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    <title><![CDATA[elDiario.es - Brigitte Vasallo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/brigitte_vasallo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Brigitte Vasallo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Incendiar sobre quemado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendiar-quemado_129_12544104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e72de27c-52b9-47f3-9ae7-dfea93f646ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incendiar sobre quemado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encaje de los mundos distintos que son el campo y la ciudad es uno de los ejes de conflicto continuo en la historia de Europa de los últimos siglos. Las izquierdas urbanas, ebrias de pensamiento ilustrado y clase alta, no asumen que son ignorantes en las lógicas del mundo rural, ni que el campo tiene enseñanzas para el pensamiento político</p><p class="subtitle">FOTOGALERÍA | La desolación tras el paso de las llamas por Chandrexa, uno de los incendios más grandes de la historia de Galicia</p></div><p class="article-text">
        Hoy, despu&eacute;s de comer, hemos hecho una lista de los servicios que no tenemos en Chandrexa de Queixa, as&iacute;, por pasar el rato y ahora que el fuego nos ha puesto de moda. Contamos los nuestros porque estamos aqu&iacute;, pero sabemos que no somos distintos a cualquier otra zona rural del Estado espa&ntilde;ol. Aqu&iacute;, por ejemplo, tenemos un m&eacute;dico y una enfermera pero solo por las ma&ntilde;anas, y no recibimos reemplazo durante sus vacaciones; este servicio deja de funcionar cuando se nos va internet, algo que sucede muy a menudo, pues no se ha previsto otra forma de acceso al historial m&eacute;dico para zonas como la nuestra; no tenemos urgencias, ni hospital, claro, ni centro de d&iacute;a, ni escuela desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, ni pediatra, ni biblioteca. No hay transporte p&uacute;blico m&aacute;s que un coche que recorre nuestros 172 km&sup2; una vez al d&iacute;a aunque no todos los d&iacute;as, y un autob&uacute;s que lleva a Ourense por la ma&ntilde;ana y regresa por la noche, as&iacute; que cualquier gesti&oacute;n te supone una jornada entera; no tenemos oficina bancaria aunque s&iacute; un cajero autom&aacute;tico, uno; no tenemos gasolinera, ni librer&iacute;a, ni donde comprar un peri&oacute;dico; no tenemos supermercado ni ninguna tienda m&aacute;s all&aacute; de una farmacia, ni tenemos oficina agraria, ni cine, ni teatro, ni ning&uacute;n centro de actividades, ni ning&uacute;n tipo de programaci&oacute;n cultural estable y de buena calidad (la misma calidad, al menos, que en las ciudades). Pagamos, claro, impuestos como cualquiera, pero aqu&iacute; la gente es menos que los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El Estado, lo p&uacute;blico, aqu&iacute; es una cosa vaga que exige mucho, pero da poco, un sistema burocr&aacute;tico indescifrable, mucho m&aacute;s punitivo que el soportado en las ciudades, con una pata clientelar de subvenciones que parchea el problema que &eacute;l mismo ha creado, y que no dispone de sistemas de control efectivos para acabar con una corrupci&oacute;n que m&aacute;s bien alimenta. Tampoco es garante ni protector: en los incendios que nos asolan estos d&iacute;as, los recursos son pocos, han llegado tarde y lo han hecho de manera descoordinada y desinformada. Vivir aqu&iacute; es vivir contra todo pron&oacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        El campesinado de Queixa es de base, gente humilde que pertenece al campo: no es un capitalismo agrario de grandes productores, sino los vestigios de una econom&iacute;a de autoconsumo, hoy obligada a meterse de cabeza a un mercado dirigido por entelequias como Madrid o Bruselas. En este mundo rural hay enfado con las estructuras de Estado que regulan su vida sin entender lo que es la vida: enfado por un modelo de transici&oacute;n energ&eacute;tica que impone pol&iacute;gonos e&oacute;licos y solares aqu&iacute; pero nunca en mitad de las ciudades, que alegan planes desarrollo que ya se vivieron con los embalses y que, en lugar de desarrollar, despoblaron, enfado con un ecologismo absurdo que nos obliga a recoger a hurtadillas pi&ntilde;as del suelo para encender la lumbre porque s&iacute;, arriesgas multa, que nos incita a calentarnos con pellets industriales tra&iacute;dos de muy lejos frente a las podas selectivas tradicionales que limpian los montes y los protegen de los incendios, tambi&eacute;n perseguidas, o que proh&iacute;be que las vecinas (que de verdad, somos cuatro) usen retama para hacerse escobas, cuando el problema de la desaparici&oacute;n de la retama son los sistemas fabriles que producen, entre otras cosas, las escobas de pl&aacute;stico tra&iacute;das de China a las que recurren ahora mis vecinas. 
    </p><p class="article-text">
        El encaje de los mundos distintos que son el campo y la ciudad es uno de los ejes de conflicto continuo en la historia de Europa de los &uacute;ltimos siglos. Las izquierdas urbanas, ebrias de pensamiento ilustrado y clase alta, no asumen que son ignorantes en las l&oacute;gicas del mundo rural, ni que el campo tiene ense&ntilde;anzas para el pensamiento pol&iacute;tico, ni aceptan que este sea un mundo perfectamente v&aacute;lido, un mundo que sobrevive a pesar de los siglos de guerra contra &eacute;l. Los movimientos de izquierdas rara vez se han dejado acompa&ntilde;ar por la gente del campo: bien al contrario, buscan incansables la f&oacute;rmula magistral para domar este potro salvaje, siempre de arriba abajo, sin tratar de aprender m&aacute;s all&aacute; del gesto absurdo de exotizar al campesinado lejan&iacute;simo, que es una forma de cosificaci&oacute;n colonial. Si conoces m&aacute;s campesinos en Oaxaca que en C&aacute;ceres, amigo, date cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Este caldo de cultivo de malestar, de incomprensi&oacute;n y de cabreo justificado es el combustible de la actual extrema derecha. Figuras como Javier Milei o Elon Musk, los<em> motosierros </em>que proponen la reducci&oacute;n a m&iacute;nimos del aparato del Estado, de lo p&uacute;blico, encuentran resonancia en estos lugares porque al campo se le ha negado el poder de gobernar sus propias vidas y ha sido sustituido por un Estado que lo ha abandonado. En una en&eacute;sima vuelta de tuerca, cuando el campesinado logra alzar la voz, por un lado, la extrema derecha se apodera de sus voces y las apadrina incluso sin pedir permiso, y, por otro lado, el resto de la poblaci&oacute;n pasa a atribuir a esa derecha el discurso campesino, pues no lo considera un sujeto pol&iacute;tico sino un objeto siempre al servicio de un amo, una voz marioneta. Y as&iacute; el campesinado se vuelve a quedar sin palabra p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Las reivindicaciones de estos d&iacute;as son simples: una gesti&oacute;n de los montes que atienda al conocimiento situado y al equilibrio de todo el ecosistema rural, y un despliegue de recursos justo: si se rescatan bancos se pueden rescatar aldeas, si se subvencionan museos de vanguardia se pueden abrir bibliotecas en los pueblos, por no decir centros m&eacute;dicos, si se pueden desplazar deltas de r&iacute;os para poner aeropuertos, como en Barcelona, seguro que se puede desbrozar el monte para que no se propaguen los incendios. No es complicado, pero escucharlos es reconocer que la civilizaci&oacute;n urbana no es superior a las dem&aacute;s, y ese es un sapo duro de tragar. 
