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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patricia Carrascal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/patricia_carrascal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patricia Carrascal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Viajando con un perro guía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/viajando-perro-guia_132_4714002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbf0ba01-5675-45bb-b7ec-30118bd91ff3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajando con un perro guía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasando unos días en la playa con Brilyn. ¿Cómo es viajar con un perro guía?</p></div><p class="article-text">
        Cuando tienes un animal dom&eacute;stico a tu cargo, es importante tenerlo en cuenta a la hora de viajar. Ni que decir tiene que si nos vamos de vacaciones, ni se nos ocurra abandonarlo. &iexcl;Muerte y destrucci&oacute;n a quienes siguen abandonando perros y gatos cuando se marchan de vacaciones! Hoy en d&iacute;a existen multitud de opciones para no abandonar a nuestros peludos, desde hoteles para mascotas, hasta cuidadores a domicilio. Incluso, cada vez m&aacute;s hoteles y apartamentos tur&iacute;sticos est&aacute;n aceptando la entrada de nuestros acompa&ntilde;antes peludos, porque se han dado cuenta de que cada vez m&aacute;s gente viaja con sus mascotas. Un ejemplo es el<a href="http://www.seadmitenmascotas.com/hotel-en-Valladolid-Hotel-Novotel-Valladolid-h21126.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Hotel Novotel</a>, en Valladolid, donde al reservar la habitaci&oacute;n regalan un comedero y un hueso de juguete.
    </p><p class="article-text">
        Incluso existen varias webs de b&uacute;squeda de hoteles en los que admitan a nuestros compa&ntilde;eros peludos, como es el caso de <a href="http://www.hotelesperros.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hoteles Perros</a> o <a href="http://www.aceptanperros.com/a/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aceptan Perros</a>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los perros gu&iacute;a el asunto es ligeramente distinto. El perro gu&iacute;a deber&iacute;a poder acceder a cualquier establecimiento sin que por ello nos cobren un extra o un plus. La ley de accesibilidad es ligeramente distinta seg&uacute;n la comunidad aut&oacute;noma, pero a grandes rasgos, la norma com&uacute;n para toda Espa&ntilde;a es que el perro gu&iacute;a o perro de asistencia puede acceder a cualquier establecimiento, p&uacute;blico o privado. En caso de no permitir su entrada, la normativa contempla diversas penas seg&uacute;n la infracci&oacute;n sea leve, grave o muy grave. Existen ciertas excepciones, como es l&oacute;gico. Por ejemplo, no se permite la entrada con perro gu&iacute;a al &aacute;rea de cuidados intensivos de un hospital, UVI o UCI, ni a los quir&oacute;fanos, as&iacute; como tampoco se aconseja su entrada a un zool&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n, se puede consultar el <a href="http://perrosguia.once.es/home.cfm?id=23&amp;nivel=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> realizado por la Fundaci&oacute;n ONCE del perro gu&iacute;a sobre normativa espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Normativa al margen, se trata de restricciones bastante razonables. A m&iacute; nunca se me ocurrir&iacute;a entrar con Brilyn a un zool&oacute;gico, lo diga o no una norma. Simplemente porque pienso que los propios animales del zoo podr&iacute;an ponerse nerviosos ante la presencia de un animal ajeno. O por ejemplo, aunque sabemos que por ley podr&iacute;a, nunca la he llevado a una piscina p&uacute;blica, o a visitar a un ser querido a la habitaci&oacute;n de un hospital. Legalmente no podr&iacute;an impedirnos el paso, pero bajo mi responsabilidad yo he decidido no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        En cambio hay otros lugares donde, a pesar de lo que la gente suele creer, el perro gu&iacute;a puede acceder sin ning&uacute;n problema. Sitios como el cine, el centro comercial, un supermercado, un museo, o la playa, son lugares donde el perro gu&iacute;a tiene libertad legal para acceder. Eso s&iacute;, la ley especifica que el perro debe llevar en todo momento su arn&eacute;s identificativo como perro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as estamos veraneando en la costa cant&aacute;brica, en un pueblecito llamado C&oacute;breces, muy cerca de zonas tan emblem&aacute;ticas como Comillas o Santillana del Mar. Antes de tomar la decisi&oacute;n de ir de vacaciones con Brilyn, hubo varios aspectos que debimos tener en cuenta a la hora de preparar el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>&iquest;C&oacute;mo hacer el viaje, en tren o autob&uacute;s?</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Nosotros somos dos personas con discapacidad visual. No conducimos, as&iacute; que cada vez que viajamos debemos buscar la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda de acuerdo con nuestras necesidades. Es cierto que podr&iacute;amos viajar en bus, pero con la maleta, la mochila con las cosas de Brilyn, y la propia perra, en el bus hay menos espacio entre los asientos para que ella se pueda tumbar. As&iacute; que casi siempre escogemos la opci&oacute;n de viajar en tren.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de mi compa&ntilde;ero Ra&uacute;l (que cont&oacute; su odisea para sacar un billete de tren para personas con silla en <a href="http://www.eldiario.es/retrones/comprar-billete-AVE-morir-intento_6_288431162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este post</a>), nosotros no precisamos de un asiento especial dentro del tren. Sacamos un billete normal, sin necesidad de especificar que viajamos con perro gu&iacute;a. Ignoro cuales son los tr&aacute;mites a realizar en caso de viajar con una mascota, pero imagino que hay que avisar a Renfe y adem&aacute;s pagar una tarifa por introducir al animal en el vag&oacute;n. A menudo hemos visto a viajeros con un trasport&iacute;n, viajando con su gato o perro peque&ntilde;o. En cambio no s&eacute; c&oacute;mo funcionar&aacute; este tr&aacute;mite para casos de perros m&aacute;s grandes. Si alguien tiene m&aacute;s informaci&oacute;n a este respecto, le agradecer&iacute;amos que nos lo contara ;)
    </p><p class="article-text">
        A nosotros, siempre que el personal de Renfe nos ve con Brilyn, ya saben que es un perro gu&iacute;a (lleva su arn&eacute;s identificativo, lo que es obligatorio), y accedemos al tren sin ning&uacute;n problema. Una vez en nuestros asientos, ella se tumba en el hueco que hay entre nuestro asiento y el de delante, y ah&iacute; viaja la mar de c&oacute;moda. Casi siempre, incluso m&aacute;s c&oacute;moda que nosotros, que tenemos que ir apartando los pies porque ella se va estirando cada vez m&aacute;s y nos da patadas para que le dejemos m&aacute;s sitio ;)
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>&iquest;A qu&eacute; tipo de alojamiento podemos ir con perro gu&iacute;a?</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este tema a veces resulta algo conflictivo. Como hemos explicado, legalmente no deber&iacute;an ponernos ning&uacute;n problema para reservar una habitaci&oacute;n de hotel, hostal, pensi&oacute;n, apartamento o lo que sea por ir con un perro gu&iacute;a. En teor&iacute;a. Pero en ocasiones, cuando le dices al due&ntilde;o que viajar&aacute;s con un perro gu&iacute;a, de primeras se muestran algo reticentes. No es lo habitual, pero algunas veces nos lo hemos encontrado. Te dicen que lo sienten, pero que no les quedan habitaciones disponibles. O directamente, que no tiene por norma admitir perros, y que les da igual que sea un perro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, yo antes optaba por dos salidas:
    </p><p class="article-text">
        Opci&oacute;n A: Intentaba explicarle con paciencia que un perro gu&iacute;a no hace nada en la habitaci&oacute;n, que est&aacute; entrenado para hacer todas sus cosas en el exterior; que no ara&ntilde;ar&aacute; ni muebles ni suelo: que no morder&aacute; nada, y mucho menos ladrar&aacute;. Le explicas que por norma general, el perro no va a quedarse solo en la habitaci&oacute;n, que suele ir contigo a todas partes. Pero hay veces, que ni por esas. Ni explic&aacute;ndoles que existe una ley que ampara la entrada de este tipo de animales a cualquier establecimiento. A veces se cierran en banda y no hay m&aacute;s que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Opci&oacute;n B: Le doy las gracias y hasta luego. Si no admiten al perro, a m&iacute; tampoco. Si mi perra no puede acceder a su establecimiento, lo siento pero entonces no puedo viajar all&iacute;. No pierdo ni un minuto en explicar que la legislaci&oacute;n lo permite y que incluso podr&iacute;a denunciarles. Cancelo la reserva y busco otro sitio.
