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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana Tristán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_tristan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana Tristán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Yo también prendería fuego a la ciudad, pero me aguanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/prenderia-fuego-ciudad-aguanto_132_1276580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abe57050-9e33-4880-a925-6d5658fd5e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cristina Morales."></p><p class="article-text">
        A m&iacute; es que me gusta ser burguesa en cuanto tengo algo de dinero. Ll&aacute;mame constitucionalista, pero hay veces que necesito tomarme una ca&ntilde;ita con su tapa de aceitunas en alguna terraza sin que a mi vera ardan las aceras, ni salga fuego del contenedor. En este aspecto no puedo estar de acuerdo con las pol&eacute;micas declaraciones de Cristina Morales, autora de la novela `Lectura f&aacute;cil&acute; y premio Nacional de Narrativa 2019: &ldquo;Es una alegr&iacute;a ver el centro de Barcelona, las v&iacute;as comerciales tomadas por la explotaci&oacute;n tur&iacute;stica y capitalista, de las que estamos despose&iacute;das quienes vivimos ah&iacute;. Es una alegr&iacute;a que haya fuego en vez de tiendas y cafeter&iacute;as abiertas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mira que hay ocasiones en las que yo tambi&eacute;n quiero reventar cosas, cual CDR cargada de ira y protesta social. Cada ma&ntilde;ana cuando suena la alarma siento ganas de hacer huelga indefinida sin salirme de la cama, ya a primera hora me da un aire anti-capitalista y mis&aacute;ntropo incontrolable. Hay d&iacute;as que la cojo con los coches y las motos y camiones que abarrotan la ciudad de humo y pitidos. Los quemar&iacute;a a todos, cortar&iacute;a las autopistas de peaje, sabotear&iacute;a park&iacute;metros y paralizar&iacute;a a pedradas la Normalidad. Si me dejaran me cargar&iacute;a incluso a los ciclistas y a los peatones, dependiendo del d&iacute;a y del humor. Pero no lo hago. Me contengo y sigo conduciendo hacia alg&uacute;n sitio o hacia ninguno, s&oacute;lo por el gusto de contaminar el aire y apoyar el brazo en la ventanilla cortando el viento al pasar.
    </p><p class="article-text">
        Si a la ganadora del premio Nacional de Narrativa le parece est&eacute;ticamente agradable ver como la muchachada prende fuego a la ciudad, qu&eacute; vamos a hacerle. Mientras no venga a chamuscarme la terraza, que piense y diga lo que apetezca. Al presidente de la Generalidad de Catalu&ntilde;a, el se&ntilde;or Quim Torra, no querr&iacute;a yo escucharle cosa semejante. Y eso que poco le falta. Del papa de Roma no esperar&iacute;a una escuchar tales disparates.
    </p><p class="article-text">
        Pero los artistas, en su condici&oacute;n de artistas cr&iacute;ticos y escasamente alimentados, deben expresarse con libertad. Tal es lo que se espera de ellos. Del pol&iacute;tico uno espera que vista traje y chaqueta, que agite las manos cuando habla y que mienta continuamente para decir la verdad. Del artista se espera que vista raro y lleve brilli-brilli, que polemice con todo, todo el tiempo y que transforme, con sus ma&ntilde;as de artista, nuestra forma de mirar la realidad.
    </p><p class="article-text">
        El director de los Mossos d&rsquo;Esquadra o el de la Polic&iacute;a jam&aacute;s dir&aacute;n que son un cuerpo violento al servicio del poder &ldquo;ante el que solo cabe el sometimiento o la autodefensa&rdquo;. As&iacute; como el cura nunca dir&aacute; que quiz&aacute;s Dios no exista y todo sea &ldquo;una ilusi&oacute;n, una sombra, una ficci&oacute;n&rdquo;, que escribiera el poeta. Su salario depende de que crean a pies juntillas en lo que hacen. En ambos casos el trabajo que desempe&ntilde;an presupone obediencia y correcci&oacute;n pol&iacute;tica y eclesi&aacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como escribiera Julio Camba en &lsquo;El discurso de Orbaneja&rsquo; (1916): &ldquo;&iquest;Qu&eacute; se le puede importar al ministro de la Gobernaci&oacute;n de lo que diga un ciudadano cualquiera en un momento de entusiasmo? Todas las revoluciones han sido promovidas por hombres a los que no se les ha dejado colocar sus discursos&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; seguimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/prenderia-fuego-ciudad-aguanto_132_1276580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2019 09:38:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo también prendería fuego a la ciudad, pero me aguanto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doblepensar en tiempos de crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doblepensar-tiempos-crisis_132_1292067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A estas alturas del rodaje revolucionario ya se habr&aacute;n enterado de que vivimos en un Estado fascista, machista, opresor y en v&iacute;as de extinci&oacute;n. O a lo mejor no, a lo mejor en una especie de <em>Good bye, Lenin, </em>sigue usted viviendo del otro lado de la pel&iacute;cula, en la dimensi&oacute;n democr&aacute;tica, igualitaria y legalista de nuestro Estado de Derecho. Puede que sea usted de esos indecisos que prefiere estar a ambos lados del pensamiento, en una especie de sistema democr&aacute;tico con tintes fascistas, feminista de d&iacute;a y machista de noche, garantista con los suyos y opresor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente del men&uacute; ideol&oacute;gico que haya escogido, ser&aacute; necesario entrenarse en el ejercicio del &ldquo;doblepensar&rdquo; si quiere ser aceptado sin fisuras en el grupo de los- que-piensan-como-yo.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;doblepensar&rdquo; orwelliano consiste en pensar algo muy fuerte muy fuerte a pesar de las dudas: &ldquo;Decir mentiras a la vez que se cree necesariamente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido s&oacute;lo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega&rdquo; &iquest;Les suena de algo?
    </p><p class="article-text">
        Quienes se saben habitantes de una Espa&ntilde;a facha y post-franquista subir&aacute;n v&iacute;deos y fragmentos de manifestantes pac&iacute;ficos siendo agredidos por polic&iacute;as hiperventilados y anfetam&iacute;nicos. Repetir&aacute;n que los Mossos se dedican a arrancar ojos y test&iacute;culos a independentistas y perroflautas, que las fuerzas y cuerpos de seguridad avanzan a porrazo limpio sin distinguir entre ancianos, ni&ntilde;os, periodistas o gatitos e ignorar&aacute;n cualquier informaci&oacute;n, v&iacute;deo o experiencia personal que no corrobore y ampl&iacute;e su verdad y prejuicio. Y estar&aacute;n diciendo la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado del discurso tenemos a un sector de catalanes, espa&ntilde;oles y murcianos que llevan la norma constitucional en el ADN. Para este sector lo que dice la Constituci&oacute;n va a misa con la misma vehemencia que la se&ntilde;ora y el legionario del Valle de los Ca&iacute;dos. Para los dem&oacute;cratas ribonucleicos los porrazos y disparos de pelotas de goma son un mal menor para preservar la estabilidad c&iacute;vica e institucional. De alg&uacute;n modo se tendr&aacute; que defender la polic&iacute;a de las masas protestonas. Y estar&aacute;n diciendo la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Si ya m&aacute;s o menos sabe usted con qu&eacute; cristal es con el que mira el loco mundo que habitamos, si sabe desde qu&eacute; atalaya ideol&oacute;gica analiza la realidad, s&oacute;lo tiene que escoger las informaciones que mejor se amolden a su impresi&oacute;n, a sus creencias y prejuicios. Para empoderarse en su ideario, uno s&oacute;lo tiene que amontonar recortes de peri&oacute;dicos afines o pesta&ntilde;itas en el Google, escoger a los autores de referencia que piensan como quiere usted pensar y suscribirlo todo o aquello que a usted m&aacute;s convenga. Participe en acciones, movilizaciones y movidas que le ayuden a reafirmarse en su narrativa y hacer amigos y amigas que opinen como usted.
    </p><p class="article-text">
        Ahora abra una cerveza, sea cual sea la trinchera ideol&oacute;gica desde la que habita el mundo, lo mejor ser&aacute; embriagarse y aguantar el chaparr&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/doblepensar-tiempos-crisis_132_1292067.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2019 13:47:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Doblepensar en tiempos de crisis]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siéntase culpable y acábese el arroz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sientase-culpable-acabese-arroz_132_1325408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&eacute; si sabr&aacute;n que llevo inserta en la melanina de mi blancuzca piel y en el inconsciente de mi cerebrito colectivo toda una ristra de opresiones, de guerras con sus paces, de cruzadas, injusticias, genocidios, maltratos, y as&iacute;. Ustedes tambi&eacute;n llevan encima toda esta fiesta. H&uacute;rguense un poco y lo ver&aacute;n. En sesenta kilos puede caber toda la historia del Universo. Tambi&eacute;n arrastramos en nuestros gestos cotidianos la libertad, la igualdad, la diversidad y la democracia, aunque nos demos menos cuenta y se nos hayan venido a menos. Pues como todo lo que deseamos, se va alejando de nosotros apenas lo llegamos a rozar.
    </p><p class="article-text">
        Somos como androides virtuales, al menos yo lo soy: un cuartito de m&aacute;quina, otro de s&iacute;mbolos, una capita de memoria transmitida y una mijita de representaci&oacute;n. Yo ya no s&eacute; ser yo sin las series por la noche, el Facebook me hace sentir menos sola, el tel&eacute;fono m&oacute;vil es una pr&oacute;tesis sin la que ya no s&eacute; vivir m&aacute;s de unas horas. Ya no me acuerdo de cuando era guanche, pero forma parte de mi recuerdo colectivo, de mi apego imaginario, del anclaje de mi identidad. Sea la que sea. Yo me siento m&aacute;s ruibarbo, tranquilota y <em>color&aacute;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Debajo de la capa androidal que nos zarandea sin darnos cuenta, vamos adaptando nuestra personalidad al entorno flexible y global que nos vamos encontrando. Bajamos a por el pan (&ldquo;- &iquest;Queda pan? &ndash; S&iacute; - &iquest;Cu&aacute;nto es? &ndash; Sesenta c&eacute;ntimos&rdquo;), nos apuntamos a un taller de Escritura Creativa, despu&eacute;s vamos a Crossfit, ignoramos a los de ACNUR que tratan de captarnos por las calles y vamos de ca&ntilde;as con quien sea que quiera venirse y mitigar el aburrimiento y la soledad.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de ustedes y yo, por el mero hecho de ser europeos y coloniales en lugar de ser un <em>usted</em> y un <em>yo</em> de otra cultura, llevamos clavada a las neuronas la cruz de la culpabilidad de un pasado de racismo, machismo e Inquisici&oacute;n. Y mucha contaminaci&oacute;n, pero a este carro nos acabamos de subir. Si bien estamos ligados cromos&oacute;micamente a nuestro pasado, somos otra cosa, somos cosas vivas, como los pollos h&iacute;per hormonados de los que habla Munir Hachemi.
    </p><p class="article-text">
        Ya desde peque&ntilde;a me costaba entender ese salto conceptual que ata el pasado y la vida misma a una teor&iacute;a. Mi yo de seis a&ntilde;os pensaba: &ldquo;&iquest;qu&eacute; carajo tendr&aacute; que ver que me acabe el arroz con que dejen de morir ni&ntilde;os de hambre? Digo yo que ser&aacute;n los gobiernos y la ONU los que deben sentirse culpables y no yo por no acabar este maldito plato&rdquo;. Mi yo de ahora piensa: &ldquo;&iquest;qu&eacute; carajo tendr&aacute; que ver pegar gritos por causas nobles y acusar a todo Cristo con actuar noblemente?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya desde peque&ntilde;a, a&ntilde;urgada ante mi plato de arroz, recelaba del chantaje emocional de las buenas causas, de la mentira autocomplaciente cargada de culpabilidad. &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;is? &iquest;Amargarme la infancia, como a la pobre Greta Tunberg?