    </p><p class="article-text">
         Afirmaba John Berger que un campesinado intacto es la &uacute;nica clase social con una resistencia interna hacia el consumismo. No existe un campesinado &ldquo;intacto&rdquo; pero algo de eso queda. Este campesinado de base es un peligro contra el sistema, una imposibilidad que se niega a desaparecer y su sola existencia es una amenaza para la sociedad industrial del cambio clim&aacute;tico. Y esa extrema derecha que dice apoyarlo solo quiere conseguir los votos y librarse de &eacute;l en favor del capitalismo extremo tambi&eacute;n agrario. No le hagamos el juego abriendo m&aacute;s la brecha de la incomprensi&oacute;n y el desprecio hacia un campesinado que atesora piezas del nuevo mundo que necesitamos, con urgencia, para sobrevivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/incendiar-quemado_129_12544104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Aug 2025 19:47:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incendiar sobre quemado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre ranas, monogamias y racismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ranas-monogamias-racismo_132_1752348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f27daadd-ea5a-4ed8-bbbe-4b9fbfbcf3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre ranas, monogamias y racismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una forma de racismo que se denomina universalista, que consiste en entender la evolución humana como una línea recta desde la barbarie hasta la civilización</p><p class="subtitle">A partir del siglo XIX, hombres blancos, burgueses europeos y norteamericanos (todo junto) salen al mundo para investigar la evolución de los lazos familiares</p></div><p class="article-text">
        Hace d&iacute;as que la ciencia y la prensa se hacen eco de un estudio de la Universidad de Texas dirigido por Hans A. Hofmann que parece haber descubierto los genes de la monogamia. Todo un hallazgo realizado a partir del estudio neuromolecular de los machos, solo los machos, de algunos tipos de ranas, peces y p&aacute;jaros, divididos en dos grupos: los mon&oacute;gamos y los pol&iacute;gamos. El descubrimiento no solo ha arrojado luz sobre las diferencias a nivel gen&eacute;tico de unos y otros, sino que muestra comportamientos dispares: mientras los mon&oacute;gamos cuidan de sus cr&iacute;as, los machos pol&iacute;gamos fecundan y no se preocupan m&aacute;s de las supervivencia de sus descendientes.
    </p><p class="article-text">
        Recapitulemos un segundo sobre el uso de estos t&eacute;rminos, monogamia y poligamia. Estas dos palabras aparecen con la antropolog&iacute;a a partir del siglo XIX, cuando un grupo de hombres blancos, burgueses europeos y norteamericanos (todo junto) salen al mundo para investigar la evoluci&oacute;n de los lazos familiares hasta alcanzar el modelo de referencia, que es el matrimonio burgu&eacute;s euroc&eacute;ntrico, que se consider&oacute; la manera civilizada de relacionarse. Se consider&oacute; y se considera: hay estudios tambi&eacute;n trascendentes que relacionan monogamia y democracia, ah&iacute; es nada. Los antrop&oacute;logos aportaron tres clasificaciones: los matrimonios m&uacute;ltiples, que evolucionaban hacia la poligamia, que evolucionaba hacia la monogamia, entendida como parejas formadas por dos personas heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Hay una forma de racismo que se denomina universalista, que consiste en entender la evoluci&oacute;n humana como una l&iacute;nea recta desde la barbarie hasta la civilizaci&oacute;n y que siempre sit&uacute;a las formas habituales de la persona que enuncia en el lado civilizado y todo lo dem&aacute;s en el lado b&aacute;rbaro. Ese fue el modelo que siguieron estos antrop&oacute;logos, y este es el modelo que sigue utilizando el estudio de los genes mon&oacute;gamos.
    </p><p class="article-text">
        Le tengo aprecio a las ranas pero no son mi mayor fuente de preocupaci&oacute;n. El racismo y la islamofobia s&iacute; lo son, y m&aacute;s en tiempos, largos ya, de auge de una extrema derecha sin complejo alguno. El an&aacute;lisis de las ranas y la repercusi&oacute;n que este estudio cient&iacute;fico est&aacute; teniendo en la prensa construye, de nuevo, nuestra percepci&oacute;n como seres humanos, como grupos sociales. El siguiente paso es analizar los cerebros de los hombres pol&iacute;gamos, e incluimos en ello un mont&oacute;n de sociedades humanas, y el an&aacute;lisis de los cerebros de los hombres mon&oacute;gamos que, como dice el estudio aunque refiri&eacute;ndose a las ranas, tienen alg&uacute;n escarceo fuera de la pareja pero mantienen un v&iacute;nculo a dos. Qu&eacute; conveniente todo. El resultado no deja de ser inquietante: dir&iacute;ase que los hombres de tradici&oacute;n cristiana comparten m&aacute;s gen&eacute;tica con las ranas que con los hombres musulmanes o mormones pol&iacute;gamos. Me gustar&iacute;a saber d&oacute;nde quedan los genes no solo de las mujeres, para qu&eacute; nombrarlo, pero incluso de los hombres poliamorosos en todo esto, si del lado de las ranas o del lado de los musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer una broma, pero no lo es. A las fronteras de la civilizada Europa llegan familias pol&iacute;gamas que son divididas por no reconocerse sus matrimonios m&uacute;ltiples. De manera que solo se permite el acceso a este territorio feminista por definici&oacute;n al hombre con una de sus esposas, y las dem&aacute;s quedan atr&aacute;s o entran sin ninguna cobertura legal y, por tanto, en mayor situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Y esta situaci&oacute;n s&iacute; es terriblemente preocupante.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cuidado con las ranas. Porque ni su estudio ni su difusi&oacute;n va simplemente de ranas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/ranas-monogamias-racismo_132_1752348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jan 2019 20:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre ranas, monogamias y racismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si todos somos Messi, ¿quién es el mantero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/messi-mantero_132_3874434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f38d4868-259c-4c9b-9cf9-47625f2cc033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si todos somos Messi, ¿quién es el mantero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras los de los papeles de Panamá y las cajas B gozan de su impunidad, los vendedores ambulantes ingresan en prisión y en los CIE</p><p class="subtitle">Movimientos sociales miran a otro lado porque "esto no va de feminismo", "esto no va de LGTBfobia" o "no va de independencia"</p><p class="subtitle">Nuestros ejes de reivindicación no pueden ser burbujas aislantes: hay que articular las luchas</p></div><p class="article-text">
        En Barcelona se est&aacute; encarcelando a vecinos por vender productos en la calle. Se los acusa de pertenencia a grupo criminal y de un delito contra la propiedad industrial ya que los productos, dicen, son ilegales. En cualquier caso, aclaremos que no venden productos nocivos, no son armas ni pornograf&iacute;a infantil: son bolsos y gafas de sol de imitaci&oacute;n. Por si fuera poco, <strong>es el propio Fiscal contra los delitos de odio y discriminaci&oacute;n de Barcelona, Miguel &Aacute;ngel Aguilar, quien ha pedido su ingreso a prisi&oacute;n. </strong>El hombre en quien confi&aacute;bamos tambi&eacute;n para temas de LGTBfobia. Estamos en malas manos, no nos queda ninguna duda.
