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    <title><![CDATA[elDiario.es - Felipe Jorge Pais Pais]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/felipe_jorge_pais_pais/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Felipe Jorge Pais Pais]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-ix-tagaragre_129_12979881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/222910cc-5a2c-4707-83dd-1a3cce75f9a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Estaba gobernado, a la llegada de las huestes castellanas de Alonso Fernández de Lugo, por Temiaba. Es interesante detenernos un poco en este antropónimo, puesto que su traducción literal es: “…mujer temerosa…” (I. Reyes Martín, 2011: 402). Podríamos plantearnos que, a pesar de que las fuentes etnohistóricas coinciden en que se trataba de un hombre, fuese, en realidad, una mujer</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El noveno t&eacute;rmino y se&ntilde;or&iacute;o era Tagaragre, que llaman hoy Barlovento y era se&ntilde;or Temiaba, que, por ser hombre de poco &aacute;nimo, ten&iacute;a un palmero consigo, llamado Autinmara, valiente y de quien se hac&iacute;a tanto y m&aacute;s caudal que del mesmo se&ntilde;or, y &eacute;ste lo gobernaba todo al tiempo de la conquista </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 268). El top&oacute;nimo Tagaragre, aunque en su versi&oacute;n castellana, se ha mantenido hasta la actualidad, puesto que su significado es el de &rdquo;&hellip;<em>barlovento&hellip;</em>&ldquo; (I. Reyes Mart&iacute;n, 2011: 362), extendi&eacute;ndose por el territorio del actual municipio de Barlovento.
    </p><p class="article-text">
        Estaba gobernado, a la llegada de las huestes castellanas de Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo, por Temiaba. Es interesante detenernos un poco en este antrop&oacute;nimo, puesto que su traducci&oacute;n literal es: &ldquo;&hellip;<em>mujer temerosa&hellip;</em>&rdquo; (I. Reyes Mart&iacute;n, 2011: 402). Podr&iacute;amos plantearnos que, a pesar de que las fuentes etnohist&oacute;ricas coinciden en que se trataba de un hombre, fuese, en realidad, una mujer. Igualmente, no es descabellado suponer que tuviese inclinaciones homosexuales puesto que, en lengua amazigh, la variante <em>&ldquo;temia&hellip;</em>&rdquo; (I. Reyes Mart&iacute;n, 2011: 401) tiene, precisamente, ese significado. No obstante, lo m&aacute;s probable es que fuese un var&oacute;n cuyas dotes de mando eran poco en&eacute;rgicas, puesto que Temiaba, en sentido figurativo, tambi&eacute;n se puede traducir como una persona &ldquo;&hellip;<em>pusil&aacute;nime.</em>&rdquo; (I. Reyes Mart&iacute;n, 2011: 402). Por esta misma raz&oacute;n, no es de extra&ntilde;ar que en las tareas de gobierno se dejase aconsejar por otro benahoarita, llamado Autinmara quien, en realidad, llevaba todo el peso del control del cant&oacute;n, tal y como se desprende de la cita textual del primer p&aacute;rrafo. Autinmara, calificado de valiente, se puede traducir como &ldquo;&hellip;<em>hijo de los reconocimientos.</em>&rdquo; (I. Reyes Mart&iacute;n, 2011: 106-107). Este nombre, quiz&aacute;s, alude al benepl&aacute;cito que su labor ten&iacute;a entre la poblaci&oacute;n benahoarita moradora del cant&oacute;n de Tagaragre.
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                    alt="Parte occidental del cantón de Tagaragre desde el Mirador de La Lomadita (Gallegos). Foto: Jorge Pais Pais"
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                Parte occidental del cantón de Tagaragre desde el Mirador de La Lomadita (Gallegos). Foto: Jorge Pais Pais                            </span>
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        La conquista de Benahoare no fue tan sencilla como, generalmente, se suele creer. Incluso, se produjeron una serie de rebeliones tras la captura de Tanaus&uacute; en la Fuente del Pino (Barranco del Riachuelo. El Paso). Y esta gran rebeli&oacute;n se produjo entre la poblaci&oacute;n benahoarita del cant&oacute;n de Tagaragre: &ldquo;<em>Los palmeros, como vieron al capit&aacute;n Alonso de Lugo fuera de la isla, levant&aacute;ronse m&aacute;s de trescientos palmeros, los cuales hac&iacute;an mucho da&ntilde;o. De esto fue avisado Alonso de Lugo, que estaba en Tenerife; y, por no dejar de proseguir la empresa comenzada, mand&oacute; por capit&aacute;n de la isla de La Palma, para que la quietase, a Diego Rodr&iacute;guez de Talavera, hombre pl&aacute;tico y cursado en la guerra y conocido de los palmeros. El cual, venido que fue a La Palma con treinta soldados, recogi&oacute; alguna gente y amigos que se juntaron, y con ellos, despu&eacute;s de algunos reencuentros que tuvo, los desbarat&oacute;, aunque le cost&oacute; algunos soldados que le mataron, y muchos heridos. Pero al fin, con su industria, los torn&oacute; a quietar, y puso la isla en paz y sosiego, haciendo en los alzados castigo ejemplar, con el cual estuvieron siempre leales y obedientes.</em>&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 288-289).
    </p><p class="article-text">
        De la cita textual del p&aacute;rrafo anterior podemos extraer una serie de conclusiones sumamente interesantes. El capit&aacute;n Diego Rodr&iacute;guez de Talavera desembarc&oacute; en el espig&oacute;n rocoso que, a partir de ese momento, paso a llamarse Puerto o Por&iacute;s de Talavera, top&oacute;nimo que se ha mantenido hasta nuestros d&iacute;as. Cabe suponer que este lugar fue el escogido para tomar tierra porque en esta zona, del primitivo cant&oacute;n de Tagaragre, se encontraba el n&uacute;cleo de la rebeli&oacute;n o, cuando menos, se hab&iacute;an concentrado en este punto de Benahoare, bastante alejado de los principales n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n del este y oeste. Este aislamiento y, seguramente, la quebrada orograf&iacute;a, as&iacute; como los densos bosques de laurisilva que, pr&aacute;cticamente, llegaban hasta la orilla del mar, convencieron a los insurgentes de que se trataba del lugar ideal para enfrentarse al ej&eacute;rcito invasor. Y, como se&ntilde;ala la fuente bibliogr&aacute;fica, el sometimiento de los rebeldes no fue un paseo y tuvieron lugar una serie de enfrentamientos con numerosos muertos y heridos, por ambos bandos, aunque el resultado final ya se conoc&iacute;a de antemano ante la superioridad armament&iacute;stica de las huestes castellanas.
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                Porís-Puerto de Talavera. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Las prospecciones superficiales realizadas durante la elaboraci&oacute;n de la carta arqueol&oacute;gica de Tagaragre, actual Barlovento, nos indican que fue una demarcaci&oacute;n territorial que soport&oacute; un denso poblamiento aborigen, desde las primeras oleadas, en torno al siglo II, hasta finales del siglo XV. As&iacute; lo indica la presencia de fragmentos de cer&aacute;micas de todas las fases, desde la I (m&aacute;s antigua) a la IVb, que se hac&iacute;a cuando llegan los conquistadores castellanos. La vida, en esta parte de Benahoare, no fue sencilla puesto que la mayor parte del territorio estaba cubierto por densos bosques de laurisilva y su relieve est&aacute; surcado por enormes barrancos de laderas muy verticales y dif&iacute;cil tr&aacute;nsito. No obstante, contaban con uno de los recursos naturales m&aacute;s preciados, cual era la abundancia de agua en forma de fuentes, manantiales (Roque de Los &Aacute;rboles. Gallegos) y, muy posiblemente, escorrent&iacute;as casi permanentes. Los asentamientos se concentraban en las numerosas cavidades naturales que se abren en las laderas de barrancos y barranqueras hasta una cota altitudinal que, raramente, superaba los 300-400 metros, puesto que la frondosidad del monte y la intensa humedad ambiental hac&iacute;an muy complicada la vida cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, tras la conquista de Benahoare en 1493, las zonas de costas y median&iacute;as en las que vivi&oacute; la poblaci&oacute;n aborigen acogieron los asentamientos hist&oacute;ricos. Los lomos y llanadas fueron intensamente roturados, las laderas de los barrancos abancaladas y el monte &ldquo;rosado&rdquo;. Esta gran modificaci&oacute;n del territorio tuvo, evidentemente, grandes consecuencias en la integridad y conservaci&oacute;n de su rico y variado patrimonio arqueol&oacute;gico. As&iacute;, por ejemplo, las cavidades naturales fueron intensamente reutilizadas hasta nuestros d&iacute;as como vivienda, &ldquo;pajeros&rdquo;, encerraderos de cabras, almac&eacute;n, cuarto de aperos, etc. Una costumbre muy habitual fue el uso del sedimento arqueol&oacute;gico como suelo agr&iacute;cola en las vetas que se hicieron en las laderas de barrancos y barranqueras. Es habitual que muchas cuevas de habitaci&oacute;n fuesen vaciadas, hasta llegar a la roca madre, de tal forma que los materiales prehisp&aacute;nicos (fragmentos de cer&aacute;mica, piezas l&iacute;ticas, restos de fauna dom&eacute;stica y malocol&oacute;gicos, etc) &ldquo;siembren&rdquo; las vetas de cultivo. As&iacute; mismo, tambi&eacute;n se vaciaron los yacimientos funerarios conocidos como cuevas del polvo o del gofio.
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                    alt="Asentamiento en cuevas en el Topo del Hoyo (Montaña La Centinela. Oropesa) y laderas del barranco abancaladas. (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Asentamiento en cuevas en el Topo del Hoyo (Montaña La Centinela. Oropesa) y laderas del barranco abancaladas. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Este tipo de transformaci&oacute;n del territorio la encontramos en toda la orograf&iacute;a insular aunque, bien es verdad, que en ning&uacute;n lugar alcanz&oacute; la magnitud que en Barlovento. Esta modificaci&oacute;n del relieve tan acentuada es una de las posibles causas, entre otras, de la escasez de estaciones de grabados rupestres que, en el estado actual de la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica, se conocen en el primitivo cant&oacute;n de Tagaragre que, por otro lado, si son bastante abundantes en los pastizales de alta monta&ntilde;a en los bordes de la Caldera de Taburiente. Ello no quiere decir, ni much&iacute;simo menos, que no existan yacimientos arqueol&oacute;gicos sumamente interesantes en cuevas de habitaci&oacute;n, enterramientos, petroglifos, conjuntos de canalillos y cazoletas, almogarenes, piletas marinas, amontonamientos de piedras, conjuntos pastoriles, abrigos y caba&ntilde;as, etc. (F. J. Pais Pais, 2007).
    </p><p class="article-text">
        Uno de los yacimientos arqueol&oacute;gicos funerarios m&aacute;s interesantes de La Palma fue localizado en Los Pedregales, caser&iacute;o de La Cuesta, en un paraje conocido por La Mondina. El hallazgo se produjo el 30 de abril de 1894 y se descubrieron &ldquo;&hellip;<em>los huesos de tres seres humanos con sus sombreros de palma al parecer, encajados en cada calavera, con sus bastones de diferentes clases de madera junto &aacute; cada esqueleto y una bolsa de cuero y un pedazo de lienzo. Todo tendido horizontalmente debajo de un empedrado y sobre hojas de pino y otros &aacute;rboles de nuestros montes perfectamente secas.</em>&rdquo; (F. J. Pais Pais, 2007: 323). Finalmente, los denominados sombreros de palma que, en realidad, parecen tres cestos &ldquo;&hellip;<em>elaborados con haces de juncos dispuestos en espiral y unidos entre s&iacute; por la trama que se trabaja envolviendo el haz y al mismo tiempo parte del siguiente&hellip;</em>&rdquo; (E. Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez, 1992: 80). Del ajuar funerario y los restos humanos descritos anteriormente, solo los cestos fueron entregados a la Sociedad La Cosmol&oacute;gica y, actualmente, forman parte de la exposici&oacute;n permanente del Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita (Los Llanos).
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                    alt="Cesto de juncos trenzados descubierto en la necrópolis de La Mondia (la Cuesta. Barlovento). (Foto: Pedro Riverol-MAB)"
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                Cesto de juncos trenzados descubierto en la necrópolis de La Mondia (la Cuesta. Barlovento). (Foto: Pedro Riverol-MAB)                            </span>
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        Tambi&eacute;n en el barrio de La Cuesta (Barlovento) se conoce otro yacimiento, conocido como Cueva de La Higuera, sumamente interesante para la arqueolog&iacute;a de La Palma. Este yacimiento, a diferencia de la necr&oacute;polis de La Mondina, fue excavado, en diciembre de 1979, por Ernesto Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez (1979: 253-262). Desgraciadamente, los materiales m&aacute;s llamativos e importantes fueron recogidos por particulares en el momento del hallazgo, de tal forma que estos objetos malacol&oacute;gicos, hoy depositados en el Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita (Los Llanos de Aridane), fueron estudiados cuando ya hab&iacute;an sido descontextualizados, por lo que desconocemos datos tan interesantes como su posici&oacute;n, relaci&oacute;n con los otros materiales, etc. Entre las piezas m&aacute;s llamativas, sobre todo por su gran cantidad, destacan 63 colgantes, con un agujero de suspensi&oacute;n, realizados sobre conchas marinas sobre conchas marinas, especialmente ostrones (<em>Spondylus gaederopus</em>), que recuerdan poderosamente al reciente al reciente hallazgo de una ofrenda ritual en el interior de un tubo volc&aacute;nico en el Salto de Tigalate (Villa de Mazo).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Colgantes sobre conchas de ostrones descubiertos en la Cueva de La Higuera (Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)"
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            <span class="title">
                Colgantes sobre conchas de ostrones descubiertos en la Cueva de La Higuera (Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)                            </span>
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        En la Cueva de La Higuera tambi&eacute;n aparecieron otras piezas que, hoy en d&iacute;a, siguen siendo &uacute;nicas para la arqueolog&iacute;a palmera. Nos referimos a tres colgantes, de gran tama&ntilde;o, realizados sobre marfil, lo cual plantea un dilema sobre el que solo es posible plantear distintas hip&oacute;tesis. La presencia de estos objetos de adorno personal, aunque tambi&eacute;n podr&iacute;an tener una funcionalidad m&aacute;gico-religiosa (amuletos protectores) o suntuaria (s&iacute;mbolos de prestigio o poder), solo puede explicarse por su tra&iacute;da desde su lugar de procedencia en el continente africano, donde si existe esta materia prima en animales salvajes, o, m&aacute;s probablemente, se recogieran en las playas de Benahoare tras el varamiento de alg&uacute;n tipo de cet&aacute;ceo cuyas piezas dentarias son de este material.
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                    alt="Colgantes de marfil (Cueva de La Higuera. Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)"
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            <span class="title">
                Colgantes de marfil (Cueva de La Higuera. Barlovento). (Foto: Saúl Santos-MAB)                            </span>
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        Los colgantes de conchas marinas, as&iacute; como los de marfil, fueron recogidos en 1979 por los autores del hallazgo. Los resultados de la excavaci&oacute;n arqueol&oacute;gica en la Cueva de La Higuera nunca han sido publicados. Tambi&eacute;n sabemos que apareci&oacute; una vasija entera de la fase IVb que, desde esa fecha, permaneci&oacute; custodiada por Jos&eacute; Luis P&eacute;rez Mart&iacute;n, quien decidi&oacute; donarla al Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) a principios de 2017. Es interesante destacar que, junto a esta vasija de barro,&nbsp;tambi&eacute;n se entreg&oacute; una mand&iacute;bula y otros huesos humanos lo que otorga a este yacimiento mayor importancia, si cabe, puesto que desconoc&iacute;amos su uso como dep&oacute;sito funerario.
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                    alt="Vasija de la Fase IVb descubierta en la Cueva de La Higuera. (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Vasija de la Fase IVb descubierta en la Cueva de La Higuera. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Los l&iacute;mites territoriales del cant&oacute;n de Tagaragre ser&iacute;an, pr&aacute;cticamente, los mismos que los del actual municipio de Barlovento. As&iacute;, la frontera con Adeyahamen (San Andr&eacute;s y Sauces) estar&iacute;a en el Barranco de La Herradura, mientras que con el bando de Tagalguen (Garaf&iacute;a) se encontrar&iacute;a en el gigantesco Barranco de Franceses, cuyo recorrido va desde la costa hasta su enorme cabecera en los bordes de la Caldera de Taburiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        -MART&Iacute;N RODR&Iacute;GUEZ, E.: La Cueva de La Higuera. Nueva aportaci&oacute;n a la prehistoria de la Isla de La Palma, <em>Revista de Historia Canaria</em>, XXXVII, (Santa Cruz de Tenerife), 1979, P&aacute;gs. 253-262.
    </p><p class="article-text">
        -MART&Iacute;N RODR&Iacute;GUEZ, E.: La Palma y los auaritas, (Santa Cruz de Tenerife), 1992. 
    </p><p class="article-text">
        -PAIS PAIS, F. J.: El bando prehisp&aacute;nico de Tagaragre, (Madrid), 2007.
    </p><p class="article-text">
        -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-ix-tagaragre_129_12979881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 18:07:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IX): Tagaragre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-viii-adeyahamen_129_12857695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a507bebf-52c5-40f1-a71f-8bed89b75bc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, aún hoy, sigue perviviendo</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las fuentes etnohist&oacute;ricas &ldquo;<em>El octavo se&ntilde;or&iacute;o y t&eacute;rmino era Adeyahamen, que quiere decir &rdquo;debajo del agua&ldquo;, porque sobre este t&eacute;rmino nacen las aguas de los ingenios de Los Sauces, que al presente se llama, hasta el t&eacute;rmino de Tagaragre; y de esta tierra era se&ntilde;or Bediesta </em>(J. Abreu Galindo, 1977 268). Los especialistas en lengua amazigh dan por bueno el significado del top&oacute;nimo Adeyahamen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Panorámica del cantón de Adeyahamen desde Los Galguitos (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Panorámica del cantón de Adeyahamen desde Los Galguitos (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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        El nombre de su capit&aacute;n, Bediesta, era el mismo que para los dominios de Tagaragre (actual Garaf&iacute;a). Seg&uacute;n Ignacio Reyes Garc&iacute;a, tambi&eacute;n se puede escribir &ldquo;&hellip; <em>Bedestra, Bediista, Bidiesta, Briesta &hellip;</em>&rdquo; (2011: 117), que se puede traducir como &ldquo;&hellip; <em>estatura esbelta &hellip;</em>&rdquo; (2011: 118). Este nombre ha desaparecido y solo se ha conservado hasta nuestros d&iacute;as en el equipo de lucha canaria de San Andr&eacute;s y Sauces. Diferente es el caso de Briesta con el que se conoce un barranco y una zona del t&eacute;rmino municipal de Garaf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adeyahamen, como su nombre indica, era muy rica en agua (manantiales, fuentes, goteos y rezumes) creando una riqueza que, a&uacute;n hoy, sigue perviviendo. Tal es as&iacute; que, cuando llegan los conquistadores castellanos a finales del siglo XV, sus dominios eran atravesados por una corriente de agua permanente: &ldquo;<em>Esta Isla de La Palma es falta de agua, porque solamente tiene tres arroyos de que hacer caudal: uno que sale de la Caldera, con el que se sirven dos ingenios de az&uacute;car; el otro que va a la Villa de San Andr&eacute;s, con que muelen otros dos ingenios de az&uacute;car; y el tercero que viene a la ciudad de Santa Cruz y puerto principal, para servicio de los molinos y otras cosas necesarias a los vecinos&hellip;</em>&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 263).
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                    alt="Cascada de Los Tilos (Barranco del Agua) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Cascada de Los Tilos (Barranco del Agua) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        La abundancia de este recurso natural fue, sin duda, uno de los par&aacute;metros esenciales para explicar la intensidad de poblamiento prehisp&aacute;nico de este cant&oacute;n que, adem&aacute;s, contaba con excelentes pastizales y una costa repleta de pescado y marisco (lapas, burgados, p&uacute;rpuras, etc.). Por otro lado, los tramos medios e inferiores de los barrancos y barranqueras contaban con innumerables cavidades naturales perfectamente protegidas contra las inclemencias del tiempo, de tal forma que fueron ocupadas como lugar de habitaci&oacute;n y, en algunos casos, para depositar los restos, tras el fallecimiento, de sus seres queridos. Los poblados m&aacute;s importantes los encontramos en los barrancos del Agua-Los Tilos, San Juan, Al&eacute;n, etc. Desgraciadamente, la mayor parte de esos yacimientos han desaparecido o han sido profundamente alterados para crear vetas de cultivo de secano, hoy abandonadas, y convertidas en bancales, en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os, para sembrar plataneras. En algunas cavidades, conocidas como cuevas del polvo o del gofio, se aprovechaba el relleno arqueol&oacute;gico, especialmente durante la &eacute;poca de la postguerra civil espa&ntilde;ola, como abono para los cultivos. Este nombre deriva del color blanquecino del sedimento prehisp&aacute;nico que, en realidad, no era otra cosa que huesos humanos desintegrados y convertidos en polvo debido al transcurrir del tiempo y los procesos erosivos. Una de estas necr&oacute;polis se encontraba aguas debajo de la Cueva del Tendal, perviviendo su recuerdo en la toponimia del lugar, as&iacute; como en la memoria de quienes extrajeron los restos para usarlos en los bancales que quedan al otro lado del Barranco de San Juan. Este tipo de situaciones fueron habituales en otros lugares de la Isla de La Palma.
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                    alt="Cueva del Polvo (Barranco de San Juan) y laderas abancaladas y sembradas de plataneras (Barranco de Alén) (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Cueva del Polvo (Barranco de San Juan) y laderas abancaladas y sembradas de plataneras (Barranco de Alén) (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Uno de los objetos m&aacute;s raros, curiosos e interesantes de la arqueolog&iacute;a palmera son cuatro piezas de madera, popularmente conocidas como &ldquo;croses&rdquo; o &ldquo;boomerangs&rdquo; que aparecieron en sendos yacimientos funerarios de Los Guinchos (Bre&ntilde;a Alta) y San Andr&eacute;s y Sauces. Se han dado infinidad de hip&oacute;tesis sobre su significado: emblemas jer&aacute;rquicos, s&iacute;mbolos de poder, armas, instrumentos musicales de entrechoque, hoces para segar (etc) (F. J. Pais Pais, 2020: 25). La informaci&oacute;n oral nos ha permitido recopilar datos sobre la ubicaci&oacute;n de este yacimiento. Se trataba de una cueva funeraria situada en la parte alta del acantilado, en la zona de San Andr&eacute;s, que fue descubierta al sorribar las laderas de una peque&ntilde;a barranquera que hoy est&aacute; completamente cubierta por bancales de plataneras. La gran mayor&iacute;a de los restos humanos se lanzaron directamente al mar y solo se recogieron estas piezas y algunos cr&aacute;neos, hoy en paradero desconocido.
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                    alt="Boomerangs o crosses de madera procedentes de una necrópolis de San Andrés (Foto: Pedro Riberol-MAB)"
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                Boomerangs o crosses de madera procedentes de una necrópolis de San Andrés (Foto: Pedro Riberol-MAB)                            </span>
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        En el cant&oacute;n de Adeyahamen se encuentra el yacimiento arqueol&oacute;gico m&aacute;s importante de la antigua Benahoare para el conocimiento de la forma de vida de la poblaci&oacute;n aborigen, cual es la Cueva del Tendal (Margen izquierda del Barranco de San Juan. Los Galguitos). Se trata de una cavidad natural de que re&uacute;ne unas magn&iacute;ficas condiciones de habitabilidad en cuanto a luminosidad, exposici&oacute;n y protecci&oacute;n contra las inclemencias del tiempo. Estas caracter&iacute;sticas y la abundancia en restos benahoaritas superficiales llevaron a Ernesto Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez y Juan Francisco Navarro Mederos a plantear un interesante proyecto de investigaci&oacute;n durante el cual se realizaron cinco campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n (1981, 1983, 1985, 1986 y 1987-88) que dejaron al descubierto una potente estratigraf&iacute;a que supera los 7 metros de espesor en la parte izquierda de la cavidad (&Aacute;rea C). Los fragmentos de cer&aacute;mica, entre la fase I y la IIId, nos hablan de una ocupaci&oacute;n continuada de unos 800 a&ntilde;os, aproximadamente. Estos trabajos y el estudio de los materiales rescatados han permitido la realizaci&oacute;n, hasta el momento, de hasta cuatro tesis doctorales sobre ecolog&iacute;a Cultural (Ernesto Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez), industria l&iacute;tica (Amelia del Carmen Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez), fauna dom&eacute;stica (Felipe Jorge Pais Pais) e ictiofauna (Carmen Gloria Rodr&iacute;guez Santana).
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                    alt="Excavando en el Área B de la Cueva del Tendal (Campaña 1983) (Foto: Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos)."
