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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Díaz Cobiella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_diaz_cobiella/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Díaz Cobiella]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cien años de un hombre bueno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cien-anos-hombre-bueno_129_12156387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/779aac48-a63b-4b24-ae98-32cb81ac6566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114114.jpg" width="845" height="476" alt="Cien años de un hombre bueno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Un hombre genial, más que un genio, un abuelo amigo, padre, maestro, profesor, músico, químico, creador, humanista, humilde, calmado, de Concha Capote, de amor, de generosidad, isleño, del mundo, diputado de lo común, más que del común, defensor del pueblo y sus gentes</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Díaz Cobiella con su abuelo Luis Cobiella.                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a Luis Cobiella Cuevas hoy? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si de alg&uacute;n modo hubiese sido eterno?
    </p><p class="article-text">
        Este domingo se cumplen cien a&ntilde;os de la existencia de un hombre bueno. Luis pas&oacute; por la tierra descalzo, sin dejar huella. No hizo falta, y no porque caminara sobre el aire, m&aacute;s bien; el aire, el camino, la tierra, la huella se adentraron en &eacute;l. En eso consiste ser una persona buena, cuando la vida se adentra y no sale.
    </p><p class="article-text">
        Un hombre genial, m&aacute;s que un genio, un abuelo amigo, padre, maestro, profesor, m&uacute;sico, qu&iacute;mico, creador, humanista, humilde, calmado, de Concha Capote, de amor, de generosidad, isle&ntilde;o, del mundo, diputado de lo com&uacute;n, m&aacute;s que del com&uacute;n, defensor del pueblo y sus gentes. Luis ense&ntilde;aba a aprender, daba igual el conocimiento tan voraz y estremecedor. Me ense&ntilde;&oacute; a ser nieto, pero tambi&eacute;n a ser amigos. De esa parte de que los abuelos saben que nos inculcan tantas cosas buenas, y nosotros los nietos sabemos que aprendemos muchas cosas buenas. As&iacute; de simple y entra&ntilde;able. Y aqu&iacute; no hay dudas o no deben existir. Un abuelo es infinito, es el coraz&oacute;n intacto y delicado que acompa&ntilde;a y abraza, que deja entrar la herida y el dolor, es regazo y refugio, es un coraz&oacute;n que se precipita y se calma, que late con tanta fuerza que el mundo gira por esa raz&oacute;n. Luis y su &lsquo;extraordinariedad&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luis es el mundo libre que se atrapa para salvarnos. A&uacute;n est&aacute;, aunque el mundo no sea libre. O al menos espero que haya vuelto a nacer, adem&aacute;s de la resurrecci&oacute;n en nosotros, en otra parte del mundo, siendo Luis, el mundo extra&ntilde;o podr&aacute; besar. Como aquella canci&oacute;n de un hombre que lo besaba todo y descubri&oacute; que al mundo le hab&iacute;an salido labios. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojos de un color indefinible, de una belleza incalculable. Profundiz&oacute; tanto en la humanidad que nadie sabe donde est&aacute;, al mismo tiempo que lo admiramos. Por esa raz&oacute;n, m&aacute;s que por lo que hubiera conseguido. Un hombre solitario y de todos, tambi&eacute;n al mismo tiempo. Entregado a una vida de creatividad y amabilidad, consciente en todo momento. Pocas veces falt&oacute; al equilibrio, supongo que la vida que le vino dada, enti&eacute;ndase perfectamente imperfecta. Poco tiempo antes morir, su muerte fue dura y bondadosa, en un momento de lucidez, me dijo que a&uacute;n no hab&iacute;a terminado de aprender, a sus ochenta y tantos a&ntilde;os, a&uacute;n no hab&iacute;a terminado de aprender. Era querible, de amar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, domingo. Domingo de subir a El Llanito, dar un paseo, su despacho y lo nuevo, la corchea nueva, el &oacute;rgano que a&uacute;n est&aacute;, la espera, el almuerzo, el estar debajo del drago, de la parra, en aquellos sillones de mimbre que se hac&iacute;an c&oacute;modos. Las visitas de los amigos, Wagner, las diapositivas de anta&ntilde;o, los recuerdos de la parrita, un viaje de recuerdo en El Barrial, Don Juan Canario, &lsquo;las ag&uuml;itas de concha&rsquo;, los queques, los nietos queri&eacute;ndose quedar a dormir, informe semanal, un debate, un beso de buenas noches en la frente, y cuatro esquinitas tiene mi cama, y el cuento de la cucarachita, el amor a ella, la alegr&iacute;a de estar juntos. Y tambi&eacute;n he desayunado temprano, el cuento es real, un pan &lsquo;calentito&rsquo; con mantequilla, un caf&eacute; con leche oscuro, con la mirada en alg&uacute;n lugar, esperando que el recuerdo se refugiara en mi tiempo, sin la prisa, con la ternura completamente alcanzada para poder llegar a ti. Me he sentado en tu sill&oacute;n, creyendo que volver&iacute;as, creyendo con certeza que est&aacute;s all&iacute;. A&uacute;n conservo tu olor.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Luis, que no es eterno, sigue siendo Luis, y con eso basta. Todos hacemos Luis, y con eso basta. Cien a&ntilde;os de un hombre bueno que no para de existir. Te recordamos abuelo como todos los nietos y nietas recuerdan a sus abuelos; qui&eacute;ranlos como si no hubiera un ma&ntilde;ana, aunque no est&eacute;n, porque esa es la salvaci&oacute;n de la ternura, y con ello tambi&eacute;n seremos personas buenas.
    </p><p class="article-text">
        Gracias Alilo, tu nieto Pablo, en el d&iacute;a de tu cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cien-anos-hombre-bueno_129_12156387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 07:03:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Echar de menos a Luis y al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/echar-luis-mundo_129_9863313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed8d85e3-0a4e-4766-85ed-2f11314b0b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_1064247.jpg" width="1078" height="607" alt="Echar de menos a Luis y al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No me importa decir que te echo de menos, no me importa decir que no me he hecho a la idea de que no puedo verte o tocarte, que no puedo sentarme a tu lado a preguntarte, a que me respondieras y que todo, en cierto modo, desapareciera. No me importa decir que te amo, aunque nos dé miedo. No me importa decir que te echo tanto de menos</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Díaz Cobiella junto a Luis Cobiella.                            </span>
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        A&uacute;n sigo siendo aquel ni&ntilde;o que se ve a tu lado.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a mucho tiempo que quer&iacute;a escribir algo as&iacute;, pero no me sal&iacute;a. Hoy s&iacute;, una tarde cualquiera, de un d&iacute;a cualquiera. Hoy quiero compartir lo que seguramente muchas personas sentir&aacute;n cuando alguien parte a otro lugar que no es la tierra y que nadie sabe bien d&oacute;nde es. Miramos al cielo, a las estrellas, al mar, al aire; y todo nos parece inconmensurable, tan inabarcable que nuestros ojos se deslizan por todos los recuerdos que hemos vivido. Es una ternura que se alcanza con much&iacute;simo dolor, pero albergando en ella cierta esperanza.
    </p><p class="article-text">
        En Santa Cruz de La Palma viv&iacute;a, y vive a&uacute;n, un humanista extraordinario, una persona buena, unas manos irrepetibles que acariciaban todo lo que se pon&iacute;a, y opon&iacute;a, a su paso. &Eacute;l se abr&iacute;a el pecho para dejar entrar; por las calles de Concha, en la melod&iacute;a de un minu&eacute;, de una nana que me hac&iacute;a dormir en una paz que no he olvidado, la &uacute;nica paz que no he olvidado, en un sill&oacute;n que se llena una tarde en El Llanito, junto aquellos dragos intactos que una vez plant&oacute;, en un piano que no para de sonar, aunque la silla est&eacute; desierta, en el saludo a las personas que pasaban a su lado, esa simplicidad que hemos roto, en la misa del domingo, la de Jes&uacute;s de Nazaret, el pan de verdad y no esas obleas inventadas, en la palabra cierta de amor, los paseos en Garaf&iacute;a donde la poes&iacute;a llegaba a los confines de aquellos atardeceres de una Hoya Grande, la de la inmensidad, en la ilusi&oacute;n cuando pasaba el tiempo sin vernos y nac&iacute;a un beso en la frente, en las ag&uuml;itas y galletas con mantequilla, o cuando descubr&iacute; que el abrazo era quitarte las gafas, y t&uacute; re&iacute;as y yo aprend&iacute;a a re&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        No me importa decir que te echo de menos, no me importa decir que no me he hecho a la idea de que no puedo verte o tocarte, que no puedo sentarme a tu lado a preguntarte, a que me respondieras y que todo, en cierto modo, desapareciera. No me importa decir que te amo, aunque nos d&eacute; miedo. No me importa decir que te echo tanto de menos.
    </p><p class="article-text">
        Y el mundo transcurre y t&uacute; no est&aacute;s, y desde entonces el mundo es diferente. Se ha perdido la idea de lo humano, de lo com&uacute;n, del diputado que fue com&uacute;n para todos por igual. Puedo entender que todo se transforma, que todo evoluciona y que el mundo crece, pero creo que hay que aceptar que no lo hemos logrado. Lo siento mucho pero no. Y si molesta mi pesimismo, pido disculpas por ello. Quiero y no puedo. Quiero explotar en lo bueno y no me dejan. Quiero rasgar el miedo que me causan y me lo impiden al mismo tiempo. Atrapados en el no saber qu&eacute; hacer, en los muros que han levantado para que no gritemos ni alcemos la voz en un clavel que se ha secado por completo. Quiero entender y est&aacute; prohibido. Quiero estar bien y tambi&eacute;n est&aacute; prohibido. Quiero un mundo bueno y el pl&aacute;stico lo invade. Quiero vivir en la verdad y ayudan a mentir. Quiero que decir paz y soy un ilusionista que vive con los pies alejados del suelo. Quiero construir y la p&oacute;lvora hace el resto. Quiero ser y dicen que es mejor no ser. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto hoy, tantos a&ntilde;os despu&eacute;s de la &uacute;ltima vez que hablamos en aquella &uacute;ltima frase cuando me explicabas tu muerte, de que a&uacute;n no hab&iacute;as terminado de aprender. Me aferro a ella todos los d&iacute;as aunque al resto del mundo le importe un carajo, o le resulte banal, o me mire como quien le da una patada a una lata. Me aferro a aprender cada d&iacute;a y a pensar en lo simple, y que por esa raz&oacute;n me tilden de loco y bohemio desahuciado. Joder.
    </p><p class="article-text">
        Y vuelvo al amor, tranquilo, y tranquilos. Se acab&oacute; la prisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PABLO D&Iacute;AZ COBIELLA</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/echar-luis-mundo_129_9863313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2023 09:52:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Echar de menos a Luis y al mundo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escuela del Interior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/escuela-interior_129_9849239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a73cc84f-1a3c-4f04-8022-9c5fb8ea8e88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuela del Interior"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Escuela del Interior es un proyecto de vida, un espacio creativo, imaginativo y emocionante, donde vamos a construir ideas nuevas y frescas relacionadas con la lectura, la escritura, el entendimiento, el conocimiento y la información</p></div><p class="article-text">
        Ahora mismo, mientras escribo, estoy escuchando a Mozart, porque al igual que a otras personas les ocurre con otros artistas o tipolog&iacute;as musicales, Mozart me ayuda a adentrarme en las profundidades de m&iacute; mismo. Solos no podemos. No existe una varita m&aacute;gica que diga voy a escucharme, voy a ver qu&eacute; ocurre en mi coraz&oacute;n o mi cabeza, no s&eacute; d&oacute;nde suceden los sentimientos a&uacute;n, o sentir el alma as&iacute; en un chasquido de dedos. La obra de Mozart es una aut&eacute;ntica monta&ntilde;a rusa de emociones, creo que abarca todo el horizonte emocional que sepamos que existe y otros tantos kil&oacute;metros que a&uacute;n no sabemos. Con esta recreaci&oacute;n de la realidad, y rozando la metaf&iacute;sica, justo en este momento y espacio, creo que he explicado que me lleva a crear La Escuela del Interior; el proyecto o idea que m&aacute;s tiempo he tardado en elaborar, por eso de trabajar, precisamente, un interior que hasta ahora era incapaz; la ambici&oacute;n desmedida y la desesperaci&oacute;n me llevaban a un caos que, aunque fuera absolutamente normal, acababa en una especie de vac&iacute;o, una palabra que me he inventado llamada &lsquo;braf&iacute;a&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez no quer&iacute;a andar preocupado por el fracaso o el &eacute;xito, as&iacute; que me arm&eacute; de valor y decid&iacute; crear, en ese tiempo de calma, m&aacute;s toda la experiencia acumulada durante tantos a&ntilde;os, m&aacute;s el mundo recorrido, que no ha sido poco, lugares extra&ntilde;os y extraordinarios, desde el miedo, pero tambi&eacute;n desde la valent&iacute;a, La Escuela del Interior. Y no, no es una escuela como la est&aacute;n imaginando, viene a ser casi lo contrario a lo que entendemos por escuela. Una forma, no s&eacute; si distinta o diferente, tampoco s&eacute; si innovadora o fantasiosa, pero s&iacute; s&eacute; que es real. Nada de metas inalcanzables, de utop&iacute;as, de sue&ntilde;os que se rompen en la frente cuando intentan salir. Esto es una nube baja, no est&aacute; en el cielo y tampoco est&aacute; en el suelo, est&aacute; a la altura de nuestros ojos, donde debe estar.
    </p><p class="article-text">
        Mozart sigue sonando.
    </p><p class="article-text">
        Quiero pararme en el miedo. El miedo es lo que nos arropa pr&aacute;cticamente todos los d&iacute;as, en lo bueno y en lo malo. Tenemos miedo a todo, y eso no implica que seamos o no personas valientes, claro que lo somos, porque el miedo existe. As&iacute; estemos viajando al lugar m&aacute;s bonito del mundo, se nos adentra ese nudo de incertidumbre. O en un pensamiento oscuro, una mentira, una forma de escapar, una forma de entrar, siempre aparece el miedo. Nos domina por completo. Y al mismo tiempo, cual paradoja infernal, no existe, lo fabricamos nosotras las personas en alg&uacute;n lugar de la cima de nuestro cuerpo. Pero hay algo bueno en &eacute;l; es verdad que arrebata, el miedo da, el miedo descubre, pero, sobre todo, el miedo crea, crea s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La Escuela del Interior es un proyecto de vida, es un espacio en el que muestro el resultado de todos estos a&ntilde;os de experiencia en la cultura, la educaci&oacute;n y la acci&oacute;n social. Es, adem&aacute;s, un espacio creativo, imaginativo y emocionante, donde vamos a construir ideas nuevas y frescas, como la hierba reci&eacute;n nacida en un campo salvaje y cuyo olor extra&ntilde;a por la falta de costumbre, relacionadas con la lectura, la escritura, el entendimiento, el conocimiento y la informaci&oacute;n, dirigidas a otras personas profesionales, a las familias, pap&aacute;s, mam&aacute;s, abuelos y abuelas, al p&uacute;blico infantil en todas sus edades y a todas aquellas personas que sientan inquietud por estos asuntos imprescindibles e imposibles de ignorar, si de verdad a&uacute;n creemos en las transformaciones. Ya no es una ideolog&iacute;a o algo extra&ntilde;o pensar que necesitamos una enmienda a la totalidad de todo, perdonen por la redundancia, porque hemos destruido el derecho a creer en la posibilidad de que nuestro sistema de vida sea distinto al de ahora, a la vista y desnudo al mundo est&aacute; esa vida asfixiada, ag&oacute;nica y mortal a la que nos hemos hecho y en la que estamos inmersos sin darnos cuenta. La Escuela del Interior es un recurso, es una fuente de formas &nbsp;y esperamos que de inspiraci&oacute;n, que de momento se desarrolla lentamente en un espacio web y en las redes sociales. Pr&oacute;ximamente crearemos talleres, actividades, encuentros, charlas formaciones en pro de la cultura, la educaci&oacute;n y lo social. Iba a poner lo de siempre, pero creo que hemos alcanzado ese camino evolutivo hacia algo que no conocemos, y en ese lugar intr&eacute;pido vamos a arrancar este proyecto no con ilusi&oacute;n ni ilusionismo, si no con much&iacute;simo amor, algo que nos dejamos frecuentemente por detr&aacute;s, bien porque creemos que es burdo y cruel, o bien porque nos averg&uuml;enza. Qu&eacute; s&eacute; yo qu&eacute; es el amor, no se define, ni se fiscaliza en criterios ordenados, el amor se deja entrar y salir, sin una m&eacute;trica impuesta, ni si quiera es poes&iacute;a o relato, el amor se abre y se cierra, y se cierra y se abre, y ya est&aacute;, como la solapa de una ventana cuando le da el viento, eso es una forma de amor.
    </p><p class="article-text">
        Sigue sonando Mozart, ni idea de lo que significa cada pieza, opus, o sostenidos bemoles, lo que s&iacute; s&eacute;, y se apodera de estas palabras es la armon&iacute;a, la buena, la mel&oacute;dica, que, sin ser un canto de sirena, retumba en el latido de lo imposible, de lo posible, ya sabemos, se sabe demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Les invito a construir esta Escuela del Interior, sin saber muy bien a d&oacute;nde llegamos, pero con la certeza de haber abierto una puerta ineludible.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.escueladelinterior.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.escueladelinterior.com</a>
    </p><p class="article-text">
        @escueladelinterior
    </p><p class="article-text">
        <strong>PABLO D&Iacute;AZ COBIELLA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliotecario educativo, cultural y social</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/escuela-interior_129_9849239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jan 2023 21:16:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escuela del Interior]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tiempo que nos falta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tiempo-falta_129_9805315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/757cbd26-5453-404a-8ca4-13e2da0f5463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tiempo que nos falta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La creatividad es temeraria porque es la única que es capaz de destrozar el sistema en el que muere un niño cada hora en un país de África, mientras un emir se baña en un jacuzzi de oro.</p></div><p class="article-text">
        El tiempo es una f&aacute;bula. Da igual la definici&oacute;n que le demos, o encontremos, de este espacio invisible que a veces nos falta.