    </p><p class="article-text">
        Para poner en contexto qu&eacute; es un delito y qu&eacute; es sobrevivir dentro de un sistema injusto que exprime a las bases mientras libera a las grandes fortunas, <strong>recordemos que las empresas del Ibex tienen m&aacute;s de 800 filiales en para&iacute;sos fiscales</strong>. Telef&oacute;nica, Repsol, Endesa, Red El&eacute;ctrica, Iberdrola, Uni&oacute;n Fenosa, Abertis y Ferrovial operan a trav&eacute;s de entramados fiscales opacos mientras no dudan en cortar los suministros b&aacute;sicos a los hogares m&aacute;s vulnerabilizados en esta crisis-estafa. En los llamados Papeles de Panam&aacute; aparecen, entre otros centenares de nombres, Pilar de Borb&oacute;n, Juan Manuel Soria (ex-ministro de industria), Rodrigo Rato, Mario Vargas Llosa o Pedro Almod&oacute;var, por no hablar de la contabilidad B del partido que sigue, inexplicablemente, ganando las elecciones. Leo Messi ha recibido p&uacute;blicamente el apoyo del F&uacute;tbol Club Barcelona despu&eacute;s de haber sido condenado por delito fiscal. Ninguno de ellos est&aacute; en prisi&oacute;n, ni nadie lo pretende. Jose Mar&iacute;a Aznar apoy&oacute; la invasi&oacute;n de Iraq en 2003 bajo mentiras demostradas y en contra de la legalidad internacional, bajo la batuta de George Bush y Toni Blair. &iquest;Alguno de ellos ha sido detenido? <strong>Espa&ntilde;a bate r&eacute;cords de venta de armas a Arabia Saud&iacute;, que est&aacute; bombardeando Yemen y apoyando o haciendo la vista gorda al apoyo de sus acaudalad&iacute;simos s&uacute;bditos a Daesh. &iquest;Y el grupo criminal son unos vecinos por vender en la calle sobre una manta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si unos reciben el aplauso general por ser los m&aacute;s listos del barrio en un pa&iacute;s que admira y encumbra la picaresca de altos vuelos, y otros reciben la persecuci&oacute;n y las iras de la poblaci&oacute;n, es porque estos &uacute;ltimos son pobres, migrantes, negros y rebeldes. Manteros. Porque <strong>al espa&ntilde;olito medio, como al catalanet, les gustar&iacute;a ser Messi pero ven en Sidil Moctar, en Lamine Sarr y en todos sus compa&ntilde;eros al enemigo, por esa magn&iacute;fica jugada del sistema que hace que nos idiotice el poder y les bailemos el agua, como lacayos, a los realmente poderosos que nos est&aacute;n quitando el pan, los recursos y la vida.</strong><em>catalanet</em>
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, la cuesti&oacute;n ha acabado generando un ruido ensordecedor dentro del que Barcelona en Com&uacute; y los manteros parecen ser polos opuestos y solo es posible escoger bando o instrumentalizar a los unos contra los otros. Pero <strong>mientras el ruido avanza y el mundo debate sobre qui&eacute;n paga IVA o lo d&eacute;bil, racista o buenista que es Ada Colau, los manteros entran en prisi&oacute;n y en el CIE</strong>. Esa es la cuesti&oacute;n real, concreta. Y muchos movimientos sociales miran hacia otro lado porque &ldquo;esto no va de g&eacute;nero&rdquo;, o &ldquo;eso no va de clase&rdquo;, &ldquo;o esto no va de LGTBfobia&rdquo;, o &ldquo;esto no va de independencia&rdquo; . O, en resumen, porque &ldquo;esto es muy complicado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni la criminalizaci&oacute;n de la pobreza, ni el racismo, ni la rebeld&iacute;a son cuestiones temporales, pero la urgencia de la situaci&oacute;n es que hoy se les est&aacute; encarcelando a ellos. Hace unos d&iacute;as, el Sindicato de Manteros emiti&oacute; un comunicado que podr&iacute;a haber sido firmado por Oca&ntilde;a, Pierrot o Nazario cuando la polic&iacute;a los met&iacute;a en esa misma c&aacute;rcel Modelo de Barcelona &ldquo;por mariconear&rdquo;, en tiempos de la Ley de Vagos y Maleantes. Podr&iacute;a ser un comunicado contra los feminicidios, contra la violencia policial y judicial que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo. <strong>Sus palabras hablan de que el miedo no podr&aacute; con ellos, de que la desigualdad no se arregla con represi&oacute;n, y de que esta ciudad, la ciudad que sea, nos pertenece a todas. Como feminista, estas palabras son m&iacute;as tambi&eacute;n.</strong> Aunque en esta ocasi&oacute;n no hablen de m&iacute;, est&aacute;n hablando de todas nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros ejes de reivindicaci&oacute;n no pueden ser burbujas aislantes que nos inmunicen y nos dividan. Que nos vuelvan indiferentes a todo lo que no sea la primera persona, el puro egocentrismo tambi&eacute;n infectando las luchas. Porque no est&aacute;n ni en s&iacute; mismos aislados. Como apunta Boaventura de Sousa Santos, el racismo, el clasismo y el machismo operan de manera conjunta constantemente, si bien en cada momento uno de los elementos es el que emerge. Pero los otros siguen ah&iacute;, posibilitando esa emergencia. Hay que atender a la urgencia de ese elemento, sin desatender a los otros ejes que lo apuntalan. <strong>Nuestras luchas particulares, por lo tanto, son los trampolines que nos permitan entender todas las luchas, articularnos en todas estas urgencias desde el conocimiento propio, situado, desde la propia rabia y el propio dolor.</strong> Generar las &ldquo;pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas despatriarcalizadoras&rdquo; que propone Mar&iacute;a Galindo refiere a eso. Si nuestra lucha concreta, sea la que sea, no nos ha servido para sentir como propias todas las luchas y todas las violencias, &iquest;de qu&eacute; nos sirve?
    </p><p class="article-text">
        El comunicado de los manteros pide que todos y todas &ldquo;nos ayuden a denunciar esta guerra contra los manteros e inmigrantes, que <strong>no se puede estar a favor de los refugiados y no apoyar a los manteros, que tambi&eacute;n son refugiados</strong>. Les queremos pedir que levanten su voz contra esta injusticia, que lo denuncien en sus medios, en sus trabajos, con sus familias, para que los que gobiernan dejen de meter a los pobres en la c&aacute;rcel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay tiempo ni espacio, pues, para perdernos en el ruido: tenemos que exigir el cese de la persecuci&oacute;n y de la violencia. Que salgan de la c&aacute;rcel, que salgan del CIE. <strong>Porque aqu&iacute; y ahora la lucha de los manteros es la punta de lanza de la lucha de todas.</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Aqu&iacute; pod&eacute;is leer el manifiesto completo y firmar el comunicado de apoyo: <a href="https://traslamanta.wordpress.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://traslamanta.wordpress.com</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/messi-mantero_132_3874434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Aug 2016 18:03:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si todos somos Messi, ¿quién es el mantero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Top manta,Venta ambulante,Ada Colau,Barcelona,Manteros,Los Papeles de Panamá,Lionel Messi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con tetas no hay paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tetas-paraiso_129_2534922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e55bae75-65e8-405a-91b2-12fba6b10d4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Viruta FTM durante un ensayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hemos naturalizado que los hombres tienen pechos y las mujeres, tetas. Que los pechos son neutros y las tetas, sexuales"</p><p class="subtitle">"Los cuerpos trans no están equivocados, no son cuerpos erróneos", dice Viruta FTM, cantautor</p></div><p class="article-text">
        Costillada familiar una tarde de verano cualquiera. Frente a las brasas, los hombres se quitan la camiseta en un gesto cl&aacute;sico estival mientras se pasan la bota de vino y comentan el diario deportivo.
    </p><p class="article-text">
        En portada, el delantero estrella celebra un gol recorriendo el campo con la camiseta sobre la cabeza, descubri&eacute;ndole el pecho. Dentro de unas horas, todos y todas volver&aacute;n a bajar a la playa. Ellos con un pantal&oacute;n corto; ellas con un bikini de dos piezas o con un ba&ntilde;ador entero. 
    </p><p class="article-text">
        En el otro lado del espectro, ellas, vestidas con camiseta, comentan el esc&aacute;ndalo del pecho descubierto de la cantante de turno. Pechos que se salen de los escotes y dan titulares, portadas de revistas &ldquo;para hombres&rdquo;, y topless &ldquo;robados&rdquo; de las starlettes nacionales. Pezones censurados en facebook, implantes de silicona y sujetadores con relleno.
    </p><p class="article-text">
        No todos los pechos son iguales, ni todos son l&iacute;citos, ni todos son simples &oacute;rganos del cuerpo. Algunos pechos son tetas, y en ellos convergen toda la iconograf&iacute;a del morbo, la sexualizaci&oacute;n, el pudor y el esc&aacute;ndalo hasta convertirlos en fetiche. En objeto. Los intentos de recuperar el &oacute;rgano m&aacute;s all&aacute; - o m&aacute;s ac&aacute; - del fetiche arriesgan en derivar en escena denigrante. La sevillana Carmen Vega, por citar un ejemplo, fue expulsada de las tiendas Primark por estar amamantando a su beb&eacute;, una situaci&oacute;n considerada &ldquo;ofensiva&rdquo; para el resto de clientes.
    </p><p class="article-text">
        En este mundo de estrictas normas de g&eacute;nero, las vivencias transexuales y transg&eacute;nero son un revelador de todas estas construcciones invisibilizadas por el uso. Hemos naturalizado que los hombres tienen pechos y las mujeres, tetas. Que los pechos son neutros y las tetas, sexuales. Que los unos pueden ense&ntilde;arse, deben ense&ntilde;arse incluso, y las otras deben ocultarse. Y si se muestran, debemos atenernos a las consecuencias: tocamientos sin consenso alguno en cualquier San Ferm&iacute;n o miradas descaradas en cualquier playa donde decidas ba&ntilde;arte con la misma cantidad ropa que cualquier hombre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede, entonces, con los pechos no modificados de algunos hombres trans, de aspecto similar a los de cualquier mujer, pero insertos en un cuerpo escapa al mandato de g&eacute;nero? &iquest;Qu&eacute; sucede con los hombres que tienen tetas?