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya no creamos mayoritariamente en la religi&oacute;n, s&iacute; que lo hacemos en infinidad de causas superiores por las que regimos nuestros actos y en las que buscamos el sentido de la vida y la redenci&oacute;n. Cada peque&ntilde;o mont&iacute;culo de ideolog&iacute;a e identidad (feminismo, animalismo, ecologismo, cuestiones de g&eacute;nero) genera su propia cosmovisi&oacute;n, sus propios ritos y creencias superiores. Cada secci&oacute;n del viejo Humanismo se ha departamentalizado, como la vida y la raz&oacute;n. Elija usted su bando.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los salvadores del cosmos, el clima, los migrantes y las mujeres se dedican a a&ntilde;urgarnos el arroz y cada conversaci&oacute;n con juicios culpabilizantes. Seguramente tampoco se acaben el plato y vivan las mismas contradicciones que vivimos todos. Pero su fe y su creencia les han dotado de la autoridad suficiente para acusarte con el dedo mientras se rebozan, como cerdos en el fango, en nuestra culpabilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sientase-culpable-acabese-arroz_132_1325408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Oct 2019 10:20:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Siéntase culpable y acábese el arroz]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El negocio verde de la culpabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/negocio-verde-culpabilidad_132_1337010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ee5ac81-c05c-4801-b38a-0a026c1e7ec8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Greta Thunberg"></p><p class="article-text">
        Desde que comenz&oacute; esta ola de puritanismo progresista, verde y feminista, una tiene que comportarse como en aquellas comidas familiares en las que ven&iacute;an el t&iacute;o facha y el rojo a compartir la misma mesa, o como en esas cenas de navidad en las que mejor no hablar del temita del divorcio de la nieta delante de la t&iacute;a Gertrudis. Con seg&uacute;n qu&eacute; adultos lo mejor es no hablar de pol&iacute;tica ni de temas susceptibles de provocar una escisi&oacute;n familiar por disociaci&oacute;n hist&eacute;rica. Mejor guarde su ingenio, sus dudas, su humor y c&aacute;llese, si no quiere ofender a cualquier persona de bien.
    </p><p class="article-text">
        La gente est&aacute; muy sensible con esto de la extinci&oacute;n y el fin del mundo, as&iacute; como con las desigualdades de las mujeres y de las opresiones cis-hetero-patriarcales. No es para menos. Yo la entiendo, a la gente que se ofende y enfada por todas las causas, est&aacute;n tan asustados con esto del Armaged&oacute;n inminente, el aumento de las temperaturas y la brecha salarial que reaccionan un poquito mal cuando se les embotan demasiado las emociones y no saben qu&eacute; decir. Yo las entiendo de verdad. Es demasiado que procesar para una sola persona.
    </p><p class="article-text">
        Pero desde esta columna he de admitir que me da un poco de rabia que se apropien de las causas loables y de los modos de defenderlas, la verdad. Como mujer y b&iacute;pedo implume que tambi&eacute;n soy, tengo el mismo derecho a respirar CO2 durante el mayor tiempo posible que las personas que se enfadan mucho y ponen cara de preocupaci&oacute;n todo el tiempo. En serio, yo tampoco quiero morir enterrada en pl&aacute;stico. Lo que pasa es que a veces me da por cuestionar el espect&aacute;culo que me orquestan los grandes lobbys para distraer mi atenci&oacute;n. El dichoso tofu y la ins&iacute;pida quinoa se han cargado mucha m&aacute;s superficie amaz&oacute;nica que mi duda razonable. Mientras nos enfrentamos como <em>gallines</em> sin cabeza por las migajas de la raz&oacute;n la maquinaria del eterno beneficio sigue agujereando nuestra preciada capa de ozono.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Han escuchado hablar de Greta Thunberg? Es broma. Es una pregunta ret&oacute;rica. Hay evidencias abrumadoras de que no existe absolutamente nadie en el planeta que no haya escuchado su nombre en las &uacute;ltimas semanas. Es como la Rosal&iacute;a de nuestra redenci&oacute;n. El &uacute;ltimo hit de la industria verde, el nuevo rostro que cubrir&aacute; las carpetas de miles de adolescentes y tambi&eacute;n de alg&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace unos meses nadie sab&iacute;a nada de la muchacha esta, salvo sus padres, sus profesores y los amigos del cole. Pero gracias a la labor de los medios de comunicaci&oacute;n y otras personas que le financian viajes en velero y desayunos presidenciales, a d&iacute;a de hoy no existe humano en la tierra que no conozca a la susodicha. Digo la susodicha porque me he propuesto no pronunciar su nombre m&aacute;s de tres veces en esta columna. Tengo miedo a que me ocurra como en la pel&iacute;cula de Bitelch&uacute;s. Las palabras tienen poderes y hay algunas, como la que no voy a nombrar, que encienden las pasiones m&aacute;s furibundas y levantan diques infranqueables en los contornos de la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si hasta hace unos meses era el tsunami del <em>#Metoo</em> el campo de batalla entre las personas que ten&iacute;an raz&oacute;n y todas las dem&aacute;s, ahora el foco del activismo mainstream se ha desplazado a salvar el planeta y adorar sin fisuras a la-chica-que-no-voy-a- nombrar y todo su equipo t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        Ojo. Que yo de verdad tambi&eacute;n estoy en contra de que se extingan los ping&uuml;inos, los osos polares y nos muramos todos. De verdad, lo prometo. Que yo no tengo nada en contra de la muchacha esta, ni de ninguna muchacha que no conozco. Le deseo una infancia feliz, una buena educaci&oacute;n y todo el equilibrio emocional del que sea capaz para gestionar este tsunami que la rodea.
    </p><p class="article-text">
        Pero d&eacute;jenme pensar e incluso decir en voz alta (pero no mucho por si alguien se enfada) que todo esto es muy raro. Que me parece que est&aacute;n utilizando a la chiquilla como a la grasa que hace funcionar la maquinaria televisiva, el espect&aacute;culo y la simulaci&oacute;n. Que mientras la llevan de continente en continente apretando manos de presidentes, los mismos presidentes siguen sometidos a las mismas corporaciones que nos llevan a la extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estoy cansada del apocalipsis de los lunes, yo prefiero un apocalipsis m&aacute;s sosegado, mejor repartido durante la semana, o incluso el a&ntilde;o. Pi&eacute;nsenlo, encima que no nos queda mucho tiempo de vida tal y como la conocemos, vamos a intentar organizarnos un poco mejor y jodernos un poquito menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/negocio-verde-culpabilidad_132_1337010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2019 10:35:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El negocio verde de la culpabilidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mil y una trampas de la corrección política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mil-trampas-correccion-politica_132_1348917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/705ffc3a-5912-4bda-89c0-d81bae5a53f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mil y una trampas de la corrección política"></p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a una muchacha me llam&oacute; racista por decir que &ldquo;bajo al chino a por birras&rdquo;. Por lo visto tengo que revisar a fondo mi vocabulario m&aacute;s cotidiano y deconstruirme por las tardes. En este mundo todo se actualiza tan r&aacute;pidamente que basta una ma&ntilde;ana sin mirar las Redes Sociales para que cuando vuelva las palabras y las cosas que designan hayan cambiado todito su significado y las pol&eacute;micas se me amontonen en el buz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, le ocurri&oacute; algo parecido. Resulta que hace veinte a&ntilde;os, cuando a&uacute;n no ostentaba cargo pol&iacute;tico alguno, se disfraz&oacute; de Aladino en una fiesta de disfraces con la tem&aacute;tica de <em>Las mil y una noches</em>&nbsp;y ahora hasta sus aliados le tachan de racista, xen&oacute;fobo y colonial. A pesar de haber gobernado durante cuatro a&ntilde;os, ahora mismo su imagen p&uacute;blica y mayor logro es el de haber llevado la cara pintada de negro en una fiesta de disfraces. Pero el se&ntilde;or Trudeau, acosado por la horda biempensante y mesi&aacute;nica ha pedido perd&oacute;n con cara de perrillo chico. Carne pa&acute; la picadora.
    </p><p class="article-text">
        Como sociedad posmoderna y trastornada nos encanta tomar la parte por el todo y hacer de cualquier incidente banal un chivo expiatorio que nos redima como humanidad y de paso nos evite la ardua tarea de separar la paja del trigo. Ahora le toc&oacute; al ministro canadiense, ay, una duda tengo: &iquest;Tambi&eacute;n es racista llamar canadiense al canadiense?, &iquest;o eso s&oacute;lo nos pasa al hablar de pa&iacute;ses sobre los que sentimos velada condescendencia y complejo de superioridad? Si alguien lo sabe, que me lo diga, que esto es un sinvivir. A ver si voy a ser racista y no me hab&iacute;a dado cuenta. Adem&aacute;s, una vez me disfrac&eacute; de Pocahontas.
    </p><p class="article-text">
        En estos dos casos encuentro algo sintom&aacute;tico que nos caracteriza como sociedad con tendencias psic&oacute;ticas. Como si nos hubi&eacute;ramos acostumbrado a tomar la parte por el todo y otorg&aacute;ramos poderes tot&eacute;micos a personas, palabras y actitudes seg&uacute;n nos d&eacute; el aire y la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la estupidez (&hellip;) no se asemejase perfectamente al progreso, el ingenio, la esperanza y la mejor&iacute;a, nadie querr&iacute;a ser est&uacute;pido&rdquo;, que se&ntilde;alara Robert Musil y me recordara Alain Deneault en una columna reciente publicada en&nbsp;<em>El Pa&iacute;s</em> y titulada <em>Cuando los mediocres toman el poder</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y si no d&iacute;ganme si no les parece una estupidez la iniciativa que ha tomado el gobierno vasco para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. Ahora resulta que ampliar la cocina y tirar el tabique que la separa del sal&oacute;n es la soluci&oacute;n a todos nuestros problemas. Yo a&ntilde;adir&iacute;a pintarlas de gris, que es un color que no tiene g&eacute;nero, a diferencia del rosa o el azul, ya se sabe. De hecho, ya puestos, prohibir&iacute;a ambos colores por ser claramente opresores y hetero-patriarcales. Seguro que tras esta adorable medida las mujeres soportaremos mejor las cargas familiares, con una cocina tan cuqui la inestabilidad laboral y econ&oacute;mica que condena a mujeres y hombres a situaciones de exclusi&oacute;n social ser&aacute; una cosa sin importancia. Ay, virgencita.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho, yo por si acaso voy pintando la cocina y ya me deconstruyo ma&ntilde;ana, que hoy me da pereza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mil-trampas-correccion-politica_132_1348917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2019 10:44:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mil y una trampas de la corrección política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A que te denuncio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/denuncio_132_1354431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Aunque usted no lo crea (o quiz&aacute;s s&iacute;, no s&eacute; cu&aacute;n cr&eacute;dulo sea usted) en un mismo d&iacute;a he visto a dos personas amenazando con denunciar a un trabajador que no hab&iacute;a hecho absolutamente nada m&aacute;s que trabajar. El denunciado en potencia era el conductor de la guagua que nos transportaba desde la estaci&oacute;n de Coru&ntilde;a a la de Zaragoza. Las denunciantes, dos pasajeras con demasiado tiempo libre y un desarrollo cerebral aparentemente limitado.
