<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Paco Déniz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paco_deniz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paco Déniz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/511888/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Margullo fecal en E. coli]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/margullo-fecal-e-coli_132_13538090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74b1fb93-cbd0-45ff-bfd3-7cc928883d6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Margullo fecal en E. coli"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás la fecalidad sea una subcondición necesaria de la condición postmoderna y postindustrial, que tiene su expresión más contemporánea en el desarrollo sin límites del capitalismo turístico absolutamente desregulado, y su producción constante de detritus humanos, de plásticos para llevar, y subproductos culturales, lanzados al común e imposibles de gestionar</p></div><p class="article-text">
        <strong>E. coli</strong> no es el nombre de una pintoresca ciudad italiana, es la bacteria que flota entre la mierda humana en nuestras playas. Como dice internet: &ldquo;La presencia de la <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/que-es-e-coli-playas-canarias_1_13381884.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bacteria Escherichia coli (E. coli)</a> en las playas es un indicador directo de contaminaci&oacute;n fecal proveniente de aguas residuales o descargas cloacales que se desbordan a menudo debido al aumento de poblaci&oacute;n y turismo&rdquo;. No me lo he inventado yo, <strong>la vida es as&iacute;, una gran cloaca</strong> por inacci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de saneamiento y por efecto directo de la avasalladora colonizaci&oacute;n tur&iacute;stica que sufrimos los abor&iacute;genes isle&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la fecalidad sea una subcondici&oacute;n necesaria de la condici&oacute;n postmoderna y postindustrial, que tiene su expresi&oacute;n m&aacute;s contempor&aacute;nea en el desarrollo sin l&iacute;mites del capitalismo tur&iacute;stico absolutamente desregulado, y su producci&oacute;n constante de detritus humanos, de pl&aacute;sticos para llevar, y subproductos culturales, lanzados al com&uacute;n e imposibles de gestionar. En definitiva; considero que la fecalidad es estructural a las sociedades actuales. As&iacute; las cosas, el problema no radicar&iacute;a tanto en el reciclaje, como en la reducci&oacute;n en la producci&oacute;n de tanta basura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se preocupen, <strong>Coalici&oacute;n Canaria</strong> ya cay&oacute; en la cuenta de que hay que poner l&iacute;mites al turismo masivo. Antes no, ahora, justo cuando se acercan las elecciones y comienzan a sentir el aliento de las manifestaciones y la ciencia contra la turistificaci&oacute;n y la sostenibilidad socioambiental en el cogote. Repugna ver a cuadros torcidos de CC diciendo que hay que limitar el turismo, cuando siguen permitiendo la construcci&oacute;n de m&aacute;s tumbas del alma para que prosiga la invasi&oacute;n europea. Cuando nunca han acometido el tratamiento de aguas residuales, cuando no obligan a la burgues&iacute;a hotelera a depurarse un poco, en fin; cuando siempre han votado en contra de quienes llevamos d&eacute;cadas haciendo estas propuestas. En Fuerteventura permiten proyectos como <strong>Casillas de Costa</strong>, cientos de viviendas para los colonos europeos blancos que especular&aacute;n, mientras los majoreros viven en un corte de agua eterno. Y, junto al PSOE, mantienen intacto el alegal <strong>hotel Riu Oliva Beach Resort</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Que se r&iacute;an de los canarios es normal, pero es que se r&iacute;en de sus propios afiliados. No hay luz aut&oacute;noma en sus filas. &iquest;No les da verg&uuml;enza el murmullo por la calle? El murmullo que dice: Canarias tuvo un l&iacute;mite, as&iacute; no se puede vivir. Porque todos los estudios e iniciativas relacionan la colonizaci&oacute;n brutal que padecemos con el deterioro costero. M&aacute;xime cuando el 70% de vertidos no cuenta con autorizaci&oacute;n. Se vierten aguas residuales y fecales sin tratamiento alguno. <strong>De 400 puntos de vertidos, 216 son ilegales</strong>, y eso suponiendo que los autorizados contemplen todo el proceso de depuraci&oacute;n. Lo que es mucho suponer. Registramos 99 millones de noches tur&iacute;sticas durante 2025. Y siguen. Han convertido nuestro peque&ntilde;o pa&iacute;s canario en una maquinaria de entretenimiento y de producir detritus imposibles de reciclar. Y no es un problema solo ambiental o de salud, lo es para la democracia misma, porque se impide a la ciudadan&iacute;a el derecho al uso y disfrute de nuestros recursos naturales. Por eso es mayor el delito. Porque el derecho al disfrute de la costa est&aacute; recogido en la Constituci&oacute;n y en la propia Ley de Costas. Y la desidia de las corporaciones nos impide ejercer nuestro ocio. Mucha gente pasa el d&iacute;a o fin de semana en la playa, buceando, surfeando, mirando para los celajes, o abstray&eacute;ndose, margullando y fotografiando especies marinas. Los negocios y el empleo se mantienen si la playa est&aacute; en condiciones. Por eso, si con la maltrecha salud mental propia de este capitalismo acelerado que destruy&oacute; nuestra pachorra, si con las guerras y crisis culturales que encadenamos, si con la crispaci&oacute;n pol&iacute;tica que alientan los medios de comunicaci&oacute;n falangistas y est&oacute;magos agradecidos; los canarios no podemos ba&ntilde;arnos en las playas&hellip; ustedes me dir&aacute;n. M&aacute;xime con la solajera que hace.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia y la calle indican que se trata de reducir la brutal colonizaci&oacute;n que padecemos, que necesitamos un gran pacto nacional canario para limitar el crecimiento tur&iacute;stico, impedir m&aacute;s camas alojativas, prohibir la compra de viviendas y fincas a extranjeros, etc&eacute;tera. Eso hay que pelarlo aqu&iacute;, en Madrid y en la UE, y si nos dicen que no, volvemos hasta que se lo metan en la cabeza, y si siguen diciendo que no, lo impondremos como podamos.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;saben lo que m&aacute;s coraje da?, ver a los de Coalici&oacute;n Canaria en las fiestas patronales cantando: &ldquo;&iexcl;Somos costeros, arriando vela, largando al viento, la mierda entera!&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/margullo-fecal-e-coli_132_13538090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 11:17:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/74b1fb93-cbd0-45ff-bfd3-7cc928883d6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63937" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/74b1fb93-cbd0-45ff-bfd3-7cc928883d6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63937" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Margullo fecal en E. coli]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/74b1fb93-cbd0-45ff-bfd3-7cc928883d6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[bacterias,vertidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cabra y el baifo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cabra-baifo_132_13482340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d06a8297-6885-408a-be3d-f7a326730572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cabra y el baifo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ganado caprino desprende olores de kilómetro cero y su aroma se transforma, con el paso del tiempo, en identidad impregnada. Y aunque eso ya gusta menos a los grupos refinados, tendrán que embriagarse del mismo</p></div><p class="article-text">
        La cabra es la mejor amiga del hombre, y de la mujer. Dir&iacute;a que de la humanidad entera. Es peque&ntilde;a, suave, peluda, tan blanda por fuera que dan ganas de com&eacute;rsela. No muerde ni ladra, ni caga ni mea en las calles, lo hace en su espacio alpendre. Es tan discreta que no entra en los supermercados ni en casa con las patas sucias. Es muy respetuosa y conoce sus l&iacute;mites. Sus due&ntilde;os tambi&eacute;n. Por eso y por mucho m&aacute;s, es una mascota ideal, la puedes poner en la azotea o en el balc&oacute;n, porque solares ya no quedan. En la azotea en que nac&iacute; hab&iacute;a cabras que nos daban leche. Era un bicho cercano y necesario, sus funciones estaban muy claras. Es cierto que algunas veces se com&iacute;an la ropa y los peri&oacute;dicos y cartones, y dicen los entendidos (Juambi) que es muy temosa, un poco incordia y envidiosa. Pero salvando eso, rentaba mucho. Hoy no se venden pu&ntilde;ados de alfalfa en las tiendas, y el pienso est&aacute; muy caro, sin embargo, el precio del queso y su carne compensan. Es verdad que erosiona mucho el terreno, pero en su defensa he de decir que la cabra es una persona cari&ntilde;osa, calentita, seria y honesta, sabe escuchar y no molesta al vecindario. Sus hijos, los baifos, son muy educados, aunque brincan de vez en cuando, propio de su tierna, muy tierna edad.
    </p><p class="article-text">
        En navidad, era tradici&oacute;n canaria comer baifo, hasta que cay&oacute; en desuso porque aparecieron los supermercados con sus neveras y langostinos congelados de diverso tallaje que ganaron muchos adeptos. La televisi&oacute;n nos mostr&oacute; lo que com&iacute;an otros pueblos y decidimos, cual imb&eacute;ciles, que lo de fuera era m&aacute;s elegante, m&aacute;s distintivo, menos r&uacute;stico. Luego vino el c&oacute;ctel de gambas. Tal fue el descr&eacute;dito de nuestros animalitos que hasta un militar nos quit&oacute; <strong>el nombre de Puerto Cabras</strong>, y hoy nadie es capaz de restituirlo. Cobardes. Tan canarios que son para unas cosas y tan cobardes para otras.  Por cierto, <strong>la Legi&oacute;n no tiene cabra, sino carnero</strong>. En fin, tanto fue el desuso que hasta la palabra baifo qued&oacute; en el ostracismo. Por eso, quienes nos partimos la cara defendiendo nuestras palabras para nombrar nuestras cosas, hoy, tenemos que agradecerle a <strong>Quevedo, el cantante</strong>, la popularidad entre el piber&iacute;o de este concepto-guanchismo superviviente.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso global promueve el kil&oacute;metro cero, pero ello comporta aceptar las condiciones de su producci&oacute;n y elaboraci&oacute;n, sus residuos y sus olores. El ganado caprino desprende olores de kil&oacute;metro cero y su aroma se transforma, con el paso del tiempo, en identidad impregnada. Y aunque eso ya gusta menos a los grupos refinados, tendr&aacute;n que embriagarse del mismo. Los olores del campo no proceden solo de las flores. Sobre todo, cuando el tiempo cambia de sur y transporta c&aacute;lidamente el aroma del esti&eacute;rcol de cabras, machos y baifos de la ladera y lo esparce por toda la vega. 
    </p><p class="article-text">
        Es tan entra&ntilde;able y llamativo su inigualable olor, que estoy convencido de que alg&uacute;n d&iacute;a alg&uacute;n colono blanco, de esos que llaman residentes y que pagan por pasear cabras y susurrarle a la oreja, comercializar&aacute; una colonia de cabra. Y dir&aacute; que tiene unas propiedades m&aacute;gicas que te transportan al pleistoceno prehisp&aacute;nico, al verdadero tiempo aut&eacute;ntico que la intr&eacute;pida curiosidad tur&iacute;stica ans&iacute;a. Esta colonia de cabra incorporar&aacute; un valor a&ntilde;adido de dise&ntilde;o ecopijo, medio extravagante y estrafalario, con un toque aut&oacute;ctono pero bohemio desenfadado para atraparte en verano. Tambi&eacute;n dir&aacute; que la colonia de cabra la invent&oacute; &eacute;l, pero no es cierto; la tengo patentada yo. Y pelear&eacute; en los tribunales por su denominaci&oacute;n de origen. Se llamar&aacute; <em>eau de cologne de ch&egrave;vre</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cabra-baifo_132_13482340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 12:06:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d06a8297-6885-408a-be3d-f7a326730572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44308" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d06a8297-6885-408a-be3d-f7a326730572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44308" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La cabra y el baifo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d06a8297-6885-408a-be3d-f7a326730572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Belén María, anatomía de un asesinato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/belen-maria-anatomia-asesinato_132_13368464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0486e7ff-8057-45fa-be39-703ecd2696bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belén María, anatomía de un asesinato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que aquel atropello fue premeditado en alguna reunión de los poderosos al objeto de intimidar la lucha obrera y social. Y para que así conste, 46 años más tarde, que sepan que algunos no olvidamos</p></div><p class="article-text">
        Por si alguien cree que el escoramiento de muchos jueces hacia la extrema derecha y los poderosos es algo nuevo, les voy a contar una historia del verano del 80. En aquellos tiempos, la sociedad entera luchaba mucho, much&iacute;simo, el activo y unido movimiento obrero canario no dejaba pasar una. La transici&oacute;n no hab&iacute;a concluido. Las grandes navieras, Pinillos, Boluda, Contenemar, etc&eacute;tera, decidieron que el muelle era de ellos y quer&iacute;an privatizarlo. Se aliaron con el Gobierno Civil y la Polic&iacute;a para amedrentar a la clase obrera y destruir la <strong>Organizaci&oacute;n de Trabajos Portuarios</strong> (OTP), una organizaci&oacute;n aut&oacute;noma de trabajadores que gestionaba los muelles, y despedir a toda la plantilla para contratarlos de uno en uno. En sus locales nos criamos muchos hijos e hijas de estibadores. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en el sindicato del muelle de La Luz y de Las Palmas, esper&aacute;bamos a que nuestros padres soltaran de trabajar y nos recogieran, all&iacute; ten&iacute;amos nuestro m&eacute;dico de la casa del marino, hab&iacute;a unos patos y un bar que hac&iacute;a unos bocadillos de pescado alucin&oacute;genos incre&iacute;bles con un refresco Baya Baya. Nuestros padres se echaban los rones y las tapitas. All&iacute; pasaban lista todas las madrugadas los estibadores, hombres duros como riscos, los hombres valientes del muelle grande que dice la canci&oacute;n. La huelga se alargaba demasiado y nuestras madres se encerraron en la <strong>iglesia del Carmen en La Isleta</strong> para defender el puesto de trabajo. El gobernador civil amenaz&oacute; a los obreros si pisaban la calle; as&iacute; que los hijos e hijas decidimos caminar en peque&ntilde;a manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica por la rotonda de entrada al muelle. Un muelle fuertemente custodiado y armado por la Guardia Civil y antidisturbios. Esa rotonda, hoy, lleva el nombre de <strong>Bel&eacute;n Mar&iacute;a</strong>. Nuestros padres estaban en la rotonda, salvo dos veh&iacute;culos de ellos que nos custodiaban en la parte trasera de la peque&ntilde;a marcha de protesta. Nadie sal&iacute;a ni entraba del puesto de control de los picoletos. Fue al peso del mediod&iacute;a, hac&iacute;a calor, en el muelle siempre hace calor. Todos &eacute;ramos unos chiquillos, los m&aacute;s viejos, Feluco y yo, con 19 a&ntilde;os. El resto rondaban entre 14 y 17, Bel&eacute;n solo 16. 