    </p><p class="article-text">
        - Las piscinas municipales son un espacio muy interesante y de una gran violencia -cuenta Pol Galofre, co-coordinador de Cultura Trans-. Cuando voy por primera vez a una de ellas, trato de hablar con la direcci&oacute;n para explicarles que soy un chico trans. En el momento en que lo nombro, mis pechos pasan a ser un problema. De repente son pechos &ldquo;de mujer&rdquo; y deben ser cubiertos. Sin embargo, yo no soy una mujer. Lo irreal de la situaci&oacute;n muestra hasta qu&eacute; punto algunos cuerpos no 
    </p><p class="article-text">
        pueden escapar a la sexualizaci&oacute;n, en un mundo, adem&aacute;s, donde el sexo a&uacute;n est&aacute; penalizado y visto como &ldquo;inmoral&rdquo; o, en el mejor de los casos, como inc&oacute;modo. Sin embargo, cualquier hombre, sea trans o no, puede tener pechos. Pero si son entendidos como &ldquo;pechos de hombre&rdquo;, no hay ning&uacute;n problema, no molestan.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo vive tambi&eacute;n Viruta FTM, cantautor trans en plena campa&ntilde;a de crowdfunding &ldquo;Con tetas no hay para disko&rdquo;, con la que busca conseguir los fondos necesarios para hacerse una mastectom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi discurso siempre ha sido el de animar a la gente a que amen sus cuerpos, de que vivan el g&eacute;nero escogido sin sentir la obligaci&oacute;n de las modificaciones corporales. Los cuerpos trans no est&aacute;n equivocados, no son cuerpos err&oacute;neos. Son cuerpos que funcionan a la perfecci&oacute;n y que tienen todo el derecho a vivir en la identidad que deseen, sin m&aacute;s. Pero no puedo olvidar que vivo en el mundo real en el que soy un ser an&oacute;nimo y la invisibilidad es mi aliada. Ir por la calle y que nadie ponga en duda mi g&eacute;nero, poder escoger en qu&eacute; lugares me visibilizo como trans y en cuales no. Todos tenemos presente la historia de Brandon Teena, de todos los Brandon Teena asesinados o violentados al ser &rdquo;descubiertos&ldquo; como chicos trans, como &rdquo;impostores&ldquo; del g&eacute;nero. Puede que en este momento est&eacute; visibilizando un mont&oacute;n, est&eacute; ense&ntilde;ando las tetas por internet y est&eacute; intentando empoderar a la gente para que tomen sus propias decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero mi estatus econ&oacute;mico y el de muchas personas trans roza la pobreza absoluta, y creo que es m&aacute;s sencillo empoderarse desde lo estable que desde lo inestable. Sabemos que el mundo es m&aacute;s grande, y pese a la explosi&oacute;n de nuevas identidades, a&uacute;n queda guerra que dar con el g&eacute;nero, y mucho que currar, para llegar a ese so&ntilde;ado futuro en el que no me tenga que poner una faja que me disimule los pechos para salir a la calle un minuto a tirar la basura, en un barrio de la periferia que no es 'moderno' y no recibe de buen grado este tipo de diferencias. Un futuro en el que no me expulsen de una piscina municipal por estar haciendo 'topless'. Un futuro en el que pueda tender la ropa sin camiseta en mi terraza, sin que los ni&ntilde;os del vecino de enfrente crean estar grabando con el m&oacute;vil a la mujer barbuda para subirla en internet&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso en los casos de antecedentes por cancer de mama - prosigue Viruta- los cirujanos y todo el mundo aconsejan agotar cualquier posibilidad antes que dejar, por ejemplo, a una mujer sin tetas. Si se muere, &iexcl;al menos que muera con pechos! Tambi&eacute;n en caso de mastectom&iacute;a parcial, todas las facilidades van orientadas a reconstruirse el seno retirado, pero nunca la extirpaci&oacute;n del sano, por si se quisiera elegir. Las mujeres pueden aumentarse el tama&ntilde;o de los pechos hasta el infinito, pero una mujer sin tetas, o un hombre con ellas&hellip; eso ya es otro nivel&hellip; Las tetas, a&uacute;n hoy, son un campo de batalla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a 'Con tetas no hay para disko' finalizar&aacute; este s&aacute;bado 8 de agosto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tetas-paraiso_129_2534922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2015 18:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con tetas no hay paraíso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Islamofobia de barra de bar. En respuesta a Rafael Reig]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/islamofobia-barra-respuesta-rafael-reig_129_4328848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e70e5608-b0d1-4a85-a6c9-6e996902128b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Islamofobia de barra de bar. En respuesta a Rafael Reig"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo en un feminismo descolonizado e interseccional. Eso significa que mi mirada sobre las mujeres y sobre nuestra situación en el mundo incluye todos los ejes de la diversidad y de la opresión</p></div><p class="article-text">
        Hacer afirmaciones tan sencillas y evidentes como que&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/euskadi/islamofobia-antijudaismo-siglo-XXI_0_363614246.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la islamofobia es el antijuda&iacute;smo del siglo XXI&rdquo;</a> provoca actualmente reacciones de una violencia insospechada. Hay quien me han tildado de antisemita (sic), islamof&iacute;lica y manipuladora; otros, como Rafael Reig en su columna &ndash;que directamente titul&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/cartaconpregunta/Brigitte-Vasallo_6_364723568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;A Brigitte Vasallo&rdquo;</a>&ndash;, han insinuado que defiendo la lapidaci&oacute;n, la obligatoriedad del velo y las violencias contra las mujeres. No s&eacute; ante qu&eacute; perversi&oacute;n de la mente nos encontramos cuando denuncio las violencias contra las mujeres musulmanas y alguien deduce que defiendo la violencia hacia esas mismas mujeres. Pero s&iacute; s&eacute; ante qu&eacute; estamos cuando se pueden escribir cualquier tipo de barbaridades sobre la poblaci&oacute;n musulmana o sobre las personas que reivindicamos sus derechos como los propios de una sociedad libre, sin que apenas salten las alarmas. Tenemos la sensaci&oacute;n de que insultar a esa ciudadan&iacute;a de segunda es algo divertido, canalla, incluso moderno. Y gratuito.
    </p><p class="article-text">
        Pero no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Rafael, te voy a explicar por qu&eacute; escribir una columna que relaciona alegremente las lapidaciones con la islamofobia, que me llama machista por denunciar la violencia contra las mujeres musulmanas, no es gratuito, bien al contrario. Pagamos un precio social muy alto por el racismo, la xenofobia, el machismo y s&iacute;, tambi&eacute;n la islamofobia. Son monstruos que alimentamos sin cesar y que nos acaban devorando si no tomamos consciencia urgente de su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo, Pegida, el movimiento xen&oacute;fobo alem&aacute;n, apoyado por Plataforma per Catalunya, altamente xen&oacute;foba tambi&eacute;n y con amplia presencia en los ayuntamientos catalanes, han convocado una manifestaci&oacute;n en l&rsquo;Hospitalet de Llobregat bajo el lema &ldquo;contra la islamizaci&oacute;n de Europa&rdquo;. Los partidos de extrema derecha, como el Front National franc&eacute;s, vuelven a ocupar amplios espacios pol&iacute;ticos en Europa, y todos ellos basan sus discursos del odio en argumentos islam&oacute;fobos. Cada a&ntilde;o se registran en el continente europeo miles de ataques a personas musulmanas. No exagero las cifras: el informe anual del&nbsp;<a href="http://www.islamophobie.net/rapport-annuel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Collectif contre l&rsquo;Islamophobie en France</a> registr&oacute; solo en 2013, y en ese pa&iacute;s, 661 actos islam&oacute;fobos, 640 de ellos dirigidos a personas. La mayor&iacute;a de actos dirigidos a personas, puntualizo, son contra mujeres. El asesinato de Khaled Idris Bahray, el 12 de enero de 2015 en Dresden, se acompa&ntilde;&oacute; con la pintada de sv&aacute;sticas en su edificio. Estos ejemplos, Rafael, est&aacute;n lejos de ser casos aislados: son una pandemia y son cr&iacute;menes de odio con la islamofobia como denominador com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mi trabajo va sobre todo esto. No va sobre la demonizaci&oacute;n burda e infantil de un Occidente del que, si mis c&aacute;lculos no fallan, tambi&eacute;n formo parte. Tampoco va sobre la defensa, desde el relativismo cultural, de pr&aacute;cticas machistas y mis&oacute;ginas en cualquier lugar del mundo: no me atribuyas a m&iacute; tu simpleza.