    </p><p class="article-text">
        Un viaje tan largo en guagua (autob&uacute;s, ya saben) da para mucho. Doce horas con el culo plano y dolor de piernas, de olores desconocidos y ronquidos, de &ldquo;perdone, no se duerma usted en mi brazo&rdquo;, &ldquo;que alguien calle ya a ese ni&ntilde;o&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; ganas tengo de fumar&rdquo;... Un trayecto as&iacute; requiere abrir la mente al estoicismo, la paciencia y la resignaci&oacute;n. De hecho, cuando sufro una crisis nerviosa fruto de alguna concatenaci&oacute;n de chorradas, pillo el primer billete que encuentro y me embarco en un solitario viaje en guagua hacia la auto-superaci&oacute;n. En los treinta cent&iacute;metros que abarca el asiento, el mundo interior que una lleva consigo misma se expande y transforma con el paisaje que asoma de las ventanas, la mente se queda en blanco y color trigo y verde olivo, y plana como la meseta, y tranquila como la soledad.
    </p><p class="article-text">
        Como les dec&iacute;a, que me enredo en adjetivos, a dos se&ntilde;oras les dio por amenazar al conductor por distintas sinrazones en el mismo trayecto &iquest;Qu&eacute; le pasa a la gente con denunciar a todo Cristo? &iquest;C&oacute;mo puede estar tan mal de la cabeza la gente normal? A simple vista las denunciantes parec&iacute;an personas normales, estatura normal, rasgos faciales normales y una capacidad cognitiva en apariencia normal, pero s&oacute;lo en apariencia.
    </p><p class="article-text">
        Yo estaba sentada justo detr&aacute;s del ch&oacute;fer leyendo un libro o viendo una de las pel&iacute;culas que ponen en las pantallitas de los respaldos, no me acuerdo, cuando la Se&ntilde;ora N&uacute;mero Uno comenz&oacute; a abroncar al ch&oacute;fer porque, seg&uacute;n dec&iacute;a, en el viaje que hizo el d&iacute;a 14 de julio no hubo una de las dos paradas reglamentarias y que por eso lo iba a denunciar, porque no hay derecho, y que vaya denuncia le piensa poner. A &eacute;l. Que no hab&iacute;a hecho ese trayecto, que no sab&iacute;a de qu&eacute; carajo le estaba hablando, y que seguramente s&oacute;lo quer&iacute;a terminar su jornada laboral y volver a casa.
    </p><p class="article-text">
        Pasan las horas y aparece en escena la Se&ntilde;ora N&uacute;mero Dos. Esta vez es el aire acondicionado, que le da n&aacute;useas, que como no lo quite inmediatamente lo va a denunciar porque esto no puede ser.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; os pasa, gente adicta a poner denuncias? &iquest;Os da gustito levantar el dedo con aire amenazante y acosar a los trabajadores? &iquest;Demasiadas horas en Twitter? &iquest;Alg&uacute;n complejo de superioridad nubla vuestra capacidad de raciocinio?
    </p><p class="article-text">
        Leo que en las Redes Sociales hay patrullas de internautas denunciando pezones y palabrotas, que en el Gobierno hay pol&iacute;ticos denunciando tuiteros, poemas, canciones, que uno de los peri&oacute;dicos de referencia nacional ha abierto un buz&oacute;n para denuncias an&oacute;nimas, que en todas partes hay personas denunciando libros que no les gustan, pel&iacute;culas que no entienden, personas que les caen mal. Y as&iacute; nos va.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/denuncio_132_1354431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2019 16:00:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A que te denuncio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apriétense los cinturones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aprietense-cinturones_132_1365650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c641a27f-eeb1-4e58-801c-66fb3f7f31f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tráfico"></p><p class="article-text">
        Se acab&oacute; el verano y su larga siesta y tambi&eacute;n sus moscas pu&ntilde;eteras, ya se alejan las orquestas a su invierno y el rumor de los petardos, ya se marcha poco a poco este calor. Agosto se ha esfumado entre las hojas calcinadas y ya los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as regresan a sus jaulas escolares a aprender el mundo y nombrar las cosas, a estar sentaditos sus largas horas sin molestar. 
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os, antecesores directos de los adultos y producto suyo, domesticar&aacute;n durante los pr&oacute;ximos diez meses todo su hormonal desequilibrio en civilizada cautividad. Se acab&oacute; ya el despiporre y el venial esparcimiento, aten en corto a sus cr&iacute;as y sus deseos, marchen todos a sus puestos, la m&aacute;quina vuelve a girar.
    </p><p class="article-text">
        Los pueblos se vac&iacute;an de veraneantes con chiquillos y maletas y sombrillas y el centro de las ciudades se abarrota de ex-veraneantes con horarios y carpetas y trauma post-vacacional. Muchos abuelos que conozco y otros que de momento no, respiran aliviados y al fin tranquilos en sus sof&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las televisiones y peri&oacute;dicos y todo el entramado audiovisual narran c&oacute;mo la costa y sus hoteles se vac&iacute;an de chiquillos y maletas, c&oacute;mo se atascan las carreteras, c&oacute;mo calienta el calor. Este nuevo curso, llegan tambi&eacute;n con la incipiente brisa septembril los primeros imputados e imputadas de la Operaci&oacute;n P&uacute;nica. Con diez a&ntilde;os de retraso y medio sistema sanitario desmantelado, los adalides del desfalco p&uacute;blico acudir&aacute;n este mes de octubre al juzgado a declarar que &ldquo;no me acuerdo, yo no fui, era de un amigo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre cada uno empina la cuesta arriba hasta el oto&ntilde;o como puede, con su rebequita por si acaso y su esquizofrenia equinoccial. Los humanos adultos, tras depositar a sus cachorros aun somnolientos bajo custodia, vuelven a sus despachos y comercios y oficinas y gimnasios a hacer la vida girar. Seg&uacute;n las encuestas del INE m&aacute;s de un 44% de los hogares est&aacute; compuesto por familias con hijos (menores de veinticinco a&ntilde;os) a su cargo. Una de esas ser&eacute; yo retornando en octubre, algo m&aacute;s entradita en a&ntilde;os, a la casa de mis padres. 
    </p><p class="article-text">
        Agotado el verano de parranda y trashumancia la ciudad se ordena en ordenanzas y organismos, el tr&aacute;fico sigue su pestilente curso y los sudorosos cuerpos ciudadanos se recubren de ropa y pudor. Uno vuelve a ver a los ni&ntilde;os silenciosos, ordenaditos por las calles y avenidas, controlados en todo momento como sus pertenencias en los aeropuertos, sometidos a comportarse como ni&ntilde;os civilizados y no como las criaturas amorales y asilvestradas que son. 
    </p><p class="article-text">
        Como dijera el poeta, volvemos a ocupar los tristes puestos de la triste telara&ntilde;a. Se nos acab&oacute; el descanso y ahora empieza la siguiente temporada, acom&oacute;dense en sus asientos y apri&eacute;tense los cinturones que el curso va a despegar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aprietense-cinturones_132_1365650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2019 12:23:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apriétense los cinturones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El circo de embestidura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/circo-embestidura_132_1417378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/864986b3-4b85-40b3-b866-cc52a6bb1a56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Embestidura&#039;"></p><p class="article-text">
        Todo esto del circo de investidura, de las negociaciones y chantajes sillonescos para gobernarnos, no es m&aacute;s que una cortina de humo asfixiante para ocultarnos a todos que somos gilipollas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No se han dado ustedes cuenta? &iquest;Acaso alguna vez? Yo lo he sentido a fuerza viva esta ma&ntilde;ana, despu&eacute;s del segundo caf&eacute;, claro, pues antes de este a&uacute;n no razono, ni empatizo, ni s&eacute; d&oacute;nde empiezan mis pies.
    </p><p class="article-text">
        Quieren tenernos distra&iacute;dos y distra&iacute;das, cada uno con su adjetivo (con su n&uacute;mero y su g&eacute;nero), con el del otro o uno inventado, que aqu&iacute; todo es subjetivo y el lenguaje es de papel, coja usted su trozo y haga origamis, banderitas o guerras con &eacute;l. Pli&eacute;guelo a su voluntad e ideolog&iacute;a, dele la vuelta, est&iacute;relo un poco y transforme el mundo. P&oacute;ngale al verbo su cascabel.
    </p><p class="article-text">
        A lo que iba, que los cerros se me pierden, hoy he despertado una vez m&aacute;s del sue&ntilde;o medi&aacute;tico de un gobierno en coalici&oacute;n, perdida ya la vana esperanza ideol&oacute;gica en los pactos y el consenso en aras del bien com&uacute;n. Como buena ciudadana, sierva de la gleba digital, he escuchado las sesiones de investidura, los debates, seguido de cerca el reparto y el conflicto de sillones ministeriales. Y me ha quedado el cerebro seco de tanto intentar entender.
    </p><p class="article-text">
        -Camarero, ca&ntilde;a aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Va a votar Rita, mis se&ntilde;ores desgobernantes. Como sigan sin llegar a alg&uacute;n acuerdo el d&iacute;a 23 de septiembre y convoque su majestad (y la m&iacute;a) nuevas elecciones, va a ir a votar quien yo me s&eacute;. Gasten, como es menester, abultados presupuestos en gr&aacute;ficos de intenciones y encuestas de malestares, que ya les digo yo que a la cuarta cita electoral no va a ir ni el apuntador. Qu&eacute; hartura de gobierno sin funciones, qu&eacute; esperpento inhabitable esto de querer creer.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo voy a ponerme de acuerdo con el vecino del cuarto para arreglar las humedades. C&oacute;mo me apa&ntilde;o con el del segundo y su concepci&oacute;n de la algarab&iacute;a y la nocturnidad. C&oacute;mo entender a mis abuelos, a su apego centenario y tradicional. Si aqu&iacute; nadie entiende a nadie, el diferente siempre es facha, casta, rojipardo, perroflauta, machista redomado o directamente d&eacute;bil mental.
    </p><p class="article-text">
        -Pablito y Pedro, vuelvan ustedes al chiste (malo) del que han salido, h&aacute;ganme el favor.
    </p><p class="article-text">
        -Castigados al rinc&oacute;n de pensar hasta que se pongan de acuerdo, vamos ya.
    </p><p class="article-text">
        Para qu&eacute; habr&eacute; subido de nuevo a las tediosas cimas de la actualidad, con lo a gustito que estaba yo en la verbena. Me planto aqu&iacute;. Hasta que estos se&ntilde;ores se no se repartan el poder que les cedimos, me bajo al bar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/circo-embestidura_132_1417378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2019 10:57:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El circo de embestidura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sociología de bar II ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sociologia-bar-ii_132_1431037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d62b3d3a-02f2-41fa-a0b3-174d74c8cf4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Terraza en el Parque de El Retiro, en Madrid. "></p><p class="article-text">
        Desde que trabajo en un bar ya no pongo la tele, en vez de eso pongo la oreja con disimulo y me entero, sin moverme de la barra, de los dimes, los diretes y otros juicios de actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Igual que los pasillos del Congreso o campos de golf son el aut&eacute;ntico centro de decisi&oacute;n pol&iacute;tica, y no el Parlamento. Son los bares y sus barras el inequ&iacute;voco meollo de todo debate trascendental.
