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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gabriel Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gabriel_diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gabriel Díaz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un barrio para los desplazados del conflicto colombiano: "Pagamos cuentas ajenas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siempre-pagamos-cuentas-ajenas_1_4351940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0baedaff-30f4-4df0-89a3-e95c62361ee4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un barrio para los desplazados del conflicto colombiano: &quot;Pagamos cuentas ajenas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El barrio Nelson Mandela se fundó por personas obligadas a huir por la violencia del conflicto armado colombiano</p><p class="subtitle">El 80% de sus habitantes son desplazados, como Audy: "Llegaron los paramilitares y me dijeron: 'Necesitamos dos voluntarias, y entre ellas está usted"</p><p class="subtitle">Cerca de 5,5 millones de colombianos han sido forzados a buscar un refugio tras huir de sus hogares</p></div><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no hab&iacute;a amanecido cuando Audy Blanco y sus cuatro hijos se montaron en el cami&oacute;n del lechero con algo de ropa y poca plata. Ocurri&oacute; a finales del 98, en Sucre, al norte de Colombia. &ldquo;Los perros no entran&rdquo;, le dijo el camionero a Jer&oacute;nimo, el mayor de los hermanos. En ese momento Audy se larg&oacute; a llorar por los perros y todo lo que dejaba en San Onofre, el pueblo donde hab&iacute;a crecido, se hab&iacute;a enamorado varias veces y convertido en una rebelde sin remedio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vea: la primera vez que me escap&eacute; de casa ten&iacute;a 10 a&ntilde;os, me fui con una amiga de 16&rdquo;, recuerda. Llegaron a Cartagena de Indias, a dos horas de su pueblo, y all&iacute; consigui&oacute; que una se&ntilde;ora le ense&ntilde;ara a cocinar y la acogiera, a cambio de que Audy la ayudara a limpiar. Con do&ntilde;a Ignacia aprendi&oacute; a ser m&aacute;s o menos obediente. Pero regres&oacute; a su casa y volvi&oacute; a huir. Una, dos veces. Y siempre de vuelta a San Onofre excepto en aquella oportunidad, la de esa madrugada, contra su voluntad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llegaron los paramilitares un mediod&iacute;a muy caliente&rdquo;, cuenta. Eran 10 hombres j&oacute;venes, todos uniformados y bien armados. En ese entonces Audy ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y hab&iacute;a logrado abrir una &ldquo;tiendita&rdquo;, un peque&ntilde;o comercio ubicado entre las primeras casas del pueblo. Le pidieron gaseosas y comenzaron a rodear lentamente la casa. Frente a ella, quien result&oacute; ser el jefe, apodado Danilo, la desafi&oacute;: &ldquo;Mire, necesitamos dos voluntarias, y entre esas dos est&aacute; usted&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Audy asinti&oacute;, sin vacilar, con el miedo metido en el cuerpo. A las 5 de la ma&ntilde;ana siguiente la llevaron a un campamento junto a su prima Mirta. All&iacute;, dos fogones estaban encendidos, los ingredientes y las cacerolas dispuestos a un lado. Durante las primeras horas del d&iacute;a deb&iacute;an preparar un guisado que consiguiese la aprobaci&oacute;n del jefe paramilitar; seg&uacute;n el resultado, ambas podr&iacute;an permanecer a salvo en sus casas. O no.
    </p><p class="article-text">
        A una gigantesca olla fueron cayendo en cascada los trozos de carne de res, la cebolla corta y la cebolla larga, las costillas de cerdo, el aj&iacute; y la pimienta arom&aacute;tica, el cilantro, la mostaza y las patas de gallina. Audy revolvi&oacute; el caldo durante horas controlada por Danilo y un tal Memo, un &ldquo;para&rdquo; (paramilitar) que no dejaba de gui&ntilde;arle el ojo. As&iacute; transcurrieron unas cinco horas. Ambas pasaron la prueba, se quedaron en el pueblo y cocinaron para los hombres de Danilo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me sent&iacute;a atrapada, la cosa no me gustaba, y despu&eacute;s fue peor&rdquo;, contin&uacute;a. Hubo enfrentamientos con la guerrilla, violaciones y decapitaciones. &ldquo;Una noche Memo lleg&oacute; a mi casa borracho y abri&oacute; la puerta de par en par. Mi marido se fue para el fondo y tuve que enfrentarme a Memo yo sola&rdquo;. Audy le dijo que ten&iacute;a que viajar y el paramilitar lanz&oacute; con furia varios tiros al aire, hasta que lo llevaron a rastras borrachos del mismo grupo.