    </p><p class="article-text">
        Lo que yo hago es denunciar los cr&iacute;menes de odio y los discursos que los alimentan. Los grandes discursos y las peque&ntilde;as columnas llenas de veneno cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La islamofobia, te advierto para atajar la duda de si estamos exagerando, no es una cuesti&oacute;n de sensibilidades, sino una categor&iacute;a de an&aacute;lisis reconocida internacionalmente desde hace d&eacute;cadas. Las ciencias sociales nos han proporcionado indicadores acotados para observar la realidad desde puntos de vista que no se empantanen en los discursos del odio ni en miradas etnoc&eacute;ntricas. El estudio referente en la materia, que public&oacute; el&nbsp;<a href="http://www.runnymedetrust.org/publications/17/32.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Runnymede Trust en el a&ntilde;o 1997,</a> muestra como primer indicador pensar o nombrar el islam como un monolito uniforme y est&aacute;tico, es decir, ignorando toda su riqueza, su diversidad y su complejidad. Los ejemplos que usas en tu art&iacute;culo dan de lleno en ello: la repudiaci&oacute;n, la lapidaci&oacute;n y todo tipo de atrocidades contra los derechos de las mujeres corresponden a la realidad sanguinaria de algunos pa&iacute;ses musulmanes (que como mujer y como feminista denuncio con una intensidad que posiblemente ni conozcas), pero a menudo obviamos que las v&iacute;ctimas de estos horrores tambi&eacute;n son musulmanas. Que lo son los asesinos del EI, pero tambi&eacute;n las combatientes de Kobane y la gran mayor&iacute;a de personas que est&aacute;n en la l&iacute;nea del frente haciendo resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Esas mismas mujeres musulmanas que tanta pena te dan en Arabia Saud&iacute; o en Afganist&aacute;n, son las mismas que no te dan pena alguna cuando sufren violencias en Francia o en Espa&ntilde;a. Al contrario, denunciar la situaci&oacute;n de las mujeres musulmanas en Afganist&aacute;n mola, pero hacerlo en Espa&ntilde;a contribuye, seg&uacute;n tus palabras, &ldquo;a la denigraci&oacute;n del movimiento feminista y por tanto al machismo&rdquo;. Nombrar solo a unos y obviar a los dem&aacute;s forma parte de la violencia impl&iacute;cita en la invisibilizaci&oacute;n de las luchas y los sufrimientos. Y, efectivamente, es un discurso islam&oacute;fobo.
    </p><p class="article-text">
        La lapidaci&oacute;n, los matrimonios forzados, incluso infantiles y, volviendo al velo, la obligatoriedad o la prohibici&oacute;n sobre la vestimenta de las mujeres son pr&aacute;cticas aberrantes respaldadas por ley en algunos pa&iacute;ses musulmanes, pero ni en todos ellos, ni, desgraciadamente, solo en pa&iacute;ses musulmanes. Estos pa&iacute;ses, adem&aacute;s, no solo son musulmanes, sino que algunos de ellos tambi&eacute;n son dictaduras, e incluso dictaduras respaldadas por pa&iacute;ses &ldquo;tan feministas&rdquo; como Estados Unidos o Francia, que bien podr&iacute;an condicionar su apoyo al respeto de los derechos fundamentales de las mujeres, pero que prefieren pasar por alto ese peque&ntilde;o detalle.
    </p><p class="article-text">
        El marco legislativo (eso que t&uacute; llamas sharia confundi&eacute;ndolo con el fiqh) de, por ejemplo, Indonesia, nada tiene que ver con el marco de Afganist&aacute;n. El de Bosnia-Herzegovina, nada que ver con el kazajo. Hay 83 pa&iacute;ses en el mundo que condenan la homosexualidad. De estos 26 son de mayor&iacute;a musulmana. Escribir&iacute;a &ldquo;solo&rdquo; 26, pero se me parte el alma de hacerlo. Porque 26 siguen siendo much&iacute;simos. Pero no son todos, como el discurso islam&oacute;fobo nos quiere hacer creer.
    </p><p class="article-text">
        El islam no es un monolito: solo la islamofobia &ndash;y a los indicadores me atengo&ndash;, nos permiten nombrarlo como tal sin que se nos caiga la cara de verg&uuml;enza de tanta ignorancia. Solo la islamofobia nos permite justificar la violencia que sufren las personas musulmanas en Europa a partir de las pr&aacute;cticas monstruosas que llevan a cabo algunos gobiernos contra sus ciudadanos y ciudadanas, de nuevo musulmanas. Justificar violencias o pr&aacute;cticas discriminatorias, por cierto, es el s&eacute;ptimo indicador de islamofobia seg&uacute;n Runnymede.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las leyes que rigen la vestimenta de las mujeres, el velo en concreto, no son exclusivas de pa&iacute;ses musulmanes. La imposici&oacute;n y la prohibici&oacute;n parte de la misma base: la infantilizaci&oacute;n de las mujeres y la violencia legal sobre sus cuerpos. Que en Ir&aacute;n se nos libere cubri&eacute;ndonos o en Espa&ntilde;a se nos libere prohibi&eacute;ndonos cubrirnos forma parte de la misma pol&iacute;tica de imposici&oacute;n que poco tiene que ver con nuestros derechos. Si realmente nos preocupan las violencias machistas, necesitamos con urgencia una ley integral que nos acoja a todas: veladas y desveladas. Una ley que ni llega, ni genera los airados apoyos de sectores de dudoso feminismo que s&iacute; apoyan las prohibiciones sobre las musulmanas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a mi perspectiva feminista, de la cual dices que estando yo aqu&iacute;, ya no hacen falta machistas, paso a aclarar un par de puntos.
    </p><p class="article-text">
        Creo en un feminismo descolonizado e interseccional. Eso significa que mi mirada sobre las mujeres y sobre nuestra situaci&oacute;n en el mundo incluye todos los ejes de la diversidad y de la opresi&oacute;n. Las mujeres no solo somos musulmanas o no musulmanas. Estamos tambi&eacute;n atravesadas por la orientaci&oacute;n sexual (s&iacute;, hay musulmanas lesbianas, imag&iacute;nate), por nuestra identidad de g&eacute;nero, nuestra clase social, nuestra raza, nuestras diversidades funcionales, nuestra edad, nuestra situaci&oacute;n administrativa y legal, los contextos pol&iacute;ticos en los que habitamos y las luchas en las que nos inscribimos, entre una infinidad m&aacute;s de variantes. Y me relaciono con los feminismos y con las mujeres a partir de todos esos ejes y teniendo muy en cuenta que mi posici&oacute;n es de privilegio en tanto que feminista blanca y europea. Y no dejo de serlo por mucho que me disguste, o me incomode nombrarme as&iacute;. Hay unos privilegios estructurales que no solo uso, sino que disfruto. Este art&iacute;culo es uno de ellos. Porque en la conferencia a la que te remites para atacarme yo no estaba sola: estaba en la mesa con Hajar Samadi, pero a ella, ni la nombras. Ni la ves. Mi privilegio blanco tambi&eacute;n es eso: la visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Mi conocimiento y mi perspectiva se sit&uacute;a en un lugar, un espacio y un recorrido v&aacute;lido como cualquiera s&iacute;, pero horizontal. Que mi perspectiva sobre el mundo y sobre la &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo; femenina, sea lo que sea que significa eso, no es ni la &uacute;nica, ni la m&aacute;s valiosa. Es una de ellas. Y desde ah&iacute; lucho yo contra la islamofobia en Espa&ntilde;a, y desde ah&iacute; acompa&ntilde;o y me dejo acompa&ntilde;ar por las luchas de las mujeres musulmanas. Ni m&aacute;s ni menos.
    </p><p class="article-text">
        Con todo esto, me pides que, por el bien de las mujeres, recapacite sobre mi actitud respecto a la islamofobia. Por el bien de las mujeres. Te contesto lo que le dijo &ldquo;mi madre&rdquo; Sojourner Truth a otro hombrecito osado como t&uacute;, hace ya un par de siglos. &ldquo;&iquest;Y acaso yo no soy una mujer?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Te sigue pareciendo ahora que mi discurso es amigo del machismo? &iquest;Que hago que las reivindicaciones feministas se tomen a pitorreo? &iquest;Que propicio chistes de barra de bar?
    </p><p class="article-text">
        Si es as&iacute;, arriba las copas, compa&ntilde;ero. Mientras t&uacute; te pitorreas, Pegida se manifiesta en L'Hospitalet y el fascismo crece en Europa. Brindad a nuestra salud los que os qued&aacute;is mirando desde la barra del bar: muchos de nosotros y nosotras no vamos a descansar hasta conseguir pararlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/islamofobia-barra-respuesta-rafael-reig_129_4328848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2015 22:19:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Islamofobia de barra de bar. En respuesta a Rafael Reig]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Infancias de color de rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infancias-color-rosa_129_4618679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A mi hijo de 6 a&ntilde;os le gustan los trenes, los perritos calientes y el color rosa. Le aburre el f&uacute;tbol, le apasiona la mec&aacute;nica y ante la pregunta de si le gustan los ni&ntilde;os o las ni&ntilde;as responde tranquilamente que a &eacute;l le gustan los tranv&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Crece en un entorno de gente compleja y variopinta que le quiere sin cuestionarle qu&eacute; es ni que ser&aacute;, y donde sus gustos son bienvenidos por muy at&iacute;picos que sean.
