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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anxo Rial / ArteXPhoto]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Anxo Rial / ArteXPhoto]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Búlder en Faro Budiño, rayando los dedos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/bulder-en-faro-budino_1_2569028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1504542-7ce2-4ca9-902c-968218ca6129_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El campo de bloque de Faro Budiño es todo un símbolo de la escalada en Galicia. Su proximidad a Vigo y la presencia de la escuela de escalada en pared en la misma región han convertido este mar de rocas en un campo de juego muy atractivo para los ’bloqueros’ de nuestro país</p></div><p class="article-text">
        El bloque siempre ha estado ligado al escalador en estas tierras, la principal raz&oacute;n siempre fue la falta de grandes tapias verticales. Esta escasez de metros nos ha abocado a ver l&iacute;neas en casi todas las piedras del camino y creedme que por aqu&iacute; hay muchas. La necesidad de escalar nos ha empujado al b&uacute;lder, el destino es as&iacute;&hellip;a grandes males, grandes remedios.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto hacer historia del comienzo de la escalada en bloque por aqu&iacute;, es un poco relativo, a todos los que nos gusta trepar nos hemos subido a alguna roca en alg&uacute;n momento y el bloque nunca hasta ahora se ha considerado una forma de escalada, sino un medio para estar en forma. Un ejemplo muy significativo es lo que durante muchos a&ntilde;os fue el muro de piedra del barrio de Bouzas en Vigo,-hoy desaparecido- que sirvi&oacute; de entrenamiento a varias generaciones de escaladores, cuando los d&iacute;as de invierno eran cortos y la falta de tiempo imped&iacute;a desplazarse a las distintas escuelas de escalada. Ni que decir tiene que los roc&oacute;dromos no hab&iacute;an nacido, hablamos de finales de los a&ntilde;os 70 y el b&uacute;lder ni de lejos ten&iacute;a la repercusi&oacute;n que tiene hoy en d&iacute;a. 
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        No ser&iacute;a justo hablar del campo de bloque de Faro Budi&ntilde;o sin hacer menci&oacute;n a la escalada con cuerda en el lugar, son t&eacute;rminos indivisibles, pues aqu&iacute; en los aleda&ntilde;os de lo que hoy es el campo de bloque, se han marcado muchas y gloriosas etapas en los primeros compases de la escalada en Galicia. La proximidad a la ciudad de Vigo ha determinado que desde 1959 se escale con m&aacute;s o menos asiduidad en estas pe&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se gestaron las primeras v&iacute;as intr&eacute;pidas del Sur de la comunidad gallega. Budi&ntilde;o fue paso obligado a diferentes generaciones de escaladores, y abri&oacute; la puerta a objetivos m&aacute;s preciados como la vecina zona portuguesa de A Peneda, Picos de Europa, Pirineos o Alpes. Tambi&eacute;n, cuando le lleg&oacute; el momento, la bota dura y los pelda&ntilde;os fueron dando paso al revolucionario pie de gato y a t&eacute;cnicas m&aacute;s modernas en la escalada que permitieron subir por donde antes parec&iacute;a imposible. Son los comienzos de los 80 y sin duda marcaron los a&ntilde;os dorados de la escalada en Faro Budi&ntilde;o, personajes como Miguel L&oacute;pez, Toni Novas, Quino o Pichu son algunos de los nombres que de alguna forma trazaron l&iacute;neas vanguardistas y visionarias de una nueva &eacute;poca en la escuela. Forzaban al libre las buriladas de artificial que trazaban las paredes m&aacute;s largas del Faro Budi&ntilde;o o las placas de &ldquo;pitones&rdquo; por donde nadie sub&iacute;a en libre, llevando un poco m&aacute;s all&aacute; la resistencia de los sufridos dedos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>El campo de bloque</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con todo ese movimiento generacional de anta&ntilde;o, tiene cierta l&oacute;gica que en las proximidades de la zona de escalada se fuera gestando, por los escaladores punteros del momento, lo que hoy es el campo de B&uacute;lder de Faro Budi&ntilde;o. Entre los a&ntilde;os 1983/84 el laberinto de &ldquo;penedos&rdquo; de la zona fue tomando forma, primero se marcaron los bloques m&aacute;s evidentes y naci&oacute; como un peque&ntilde;o y simple circuito de entrenamiento para la escalada en la pared de la escuela, en otras ocasiones el campo, al estar orientado de forma diferente a las paredes era un magn&iacute;fico lugar para huir del agobiante