    </p><p class="article-text">
        Casi a oscuras Audy tom&oacute; en brazos al m&aacute;s peque&ntilde;o de sus hijos, meti&oacute; en algunas bolsas la ropa que alcanz&oacute; a recoger, se despidi&oacute; de su marido y con sus hijos lleg&oacute; hasta el camino por donde pasar&iacute;a el carro del lechero. Se bajaron en un punto de bus, que los dejar&iacute;a en otro punto de bus que los arrimar&iacute;a hasta el Nelson Mandela, un barrio situado a una hora del centro hist&oacute;rico de Cartagena de Indias. Al llegar unos vecinos la ayudaron a dar con la carpa de su hermana, que viv&iacute;a con su hija y tambi&eacute;n la madre de Audy.
    </p><h3 class="article-text">Un barrio para los desplazados</h3><p class="article-text">
        El barrio Nelson Mandela hab&iacute;a sido fundado cuatro a&ntilde;os antes, en 1994, por desplazados por la violencia generada por el conflicto armado colombiano, que sigue golpeando a las poblaciones m&aacute;s pobres de este pa&iacute;s: negros, ind&iacute;genas y campesinos. &ldquo;Mi hermana ten&iacute;a un lote de tierra, un chambuche (carpa de pl&aacute;stico negro) y el piso de barro. Yo busqu&eacute; cuatro cajones, unas tablas, arm&eacute; una cama y ah&iacute; dorm&iacute; con mis cuatro hijos. Cocin&aacute;bamos con le&ntilde;a, hac&iacute;amos las necesidades en bolsas y las enterr&aacute;bamos. Ah&iacute; dur&eacute; dos a&ntilde;os hasta que pude ir haci&eacute;ndome esta casita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conoci&oacute; a Diego, su actual pareja, y naci&oacute; Melisa, la m&aacute;s peque&ntilde;a de la familia. Con seis hijos, Audy adopt&oacute; a su ahijado de 12 a&ntilde;os y decidi&oacute; criar al peque&ntilde;o Michael, el nieto de tres. Todos en una casa sostenida por tablones y cubierta por l&aacute;minas de zinc, donde s&oacute;lo ella sabe c&oacute;mo apa&ntilde;&aacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        En el Mandela viven alrededor de 44.000 personas, el 80% desplazadas por la guerra interna. Son parte de los casi 5,5 millones de colombianos que han sido forzados a buscar un refugio tras huir de sus hogares debido a la violencia. Por vivir bajo estas condiciones, el gobierno le ofreci&oacute; a Audy una bolsa de alimentos durante los primeros meses y actualmente le entrega un subsidio que no supera los 250 d&oacute;lares por a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el barrio hay escuelas dependientes de las ayudas de fundaciones o iglesias, existe un centro de salud fantasma y una red de alcantarillado recientemente estrenado. Los servicios &ndash;agua, luz, gas&ndash; fueron instal&aacute;ndose y con ellos fueron llegando las facturas desorbitadas (Audy debe pagar por el consumo el&eacute;ctrico una cantidad similar a la que abonar&iacute;a en Uruguay, pa&iacute;s con la energ&iacute;a el&eacute;ctrica m&aacute;s costosa de Suram&eacute;rica). El descabellado abuso de las empresas privadas no desvela al gobierno colombiano, aunque el presidente Santos no falt&oacute; a la cita cuando en el Mandela se encendi&oacute; la primera l&aacute;mpara. Su paso dur&oacute; lo que duran los flashes.