    </p><p class="article-text">
        Pero criar a un ni&ntilde;o ensayando par&aacute;metros que no alimenten la masculinidad t&oacute;xica, la violencia, y el machismo est&aacute; siendo un acto de resistencia constante contra un mundo que no admite en la infancia disidencia alguna en la expresi&oacute;n de g&eacute;nero. Que trata de censurar de inmediato cualquier espacio donde la criatura pueda experimentarse sin categor&iacute;as impuestas y sin prejuicios trasnochados.
    </p><p class="article-text">
        Y estamos librando una batalla cotidiana porque este ni&ntilde;o, al que nadie exige que se comporte como un hombre de verdad, ha decidido vivir en un mundo color de rosa. Literalmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La polic&iacute;a del g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la infancia, la polic&iacute;a del g&eacute;nero es implacable. Frases como &ldquo;no llores, que pareces una ni&ntilde;a&rdquo; o &ldquo;las ni&ntilde;as no hacen tal o cual cosa&rdquo; est&aacute;n naturalizadas. En los parques infantiles se oye bromear a padres y madres sobre la masculinidad de sus beb&eacute;s de pecho, que desde el cochecito ya saben seducir a las chicas, presuponi&eacute;ndoles, por supuesto, heterosexualidad. Cualquier peque&ntilde;o ensayo fuera de los roles establecidos es penalizado: a los ni&ntilde;os se les ense&ntilde;a a despreciar los corazones y amar las espadas, las calaveras, a disfrazarse de piratas pero nunca de princesas. A escoger paraguas de ni&ntilde;os, cuentos de ni&ntilde;os, deportes de ni&ntilde;os, juguetes de ni&ntilde;os. Y, por supuesto, a renegar del color rosa desde muy peque&ntilde;os, el color de la verg&uuml;enza.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="//www.youtube.com/embed/NqNL3iNBcY4?rel=0" allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Biberones generizados</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer susto lo tuvimos a las pocos meses de nacer, cuando compramos su primer biber&oacute;n y la farmac&eacute;utica pregunt&oacute; si lo quer&iacute;amos de ni&ntilde;o o de ni&ntilde;a. La diferencia, claro, no estaba en la tetina, sino en el color.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, el reguero de an&eacute;cdotas en torno a la disidencia crom&aacute;tica es interminable.
    </p><p class="article-text">
        A los 4 a&ntilde;os quiso una bicicleta llamada &ldquo;tarta de fresa&rdquo;, el objeto m&aacute;s rosa que yo hab&iacute;a visto en la vida. Fue con los abuelos a comprarla, pero volvi&oacute; con una bici roja y azul, con coches de carreras estampados. &ldquo;&iexcl;No le &iacute;bamos a comprar una bicicleta rosa!&rdquo; exclamaron indignados ante nuestras quejas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando quiso que pint&aacute;semos su habitaci&oacute;n de color rosa chicle, encontramos resistencia en la tienda de pinturas. Intentaron convencerlo de que toda la habitaci&oacute;n de ese color no quedar&iacute;a bien, y que era mejor escoger otro. Azul, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo disgusto lo tuvo hace unos d&iacute;as, al tratar de comprarle las batas para el colegio. Modelo &uacute;nico, y varios colores. El tendero le pregunt&oacute; por el color y &eacute;l, lo sabemos, escogi&oacute; el rosa. El hombre se puso a re&iacute;r: &ldquo;No, eso es rid&iacute;culo, nene. Escoge otra, la roja, la azul&rdquo;. Intervine: &ldquo;Ha dicho rosa&rdquo;. No lo conseguimos. Entre los argumentos que me dieron para no encargarle batas rosa al ni&ntilde;o estaban que ese modelo era m&aacute;s inc&oacute;modo, que los dem&aacute;s se reir&iacute;an de &eacute;l, o que no era bueno para el ni&ntilde;o vestirlo de ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sexismo y homofobia latente</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que implica la cuesti&oacute;n no es tan solo un sexismo salvaje que ve denigrante para un ni&ntilde;o tener actitudes o gustos considerados femeninos. Es el mismo sexismo que entiende como acto gamberro vestir a los novios con ropa femenina en sus despedidas de soltero, pues qu&eacute; mejor forma de hacerle pasar verg&uuml;enza a un hombre que vestirlo con algo tan rid&iacute;culo como&hellip; &iquest;una falda? Es el mismo sexismo que divide no solo los juguetes, sino infinidad de objetos en rosa y azul para seguir insistiendo en que hombres y mujeres somos tan distintos que hasta necesitamos champ&uacute;s diferentes. Recios y potentes para ellos, suaves y delicados para ellas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del sexismo, en el rechazo a los ni&ntilde;os que aman el rosa hay homofobia. Un ni&ntilde;o que construye una masculinidad no-normativa, no-hegem&oacute;nica, no es considerado un futurible &ldquo;hombre de verdad&rdquo;, ni tendr&aacute; los atributos que la masculinidad hegem&oacute;nica considera necesarios. Ser&aacute; un &ldquo;casi-mujer&rdquo;, un afeminado, un marica. Gay, en el lenguaje pol&iacute;ticamente correcto para actitudes igualmente hom&oacute;fobas. En la resistencia a nuestras decisiones de crianza est&aacute; la repulsa a que desviemos su identidad sexual a fuerza de colorines. Se nos penaliza por no enderezarlo, cuando tal vez estemos a tiempo de hacer de &eacute;l un buen hetero amante de los colores oscuros, del vino y de las mujeres. Homofobia, al fin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Romper el c&iacute;rculo vicioso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es indudable que necesitamos con urgencia nuevas masculinidades cuidadosas, emp&aacute;ticas y responsables. Infinidad de grupos de hombres que trabajan sobre sus privilegios y las construcciones de g&eacute;nero lo demuestran. Hombres que se niegan a seguir siendo muy hombres, que reclaman poder llorar, poder fallar, poder estar asustados y decirlo en voz alta sin ser penalizados. Que reivindican cuidar no solo a sus hijos e hijas sino tambi&eacute;n a sus mayores. Que no quieren tener una carrera brillante sino una vida bonita. Una vida en rosa.
    </p><p class="article-text">
        Para que todo ese trabajo de adultos tenga su efecto, es urgente tambi&eacute;n relajar la vigilancia de g&eacute;nero sobre nuestros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Perder el miedo a las infancias disidentes, a las construcciones de identidad at&iacute;picas, a las criaturas que se atreven a ser como quieren, que se saltan esas normas que tanto nos oprimen porque, para su fortuna, a&uacute;n no saben ni que existen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infancias-color-rosa_129_4618679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2014 18:44:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Infancias de color de rosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gordofobia: cuando esté delgada, seré feliz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gordofobia-delgada-feliz_1_4638114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f864d42-2173-4a09-b8ec-7fd6dd259068_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del corto documental &quot;Gordofobia&quot;, de Sara Monedero. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La delgadez se nos vende con infinidad de mensajes que la relacionan con la felicidad, el éxito o el bienestar</p><p class="subtitle">La denuncia de la "gordofobia" agrupa varios proyectos que ponen el acento en la penalización social que reciben los cuerpos considerados excesivos</p><p class="subtitle">"Salud es más que la operación matemática entre mi peso y mi altura. También es vivir sin opresiones", afirma Laura Contrera, activista de la diversidad corporal</p></div><p class="article-text">
        Ahora que acaba el verano, recuperar la &ldquo;figura perdida&rdquo; &ndash;perdida no sabemos muy bien d&oacute;nde&ndash; parece ser una emergencia social si atendemos a las portadas de las revistas que anuncian m&uacute;ltiples dietas postvacacionales, a los llamamientos de gimnasios milagrosos o a los anuncios de cl&iacute;nicas reconstructoras de un cuerpo que nunca tuvimos pero que anhelamos sin descanso. La gordura parece ser una imperdonable infracci&oacute;n del canon de belleza establecido, una afrenta p&uacute;blica y un estigma poderoso, tanto que probablemente la mayor&iacute;a de personas que leemos este texto hayamos probado alguna dieta por razones est&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La delgadez se nos vende con infinidad de mensajes que la relacionan con la felicidad, el &eacute;xito, el bienestar: desde anuncios de gente alegre vistiendo ropa que solo existe en tallas peque&ntilde;as, hasta pel&iacute;culas donde los personajes delgados viven y los gordos, en el mejor de los casos, hacen gracia.  