    </p><p class="article-text">
        Hay personas que viajan con perro gu&iacute;a y han optado directamente por ni siquiera avisar previamente. Realizan la reserva y una vez que acuden al sitio, ya ver&aacute;n que les acompa&ntilde;a un perro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esta opci&oacute;n es igualmente respetable, ya que como hemos dicho, la ley te ampara y no deber&iacute;an decirte nada por entrar con tu perro gu&iacute;a. Pero yo, por evitar situaciones desagradables y que nadie ponga el grito en el cielo, prefiero avisar con antelaci&oacute;n de que viajar&eacute; con perro gu&iacute;a. Eso s&iacute;, ya he aprendido la lecci&oacute;n y ahora solamente lo digo una vez que me he asegurado de que quedan habitaciones libres y se ha efectuado la reserva ;)
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, los requisitos del sitio no son nada del otro mundo. Con una habitaci&oacute;n espaciosa para que el perro tenga su hueco para dormir, a m&iacute; me sobra.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>&iquest;Puede el perro entrar en la playa?</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Existe amplia legislaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s acerca del acceso de los perros, llam&eacute;mosles &ldquo;dom&eacute;sticos&rdquo;, a las playas espa&ntilde;olas. Algunas lo permiten, otras no. Algunas lo permiten, pero solo a partir de ciertas horas. Sin embargo, por lo que he podido comprobar, los perros gu&iacute;a pueden acceder sin restricci&oacute;n alguna a cualquier playa p&uacute;blica. Seg&uacute;n la comunidad aut&oacute;noma, este tema est&aacute; m&aacute;s o menos regulado; en Cantabria, seg&uacute;n la <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1996-24876" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Accesibilidad</a>, el perro gu&iacute;a puede acceder a cualquier playa, siempre que est&eacute; debidamente identificado como perro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo lo que suelo hacer es ir a presentarme el primer d&iacute;a a los socorristas o personal de la Cruz Roja. Simplemente les informo de que estaremos por all&iacute; con Brilyn, que es un perro gu&iacute;a y que solo quer&iacute;a avisarles por si alguien se queja o lo que sea. Ya se sabe que hay gente para todo, y m&aacute;s de una vez, alguien ha puesto mala cara al vernos con Brilyn paseando por la orilla. As&iacute; que para curarnos en salud, yo prefiero dejarlo dicho, para que no haya malentendidos ;)
    </p><p class="article-text">
        Como an&eacute;cdota os contar&eacute; que el d&iacute;a que llegamos a la playa de C&oacute;breces, nada m&aacute;s pisar la pasarela de madera que da acceso a la playa, nos encontramos con una mujer en silla de ruedas que iba acompa&ntilde;ada de un precioso labrador negro. Se acerc&oacute; a saludar a Brilyn como un rayo, y cuando la se&ntilde;ora vio que se trataba de un perro gu&iacute;a, me cont&oacute; que el suyo era perro de asistencia. &iexcl;Imaginaos mi cara de sorpresa! Enseguida me acord&eacute; de Ra&uacute;l y de su futura ayudante, <a href="http://www.eldiario.es/retrones/Zara-perra-asistencia_6_269183098.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zara</a> :)
    </p><p class="article-text">
        Como nunca antes hab&iacute;a visto un perro de asistencia para personas en silla de ruedas, me pudo la curiosidad y le pregunt&eacute; en qu&eacute; tipo de cosas le ayudaba. Ella me explic&oacute; que Orus (as&iacute; se llamaba el labrador) hab&iacute;a sido entrenado en Zamora por una asociaci&oacute;n que se dedica a adiestrar perros de asistencia, PAAT. A ella le ayuda a abrir cajones o puertas, a sacar la ropa de la lavadora, o a quitarse la chaqueta, entre otras cosas. Mi admiraci&oacute;n iba cada vez m&aacute;s en aumento. S&eacute; que yo misma tengo un perro gu&iacute;a y no deber&iacute;a a estas alturas sorprenderme de lo que estos animales son capaces de hacer, pero &iquest;qu&eacute; quer&eacute;is que os diga? Sigue impresion&aacute;ndome su capacidad de aprendizaje y su forma de ayudarnos desinteresadamente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n me cont&oacute; la se&ntilde;ora, para quitarle la chaqueta, ella le ofrece primero una manga, para que Orus tire de ella con la boca, hasta que se la saca entera. Luego va a la otra manga y hace el mismo proceso, hasta que le quita la chaqueta por completo. Tambi&eacute;n me cont&oacute; que en casa tiene cuerdas en los tiradores de los cajones, para que cuando le d&eacute; a Orus la orden de abrir, &eacute;l solo tenga que agarrar la cuerda con el morro y tirar. &iexcl;No me dig&aacute;is que no es maravilloso! :)
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas al margen, como pod&eacute;is ver viajar con un perro gu&iacute;a no es muy diferente a hacerlo con un perro normal. Tan solo hay que tratar de mantener las mismas pautas de siempre, sus horarios de comida y de salir a hacer sus cosas para que no se descontrole demasiado. Al fin y al cabo, no dejan de ser animales de costumbres y si les trastocamos mucho sus horarios, se estresan un poco. Por lo dem&aacute;s, una buena sombrilla, mucho agua para hidratarles por dentro y por fuera... &iexcl;y a relajarnos con nuestro compa&ntilde;ero peludo! :)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Carrascal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/viajando-perro-guia_132_4714002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2014 19:07:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajando con un perro guía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ver o no ver... (segunda parte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-ver-segunda-parte_132_4681507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Fin del relato sobre el reencuentro de tres amigos retrones</p></div><p class="article-text">
        <em>La segunda parte del encuentro de tres amigos invidentes que hace tiempo que no se ven... Y la conversaci&oacute;n que tienen sobre ver o no ver. Pod&eacute;is leer la primera parte aqu&iacute;.</em><a href="http://www.eldiario.es/retrones/Ver-ver-cuestion_6_294730535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Miriam comienza a ponerse nerviosa. Consulta de nuevo la hora en su iPhone y una vez m&aacute;s, la voz sintetizada del tel&eacute;fono le confirma lo evidente: Estela llega tarde. Desliza un dedo sobre la pantalla y desbloquea el aparato. De nuevo, deslizando suavemente la yema de su dedo &iacute;ndice sobre el cristal de la pantalla busca entre los iconos hasta que la voz femenina pronuncia &ldquo;contactos&rdquo;. Busca en el &iacute;ndice hasta la letra E para llamar a Estela.