    </p><p class="article-text">
        De repente, la barrera policial se abri&oacute; y sali&oacute; un Alfa Romeo verde oscuro con un ch&oacute;fer con gafas ray ban verdes oscuras de esas que, en la &eacute;poca, solo usaban los cuerpos y fuerzas de seguridad. Situ&oacute; su coche en nuestra cola, delante de los dos estibadores y el grupo manifestante. Fue una movida extra&ntilde;a. Unas ni&ntilde;as me llamaron. Yo iba en medio, meg&aacute;fono en mano, mientras Feluco animaba y coreaba las consignas. Las ni&ntilde;as dijeron que un conductor quer&iacute;a pasar y estaba alterado. Fui a hablar con &eacute;l y le dije que esperara un minuto a que cogi&eacute;ramos la curva de la rotonda, y pudiera seguir para El Sebadal. Pero me insisti&oacute; nervioso. &iexcl;Tranquilo hombre! Ahora pasas, le dije. Los 15 o 20 pibitos y pibitas que est&aacute;bamos nos juntamos en la conversaci&oacute;n (Corujo, Rafa, Javier y Carlos Mach&iacute;n, To&ntilde;i, Enrique, Bel&eacute;n Mar&iacute;a, Argelia, Martorell, Rafa Avero, mi hermano Roberto, Tomas&iacute;n, etc&eacute;tera). Entonces, el ch&oacute;fer sube en su veh&iacute;culo, mete la primera y acelera con el embrague pisado. Las ruedas chirriaron, sali&oacute; humo y solt&oacute; el embrague. Nos arremeti&oacute; y nos mat&oacute; sin tiempo a reaccionar. Bel&eacute;n qued&oacute; atrapada entre la rueda y el chasis, yo solo pude saltar encima del cap&oacute; y agarrarme al limpiaparabrisas. La mayor&iacute;a cay&oacute; al suelo por el impacto. Mientras aceleraba conmigo en el cap&oacute;, golpe&eacute; sin &eacute;xito el cristal con el meg&aacute;fono, luego lo bot&eacute; para agarrarme con las dos manos. Vi el pelo negro de Bel&eacute;n al viento por mi derecha. Transcurridos 94 metros, en dos frenazos con giros bruscos sal&iacute; despedido contra la carretera. No mor&iacute; porque ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y me levant&eacute; como un resorte. Al caer not&eacute; los pies de Bel&eacute;n. Ella no pudo zafarse&hellip;, la sigui&oacute; arrastrando m&aacute;s de 120 metros hasta el estadal de la acera direcci&oacute;n El Sebadal. Cuando un estibador la recogi&oacute; en sus brazos destrozada por el impacto, pidiendo una ambulancia, ven&iacute;an varios guardias civiles caminado tranquilamente dici&eacute;ndonos que no hab&iacute;a pasado nada, mientras los obreros clamaban que siguieran al coche y que cerraran La Isleta por el istmo de la Plaza del Puerto. Pero no lo hicieron. Y all&iacute; se arm&oacute; la revoluci&oacute;n. Se arm&oacute; un abuso que hasta hoy nos martilla la cabeza. Nos dispararon botes de humo y pelotas de goma rastreras a quemarropa. A un obrero le reventaron un ojo. Bel&eacute;n nunca debi&oacute; morir.  
    </p><p class="article-text">
        El juicio se celebr&oacute; cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde. All&iacute;, en los juzgados de Vegueta, se concentraron miles de personas de la familia portuaria y gente solidaria e indignada, nuestros querid&iacute;simos abogados nos reunieron a los testigos principales en un local cercano para preparar las intervenciones. All&iacute;, pudimos contemplar la indignaci&oacute;n de nuestro entra&ntilde;able abogado <strong>Pedro Rodr&iacute;guez</strong> QPD, nuestro hombre tranquilo y abogado <strong>Enrique Ara&ntilde;a</strong>, y nuestro activista preferido Fernando P&eacute;rez, el poeta. Tambi&eacute;n estaban los miembros del comit&eacute; de empresa <strong>Remigio V&eacute;lez</strong>, <strong>Manolo Perdomo</strong> y Pedro. Nos dijeron que actu&aacute;ramos con dignidad y con la verdad de lo que vivimos, pero que, lamentablemente, nos dejaron caer, la sentencia ya estaba decidida, al asesino no le iba a pasar nada. Efectivamente, en el juicio, hablamos los hijos y algunos portuarios presentes, pero para el juez y el fiscal no &eacute;ramos testigos, sino culpables de antemano. Y se ensa&ntilde;aron con nosotros amparados en sus togas. Me preguntaron insistente y agresivamente por qu&eacute; raz&oacute;n portaba el meg&aacute;fono. Y as&iacute; uno detr&aacute;s de otro, los representantes de la justicia se mofaron incluso hasta de la forma de expresarnos. Y se re&iacute;an entre ellos. Nos maltrataron por defender la causa de los estibadores, por ser del pueblo llano y sencillo, por no tener enchufes en las alturas, por no tener apellidos ilustres, por ser sospechosos de izquierdas, de la UPC en esos momentos. Al asesino solo lo sentenciaron a cuatro meses por imprudencia temeraria.
    </p><p class="article-text">
        Cuento esto porque nunca se me quitar&aacute; la rabia, porque me llamaron para que explicara lo sucedido en un programa de radio, y porque, en un documental de hace unos a&ntilde;os que emiti&oacute; la RTVC sobre los muertos de la transici&oacute;n canaria: <strong>Antonio Gonz&aacute;lez Ramos</strong>,<strong> Bartolom&eacute; Garc&iacute;a Lorenzo</strong>,<strong> Javier Fern&aacute;ndez Quesada </strong>y<strong> Bel&eacute;n Mar&iacute;a</strong>, intencionadamente se omitieron algunas cosas relevantes que dije. Por ejemplo, que, desde mi punto de vista, las empresas y el Gobierno Civil de la &eacute;poca quisieron romper la huelga a toda costa, escarmentar al movimiento obrero y a una izquierda poderosa en barrios y empresas, escarmentar a un nacionalismo soberanista emergente, y no dudaron en actuar con las ma&ntilde;as al uso. Creo que aquel atropello fue premeditado en alguna reuni&oacute;n de los poderosos al objeto de intimidar la lucha obrera y social. Y para que as&iacute; conste, 46 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, que sepan que algunos no olvidamos. Y que, el acoso que sufren quienes defienden la igualdad, la libertad, la justicia social, y las luchas de la clase obrera actual, no es nuevo, viene de lejos. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos jueces no han cambiado, nosotros tampoco. Y todav&iacute;a tenemos secuelas y escalofr&iacute;os cuando resucitamos en medio de aquella balacera de humo y pelotas de goma a bocajarro. Bel&eacute;n siempre vivir&aacute; entre nosotros. Y as&iacute; fueron las cosas y as&iacute; las cuento en este 46 aniversario, para que no se crean muchas mentiras y bober&iacute;as que dicen de la transici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/belen-maria-anatomia-asesinato_132_13368464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 11:41:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0486e7ff-8057-45fa-be39-703ecd2696bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43534" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0486e7ff-8057-45fa-be39-703ecd2696bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43534" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Belén María, anatomía de un asesinato]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0486e7ff-8057-45fa-be39-703ecd2696bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuántos blancos quedan por venir?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/blancos-quedan-venir_132_13348740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El jefe, mosqueado, ordenó poner una pancarta de advertencia en el Roque más alto. Ya, repuso Dunbar, pero nos acusarán de destrozo medioambiental. El principal destrozo es el de ellos, contestó Diez, Las pancartas al viento son biodegradables, el cemento y el capital no
</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de so&ntilde;ar con lobos, mientras fumaba su cachimba, el jefe Diez Osos, pregunt&oacute; a Dunbar cu&aacute;ntos hombres blancos quedan por venir. Dunbar agach&oacute; la cabeza y sus ojos se extraviaron imaginando la cantidad de imb&eacute;ciles que en los organismos de turismo promocionaban las <strong>Islas Canarias </strong>con postales de para&iacute;sos imposibles ocultando una realidad de hacinamiento y colonizaci&oacute;n. Pens&oacute; en los aeropuertos a rebosar de turistas colonos dispuestos a emborracharse con la camisa por fuera y a comprar alguna parcela en la reserva. El jefe pregunt&oacute; para dimensionar el colonialismo que sufr&iacute;an y calcular la cuota soportable de colonos para no desaparecer como pueblo. Dunbar, que ya se sent&iacute;a uno m&aacute;s de la tribu, aunque no lo era, baj&oacute; la cabeza sin saber c&oacute;mo no asustar y deprimir al anciano. Su silencio auguraba un futuro incierto y peligroso para el estilo de vida y el bienestar f&iacute;sico y mental de las comunidades originarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la reserva nadie se explicaba por qu&eacute; todo el mundo quer&iacute;a venir a vivir a las islas sin praderas. La promoci&oacute;n no agotaba toda la respuesta, las guerras solo una parte, quiz&aacute;s la facilidad que los gobernantes y las leyes otorgaban a las rentas m&aacute;s altas del hombre blanco para invertir se aproximaba a una respuesta m&aacute;s fidedigna. Quiz&aacute;s porque muchos de los fondos europeos que se concedieron a mansalva a finales de los 90 y principio de los 2000 se gastaron en cemento sobre suelos costeros, agr&iacute;colas y patrimoniales recalificados. Eran buenas respuestas, qu&eacute; duda cabe, pero deb&iacute;a haber una raz&oacute;n m&aacute;s poderosa para semejante barbaridad en la afluencia y en los asentamientos de guiris. Porque ya no son turistas, sino asentamientos de colonos que se apropian y resignifican el espacio, desplaz&aacute;ndonos y entristeci&eacute;ndonos. Resultaba claro que el turismo es una consecuencia del colonialismo cl&aacute;sico&hellip;&ldquo; hace veinticinco a&ntilde;os, la actividad dominante que daba forma a la cultura mundial era el movimiento de capital institucional y de turistas a las regiones m&aacute;s remotas, y la preparaci&oacute;n de la periferia para la llegada de &eacute;stos; por supuesto, como continuaci&oacute;n de trescientos a&ntilde;os de preliminares por parte de exploradores, soldados, misioneros y antrop&oacute;logos&rdquo; (McCannel, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Diez Osos consider&oacute; que para tener una idea m&aacute;s cabal de la envergadura del problema deber&iacute;an indagar con encuestas. As&iacute; que dijo: &iexcl;Dunbar!&nbsp;ac&eacute;rcate a los hoteles y pizzer&iacute;as, y preg&uacute;ntale al primer italiano que veas, y tambi&eacute;n al primer alem&aacute;n, ingl&eacute;s, espa&ntilde;ol, o sudamericano, &iquest;asunto de qu&eacute; se vienen a vivir aqu&iacute;? Preg&uacute;ntales tambi&eacute;n si no les da reparo el deterioro f&iacute;sico y sociocultural que causan. Dunbar le contest&oacute; que no portaban armas, solo tarjetas de pl&aacute;stico fino, que ya no estaban solo en hoteles, que est&aacute;n por todos lados, y que ten&iacute;a dudas sobre su car&aacute;cter colonial. Entonces, Diez Osos le solt&oacute; la siguiente cita de memoria: &ldquo;(&hellip;) un debate sobre el neocolonialismo nos permite pensar en t&eacute;rminos de la existencia de varios colonialismos, en oposici&oacute;n a una forma &uacute;nica y omniabarcante, y explorar las diversas e innumerables formas en las que se expresa el poder en un mundo a las que se les da el calificativo de &rdquo;postcolonial&ldquo; (Nicholas Thomas, 1974, en <em>Salazar</em> N. 2006). Por lo tanto&hellip; y larg&oacute; otra cita: &rdquo;La ocupaci&oacute;n tur&iacute;stica se hace evidente en las reconfiguraciones centro periferia que siguen dominando la geopol&iacute;tica del turismo en la actualidad y que dependen de rutas, flujos y lugares coloniales: lo que hace que el turismo sea en s&iacute; mismo una herencia colonial&ldquo; (Ojeda, D. 2023). No hay m&aacute;s que hablar. &iquest;O&iacute;ste?, pregunta tambi&eacute;n en la oficina de gesti&oacute;n de la Reserva Aborigen si est&aacute;n de acuerdo con nuestras preocupaciones. Dunbar, r&aacute;pidamente, dijo que le extra&ntilde;ar&iacute;a mucho. Que el gobierno canario de la Reserva Guanche est&aacute; alquilado por quienes solo piensan en amasar dinero con los guiris. Tenemos pocos aliados en las altas esferas, de ellos no podemos esperar nada bueno. Todo lo contrario. Hacen lo posible por colonizarnos a&uacute;n m&aacute;s si cabe, facilitan la entrada de cientos de miles de europeos que dejan de ser turistas y se convierten en colono-residentes. 500.000 en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os. Promueven proyectos ilegales, dinero para las aerol&iacute;neas y entrada masiva de barcos gigantescos. Para ellos y para la UE somos su periferia vacacional, una periferia del ocio y del placer donde se consume mano de obra y territorios baratos, donde solo les servimos para acumular fortunas desposey&eacute;ndonos de lo nuestro (Harvey, D.); en definitiva, que han convertido nuestra casa en un NO lugar que dir&iacute;a Marc Aug&eacute; (2000). Lugares modulares, todos iguales y an&oacute;nimos donde nadie conoce a nadie. Franquiciados.
    </p><p class="article-text">
        El jefe, mosqueado, orden&oacute; poner una pancarta de advertencia en el Roque m&aacute;s alto. Ya, repuso Dunbar, pero nos acusar&aacute;n de destrozo medioambiental. El principal destrozo es el de ellos, contest&oacute; Diez, Las pancartas al viento son biodegradables, el cemento y el capital no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ver, prosigui&oacute;, res&uacute;meme la conclusi&oacute;n de las encuestas. Pues lo que parece m&aacute;s evidente es que abrir las regiones como lugares que merecen ser visitados sugiere que son excelentes para vivir en ellas, y trabajar en ellas (Lash y Urry, 1998), es decir, que la econom&iacute;a tur&iacute;stica act&uacute;a como atracci&oacute;n de visitantes, colonos, asalariados pobres que trabajan para ellos, especulaci&oacute;n inmobiliaria, mafias de todo tipo, hacinamiento, infinidad caballos de hierro, etc., o sea; la ra&iacute;z del problema est&aacute; en los gestores de la reserva aborigen. &iquest;Pues qu&eacute; hacemos? Pregunt&oacute; Diez Osos, visiblemente envenenado. Dunbar, eludiendo el rostro por miedo a su reacci&oacute;n, dijo que hay que ver de qu&eacute; manera limitamos y decrecemos en turistas y alojamientos, no permitirles que invadan nuestras tiendas de dormir, y limitar la residencia a todos los blancos a partir de ahora. El c&oacute;mo, ah&iacute; est&aacute; la cuesti&oacute;n, no es f&aacute;cil, pero deber&iacute;amos consensuar que as&iacute; no podemos seguir viviendo, ni nosotros ni nuestros descendientes. Hay que protestar en la oficina de la reserva, luego ir a Washington, aumentar el consenso y ampararnos en el art&iacute;culo 349 del Tratado de las Regiones Ultraperif&eacute;ricas, exigir competencias para que no acampe m&aacute;s nadie en nuestra reserva. Y, aun as&iacute;, remat&oacute; Dunbar, no creo que con eso alcancemos: los hombres blancos llegar&aacute;n en cantidades &laquo;como las estrellas en el cielo&raquo; y la &uacute;nica forma de espantarlos es prepararse para combatir. Sacar las pinturas de guerra, afilar algunas flechas y tensar los arcos.&nbsp;&iexcl;Pues venga, vamos! clam&oacute; Diez Osos. S&iacute;, pero hay un problema, mascull&oacute; Dunbar, el problema es la comida, ya no hay b&uacute;falos que cazar, el hombre blanco nos los vende congelado. Para la guerra solo tenemos un poco de gofio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/blancos-quedan-venir_132_13348740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 14:34:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cuántos blancos quedan por venir?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bendición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bendicion_132_13306991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La bendición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo el Estado y sus representantes bien vestidos al servicio de la cruzada católica para desquitarse de tanto islam. Dos millones de euros de propina a la diócesis, dos millones de policías, militares, guardias civiles, municipales, aviones y unidades del subsuelo. Actividades públicas, clases y exámenes, carreteras y autopistas, suspendidas. ¡Cámbate!
