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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enriqueta Vila Vilar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enriqueta_vila_vilar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enriqueta Vila Vilar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los descubrimientos geográficos y el efecto mariposa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/descubrimientos-geograficos-efecto-mariposa_132_4759104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f1d375b-2f8a-4f99-9501-559a1246ddc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los descubrimientos geográficos y el efecto mariposa"></p><p class="article-text">
        Ni el efecto mariposa es algo nuevo, aunque la expresi&oacute;n ha hecho furor, ni el mundo globalizado es algo reciente producido por la facilidad de las comunicaciones y las nuevas t&eacute;cnicas. La primera globalizaci&oacute;n se produce poco despu&eacute;s del viaje Magallanes-Elcano que lograron circunvalar la tierra y los espa&ntilde;oles, seguidos por holandeses, ingleses y franceses se empe&ntilde;an el buscar el paso que deber&iacute;a unir el Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico con el Pacifico descubierto a&ntilde;os atr&aacute;s por Vasco N&uacute;&ntilde;ez de Balboa y que la Corona espa&ntilde;ola logr&oacute; preservar durante dos siglos como propiedad exclusiva hasta el punto que se le conoc&iacute;a como &ldquo;el lago espa&ntilde;ol&rdquo;. Ese paso nunca se encontr&oacute; porque no exist&iacute;a. Pero la idea machaconamente mantenida por los europeos produjo un efecto mariposa que fue el m&aacute;s activo motor de los grandes descubrimientos geogr&aacute;ficos de los siglos XVI, XVII y XVIII.
    </p><p class="article-text">
        La historia de los descubrimientos geogr&aacute;ficos es, desde la m&aacute;s remota antig&uuml;edad, un complejo proceso en el que aparecen siempre concatenados una serie de factores de &iacute;ndole muy diversa cada uno de los cuales cumple su misi&oacute;n compulsiva de manera que todos, en mayor o menor grado, van a conseguir un fin. Fin que no siempre tiene que ser previsto y que a su vez desencadena otros intereses que act&uacute;an como est&iacute;mulo de acciones sucesivas en las que intervienen, por lo general, intereses de todo tipo: pol&iacute;ticos, geogr&aacute;ficos, estrat&eacute;gicos, religiosos, diplom&aacute;ticos etc., los cuales irremediablemente llevaron siempre emparejados cambios sociales. Uno de los mejores ejemplos que podemos elegir para comprender este planteamiento es la enorme transformaci&oacute;n sufrida en la costa noroeste de Am&eacute;rica en el siglo XVIII y que fue el &uacute;ltimo escenario de la larga sucesi&oacute;n de descubrimientos emprendidos por el hombre europeo en la Edad Moderna.
    </p><p class="article-text">
        Una serie de expediciones se van sucediendo rumbo al norte de California por motivos que var&iacute;an a lo largo del tiempo pero en los que subyace un denominador com&uacute;n: la b&uacute;squeda del paso a que antes nos hemos referido por el noroeste y que permanece como una constante en la mente de exploradores, pol&iacute;ticos y cient&iacute;ficos. Una ruta que intuyo Hern&aacute;n Cort&eacute;s, qui&eacute;n emprende personalmente y financia las primeras expediciones hacia la costa de California. 
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         El enigm&aacute;tico paso, situado cada vez m&aacute;s al norte, que mueve a exploradores hacia el Polo y que fue por fin atravesado por Bering en 1728, supuso, a la par que una frustraci&oacute;n por no ser aprovechable, un despliegue de navegaciones que hab&iacute;an tratado de localizarlo. Coincidiendo cronol&oacute;gicamente con ellas, se llev&oacute; a cabo la acci&oacute;n por tierra de los misioneros: primero los franciscanos; m&aacute;s tarde los jesuitas. Nombres como Salvatierra, Kino o Serra son protagonistas constantes de un esfuerzo que jalon&oacute; la regi&oacute;n de presidios, misiones y puntos geogr&aacute;ficos que a&uacute;n perduran.
    </p><p class="article-text">
        Las expediciones por mar, impulsada cada una por condicionantes a&ntilde;adidos, son las que van a proporcionar a la avanzada e ilustrada Europa del siglo XVIII familiarizarse con el Pac&iacute;fico. Los mejores marinos del momento desarrollan sus facultades en este escenario: Alejandro Malaspina, Alcal&aacute; Galiano, Juan P&eacute;rez, Bodega y Cuadra, Esteban Jos&eacute; Mart&iacute;nez o Alejandro de Ulloa, sin olvidar a los extranjeros Cook, Vancouver, Bering o Tchirikov, entre otros, son personajes que han pasado a la historia no s&oacute;lo como c&eacute;lebres hombres de mar, sino tambi&eacute;n como cient&iacute;ficos que dieron a conocer al mundo una geograf&iacute;a, una cartograf&iacute;a y una etnograf&iacute;a que hasta entonces no se hab&iacute;a siquiera intuido.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente fue la expansi&oacute;n rusa hacia el este, su establecimiento en algunos puntos de Alaska y las noticias diplom&aacute;ticas que alertaban de la posibilidad de un avance de los rusos por las costas de California, lo que movi&oacute; otra serie de expediciones y la fundaci&oacute;n de nuevos presidios m&aacute;s al norte donde San Blas se convierte en el puerto de salida en busca de los rusos. En 1774 el gran marino Juan P&eacute;rez, enviado por el Virrey Bucarelli, lleg&oacute; a los 55 &ordm; sin haber podido encontrar rastro de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unos a&ntilde;os de tranquilidad, nuevas noticias diplom&aacute;ticas y una carta de Laperouse donde se detallaban los puntos exactos de los establecimientos rusos que hab&iacute;a sido avistados en el tercer viaje de Cook, provoc&oacute; una actividad inusitada en San Blas y a D. Esteban Jos&eacute; Mart&iacute;nez, jefe de la expedici&oacute;n que parti&oacute; en 1777, le cupo el honor de ser el primer espa&ntilde;ol que tom&oacute; contacto con los rusos, relacionarse con ellos, informar que se dedicaban al comercio de pieles y que eran pocos y pac&iacute;ficos y mostrar algunos curiosos dibujos y hasta un glosario de t&eacute;rminos traducidos del ruso al espa&ntilde;ol. Aunque estas noticias tranquilizaron los &aacute;nimos con respecto a los rusos, la avidez de conocimientos promovi&oacute; las grandes expediciones cient&iacute;ficas del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        Enigmas sin resolver, enemigos imaginarios y una geograf&iacute;a espectacular, fueron los incentivos que crearon un efecto mariposa de siglos y que culminaron en los grandes descubrimientos que cambiaron el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enriqueta Vila Vilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/descubrimientos-geograficos-efecto-mariposa_132_4759104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2014 16:36:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Geografía,Política,Religión]]></media:keywords>
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