    </p><p class="article-text">
        Paseo muchas veces en un parque en el que nunca he estado, en un sue&ntilde;o del que no estoy seguro de que se produjera y de un recuerdo, la ma&ntilde;ana que me despierto, que se esconde y se aferra al coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Prefiero pensar que todo es relativo a la creencia de que todo ya est&aacute; escrito, porque eso es lo que desea el miedo, que todo est&eacute; construido, que todo sea ya y que adem&aacute;s sea certeza. Ese camino del silencio, de pocos colores, cruel en su destino, amargo e irrompible. Lo que desean los enemigos de lo humano, cada vez m&aacute;s numerosos, los impostores, aquellos que imponen que la vida sea una forma de morir despiadada.
    </p><p class="article-text">
        Te beso sin rozar tus labios, me agarro a tu mano c&aacute;lida y suave, manos que son la bondad, que existen, que se entrelazan en otras, que te salvan de una oscuridad sigilosa, en un sue&ntilde;o del que no estoy seguro de que se produjera y de un recuerdo, la ma&ntilde;ana que me despierto, que se esconde y se aferra al coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo es una f&aacute;bula, y tambi&eacute;n es una biblioteca en la que no se pasan p&aacute;ginas. Los libros han sido quemados y se proh&iacute;be tocarlos. Y lo peor de todo, nadie ha escrito esa norma, nadie lo dice. Son los carteles de silencio, las sillas, las mesas, el polvo de las estanter&iacute;as, las reglas de los pocos.
    </p><p class="article-text">
        Y no s&eacute; qu&eacute; m&aacute;s es el tiempo. Lo que si voy aprendiendo, e intuyo que ser&aacute; hasta el fin de nuestros d&iacute;as, es crear en ese tiempo. Todos pensamos en educar a las nuevas generaciones en nuestra forma presente de adultez, y as&iacute; gastamos, y hemos gastado a lo largo de la historia de la humanidad, un tiempo que nos falta. Imaginar, imaginar y crear. Crear un tiempo que nos falta, que siempre nos falta. Crear en el vac&iacute;o que hallamos despu&eacute;s de la herida, de lo que duele y rompe. Crear en la plenitud, cuando pensamos que hemos llegado a una de las miles de cimas absurdas. Crear todo el tiempo, en el tiempo que nos falta.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad de la creaci&oacute;n, igual que sufrimos otras etiquetas, pero est&aacute; vez a favor de lo com&uacute;n. Es peligrosa, la creaci&oacute;n atenta al poder, cuestiona la riqueza de unos pocos. La creatividad es temeraria porque es la &uacute;nica que es capaz de destrozar el sistema en el que muere un ni&ntilde;o cada hora en un pa&iacute;s de &Aacute;frica, mientras un emir se ba&ntilde;a en un jacuzzi de oro. Crear inunda la ignorancia del otro. Crear hace que amemos mejor, no m&aacute;s, si no mejor. Crear abraza la posibilidad de equivocarnos, eso que tanto promueven en frases hechas utilizadas para motivar no s&eacute; qu&eacute; historia. Errar no es aprender para no volver a cometer el error, errar es una oportunidad para crear algo nuevo, con el fallo siempre presente, como si fuera un faro, sin perderlo de vista.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta aqu&iacute; el tiempo que nos falta, que no es lo mismo que el tiempo que no tenemos, si no el tiempo que nos arrebatan cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PABLO D&Iacute;AZ COBIELLA</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tiempo-falta_129_9805315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 21:36:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tiempo que nos falta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Creerse interior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/creerse-interior_129_9722027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/756362f0-3469-475a-a910-3c1c02fd51af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Creerse interior"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de que me odien más, pido por favor que no hagan encallar en ese hueco cruel y pendenciero que manejan siempre desde ‘el poder’ con el único propósito de vaciar a las personas, y aplastarlas, o incluso, utilizar la humillación de forma elegante para que la reflexión sobre la razón y la ética, la filosofía, queden al margen.</p></div><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, y parece que en la futura tambi&eacute;n, hemos y estamos viviendo tan vertiginosamente r&aacute;pido que la prisa ya es algo cotidiano en nuestras vidas. Mueren muchas emociones en la prisa, y eso es algo que ostenta tristeza, pero as&iacute; lo he observado para despu&eacute;s dejarlo entrar y que se pronuncie en mi interior, sin huir de ella. Para que nos entendamos, este art&iacute;culo no tengo ni idea de a d&oacute;nde se dirige, lo que s&iacute; s&eacute; es que no me voy a avergonzar por afirmar que es absolutamente necesario, seguramente, porque pretendo ser m&aacute;s razonable que tener la raz&oacute;n. Entiendan la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo Luis, hace ya algunos a&ntilde;os, como cualquier abuelo que ayuda a su nieto a desafiar un puzle, un espacio de legos o con la tarea absurda de los centros educativos, forj&oacute; en dos sillones, uno es m&iacute;o, una especie de observatorio natural de los sucesos que nos rodeaban. Recuerdo que siempre empezaba por alguna an&eacute;cdota hist&oacute;rica, incluso del paleol&iacute;tico, para despu&eacute;s enlazar con el pasado cercano, el presente y no tanto el futuro pues ah&iacute; comenzaba nuestra c&aacute;rcel, la de las etiquetas de bohemios sin zapatos y sin camino, los pies en el aire y las musara&ntilde;as mir&aacute;ndonos. Un observatorio social, igual que el Grantecan mira las estrellas, nosotros mirando el interior de las personas en una estricta y temerosa forma natural sin conservantes ni colorantes. Cr&eacute;anme que a&uacute;n no lo comprendo, y voy a compartir con ustedes unas palabras de Luis Cobiella que lo explica, antes de morir y expresar c&oacute;mo era su proceso de irse, acariciando la mano y con la mirada clavada en el alma, me solt&oacute;, como quien libera una piedra pesada de su espalda, o como quien se pasa una pluma por una herida abierta, aquellas palabras que jam&aacute;s pens&eacute; escuchar en un humanista tan tremendamente consagrado en lo humano: <em>&ldquo;A&uacute;n sigo aprendiendo muchas cosas, incluso ahora en tu mano sobre la m&iacute;a, o en los cristales de la ventana, o con el agua fr&iacute;a que me dan, o recordando el amor&rdquo;</em>. Muri&oacute; poco despu&eacute;s; su cuerpo. No es triste, aunque me hubiese encantado tenerlo a&uacute;n aqu&iacute;. S&eacute; que piensan que de alguna forma lo est&aacute;, yo tambi&eacute;n lo creo, pero nunca es suficiente. Perdonen esta intromisi&oacute;n de amor hacia mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n existe ese observatorio y est&aacute; a un paso de convertirse en un proyecto real, de aquellos sillones, a la vida diaria, y m&aacute;s que nunca en nuestra isla de La Palma que necesita de ese interior urgentemente. No hay que ser m&aacute;s fuertes que nada, ni resilientes, ni inventar el slogan que agrada, solo albergar la certeza de lo que somos cada una de nosotras, las personas. Porque ha quedado en evidencia la desfachatez que es que una imagen tenga m&aacute;s valor que lo que nos cuenta alguien en una plaza. Y perd&oacute;n de nuevo a la imagen, pero, querida, no te acompa&ntilde;a lo real.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad nuestra, ese conjunto de personas dispuestas a todo y a nada al mismo tiempo, inmersas en este instante en una c&aacute;psula artificial que han creado en la planta alta de una torre al m&aacute;s puro estilo &lsquo;Truman&rsquo;. Una aut&eacute;ntica e irremediable sociedad del silencio. La salvajada, y con perd&oacute;n de nuevo a lo salvaje, m&aacute;s estrepitosa que hemos forjado en nuestra historia. Es la sociedad de los que esperan, de los excesos y del odio. La sociedad que no se atreve a inventar algo nuevo por ese miedo que tienen no m&aacute;s de diez personas; somos ocho mil millones o poco m&aacute;s de ochenta mil.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que me odien m&aacute;s, pido por favor que no hagan encallar en ese hueco cruel y pendenciero que manejan siempre desde &lsquo;el poder&rsquo; con el &uacute;nico prop&oacute;sito de vaciar a las personas, y aplastarlas, o incluso, utilizar la humillaci&oacute;n de forma elegante para que la reflexi&oacute;n sobre la raz&oacute;n y la &eacute;tica, la filosof&iacute;a, queden al margen.
    </p><p class="article-text">
        Nos ahogamos, pese a la poes&iacute;a de momentos. Est&aacute;n los que callan con solo media risa, los que se oponen a la primavera y los que toman el sol en invierno. Nos ahogamos, pese a la poes&iacute;a de momentos.
    </p><p class="article-text">
        Creo en el interior de las personas, porque estoy constantemente mir&aacute;ndome para dentro y entonces no me cuesta nada mirar hacia dentro de las dem&aacute;s. Y esto no va de si es bueno o malo, si est&aacute; bien o lo hace bien, o mal, o se estrella contra algo, va de un horizonte de sucesos donde se fabrican las emociones. Adem&aacute;s de las que conocemos, otras que a&uacute;n no tienen nombre pero que somos capaces de sentir, y que en cierto modo es la esperanza a la que nos agarramos todos los d&iacute;as, aunque no lo sepamos.
    </p><p class="article-text">
        Creerse interior es la oportunidad &uacute;ltima que nos queda para devolver humanidad a lo que somos, partiendo y acercando la belleza, llegando a las manos de las personas que jam&aacute;s hemos llegado. Creerse interior es dejar de timarse, es abandonar la rapidez y amar bien. Es la ternura alcanzada. Es estar en el lugar de los dem&aacute;s. Es la bondad, y el miedo al mismo tiempo, es aceptar no como venga si no como creamos que es mejor. Creerse interior.
    </p><p class="article-text">
        Voy a escribir ya ese final. Dejemos que la imaginaci&oacute;n nos abrace alguna vez, y dejemos que lo imaginado sea tocable. Esa es la pausa, ese es el fin de la prisa y el comienzo de la plenitud, y quiz&aacute;s sea La Palma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/creerse-interior_129_9722027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2022 21:03:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Creerse interior]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo se ve mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ve-mal_129_9681203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dac5948-1cfe-42d7-8722-540f006c25f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo se ve mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Estoy agotado de las personas que rompen en mil pedazos a las otras, aunque no quieran hacerlo, y que la totalidad pueda más que las partes, que lo que rodea tenga más fuerza que lo que surge en el interior de cada una de nosotras, las personas olvidadas</p></div><p class="article-text">
        Quiero empezar este texto por el final, y encima con la dificultad de que lo que voy a escribir en este instante nada tiene que ver con lo que pretendo expresar en los siguientes p&aacute;rrafos. O s&iacute;, pero desde luego no para la persona que lo lea. Bueno, que la persona decida, si es que la dejan.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as cambi&oacute; la hora atras&aacute;ndose el invento del reloj para apresar al tiempo, como cada oto&ntilde;o, una hora menos. Por primera vez en mi vida, y no tengo pensado averiguar por qu&eacute;, mis sensaciones temporales tambi&eacute;n se retrasaron. Por primera vez, y de forma real y sentida, he sufrido amablemente la observaci&oacute;n del aceleramiento de mi propia existencia, en todo, en absolutamente todo lo que ocurr&iacute;a en esos tres o cuatro d&iacute;as que ha durado la experiencia. Pensaba, al despertarme, que llegaba tarde a todos los sitios. Mi cuerpo me empujaba hacia la velocidad vertiginosa en la que nos estamos hundiendo de forma natural, propio de la sociedad arrolladora en la que vivimos, pero el no cuerpo, el alma, o como quieran llamarlo, se paus&oacute; en esa hora. He sentido una mezcla de emociones tan dispares y preciosas, que han explosionado en otras tantas emociones desconocidas que no tengo idea de c&oacute;mo nombrarlas. He so&ntilde;ado con la posibilidad de que todo aquello que ignoramos, desterramos, enjaulamos, destruimos nos estuviera mandando un mensaje, pero no, s&eacute; que no es as&iacute; porque nadie me lo va a permitir.
    </p><p class="article-text">
        Estoy agotado. Agotado de todas las personas que anulan a las otras. De ese salvajismo, con perd&oacute;n hacia lo salvaje, de ese salvajismo cruel y despiadado que crece sin parar porque hemos dejado, hace mucho, de mirarnos hacia dentro y mover nuestra mirada con tal rapidez hacia los dem&aacute;s que no somos capaces de ver lo bueno. Lo bueno requiere de pausa, de estar, de ternura, de acercar los miedos y apretar el amor cerca, entra&ntilde;able y sin atajarlo con medidas absurdas. Estoy agotado de las personas que rompen en mil pedazos a las otras, aunque no quieran hacerlo, y que la totalidad pueda m&aacute;s que las partes, que lo que rodea tenga m&aacute;s fuerza que lo que surge en el interior de cada una de nosotras, las personas olvidadas. Estoy agotado de que miren para otro lado como si no creyeran en el camino que est&aacute;n pisando, como si esa tierra o ese asfalto les engullera la capacidad de ser.
    </p><p class="article-text">
        Estoy feliz de poder mirarme y sentir que estoy agotado. Estoy feliz de que esos hechos me ayuden a aprender m&aacute;s que comprender, de abrir la espiga de un trigo con la yema de mis dedos y de esa forma desnudar sin temor. Estoy feliz de creer en la palabra y la lectura, en las Bibliotecas, en los viajes que no hago, en la imaginaci&oacute;n que impulso desde la belleza que desconozco. Estoy feliz de estar entre unos barrotes que yo no he fabricado. Estoy feliz de que la resistencia resista, aunque se cree ese clima de aparentar que no. Estoy feliz de no pertenecer a nadie ni nada, porque pertenecer es una obediencia de la que llevamos siglos equivocados. Estoy feliz.
    </p><p class="article-text">
        Ya acab&oacute; el final y ahora no s&eacute; como comenzar este art&iacute;culo. Se me ocurre colocar en este p&aacute;rrafo much&iacute;simas preguntas ret&oacute;ricas y otras que se escapan de toda l&oacute;gica, pero tambi&eacute;n estoy agotado y tambi&eacute;n estoy feliz. Entonces he gritado mis palabras hacia dentro, he amado esos tres o cuatros d&iacute;as en los que me enamor&eacute; del tiempo pausado, y no me quejaba, y he recordado para el comienzo de estas palabras tejidas una canci&oacute;n de Silvio que voy a cantar, espero que tambi&eacute;n lo hagan. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Era extra&ntilde;o aquel hombre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>O por tal lo tomaron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque besaba todo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que hallaba a su paso</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que hallaba a su paso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Besaba a las personas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Al perro, al mobiliario</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y mord&iacute;a dulcemente</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La ventana de un cuarto</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La ventana de un cuarto.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando sal&iacute;a a la calle</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Le iba besando al barrio</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las esquinas, aceras</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Portales y mercados.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y en las noches de cine</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n las de teatro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Besaba su butaca</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y las de sus costados.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por estas y otras muchas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los cuerdos lo llevaron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Donde nadie lo viera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Donde no recordarlo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Donde no recordarlo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y cuentan que en su celda</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Besaba sus zapatos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Su catre, sus barrotes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sus paredes de barro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sus paredes de barro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un d&iacute;a sin aviso</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Muri&oacute; aquel hombre extra&ntilde;o</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y muy naturalmente</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En tierra lo sembraron.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En ese mismo instante</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Desde el cielo, los p&aacute;jaros</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Descubrieron que al mundo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Le hab&iacute;an nacido labios.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Era extra&ntilde;o aquel hombre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>O por tal lo tomaron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque besaba todo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que hallaba a su paso</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo que hallaba a su paso.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        (<em>El hombre extra&ntilde;o</em>. Silvio Rodr&iacute;guez Dom&iacute;nguez. 1990)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ve-mal_129_9681203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2022 20:35:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todo se ve mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Día de la No Biblioteca: la reflexión necesaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dia-no-bibliotecas-reflexion-necesaria_129_9650872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01b3c547-1f3d-4ffa-808a-de44acb9b884_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Díaz Cobiella."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Las bibliotecas no son importantes para las personas que dirigen nuestro sistema, y el que quiera afirmar que sí, directamente: está equivocado</p></div><p class="article-text">
        Otro a&ntilde;o m&aacute;s estamos celebrando el D&iacute;a Internacional de la Biblioteca, que nace de un suceso terrible, la destrucci&oacute;n de la Biblioteca de Sarajevo durante la Guerra de los Balcanes. Siempre me he preguntado cu&aacute;ntas se han destruido desde aquel, ya lejano y triste, 1992.
