizacio&#769;n de Juan Carlos, despue&#769;s de  la muerte de Franco, le atribui&#769;an tres legitimidades: la del Movimiento  Nacional, cuyas Leyes Fundamentales lo converti&#769;an en rey; la  legitimidad dina&#769;stica o histo&#769;rica, la que su padre, el conde de  Barcelona, le transmite en 1977, en un acto semipu&#769;blico que se  celebro&#769; en la Zarzuela; y la legitimidad constitucional: el rey es rey  porque asi&#769; lo dice la Constitucio&#769;n de 1978. El problema es que esta  tercera legitimidad no acepta las otras dos: una constitucio&#769;n  democra&#769;tica no puede admitir ningu&#769;n poder que no provenga de la Constitucio&#769;n: &ldquo;La soberani&#769;a, dice el arti&#769;culo 1.2, &rdquo;reside en el pueblo espan&#771;ol del que emanan los  poderes del Estado&ldquo;. Todos los poderes del Estado, incluido el del rey.  &iquest;No sabi&#769;an esto los juristas que prepararon la sucesio&#769;n de Franco?  Claro que lo sabi&#769;an. Pero tambie&#769;n sabi&#769;an que las constituciones  cambian y que todo lo que cambia la Constitucio&#769;n es Constitucio&#769;n.  Teni&#769;an que dejar puertas abiertas, fuentes de legitimidad alternativas  por si, algu&#769;n di&#769;a, el pueblo decidiera reformar la Constitucio&#769;n de  1978 e instaurar la repu&#769;blica, sin golpes de Estado, sin violencia, por  el tortuoso mecanismo del arti&#769;culo 168.
    </p><p class="article-text">
        El rey manda y esto es un  hecho. El rey abdica y esto es un hecho que esta&#769; por encima de la  Constitucio&#769;n. Esto es lo que de verdad dice la ley. De manera que los  diputados que el mie&#769;rcoles voten a favor deben saber que le dan un  golpe al republicanismo, pero tambie&#769;n al constitucionalismo. Y ello  porque el Parlamento no describe hechos, sino que promulga leyes que  expresan la soberani&#769;a popular. Cuando un hecho se pone por encima de la Constitucio&#769;n, se convierte en constituyente: el decreto de Burgos, sin  ir ma&#769;s lejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dice-ley-abdicacion_129_4831790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2014 18:32:28 +0000]]></pubDate>
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