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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Abu-Tarbush]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_abu-tarbush/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Abu-Tarbush]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La canciller y los refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/canciller-refugiados_132_4263733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6a0cd06-8620-4041-8201-47c65dcc93ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La canciller y los refugiados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ha pasado para que la canciller acepte ahora un contingente de refugiados cuando hasta hace unas pocas semanas se mostraba reticente?</p></div><p class="article-text">
        Apenas unas semanas antes de que despuntara la crisis de los refugiados en Europa, con su llegada masiva y tr&aacute;gica a su territorio, los medios de comunicaci&oacute;n y redes sociales se hab&iacute;an hecho eco de la contundente respuesta de la canciller alemana a una ni&ntilde;a palestina. La incertidumbre de &eacute;sta, explicada en perfecto alem&aacute;n,&nbsp; por la demorada resoluci&oacute;n a la petici&oacute;n de asilo de su familia despu&eacute;s de vivir cuatro a&ntilde;os en Alemania, fue reafirmada negativamente por Merkel. Alemania no pod&iacute;a satisfacer todas las demandas de asilo, ni pod&iacute;a acoger a todos los refugiados palestinos del L&iacute;bano.
    </p><p class="article-text">
        Su respuesta fue elogiada por algunos como digna del mejor de los estadistas por su firmeza, frialdad y pragmatismo; y denostada por otras voces m&aacute;s cr&iacute;ticas, que se interrogaban sobre el destino de esa familia palestina. &iquest;A d&oacute;nde ser&iacute;a deportada? &iquest;A su tierra natal, Palestina (ahora Israel), o a la de acogida, el L&iacute;bano? Ninguna de las dos opciones parec&iacute;a muy viable ni realista.
    </p><p class="article-text">
        Las zonas originarias de los refugiados palestinos del L&iacute;bano fueron objeto de una calculada limpieza &eacute;tnica entre finales de 1947 y 1949, documentada incluso por algunos historiadores israel&iacute;es. Sus aldeas y ciudades fueron transformadas e incluso sepultadas para borrar toda huella palestina anterior en un claro ejercicio de memoricidio. Desde entonces los sucesivos gobiernos israel&iacute;es se han negado a reconocer y, m&aacute;s a&uacute;n, asumir cualquier responsabilidad en la tragedia de los refugiados palestinos. Del mismo modo, siguen rechazando la resoluci&oacute;n 194 de la Asamblea General de la ONU que, desde diciembre de 1948, pide el retorno de los refugiados a sus hogares. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Exigi&oacute; Merkel a Netanyahu que aceptase el retorno de esa familia palestina? Cabe dudarlo. De momento el gobierno israel&iacute; se muestra reacio incluso a acoger refugiados sirios, entre otras razones porque establecer&iacute;a un peligroso precedente que &ldquo;legitimar&iacute;a el retorno de los refugiados palestinos&rdquo;, como ha manifestado recientemente Yair Lapid, l&iacute;der del partido Yesh Atid (Hay Futuro).