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                Excavando en el Área B de la Cueva del Tendal (Campaña 1983) (Foto: Ernesto Martín Rodríguez y Juan Francisco Navarro Mederos).                            </span>
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        La Cueva del Tendal es una gigantesca cavidad natural que tiene 57 metros de anchura y una profundidad m&aacute;xima de 11 metros en ambos extremos, que se reduce a 6 metros en la parte central. Se abre a apenas 8 metros por encima del cauce actual del barranco. Se sit&uacute;a sobre la cota altitudinal de los 150 metros y en la zona de transici&oacute;n entre los cardonales, los bosques term&oacute;filos y la laurisilva. El yacimiento ha sido dividido en tres espacios claramente diferenciados: 1) El &Aacute;rea A ocupa la parte occidental y es un extenso escal&oacute;n rocoso sin relleno arqueol&oacute;gico sobre el que se emplazaron las construcciones artificiales hist&oacute;ricas. 2) El &Aacute;rea B se extiende por la zona intermedia de la cueva con una potencia estratigr&aacute;fica que oscila entre los 0,70 y 1,40 metros. 3) El &Aacute;rea C se localiza en el extremo oriental de la cavidad. Alcanza una potencia estratigr&aacute;fica que supera los 7 metros de espesor, identific&aacute;ndose 32 estratos naturales. Gran parte de los sedimentos han desaparecido al utilizarse como abono en los canteros de pl&aacute;tanos aleda&ntilde;os.
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                Cueva del Tendal (Barranco de San Juan (Los Galguitos. San Andrés y Sauces) (Foto Pedro Riberol-MAB).                            </span>
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        Las excavaciones arqueol&oacute;gicas en la Cueva del Tendal durante la d&eacute;cada de los 80 del siglo XX aportaron una gran cantidad de informaci&oacute;n sobre la forma de vida de la poblaci&oacute;n benahoarita. Entre los datos m&aacute;s interesantes se encuentran, sin duda, la constataci&oacute;n de que sus moradores conocieron la agricultura, a pesar de que las fuentes etnogr&aacute;ficas se&ntilde;alaban lo contrario, tras el hallazgo de numerosas semillas carbonizadas de trigo, cebada, lentejas y habas. Igualmente, se comprob&oacute; la importancia de los recursos alimenticios de origen marino (pescado y marisco) a lo largo de todo el per&iacute;odo de ocupaci&oacute;n de la cavidad natural. Por &uacute;ltimo, hay que destacar que este yacimiento fue habitado desde el primer momento en que estas gentes arribaron a Benahoare y que, adem&aacute;s, vinieron para quedarse puesto que trajeron todos los animales esenciales para la supervivencia de los grupos humanos (cabras, ovejas y cochinos). Entre los enigmas que a&uacute;n no hemos podido resolver destaca el hecho de que la cueva fuese abandonada durante cientos de a&ntilde;os, a lo largo de toda la fase cer&aacute;mica IV, por razones desconocidas.
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                    alt="Granos carbonizados de trigo, cebada, lentejas y habas descubiertos en la Cueva del Tendal (Foto Juan Francisco Navarro Mederos y Ernesto Martín Rodríguez)."
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                Granos carbonizados de trigo, cebada, lentejas y habas descubiertos en la Cueva del Tendal (Foto Juan Francisco Navarro Mederos y Ernesto Martín Rodríguez).                            </span>
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        La zona arqueol&oacute;gica del Tendal est&aacute; formada por un gran asentamiento benahoarita que se extiende por las laderas del Barranco de San Juan y el lomo, conocido como Cuchillete de San Juan, que lo separa del Barranco de Al&eacute;n. El conjunto est&aacute; formado por 27 cuevas naturales de habitaci&oacute;n, algunas de ellas de gran inter&eacute;s por sus potentes estratigraf&iacute;as, un poblado de caba&ntilde;as en la parte superior del interfluvio, tres yacimientos funerarios y una peque&ntilde;a estaci&oacute;n de grabados rupestres geom&eacute;tricos situada en las laderas de La Corujera. Todos estos elementos son m&aacute;s que suficientes para la creaci&oacute;n del Parque Arqueol&oacute;gico del Tendal que se abri&oacute; al p&uacute;blico en 2018. Cuenta con un centro de visitantes en el que se hace un recorrido por los principales descubrimientos que se han producido durante las distintas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n, as&iacute; como una gran cantidad de piezas procedentes de hallazgos casuales en todo el municipio de San Andr&eacute;s y Sauces.
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                    alt="Centro de visitantes del Parque Arqueológico del Tendal (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Centro de visitantes del Parque Arqueológico del Tendal (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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        El tramo medio del Barranco de San Juan, donde se sit&uacute;a la Cueva del Tendal, re&uacute;ne unos condicionantes extraordinarios para crear un espacio visitable &uacute;nico en La Palma que sobresale por sus valores naturales (paisaj&iacute;sticos, geol&oacute;gicos, bot&aacute;nicos y faun&iacute;sticos), formando parte del Parque Natural de Las Nieves, y patrimoniales, tanto arqueol&oacute;gicos (poblado de cuevas, asentamientos en caba&ntilde;as, necr&oacute;polis y grabados rupestres) como etnogr&aacute;ficos (varios hornos de tejas; cavidades reutilizadas como vivienda, goro y encerradero de ganado; fuentes; antiguos senderos; eras, etc.). En la parte media-alta de la margen izquierda del barranco, justo encima de la Cueva del Tendal, nos encontramos con varios tubos volc&aacute;nicos (Cueva Honda y El Jurao) que tambi&eacute;n fueron utilizados por la poblaci&oacute;n benahoarita y que podr&iacute;an ser perfectamente habilitados para su visita. A ello hemos de a&ntilde;adir que en el Barranco de Al&eacute;n se abre otra cavidad, accesible a trav&eacute;s de un tubo volc&aacute;nico que comunica este barranco y el de San Juan, conocida como Cueva de Los Milagros, que fue utilizada, hasta tiempos recientes, como suministradora de agua por los vecinos de Los Galguitos y Las Lomadas. Adem&aacute;s, no debemos olvidar que todos estos parajes est&aacute;n muy bien comunicados por una tupida red de veredas y senderos, hoya abandonados y en desuso, que permiten acceder a la parte alta del Cuchillete de San Juan y bajar hasta la desembocadura del barranco y enlazar con camino real de la costa que nos puede llevar hacia Puntallana o San Andr&eacute;s. Todos estos atractivos pueden convertir a la zona de El Tendal en uno de los parajes m&aacute;s atractivos de la Isla de La Palma.
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                    alt="Tubo volcánico de El Jurao que atraviesa el Cuchillete de San Juan y comunica los barrancos de San Juan y Alén (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Tubo volcánico de El Jurao que atraviesa el Cuchillete de San Juan y comunica los barrancos de San Juan y Alén (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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        La Cueva del Tendal no ha desvelado a&uacute;n, ni much&iacute;simos menos, todos sus secretos. Por ello, se han vuelto a reiniciar las excavaciones arqueol&oacute;gicas en el centro y extremo izquierdo de la cavidad. Hasta el presente, se han llevado a cabo cuatro nuevas campa&ntilde;as (2021, 2022, 2024 y 2025) con resultados muy prometedores y de enorme inter&eacute;s, que ya han comenzado a apartar nueva y valiosa informaci&oacute;n sobre la cultura benahoarita. Es importante rese&ntilde;ar que el equipo de investigadores est&aacute; compuesto por personas que ya participaron en la primera etapa (Juan Francisco Navarro Mederos, Amelia del Carmen Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez y Felipe Jorge Pais Pais) m&aacute;s la incorporaci&oacute;n de nuevo personal cient&iacute;fico capitaneados por Jonathan Santana y Jacob Morales. En los trabajos de campo y de laboratorio participa un enorme equipo multidisciplinar de arque&oacute;logos/as formados en las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria, Francia, Brasil, etc. La aplicaci&oacute;n de nuevas metodolog&iacute;as de excavaci&oacute;n y obtenci&oacute;n de datos (dataci&oacute;n, sedimentolog&iacute;a, palinolog&iacute;a, etc.) revolucionar&aacute;n, a buen seguro, la informaci&oacute;n que, hasta el presente, ha proporcionado este yacimiento.
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                    alt="Equipo de excavación junto al corte estratigráfico del Área B en la campaña de 2025 (Foto Jorge Pais Pais)."
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                Equipo de excavación junto al corte estratigráfico del Área B en la campaña de 2025 (Foto Jorge Pais Pais).                            </span>
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        <strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        -NAVARRO, J. F.; MART&Iacute;N, E. y RODR&Iacute;GUEZ, A.: La primera etapa del programa de excavaciones en Cuevas de San Juan y su aportaci&oacute;n a la diacron&iacute;a en la prehistoria de La Palma, <em>Investigaciones Arqueol&oacute;gicas en Canarias II,</em> (Santa Cruz de Tenerife), 1990, P&aacute;gs. 187-201.
    </p><p class="article-text">
        -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-viii-adeyahamen_129_12857695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 08:54:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VIII): Adeyahamen]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VII): Tenagua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-vii-tenagua_129_12611401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3286460-10f8-4ef3-8da0-6f6452a055f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VII): Tenagua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus dominios no eran demasiado extensos, si bien se extendían por una gran variedad de paisajes en los que la población benahoarita podía desarrollar una vida relativamente cómoda en años normales, climatológicamente hablando</p></div><p class="article-text">
        El cant&oacute;n de Tenagua, que coincide con el actual municipio de Puntallana, apenas cuenta con datos en las fuentes etnohist&oacute;ricas, puesto que se limitan a se&ntilde;alar que: &ldquo;<em>El s&eacute;ptimo se&ntilde;or&iacute;o y t&eacute;rmino, Tenagua hasta el t&eacute;rmino de Adeyahamen, y era se&ntilde;or Atabara&rdquo;. </em>(J. Abreu Galindo, 1977, 268). Este top&oacute;nimo tiene el significado de &ldquo;&hellip;<em>madurez, saz&oacute;n&rdquo; </em>(I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 403). El antrop&oacute;nimo de su capit&aacute;n, Atabara, se puede traducir por &ldquo;&hellip;<em>he aqu&iacute; el que abre&rdquo;. </em>(I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 99).
    </p><p class="article-text">
        Sus dominios no eran demasiado extensos, si bien se extend&iacute;an por una gran variedad de paisajes en los que la poblaci&oacute;n benahoarita pod&iacute;a desarrollar una vida relativamente c&oacute;moda en a&ntilde;os normales, climatol&oacute;gicamente hablando. Se pueden distinguir, claramente, dos &aacute;reas bastante distintas: una mitad sur m&aacute;s seca, debido a que la Monta&ntilde;a de Samagallo actuaba de pantalla a la influencia directa del alisio, en la que el pinar ocupa espacios entre el monteverde y otra mucho m&aacute;s h&uacute;meda que se extend&iacute;a hasta el cant&oacute;n de Adeyahamen, en la que una frondosa laurisilva cubre las zonas medias-altas del territorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Panorámica del cantón de Tenagua desde Montaña Grande (La Galga) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Panorámica del cantón de Tenagua desde Montaña Grande (La Galga) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        No obstante, a pesar de su peque&ntilde;a extensi&oacute;n, contaba con recursos naturales suficientes para posibilitar que los reba&ntilde;os de otros cantones tuviesen acceso a sus abundantes y jugosos pastizales. Ello parece desprenderse de esta cita textual: &ldquo;<em>Los vasallos de la isla del Hierro &hellip; con codicia de la presa que en esta isla se hallaba de cueros y sebo, sol&iacute;an muchas veces pasar de la isla del Hierro a la de La Palma, a cautivar palmeros y robarles los ganados. Y entre otros saltos que dieron, fue uno en el t&eacute;rmino del capit&aacute;n Atavara </em>(Tenagua),<em> donde al presente dicen la Puntallana; y cautivaron al capit&aacute;n Chentire </em>(Ahenguareme), <em>que a la saz&oacute;n hab&iacute;a pasado con su ganado. Pero, despu&eacute;s de preso, con solo un brazo que ten&iacute;a, &hellip;, se desasi&oacute; de ellos y se les huy&oacute; &hellip;</em>&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 278). Es decir, que el capit&aacute;n de Ahenguareme, actual municipio de Fuencaliente se traslad&oacute; con su ganado al noreste de Benahoare, atravesando los cantones de Tigalate (Villa de Mazo) y Tedote (Bre&ntilde;a Baja, Bre&ntilde;a Alta y Santa cruz de La Palma). Desconocemos qu&eacute; tipo de acuerdo posibilit&oacute; este aprovechamiento pastoril en una zona muy alejada de su residencia habitual, aunque con toda probabilidad, ocurrir&iacute;a durante la &eacute;poca estival cuando escaseaban los pastos, especialmente en las zonas m&aacute;s &aacute;ridas del sur.
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                    alt="Esculturas de cabras en el Mirador de las Curvas de San Juanito (Tenagua). Foto: Jorge Pais Pais"
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                Esculturas de cabras en el Mirador de las Curvas de San Juanito (Tenagua). Foto: Jorge Pais Pais                            </span>
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        En los dominios de este cant&oacute;n se desarrolla una de las leyendas m&aacute;s bonitas de La Palma, si bien no podemos precisar si tuvo lugar en la etapa prehisp&aacute;nica o tras la conquista de Benahoare. Nos estamos refiriendo a la leyenda del Salto del Enamorado en la que un joven cabrero, enamorado sin corresponder por parte de una muchacha, acepta someterse a una prueba de amor suicida. El desaf&iacute;o consisti&oacute; en clavar el regat&oacute;n de su lanza sobre la orilla del impresionante acantilado costero y dar tres vueltas sobre el vac&iacute;o regresando al punto de apoyo. Al tercer intento se despe&ntilde;&oacute; por los riscos que caen directamente al embravecido mar del norte, desapareciendo su cuerpo entre las olas y la espuma. Todav&iacute;a hoy se conservan los top&oacute;nimos Topo del Salto del Enamorado, Riscos del Salto y Salto del Enamorado (La Galga). El topo y los riscos del Salto del Enamorado son impresionantes y permiten imaginarnos perfectamente la dificultad de la empresa y su triste final. En este lugar, junto al que pasa el Camino Real de La Costa, es d&oacute;nde, en nuestra opini&oacute;n, debiera colocarse la estatua que nos encontramos en el Mirador de San Bartolo, donde est&aacute; absolutamente descontextualizada y fuera de lugar. Los s&iacute;mbolos de nuestra identidad deben colocarse d&oacute;nde realmente ocurrieron los hechos a que hacen referencia.
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                Topo del Salto del Enamorado (Acantilado de La Galga) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Puntallana es uno de los municipios palmeros que a&uacute;n no cuenta con carta arqueol&oacute;gica, si bien una serie de hallazgos casuales nos indican que se trata de un lugar con una enorme y variada riqueza en vestigios prehisp&aacute;nicos de todo tipo desde la orilla del mar a los bordes de la Caldera de Taburiente: piletas marinas, cuevas de habitaci&oacute;n, yacimientos funerarios, conjuntos de canalillos-cazoletas y estaciones de grabados rupestres (F. J. Pais Pais y F. Herrera Garc&iacute;a, 2004: 185-222). Todos estos datos apuntan en el sentido de que fue intensamente explotado por la poblaci&oacute;n benahoarita, ya que contaba con numerosos recursos naturales esenciales en su vida cotidiana: abundantes pastizales, gran riqueza en fuentes y manantiales permanentes, as&iacute; como rezumes y goteos de agua estacionales, una costa rica en pescado y marisco, etc.
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                    alt="Grabados de Lomo Pablo III (Cumbre de Puntallana) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Grabados de Lomo Pablo III (Cumbre de Puntallana) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        En este trabajo solo nos vamos a detener, sucintamente, en algunos de los conjuntos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s interesantes que, hasta la fecha, se conocen en el cant&oacute;n de Tenagua. Y, sin ning&uacute;n g&eacute;nero de dudas, uno de los hallazgos m&aacute;s importantes de la arqueolog&iacute;a palmera tuvo lugar en una necr&oacute;polis del Barranco del Espig&oacute;n en 1973 debido, sobre todo, al descubrimiento de varios cuerpos con restos de momificaci&oacute;n o &ldquo;mirlado&rdquo;. El yacimiento fue excavado por Dimas Mart&iacute;n Socas y Mauro Hern&aacute;ndez P&eacute;rez y &ldquo;&hellip; <em>Se hallaron, adem&aacute;s, en las proximidades de los restos humanos fragmentos cer&aacute;micos sin decorar, &rdquo;mocas&ldquo;, patellas, punzones, un peque&ntilde;o cuenco de madera y algunas ramas de palmera y de otros &aacute;rboles, en ocasiones atadas con cuerdas vegetales&rdquo; </em>(M. Hern&aacute;ndez P&eacute;rez, 1977: 45) que, en su gran mayor&iacute;a, est&aacute;n en paradero desconocido. Los restos humanos, que han sido estudiados por la paleoantrop&oacute;loga Nuria &Aacute;lvarez Rodr&iacute;guez, nos indican que se depositaron los cuerpos de 13 personas, de las que solo dos presentan un tratamiento funerario diferenciado, lo cual nos habla de un estatus social m&aacute;s elevado respecto a los dem&aacute;s. Estos materiales est&aacute;n expuestos en el Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita (Los Llanos de Aridane).
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                Restos humanos momificados del Barranco del Espigón (Puntallana) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        En el cant&oacute;n de Tenagua se encuentra una de las estaciones de grabados rupestres m&aacute;s enigm&aacute;ticas de la antigua Benahoare. Se trata de los petroglifos del Barranco de Nogales, descubiertos en 1972 por Mauro Hern&aacute;ndez P&eacute;rez, entre los que sobresalen varios grupos de grecas, de los que uno tiene &ldquo;&hellip; <em>m&aacute;s de dos metros &hellip;</em>&rdquo; (1977: 57). En este yacimiento destacan varias cuestiones: 1) Su ubicaci&oacute;n en la parte alta de un escarpe a m&aacute;s de 5 metros por encima del cauce actual del barranco; 2) El soporte es una gran veta de granz&oacute;n compactado; 3) Consta de un &uacute;nico panel con dos grupos bien diferenciados en los que sobresalen las grecas y los cruciformes (F. J. Pais Pais y F. Herrera Garc&iacute;a, 2004: 204-205) y 4) tambi&eacute;n aparecen una serie de inscripciones que podr&iacute;an ser motivos alfabetiformes (F. J. Pais Pais, 2019: 79-81), aunque al tratarse de un soporte tan fr&aacute;gil est&aacute;n muy alterados por los procesos erosivos.
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                Grabados rupestres del Barranco de Nogales. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El cant&oacute;n de Tenagua tambi&eacute;n alberga uno de los yacimientos arqueol&oacute;gicos benahoaritas que mayor cantidad y variedad de restos prehisp&aacute;nicos de todo tipo ha suministrado en una sola cavidad. Se trata de un lugar conocido por Cueva Chica, excavado pacientemente durante muchos a&ntilde;os por Domingo Acosta Felipe, que fue utilizado, esencialmente, como cueva de habitaci&oacute;n si bien, en alg&uacute;n momento, tambi&eacute;n se aprovech&oacute; para enterrar a varios de sus moradores. Los materiales, depositados en el Museo Arqueol&oacute;gico benahoarita (Los Llanos de Aridane), consisten en una enorme cantidad de vasijas reconstruidas de todas las fases cer&aacute;micas caracter&iacute;sticas de la arqueolog&iacute;a palmera; una industria l&iacute;tica realmente extraordinaria con piezas de todas las formas y tama&ntilde;os elaborada en basalto, obsidiana, gabros, etc; una industria &oacute;sea y malacol&oacute;gica con centenares de piezas utilizadas en multitud de tareas cotidianas o como adornos personales sin parang&oacute;n con lo que ocurre en otros yacimientos benahoaritas; etc.
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                    alt="Industria ósea de Cueva Chica (Puntallana). (Foto: Domingo Acosta Felipe)"
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                Industria ósea de Cueva Chica (Puntallana). (Foto: Domingo Acosta Felipe)                            </span>
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        Finalmente, solo nos queda por hacer una breve referencia a los l&iacute;mites territoriales, que ya establecimos en el anterior cap&iacute;tulo con el cant&oacute;n de Tedote. Ahora nos vamos a centrar en la demarcaci&oacute;n en la parte septentrional, que lo separa del bando de Adeyahamen (San Andr&eacute;s y Sauces). En la actualidad, ese l&iacute;mite se establece en el Barranco de La Galga que, muy bien, podr&iacute;a ser la frontera durante la etapa prehisp&aacute;nica, aunque es probable, que estuviese algo m&aacute;s hacia el norte llegando hasta el Barranco de La Puente. Ambos cauces, de una gran profundidad, discurren paralelos durante la mayor parte de su recorrido, confluyendo en el tramo inferior, muy cerca de la desembocadura.
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                Confluencia de los barrancos de La Galga y La Puente. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        <strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-HERN&Aacute;NDEZ P&Eacute;REZ, M.: La Palma prehisp&aacute;nica, (Las Palmas de Gran Canaria) 1977.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-PAIS PAIS, F. J.: Los petroglifos benahoaritas: s&iacute;mbolos de vida y fertilidad, (Madrid), 2019.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-PAIS PAIS, F. J. y HERRERA GARCIA, F.: Las manifestaciones rupestres del municipio de Puntallana (La Palma): una aproximaci&oacute;n a la prehistoria del Cant&oacute;n de Tenagua, &ldquo;<em>Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma</em>&rdquo;, N&uacute;mero 0, (Madrid), 2004, P&aacute;gs. 185-222.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-vii-tenagua_129_12611401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 19:26:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (VII): Tenagua]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare VI: Tedote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-vi-tedote_129_12508116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a040ed97-70b6-4e05-a5f3-cb222394ce00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare VI: Tedote"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PREHISTORIA - Tedote, según Ignacio Reyes García, tiene el significado de “…cima de una montaña, de una colina”. (2011: 394). Es posible que este nombre haga referencia al impresionante cono volcánico de La Caldereta, en cuyo lado norte, junto al barrio de Calsinas, se conserva el topónimo Timibúcar</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las fuentes etnohist&oacute;ricas &ldquo;<em>El sexto se&ntilde;or&iacute;o era Tedote y Tenibucar, que es donde al presente est&aacute; fundada la ciudad, hasta Tenagua; y de &eacute;ste t&eacute;rmino y tierra eran se&ntilde;ores tres hermanos llamados Tinisuaga y Agacensie,  el otro Ventacay&ccedil;e, Estos tres hermanos estando en las faldas de un barranco que era en este t&eacute;rmino de Tedote est&aacute;, que al presente llaman el Barranco de Agacencio, holg&aacute;ndose con muchas mozas que pretend&iacute;an casar con ellos, arm&oacute;se arriba en la cumbre gran cerraz&oacute;n de aguaceros y vino el barranco tan crecido, que se llev&oacute; todos aquellos palmeros y perecieron; y por muerte de Agacencio se llama el Barranco de Agacencio. Y de todos nos escap&oacute; sino s&oacute;lo Ventacay&ccedil;e, que, como el agua lo llev&oacute;, di&oacute; con &eacute;l en un &aacute;rbol, donde qued&oacute; colgado por un muslo que se le hinc&oacute; un garrancho del &aacute;rbol; y, pasada la furia del agua, los fueron a buscar y lo hallaron a Ventacay&ccedil;e bien asido con las manos; y, aunque vivi&oacute;, qued&oacute; cojo de aquella pierna, por donde qued&oacute; trabado del &aacute;rbol.&rdquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 267-268).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Panorámica del cantón de Tedote desde la Montaña de Tenagua (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Panorámica del cantón de Tedote desde la Montaña de Tenagua (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        <strong>          </strong>Tedote, seg&uacute;n Ignacio Reyes Garc&iacute;a, tiene el significado de &ldquo;<em>&hellip;cima de una monta&ntilde;a, de una colina.&rdquo; </em>(2011: 394). Es posible que este nombre haga referencia al impresionante cono volc&aacute;nico de La Caldereta, en cuyo lado norte, junto al Barrio de Calsinas, se conserva el top&oacute;nimo Timib&uacute;car, que en las cr&oacute;nicas de la conquista de Benahoare aparece como Tenib&uacute;car que, seg&uacute;n el mismo investigador, se puede traducir como &ldquo;&hellip;<em>una de los dep&oacute;sitos subterr&aacute;neos.</em>&rdquo; (I. Reyes Garc&iacute;a: 2011: 405). Asimismo, podemos encontrarnos las expresiones Tinib&uacute;car, Timinib&uacute;car, etc.
    </p><p class="article-text">
             En el cap&iacute;tulo anterior vimos como el primer enfrentamiento sangriento entre los conquistadores castellanos y la poblaci&oacute;n benahoarita tuvo lugar en el cant&oacute;n de Tigalate, donde vencieron los primeros y los sobrevivientes ind&iacute;genas se desplazaron hacia el norte, refugi&aacute;ndose en Tinib&uacute;car: &ldquo;<em>Viendo Alonso de Lugo que no aprovechaban halagos ni promesas, hizo apercebir toda su gente, para dar sobre ellos. Como los enemigos vieron el rostro que los cristianos hac&iacute;an, temiendo el encuentro, fu&eacute;ronse retrayendo hacia Tinibucar </em>(La Caldereta. Cant&oacute;n de Tedote<em>); pero los cristianos fueron en su seguimiento y alcance, donde mataron algunos palmeros  que se pon&iacute;an en defensa, y cautivaron muchos&hellip;&rdquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 282).