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        En febrero es temporada seca por estas tierras, el sol del mediod&iacute;a pega sin clemencia y deja atontados a los perros criollos del Mandela, que parecen todos hijos de la misma perra: tostados, paticortos, larguiruchos y con el hocico puntiagudo. Chocolate, el cachorro de Audy, s&oacute;lo se distingue del resto porque se ahoga con los nubarrones de polvo que levanta la brisa y tose compulsivamente. La polvareda esconde el verde de los &aacute;rboles frutales, pero no puede con los rabiosos fucsias y celestes de las fachadas de las casas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Chau papacito&rdquo;; &ldquo;&iquest;C&oacute;mo anda don Arcadio?&rdquo;; &ldquo;&iexcl;Cuidado que te caes, que llamo a tu madre!&rdquo;; &ldquo;Qu&eacute; moto tienes flaquito&rdquo;. Audy no escatima saludos y piropos, anda con una sonrisa sincera y la mirada luminosa de los negros del caribe colombiano. Es bajita y vigorosa. Cuenta que su pr&oacute;ximo desaf&iacute;o es reforzar la casa, que se torci&oacute; por los materiales endebles y el paso del tiempo. Acaba de comprar dos bolsas de cemento. &ldquo;Con estas dos ya tenemos ocho. Falta menos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Audy tard&oacute; en hablar de las conocidas pandillas que de tanto en tanto irrumpen en el barrio, extorsionando a los comerciantes, traficando drogas y tambi&eacute;n matando. El Mandela figura entre los cinco barrios m&aacute;s peligrosos de Cartagena, seg&uacute;n el Cosed (Centro Observatorio y Seguidor del Delito). Por otro lado est&aacute;n los sicarios, que por temporadas hacen &ldquo;limpieza social&rdquo;. &ldquo;Ellos dicen que quieren hacer el bien matando a los pandilleros, pero tambi&eacute;n son delincuentes. Yo antes no ten&iacute;a puertas y f&iacute;jese que ahora esto se puso bravo. Hab&iacute;a polic&iacute;as pero ya no est&aacute;n. Si pasa algo, no hay a qui&eacute;n reclamar. Al final siempre somos nosotros los que pagamos cuentas ajenas&rdquo;, comenta casi susurrando mientras cose la mochila de la ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Melisa, la peque&ntilde;a, llega de la escuela y nos muestra sus primeras letras manuscritas. En el fondo la ropa ya est&aacute; seca. All&aacute; fuimos. Las camisas y vestidos de colores tropicales est&aacute;n casi fundidos por el sol fulminante sobre la pila de ladrillos. Ella cuenta los bloques uno a uno. Parece que Jer&oacute;nimo le insinu&oacute; querer construir y vivir en una segunda planta. Ella le dijo que no, sin peros, que con 25 a&ntilde;os ya tiene que buscarse la vida y defenderse solo. En cualquier caso, el joven tiene el referente ah&iacute;, frente a sus narices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siempre-pagamos-cuentas-ajenas_1_4351940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2015 18:35:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un barrio para los desplazados del conflicto colombiano: "Pagamos cuentas ajenas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desdichadas que no cagan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/desdichadas-cagan_132_4703978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En la televisión rioplatense aparecen anuncios publicitarios dedicados al tránsito intestinal femenino: el estreñimiento por estos parajes es cosa de mujeres, nunca de hombres</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En la televisi&oacute;n rioplatense aparecen anuncios publicitarios dedicados al tr&aacute;nsito intestinal femenino. El estre&ntilde;imiento por estos parajes es cosa de mujeres, nunca de hombres.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en la tele uruguaya como en la argentina, j&oacute;venes y adultas ventilan su malestar con gestos eufem&iacute;sticos, insinuando estre&ntilde;imiento cr&oacute;nico o falta de evacuaci&oacute;n circunstancial. A simple vista se las ve tan agraciadas, que puede ocurrir que el &ldquo;ingenuo&rdquo; espectador las perciba satisfechas, con posici&oacute;n econ&oacute;mica relajada y emocionalmente independientes, pero se equivoca: son pobres desdichadas que no cagan.