</p></div><p class="article-text">
        Quienes somos producto de barrio (Schamann, 61) y del &eacute;xodo rural de las d&eacute;cadas de los 50-60-70, cuando volv&iacute;amos al campo a visitar a nuestras familias a quedarnos y recriarnos all&iacute;, not&aacute;bamos la progresiva desafecci&oacute;n, si no religiosa, s&iacute; eclesi&aacute;stica. Mi madre nos soltaba a mi hermano y a m&iacute; largas temporadas en Vecindario. En cierta ocasi&oacute;n, el mayor de mis t&iacute;os, que en paz descanse, le pregunt&oacute; a mi padre: &iquest;oye, Juan, &iquest;por qu&eacute; tus hijos no me piden la bendici&oacute;n?, a lo que mi padre respondi&oacute;: no me la piden ni a m&iacute; y te la van a pedir a ti. Era el proceso de urbanizaci&oacute;n y secularizaci&oacute;n de la sociedad, el abandono progresivo de algunos ritos cat&oacute;licos y la impronta natural de una sociedad laica que soltaba lastres morales y sotanas. Eran los tempranos a&ntilde;os 70. Pero los procesos hist&oacute;ricos no son lineales, y repetimos arretrancos del pasado. Por eso observo con incredulidad las colas interminables pidiendo la bendici&oacute;n a Robert Francis, y me acuerdo de la Edad Media. Una tropa de creyentes y no creyentes en dios padre todo poderoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poderos&iacute;simo, porque con tanta expectaci&oacute;n construida y generada, el milagro estaba al caer; de hecho, algunos quisieron ver al mes&iacute;as en el atardecer del horizonte de Tef&iacute;a, una aparici&oacute;n extra&ntilde;a sobrevolando por encima de Las Parcelas, pero no, era un guirre de esos pollos nuevos que anidan entre Los Molinos y Aguas Verdes. Y es que el aparato de agitaci&oacute;n y propaganda religioso y laico ha construido una atm&oacute;sfera asfixiante para normalizar que Robert Francis es el enviado. Y muchos se lo comieron. Los medios de comunicaci&oacute;n y el periodismo irreflexivo, sin escatimar gastos en atrezos, crearon un clima propicio para que apareciera la virgen. Y a algunos se les apareci&oacute; en modo relaciones, dietas, o <em>selfis</em> para las redes&hellip; del pescador. Porque en un contexto de miedos e incertidumbres generados por el ultracapitalismo inhumano, la gente necesita agarrarse a una tacha hirviendo que los salve, y el aparato de propaganda lo sabe. Y tanto lo vendieron, que algunas personas asistentes sufrieron de palpitaciones, temblores espasm&oacute;dicos, premoniciones y calambres. Ya faltaba poco para el milagro y muchos periodistas quer&iacute;an dar la primicia. Y lo invocaron por activa a ver si se salvaban de la mediocridad y el anonimato hist&oacute;rico. F&iacute;jate t&uacute; que cuando el avi&oacute;n se averi&oacute;, muchos pensaron que era un castigo divino o una maldici&oacute;n del diablo porque los humanos se han portado mal. Y es verdad que algunos se han portado muy mal. Incluso hubo quien vio a Robert con un mono azul medio tiznado diciendo que era un problema de buj&iacute;as. En la RTVC dijeron que no despegaba por el suave viento de cola. Una tempestad lagunera de esas b&iacute;blicas. Menos mal que los fan&aacute;ticos son los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo discutieron en sendas redacciones y llegaron a la conclusi&oacute;n de que para activar el marco mental religioso deb&iacute;an usar conceptos ling&uuml;&iacute;sticos apropiados como su santidad, el santo padre, el enviado y leg&iacute;timo representante de dios en la tierra, el jefe de todos los creyentes, etc&eacute;tera. Todo en may&uacute;scula. Rebuscaron en su curr&iacute;culum desde que naci&oacute;, algo susceptible de interpretarse sobrenatural. Pero no, por ahora el tipo es normal. Tiempo hay de inventarse un milagro para santificarlo. Comparado con los dem&aacute;s papas, todav&iacute;a es un pibito. Hay tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y he aqu&iacute; que al final obr&oacute; el milagro y se hizo su voluntad.&nbsp;Consisti&oacute; en que algunas gentes progresistas (socialistas ser&iacute;a exagerar) expresaran que lo extraordinario de Robert es que habla de solidaridad, de justicia y de ayudar a quien lo necesita, sin reparar en que cualquier persona con un m&iacute;nimo de humanidad dice lo mismo. Consisti&oacute; en ocultar deliberadamente que atac&oacute; derechos de las mujeres, que obvi&oacute; sanciones a los pederastas por la justicia ordinaria, y que no mencion&oacute; la guerra imperialista de EE.UU. y Netanyahu. Consisti&oacute; en que se olvidaran por unos d&iacute;as de la separaci&oacute;n de poderes. Muchos liberal-progresistas fliparon obnubilados y entraron en su marco mental y pol&iacute;tico con sus mejores galas, a destriparse por estar a unos cent&iacute;metros del delegado de padre dios en la tierra. &iquest;De qu&eacute; necesitan salvarse? Ni dios lo sabe, pero por si acaso, buscan la bendici&oacute;n papal porque, seg&uacute;n dicen, es algo que no se puede explicar con palabras. Claro que no. Es imposible explicar con palabras semejante irracionalidad. Qu&eacute; alegr&iacute;a cuando les dijeron &iexcl;vayan a la casa del Se&ntilde;or! Dios los bendiga y el se&ntilde;or los coja confesados. Por si acaso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo el Estado y sus representantes bien vestidos al servicio de la cruzada cat&oacute;lica para desquitarse de tanto islam. Dos millones de euros de propina a la di&oacute;cesis, dos millones de polic&iacute;as, militares, guardias civiles, municipales, aviones y unidades del subsuelo. Actividades p&uacute;blicas, clases y ex&aacute;menes, carreteras y autopistas, suspendidas. &iexcl;C&aacute;mbate! Un milagro que las playas las dejaran abiertas. Desde todos los puntos de las islas y allende los mares y la geograf&iacute;a insular y celestial, peregrinaron flotando por encima de las nubes, como Heidi, en &eacute;xtasis profundo y lacrimosa euforia. Dif&iacute;cil no creer en dioses y cosas del otro mundo con semejante movilizaci&oacute;n de personas y recursos.
    </p><p class="article-text">
        A los infieles solo nos queda esperar (rezar tambi&eacute;n) que no nos crucifiquen. Y a las mujeres infieles, que las eximan de la hoguera. En realidad, para concluir con la contrarreforma que amenaza nuestra democracia, bastar&iacute;a con incluir la crucifixi&oacute;n y la hoguera en el c&oacute;digo penal para toda persona que no comulgue con la deriva de los tiempos actuales. Y nadie protestar&iacute;a, porque con la campa&ntilde;a que ha hecho el periodismo <em>extreme</em>, todo el mundo lo entender&iacute;a&hellip; lo de la crucifixi&oacute;n y la quema de brujas me refiero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay cosas que s&iacute; han cambiado, antes, cuando ped&iacute;as la bendici&oacute;n, te pon&iacute;an la mano en la cabeza o te daban unas pesetas. Ahora, en cambio, le damos dos millones de euros al delegado de dios en la tierra para que sigan repartiendo hostias. Al final, la cruzada ha remontado su descr&eacute;dito, y el resultado al descanso es: islam 1, cristianismo 2.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bendicion_132_13306991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 20:40:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="50232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="50232" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La bendición]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d74a6cd-3ca8-4add-9c0b-d6216560b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie llama a Clavijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nadie-llama-clavijo_132_13204192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Devanarse los sesos en pulir la estrategia política comunicativa para sacar rédito electoral, cuando tenemos un naufragio en la bahía que merece ser auxiliado, nos da una idea del peligro que corremos, en manos de quién estamos
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Clavijo</strong> el pobre, el pobre Clavijo, no tiene qui&eacute;n lo llame. Y lo pasa mal, tanto, que a veces piensa si ser&aacute; una persona irrelevante, si pasa inadvertido. Nadie importante en Espa&ntilde;a tiene su tel&eacute;fono. As&iacute; se est&eacute; hundiendo el mundo por el Magreb Occidental insular, nadie en la capital del reino de los espa&ntilde;oles repara en llamarlo por si necesita un flotador. Pero &eacute;l sabe que la culpa no es suya, aunque rompa puentes, sino de los otros. Por eso se sienta a esperar un ring, &iexcl;un wasap, aunque sea! Pero no. Ni siquiera un SMS. Y est&aacute; tan acostumbrado que le est&aacute; cogiendo el gusto a sentirse despreciado, ninguneado. 
    </p><p class="article-text">
        Le est&aacute; cogiendo el tranquillo a la soledad opcional, consciente, decidida, al dolor de sentirse diferente, y ha decidido darle la vuelta a la tortilla y convertir su ultraperif&eacute;rica marginalidad en una estrategia electoral. Hasta ha visto en ello una oportunidad para reinventar su canariedad con el marco-lema del nuevo victimismo insularista: <em>Nadie nos llama</em>. Y debe estar d&aacute;ndole r&eacute;dito porque ya ni coge el tel&eacute;fono, aunque lo llame el mism&iacute;simo <strong>S&aacute;nchez</strong>. Y no pierde oportunidad ante las c&aacute;maras y las ondas para decir (&iquest;mentir?) que nadie lo ha llamado. Una periodista le lleg&oacute; a preguntar si es que hab&iacute;a extraviado el m&oacute;vil o lo hab&iacute;a dejado en su casa. Pero no, incluso le insinu&oacute; que mirara bien, que a veces, sin querer, bloqueamos a algunas personas y no nos sale la llamada. Es muy probable que bloqueemos al presidente del gobierno, de la <strong>OMS</strong>, o de la ONU. Suele pasar.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, algunos aut&oacute;ctonos no se explican que, copando el <strong>hantavirus</strong> todas las portadas mundiales y locales, las televisiones y tertulias; que cuando las instancias sanitarias ya est&eacute;n activando el protocolo, que el <strong>Ministerio de Sanidad</strong> haya hecho todas las llamadas y declaraciones pertinentes, nadie llame a Clavijo, el pobre, para solicitarle atraque y premura. Porque hasta el pr&aacute;ctico del fantasmag&oacute;rico <strong>puerto de Granadilla</strong> est&aacute; aparejando su fal&uacute;a con todos los atriles de emergencia. F&iacute;jense que despu&eacute;s de la guerra colonial sionista, la segunda noticia de importancia es el brote de hantavirus a bordo. Y que nadie del reino espa&ntilde;ol, de la ONU y la OMS lo haya llamado es muy sospechoso. Nadie se lo explica. Muy raro que, acaparando la agenda de la OMS, nadie haya reparado en el presidente. Ya t&uacute; ves, el papa s&iacute; es seguro que lo llam&oacute;, porque llevan adecentando el lugar y movilizando el operativo desde hace meses.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, que, teniendo una rebeli&oacute;n de virus a bordo, el gobierno ultraperif&eacute;rico pierda el tiempo en mirar el m&oacute;vil y no en actualizar y poner al d&iacute;a la sobrada capacidad sanitaria que tenemos (a pesar de la casilla de la Iglesia), es para hac&eacute;rselo mirar. Devanarse los sesos en pulir la estrategia pol&iacute;tica comunicativa para sacar r&eacute;dito electoral, cuando tenemos un naufragio en la bah&iacute;a que merece ser auxiliado, nos da una idea del peligro que corremos, en manos de qui&eacute;n estamos. Porque, aunque como estrategia comunicativa funciona; de hecho, en los bares, algunos documentados claman &iexcl;nadie nos llama! &iexcl;nos mandan toda la mierda! y el levantamiento electoral sea la prioridad nacional&hellip;, no es humano. Socorrer a la gente que sufre encima de la marea, ya si eso &hellip;, que se encarguen otros. Como con la infancia de las pateras, que tampoco lo llamaron.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, siendo benevolente, estoy seguro de que, sin querer, Clavijo los bloque&oacute;. Por eso no le sale la llamada de S&aacute;nchez. A m&iacute; me ha pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nadie-llama-clavijo_132_13204192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 16:38:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nadie llama a Clavijo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regímenes y periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/regimenes-periodismo_132_13048285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sea por inercia, por convencimiento, por ignorancia, o por vaga comodidad, la mayoría de los presentadores y locutores que informan sobre la guerra contra Irán, utilizan el concepto régimen abundantemente para ubicar a los buenos y a los malos en una geografía ideológica de plástico fino
</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica comunicativa la palabra r&eacute;gimen tiene connotaciones peyorativas. Y lo saben. Por eso, en el argumentario informativo occidental se utiliza para desacreditar a aquellos pa&iacute;ses que de alguna u otra manera desaf&iacute;an o no se someten, o se estructuran diferente a los del imperio blanco, anglosaj&oacute;n, europeo, cat&oacute;lico y sus ac&oacute;litos. Tal concepto, r&eacute;gimen, constituye un reclamo ling&uuml;&iacute;stico b&aacute;sico en el marco cognitivo que promulgan y promueven los medios de comunicaci&oacute;n de la &oacute;rbita y engranaje del capitalismo occidental al objeto de construir una opini&oacute;n p&uacute;blica chovinista y euroc&eacute;ntrica que legitime amenazas, agresiones o intervenciones en esos pa&iacute;ses d&iacute;scolos. Se trata de construir una opini&oacute;n mayoritaria que articule el sentido com&uacute;n para sospechar de la gente no blanca, no cat&oacute;lica, no rica, no como nosotros; porque nosotros somos mejores que ellos y debemos hacerlo valer; porque los conceptos dise&ntilde;an realidades y marcos interpretativos que utilizamos para juzgar y consolidar bandos. El discurso interpreta realidades y moviliza voluntades. Justifica intervenciones militares, asesinatos en masa y liberaciones sin que nadie las haya solicitado. Por eso lo de Ir&aacute;n, Cuba, Venezuela, Rusia, China, Burkina Faso, Argelia, es un r&eacute;gimen, y lo de EE.UU. es una democracia consolidada. De seguir as&iacute;, y siguiendo la l&oacute;gica period&iacute;stica dominante, lo de Espa&ntilde;a y M&eacute;xico pronto ser&aacute;n reg&iacute;menes. Y Groenlandia est&aacute; al caer.