    </p><p class="article-text">
        Si hace unos meses alguien le hubiera dicho que manejar&iacute;a un smartphone con tanta soltura, Miriam le habr&iacute;a respondido que estaba loco. Todav&iacute;a le cuesta creer que &Aacute;lvaro la haya convencido para empezar a usarlo. Pero desde que descubri&oacute; que a trav&eacute;s de unos simples gestos de los dedos sobre la pantalla t&aacute;ctil y la voz sintetizada de Voice Over cualquier persona invidente podr&iacute;a usarlo, su vida ha dado un giro de ciento ochenta grados.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; a punto de pulsar sobre el nombre de Estela para iniciar la llamada, cuando de pronto, nota como una cabeza peluda aparece bajo su brazo y le echa alegremente el aliento a modo de saludo.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Delia! &iquest;Ya est&aacute;s aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        El camarero saca una silla y ayuda a la joven del perro a sentarse. Acaricia la cabeza del animal -que le devuelve el gesto con un alegre lametazo en la mano- y toma nota de las bebidas que van a tomar. Se dispone a regresar dentro y dejar que los tres amigos hablen tranquilamente, pero entonces recuerda algo.
    </p><p class="article-text">
        -Disculpad, &iquest;quer&eacute;is que le ponga un poco de agua al perro?
    </p><p class="article-text">
        La joven que acaba de llegar, visiblemente sorprendida, le sonr&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, por favor. Much&iacute;simas gracias, eres muy amable.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l se sonroja levemente -por suerte, ella no puede verlo- y responde:
    </p><p class="article-text">
        -No es nada. Es que... Bueno, yo tambi&eacute;n tengo perro y s&eacute; el calor que pasan los pobres en verano. Adem&aacute;s, siempre que viene alg&uacute;n cliente con su perro le ofrecemos agua. Es norma de la casa.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;De veras? &iexcl;Es estupendo! No en todos los sitios hacen eso. Much&iacute;simas gracias.
    </p><p class="article-text">
        -No es nada. Ahora mismo se lo traigo.
    </p><p class="article-text">
        El chico, absurdamente emocionado por la gratitud de la joven del perro, corre al interior en busca de alg&uacute;n recipiente para echarle el agua. En realidad, lo de la norma se lo acaba de inventar, pero como &eacute;l es el encargado, a partir de ahora se ocupar&aacute; de que todos los perros que vayan a su terraza tengan agua.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro rasca con cari&ntilde;o la cabeza de Delia, quien se ha colocado sobre sus rodillas en busca de mimos. Le ha sorprendido gratamente la actitud del camarero. Cuando su Quentin viv&iacute;a y acud&iacute;an a alg&uacute;n bar, no siempre eran bien recibidos. Recuerda nost&aacute;lgico aquella &eacute;poca de universidad, cuando caminaba junto a su pastor alem&aacute;n como si las aceras les pertenecieran... &iexcl;Qu&eacute; tiempos! Y qu&eacute; gran perro.
    </p><p class="article-text">
        Se da cuenta de que le echa terriblemente de menos. Pero todav&iacute;a no se plantea solicitar un segundo perro gu&iacute;a. Al menos, no hasta que Miriam y &eacute;l est&eacute;n m&aacute;s estabilizados en alg&uacute;n lugar. Lo que le recuerda aquello a lo que han venido y que a&uacute;n no le han contado a Estela...
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ha pasado tanto tiempo! No puedo creer que haga ya dos a&ntilde;os desde la &uacute;ltima vez que nos vimos -Miriam aprieta con fuerza la mano de su amiga-. Cu&eacute;ntanos, &iquest;qu&eacute; tal est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        -Bien, muy bien. Perdonadme por llegar tarde. Hoy en el trabajo ha sido un d&iacute;a de locos, os lo juro... Unos invitados al programa llegaron tarde. Se supon&iacute;a que le tocaba a mi compa&ntilde;era grabar la entrevista, pero ella ya se hab&iacute;a marchado y al final me ha tocado quedarme y grabarla yo.
    </p><p class="article-text">
        -No te preocupes.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Pero contadme vosotros! &iquest;Qu&eacute; era eso que ten&iacute;ais que decirme? &iquest;A qu&eacute; viene este viaje rel&aacute;mpago? &iquest;Al fin hab&eacute;is decidido casaros?
    </p><p class="article-text">
        -Vaya, &iquest;por qu&eacute; todo el mundo nos pregunta lo mismo? -&Aacute;lvaro r&iacute;e de mala gana-. &iexcl;Menuda obsesi&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        -En realidad... -Miriam se retuerce las manos, algo nerviosa-. Hemos venido porque ten&iacute;an que hacerme unas pruebas m&eacute;dicas.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Oh, dios m&iacute;o! -Estela salta de la silla- &iexcl;Est&aacute;s embarazada!
    </p><p class="article-text">
        -No, dios... tampoco es eso -Esta vez, es Miriam la que suelta una carcajada-. A&uacute;n no podemos. Ver&aacute;s...
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Pues su&eacute;ltalo de una vez, mujer! Vais a matarme...
    </p><p class="article-text">
        Miriam toma aire y lo suelta sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        -Son unas pruebas m&eacute;dicas... de la vista. Van a operarme.
    </p><p class="article-text">
        Estela est&aacute; algo confusa. &iquest;Una operaci&oacute;n? &iquest;De los ojos? &iquest;Otra vez? Por lo que sabe, a Miriam le han operado ya varias veces en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, realiz&aacute;ndole diversos trasplantes y nada ha funcionado. Su amiga ha sufrido mucho en cada operaci&oacute;n, y cada vez que pasaba por el quir&oacute;fano, despu&eacute;s sufr&iacute;a una peque&ntilde;a depresi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; querr&iacute;a volver a pasar por todo eso?
    </p><p class="article-text">
        -Pero... &iquest;Te han dado garant&iacute;as? &iquest;Qu&eacute; te van a hacer?
    </p><p class="article-text">
        -Esta vez se trata de un ensayo con c&eacute;lulas madre. Quieren probar a implantarme algunas c&eacute;lulas de mi propio organismo en la c&oacute;rnea, para ver si por s&iacute; sola se regenera y ver si hay alguna posibilidad de recuperar algo de visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Y... &iquest;T&uacute; est&aacute;s segura? Quiero decir, ya s&eacute; que la posibilidad de recuperar algo de vista siempre est&aacute; ah&iacute;, pero... &iquest;has pensado en qu&eacute; pasar&iacute;a si algo sale mal?
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, &Aacute;lvaro decide intervenir y tomar la palabra. Sabe que a Miriam le cuesta mucho hablar del tema.
    </p><p class="article-text">
        -Ver&aacute;s, Estela, todo esto ya lo hemos hablado ella y yo durante horas. Todos sabemos que cualquier operaci&oacute;n es un riesgo, y m&aacute;s trat&aacute;ndose de una cirug&iacute;a de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        -Por eso mismo. &iquest;Lo ten&eacute;is claro?
    </p><p class="article-text">
        Miriam toma la mano de su amiga para tranquilizarla. O m&aacute;s bien, tranquilizarse a s&iacute; misma. sab&iacute;a antes de ir a verla, que Estela se preocupar&iacute;a por ella.
    </p><p class="article-text">
        -En realidad, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a perder? Quiero decir, ya he perdido toda la visi&oacute;n que me quedaba. As&iacute; que... &iquest;Qu&eacute; puedo perder por intentarlo? -Se queda pensando unos segundos y pregunta- &iquest;T&uacute; no lo har&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Yo? &iquest;Operarme?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Es decir, ya s&eacute; que no has visto nunca, pero... Imagina que ma&ntilde;ana te dijeran que existe una operaci&oacute;n con la que podr&iacute;as ver. &iquest;No lo har&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Estela se toma unos instantes para reflexionar sobre el tema. En realidad, puede que Miriam tenga raz&oacute;n. Si le dieran la m&iacute;nima garant&iacute;a de que oper&aacute;ndose pudiera ver algo, por poco que fuera... Tantas veces ha o&iacute;do hablar del azul del cielo, o de la belleza del oc&eacute;ano. De los cuadros de Van Gogh, la Mona Lisa de Da Vinci o la hermosura de los cerezos en flor... Que aunque su imaginaci&oacute;n es potente y ha le&iacute;do mucho acerca de todos esos temas, nunca sabr&aacute; del todo c&oacute;mo son.