calor del verano, pero sin duda, siempre ha sido un lugar para la diversi&oacute;n entre colegas que calmaban sus &ldquo;piques&rdquo; entre los bloques y los nuevos problemas del campo. Surgen nuevos retos con movimientos muy explosivos, muy exigentes con las yemas de los dedos, pues &eacute;stos grandes cristales de feldespato que cubren la roca son muy agresivos. Tambi&eacute;n se maneja un alto nivel de exposici&oacute;n, contando con que lo &uacute;nico que amortiguaba por aquel entonces una mala ca&iacute;da era el compa&ntilde;ero y alg&uacute;n trozo de alfombra vieja o esterilla&hellip; a&uacute;n estaba muy lejano el concepto de b&uacute;lder que tenemos hoy en d&iacute;a, no exist&iacute;an las colchonetas y mucho menos la ropa de dise&ntilde;o espec&iacute;fica para ello.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, y no sin altibajos de popularidad, el campo paso de febril actividad a periodos de absoluto abandono. Incluso un gran incendio en el a&ntilde;o 2006 envi&oacute; al cementerio de los &aacute;rboles todas las especies que contribu&iacute;an a la sombra estival, creando un espacio totalmente apocal&iacute;ptico. M&aacute;s tarde, los madereros despu&eacute;s de la tala abandonaba los restos de los &aacute;rboles por todo el recinto, creando un caos impenetrable. Con este campo de cultivo una nueva vegetaci&oacute;n asentada en las cenizas convirti&oacute; el campo en lugar para el recuerdo.
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        Entre finales del 2007 y principios del 2008 la obstinada labor de un grupo de escaladores locales posibilit&oacute; un nuevo resurgir, limpiando, abriendo nuevos pasos, trazando caminos o plantando nuevos &aacute;rboles. Todo &eacute;ste esfuerzo es materializado en una presentaci&oacute;n en sociedad en la primavera de 2008, se hac&iacute;a tambi&eacute;n un encuentro de escaladores y todos los problemas y nuevos movimientos se plasmaban en una gu&iacute;a del lugar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy este campo de bloque de Budi&ntilde;o ya est&aacute; consolidado y existen diferentes circuitos, catalogados por dificultades, edades o estilos de escalada. Posibilita sesiones de entrenamiento para todos los p&uacute;blicos y especialmente &uacute;tiles para el trabajo de continuidad. Menci&oacute;n aparte merece el circuito de fisuras por estar representadas casi todas las posibles, lo que permitir&aacute; a los amantes de la autoprotecci&oacute;n mejorar notablemente su t&eacute;cnica, eso s&iacute;, con dolor incluido, as&iacute; que las manos es mejor llevarlas bien vendadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y por supuesto no nos podemos olvidar de los &ldquo;corners&rdquo;. &Eacute;ste es sin duda el estilo que da car&aacute;cter especial al campo. En cada esquina hay uno diferente para probar, y existe un ampl&iacute;simo abanico donde escoger seg&uacute;n nuestro nivel, desde el IV al 8&ordm; grado, lo que nos permitir&aacute; disfrutar de esta peculiar forma de progresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este circuito es un fin en s&iacute; mismo y muchos escaladores poco menos que han abandonado la cuerda para venir a Budi&ntilde;o solo a blocar. El campo ha visto m&aacute;s de una competici&oacute;n, reuniones, fiestas y hasta el mism&iacute;simo Alex Huber estuvo probando movimientos por la zona. Es raro el d&iacute;a que no hay gente intentando alguno de los 200 pasos diferentes que hay en estas dos hect&aacute;reas de superficie. La labor de embellecimiento contin&uacute;a y el proyecto de convertir el campo en un bosque aut&oacute;ctono, sin eucaliptos y que conviva en armon&iacute;a con el bosque de bolos va tomando cuerpo. El camino ya est&aacute; hecho, bolos quedan todav&iacute;a para nuevos proyectos, es solo cuesti&oacute;n de tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Anxo Rial / ArteXPhoto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/bulder-en-faro-budino_1_2569028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2015 08:37:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Búlder en Faro Budiño, rayando los dedos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solitario pico del norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/sancenas-trekking_1_4497234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a516af5-e377-41c1-9784-509ccd321214_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia del valle Sancenas y el pico del mismo nombre viene marcada por el trajín del ganado, por las vías de trashumancia que traían en tiempos estivales las ovejas desde la lejana Extremadura hasta los verdes pastizales del norte de León. Toda esta actividad pastoril dejó en estos puertos un legado cultural y etnográfico que el visitante puede conocer caminando por estas tierras</p></div><p class="article-text">