    </p><p class="article-text">
        Durante los meses de verano, adem&aacute;s, la gente acude con m&aacute;s frecuencia y gramos de alcohol en sangre, lo que como todos sabemos alarga la lengua y levanta las barreras de la prudencia y el autocontrol.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as vengo escuchando voxianos argumentos en defensa del joven que mat&oacute; a golpes a un ladr&oacute;n de Fuengirola, as&iacute; como el razonamiento opuesto en defensa del Estado de Derecho para todos (incluidos drogadictos, violadores y pol&iacute;ticos ladrones) y la resoluci&oacute;n de las condenas en competencia judicial, que no pol&iacute;tica ni vecinal. 
    </p><p class="article-text">
        Tantos a&ntilde;os de aprendizaje con Salsa Rosa y su hom&oacute;logo La Sexta Noche han educado a toda una generaci&oacute;n de tertulianos e insignes opin&oacute;logos, como esta que escribe en este rinc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Por favor, un caf&eacute; con leche vegetal o sin lactosa, templadita, en vaso grande y con sacarina. Ah, &iquest;tienes pan sin gluten?
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s urbanitas concienciados con el medio ambiente y la producci&oacute;n ecol&oacute;gica, en contra de la explotaci&oacute;n intensiva agr&iacute;cola y ganadera que condena a nuestro mermado entorno natural a la qu&iacute;mica y la extenuaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        + Lo siento, s&oacute;lo tengo leche normal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo normal? Lo normal es comer pl&aacute;stico y llenar el planeta de mierda, eso es y ha sido siempre lo normal. Qu&eacute; se habr&aacute;n cre&iacute;do estos come-algas &iquest;Van a salvar el planeta comiendo lechugas? Venga, hombre. Viva el pollo hormonado, la Coca-Cola y el CO2.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal es que uno opine sobre la vida y las decisiones alimentarias o ideol&oacute;gicas del vecino porque todos somos jueces de todo el mundo, s&oacute;lo indulgentes con nosotros mismos y nuestra manada. Todos tenemos un abogado, un juez y un inquisidor conviviendo en nuestro interior, en alg&uacute;n punto entre el cerebelo y los intestinos. De repente algo se inflama dentro de uno, se le hincha la raz&oacute;n y la hemos liado; vienen los gritos y las peleas, luego los llantos y los abrazos. Esto es mejor que la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Otro cubata, por favor. 
    </p><p class="article-text">
        Con los gin-tonics y sus efectos aparecen en la conversaci&oacute;n las grandes palabras. Uno se vuelve intr&eacute;pido guerrillero de cualquier causa, experto en derecho, feminismo, ecologismo e inmigraci&oacute;n. En los bares, a diferencia de lo que ocurre en redes sociales, uno se expone cara a cara a su adversario, a la r&eacute;plica de carne y hueso, incluso a la afrenta y el bofet&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La conciliaci&oacute;n de posturas contrapuestas, cada vez m&aacute;s polarizadas en cantones independientes de intereses y opini&oacute;n, no es un asunto sencillo, o como dir&iacute;a Rajoy, es un asunto complicado. Uno tiene que bajarse de su burra particular e intentar mirar con los ojos del otro, deconstruirse lo llaman ahora, como si en lugar de carne y hueso estuvi&eacute;semos hechos de ideolog&iacute;as de hormig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que en Espa&ntilde;a hay veinte bares por cada biblioteca, amigos m&iacute;os, y veinte jueces espont&aacute;neos por cada caso, y veinte tipos diferentes de gin-tonics, y m&aacute;s de veinte focos distintos de confrontaci&oacute;n. Como dijera el poeta Ram&oacute;n de Campoamor hace ya m&aacute;s de un siglo &ldquo;y es que en el mundo traidor, nada hay verdad ni mentira, todo es seg&uacute;n el color del cristal con que se mira&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sociologia-bar-ii_132_1431037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2019 08:51:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sociología de bar II ]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponte tu mejor disfraz y llámalo identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ponte-mejor-disfraz-llamalo-identidad_132_1441033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dicen ciertas gentes del oficio del pensar que el trabajo que desempe&ntilde;amos y en el que invertimos las invariables horas que se suceden d&iacute;a tras d&iacute;a es la base sobre la que se erige, tambaleante, nuestra identidad. Esta, la identidad, es sin embargo un concepto tan travestido y manoseado en estos tiempos que una no sabe muy bien d&oacute;nde empieza y d&oacute;nde acaba, cu&aacute;nto nos quita y cu&aacute;nto nos da. Desde los gustos musicales, alimentarios e indumentarios hasta sus h&aacute;bitos sexuales, recreativos o religiosos forman parte de ese caj&oacute;n de sastre identitario. Aunque usted no lo sepa su identidad va siempre con usted, como una informe sombra imaginaria y colectiva que le aconseja al o&iacute;do interno qu&eacute; productos comprar, qu&eacute; grupos de m&uacute;sica escuchar, de qu&eacute; papel disfrazarse.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al hilo conductor de esta matinal diatriba, est&aacute; claro que la actividad econ&oacute;mica que desarrollamos y de la cual depende nuestro sustento tiene un papel fundamental en la evoluci&oacute;n de la personalidad y nuestra forma de habitar la escala social.
    </p><p class="article-text">
        En mi corto periodo trabajando como tele-operadora para distintas ONG&acute;s, mi identidad torn&oacute; en la de un robot de cocina; me autopercib&iacute;a como una Thermomix pero sin la capacidad de hacer croquetas, solamente dinero y chantaje emocional en diferido. Cuando se encend&iacute;a el bot&oacute;n de descolgar, de mis labios manaba autom&aacute;ticamente la perorata con la que hab&iacute;a sido programada. Cuando por mor de la espontaneidad y el libre albedr&iacute;o cambiaba alguna l&iacute;nea, palabra o s&iacute;laba de la milonga estipulada, no tardaba en llegar la encargada (que a su vez estaba supeditada a otra encargada, y as&iacute; sucesivamente) para llamarme la atenci&oacute;n, no fuera que me olvidara un segundo de que soy una Thermomix y el programa es el programa, amigo.
    </p><p class="article-text">
        Terrible, los trabajos del sector de telefon&iacute;a y tele-m&aacute;rketing son terribles para un ser humano m&iacute;nimamente emp&aacute;tico y creativo, como duras son las labores en la obra y la construcci&oacute;n, como cansado es trabajar el campo. Es jodido picar piedra a cuarenta grados, m&aacute;s jodido es hacerlo en condiciones de inseguridad laboral y con un salario insuficiente para todo siempre en la cuerda floja. Pero peor que todo eso y que el calentamiento global y el desastre humanitario e incluso que Trump, es no tener una cerveza fresquita al final de la jornada, o una persona con la que charlar y aligerar el peso del mundo y sus contornos.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien pueda pensar, como de hecho piensa una parte de mi cerebro que va m&aacute;s a lo suyo que a lo m&iacute;o, que son la familia y el ambiente familiar el pilar maestro de nuestro desarrollo y nivel de autorrealizaci&oacute;n. Es cierto que la tribu, la manada que nos cobija o expulsa, es quien nos prepara para la vida cuando a&uacute;n somos unos cachorros lactantes y lloricas, y a quien recurrimos en caso de necesidad, dramita o desempleo al devenir adultos. Es la familia el laboratorio emocional que nos prepara para el escenario social y econ&oacute;mico, y es de este en &uacute;ltima y pen&uacute;ltima instancia del que todos dependemos, o casi todos.
    </p><p class="article-text">
        Vivir ya es arduo trabajo y nadie nos lo paga, cuidar de los dem&aacute;s, mantener un estilo de vida y consumo acorde con la buena salud y la propia conciencia, convivir y prosperar en una comunidad de divergencias es ya de por s&iacute; una tit&aacute;nica y nunca nada remunerada labor. Conseguir un buen trabajo es una odisea, no caer en la depresi&oacute;n de la rutina individualista, estresante y competitiva deber&iacute;a tener una subvenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero por encima y por delante de todo esto, esquivar el drama y el catastrofismo medi&aacute;tico y universitario que da por asumida la abulia y la derrota es un currazo que ni la construcci&oacute;n de las pir&aacute;mides de Egipto, ni las negociaciones para un gobierno en coalici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ponte-mejor-disfraz-llamalo-identidad_132_1441033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 17:08:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ponte tu mejor disfraz y llámalo identidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mentiras y urbanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mentiras-urbanidad_132_1451772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La mentira, a pesar de su mala fama y social condena, es el mecanismo evolutivo que nos ha permitido convivir en com&uacute;n civismo desde que se inventara el civismo, m&aacute;s o menos. Las mentirijillas piadosas y otras f&oacute;rmulas de cortes&iacute;a nos permiten soportarnos unos a otros en este baile de disfraces que es la existencia. &Uacute;nicamente los cr&iacute;os, los borrachos y los adultos sobrios m&aacute;s bien repelentes carecen de la urbanidad que nos proporciona el buen uso del embuste, el silencio selectivo y la verdad a medias. La inmensa mayor&iacute;a, una vez alcanzado el metro de estatura, aprendemos a resignificar la verdad a trav&eacute;s del lenguaje y los buenos modales. A partir del metro y medio ya no se nos permitir&aacute; llamar gordos a los gordos, feos a los feos, ni asquerosa a la comida asquerosa. Con eso del crecer y el madurar la graciosa naturalidad que aplaudimos en los peque&ntilde;os se torna en la verg&uuml;enza y comedimiento que psicoanalizamos en los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta cierto o incierto punto agradezco a mis coet&aacute;neos que se autocensuren cuando sienten la odiosa necesidad de opinar sobre m&iacute; en voz alta. Si me intuyen, a m&iacute; o a mi progenie, m&aacute;s o menos gorda, delgada, <em>viejoven</em>, mediocre, demacrada, ojerosa o bigotuda, agradezco que sea comentado en <em>p&eacute;tit comit&eacute;</em> de cotillas y no aireado a todo trapo ante la at&oacute;nita mirada de mi persona, que soy yo, y de otras m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Uno aprende que para ser aceptado en el mundo adulto es menester dejar de juguetear con los mocos en p&uacute;blico, no informar a la comitiva del estado de nuestros esf&iacute;nteres y desde luego no mostrar las partes nobles a los dem&aacute;s. Cuando este uno, u otro cualquiera, ya es capaz de atarse los cordones y hacer sus deposiciones de forma aut&oacute;noma, ir&aacute; desarrollando lenta y dolorosamente la capacidad de comprender el loco mundo que le rodea. Si cogemos a cualquier ni&ntilde;o, metaf&oacute;ricamente hablando, a la edad de cinco a&ntilde;os, descubiertas las primeras mieles del lenguaje y el caminar erguido, nos costar&aacute; a&uacute;n distinguir la mentira de la fantas&iacute;a y el llanto aleatorio de la voluntad de poder. Nos veremos frecuentemente impelidos a probar disparatados manjares de arena con piedras y p&eacute;talos de geranio, o a soportar incontinentes berrinches ocasionados por el desprecio a la propiedad privada, lo que les lleva a creer que todo lo que les rodea y puebla el mundo es para uso y disfrute de su min&uacute;scula persona.