    </p><p class="article-text">
        -Yo... Supongo que s&iacute;. Me gustar&iacute;a saber lo que me estoy perdiendo. Y poder verle la carita a Delia. O a mi padre. O a mi madre. &iquest;Y t&uacute;, &Aacute;lvaro?
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro ha seguido la conversaci&oacute;n sin perder detalle. Sabe la ilusi&oacute;n y las ganas que tiene Miriam por esa operaci&oacute;n, pero en realidad teme que ella tenga demasiadas esperanzas. No quiere que le hagan da&ntilde;o, otra vez. Cada operaci&oacute;n que han pasado juntos, ella ha terminado hecha polvo y &eacute;l siempre ha estado ah&iacute; para consolarla. Por eso no comprende por qu&eacute; quiere pasar por ello otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez &eacute;l no termine de entenderlo del todo. Como naci&oacute; siendo ciego, nunca ha sentido la necesidad de ver el mundo que le rodea. Para &eacute;l, siempre ha sido tan sencillo como tocar, oler, o&iacute;r y sentirlo todo. Para &eacute;l, la palabra &ldquo;ver&rdquo; tiene el mismo significado que las otras. NO necesita ver la cara de Miriam para saber que es hermosa. NI necesita ver a Delia para saber que es un animal noble e inteligente. NI necesita ver una naranja, porque puede degustar su sabor y su olor. &Eacute;l es feliz as&iacute;. NO echa de menos la vista, porque nunca la ha tenido.
    </p><p class="article-text">
        -Yo... Creo que no lo har&iacute;a.  &iquest;Para qu&eacute;? NO creo que supiera &ldquo;ver&rdquo;, tal y como vosotras lo entend&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        Miriam y Estela se sorprenden al o&iacute;rle.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; quieres decir? &iquest;C&oacute;mo que no sabr&iacute;as &ldquo;ver&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        -Ver&aacute;s, es como la pel&iacute;cula del t&iacute;o aquel, basada en un caso real. La del ciego al que operan para recuperar la vista, pero como no ha visto nunca, tiene que aprender a distinguir con los ojos lo que antes tocaba. Tiene que aprender a educar la vista, por as&iacute; decirlo.
    </p><p class="article-text">
        -Ah s&iacute;, la de Val Kilmer. Ya me acuerdo. Pero... -Miriam no comprende la postura de &Aacute;lvaro-. &iquest;No tienes curiosidad por ver? &iquest;Saber c&oacute;mo son las cosas?
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro le sonr&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        -Las cosas son como son. No necesito verlas con los ojos, tal y como t&uacute; entiendes &ldquo;ver&rdquo;. A m&iacute; me basta con tocarlas, con olerlas. MI realidad y mi mundo lo he conformado as&iacute;, desde ni&ntilde;o. &iquest;Te imaginas que ahora a mi edad tuviera que cambiar todo el esquema mental? Tendr&iacute;a que volver a aprenderlo todo, a leer, a escribir, a interpretar los colores, las im&aacute;genes... &iexcl;Qu&eacute; pereza!
    </p><p class="article-text">
        -Es interesante lo que dices -Estela interviene, muy sorprendida con el punto de vista de su amigo-. Y es curioso que pienses as&iacute;. Yo tampoco he visto nunca, y s&eacute; que si ma&ntilde;ana me operasen y pudiera ver, mi mundo cambiar&iacute;a por completo. &iexcl;Pero siento tanta curiosidad!
    </p><p class="article-text">
        -Yo no. Es m&aacute;s, creo que me aterrar&iacute;a la idea. Porque yo soy como soy, mi personalidad es la que es, porque yo no he visto nunca. Si de pronto recuperase la vista, puede que mi forma de percibir las cosas y el mundo que me rodea cambiase por completo. &iquest;Y si de pronto lo que me gusta ahora dejara de gustarme?
    </p><p class="article-text">
        -No tiene por qu&eacute;... -Miriam sigue sin dar cr&eacute;dito, pero lo que dice &Aacute;lvaro comienza a tener cierto sentido-. Si yo te gusto ahora, supongo que seguir&iacute;a gust&aacute;ndote aunque me vieras, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, supongo que s&iacute;. Pero &iquest;y si a ti no te gustase mi nuevo yo? La persona que ser&iacute;a yo viendo, puede que no tuviera nada que ver con mi yo ciego, &iquest;entiendes?
    </p><p class="article-text">
        Estela acaricia distra&iacute;damente la cabeza de Delia, pensando en que si recuperase la visi&oacute;n, tal vez ya no necesitara a su querida perra gu&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;ntas m&aacute;s cosas cambiar&iacute;an en su vida? &iquest;Su trabajo? &iquest;su forma de vestir?
    </p><p class="article-text">
        -Chicos, &iquest;os dais cuenta de que si los tres vi&eacute;ramos, &iquest;tal vez nunca nos hubi&eacute;semos conocido?
    </p><p class="article-text">
        -Tienes raz&oacute;n -Miriam sonr&iacute;e al recordar-. Si yo no me hubiera quedado ciega, tal vez nunca habr&iacute;a ido a aquel campamento de verano.
    </p><p class="article-text">
        -O puede que nos hubieramos conocido, pero en otro sitio...
    </p><p class="article-text">
        -Y tal vez, nunca nos habr&iacute;amos hecho amigos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Un brindis por la ceguera?
    </p><p class="article-text">
        -No, mejor un brindis por la amistad.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Eso! &iexcl;Por la amistad!
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Con este post me despido de vosotros. Por motivos personales y de incompatibilidad laboral no podr&eacute; continuar escribiendo en el blog, pero os aseguro que para m&iacute; han sido unas semanas fant&aacute;sticas compartiendo este espacio con Ra&uacute;l Gay y todos vosotros. Leer vuestros comentarios me ha ayudado mucho, y aunque no lo cre&aacute;is, anima conocer las opiniones de quienes est&aacute;is al otro lado, porque tambi&eacute;n aprendemos de vosotros. As&iacute; que os doy las gracias de coraz&oacute;n y os animo a que sig&aacute;is por aqu&iacute; compartiendo vuestras reflexiones.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quer&eacute;is, pod&eacute;is seguir ley&eacute;ndome ocasionalmente en mi blog, Viviendo a tientas o en Twitter, donde soy @viernescilla.</em><a href="http://viviendoatientas.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Viviendo a tientas</a><a href="https://twitter.com/viernescilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@viernescilla</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un abrazo.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Carrascal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-ver-segunda-parte_132_4681507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Aug 2014 18:27:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ver o no ver... (segunda parte)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ver o no ver... esa es la cuestión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-ver-cuestion_132_4693558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Relato del reencuentro entre tres amigos retrones, con mucho que contarse.</p></div><p class="article-text">
        <em>Un post diferente. Esta vez, en forma de relato breve, se narra el reencuentro entre tres amigos retrones, con mucho que contarse.</em>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Estela se ha levantado plena de energ&iacute;a. Hoy ha quedado con unos viejos amigos a los que hace tiempo que no ve. &Aacute;lvaro y Miriam han llegado de visita a la ciudad y esta tarde los tres han quedado para tomar un caf&eacute;. Mientras se viste y se prepara para ir a trabajar, Estela recuerda con cari&ntilde;o c&oacute;mo se conocieron. Fue hace unos cuantos a&ntilde;os, en un campamento para j&oacute;venes invidentes. Por aquel entonces, Miriam a&uacute;n ve&iacute;a algo y era la que les ayudaba y guiaba en las actividades del campamento. Los tres hicieron buena amistad durante aquel verano y despu&eacute;s continuaron escribi&eacute;ndose largas cartas en braille.