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                    alt="Panorámica de La Caldereta y la actual zona conocida como Timibúcar en el lado derecho (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Panorámica de La Caldereta y la actual zona conocida como Timibúcar en el lado derecho (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        La cita textual de J. Abreu Galindo sobre este bando prehisp&aacute;nico es sumamente interesante, ya que aporta una gran cantidad de datos, susceptibles de un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo. As&iacute; nos habla de una riada provocada por grandes lluvias que se llev&oacute; por delante a un buen n&uacute;mero de benahoaritas, entre ellos a los tres hermanos que eran los capitanes de este cant&oacute;n: Tinisuaga, Agacensie y Ventacay&ccedil;e. Se trata de la primera y &uacute;nica referencia sobre este tipo de cat&aacute;strofe natural acontecida durante la &eacute;poca prehisp&aacute;nica canaria. Estos acontecimientos tuvieron lugar en el Barranco de Agacensio-Aguacensio que, actualmente atraviesa San Pedro (Bra&ntilde;a Alta), y al que dio nombre uno de los se&ntilde;ores (Agacensie) de este bando prehisp&aacute;nico. En la toponimia hist&oacute;rica se conservaron los nombres de Barranco de Aguasensio, Fuente de Aguasensio (hoy perdido) y hasta una zona (en torno los Viveros Las Bre&ntilde;as) que se sigue conociendo como Aguasensio. Solo sobrevivi&oacute;, de los tres hermanos, Bentacaize, que significa &ldquo;&hellip;<em>el que ha sido arrastrado.</em>&rdquo; (I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 125), tal y como muy bien apuntaron las fuentes etnohist&oacute;ricas.
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                    alt="Vista del Barranco de Aguasensio desde Botazo (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Vista del Barranco de Aguasensio desde Botazo (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        La peligrosidad de los barrancos de la comarca de Las Bre&ntilde;as se volvi&oacute; a poner tr&aacute;gicamente de manifiesto el 16 de enero de 1957 durante un episodio de lluvias muy intensas, que ha pasado a denominarse &ldquo;Riada del Llanito&rdquo; (Bre&ntilde;a Alta), puesto que da&ntilde;os m&aacute;s graves se produjeron tras la crecida del Barranco de Aduares, a muy corta distancia, hacia el sur, del Barranco de Aguasensio. La p&eacute;rdida de vidas humanas se estima entre 22 y 34 personas, especialmente en este lugar, aunque tambi&eacute;n afect&oacute; duramente a la zona del Barranco de Amargavinos (Bre&ntilde;a Baja) e, igualmente, Tirimaga y Montes de Luna (Villa de Mazo). La clara advertencia de las cr&oacute;nicas de la conquista no sirvi&oacute; para que tom&aacute;semos conciencia ante este tipo de desastres naturales y, m&aacute;s preocupante a&uacute;n, r&aacute;pidamente nos olvidamos de sus nefastas consecuencias y, por ejemplo, el tramo medio del Barranco de Aguasensio se ha convertido en una carretera llena de viviendas a ambos lados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Riada en el Barranco del Llanito el 16 de enero de 1957 (Autor: desconocido)"
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                Riada en el Barranco del Llanito el 16 de enero de 1957 (Autor: desconocido)                            </span>
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             El cant&oacute;n de Tedote estuvo densamente poblado porque contaba con uno de los tres arroyos permanentes que exist&iacute;an en Benahoare a finales del siglo: Barranco de Las Angustias, Barranco del Agua-Los Tilos y Barranco del R&iacute;o. Este &uacute;ltimo: &ldquo;&hellip;<em>viene a la ciudad de Santa Cruz y puerto principal, para servicio de los molinos y otras cosas necesaria a los vecinos</em>&hellip;&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 263). Adem&aacute;s, muy cerca de su desembocadura se encuentra una gigantesca cavidad natural, conocida como Cueva de Car&iacute;as, con unas magn&iacute;ficas condiciones de habitabilidad en cuanto a dimensiones, luminosidad, exposici&oacute;n y protecci&oacute;n contra las inclemencias del tiempo. Por tanto, no debe extra&ntilde;arnos, tal y como sostiene la leyenda, que fue la residencia de Bentacaize tras la riada que se llev&oacute; a sus hermanos Tinisuaga y Agacensie en el Barranco de Aguasensio (Bre&ntilde;a Alta). Este lugar continu&oacute; teniendo una enorme importancia durante la etapa hist&oacute;rica de La Palma &ldquo;<em>Tras la conquista de la isla, esta oquedad natural sirvi&oacute; de refugio a Lugo y sus seguidores y en ella tuvieron lugar las primeras reuniones del Cabildo palmero, hasta que se construyeron los oportunos edificios.</em>&rdquo; (C. D&iacute;az Alay&oacute;n, 1987: 87). Su intensiva reutilizaci&oacute;n durante cientos de a&ntilde;os ha provocado la desaparici&oacute;n de su relleno arqueol&oacute;gico, tal y como se verific&oacute; en una serie de sondeos estratigr&aacute;ficos que se llevaron a cabo en septiembre-octubre de 2022.
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                    alt="Sondeos arqueológicos en la Cueva de Carías (Santa Cruz de La Palma) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Sondeos arqueológicos en la Cueva de Carías (Santa Cruz de La Palma) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Aguas arriba de la Cueva de Car&iacute;as nos encontramos con otro lugar de especial relevancia para la poblaci&oacute;n benahoarita y la nueva sociedad que se cre&oacute; a finales del siglo XV. Nos referimos a la zona denominada Morro de Las Nieves, junto al cual apareci&oacute; la imagen y se levant&oacute; el Real Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de Las Nieves donde, seg&uacute;n la leyenda, exist&iacute;a un cementerio aborigen. Este es un claro ejemplo de la continuidad en el uso, adaptado a las nuevas condiciones y creencias, entre lugares de una especial significaci&oacute;n m&aacute;gico-religiosa. En estos parajes abundaba uno de los recursos naturales esenciales (agua) para la supervivencia, tanto de la poblaci&oacute;n benahoarita, como para la implantaci&oacute;n de las nuevas actividades econ&oacute;micas que surgieron tras la conquista de la Isla (molinos). La margen izquierda del Barranco del R&iacute;o, tambi&eacute;n conocida como El Front&oacute;n, fue un gran poblado de cuevas naturales que contaba con yacimientos funerarios. A ello hemos de a&ntilde;adir la presencia de distintos grupos de canalillos y cazoletas, as&iacute; como de grabados rupestres geom&eacute;tricos que constituyen un claro ejemplo de los rituales de fertilidad y fecundidad que se llevaban a cabo en estos parajes. (F. J. Pais Pais, 2010: 6).
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                    alt="El Moro de Las Nieves, donde la época aborigen y la historia se dan la mano (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                El Moro de Las Nieves, donde la época aborigen y la historia se dan la mano (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        En el cant&oacute;n de Tedote existe una interesante zona en la que, nuevamente, el mundo aborigen y la &eacute;poca hist&oacute;rica parecen claramente interrelacionados. Nos referimos al conjunto arqueol&oacute;gico situado en las inmediaciones del Lomo Boyero (La Grama. Bre&ntilde;a Alta), en el que destacan unos grabados rupestres cuya adscripci&oacute;n prehisp&aacute;nica, desde su hallazgo, ha provocado controversia. Sus petroglifos cruciformes se han interpretado, entre otras teor&iacute;as, como que &ldquo;&hellip;<em>sirvieran para cristianizar antiguos lugares de brujer&iacute;a&hellip;</em>&rdquo; (M. Hern&aacute;ndez P&eacute;rez, 1977: 53). En este sentido, hemos de rese&ntilde;ar que se sit&uacute;an sobre el mismo borde superior de la margen izquierda del Barranco del Cuervo, cuyas cavidades naturales solo fueron utilizadas por la poblaci&oacute;n benahoarita como lugar de enterramiento de sus seres queridos.
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                    alt="Grabados cruciformes del Lomo Boyero (La Grama. Breña Alta) (Foto: Pedro Riverol)"
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                Grabados cruciformes del Lomo Boyero (La Grama. Breña Alta) (Foto: Pedro Riverol)                            </span>
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             En la orilla superior del antiguo acantilado de Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja) sobresale una de las construcciones p&eacute;treas m&aacute;s bonitas, grandes e interesantes de la Isla de La Palma. Su construcci&oacute;n es hist&oacute;rica, sobre mediados del siglo XVI y, por tanto, no tiene nada que ver con el mundo benahoarita. Fue levantada por los propietarios de los terrenos, una familia de comerciantes belgas, conocida como Van Damme que, popularmente, ha pasado a conocerse en la actualidad como Pir&aacute;mide de Vandama. Su construcci&oacute;n obedece a la necesidad de despedregar el terreno volc&aacute;nico y conseguir tierra f&eacute;rtil para poder cultivar. Por tanto, aunque no tiene inter&eacute;s arqueol&oacute;gico es de un enorme valor etnogr&aacute;fico dentro del que tambi&eacute;n podemos incluir sus gruesos muros de piedra seca que, en algunos casos, se convierten en estrechos y alargados &ldquo;paredones&rdquo; a medio hacer.
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                    alt="Pirámide de Bandama (Breña Baja) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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            <span class="title">
                Pirámide de Bandama (Breña Baja) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Ya vimos en el cap&iacute;tulo anterior los posibles l&iacute;mites meridionales como el cant&oacute;n de Tigalate. La l&iacute;nea de demarcaci&oacute;n septentrional, con el bando de Tenagua, parece estar mucho m&aacute;s clara, ya que podr&iacute;a situarse en el Barranco Seco que, actualmente, marca la divisi&oacute;n entre los municipios de Santa Cruz de La Palma y Puntallana. La separaci&oacute;n es muy clara y precisa entre la desembocadura y su cabecera en los bordes de la Caldera de Taburiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        -D&Iacute;AZ ALAY&Oacute;N, C.: Materiales topon&iacute;micos de La Palma, (Santa Cruz de Tenerife) 1987.
    </p><p class="article-text">
        -HERN&Aacute;NDEZ P&Eacute;REZ, M.: La Palma prehisp&aacute;nica, (Madrid), 1977.
    </p><p class="article-text">
        -PAIS PAIS, Felipe Jorge: Huellas abor&iacute;genes en el entorno de la ermita de Las Nieves, <em>Suplemento LXVII edici&oacute;n de las Fiestas Lustrales del Peri&oacute;dico DIARIO DE AVISOS</em>, (Santa Cruz de Tenerife), domingo 8 de agosto de 2010, P&aacute;g. 6.     
    </p><p class="article-text">
        -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-vi-tedote_129_12508116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 09:04:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare VI: Tedote]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare V: Tigalate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-v-tigalate_129_12467292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bad36ca3-8c8d-4310-a652-8ae0ef05235c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare V: Tigalate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PREHISTORIA - El topónimo Tigalate, que ha pervivido hasta la actualidad, hace referencia a uno de los barrios más grandes y populosos de Villa de Mazo</p></div><p class="article-text">
                  7.-<strong> </strong><strong>El cant&oacute;n de Tigalate</strong>
    </p><p class="article-text">
             &ldquo;<em>El quinto se&ntilde;or&iacute;o, Tigalate y Mazo hasta Tedote &hellip; Y de esta tierra eran se&ntilde;ores Juguiro  y Garehagua, hermanos, y a &eacute;ste le llamaron de este nombre, porque al tiempo que nac&iacute;a, dicen que cercaron a su madre muchos perros; y porque haguayan quiere decir en su lengua &rdquo;perro&ldquo;, por eso le pusieron el nombre, el cual era mal acondicionado y muy belicoso</em>&rdquo; <em>(</em>J. Abreu Galindo, 1977: 267).
    </p><p class="article-text">
             El top&oacute;nimo Tigalate, que ha pervivido hasta la actualidad, hace referencia a uno de los barrios m&aacute;s grandes y populosos de Villa de Mazo. Seg&uacute;n Ignacio Reyes Garc&iacute;a, se podr&iacute;a traducir como &ldquo;<em>&hellip;corral de cr&iacute;a&hellip;</em>&rdquo; (2011: 416). Muy cerca de all&iacute;, hacia el este y a una cota algo m&aacute;s baja, tambi&eacute;n se conserva el caser&iacute;o de Tiguerorte-Tigorte-Tiguerote-Tiguirorte, con el significado de <em>&ldquo;&hellip;aprisco, cercado (circular)</em>&rdquo;, (I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 417), siendo una variante de <em>tagoror.</em> 
    </p><p class="article-text">
             Ambos nombres est&aacute;n muy vinculados al aprovechamiento pastoril de estos parajes, el cual se mantuvo tras la conquista de Benahoare. Tambi&eacute;n podr&iacute;a hacer referencia a las numerosas caba&ntilde;as que est&aacute;n desperdigadas por todo el territorio, siendo la forma de h&aacute;bitat m&aacute;s caracter&iacute;stica de este cant&oacute;n, si bien tambi&eacute;n aprovecharon las cavidades naturales que se abren en las m&aacute;rgenes de barrancos, barranqueras, acantilados costeros y laderas de volcanes. Respecto a su relaci&oacute;n con el top&oacute;nimo tagoror (recinto circular para celebrar reuniones) es interesante destacar que en este primitivo bando se conserva una enorme construcci&oacute;n, de planta oval, situado en la zona de la desembocadura de Barranco Hondo (Por&iacute;s de Tigalate. Villa de Mazo), junto aun poblado de caba&ntilde;as y cuevas sepultados, en parte por las lavas de la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tigalate-Mart&iacute;n en 1646, que muy bien pudo tener esa funcionalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Posible tagoror en la desembocadura de Barranco Hondo (Porís de Tigalate. Villa de Mazo) (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Posible tagoror en la desembocadura de Barranco Hondo (Porís de Tigalate. Villa de Mazo) (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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             El cant&oacute;n de Tedote sufri&oacute; la devastaci&oacute;n de distintas erupciones volc&aacute;nicas. Sin duda, una de las m&aacute;s virulentas y perfectamente datada es la de la Monta&ntilde;a de Los Valentines en Monte Pueblo, que se produjo en torno al a&ntilde;o 300 despu&eacute;s de Cristo. Sus coladas l&aacute;vicas, de gran anchura y espesor, sepultaron, con toda probabilidad, un buen n&uacute;mero de asentamientos benahoaritas de caba&ntilde;as, si bien en medio de las manchas y manchones (kipukas), a&uacute;n es posible rastrear la presencia ind&iacute;gena como, por ejemplo, en las inmediaciones de la Pista de Los Callejones. Y, de hecho, como veremos m&aacute;s adelante, no tuvieron inconveniente en ocupar los tubos volc&aacute;nicos que se formaron en los nuevos malpa&iacute;ses una vez que las rocas se enfriaron.
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                    alt="Montaña de Los Valentines desde Los Callejones (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Montaña de Los Valentines desde Los Callejones (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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             Las lavas de la Monta&ntilde;a de Los Valentines rodearon completamente el conjunto arqueol&oacute;gico del Roque de Los Guerras, un gigantesco pit&oacute;n de granz&oacute;n compactado en torno al cual viv&iacute;a una gran cantidad de abor&iacute;genes en cuevas y caba&ntilde;as de las que solo se salvaron las del frente oriental. En esta zona se llevaron a cabo, en 1984, unas catas estratigr&aacute;ficas (&Eacute;. Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez, 1988: 97-101). Entre el 6 y el 29 de octubre de 1995 se realizaron otros tres sondeos, entre los que destaca un paquete sedimentol&oacute;gico, de unos dos metros de espesor, que qued&oacute; aprisionado por un enorme bloque desprendido de la parte superior del risco durante los &ldquo;temblores&rdquo; de la erupci&oacute;n de Los Valentines (F. J. Pais Pais, 1997: 78-82). Evidentemente, la poblaci&oacute;n benahoarita que viv&iacute;a en estos parajes y realizaba rituales m&aacute;gico-religiosos en torno a los conjuntos de canalillos-cazoletas y petroglifos dispersos por distintas zonas del roque, se vieron obligados a abandonar la zona ante la marcha imparable de la lava que rode&oacute; y sepult&oacute; buena parte del afloramiento rocoso. A pesar de todo, regresaron al lugar una que pas&oacute; el peligro y se establecieron de forma permanente durante m&aacute;s de 1000 a&ntilde;os, hasta que las huestes de Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo conquistaron Benahoare en 1493.
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                    alt="Roque de Los Guerra rodeado por las coladas de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)"
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                Roque de Los Guerra rodeado por las coladas de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)                            </span>
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             Al oeste del Roque de Los Guerra, en medio de las coladas de la Monta&ntilde;a de Los Valentines, existe un gran tubo volc&aacute;nico, conocido como Cueva de L&aacute;zaro, que es un claro ejemplo, al igual que el Roque de Los Guerras, de que la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena aprendi&oacute; a vivir con el peligro constante que supon&iacute;an las erupciones volc&aacute;nicas. Esta cavidad, que se cre&oacute; en medio de las coladas del volc&aacute;n, en el a&ntilde;o 300, fue ocupada como vivienda permanente durante cientos de a&ntilde;os, a pesar de las dificultades para caminar sobre ella y la imposibilidad de hacer un uso agr&iacute;cola o ganadero de estos parajes. Pero constitu&iacute;a un excelente refugio contra las inclemencias del tiempo. (F. J. Pais Pais, 1997: 70-73).
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                    alt="Parte superior de la Cueva de Lázaro en medio de las lavas de la Montaña de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)"
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                Parte superior de la Cueva de Lázaro en medio de las lavas de la Montaña de Los Valentines (Foto Jorge Pais Pais)                            </span>
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             La poblaci&oacute;n benahoarita de Tigalate vio como otra erupci&oacute;n volc&aacute;nica, aunque desconocemos fecha y lugar, afect&oacute; a una de las necr&oacute;polis m&aacute;s interesantes de la antigua Benahoare: La Cucaracha (Monta&ntilde;a de Las Tabaibas) cuya primera excavaci&oacute;n, en septiembre de 1963, fue llevada a cabo por Miriam Cabrera Medina, Ram&oacute;n Rodr&iacute;guez Mart&iacute;n, Antonio Soler, etc. Entre los materiales rescatados sobresalen unos bloques de lava con restos humanos incrustados (F. J. Pais Pais, 2001:19), cuyo origen ha suscitado numerosas hip&oacute;tesis. Las primeras teor&iacute;as apuntaban a que se formaron durante una erupci&oacute;n volc&aacute;nica que afect&oacute; al yacimiento funerario. Las investigaciones de un grupo de vulcan&oacute;logos plantearon que se trataba de unos huesos humanos que fueron cubiertos por las lavas de La Malforada-Nambroque, en la dorsal de Cumbre Vieja, que tuvo lugar en torno al a&ntilde;o 1090, y desde ah&iacute; se trasladaron a La Cucaracha (J. C. Carracedo, F. J. P&eacute;rez Torrado, H. Guiiou y F. Calv&eacute;, 2001: 18). Finalmente, las nuevas excavaciones, realizadas a partir de 2014 por Nuria &Aacute;lvarez Rodr&iacute;guez y Jorge Pais Pais, parecen apuntar a que los bloques de lava con restos humanos se produjeron en la zona donde se encontraron. Esta hip&oacute;tesis parece corroborarse tras la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tajogaite, en 2021, y lo sucedido en el Cementerio de Los Llanos de Aridane, junto a la Monta&ntilde;a de Cogote, que nos han aportado una serie de indicios para desentra&ntilde;ar este misterio.
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                    alt="Bloque de lava con restos humanos en la necrópolis de La Cucaracha (Montaña de Las Tabaibas) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Bloque de lava con restos humanos en la necrópolis de La Cucaracha (Montaña de Las Tabaibas) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El cant&oacute;n de Tigalate, al igual que sucedi&oacute; en Aridane y Tihuya, sufri&oacute; las razias de los se&ntilde;ores feudales de El Hierro que ven&iacute;an a Benahoare a buscar sebo, cueros, ganados y, sobre todo, esclavos. En una de esas incursiones arribaron &ldquo;<em>&hellip;en el t&eacute;rmino y se&ntilde;or&iacute;o de Juguiro y Garehagua, que fue en Tigalate. Donde, puesto que hallaron gente, les huyeron; y los cristianos que fueron en su alcance prendieron un palmero y una palmera, hermana del capit&aacute;n Garehagua. La cual, como se vi&oacute; presa, volvi&oacute;se contra el cristiano herre&ntilde;o, que se dec&iacute;a Jacomar, y p&uacute;solo en tanto aprieto, que le convino favorecerse de las armas; y as&iacute; le dio de pu&ntilde;aladas y la mat&oacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>     Pero no se difiri&oacute; mucho la venganza; que, de all&iacute; a algunos d&iacute;as, los palmeros hicieron treguas con los herre&ntilde;os y, debajo de estas paces, ven&iacute;an los cristianos a La Palma, a contratar; entre los cuales vino Jacomar, el que hab&iacute;a muerto a la hermana de Garehagua, y, no sabiendo qui&eacute;n era la que hab&iacute;a muerto, se dio por amigo de este Garehagua, y en conversaci&oacute;n le cont&oacute; el suceso que le hab&iacute;a acontecido con la palmera. Garehagua preg&uacute;ntole por las se&ntilde;as de la palmera; y, entendiendo por ellas ser su hermana, le dijo que, pues su ventura lo hab&iacute;a tra&iacute;do all&iacute;, era para que su hermana no quedase sin venganza; y as&iacute;, volvi&oacute; una asta, que ten&iacute;a puesto por hierro un cuerno de cabra, y di&oacute;le por la barriga y mat&oacute;lo, sin poder ser socorrido; por lo cual se vinieron a romper las treguas hechas </em>(J. Abre Galindo, 1976: 278-279). 
    </p><p class="article-text">
             La conquista de Benahoare fue un episodio traum&aacute;tico y duro para la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, a pesar de la capitulaci&oacute;n pac&iacute;fica que algunos intentan promover. Y no lo decimos nosotros, sino que aparece claramente reflejado en las fuentes etnohist&oacute;ricas, en las que se habla de muertes y esclavitud cuya magnitud, sin duda, fue mucho mayor de la que se indica en los documentos escritos. La primera escaramuza sangrienta entre conquistadores y abor&iacute;genes tuvo lugar en el cant&oacute;n de Tigalate: &ldquo;&hellip;<em>hasta que lleg&oacute; a Tigalate y Mazo, territorio y t&eacute;rmino del capit&aacute;n Jaguiro y Garehagua, donde hall&oacute; la gente toda alterada y puesta en arma; porque, como no ten&iacute;an hechas amistades&hellip;&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>     &ldquo;Viendo Alonso de Lugo que no aprovechaban halagos ni promesas, hizo apercebir toda su gente, para dar sobre ellos. Como los enemigos vieron el rostro que los cristianos hac&iacute;an, temiendo el encuentro, fu&eacute;ronse retrayendo hacia Tinibucar </em>(Risco de La Concepci&oacute;n. Cant&oacute;n de Tedote<em>); pero los cristianos fueron en su seguimiento y alcance, donde mataron algunos palmeros que se pon&iacute;an en defensa, y cautivaron muchos&hellip;&rdquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 282-283). La leyenda dice que la Cueva de Belmaco era el lugar donde viv&iacute;an los capitanes del cant&oacute;n de Tigalate, los hermanos Juguiro y Garehagua. Por tanto, cabe suponer, que este enfrentamiento tendr&iacute;a lugar en esta zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cueva de Belmaco (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        <strong>     </strong>En el cant&oacute;n de Tigalate se localiza el yacimiento arqueol&oacute;gico m&aacute;s antiguo de la arqueolog&iacute;a de Canarias, siendo dado a conocer en 1752 por Domingo Van de Walle de Cervell&oacute;n. Sus grabados rupestres de tipo geom&eacute;trico ejecutados con la t&eacute;cnica del picado estuvieron, durante mucho tiempo, en el centro de la pol&eacute;mica sobre el origen y procedencia de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, as&iacute; como el posible significado de estas enigm&aacute;ticas inscripciones p&eacute;treas. Por tanto, no debe sorprendernos que sea uno de los yacimientos m&aacute;s estudiados con numerosas campa&ntilde;as de excavaci&oacute;n que han demostrado que esta cavidad fue utilizada como lugar de habitaci&oacute;n, como enterramiento y como encerradero de ganado menor. En 1999 se convirti&oacute; en Parque Arqueol&oacute;gico (F. J. Pais Pais, 2017) y ser&aacute; uno de los yacimientos estrellas en todo el proceso para que los petroglifos benahoaritas puedan ser declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
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                Grabados rupestres en la Cueva de Belmaco (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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             En las fuentes etnohist&oacute;ricas no aparece ni la m&aacute;s m&iacute;nima referencia sobre sus l&iacute;mites territoriales con los cantones vecinos. La frontera sur, con el cant&oacute;n de Ahenguareme, podr&iacute;a situarse, aproximadamente, en la misma zona de Montes de Luna donde confluyen los actuales municipios de Fuencaliente y Villa de Mazo. Es probable que la erupci&oacute;n volc&aacute;nica de Tigalate-Mart&iacute;n, en 1646, cuyas lavas discurren por estos parajes, sepultase alguna barranquera que permitiera establecer esa separaci&oacute;n. Mucho m&aacute;s impreciso ser&iacute;a el l&iacute;mite septentrional con el cant&oacute;n de Tedote, que podr&iacute;amos establecerlo siguiendo el criterio de los municipios de Villa de Mazo y Bre&ntilde;a Baja que viene marcado por el trazado de antiguos caminos, de posible tradici&oacute;n prehisp&aacute;nica que parten desde la Monta&ntilde;a de La Bre&ntilde;a, Camino de Las Mesitas, Camino del gato Negro y Camino de la Higuera Negra hasta llegar a la Caleta del Palo. Otra posibilidad es situarlo algo m&aacute;s al norte, siguiendo el trazado del Barranco de Amargavinos que desemboca en Los Cancajos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>     Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
             -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
             -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital). 