    </p><p class="article-text">
        La ni&ntilde;ez es como la Edad de Piedra del crecimiento. Los sonidos guturales y ditirambos t&iacute;picos del infantil croma&ntilde;&oacute;n dar&aacute;n paso, no sin cierto trauma, al alfabetizado ciudadano domado ya en los jardines del embuste y la sintaxis.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os de anta&ntilde;o ven&iacute;an sujetos al pico de una cig&uuml;e&ntilde;a francesa, por eso esta eclosi&oacute;n actual de Altas Capacidades, imagino. Un rat&oacute;n de apellido P&eacute;rez colecciona dientes en connivencia con la industria dental y tres se&ntilde;ores en camello vienen cada a&ntilde;o desde Oriente hasta mi casa a dejar regalos y comer la yerba que afanosamente les dejamos la noche anterior. El fingimiento act&uacute;a como embellecedor leg&iacute;timo de la gris realidad cuando somos peque&ntilde;os y como herramienta de supervivencia ciudadana (y familiar) cuando nos hacemos mayores.
    </p><p class="article-text">
        El Marketing empresarial se encarga profesionalmente del adorno privado del privado embuste y el Marketing pol&iacute;tico, de lo mismo, pero en el &aacute;mbito p&uacute;blico. Y ahora repita conmigo:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Todos los espa&ntilde;oles tienen&nbsp;derecho&nbsp;a disfrutar de una&nbsp;vivienda digna&nbsp;y adecuada. Los poderes p&uacute;blicos promover&aacute;n las condiciones necesarias y establecer&aacute;n las normas pertinentes para hacer efectivo este&nbsp;derecho, regulando la utilizaci&oacute;n del suelo de acuerdo con el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n&rdquo;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mentiras-urbanidad_132_1451772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2019 14:36:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mentiras y urbanidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos que el presidente sea comunal*]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/queremos-presidente-comunal_132_1460086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c27a3a45-50ad-43ea-9408-6263bf6ce0ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="tristán"></p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las informaciones de &uacute;ltima hora que llegan cada dos minutos, parece que en Espa&ntilde;a seguimos sin gobierno. Estamos oficialmente desgobernados por no s&eacute; cu&aacute;ntos partidos pol&iacute;ticos que se afanan, tal es su oficio, en gobernarnos. Los unos pactan y despactan con los unos, los otros hacen lo propio con los otros y el resto, la masa, nos dejamos desgobernar en una apacible y ef&iacute;mera anarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, ni tan mal. Voto a br&iacute;os que no pienso volver a votar este a&ntilde;o. Ya pueden apurar nuestros insignes y no tan insignes pol&iacute;ticos su particular Juego de la Silla y sentar a alguien que nos gobierne de una santa vez. A m&iacute; esto de la democracia me ha parecido siempre un invento salom&oacute;nico, moderno y progresista a la par que cl&aacute;sico y conservador, pero ya se est&aacute;n pasando, se&ntilde;or&iacute;as. Esto de votar cada dos por tres se est&aacute; convirtiendo en un vicio de lo m&aacute;s molesto.
    </p><p class="article-text">
        No es solo el hecho de madrugar un domingo para hacer cola &iexcl;<em>pardiez</em>! es que adem&aacute;s una debe leerse los panfletos de todos los partidos para jugar bien su carta de ciudadan&iacute;a. Desde que nos hemos vuelto unos modernos es todo mucho m&aacute;s complicado que en aquellos viejos tiempos donde todo iba mejor, exceptuando las visitas al dentista. Una ya no puede fiarse de los programas pol&iacute;ticos mecanografiados por el departamento de marketing y comunicaci&oacute;n, adem&aacute;s debemos, como votantes informados y bien educados, realizar un seguimiento radiof&oacute;nico, period&iacute;stico y televisivo de las apariciones p&uacute;blicas de los representantes, secretarios, primos y asesores de los distintos grupos pol&iacute;ticos. Y esto ya s&iacute; que no. Que yo sepa son los pol&iacute;ticos los que trabajan para nosotros, el pueblo, y no al rev&eacute;s. Bastante tengo con trabajar para mi jefe, mi familia, mis gatos y el sistema de consumo mundial, como para tener que hacerlo tambi&eacute;n para los se&ntilde;ores y se&ntilde;oras del desgobierno. Nos est&aacute;n explotando por encima de nuestras posibilidades democr&aacute;ticas y nosotros tan tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        Desde que en junio de 2018 una moci&oacute;n de censura nos arrebatara a nuestro querido Mariano Rajoy, la pol&iacute;tica se ha sumido en un bucle de infinito aburrimiento y elecciones, s&oacute;lo alterado por las refrescantes alocuciones de la tambi&eacute;n popular, que no comunal, Isabel D&iacute;az Ayuso. Gracias a los dos. Re&iacute;r nos har&aacute; libres, o al menos esclavos felices.
    </p><p class="article-text">
        Bromas aparte, todo esto es muy serio y muy solemne, de mantener gesto grave y fruncido entrecejo con el vaso de whisky en una mano y el habano en la otra. Espa&ntilde;a se rompe desde hace muchos siglos y nos va a tocar a nosotros recoger los pedazos, y a ver luego d&oacute;nde los ponemos. De llegar la fractura definitiva del z&oacute;calo patrio, yo apretar&iacute;a a todas las comunidades en la costa y reubicar&iacute;a los a&ntilde;icos de la meseta castellana en lo que ahora es Portugal, que obviamente dejar&iacute;a flotando a la deriva en alta mar, como gusta hacer a nuestro desgobierno con los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        En 2011, hace tan s&oacute;lo ocho a&ntilde;os que parecen una eternidad, miles de personas acamparon en casi todas las plazas de casi todos los ayuntamientos del pa&iacute;s m&aacute;s para mostrar su rechazo a una clase pol&iacute;tica corrupta y deficiente, que para reclamar sustituta. Miles o much&iacute;simos ciudadanos formaron parte de aquella ola de indignaci&oacute;n colectiva simplemente para formar parte de algo, para amortizar las plazas de los ayuntamientos, para experimentar una ola de algo que no fuera de calor, para buscar d&oacute;nde dicen que est&aacute; lo colectivo, d&oacute;nde, d&oacute;nde. El movimiento dur&oacute; poco. Gracias a la labor de la polic&iacute;a las tiendas de campa&ntilde;a fueron desapareciendo de las plazas. Gracias al trasvase a Podemos lo hicieron del imaginario colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Aquella jarana revolucionaria termin&oacute;, como casi siempre menos cuando no, integr&aacute;ndose en el Parlamento, calentando silla en pupitre nuevo y engrosando las filas de la susodicha casta. Si entonces nos acusaban, a los votantes de a pie despolitizados, de apat&iacute;a pol&iacute;tica y descreimiento, yo ya no s&eacute;. Pero hemos aprendido de los fracasos y no cederemos ante el desencanto y la abulia, nosotros, todos y todas a quienes represento por obra y gracia de mi poder de representar, exigimos desde esta columna que el presidente sea comunal. Y turgente.
    </p><p class="article-text">
        Y de esta burra no me bajo.
    </p><p class="article-text">
        * Extra&iacute;do y modificado de la pel&iacute;cula <em>Amanece que no es poco</em> (1989, Jos&eacute; Luis Cuerda).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/queremos-presidente-comunal_132_1460086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jun 2019 16:55:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos que el presidente sea comunal*]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo dimito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dimito_132_1489170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me marcho una semana a pastorear un reba&ntilde;o de peque&ntilde;as personitas en sus vacaciones de fin de curso y cuando regreso la actualidad se me ha descontrolado por todas partes. Virgencita, si es que a cada poco hay una nueva debacle colectiva, una eclosi&oacute;n de indignaci&oacute;n por lo que sea que dicte la televisi&oacute;n que es importante.
    </p><p class="article-text">
        Como algunos de ustedes saben ya de otras columnas y posts de Facebook, estoy en contra de la actualidad y su <em>tertulianer&iacute;a</em>; me dan fatiga, se me desborda la percepci&oacute;n de la realidad donde quiera que la tenga y me hace cortocircuito en mi muy preciada y torneada corteza cerebral. Me da much&iacute;sima pereza hablar de la manada, de Abderram&aacute;n, de Vox y su Reconquista, del <em>proc&eacute;s</em> y de los pactos majaderos. No se me da bien amontonar las causas judiciales que me interesan para construir un relato mitificado y artificioso de la realidad. &ldquo;Traten otros del gobierno, del mundo y sus monarqu&iacute;as, mientras gobiernan mis d&iacute;as mantequillas y pan tierno&hellip;&rdquo;. Los versos de G&oacute;ngora son m&aacute;s actuales que la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos. Ahora que el mundo se ha expandido m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras y los gobiernos y medios de comunicaci&oacute;n extienden sus tent&aacute;culos sobre cada aspecto de la vida, hemos de reivindicar el pan tierno, la iron&iacute;a y las tertulias en la plaza (o en el bar).
    </p><p class="article-text">
        De un tiempo a esta parte, e intuyo que tambi&eacute;n a las partes por venir, las nuevas olas feministas, partidistas y alimentarias me balancean de un lado a otro amorat&aacute;ndome los sentidos, sumergiendo mi auto-percepci&oacute;n en un oc&eacute;ano de paranoia y una especie de fe ciega y comuni&oacute;n neocat&oacute;lica con mis cong&eacute;neres. No se me ofendan tan deprisa, denme un momento, por favor. Hablo, m&aacute;s bien escribo, en entra&ntilde;able silencio, desde mi siempre cambiante sensaci&oacute;n personal, ya que por mucha empat&iacute;a y comprensi&oacute;n hacia otras personas, animales y plantas que sea capaz de acumular en esta vida, al final de todo he de intentar creerme lo que pienso y no lo que me digan que debo pensar.
    </p><p class="article-text">
        A veces me ocurre que me siento extranjera de la doctrina oficial de mi g&eacute;nero, sexo, ideolog&iacute;a y hasta de mi edad. Ser&aacute; que soy de g&eacute;nero absurdo y ap&aacute;trida hasta de m&iacute; misma, a&uacute;n me pierdo transitando por las no s&eacute; cu&aacute;ntas identidades que las universidades de ciencias sociales han tenido a bien identificar. En realidad, a veces pienso que las contengo casi todas en mis sesenta kilos metro ochenta de ciclotimia emocional. Soy habitualmente blanquecina, de ojos achinados cuando me r&iacute;o y herencia galaico bereber, occidental con ra&iacute;ces &aacute;rabes y mujer principalmente cis- g&eacute;nero: me identifico con el g&eacute;nero con el que nac&iacute; en un hospital de Las Palmas de Gran Canaria, tal como mi madre, mi padre o un Dios omnipresente me trajeron a este mundo. Sobre todo en invierno y algunas veces en primavera me siento de g&eacute;nero neutro, mi cuerpo no me representa, mi rol me parece un asco y el otro tambi&eacute;n, dimito de esta narrativa tan sosa y aburrida, tan seca y puritana, paso de las normas que establezcan los estancos departamentos de la sociedad (por muy modernos y alternativos que estos sean). Que una bromee con el &ldquo;boom&rdquo; identitario y el Frida Kahlismo de camiseta del capitalismo rebelde no significa que prefiera volver a la caverna del binarismo y la hetero normatividad. Significa que una bromea con el &ldquo;boom&rdquo; identitario y el Frida Kahlismo de camiseta del capitalismo rebelde.