    </p><p class="article-text">
        Estela sonr&iacute;e al recordar el momento en que, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Miriam y &Aacute;lvaro le contaron que estaban saliendo juntos. Para ella hab&iacute;a resultado tan evidente desde el principio que esos dos se gustaban... Era ir&oacute;nico que ambos fueran tan inteligentes en lo acad&eacute;mico y en cambio, en lo relativo al amor hubiesen estado tan ciegos.
    </p><p class="article-text">
        Termina de prepararse, coge su bolso de trabajo y llama a Delia, su perra gu&iacute;a. La labradora acude como un rayo al encuentro de su ama, moviendo la cola como loca. Estela le coloca el arn&eacute;s sobre el lomo, ajusta la correa y sale de casa pensando en que por la tarde volver&aacute; a reencontrarse con sus viejos amigos, al fin.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro ha terminado de colocar sus cosas en la habitaci&oacute;n del hotel. Como siempre, &eacute;l ha tardado menos que Miriam. &iquest;Por qu&eacute; las chicas siempre necesitan tanto tiempo? Para un fin de semana que van a estar en la ciudad, a &eacute;l le basta con unos tejanos, sus deportivas, un par de camisetas y la sudadera de su equipo. El resto, el neceser y la ropa interior se lo ha dejado a Miriam. Total, ella siempre lo recoloca todo despu&eacute;s, as&iacute; que...
    </p><p class="article-text">
        Decide deambular un rato por la habitaci&oacute;n mientras ella termina de colocar las cosas en el cuarto de ba&ntilde;o. Desliza con cuidado las manos por encima de lo que parece ser una c&oacute;moda. Palpa la superficie con cuidado -no ser&iacute;a la primera vez que tira alguna figurita de porcelana o alg&uacute;n cenicero sin querer- y encuentra lo que supone ser&aacute; un radio-reloj. contin&uacute;a palpando y registrando los alrededores en busca de la televisi&oacute;n. Desde que las cuelgan en la pared en lugar de apoyarlas en muebles, &iexcl;resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil saber d&oacute;nde est&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Con cuidado, se acerca a la pared de la c&oacute;moda para palpar por encima, a ver si hay suerte...
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ayyyyyy!
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Miriam est&aacute; terminando de ubicar el contenido del neceser y ya ha localizado sobre el lavabo la t&iacute;pica pastilla de jab&oacute;n y los frasquitos de gel que dejan siempre en los hoteles, cuando oye el grito. &iexcl;Por poco no tira el vaso colocado sobre la repisa para los cepillos de dientes! Busca a tientas el marco de la puerta y se asoma.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;&Aacute;lvaro? &iquest;Est&aacute;s bien?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ayyyy! &iquest;C&oacute;mo se les ocurre poner una estanter&iacute;a a esa altura? &iexcl;Creo que me he abierto la cabeza!
    </p><p class="article-text">
        Miriam sale del cuarto de ba&ntilde;o para ir a su encuentro. Seguramente no sea nada -a &Aacute;lvaro le encanta exagerar-, pero acude de todos modos por si se ha hecho da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        -D&eacute;jame ver... -Le palpa la frente en busca del golpe, con mucha delicadeza.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ten cuidado! Ayyy...
    </p><p class="article-text">
        -T&uacute; eres el que deber&iacute;a ir con m&aacute;s cuidado. Sabes que algunas veces, hay estanter&iacute;as en las paredes.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No me digas! Me he dado con toda la esquina en la frente... &iexcl;Ahora me va a quedar un chich&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Esta vez ablandada, Miriam le da un beso en la frente.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Mejor?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;...
    </p><p class="article-text">
        -Venga, vamos a terminar de prepararnos que hemos quedado dentro de media hora con Estela.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Deprisa, deprisa, deprisa. Estela ha salido tarde del trabajo y ya llega con retraso a su cita con &Aacute;lvaro y Miriam. Le da la orden a Delia para que camine m&aacute;s r&aacute;pido. Ahora tiene que buscar el paso de peatones. Escucha que no vengan coches... Vaya, este sem&aacute;foro no tiene se&ntilde;al ac&uacute;stica. Parece que ahora no vienen coches... Le dice a Delia que cruce y busque el bordillo al otro lado. Bien, muy bien. Siguen caminando. Deprisa, deprisa, deprisa. Se siente como aquel conejo blanco en la pel&iacute;cula de Alicia, &iexcl;siempre tarde!
    </p><p class="article-text">
        Tuerce en la esquina y por fin llegan a la calle del bar donde ha quedado con &Aacute;lvaro y Miriam. Se acerca y le dice a Delia que busque la puerta. Obediente, la labradora se dirige sin problema hacia la entrada del bar. Dentro, Estela presta atenci&oacute;n a los sonidos. &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;n sentados? Camina hacia donde recuerda que est&aacute; la barra del local, pero hay mucha gente. Cuidado, con cuidado..
    </p><p class="article-text">
        -Guapa, &iquest;necesitas ayuda? Soy el camarero.
    </p><p class="article-text">
        Estela detiene a Delia y sujeta la correa para que se quede quieta y no olisquee por el suelo -nunca se sabe lo que puede haber por ah&iacute; abajo-.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ah! Gracias. Estoy buscando a unos amigos. Hab&iacute;amos quedado aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ah! Debe ser esa pareja que hay en la terraza. Han venido con bast&oacute;n... si quieres, les pregunto.
    </p><p class="article-text">
        -No, tranquilo, son ellos. &iquest;Podr&iacute;a indicarme d&oacute;nde est&aacute;n sentados?
    </p><p class="article-text">
        El chico, sol&iacute;cito, sale de detr&aacute;s de la barra y la acompa&ntilde;a fuera. Estela se coge de su brazo y le sigue nerviosa. &iexcl;Odia llegar tarde! Espera que &Aacute;lvaro y Miriam no lleven demasiado tiempo all&iacute; esper&aacute;ndola.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Continuar&aacute;...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Carrascal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-ver-cuestion_132_4693558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Aug 2014 18:21:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ver o no ver... esa es la cuestión]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fondo tras las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/fondo-palabras_132_4747499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">P { margin-bottom: 0.21cm; } Sabemos la importancia de usar bien las palabras. Pero a veces, al dirigirnos a un retrón ponemos tanto cuidado en lo que decimos para no parecer insensibles que el resultado es catastrófico</p></div><p class="article-text">
        Si tenemos miedo de las palabras, seguramente meteremos la pata. Muchas veces al dirigirnos a alguien con una discapacidad tenemos tanto miedo de parecer desconsiderados, que ponemos excesivo cuidado en el vocabulario que utilizamos. Y la mayor&iacute;a de las veces, es peor el remedio que la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Para muestra de ello, he querido ilustrarlo con varios ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Situaci&oacute;n #1</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un amigo ciego viajaba en tren con su novia vidente. Aclaro que cuando decimos &ldquo;vidente&rdquo; nos referimos a alguien que ve, no a una pitonisa de las que echan las cartas del tarot...