    </p><p class="article-text">
             -CARRACEDO, J. C.; P&Eacute;REZ TORRADO, F. J.; GUIIOU, H. y F. CALV&Eacute;: Identificaci&oacute;n de la erupci&oacute;n volc&aacute;nica asociada con la necr&oacute;polis prehist&oacute;rica de La Cucaracha, Revista <em>El Municipio (Villa de Mazo)</em>, N&ordm; 5, (Tenerife), abril 2001, P&aacute;g. 18.    
    </p><p class="article-text">
             -MART&Iacute;N RODR&Iacute;GUEZ, E.: Excavaci&oacute;n de urgencia en El Roque (Mazo. La Palma), <em>Investigaciones Arqueol&oacute;gicas en Canarias I</em>, (Santa Cruz de Tenerife), 1988, P&aacute;gs. 97-101.
    </p><p class="article-text">
             -PAIS PAIS, F. J.: El bando prehisp&aacute;nico de Tigalate-Mazo, (Tenerife), 1997.
    </p><p class="article-text">
             -PAIS PAIS, F. J.: La necr&oacute;polis de La Cucaracha, Revista <em>El Municipio (Villa de Mazo)</em>, N&ordm; 5, (Tenerife), abril 2001, P&aacute;g. 19.
    </p><p class="article-text">
             -PAIS PAIS, F. J.: Belmaco, (La Orotava), 2017.    
    </p><p class="article-text">
             -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-v-tigalate_129_12467292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2025 18:38:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare V: Tigalate]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IV): Ahenguareme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-iv-ahenguareme_129_12403502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b92c1ab-6cee-47d7-bfa1-1c1ca0d4d1ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IV): Ahenguareme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PREHISTORIA - El cantón de Ahenguareme se extendía por una de las zonas más áridas y secas de la antigua Benahoare, ocupando todo su extremo meridional y extendiéndose a ambas vertientes (oriental y occidental) de Cumbre Vieja</p></div><p class="article-text">
          6.-<strong> </strong><strong>El cant&oacute;n de Ahenguareme</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>    &ldquo;El cuarto se&ntilde;or&iacute;o era desde El Charco hasta el t&eacute;rmino de Tigalate, y a toda esta tierra llamaban antiguamente Ahenguareme; y de esta parte eran se&ntilde;ores Echentire y Auquahe, dos hermanos; y &eacute;ste llamaron de este nombre por ser muy moreno, y Azuquahe quiere decir &rdquo;moreno&ldquo; o &rdquo;negro&ldquo; en su lengua </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 267).
    </p><p class="article-text">
             El top&oacute;nimo Ahenguareme puede referirse a dos plantas canarias: ruda (<em>Ruta ramosissima</em>) y el incienso (<em>Artemisia thuscula</em>) (I. Reyes, 2011: 57). Los arbustos de incienso son muy abundantes por las median&iacute;as del actual municipio de Fuencaliente. Es una planta medicinal, por lo que era muy apreciada, en la &eacute;poca hist&oacute;rica, por sus cualidades estomacales, ayudando a expulsar los gusanos intestinales y aumenta la secreci&oacute;n de orina. Se utilizaban sus hojas y flores en infusiones y en sahumerios (F. J. Pais Pais, 1996: 178). Este uso curativo, con toda probabilidad, tambi&eacute;n ser&iacute;a conocido por la poblaci&oacute;n aborigen.
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                    alt="Flores y hojas de incienso (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Flores y hojas de incienso (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El cant&oacute;n de Ahenguareme se extend&iacute;a por una de las zonas m&aacute;s &aacute;ridas y secas de la antigua Benahoare, ocupando todo su extremo meridional y extendi&eacute;ndose a ambas vertientes (oriental y occidental) de Cumbre Vieja. A pesar de todo, contaba con magn&iacute;ficos pastizales herb&aacute;ceos y arbustivos, ideales para el mantenimiento de reba&ntilde;os de cabras y ovejas, que ocupan desde la orilla del mar a la crester&iacute;a, que alcanza los 1656 metros en la Monta&ntilde;a de La Manteca. 
    </p><p class="article-text">
             Por ello, no debe extra&ntilde;arnos que, tras la conquista, este territorio fuese explotado como una dehesa comunal a la que ten&iacute;a acceso, mediante el pago de los correspondientes c&aacute;nones, la comunidad pastoril de La Palma. Este aprovechamiento y riqueza se desprende de esta cita textual, tras la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Mart&iacute;n-Tigalate en 1646: &ldquo;<em>&hellip;deshizo las tierras de Foncaliente y otras circunvecina, y se destruy&oacute; y quem&oacute; todo el pinar y monte de Foncaliente, y se ha perdido y perdi&oacute; mucha cantidad de ganado que se apazentaba en aquellas partes, y se impidi&oacute; el uso de pastos de la mayor parte del ganado desta Isla que, por su t&eacute;rmino, de todos los vecinos se usaba de echar all&iacute; en el invierno&hellip;</em>&rdquo; (M. Santiago, 1960: 321). Es muy posible que, en diferentes momentos de la etapa prehisp&aacute;nica, estos parajes tuviesen un uso ganadero que fue esencial a partir de su incorporaci&oacute;n a la Corona de Castilla.
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                    alt="Panorámica de Llanos Negros, Los Quemados y Las Indias desde el Roque Teneguía (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Panorámica de Llanos Negros, Los Quemados y Las Indias desde el Roque Teneguía (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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             Las prospecciones superficiales que realizamos en 1995 para la elaboraci&oacute;n de la Carta Arqueol&oacute;gica de Fuencaliente nos permitieron constatar un poblamiento aborigen bastante intensivo entre la orilla del mar y los 800 metros de altitud, aproximadamente. La escasa presencia de cavidades naturales oblig&oacute; a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena a establecerse en poblados de caba&ntilde;as que, a juzgar por la riqueza en restos arqueol&oacute;gicos superficiales (fragmentos de cer&aacute;mica, piezas l&iacute;ticas, fragmentos de fauna dom&eacute;stica y conchas marinas) fue especialmente destacable en Las Indias, Los Quemados y Las Caletas. No obstante, tambi&eacute;n habitaron en peque&ntilde;as covachas, amplios cejos y tubos volc&aacute;nicos, entre los que sobresale la Cueva de Los Palmeros, dispersos por las coladas l&aacute;vicas que recorren toda su orograf&iacute;a. Tambi&eacute;n destacan algunos yacimientos funerarios y de car&aacute;cter m&aacute;gico-religioso entre los que sobresale la estaci&oacute;n de grabados rupestres del Roque Tenegu&iacute;a, as&iacute; como conjuntos de canalillos-cazoletas.
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                Grabados rupestres del Roque Teneguía (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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            Resulta interesante destacar la atenci&oacute;n que le dedican las fuentes etnohist&oacute;ricas a dos puntos de agua muy importantes situados, precisamente, en la zona m&aacute;s &aacute;rida de la Isla, como son Tagagrito-Fuente Santa y Uqu&eacute;n-El Ti&oacute;n.<em>&ldquo;La parte m&aacute;s est&eacute;ril de agua que esta isla de La Palma tiene, es la que care a la banda del Sur; porque, si no es alguna fuente de muy poca agua, no hay otra; y aun de &eacute;sa no se puede aprovechar todas veces, porque una fuente que nace a la orilla del mar no se pueden aprovechar de ella, si no es de baja mar, porque, cuando crece, la cubre; y sale tan caliente que, puesta una lapa del mar en el nacimiento de la agua, se despide de la concha. Y salir tan caliente lo causa el minero de azufre por donde pasa el agua: Los naturales antiguos llamaban este t&eacute;rmino en su lenguaje Tagragito, que es &rdquo;agua caliente&hellip;&ldquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 264). Seg&uacute;n Ignacio Reyes, este top&oacute;nimo tiene el significado de &rdquo;<em>peque&ntilde;a corriente de agua muy caliente&ldquo; </em>(2011: 366).
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                    alt="Charcas junto a la Fuente Santa en la Playa Echentive (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Charcas junto a la Fuente Santa en la Playa Echentive (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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             Seg&uacute;n J. Abreu Galindo, &ldquo;<em>Hay en esta banda, en un t&eacute;rmino que llaman Uquen, una fuente en una concavidad debajo de tierra, a la cual se entra por un agujero que est&aacute; en medio de un llano de losas de piedra viva, tan estrecho que es necesario que entren a gatas, la cara hacia la entrada, por no perder de vista la entrada y su claridad; y de esta suerte entran un trecho, y en el fin se hace una gran sala. Y por entre aquellas losas cae distilaba el agua, en goteras, tan buena que es contento beber de ellas. Los antiguos la llamaron Tebexcorade, que quiere decir &rdquo;agua buena&ldquo;. Y no es de maravillar tanto el edificio que all&iacute; que all&iacute; obra la naturaleza, cuanto el distilar el agua en tierra tan seca y de losas de tan poca humedad y corpulencia; porque est&aacute;n delgada la techumbre de esta cueva, hecha de aquellas losas, que, si encima tocan con cualquiera cosa, atruena toda la concavidad de abajo, que al parecer se figura delgada aquellas losas como tablas, y con cualquiera golpe parece que la horadan y rompen&rdquo; </em>(1977: 264). Por su parte, Tebexcorade se puede interpretar como &ldquo;&hellip;<em>todo estanque&hellip;</em>&rdquo; (I. Reyes, 2011: 393). Este nombre se conserva en una zona y una galer&iacute;a situada en el Barranco del Riachuelo (El Paso), conocida como Tabercorade. La actual Fuente del Ti&oacute;n podr&iacute;a ser, perfectamente, la de Uquen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente de Uquen-El Tión en la actualidad (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Fuente de Uquen-El Tión en la actualidad (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Seg&uacute;n Carmen D&iacute;az Alay&oacute;n &ldquo;<em>La zona de Uqu&eacute;n, aproximadamente de treinta hect&aacute;reas y entre los 800 y 950 metros de altitud, est&aacute; situada en el noroeste del municipio de Fuencaliente y distante cinco kil&oacute;metros del n&uacute;cleo de Los Canarios. El &aacute;rea est&aacute; deshabitada y es objeto de aprovechamiento para pastos y cultivo de vi&ntilde;edos de modo preferente</em>&middot; (1987: 162). En registros documentales del siglo XVIII se recoge una Cruz de Uqu&eacute;n, Riscos de Uqu&eacute;n y tambi&eacute;n las variantes Ogu&eacute;n/Oqu&eacute;n y Dogu&eacute;n/Doqu&eacute;n. Tiene el significado de &rdquo;&hellip;<em>encierro, cerramiento&hellip;&ldquo; </em>(I. Reyes, 2011: 435).
    </p><p class="article-text">
             Tambi&eacute;n existe el top&oacute;nimo Uquenes: &ldquo;<em>De La Costa hasta la cumbre&hellip;ya aqu&iacute; no tienes nada m&aacute;s que mirar, desde La Costa, que all&aacute; abajo a donde iba uno, eso hab&iacute;an higueras a montones hermosas. Y despu&eacute;s todo eso por ah&iacute; pa&rsquo;rriba, esas Indias, esos fondos esto todo eran higueras. Subes pa&rsquo;rriba pa contra aqu&iacute; arriba, llegas a esos Uquenes &hellip;</em>&rdquo;. La zona de Uquenes estaba llena de &ldquo;<em>higueras blancas por ah&iacute;&hellip;y por aquel barranco pa&rsquo;rriba estaba lleno de higueras y eso se ha secado todo. Pero, ya digo, la gente sembraba higueras&hellip;es que daba&hellip;&iexcl;pero si era la mantenci&oacute;n casi de una casa familia muchacho! tu sabes lo que te da a ti que tu llegaras y tuvieras tu dentro de la casa 2 &oacute; 3 &oacute; 4 cajas de higos pasados&hellip;</em>&rdquo;. Tambi&eacute;n se daban muy bien las tuneras: &ldquo;&hellip; <em>despu&eacute;s tambi&eacute;n por aqu&iacute; arriba esos Uquenes aquello, esas tuneras que est&aacute;n as&iacute; aquello, muchos no quieren meterle eso, cochinilla, porque despu&eacute;s el tuno, sal&iacute;a el tuno y sal&iacute;an muchos manchados con tinta y aquello</em>.&rdquo; Estos datos, de un enorme valor antropol&oacute;gico y topon&iacute;mico los leg&oacute; D. Rafael D&iacute;az Garc&iacute;a, quien falleci&oacute; a los 90 a&ntilde;os, a su nieto Aythami Gonz&aacute;lez D&iacute;az, a quien agradecemos profundamente que nos haya permitido dar a conocer esta preciosa y valiosa informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
             El cant&oacute;n de Ahenguareme, al igual que hemos visto para Aridane, Tihuya y Guehebey, ha sufrido, en la &eacute;poca hist&oacute;rica, una serie de erupciones volc&aacute;nicas que han sepultado una parte importante de su territorio. La m&aacute;s antigua, Volc&aacute;n de Tigalate-Mart&iacute;n (1646), aunque revent&oacute; en Villa de Mazo, afect&oacute;, principalmente al territorio fuencalentero. Es muy probable que sus lavas sepultasen una barranquera que marcar&iacute;a el l&iacute;mite con el cant&oacute;n vecino de Tigalate, que veremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo, aproximadamente por la misma l&iacute;nea que divide los municipios actuales de Fuencaliente y Villa de Mazo).
    </p><p class="article-text">
             Posteriormente, en 1677, revent&oacute; el Volc&aacute;n de Fuencaliente-San Antonio conocido, sobre todo, por el sepultamiento de la Fuente Santa. Este cataclismo provoc&oacute; da&ntilde;os en una de las estaciones de grabados rupestres m&aacute;s interesantes y grandes de la antigua Benahoare, cual es el Roque Tenegu&iacute;a, que cuenta con 83 paneles de motivos geom&eacute;tricos ejecutados con la t&eacute;cnica del picado. Fueron descubiertos en 1960 por el ge&oacute;logo Tel&eacute;sforo Bravo. Buena parte de los paneles hab&iacute;an sido cubiertos por la arena y el granz&oacute;n lanzados por esta erupci&oacute;n. En 1970 se procedi&oacute; a la recuperaci&oacute;n y desentierro de los petroglifos situados en la base de este impresionante pit&oacute;n fonol&iacute;tico. Los trabajos fueron dirigidos por Luis Diego Cuscoy. El Roque Tenegu&iacute;a y sus grabados estuvieron a punto de ser volados con dinamita para dejar paso al canal de agua Barlovento-Fuencaliente. Finalmente, la presi&oacute;n popular consigui&oacute; que se salvasen merced a la perforaci&oacute;n de un t&uacute;nel en la base del roque.
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                    alt="Ramón Rodríguez Martín vigilando los trabajos de desescombro de los grabados en el Roque Teneguía (Foto: Archivo Luis Diego Cuscoy. Museo Arqueológico del Puerto de La Cruz)"
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            <span class="title">
                Ramón Rodríguez Martín vigilando los trabajos de desescombro de los grabados en el Roque Teneguía (Foto: Archivo Luis Diego Cuscoy. Museo Arqueológico del Puerto de La Cruz)                            </span>
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             Apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1971, tuvo lugar, muy cerca del yacimiento rupestre, la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tenegu&iacute;a a la que, nuevamente, sobrevivieron las inscripciones prehisp&aacute;nicas aunque, igualmente, se vieron afectadas, aunque en menor medida que en 1677, por la &ldquo;lluvia&rdquo; de escorias volc&aacute;nicas. 
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                    alt="El Roque Teneguía y la columna de escorias volcánicas del Volcán Teneguía (Foto: Archivo Luis Diego Cuscoy. Museo Arqueológico del Puerto de La Cruz)"
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            <span class="title">
                El Roque Teneguía y la columna de escorias volcánicas del Volcán Teneguía (Foto: Archivo Luis Diego Cuscoy. Museo Arqueológico del Puerto de La Cruz)                            </span>
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        <strong>    Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
             -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
             -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
             -D&Iacute;AZ ALAY&Oacute;N, C.: Materiales topon&iacute;micos de La Palma, (Santa Cruz de Tenerife) 1987.
    </p><p class="article-text">
             -LUIS DIEGO CUSCOY, L.: El Roque de Tenegu&iacute;a y sus petroglifos, <em>Noticiario Arqueol&oacute;gico Hisp&aacute;nico</em>, II, (Madrid), 1973, P&aacute;gs. 59-143. 
    </p><p class="article-text">
             -FRUTUOSO, G&aacute;spar: Las Islas Canarias (de &ldquo;saudadec da terra&rdquo;), <em>Fontes Rerum Canariarum</em>, (La Laguna), 1964. 
    </p><p class="article-text">
             -PAIS PAIS, F. J. y TEJERA GASPAR, A.: La religi&oacute;n de los benahoaritas, (Santa Cruz de Tenerife), 2020.      
    </p><p class="article-text">
             -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p><p class="article-text">
             -SANTIAGO, M.: Los volcanes de La Palma. Datos hist&oacute;rico descriptivos, <em>El Museo Canario</em>, N&ordm; 75-76, (Las palmas de Gran canaria), P&aacute;gs. 281-346.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-iv-ahenguareme_129_12403502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 08:16:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare (IV): Ahenguareme]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Guehebey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-guehebey_1_12322704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3315bdcd-73f2-4e5c-98eb-78e2e192e74d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Guehebey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este cantón se produjo la erupción del Volcán Tihuya en 1585, el primero de la época histórica propiamente dicha. También se conoce como Jedey, puesto que reventó al este y muy cerca del actual caserío denominado con este nombre</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5.-<strong> </strong><strong>El cant&oacute;n de Guehebey</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El tercer se&ntilde;or&iacute;o fue desde la Monta&ntilde;a de Tamanca, hasta donde dicen El Charco, que antiguamente llamaban Guehebey; y de este t&eacute;rmino era se&ntilde;or Tamanca, por cuya contemplaci&oacute;n le pusieron el nombre a la monta&ntilde;a.&rdquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977, P&aacute;g: 267)<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        En este cant&oacute;n se produjo la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tihuya en 1585, el primero de la &eacute;poca hist&oacute;rica propiamente dicha. Tambi&eacute;n se conoce como Jedey, puesto que revent&oacute; al este y muy cerca del actual caser&iacute;o denominado con este nombre. Nos dej&oacute;, aparte del pico y estrechos &ldquo;r&iacute;os&rdquo; de lava, unos impresionantes afloramientos rocosos de fonolita de fonolita conocidos como Los Campanarios. El primer nombre es claramente err&oacute;neo puesto que, teniendo en cuenta su ubicaci&oacute;n, vemos que el cant&oacute;n de Tihuya se encuentra al norte por lo que, en realidad, tendr&iacute;a que haberse llamado Guehebey, puesto que naci&oacute; y afect&oacute; al territorio de este lugar sin adentrarse, ni un mil&iacute;metro. Sus lavas discurrieron y sepultaron amplias zonas de la mitad norte de esta demarcaci&oacute;n territorial prehisp&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        En 1712 se produjo una nueva erupci&oacute;n al sur de la anterior, siendo conocida como Volc&aacute;n del Charco-Monta&ntilde;a Lajones-Monta&ntilde;a Negra que, si bien su cr&aacute;ter se sit&uacute;a en la parte alta del cant&oacute;n de Ahenguareme (Fuencaliente), algunos ramales de sus coladas descendieron por la parte meridional de Guehebey, dando lugar a la costa de El Remo (Los Llanos de Aridane). Por tanto, y al igual que sucedi&oacute; en el bando de Tihuya, buena parte de su territorio ha quedado sepultado, en la &eacute;poca hist&oacute;rica, por unas coladas l&aacute;vicas separadas por 127 a&ntilde;os. Pero, a pesar de todo, como veremos, a&uacute;n es posible rastrear la huella benahoarita en estos parajes.
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                    alt="Territorio de Guehebey atravesado por las lavas del Volcán Tihuya ( Zona del Charco de Las Palmas y El Manchón. El Paso-Los Llanos de Aridane) (Foto: Felipe Jorge Pais Pais)"
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                Territorio de Guehebey atravesado por las lavas del Volcán Tihuya ( Zona del Charco de Las Palmas y El Manchón. El Paso-Los Llanos de Aridane) (Foto: Felipe Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El top&oacute;nimo Guehebey tiene el significado de &ldquo;<em>&hellip;barrera de un canal, embalse.</em>&rdquo; (I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 250). Relacionado con este tema es interesante resaltar el hecho de que la erupci&oacute;n de El Charco, llamada as&iacute; porque surgi&oacute; en la Hacienda del Charco de Do&ntilde;a Ana Teresa Massieu, sepult&oacute; una buena cantidad de <em>estanques. </em>Este dato es sumamente interesante puesto que, a principios del siglo XVIII, no pod&iacute;a referirse sino a los llamados &ldquo;tanques de tea&rdquo; en los que se almacenaba el agua para el abasto de las personas y animales dom&eacute;sticos durante la &eacute;poca estival, tal y como se&ntilde;alan las fuentes etnohist&oacute;ricas y numerosos viajeros que recorrieron La Palma hasta finales del siglo XIX. Este sistema de captaci&oacute;n y almacenaje de agua, desde nuestro punto de vista, tiene un origen claramente aborigen. Estas construcciones se levantaban de forma f&aacute;cil y r&aacute;pida mediante un contorno cuadrangular o rectangular, de entre 2 y 6 metros de largo, delimitado con muros de piedra seca cuyo espacio interior se recubr&iacute;a con tablas y troncos de tea impermeabilizadas en las uniones con brea. Fueron muy importantes para mitigar la sed en muchas zonas de la Isla, especialmente en Fuencaliente, Villa de Mazo, Tijarafe y Puntagorda donde, por ejemplo, pervivieron hasta finales de la d&eacute;cada de los 50 del siglo pasado. En el siglo XVI, por ejemplo, ya lo dec&iacute;a el portugu&eacute;s Gaspar Frutuoso: <em>&ldquo;&hellip;Por no haber fuentes en estos lugares tienen tanques de agua tan grandes, hechos de madera de tea &hellip; que conservan tan fresca y gustosa&hellip;</em>&rdquo; (1964: 120).
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                    alt="Recreación de un tanque de tea en época benahoarita (Dibujo: Museo Arqueológico Benahoarita)."
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                Recreación de un tanque de tea en época benahoarita (Dibujo: Museo Arqueológico Benahoarita).                            </span>
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        El cant&oacute;n de Guehebey, a pesar de la aparente aridez de sus dominios en el suroeste de Benahoare, la escasez de fuentes permanentes, la ausencia de grandes barrancos y el peligro latente de los volcanes estuvo densamente poblado, tal y como indica la abundancia y variedad de yacimientos arqueol&oacute;gicos que se han conservado hasta nuestros d&iacute;as. Los asentamientos principales eran caba&ntilde;as que ocupaban desde las orillas del acantilado costero hasta los 1000 metros de altitud, aproximadamente, si bien la roturaci&oacute;n del terreno en la &eacute;poca hist&oacute;rica ha hecho desaparecer las construcciones artificiales y solo vemos los materiales arqueol&oacute;gicos (fragmentos de cer&aacute;mica, piezas l&iacute;ticas, restos &oacute;seos de fauna dom&eacute;stica, conchas marinas, cenizas, etc) t&iacute;picos de un fondo de ocupaci&oacute;n humana. Pero tambi&eacute;n ocuparon cejos, covachas y tubos volc&aacute;nicos situados en medio de los campos de lava y en los riscos junto al mar, por muy precarias condiciones de habitabilidad que tuviesen. Depositaban a sus seres queridos en algunas de las cavidades naturales que no eran aptas para su utilizaci&oacute;n como vivienda. De sus pr&aacute;cticas m&aacute;gico-religiosas nos han quedado pocos vestigios, aunque suficientes para darnos idea de que sus rituales eran muy similares a los del resto de Benahoare, destacando algunos grupos de canalillos y cazoletas, as&iacute; como la &uacute;nica estaci&oacute;n de grabados rupestres que, hasta ahora, se ha encontrado en Los Llanos de Aridane, en la zona conocida por Las Grajas.
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                    alt="Grabado rupestre en el asentamiento de Las Grajas (Jedey. Los Llanos de Aridane) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Grabado rupestre en el asentamiento de Las Grajas (Jedey. Los Llanos de Aridane) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El l&iacute;mite sur con el cant&oacute;n de Ahenguareme, aunque en la cita textual que vimos en el primer p&aacute;rrafo se establece en El Charco, no queda demasiado clara ni precisa esa frontera, ya que nos encontramos con tres top&oacute;nimos muy similares: Charco de Las Palmas, El Charco (al este del anterior y a una cota m&aacute;s elevada) y el caser&iacute;o de El Charco, ya dentro del municipio de Fuencaliente. Los dos primeros lugares nos parecen poco probables porque dejar&aacute;n un territorio muy reducido a Guehebey, mientras que la actual aldea de El Charco, ya en Fuencaliente, quedar&iacute;a demasiado desplazada hacia el sur. Por tanto, nos parece razonable que la l&iacute;nea divisoria entre Guehebey y Ahenguareme podr&iacute;a ubicarse, precisamente, en la confluencia de los municipios actuales de Fuencaliente, El Paso y Los Llanos de Aridane. Esta hip&oacute;tesis viene avalada, adem&aacute;s, porque estos parajes est&aacute;n recorridos, de costa a cumbre, por uno de los barrancos m&aacute;s profundos de toda la vertiente suroccidental de Benahoare, cual el Barranco de Los Lomos-Barranco Hondo, justo por donde fluy&oacute; uno de los ramales del Volc&aacute;n de El Charco, hoy conocido como Malpa&iacute;s de Sotomayor.