        Una de las rutas que permite recorrer estos lugares parte desde la Collada de Valdeteja o de Ubierzo, emplazamiento hist&oacute;rico que serv&iacute;a en tiempos a las reuniones del Concejo de La Mediana de los Arg&uuml;lles y sus jueces. Desde los 1.382 metros de la Collada parte una senda en direcci&oacute;n suroeste hacia las espectaculares y atractivas paredes calizas, primero a trav&eacute;s de prader&iacute;as para m&aacute;s adelante continuar por una pista de nuevo trazado que en retorcidos zigzagueos supera la cuesta de la Fulera y nos lleva hasta Valdelasrubias, un peque&ntilde;o valle cerrado por los contrafuertes rocosos del Pico Fuchero y donde se encuentra un antiguo chozo de merinas. Se trata del primer vestigio hist&oacute;rico que atestigua la actividad ganadera en el lugar. Aqu&iacute; tambi&eacute;n mana la fuente llamada Fonfr&iacute;a que da origen al r&iacute;o Valverd&iacute;n, s&oacute;lo la veremos y podremos refrescarnos en sus aguas si la nieve no est&aacute; ya asentada en la zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A partir de este punto la senda aumenta de inclinaci&oacute;n, la pendiente se hace m&aacute;s acusada a medida que nos aproximamos a la collada que separa el Pico Fucheros y la Pe&ntilde;a del Sumidero. A partir de este peque&ntilde;o resalte el terreno se allana, se abre una gran planicie donde la nieve disimula los ca&oacute;ticos desniveles que identifican a los terrenos t&iacute;picamente k&aacute;rsticos. Nos hallamos a 1.699 metros de altitud y la senda original contin&uacute;a ganando metros al terreno. L&oacute;gicamente con nieve tendremos que agudizar nuestro instinto monta&ntilde;ero para localizar y ganar una segunda collada, la de las Vizarreas que nos conduce directamente al Puerto de Sancenas. Desde el puerto las vistas comienzan a ser espectaculares y nos permiten hacer una composici&oacute;n de este gran espacio dominado por el silencio. Un lugar m&aacute;gico que ya influy&oacute; en los antiguos pobladores de la monta&ntilde;a, pues en el paraje existe otro chozo, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de la actividad pastoril de anta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fuente de la salud</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las proximidades de la humilde construcci&oacute;n mana otra fuente, de la que dicen que sus aguas abren el apetito, es la fuente de la Salud. Desde este puerto, y tras un merecido descanso, podremos afrontar la trepada a los 1.912 metros del pico Sancenas. En tan s&oacute;lo treinta minutos podremos disfrutar de unas vistas espectaculares de los Tres Mojones, Pico Bucioso o el Collado Santiago, tras el cual se extiende el vasto y salvaje Valle del Marqu&eacute;s.
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        Es hora de retornar a nuestro punto de partida, una vez descendemos el Pico Sancenas nos dirigimos a nuestra derecha para alcanzar un nuevo collado que nos permite rodear la Pe&ntilde;a del Sumidero y as&iacute; hacer un poco m&aacute;s llevadero y menos mon&oacute;tono el camino de vuelta. Bajo esta Pe&ntilde;a desaparece un arroyo apenas doscientos metros despu&eacute;s de su nacimiento, otro de los fen&oacute;menos producidos por el karst de estas monta&ntilde;as. Poco a poco vamos culminando la ruta por un terreno ya familiar y que de alguna forma nos ha permitido un acercamiento a las tierras Leonesas y sus costumbres. Por cierto, hablando de costumbres, en el cercano pueblo de Genicera todav&iacute;a celebran cada fin de verano la tradici&oacute;n de los pastores que anta&ntilde;o alquilaban los puertos de altura, estos antes de partir hacia tierras extreme&ntilde;as regalaban unas ovejas a los pueblos que se reun&iacute;an en la collada donde comenz&oacute; nuestra aventura, la de Ubierzo. Estas se cocinaban en calderetas, una fiesta conocida como &ldquo;la borregada&rdquo;. Buen provecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo Rial / ArteXPhoto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/sancenas-trekking_1_4497234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2014 07:22:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solitario pico del norte]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Polonia, escalando entre bosques]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/escalada-polonia_1_4727550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a48db4cf-e357-4b01-9bb3-9cf8d2268f1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que en un principio iba a ser un viaje meramente turístico, aunque  con el material de escalada en el fondo de nuestra mochila, terminó  siendo todo lo contrario.</p><p class="subtitle">Un viaje fanático por algunos de los  diferentes sectores de escalada deportiva de este país, Polonia.</p></div><p class="article-text">