    </p><p class="article-text">
        Aclarado ese punto, sigamos. MI amigo viajaba en el tren con su novia. Cuando lleg&oacute; el momento de bajar del tren con las maletas, un hombre se acerc&oacute; para echarles una mano. Cuando se dio cuenta de que la novia de mi amigo s&iacute; que pod&iacute;a ver, les dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Ah, t&uacute; s&iacute; que eres... apta, &iquest;no?</em>
    </p><p class="article-text">
        El hombre, que con toda su buena fe solo pretend&iacute;a ayudarles a bajar las maletas, se qued&oacute; tan cortado al ver que ella s&iacute; que ve&iacute;a que lo primero que se le ocurri&oacute; fue decirle eso. <em>T&uacute; s&iacute; que eres apta</em>. Entendemos que no lo dijo con maldad ninguna y que fue lo primero que se le vino a la mente, &iquest;de acuerdo? Pero si vamos al fondo de la expresi&oacute;n, <em>t</em>&ldquo;, quiere decir que mi amigo ciego no lo es. No es apto. &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para bajar la maleta? &iquest;Para bajar del tren? &iquest;Para... la vida? No sabemos para qu&eacute; no es apto. Ella s&iacute; es apta. &Eacute;l no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Situaci&oacute;n #2</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses me fui de escapada con mi pareja. Quer&iacute;amos celebrar nuestro aniversario y nos fuimos a un hotelito rural. Cuando nos registramos y nos dieron la llave de la habitaci&oacute;n, la recepcionista trat&oacute; de explicarnos c&oacute;mo llegar a nuestra habitaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>Ten&eacute;is que subir a la tercera planta, y luego girar a la derecha... Es la 302...</em>
    </p><p class="article-text">
        De pronto se dio cuenta de que hablaba con dos personas con discapacidad visual, una de ellas con un perro gu&iacute;a, y dud&oacute;. Luego se dio cuenta de que mi pareja s&iacute; que ve&iacute;a y le dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Bueno... T&uacute; s&iacute; te vales, &iquest;no?</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por suerte &eacute;l s&iacute; se vale. Y yo tambi&eacute;n. Soy perfectamente capaz de subir en un ascensor. O incluso subir escaleras, siempre que sepa hacia d&oacute;nde tengo que ir y pueda darle a Brilyn las instrucciones precisas. Pero comprendo que la mujer no supiera c&oacute;mo expresarlo. <em>T&uacute; s&iacute; te vales, &iquest;no?</em>, como diciendo... <em>Bueno, no hace falta que os acompa&ntilde;e, &iquest;no?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Situaci&oacute;n #3</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, visitando a unos amigos en Madrid que tambi&eacute;n son ciegos (o no aptos, o que no se valen...) fuimos a tomar una hamburguesa. Est&aacute;bamos charlando animadamente en la terraza cuando vino la camarera a tomarnos nota. Cuando ya hab&iacute;amos hecho nuestros pedidos y se iba a marchar, la chica se par&oacute; un momento y nos dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Vosotros viv&iacute;s por aqu&iacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No, &iquest;por qu&eacute;?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No, porque suele venir mucho un grupo que son as&iacute; tambi&eacute;n... como vosotros...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;As&iacute; c&oacute;mo? &iquest;De Valladolid?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No... As&iacute;, evidentes, como vosotros.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Evidentes</em>. Como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Ahora adem&aacute;s de no ser aptos y no valernos, &eacute;ramos <em>as&iacute;, evidentes.</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando lo cont&eacute; en Twitter, un amigo con mucha gracia me dijo: <em>La chica quer&iacute;a decir e-vidente, es decir, vidente electr&oacute;nico. Que no te enteras.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, que no falte el sentido del humor.
    </p><p class="article-text">
        Pero es cierto que muchas veces, la gente tiene tanto miedo de no herir tus sentimientos, o de parecer insensible, que no saben c&oacute;mo dirigirse a ti.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Situaci&oacute;n #4</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al haber estudiado la carrera en Valladolid, tengo muchos compa&ntilde;eros de promoci&oacute;n que trabajan en medios de comunicaci&oacute;n locales o regionales (afortunadamente, porque tal y como andan las cosas para la profesi&oacute;n...). En una ocasi&oacute;n, uno de estos compa&ntilde;eros me pidi&oacute; un favor. En el magaz&iacute;n de la tarde, en la televisi&oacute;n local, hac&iacute;an una especie de entrevistas a gente m&aacute;s o menos conocida de la ciudad... Pero con la particularidad de que durante la entrevista, hab&iacute;a que cocinar algo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, como a m&iacute; me gusta cumplir con mis amigos cuando me piden un favor, para all&aacute; que nos fuimos, mi chico, Brilyn y yo. Decidimos junto con la presentadora del programa que preparar&iacute;amos algo muy sencillo, que se hiciera r&aacute;pido y no manchara demasiado. Hac&iacute;a poco que hab&iacute;a aprendido a cocinar pasta al pesto y me pareci&oacute; lo m&aacute;s indicado, por su sencillez.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya est&aacute;bamos en el plat&oacute; de televisi&oacute;n, con los utensilios y los ingredientes listos en la cocina de atrezo del estudio, la presentadora se acerc&oacute; a nosotros para presentarse y explicarnos c&oacute;mo ir&iacute;a la entrevista. Se trataba de una joven italiana, afincada desde hac&iacute;a a&ntilde;os en Valladolid y con mucha experiencia en televisi&oacute;n. En un momento dado, con tono de preocupaci&oacute;n nos pregunt&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Perdonad, pero... &iquest;c&oacute;mo tengo que dirigirme a vosotros? &iquest;Os importa que os digan ciegos, invidentes...? Yo digo lo que vosotros prefir&aacute;is</em>
    </p><p class="article-text">
        Le expliqu&eacute; que nos resultaba indiferente. Tanto ciego, como invidente, como persona con discapacidad visual. Siempre dejando claro que ante todo, somos personas.
    </p><p class="article-text">
        La presentadora pareci&oacute; quedar conforme. Tom&oacute; sus notas y se march&oacute; para prepararse.
    </p><p class="article-text">
        Cuando al fin los focos se encendieron y nos pusimos manos a la obra, cocinando pasta al pesto delante de las c&aacute;maras, la chica nos fue haciendo preguntas de lo mas naturales, sobre nuestra vida diaria, c&oacute;mo era cocinar siendo ciego, c&oacute;mo us&aacute;bamos aparatos cotidianos como el m&oacute;vil o el ordenador... Hasta que de pronto, en directo, se le ocurri&oacute; formular la siguiente pregunta:
    </p><p class="article-text">
        <em>Oye, &iquest;y cu&aacute;ndo os... cu&aacute;ndo os convertisteis en ciegos?</em>
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento no reaccion&eacute;, ya que con la presi&oacute;n de tener las c&aacute;maras grabando en directo ten&iacute;amos que seguir adelante con la entrevista como si nada. Pero m&aacute;s tarde, analiz&aacute;ndolo con familiares y amigos, que s&iacute; hab&iacute;an tomado buena nota de la preguntita, me entr&oacute; la risa.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;ndo os convertisteis en ciegos?</em> Como si el hecho de ser ciego fuera como una decisi&oacute;n. O como una especie de Crep&uacute;sculo. Te muerden y... &iexcl;zas! Te conviertes en ciego de repente.
    </p><p class="article-text">
        Ojo, todo esto sin ninguna mala intenci&oacute;n hacia la presentadora, por supuesto. La pobre no sab&iacute;a bien c&oacute;mo formular la pregunta y ella misma qued&oacute; atrapada en ella. Tambi&eacute;n lo achaco a que al ser italiana, le traicion&oacute; el lenguaje... Pero la verdad es que tiempo despu&eacute;s, y analiz&aacute;ndolo fr&iacute;amente, la pregunta tiene su gracia. &iquest;No os parece?