    </p><p class="article-text">
        Bibliograf&iacute;a general
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-FRUTUOSO, G&aacute;spar: Las Islas Canarias (de &ldquo;saudadec da terra&rdquo;), <em>Fontes Rerum Canariarum</em>, (La Laguna), 1964.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-guehebey_1_12322704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 May 2025 17:29:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Guehebey]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare II: Tihuya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-ii-tihuya_129_12242467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1acedff5-f9db-4883-8f41-da6096122953_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare II: Tihuya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">PREHISTORIA - La facilidad de acceso a sus costas, junto con Aridane, hacía que estuviese sometido a numerosas razias de los señores feudales de La Gomera y El Hierro que buscaban esclavos, ganado, quesos, pieles, etc. </p></div><p class="article-text">
        &nbsp;4.- El cant&oacute;n de Tihuya
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Seg&uacute;n J. Abreu Galindo: <em>&ldquo;El segundo se&ntilde;or&iacute;o fue el t&eacute;rmino de Tijuya, hasta la monta&ntilde;a llamada Tamanca; y de esta tierra era se&ntilde;or un palmero que se dec&iacute;a Chedey, hijo de un palmero se&ntilde;or de aquella tierra, en cuyo tiempo dec&iacute;an los palmeros antiguos que hab&iacute;a derret&iacute;dose la monta&ntilde;a de Tacande &hellip; y el que, seg&uacute;n dec&iacute;an, hab&iacute;a pronosticado la ruina de esta monta&ntilde;a, que era en aquel tiempo la m&aacute;s f&eacute;rtil y poblada de gente que hab&iacute;a en esta isla de La Palma. </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 267)<em>.</em> Este volc&aacute;n, actualmente conocido como Monta&ntilde;a Quemada, &rdquo;&hellip;<em> cuando se derriti&oacute; y corri&oacute; por aquel valle, era la m&aacute;s viciosa de &aacute;rboles y fuentes que hab&iacute;a en esta isla, y que en este valle viv&iacute;an muchos palmeros, los cuales perecieron &hellip;&ldquo; </em>(1977:264-265).
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                    alt="Volcán Tacande-Montaña Quemada (en primer término) y sus campos de lava. (Foto: Jorge Pais Pais)"
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            <span class="title">
                Volcán Tacande-Montaña Quemada (en primer término) y sus campos de lava. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        &nbsp;&nbsp;&nbsp;La cita textual anterior es muy interesante y podemos abordar una buena cantidad de temas. Pero antes de ello consideramos necesario abordar otras cuestiones que nos hablan de la importancia que tuvo este cant&oacute;n y de lo maltratado que fue en la segunda mitad del siglo XV. La facilidad de acceso a sus costas, junto con Aridane, hac&iacute;a que estuviese sometido a numerosas razias de los se&ntilde;ores feudales de La Gomera y El Hierro que buscaban esclavos, ganado, quesos, pieles, etc. En una de ellas sabemos que &ldquo;<em>&hellip;viniendo Guill&eacute;n Peraza a La Gomera y al Hierro, quiso hacer un asalto en la isla de La Palma. Y as&iacute; apercibi&oacute; su gente y nav&iacute;os, y embarc&aacute;ndose, vino a surgir en la costa de Tihuya se&ntilde;or&iacute;o del capit&aacute;n Ehedey&hellip;&rdquo; </em>(J. Abreu Galindo, 1977: 278). Ehedey, tambi&eacute;n nombrado como Echedey, fue, con toda probabilidad, el padre de Chedey, capit&aacute;n del cant&oacute;n de Tihuya, cuando llegaron los conquistadores en 1492.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ehedey-Echedey &ldquo;&hellip;<em> como vi&oacute; los nav&iacute;os, junt&oacute; su gente y p&uacute;sose a la defensa, dando el cargo de la resistencia a un hermano suyo menor, muy valiente y ardid en cosas de guerra; y, apellidando los capitanes comarcanos y junta la gente, dio sobre los cristianos, dando de repente y de improviso, y con tanto &aacute;nimo, que los desbarataron. Y mataron m&aacute;s de doscientos cristianos, y entre ellos a Guill&eacute;n Peraza, el cual quiso detener su gente, que iba huyendo; y, poni&eacute;ndose delante, le dieron una pedrada, de que muri&oacute;, seg&uacute;n o&iacute; afirmar a los antiguos &hellip; Y los dem&aacute;s que escaparon del furor de los b&aacute;rbaros y pudieron embarcarse, se fueron a La Gomera &hellip;As&iacute; se qued&oacute; por entonces sin proseguir por Guill&eacute;n de Las Casas la conquista de la isla de La Palma.</em>&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 278).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta batalla se desarroll&oacute; en 1447 muy cerca del lugar del desembarco de los invasores que debi&oacute; producirse en alguna de las playas del cant&oacute;n de Tihuya: Puerto Naos, La Bombilla o Los Guirres, sepultada por el Volc&aacute;n Tajogaite en 2021. El dolor y la frustraci&oacute;n por la derrota y la muerte del hijo del se&ntilde;or feudal de La Gomera dieron lugar a la que se considera una de las primeras obras de literarias de Canarias: Endechas a la muerte de Guill&eacute;n Peraza<em> </em>en cuyo texto quedan claramente reflejados esos sentimientos, as&iacute; como una aut&eacute;ntica maldici&oacute;n para Benahoare-La Palma cuando se&ntilde;alan &ldquo;<em>tus campos rompan/tristes volcanes,/no vean placeres/sino pesares,/cubran tus flores/los arenales.&rdquo;. </em>Estos versos, prof&eacute;ticos y terribles, se hicieron realidad, tristemente, unas pocas d&eacute;cadas despu&eacute;s, con la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tacande-Monta&ntilde;a Quemada.
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                    alt="Endechas a la muerte de Guillén Peraza (Mirador de Echedey. La Muralla. Puerto Naos) (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Endechas a la muerte de Guillén Peraza (Mirador de Echedey. La Muralla. Puerto Naos) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        El top&oacute;nimo usado para denominar este cant&oacute;n es, indistintamente, Tihuya o Tijuya que, en la &eacute;poca actual, ha pervivido en Tajuya, un caser&iacute;o que comparten los municipios de Los Llanos de Aridane y El Paso. Seg&uacute;n Ignacio Reyes el significado podr&iacute;a ser el de &ldquo;&hellip;<em>gritos, llamadas, invocaciones, alertas&hellip;</em>&rdquo; y a&ntilde;ade: &ldquo;<em>Esta expresi&oacute;n parece vincularse a la actividad pastoril que se registr&oacute; en la zona incluso durante la colonizaci&oacute;n europea, aunque tambi&eacute;n el vulcanismo pudo producir sonidos de referencia.&rdquo;</em> (2011: 419)<em>. </em>Y, efectivamente, este territorio ha sido muy maltratado por las erupciones volc&aacute;nicas subhist&oacute;ricas e hist&oacute;ricas ya que, en algo m&aacute;s de 500 a&ntilde;os, ha sufrido, directamente, nada menos que tres volcanes: Tacande-Monta&ntilde;a Quemada (1470), Las Manchas-San Juan (1949) y Tajogaite (2021). A ellos tendr&iacute;amos que a&ntilde;adir la del Tihuya, en 1585, en la parte alta de Jedey, lo cual supone la mitad de las erupciones que han tenido lugar en la Isla de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;Estos cataclismos han provocado que la inmensa mayor&iacute;a de los dominios de este cant&oacute;n hayan sido sepultados por enormes campos de lavas que arrasaron todo vestigio de vida. Por ello, es muy dif&iacute;cil rastrear la presencia benahoarita en estos parajes, aunque en el estado actual de la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica, sabemos que las partes altas y las median&iacute;as de Tihuya estaban repletas de vestigios prehisp&aacute;nicos, especialmente asentamientos en caba&ntilde;as que, desgraciadamente, han sido cubiertos por las lavas del Volc&aacute;n Tajogaite. (F. J. Pais Pais, 2022: 165-174).
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                    alt="Vasija de la Fase IIId procedente de Los Pelaos (Montaña Rajada. El Paso). Yacimiento sepultado por el Volcán Tajogaite. Donada por Clemente Rodrigo Camacho. (Foto: Saúl Santos-MAB)"
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                Vasija de la Fase IIId procedente de Los Pelaos (Montaña Rajada. El Paso). Yacimiento sepultado por el Volcán Tajogaite. Donada por Clemente Rodrigo Camacho. (Foto: Saúl Santos-MAB)                            </span>
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        &nbsp;&nbsp;&nbsp;Al llegar a este punto nos vamos a detener un poco m&aacute;s en la erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tacande-Monta&ntilde;a Quemada que, como hemos apuntado, tuvo lugar poco antes de la llegada de los conquistadores castellanos en 1492, y debi&oacute; ser una enorme cat&aacute;strofe para una buena parte de la poblaci&oacute;n benahoarita del cant&oacute;n de Tihuya quienes, en cuesti&oacute;n de d&iacute;as, lo perdieron absolutamente todo, incluso la vida, tal y como indican las fuentes etnohist&oacute;ricas. Esos terrenos quedaron absolutamente privados de todo signo de vida durante cientos de a&ntilde;os. Mucha gente debi&oacute; trasladarse a otros lugares menos peligrosos y donde pudiesen continuar con su forma de vida. No es balad&iacute; que el volc&aacute;n se llamase Tacande, cuyo significado es &ldquo;&hellip;<em>piedra quemada, producto de la actividad volc&aacute;nica.</em>&rdquo; (I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 356).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alg&uacute;n poblado, como el del Barranco de Las Ovejas (Pinar de Matanza. El Paso), a pesar de su cercan&iacute;a a Monta&ntilde;a Quemada y ser cubierto por una gruesa capa de arena y granz&oacute;n, como se aprecia en las catas llevadas a cabo en 2011, consigui&oacute; sobrevivir y sigui&oacute; reutiliz&aacute;ndose durante cientos de a&ntilde;os. Tampoco la furia del Tajogaite consigui&oacute; acabar con las caba&ntilde;as, a pesar de que sus muros y techumbres fueron cubiertos por una capa de cenizas volc&aacute;nicas de entre 40 y 70 cms de espesor.
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                Cabañas del Barranco de Las Ovejas (Pinar de Matanza. El Paso) cubiertas por la arena y el granzón lanzados por el Volcán Tajogaite (29 de junio de 2022) (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        &nbsp;&nbsp;&nbsp;En el cap&iacute;tulo anterior hicimos referencia a los l&iacute;mites del cant&oacute;n de Tihuya con Aridane que, debido a las lavas de la erupci&oacute;n del Tacande, en 1470, es imposible precisar. Sin embargo, las fuentes etnohist&oacute;ricas si establecen una l&iacute;nea divisoria clara en la Monta&ntilde;a de Tamanca (Las Manchas). Lo m&aacute;s probable, y a modo de hip&oacute;tesis, es que la separaci&oacute;n entre ambos bandos viniese marcada por el Barranco de Tamanca, que delimita la monta&ntilde;a hom&oacute;nima por el frente meridional. Adem&aacute;s, es interesante rese&ntilde;ar que en esta zona a&uacute;n se conserva una Cueva del Rey, que la leyenda sostiene que fue la morada del capit&aacute;n del cant&oacute;n de Tihuya. Este barranco desemboca en Puerto Naos donde, seguramente, desembarcaron las huestes de Guill&eacute;n Peraza, por lo que Echedey solo tuvo que seguir el cauce de esta barranquera para cortarles el paso en alg&uacute;n punto del antiguo acantilado costero: La Muralla, Salto de Los Perros, Cruz de Puerto Naos, etc. El l&iacute;mite con Tedote vendr&iacute;a marcado por un tramo de La Hilera, a la que m&aacute;s recientemente se le ha puesto el nombre de Cumbre Nueva. Las personas mayores de El Paso siempre se refer&iacute;an con ese top&oacute;nimo al tramo entre la Monta&ntilde;a de Los Tomillos, junto al Refugio El Pilar, y las Vueltas Viejas, el topo donde finaliza El Revent&oacute;n y ya se empieza a bajar hacia la vertiente oriental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong><strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-MARRERO RODR&Iacute;GUEZ, Manuela: Los procuradores de los naturales canarios, <em>Homenaje a El&iacute;as Serra R&aacute;fols I</em>, (La Laguna), 1970, P&aacute;gs. 351-367.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-PAIS PAIS, Felipe Jorge: El Volc&aacute;n de Tajogaite y el cant&oacute;n de Tihuya, <em>Revista EL PAJAR (Cuaderno de Etnograf&iacute;a Canaria), </em>III &Eacute;poca, N&ordm; 36, (Tenerife), diciembre 2022, P&aacute;gs. 165-174.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-ii-tihuya_129_12242467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 18:24:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare II: Tihuya]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare I: consideraciones generales, Aridane y Gazmira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-i-consideraciones-generales-aridane-gazmira_129_12191880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9bdb26d-5e09-4b80-8f86-29a155e2d4bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare I: Consideraciones generales, Aridane y Gazmira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A finales del siglo XV (1492), cuando arriban las huestes de Alonso Fernández de Lugo, Benahoare, actual isla de La Palma, estaba dividida en 12 bandos o cantones independientes que, excepto Aceró (Caldera de Taburiente) que no tenía salida al mar, iban desde la costa a las cumbres más elevadas</p></div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;1.- Consideraciones generales</strong>
    </p><p class="article-text">
        La actual Isla de La Palma fue conocida por sus primeros moradores, de origen amaziq, como Benahoare, cuyo significado es &ldquo;&hellip;<em>el lugar del ancestro&hellip;&rdquo;</em> que, en sentido figurado, se podr&iacute;a traducir como &ldquo;<em>patria&rdquo; (</em>I. Reyes Garc&iacute;a, 2011: 122). A finales del siglo XV (1492), cuando arriban las huestes de Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo, estaba dividida en 12 bandos o cantones independientes que, excepto Acer&oacute; (Caldera de Taburiente) que no ten&iacute;a salida al mar, iban desde la costa a las cumbres m&aacute;s elevadas. Cada demarcaci&oacute;n territorial (Tixarafe, Tagalguen, Tagaragre, Adeyahamen, Tenagua, Tedote, Tigalate, Ahenguareme, Guehebey, Tihuya, Aridane y Acer&oacute;) estaba gobernada por uno, dos y hasta tres hermanos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                Cantones y capitanes de Benahoare (Dibujo: Juan Alberto Fernández Pérez)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la mitad norte de Benahoare los primitivos cantones coinciden, pr&aacute;cticamente, con los actuales municipios palmeros. La &uacute;nica diferencia destacable es que Puntagorda estaba incluida dentro del bando de Tixarafe y que los top&oacute;nimos de cada demarcaci&oacute;n territorial han variado: Tixarafe-Tijarafe, Tagalguen-Garaf&iacute;a, Tagaragre-Barlovento, Adeyahamen-San Andr&eacute;s y Sauces y Tenagua-Puntallana. Esta distribuci&oacute;n se mantuvo as&iacute;, con toda probabilidad, porque la accidentada orograf&iacute;a, con enormes barrancos que van de mar a cumbre, permit&iacute;a establecer unas l&iacute;neas territoriales claramente definidas. El cant&oacute;n de Tedote, formado por los actuales municipios de Santa Cruz de La Palma, Bre&ntilde;a Alta y Bre&ntilde;a Baja es una anomal&iacute;a que participa de las dos mitades, puesto que la frontera norte est&aacute; muy clara en Barranco Seco, pero no sucede lo mismo en el frente sur donde los barrancos apenas si han comenzado a formarse.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias entre la etapa prehisp&aacute;nica y la &eacute;poca hist&oacute;rica si son muy distintas en la mitad meridional o neopalma, especialmente en la vertiente occidental (Valle de Aridane) y suroccidental. Los territorios del lado oriental estaban ocupados por los cantones de Tedote (Santa Cruz de La Palma, Bre&ntilde;a Alta y Bre&ntilde;a Baja) y Tigalate, que se corresponde con el actual municipio de Villa de Mazo. El extremo sur (actual municipio de Fuencaliente) se denominaba Ahenguareme. El oeste de Benahoare, por el contrario, estaba compartimentado en 4 cantones que, salvo Acer&oacute; (Caldera de Taburiente), ten&iacute;an unos l&iacute;mites muy imprecisos (Guehebey, Tihuya y Aridane) derivado de la ausencia de marcadores topogr&aacute;ficos destacables y, especialmente, la inexistencia de grandes barrancos con cauces claramente definidos ya que, dada su reciente formaci&oacute;n geol&oacute;gica, el territorio apenas si hab&iacute;a comenzado a erosionarse y los barrancos apenas si hab&iacute;a comenzado a labrarse su curso. (N. &Aacute;lvarez Rodr&iacute;guez y J. Pais Pais, 2011: 19).
    </p><p class="article-text">
        A ello hemos de a&ntilde;adir las aut&eacute;nticas cat&aacute;strofes que supusieron las erupciones volc&aacute;nicas que sepultaron y modificaron enormemente el relieve prexistente. Si en los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os ha habido siete volcanes que han afectado a esta porci&oacute;n de la Isla y tenemos en cuenta que la poblaci&oacute;n benahoarita ocup&oacute; este territorio durante 1.500 a&ntilde;os, y mantenemos la misma proporci&oacute;n, estar&iacute;amos hablando, como m&iacute;nimo, de una veintena de erupciones. Estas cuestiones las iremos abordando al referirnos a cada uno de los doce cantones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;2.- El cant&oacute;n de Aridane</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la hora de referirnos a los 12 cantones vamos a seguir el mismo orden que, en su momento, estableci&oacute; J. Abreu Galindo. Por tanto, el primero al que haremos referencia es al de <strong>Aridane </strong>que, como veremos en la cita textual, se nombra como Adirane que, en principio, podr&iacute;a ser el top&oacute;nimo aborigen y tras la conquista se convirti&oacute; en el que ha pervivido hasta nuestros d&iacute;as: Aridane:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Al tiempo que esta isla se conquist&oacute;, hab&iacute;a los capitanes siguientes: Comenzando desde donde se gan&oacute;, que fue Tazacorte y Los Llanos, hasta donde dicen las Cuevas de Herrera, Amagar, Tijuya, todo este espacio y t&eacute;rmino de tierra llamaban antiguamente los palmeros en general Adirane, y era se&ntilde;or o capit&aacute;n un palmero que se dec&iacute;a Mayantigo, por su gentileza y buena apostura; porque en su lenguaje llamaban al cielo Tigotan y, queri&eacute;ndolo comparar al cielo, Mayantigo, que quiere decir &rdquo;pedazo de cielo&ldquo;. Y, como en estas islas se pon&iacute;an los nombres, por la mayor parte, seg&uacute;n los hechos y sucesos que acaec&iacute;an a los hombres, pusieron despu&eacute;s a &eacute;ste otro nombre, que fue llamarle Aganeye, que quiere decir &rdquo;brazo cortado&ldquo; &hellip;</em>&rdquo; (J. Abreu Galindo, 1977: 266-267)<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        El top&oacute;nimo Adirane-Aridane tiene el significado de &ldquo;<em>lugar llano&rdquo; </em>o &ldquo;<em>los lugares llanos</em>&rdquo; (I. Reyes Garc&iacute;a, 2003: 40), lo cual cuadra perfectamente con la orograf&iacute;a del territorio, especialmente en las median&iacute;as de la mitad sur del cant&oacute;n que, actualmente, forman parte de los municipios de Tazacorte, Los Llanos de Aridane y El Paso. La cita textual de J. Abreu Galindo es muy imprecisa en cuanto a los l&iacute;mites de este cant&oacute;n, ya que se limita a nombra una serie de lugares (Cuevas de Herrera, Amagar y Tihuya) sin mayores datos. Sabemos que las huestes de Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo desembarcaron en El Puerto de Tazacorte, que pertenec&iacute;a al cant&oacute;n de Aridane, desconociendo totalmente cual era su l&iacute;nea divisoria con Acer&oacute; (Caldera de Taburiente). Por otro lado, se indica que Amagar, actualmente en Tijarafe, formaba parte de este bando prehisp&aacute;nico. En alg&uacute;n lugar, que desconocemos, la frontera entre Aridane y Acer&oacute; cruzaba el Barranco de Las Angustias y luego, pensamos, seguir&iacute;a el borde superior del Pico Bejenao, El Paso de Adamancasis (La Cumbrecita) y trepar&iacute;a hacia la Punta de Los Roques desde donde tirar&iacute;a hacia el sur siguiendo el borde de Cumbre Nueva-La Hilera hasta su encuentro con Tihuya, de cuya l&iacute;nea divisoria no sabemos absolutamente nada, por cuanto buena parte de este territorio fue sepultado por las lavas de la erupci&oacute;n del Tacande-Monta&ntilde;a Quemada, que tuvo lugar poco antes de la conquista de Benahoare, en torno a 1470, aproximadamente. Seguramente, ese punto vendr&iacute;a marcado por un barranco o barranquera que desapareci&oacute; bajo este cataclismo natural.
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                    alt="Grabados rupestres de Lomo Gordo I (Pico Bejenao. El Paso) (Foto: Jorge Pais Pais)."
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                Grabados rupestres de Lomo Gordo I (Pico Bejenao. El Paso) (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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        <strong>3.- Gazmira</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la cita de J. Abreu Galindo se indica que uno de sus l&iacute;mites estaba en las Cuevas de Herrera, cuyo top&oacute;nimo se ha conservado hasta nuestros d&iacute;as, y se trata de un importante poblado de cuevas situados en las faldas del Pico Bejenao, que se aglutina en un amplio risco que forma la margen derecha del comienzo del Barranco del Riachuelo. Esta zona tambi&eacute;n se conoc&iacute;a, en la etapa prehisp&aacute;nica como <strong>Gazmira</strong> que, a tenor de algunos datos etnohist&oacute;ricos, formaba una demarcaci&oacute;n territorial independiente de Aridane o al menos con cierta entidad y autonom&iacute;a, tal y como se refleja en esta cita: <em>&ldquo;En junio de 1500 Francisco de Espino est&aacute; obligado a dar informaci&oacute;n y poner remedio en los siguiente: Hace unos siete a&ntilde;os tom&oacute; por cuenta propia unos treinta y tres vecinos de La Palma, del bando de Gazmira, donde dicen las cuevas de Herrera, y los redujo a esclavitud con sus mujeres y ni&ntilde;os: los hab&iacute;a cogido despu&eacute;s de conquistada la Isla. Todas estas personas, unas doscientas en total, eran cristianas y de paces, aseguradas por los Monarcas y por sus capitanes, y pagaban tributos y diezmos de sus ganados.&rdquo; </em>(Manuela Marrero rodr&iacute;guez, 1970: 363).
    </p><p class="article-text">
        Tras la conquista de Gran Canaria, en 1483, los nuevos colonos y antiguos canarios llevaron a cabo una serie de razias en Benahoare, cuyo fin &uacute;ltimo era la posesi&oacute;n de este nuevo territorio, aunque en la mayor&iacute;a de las ocasiones, se contentaban con la captura de esclavos, ganado, pieles, etc. En una de esas intentonas desembarcaron en la cota de Aridane y llegaron, precisamente, hasta las Cuevas de Herrera donde capturaron, entre otras personas, a una joven que, tras su traslado a Gran Canaria, paso a ser esclava, hasta su bautizo con el nombre de Francisca de Gazmira, llamada as&iacute;, precisamente, porque su lugar de procedencia fue en el cant&oacute;n de Gazmira. Esta mujer, de un valor y una entereza extraordinarias, luch&oacute; denodadamente para conseguir la libertad de muchas personas abor&iacute;genes, como vimos en el p&aacute;rrafo anterior, que fueron injustamente convertidos en esclavos/as. Estos datos etnohist&oacute;ricos nos dan pie a pensar que esta demarcaci&oacute;n territorial tambi&eacute;n podr&iacute;a abarcar todo el Barranco del Riachuelo.
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            <span class="title">
                Asentamiento de las Cuevas de Herrera (Cantón de Gazmira) (Foto: Jorge Pais Pais).                            </span>
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        <strong>Bibliograf&iacute;a general</strong>
    </p><p class="article-text">
        -&Aacute;LVAREZ RODR&Iacute;GUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, <em>Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica</em>, (Tegueste), 2011, P&aacute;gs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicaci&oacute;n digital).
    </p><p class="article-text">
        -MARRERO RODR&Iacute;GUEZ, Manuela: Los procuradores de los naturales canarios, <em>Homenaje a El&iacute;as Serra R&aacute;fols I</em>, (La Laguna), 1970, P&aacute;gs. 351-367.
    </p><p class="article-text">
        -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: El habla prehisp&aacute;nica de La Palma: Estudio hist&oacute;rico etimol&oacute;gico, (Islas Canarias), 2003.