    </p><p class="article-text">
        Sea por inercia, por convencimiento, por ignorancia, o por vaga comodidad, la mayor&iacute;a de los presentadores y locutores que informan sobre la guerra contra Ir&aacute;n, utilizan el concepto r&eacute;gimen abundantemente para ubicar a los buenos y a los malos en una geograf&iacute;a ideol&oacute;gica de pl&aacute;stico fino. As&iacute; de simple, como simple deben ser sus entendederas. Entonces no es una guerra imperialista, es una guerra contra el r&eacute;gimen de los ayatol&aacute;s. El otro d&iacute;a, la piba de Trump, sin ser senadora, embajadora, diplom&aacute;tica, concejala, tesorera del bloque, ni nada que haya sido elegida democr&aacute;ticamente, presidi&oacute; una sesi&oacute;n del Consejo de Seguridad de la ONU, pero eso no es propio de una dictadura, ni de un r&eacute;gimen, sino de una ocurrencia del estrafalario presidente de los yanquis. Ning&uacute;n periodista alarm&oacute; lo suficiente sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        Y dan n&aacute;useas, muchas n&aacute;useas, la alegr&iacute;a y servilismo con que muchos periodistas repiten el parte habitual del fascismo norteamericano sin cuestionarse una sola coma. Se lo comen todo y lo largan para construir una opini&oacute;n p&uacute;blica favorable al colonialismo urgente. Luego, estupefactos en el guindo, se preguntan el porqu&eacute; del ascenso de la ultraderecha. Lo preguntan reflejada su pupila azul en mi mirada&hellip; el fascismo lo construyes t&uacute;. Como si su oficio no fuera el principal agente de construcci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica. Y lo hacen, si no justificando a &ldquo;los buenos&rdquo;, siempre maltratando a &ldquo;los malos&rdquo;. &iquest;Ingenuidad? No creo. Relaciones de poder, f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        La palabra r&eacute;gimen y su sin&oacute;nimo dieta indican el sistema pol&iacute;tico de un pa&iacute;s La Dieta Renana era el sistema pol&iacute;tico, deliberativo y normativo de aquella regi&oacute;n que coment&oacute; Marx. Pero he aqu&iacute; que Dieta haya quedado circunscrita al conjunto de recomendaciones alimenticias para estar flaco; y, R&eacute;gimen, adem&aacute;s, circunscrita a los sistemas pol&iacute;ticos dictatoriales que no son suficientemente decentes, blancos, cat&oacute;licos, mercachifles, ped&oacute;filos e imperialistas como los EE.UU., que liberan a decenas de ni&ntilde;as de sus atuendos asesin&aacute;ndolas en el colegio.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la dieta mediterr&aacute;nea no engorda, en los reg&iacute;menes enemigos se adelgaza en exceso. Se pasa hambre. Para muchos comunicadores profesionales lo mejor es el r&eacute;gimen yanqui, rico en calor&iacute;as, grasas y carnes trituradas, que abusa de los hidratos de carbono y te hace estar insultante, perd&oacute;n; exultante. En&eacute;rgico y coloradito como un cochino. El yanqui es un r&eacute;gimen, pero rico y abusador. El nuevo NODO nos lo recuerda a todas horas. S&iacute;, yo tambi&eacute;n ve&iacute;a el NODO en el cine Plaza de Schamann.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/regimenes-periodismo_132_13048285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:25:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Regímenes y periodismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De usar y tirar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tirar_132_12755900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El capitalismo flexible de &uacute;ltima generaci&oacute;n nos ha construido una realidad de usar y tirar. Y no hablo solo de objetos. Hasta ahora cre&iacute;amos que lo que se tiraba, casi por pura obsolescencia, eran los productos manufacturados, las mercanc&iacute;as. Pero hemos de concluir que tambi&eacute;n las personas y sus relaciones son de usar y tirar. Las relaciones comunitarias larvadas en el trabajo para toda la vida, en el barrio o en el pueblo, no mantienen sus m&iacute;nimos temporales estables en esta vor&aacute;gine apresurada. Y la solidaridad, en estas circunstancias, no deja de ser una quimera. Incluso el &eacute;xito, asociado al prestigio que los dem&aacute;s te otorgaban por el buen hacer en tu oficio, desaparece del objetivo vital, pues el ef&iacute;mero laboral no contiene el suficiente reposo para su demostraci&oacute;n. En todo caso, es un &eacute;xito individual, sin proyecci&oacute;n social, no es comunitario, no genera v&iacute;nculos, ni respeto. No genera una leyenda. La construcci&oacute;n de la leyenda y la memoria circulan su cocci&oacute;n en las historias orales de la comunidad. Y sin comunidad no hay leyendas, a no ser que se construyan desde algunos medios de comunicaci&oacute;n, pero esas solo est&aacute;n al alcance de quienes frecuentan los c&iacute;rculos de poder. Que no es el caso del com&uacute;n de los mortales. El &eacute;xito del com&uacute;n pasa por no caer en desgracia, por no caer en la esfera invisible, en la soledad o la tristeza donde nadie te valora y el rescate se complica. En el nuevo capitalismo la soledad es apabullante. Mucha de la nueva fuerza trabajadora flexible est&aacute; inmersa en un concurso de oposici&oacute;n perpetuo hacia no se sabe d&oacute;nde. El nuevo trabajo no tiene m&aacute;s meta que cobrar algo por lo realizado, sin volverse loco reclamando, y una palmadita en la espalda. A veces, el &eacute;xito no pasa de un breve tr&aacute;mite de cortes&iacute;a. A partir de ah&iacute;, no hay promoci&oacute;n, reconocimiento legendario, orgullo de clase, te ir&aacute;s como viniste: con la misma. Y volver a empezar. De ah&iacute; que, en la estructura del capitalismo flexible, la lealtad no sea necesaria, ni siquiera hacia la empresa. Ni a tus compa&ntilde;eros, ni al trabajo bien hecho; por eso es necesario comprender que la obsolescencia no ata&ntilde;e solo al producto o mercanc&iacute;a, sino al mismo sujeto en el proceso anodino de producci&oacute;n de su supervivencia cada vez m&aacute;s aislado, digital, n&oacute;mada. De ah&iacute; que las referencias al bienestar que generaba la comunidad obrera de anta&ntilde;o hayan desaparecido. <em>On line</em>, dicen. El mismo proceso burocr&aacute;tico de la ense&ntilde;anza sin ir m&aacute;s lejos. Seg&uacute;n Jorge Dioni, la palabra experiencia muda de sentido, de la creaci&oacute;n de conocimiento a lo largo del tiempo a la explosi&oacute;n emocional en un &uacute;nico instante. Por eso pueden debilitarse los lazos. Nada nos debe atar, nada es a largo plazo, hay que acumular para simular aceptar el poder fluctuante; hay que acumular novedades, participar en las competiciones.
    </p><p class="article-text">
        Incluso la comida para llevar es de usar y tirar. R&aacute;pido, porque todo se desvanece, incluso lo que parec&iacute;a s&oacute;lido. Comer es, cada vez m&aacute;s, un acto individual de engullir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora no sabemos en qu&eacute; punto estamos ni c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;. Por eso dice Sennet que la comunidad cultural conservadora se convierte en un refugio. La velocidad choca con la perspectiva larga en la que la gente pod&iacute;a anclar sus vidas. Estr&eacute;s vital (icio). Es precisamente la velocidad y el cambio y novedad constante de exigencias y autoexigencias a que estamos sometidos lo que imposibilita construir un bienestar c&oacute;modo y duradero. Es que ni siquiera el &eacute;xito genera car&aacute;cter. Y Sennet tiene raz&oacute;n cuando dice que este capitalismo nuevo nos corroe el car&aacute;cter, teniendo en cuenta que el car&aacute;cter es la capacidad de una persona para dar continuidad a su vida a lo largo del tiempo, para mantener sus valores, compromisos e identidad, incluso cuando las circunstancias cambian, a trav&eacute;s del compromiso constante, la lealtad, la responsabilidad y la capacidad de aplazar la gratificaci&oacute;n. Seg&uacute;n este autor, los nuevos trabajadores han perdido lo que daba sentido a sus padres: la coherencia, la comunidad y el sentido de pertenencia, y la p&eacute;rdida de v&iacute;nculos con el resto de compa&ntilde;eros y la angustia de no poder controlar su tiempo lo sufren las familias, ya que el ritmo fren&eacute;tico de trabajo y vida reducen la estabilidad afectiva. En las nuevas condiciones la insatisfacci&oacute;n ser&aacute; lo normal. Ya es normal, junto con la huida. Escapando como puedas.
    </p><p class="article-text">
        En el nuevo capitalismo desquiciado todo v&iacute;nculo es prescindible. Ni el v&iacute;nculo con la empresa, ni con tus vecinos, ni con la familia, ni con el futuro. El &eacute;xito, solo si se traduce en ostentaci&oacute;n de riqueza de alg&uacute;n tipo que el resto ambicione, generar&aacute; leyenda &hellip; y envidias. Una leyenda de pl&aacute;stico fino, hueca, pero muy aparente. A veces, el &eacute;xito en la vida se confunde con la felicidad, y la felicidad con la est&eacute;tica y choque terap&eacute;utico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo si se traduce en satisfacer la ambici&oacute;n individual habr&aacute; valido la pena sacrificar todo lo dem&aacute;s, incluida la dignidad, las relaciones y la familia, todo puede ser sacrificado para la obtenci&oacute;n del supuesto &eacute;xito o la supuesta felicidad en un mundo hacinado, imprevisible y de riesgo en la era de la desconfianza absoluta que nos hace dudar hasta de nosotros mismos. Por ello, en el capitalismo flexible y desquiciado el ocio es concebido como una terapia, y abundan textos y folletines de autoayuda, del pensamiento positivo que te incita a soltar lastre. Porque t&uacute; te lo mereces, t&uacute; lo vales. T&uacute;. Todo lo dem&aacute;s es de usar y tirar.
    </p><p class="article-text">
        La vida hay que vivirla r&aacute;pida, dicen algunos insensatos, como si no hubiera un ma&ntilde;ana; y es cierto, como sigamos as&iacute; seguro que no lo habr&aacute;. Y si lo hay, ser&aacute; muy chungo. El ma&ntilde;ana se presenta como una pertinaz terapia para encontrarle el sentido a la vida. Basta con observar la proliferaci&oacute;n de servicios personales de pago para tus adentros interiores, de avena, prote&iacute;na y aventura para poder encontrarle sentido a la vida de la manera menos insana y ecopija posible. Y ello estar&iacute;a bien si la b&uacute;squeda de la felicidad no se asemejara a una huida desquiciada por cubrir el tiempo restante de existencia. En el capitalismo flexible, las nuevas comunidades son de pago. Incluso eso lo han convertido en un producto, en una mercanc&iacute;a.&nbsp;Por eso, cada vez entendemos menos cosas, porque para entenderlas hay que relacionarlas, y en un mundo de fragmentos es complicado. En la nueva din&aacute;mica ya no se comparten espacios obreros por las condiciones de vida, las luchas sindicales, la identidad; solo <em>coworkers</em> para tomar algo 8%, aunque en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os el grueso del tiempo dedicado al mundo en l&iacute;nea acapara el 60,7% del total. Ensimismamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El empleo cambia con frecuencia, se trabaja solo o en remoto, pero te consideran y te consideras un emprendedor. Por eso, en este capitalismo de ajetreo y autoexigencia abundan los manuales de autoayuda en formato de libro y/o dietas rigurosas de nuevos curanderos para mantenerte o aparentar el equilibrio perdido. Pero resulta que lo que realmente se perdi&oacute; es la comunidad como escenario de resistencia indispensable. Cierto que la comunidad no es un conjunto estable y un&iacute;voco, sino un proceso fr&aacute;gil y necesario, construido sobre el tiempo, el di&aacute;logo y el cuidado mutuo. Es un proceso no exento de conflictos, pero donde se adquiere el compromiso de afrontarlos, de escucharlos y comprometer el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Incertidumbre y desconfianza son lo mismo. Nada puede tener una duraci&oacute;n que genere un hilo, un verdadero v&iacute;nculo social, todo es vol&aacute;til, l&iacute;quido, r&aacute;pido. Ahora, la historia y la vida se compone de fragmentos y micropl&aacute;sticos. Y aunque resistir no es f&aacute;cil, quiz&aacute;s la comunidad y el v&iacute;nculo sea la mejor terapia. Ya puestos a medicarnos, a escapar&hellip; comprendamos para resistir los tiempos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tirar_132_12755900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 13:32:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De usar y tirar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Doctor Livingstone, supongo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doctor-livingstone-supongo_132_12634757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La b&uacute;squeda viajera de lo aut&eacute;ntico se desmoron&oacute; el d&iacute;a que Stanley encontr&oacute; a Livinstogne en los confines de &Aacute;frica. Este &uacute;ltimo no era un turista, era un m&eacute;dico, explorador y misionero, su intenci&oacute;n: descubrir el nacimiento del Nilo, extender la evangelizaci&oacute;n y el imperio comercial brit&aacute;nico. No obstante, despu&eacute;s de dos a&ntilde;os por ah&iacute;, tambi&eacute;n cabe la posibilidad de que madurara su intenci&oacute;n inicial y, en un momento determinado, se dijera a s&iacute; mismo que no volver&iacute;a m&aacute;s al puritanismo ingl&eacute;s, al estr&eacute;s y al control social desmesurado de su rancia sociedad. Su viaje era sobre lo imprevisible, pura aventura, era un cient&iacute;fico viajero, no un turista. Dispuesto a soportar la mayor de las incomodidades: la muerte. Todo con tal de llegar el primero y as&iacute; alcanzar el estatus de saberse distinto e inigualable. Pero desde aquel famoso encuentro con el periodista norteamericano - &iquest;doctor Livingstone, supongo? - ya no hay escapatoria. Ya no hay un lugar que no est&eacute; sobresaturado de guiris. Ni siquiera en Tanzania del sur. Vayas donde vayas te encuentras gente conocida, similares o equivalentes a ti. La vida cotidiana de los aut&oacute;ctonos sucumbi&oacute; y se perdi&oacute; en las cadenas de comida para llevar. El d&iacute;a que Stanley hall&oacute; a Livingstone, dieron comienzo todo tipo de conjeturas sobre las inmensas posibilidades que se abr&iacute;an para la aburrida sociedad brit&aacute;nica y norteamericana de emprender viajes de placer y aprendizaje que terminaron siendo avanzadillas coloniales. Inglaterra de colonias sabe mucho, de excolonias tambi&eacute;n. No fueron pioneros, pero sentaron c&aacute;tedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Total, el viaje por descubrir y experimentar lo nunca visto, por el placer de observar otras culturas y desarrollos cotidianos, dio paso a una estandarizaci&oacute;n cutre de todos los productos disponibles para su promoci&oacute;n. Vayas donde vayas, todo es un &ldquo;no lugar&rdquo; (Marc Aug&eacute;) sin originalidad, sin memoria, sin identidad, sin la vida ordinaria de sus gentes que fue por lo que pagaste el paquete vacacional. Los bronceadores y el sabor de las pizzas es el aroma global.