    </p><p class="article-text">
        En resumen, &iquest;qu&eacute; hemos aprendido hoy?
    </p><p class="article-text">
        Yo he aprendido que los ciegos no somos aptos; que no nos valemos (no puedo evitar acordarme del programa aquel... &iexcl;T&uacute; s&iacute; que vales!); que somos evidentes, o e-videntes (videntes electr&oacute;nicos); y que no nos quedamos ciegos, sino que nos convertimos, como los vampiros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y vosotros? &iquest;Sois aptos evidentes convertidos o sin convertir? &iquest;Hab&eacute;is sufrido alguna vez este tipo de situaciones? Os animo a compartirlas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Carrascal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/fondo-palabras_132_4747499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2014 17:59:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fondo tras las palabras]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas mis primeras veces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/todas-primeras-veces_132_4766785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">?xml:namespace prefix = "undefined" /Siempre hay una primera vez para todo, se suele decir. Pero hay ocasiones en la vida que forjan la persona que llegaremos a ser. Me estreno en el blog invitándoos a repasar conmigo algunas de las experiencias personales que me han traído hasta aquí.</p></div><p class="article-text">
        Todos recordamos nuestra primera vez. Alguna primera vez, de lo que sea, que se nos queda grabada en la memoria para siempre. Ya sea porque nos causa una profunda impresi&oacute;n, o porque nos pilla desprevenidos, o porque en esa primera experiencia aprendemos algo que nos marcar&aacute; para el resto de nuestra vida. Pero todos tenemos una, o m&uacute;ltiples primeras veces, que forjan poco a poco nuestra forma de ser y de percibir el mundo que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que entr&eacute; en un quir&oacute;fano, a los seis a&ntilde;os, nadie me avis&oacute; de que al despertar de la anestesia sentir&iacute;a una sed terrible. Odi&eacute; a la enfermera con todas mis fuerzas &ndash;las de una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os- porque se negaba a darme agua y yo me mor&iacute;a de sed. Mi madre me explic&oacute; que me hab&iacute;an hecho una biopsia en la c&oacute;rnea, para que los m&eacute;dicos pudieran averiguar qu&eacute; me pasaba, y que deb&iacute;a descansar y hacer todo lo que las enfermeras me dijeran. Pero yo solo recuerdo aquella terrible sed. Y que pensaba en que cuando volviera al colegio, presumir&iacute;a ante mis compa&ntilde;eros como una guerrera que regresa tras la batalla: a m&iacute; me hab&iacute;an hecho una biopsia, y a ellos no.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los siguientes diez a&ntilde;os tuve ocasi&oacute;n de volver a pasar por el quir&oacute;fano al ritmo de casi una vez por a&ntilde;o. Casi llegu&eacute; a acostumbrarme al olor a antis&eacute;ptico del hospital, a las s&aacute;banas r&iacute;gidas y los pijamas azules atados a la espalda. A las duchas fr&iacute;as a una hora demasiado temprana, a la sala de juegos de la planta infantil, y las visitas incesantes de familiares y amigos. El despertar de la anestesia era distinto en cada operaci&oacute;n. Algunas veces deliraba y dec&iacute;a cosas sinsentido; otras, despertaba de mal humor profiriendo juramentos contra todo aquel que se acercase a preguntar qu&eacute; tal me encontraba. Algunas veces me dol&iacute;a la garganta, por el roce del tubo de la anestesia. Pero nunca volv&iacute; a despertar con tanta sed y tan asustada como aquella primera vez a los seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo tambi&eacute;n la primera vez que alguien se intent&oacute; burlar de m&iacute; por llevar gafas de sol. Ten&iacute;a nueve a&ntilde;os y estaba en el patio del colegio. Un ni&ntilde;o se puso delante de m&iacute; y empez&oacute; a hacer muecas mientras me ense&ntilde;aba dos dedos, coloc&aacute;ndomelos justo delante de la cara. &Eacute;l no sab&iacute;a que yo a&uacute;n conservaba gran parte de mi visi&oacute;n, pero le parec&iacute;a gracioso burlarse de la ni&ntilde;a con gafas del patio del colegio. &iquest;Y qu&eacute; hice? Nada. Desvi&eacute; la mirada y no le dije nada. &iquest;Cobarde? Puede... Pero no me apetec&iacute;a explicarle que estaba viendo perfectamente lo que hac&iacute;a. Ya me sent&iacute;a bastante mal por ser la &uacute;nica ni&ntilde;a que a los nueve a&ntilde;os ten&iacute;a que llevar gafas de sol porque no pod&iacute;a pr&aacute;cticamente salir a la calle sin que le dolieran los ojos al exponerse a la luz del sol.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os fui una especie de ni&ntilde;a vampiro. Como Kristen Dunst en la pel&iacute;cula de <em>Entrevista con el vampiro</em>. O m&aacute;s bien, como los ni&ntilde;os de Nicole Kidman en Los otros. Me sent&iacute; totalmente identificada con ellos, cuando su madre tiene que taparles con una cortina &ndash;o lo primero que pilla- para que no se expongan a la luz del sol,porque les causa terribles dolores. En mi casa vivimos as&iacute; durante un tiempo.Ten&iacute;amos que cenar a oscuras, con tan solo la luz del pasillo encendida, porque mis c&oacute;rneas eran demasiado sensibles a la luz directa. Fotofobia, lo llaman. Por eso no pod&iacute;a salir de casa sin mis eternas gafas de sol.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que pude quit&aacute;rmelas, a los doce a&ntilde;os, fue tras una operaci&oacute;n de trasplante de conjuntiva. Estuve dos meses con los ojos cerrados &ndash;pegados por unas lentillas de col&aacute;geno, para que cicatrizaran-. Cuando por fin las lentillas se deshicieron por s&iacute; solas y pude abrir los ojos, empec&eacute; a notar que la luz ya no me da&ntilde;aba tanto como antes. En lugar de sentirme como si mirase al sol directamente cada vez que ve&iacute;a una luz, ahora el dolor era m&aacute;s soportable, como mirar a una peque&ntilde;a llama. Recuerdo el d&iacute;a que al fin les entregu&eacute; las gafas de sol a mis padres y les dije que no quer&iacute;a pon&eacute;rmelas nunca m&aacute;s. Lo recuerdo porque era mi cumplea&ntilde;os, el d&iacute;a que cumpl&iacute;a doce.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que te desmayas y pierdes la visi&oacute;n por completo tampoco se olvida. Te levantas de la cama como cualquier otro d&iacute;a para ir al instituto, y entonces, sin darte cuenta, te fallan las fuerzas en las piernas. Te sujetas a lo primero que pillas, y antes de caer, te das cuenta de que se te nubla la visi&oacute;n. Luego recuerdo a mi madre sujet&aacute;ndome &ndash;con nervios de acero- y llev&aacute;ndome al ba&ntilde;o para lavarme la cara. Poco a poco fui recuperando la visi&oacute;n y las fuerzas, pero el susto hab&iacute;a sido tremendo. Llamamos corriendo al oftalm&oacute;logo, y otra vez, de vuelta al hospital.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que sostienes un bast&oacute;n blanco entre tus manos piensas: &ldquo;&iquest;Y con esto se supone que me voy a mover yo sola?&rdquo; Debes aprender a moverlo de tal forma que puedas detectar cualquier obst&aacute;culo antes de chocarte con &eacute;l &ndash;evidentemente-, aprendiendo a identificar los cambios de relieve en el suelo. Las primeras veces, tras las primeras rutas, recuerdo el terrible dolor en la mu&ntilde;eca y el antebrazo. &iexcl;Aquello dol&iacute;a como un demonio! Luego, con el tiempo, supongo que simplemente haces m&uacute;sculo... Y aprendes a moverte por la calle, a identificar el relieve urbano. Y cuando te quieres dar cuenta, te est&aacute;s moviendo sola para ir a la facultad, cogiendo el autob&uacute;s, yendo a la escuela de idiomas... T&uacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Algo que nunca se olvida es la primera vez que te llaman ciega por la calle. Un ni&ntilde;o, o una ni&ntilde;a, plenos de su inocencia caracter&iacute;stica, que le avisa a su pap&aacute;: &ldquo;&iexcl;Mira, una se&ntilde;ora ciega!&rdquo; Y no sabes qu&eacute; te duele m&aacute;s, si el que te llamen ciega, o que te llamen se&ntilde;ora. Bueno, s&iacute;. A los dieciocho a&ntilde;os, seguramente lo que me doli&oacute; &ndash;por no decir algo m&aacute;s gordo- fue que me llamasen &ldquo;se&ntilde;ora&rdquo;. Porque ciega era, y ya una ciega hecha y derecha.