    </p><p class="article-text">
        Inevitablemente surgen las preguntas: &iquest;pero qu&eacute; les pasa a estas mujeres? &iquest;Por qu&eacute; se ven privadas de unos de los actos m&aacute;s liberadores del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        Amigos m&iacute;os, quien no caga muere. Y hasta donde yo s&eacute; no hay noticia de que en mi pa&iacute;s de origen, Uruguay, hayamos tenido que lamentar masivas defunciones femeninas a causa del  estre&ntilde;imiento. &iquest;Y bien? Pues como en otros casos, la estupidez se filtra en nuestro <em>modus vivendi</em> y nos acostumbramos r&aacute;pidamente a ver sin chistar a estas d&eacute;biles procreadoras, pegadas al detergente, dependientes del yogurt diur&eacute;tico y adictas a la aspirina de r&aacute;pida acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ignoro si la publicidad refleja lo que somos o genera tendencias, pero s&iacute; s&eacute; que tiene de inocente lo que yo de boxeador.  
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como Brasil, donde resido, ocurre exactamente lo mismo. Las presentadoras de los m&aacute;s famosos magazines televisivos son quienes limpian el suelo, la vajilla y la ropa. El lavabo brilla tambi&eacute;n gracias a sus labores. Sin embargo, all&iacute; s&oacute;lo acuden por la acci&oacute;n del yogurt diur&eacute;tico,  si nos ce&ntilde;imos a lo que muestra a la publicidad que a diario ven millones de personas (en Brasil, con 200 millones de habitantes, el 95% de los hogares tiene por lo menos una tele).
    </p><p class="article-text">
        He llamado a la defensa del consumidor de R&iacute;o de Janeiro para reclamar por algo que considero sexista. &Eacute;sta ha sido la respuesta: &ldquo;Es una cuesti&oacute;n de mercado y marketing, se&ntilde;or, no s&eacute; c&oacute;mo procesar su reclamaci&oacute;n&rdquo;. Lo dicho, una cuesti&oacute;n de mercado&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/desdichadas-cagan_132_4703978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2014 18:44:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desdichadas que no cagan]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El ahorro en armamento de tres días de paz proporcionaría educación a todos los niños”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/unesco-educacion-inclusiva-exclusion-educativa-oppertti_1_4694291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e604bb2-12db-4878-bcdb-6f2d6c5da13b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El ahorro en armamento de tres días de paz proporcionaría educación a todos los niños”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acceso universal a la instrucción y la igualdad de oportunidades es un indicador clave de la calidad democrática, analiza el coordinador de la Unesco Renato Oppertti</p><p class="subtitle">"La exclusión educativa se da en todos lados de una manera u otra" no es privativa de algunos Estados</p></div><p class="article-text">
        El acceso universal a la educaci&oacute;n es un &ldquo;desaf&iacute;o mayor&rdquo; a nivel universal. La manera en que los estados &ndash;cualquier estado&ndash; prioriza sus recursos econ&oacute;micos para garantizar esta educaci&oacute;n y promover la igualdad de oportunidades se ha convertido en un indicador de primer orden a la hora de evaluar la calidad de las democracias. Renato Oppertti, coordinador de la Oficina Internacional de Eduaci&oacute;n de la Unesco, considera que la acci&oacute;n de los gobiernos es una pieza clave para establecer los m&iacute;nimos que eviten la exclusi&oacute;n cultural. Oppertti hace un c&aacute;lculo claro sobre cu&aacute;nto costar&iacute;a llevar la educaci&oacute;n a toda la infancia: 75 veces menos que lo que se invierte en armas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; supone educar de forma inclusiva en el Siglo XXI?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El concepto de educaci&oacute;n inclusiva implica democratizar las oportunidades de formaci&oacute;n para todas y todos buscando comprender, respetar y atender las diversidades individuales, sociales y culturales. En este marco, la Unesco hace referencia a la necesidad de una visi&oacute;n de conjunto para que <strong>un sistema educativo</strong> pueda ser efectivamente inclusivo a trav&eacute;s por ejemplo de las escuelas, de los curr&iacute;culos y de las pr&aacute;cticas de clase.