    </p><p class="article-text">
        Sara Monedero, realizadora del corto documental <em>Gordofobia</em>, advierte que la gordura es una constante en el lenguaje de la verg&uuml;enza: &ldquo;Realic&eacute; el corto porque necesitaba desligarme de los c&aacute;nones impuestos que me estaban torturando m&aacute;s all&aacute; de lo soportable. Siempre he sido consciente de que odiar mi cuerpo no es una opci&oacute;n, pero es tan dif&iacute;cil a veces, hay que ser tan fuerte, que analic&eacute; el problema y entend&iacute; que aquello que sent&iacute;a respecto a mi cuerpo era verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9355/625527/600/338/0/0/0" width="600" height="338" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure><h3 class="article-text">Activismo gordo</h3><p class="article-text">
        La denuncia de la &ldquo;gordofobia&rdquo; agrupa varios proyectos que ponen el acento en la penalizaci&oacute;n social que reciben los cuerpos considerados excesivos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Magdalena Pi&ntilde;eyro, dinamizadora junto con Carlos Savoie y Mar&iacute;a Colman de <a href="https://twitter.com/stopgordofobia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stop Gordofobia</a>, este rechazo tiene m&uacute;ltiples dimensiones. &ldquo;La gordofobia es una discriminaci&oacute;n estructural en las sociedades occidentales que excluye, ridiculiza y patologiza a las personas que no cumplimos los patrones est&eacute;ticos impuestos de la delgadez: se nos dice que estamos enfermas con solo vernos, que somos un atentado contra la salud p&uacute;blica; se nos acosa en colegios e institutos, no encontramos ni ropa ni calzado para vestirnos, se nos utiliza como s&iacute;mbolo de lo antier&oacute;tico, la torpeza, la vagancia, la infelicidad, la gula, la insalubridad, la opulencia... toda una serie de mitos que recaen sobre nuestros cuerpos. Incluso se limita nuestra libre circulaci&oacute;n por la calle, donde a menudo se nos insulta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una repulsa est&eacute;tica &ndash;las personas gordas son consideradas socialmente como feas&ndash; que acompa&ntilde;a una repulsa moral: a los cuerpos gordos se les atribuyen los grandes defectos (pereza, ociosidad, dejadez) de un mundo que premia la productividad y la competitividad. Para Laura Contrera, que coordina el fanzine bonaerense <a href="https://twitter.com/gordazine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gorda!Zine,</a> la gordura &ldquo;es definida tanto por el exceso como por la falta: exceso de grasa, exceso de carne... pero tambi&eacute;n falta de voluntad, de autoestima. Esto es propio del capitalismo, exceso y falta todo el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La gordofobia se apoya en un discurso m&eacute;dico que la legitima al identificar el llamado sobrepeso con enfermedades derivadas, que afectan, sin embargo, tambi&eacute;n a personas delgadas. Seg&uacute;n Contrera, &ldquo;venimos en todos los tama&ntilde;os, colores y tallas. El peso o la talla de una persona poco dicen sobre su estado de salud, sus h&aacute;bitos alimentarios o su modo de vida. Solo el prejuicio o el odio leen esos cuerpos de una manera un&iacute;voca. Como dice la activista brit&aacute;nica Charlotte Cooper, cuarenta a&ntilde;os de activismo gordo han demostrado que hay otras formas de promover la salud para las personas con alto peso corporal que poco o nada tienen que ver con reg&iacute;menes o cirug&iacute;as extremas, o pr&aacute;cticas vergonzantes e injuriantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Pi&ntilde;eyro, el debate de la salud incluye la calidad de vida. &ldquo;Salud es m&aacute;s que unos conceptos num&eacute;ricos en una anal&iacute;tica de sangre, y m&aacute;s que la operaci&oacute;n matem&aacute;tica entre mi peso y mi altura (el IMC de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud). Salud tambi&eacute;n es vivir una vida sin opresiones. La gordofobia afecta a nuestra salud tambi&eacute;n, en tanto que afecta a nuestras emociones, a nuestro amor propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tercera l&iacute;nea de la discriminaci&oacute;n, que une lo est&eacute;tico y el discurso m&eacute;dico, es la enorme industria que se sustenta en la delgadez y la belleza normativa. &iquest;Cu&aacute;ntos negocios a gran escala sacan provecho de los complejos? Desde productos light, hasta gimnasios o cl&iacute;nicas de est&eacute;tica, productos milagrosos y publicaciones especializadas, pasando por la industria de la moda con todos sus derivados.
    </p><p class="article-text">
        La gordofobia, concluye Contrera, &ldquo;deber&iacute;a importarnos a todo el mundo, independientemente del peso y cuerpo que encarnamos. Porque la discriminaci&oacute;n a los cuerpos gordos encubre muchas veces un odio al pobre, un odio a la cosa desatada, al cuerpo desobediente, indisciplinado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gordofobia-delgada-feliz_1_4638114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2014 19:24:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gordofobia: cuando esté delgada, seré feliz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el amor como en la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amor-guerra_129_4700215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando utilizamos el esquema ganar-perder de manera sistemática, estamos  en un paisaje de violencia en el que una de las partes tiene que  renunciar a sus peticiones, necesidades y deseos para que el conflicto  se resuelva y la relación siga adelante</p></div><p class="article-text">
        Crecemos y vivimos en una cultura donde la competici&oacute;n est&aacute; presente en todos los &aacute;mbitos, bajo un &ldquo;m&aacute;s fuerte, m&aacute;s lejos, m&aacute;s alto&rdquo; que, como en los Juegos Ol&iacute;mpicos, no nos anima a superar nuestros propios l&iacute;mites sino a imponernos sobre los l&iacute;mites ajenos. Los concursos televisivos que animan a luchar a personas y equipos con las excusas m&aacute;s variopintas, las calificaciones del sistema educativo que nos sit&uacute;an jer&aacute;rquicamente en mejores y peores de la clase, y nuestro Parlamento chill&oacute;n e histri&oacute;nico refuerzan cada d&iacute;a la idea de que lo importante no es el bien com&uacute;n, sino ganar una guerra eterna y omnipresente contra los dem&aacute;s. Los conflictos internacionales se solucionan imponiendo la fuerza y las conversaciones en los bares raramente derivan en di&aacute;logos, sino en discusiones airadas. Como bien dec&iacute;a<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Italo_Calvino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Italo Calvino</a>, &ldquo;el infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aqu&iacute;, el infierno que habitamos todos los d&iacute;as, que formamos estando juntos&rdquo;. El infierno lo atizamos todas y todos nosotros.
    </p><h3 class="article-text">Ganar en el amor</h3><p class="article-text">
        <strong>Ganar en el amor</strong>En las relaciones amorosas tambi&eacute;n caemos con extrema facilidad en el esquema de la competici&oacute;n y la imposici&oacute;n de los criterios propios como precario modo de resolver los conflictos. Es, en el mejor de los casos, una resoluci&oacute;n a muy corto plazo que deja las relaciones maltrechas. El blog <a href="http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Mosca Cojonera</a> trataba en un <a href="http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/de-la-promiscuidad-obligatoria-y-el-chantaje-emocional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">post</a> reciente el chantaje emocional y manipulaci&oacute;n, ambas estrategias que usamos constantemente, en mayor o menor medida, sin siquiera darnos cuenta. Si planteamos una divergencia en t&eacute;rminos de batalla que hay que ganar, todo vale: la pena, la culpabilizaci&oacute;n, el escaqueo de las propias responsabilidades o el uso de la fuerza. Los gritos, las amenazas o el silencio, que tambi&eacute;n puede ser de una dureza insoportable. Al afrontar las diferencias desde la perspectiva de la competici&oacute;n, el objetivo de encontrar una soluci&oacute;n equitativa desaparece y solo se lograr&aacute; deshacer el nudo cuando una de las partes ceda. Se rinda, usando otra imagen b&eacute;lica.