    </p><p class="article-text">
        No creo en este d&iacute;a, no creo en ning&uacute;n d&iacute;a internacional de &ldquo;algo &rdquo;con el &uacute;nico pretexto de ofrecer una visibilidad sin resultados, y m&aacute;s sabiendo que el resultado es una bonita fotograf&iacute;a, un v&iacute;deo, unos edificios coloreados, y poco m&aacute;s. Ni planes reales, ni aumento de la inversi&oacute;n, ni an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n en la que nos encontramos, ni empat&iacute;a entre compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, ni agenda &uacute;nica bibliotecaria y cultural para no colapsar y poder disfrutar y aprender para crecer, para inspirarnos, ni tantas circunstancias m&aacute;s que no caben en un solo art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Las Bibliotecas no son importantes para las personas que dirigen nuestro sistema, y el que quiera afirmar que s&iacute;, directamente: est&aacute; equivocado. Ni es suficiente, ni se acerca a la suficiencia, ni se genera la transformaci&oacute;n que necesitamos, ni se realizan evaluaciones, ni tan siquiera nuestra Ley de Bibliotecas (canaria) es atractiva, ni obliga a tener la posibilidad, las herramientas y los medios para cambiar el rumbo, y ah&iacute; est&aacute;n los resultados desde que existe, &iquest;Est&aacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Y el rumbo pasa por una reflexi&oacute;n hacia el interior de todas las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros profesionales de las Bibliotecas que permanecemos muchas veces inm&oacute;viles ante los cambios que creemos, sabemos con certeza y experiencia, son necesarios. Porque nos cortan las alas cuando los proyectos se extienden demasiado, porque nos cortan las alas cuando el &eacute;xito les abruma, porque nos cortan las alas cuando ven que la poblaci&oacute;n est&aacute; demasiada entusiasmada con la idea. Y cuando no sucede todo eso, o bien lo dejan morir de forma elegante en la que nadie se entera, o bien la desgana se apodera porque no somos inmunes a nada.
    </p><p class="article-text">
        Creo en otra biblioteca. Expurgar masivamente, s&iacute;. El libro como un ser vivo latente, si lo quieren poetizar as&iacute;, tambi&eacute;n nace, vive y se muere, y cuando se muere o se reutiliza para otras funciones art&iacute;sticas, solidarias, o se va al contenedor azul. Sin duda alguna se ha demostrado, yo particularmente he demostrado, que es m&aacute;s importante la calidad ante la cantidad, que la efectividad en el marco lector es mucho mayor en la calidad que en la cantidad, y nos asusta ver estanter&iacute;as vac&iacute;as, &iexcl;pero si es maravilloso! Tendr&iacute;amos espacios gigantescos para colocar sillones, mesas con caf&eacute;, t&eacute; y calentadores, alg&uacute;n fruto seco, fruta, actividades aut&oacute;nomas con la lectura, cojines, mantas, Makerspace, tecnolog&iacute;a, zonas c&oacute;modas para compartir, el fin de los carteles de silencio por favor, pero, sobre todo, instar, obligar a las instituciones p&uacute;blicas a que habiliten salas de estudios, quiz&aacute;s en las propias bibliotecas de forma insonorizada o bien en otros espacios. Las Bibliotecas no son espacios para estudiar, no son lugares para estar anclados memorizando un temario, porque esas Bibliotecas ya no existen, no por un capricho de los bibliotecarios si no porque as&iacute; lo reclama la sociedad, la que quiere avanzar: decrecer y transformar, los que desean compartir conocimiento, lectura, tardes de bienestar social y comunicativo, de diversi&oacute;n cultural, de ocio cultural y educativo, de un tejido social m&aacute;s que necesario y como lugar de importancia dentro de la educaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo p&aacute;rrafo redundante y repetitivo, porque es la forma de gritar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Me niego a seguir celebrando d&iacute;as, sabiendo que a&uacute;n estamos detr&aacute;s de un mostrador y ya est&aacute;, esperando al lector o lectora y en ese procesamiento t&eacute;cnico del libro, que tambi&eacute;n por supuesto, faltar&iacute;a m&aacute;s. Pero igual que todo se transforma, las bibliotecas no son ajenas a esos cambios, aunque nos empe&ntilde;emos en que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Somos capaces de ser rentables, de tener super&aacute;vit no solo econ&oacute;mico si no en todas las &aacute;reas que puedan imaginar. Pero seguimos sin verlo, siguen sin verlo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras todo siga igual, este d&iacute;a es un d&iacute;a de palabras huecas y arcaicas, de lamentaciones y protestas, de sonrisas agridulces iniciando un taller diferente que tiene un recorrido final porque no nos dan los medios para que sea infinito, y as&iacute; un largo y extendido horizonte de deseos sin resolver y frustraciones con flores.
    </p><p class="article-text">
        Felicidades a todas las Bibliotecas que se empe&ntilde;an en creer en s&iacute; misma como posibilidad y alternativa dentro de la cultura, la educaci&oacute;n y el espacio social, y que ma&ntilde;ana volver&eacute; a felicitarlas y pasado, y dentro de unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Y esta vez no voy a terminar mi escrito pidiendo perd&oacute;n por opinar as&iacute;, en lo que se refiere a las reacciones en mi gremio, que parece que hay que pasar ciertos filtros para llegar a todos los fines. Es mi opini&oacute;n personal, es para lo que me he formado y trabajado en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os de mi vida, que se dice pronto, y por lo que pienso luchar siempre, porque decid&iacute; desde muy peque&ntilde;o estar entre los libros y sus historias, y convertirlos en armas poderosas y reales para acabar con ciertas injusticias que parecen inalcanzables pero que se acaban destruyendo con tes&oacute;n y valent&iacute;a. Creo en la biblioteca que llevo dentro, que la recubre un enjambre de abejas de claveles. Cuando quieran un tarrito de esa miel ya saben d&oacute;nde ando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PABLO D&Iacute;AZ COBIELLA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliotecario</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dia-no-bibliotecas-reflexion-necesaria_129_9650872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Oct 2022 16:08:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Día de la No Biblioteca: la reflexión necesaria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más bibliotecas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bibliotecas_129_9217244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/781e0e05-626a-4817-b877-2d19bd5f3a18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más bibliotecas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Los alumnos y alumnas eligieron El Fuerte de Breña Baja para reconvertirlo en una mega biblioteca insular en la que sabemos con absoluta certeza que generaría cientos de puestos de trabajo, nos colocaría en el mapa mundial del mundo cultural, educativo, social y bibliotecario. ¿Prefieren este espacio, o la OTAN?</p></div><p class="article-text">
        En casi todas las protestas, existe un punto intermedio en el que por alguna raz&oacute;n nos acomodamos y 'tiramos' con lo poco que nos han ofrecido. Con ese poquito somos capaces de hacer aut&eacute;nticas maravillas. Hablo de las personas profesionales de las bibliotecas, acostumbradas y experimentadas desde hace d&eacute;cadas en construir peque&ntilde;os proyectos y convertirlos en aut&eacute;nticas 'obras de arte' en pro de la cultura, la educaci&oacute;n y las conexiones sociales. Pero hoy no es ese d&iacute;a. Necesitamos m&aacute;s. No hemos alcanzado, ni por asomo, los pies de otras bibliotecas que lideran la forma en la que se utilizan estos espacios, bibliotecas del Norte de Europa, Canad&aacute;, Corea del Sur, Australia. Y claro, entiendo que no podemos compararnos con la idiosincrasia de otros pa&iacute;ses del mundo, tampoco podemos equipararnos a las inversiones de estos pa&iacute;ses, porque probablemente al nuestro le falten a&uacute;n muchos a&ntilde;os de democracia y avances en las materias que hemos nombrado, y tampoco entendemos bien lo de la transformaci&oacute;n de nuestras bibliotecas. No se equivoquen no pedimos m&aacute;s medios, presupuestos o lavados de imagen, que tambi&eacute;n, pedimos que crean en la evoluci&oacute;n, modernizaci&oacute;n, tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y desarrollo educativo de nuestros espacios.
    </p><p class="article-text">
        Jam&aacute;s voy a cansarme de defender lo que pienso de mi profesi&oacute;n y pido perd&oacute;n a todas las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros que no piensan igual, respeto ante todo. Las bibliotecas no son centros o salas de estudio, podemos ofrecer ese servicio, pero no son lugares para estudiar que permanecen en silencio todos los d&iacute;as, con una serie de normas absurdas que convierten las estanter&iacute;as de libros en grandes cajones olvidados. Y ah&iacute; est&aacute;n las estad&iacute;sticas de la lectura, no me estoy inventando nada. Para ello, debemos habilitar salas insonorizadas u otros habit&aacute;culos que permitan al estudiante no molestar la labor que deben impulsar los bibliotecarios, y viceversa. O no, sin viceversa, que si no no es una protesta.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es imaginar lo que podemos ofrecer y evolucionar, y otra muy distinta es imaginar, y llevarlo a la realidad: evolucionar. Recientemente, en algunas de esas actividades que observamos con asombro, porque nos sorprende ver a un bibliotecario en un centro educativo, en un espacio social, externos a nuestros lugares habituales de trabajo, sentimos una mezcla de asombro pero tambi&eacute;n una reacci&oacute;n esperada. Imaginen una din&aacute;mica con veinticuatro estudiantes de primero de secundaria, eslab&oacute;n cr&iacute;tico en materia lectora, que tienen la convicci&oacute;n previa de que nuestros espacios son lugares oscuros, aburridos y ligados a una obligatoriedad de estudio. El bibliotecario muestra uno de esos ejemplos, que nos ponen los pelos de punta, bibliotecas que tienen estudios cinematogr&aacute;ficos, teatros, espacios de ocio siempre ligados a la cultura, espacios deportivos ligados al impulso de la lectura, con cafeter&iacute;as y restaurantes con tem&aacute;ticas culturales, espacios comunicativos donde hacer algo tan simple como hablar y comunicarnos, algo que cada vez hacemos menos; un sinf&iacute;n de ideas con un objetivo com&uacute;n que es la mejora de nuestra relaciones sociales, el impulso de emociones en decadencia como la empat&iacute;a real, no esa que se empe&ntilde;an en mostrar porque la imagen es m&aacute;s importante que los hechos, el miedo, el dolor, la alegr&iacute;a, la admiraci&oacute;n, el amor; el desarrollo educativo complementario y al mismo tiempo inclusivo en el famoso curr&iacute;culo, ya que muchas veces los centros educativos no tienen todas las herramientas, profesionales, disponibles para llevar a cabo impulsos de la lectura, comunicaci&oacute;n, expresi&oacute;n escrita y oral dejando atr&aacute;s metodolog&iacute;as arcaicas, libros obligatorios, y poniendo en valor principal el desarrollo interior, la creatividad, las ideas y el ahora por encima del futuro. Aquel cien por cien aburrido, en cuesti&oacute;n de minutos, se alz&oacute; hacia una emoci&oacute;n que es muy dif&iacute;cil de describir, ya que es cada vez m&aacute;s habitual, tristemente, la desolaci&oacute;n del estudiante. Brutal. Dise&ntilde;aron, literalmente, bibliotecas fundamentales e imprescindibles para nuestro presente, porque ya no hay tiempo para planificar un buen futuro. Dise&ntilde;os asombrosos, en forma de petici&oacute;n a gritos de un espacio juvenil de calidad y que centralice a lo grande todas las necesidades. Necesitamos transformaciones reales que se apliquen inmediatamente, no planes absurdos de diez o quince a&ntilde;os, que sirven para ganar no se que tiempo, que es, precisamente, lo que nos falta. Pronto daremos a conocer estos dise&ntilde;os en una exposici&oacute;n itinerante. Los alumnos y alumnas eligieron El Fuerte de Bre&ntilde;a Baja para reconvertirlo en una mega biblioteca insular en la que sabemos con absoluta certeza, y matem&aacute;ticas de por medio, que generar&iacute;a cientos de puestos de trabajo, nos colocar&iacute;a en el mapa mundial del mundo cultural, educativo, social, bibliotecario y con una inversi&oacute;n, que si sumamos una sexta parte del dinero que muchas veces cae en un vac&iacute;o lamentable, no supondr&iacute;a nada para las arcas de todas las personas, y mucho menos con una metodolog&iacute;a, aunque parezca contradictorio, donde prevalece lo humano a lo material, donde poder deconstruir para desarrollar una nueva forma de convivir, de cuidar el lugar donde vivimos &iquest;Prefieren este espacio, o la OTAN?
    </p><p class="article-text">
        Entonces volvemos al inicio, porque muy pocas veces el profesional de las bibliotecas pierde el norte, o el sur, y cuestionar&aacute;n c&oacute;mo nos hemos ido desviando poco a poco del objetivo principal de este art&iacute;culo, con idealizaciones, utop&iacute;as, sue&ntilde;os imposibles, pesados y absurdos porque son m&aacute;s importantes otras medidas que &eacute;sta, incluso nos parece un lujo y un peligro impulsar demasiado ciertos valores que nos equilibran. &iquest;Y cu&aacute;l es el problema? &iquest;hemos alcanzado lo absurdo para instalarnos ah&iacute; y dejar que los golpes nos vayan matando poco a poco? &iquest;nos da igual todo? &iquest;utilizamos la ignorancia y la humillaci&oacute;n como elementos positivos? &iquest;Cre&iacute;an que ahora iba a escribir que nos dan igual las respuestas o reacciones? claro que no, nos importan y mucho, no somos hip&oacute;critas en nuestro propio terreno. Queremos que ocurra lo mismo que sucedi&oacute; en todas esas aulas a las que viajamos el curso pasado, y que pase en toda nuestra sociedad, y que sintamos con datos reales en las manos, que es fundamental que creamos en las bibliotecas como espacios de un presente justo, innovador, equilibrado, natural, accesible, universal y humano.
    </p><p class="article-text">
        Dirigido a todas las personas que puedan imaginar, e imaginando todo lo cierto que puede ser lo que acabo de escribir, desafiando a los prejuicios de la comodidad, de la espera y la imposici&oacute;n de lo de siempre por ese miedo com&uacute;n a generar lo diferente. Me niego a ser esa generaci&oacute;n escoba en la que nos estamos convirtiendo, pasando por la tierra desapercibidos. A lo mejor eso funcionaba en otros tiempos de guerra y prohibiciones, y era un buen elogio social. Me niego.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no se trata de luchar, se trata de conseguir, lejos de ganar o perder, de prevalecer en una cima que no existe, o caer a lo m&aacute;s profundo, distanciando el egocentrismo corrupto y aniquilador que nos hacen creer que somos, de nuestra naturalidad y sentido com&uacute;n. Las bibliotecas albergan m&aacute;s que una gran colecci&oacute;n de libros, albergan las ideas de todas las personas, de un planeta que reclama imaginaci&oacute;n, cuidar el interior para salvar el exterior, realismo humano y grandes dosis de emoci&oacute;n para poder sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Pablo D&iacute;az Cobiella es bibliotecario</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bibliotecas_129_9217244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Aug 2022 09:15:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más bibliotecas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin el desarrollo interior no hay nada que hacer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/desarrollo-interior-no-hay_129_9150976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1633e36-1f0a-42ff-af86-c0e6bf88d965_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin el desarrollo interior no hay nada que hacer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Nos diluimos muy despacio, pero que nadie tenga ni una sola duda de que la desilusión o disolución, como bien prefieran, está sucediendo, y lo seguirá haciendo hasta el final, un final incierto. Ya hemos traspasado con creces esa línea en la que aún existía una posibilidad de frenar el castigo que bien nos merecemos como sociedad, el castigo de nuestro propio ecosistema, de nuestro planeta</p></div><p class="article-text">
        Creo que nunca antes hab&iacute;a escrito un t&iacute;tulo tan expl&iacute;cito y contundente como el que acaban de leer, y es que lejos de encontrar comienzos que puedan llamar la atenci&oacute;n, me he plantado delante de una de esas realidades que de vez en cuando son indiscutibles, soberbias, que desmontan la mentira del sistema en el que vivimos, que levanta el pegamento inhumano de los sillones de poder y que nos sit&uacute;a en una situaci&oacute;n catastr&oacute;fica. S&iacute;, somos una cat&aacute;strofe anunciada desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Nos diluimos muy despacio, pero que nadie tenga ni una sola duda de que la desilusi&oacute;n o disoluci&oacute;n, como bien prefieran, est&aacute; sucediendo, y lo seguir&aacute; haciendo hasta el final, un final incierto. Ya hemos traspasado con creces esa l&iacute;nea en la que a&uacute;n exist&iacute;a una posibilidad de frenar el castigo que bien nos merecemos como sociedad, el castigo de nuestro propio ecosistema, de nuestro planeta. Imaginen una ventana con una peque&ntilde;a rendija abierta, esa es la &uacute;nica certeza que nos queda ya que, de pronto, confiamos en que la belleza de lo que somos se imponga de una manera o de otra, que gane la poes&iacute;a y la utop&iacute;a deje de ser masacrada por una amplia mayor&iacute;a, para entenderla como proceso y no como una jaur&iacute;a de descerebrados, exagerados, imprudentes, alarmistas y egoc&eacute;ntricos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n no quiero ser ese escritor 'buenista' que encuentra una manera de animar a los dem&aacute;s con sus palabras, tambi&eacute;n son peligrosos, es peligroso caer en esa trampa que te ponen 'los malos de la pel&iacute;cula'. Y cuando digo 'malos de la pel&iacute;cula' es por que no encuentro otra manera de llamarlos, y es injusto, porque ni siquiera saben que son los malos, ni siquiera saben que viven, en una pel&iacute;cula claro. Y con esto quiero explicar la paradoja de no culpar a nadie de esta situaci&oacute;n social tan estrepitosa a la que asistimos, porque si lo hici&eacute;ramos, el sistema tiene mecanismos perfectamente estudiados para hacer ver a los dem&aacute;s lo que no es o convertirlo en desechos y quitarte de un plumazo del epicentro de la atenci&oacute;n, esto es: el poder de la imagen y los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nos queda la emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unos cuantos a&ntilde;os de experiencias vitales, de proyectos dedicados exclusivamente a las emociones, en un sinf&iacute;n de centros educativos, sociales y culturales, me he dado cuenta de que solo hemos estudiado un porcentaje tan microsc&oacute;pico de la gesti&oacute;n emocional que no me atrevo a sacar conclusiones de ning&uacute;n tipo, si no seguir estudiando todas sus posibilidades. La simplicidad de estudiarlas ya es temerario. Una de las principales cuestiones que nos hemos planteado es si de verdad tenemos que estudiarlas o buscar la manera de que la naturaleza adquiera el protagonismo, es decir, lo humano adquiera el protagonismo. Y ya saben que ocurre ahora mismo con lo que llamamos humano. Lo que s&iacute; tenemos claro es que no estamos de acuerdo con esas clasificaciones emocionales que las encierran en una sola posibilidad y es, precisamente, lo que est&aacute; alimentando al sistema de unos pocos. Esos colores asociados a una determinada emoci&oacute;n, una flor, un olor, una sensaci&oacute;n, trabaj&aacute;ndolas as&iacute;, ha hecho que nos replanteemos absolutamente todo, ya que no &eacute;ramos capaces de observar que la 'ortodoxa ley emocional' que hemos ido creando, que nos hemos auto exigido, es absolutamente err&oacute;nea. Ni digo que est&eacute; bien o est&eacute; mal, ni juzgo. Desde el minuto uno que una emoci&oacute;n, cualquiera de ellas, pierda la posibilidad de viajar de un lado a otro de nuestro pensamiento, hemos matado esa emoci&oacute;n. Lo peor de todo es que el proceso es tan lento que no nos damos cuenta de que a&uacute;n estando muertos. Parece que estamos vivos, por que es exactamente lo que quieren unos pocos, que est&eacute;s muerto en tu propia vida, esto es estar en silencio, asumir, sumirse.