        Para comenzar debe quedar claro que, a pesar de hallarse en las llanuras centrales de Europa, Polonia cuenta con un paisaje de lo mas variado; r&iacute;os, lagos, monta&ntilde;as y bosques se encuentran por doquier. No en vano, casi un 30% de su superficie est&aacute; ocupada por &aacute;rboles. Estas maravillas naturales forman parte del paisaje habitual y cotidiano del pa&iacute;s. Todo ello adornado mediante una arquitectura tradicional muy peculiar, y eso pese a que se ha perdido gran parte de su patrimonio debido a largos a&ntilde;os de confrontaciones fronterizas que se han mantenido a trav&eacute;s de los siglos. Estos conflictos han dado al traste con gran parte del patrimonio cultural, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que viajar a Polonia es toda una experiencia. Para comenzar, el ritmo del pa&iacute;s es mucho m&aacute;s lento que en Espa&ntilde;a. Solo las grandes ciudades muestran algo de ajetreo, pero nunca en demas&iacute;a. Eso s&iacute;, las estrechas y escasas carreteras soportan un tr&aacute;fico infernal y saturado. La paciencia ser&aacute;, sin duda, nuestra mejor aliada en estas circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro viaje comienza en la mism&iacute;sima capital, en Varsovia. Hasta all&iacute; hab&iacute;amos volado desde Espa&ntilde;a para, una vez en el pa&iacute;s, recoger nuestro coche de alquiler y desplazarnos hasta el extremo sur del pa&iacute;s, hasta Cracovia. Es en los alrededores de esta tranquila y pintoresca ciudad polaca, a escasos kil&oacute;metros del nucleo urbano, donde se concentran la mayor&iacute;a de zonas deportivas para escalar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Arte y cultura en Cracovia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cracovia es una de las ciudades m&aacute;s bonitas de Europa, y creedme que no exagero al ahcer esta afirmaci&oacute;n tan abiertamente. En su construcci&oacute;n trabajaron famosos artistas y arquitectos durante muchos a&ntilde;os, entre ellos, el alem&aacute;n Veit Stoss, los italianos Bartolomeo Berrecci y Giovanni Maria Padovano, as&iacute; como el holand&eacute;s Tylman Van Ga&ntilde;eren. Todos ellos han ido dotando a esta villa de una arquitectura y una personalidad dif&iacute;cil de igualar. La UNESCO decidi&oacute; en 1978 declarar su casco hist&oacute;rico patrimonio de la humanidad y dicen que quien busque el verdadero esp&iacute;ritu de Polonia debe buscarlo aqu&iacute;, en Cracovia. Afortunadamente, la ciudad no sufri&oacute; muchos da&ntilde;os durante las dos guerras mundiales y la mayor&iacute;a de sus edificaciones m&aacute;s emblem&aacute;ticas y singulares se conservan intactas. Pasear por sus calles es un verdadero placer, y m&aacute;s aun si nos dejamos caer por la Plaza Mayor del Mercado o Rynek Glowny. Esta plaza recuerda a la Gran Plaza de Bruselas o la Piazza San Marco en Venecia. En un d&iacute;a cualquiera, el visitante encontrar&aacute; cracovianos dando un paseo, m&uacute;sicos ambulantes o estudiantes universitarios, adem&aacute;s de los asombrados turistas, que no damos cr&eacute;dito a semejante bullicio.
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        El Sukiennice, o Mercado de las Pa&ntilde;er&iacute;as, domina la plaza. Aqu&iacute; era donde antiguamente los comerciantes vend&iacute;an sus mercanc&iacute;as. Hoy en d&iacute;a, los visitantes pueden admirar y adquirir arte local, comprar souvenirs o simplemente disfrutar de un caf&eacute; en cualquiera de las curiosas terrazas. Tal y como alguna vez lo hizo la realeza, a&uacute;n es posible recorrer el mercado medieval m&aacute;s grande de Europa y tomar algo en el m&iacute;tico restaurante Wierzynek. Esta instituci&oacute;n polaca es el restaurante m&aacute;s antiguo en funcionamiento de Europa. Hay que remontarse hasta 1364 cuando Mikolaj Wierzynek prepar&oacute; un famoso banquete de bodas para la nieta del Rey Casimiro el Grande. En su interior pod&eacute;is comer en los salones decorados con antiguos candelabros, viejas armaduras de guerra y vetustos relojes. As&iacute; es la historia en Polonia.