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n del L&iacute;bano tampoco parec&iacute;a muy adecuada. Este peque&ntilde;o pa&iacute;s acoge un importante n&uacute;mero de refugiados palestinos desde la segunda mitad del siglo XX y ha pagado un alto precio desde entonces. La masiva presencia palestina se transform&oacute; en un factor de desestabilizaci&oacute;n de su fr&aacute;gil equilibrio &eacute;tnico-confesional. Algunas fuerzas pol&iacute;ticas libanesas hicieron de los palestinos un chivo expiatorio de sus rivalidades y conflictos. Confinados en 12 campos de refugiados, unos 470.000 palestinos carecen de derechos civiles y sociales. Adem&aacute;s de restringido el acceso a servicios p&uacute;blicos como sanidad y educaci&oacute;n, tienen prohibido ejercer unas 20 profesiones (hasta hace poco eran unas 75). Dependen &nbsp;de la ayuda humanitaria y no tienen futuro en el L&iacute;bano.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, con una poblaci&oacute;n de poco m&aacute;s de 6 millones, el pa&iacute;s de los cedros ha acogido en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os a 1,1 mill&oacute;n de refugiados sirios, que en breve podr&iacute;a incrementarse a 1,8.&nbsp; Ante este panorama, no era muy ecu&aacute;nime ni decente que Alemania deportara a una familia palestina, que ha visto finalmente prolongada su estancia en el pa&iacute;s germano.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es obligada: &iquest;qu&eacute; ha pasado para que la canciller acepte ahora un contingente de refugiados cuando hasta hace unas pocas semanas se mostraba reticente? Dif&iacute;cilmente pueda contemplarse inter&eacute;s de &iacute;ndole pol&iacute;tico o econ&oacute;mico. Por el contrario, la acogida de refugiados tendr&aacute; un indudable coste financiero; adem&aacute;s del social e incluso pol&iacute;tico. Tambi&eacute;n cabe dudar de los ahora esgrimidos principios de asilo o humanitarios si no eran igualmente v&aacute;lidos ayer, ni parecen compartir todos los pa&iacute;ses europeos en su desigual y controvertida distribuci&oacute;n de los refugiados. Una explicaci&oacute;n m&aacute;s aceptable es la situaci&oacute;n imprevista y pr&aacute;cticamente irreversible, sin pa&iacute;s al que retornar o deportar, a semejanza de la citada familia. Sin olvidar la presi&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica horrorizada por las v&iacute;ctimas que arroja la guerra (m&aacute;s de 250.000 muertos); y la de organizaciones internacionales como la ONU, que pide a la UE acoger a unos 200.000 refugiados.
    </p><p class="article-text">
        En suma, Europa se enfrenta a la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. &iquest;Estar&aacute; a la misma altura que entonces? Su acogida es s&oacute;lo el primer paso en una tarea m&aacute;s ardua y a largo plazo de integraci&oacute;n. Pero realmente lo m&aacute;s dif&iacute;cil est&aacute; a&uacute;n por lograr, que los Estados miembros de la UE adopten una verdadera pol&iacute;tica exterior com&uacute;n, que sea efectiva al otro lado del Mediterr&aacute;neo. No ser&aacute; ninguna panacea, pero ser&aacute; mejor que la actual p&eacute;rdida de influencia para incidir en la resoluci&oacute;n de sus conflictos y estabilizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Abu-Tarbush]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/canciller-refugiados_132_4263733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2015 19:51:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La canciller y los refugiados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terrorismo y contraproducentes alianzas antiterroristas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/terrorismo-contraproducentes-alianzas-antiterroristas_129_2373969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reducir la lucha contra el terrorismo sólo a su dimensión securitaria significa no comprender toda la complejidad de este problema</p></div><p class="article-text">