    </p><p class="article-text">
        -REYES GARC&Iacute;A, Ignacio: Diccionario &iacute;nsuloamaziq, (Islas Canarias), 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cantones-bandos-prehispanicos-benahoare-i-consideraciones-generales-aridane-gazmira_129_12191880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2025 06:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare I: consideraciones generales, Aridane y Gazmira]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arqueología de la mirada: el legado fotográfico de Luis Diego Cuscoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/arqueologia-mirada-legado-fotografico-luis-diego-cuscoy_129_11870502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a053e4e1-42ac-4731-add8-497ce19b97a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arqueología de la mirada: el legado fotográfico de Luis Diego Cuscoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El archivo fotográfico de Luis Diego Cuscoy tiene una extraordinaria importancia para la arqueología de La Palma, no solo por la gran cantidad de yacimientos que fueron objeto de su interés, sino también por la belleza y nitidez de las instantáneas a pesar de que, en su inmensa mayoría, son en blanco y negro</p></div><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n &ldquo;Arqueolog&iacute;a de la mirada. El legado fotogr&aacute;fico de Luis Diego Cuscoy&rdquo; se podr&aacute; visitar en el Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) entre el 21 de noviembre de 2024 y el 10 de enero de 2025. Los autores y promotores de este evento son la Direcci&oacute;n General de Patrimonio Cultural de Canarias y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural. Consta de unas 66 fotograf&iacute;as, tres audiovisuales y un IIId en el que se recrea el yacimiento sepulcral guanche de Uchova, situado en la parte alta del municipio de San Miguel de Abona. La necr&oacute;polis fue descubierta de forma casual en 1933, si bien no fue excavada hasta 1952 por L. D. Cuscoy. En ese lapsus de tiempo fue sometido a un intensivo expolio, desapareciendo numerosos restos humanos, as&iacute; como objetos pertenecientes al ajuar funerario. No se sabe exactamente la cantidad de cad&aacute;veres que albergaban, ya que las cifras oscilan entre los 55 y los 70, con restos de momificaci&oacute;n en seis de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Fue un magn&iacute;fico fot&oacute;grafo que cuidaba hasta el m&iacute;nimo detalle los encuadres, la luz, el momento oportuno, etc. Su mirada estaba atenta a todo lo que le rodeaba, tanto a nivel paisaj&iacute;stico como etnogr&aacute;fico, de tal forma que su c&aacute;mara sirvi&oacute; para inmortalizar el medio natural, las personas, las actividades cotidianas, la artesan&iacute;a de todos aquellos lugares que visit&oacute;. En la exposici&oacute;n podemos recrearnos en sus fotograf&iacute;as de Livorno (Italia), el antiguo S&aacute;hara espa&ntilde;ol y El Congo. De la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica se han escogido instant&aacute;neas de Toro (Zamora), Salamanca y Galicia. En cuanto al Archipi&eacute;lago Canario est&aacute;n representadas todas sus islas.
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                    alt="Recogedoras de almendras en Las Tricias (Garafía) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz)"
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            <span class="title">
                Recogedoras de almendras en Las Tricias (Garafía) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz)                            </span>
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        Luis Diego Cuscoy, fundador y director del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife, fue uno de los investigadores-arque&oacute;logos m&aacute;s importantes para el conocimiento de la vida de las poblaciones prehisp&aacute;nicas de Canarias, especialmente para la cultura guanche, sobre la cual realiz&oacute; numerosos trabajos y publicaciones que, a&uacute;n hoy, siguen siendo esenciales, sin perder un &aacute;pice de su inter&eacute;s, para quienes pretendan obtener informaci&oacute;n sobre estas gentes. En julio de 1951 fue nombrado Comisario Provincial de Excavaciones Arqueol&oacute;gicas de Las Canarias Occidentales y en 1958 se convirti&oacute; en el primer director del Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife hasta su muerte en 1987. La arqueolog&iacute;a de La Palma le fascin&oacute; desde el principio porque le permit&iacute;a refrendar sus teor&iacute;as difusionistas en las que planteaba una primera oleada neol&iacute;tica norteafricana que abarc&oacute; todo el Archipi&eacute;lago Canario y otras arribadas m&aacute;s recientes, una de las cuales ten&iacute;a su origen en la Europa Atl&aacute;ntica para la cual los petroglifos benahoaritas eran la clave para lanzar esta hip&oacute;tesis. Por tanto, La Palma recibi&oacute; una atenci&oacute;n especial en sus investigaciones por lo que realiz&oacute; numerosas prospecciones, estudios detallados y varias excavaciones. En esta labor jug&oacute; un papel fundamental Ram&oacute;n Rodr&iacute;guez Mart&iacute;n, que fue nombrado Comisario Local de Excavaciones Arqueol&oacute;gicas en el 15 de septiembre de 1948.
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            <span class="title">
                Calcando grabados rupestres en Don Pedro (Garafía) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz).                            </span>
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        Las publicaciones de Luis Diego Cuscoy, cuando nos iniciamos en el mundo de la arqueolog&iacute;a, fueron esenciales a la hora de plantear y realizar nuestra Tesis Doctoral sobre &ldquo;La econom&iacute;a de producci&oacute;n en la prehistoria de la Isla de La Palma: la ganader&iacute;a&rdquo;, defendida en 1991 y publicada en 1996. Sus trabajos etnogr&aacute;ficos sobre pastoreo en Tenerife y, sobre todo, su libro &ldquo;Los Guaches&rdquo; nos inspiraron y sirvieron de modelo. Su planteamiento sobre el uso pastoril de Las Ca&ntilde;adas del Teide, desde la etapa prehisp&aacute;nica hasta la creaci&oacute;n del Parque Nacional, es el mismo que planteamos para los bordes de la Caldera de Taburiente, puesto que en ambos espacios era necesaria la pr&aacute;ctica de la trashumancia y la estancia en La Cumbre durante, como m&iacute;nimo, el per&iacute;odo estival. Y ello fue as&iacute; porque, entre otras cuestiones, el pastoreo era la &uacute;nica actividad posible debido a su cubierta vegetal, su elevada cota altitudinal y su clima extremo. Adem&aacute;s, los cabreros de ambas islas, tanto abor&iacute;genes como hist&oacute;ricos, hasta 1992 en La Palma, utilizaron los mismos senderos para subir a La Cumbre, vivieron en los mismos abrigos y encerraderos de ganado, aprovecharon las mismas fuentes, utilizaron id&eacute;ntico r&eacute;gimen de pastoreo, etc. La tipolog&iacute;a de las construcciones pastoriles (abrigos, goros, encerraderos de ganado, etc) ha sido id&eacute;ntica a lo largo de casi 2000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para introducirnos en la arqueolog&iacute;a de La Palma es imprescindible consultar algunas de las publicaciones de Luis Diego Cuscoy como, por ejemplo, la de la Cueva de Belmaco (Villa de Mazo), publicada en1955; los grabados rupestres de Tigalate Hondo (Villa de Mazo), escrita en 1958; las excavaciones en el Roque de La Campana (Villa de Mazo), en 1970 y la estaci&oacute;n de petroglifos del Roque Tenegu&iacute;a (Fuencaliente), que vio la luz en 1973. A esos trabajos hemos de a&ntilde;adir las distintas campa&ntilde;as de excavaciones en la Cueva de Belmaco (Villa de Mazo) entre 1959 y 1962. En su archivo fotogr&aacute;fico nos encontramos con numerosas fotograf&iacute;as de todos estos yacimientos aunque, su magn&iacute;fico conocimiento de la Isla, muy bien guiado por Ram&oacute;n Rodr&iacute;guez Mart&iacute;n, le permiti&oacute; visitar muchos otros conjunto prehisp&aacute;nicos benahoaritas, entre los que sobresalen las estaciones de grabados rupestres del Calvario de Santo Domingo, Barranquera de La Castellana, Cercado de Vicente, El Palmar, Cueva del Sauce, Don Pedro, Buracas, Caldera de Agua, La Zarza y La Zarcita (Garaf&iacute;a); La Erita en la cumbre de Santa Cruz de La Palma, etc. Su c&aacute;mara tambi&eacute;n se centr&oacute; en mostrarnos la belleza de la cer&aacute;mica benahoarita, tanto en fragmentos recuperados en las distintas excavaciones como de cuencos enteros depositados en colecciones particulares. Es interesante destacar el trabajo de limpieza de arena y granz&oacute;n que llevaron a cabo en la base Roque Tenegu&iacute;a (Fuencaliente) que hab&iacute;a sepultado los paneles situados en la parte inferior de este pit&oacute;n fonol&iacute;tico. La erupci&oacute;n del Volc&aacute;n Tenegu&iacute;a (Fuencaliente), en 1971, fue muy bien documentada, tanto en fotograf&iacute;as, como en v&iacute;deos VHS.
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                    alt="Grabados rupestres del Roque Teneguía (Fuencaliente) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz)."
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                Grabados rupestres del Roque Teneguía (Fuencaliente) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz).                            </span>
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        Tuvimos la ocasi&oacute;n de conocer el archivo fotogr&aacute;fico de Luis Diego Cuscoy a comienzos de 1999 cuando est&aacute;bamos trabajando en la apertura del Parque Arqueol&oacute;gico de Belmaco (Villa de Mazo), puesto que en el Museo Arqueol&oacute;gico del Puerto de La Cruz (Tenerife) se custodiaban las diapositivas sobre la excavaci&oacute;n de este yacimiento, as&iacute; como el propio diario de excavaci&oacute;n. Durante esta visita nos acompa&ntilde;&oacute; Juan Jos&eacute; P&eacute;rez Bravo, por entonces teniente de alcalde del Ayuntamiento de Villa de Mazo. Nuestra idea inicial era sacar fotograf&iacute;as a algunos de los materiales que recogi&oacute; Luis Diego Cuscoy durante las excavaciones entre 1959 y 1962 que llev&oacute; a cabo en la parte izquierda de la Cueva de Belmaco. Estos vestigios fueron depositados en el Museo Arqueol&oacute;gico de Tenerife al carecer la Isla de La Palma de Museo Arqueol&oacute;gico Insular y, hoy en d&iacute;a, los materiales siguen en ese lugar cuando, en nuestra opini&oacute;n, debieran regresar a su isla de origen. En ese momento no fue posible acceder a los restos de Belmaco y Roque de La Campana, por lo que acudimos al Museo Arqueol&oacute;gico del Puerto de La Cruz, depositario del Archivo de Luis Diego Cuscoy donde, por cierto, es justo y necesario resaltar las facilidades dadas para la consulta por parte de su, por entonces, directora Juana Hern&aacute;ndez Su&aacute;rez. Y, aunque el archivo fotogr&aacute;fico a&uacute;n estaba sin catalogar, tuvimos acceso a una serie de carpetas llenas de diapositivas, no s&oacute;lo de Belmaco, sino tambi&eacute;n de otros yacimientos benahoaritas de una calidad y belleza insuperables. Algunas de estas instant&aacute;neas se han utilizado para la actual exposici&oacute;n, finalizada en 2019, del centro de visitantes del Parque Arqueol&oacute;gico de Belmaco.
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                    alt="Reutilización como bodega, corral y goro de la Cueva de Belmaco a finales de la década de los 50 (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz)."
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                Reutilización como bodega, corral y goro de la Cueva de Belmaco a finales de la década de los 50 (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz).                            </span>
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        Tal y como rese&ntilde;amos anteriormente, el archivo fotogr&aacute;fico de Luis Diego Cuscoy tiene una extraordinaria importancia para la arqueolog&iacute;a de La Palma, no solo por la gran cantidad de yacimientos que fueron objeto de su inter&eacute;s, sino tambi&eacute;n por la belleza y nitidez de las instant&aacute;neas a pesar de que, en su inmensa mayor&iacute;a, son en blanco y negro. En este sentido queremos resaltar, especialmente, algunas fotograf&iacute;as de los grabados rupestres del Roque Tenegu&iacute;a (Fuencaliente), Belmaco (Villa de Mazo) y La Zarza (Garaf&iacute;a) en las que los paneles se aprecian con un detalle y esplendor muy dif&iacute;ciles de igualar hoy d&iacute;a, a pesar del notable avance en medios tecnol&oacute;gicos que se ha producido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n de la exposici&oacute;n en el MAB plante&aacute;bamos la posibilidad de realizar una publicaci&oacute;n y una exposici&oacute;n con todo este material fotogr&aacute;fico, de un valor incalculable, complementado con el rico patrimonio fotogr&aacute;fico con que cuenta el cabildo de La Palma sobre estos mismos yacimientos realizado por fot&oacute;grafos profesionales de gran prestigio. La exposici&oacute;n se completa con una serie de talleres de excavaci&oacute;n arqueol&oacute;gica, impartidos por la arque&oacute;loga Laura Bencomo Fern&aacute;ndez, destinados al p&uacute;blico en general y tambi&eacute;n al mundo educativo.
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                    alt="Limpiando la arena y el granzón que sepultaban la base del Roque Teneguía (Fuencaliente) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz)."
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                Limpiando la arena y el granzón que sepultaban la base del Roque Teneguía (Fuencaliente) (Archivo: Luis Diego Cuscoy-Museo Arqueológico Puerto de La Cruz).                            </span>
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        <strong>*Felipe Jorge Pais Pais es director del Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/arqueologia-mirada-legado-fotografico-luis-diego-cuscoy_129_11870502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Dec 2024 21:10:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arqueología de la mirada: el legado fotográfico de Luis Diego Cuscoy]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El arte del enrame de carrozas en El Paso.  Rigoberto Pereira de Paz ‘Rigo’: in memoriam]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/arte-enrame-carrozas-paso-rigoberto-pereira-paz-rigo-in-memoriam_129_11591714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/043c3c9d-3f4e-4af8-9c82-3f57a5174e6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100491.jpg" width="393" height="221" alt="El arte del enrame de carrozas en El Paso.  Rigoberto Pereira de Paz ‘Rigo’: in memoriam"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca sabremos hasta dónde habría llegado la genialidad de Rigo, truncada por una muerte tan prematura, aunque sus creaciones forman parte indisoluble de la Historia, con mayúsculas, de las carrozas que han participado en la romería de las Fiestas de la Bajada de la Virgen del Pino, carrozas únicas que llevaban la esencia de la tradición y cultura canaria</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rigoberto Pereyra de Paz “Rigo”.                            </span>
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        El 13 de julio de 2017 le&iacute; el preg&oacute;n de las Fiestas de la Bajada de la Virgen del Pino que llevaba por t&iacute;tulo: 'El Paso: tierra de cultura, leyendas, tradiciones y patrimonio' y en el que apuntaba que &ldquo;<em>El Paso es tierra de cultura, arte y tradiciones. Aqu&iacute; han vivido y viven infinidad de artistas (poetas, narradores, pintores, escultores, cineastas, m&uacute;sicos, etc.) que han paseado nuestro nombre fuera de la Isla. El esp&iacute;ritu creativo de los pasenses queda fielmente reflejado y representado en las impresionantes obras de arte ef&iacute;meras que cada a&ntilde;o engalanan las principales calles del municipio durante la celebraci&oacute;n de la festividad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. Los Carros Aleg&oacute;ricos y algunas de las carrozas que participan en la Romer&iacute;a de la Bajada de la Virgen del Pino son otras manifestaciones que hablan de la creatividad y el sentido est&eacute;tico de muchas personas, an&oacute;nimas y sin af&aacute;n de protagonismo, que realizan una callada labor cultural en la que todos los pasenses nos reconocemos y nos sentimos muy orgullosos</em> &hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Continuo se&ntilde;alando que &ldquo;&hellip; <em>la Romer&iacute;a de la Virgen del Pino era, y es, sin discusi&oacute;n, la romer&iacute;a por antonomasia de La Isla. Y esto no es chauvinismo, as&iacute; lo reconocen la gran cantidad de gentes, venidas de todos los rincones, para participar, ver y disfrutar de un precioso recorrido. Lo que la hace tan especial son sus carrozas, trabajadas con mimo y cuidado, hasta los m&aacute;s m&iacute;nimos detalles, en un trabajo que lleva semanas, cuando no meses, y en cuyo montaje participan amigos, vecinos o calles enteras. El engalanamiento de las carrozas es la ocasi&oacute;n perfecta para que, una vez m&aacute;s, la vena art&iacute;stica de los pasenses se mostrase en todo su esplendor&hellip;</em>&rdquo;.
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                Carroza “El Bejeque” en plena romería del Pino.                            </span>
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        Al escribir aquellas notas no me imaginaba que, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, tendr&iacute;a la posibilidad de destacar y resaltar a uno de esos dise&ntilde;adores de carrozas, cuyo trabajo qued&oacute; grabado en mi memoria durante mucho tiempo. De sus creaciones, en la d&eacute;cada de los 80 del siglo pasado, hab&iacute;an llegado a mis manos algunas fotograf&iacute;as que hemos conservado como un aut&eacute;ntico tesoro. La suerte, o el destino, nos han permitido elaborar este sentido y merecido reconocimiento a Rigoberto Pereyra de Paz, conocido &nbsp;como Rigo. Seguramente, a alguna gente joven no le suene su nombre, pero estamos absolutamente convencidos de que, quienes tengan cierta edad, en torno a los 60 y m&aacute;s a&ntilde;os, recordar&aacute;n sus impresionantes carrozas. Tambi&eacute;n he de rese&ntilde;ar que se trat&oacute; de una &eacute;poca en que las carrozas se hac&iacute;an y trataban con mucho mimo y gusto, muchas de las cuales eran aut&eacute;nticas obras de arte, con menos medios econ&oacute;micos y materiales que en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Rigo naci&oacute; en Venezuela el 15 de febrero de 1958. Se traslada a La Palma, a muy corta edad, de donde eran naturales sus padres. Estudia Magisterio, especializ&aacute;ndose en Lengua e Ingl&eacute;s, en la Universidad de La Laguna, completando su formaci&oacute;n acad&eacute;mica en 1979. Desgraciadamente, muri&oacute; repentinamente el 9 de octubre de 1993. Ejerci&oacute; una excelente labor docente en el Colegio Nuryana (San Crist&oacute;bal de La Laguna), desde 1980, siendo muy querido y apreciado por la comunidad educativa con la que trabaj&oacute; y convivi&oacute;. Rigo, como en todo aquello que emprendi&oacute; en su corta vida, se entreg&oacute; en cuerpo y alma a la docencia, para cuyo desempe&ntilde;o ten&iacute;a muchas cualidades y valores que trataba de inculcar a su alumnado. Era tal el v&iacute;nculo con esta instituci&oacute;n educativa que dise&ntilde;&oacute; el uniforme y el logo, una veleta, que a&uacute;n mantienen. Asimismo, decor&oacute; todas sus aulas y espacios comunes. Tambi&eacute;n imparti&oacute; clase en la escuela p&uacute;blica, en el CEIP Hermano Pedro (Vilaflor) y en el CEIP Camino Largo (La Laguna).
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                Rigo poco después de finalizar sus estudios de Magisterio.                            </span>
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        Quienes lo conocieron nos hablan de una persona generosa, detallista, servicial, ocurrente y muy pendiente de prestar ayuda a todas las personas de su entorno. Fue una persona adorable y respetable que se hizo querer por quienes compartieron la mayor&iacute;a de sus vivencias. Todas estas cualidades, innatas, las traslad&oacute; a su impresionante quehacer en las carrozas de la Bajada de la Virgen del Pino. Su vena art&iacute;stica le ven&iacute;a de su propia familia, ya que su madre fue una reconocida artesana y, especialmente, con el mundo de la alfarer&iacute;a. Tal es as&iacute; que, algunos veranos en La Palma, trabaj&oacute;, ayud&oacute; y colabor&oacute; con el Taller de Cer&aacute;mica El Molino (Villa de Mazo) ya que su madre y Vina eran primas. Hemos tenido la oportunidad de hablar con Ram&oacute;n y Vina sobre Rigo y nos han confirmado su delicadeza, sensibilidad y pasi&oacute;n por reproducir las bellas cer&aacute;micas benahoaritas que se guardaban en el archivo de este centro alfarero. Esta pasi&oacute;n por el mundo aborigen la traslad&oacute; a la decoraci&oacute;n de algunas de sus carrozas. Tal es as&iacute; que, siendo a&uacute;n alumno de la Escuela de Magisterio en La Laguna, realiz&oacute; un trabajo en grupo sobre la cer&aacute;mica benahoarita, presentando para la exposici&oacute;n reproducciones de vasijas, realizadas por &eacute;l mismo, tan bellas y fieles a las originales, que sobresali&oacute; entre todas las presentaciones, y que a&uacute;n son recordadas por algunas de sus compa&ntilde;eras de clase.
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                Carroza “Vasijas Guanches” en Tendiña lista para subir al Pino.                            </span>
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        Su vena art&iacute;stica abarc&oacute; m&uacute;ltiples campos que van desde el dise&ntilde;o de interiores, la moda, la publicidad, etc. Apreciaba el arte en toda su extensi&oacute;n, era un apasionado de la Literatura, esta expresi&oacute;n art&iacute;stica era parte esencial de su vida, sent&iacute;a una admiraci&oacute;n especial por la generaci&oacute;n del 27 y los poetas de la posguerra. Tambi&eacute;n cabe destacar su faceta de acuarelista, aunque tambi&eacute;n pintaba al &oacute;leo, realizando dos exposiciones individuales tituladas &ldquo;Los &Aacute;rboles&rdquo; y &ldquo;El Beso&rdquo; en el Colegio Nuryana y B&uacute;ho Jazz, respectivamente. A ellas hemos de a&ntilde;adir otra exposici&oacute;n, junto con su madre la artesana de bordados palmeros &Aacute;ngela de Paz Hern&aacute;ndez en el Colegio oficial de Aparejadores y Arquitectos T&eacute;cnicos de Santa Cruz de Tenerife (Delegaci&oacute;n La Palma) y otra m&aacute;s en la Sala de exposiciones de la antigua sede de CajaCanarias (Los Llanos de Aridane), ambas en 1992. Cuando le sorprendi&oacute; la muerte estaba preparando su cuarta exposici&oacute;n que se iba a realizar en La Laguna.
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                Acuarela de Rigo (Roque Idafe y Pico Bejenado).                            </span>
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        En este reconocimiento queremos hacer especial hincapi&eacute; en su trabajo art&iacute;stico en las&nbsp;carrozas del barrio de Tendi&ntilde;a que, en los a&ntilde;os 80 del siglo XX, dise&ntilde;&oacute; y engalan&oacute; hasta convertirlas en aut&eacute;nticas obras de arte que suscitaron la admiraci&oacute;n entre todas las personas que tuvieron el privilegio de contemplarlas y, sobre todo, disfrutarlas. Rigo manten&iacute;a v&iacute;nculos de amistad y camarader&iacute;a con su entorno del barrio de Tendi&ntilde;a, especialmente en aquellos a&ntilde;os en los que tocaba la Bajada de la Virgen del Pino. La preparaci&oacute;n y decoraci&oacute;n de las carrozas absorb&iacute;a buena parte de su tiempo, siendo minucioso y detallista hasta la obsesi&oacute;n, de ah&iacute; que el resultado final fuese insuperable y sin parang&oacute;n. La hermandad y la alegr&iacute;a reinaban entre todas las personas que colaboraban en la gestaci&oacute;n de la carroza que eran tan grandes que pod&iacute;an acoger a un gran n&uacute;mero de individuos que inclu&iacute;an a gente de la vecindad, familiares y conocidos que, de una forma u otra, hab&iacute;an colaborado en el proceso de su elaboraci&oacute;n. &nbsp;
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                Carroza “Los Luchadores” y sus últimos retoques.                            </span>
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        Rigo dise&ntilde;&oacute; y dirigi&oacute; personalmente cuatro carrozas que llevaban por nombre&nbsp;&ldquo;Vasijas Guanches&rdquo;, &ldquo;El Bejeque&rdquo;, &ldquo;El Guanche&rdquo; y &ldquo;Los Luchadores&rdquo; en las que su preocupaci&oacute;n esencial era que los objetos representados fuesen lo m&aacute;s similares posibles con la realidad y se apreciase hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle y, a fe, que lo consigui&oacute;. Observando las creaciones de Rigo nos queda meridianamente claro su profundo inter&eacute;s y, al mismo tiempo, conocimiento sobre la cultura aborigen, nuestras tradiciones y la flora aut&oacute;ctona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carroza “El Guanche” llena de participantes en la romería.                            </span>
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        &ldquo;El Lagarto sobre la Piedra Hincada&rdquo; era una carroza con una espectacular representaci&oacute;n de un gigantesco &ldquo;papazul&rdquo; (lagarto macho), oscuro como ala de cuervo, sus manchas azules y mirada hipn&oacute;tica, que parec&iacute;a vivo y dispuesto a saltar desde la carroza entre la gente que se congregaba a lo largo del camino por el que discurre la romer&iacute;a. El detallismo no solo estaba en el propio lagarto, sino en el morro de lava desde el que vigila el &ldquo;papazul&rdquo;, en los musgos y l&iacute;quenes que cubren la roca, as&iacute; como en las tuneras y verodes que crecen en las grietas. As&iacute; de realista era su acabado.
    </p><p class="article-text">
        La historia de esta carroza est&aacute; unida al cari&ntilde;o y al afecto porque se realiz&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s de la muerte de Rigo, en la Bajada de 1994, por lo que su autor fue Orestes Garc&iacute;a P&eacute;rez, su amigo y vecino de Tendi&ntilde;a, que hab&iacute;a trabajado en todas las anteriores, codo con codo, con el propio Rigo y planificando que en la pr&oacute;xima romer&iacute;a iban a reproducir un precioso y espectacular lagarto. No hab&iacute;a culminado a&uacute;n la romer&iacute;a y ya Rigo estaba ideando el motivo que llevar&iacute;a en la siguiente Bajada la carroza de su amado barrio de Tendi&ntilde;a. &nbsp;Por todo ello, Orestes y vecindad de este barrio decidieron ponerse manos a la obra en un homenaje p&oacute;stumo a la amistad, la maestr&iacute;a y buen hacer de Rigo, de tal forma que en el frente de la carroza se coloc&oacute; un peque&ntilde;o cartel en el que se le&iacute;a: &ldquo;Tendi&ntilde;a en homenaje a Rigo&rdquo;, en recuerdo a un ser aut&eacute;ntico, valioso y a un trabajo artesanal que fueron aut&eacute;nticas Obras de Arte que, como en nuestro caso, y en el de muchas personas pasenses, seguimos evocando.