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n tratando de utilizar la educaci&oacute;n como herramienta de inclusi&oacute;n social? </strong> 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de estigmatizar pa&iacute;ses ni sociedades. La exclusi&oacute;n as&iacute; entendida <strong>se da en todos lados</strong> aunque con diferencias significativas entre regiones. La educaci&oacute;n inclusiva es vista crecientemente como una respuesta global a los problemas de exclusi&oacute;n. La cuesti&oacute;n es no solamente constatar c&oacute;mo la pobreza, la marginalidad y la segregaci&oacute;n pueden devenir en exclusi&oacute;n, sino tambi&eacute;n de ver y reconocer que la expulsi&oacute;n del sistema educativo &ndash;llamada deserci&oacute;n&ndash; y los bajos niveles de aprendizaje y de desarrollo de competencias ciudadanas, igualmente excluyen. Donde se d&eacute;. Evidentemente las situaciones de mayor exclusi&oacute;n se dan en el &Aacute;frica Subsahariana y entre aquellos colectivos pobres y marginados, con marcada incidencia en mujeres y en habitantes de zonas rurales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; rol deber&iacute;an desempe&ntilde;ar los Estados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Garantizar niveles adecuados de financiamiento de la educaci&oacute;n que cobra a&uacute;n mayor relevancia a la luz de los impactos a&uacute;n persistentes de la crisis financiera. El rol del Estado es central en facilitar condiciones y asegurar esos m&iacute;nimos, lo cual implica necesariamente firme liderazgo, claridad en las orientaciones de pol&iacute;tica, sostenida voluntad pol&iacute;tica y equipos profesionalmente s&oacute;lidos. Si el Estado no orienta ni lidera, no hay construcci&oacute;n posible de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que engloben y comprometan al propio Estado, la sociedad civil, el sector privado y principalmente a los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; dimensi&oacute;n tiene este problema de la exclusi&oacute;n educativa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Democratizar el acceso y gozar del conocimiento sigue  siendo un <strong>desaf&iacute;o mayor a nivel universal</strong>. C&oacute;mo las sociedades priorizan  <strong>la asignaci&oacute;n de recursos </strong>por sectores y grupos de poblaci&oacute;n es un buen  indicador de la calidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y en definitiva de la  calidad de las democracias. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta tambi&eacute;n necesario analizar  c&oacute;mo las denominadas sociedades del conocimiento pueden revertir la  fuerte tendencia al crecimiento de las brechas de equidad en el acceso a  conocimientos y competencias ciudadanas b&aacute;sicas, que penalizan  severamente a los sectores m&aacute;s pobres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay pa&iacute;ses en los que el conocimiento parece un enemigo y el gasto militar es superior al de educaci&oacute;n...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Costar&iacute;a 11.000 millones de d&oacute;lares financiar en pa&iacute;ses de bajos ingresos una educaci&oacute;n infantil, primaria y alfabetizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n adulta que son tres de los seis objetivos de Educaci&oacute;n Para Todos de la Unesco. Son lo que se gasta en tres d&iacute;as en material en conflictos armados. Sin embargo, se gasta 75 veces m&aacute;s esta cantidad por a&ntilde;o en armamento en general. Tres d&iacute;as de paz en el mundo podr&iacute;an proporcionar a todos los ni&ntilde;os una educaci&oacute;n primaria b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se puede poner en pr&aacute;ctica este modelo de educaci&oacute;n en escenarios dominados por grandes disparidades, discriminaci&oacute;n o violencia armada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La promoci&oacute;n y la facilitaci&oacute;n del di&aacute;logo pol&iacute;tico sobre la educaci&oacute;n, involucrando a instituciones y actores de dentro y fuera del sistema educativo &ndash; formal y no formal- es esencial para legitimar, y sustentar los procesos de cambio. Nos parece que preguntarse con mente abierta sobre los modelos y las estrategias que parecen funcionar en diferentes contextos, contribuye a mejorar la calidad del debate educativo. No se trata de imitar ni de asimilar sino de aprender y compartir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no existe una f&oacute;rmula que se pueda exportar...