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate al pobre doctor con sus nuevas amistades buscando la fuente del Nilo, a su bola, sin rezar, adapt&aacute;ndose e integr&aacute;ndose en su nueva comuna, medio hippie, pasando de los mosquitos, todos los d&iacute;as una aventura, y de repente ver llegar a Stanley, que trabajaba para un peri&oacute;dico e iba a dar parte de su paradero, dispuesto a convertir en noticia su currada nueva vida al margen. Su anomia. Ver llegar a Stanley dispuesto a colgar en sus redes sociales una foto del para&iacute;so tropical. O sea, destruir su ed&eacute;n particular.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hace el machango este aqu&iacute;? &iexcl;Qui&eacute;n carajo lo mand&oacute; a buscarme, si yo estoy a gusto!, dijo el explorador. Ahora tendr&eacute; que servirle de anfitri&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; fastidio! Y si dice d&oacute;nde estoy, pronto se llenar&aacute; de gente y tascas y terrazas, y grandes supermercados, y piscinas deslumbrantes. Millones de coches de alquiler. &iexcl;La jodimos!, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo? &iquest;Hoteles con seguritas y catering, convertir en camareros esclavos de mantenimiento y en Kellys a mi nueva familia? &iquest;Un aeropuerto con postales y camisetas de surferos y hawaianas obligatorias, llaveros de monos y pl&aacute;tanos de souvenirs? Ni de co&ntilde;a. A ver, igual hay suerte, y en las cataratas Victoria Stanley sufre un resbal&oacute;n. Que parezca un accidente, dijo Livingstone, supongo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doctor-livingstone-supongo_132_12634757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 10:39:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Doctor Livingstone, supongo?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hamaca colonial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hamaca-colonial_132_12507273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0942ccc7-5c79-409f-827a-f7f8fcb635be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hamaca colonial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el caso de la zonificación turística, dije en un escrito anterior que todo empezó el día en que la policía municipal nos prohibió jugar a la pelota en la playa porque aquella zona iba destinada a las hamacas para los extranjeros (la palabra guiri no existía)
</p></div><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n urbana de zonificar seg&uacute;n usos del suelo est&aacute; relacionada con la segregaci&oacute;n espacial por clases sociales. En un vistazo sociol&oacute;gico premeditado observamos c&oacute;mo el espacio es ocupado seg&uacute;n usos y poder adquisitivo, gustos y estatus social (Pierre Bourdieu, 1998), que viene a ser casi lo mismo. Casi. La ordenaci&oacute;n cambia, pero no se hace al azar, el espacio es un producto y un constructo social (Henrry Lefebreve, 2013-1974-) en un contexto de relaciones de poder que dictamina cu&aacute;l es su uso y qui&eacute;nes lo ocupan. Acostumbrados a la inercia de las cosas observamos con cierto aire de naturalidad todo lo que nos rodea, pero no es as&iacute;. No ha sido as&iacute; de toda la vida como ingenua o intencionadamente se dice. La zonificaci&oacute;n territorial es fruto de decisiones pol&iacute;tico-econ&oacute;micas, y de inercias de asentamientos donde el capital y su rentabilidad condiciona bastante todo lo dem&aacute;s. As&iacute; tenemos barrios, barriadas, zonas VIP, residenciales, comerciales, industriales, de ocio, h&aacute;bitat de lujos, zonas tur&iacute;sticas, zonas econ&oacute;micas especiales, rural, protegidas, <em>city </em>center, periferias ultras, barrios marginales, etc&eacute;tera. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la zonificaci&oacute;n tur&iacute;stica, dije en un escrito anterior que todo empez&oacute; el d&iacute;a en que la polic&iacute;a municipal nos prohibi&oacute; jugar a la pelota en la playa porque aquella zona iba destinada a las hamacas para los extranjeros (la palabra guiri no exist&iacute;a). Pues bien, la ordenaci&oacute;n compacta de hamacas para aprovechar y rentabilizar el cent&iacute;metro de arena constituye una met&aacute;fora tur&iacute;stica colonial de la segregaci&oacute;n y exclusi&oacute;n de los mundos aut&oacute;ctonos, porque desposee a sus leg&iacute;timos due&ntilde;os y extrae plusval&iacute;as enormes con naturalezas y fuerza de trabajo baratas. Gratis. Porque se transforma en una zona vedada por la inercia hist&oacute;rica a un estatus y a una etnia blanca de dinero aparente. Las hamacas ganan varios metros de espacio p&uacute;blico todos los d&iacute;as y son un privilegio cuando sube la marea y el espacio escasea. Y aunque los tiempos cambien, las hamacas perviven en el imaginario colectivo como no apto para abor&iacute;genes, ni siquiera para la burgues&iacute;a local, que no se habit&uacute;a a ello y prefiere el contacto con la arena, con el com&uacute;n. Quiz&aacute;s para legitimarse, quiz&aacute;s por gusto. En todo caso, la hamaca representa un luminoso objeto de deseo que miramos desde cierta distancia y nos preguntamos qu&eacute; deben sentir quienes ah&iacute; se tumban. La hamaca europea a rayas o lisa de balneario rom&aacute;ntico simboliza el lujo al alcance de unos pocos. Aunque sea un ratito, simulamos una clase superior. Nos matamos por una hamaca, aunque en nuestro fuero interno digamos que ah&iacute; se ha echado mucha gente. Pero no cabe duda, estar en una hamaca a 40 cent&iacute;metros de jerarqu&iacute;a social garantiza que no te rozas con la arena, ni con la gente del lugar. No hay contacto, es un mundo de ensimismamiento &eacute;tnico. Un gueto. No te mezclas con lo aut&oacute;ctono, aunque luego alguien hable de las bondades del multiculturalismo y la ciudad cosmopolita.
    </p><p class="article-text">
        En la costa, el Ayuntamiento privatiza y segrega una parcela que contrata con terceros, y al igual que las zonas tur&iacute;sticas de anta&ntilde;o recortaban nuestra geograf&iacute;a para que nada tuvieran que ver con la vida real, la ciudad real y la isla real en la que viven y trabajan los residentes y los aut&oacute;ctonos (Marco d&rsquo;Eramo, 2020), dicha parcela ya no nos pertenece. Nos desposeen para que las multinacionales acumulen capital (David Harvey, 2003). Levantan muros de exclusi&oacute;n, y poco satisfechos con esa exclusividad de territorio, el capitalismo tur&iacute;stico asalta las fronteras de litoral y llena de hamacas nuestras vidas cotidianas. Se expande a todos los rincones. El pa&iacute;s se convierte en una hamaca gigantesca donde sobran los que no pueden ni saben ni tienen costumbre de estar ah&iacute; arriba, los que tenemos una relaci&oacute;n placentera y milenaria con la arena, los callaos y el salitre. Es m&aacute;s, directamente nos autoexcluimos, no hace falta que nadie lo haga, lo asumimos como un hecho m&aacute;s de nuestra condici&oacute;n vern&aacute;cula. La salud es lo primero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; momento las multinacionales del turismo decidieron que todo el pa&iacute;s era una mercanc&iacute;a (Jason Moore) y que hab&iacute;a que salir del recinto tur&iacute;stico para conquistar y convertir a todo el pa&iacute;s, a toda la isla, en una enorme hamaca? &iquest;Cu&aacute;ndo se convirti&oacute; todo el territorio en un recurso para ser explotado, arrasado y reconfigurado seg&uacute;n los procesos de acumulaci&oacute;n de capitales (Cristina Oehmichen, 2023)? En ese sentido, las inmobiliarias facilitan el asentamiento de nuevos colonos competitivos. La consecuencia es un pa&iacute;s convertido en una hamaca fr&iacute;vola, que excluye y que renta a muy pocos, y que nos produce como hamaqueros del entretenimiento. Nos producen baratos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un momento en el que los gestores p&uacute;blicos repitieron la est&uacute;pida frase patronal de que &ldquo;todo es turismo&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente desaparecieron las viviendas asequibles y se colmataron de guiris las guaguas, las camas hospitalarias y las urgencias. Empezamos a comer r&aacute;pidamente para llevar y engordamos. Nos vestimos con ropa surfera cuando la &uacute;nica tabla que hemos cogido es la de planchar. Y ya puestos, recuerdo el d&iacute;a en que todo se convirti&oacute; en un <em>souvenir</em>, incluso nuestra identidad, cuando ni sab&iacute;amos que era nuestra. Con algunos concejales ambiciosos articularon sus negocios en noches confusas, y a los aut&oacute;ctonos nos demandaron grados de servidumbre que realizamos junto a migrantes pobres o aprendices idiom&aacute;ticos. As&iacute; de zonificada y estratificada es nuestra hamaca cotidiana y particular, vertical, donde el &uacute;ltimo de abajo es el hamaquero con su tiza y camiseta al solajero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hamaca-colonial_132_12507273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2025 17:13:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0942ccc7-5c79-409f-827a-f7f8fcb635be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="262144" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0942ccc7-5c79-409f-827a-f7f8fcb635be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="262144" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La hamaca colonial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0942ccc7-5c79-409f-827a-f7f8fcb635be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plátano 3,40]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/platano-3-40_132_12357804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f09bc41-0d67-4e37-904b-421f60b18f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Plátano 3,40"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todavía hay quien se cree el eslogan de que el plátano de Canarias es nuestro
</p></div><p class="article-text">
        Comer fruta es muy saludable, mucho, pero ya ni pl&aacute;tanos podemos comer en Platon&oacute;polis (A. Quesada). Ni aguacates, ni uvas, &hellip; pero ser&iacute;a muy saludable. Ser&iacute;a, porque da coraje cuando sabes que es un producto totalmente subvencionado, del pa&iacute;s, kil&oacute;metro cero, que no deja p&eacute;rdidas, aunque Asprocan se empe&ntilde;&oacute; y amenaz&oacute; para que la Ley de Calidad Agroalimentaria recogiera una excepcionalidad para Canarias: que nuestros plataneros pudieran cobrar por debajo del coste de producci&oacute;n y vender a p&eacute;rdidas. Y casi todos los partidos lo apoyaron. Lo tengo que decir porque me recondena. Prefirieron aceptar que los productores cobraran por debajo del coste de producci&oacute;n y seguir manteniendo en la incertidumbre a los peque&ntilde;os. Tambi&eacute;n votaron en contra cuando algunos propusimos que se exigiera a las grandes cadenas de alimentaci&oacute;n la obligaci&oacute;n de ofertar m&aacute;s producci&oacute;n del pa&iacute;s y mejor pago, por encima del coste de producci&oacute;n, a la gente del campo, as&iacute; como una reducci&oacute;n de los m&aacute;rgenes de beneficio. No result&oacute;, se impuso la l&oacute;gica del capital: desregulaci&oacute;n y no intervenci&oacute;n en el mercado. Y nos quejamos, ahora todo el mundo se queja del descontrol absoluto con los precios y con la situaci&oacute;n de nuestro sector primario. Afortunadamente las circunstancias actuales hacen que los productores plataneros (no todos) cobren casi 1,60 por kilo, pero tambi&eacute;n provoca que los consumidores compremos el pl&aacute;tano de primera calidad a 3,40 o m&aacute;s, y no parece que vaya a bajar. Los m&aacute;rgenes de beneficio de las comercializadoras siguen siendo muy altos: 1,82.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hay quien se cree el eslogan de que el pl&aacute;tano de Canarias es nuestro. Y hay que decirlo, quienes en los bares reclaman que es un abuso &iexcl;a d&oacute;nde vamos a llegar! &iexcl;Que se controlen los precios de la comida!, les votan a quienes se niegan a una regulaci&oacute;n de precios de los elementos indispensables para la vida m&iacute;nima: comida, vivienda y energ&iacute;a. Ponen el grito en el cielo cuando defendemos que hay que regular los precios de los alimentos b&aacute;sicos. Cuando el gobierno te dice que los precios no pueden controlarse porque es la ley de la oferta y la demanda, es el libre mercado, reconocen que tenemos un problema con el capitalismo y las leyes que lo amparan. No es el mercado: &iexcl;es el capitalismo, amigos! Y hay que intervenirlo y modificar sus leyes. Porque &iexcl;Es la comida, est&uacute;pidos! El problema no est&aacute; en los agricultores ni en los consumidores, est&aacute; en lo que hay en medio del camino de la finca a la mesa. El nuevo intermediario y las grandes cadenas de alimentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dicen que los precios suben porque el mercado est&aacute; desabastecido, pero solo el mercado canario, porque el peninsular tiene fruta. &iquest;C&oacute;mo es que Asprocan no planifica su producci&oacute;n para que en las Islas no haya carencia de este producto? &iquest;Por qu&eacute; el 93% de nuestra producci&oacute;n se exporta? Hay que recordar que en el 2023 se destruyeron 26 millones de kilos de pl&aacute;tanos subvencionados (Pica) para mantener los precios. Tambi&eacute;n hay que recordar la cantidad de recursos h&iacute;dricos que consume una platanera: 10.000.000 litros por 70.000 kilos de pl&aacute;tano, 142 litros por kilo, 17,7 litros &iexcl;por pl&aacute;tano! Cuando se tira pl&aacute;tano a <em>la pica</em> se destruye una parte considerable de nuestro acu&iacute;fero. Y todo para no poderte comer un pl&aacute;tano en condiciones, ni de tercera categor&iacute;a. A 1,90 est&aacute; el pl&aacute;tano desechado, el de corte, el impresentable para la exportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Sociolog&iacute;a Bar&iacute;tima da para mucho, es de lo m&aacute;s cotidiano y, all&iacute;, con una televisi&oacute;n mentirosa de hilo musical, el falangista pobre que dir&iacute;a Jess&eacute; de Souza (<em>La venganza de los bastardos</em>) explota y arenga a otros parroquianos sobre la culpa del Gobierno y las paguitas, aunque la mayor&iacute;a de ellos sean beneficiarios. Da igual, la neblina es espesa (M. Alem&aacute;n). Y preocupa, preocupa comprender c&oacute;mo el hilo musical y algunos clubes penetran tanto en la corteza cerebral para terminar clamando venganza en esta <em>era de la revancha</em> que dir&iacute;a Andrea Rizzi. Revancha, pero no contra los grandes poderosos que nos impiden comer fruta, sino para con los m&aacute;s humildes y quienes no son responsables directos de la carest&iacute;a de la comida. Mientras tanto, seguiremos creyendo que comer fruta es muy saludable, crey&eacute;ndolo, porque comi&eacute;ndola ya se ver&aacute;. Encima, si no tiene sabor no puedes devolverla. &iexcl;El libre mercado dice&hellip;! Una estafa como otra cualquiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/platano-3-40_132_12357804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 20:05:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f09bc41-0d67-4e37-904b-421f60b18f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41669" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f09bc41-0d67-4e37-904b-421f60b18f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41669" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Plátano 