    </p><p class="article-text">
        Esto de tomarse a una misma demasiado en serio (o a su g&eacute;nero, su patria, su equipo de balompi&eacute;) tiene estas cosas: a la m&iacute;nima contradicci&oacute;n o cuestionamiento viene el berrinche, la ofendiditis y el cabreo. R&iacute;anse un poco, hermanos y hermanas, y no se enfaden tanto porque al resto de seres humanos tambi&eacute;n nos apetezca pensar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dimito_132_1489170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jun 2019 16:18:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Yo dimito]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Más orfidal, por favor!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/orfidal-favor_132_1503256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Padezco, desde que recuerdo, un insomnio galopante y absolutamente improductivo. No me ocurre a m&iacute; como a esas insignes figuras a quienes la vigilia intempestiva arrastraba a momentos de explosi&oacute;n art&iacute;stica y social nocturnidad. Yo, por el contrario, puedo alargar la madrugada haciendo pelotillas de papel hasta las tantas en una especie de Asperger transitorio que me impide relacionarme con el mundo exterior. Puedo ver pasar las horas repanchingada en mi poltrona mientras pienso, por ejemplo, que si dirigiera el mundo abrir&iacute;a con mi llave maestra todas las puertas de todas las naves y edificios en desuso; crear&iacute;a una ciudad paralela y gratuita para las personas sin recursos, hoteles de lujo y especulosas urbanizaciones para uso y disfrute de la gente sin hogar.
    </p><p class="article-text">
        Casi todas las personas que conozco tienen periodos en los que adolecen de esta vamp&iacute;rica condici&oacute;n. El insomnio, como la ansiedad, el estr&eacute;s y la depresi&oacute;n es un malestar de lo m&aacute;s democr&aacute;tico, moderno y occidental. Afecta (&iquest;por igual?) a las clases altas como a las bajas, a los deportistas de &eacute;lite y a los peones de alba&ntilde;il, a los parados y a los que jam&aacute;s pueden parar. Sin embargo, por muy y mucha democracia, no es lo mismo sufrir ansiedad en un chalet con piscina y una cuenta bancaria llena de ceros que padecerlo desde la sombra de un bajo derecha en riesgo perenne de desahucio policial. Los ricos tambi&eacute;n lloran y sufren y padecen, pero disfrutan de m&eacute;todos mucho m&aacute;s sofisticados para el consuelo y la superaci&oacute;n. El estr&eacute;s diario del hogar y la familia se lleva mejor con asistenta y un fin de semana a cama hecha en los Alpes suizos es algo que relaja una barbaridad.
    </p><p class="article-text">
        En esta t&oacute;mbola que dicen que es la vida hay situaciones sociales m&aacute;s determinantes que otras para la aparici&oacute;n del insomnio, v&eacute;ase firmar una hipoteca, enfrascarse en una tesis doctoral, iniciar los tr&aacute;mites de alg&uacute;n divorcio o ser llamado por el departamento de Recursos Humanos para hablar de una cosa un moment&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mi cercan&iacute;a f&iacute;sica y abstracta con los trastornos del sue&ntilde;o, los nervios y de la cabecita as&iacute; en general me ha permitido descifrar ciertos patrones de conducta y v&iacute;as de superaci&oacute;n personal y colectiva. Como norma general, el empastillamiento qu&iacute;mico es la piedra angular del vadem&eacute;cum farmacol&oacute;gico universal, am&eacute;n del alcoholismo, el fumeque y las drogas profanas en general. Para comprar una dosis adecuada de Tranxilium, Orfidal, Alprazolam, Lormetazepam o cualquier otro inductor del sue&ntilde;o uno no tiene m&aacute;s que acercarse a su m&eacute;dico de cabecera y conseguir una receta que, previo paso por la farmacia, adormezca sus sentidos y obnubile en un pl&aacute;cido sue&ntilde;o su malestar. La drogadicci&oacute;n legal se ha convertido en la receta milagrosa para las enfermedades mentales y otros trastornos del desarrollo psicosocial. Eso s&iacute;, el consumo de sustancias que no vienen empaquetadas desde las grandes y millonarias industrias farmac&eacute;uticas es visto como algo conflictivo y asocial, una cosa de adictos infraseres enganchados a la evasi&oacute;n y los canutos.
    </p><p class="article-text">
        Sin haber estudiado medicina, aprobando qu&iacute;mica por los pelos (y eso que soy de la LOGSE), soy capaz de entender que el insomnio, como el estr&eacute;s o la ansiedad, son s&iacute;ntomas cuya etiolog&iacute;a es menester descubrir para ir a la ra&iacute;z, a la causa primera que permita reducir paulatinamente los efectos sintom&aacute;ticos. Dicho en cristiano: atiborrar a la gente a pastillas sin analizar el origen del malestar es un bucle infinito de efectos secundarios, tolerancia y contraindicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s europeo que m&aacute;s ansiol&iacute;ticos consume. Espa&ntilde;a es la fiesta del Valium y el Prozac, de Trankimaz&iacute;n para la cena y Citalopram de desayuno. Los cientos de miles de millones de turistas que pasean a&ntilde;o tras a&ntilde;o sus enrojecidos torsos por nuestra abarrotada costa no son conscientes de que visitan un pa&iacute;s de insomnes, depresivos, ansiosos e hist&eacute;ricos medicados. No se les ocurre pensar, que el vacacional decorado del que disfrutan es una farsa de cart&oacute;n pluma, falsas paellas, aut&oacute;nomos de pegote, precarios amontonados y lujos de garraf&oacute;n. Mientras millones de guiris -inmigrantes de bien- broncean su obeso aburrimiento de resort en resort, los oriundos de esta Espa&ntilde;a tan espa&ntilde;ola, hacen fila en la cola del paro y engrosan las columnitas de colores en las estad&iacute;sticas de exclusi&oacute;n social. El &uacute;ltimo informe sobre exclusi&oacute;n y desarrollo social en Espa&ntilde;a, elaborado por la Fundaci&oacute;n Foessa, recoge que 8,5 millones de personas se encuentran en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social, lo que supone un 18,4% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si lo desea pida usted hora a su psic&oacute;logo en la Seguridad Social, con suerte para 2050 le habr&aacute;n dado cita y ya no tenga cerebro, salud, ni problemas que tratar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/orfidal-favor_132_1503256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jun 2019 18:51:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Más orfidal, por favor!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano comienza en un balcón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-comienza-balcon_132_1512290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d62e0909-8d34-4eeb-8a67-193f44417e56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="ana tristan"></p><p class="article-text">
        Cuatro son las estaciones que tiene un a&ntilde;o, uno y todos, que sepamos y, de momento, el calendario, el armario y la vida en general se rigen y ordenan por esta sencilla sucesi&oacute;n de temporadas. Cuatro, tambi&eacute;n cuatro, son ya los ingleses que han tenido a bien precipitarse al vac&iacute;o desde un balc&oacute;n mientras visitaban las et&iacute;licas calles de nuestro abalconado pa&iacute;s. No sabemos si, como casi todos hemos hecho alguna vez, intentaban cual tiernos abejorros contradecir las leyes de la f&iacute;sica y alzar el vuelo hacia la azul inmensidad. El alcohol a todos nubla los sentidos, afila la lengua y distorsiona, m&aacute;s o menos, nuestra noci&oacute;n de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        De momento, si la LOGSE, la LOMCE o como se quiera ahora llamar, no ha intervenido, las estaciones siguen siendo cuatro y siguen viniendo determinadas por las posiciones de la &oacute;rbita terrestre en su giro alrededor del Sol. Y por los ingleses. En Espa&ntilde;a lo sabemos bien. Vaya que s&iacute;. Que digan lo que quieran, pero seg&uacute;n la sabidur&iacute;a popular, el verano no comienza hasta que no empiezan a caer turistas de los balcones.
    </p><p class="article-text">
        El exceso de alcohol nos pone a todos ciegos, durante las grandes borracheras compartimos minusval&iacute;a, perdemos la verg&uuml;enza y el sentido del decoro de bar en bar. Le&iacute; en alg&uacute;n peri&oacute;dico que un pol&iacute;tico ingl&eacute;s, o alguien trajeado y con autoridad en su materia, conjeturaba que esta moda veraniega del salto al vac&iacute;o imperial obedec&iacute;a al hecho de que en Inglaterra no hay balcones. Es l&oacute;gico. Cuando uno ve un balc&oacute;n por primera vez piensa que est&aacute; ah&iacute; como un trampol&iacute;n de losa fr&iacute;a, como una p&eacute;rtiga sin p&eacute;rtiga para volar derechito a la UVI.
    </p><p class="article-text">
        La otra raz&oacute;n que daba el trajeado se&ntilde;or con aspecto de importancia era que en Inglaterra los Gin Tonics saben a Tonic, mientras que aqu&iacute; saben a Gin. B&aacute;sicamente nos llamaba borrachos. Y b&aacute;sicamente tiene raz&oacute;n. Espa&ntilde;a ha dirigido su desarrollo econ&oacute;mico y social hacia el turismo, el alcoholismo, y otros &ndash;ismos tan improductivos como insalubres. Pero el hecho de que, seg&uacute;n su trajeada opini&oacute;n, los ingleses sean m&aacute;s taca&ntilde;os a la hora de abrevar a sus borrachos, no significa que estos no lleguen al punto &aacute;lgido del coloc&oacute;n, que, como sabemos, es el fin &uacute;ltimo de toda socializaci&oacute;n. Lo que significa (de ser cierto) es que beber&aacute;n en sus casas previamente, que se dejen m&aacute;s cuartos en los pubs o yo qu&eacute; s&eacute;, que lleven una petaca en el bolsillo para auto- ali&ntilde;arse los brebajes. El ingenio humano no tiene l&iacute;mites y el ingl&eacute;s, por mucho que se marche de Europa, no se libra de su humanidad.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, a poco que uno mire las estad&iacute;sticas anuales sobre consumo de alcohol en Europa y el mundo ver&aacute; que los ingleses ocupan una posici&oacute;n privilegiada en lo que a aspirantes a cirrosis se refiere. Superando con mucho la posici&oacute;n que ocupa la madre patria. Sin ser yo competitiva, hago todo lo posible por cambiar las tornas y llevar a nuestro pa&iacute;s a las primeras posiciones del ranking de consumo de alcohol. Jefe, &iexcl;ca&ntilde;a aqu&iacute;!
    </p><p class="article-text">
        A muchas personas, emp&aacute;ticas y sufridas, les parecer&aacute; una falta de respeto que se bromee con una situaci&oacute;n que, por muy absurda que parezca, no deja de ser dolorosa, sobre todo para las v&iacute;ctimas y sus familiares. Pero es lo que tiene el humor, nos permite hacer llevadera una existencia de por s&iacute; dolorosa y absurda. El humor es como el p&iacute;loro que, como dijera Mill&aacute;s, es una cosa que uno lleva dentro sin tener plena conciencia, ni saber muy bien por qu&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-comienza-balcon_132_1512290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2019 08:41:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano comienza en un balcón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ciudades sin árboles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ciudades-arboles_132_1524170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/660fff68-49e1-4ac2-aabd-f3e7d2d63d0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de Madrid. "></p><p class="article-text">
        Ya s&eacute;, ya s&eacute;, hoy tocaba hablar de Hoolligans, de la deficiencia mental de un tal Fran Rivera, del peligro de la masa digital y de otras cosas de pol&iacute;ticos, famosos y banqueros. Pero la l&iacute;nea editorial que me he inventado me exige rechazar los ecos de la actualidad medi&aacute;tica y escribir sobre lo que permanece, sobre lo que me toca la vida de cerca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, de camino hacia alg&uacute;n sitio, ech&eacute; un buen rato buscando fuentes p&uacute;blicas en las que sumergir la cabeza y olvidar por unos segundos que me voy a derretir. Esto es para m&iacute; la &uacute;nica verdadera y posible actualidad. Es actualidad este a&ntilde;o, fue actualidad hace cuatro a&ntilde;os y seguir&aacute; siendo actualidad dentro de no s&eacute; cu&aacute;nto, cuando el mundo sea un horno pirol&iacute;tico y tengamos que mudarnos a vivir a una ba&ntilde;era, una piscina, un charquito en el jard&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como esto no es Granada, cuesta algo m&aacute;s encontrar fuentes o pilones de los que poder beber, en los que sumergir la cabeza. Al principio no encontraba fuente alguna en mi per&iacute;metro visual, as&iacute; que consult&eacute; el mapa de fuentes p&uacute;blicas de Madrid: a&uacute;n quedaba un paseo hasta alcanzar la m&aacute;s cercana. Mientras camino busco sombra, no la encuentro, &iquest;habr&aacute; alguna App para localizar zonas de sombra en la ciudad? Falta nos hace.