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como ya se ha se&ntilde;alado, no creemos que haya modelos a imitar sino mucho que aprender de pr&aacute;cticas educativas que parecen marcar la diferencia. Por ejemplo, los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos se caracterizan por tener una visi&oacute;n integrada de las pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n social y educativa que se sostienen mutuamente. Se busca incluir por diferentes v&iacute;as y estrategias, empezando muy tempranamente en la infancia y en el marco de pol&iacute;ticas territoriales (dimensi&oacute;n local del desarrollo), de familias y educativas unitarias.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/unesco-educacion-inclusiva-exclusion-educativa-oppertti_1_4694291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2014 19:03:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El ahorro en armamento de tres días de paz proporcionaría educación a todos los niños”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UNESCO,Educación inclusiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Los políticos encubren los conflictos del agua como si fueran religiosos y étnicos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/politicos-encubren-conflictos-religiosos-etnicos_1_4750906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63737df9-b40f-4be0-b288-35b61c23d526_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Los políticos encubren los conflictos del agua como si fueran religiosos y étnicos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su libro 'Las guerras del agua', la física india Vandana Shiva alerta de los riesgos de tratar este recurso como una mercancía</p><p class="subtitle">"Si los  conflictos del agua fueran tratados como conflictos por el agua las  élites se verían obligadas a abordar la justicia del agua"</p></div><p class="article-text">
        Nacida en India, Vandana Shiva es f&iacute;sica y activista defensora del  medio ambiente y los derechos de las mujeres. El peri&oacute;dico brit&aacute;nico The Guardian la  defini&oacute; como una de las cient&iacute;ficas m&aacute;s destacadas y prometedoras del  mundo. En su libro &ldquo;Las guerras del agua&rdquo;, Shiva destaca que este  recurso es un derecho humano fundamental que no puede ser tratado como  una mercanc&iacute;a. En el mundo, 768 millones de personas no tienen acceso al  agua potable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pregunta:  &iquest;Qu&eacute; importancia tiene el agua para la vida humana, las comunidades y  la naturaleza? &iquest;Qu&eacute; importancia tiene para usted y su cultura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respuesta:  El agua es la sangre misma de la vida. El 70% del planeta, el 70% de  las plantas, el 70% de nuestro cuerpo es agua. Sin agua no hay vida. El  agua circula a trav&eacute;s de todas las especies y por el ciclo hidrol&oacute;gico,  que nos conecta a todos en una comunidad. Es la comunidad del agua.
    </p><p class="article-text">
        Yo  nac&iacute; en el Himalaya y crec&iacute; en la regi&oacute;n que es la fuente del Ganges.  El movimiento Chipko al que me un&iacute; hace una d&eacute;cada es un movimiento de  mujeres para proteger el bosque y el agua. Durante 10 a&ntilde;os hemos estado  construyendo movimientos para evitar la privatizaci&oacute;n de las aguas del  Ganges. Nuestro lema es 'Nuestra madre Ganges no est&aacute; en venta'. Los  detuvimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Varios analistas internacionales se&ntilde;alan que el siglo XXI estar&aacute; marcado por las guerras del agua.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las  guerras por el agua ya est&aacute;n ocurriendo. Los recursos h&iacute;dricos  disminuyen, la demanda de agua aumenta. Los medios de comunicaci&oacute;n y los  pol&iacute;ticos encubren los conflictos del agua y los presentan como si  fueran religiosos y &eacute;tnicos. Eso facilita la divisi&oacute;n y las pol&iacute;ticas de  gobierno. Si los conflictos del agua fueran tratados como conflictos  por el agua las &eacute;lites se ver&iacute;an obligadas a abordar la justicia del  agua, la democracia del agua y la paz del agua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En  su libro 'Las guerras del agua' resalta la importancia de lograr una  democracia real del agua. &iquest;Podr&iacute;a explicar los principios fundamentales  de esta