    </p><p class="article-text">
        La Torre del Ayuntamiento, donde tambi&eacute;n hay un museo y se puede disfrutar de unas espl&eacute;ndidas vistas, o la Iglesia de Santa Maria, ayudan a enmarcar las dimensiones de la plaza.
    </p><p class="article-text">
        La primera menci&oacute;n de la villa hay que buscarla a mediados del siglo X. Antes del a&ntilde;o 992 ya se hab&iacute;a incorporado al Reino de Polonia, en el 1000 era sede del obispado y en el 1038 ya era capital. Es por lo tanto l&oacute;gico la cantidad de edificios y fortalezas que vemos a nuestro alrededor. Es muy recomendable visitar su museo, as&iacute; como la puerta de Flori&aacute;n con su mercado de pintura. Lo que alguna vez fue la principal entrada de la ciudad, ahora es la sede de un floreciente espect&aacute;culo de arte al aire libre. Adem&aacute;s, el distrito Kazimierz, uno de los principales centros de la cultura,  aprendizaje y religi&oacute;n jud&iacute;a desde el siglo XV, ahora se vanagloria de poseer un gran complejo de arquitectura hist&oacute;rica restaurada. La colina Wawel re&uacute;ne diversas fortalezas y fortificaciones, desde cuyas murallas se contemplan unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Para terminar el d&iacute;a, nada mejor que hacerlo junto a muchos polacos, en el parque de las  orillas del r&iacute;o V&iacute;stula.
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        <strong>Entre bosques</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras este fant&aacute;stico recorrido por el coraz&oacute;n de Cracovia, y solamente despu&eacute;s de haber visto, disfrutado y conocido la ciudad, nos ponemos en marcha hacia las primeras zonas de escalada. Desde la villa nos desplazamos con direcci&oacute;n hac&iacute;a Olkusz. En torno a la mitad del trayecto que nos separa con esta poblaci&oacute;n se localizan los diferentes sectores. Estos hay que buscarlos, cual tesoro de piratas, ya que se encuentran encerrados en distintos valles que no son visibles desde la carretera principal. Adem&aacute;s, por si no fuese suficiente, los diferentes sectores est&aacute;n camuflados entre los bosques de hayas. Sin embargo, esto tambi&eacute;n tiene sus ventajas, y es que cuando el calor aprieta se est&aacute; estupendamente en medio de estos m&aacute;gicos bosques.
    </p><p class="article-text">
        De los seis valles que forman este gran sector de escalada, uno de los  m&aacute;s interesantes, y visitados, es Dolina Bedkowska. Aqu&iacute; existen multitud de sub-sectores, todos ellos camuflados dentro del bosque. A veces hay bloques que constan de un par de v&iacute;as solamente, aunque se podr&iacute;an abrir muchas m&aacute;s. La escalada todav&iacute;a esta en expansi&oacute;n. Eso si, en pr&aacute;cticamente todos podr&eacute;is encontrar una escalada muy explosiva sobre roca caliza. Los bloques de color m&aacute;s blanquecino son los de roca m&aacute;s resbaladiza y lavada, pero nada que no se pueda solventar con una buena t&eacute;cnica y resistencia. Pr&aacute;cticamente est&aacute;n todos los grados, eso si, previa conversi&oacute;n pues en Polonia no utilizan el grado franc&eacute;s. Pero a cambio no existen restricciones tradicionales de equipamiento, ni en el uso de magnesio. Tampoco encontraremos distancias terror&iacute;ficas entre seguros, como en la vecina Chequia. La escalada aqu&iacute; es m&aacute;s deportiva, y por as&iacute; decirlo, asequible a nuestras costumbres y h&aacute;bitos de escalada.