    </p><p class="article-text">
        Una ciega a la que paraban por la calle en ocasiones para preguntarle qu&eacute; n&uacute;mero hab&iacute;a salido en el sorteo del cup&oacute;n el d&iacute;a anterior. O a la que ped&iacute;an directamente dos iguales para el viernes. Y me tocaba explicarles que no, que aunque me vieran con el bast&oacute;n blanco, yo no era ciega que vendiera cupones. Y a pesar de no verles la cara, sent&iacute;a su confusi&oacute;n patente en el aire... &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser? &iquest;Una ciega sin cupones? &iexcl;Inconcebible!
    </p><p class="article-text">
        Como inconcebible fue la primera vez que me top&eacute; con la cerraz&oacute;n de mente en persona.
    </p><p class="article-text">
        Caminando hacia la facultad, junto con otro compa&ntilde;ero ciego &ndash;de los de sin cupones- nos encontramos con un chaval que sal&iacute;a de la residencia de estudiantes cercana.Con la mejor de las intenciones, al ver a la pareja de dos cieguitos buscando la entrada del edificio, el paisano se acerc&oacute; a nosotros y tuvo lugar la siguiente conversaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>Paisano: &iquest;Necesit&aacute;is ayuda?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cieguitos: No, gracias, venimos aqu&iacute;, a la facultad...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Paisano: &iexcl;Anda! &iquest;Est&aacute;is estudiando?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cieguitos: S&iacute;...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Paisano: &iquest;Y qu&eacute; estudi&aacute;is?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cieguitos: Estamos estudiando Periodismo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Paisano: *Cara de confusi&oacute;n* Pero... Pero... Para ser periodista, &iquest;no hace falta ver?</em>
    </p><p class="article-text">
        Fin de la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para ser periodista... no hace falta ver?
    </p><p class="article-text">
        Fue la primera vez que vi lo desinformada y desactualizada que estaba la sociedad con respecto a los discapacitados en general, y a los ciegos en particular. Pero como tendremos mucho tiempo de hablar largo y tendido acerca de este asunto, no quiero extenderme m&aacute;s en este punto. Dejadme que os siga hablando de mis primeras veces.
    </p><p class="article-text">
        Esta es de mis favoritas: El d&iacute;a que me entregaron a Brilyn, mi perra gu&iacute;a. Llevaba cuatro d&iacute;as en la escuela de perros gu&iacute;a de Leader Dog for the Blind, en Rochester (Michigan, EEUU) y faltaban escasos 10 minutos para conocerla cuando mi instructor entr&oacute; en mi habitaci&oacute;n y me dijo: &ldquo;Se llama Brilyn, es una hembra de golden retriever y tiene 16 meses&rdquo;. En aquel momento me temblaban hasta las piernas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;...Y de pronto, los esperados toques en la puerta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pronunci&eacute; tu nombre por primera vez. Alto, claro y con decisi&oacute;n. Llena de emoci&oacute;n y nervios, pero ansiosa por conocerte. Entonces ocurri&oacute;. Entraste corriendo en la habitaci&oacute;n, te abalanzaste sobre m&iacute; como un torbellino de pelo,con una lengua h&uacute;meda que pretend&iacute;a conocerme, registrar mi olor y mi sabor por primera vez.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Te di la primera de las galletas, y con los nervios, me la arrebataste sin miramientos. Creo que estabas a&uacute;n m&aacute;s nerviosa que yo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;D&oacute;nde estabas? &iquest;Y por qu&eacute; de pronto te dejaban en aquella habitaci&oacute;n con aquella extra&ntilde;a chica que no hac&iacute;a m&aacute;s que gritar de alegr&iacute;a y decir tu nombre?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Quer&iacute;as salir, investigarlo todo. En la siguiente hora y media que pasamos juntas, no paraste de moverte, de jadear nerviosa, de temblar, jugar, oler y lamerme entera.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Te di la segunda galleta. Ya no recuerdo en qu&eacute; momento, ni si la cogiste con m&aacute;s delicadeza de mi mano. Solo recuerdo que ambas est&aacute;bamos exhaustas y muy nerviosas. T&uacute;, porque no sab&iacute;as qu&eacute; vendr&iacute;a a continuaci&oacute;n. Yo, porque acababa de sufrir un flechazo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y entre revolcones, lametazos, nervios y un torrente de emociones, la certeza de que desde aquel momento, desde aquel d&iacute;a, mi coraz&oacute;n te pertenecer&iacute;a para siempre.&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        (Fragmento sacado de mi blog personal: <a href="http://viviendoatientas.wordpress.com/2013/10/21/aquel-dia-sufri-un-flechazo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viviendo a Tientas</a>)
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a contaros mil y una primeras veces, porque creo que la vida de cada individuo se va forjando gracias a esas experiencias &uacute;nicas, y sobre todo, c&oacute;mo cada uno reacciona a cada situaci&oacute;n. Eso es lo que nos define al final, nuestra forma de responder y de ser capaces de levantarnos para avanzar.
    </p><p class="article-text">
        He elegido estos fragmentos de mi vida a modo de pinceladas, para que me conozc&aacute;is un poco mejor, pero tambi&eacute;n podr&iacute;a haberos contado otras. Como la primera vez que cocin&eacute; yo sola, la primera vez que fui a una entrevista de trabajo y tuve que explicar que pod&iacute;a usar un ordenador y un tel&eacute;fono como cualquier otra persona... O la primera vez que mi sobrina, a los tres a&ntilde;os, me pregunt&oacute; porqu&eacute; no pod&iacute;a abrir los ojos.
    </p><p class="article-text">
        He elegido estos momentos como pod&iacute;a haber elegido otros. Solo quer&iacute;a que os hicierais una peque&ntilde;a idea de qui&eacute;n soy, c&oacute;mo ha sido mi vida y c&oacute;mo esas primeras veces me han hecho llegar hasta aqu&iacute;, donde estoy hoy. Gracias a ese camino, hoy me enfrento a una nueva primera vez... escribiendo aqu&iacute;, para vosotros.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora os pregunto: &iquest;cu&aacute;les han sido vuestras primeras veces? &iquest;Aquellos momentos que os marcaron para siempre? &iquest;Qu&eacute; momentos de vuestra vida cre&eacute;is que os han marcado y os han hecho en parte ser como sois hoy?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Carrascal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/todas-primeras-veces_132_4766785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2014 18:40:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todas mis primeras veces]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