idea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En  el n&uacute;cleo de la soluci&oacute;n del mercado a la contaminaci&oacute;n est&aacute; la  suposici&oacute;n de que el agua existe en cantidad ilimitada. La idea de que  los mercados pueden mitigar la contaminaci&oacute;n facilitando una mayor  asignaci&oacute;n no tiene en cuenta que la desviaci&oacute;n de agua para un &aacute;rea  produce la escasez de agua en otros lugares. En contraste con las  teor&iacute;as de las empresas que promueven una soluci&oacute;n de mercado para la  contaminaci&oacute;n, las organizaciones de base reclaman soluciones pol&iacute;ticas y  ecol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Las  comunidades que luchan contra la contaminaci&oacute;n industrial han propuesto  un proyecto de ley sobre la Comunidad de Derechos Ambientales, que  incluye los derechos para &ldquo;limpiar&rdquo; la industria, a la seguridad frente a  la exposici&oacute;n nociva, a la prevenci&oacute;n, al conocimiento, a la  participaci&oacute;n, a la protecci&oacute;n y la observancia; a una indemnizaci&oacute;n y a  la limpieza. Todos estos derechos son elementos b&aacute;sicos en una  democracia del agua, en la que se protege el derecho al agua potable  para todos los ciudadanos. Los mercados no pueden garantizar ninguno de  estos derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro tambi&eacute;n insiste en el negocio gigante que representa la venta de agua embotellada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una  mujer llamada Mylamma inici&oacute; un movimiento en contra de un gigante como  Coca Cola en la planta de Plachimada y, junto con ella, una peque&ntilde;a  aldea de Keral consigui&oacute; cerrar la planta. Dicha planta en Plachimada  recibi&oacute; el encargo en marzo de 2000 de producir 1.224.000 botellas de  productos de Coca Cola al d&iacute;a y una licencia condicional para instalar  una bomba de agua con motor. Sin embargo, la compa&ntilde;&iacute;a comenz&oacute; a extraer  ilegalmente millones de litros de agua limpia. Comenzaron a extraer 1,5  millones de litros por d&iacute;a. El nivel del agua comenz&oacute; a caer y la  instalaci&oacute;n indiscriminada de pozos para aprovechar el agua subterr&aacute;nea  tuvo graves consecuencias para los cultivos. Como resultado hubo una  notificaci&oacute;n contra la empresa y su licencia fue cancelada. Trataron de  sobornar al presidente del panchayat (concejo comunal), pero no tuvieron  &eacute;xito. No s&oacute;lo el robo de agua, sino tambi&eacute;n la contaminaci&oacute;n del  ambiente y las &aacute;reas cercanas por el vertido del material de desecho,  que estaba causando un grave peligro para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Como  resultado de estos vertidos de pozos, siempre de agua potable, las  instalaciones de la agricultura se han secado. El oficial m&eacute;dico del  distrito les inform&oacute; que el agua no era apta para beber. Las mujeres de  Plachimada no iban a permitir esta hidro-pirater&iacute;a y comenz&oacute; una  protesta a las puertas de Coca Cola y se lanz&oacute; un ultim&aacute;tum a los  mismos. En el litigio de inter&eacute;s p&uacute;blico fue presentado por uno de los  panchayats en contra de Coca Cola en el Tribunal Superior de Kerala, y  el tribunal tambi&eacute;n apoy&oacute; a la gente y la Justicia Balakrishan Nair  orden&oacute; a Coca Cola detener la pirater&iacute;a de agua de Plachimada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted  cita ejemplos de c&oacute;mo los grandes proyectos hidr&aacute;ulicos, las  alteraciones del curso de los r&iacute;os o construcciones de presas, en  general tienen consecuencias irreversibles para las comunidades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los  proyectos en los valles de los r&iacute;os se consideran generalmente la  soluci&oacute;n para las necesidades de agua para la agricultura, el control de  las inundaciones y la mitigaci&oacute;n de la sequ&iacute;a. En las &uacute;ltimas tres  d&eacute;cadas, la India ha sido testigo de la construcci&oacute;n de unas 1.554  presas. Entre 1951 y 1980, el gobierno gast&oacute; 1,5 mil millones de d&oacute;lares  en las presas de riego de gran o mediano plazo. Sin embargo, el retorno  de esta inversi&oacute;n ha sido mucho menor de lo previsto. En las tierras de  regad&iacute;o donde se deber&iacute;an haber producido al menos cinco toneladas de  grano por hect&aacute;rea, se ha mantenido en 1,27 toneladas por hect&aacute;rea.