    </p><p class="article-text">
        Entonces aparecen una serie de sucesos, de alcanzar un desarrollo interior de otra manera que a&uacute;n no sabemos bien, pero que desde luego utiliza una metodolog&iacute;a en continuo proceso de transformaci&oacute;n, y que ese proceso se convierta en una herramienta natural que nos permita manejar de una forma m&aacute;s productiva, amable, humana y cercana nuestras propias emociones, es una realidad que contemplamos con much&iacute;sima atenci&oacute;n. Que la tristeza pueda ser una felicidad, que la decepci&oacute;n no se convierta en una respuesta que cierre puertas y destroce al otro, o la creaci&oacute;n de adversarios porque no sabemos controlar el enfado o la ira, ya que &eacute;stas las colocamos en un lugar oscuro y gris y no en un espacio abierto y compartido donde las diferencias se entrelacen. Convertir el silencio en una emoci&oacute;n para poderla observar, ya que tambi&eacute;n se ha forjado en arma poderosa del sistema en el que vivimos, un silencio provocado por la desidia, el aburrimiento y la falta de ilusi&oacute;n. Que las tormentas sean agradables y puedan transformarse en algo m&aacute;s de lo que son, quiz&aacute;s en ellas obtenemos las preguntas necesarias y no las respuestas programadas. Que logremos emocionarnos por todo lo que hacemos, sin tener pudor a creer que la persona que lo escucha te juzgue por ello. La confianza en lo que hacemos mostrando los resultados, por encima del proceso de trabajo, siendo el final o no final, lo cierto, lo real el protagonista de la historia que estemos viviendo, no una venta masiva de im&aacute;genes interpuestas una encima de la otra para hacer creer al otro lo que quieres ver t&uacute; no lo que desea ver ese otro. Abrir el pecho para dejar entrar, en un equilibrio imperfecto que viaje de lo introvertido a lo extrovertido, y al rev&eacute;s. Y digo imperfecto, porque hemos creado una perfecci&oacute;n tan terriblemente artificial, que ya no distinguimos entre la piel que se eriza y una botella de pl&aacute;stico abandonada.
    </p><p class="article-text">
        Es terrible. Y seguro que en miles de ocasiones hemos tenido la oportunidad de charlar sobre todas estas cuestiones que planteamos en exceso y que poco llevamos a la pr&aacute;ctica porque deseamos seguir viviendo en la ignorancia tranquila y llana, yo me incluyo, o me obligan para poder sobrevivir, es hipocres&iacute;a de la buena.
    </p><p class="article-text">
        Los 'Objetivos de Desarrollo Interior' (odis) es una iniciativa global que desarrolla habilidades internas y otras cualidades para personas y organizaciones involucradas en los esfuerzos para contribuir a una sociedad global m&aacute;s sostenible y dar cumplimiento a los lineamientos de ODS adoptados por Naciones Unidas en 2015. Los crearon en Suecia y est&aacute;n empez&aacute;ndose a aplicar en organizaciones privadas y p&uacute;blicas y desde luego es un gran paso, y que es una idea para que los ODS no desaparezcan. Todos nos hemos agarrado a ellos como un paso intermedio para intentar alg&uacute;n cambio, pero &iquest;c&oacute;mo lo logramos si no tenemos un buen sistema educativo? &iquest;si la comunicaci&oacute;n social se desmorona? &iquest;c&oacute;mo lo logramos si aparentamos m&aacute;s que actuamos y adem&aacute;s disfrutamos de ello? Es absurdo. Por eso prefiero llamarlos 'Sucesos de Desarrollo Interior', implica m&aacute;s coherencia, porque es algo que est&aacute; ocurriendo y no un objetivo, un final que alcanzar. Necesitamos m&aacute;s presente que nunca antes en nuestra historia, y de momento planeamos todo a largo plazo, para sentirnos bien, para que el poder gane tiempo e incremente su colch&oacute;n de lujo de la gran ca&iacute;da que vamos a sufrir. Ellos no.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora s&iacute;, la belleza de lo que somos. Qu&eacute; tan dif&iacute;cil es mirarnos a los ojos. Fue lo primero que hice en un colegio maravilloso en el que disfrut&eacute; de una labor de investigaci&oacute;n intensa en el medio educativo. Todos los alumnos se miraron a los ojos durante tres minutos, tres minutos de su tiempo para detenerse y lograr no pensar en nada, simplemente observar la mirada de la otra persona. Lloramos de emoci&oacute;n aquel d&iacute;a, y no sab&iacute;amos bien d&oacute;nde estaba esa emoci&oacute;n, d&oacute;nde colocarla, ni siquiera tuvimos que entenderla, solo dejamos ese espacio escrito y repleto de inmensidad. Porque si se fijan hay galaxias gigantescas en nuestros ojos. En menos de cincuenta minutos, tras la mirada y un peque&ntilde;o debate sobre el suceso, logramos la transformaci&oacute;n de muchas actitudes, energ&iacute;as m&aacute;s bien, confundidas e inciertas. Fue belleza, as&iacute; que creo en todo lo que les estoy contando, lejos de pretender ser m&aacute;s de lo que soy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/desarrollo-interior-no-hay_129_9150976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2022 07:04:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin el desarrollo interior no hay nada que hacer]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Por todo te emocionas!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/emocionas_129_8995254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3277c31-7c98-4422-9ed5-e83b57ed5080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Por todo te emocionas!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Siempre he pensado de esta forma, y me han machacado a lo largo de mi vida lo que no está escrito, me han convencido del fracaso estrepitoso en cada paso que he dado, imaginado, pensado. No han confiado en lo que soy porque creían que me elevaba demasiado del suelo, ¡Pero si me arden los pies! ¿Qué querían que hiciera?</p></div><p class="article-text">
        El horizonte se pierde en el lugar y momento que deseas hacerlo, igual que una gaviota se cruza en tus ojos y millones de sucesos se deslizan hasta la punta de los dedos, o simplemente ocurre el vuelo de una gaviota; sin m&aacute;s. O cuando el mar llega para abrazar tus pies y la libertad se estremece y el alma se abre y las manos se entrelazan y te amas y puedes amar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;stima que no pueda ni desee escribir este texto todo igual que el primer p&aacute;rrafo, l&aacute;stima, l&aacute;stima que vivimos en un mundo tan completamente acelerado que muchos momentos que a&uacute;n recordamos se empiezan a reducir a una especie de escombros abandonados en mitad de un bosque que creemos a&uacute;n precioso. Las nuevas generaciones ni siquiera tienen la oportunidad de experimentar esa pausa, y pr&oacute;ximamente ni el bosque. Nacieron y est&aacute;n creciendo en esa 'prisa social' que est&aacute;n provocando los intereses de los patrones de aquellos barcos que nunca vemos; escasos de tim&oacute;n y con el control absoluto del soplo del viento, donde la proa dej&oacute; de ser proa y la popa ya no se sabe bien, o unas velas artificiales que renunciaron al poder natural del momento y viajar, en pro de atraparse, con una finalidad en la que solo ellos creen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La brisa sigue bajando del norte en nuestra isla, y solo se nos ocurre inmortalizar ese momento en una imagen, porque es mucho m&aacute;s importante que los dem&aacute;s vean con rapidez que la brisa acarici&oacute; mi piel que la caricia en s&iacute; misma. El poder de mostrar lo que realmente no estamos sintiendo, si no todo aquello que necesitamos ense&ntilde;ar para satisfacer esa 'pir&aacute;mide de logros' que nos han y hemos impuesto con el af&aacute;n y el oficio de obtener una victoria sin saber ganar o caer derrotados. Anclarnos en esa p&eacute;rdida hasta el final de nuestros d&iacute;as. Es un perdici&oacute;n s&iacute;, de nosotros mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es la permisi&oacute;n de la peligrosa libertad costumbrista, para aquellos que gritan desesperados que &iexcl;s&iacute;! viven en libertad y los barrotes no cesan, o la permisi&oacute;n de la libertad absolutista en el sentido bueno y en el sentido malo que gritan ese grupo reducido que cree mandar sobre el resto. Tambi&eacute;n los buenos seres que luchan en esos extremos repletos de preguntas donde jam&aacute;s hallan respuestas, lo siento. O los 'malos mal&iacute;simos', los que atraviesan con la espada tus sue&ntilde;os, tu visi&oacute;n de futuro diferente, tu coraz&oacute;n palpitando de una manera que les molesta, por ese odio que hemos sembrado, donde antes hab&iacute;a trigo, donde hab&iacute;a una complicidad de ternura alcanzable; as&iacute; es el trigo. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro que me emociono por todo! Aunque me miren mal desde la calle pesimista o me ignoren desde la calle de las altas esferas. Aunque parezca un libro de esos de frases de hormig&oacute;n que no se pueden mover del lugar donde las pusieron. Existe una posibilidad en el interior de cada uno de nosotros que no permite la demostraci&oacute;n directa a los dem&aacute;s, si no que es como si te acercaras a ese mundo que le han salido labios porque a alguien se le ocurri&oacute; besar. Besar sin que tus labios se peguen a los m&iacute;os, si no ese precioso y singular momento, esa maldita pausa que no logramos ver en el que todo se precipita sin importar la causa y mucho menos el efecto, ese momento detenido en una belleza inexplicable, implacable. Necesitamos de miles de millones de momentos as&iacute;, necesitamos creer que es posible la emoci&oacute;n de ese beso, o lo que sea que so&ntilde;emos en un remoto lugar de nuestro ser. Dejar atr&aacute;s el des&aacute;nimo y comenzar de cero las veces que hagan falta. Aunque no existan metas y objetivos, o si existen, &iexcl;qu&eacute; absurdo todo! &iexcl;Simplemente ser! &iexcl;Emocionarnos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siento lector o lectora, estos minutos de lectura en el que se ha visto m&aacute;s lo que soy por dentro que por fuera, siento no dar la golosina que deseamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre he pensado de esta forma, y me han machacado a lo largo de mi vida lo que no est&aacute; escrito, me han convencido del fracaso estrepitoso en cada paso que he dado, imaginado, pensado. No han confiado en lo que soy porque cre&iacute;an que me elevaba demasiado del suelo, &iexcl;Pero si me arden los pies! &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;an que hiciera?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/emocionas_129_8995254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 May 2022 12:33:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Por todo te emocionas!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una historia difícil de olvidar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/historia-dificil-olvidar_129_8722772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a764138-b14e-4a53-8674-e8a1a5fe7677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una historia difícil de olvidar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y sucedió, salimos del aula después de un debate intenso y profundo, sin hacer nada más y nada menos que dialogar, al sol del mediodía, como en el viejo oeste, a resolver el problema en la tierra, pero sin armas, con muchísima ternura y amor, con ganas de saber qué ocurría, con intriga, con divertimento.</p></div><p class="article-text">
        Era viernes, como en cualquier centro educativo, se respiraba ese aire agradable de terminar la semana, entre el agotamiento y la alegr&iacute;a para ser exactos. Sin lugar a dudas, el mejor momento para experimentar con el conocimiento emocional de nuestro interior y avanzar en la idea de que ellas, las emociones, son imprescindibles para todo el aprendizaje en nuestras vidas. La metodolog&iacute;a o pedagog&iacute;a, no sabemos muy bien a&uacute;n la conceptualidad, 'Seroja', jam&aacute;s realiza charlas sobre emociones, si no que abre las puertas de una f&aacute;brica de descubrimientos, es decir, provocar la emoci&oacute;n, permitir que la emoci&oacute;n se adentre y se desplace a los dem&aacute;s de forma natural, acorde a nuestro espacio-tiempo, nuestra personalidad y nuestra forma de entender y empatizar con los dem&aacute;s. Las charlas son aburridas, as&iacute; nos dicen las alumnas y alumnos, est&aacute;n tremendamente desanimados, y nosotros tambi&eacute;n, por eso hay que innovar, hay que transformar y hay que ser valientes para ofrecer una perspectiva educativa de alta calidad. Y ahora viene lo emocionante de todo este escrito, y esta teor&iacute;a que ya no es 'un tost&oacute;n' si no que es real y pr&aacute;ctica, con resultados a largo, medio, corto e inmediato plazo.
    </p><p class="article-text">
        Este suceso transcurre un viernes, en el que el d&iacute;a anterior el aula hab&iacute;a experimentado un choque de trenes de discusiones, falta de entendimiento, malos comportamientos, la no solidaridad, ni admiraci&oacute;n ni aprecio entre el alumnado, ni siquiera a sus maestros, es decir, una clase que es preciosa aunque a&uacute;n no lo saben, en un d&iacute;a malo, que es normal y perfectamente entendible como todo en la vida, &iquest;no? (nota mental: normalizar lo que parece un imposible, hacer posible lo que parece anormal).
    </p><p class="article-text">
        Dos alumnas, desde ahora N y S, en esa clase de Unitaria perfecta que va desde tercero de primaria a sexto, que hasta ahora, hasta ese viernes, se hab&iacute;an convertido en el centro de atenci&oacute;n del resto de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, y no desde lo positivo, si no generando un clima desordenado, desapacible, triste, rabioso, de impotencia, incluso de odio. N y S, no se pueden ni mirar a la cara y as&iacute; llevan todo el curso. 'La peque' y 'la mayor' de la clase, qu&eacute; casualidad. Est&aacute;bamos casi seguros de que el epicentro de inseguridades, malos h&aacute;bitos, comportamientos, actitudes, distorsi&oacute;n emocional, ven&iacute;an de otros caminos. Sin embargo, no dimos todo por finalizado. Tres sesiones bastaron para que apareciera la causa e inmediatamente despu&eacute;s sab&iacute;amos qu&eacute; hacer para que el efecto se revertiera hacia la belleza interior de N y S, que exist&iacute;a, pero donde tambi&eacute;n hab&iacute;an demasiadas compuertas cerradas para que el oc&eacute;ano fluyera.
    </p><p class="article-text">
        Y sucedi&oacute;, salimos del aula despu&eacute;s de un debate intenso y profundo, sin hacer nada m&aacute;s y nada menos que dialogar, al sol del mediod&iacute;a, como en el viejo oeste, a resolver el problema en la tierra, pero sin armas, con much&iacute;sima ternura y amor, con ganas de saber qu&eacute; ocurr&iacute;a, con intriga, con divertimento.
    </p><p class="article-text">
        N y S se dispon&iacute;an, como el resto de la clase, a un ejercicio que se nos escapa muchas veces por la rapidez en la que estamos instalados en nuestras vidas, algo tan sencillo como mirarnos. Y as&iacute; fue, unos frente a otros, incluidas las hermanas educativas peque&ntilde;a y mayor, N y S.
    </p><p class="article-text">
        No se pueden llegar a imaginar lo que all&iacute; ocurri&oacute; durante cinco minutos, era algo as&iacute; como haber descubierto la posibilidad de la paz, de todas esas 'emociones charleras' que no se quedan ah&iacute;, en un proyector o en una pizarra, si no en la mirada imposible de dos personas que eran incapaces de observar m&aacute;s all&aacute; del odio, la enemistad, el caer mal.
    </p><p class="article-text">
        Lloramos, lloramos de emociones al ver c&oacute;mo esos ojos tan bonitos de N y S se derret&iacute;an, literalmente, en un mundo que s&oacute;lo ellas saben. La amistad en el amor y el amor en la amistad por primera vez, solo con mirarse. No apartaron los ojos ni un solo segundo ante la maravillosa perplejidad all&iacute; presente. N y S eran capaces de perdonarse, de encontrarse en alg&uacute;n punto del coraz&oacute;n y la vida, de saber con absoluta certeza de que era posible lo que parec&iacute;a imposible. Ojos brillantes, que eran espejos de un cari&ntilde;o escondido imposible de medir. Se forj&oacute; en aquel instante de cinco minutos un v&iacute;nculo irrompible y un al menos un comienzo de algo de bueno.
    </p><p class="article-text">
        Cinco minutos, repetimos, cinco minutos mir&aacute;ndose, algo que realizamos tan poco, y que es tan absolutamente necesario.
    </p><p class="article-text">
        Y los resultados inmediatos, a medio y largo plazo. Volvimos al aula, el clima se relaj&oacute;, incluso hab&iacute;a felicidad en el resto de la clase porque hab&iacute;an presenciado el fin del odio y el comienzo del amor, en vivo y en directo, y eso los convert&iacute;a en un clase inolvidable para los restos de los tiempos.
    </p><p class="article-text">
        N y S demostraron en cinco minutos que no se acab&oacute; el amor si no la prisa, esa frase en la que siempre insistimos y tan clave en nuestra forma de hacer.