    </p><h3 class="article-text">El espiral de la violencia</h3><p class="article-text">
        <strong>El espiral de la violencia</strong>Hacemos infinitas cesiones cotidianas que nos convierten en seres sociales y sociables, amorosos, soportables. Ceder es parte de la resoluci&oacute;n de conflictos, pero tienen que ser concesiones de todas las partes para lograr un espacio com&uacute;n de entendimiento. Todo el mundo debe moverse de su posici&oacute;n inicial lo que permite, adem&aacute;s, descubrir nuevas perspectivas y generar empat&iacute;a con los lugares de enunciaci&oacute;n de las dem&aacute;s personas. Es necesario un equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando utilizamos el esquema ganar-perder de manera sistem&aacute;tica, estamos en un paisaje de violencia en el que una de las partes tiene que renunciar a sus peticiones, necesidades y deseos para que el conflicto se resuelva y la relaci&oacute;n siga adelante. Pero... &iquest;a costa de qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; sucede con la calidad de la relaci&oacute;n cuando las necesidades de una parte se atienden en detrimento de las necesidades de la otra?
    </p><p class="article-text">
        Como explica <a href="http://www.susanforward.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susan Forward</a> en su best-seller <a href="http://www.randomhouse.com/book/229002/chantaje-emocional-by-susan-forward" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chantaje emocional</a>, hay un peligro cuando cedemos o esperamos que nuestras parejas y amantes cedan &ldquo;para que el otro se calle, porque ceder&eacute; ahora para mantenerme firme en cuestiones m&aacute;s importantes, o porque lo que yo quiero debe ser err&oacute;neo&rdquo;. El acatamiento unilateral forma parte de una construcci&oacute;n de poder que alimenta las microviolencias inscritas en todas las violencias.
    </p><p class="article-text">
        Tratar de resolver las divergencias en la pareja desde la perspectiva de la imposici&oacute;n de los criterios propios, de la raz&oacute;n unilateral, de la competici&oacute;n por ganar una batalla que no deber&iacute;a serlo, construye un amor infectado con elementos de guerra, un amor desastre que pierde la perspectiva de la construcci&oacute;n conjunta para convertirse en una estructura jer&aacute;rquica con una parte ganadora y la otra irremisiblemente perdedora.
    </p><p class="article-text">
        Ante cualquier peque&ntilde;o conflicto de pareja, moverse de las propias posiciones, aprender a dialogar, a escuchar las necesidades de las dem&aacute;s personas as&iacute; como a enunciar las propias sin imponerlas, es una apuesta por un futuro com&uacute;n de acompa&ntilde;amiento. Desvincular el amor de la fuerza para construir relaciones libres de violencias; desnaturalizar esta cultura guerrera que alimentamos, a nuestro pesar, hasta en los m&aacute;s peque&ntilde;os detalles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amor-guerra_129_4700215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2014 18:15:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En el amor como en la guerra]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la monogamia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monogamia_129_4789188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Repensar el sistema monógamo y sus "verdades" es desnaturalizar todo eso que llamamos amor y que damos por hecho que solo puede ser así para ser amor-de-verdad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Que cada cual haga lo que quiera&rdquo; es un frase simp&aacute;tica, contundente y poco discutible que sirve para dejar zanjados los debates. Parece darle la raz&oacute;n a todo el mundo, aceptar la existencia de opciones divergentes, as&iacute; como su cohabitaci&oacute;n pac&iacute;fica y cooperante. Es una frase que escuchamos a menudo cuando encaramos el debate sobre la monogamia: si no quieres ser mon&oacute;gama, no lo seas y punto. Cada cual con su vida que haga lo que quiera.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las buenas intenciones, en la pr&aacute;ctica pocas veces hay posibilidades reales de escoger. La elecci&oacute;n no empieza ni acaba con lo personal, con la propia vida, sino que incluye toda la carga previa y posterior a la toma de esa decisiones, as&iacute; como todas las estructuras que nos mueven hacia uno u otro lado. El conjunto se dibuja a partir de hegemon&iacute;as privilegiadas y disidencias que convierten unas opciones en m&aacute;s f&aacute;ciles y otras en m&aacute;s complicadas, cuando no imposibles.  El &ldquo;que cada cual haga lo que quiera&rdquo; es, a la pr&aacute;ctica, un &ldquo;que cada cual haga lo que pueda&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La arquitectura de nuestros amores</h3><p class="article-text">
        Si echamos un vistazo a cualquier portal inmobiliario, veremos en las opciones de b&uacute;squeda el &ldquo;ideal parejas&rdquo;, &ldquo;parejas con una criaturas&rdquo;, &ldquo;singles&rdquo;... pero no hay arquitecturas que acoja los tr&iacute;os, las redes afectivas, las familias extensas o las anarqu&iacute;as relacionales. Las opciones amorosas de Facebook han incluido &ldquo;en una relaci&oacute;n abierta&rdquo; pero, curiosamente, no admite &ldquo;en dos relaciones abiertas&rdquo;. Solo es imaginable una, por poco mon&oacute;gama que sea. No hay referentes positivos desde la muy influyente industria del entretenimiento donde los amores simult&aacute;neos se viven siempre desde el conflicto y la exclusi&oacute;n. Las criaturas no se pueden inscribir con varias figuras maternas o paternas, a pesar de que la crianza se beneficiar&iacute;a, sin duda, de m&uacute;ltiples brazos y miradas. Incluso la pol&iacute;tica internacional (pregunt&eacute;mosle a <a href="http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/hillary-clinton-explica-libro-infidelidad-marido_57680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clinton</a> o <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20140118/54399273122/infidelidad-amorosa-factura-hollande.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hollande</a>) est&aacute; marcada por unas infidelidades que solo tienen sentido dentro de construcciones mon&oacute;gamas exclusivistas. Ante la aparici&oacute;n estelar de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Monica_Lewinsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Monica Lewinsky</a>, nadie pregunt&oacute; a Hillary y Bill si su relaci&oacute;n era consensuadamente no mon&oacute;gama. Esa posibilidad estaba totalmente fuera del imaginario colectivo.
    </p><h3 class="article-text">Un sistema de pensamiento y sentimiento</h3><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a aborda el fen&oacute;meno de las emociones, los sentimientos y todo el entramado socio cultural que los dibuja. C&oacute;mo reaccionamos &ldquo;visceralmente&rdquo; ante determinados situaciones, c&oacute;mo positivamos o negativizamos estas reacciones, de qu&eacute; manera las expresamos y qu&eacute; comportamientos tenemos a partir de ellas... Todo est&aacute; mediado culturalmente. Lo cual no nos libra de llevar estos c&oacute;digos incrustados en las tripas, bien al contrario.
    </p><p class="article-text">
        El sistema mon&oacute;gamo es la codificaci&oacute;n cultural de nuestras formas amorosas y, por lo tanto, el &uacute;nico marco en el que sabemos construir el enamoramiento. Plantear otras opciones no se reduce a pensar otras formas de organizarte la agenda o a pedir m&aacute;s casillas en la declaraci&oacute;n de renta o en Facebook. Esa es la parte f&aacute;cil (a&uacute;n sabiendo que es bien complicada). Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es sentir los amores de otra manera, a partir de marcos emocionales que apenas existen, lograr darle una codificaci&oacute;n que no sea la hegem&oacute;nica a tus mariposas en el est&oacute;mago, vivirlo de una forma que no sea la &uacute;nica que nos parece posible: la que hemos aprendido como &ldquo;verdadera&rdquo;, como &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La urgencia de repensarnos amorosamente</h3><p class="article-text">
        Repensar el sistema mon&oacute;gamo y sus &ldquo;verdades&rdquo; es desnaturalizar todo eso que llamamos amor y que damos por hecho que solo puede ser as&iacute; para ser amor-de-verdad&reg;. Poner la mirada, el pensamiento y las tripas a trabajar para desmontar la confrontaci&oacute;n, la posesi&oacute;n y tambi&eacute;n la instrumentalizaci&oacute;n de los afectos que incluye desecharlos cuando ya no interesan. Hacerlo no es solo un ejercicio intelectual, una nueva moda o una frivolidad que nos sacamos de la manga. La violencia en nombre del amor se sustenta precisamente en esas premisas de exclusividad, perdurabilidad y dependencia. Y las violencias llamadas amor no son algo aislado: son una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El sistema mon&oacute;gamo, por lo tanto, va mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestras formas personales y concretas de relacionarnos sexo-afectivamente. Va mucho m&aacute;s all&aacute; de la monogamia. Para poder afirmar que deseamos establecer relaciones mon&oacute;gamas es necesario construir otras opciones posibles, desde la pr&aacute;ctica y desde lo emocional. Es necesario poder amar de otras maneras y ver si es realmente ah&iacute; donde queremos estar o es solo donde el entorno y nuestras tripas nos permiten estar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brigitte Vasallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monogamia_129_4789188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2014 17:43:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre la monogamia]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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