        La cadena de atentados en Francia lleva claramente el signo del terrorismo yihadista. Su car&aacute;cter altamente letal e indiscriminado es propio de Al-Qaeda y del autodenominado Estado Isl&aacute;mico (Daesh por sus siglas en &aacute;rabe) o de cualquier otro grupo yihadista af&iacute;n. Todos comparten un acentuado exhibicionismo de la violencia, que est&aacute; en el ADN del terrorismo, de propaganda mediante los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Cuantas m&aacute;s v&iacute;ctimas y espectacularidad cobran sus atentados, m&aacute;s asegurado tienen su correspondiente eco medi&aacute;tico y expansi&oacute;n de su mensaje terror&iacute;fico. Desde esta l&oacute;gica perversa, se valen de sus v&iacute;ctimas como un medio en la consecuci&oacute;n de ese fin. Sus atentados buscan trascender a &eacute;stas para implantar el terror entre los supervivientes. Esto se traduce en que todo el mundo es potencialmente blanco de este tipo de terrorismo. Nadie escapa de su punto de mira. Menos a&uacute;n el entorno m&aacute;s inmediato en el que ha surgido el terrorismo yihadista. Sus principales v&iacute;ctimas son las sociedades &aacute;rabes e isl&aacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        La letalidad y espectacularidad de los atentados en Francia vienen precedidos por otros similares en el mundo &aacute;rabe-musulm&aacute;n, pese a su menor eco medi&aacute;tico e impacto emocional en la opini&oacute;n p&uacute;blica occidental. No se puede desvincular unos atentados de otros. Este tipo de barbarie reflejan las barbaries que a diario se cometen en buena parte de la turbulenta regi&oacute;n de Oriente Medio y el Norte de &Aacute;frica, en particular en las situaciones de crisis, conflictos armados y Estados fallidos.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la lucha contra el terrorismo no termina de otorgar los frutos esperados; por el contrario, en lugar de eliminar o, cuando m&iacute;nimo, rebajar la amenaza terrorista, &eacute;sta se ha incrementado. Las pol&iacute;ticas err&oacute;neas acometidas han retroalimentado este tipo de terrorismo. Como se observa en Siria, existe una tendencia a la proliferaci&oacute;n de grupos yihadistas ante cada nuevo conflicto armado y Estado fallido. No todo val&iacute;a contra el Assad. Esta lecci&oacute;n se ten&iacute;a que haber asumido desde incluso antes del 11-S. La l&oacute;gica de que &ldquo;el enemigo de mi enemigo, es mi amigo&rdquo;, empleada en Afganist&aacute;n bajo la ocupaci&oacute;n sovi&eacute;tica, result&oacute; ser err&oacute;nea y perversa a un mismo tiempo. No, el enemigo del enemigo no necesariamente es amigo, incluso puede ser un enemigo a&uacute;n peor y cruel.
    </p><p class="article-text">
         Es m&aacute;s, reducir la lucha contra el terrorismo s&oacute;lo a su dimensi&oacute;n securitaria significa no comprender toda la complejidad de este problema. Sin duda, la cooperaci&oacute;n en materia de seguridad e inteligencia es fundamental, pero insuficiente si no se acompa&ntilde;a tambi&eacute;n de medidas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales e incluso educativas. Como advierten algunos analistas que est&aacute;n sobre el terreno o lo conocen de primera mano, la lucha contra el terrorismo yihadista no ser&aacute; eficaz mientras no se confronten las pol&iacute;ticas de nuestros aliados en la regi&oacute;n que, a su vez, retroalimentan la identidad e ideolog&iacute;a subyacentes en el terrorismo yihadista. Cualquiera que se moleste en comparar las medidas adoptadas por Daesh en los territorios que domina con las que imperan en Arabia Saud&iacute; advertir&aacute; m&aacute;s similitudes que diferencias. Se podr&aacute; decir m&aacute;s alto, pero no m&aacute;s claro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Abu-Tarbush]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/terrorismo-contraproducentes-alianzas-antiterroristas_129_2373969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Nov 2015 19:57:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Terrorismo y contraproducentes alianzas antiterroristas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina: sin soberanía ni ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-soberania-ciudadania_129_4480230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a121fa3-ec41-4515-8e43-3db044dfa559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina: sin soberanía ni ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La creciente configuración de Israel como un Estado de apartheid es el resultado de su deriva segregacionista y de supremacía racial, en la que la población palestina no goza de soberanía ni de ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        Existen dos tendencias contrapuestas en la prolongada irresoluci&oacute;n del conflicto palestino-israel&iacute;. Una apuesta