    </p><p class="article-text">
        La piel erizada, las l&aacute;grimas de emoci&oacute;n de un logro que era inalcanzable, la belleza de lo intr&iacute;nseco, lo natural haciendo presencia en un lugar complejo de ser natural, pero sobre todo la salvaci&oacute;n del interior de dos personas que eligieron libremente poner fin a todo lo malo, para dar paso a un mundo tan bonito que ser&aacute; muy dif&iacute;cil de escribir. Lo que estamos seguros es que lo hemos intentado, no sabemos si bien o mal, eso importa poco, al igual que ganar o perder. Aqu&iacute;, el viernes, se alcanz&oacute; la cima, N y S alcanzaron la cima de una monta&ntilde;a que se negaban a subir. Las vistas les impresionaron tanto que se quedaron para siempre, mir&aacute;ndose el interior, cuidando al amor, en una historia dif&iacute;cil de olvidar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Proyecto PROA+ CER Puntallana-Santa Cruz de La Palma</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/historia-dificil-olvidar_129_8722772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Feb 2022 17:17:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una historia difícil de olvidar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los días de la paz y las unitarias imprescindibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dias-paz-unitarias-imprescindibles_129_8701527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b04d90b-e246-4a46-a0ba-c7cf17ca3c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos los días de la paz y las unitarias imprescindibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Sí, las unitarias no solo no deben desaparecer si no que hay que reabrir todas aquellas que fueron cerradas, construir nuevas y crear un plan educativo local, rural, acorde a la realidad de nuestro entorno, nuestra insularidad, nuestra raíz y con la perspectiva de un aprendizaje que camine del interior hacia el mundo entero, con paciencia pero también con valentía, y con respeto absoluto a las personas que deciden por vocación estudiar magisterio para disfrutar de su profesión y hacernos disfrutar a todas.</p></div><p class="article-text">
        No cabe duda de que me voy a meter en terreno pantanoso y dif&iacute;cil de observar, pero me es indiferente, me urge mucho m&aacute;s describir y hacer ver la realidad, s&iacute;, eso que nos asusta siempre a todos en alg&uacute;n momento de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Las unitarias son imprescindibles, as&iacute;, directamente y sin condiciones de ning&uacute;n tipo, y cualquier, y repito de nuevo, cualquier opini&oacute;n, teor&iacute;a, visi&oacute;n y perspectiva contraria a esta realidad, perm&iacute;tanme el ego de afirmar con rotundidad que es objeto de estar equivocados. Y un peque&ntilde;o matiz: no pasa nada si nos equivocamos, yo lo hago todos los d&iacute;as, y es absolutamente imprescindible tambi&eacute;n, as&iacute; que no se sientan ajenos a estas palabras, no carguen el odio y disparen a diestro y siniestro sin pararse un segundo a mirarse dentro a preguntar, a encontrar respuestas, o no.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el presente y el futuro de la educaci&oacute;n en nuestra comunidad, en nuestra sociedad pasa por el sistema implementado en las unitarias, y en La Palma tenemos, afortunadamente, un campo de investigaci&oacute;n extraordinario. Espacios donde poder recoger datos, herramientas, metodolog&iacute;as, pedagog&iacute;as; incluso ecolog&iacute;a, humanidad, diversidad, entendimiento. Un sistema unitario de una excelencia y categor&iacute;a que es imposible ignorar, donde no caben los hechos desafortunados de ratios, rentabilidad, programaci&oacute;n curricular estricta, proyectos dictados de m&aacute;s arriba, la ambig&uuml;edad de seguir educando como lo hac&iacute;amos d&eacute;cadas atr&aacute;s, en la acci&oacute;n-reacci&oacute;n, el arresto, las tareas, la sobrecarga de conocimiento porque si e innecesario.
    </p><p class="article-text">
        Estoy viviendo una experiencia que conoc&iacute;a porque me lo contaban, y ahora porque estoy metido dentro, y me ha bastado una semana para comprobar que todo era cierto. Que las maestras y los maestros son m&aacute;s felices en estos espacios, aunque duela. Que el alumnado aunque parezca lo contrario y tengamos la falsa creencia de que necesita masificaciones para socializarse m&aacute;s y mejor, es m&aacute;s receptivo, abierto al conocimiento diverso e innovador, amplitud de miras en el entorno, mayor capacidad de sentido com&uacute;n, ecol&oacute;gico, emocional y universal. En no definitiva, porque a&uacute;n queda mucho por descubrir, alumnado feliz.
    </p><p class="article-text">
        Y no es culpa de nadie, que nadie entienda estas palabras como una cr&iacute;tica hacia el sector, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Nadie tiene la culpa, bueno s&iacute;, hay culpables: las personas que deciden en las administraciones p&uacute;blicas sin tener en cuenta a los profesionales de la educaci&oacute;n, porque s&iacute;, porque esa tendencia, esa circunstancia es la que siempre hemos tenido que vivir en nuestra comunidad aut&oacute;noma, en nuestro pa&iacute;s, amargamente.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, hemos abocado al profesorado al aburrimiento, al hacer por hacer, a saturarlo con clases inmensas donde es imposible llevar a cabo un proceso educativo y de aprendizaje &iquest;c&oacute;mo es posible ser feliz? Y s&iacute;, al final se consigue, y el salvamos el curso acad&eacute;mico porque esos mismos profesionales son capaces de dar m&aacute;s de lo que realmente tendr&iacute;an que dar.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, las unitarias no solo no deben desaparecer si no que hay que reabrir todas aquellas que fueron cerradas, construir nuevas y crear un plan educativo local, rural, acorde a la realidad de nuestro entorno, nuestra insularidad, nuestra ra&iacute;z y con la perspectiva de un aprendizaje que camine del interior hacia el mundo entero, con paciencia pero tambi&eacute;n con valent&iacute;a, y con respeto absoluto a las personas que deciden por vocaci&oacute;n estudiar magisterio para disfrutar de su profesi&oacute;n y hacernos disfrutar a todas. Ah&iacute; est&aacute; el cambio de perspectiva que tanto necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que he vivido estos d&iacute;as es una aut&eacute;ntica burbuja de esas irrompibles, tan tremendamente afortunada que de verdad los pies pod&iacute;an despegarse del suelo. La situaci&oacute;n perfectamente imperfecta en materia educativa, la uni&oacute;n real y efectiva de toda la comunidad, incluidas las familias, la comprensi&oacute;n del entorno en el que vivimos al mismo tiempo que la comprensi&oacute;n del planeta entero: piensa globalmente, act&uacute;a localmente.
    </p><p class="article-text">
        Y a las administraciones que toman decisiones les dir&iacute;a, primero que no se acab&oacute; el amor si no la prisa, as&iacute; que no tengan miedo por estudiar y escuchar antes de aprobar 'decretazos', directrices o leyes, y en segundo lugar, de lo posible se sabe demasiado, traspasen todas esas barreras o l&iacute;neas pol&iacute;ticas marcadas por imperativo, y sean valientes tambi&eacute;n, y quieran al sistema educativo de las unitarias, que es donde reside el futuro-presente de la educaci&oacute;n de nuestros hijos e hijas.
    </p><p class="article-text">
        Y dec&iacute;a mi abuelo Luis, siempre al final de cada escrito: 'nota aclaratoria'. No me gustar&iacute;a que nadie, ning&uacute;n o ninguna maestra o maestro se sienta ofendido por estas palabras, por observar que a veces los siento tristes en el aula, impotentes, aburridos y aburridas, jam&aacute;s he conocido a tantas buenas personas en los colegios de nuestras Islas, grandes profesionales que se ven obligados a luchar, en vez de disfrutar. Yo tambi&eacute;n vivo esa realidad gris, y me imagino que en todas las profesiones del mundo, pero existe una peque&ntilde;a esperanza en unas 'peque&ntilde;as casitas' convertidas en centros de ense&ntilde;anza, de esas que no saben, si no que ense&ntilde;an a saber, y que debemos proteger e impulsar.
    </p><p class="article-text">
        Estaba pensando en un final posible de esos construidos de frases de otras personas, o las palomas blancas para referirme a la parte del t&iacute;tulo en la que hago referencia a todos los d&iacute;as de la paz, pero creo que ya ha quedado suficientemente claro, espero que lo puedan sentir. Creer y crear.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella, Seroja Cultura.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dias-paz-unitarias-imprescindibles_129_8701527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jan 2022 10:23:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos los días de la paz y las unitarias imprescindibles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emociones de biblioteca en nuestro día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/municipios/santa_cruz_de_la_palma/emociones-biblioteca-dia_129_8426046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3984db26-87cb-4ba1-bed2-3395091a1ac4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emociones de biblioteca en nuestro día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, especialmente, es el día de las Bibliotecas del Valle que en un año tremendamente complejo que ha terminado de la forma que jamás imaginamos posible, siguen peleando y regalando cultura a toda la comunidad, y aunque se hayan perdido las ganas, aunque se haya desvanecido la ilusión, el Club de Lectura de Todoque, las diferentes actividades en sus barrios, como en El Remo, La Aventura de Signar, el maravilloso mundo de los cuentos y narradores de El Paso, y tantos proyectos necesarios e imprescindibles, siguen latiendo en nuestro interior de una forma o de otra.</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy me pregunto, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, como se orden&oacute; el ataque directo con proyectiles de f&oacute;sforo, para asegurarse de que ardiera bien, la Biblioteca de Sarajevo. Yo ten&iacute;a cinco a&ntilde;os cuando ocurri&oacute; aquella atrocidad. Recuerdo que creaba peque&ntilde;as Bibliotecas en rincones de mi casa, incluso alquilaba los libros, y ya casi sab&iacute;a leer perfectamente, tuve un gran maestro. Quiz&aacute;s esa fue mi respuesta a un suceso que entristeci&oacute; much&iacute;simo a mi abuelo Luis, que fue el que coment&oacute;, en uno de los almuerzos de los domingos, el tr&aacute;gico suceso. Y recuerdo que lo pelearon, porque estaban muriendo personas y, evidentemente, un edificio era el mal menor. Pero no era un edificio cualquiera. Construido en 1894 era una mezcla de diferentes estilos, pertenecientes a imperios derrotados y otros que se alzaban, las Bibliotecas siendo fieles a la situaci&oacute;n del momento. Para no aburrirles m&aacute;s con la historia, salvo a las personas que les guste este tipo de an&eacute;cdotas, recalcar un hecho que quiz&aacute;s se desconoce. El autor, el ordenante de la destrucci&oacute;n de este templo precioso de los libros, era usuario habitual de la Biblioteca, Nikola Koljevic, profesor universitario especializado en Shakespeare, un hombre de una exquisita capacidad cultural y de conocimiento adorado por todos sus alumnos. El odio, la rabia, el patriotismo por trozos de tela triste, las ansias por aniquilar al adversario por pensar diferente, se canaliz&oacute; hacia el &uacute;nico objetivo que ten&iacute;a este ser por llamarlo de alg&uacute;n modo. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, sus emociones se oscurecieron y dispararon al lugar que poco antes amaba. C&oacute;mo diablos pasamos del amor al odio en una franja de minutos, que ocurre en nuestro interior para arrebatarse a si mismo un tiempo en el que antes fue extremadamente feliz.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la parte triste que hemos elegido para celebrar el D&iacute;a Internacional de Las Bibliotecas, pero existe otra historia de la cual se sabe poco y que tuve el placer de haberla compartido con familiares directos de las personas que lo vivieron. Los Bibliotecarios y los usuarios de este lugar comenzaron a reconstruir bloque a bloque, escombro a escombro parte del edificio, salvando algunos libros de la quema, tirando estos por la ventana y formando barricadas de defensa para que la destrucci&oacute;n no siguiera su curso. Lejos de ser partidario de celebrar este d&iacute;a, porque vivo en una Biblioteca y no me doy cuenta de cuando es la fiesta internacional, e imaginando que me encuentro en Sarajevo reconstruido por, quiz&aacute;s lo &uacute;nico bueno que han hecho los 'petrod&oacute;lares qatar&iacute;es'. He de decir que para mi es un d&iacute;a m&aacute;s de reivindicaci&oacute;n de las Bibliotecas como espacios emocionales. Esto incluye libros, teatros, organizaci&oacute;n t&eacute;cnica, personas, profesionales, actuaciones, dinamizaciones. La reivindicaci&oacute;n de un espacio que sol&iacute;an aparentarse aburrido y desolado, y que poco a poco se erige sobre una tierra infranqueable.
    </p><p class="article-text">
        Y es que soy Bibliotecario desde los cinco a&ntilde;os, cuando me dispuse a ganarme unos duros alquilando buenos libros que me iban regalando o que nadie quer&iacute;a. Hice que mi familia y amigos de mi familia se convirtieran en lectores de Gloria Fuertes, Del Barco de Vapor, de dragones y mariposas, de oc&eacute;anos, de la poes&iacute;a de Lorca y Rafael Alberti, que eran como una especie de extraterrestres en aquel momento para mi. Unos cuantos a&ntilde;os despu&eacute;s, igual que las emociones que reconstruyeron Sarajevo, yo sigo creando Bibliotecas junto a Seroja y su evoluci&oacute;n cultural, por que amo con locura esta profesi&oacute;n, porque rem&eacute; contra viento y marea para navegar hasta Salamanca y aprender en el mejor escenario bibliotecario del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Esto que estoy escribiendo es todo lo que les cont&eacute; a los m&aacute;s de doscientos alumnos y alumnas que vinieron a visitar la Biblioteca de Bre&ntilde;a Baja, donde trabajo de forma m&aacute;s habitual, durante esta semana. Un espacio completamente transformado, que ordena sus libros a trav&eacute;s de las emociones, en vez de editoriales, o edades, o materias, en un proyecto piloto sin precedentes. Una Biblioteca social, proyectada para el encuentro de las personas y el conocimiento. Un lugar de resistencia ante tanta adversidad, de ox&iacute;geno y respiro, con s&uacute;per poderes arraigados a una creencia infinita en la lectura y su importancia en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no termina la celebraci&oacute;n de este d&iacute;a, porque esta semana tambi&eacute;n celebramos que La Palma, nuestra isla, que sigue siendo lo m&aacute;s preciosa que puedan imaginar, por segundo a&ntilde;o consecutivo, vuelve a liderar los Premios Nacionales de Animaci&oacute;n a la Lectura en el Archipi&eacute;lago, con cinco reconocimientos maravillosos del que se benefician las personas, a trav&eacute;s de proyectos creados por aut&eacute;nticos profesionales de nuestro mundo. Hoy, especialmente, es el d&iacute;a de las Bibliotecas del Valle que en un a&ntilde;o tremendamente complejo que ha terminado de la forma que jam&aacute;s imaginamos posible, siguen peleando y regalando cultura a toda la comunidad, y aunque se hayan perdido las ganas, aunque se haya desvanecido la ilusi&oacute;n, el Club de Lectura de Todoque, las diferentes actividades en sus barrios, como en El Remo, La Aventura de Signar, el maravilloso mundo de los cuentos y narradores de El Paso, y tantos proyectos necesarios e imprescindibles, siguen latiendo en nuestro interior de una forma o de otra. Hoy tambi&eacute;n es su d&iacute;a, no por la devastaci&oacute;n y la desolaci&oacute;n, si no por la esperanza de mantenerse intactos, de sentirse irrompibles y con la certeza de recuperar el presente que la naturaleza nos ha arrebatado.
    </p><p class="article-text">
        Y que m&aacute;s decir de este d&iacute;a que no diga todos y cada uno de los d&iacute;as. Qu&eacute; sepan todos que un bibliotecario jam&aacute;s se rinde, y lo ha demostrado en siglos y siglos de historia, hasta nuestros d&iacute;as, aunque nos olviden, aunque nos convirtamos en profesionales aislados, en centros que crecen y crecen y crecen y, les siguen poniendo barreras, o peor a&uacute;n dejando de creer en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de profesi&oacute;n sigan navegando hacia el horizonte m&aacute;s cercano, que despu&eacute;s habr&aacute; uno m&aacute;s y otro y otro, y no paren de hacerlo nunca, porque es nuestra manera de amar al planeta, nuestra tierra, de cuidarlo y leerlo, de educar y de aprender, de ser ense&ntilde;antes que no saben, si no que ense&ntilde;an a saber, de acabar con la prisa, y mejorar nuestro tiempo, sin utop&iacute;as con los pies de vez en cuando alej&aacute;ndose necesariamente del suelo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Feliz d&iacute;a, siempre, de las Bibliotecas!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/municipios/santa_cruz_de_la_palma/emociones-biblioteca-dia_129_8426046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 11:09:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emociones de biblioteca en nuestro día]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bibliotecas en tiempos de crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bibliotecas-tiempos-crisis_129_8191849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cf22079-47d3-4c02-b516-9c1f30bde4d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bibliotecas en tiempos de crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Las bibliotecas han sido, y son, preciosos lugares sombríos y aburridos. Llenos de un valor cultural, de conocimiento, que suele ser abrumador para según qué tipo de sociedad; abrumador y peligroso para los que mandan.</p></div><p class="article-text">
        Albert Einstein dec&iacute;a algo as&iacute;: <em>&ldquo;la &uacute;nica cosa que es absolutamente necesaria de saber es la ubicaci&oacute;n de la biblioteca&rdquo;</em>. Como a&uacute;n no lo hemos acribillado, en un nuevo intento de enterrar aquellos sucesos buenos, aquellos seres &uacute;nicos y esperanzadores que &ldquo;nos han ocurrido&rdquo;, y salvado, a lo largo de la historia de nuestra vida, y en el af&aacute;n de alzar estos centros a un lugar destacado al que siempre se les ha impedido llegar, comienzo este texto por el final, con una frase demoledora, de alguien demoledor que simpatiza con el planeta entero, cuando ya han pasado los a&ntilde;os suficientes para empatizar, pero ese es otro asunto.