    </p><p class="article-text">
        Hay que mantener la cabeza fr&iacute;a, cosa dif&iacute;cil a treinta y cuatro grados. Hay que sofronizarse, alterar nuestro estado de conciencia para no sentir calor: todo es psicol&oacute;gico, es s&oacute;lo un poquito de caloret, <em>be water my friend</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ya nos lo dej&oacute; dicho en todos los medios de comunicaci&oacute;n del mundo mundial una ni&ntilde;a con trenzas y una `mijita&acute; de TOC: el mundo se va al garete, queridos m&iacute;os. Es algo que llevan a&ntilde;os advirtiendo y estudiando cientos de cient&iacute;ficos en todo el mundo. Es algo que la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas no se cansa de repetir. Es algo que ya qued&oacute; patente en los Acuerdo de Par&iacute;s de 2015. Pero la candidata al premio Nobel de la Paz es la mocita con trenzas. L&oacute;gico. Est&uacute;pidamente l&oacute;gico en esta absurdez colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Nada, mira, que tal y como est&aacute;n hoy las calles de ingleses borrachos y rayos de fuego del sol, parece que la mejor opci&oacute;n va a ser esconderme en una tienda, envolverme en el aire acondicionado de alg&uacute;n centro comercial. Para qu&eacute; queremos &aacute;rboles si tenemos corteingleses. 
    </p><p class="article-text">
        Para qu&eacute; queremos &aacute;rboles, para qu&eacute;, si los ricos y los pol&iacute;ticos (que cada vez son m&aacute;s lo mismo, preg&uacute;ntenle al de Galapagar) tienen aire acondicionado. Para qu&eacute; queremos &aacute;rboles si tenemos centros comerciales, m&aacute;s fresquitos y, adem&aacute;s, crean puestos de trabajo. Al final va a resultar que tienen raz&oacute;n los gobernantes de nuestros calores y la soluci&oacute;n est&aacute; en talar sin piedad la sombra de las ciudades, convertirlas en un centro comercial interminable.
    </p><p class="article-text">
        Me voy un rato a meter la cabeza en la nevera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ciudades-arboles_132_1524170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2019 10:37:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las ciudades sin árboles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calimocho y elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/calimocho-elecciones_132_1535003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4dd5601-9392-473b-8775-12b4dceace7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Calimocho y elecciones"></p><p class="article-text">
        Este fin de semana han sido las fiestas del pueblito desde el que escribo esta columna. Despu&eacute;s de un s&aacute;bado de desenfreno y calimocho llega, inevitable, el domingo de Ibuprofeno y resurrecci&oacute;n. Hoy toca atarse bien la resaca a la cabeza y continuar con la fiesta de la Democracia.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos del pueblo Casi-vac&iacute;o donde me encuentro, se han ido organizando durante toda la semana en cuadrillas para acudir este domingo a votar. Hay cuatro coches, alguien que no vota dice que presta el suyo, otro alguien se ofrece para dar un par de viajes, y as&iacute;. Conductores, copilotos, viejos, j&oacute;venes, madrugadores y a&uacute;n-borrachos se organizan para acudir al fiest&oacute;n de la democracia local (y la europea).
    </p><p class="article-text">
        En las monta&ntilde;as monta&ntilde;osas se alejan ya los &uacute;ltimos coletazos de un invierno trastornado, los d&iacute;as se estiran y estiran hasta rozar la noche en el horizonte, la rosa canina se abre prometiendo escaramujos. Es &eacute;poca de siembra y desbroce, de fiestas, mojito y lagartijas al sol. Y de elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados electorales de este 26 de mayo nos afectan, en Pueblo-casi-vac&iacute;o, especialmente en lo chiquito, en lo que queda a&uacute;n de pueblo, en lo queda de real por debajito del espect&aacute;culo y la re-re-presentaci&oacute;n. No importa tanto si Espa&ntilde;a se rompe o se hace un esguince, el amarillo es s&oacute;lo el color de la primavera, del verano y el girasol, las magdalenas no son, todav&iacute;a, un elemento pol&iacute;tico. Gentrificaci&oacute;n sigue siendo una palabra rusa. Lo que importa, y mucho, es que pase m&aacute;s de un autob&uacute;s a la semana, que no cierren m&aacute;s colegios por falta de alumnos y que los comedores escolares que quedan den comida. Importa que se desbroce el monte (antes de que se incendie y no despu&eacute;s), que llegue el agua y que se pueda beber. Que se dignifique y regule el trabajo en el campo, en la tierra. Que quedarse en el pueblo sea una opci&oacute;n y no tanto una odisea marginal de yuppies por un mundo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Importan las c&eacute;lulas min&uacute;sculas que conforman la comunidad, que a su vez conforma la supra comunidad, que a su vez conforma las grandes palabras como democracia, libertad, globalizaci&oacute;n o whopper con queso. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que este domingo votamos por lo peque&ntilde;o, por el pueblo y la comunidad. Europa a&uacute;n queda muy lejos y aqu&iacute; s&oacute;lo pasa un autob&uacute;s a la semana. Para llegar a alcanzar la idea de Europa primero hay que atravesar miles de pueblos, con sus capitales, llegar hasta las ciudades, con sus centros y sus afueras, saltar pa&iacute;ses, bordear fronteras, pasar controles. Europa es ese lugar desde el que llegan los peregrinos, caminantes de ojos azules, de tez blanquecina y pelamen amarilloso, como el verano y el girasol, que hace noche en los albergues, bebe capuchinos y habla como Aznar en tejano.
    </p><p class="article-text">
        Europa, para la gran mayor&iacute;a de personas de a pie, es como un fantasma que recorre nuestras cabezas y nutre de luces y sombras los telediarios. Formamos parte de Europa, recibimos normativas, directrices, fondos y ayudas que contribuyen al desarrollo tecnol&oacute;gico y democr&aacute;tico, la construcci&oacute;n de infraestructuras p&uacute;blicas e incluso al desv&iacute;o de algunos miles de euros hacia acaudalados bolsillos de alg&uacute;n caudaloso gestor.
    </p><p class="article-text">
        Conduciendo por las pistas de monta&ntilde;a que nos llevan hasta nuestra mesa electoral, nos cruzamos con varios peregrinos europeos que ajenos al revoloteo electoral de este domingo, caminan siguiendo los pasos p&oacute;stumos del ap&oacute;stol. Caminante no hay camino, se hace camino al votar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/calimocho-elecciones_132_1535003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2019 15:24:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Calimocho y elecciones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejadnos repoblar la España vacía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dejadnos-repoblar-espana-vacia_132_1542675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f43cf14-ea66-44a3-8459-b7c7e9096a33_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ana Tristán"></p><p class="article-text">
        Esta columna la escribo desde el monte, sin cobertura, wifi, ni bibliotecas. Con la incertidumbre de c&oacute;mo hacer para enviar mi columna semanal, y con un termo lleno hasta arriba de caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esto de escribir sin internet se me atraganta en el cerebelo. A ratos necesito saber qu&eacute; habr&aacute; pasado en el mundo exterior, qu&eacute; miedos andar&aacute;n rentabilizando los peri&oacute;dicos, qu&eacute; pactos habr&aacute;n hilado los pol&iacute;ticos, qu&eacute; suceso insignificante habr&aacute; sustituido a Estepona y su s&uacute;per tobog&aacute;n. Necesito conocer todas esas cosas que no me importan un carajo para ubicarme, para saber d&oacute;nde se supone que estoy.
    </p><p class="article-text">
        De qu&eacute; discusiones se habr&aacute;n llenado las grandes palabras, qu&eacute; habr&aacute;n hecho los opinadores con la Eutanasia, Gaza, el cambio clim&aacute;tico, la depresi&oacute;n. Qu&eacute; ni&ntilde;a con trenzas habr&aacute;n los medios convertido en adalid de las buenas causas. Qu&eacute; diantres pasar&aacute; ah&iacute; afuera, en esa cosa esquizofr&eacute;nica que se llama actualidad.
    </p><p class="article-text">
        No tengo idea. Me encuentro en una aldea de unos setenta habitantes (de muy diversa procedencia), que qued&oacute; totalmente despoblada en los a&ntilde;os sesenta y fue repoblada treinta a&ntilde;os despu&eacute;s. Los primeros repobladores supieron esquivar la persecuci&oacute;n burocr&aacute;tica inscribi&eacute;ndose en los registros como Junta Vecinal, un papeleo que cost&oacute; dos a&ntilde;os de laberinto institucional. De momento, el Aparato no los puede criminalizar, como s&iacute; ha hecho con los repobladores de Fraguas, en Guadalajara.
    </p><p class="article-text">
        Mis manos de urbanita posmoderna se regocijan al entrar en contacto con la azada y el rastrillo, mis callos rezuman idilio rural. Mi mente de &ldquo;millenial&rdquo; sedienta de Bits y algoritmos reposa en barbecho. Mientras escribo esta columna, los habitantes del pueblo est&aacute;n construyendo un horno de barro (venga a cargar carretillos) y yo me escaqueo de las tareas del com&uacute;n para cumplir con el plazo de entrega, para brindarles a ustedes estas palabrejas que intento juntar.
    </p><p class="article-text">
        Vivo en una caba&ntilde;a de piedra y madera construida sin planos, sin estudios de arquitectura, ni de bachillerato... S&oacute;lo con las manos y un conocimiento adquirido por la experiencia que no habita en los libros. Mis vecinos m&aacute;s cercanos se encuentran a una monta&ntilde;a de distancia, a media hora de camino escarpado, ahora verde y brotando, repleto de flores, muy eco, bio, org&aacute;nico y natural.
    </p><p class="article-text">
        Asomada a mi ventana rural observo pasar a una excursi&oacute;n de urbanitas, carne de metr&oacute;poli como yo, que vienen a hacer senderismo, selfis y, me imagino, a buscar el contacto con la naturaleza que no crece en la ciudad. La mirada del guiri, del for&aacute;neo, observa con ojos de lejos, con la distancia de la ciudad, con la curiosidad del zool&oacute;gico. Desde hace a&ntilde;os, diversas Consejer&iacute;as promueven el turismo rural para impulsar la exigua econom&iacute;a, es la receta milagrosa, el b&aacute;lsamo de fierabr&aacute;s del desarrollo. Al parecer del Aparato, es el turismo la &uacute;nica v&iacute;a de escape para la pobreza del campo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en estas comunidades defienden que la naturaleza y su cuidado poseen un valor mucho mayor que el tur&iacute;stico, como nos cuenta Estefan&iacute;a: &ldquo;es una forma de vida, un estado de conciencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a y Europa hay cada vez m&aacute;s proyectos de repoblaci&oacute;n y de vida en comunidad. Hay quienes han vendido muchos libros asegurando que es el final de las utop&iacute;as, que no existe m&aacute;s la ideolog&iacute;a, pero (por suerte) tambi&eacute;n queda quien tiene a&uacute;n ganas de hacer de la utop&iacute;a algo tangible, de dejar de teorizar un mundo mejor y simplemente construirlo.