por la soluci&oacute;n minimalista de los dos Estados; y otra por la maximalista perpetuaci&oacute;n del actual statu quo. La primera exige para su implementaci&oacute;n la retirada militar israel&iacute; de los territorios palestinos conquistados en 1967 (Gaza, Cisjordania y Jerusal&eacute;n Este). Esta opci&oacute;n es la que mayor consenso jur&iacute;dico y pol&iacute;tico posee en la sociedad internacional. Tambi&eacute;n goza de un considerable apoyo en la sociedad palestina y, dependiendo de la coyuntura, entre amplios sectores de la israel&iacute;. Incluso Estados Unidos acepta &ndash;en teor&iacute;a&ndash; esta resoluci&oacute;n, aunque su pr&aacute;ctica de apoyo incondicional a Israel indique justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El respaldo internacional a esta opci&oacute;n se ha visto ampliamente reforzado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os con el voto favorable al ingreso de Palestina como Estado observador (no miembro) de la ONU, en noviembre de 2012. Entonces 138 Estados dieron su voto afirmativo, frente a 41 abstenciones y s&oacute;lo 9 en contra (encabezados por Estados Unidos e Israel). Previamente, en 2011, Palestina hab&iacute;a ingresado como Estado miembro de pleno derecho en la UNESCO. En una direcci&oacute;n semejante se han pronunciado recientemente algunos parlamentos europeos, instando a sus respectivos gobiernos a reconocer el Estado palestino dentro de las fronteras de 1967 como lo ha hecho el gobierno sueco. Decisi&oacute;n que, hasta ahora, ha sido adoptada por 135 Estados en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda opci&oacute;n no goza de cr&eacute;dito alguno en la sociedad internacional, que no admite la conquista ni apropiaci&oacute;n militar de territorios. No es exactamente una propuesta de resoluci&oacute;n del conflicto como de imposici&oacute;n de la voluntad del actor m&aacute;s fuerte sobre el m&aacute;s d&eacute;bil. Su prop&oacute;sito es prolongar indefinidamente el actual statu quo, normalizar la ocupaci&oacute;n militar, adem&aacute;s de refrendar y legitimar su dominaci&oacute;n. Pese a su distancia en el tiempo, este proyecto es inseparable del mismo sue&ntilde;o colonial que plane&oacute; y ejecut&oacute; la limpieza &eacute;tnica de Palestina durante 1947-1949.
    </p><p class="article-text">
        Desde Menahen Begin hasta Benjamin Netanyahu, los sucesivos dirigentes israel&iacute;es han vinculado el futuro de los territorios palestinos al dominio israel&iacute;, sin admitir otra soberan&iacute;a que no sea la suya. Desde esta &oacute;ptica, se afirma que entre el mar Mediterr&aacute;neo y el r&iacute;o Jord&aacute;n s&oacute;lo hay lugar para un solo Estado: el de Israel. Incluso aquellos gobernantes m&aacute;s ambiguos en sus pronunciamientos, como Simon Peres, no pudieron ocultar por m&aacute;s tiempo sus hechos. Nunca encontraron el momento oportuno para poner fin a la ocupaci&oacute;n militar de los territorios palestinos, al mismo tiempo que no desaprovecharon oportunidad alguna para continuar con su creciente colonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, el actual ministro de econom&iacute;a, Naftali Bennett, se ha manifestado claramente contrario a la soluci&oacute;n de los dos Estados en un art&iacute;culo aparecido en <em>The New York Times</em> el pasado mes de noviembre. En su lugar propone que Israel se anexione de facto el &aacute;rea C de Cisjordania (que comprende un 60 por ciento de su superficie), dejando las &aacute;reas A (ciudades) y B (aldeas) bajo administraci&oacute;n de la Autoridad Palestina. Esta entidad podr&iacute;a llegar a ser nominalmente un Estado en el futuro, pero sin control de sus fronteras ni ej&eacute;rcito. Gaza no se sumar&iacute;a a &ldquo;este acuerdo&rdquo; (l&eacute;ase imposici&oacute;n) mientras Hamas permanezca al frente de la Franja. Este plan, edulcorado con un prometedor desarrollo de la autonom&iacute;a palestina, de sus infraestructuras y econom&iacute;a, no es nuevo, remite al dise&ntilde;ado a finales de la d&eacute;cada de los setenta por Begin en los Acuerdos de Camp David (1978). Esto es, se otorga autonom&iacute;a a la poblaci&oacute;n palestina, pero no a su territorio, siempre disponible para las necesidades de expansi&oacute;n israel&iacute;es por razones de seguridad, demogr&aacute;ficas u otras.