    </p><p class="article-text">
        Las bibliotecas han sido, y son, preciosos lugares sombr&iacute;os y aburridos. Llenos de un valor cultural, de conocimiento, que suele ser abrumador para seg&uacute;n qu&eacute; tipo de sociedad; abrumador y peligroso para los que mandan. Un lugar solitario y desapacible para una gran mayor&iacute;a. Un lugar ignorado e innecesario para un porcentaje alto, m&aacute;s del que creemos. Y de verdad, siento mucho describir esta realidad, no solo observo a las personas maravillosas que acuden semana tras semana a nuestros centros en busca de lecturas que transforman, que enriquecen las emociones, tambi&eacute;n tengo que ampliar mi horizonte a todas aquellas que no lo hacen nunca.
    </p><p class="article-text">
        Nos asustamos con los &iacute;ndices educativos, m&aacute;s concretamente, con los &iacute;ndices lectores, nos asustamos con la escasa comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n banal que invade nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, nos asustamos con los problemas sociales derivados de todos los aspectos anteriores, nos asustamos del elevado porcentaje de acoso en los centros educacionales, de c&oacute;mo el fracaso engulle al equilibrio, al &eacute;xito. Dejamos de escuchar, de comunicar la raz&oacute;n de lo que sentimos y dejamos que la gran mentira haga el resto. Nos asustamos y solo pensamos en una &uacute;nica forma de ganar, y desechamos la posibilidad de compartir ideas que nos hagan ganar a la mayor&iacute;a, lo que es lo mismo, el sentido com&uacute;n. Llevamos inmersos en una crisis social, comunicativa y humana de la que no tenemos constancia, ni si quiera en ning&uacute;n otro contexto de crisis econ&oacute;micas o financieras que son las &uacute;nicas que importan. Hemos pensado durante siglos que la cura de una herida econ&oacute;mica, que provoca todo el diccionario de desigualdades sociales, no es otra que aumentar las posibilidades de un sistema que da claros signos de agotamiento y asfixia. La crisis entre las personas que se resuelva sola &iquest;verdad? creando as&iacute;, y desde los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, una adicci&oacute;n a una forma de vivir cruel, devastadora y que producir&aacute; un colapso lento y doloroso, como todas las grandes extinciones reales y masivas.
    </p><p class="article-text">
        No se pregunten nada, tampoco esperen respuestas. Creo que hemos superado esa tregua que nos da la propia existencia, y solo queda tiempo para apostar por la emoci&oacute;n; por la emoci&oacute;n de lo que somos, por la pasi&oacute;n de lo que somos, por las ideas, por la utop&iacute;a en la que se ha convertido nuestra especie. La m&iacute;a estoy a punto de describirla.
    </p><p class="article-text">
        Las bibliotecas han sido, y son, preciosos lugares que inventan f&oacute;rmulas capaces de transformar la naturaleza. Esto, adem&aacute;s de una contracultura necesaria, es la cultura en s&iacute; misma. La biblioteca hace muchos a&ntilde;os que dej&oacute; de ser ese lugar que alberga libros, para a&ntilde;adir un valor humano y de conocimiento compartido. La biblioteca es un espacio social, educativo y cultural que acoge campos de comunicaci&oacute;n, informaci&oacute;n y visi&oacute;n real. Es una especie de gran observatorio del mundo. Es un laboratorio que fabrica oportunidades, que piensa localmente para actuar globalmente. Son encuentros de personas, las verdaderas redes sociales; son el medio, la herramienta, el veh&iacute;culo y la proyecci&oacute;n, todo en uno, m&aacute;s real que puedan imaginar. Pero tambi&eacute;n caben grises en mis emociones, las bibliotecas tienen un h&aacute;ndicap que impide todo lo que acabo de decir, y es que son lugares que no pueden ser controlados en una jerarqu&iacute;a, son lugares que requieren de un poder com&uacute;n, y eso es absolutamente peligroso. Ya bastante tienen, y nos permiten los grandes poderosos, los pobres, en soportar un bosque inmortal, como para encima, dejar de mandar. Pobre iluso.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo la realidad temporal, es decir, ahora mismo, y para finalizar este intento de ensayo reflexivo, lo estamos logrando. Las bibliotecas de esta &uacute;ltima crisis, se est&aacute;n dibujando de forma atractiva, arrancando su &ldquo;silencio por favor&rdquo; para, de una vez por todas, contar al mundo que tenemos la llave de una posible soluci&oacute;n, sin asegurarle a nadie que podamos conseguirlo, sin generar esa maldita expectativa que acaba mat&aacute;ndonos y que tanto nos gusta asumir para enriquecer nuevamente al sistema equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las bibliotecas m&aacute;s vivas que nunca antes en la historia, tienen la soluci&oacute;n, si nos dejan claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliotecario</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/bibliotecas-tiempos-crisis_129_8191849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Aug 2021 19:41:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bibliotecas en tiempos de crisis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A propósito de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/proposito_129_8145498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/485b9567-6997-44c2-8da6-a7bcd119caa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A propósito de todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¡Qué desparpajo el mío! Hemos nacido y moriremos viendo la realidad que queremos. ¿No les parece maravilloso que tengamos esta oportunidad?</p></div><p class="article-text">
        Era una ma&ntilde;ana diferente, me hab&iacute;a despertado fij&aacute;ndome en un v&eacute;rtice de la ventana de abajo. No coincid&iacute;a con el de arriba. La preocupaci&oacute;n me asalt&oacute;. Era imposible que los &aacute;ngulos, los ra&iacute;les no coincidieran. Me di cuenta de que era mi forma de ver las cosas la que desvirtuaba la realidad &iexcl;Qu&eacute; desparpajo el m&iacute;o! Hemos nacido y moriremos viendo la realidad que queremos. &iquest;No les parece maravilloso que tengamos esta oportunidad? Dentro de lo compleja que es la vida, el simple hecho de existir. Tengamos la fortuna de convertir lo que observamos, olemos, saboreamos, sentimos o escuchamos en lo que nos d&eacute; la real gana. Mi ventana se sal&iacute;a de la realidad a la que pertenece, porque yo la observaba a mi manera. Este hecho tan aparentemente banal me regal&oacute; la posibilidad de imaginar algo nuevo. Igual le sucede a un director de orquesta proyectando su manera de entender a Wagner. O a un ser que se enamora de otro ser y las emociones aparecen sin orden. O el p&aacute;jaro carpintero que decide hacer su nido cuadro en vez de circular. Lo m&iacute;o, en este d&iacute;a cualquiera era una ventana descontrolada. Entonces, me levant&eacute; de la cama, me hice un caf&eacute;, y dej&eacute; que la creatividad hiciera el resto. &iquest;Est&aacute;s seguro de que una ventana deformada har&aacute; que el mundo cambie? - me pregunt&eacute;. S&iacute;. Y s&iacute; es no, tampoco pasa nada- reflexion&eacute; en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s tarde, me acord&eacute; de una persona que estaba a punto de dejarnos para siempre y observaba las ventanas. All&iacute; ocurr&iacute;an infinitos sucesos dispares que ocasionaban verdaderas obras de artes imaginadas, todo. A&uacute;n quedaban fuerzas para transmitirlos, pese que la felicidad era ef&iacute;mera y &eacute;l lo sab&iacute;a con una certeza abrumadora. Entonces vislumbr&oacute;, al final de su vida, que a&uacute;n andaba comprendiendo cosas. A lo mejor adrede, o como todo el universo, en un accidente extraordinario. Se produce entonces la ir&oacute;nica sensaci&oacute;n que, siendo a&uacute;n libres en nuestras vidas, de forma invisible, estamos atrapados en la incoherencia de un tiempo que a&uacute;n no sabemos controlar, y que, de momento, no hemos dado con la f&oacute;rmula para equilibrar la balanza de lo que creamos, amamos y desechamos.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de todo, a&uacute;n tengo la sensaci&oacute;n de que no s&eacute; de nada. Lejos de la hipocres&iacute;a, el ego y la conmoci&oacute;n, gasto una parte importante de mi vida en perder el tiempo, ya que considero que luchar contra &eacute;l es una epopeya ilustrada con todos los matices y colores que puedan imaginar. Y perder el tiempo es hacer muchas cosas a la vez. Unas veces se ven; otras, solo suceden en nuestro interior que no sabemos; otras, son correctas, otras amargas; otras, esplendorosas y florecidas; otras, son verano, invierno o primavera; en otras ocasiones, son hojas cayendo.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de todo, qu&eacute; ganas tengo de seguir amando todo lo que me rodea. Qu&eacute; ganas tengo de vivir en un mundo diferente al que ha sucedido hasta ahora. Qu&eacute; ganas tengo de que seamos capaces de comprender y que cuando no lo hagamos, dibujemos un lugar invisible donde aprender y compartir. Qu&eacute; ganas tengo de que la persona que haya le&iacute;do esta &uacute;ltima frase no me tache de cantautor o poeta de causas perdidas. Qu&eacute; ganas tengo de que las personas tristes puedan gritar y escuchar una melod&iacute;a sin sostenidos y bemoles. Qu&eacute; ganas tengo de que todos podamos pensar, reflexionar y creer desde el interior propio y no instalarnos en la comodidad, o peor a&uacute;n; en la de otro.
    </p><p class="article-text">
        Errores, fallos, discrepancias, vida, muerte, amor, recuperar, dolor, odio, paz, abrazos, la piel, mirar, vaciar, llenar, acompa&ntilde;ar, luz, oscuridad, monoton&iacute;a, simple, dif&iacute;cil, la flor, una llegada, arrancar, sembrar, besar, el camino, un rio, un &aacute;rbol, parar.
    </p><p class="article-text">
        He pensado en la posibilidad de un atardecer enojado y brillante de felicidad al mismo tiempo; opaco y brillante, que se pregunta la eternidad y lo finito, que se escuche, se hable y se espante; que la luci&eacute;rnaga que lo abraza se conmueva y se desarme; desnude el alma incierta, en tu mirada sobre la piel muerta. He pensado en la posibilidad de amanecer otra vez y dejar que el d&iacute;a se precipite veloz, sin m&aacute;s; para volver a sentir tus dedos en mi papel blanco y vac&iacute;o. He comprendido que has querido, y siniestra es mi esperanza.
    </p><p class="article-text">
        La ventana, segu&iacute;a igual, a prop&oacute;sito de todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/proposito_129_8145498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 11:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A propósito de todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahondar en la emoción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ahondar-emocion_129_7888801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5a5dadb-05d1-409e-94d8-11b0fb18dd12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahondar en la emoción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy sigo siendo bibliotecario de un municipio también precioso, Breña Baja, donde se ha luchado con garra y coraje para reabrir su Biblioteca. Desde cero hemos creado un punto de encuentro con los libros, y en ella hay toda una metodología para transmitir la emoción de leer</p></div><p class="article-text">
        Desde que tengo uso de la raz&oacute;n, que no s&eacute; exactamente cu&aacute;ndo sucede esa circunstancia, me he emocionado al entrar en una Biblioteca. He cre&iacute;do siempre que son lugares extraordinarios, y he tenido la inmensa suerte de vivir en dos de ellas; la que fui formando desde los cuatro o cinco a&ntilde;os hasta el d&iacute;a de hoy, y la Biblioteca ra&iacute;z de mi vida, la Biblioteca de mi abuelo. &Eacute;sta &uacute;ltima tiene hasta una peque&ntilde;a escalera para ascender a los lugares m&aacute;s altos, donde a su vez se encuentran los libros m&aacute;s deseados. Fue la primera Biblioteca que orden&eacute;, clasifiqu&eacute; y todos los procesos documentales que puedan imaginar, con todas las particularidades inventadas y necesarias para Luis Cobiella. Pod&iacute;a pasar horas y horas, y tener la sensaci&oacute;n de que solo pasaban minutos.
    </p><p class="article-text">
        No soy un gran lector, pero s&iacute; me gusta abrir todos los libros que puedo, y guardar en mi memoria todas esas rese&ntilde;as, lugares, frases, estrofas, odas, sentidos, que me permiten la emoci&oacute;n de transmitir la lectura a las dem&aacute;s personas. Y luego, cuando el tiempo me da una tregua, leo todo aquello que me gusta con exactitud, y procuro leer tambi&eacute;n alguna &lsquo;cosa&rsquo; que no me gusta, por aquello de situarme ante un gran campo de flores silvestres, salvajes y libres.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cumpl&iacute; doce a&ntilde;os hice un viaje con mis padres a Salamanca. Ah&iacute; supe lo que quer&iacute;a ser de mayor. Toda la ciudad era una gran Biblioteca. La Casa de las Conchas fue algo hipn&oacute;tico, incluso recuerdo que fabul&eacute; con la posibilidad de vivir en ella alg&uacute;n d&iacute;a. Casi. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s aterric&eacute; en esa ciudad m&aacute;gica y dulce. Caminas sobre la historia. Y estudi&eacute;, estudi&eacute; Biblioteconom&iacute;a y Documentaci&oacute;n en una facultad preciosa, donde aprend&iacute; lo que soy, y seguramente lo que ser&eacute;, aunque a&uacute;n, afortunadamente, no lo sepa, a trav&eacute;s de unos profesores magn&iacute;ficos, y con el privilegio de ser &lsquo;poquitos en clase&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nense que maravillosa etapa, que empez&oacute; desde ni&ntilde;o y que a&uacute;n persiste. No es etapa, es algo que no s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy sigo siendo Bibliotecario de un municipio tambi&eacute;n precioso, Bre&ntilde;a Baja, donde se ha luchado con garra y coraje para reabrir su Biblioteca. Desde cero hemos creado un punto de encuentro con los libros, y en ella hay toda una metodolog&iacute;a para transmitir la emoci&oacute;n de leer, sino no tendr&iacute;a sentido abrir estas puertas de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos hacia una Biblioteca social, de encuentro, de espacios y conocimientos compartidos, de lugares innovadores. No somos ajenos, ni mucho menos, a las tecnolog&iacute;as. Que nadie se confunda, es imposible que los avances tecnol&oacute;gicos acaben con lo nuestro, porque como profesionales tenemos que usar estas herramientas en favor del viento, y no castigar nuestro sentido bohemio con el rechazo a lo que pueda transformar. Sin lugar a dudas, somos el presente-futuro de lo social, lo cultural, lo educacional, entendiendo las Bibliotecas como espacios imprescindibles para el desarrollo como sociedad y como individuos, en el marco antes mencionado. Y para ello, hay una clave que ya estamos probando, la Biblioteca sale al encuentro con los usuarios y usuarias, a los centros educativos, asociaciones de todo tipo. Sin esperar detr&aacute;s de un mostrador, con la mayor de la actividad posible en las redes y tocando en la puerta de las personas para que se percaten que en las Bibliotecas transcurren sucesos maravillosos. Bastaron cinco talleres en el mayor Instituto de Ense&ntilde;anza Secundaria de la zona, para que la Biblioteca de Bre&ntilde;a Baja se llene cada d&iacute;a, preste much&iacute;simas lecturas, y sea un lugar en el que disfrutar de un buen libro, donde est&aacute; prohibido el silencio, donde compartir impresiones y expresiones es una obligaci&oacute;n, donde pretendemos romper con los &iacute;ndices lectores que azotan cruelmente nuestra comunidad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo no voy a ahondar en la emoci&oacute;n? Amo mi profesi&oacute;n, la amo de verdad. Es incre&iacute;ble, y supongo que pasa en todas las profesiones, a todos los profesionales que aman su trabajo, haber encontrado un camino en el que suceda lo que suceda caminar&aacute;s hasta el fin de los d&iacute;as. Es emocionante, porque significa demasiadas aventuras aseguradas, reales, naturales. Cuando amas de verdad, la diversi&oacute;n vital est&aacute; garantizada.