    </p><p class="article-text">
        No es cuesti&oacute;n de cuatro hippies &ldquo;tripi po&eacute;ticos&rdquo;. Es la inercia de los tiempos que nos corren. Hay ya centenares de redes locales, nacionales e internacionales (como la Red Ib&eacute;rica de Ecoaldeas) que dan forma, apoyo y estructura a estos proyectos. Realizan peri&oacute;dicamente talleres de bio construcci&oacute;n, de hornos de barro, permacultura, gesti&oacute;n de proyectos comunitarios o desarrollo emocional para todo el que tenga inter&eacute;s en conocer y aprender formas de vida y construcci&oacute;n respetuosas con el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que estamos en jornada electoral, los pol&iacute;ticos rezuman de buenas intenciones, se preocupan por la Espa&ntilde;a vac&iacute;a y su progresiva despoblaci&oacute;n, por la pobreza en la periferia, la pobreza energ&eacute;tica, el desempleo, los pl&aacute;sticos que nos atragantan, las especies que se extinguen, la contaminaci&oacute;n del mar.
    </p><p class="article-text">
        Pero las palabras al aire no rozan la vida. Sigan, si quieren, palabreros a sus palabras y dejadnos a nosotras repoblar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dejadnos-repoblar-espana-vacia_132_1542675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2019 11:17:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dejadnos repoblar la España vacía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hiperconectividad desconectada y otros asuntos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hiperconectividad-desconectada-asuntos_132_1556540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4340e61a-eeb0-45e9-a0ed-747ca4f9c0dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Collage"></p><p class="article-text">
        Como ya casi todos ustedes saben, yo vivo en Facebook. Cada ma&ntilde;ana me despierto, qu&eacute; remedio, y abro la ventana del m&oacute;vil para cotillear y ver qu&eacute; trae al mundo el nuevo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mi vecindario de Facebook es mucho m&aacute;s pele&oacute;n que el de carne y hueso, lo cual es en cierto modo un alivio. Qu&eacute; agotador ser&iacute;a subir las persianas y encontrar a mis vecinos insult&aacute;ndose por desacuerdos en sus valoraciones del debate electoral, del feminismo de cuarta ola, de la extinci&oacute;n del at&uacute;n rojo o el calentamiento global. Mi vecindario de Facebook vive para mostrar y propagar sus ideales, alegr&iacute;as y miserias. Y yo, cada ma&ntilde;ana, me empapo de sus secreciones psico-ideol&oacute;gicas, mientras nado en una taza gigantesca de caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como les dec&iacute;a, desde que vivo en los mundos digitales el mundo parece un lugar mucho m&aacute;s feo y bonito al mismo tiempo, cercano e inalcanzable, hist&eacute;rico, nervioso y trastornado. Parece un corral de gallinas cloqueando, una feria de vanidades, un cubo de basura emocional.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a caer en el pesimismo moralizante, las Redes Sociales no son peores ni mejores que las redes al uso. Simplemente son, est&aacute;n aqu&iacute;, forman parte de nuestra cabeza y nuestra sociedad, y por ello, no est&aacute; de m&aacute;s conocerlas. Como dijera un se&ntilde;or muy listo y muy alem&aacute;n: &ldquo;La &uacute;ltima cosa que yo pretender&iacute;a ser&iacute;a mejorar a la humanidad. Yo no establezco nuevos &iacute;dolos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Derribar &iacute;dolos es mucho m&aacute;s reconfortante que levantarlos. Pero, me da a m&iacute; que en estos tiempos, como en casi todos, dentro de cada bicho andante hay un peque&ntilde;o &iacute;dolo bigotudo queriendo salir, un ego agazapado sentando c&aacute;tedra.
    </p><p class="article-text">
        Hace cosa de unos meses me propuse hacer un estudio sociol&oacute;gico sin sentido, fui solicitando amistad virtual a personas que est&aacute;n en mis ant&iacute;podas ideol&oacute;gicas, con el fin de &ldquo;dar la vuelta a mis perspectivas&rdquo; y &ldquo;transvalorar mis valores&rdquo;. Se lo recomiendo encarecidamente, es un ejercicio de lo m&aacute;s revelador.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as del experimento sent&iacute; las siguientes contraindicaciones: ganas de intervenir y brindar mi opini&oacute;n que en ese momento yo cre&iacute;a justa y necesaria (Error), ganas de marcharme del mundo que ante determinadas muestras de odio y soberbia se me antojaba injusto e innecesario (Error), ganas de batirme en duelo con quien tales injurias sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Una vez superados los primeros s&iacute;ntomas, me encontr&eacute; preparada para asumir cualquier posici&oacute;n. Toda aberraci&oacute;n par&eacute;ceme normal. Todo artificio, natural.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las conclusiones extra&iacute;das de mi estudio acient&iacute;fico ha sido que la ilusi&oacute;n de hiperconectividad nos desconecta. Hay un fil&oacute;sofo coreano, de cuyo nombre nunca logro acordarme, que se est&aacute; haciendo de oro con este descubrimiento. Perd&oacute;nenme la vanidad, la estoy entrenando. Tanto conocimiento nos abruma e inmoviliza. Tantas causas que afrontar nos disloca el juicio. El bombardeo informativo nos muestra un mundo en guerra, de esclavitud y horror a las puertas de Europa, de genocidio por inacci&oacute;n, de caos medioambiental, nuclear y animal. Pero cuando abrimos las ventanas, las calles prosiguen su curso habitual, todo parece transcurrir como siempre.
    </p><p class="article-text">
        Estoy a punto de acabar esta columna y a&uacute;n no he hablado de ning&uacute;n tema de actualidad. Para que me puedan ustedes disculpar dir&eacute; que la actualidad corre a marchas forzadas y sufre de amnesia. De vez en cuando, conviene parar las rotativas mundiales de novedades caducas y pararse a mirar, observar de forma sosegada, hacer geolog&iacute;a y revolcarse en el magma que bulle debajo de la esquizofr&eacute;nica realidad.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantas esdr&uacute;julas, mejor me voy a por otro caf&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hiperconectividad-desconectada-asuntos_132_1556540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2019 08:36:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hiperconectividad desconectada y otros asuntos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que trabaje el rey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trabaje-rey_132_1567762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ab6fda-7345-46e4-a21e-d8e9fe77b7fd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pintada de Guy Debord (Rue de Seine, Paris, 1953)"></p><p class="article-text">
        El 1 de mayo fue durante muchos a&ntilde;os el D&iacute;a de los Trabajadores en todo el mundo. Tambi&eacute;n el d&iacute;a que inicia la primavera en varios pa&iacute;ses del norte de Europa. Creo que lo sigue siendo, aunque ahora muchos trabajadores no sepamos que lo somos y la primavera ande como alelada con tanto cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo es que soy aut&oacute;nomo, pero curro para una empresa.
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo un contrato a tiempo parcial, aunque curro todo el d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy escritora freelance y a veces cobro. A veces incluso cobro a tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Yo estoy en pr&aacute;cticas, trabajo 40 horas a la semana sin cobrar porque me nutro de experiencia y aprendizaje, hasta que reviente&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a de los Trabajadores es el d&iacute;a oficial que conmemora el movimiento obrero mundial. Lo cual explica por qu&eacute; el car&aacute;cter reivindicativo del mismo haya ido mermando con los a&ntilde;os y los sindicatos: apenas hay movimiento, apenas hay obreros, y los trabajadores no llegan nunca a saber de qu&eacute; lo son. Flexibilidad, creo que lo llaman. Clasemedianismo, me da que tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde has visto eso de las clases sociales? A ver, listilla, no me seas caduca. &iquest;D&oacute;nde hay f&aacute;bricas? &iquest;D&oacute;nde queda acaso industria? &iquest;D&oacute;nde hay temporeras? &iquest;D&oacute;nde sindicatos?, &iquest;D&oacute;nde fue la explotaci&oacute;n? Si de eso ya casi no queda, que se lo han llevado a otros pa&iacute;ses como Polonia, T&uacute;nez, Marruecos, China, India...
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se sabe bien si el D&iacute;a de los Trabajadores es un d&iacute;a de lucha, celebraci&oacute;n o simplemente de descanso. Elija su propio men&uacute;. Puedes quedarte en casa y protestar v&iacute;a Twitter o felicitar a todos tus empleados en un estado de Facebook. Puedes ir a una manifestaci&oacute;n con tus compa&ntilde;eros de lo que sea (si acaso formas parte de algo), a un festi organizado por el Ayuntamiento de tu pueblo o a una batucada combativa con picnic vegano y poes&iacute;a feminista. Tambi&eacute;n puedes seguir con tu jornada laboral mientras unos te felicitan por currante y otros te insultan por esquirol.
    </p><p class="article-text">
        Lucha y celebraci&oacute;n se han entremezclado. En Berl&iacute;n, cl&aacute;sico epicentro del Black Block m&aacute;s combativo, la fiereza del 1 Mayo ha transmutado en un festivalaco de m&uacute;sica techno del que las asociaciones de vecinos ya no ven un duro. Lejos va quedando la auto-organizaci&oacute;n de espacios de encuentro por barrios y colectivos. Lejos van quedando los barrios, la auto-organizaci&oacute;n y los colectivos. Lejos va quedando lo que estaba cerca. No encuentro las gafas, ni a mis vecinos, d&oacute;nde est&aacute; eso en lo que creer. Seguro que inventan una App para encontrarnos.
    </p><p class="article-text">
        La posmodernidad, que la llaman, esa especie de resaca intelectual de mayo del 68, nos dej&oacute; patinando las neuronas. Despu&eacute;s de tanto correr delante de los grises, los m&aacute;s avispados pillaron una p&eacute;rtiga y entraron de un salto en los despachos del poder. Socialdemocracia, fue la f&oacute;rmula &uacute;nica, la soluci&oacute;n m&aacute;gica para todo an&aacute;lisis, la tapia para cualquier alternativa. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s del mito de mayo, seguimos bailando con la explotaci&oacute;n a ritmo de neoliberalismo, mientras de lejos suenan batucadas. &iquest;Lo escuchan? Es la espectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica vaciada.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en la era del capitalismo 2.0, desregulado y feroz, el neoliberalismo ya lleg&oacute;. Pero aqu&iacute; todos venimos a hablar de nuestro libro, de nuestra &ldquo;marca personal&rdquo; y nuestro particular trastorno de identidad. Teor&iacute;as vendo y para m&iacute; no tengo.
    </p><p class="article-text">
        El 15-M, tragado y deglutido por el sistema de partidos y la Instituci&oacute;n con May&uacute;sculas, fue una reminiscencia del horizonte posibilidades del poder colectivo, de la necesidad de posicionarnos e implicarnos en el mundo mutante que nos rodea, en el sistema que nos produce y que nos consume. Feliz noche de Walpurgis. Y que trabaje el rey.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Tristán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trabaje-rey_132_1567762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2019 16:03:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que trabaje el rey]]></media:title>
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    </item>
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