    </p><p class="article-text">
        Las  p&eacute;rdidas anuales debido a la inesperada baja disponibilidad de agua,  una fuerte sedimentaci&oacute;n, reducci&oacute;n de la capacidad de almacenamiento, y  el anegamiento, ascienden ahora a 89 millones de d&oacute;lares. La  construcci&oacute;n de represas en dos de los r&iacute;os m&aacute;s sagrados de la India, el  Ganges y el Narmada, ha generado una vehemente protesta de las mujeres,  los campesinos y tribus cuyas vidas y modos de subsistencia han sido  interrumpidos y los lugares sagrados han sido amenazados. La gente de  Narmada Valley no solamente resiste el desplazamiento debido a las  presas de Sardar Sarovar y Narmada, est&aacute;n librando una guerra contra la  destrucci&oacute;n de civilizaciones enteras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les  son las claves para el desarrollo de proyectos que combinen los avances  de la tecnolog&iacute;a y el cuidado responsable del medio ambiente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para  garantizar la sostenibilidad y la equidad en la gesti&oacute;n del agua y el  uso del agua dos indicadores son de vital importancia: c&oacute;mo afecta el  ciclo hidrol&oacute;gico, y de qu&eacute; forma impacta en el agua de la gente. Si  estos dos criterios se tienen en cuenta podemos garantizar la  sostenibilidad en el uso del agua y la equidad y la democracia en la  gesti&oacute;n del agua. Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los movimientos por  la democracia del agua han aumentado y han desafiado la idea de que el  agua es una mercanc&iacute;a as&iacute; como las pol&iacute;ticas de privatizaci&oacute;n del agua.
    </p><p class="article-text">
        En  Nueva Delhi se detuvo la privatizaci&oacute;n del abastecimiento de agua de la  ciudad mediante la Alianza Ciudadana para la Democracia del Agua. En  Italia en un refer&eacute;ndum los ciudadanos votaron la democracia del agua en  junio de 2011. En abril de 2011 la ONU adopt&oacute; una resoluci&oacute;n sobre el  agua como un derecho humano. Incluso con toda la codicia de las  multinacionales, la energ&iacute;a democr&aacute;tica de los movimientos sociales  tambi&eacute;n est&aacute; creciendo y desafiando a la privatizaci&oacute;n del agua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces mucha gente est&aacute; reaccionando frente a pol&iacute;ticas que degradan la naturaleza y la forma de vida de muchas comunidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde  el movimiento 15M para ocupar Wall Street, la Primavera &Aacute;rabe al  Invierno Ruso, personas de todo el mundo se est&aacute;n levantando contra la  corrupci&oacute;n, la deshonestidad y la falta de democracia real en la clase  pol&iacute;tica, que a su vez est&aacute; atada por una camisa de fuerza de las  pol&iacute;ticas de privatizaci&oacute;n impuestas por las instituciones financieras.  Nuestras democracias han pasado de ser del pueblo, para el pueblo y por  el pueblo, a ser de las corporaciones, por las corporaciones y para las  corporaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/politicos-encubren-conflictos-religiosos-etnicos_1_4750906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2014 19:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Los políticos encubren los conflictos del agua como si fueran religiosos y étnicos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,India,Derechos Humanos]]></media:keywords>
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