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la clase dirigente israel&iacute; rechaza la opci&oacute;n de los dos Estados en favor de la de un solo Estado (Israel), con dos entidades subestatales o bantustanes palestinos divididos, vulnerables y dependientes del exterior (la bloqueada franja de Gaza, junto a la menguada y fragmentada Cisjordania). Tampoco est&aacute; dispuesta a otorgar derechos de ciudadan&iacute;a a la poblaci&oacute;n palestina ocupada, haciendo de Israel un verdadero Estado democr&aacute;tico, de todos sus ciudadanos, independientemente de su origen &eacute;tnico o confesional.&nbsp; Por el contrario, su actual propuesta de ley para definir a Israel como un Estado jud&iacute;o, adem&aacute;s de enfatizar su car&aacute;cter &eacute;tnico-confesional en detrimento de sus fr&aacute;giles y tambaleantes cimientos democr&aacute;ticos, atentar&iacute;a contra los precarios derechos de ciudadan&iacute;a de la minor&iacute;a &aacute;rabe-israel&iacute; (que representa el 20 por ciento de su poblaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, la creciente configuraci&oacute;n de Israel como un Estado de apartheid no es fruto de una supuesta campa&ntilde;a de deslegitimaci&oacute;n sostenida por el movimiento del BDS (de Boicot, Sanciones y Desinversiones a Israel), sino el resultado de su deriva segregacionista y de supremac&iacute;a racial, en la que la poblaci&oacute;n palestina no goza de soberan&iacute;a ni de ciudadan&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Abu-Tarbush]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-soberania-ciudadania_129_4480230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2014 18:53:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palestina: sin soberanía ni ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina, la propaganda y la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-propaganda-guerra_129_4725782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97d8ce7e-09a4-404c-a979-99c96c02821c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina, la propaganda y la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era actual, presidida por las tecnologías de la información y comunicación, esta tendencia se ha multiplicado</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica las palabras cuentan y en la pol&iacute;tica internacional cuentan a&uacute;n, si cabe, m&aacute;s. Las situaciones de crisis y conflictos son muy ilustrativas. Las confrontaciones suelen venir precedidas y acompa&ntilde;adas de una guerra psicol&oacute;gica y de propaganda. Su objetivo es crear un estado de opini&oacute;n favorable para recabar apoyos internos y externos; adem&aacute;s de movilizar recursos de todo tipo (humanos, materiales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, militares y diplom&aacute;ticos).
    </p><p class="article-text">
        En la era actual, presidida por las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, esta tendencia se ha multiplicado.  El manejo de las TIC constituye un arma imprescindible en la guerra de la informaci&oacute;n que acompa&ntilde;a a la desplegada sobre el terreno. En algunos casos la desigual disponibilidad de recursos informativos y comunicativos entre los contendientes refleja tambi&eacute;n la que mantienen en otros &aacute;mbitos, desde el tecnol&oacute;gico hasta el militar.  Semejante pauta se cumple en el actual enfrentamiento b&eacute;lico entre el ej&eacute;rcito israel&iacute; y las milicias de Ham&aacute;s. Mientras el primero tuitea en ingl&eacute;s su asalto militar sobre Gaza, las segundas carecen de un referente equivalente en la web en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto recuerda la preponderancia y, en ocasiones, hegemon&iacute;a que ha mantenido el discurso oficial israel&iacute; sobre el conflicto a lo largo de su prolongada historia. Desde su emergencia, a finales del siglo XIX, el movimiento sionista lanz&oacute; una campa&ntilde;a pol&iacute;tica y medi&aacute;tica entre los c&iacute;rculos de poder occidentales. Los mitos y esl&oacute;ganes sobre su empresa colonial en Palestina resultaron muy apropiados para conseguir la simpat&iacute;a y el apoyo de las principales potencias mundiales del momento.  En particular de Francia y Gran Breta&ntilde;a que, durante la Primera Guerra Mundial, planeaban darle el golpe de gracia al declinante Imperio otomano para repartirse sus dominios territoriales en Oriente Pr&oacute;ximo, como desvelaron los acuerdos Sykes-Picot (1916).