    </p><p class="article-text">
        Soy Bibliotecario y viajo cada d&iacute;a en un libro diferente, surcando los bosques y los oc&eacute;anos, saboreando poemas y ensayos, colores, sonidos, y sobre todo viajo, vivo en una emoci&oacute;n constante a veces buena y otras veces necesariamente mala, pero siempre emocionante, siempre dejando entrar para convertir y transmitir, en todas las posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se imaginaban alguna vez un Bibliotecario, Bibliotecaria que pudiera sentir y transmitir tanta orquesta emocional? Y es que no somos personas aburridas y en la sombra, somos el futuro imprescindible, o al menos prefiero vivir en ese ego sano, en esa vanguardia de creerlo de verdad, de crearlo de verdad, de hacerlo sentir de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Ahondar en la emoci&oacute;n. Qu&eacute; palabra es ahondar. Qu&eacute; belleza de palabra es ahondar. Ahonden siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ahondar-emocion_129_7888801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Apr 2021 20:16:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahondar en la emoción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A dónde van?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/a-donde-van_129_7308318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1585307-5a44-4fe1-910b-c8e51ed9f75c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="¿A dónde van?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hacia dónde huimos. Corriendo de un punto a otro, para que todos los puntos funcionen a la perfección, porque así me lo han impuesto. Aparentar. Creer en la imagen que muestro, y que muestran</p></div><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde va la poes&iacute;a, hacia d&oacute;nde fue. Ayer lo descubri&oacute; una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os titulando uno de sus relatos breves, que cre&oacute; para el mundo entero: 'Poemas fueron'. Y hubiese bastado as&iacute;, pero el tiempo se precipit&oacute;, los minutos dejaron necesariamente de ser minutos, y qued&oacute; patente que lo recordar&iacute;amos siempre. Se dejaron de lado las diferencias y encontramos un lugar en el que estar juntos. Los versos, las estrofas, las rimas, las no rimas, la m&eacute;trica, saltarse las leyes, abarcar una nueva forma, gritar y compartir. Todo, todo se dirige a un espacio que no se ve, y que tampoco queremos ver, por esa maldita ruina interior que nos ha acomodado en una vida sin preguntas, y en la que, desde luego, no hallamos respuestas. Quiz&aacute;s esa sea la tristeza, la esperanza y la fuerza inconmensurable, en ese orden,&nbsp;de 'Poemas fueron', y de nosotras, las personas.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, huir.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde huimos. Corriendo de un punto a otro, para que todos los puntos funcionen a la perfecci&oacute;n, porque as&iacute; me lo han impuesto. Aparentar. Creer en la imagen que muestro, y que muestran. Admirar mucho m&aacute;s lo que veo, que sentirlo y atreverse. Sucumbir al miedo y dejarlo entrar, incluso vivir en &eacute;l sin darnos cuenta, queri&eacute;ndolo como si fuera alguien m&aacute;s, como algo imprescindible para que el sistema no nos deseche. Qu&eacute; dolor tan irremediable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, ir.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde vamos, sin saber o sabiendo. Creen los pilares de roble que no se rompen, creen los caminos de una direcci&oacute;n que no se desv&iacute;an, creen los que saben que es lo &uacute;nico necesario para ense&ntilde;ar a los que no, creen que la duda es un problema cuando es una alegr&iacute;a desbordada, creen los par&aacute;metros establecidos sin tener la opci&oacute;n de crear m&aacute;s, creen los principios firmes y raudos que no es posible acoger otros principios porque son firmes y raudos y ya no existen m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, estar.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde estar. Nada ha terminado. Estar en ti, en ellos, en nosotros. Estar sin rendir cuentas, sin soltar los amarres de un barco contaminante, de despedir y decir adi&oacute;s. Estar sin miradas firmes y continuadas. Estar sin aburrirse. Estar. Estar en la m&uacute;sica, en tus acordes, en tu melod&iacute;a. Estar en la caricia de la ma&ntilde;ana, a tu lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, volver.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde vuelvo. Me di cuenta tarde y no pasa nada, te sent&iacute; en aquella tarde y no pude verlo, y tampoco pasa nada. Me equivoqu&eacute; tres veces de la misma forma, y no perd&iacute; el coraje de seguir adelante para volver a equivocarme. Y no pasa nada. Me autocastigu&eacute; cruelmente, mientras el velero se perd&iacute;a en el horizonte y nadaba hasta que los brazos me desaparecieran, trag&aacute;ndome todo un mar de ti.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, precipitarse.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde me precipito. Ver una luz al otro lado del r&iacute;o, pudiendo el d&iacute;a sobre el fr&iacute;o. El vaso vac&iacute;o. El coraz&oacute;n latiendo en la punta de nuestros dedos al tocarse. Amor. Quedan huellas a&uacute;n y se pueden intuir otras a los lejos. El abrazo que puedo darte y est&aacute; prohibido. La esperanza desesperada ardiendo de ganas. La sutileza de contarlo libremente, sin apuestas, sin tener que remar para demostrar.Y entonces, &iquest;A d&oacute;nde van?&nbsp;&iquest;A d&oacute;nde voy?
    </p><p class="article-text">
        He querido construir esta tortura de lectura, este desorden inmenso de emociones y palabras, para expresarles que de verdad es as&iacute;, y no hacerles vivir un mundo que he inventado o inventan en el que sentirse plenamente feliz. Tampoco quiero herir o lamentar o pedir perd&oacute;n. Ni tan siquiera escribirles f&oacute;rmulas para que se sientan mejor. Este texto es para preguntarse, para responderse, para volver a preguntarse y volver a responderse. Un texto sin conclusiones, ni firmas aparentes, ni frases inventadas, ni siquiera de todo lo posible, pues ya se sabe demasiado. Es leer para vaciarse y llenarse, para rabiar y sonre&iacute;r, para besar y odiar, para seguir adelante o quedarse atr&aacute;s. Es un homenaje a las personas que se pierden, y se ganan de nuevo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/a-donde-van_129_7308318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Mar 2021 14:04:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A dónde van?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Es difícil publicar un libro, sí, apenas te da para un refresco vender 100 copias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/dificil-publicar-libro-si-apenas-da-refresco-vender-100-copias_1_7216057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e83687c-f7b4-4c00-b6c3-affecf95114e_16-9-aspect-ratio_default_1012005.jpg" width="3962" height="2229" alt="&quot;Es difícil publicar un libro, sí, apenas te da para un refresco vender 100 copias&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ENTREVISTA - Poeta, en todas sus vertientes hacia el teatro, la sátira, lo crítico, la cultura, el movimiento asociativo, juventud. Pablo es de esos seres que nacen de era en era. Él es de una era que aún me cuesta encasillar, afortunadamente.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El poeta Pablo. FOTO: PABLO DÍAZ COBIELLA                            </span>
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        Poeta, en todas sus vertientes hacia el teatro, la s&aacute;tira, lo cr&iacute;tico, la cultura, el movimiento asociativo, juventud. Pablo es de esos seres que nacen de era en era. &Eacute;l es de una era que a&uacute;n me cuesta encasillar, afortunadamente. No es millennial, ni 'ni-ni', ni nada de esos nombres inventados que tanto gusta a la gente para que les encaje en sus mentes retorcidas el hacer, la esencia propia de alguien. Sus versos desgarran el alma, sin importar la perspectiva desde donde lo mires, da igual, Pablo 'estrofea' su vida sin contar su vida, envuelve la iron&iacute;a y te acaricia con ella sin clavarte un pu&ntilde;al, es capaz de pausar el tiempo, de dibujar las met&aacute;foras cuando no tienen que existir. Hablamos de un tipo de arte irreconocible hasta el momento, esa frescura que necesitamos para reconstruir una sociedad que agoniza. Y por si fuera poco es un tipo sencillo, humilde, bondadoso y con un inmenso coraz&oacute;n que se permite todas las emociones. Se define de esta manera: <em>&ldquo;Me llamo Poru. En mi DNI pone Pablo Manuel. Y muy pocos me llaman amigo. Empec&eacute; a escribir desde que tengo memoria. Tras una promesa perdida. Me considero una blasfemia, de esos que no quieres escuchar. De los ''bala perdida''. Seg&uacute;n dicen: Soy ''Artista'' o ''Escritor''. Pero su negligencia no me define. No hay palabra que describa: ser un &lsquo;&rsquo;h&eacute;roe&rsquo;&rsquo; por obligaci&oacute;n gen&eacute;tica, catador de versos, o esclavo de la raz&oacute;n. En sus palabras no se define: &lsquo;&rsquo;ser humano&rsquo;&rsquo;. Y ser como t&uacute;. De mayor siempre quise: Ser como t&uacute;. Pero me tengo que conformar siendo (ese) yo&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo es la cosa Pablo, sencilla, compleja, otras.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Realmente no tengo una manera clara de definir esa 'marabunta' que invade mis textos. Las personas m&aacute;s corrientes tienden a definirlo como un romanticismo o una depresi&oacute;n adolescente. Sin embargo, es algo que no tengo una forma concreta de definir, siempre que escribo lo hago de manera distinta, nunca hago dos veces lo mismo. Hay una vez que bot&eacute; una s&aacute;bana y tir&eacute; todas las cosas de mi cuarto sobre ella: pintura, papeles, facturas, fotos, hasta videojuegos y bail&eacute; sobre ellos hasta darles un orden. Otra vez corr&iacute; desde donde vivo, Los Cancajos, hasta Santa Cruz descalzo, lloviendo y en pijama de verano. Gritando como un loco por la zona militar. Un d&iacute;a me sent&eacute; a ver mil v&iacute;deos de teor&iacute;as de series animadas que veo y las convierto en poes&iacute;a. Hay un youtuber de esos que sube v&iacute;deos de un juego y hace una 'granja de esqueletos descompuestos' optimizada al m&aacute;ximo con cosas complejas y muy poco entendibles. Me inspir&eacute; para una tesis que a&uacute;n est&aacute; puli&eacute;ndose sobre la mente humana. Es&hellip; complejo, pero no dif&iacute;cil. Es muy f&aacute;cil pero muy minucioso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Voy a continuar por el final, dos libros que ya han visto la luz, sin avisar, sin gritar, sin demasiado ego-escritor para anunciar al c&aacute;ntaro que has publicado dos libros, con lo dif&iacute;cil que es eso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a un sue&ntilde;o. Un sue&ntilde;o que estaba conformado de varios elementos. Estos, no ten&iacute;an que ser correlativos ni paralelos en el tiempo. No quer&iacute;a que duraran para siempre. Y tampoco pudieron serlo. Esos libros forman parte de eso. Publicar un libro era uno de los elementos, pero contar una gran historia muy fragmentada en poemas: habla del resto. Nunca he cre&iacute;do en la fama 'a lo grande'. Donde un famoso dice: 'Papas y l&aacute;grimas' y es poes&iacute;a. Y si no lo entiendes te dicen: 'es Arte conceptual es as&iacute; y no hay m&aacute;s.' Detesto esa imagen. Me gusta lo precario, amar los dos peniques que me botan en el gorro cantando en el callej&oacute;n de nuestro bar bohemio de turno, que millones de personas vi&eacute;ndome recitar en un escenario. Es dif&iacute;cil publicar un libro, s&iacute;, mucho. Apenas te da para un refresco vender 100 copias, porque el escritor no gana mucho. Pero, ah&iacute; est&aacute;n. Existen. Y nadie es profeta en su isla. &iquest;No?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asistimos a una cultura del desgaste, de adversarios, de epopeyas infinitas sin un final glorioso y de honor, quiz&aacute;s por la situaci&oacute;n del planeta, la pandemia, o es que escond&iacute;amos el infierno de alg&uacute;n modo en nuestro interior y ahora no sabemos c&oacute;mo salir de ah&iacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No quiero empezar con un: 'vivimos en una sociedad' pero, esta isla. Por poner un ejemplo, es como el resumen de todo lo ocurrido en la historia de la humanidad, pero versi&oacute;n telenovela. Es gracioso echar la vista atr&aacute;s y ver un cartel de 'ama la vida' o 'la isla bonita' cuando sigues caminando y re&iacute;rte como un maldito enfermo observando a la gente en la parada de guagua sin que sepas que les observas y ver que todos los dem&aacute;s se observan entre ellos, critican y ponen sus vivencias por encima del resto. La pandemia dec&iacute;an que era para salir mejor del pozo autoimpuesto del confinamiento. (risa sarc&aacute;stica) No, hizo quitarnos la m&aacute;scara. Contestar a todos esos que nos joden la vida. La pandemia solo es la punta del iceberg, es un 'cachet&oacute;n' a mano abierta del planeta. Si dios existe no nos abandon&oacute; ni lo echamos. Est&aacute; sentado con extraterrestres viendo 'Pasi&oacute;n Humana: La historia de unos monos que quisieron creerse alguien.' La telenovela m&aacute;s est&uacute;pida del universo. Salir de ah&iacute; es f&aacute;cil, pero la gente est&aacute; harta de 'lamerle' el trasero al resto. Necesita ser egoc&eacute;ntrica por una vez. Sin embargo, los matones del instituto est&aacute;n en bares de comida r&aacute;pida luchando t&iacute;midamente por un futuro. Y nosotros, lo t&iacute;midos, estamos pegando gritos para cambiar al mundo como locos viviendo en un barril. No nos pusimos de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L@s j&oacute;venes se mueven, eso est&aacute; claro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se mueven? Si nos lo permiten. Eso veo yo. Para quedar bien, nos movemos todos. Aqu&iacute; se suben a una guagua veinte j&oacute;venes. Seis van de verbena, ocho de esos a coger en un callej&oacute;n, un ba&ntilde;o, un ascensor o un cl&oacute;set de tienda de ropa. Cuatro de ellos, van a trabajar. Dos a hacer noches de poes&iacute;a a las que nadie va. O iban. &iquest;Por qu&eacute;? Los eventos o lugares para j&oacute;venes: son mediocres. No vamos porque no cumplen est&aacute;ndares, son para quedar bien. Los j&oacute;venes que se 'mueven' est&aacute;n eclipsados por la mala imagen que dan esos quince fumando vape y bailando TikToks. No estoy en contra de fumar o los tiktoks. Es que creen que con catorce a&ntilde;os eres joven y tienes criterio. La juventud es a partir de los dieciocho o los veinte. Para abajo son ni&ntilde;os que aburridos, se metieron en el mundo de la verg&uuml;enza ajena y drogas f&aacute;ciles. &iquest;Nos movemos? No, el mundo as&iacute; no lo quiere. Esos 'j&oacute;venes' no quieren y los eventos mediocres esos son para 'verdaderos' j&oacute;venes y nos aburren. Deber&iacute;amos hacerlos nosotros, pero ponen la excusa de que no se puede confiar en nosotros. Nos ponemos la mascarilla m&aacute;s que los adultos. &iexcl;Fitet&uacute;!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu salida de La Palma a la Universidad de La Laguna, a estudiar Lengua y Literatura, descubriendo asignaturas que te fascinan, que vas encontrando un lugar desde el que emprender. Volver a tu isla es una fantas&iacute;a ut&oacute;pica o de verdad, al margen de la emoci&oacute;n de extra&ntilde;ar, amar, se puede construir y crear en este nuestro preciado lugar, yo creo que s&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto. A veces extra&ntilde;o, a veces lloro, a veces me enfado, pero La Palma, o el lugar de origen de alguien, nunca cambia. Quiz&aacute;s no pueda perdonar muchas cosas. Pero se puede vivir en otra realidad separada sin que afecten cosas de la realidad com&uacute;n del resto. Su pensamiento reba&ntilde;o o lo que sea. Un rapero que escucho mucho dijo: 'No encajes'. Y no intenten ser distintos iguales con esto de los pelos te&ntilde;idos, u&ntilde;as pintadas en hombres o pelo estilo K-Pop. Pueden gustar, a m&iacute; me gustan, pero no soy un clon. Podemos construir algo que nos guste a todos. S&iacute;. Solo hay que intentarlo. C&oacute;mo intentar algo nuevo. Volver a La Palma: un fin de semana, unas vacaciones o por un evento, es una pu&ntilde;alada en el pecho, un pu&ntilde;etazo de tu mejor amigo en el est&oacute;mago porque se qued&oacute; anclado y te echa la culpa de abandonarlo, es llover sin nubes a veinte grados en la sombra, es la mosca tras la oreja, barrer la mierda bajo la alfombra. Es una basura, pero es nuestra basura. Conf&iacute;o en ti. Sed diferentes de lo diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un mensaje a la sociedad del momento, sin tener en cuenta la historia, o el futuro, solo ahora. Algo que nos deje un sabor muy Pablo, antes de terminar este di&aacute;logo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha quedado muerta la sociedad. Nadie os&oacute; de creerse humilde y hacer cr&iacute;tica hacia dentro y hacia fuera simult&aacute;neas en el momento. Sin embargo, es sabido de que, m&aacute;s all&aacute; del lenguaje, m&aacute;s all&aacute; de eventos, gustos propios, g&eacute;neros, y todas esas palabras para hacernos creer etiquet&aacute;ndolos que somos iguales. Digo: que te jodan. As&iacute; de claro, sean ego&iacute;stas. Y cuando se den contra la pared, dir&aacute;n: &lsquo;El humano es el &uacute;nico animal que es sobre-dependiente y no lo podemos cambiar&rsquo;. Porque: 'Imb&eacute;ciles' no es la &uacute;ltima palabra del diccionario. Tampoco es 'amor'. Pero ya me entienden. Venga, a disfrutar con lo que se tiene. La felicidad es ef&iacute;mera, f&uacute;til y una cachonda mental. Y si se aburren: hay eventos por ah&iacute; para disfrute colectivo. Busquen m&aacute;s all&aacute; de la realidad com&uacute;n, m&eacute;tanse en los callejones estrechos de la existencia. Y piden en la taberna de mala muerte llamada 'personalidad' un licor de lim&oacute;n y lo dejan a mi cuenta. Y tranquilidad, no me los cobrar&eacute; luego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Est&aacute; claro que no nos gustan los finales, a ninguno de 'los pablos'. La doble moralidad para observar la vida, la cultura combativa, el mensaje pobre y ciego, y ma&ntilde;ana qu&eacute; Pablo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despertar&eacute; tranquilo. Pues ma&ntilde;ana, el mundo despertar&aacute; igual de intranquilo sacudi&eacute;ndose como par&aacute;sito por este mundo. Se retorcer&aacute; invicto por los l&iacute;mites del capitalismo queriendo fingir ser los l&iacute;deres de una vieja gloria. Y sabremos que es real, la vida es real. Seguiremos mosqueados con unos padres que no dejan dormir para llamar la atenci&oacute;n, con unos profesores que &ldquo;nos tienen man&iacute;a&rdquo; y con pol&iacute;ticos buenos para nada, juventud despreocupada y falta de tacto teniendo cuatro containers para reciclar. Seguiremos buscando de qu&eacute; quejarnos, cines muriendo y reboots innecesarios volviendo personajes negros o mujeres, por falsa igualdad permutable, millonarios y&eacute;ndose del pa&iacute;s. Ma&ntilde;ana despertaremos siendo m&aacute;s necios, pero m&aacute;s felices y no nos daremos cuenta. &iquest;Y ma&ntilde;ana qu&eacute;&hellip;? No lo s&eacute;, y eso es lo hermoso&hellip; que lo s&eacute;, pero no lo s&eacute;...<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entrevista realizada a mano, propia de la naturaleza de un vac&iacute;o que llena otro vac&iacute;o, de una realidad compleja que requiere de reflexiones complejas. Y ser dif&iacute;cil no es algo malo. Pablo es la circunstancia afortunada de ser, ser humano.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/dificil-publicar-libro-si-apenas-da-refresco-vender-100-copias_1_7216057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 19:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Es difícil publicar un libro, sí, apenas te da para un refresco vender 100 copias"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Volver a pasar por el corazón y el silencio de las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/volver-pasar-corazon-silencio-palabras_1_7192439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd590225-9a61-4ab9-ad8b-dd4b52e7e5d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Volver a pasar por el corazón y el silencio de las palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y tras meses de intenso trabajo, no ha pasado ni un solo día después del último en el que pensara volver, en el que la Residencia de La Dehesa, con un gran equipo al frente, me abriera las puertas a una nueva oportunidad de demostrar todo lo que imaginamos en esa fábrica de constante creación.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pablo Díaz Cobiella.                            </span>
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        Hubo un tiempo, que ya es dif&iacute;cil de recordar, anterior a la pandemia, en el que ya exist&iacute;an ciertas emociones en el interior de las personas mayores de las residencias. Todas ellas abrazaban la posibilidad triste y siniestra a la vez, de una dejadez, de una ilusi&oacute;n desaparecida, de una sensaci&oacute;n constante en la falta de cari&ntilde;o. Me refiero al interior m&aacute;s profundo de cada una de esas personas, no a lo que vemos, a lo que observamos d&iacute;a a d&iacute;a: profesionales incansables que mantienen viva la esperanza del tiempo, personal desde el primero al &uacute;ltimo que se implican y desviven por mejorar todas y cada de las miles de circunstancias que se dan, y en estos d&iacute;as a&uacute;n con m&aacute;s raz&oacute;n. O a las visitas de sus familiares, ahora restringidas y en demasiada distancia, un b&aacute;lsamo, un beso de recuerdos, de que el amor se mantiene intacto. Se me guarda en la retina cada uno de los gestos cuando observo esa situaci&oacute;n, ese espacio indescriptible cuando un mayor recibe a sus seres queridos y sus seres queridos esperan amablemente impacientes. Me refiero a otra historia que estoy a punto de desnudar en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Siempre lo hab&iacute;a imaginado, siempre hab&iacute;a imaginado como 'la seroja' viajar&iacute;a entre las personas de m&aacute;s edad, de c&oacute;mo la literatura y su fusi&oacute;n en un recorrido enorme de emociones se entrelazaban. Y de la imaginaci&oacute;n a la realidad. Desde que me dedico a lo que me gusta, para lo que me form&eacute;, para lo que viaj&eacute; por infinidad de lugares aprendiendo cada mil&iacute;metro de tiempo, he tenido la suerte de hacer real todo lo que se fabrica en esa parte de mi cuerpo que no se muy bien si est&aacute; en un costado a la izquierda o en el pico m&aacute;s alto.