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabremos hasta d&oacute;nde habr&iacute;a llegado la genialidad de Rigo, truncada por una muerte tan prematura, aunque sus creaciones forman parte indisoluble de la Historia, con may&uacute;sculas, de las carrozas que han participado en la romer&iacute;a de las Fiestas de la Bajada de la Virgen del Pino, carrozas &uacute;nicas que llevaban la esencia de la tradici&oacute;n y cultura canaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Carroza “El Lagarto sobre la Piedra Hincada” a punto de partir hacia la Ermita del Pino.                            </span>
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        *Nuestro m&aacute;s sincero agradecimiento a Nieves y Cesar Pereyra de Paz, sus hermanos, y a Ana Gloria D&iacute;az Sim&oacute;n, su gran amiga, quienes nos han aportado los datos biogr&aacute;ficos y todas las fotograf&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Felipe Jorge Pais Pais</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/arte-enrame-carrozas-paso-rigoberto-pereira-paz-rigo-in-memoriam_129_11591714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2024 20:23:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte del enrame de carrozas en El Paso.  Rigoberto Pereira de Paz ‘Rigo’: in memoriam]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Volcán (de) Tajogaite, dos años después, sigue sin nombre oficial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/volcan-tajogaite-anos-despues-sigue-nombre-oficial_129_10525939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07926ce8-0d01-47f1-bb24-b25e8ca1d953_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Volcán (de) Tajogaite, dos años después, sigue sin nombre oficial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es descorazonador comprobar cómo medios de comunicación y periodistas hacen auténticos malabares para denominarlo y el esperpento llega al punto de que en una misma televisión, en programas distintos, se le denomina de diferente forma</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Volcán Tajogaite, en plena erupción, desde Las Manchas. (Foto: Claudia Pais García)                            </span>
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        Se cumplen dos a&ntilde;os del comienzo de la erupci&oacute;n volc&aacute;nica en La Hoya-Grieta de Tajogaite (Cabezavaca.&nbsp;El Paso. Isla de La Palma) y, aunque parezca mentira, seguimos sin otorgarle un nombre oficial, lo cual no hace otra cosa que aumentar la confusi&oacute;n sobre este tema. Esta cuesti&oacute;n, sobre la que ya hemos tratado en diferentes medios (peri&oacute;dicos, redes sociales, televisi&oacute;n y radio), lo abordamos de una forma concienzuda y, a nuestro juicio, bastante clara y con datos cient&iacute;ficos en el primer apartado de un art&iacute;culo que publicamos en la Revista El Pajar (Felipe Jorge Pais Pais: El Volc&aacute;n (de) Tajogaite y el cant&oacute;n de Tihuya, <em>Revista El Pajar (Cuaderno de Etnograf&iacute;a Canaria)</em>, III &Eacute;poca, N&ordm; 36, (Tenerife), diciembre 2022, P&aacute;gs. 165-174). Aqu&iacute; nos limitamos a reproducir este cap&iacute;tulo que, como pueden apreciar, se escribi&oacute; a un a&ntilde;o de la erupci&oacute;n para verificar que, justo en el segundo aniversario, la situaci&oacute;n sigue siendo exactamente la misma:
    </p><p class="article-text">
        <em>In memoriam, a Pedro Merino Mart&iacute;n, historiador, investigador, profesor y, sobre todo, excelente persona. Buen viaje, amigo.</em>
    </p><p class="article-text">
        1.- El nombre del volc&aacute;n
    </p><p class="article-text">
        Apenas quedan veinte d&iacute;as (en el momento de dar luz a este trabajo) para que se cumpla el primer aniversario del volc&aacute;n que revent&oacute; en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso) e, incre&iacute;blemente, sigue sin tener un nombre &ldquo;oficial&rdquo;. Es descorazonador comprobar c&oacute;mo medios de comunicaci&oacute;n y periodistas hacen aut&eacute;nticos malabares para denominarlo y el esperpento llega al punto de que en una misma televisi&oacute;n, en programas distintos, se le denomina de diferente forma. Pero lo m&aacute;s triste es que, al igual que ha sucedido con el intento de utilizar los t&eacute;rminos Isla Baja o delta l&aacute;vico para denominar los nuevos terrenos ganados al mar en la costa de Tazacorte y que, desde nuestro punto de vista, podr&iacute;an designarse como fajanas, se nos imponen top&oacute;nimos desde fuera, bien sea La Pen&iacute;nsula u otras islas, que desconocen muestra historia, geograf&iacute;a, orograf&iacute;a y toponimia. Desde el mismo 19 de septiembre hemos asistido, at&oacute;nitos, a infinidad de opiniones sobre el nombre que se debe dar al nuevo volc&aacute;n o la incomprensi&oacute;n de quienes piensan que ello no se deb&iacute;a hacer hasta que se apagara, aunque no entendemos muy bien el porqu&eacute; de esa espera. Pero ya hace m&aacute;s de 8 meses que se ha dado por extinto y seguimos en las mismas: todo el mundo callado, especialmente la poblaci&oacute;n palmera que, consideramos, debiera tener mucho que decir en este tema. Y todo ello a pesar de que hace ya varios meses, en un proceso participativo, organizado por &ldquo;Revivir el Valle&rdquo;, m&aacute;s del 60% de los encuestados se han decantado porque debiera conocerse como Volc&aacute;n de Tajogaite o Volc&aacute;n Tajogaite. Las instituciones p&uacute;blicas, quienes debieran solucionar esta cuesti&oacute;n, siguen absolutamente inoperantes, como si este tema no fuese con ellas. Mientras tanto, la confusi&oacute;n aumenta y se sugieren nombres que, a nuestro juicio, son poco afortunados. No pretendemos sentar c&aacute;tedra, ni mucho menos, si bien consideramos conveniente precisar algunas cuestiones sobre los top&oacute;nimos m&aacute;s empleados en algunos medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres que m&aacute;s suenan, a fuerza de repetirlos, son los de Volc&aacute;n de Cumbre Vieja, Volc&aacute;n Sin Nombre, Volc&aacute;n de La Palma&hellip; Sin embargo, pensamos que se trata de acepciones poco afortunadas que nos parecen vagas, generalistas, confusas y muy poco respetuosas con la geograf&iacute;a y la toponimia del lugar. Cumbre Vieja es una enorme dorsal volc&aacute;nica que recorre, pr&aacute;cticamente, toda la mitad sur de La Palma, entre el Pico Birigoyo y la Punta de Fuencaliente, prolong&aacute;ndose, incluso, bajo el mar, y por cuyo borde discurre uno de los senderos m&aacute;s atractivos y transitados de la Isla, la denominada Ruta de Los Volcanes. Todos los volcanes hist&oacute;ricos han tenido lugar sobre la parte superior de esa formaci&oacute;n geol&oacute;gica, que sigue muy activa, y que atraviesa o linda con 4 municipios palmeros (Bre&ntilde;a Baja, Villa de Mazo, Fuencaliente y El Paso). Pero es que, adem&aacute;s, este nuevo volc&aacute;n revienta en las laderas occidentales de ese accidente geogr&aacute;fico y, por tanto, bastante alejado de Cumbre Vieja propiamente dicha.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo de Volc&aacute;n de La Palma es una generalidad que solo sirve para localizarlo en el mapa. Pero, no importa, los nuevos volcanes que surjan, que los habr&aacute;, pasar&aacute;n a llamarse, a partir de ahora, La Palma II, La Palma III &hellip; y as&iacute;, hasta el infinito, con lo cual esta cuesti&oacute;n la tendr&iacute;amos zanjada por los siglos de los siglos. Y, por &uacute;ltimo, lo de Volc&aacute;n sin Nombre no hace m&aacute;s que reconocer nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo y se debe, exclusivamente, a nuestro aplatanamiento y aceptaci&oacute;n de que sean otros quienes nos solucionen este desaguisado. En este &uacute;ltimo caso podr&iacute;amos denominarlo, perfectamente, como Volc&aacute;n de San Borond&oacute;n, una isla fantasma, al oeste de La Palma, que aparece y desaparece, que muy pocas personas han cre&iacute;do ver y nadie ha sido capaz de certificar su existencia real. Pero Tajogaite si existe y en tres meses ha creado una mole impresionante en unos parajes en los que solo hab&iacute;an hoyas y suaves laderas, hasta el punto que su estampa sobrecoge desde cualquier punto del Valle de Aridane.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Zona arrasada por el Volcán Tajogaite desde Los Pelados con la Montaña Rajada en primer término. (Foto: Jorge Pais Pais)"
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                Zona arrasada por el Volcán Tajogaite desde Los Pelados con la Montaña Rajada en primer término. (Foto: Jorge Pais Pais)                            </span>
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        En nuestra opini&oacute;n, y sin &aacute;nimo de entrar en pol&eacute;mica o imponer nada, creemos que el nuevo volc&aacute;n podr&iacute;a llamarse, perfectamente, Tajogaite puesto que, como ya indicamos en el primer p&aacute;rrafo, revent&oacute; en la Hoya,&nbsp;algunas personas tambi&eacute;n hablan de La Grieta, de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso). Se trata de un vocablo benahoarita, que presenta otras variantes como Tagojaite y Taguajaite (C. D&iacute;az Alay&oacute;n; 1987: 148). En las fuentes bibliogr&aacute;ficas consultadas no hemos encontrado datos concretos sobre su significado y los investigadores se limitan a se&ntilde;alar que puede ser el nombre de una planta perenne (Ignacio Reyes Garc&iacute;a; 2003, 139). Es interesante rese&ntilde;ar que J. Bethencourt Alfonso se&ntilde;ala que, en Tenerife, existe el t&eacute;rmino <em>gaite</em> con el significado de torta hecha con harina de ra&iacute;z de helecho (J. Bethencourt Alfonso; 1991, 268). Ambos investigadores coinciden en que el top&oacute;nimo Tagoja, presente en La Palma en dos lugares distintos y separados geogr&aacute;ficamente: Monta&ntilde;a de Tagoja (Mirca. Santa Cruz de La Palma) y Fuente de Tagoja (Gallegos. Barlovento), est&aacute;n claramente emparentados con Tajogaite y, por tanto, con un significado muy parecido. Por ello, y a modo de hip&oacute;tesis, planteamos la posibilidad de que esa planta pudiera ser, precisamente, la <em>helechera</em> (Pteridium aquilinum<em>)</em> cuya ra&iacute;z se utilizada para hacer gofio y bollos de helecho que, adem&aacute;s, son muy abundantes en la zona de Tajogaite, as&iacute; como en la monta&ntilde;a y fuente de Tagoja, cuyos terrenos arenosos y de granz&oacute;n constituyeron lugares&nbsp;ideales para ser cavaderos de helechos (F. J. Pais Pais, N. J. Pellitero Lorenzo y C. A. Abreu D&iacute;az; 2009). En este mismo sentido, Rafael Oropesa Hern&aacute;ndez nos aporta la informaci&oacute;n de que en Tenerife existe una planta conocida como Turgayte-Turgaite, que en La Palma se denomina cinco u&ntilde;as o manos abiertas (<em>Senecio palmensis </em>o <em>Bethencourtia palmensis), </em>cuyo parecido con Tajogaite es bastante evidente. No obstante, hemos de rese&ntilde;ar que esta planta no es precisamente abundante, al menos en la actualidad, en estos parajes, puesto que suelen aparecer colgando de los riscos, en zonas umbr&oacute;filas y bastante h&uacute;medas, que no es el caso de este paraje de Las Manchas.
    </p><p class="article-text">
        El Volc&aacute;n (de) Tajogaite ha provocado da&ntilde;os terribles e irreparables en los bienes patrimoniales (casas, terrenos, cultivos, etc) de miles palmeros/as de los municipios de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte. Quienes vivimos en la mitad sur de La Palma, al igual que sucedi&oacute; en la &eacute;poca benahoarita, debi&eacute;ramos ser conscientes de que este tipo de cat&aacute;strofes naturales nos han azotado en el pasado e, irremediablemente, se reproducir&aacute;n en el futuro. Para entender esa realidad solo basta con fijarnos, por ejemplo, en la conformaci&oacute;n del acantilado costero de El Puerto (Tazacorte), donde se aprecian, claramente, hasta cuatro coladas de lavas superpuestas separadas por sus correspondientes capas de almagre, a las que habr&iacute;a que a&ntilde;adir la de Monta&ntilde;a Quemada-Tacande, en la segunda mitad del siglo XV, que se qued&oacute; a escasa distancia del mar. Todas ellas han conformado la orograf&iacute;a del Valle de Aridane. Se nos ha transmitido la falsa idea de que los volcanes palmeros no eran peligrosos, obviando la terrible destrucci&oacute;n provocada por el Timanfaya (1730-1736), en Lanzarote, o la de Trevejos-Arenas Negras (1706), que sepult&oacute; la mayor parte del Puerto de Garachico (Tenerife). Esa sensaci&oacute;n de seguridad ha sido provocada, en buena medida, porque durante la gran mayor&iacute;a de las erupciones hist&oacute;ricas palmeras apenas han quedado registros de los da&ntilde;os ocasionados en propiedades y en las personas. No obstante, las fuentes etnohist&oacute;ricas se&ntilde;alaban que el Volc&aacute;n Tacande-Monta&ntilde;a Quemada, en tono a 1470, sepult&oacute; un valle muy f&eacute;rtil en agua, pastos y muy poblado por benahoaritas. El Volc&aacute;n San Juan-Las Manchas (1949) ya nos dio un serio aviso, premonitorio, de lo que podr&iacute;a suceder, destruyendo casas, pajeros, aljibes, caminos, carreteras, etc. Sus da&ntilde;os, m&iacute;nimos, comparados con los de Tajogaite, no fueron a&uacute;n mayores y m&aacute;s graves porque sus lavas discurrieron por zonas que, por ese entonces, estaban muy poco pobladas.
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n provocada por el Volc&aacute;n (de) Tajogaite ha sido terrible, de muy dif&iacute;cil y complicada reparaci&oacute;n. Quiz&aacute;s por ello, desde el mismo momento de la erupci&oacute;n del 19 de septiembre, algunas personas se han mostrado reacias a darle un nombre. Lo cierto es que han pasado muchos meses desde que se declarara oficialmente extinto y seguimos con la misma indefinici&oacute;n que no hace m&aacute;s que crear una terrible confusi&oacute;n entre la comunidad cient&iacute;fica y la ciudadan&iacute;a. Pero, nos guste o no, debemos ser conscientes de que este volc&aacute;n es hijo de La Palma y ha cambiado, para siempre, la historia, la orograf&iacute;a, la geolog&iacute;a y hasta la psicolog&iacute;a de buena parte de la poblaci&oacute;n palmera. Su impresionante e inquietante mole no desaparecer&aacute;. A nuestros hijos/as, incluso antes de que nazcan, les buscamos un nombre que lo relacione con su familia, su comunidad, con su pueblo. Igualmente, al volc&aacute;n no podemos ignorarlo, por mucho que nos empe&ntilde;emos. Su presencia es indisoluble del lugar en que naci&oacute;, la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso) y, con toda probabilidad, en un futuro no muy lejano, se convertir&aacute;, si sabemos gestionarlo bien, en uno de los reclamos tur&iacute;sticos y cient&iacute;ficos m&aacute;s poderosos de La Palma. Solo tendremos que aprender a convivir con &eacute;l y, tambi&eacute;n, por supuesto, a respetarlo.
    </p><p class="article-text">
        En La Palma, incluso, los volcanes pierden este nombre y pasan a ser llamados monta&ntilde;as o, simplemente, con el top&oacute;nimo del lugar en que reventaron, de ah&iacute; que propongamos el nombre de Tajogaite o Monta&ntilde;a-Volc&aacute;n&nbsp;(de) Tajogaite porque es el lugar donde vio la luz, porque no se presta a ning&uacute;n tipo de confusi&oacute;n y porque, como muchos de los top&oacute;nimos dados a las erupciones hist&oacute;ricas, tiene una raigambre ind&iacute;gena que puede remontarse a m&aacute;s de 2000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Muchos de los volcanes de La Palma se conocen por dos y hasta tres nombres, y siempre relacionados con la zona d&oacute;nde reventaron o con determinadas caracter&iacute;sticas del lugar. Los &uacute;nicos volcanes hist&oacute;ricos que tienen una &uacute;nica denominaci&oacute;n son los de El Charco (Fuencaliente) y Tenegu&iacute;a (Fuencaliente), vocablo ind&iacute;gena que, en su momento, no gener&oacute; ning&uacute;n tipo de pol&eacute;mica. A modo de ejemplo, vamos a rese&ntilde;ar c&oacute;mo se conocen los restantes volcanes subhist&oacute;ricos o hist&oacute;ricos: Tacande-Monta&ntilde;a Quemada (El Paso); San Juan-Las Manchas (El Paso) con otras dos bocas en Hoyo Negro y Duraznero; Mart&iacute;n-Tigalate (Villa de Mazo) y otro cono conocido por El B&uacute;caro (El Puertito. Las Caletas. Fuencaliente), San Antonio-Fuencaliente y Jedey-Tihuya, cuya segunda denominaci&oacute;n, por cierto, es err&oacute;nea porque se sit&uacute;a en los dominios del cant&oacute;n de Guehebey. En el mismo Valle de Aridane, mucho m&aacute;s antiguos, tenemos la Monta&ntilde;a de Tamarahoya-La Yedra, Monta&ntilde;a de Enrique-El Tornillo (El Paso), Monta&ntilde;a de Triana-Las Rosas-El Laurel (Los Llanos de Aridane), Monta&ntilde;a de Todoque-Bermeja-Tres Picos (Los Llanos de Aridane y Tazacorte).
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                Volcán Tacande-Montaña Quemada y Montaña de Enrique-El Tornillo desde La Hilera. (Foto Jorge Pais Pais)                            </span>
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        Los reparos que algunas personas nos han planteado a la hora de llamar Tajogaite al nuevo volc&aacute;n de La Palma son tan peregrinos y discutibles que casi ni merece la pena hacer alusi&oacute;n a ellos. Por un lado, se nos dice que es un vocablo de dif&iacute;cil pronunciaci&oacute;n aunque, en el fondo, se cuestiona por tratarse de una palabra aborigen que, a pesar de todo, se ha conservado hasta nuestros d&iacute;as. Sin embargo, esta misma gente pronuncia perfectamente Kilauea y hasta sabe lo que es un kipuka, como si estos t&eacute;rminos hawaianos formasen parte del habla y el territorio insular. Estos kipukas, en nuestra Isla, se denominan &ldquo;manchas&rdquo; o &ldquo;manchones&rdquo;, dando origen, por ejemplo, al barrio de Las Manchas (El Paso-Los Llanos de Aridane). Y, por otro lado, a&uacute;n m&aacute;s sorprendente es que se nos plantee que Tajogaite no les gusta porque es nombre de una conocida marca de queso palmero. Se olvidan, no s&eacute; si deliberadamente o no, que ello obedece a que el encerradero de estos animales se encontraban, precisamente, en la Hoya de Tajogaite, justo donde revent&oacute; el volc&aacute;n el 19 de septiembre de 2021. En la misma tarde del 19 de septiembre se grabaron unas im&aacute;genes ic&oacute;nicas, por parte de la TV Auton&oacute;mica Canaria, en las que se rescata a unas cabras sobre las que, literalmente, &ldquo;llueve&rdquo; granz&oacute;n porque se trataba de la manada del Queso Tajogaite.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los nombres propuestos para el volc&aacute;n ha sido el de Cabeza de Vaca que hace referencia a una zona m&aacute;s amplia situada al sur-sureste de Tajogaite. Ambos lugares fueron engullidos por la erupci&oacute;n. En este sentido, es preciso plantear algunas consideraciones. Los habitantes de Las Manchas, Tacande y El Paso, en general, la conocen como Cabezavaca y no tiene absolutamente nada que ver con alguno de los protagonistas de la conquista de Benahoare a finales del siglo XV. As&iacute; la denominaban las personas con quienes, en la d&eacute;cada de los 60 y 70 del pasado siglo, acud&iacute;amos a recoger pinillo, pi&ntilde;as y a cortar pasto. Todo apunta a que este top&oacute;nimo es mucho m&aacute;s reciente y se ubicaba al sureste de donde revent&oacute; el volc&aacute;n, si bien su gigantesco tama&ntilde;o ha arrasado completamente toda esta &aacute;rea.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Felipe Jorge Pais Pais (Doctor en Arqueolog&iacute;a)&nbsp;</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/volcan-tajogaite-anos-despues-sigue-nombre-oficial_129_10525939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Sep 2023 10:10:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Volcán (de) Tajogaite, dos años después, sigue sin nombre oficial]]></media:title>
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      <title><![CDATA[In memoriam: Pedro Merino Martín. Lucha por el olvido del patrimonio etnográfico palmero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/in-memoriam-pedro-merino-martin-lucha-olvido-patrimonio-etnografico-palmero_129_10109461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7615a19-07f0-4a5c-8e66-9e72828f2bd9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="In memoriam: Pedro Merino Martín. Lucha por el olvido del patrimonio etnográfico palmero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Pedro fue un peninsular que acabó por convertirse en un palmero hasta la médula y que, sin renunciar a sus orígenes, allende los mares, se integró, desde muy temprano, social y culturalmente, en su querida Isla de La Palma

</p></div><p class="article-text">
        Hace bastante tiempo que ten&iacute;amos escrito este art&iacute;culo y no lo hab&iacute;amos publicado ante la vana esperanza de que la desaparici&oacute;n de Pedro Merino Mart&iacute;n solo fuese un mal sue&ntilde;o. Pero, desgraciadamente, hemos de aceptar la realidad, si bien creemos que es de justicia rendirle este peque&ntilde;o homenaje a quien nos honr&oacute; con su amistad y su sabidur&iacute;a. Fue una de esas personas que pasan por la vida sin hacer ruido, aunque dejando una profunda huella entre quienes lo tratamos y compartimos algunas de sus vivencias. Pedro fue un peninsular que acab&oacute; por convertirse en un palmero hasta la m&eacute;dula y que, sin renunciar a sus or&iacute;genes, allende los mares, se integr&oacute;, desde muy temprano, social y culturalmente, en su querida Isla de La Palma.
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                    alt="Pedro en Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma el 11 de septiembre de 2006."
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                Pedro en Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma el 11 de septiembre de 2006.                            </span>
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        Pedro Merino fue profesor de Geograf&iacute;a e Historia, un apasionado investigador y, por encima de todo, una excelente persona cuyo recuerdo permanecer&aacute; imborrable en nuestra memoria. Una enfermedad progresiva, cruel e incurable se lo llev&oacute; en muy poquito tiempo. Pero, hasta el &uacute;ltimo momento, continuamos manteniendo un v&iacute;nculo muy estrecho, obviando que el desenlace final era irreversible y se producir&iacute;a el d&iacute;a menos pensado tal y como, desgraciadamente, as&iacute; ocurri&oacute;. A pesar de todo, jam&aacute;s perdi&oacute; la ilusi&oacute;n por seguir aprendiendo y dar a conocer la historia y la etnograf&iacute;a de La Palma. Su enorme valent&iacute;a y entereza, hasta el &uacute;ltimo momento, nos han movido a dedicarle estas palabras que, quiz&aacute;s, lleguen demasiado tarde, si bien para nosotros es un claro recordatorio de que sus desvelos y su memoria permanecen muy vivos entre quienes lo conocimos. Sus trabajos de investigaci&oacute;n y sus esfuerzos por proteger, conservar y dar a conocer el Patrimonio Cultural palmero merecen todo nuestro respeto y consideraci&oacute;n. Y todo ello sin buscar ning&uacute;n tipo de inter&eacute;s personal y profesional. Simplemente, desarroll&oacute; su labor porque le apetec&iacute;a y consider&oacute; que era lo correcto.
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                    alt="Midiendo y encuestando al propietario de un pajizo en Llano Machín (El Granel. Puntallana, 5 febrero 2002)."
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                Midiendo y encuestando al propietario de un pajizo en Llano Machín (El Granel. Puntallana, 5 febrero 2002).                            </span>
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        Nuestra relaci&oacute;n con Pedro Merino se inici&oacute; nada m&aacute;s llegar a La Palma a comienzos del siglo XXI gracias a su inter&eacute;s por formarse y adquirir conocimientos sobre este lugar en el acababa de aterrizar. Pedro era uno de los incondicionales de los cursos organizados por la Consejer&iacute;a de Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma y el CICOP. Esa misma idea le empuj&oacute; a acompa&ntilde;arnos en infinidad de excursiones y rutas guiadas, tanto sobre patrimonio arqueol&oacute;gico como etnogr&aacute;fico, en las que visitamos numerosos lugares con un rico y variado patrimonio etnogr&aacute;fico que, por otra parte, presentaba un lamentable estado de conservaci&oacute;n y amenazaba con su desaparici&oacute;n. Fruto de ello fue que nuestra amistad cada vez se fue haciendo m&aacute;s estrecha hasta desarrollar conjuntamente diferentes estudios y proyectos de investigaci&oacute;n que quedaron plasmados en art&iacute;culos en revistas cient&iacute;ficas, participaci&oacute;n en Congresos, la musealizaci&oacute;n del Centro de Visitantes de las salinas de Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja) e, incluso, la elaboraci&oacute;n de proyectos de protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y puesta en valor de, por ejemplo, los pozos de la nieve de Fuente Ol&eacute;n y Llano de Las Vergas (Santa Cruz de La Palma).