3,40]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f09bc41-0d67-4e37-904b-421f60b18f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La marabunta turística]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/marabunta-turistica_132_12284793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d783bcd-0643-4399-8ce3-fec0618cc223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La marabunta turística"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos deja sin vivienda, nos esclaviza con los salarios más bajos, se apropia de todo el espacio inmobiliario y del mobiliario urbano, se quedan con el PIB que dicen producir, nos expulsa a no se sabe dónde. Todo es un souvenir, y la interacción social un guion de escaparate, una mercancía</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Se acuerdan de la pel&iacute;cula <em>Cuando ruge la marabunta</em>? Pues la segunda parte se est&aacute; rodando en Canarias. Si Charlton Heston y Eleanor Parker resucitaran y vivieran la marabunta de turistas que invaden, arrasan y colonizan el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de nuestras precarizadas vidas, -cual plaga de hormigas guerreras y&nbsp; devoradoras-, en vez de una pel&iacute;cula de aventuras les saldr&iacute;a un drama. Para parar el desbocado capitalismo tur&iacute;stico se han escrito y discutido todo tipo de soluciones, propuestas, iniciativas y movilizaciones desde finales de los 90. Solo falta una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Que, a tenor de algunas declaraciones del partido del poder CC, y tambi&eacute;n del PSOE, deber&iacute;a estar al caer, pues algunos mandamases empresariales est&aacute;n poniendo el grito en el cielo por el colapso que ellos mismos han facilitado. Algo debe estar movi&eacute;ndose en CC porque algunas de sus figuras prominentes de toda la vida est&aacute;n haciendo gestos discursivos para apaciguar los &aacute;nimos de locales y residentes al borde de la hora punta botados en la carretera. Una poblaci&oacute;n que sopesa y calcula cualquier desplazamiento a motor bajo amenaza de ser devorados por la marabunta. Y como quiera que las cosas no se consiguen a la primera, habr&aacute; que ir a la segunda. Y si hace falta, a la tercera manifestaci&oacute;n multitudinaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a se me antoj&oacute; un detallito para un amigo, pero no hab&iacute;a talla L. Pregunt&eacute; y me dijeron que solo queda una existencia en una gran superficie de la capital &iexcl;noooooo! &iquest;podr&iacute;an subirla aqu&iacute;? No, tiene que bajar al centro, me respondi&oacute;.&nbsp; El riesgo extremo de sufrir una turismofobia invasiva me hizo dudar de la amistad y pens&eacute; pasar del dichoso regalito. Total. Pero pudo m&aacute;s la amistad y fui temprano con alevos&iacute;a&hellip; y me arras&oacute; la marabunta. Un gent&iacute;o que daba miedo&hellip; &iexcl;a esas horas! Todo el espacio ocupado. No hay hueco ni holgura para vivir y andar c&oacute;modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando afirmamos que hay una desposesi&oacute;n del espacio y de la vivienda, un encarecimiento de la vida, una gentrificaci&oacute;n injusta, una segregaci&oacute;n y un deterioro de la convivencia y del paisaje, no hablamos solo de macro &iacute;ndices, sino, tambi&eacute;n, de micros. El deterioro provocado por el hacinamiento y la recolonizaci&oacute;n demogr&aacute;fica de las islas est&aacute; afectando a algunas costumbres invisibles que, sin embargo, son b&aacute;sicas para la convivencia lenta y suave. Que avispados colonos europeos llaman <em>slow</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquella pel&iacute;cula del 53, la marabunta de hormigas guerreras arrasaba y pasaban de largo, en cambio, la marabunta tur&iacute;stica se queda y nos hacina. Es un turismo OKUPA. Nos recoloniza demogr&aacute;fica y brutalmente el estilo de vida y la costumbre m&aacute;s arraigada. Nos coloniza el paladar y la est&eacute;tica. Nos deja sin vivienda, nos esclaviza con los salarios m&aacute;s bajos, se apropia de todo el espacio inmobiliario y del mobiliario urbano, se quedan con el PIB que dicen producir, nos expulsa a no se sabe d&oacute;nde. Por cierto, la ultraperiferia es un concepto-trama social. Y quienes tienen la obligaci&oacute;n y el poder de frenar no lo hacen y se benefician de ello a costa del malestar de los dem&aacute;s. Todo es un souvenir, y la interacci&oacute;n social un guion de escaparate, una mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una parte de la poblaci&oacute;n volver&aacute; a exigir l&iacute;mite a la agresi&oacute;n socioecon&oacute;mica que supone semejante forma de extracci&oacute;n de plusval&iacute;as, pero la marabunta y quienes de ella se benefician pagan a muchos medios de comunicaci&oacute;n y comunicadores para que faciliten el libre tr&aacute;nsito del capitalismo tur&iacute;stico. Apologetas del medio curtidos en la destrucci&oacute;n de la izquierda. Desde sus micr&oacute;fonos, c&aacute;maras y folios da&ntilde;an la raz&oacute;n, y manipulan el marco cognitivo del para&iacute;so en el sentido com&uacute;n. Ganan un sueldo por encima y por debajo de la mesa mu&ntilde;endo contra quienes desean la regulaci&oacute;n del capitalismo tur&iacute;stico, el m&aacute;s desregulado de los capitalismos. Y lo hacen como en los viejos tiempos, en los s&oacute;tanos de las zonas tur&iacute;sticas y los locales de alterne de los primeros a&ntilde;os 70. El c&oacute;ctel del bandidaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos hormigas, por muy guerreras que sean, no dan problemas. Podr&iacute;an aceptarse como colonia de compa&ntilde;&iacute;a. 18 millones se convierten en una marabunta OKUPA que allana el espacio &iacute;ntimo. Nuestro recoveco.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/marabunta-turistica_132_12284793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 10:08:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d783bcd-0643-4399-8ce3-fec0618cc223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51082" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d783bcd-0643-4399-8ce3-fec0618cc223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51082" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La marabunta turística]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d783bcd-0643-4399-8ce3-fec0618cc223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Redefinir turismo de calidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/redefinir-turismo-calidad_132_11414921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iexcl;Era al rev&eacute;s!, &iexcl;al rev&eacute;s! Todo este tiempo devan&aacute;ndonos los sesos discutiendo acerca de qu&eacute; se entend&iacute;a por turismo de calidad, y resulta que la respuesta estaba en el viento. Exactamente, en el devenir saturado e irrespirable. Todas las sospechas reca&iacute;das sobre el turismo de masas, el de borrachera, el de sol y playa en exclusiva, y todas las preguntas acerca de c&oacute;mo mejorar esta situaci&oacute;n, qu&eacute; nuevos productos pudi&eacute;ramos ofrecer, y resulta que solo hab&iacute;a que cambiar el plano de la mirada. Solo ten&iacute;amos que cambiar el enfoque. Volver la mirada hacia nosotros los aut&oacute;ctonos. En vez de mirar a los visitantes, mirarnos. Tanto tiempo devan&aacute;ndose los sesos pensando que el turismo de calidad era alg&uacute;n producto distintivo, distinguido, caro, elitista, ultra novedoso y ex&oacute;tico que pudiera ofrecerse a los turistas, y resulta que hab&iacute;a que cambiar el plano, el escenario, el sujeto y la mirada. Para redefinir el turismo de calidad, urge situar en el centro del plano a la comunidad anfitriona, receptora, local y residente. Aut&oacute;ctona. Al pueblo canario. Hay que sacar al turista del centro de la mirada y poner a la gente del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, era al rev&eacute;s. D&eacute;cadas soportando que la ideolog&iacute;a tur&iacute;stica ocupara y taponara todos los resquicios de dudas y sospechas que alberg&aacute;bamos sobre los costes sociales de esta industria, sobre c&oacute;mo revertirlo en aras de ganar en calidad, sobre qu&eacute; de nuevo podr&iacute;amos ofrecer si ya no nos quedaba nada en el almac&eacute;n del pa&iacute;s. Ya no nos quedaba ning&uacute;n souvenir que inventar. Pero es que est&aacute;bamos mal situados para poder rebatir la hegemon&iacute;a del discurso al uso, la ideolog&iacute;a tur&iacute;stica, el discurso del r&eacute;cord de ocupaci&oacute;n y del para&iacute;so para vivir. Por eso, se ha tenido que esperar a que se activen muchas colectividades a lo largo y ancho del planeta para enfrentar una turistificaci&oacute;n hostil, miserable y cutre-artificiosa, que produzcan herramientas intelectuales y conocimiento amplio para concluir en una nueva, necesaria e irremediable, conceptualizaci&oacute;n del turismo de calidad. S&iacute;, las definiciones sociales son din&aacute;micas. As&iacute;, por turismo de calidad debemos entender aqu&eacute;l que respeta y no interfiere en la vida cotidiana, los itinerarios y costumbres ordinarias, el que no compite con la econom&iacute;a y las rentas de las gentes del pa&iacute;s, el que no compromete el presente y el futuro de las nuevas generaciones de los pueblos anfitriones y aut&oacute;ctonos, el que no destruye ni altera el paisaje social y ambiental, el que no destruye lo aut&eacute;ntico de las poblaciones receptoras que, parad&oacute;jicamente, es lo que el nuevo turista busca. Por turismo de calidad debemos entender el que no se destruye a s&iacute; mismo y a quienes lo acogen. Lo dem&aacute;s son disquisiciones que, si en alg&uacute;n momento tuvieron sentido, ya no. Los tiempos han cambiado, el capitalismo se ha reinventado y los pueblos tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, el turismo de calidad ya no existe porque, sencillamente, es un imposible. Una contradicci&oacute;n en s&iacute; misma. Ello nos ahorrar&iacute;a el problema de definirlo y de escribir estas l&iacute;neas. Total, como ya las tengo escritas, aqu&iacute; las dejo. Y termino: si aceptamos esta redefinici&oacute;n tenemos que aceptar revolucionar con tremendas dosis de innovaci&oacute;n y creatividad la agenda de las instituciones p&uacute;blicas responsables de las &aacute;reas de turismo. Sobre todo, en econom&iacute;as dependientes, significa cambiar el modelo de gesti&oacute;n al servicio exclusivo del negocio r&aacute;pido multinacional, aplicado a tiempo completo a la promoci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n del para&iacute;so y sus gentes. Aplicado a la destrucci&oacute;n del para&iacute;so que su propaganda ha creado. En serio, salvo en la elitista Inglaterra del XIX, nadie se crey&oacute; nunca lo del exotismo, pero es que ahora es muy hortera. No hay gusto distinguido en Bourdieu que lo soporte. Y hay gobiernos y gentes del mundillo del ocio vacacional con un gusto muy cutre y un olor a bronceador y c&oacute;ctel que tira para atr&aacute;s. Tambi&eacute;n ellos tienen que redefinirse. Si el nuevo visitante busca lo aut&eacute;ntico, y todas las regiones tur&iacute;sticas del planeta son un s&iacute;mil, habr&aacute; que cuidar lo &uacute;nico aut&eacute;ntico; las gentes y paisajes del lugar. Si los aut&oacute;ctonos estamos saturados y hacinados, pobres y explotados, dif&iacute;cilmente podremos ser pintorescos. Si nuestro entorno se vende a colonos que gentrifican y nos expulsan de manera abrupta o silente, dif&iacute;cilmente pueden esperar que echemos una sonrisa. Lo de la amabilidad ya lo dejamos para otra ocasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/redefinir-turismo-calidad_132_11414921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jun 2024 15:17:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Redefinir turismo de calidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El momento decreciente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/momento-decreciente_132_11357317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Seg&uacute;n V&iacute;ctor Hugo &ldquo;no hay nada tan poderoso como una idea a la que le lleg&oacute; su momento&rdquo;. Desde hace d&eacute;cadas llevan diversos agentes sociales planteando ideas y propuestas, acciones y movilizaciones, para limitar el crecimiento de la industria tur&iacute;stica toda vez que sus impactos ambientales y sociales comienzan a percibirse mayoritariamente como un problema. No es que antes no lo fuera, pero, evidentemente, ahora hay una porci&oacute;n significativa de la poblaci&oacute;n que, al plantearlo como tal, tambi&eacute;n pretende su soluci&oacute;n. Seg&uacute;n Smelser (Tejerina B.): &ldquo;Para el desarrollo de las creencias generalizadas es importante la aparici&oacute;n de factores precipitantes que crean una sensaci&oacute;n de urgencia y aceleran la movilizaci&oacute;n para la acci&oacute;n. Estos factores precipitantes pueden ser accidentales o buscados, pero en cualquier caso alcanzan un alto grado de significaci&oacute;n social para aquellos que se movilizan&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de malestar creada por el capitalismo tur&iacute;stico en muchas de sus consecuencias ha conducido, al igual que en d&eacute;cadas anteriores, a la poblaci&oacute;n isle&ntilde;a a manifestarse el pasado 20-A. Dicha y diversa movilizaci&oacute;n ha hegemonizado el debate que toda la sociedad acomete, obligando a muchas instituciones y agentes sociales a pronunciarse al respecto. Incluso, algunos han incluido en su agenda y programas propuestas planteadas desde hace tiempo y que siempre desecharon cuando no atacaron directamente. &iexcl;Es la hegemon&iacute;a, camaradas! La semana del 5 de febrero del a&ntilde;o 2023, plante&eacute; un conjunto de propuestas en el Parlamento canario, entre las que se encontraba la de limitar la compra de viviendas y propiedades a extranjeros no residentes en las Islas. La crisis de la turistificaci&oacute;n sigui&oacute; su insoportable rumbo de hacinamiento y expulsi&oacute;n de los guanches supervivientes, hasta colocarnos al borde de la extinci&oacute;n. Por eso, al igual que en otros momentos de la historia de Canarias, son much&iacute;simas personas de diversa condici&oacute;n social, sexual, de renta, de estatus, de ideolog&iacute;a, que han dicho que ya no se puede aguantar m&aacute;s. Y lo que es m&aacute;s preocupante, que nuestra descendencia podr&aacute; menos, y tendr&aacute;n que irse expulsados del para&iacute;so. Pero, ahora, los movimientos y agentes sociales han logrado hegemonizar el debate con su agenda, y han obligado a diferentes poderes expl&iacute;citos y en la sombra a decir al respecto. Siendo ben&eacute;volos, la evidencia es tal que, incluso los detractores de nuestras propuestas, las asumen como suyas. Acept&aacute;ndolas. Incluyendo a numerosos medios de comunicaci&oacute;n que no hace mucho nos tildaron de radicales y turism&oacute;fobos, nos tergiversaron y ocultaron nuestras razones, ahora abren sus p&aacute;ginas y micr&oacute;fonos con ellas &hellip; y con las del contrario. En eso consiste o deber&iacute;a consistir la libertad