    </p><p class="article-text">
        En octubre, del fat&iacute;dico a&ntilde;o que acabamos de sobrevivir, nace <em>Recordis</em>, una nueva oportunidad de aprendizaje, de investigaci&oacute;n en la confluencia de las emociones y los contenidos literarios, la escritura, la comunicaci&oacute;n y la percepci&oacute;n del equilibrio, ese flujo del interior y exterior. Ese primer d&iacute;a de las primeras cosas, siempre en el limbo entre el nerviosismo, el respeto y las ansias por el &eacute;xito, esas sensaciones que siempre eran, desaparecieron. Encuentro, miradas, primer sentido. Aquel d&iacute;a nac&iacute; de nuevo, era el primer d&iacute;a de mi otra nueva vida. Rompimos multitud de barreras que aparentemente eran f&aacute;ciles de romper, la desconfianza, la aceptaci&oacute;n, la verg&uuml;enza, el miedo a dialogar y comunicarse, a dar por sentado diversas situaciones, el sue&ntilde;o, el quedarse dormido ante tanta palabra. Diversas part&iacute;culas invisibles y divisibles se expand&iacute;an por la Residencia de Mayores de La Dehesa a la velocidad de la luz, con una pandemia de por medio y miles de dificultades, a&ntilde;adida a la situaci&oacute;n de confinamiento que ellas siguen teniendo. <em>Recordis </em>viaj&oacute; por diez lugares, todos ellos diferentes. Poes&iacute;a amarga y dolorosa, tambi&eacute;n la de la caricia, la elegancia y el atardecer. T&iacute;teres que cobraban una vida nunca vista que hicieron de la alegr&iacute;a un barrio, una forma de entender. Teatrillos, an&eacute;cdotas y conocimiento. Los lunes y los mi&eacute;rcoles se convirtieron en el fin del aburrimiento y la monoton&iacute;a para hacer saltar por los aires la cantidad de nudos, del interior m&aacute;s profundo. Vimos c&oacute;mo la lectura y escritura creativa desde las emociones se convert&iacute;an en una herramienta eficaz de mejora de los estados de &aacute;nimo, del di&aacute;logo escaso entre ellos, de encontrar nuevos espacios positivos. Sin duda alguna, para diversas situaciones cognitivas. Y sin faltar a la idea de equipo, de sensaci&oacute;n de uni&oacute;n y entendimiento en todas las l&iacute;neas de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en no saber muy bien qu&eacute; hacer, en tener la certeza de no tener ni idea de lo que va a suceder. Me he acostumbrado a una constante en este sentido. Creo incluso que es una metodolog&iacute;a propia que, ante tanta experiencia, ante tantas pruebas ya se puede valorar, procesar y demostrar. Lo que parec&iacute;a algo imposible de medir, intangible se ha convertido en ciencia, ciencia emocional, por culpa de la literatura, ah&iacute; est&aacute; la clave, en esa elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de <em>Recordis</em> no est&aacute; en la idea de que es un proyecto ganador y que se ambiciona hasta metas incalculables. El &eacute;xito de esta creaci&oacute;n es precisamente la falta de construcci&oacute;n, la idea de no preelaborar nada, si no construir en vivo y en directo, &iquest;se imaginan la cantidad de aportaciones enriquecedoras si seguimos este m&eacute;todo?
    </p><p class="article-text">
        Y tras meses de intenso trabajo, no ha pasado ni un solo d&iacute;a despu&eacute;s del &uacute;ltimo en el que pensara volver, en el que la Residencia de La Dehesa, con un gran equipo al frente, me abriera las puertas a una nueva oportunidad de demostrar todo lo que imaginamos en esa f&aacute;brica de constante creaci&oacute;n. Y as&iacute; sucede el silencio, 'El Silencio de las Palabras', una nueva forma de comunicarnos y expresarnos, y vaya c&oacute;mo avanza por el oc&eacute;ano en el que muy pocas personas creen. Nadie les hab&iacute;a preguntado si les quedaban muchas cosas por vivir, y no se pueden imaginar la cantidad infinitas de momentos, viajes, sabores, olores, recuerdos y amor les quedan a&uacute;n por experimentar. Hemos hablado de la muerte y el miedo convertidas en una 'superexplosi&oacute;n' de vida y mariposas que dejan de estar posadas en la flor. Ahora cada mi&eacute;rcoles se espera con ansias el siguiente mi&eacute;rcoles, porque ya no quiero irme de 'La Resi' tan maravillosa en la que aprendo tantas y tantas y tantas cosas, un proyecto que explora cualquier forma de belleza real, que apaga cualquier intensi&oacute;n de maldad y sobre todo en el paseo que no pueden dar, en las vistas que no pueden observar, en los matices impensables.
    </p><p class="article-text">
        Los talleres llenos hasta la bandera, en ellos no falta la mirada que r&iacute;e y que valientemente se eleva. A menudo conecto con ellos todos los proyectos en los que estoy y ellos me aconsejan, me enfocan un nuevo punto de vista. En eso se ha convertido un espacio de emociones y creatividad, en un silencio tenue e imprescindible para todas las partes.
    </p><p class="article-text">
        Quiero dar las gracias a la Consejer&iacute;a de Acci&oacute;n Social del Cabildo de La Palma por verlo y sentir que era posible algo as&iacute;, y la demostraci&oacute;n constante de que con muy poco podemos hacer muchas cosas, gracias, Nieves. Y me encantar&iacute;a nombrar a todas las personas buenas que trabajan en La Residencia, desde su directora, Cati Casimiro, so&ntilde;ando de la mano en este proyecto, permitiendo la emoci&oacute;n y emocionarse. Todo el personal desde cocina, auxiliares, fisioterapia, medicina, conserjes pasando por una persona con altas dosis de humanidad y bondad, Mari Carmen, psic&oacute;loga del centro. Las animadoras que sin ellas y su empat&iacute;a ser&iacute;a imposible este tipo de ideas. A un buen amigo de la Biblioteca, que se ha convertido en el sill&oacute;n a sill&oacute;n que dej&oacute; mi abuelo cuando se fue, &eacute;l me chuta la cultura constantemente, la necesaria, la ut&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; estaremos todo un a&ntilde;o, cada y uno de los mi&eacute;rcoles, suceda lo que suceda, habr&aacute; silencio en nuestras palabras, cual amor que no hace falta decir si no tocar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo D&iacute;az Cobiella</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/volver-pasar-corazon-silencio-palabras_1_7192439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2021 09:36:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a pasar por el corazón y el silencio de las palabras]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Silencio cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/silencio-cultural_129_6167363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Estoy refugiado en los libros como única vía de escape al horror en el que tenemos que convivir, sin preguntas o respuestas, en la resignación y el altruismo, en la premura y la insensatez.  Y por supuesto, en la lectura. No hay nada que me reconforte más. Y perdón a todas las personas que amo.</p></div><p class="article-text">
        Vaya por delante que todo lo que leer&aacute;n en las siguientes l&iacute;neas no es una cr&iacute;tica con &aacute;nimos de dar respuestas a nadie, ni si quiera preguntar. Tampoco es una absoluci&oacute;n a los problemas, ni una escalada a la monta&ntilde;a m&aacute;s alta del mundo para contemplar las mejores vistas, ni si quiera es un dilema, ni un texto para ser recordado. Ni m&aacute;s ni menos, es una opini&oacute;n m&aacute;s de las que cada vez me siento m&aacute;s abrumado, angustiado conmigo mismo por hablar de lo que siento en este mundo donde la hipocres&iacute;a excesiva ha fulminado cualquier posibilidad de entendernos. Y, adem&aacute;s, en una posibilidad de trescientos sesenta grados, voy a seguir cultivando en el interior mientras observo todo lo que ocurre en el exterior, con detenimiento, pausa y estima, &iquest;cre&iacute;an que iba a decir que iba a ignorar lo de fuera? La cultura es extraordinaria en su propia naturaleza y existencia, realice quien los realice. A todos, a las amigas, a las compa&ntilde;eras, tambi&eacute;n en masculino por supuesto, a las personas que les apasiona competir, a las que quieren ganar y pierden, a las que no les importa perder, a las que muestran una actitud de no querer ganar pero en el escondite m&aacute;s cercano se lo repite una y otra vez, a los muros de hormig&oacute;n que atraviesan de lado a lado un coraz&oacute;n cualquiera, a los seres alternativos, los buenos y los malos, que desean cambios, revoluciones de claveles sin arrancarlos, a los ego&iacute;stas e ignorantes, se den cuenta o no de la realidad, a las personas que no encuentran las palabras adecuadas para expresar lo que sienten, a los tiradores de ideas y se quedan ah&iacute;, a los que sue&ntilde;an con cosas imposibles y a los que no sue&ntilde;an con nada por que todo les parece aburrido o simplemente no desean so&ntilde;ar. Y tambi&eacute;n a m&iacute; mismo, sin puertas ni ventanas, ni una tinta a medias, ni si quiera una absurda contemplaci&oacute;n de lo que valgo para hacer creer que valgo, simplemente por escribir unas palabras. Ni grises, ni blancos o negros, ni matices, ni circunstancias especiales, ni nada. Cargarse todas las posibilidades existentes de un plumazo, porque es algo emp&iacute;rico: este sistema no funciona.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras escrib&iacute;a en la megafon&iacute;a, en mi peque&ntilde;a manifestaci&oacute;n ortodoxa, me acord&eacute; de una historia de hace mucho tiempo y que por supuesto he modificado, eliminando cualquier posibilidad bohemia de mantener intacta la historia y su naturaleza, y cu&aacute;ntas cosas m&aacute;s que deseamos que sean bonitas, por el simple hecho de pensar que son bonitas. Pues no, esta es la historia, la que est&aacute; en cursiva, no iba a ser todo perfecto.
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                Pablo Díaz Cobiella.                            </span>
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        <em>La cultura y su silencio. Era una ma&ntilde;ana de verano, a la orilla de un mar de oto&ntilde;o, o lo que es lo mismo, una ma&ntilde;ana contemplativa y cari&ntilde;osa, tenue y amable, de respiro y emociones distra&iacute;das. Se dispon&iacute;a a pasear de lado a lado de la playa. A sus espaldas una ciudad sumergida en su propio encanto, y en frente el oc&eacute;ano inequ&iacute;voco y atrapado. Era una tarde de verano, con el baile de los pinos de un lado a otro por las brisas que llegaban del norte, o lo que es lo mismo, una tarde nost&aacute;lgica como si de repente una hora fuera medio siglo, la historia recorriera cada cent&iacute;metro de tu cuerpo, y fueras a morir en aquel instante, solitario y en paz. Era un d&iacute;a de verano en una isla encantadora, no por su puesta en escena, tras un tel&oacute;n que no necesita, ni por el teatro que en ella hemos construido, ni si quiera por la mentira que hemos construido, ni por inventarnos una forma que tampoco necesitamos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No han pasado demasiados a&ntilde;os de aquel momento. Y todo ha ido tan r&aacute;pido, que si lo extrapolamos a otras etapas de la historia, hemos hecho en dos d&eacute;cadas lo que se har&iacute;a en un siglo, y todo por que unos pocos abstractos nos hacen ir cada vez m&aacute;s deprisa. Ya no disfruto casi nada, no me da tiempo de saborear como quisiera, y adem&aacute;s encogemos los hombros, justo en este instante, haciendo alarde del gesto humano m&aacute;s repetido, en el silencio, el des&aacute;nimo y la entrega de nuestra alma al sistema y su forma. Y no, ya no nos vale con aquello de las tecnolog&iacute;as, mal usadas por cierto, y que estamos en una nueva era, que no seamos antiguos y que hay que seguir hacia adelante con una palmadita en la espalda. Que los problemas van y vienen, y que ya saldremos adelante con aquellas palabras que gustan mucho en las redes sociales: lealtad, verdad, apoyo, seguridad.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La cultura y su silencio aterrador. Y claro que si, creamos sin parar, trabajamos sin dejar caer ni un solo segundo la 'guataca' cultural, construyendo proyectos magn&iacute;ficos y preciosos, genuinos y de alta calidad. Sin excepciones. Y algo falla. No nos estamos abrazando, no estamos aflojando el odio, ni el miedo, para apretar amor. Nos hemos cansado de amar al otro. Nos hemos agotado de entender el amor del otro. Nos hemos rendido ante el perd&oacute;n del amor del otro y al otro. Nos hemos desinflado del conjunto para mirar en una sola direcci&oacute;n, sin importar la destrucci&oacute;n. Seguimos viendo al contrario como el contrario, pese a que crezcan las banderas en todas partes para la imagen que creemos imprescindible y la visibilidad traicionada. Cada vez menos, queremos ensuciarnos las manos de tierra o de agua salada. Y cuando tenemos todas las ra&iacute;ces de acuerdo en lo mismo, en vez de enredarlas para que el &aacute;rbol crezca fuerte e invencible nos decimos adi&oacute;s, de lejos, en una despedida t&iacute;mida y recelosa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>He encontrado refugio en una hermosa librer&iacute;a a&uacute;n por construir porque me faltan todas las personas de este planeta para poder darle forma. He encontrado en la utop&iacute;a un alivio existencial en el que respiro bien y soy capaz de quererme, para poder querer al resto del mundo, o no. Estoy refugiado en los libros como &uacute;nica v&iacute;a de escape al horror en el que tenemos que convivir, sin preguntas o respuestas, en la resignaci&oacute;n y el altruismo, en la premura y la insensatez. Y por supuesto, en la lectura. No hay nada que me reconforte m&aacute;s. Y perd&oacute;n a todas las personas que amo.</em>
    </p><p class="article-text">
        No temo hablar de c&oacute;mo es mi escritura: alborotada, desordenada, engre&iacute;da, alucin&oacute;gena, pero tambi&eacute;n existe sentido, sentido a no perder ni un segundo en lo que no soy, aunque me pierda una y otra vez, necesariamente. Ser mi escritura, ser mi forma, ser el agua del arroyo, ser el agua del arrollo cuando alcanza el mar. Y aprovechando que ya he llegado, y la sal corre por mis venas, voy a hablar de la muerte.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tengo miedo a la muerte. De hecho, s&eacute; que ella vendr&aacute; a m&iacute; y yo estar&eacute; de pie. Lo he pensado un mill&oacute;n de veces, y estar&eacute; de pie. A&uacute;n cuando el dolor y la herida arda como en el mism&iacute;simo infierno, estar&eacute; de pie, y morir&eacute; de pie. Sin alardes, alabanzas, admiraci&oacute;n y orgullo. Con delicadeza, un plumaje multicolor, o en blanco y negro, da igual, y la certeza de haber aprendido hasta el &uacute;ltimo aliento, sin expectativas o creencia ind&oacute;mita.
    </p><p class="article-text">
        Y no era el final la muerte. No era el final la forma de morir. No era el final. La cultura sin hablar de cultura, la cultura del silencio, o para que reflexionemos en la &uacute;nica conclusi&oacute;n de este texto: Nacer, vivir, enramar la vida, cambiar, florecer, morir y recordar, o volver a pasar por el coraz&oacute;n una y otra vez, y otra vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Díaz Cobiella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/silencio-cultural_129_6167363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2020 09:52:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Silencio cultural]]></media:title>
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