    </p><p class="article-text">
        Entonces Palestina constitu&iacute;a una realidad e Israel era s&oacute;lo un sue&ntilde;o colonial en la mente de los l&iacute;deres sionistas. M&aacute;s del 90 por ciento de su poblaci&oacute;n era &aacute;rabe-palestina (de confesi&oacute;n mayoritariamente musulmana,  seguida de la cristiana y de una minor&iacute;a jud&iacute;a), que manten&iacute;a en proporci&oacute;n semejante la propiedad de la tierra. Para invertir los t&eacute;rminos de esa existencia (esto es, que Palestina sea hoy pr&aacute;cticamente una ficci&oacute;n e Israel una realidad), result&oacute; imprescindible el apoyo de Gran Breta&ntilde;a como potencia mandataria en Palestina durante el periodo de entreguerras; y el de Estados Unidos desde la posguerra hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de legitimar su transformaci&oacute;n de Palestina no menos importante ha sido un potente aparato de propaganda y difusi&oacute;n de ciertos mitos: desde la presunta promesa divina hasta la definici&oacute;n de Palestina como un espacio vac&iacute;o. Los palestinos eran invisibles o simplemente no exist&iacute;an a ojos de los dirigentes sionistas, no porque no los vieran, sino porque desde su prisma colonial no los consideraban un pueblo digno de derechos. As&iacute; fueron definidos como n&oacute;madas, sin arraigo a un determinado territorio y, por tanto, ubicables en cualquier Estado &aacute;rabe de su entorno. Luego fueron denominados como refugiados,  un problema meramente humanitario, sin ninguna connotaci&oacute;n nacional y sobre el que Israel desplazaba su responsabilidad (de limpieza &eacute;tnica de Palestina) hacia los gobernantes &aacute;rabes. Sin olvidar, por &uacute;ltimo, su sempiterna calificaci&oacute;n de terroristas.
    </p><p class="article-text">
        En suma, pese a que los denominados nuevos historiadores israel&iacute;es han desmantelado la historia oficial israel&iacute;, los nuevos ciclos de violencia que registra el conflicto siguen siendo definidos predominantemente por una de sus partes.  Los sucesivos gobiernos israel&iacute;es se reservan los t&eacute;rminos y la (des)calificaci&oacute;n del otro. Peor a&uacute;n, es el eco medi&aacute;tico y reproductor que encuentran entre algunos c&iacute;rculos sin ning&uacute;n reparo ni contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica. As&iacute; una masacre es definida como una guerra defensiva y sus v&iacute;ctimas son culpadas por estar ah&iacute; o por prestarse a ser escudos humanos de Ham&aacute;s, sin mayor verificaci&oacute;n o evidencia que un tuit del ej&eacute;rcito israel&iacute;, mientras que el derecho a la leg&iacute;tima defensa es monopolio exclusivo de Israel. Como se&ntilde;ala el veterano periodista Eugenio Garc&iacute;a Gasc&oacute;n: &ldquo;hay dos formas de informar sobre el conflicto: poniendo &eacute;nfasis en las declaraciones o poniendo &eacute;nfasis en los hechos. Dependiendo de la opci&oacute;n que se escoja, se transmitir&aacute; ficci&oacute;n o realidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Abu-Tarbush]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-propaganda-guerra_129_4725782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2014 17:44:16 +0000]]></pubDate>
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