de expresi&oacute;n. Quiz&aacute;s porque CC as&iacute; lo ha dictado, o quiz&aacute;s porque cierta prensa se lo ha dictado a CC. Ya no me queda claro qui&eacute;n dirige la pol&iacute;tica en las Islas, lo cierto es que, al presidente del Gobierno de Canarias, y a muchas responsables institucionales no le ha quedado otro remedio que dar p&aacute;bulo y abrir la posibilidad de ir aprobando algunas medidas indispensables para retomar el bienestar de los abor&iacute;genes. Prohibir la venta de propiedades a extranjeros, tasas tur&iacute;sticas, regular la vivienda vacacional y precio de alquileres, declarar zonas tensionadas, etc.. Medidas estas que agredieron y vilipendiaron no hace un a&ntilde;o, ahora las tienen que aceptar como reivindicaciones de compa&ntilde;&iacute;a, ya que no parece que la interpretaci&oacute;n de la nefasta realidad que hacemos los aut&oacute;ctonos isle&ntilde;os vaya a cambiar f&aacute;cilmente. La cosa est&aacute; clara; suponiendo que esto sea un para&iacute;so, ya no nos pertenece. Somos una periferia del ocio y del placer, y hay pueblos enteros convertidos en un souvenir para guiris. Tal es el malestar que, incluso los colonos asentados, se quejan de que no deber&iacute;an venir m&aacute;s colonos. Se trata de iniciar un camino simb&oacute;lico y estructural para reapropiarnos del espacio vital. Las ideas y valores de los alzados, parece que han calado en el alma de la cuna isle&ntilde;a. Por eso, el momento angustioso de incertidumbre que vivimos por que los nuestros no tendr&aacute;n d&oacute;nde vivir, interpretado colectivamente como saturado y depresivo, debe convertirse en un momento &ldquo;decrecivo&rdquo;. Hay que decrecer y limitar el impacto social de la industria tur&iacute;stica que destruye derechos vitales como la paz de saber que siempre podremos desparramar la vista sin tropezar con cemento, o poner una toalla cerca del mar. Quiz&aacute;s V&iacute;ctor Hugo ten&iacute;a raz&oacute;n, y aunque tengamos que seguir empuj&aacute;ndolo, ha llegado el momento de aplicar una moratoria al capitalismo tur&iacute;stico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/momento-decreciente_132_11357317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 13:33:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El momento decreciente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El turístico inmoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/turistico-inmoral_132_11294042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando vino la polic&iacute;a municipal a prohibirnos jugar a la pelota en las zonas de la playa que iban a reservar para las hamacas de los turistas. Ten&iacute;an &oacute;rdenes. Nunca lo super&eacute;. &Eacute;ramos chiquillos y nuestras madres nada pudieron contra aquella expulsi&oacute;n de nuestro espacio de arena. Si llegamos a saber la que se avecinaba, hubi&eacute;ramos resistido m&aacute;s. Pero eran los a&ntilde;os 60 y and&aacute;bamos muy desarticulados. Hoy, ya han conseguido que dudemos si ir a la playa, est&aacute;n abarrotadas. El monte est&aacute; abarrotado. Al Teide, al Nublo, a Cofete, ni se te ocurra. A Anaga, imposible. No puedes comer sin reserva. Los coches de alquiler nos adelantan y entorpecen. Siempre es hora punta. La casa de abuela se vendi&oacute; a un guiri porque ten&iacute;a m&aacute;s perras que nadie de la familia. Y no te visito porque no hay d&oacute;nde aparcar, ni suficiente psicomotricidad mental para sortear turistas y colonos en el centro hist&oacute;rico y en la periferia sin historia. Hace tiempo que vivimos as&iacute;, hacinados, justo desde que el capitalismo tur&iacute;stico ampli&oacute; sus fronteras de mercantilizaci&oacute;n y convirti&oacute; en mercanc&iacute;a nuestra forma de vida y sus lugares y sus cosas. Todo el espacio y la actividad insular. La crisis del 2008, la gran recesi&oacute;n, la COVID, se saldaron con la turistificaci&oacute;n brutal. Nos han despose&iacute;do de nuestros espacios para su negocio. Empezaron por las playas, nos las quitaron sin pagar nada. Ahora nos quitan los alquileres, todo el espacio p&uacute;blico, rural, urbano, deportivo, de aventura, gastron&oacute;mico, mar&iacute;timo. Se llama acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n (Harvey). Hacemos colas para pedir un cortado en una franquicia, el bar de toda la vida es un gastro. Se llama malestar en la turistificaci&oacute;n (Ca&ntilde;ada y Murray), un libro muy recomendable.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las consejer&iacute;as y concejal&iacute;as que se han esmerado en promocionar con dinero p&uacute;blico la gentrificaci&oacute;n tur&iacute;stica o desplazamiento social, residencial y comercial de la poblaci&oacute;n canaria. Alguna cree que todav&iacute;a hay hueco para sedentarios digitales. Es la inercia ignorante, irreflexiva. Pero siempre nos quedar&aacute; el dicho; &iquest;y de qu&eacute; vamos a vivir, mi ni&ntilde;o?, como marco cognitivo b&aacute;sico que coordina nuestro sentido com&uacute;n para interpretar la vida. Aborrecible. Tambi&eacute;n, en ese aborrecimiento, se ha esmerado la informaci&oacute;n period&iacute;stica al uso, toda la vida vendi&eacute;ndonos r&eacute;cords del turista un mill&oacute;n, del lleno de ocupaci&oacute;n y de la inviabilidad de la m&iacute;sera tasa tur&iacute;stica y entrada en espacios naturales, alert&aacute;ndonos sobre la nueva herramienta discursiva del imperio: la turismofobia. Un artefacto intelectual comod&iacute;n en manos de los jefes patronales, y de alg&uacute;n tolete. Un parte informativo que nos alerta siempre del asesinato de la jodida gallina de los huevos de oro. Por cierto, &iquest;alguien ha visto un huevo de esos alguna vez? En fin, un trabajo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica perfecto: denostando a quienes se quejan del malestar generado, ocultando los m&uacute;ltiples impactos de esta industria multinacional y sus m&iacute;seros sueldos.
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas de prohibici&oacute;n de construir ni una cama hotelera m&aacute;s o moratoria efectiva, el cambio y decrecimiento del tur&iacute;stico inmoral en beneficio de otros sectores, la declaraci&oacute;n de zonas saturadas, tensionadas y de regulaci&oacute;n de alquileres, tasas tur&iacute;sticas o ecol&oacute;gicas, el l&iacute;mite a la venta de propiedades a extranjeros, llevan caminando d&eacute;cadas en las islas. Cuando pudimos someterlas a consideraci&oacute;n en el Parlamento de Canarias nos votaron en contra. &Eacute;ramos minor&iacute;a, y ahora m&aacute;s si cabe. Menos mal que algunas &eacute;lites han decidido ponerse a la cabeza de las movilizaciones y andan reclamando el huevo de oro. Por lo menos hasta el 21 de abril estar&aacute;n sospechando de la gallina, luego, todo volver&aacute; a su cauce: seguir trabajando duro desde las instituciones para ampliar las fronteras de la mercantilizaci&oacute;n. Algo m&aacute;s de nuestras vidas ordinarias que se pueda vender como mercanc&iacute;a se les ocurrir&aacute;. Total, una inmoralidad como otra cualquiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/turistico-inmoral_132_11294042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2024 12:36:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El turístico inmoral]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La amnistía de mi abuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amnistia-abuelo_132_10777590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hubi&eacute;ramos tenido que forzar mucho la imaginaci&oacute;n para concluir que aquel viejito que siempre ten&iacute;a a mano la hoz y el cuchillo, un sombrero destruido y varias camisas de tres y m&aacute;s botones una encima de la otra sin orden ni concierto, unos pantalones de dril parcheados y sus alpargatas sin calcetines, llenas de esti&eacute;rcol; que aqu&eacute;l viejito seco y enjuto sentado en una roca excavada en el risco a o&iacute;r el parte con un transistor enganchado a una piedra, fuera declarado pr&oacute;fugo del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol en 1914 y amnistiado en 1924. Era mi abuelito, hablaba poco y nunca mencion&oacute; nada. Mucho despu&eacute;s de su muerte, fue mi t&iacute;a Carmencita la que encontr&oacute; unos papeles oficiales que rezaban: &ldquo;Antonio D&eacute;niz Ram&iacute;rez, natural de Telde, nacido en 1892, alistado en reemplazo 1913, clasificado pr&oacute;fugo&rdquo;. Investigando, en el bolet&iacute;n oficial de 14 de abril de 1914 de la provincia de Canarias se ofrecen listados de pr&oacute;fugos por municipios: &ldquo;Declarados pr&oacute;fugos por la Comisi&oacute;n Mixta de Reclutamiento de Gran Canaria los reclutas del reemplazo actual, cuyos nombres y pueblos pertenecen&nbsp; se insertan a continuaci&oacute;n, encargo a los Sres. Alcaldes, Guardia Civil, cuerpos de vigilancia y seguridad y dem&aacute;s agentes dependientes de mi Autoridad procedan a la busca y captura de dichos individuos, poni&eacute;ndolos, caso de ser habidos, a disposici&oacute;n de la citada Comisi&oacute;n Mixta de Reclutamiento, a los efectos oportunos&rdquo;. Luego, en otro papel fechado en 1924 dice: &ldquo;se le concede la amnist&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fueron miles de j&oacute;venes canarios que decidieron no ir al cuartel ni a la guerra de Marruecos. Se largaron para Cuba, vete t&uacute; a saber en qu&eacute; condiciones. Y uno pensando que su vida fue mon&oacute;tona en sus quehaceres agrarios. &iexcl;R&iacute;ete t&uacute; de la monoton&iacute;a! En su casa-cueva de los altos de Telde, en La Gavia, nunca o&iacute; hablar de pol&iacute;tica. Probablemente nunca lo hicieron. Telde fue muy castigada por los fascistas. Los mismos de ahora, pero &eacute;stos, m&aacute;s arregladitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n de conciencia y la insumisi&oacute;n son antiguas. Las amnist&iacute;as tambi&eacute;n. Son mecanismos legales para la estabilidad, reconciliaci&oacute;n y pacificaci&oacute;n social. La deserci&oacute;n fue un cl&aacute;sico en la I Guerra Mundial. Y me da que en todas las guerras. &Eacute;l nunca cont&oacute; nada, pero al enterarnos quedamos estupefactos y orgullosos. &iexcl;M&iacute;ralo! Bendita amnist&iacute;a definitiva para aquella juventud campesina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el fanatismo derechista y algunos medios de comunicaci&oacute;n otra vez espolean la opini&oacute;n p&uacute;blica advirtiendo del inminente fin del mundo si se les otorga la amnist&iacute;a a los representantes p&uacute;blicos catalanes que colocaron unas urnas para que la gente votara su vinculaci&oacute;n con el Estado. Y algunos dem&oacute;cratas van y se lo creen, y se comen el engodo. Entran en su marco cognitivo. Pero si por poner unas urnas fueron a la c&aacute;rcel o se exiliaron, por una justicia coordinada de aquella manera, &iquest;qu&eacute; har&iacute;an con la juventud del 14 que se neg&oacute; a ir al cuartel y a la guerra de Marruecos? &iquest;Fusilarlos? El ruido montado en realidad va de sacrificar a toda la izquierda y a la democracia con la excusa que sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1924, asustados y procurando pasar desapercibidos, aquella juventud pr&oacute;fuga amnistiada volvi&oacute; de Cuba tras el calvario del exilio a seguir con su vida. Me contaba mi padre que abuelito ten&iacute;a un trabuco como los de Curro Jim&eacute;nez, que lo buscara en las cuevas y en los alpendres. Lo intent&eacute; en varias ocasiones, pero nunca lo encontr&eacute;. Por all&iacute; debe seguir, en lo alto, acechando lo que sube por la vereda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amnistia-abuelo_132_10777590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Dec 2023 20:08:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La amnistía de mi abuelo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Limpieza social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/limpieza-social_1_10595728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        D&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a tambi&eacute;n, cuadrillas municipales enteras se esmeran en asear el entorno residencial de la <em>gentry</em>, de la gente y la movida cool. Podan, riegan, barren, arreglan, pegan un manguerazo, pintan, fumigan, empichan, redise&ntilde;an, prev&eacute;n, enhebran cableado, sustituyen bombillas y farolas, disuaden atascos, patrullan&hellip;, en fin, adecentan. Siempre hay algo que hacer en la zona chachi, lo cual est&aacute; muy bien. En cambio, para que dichos servicios b&aacute;sicos y elementales caigan en la cuenta de que el deterioro de algunos barrios reclama su presencia, tiene que pasar algo alarmante o alguna insistencia vecinal empecinada al tel&eacute;fono. El estado de los contenedores de la basura y aleda&ntilde;os es un buen indicador. Las redadas tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro no solo es provocado a conciencia, que puede serlo en algunos casos, tambi&eacute;n se debe a las prioridades municipales que suelen ver en el centro de la ciudad o en el casco hist&oacute;rico elitizado el &uacute;nico o el principal escenario que requiere una actuaci&oacute;n a tiempo completo. De ah&iacute; que no se inviertan agendas, anhelos, ni dinero en zonas en v&iacute;as de hundimiento. La desinversi&oacute;n es una manera de depreciar, despreciar y abaratar los barrios para que los especuladores huelan la oportunidad de comprar barato y crear lujo econ&oacute;mico y simb&oacute;lico en una nueva est&eacute;tica urban&iacute;stica que atraiga a las clases pudientes a ocupar el espacio de la gente llana, con su estilo de vida, ocio y consumo singular y excluyente. Es la reconquista urbana. No es el tiempo el que pone a cada uno en su lugar, es el <em>capitalismo cool</em>. A unos en el centro de la ciudad y al resto en las barriadas ultraperif&eacute;ricas. En los bajos fondos. La ciencia no falla. El desplazamiento de las clases populares es un hecho. Cierto es que el nuevo turismo ha acelerado este proceso, pero ya ven&iacute;a de atr&aacute;s. Ya llegan los guiris a barrios que no estaban en el itinerario de las agencias. Ya se oyen maletas con ruedas a horas intempestivas. Ya se tuvo que ir Carmita de su piso porque le subieron el alquiler. La ciencia no falla. Y la gesti&oacute;n municipal debe saber esto, lo de las malas inercias, lo de las consecuencias gentrificadoras de atender solo el escenario donde se desenvuelve el negocio gordo y su consumo distinguido y guay. Debe saber que enviando las cuadrillas de operarios solo a dichas zonas, reproducen inercias clasistas que abundan en la segregaci&oacute;n y la desigualdad social. En el resentimiento. En la limpieza social.