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        La entrada al valle es como traspasar el umbral de un cuento fant&aacute;stico. Una pista de tierra serpentea paralela a un peque&ntilde;o r&iacute;o entre prados verdes y casas de madera, las viviendas t&iacute;picas del rural polaco, con bosques de hayas y avellanos a ambos los lados del camino. Lo m&aacute;s llamativo por su espectacularidad es la impresionante pared de Sokolica. En ella encontraremos rutas de varios largos que se acercan hasta los 80 metros, con un ambiente espectacular, y perfectamente equipadas para la pr&aacute;ctica deportiva. Aunque sin duda el sector m&aacute;s popular y deportivo es Dupa Slonia. La pr&aacute;cticamente nula aproximaci&oacute;n hacen de este sector uno de los m&aacute;s visitados, con un prado a pie de v&iacute;a y sombra en los alrededores. Tambi&eacute;n en &eacute;l se concentran las v&iacute;as m&aacute;s dif&iacute;ciles y explosivas de la zona. Aqu&iacute; es f&aacute;cil encontrar a alg&uacute;n &ldquo;m&aacute;quina&rdquo; local en los octavos, o a las chicas, y digo chicas por que hay muchas, peleando en los 7c.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente este fue el lugar de nuestro bautismo en las rocas polacas. Un poco de sufrimiento en los primero compases y enseguida llegan los amables consejos de los escaladores locales que nos ayudan a orientarnos en esta peculiar escalada.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro recorrido por los diferentes sectores de escalada nos va llevando poco a poco por la llamada Ruta de los Nidos de &Aacute;guila. Zonas rocosas entre Cracovia y Czestochowa, una verdadera cordillera caliza del periodo Jurasico. All&iacute;, encaramados a los promontorios rocosos, no solo hay escaladores, sino una serie de castillos como el de Olsztyn, Mir&oacute;w, Bobolice o Ogrodzieniec, fortalezas en su mayor&iacute;a medievales que fueron arrasados durante el diluvio sueco. Hoy el paraje es realmente espectacular. Imaginaos fortalezas en precario equilibrio, unas m&aacute;s ruinosas que otras, sobre torres de caliza y por encima, sobre ellas se escala&hellip; &iquest;qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En medio de este recorrido se encuentra el Parque Nacional de Ojc&oacute;w. Aqu&iacute; os recomendar&iacute;a que dejaseis los aparejos de escalada e hicieseis un alto para poder disfrutar de este impresionante bosque. Esperad al anochecer y ver&eacute;is lo que es un verdadero bosque tenebroso. Para rematar la visi&oacute;n, dentro del parque est&aacute; el castillo de Pieskowa Skala, antigua propiedad Real que a finales de la Edad Media cay&oacute; en manos de dos bandidos comerciantes. Sin embargo, hoy todo esto es un remanso de paz. En el parque se encuentra adem&aacute;s uno de sus mayores y curiosos atractivos, una roca llamada Pica de H&eacute;rcules. Es una espectacular formaci&oacute;n rocosa aunque sin v&iacute;as de escalada. Adem&aacute;s, aqu&iacute; no est&aacute; permitida la escalada.
    </p><p class="article-text">
        Entramos poco a poco en una nueva zona de escalada, Jura, ocho sectores en 190 kil&oacute;metros de recorrido, alternando llanuras, bosques, castillos y un desierto, eso si, en miniatura. La zona de Bledowski y su desierto solo tiene 320 kil&oacute;metros cuadrados y es un caso &uacute;nico en Europa Central. M&aacute;s llamativo si cabe por que en las proximidades, las colinas verdes, los campos de margaritas y los bosques son el paisaje dominante.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este recorrido Mir&oacute;w y su altivo castillo es lo m&aacute;s popular y pintoresco. En lo que queda de la fortaleza se organizan mercados medievales y actos culturales. La aproximaci&oacute;n a los sectores de escalada es f&aacute;cil y evidente. &Eacute;stos est&aacute;n muy concentrados, con diferentes orientaciones y una tranquilidad incre&iacute;ble. Las v&iacute;as no pasan de los 15 metros como t&eacute;rmino medio, con movimientos muy a bloque en la mayor&iacute;a de los casos, y con agujeros, pinzas y placas, todas de un solo largo. Algunas todav&iacute;a conservan equipamiento antiguo, casi medieval, a base de argollas dignas de amarrar al m&aacute;s temible drag&oacute;n y distanciados a prueba de rudos caballeros de pesada armadura. Afortunadamente son las menos, la mayor&iacute;a est&aacute;n equipadas con qu&iacute;micos o material inoxidable. Solo en los alrededores del suntuoso castillo de Mir&oacute;w hay 18 sectores con todo tipo de v&iacute;as. Dif&iacute;cil aburrirse, antes, con casi toda seguridad, saturamos los antebrazos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo Rial / ArteXPhoto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/campobase/reportajes/escalada-polonia_1_4727550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2014 12:40:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Polonia, escalando entre bosques]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escalada,Polonia]]></media:keywords>
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