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/limpieza-social_1_10595728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Oct 2023 12:53:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Limpieza social]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeños momentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pequenos-momentos_1_10564330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Veo con cierta sospecha y distancia la proliferaci&oacute;n de esl&oacute;ganes de apariencia filos&oacute;fica en tecnolog&iacute;as y dispositivos que pueden usarse c&oacute;modamente con una sola mano, consistentes en predicar a los dem&aacute;s&nbsp;el disfrute de los peque&ntilde;os momentos y cosas. No es el viejo testamento sino uno reformado acorde con los tiempos postmodernos, no se trata del cl&aacute;sico a vivir que son dos d&iacute;as, no, la nueva fundamentaci&oacute;n parte del axioma de que la gente no sabe disfrutar y hay que revel&aacute;rselo. Y la dichosa palabrita comienza a incomodarme. Y como no lo sabemos ni hemos disfrutado nunca de las insignificancias, pues siempre hay quien te lo indique desde su peque&ntilde;o para&iacute;so que, a veces, es reci&eacute;n descubierto como conclusi&oacute;n a una vida de resultado incierto ya en la segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        De este nuevo testamento se deduce que siempre hab&iacute;amos vivido persiguiendo grandes momentos y cosas, y los dioses nos castigaron con sucesivas crisis y calamidades de todo tipo, y debemos rebajar aspiraciones. Convencidos de que ya nada ser&aacute; como antes, que todo ir&aacute; a peor, nos proponen ambici&oacute;n austera. Esperando estoy a que alg&uacute;n predicador venga y me diga que hay que comer gofio. Porque han descubierto lo cotidiano como una oportunidad po&eacute;tica y reparadora, que nos redimir&aacute; del pecado y la avaricia. Ahora tenemos que extasiarnos con una sola papa. Aquellos grandes momentos en los que compr&aacute;bamos las papas por sacos y ech&aacute;bamos en el caldero todo lo que cab&iacute;a e invit&aacute;bamos a que no se vayan para que almuercen chicharros con papas nuevas, todo aquello fue un error. Esos grandes momentos no volver&aacute;n y ahora tenemos que ver en la papita menuda, digo, en las cosas peque&ntilde;as, el aut&eacute;ntico sentido de la vida. La felicidad est&aacute; en el cortadito de las 6:30 de la ma&ntilde;ana. Se rayan los ojos de satisfacci&oacute;n. Otros disfrutar&iacute;amos m&aacute;s si no costara tanto. Pero bueno, en eso consiste el nuevo pensamiento perif&eacute;rico de las clases creativas, en resignarse y congratularse de que por lo menos podemos difundirlo en tecnolog&iacute;as que pueden ser manejadas c&oacute;modamente con una sola mano. As&iacute; el mundo se convertir&aacute; en un antro selecto y alternativo de disfrutones y disfrutonas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las crisis encadenadas desde el 2009 nos han rebajado las aspiraciones. Hipotecas y deudas bancarias, incendios, inundaciones, pandemias, cero tur&iacute;stico, inflaci&oacute;n, sin papas, etc., legitiman y nos indican el nuevo itinerario vital. No queda otra. Olv&iacute;date de aquellos aguacates a cuchara. Fue muy presuntuoso por nuestra parte. Casi ostentoso. Y no importa que la inmensa mayor&iacute;a no haya vivido grandes momentos en su vida, ni sepa lo que es, hay que renunciar porque ya eso no es relevante. Y si la inmensa mayor&iacute;a ha vivido toda la vida de peque&ntilde;os momentos y cosas y alguna cuartita de vino con manises y alg&uacute;n pej&iacute;n, no se hab&iacute;an dado cuenta. Por eso hay que teorizarlo y predicarlo. &iexcl;C&oacute;mo no nos dimos cuenta de disfrutar&iexcl;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pequenos-momentos_1_10564330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Oct 2023 21:17:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pequeños momentos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paganos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/paganos_129_9706813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Seremos paganos y nuestros dioses falsos? Quizás, en el fondo y en la superficie, ellos, los creyentes verdaderos, piensen que todos los demás, los que no entendemos por qué siempre invitan al comer a obispo o por qué los cargos políticos van delante en la procesión, seamos paganos</p></div><p class="article-text">
        En el avi&oacute;n rumbo a lo desconocido va mi colega y pone en su tableta una serie de vikingos y sus excursiones a Britania. De reojo, observo que se ajusta bastante a la realidad de la formaci&oacute;n de Inglaterra que dir&iacute;a Isaac Asimov. Aparecen personajes que yo hab&iacute;a le&iacute;do en la obra de Bernard Cornwell y, efectivamente, estaba inspirado en ese autor. Entonces, cient&iacute;ficamente me enganch&eacute;. Vikingos, britanos, pictos, sajones, b&aacute;rbaros, cristianos y romanos todos en la gran divisoria paganos/creyentes verdaderos. Y me entra la duda de si, en realidad, m&aacute;s all&aacute; de las clases sociales, el estatus y los estados poderosos, la gran divisoria social no se reducir&aacute; a paganos y creyentes. Porque despu&eacute;s de la visita al Vaticano del CD Tenerife y del Mensajero, acompa&ntilde;ados de responsables pol&iacute;ticos, se queda uno a media reflexi&oacute;n y tan alejado de ese escenario, que aparecen dudas existenciales. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seremos paganos y nuestros dioses falsos? Quiz&aacute;s, en el fondo y en la superficie, ellos, los creyentes verdaderos, piensen que todos los dem&aacute;s, los que no entendemos por qu&eacute; siempre invitan al comer a obispo o por qu&eacute; los cargos pol&iacute;ticos van delante en la procesi&oacute;n, seamos paganos. Los que no procuramos bienes relacionales, tambi&eacute;n. Paganos de los pagos y aldeas. Unos rebeldes campesinos pobres con dioses indefinidos y m&uacute;ltiples, como en la Edad Media. Igual, nunca hemos salido del medievo.
    </p><p class="article-text">
        Por unas razones u otras, todos hincan la rodilla y se retratan con el jefe de los creyentes verdaderos y lo apabullan de &lsquo;<em>souvenirs&rsquo;</em> que el pobre papa pasa de mano sin ni siquiera mirarlos porque no da av&iacute;o. Camisetas y bufandas del representativo, pines, ceniza volc&aacute;nica, estampitas, rosquetes caseros, y un mapa para que se ubique. Insisto, el pobre Papa, que para sus adentros estar&aacute; diciendo: pero &iexcl;qu&eacute; cutre, qu&eacute; vaina es esta! &iexcl;encima no me trajeron nada del Tenisca ni del Atl&eacute;tico Paso!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Francisco est&aacute; muy desmejorado, aunque tambi&eacute;n es cierto que una condici&oacute;n &lsquo;<em>sine qua non&rsquo;</em> para ser elegido papa, es que al cabo de un tiempito debes aparecer como en las &uacute;ltimas. Y encima tener que aguantar a todos los equipos de medio mundo. Me da mucha pena.&nbsp;Sinceramente, creo que los paganos tenemos m&aacute;s empat&iacute;a y tolerancia con el sufrimiento ajeno. Por eso digo que hay que salvar y proteger al Papa de tanto apabullamiento y fe ciega en el ascenso. Ya bastante tiene con lo suyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/paganos_129_9706813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Nov 2022 10:13:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Paganos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobreturismo y gentrificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sobreturismo-gentrificacion_132_8314773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        De forma silente sopesa la gente si tanto turismo es razonable. De forma silente se queja de la masificaci&oacute;n y de la reconversi&oacute;n de muchos lugares isle&ntilde;os desvirtuados y apropiados para el negocio. Y no gusta lo que se ve y se huele. Cada vez son m&aacute;s quienes concluyen que el tiempo actual demanda una reflexi&oacute;n seria y consecuente (con consecuencias) sobre el modelo econ&oacute;mico que necesitamos para no ser tan vulnerables, porque lo evidente es que el modelo de turismo masivo no solo no ha solucionado los problemas estructurales de las islas, sino que los agrava. Aceptemos pues la invitaci&oacute;n del momento a reflexionar sobre la prosperidad colectiva. Es hora de poner sobre la mesa que sobrepasar el n&uacute;mero de turistas conlleva un impacto ambiental y social a las poblaciones locales. Pongamos en el debate, no solo los efectos positivos sino, tambi&eacute;n, los negativos.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tiempo padeciendo lo que se ha llamado sobreturismo, saturaci&oacute;n tur&iacute;stica, overtourism, o turistificaci&oacute;n: &ldquo;Concentraci&oacute;n masiva, permanente o espor&aacute;dica, de visitantes, que ocupan &aacute;reas o espacios determinados, medios rurales o lugares populares de atracci&oacute;n tur&iacute;stica, y que producen congesti&oacute;n, desequilibrios o deterioros en las capacidades de los servicios o infraestructuras sociales y ambientales de dicho lugar y modifica negativamente la convivencia, las condiciones de vida de los ciudadanos o la propia experiencia tur&iacute;stica de los visitantes&rdquo;.&nbsp; Y no solo no nos ha sacado nunca de las abultadas cifras de paro, no solo ha encarecido y dificultado el acceso a la vivienda y los alquileres, sino que, adem&aacute;s, de forma casi imperceptible desplaza a los grupos sociales humildes de su entorno, convirtiendo el mismo en escenario privilegiado del gran capital y sus operaciones inmobiliarias y negocios. Solo basta echar una mirada retrospectiva a lo que, hasta no hace mucho, fueron n&uacute;cleos poblacionales tradicionales con una actividad y una poblaci&oacute;n determinada para observar c&oacute;mo se han sustituido por grupos sociales de mayor poder adquisitivo. Gentrificaci&oacute;n le llaman, entendiendo por tal un proceso mediante el cual un n&uacute;cleo se revaloriza, se reconstruye y rehabilita aumentando el coste de la vida y de la vivienda, de los alquileres, lo que provoca que los residentes habituales abandonen su lugar y se afinquen en las periferias, y que esos lugares sean ocupados por clases sociales m&aacute;s pudientes. &iquest;Que son procesos l&oacute;gicos? Vale, tambi&eacute;n ser&iacute;a l&oacute;gico que sean sus residentes quienes m&aacute;s se beneficien de los cambios. Y no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A ese nuevo escenario rehabilitado urban&iacute;stica y socialmente, acuden negocios inmobiliarios de todo tipo, grandes centros comerciales, franquicias, y eliminan los negocios tradicionales, imponen nuevos y diferentes ritmos de vida con los nuevos usos en cuesti&oacute;n, y destruye el estilo del lugar. Ese que parad&oacute;jicamente sirve de reclamo a visitantes. La colonizaci&oacute;n tur&iacute;stica homogeniza el entorno, volvi&eacute;ndolo plano, monotem&aacute;tico, repetido. Pero lo relevante es que esa nueva ordenaci&oacute;n espacial y de usos cotidianos no lo deciden sus pobladores, la decide el capital flotante que merodea negocio apoyado por instituciones sin importarle el inter&eacute;s de los que all&iacute; habitan. En la revalorizaci&oacute;n de algunas zonas el precio siempre es un factor de rechazo para las clases menos pudientes.&nbsp; Es excluyente. Recientemente hemos sabido del aumento del 50% de los alquileres en el Archipi&eacute;lago y c&oacute;mo ha percutido en&nbsp; el &eacute;xodo por imposibilidad para muchas familias y j&oacute;venes de hacer frente a una mensualidad.
    </p><p class="article-text">
        En nuestras Islas, la gentrificaci&oacute;n tiene mucho que ver con el masivo turismo y con una pol&iacute;tica econ&oacute;mica err&aacute;tica consistente en contarlos: cuantos m&aacute;s mejor. Resulta caduco y cutre. Y no estoy hablando del tan manido turismo de calidad, no. Estoy hablando de la necesidad de que desde las instituciones responsables no se siga insistiendo en ese modelo que se ha demostrado que nos hace muy vulnerables y dependientes. Las instituciones deber&iacute;an tener claro y ponerlas encima de la mesa, no s&oacute;lo las afecciones positivas, sino tambi&eacute;n, las negativas. Por ejemplo la congesti&oacute;n y gesti&oacute;n de los espacios naturales. El problema de tanto residuo, tambi&eacute;n es consecuencia del colmatado tur&iacute;stico. No se puede digerir tanta basura. El deseo de algunos depredadores del territorio de destrozar Fonsal&iacute;a no es sino un s&iacute;ntoma de esa pol&iacute;tica de meter m&aacute;s y m&aacute;s turismo sin pensar en todas las consecuencias. Esa pol&iacute;tica insostenible e insufrible. Recuerdo que en junio de este a&ntilde;o, el PP present&oacute; una iniciativa para agilizar la construcci&oacute;n del dichoso macromuelle y fue apoyada por todos los grupos de la c&aacute;mara excepto por S&iacute; podemos Canarias. Ahora, casi todos se arrepienten de aquel voto y se suman a la ciudadan&iacute;a que atisba otras soluciones al colapso de Los Cristianos. Estupendo, pero tambi&eacute;n soluciones al colapso de Canarias entera.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de que la soluci&oacute;n que la dirigencia central del capital dio a la crisis de 2009 fuera la acumulaci&oacute;n tur&iacute;stica a nivel mundial, provoc&oacute; un boom tur&iacute;stico acompa&ntilde;ado exponencialmente del aumento de la construcci&oacute;n de alojamientos tur&iacute;sticos, modificaci&oacute;n de leyes de arrendamiento, atrayendo a mucha gente a residir en las islas, y batiendo el maldito r&eacute;cord de 16 millones de turistas en 2018. Ya est&aacute;bamos colmatados antes de la pandemia y ni el paro ni los alquileres bajaron. Tampoco la precariedad laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La turistificaci&oacute;n afecta de muchas formas a la vida de los residentes locales, su cotidianeidad, su salario, su alquiler, el valor de la vivienda, sus lugares de ocio, el desplazamiento de los sectores populares hacia otras periferias, y no solo a la sustituci&oacute;n de las edificaciones o de la actividad econ&oacute;mica. El caso es que solo unos pocos se han beneficiado de la gentrificaci&oacute;n y revalorizaci&oacute;n tur&iacute;stica de algunas zonas. Y donde antes habitaban sectores populares con unas dedicaciones concretas y con un estilo de vida, ahora esos sectores y sus descendientes van siendo desplazados hacia las periferias por no poder hacer frente a la carest&iacute;a de la vida que&nbsp; los nuevos usos, ritmos y dedicaciones del capital impone en el lugar. Insisto, no es solo un asunto est&eacute;tico, es social. En las islas tenemos numerosos ejemplos de ello: Guanarteme, Corralejo, Lajares, Morro jable, Playa Blanca, Betancuria, Adeje, Teguise, etc. El Cotillo Y La Graciosa van camino de lo mismo si no se remedia. El proceso de reapropiaci&oacute;n de esos espacios hoy codiciados modifica la geograf&iacute;a social, ya muy desigual. El impacto es tal, que el propio turista llega a sentirse inc&oacute;modo. Se falsea la realidad y la conciencia. Es el mercado, es el capitalismo, me dir&aacute;n algunos. Correcto, por eso mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Francisco D&eacute;niz Ram&iacute;rez</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diputado regional del Grupo Parlamentario&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute; Podemos Canarias</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Déniz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sobreturismo-gentrificacion_132_8314773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Sep 2021 11:02:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobreturismo y gentrificación]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