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                    alt="Pedro junto a un pozo de la nieve en el Llano de Las Vergas (Santa Cruz de La Palma, 3-VI-2005)"
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            <span class="title">
                Pedro junto a un pozo de la nieve en el Llano de Las Vergas (Santa Cruz de La Palma, 3-VI-2005)                            </span>
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        Pedro fue un apasionado investigador y, as&iacute; mismo, mostr&oacute; una gran preocupaci&oacute;n por la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y puesta en valor del Patrimonio Etnogr&aacute;fico de La Palma. Colaboramos en diferentes proyectos de rehabilitaci&oacute;n que, al final, como el de los pozos de la nieve, quedaron en nada, si bien contribuy&oacute; a transmitir una valios&iacute;sima informaci&oacute;n sobre su existencia e inter&eacute;s. Y ser&aacute;, precisamente, en este campo donde mantuvimos una estrecha y muy positiva vinculaci&oacute;n. Sus trabajos cient&iacute;ficos destacaron por su rigurosidad y meticulosidad en los que no solo acud&iacute;a a las fuentes orales, sino tambi&eacute;n a una necesaria labor bibliogr&aacute;fica en diferentes archivos p&uacute;blicos, sin olvidar la visita a los lugares para llevar a cabo la descripci&oacute;n detallada y pormenorizada de los objetos de sus estudios.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o clave de nuestra relaci&oacute;n fue 2003 puesto que fue cuando tomamos conciencia del lamentable estado de conservaci&oacute;n y el abandono en que se encontraba el Patrimonio Cultural, especialmente el etnogr&aacute;fico, de La Palma, ideando proyectos y posibles soluciones para resolver este problema, algunos ut&oacute;picos como, por ejemplo, desarrollar escuelas-taller, para evitar su deterioro inminente e, incluso, la irremediable desaparici&oacute;n. Fruto de ello fueron las visitas a los &ldquo;pajizos&rdquo; de Los Galguitos (San Andr&eacute;s y Sauces) y los cuatro que, por entonces, a&uacute;n se manten&iacute;an en pie en la zona de El Granel (Puntallana), entrevistando a sus propietarios; a los pozos y curtideros de chochos del Por&iacute;s de Tigalate y Playa de La Salemera (Villa de Mazo); al tejal a la entrada del casco hist&oacute;rico de Puntallana, as&iacute; como el molino de agua quemado de La Galga (Puntallana); los hornos de cal de San Andr&eacute;s y Charco Azul (San Andr&eacute;s y Sauces; los recogederos de sal de Punta Salinas (Puntallana); los por&iacute;s (desembarcaderos) del Puerto Paja y Puerto Trigo (Puntallana).
    </p><p class="article-text">
        Recordamos, especialmente, las experiencias que vivimos durante las visitas a los pozos y curtideros de chochos de Punta Ganado (Villa de Mazo), acompa&ntilde;ados por el &uacute;ltimo &ldquo;maretero&rdquo; (D. Nicol&aacute;s D&iacute;az P&eacute;rez,), y al pozo de la nieve de Fuente Ol&eacute;n y el del Llano de Las Vergas (Cumbre de Santa Cruz de La Palma) con D. Manuel Hern&aacute;ndez Garc&iacute;a quien, a pesar de que hac&iacute;a much&iacute;simos a&ntilde;os que no estaba en el lugar y contaba con m&aacute;s de 90 a&ntilde;os, supo llevarnos al pozo de la nieve del Llano de Las Vergas que, hasta ese momento, hab&iacute;a permanecido en el m&aacute;s absoluto anonimato.
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                    alt="Pedro en los pozos y secaderos de chochos del Porís de Tigalate (Villa de Mazo, 12-IX-2003)."
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                Pedro en los pozos y secaderos de chochos del Porís de Tigalate (Villa de Mazo, 12-IX-2003).                            </span>
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        El inter&eacute;s de Pedro Merino abarcada otros campos entre los que no pod&iacute;a faltar la arqueolog&iacute;a. Y, en este cap&iacute;tulo, jug&oacute; un papel decisivo para dar a conocer uno de los yacimientos m&aacute;s interesantes que se han descubierto en los &uacute;ltimos tiempos y que aparecen distribuidos por la zona costera de todo el Archipi&eacute;lago Canario, como son las cazoletas marinas. Hac&iacute;a un par de a&ntilde;os que hab&iacute;amos descubierto una peque&ntilde;a alineaci&oacute;n de cinco &ldquo;piletas&rdquo;, alineadas y de muy peque&ntilde;o tama&ntilde;o, en el espig&oacute;n rocoso del Por&iacute;s de La Fajana de Franceses (Garaf&iacute;a). La verdad es que, en ese momento, no le dimos importancia y nos limitamos a sacar varias fotograf&iacute;as porque no sab&iacute;amos qu&eacute; eran, cu&aacute;l era su utilidad o su antig&uuml;edad y, de hecho, consideramos que pod&iacute;an ser relativamente recientes o naturales. Sin embargo, todo cambi&oacute; a partir de 2003 cuando Pedro Merino nos mostr&oacute;, tras descubrirlas durante las prospecciones para el proyecto de Las Salinas de Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja), un espectacular conjunto de unas 60 &ldquo;piletas&rdquo; sobre una de las puntas que queda al este del &ldquo;cocedero&rdquo; del complejo salinero. Este yacimiento nos demostr&oacute; que no eran naturales, que fueron realizadas artificialmente, posiblemente por la poblaci&oacute;n prehisp&aacute;nica, y con una motivaci&oacute;n que a&uacute;n se nos escapa, seguramente m&aacute;gico-religiosa, si bien hemos comprobado que aparecen distribuidas por toda la costa de la antigua Benahoare. En la actualidad hemos descubierto e inventariado varios centenares de conjuntos con este tipo de cazoletas.
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                    alt="Piletas marinas de Los Cancajos descubiertas por Pedro Merino Martín en 2003."
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                Piletas marinas de Los Cancajos descubiertas por Pedro Merino Martín en 2003.                            </span>
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        Pedro Merino supo compaginar, perfectamente, su labor docente con sus trabajos de investigaci&oacute;n. Una de sus &uacute;ltimas contribuciones, mientras impart&iacute;a clases en el IES Alonso P&eacute;rez D&iacute;az (Santa Cruz de La Palma), fue el descubrimiento de una buena cantidad de restos arqueol&oacute;gicos benahoaritas (fragmentos de cer&aacute;mica, piezas l&iacute;ticas, industria &oacute;sea y malacol&oacute;gica y hasta algunos huesos humanos) que hab&iacute;an permanecido escondidos y olvidados en las dependencias del centro educativo durante, seguramente, cerca de cuarenta a&ntilde;os. Seg&uacute;n la informaci&oacute;n que pudimos recabar, tales vestigios fueron recogidos por el profesorado y el alumnado en la d&eacute;cada de los 70 del siglo pasado con motivo de un programa alentado desde las instituciones que se llam&oacute; &ldquo;Misi&oacute;n Rescate&rdquo; y que, a la postre, signific&oacute; la destrucci&oacute;n de una gran cantidad de yacimientos arqueol&oacute;gicos. La idea de Pedro Merino con estos vestigios arqueol&oacute;gicos era darlos a conocer en el propio instituto mediante la adecuaci&oacute;n de estanter&iacute;as que permitieran su observaci&oacute;n y conservaci&oacute;n tal y como, finalmente, ha ocurrido.
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                Restos arqueológicos benahoaritas redescubiertos por Pedro Merino Martín en el IES Alonso Pérez Díaz (24-I-2018).                            </span>
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        Con este peque&ntilde;o art&iacute;culo hemos querido dejar constancia del trabajo y el<strong> </strong>inter&eacute;s de una excelente persona que, hasta su &uacute;ltimo aliento, continu&oacute; aportando su granito de arena para proteger y dar a conocer algunos de los aspectos m&aacute;s interesantes del Patrimonio Cultural de La Palma. Por ello, aprovechamos esta ocasi&oacute;n para emplazar a las instituciones p&uacute;blicas palmeras para que hagan realidad uno de los sue&ntilde;os m&aacute;s queridos de Pedro, cual es la publicaci&oacute;n de sus investigaciones sobre &ldquo;Las salinas de Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja)&rdquo;. Creemos, de verdad, que es de justicia, y que se lo merece, que esta obra, perfectamente acabada y maquetada, vea la luz p&uacute;blica. Mientras tanto, solo nos resta decir que su labor no cay&oacute; en saco roto y que perdurar&aacute; durante mucho tiempo en la historiograf&iacute;a de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Felipe Pais Pais
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/in-memoriam-pedro-merino-martin-lucha-olvido-patrimonio-etnografico-palmero_129_10109461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2023 11:10:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[In memoriam: Pedro Merino Martín. Lucha por el olvido del patrimonio etnográfico palmero]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ramon-vina-vida-dedicada-artesania-cultura-ceramica-benahoarita-ii_129_9208703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/698088e6-7fb6-439a-85e0-aa18f779489c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Gracias a su pericia y experiencia, sabemos cómo los benahoaritas consiguieron un tipo de decoración, denominado peine basculante, utilizando una pieza de madera, de invención propia, que reproduce, exactamente, el mismo motivo que el creado por los antiguos palmeros</p></div><p class="article-text">
        La dedicaci&oacute;n plena, la experiencia acumulada durante tantos a&ntilde;os y el perfeccionismo riguroso les permitieron crear aut&eacute;nticas obras de arte. Durante las excavaciones arqueol&oacute;gicas aparecen unas piedras negras y brillantes, pulidas por el uso, que se corresponden con alisadores utilizados para darle uniformidad a la capa interna y externa de los cuencos, exactamente iguales a los que Ram&oacute;n y Vina han usado durante tanto tiempo. En este mismo sentido, queremos recalcar que, gracias a la pericia y experiencia de Ram&oacute;n y Vina, sabemos c&oacute;mo los benahoaritas consiguieron un tipo de decoraci&oacute;n, denominado peine basculante, utilizando una pieza de madera, de invenci&oacute;n propia, que reproduce, exactamente, el mismo motivo que el creado por los antiguos palmeros. Si no hubiese sido por su labor, seguramente, la arqueolog&iacute;a a&uacute;n se estar&iacute;a preguntando c&oacute;mo se realizaron esas improntas exclusivas de la denominada Fase Cer&aacute;mica IVa. Su paciencia infinita y su meticulosidad hacen que, todav&iacute;a hoy, tras 15 a&ntilde;os de apertura del MAB y la colaboraci&oacute;n de especialistas en restauraci&oacute;n, cada vez que alguien dona numerosos fragmentos de una misma vasija que se debe reconstruir, seguimos acudiendo, sin dudarlo un instante, a la sapiencia y experiencia de Ram&oacute;n, Vina y Miriam porque sabemos, sin importar el tiempo que le dediquen, que no cejar&aacute;n en el empe&ntilde;o de devolverle su forma primitiva.
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                Ramón y Vina en su Taller de Cerámica El Molino.                            </span>
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        El Taller de Cer&aacute;mica El Molino, durante much&iacute;simo tiempo, desde su creaci&oacute;n hasta la donaci&oacute;n de sus materiales, en 2007, para la inauguraci&oacute;n del Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita, constituy&oacute; un aut&eacute;ntico museo de cer&aacute;mica aborigen.&nbsp;En ning&uacute;n otro lugar estar&iacute;an mejor custodiadas y apreciadas. Para los turistas que visitaban este centro alfarero era un aut&eacute;ntico lujo poder admirar las piezas originales y, sobre todo, ver in situ c&oacute;mo se trabajaban y consegu&iacute;an reproducciones exactas de las abor&iacute;genes, pudiendo valorar, realmente, la perfecci&oacute;n de sus creaciones, as&iacute; como la enorme cantidad de tiempo que era necesario para conseguir darle su forma definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Tanto esfuerzo y tanto trabajo han posibilitado que Ram&oacute;n y Vina atesoren un archivo personal con datos meticulosos (dimensiones, moldes, dibujos, fotograf&iacute;as, etc) de innumerables vasijas que, en muchos casos, a&uacute;n siguen en manos de coleccionistas privados. Toda esta documentaci&oacute;n, &uacute;nica y fr&aacute;gil, es una aut&eacute;ntica joya que debiera pasar a formar parte del Patrimonio Cultural de La Palma y de Canarias. Esta important&iacute;sima informaci&oacute;n, que permite la reconstrucci&oacute;n exacta de las piezas originales, posee un valor extraordinario que debe ser estudiado y preservado para uso y disfrute de las generaciones futuras. Absolutamente toda su colecci&oacute;n de cer&aacute;micas, complementada con otro tipo de materiales que custodiaba Miriam Cabrera, han tenido un papel esencial en la sala de exposici&oacute;n permanente del MAB desde el mismo momento de su apertura en 2007.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos 37 a&ntilde;os hemos tenido el privilegio y el placer de disfrutar de la amistad, el cari&ntilde;o, los conocimientos y la sabidur&iacute;a de Ram&oacute;n, Vina y Miriam. La experiencia ha sido extraordinariamente positiva y aleccionadora con momentos inolvidables como una exposici&oacute;n, un ciclo de conferencias y la publicaci&oacute;n de un folleto sobre la cer&aacute;mica benahoarita, que tuvo lugar en la sede de Cajacanarias (Santa Cruz de La Palma) para conmemorar el 25 aniversario de la creaci&oacute;n del Taller de Cer&aacute;mica El Molino.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; mismo, hemos dedicado muchas horas, codo con codo, realizando el inventario de su colecci&oacute;n de piezas y restos arqueol&oacute;gicos, preparando y discutiendo los textos y el dise&ntilde;o de los paneles explicativos de la exposici&oacute;n, que siguen formando parte del propio taller artesanal, se nos ha facilitado el acceso, sin ning&uacute;n tipo de cortapisas, a sus archivos y biblioteca, tanto documental como fotogr&aacute;fico, que tienen un valor extraordinario para el conocimiento de la historia de la investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica en La Palma y el conocimiento de yacimientos que, en algunos casos, han desaparecido para siempre y que solo conocemos merced a esos datos o a los materiales que consiguieron rescatarse en el &uacute;ltimo momento.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como todo en esta vida, Vina y Ram&oacute;n se han hecho mayores y necesitan un m&aacute;s que merecido descanso. Su trayectoria vital quedar&aacute; indisolublemente ligada a su taller de cer&aacute;mica. Sus reproducciones de vasijas benahoaritas han contribuido, mucho m&aacute;s que los art&iacute;culos y trabajos cient&iacute;ficos, a dar a conocer una de las &ldquo;joyas&rdquo; de la arqueolog&iacute;a de La Palma, cual es la cer&aacute;mica benahoarita, la cual solo con ver los sistemas decorativos empleados podemos hacernos una idea clara y fiable de la &eacute;poca en que fueron realizadas y esto, hasta el presente, solo ocurre en La Palma. Sus reproducciones&nbsp;est&aacute;n distribuidas por todo el mundo permitiendo que muchas personas conozcan uno de los principales objetos de uso cotidiano que crearon los antiguos palmeros. De todo ello ha surgido un arte y unos conocimientos que no se deben perder. De todos nosotros depender&aacute; que su extraordinaria labor tenga continuidad. Su trayectoria profesional est&aacute; bien avalada por su participaci&oacute;n en infinidad de ferias de artesan&iacute;a y turismo, as&iacute; como numerosos reconocimientos y premios.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no nos queda m&aacute;s que agradecer a Ram&oacute;n y Vina por invitarme a este reconocimiento que, reiteramos, es totalmente merecido por toda una vida de dedicaci&oacute;n a dar a conocer un aspecto fundamental de la Cultura Benahoarita. No queremos terminar sin agradecerles que, desde siempre, me hayan considerado como un miembro de la familia, al menos as&iacute; nos hemos considerado, y es que su casa siempre ha estado a nuestra disposici&oacute;n a cualquier hora del d&iacute;a y en cualquier d&iacute;a del a&ntilde;o. Siempre que hemos tenido tiempo, al pasar por Monte Pueblo, era inexcusable la visita porque, aparte de ser muy bien acogidos, esas tertulias con Ram&oacute;n, Vina y Miriam, junto a un pozuelo de caf&eacute;, eran un aut&eacute;ntico placer y, sobre todo, un torrente de experiencias y conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n queremos hacer un ruego a las autoridades locales, insulares y regionales puesto que consideramos que su trabajo no puede quedar aqu&iacute;, ya que forma parte del Patrimonio Cultural de Canarias, sino que se debe aprovechar su sapiencia y experiencia para que su labor contin&uacute;e durante mucho tiempo y perdure entre las generaciones futuras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Taller de Cerámica El Molino.                            </span>
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        <strong>* Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ramon-vina-vida-dedicada-artesania-cultura-ceramica-benahoarita-ii_129_9208703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jul 2022 18:32:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (II)]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ramon-vina-vida-dedicada-artesania-cultura-ceramica-benahoarita-i_129_9084198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b2d27e1-a57e-458c-ae87-afd2ce33e82f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - El Taller de Cerámica El Molino de Ramón y Vina no solo fue un centro de alfarería artesanal. Fue un lugar donde arqueólogos e investigadores, interesados en el pasado indígena, acudíamos a ver, in situ, y de primera mano, nunca mejor dicho, las técnicas de elaboración y, sobre todo, de decoración de las vasijas benahoaritas</p></div><p class="article-text">
        El pasado 18 de marzo de 2022 participamos en un acto institucional&nbsp;muy bonito y emotivo en el cual se reconoc&iacute;a la trayectoria profesional y vital de dos personas vecinas del municipio de Villa de Mazo, con las cuales hemos mantenido una estrecha vinculaci&oacute;n que se remonta a nada menos que 37 a&ntilde;os. Se trata de Ram&oacute;n Barreto y Vina Medina, due&ntilde;os y promotores del Taller de Cer&aacute;mica &ldquo;El Molino&rdquo;, sito en Monte Pueblo (Villa de Mazo), a quienes agradecemos que en este momento tan importante y especial hayan pensado en nosotros para participar en esta gran noche en la que se premiaba toda una vida dedicada a dar a conocer la cer&aacute;mica benahoarita.
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                Nombramiento de Hijos Predilectos de Ramón Barreto y Vina Cabrera por el Ayuntamiento de Mazo (18-III-2022).                            </span>
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        Conocemos a Ram&oacute;n y Vina, Vina y Ram&oacute;n, as&iacute; como a Miriam Cabrera, porque son inseparables, desde junio de 1985 y con el transcurrir del tiempo valoramos, cada vez m&aacute;s, su dedicaci&oacute;n a una pasi&oacute;n que ha marcado una forma de vida y unos logros que, seguramente, ni siquiera ellos esperaban cuando iniciaron esta andadura. Pero cuando las cosas se hacen bien, y esta ha sido una de las m&aacute;ximas que hemos aprendido de ellos, con amor, con honestidad y con dedicaci&oacute;n plena, siempre llega la recompensa.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el Taller de Cer&aacute;mica &ldquo;El Molino&rdquo; no ha sido un centro alfarero m&aacute;s puesto que, desde el mismo momento de su creaci&oacute;n, all&aacute; por 1974, ha desarrollado una labor cultural encomiable centrada en la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y puesta en valor de una de las piezas arqueol&oacute;gicas, las vasijas de barro, m&aacute;s interesantes y m&aacute;s representativas que nos legaron los abor&iacute;genes palmeros. Y esta aseveraci&oacute;n tan rotunda no es una frase para quedar bien, puesto que se basa en una serie de hechos constatables e irrefutables.
    </p><p class="article-text">
        Este lugar se convirti&oacute;, desde el mismo momento de su apertura, en un lugar al que acud&iacute;an todas aquellas personas que hab&iacute;an descubierto una vasija aborigen, entera o en pedazos, porque sab&iacute;an que all&iacute; iban a ser reconstruidas, cuidadas, restauradas y puestas en valor, como si de un museo se tratase. Los descubridores de esos cuencos de barro optaban, la mayor&iacute;a de las veces, por dejarlas en dep&oacute;sito, de tal forma que pasaron a formar parte de una magn&iacute;fica exposici&oacute;n en la que se pod&iacute;an admirar las piezas originales y, adem&aacute;s, se pod&iacute;a comprobar c&oacute;mo, en la manos expertas de Vina y Ram&oacute;n, los abor&iacute;genes palmeros pudieron dar a luz objetos de tanta belleza. Esta colecci&oacute;n, perfectamente protegida y conservada, pas&oacute; a formar parte de los fondos del Museo Arqueol&oacute;gico Benahoarita desde el mismo momento de su creaci&oacute;n en 2007.
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                    alt="Reconstrucción de una vasija descubierta en Tirimaga (16-I-2006) en el Taller de Cerámica El Molino."
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            <span class="title">
                Reconstrucción de una vasija descubierta en Tirimaga (16-I-2006) en el Taller de Cerámica El Molino.                            </span>
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        El reconocimiento del Taller de Cer&aacute;mica El Molino entre la arqueolog&iacute;a canaria era tal que, nuestra primera experiencia, en junio de 1985, con la cultura benahoarita tuvo lugar, precisamente, en este lugar. En esa fecha, el alumnado de una asignatura optativa denominada &ldquo;Prehistoria de &Aacute;frica y Canarias&rdquo; (5&ordm; de Geograf&iacute;a e Historia), realizamos una visita de tres d&iacute;as a La Palma para conocer su Arqueolog&iacute;a. Su profesor, Juan Francisco Navarro Mederos, con muy buen criterio, tuvo muy claro que ese primer contacto con la arqueolog&iacute;a palmera no pod&iacute;a ser otro que el centro artesano de Ram&oacute;n y Vina, as&iacute; como el impresionante archivo y biblioteca de Miriam Cabrera. La experiencia fue incre&iacute;ble y aleccionadora aunque, inicialmente, muchos no ten&iacute;amos muy claro el inter&eacute;s de esta elecci&oacute;n, existiendo tantos yacimientos por conocer. Cuando abandonamos el lugar, noche cerrada, entendimos perfectamente tan sabia decisi&oacute;n. Este primer encuentro, al menos en nuestro caso, marc&oacute; definitivamente una trayectoria investigadora inspirada en algunos principios esenciales de la labor de Ram&oacute;n y Vina: la meticulosidad, la rigurosidad y el absoluto respeto a las piezas que atesoraban y reproduc&iacute;an fielmente hasta en los detalles m&aacute;s &iacute;nfimos. Nunca imaginamos que esta experiencia ser&iacute;a el preludio de muchos otros encuentros en los que el Taller de Cer&aacute;mica El Molino, y el domicilio particular de Miriam, se convertir&iacute;an en un sitio al que acudir&iacute;amos en busca de informaci&oacute;n, conocimientos y apoyo. Durante todo este tiempo hemos tenido la fortuna de disfrutar de la sapiencia de unas personas a las que respetamos y apreciamos profundamente por todo lo que aportado a la arqueolog&iacute;a palmera.
    </p><p class="article-text">
        El Taller de Cer&aacute;mica El Molino de Ram&oacute;n y Vina no solo fue un centro de alfarer&iacute;a artesanal. Fue un lugar donde arque&oacute;logos e investigadores, interesados en el pasado ind&iacute;gena, acud&iacute;amos a ver, in situ, y de primera mano, nunca mejor dicho, las t&eacute;cnicas de elaboraci&oacute;n y, sobre todo, de decoraci&oacute;n de las vasijas benahoaritas. Su aprendizaje, pr&aacute;cticamente autodidacta, durante tantos a&ntilde;os, les permiti&oacute; acceder a las t&eacute;cnicas, estamos convencidos de ello, sobre c&oacute;mo los antiguos palmeros crearon sus preciosos y &uacute;nicos cuencos. Descubrieron los secretos sobre la preparaci&oacute;n del barro y d&oacute;nde estaban los barreros de mayor calidad, el m&eacute;todo de la elaboraci&oacute;n de los recipientes, las t&eacute;cnicas del horneo y, sobre todo, crearon una serie de herramientas de invenci&oacute;n propia con las que decoraban las piezas.
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            <span class="title">
                Decorando la reproducción de una vasija benahoarita.                            </span>
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        <strong>* Felipe Jorge Pais Pais es doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ramon-vina-vida-dedicada-artesania-cultura-ceramica-benahoarita-i_129_9084198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jun 2022 18:28:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ramón y Vina: toda una vida dedicada a la artesanía, la cultura y la cerámica benahoarita (I)]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Tajogaite]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tajogaite_129_8638815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0235775-3628-4a44-8353-b4edfb2ddabd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tajogaite"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Al volcán no podemos ignorarlo ni obviarlo por mucho que nos empeñemos. Su presencia es indisoluble del lugar en que nació, la Hoya de Tajogaite, y, quizás, en un futuro no muy lejano se convierta en uno de los reclamos turísticos y científicos más poderosos de La Palma. Solo tendremos que aprender a vivir con él y a respetarlo.</p></div><p class="article-text">
        <em>In memoriam, a Pedro Merino Mart&iacute;n, historiador, investigador, profesor y, sobre todo, excelente persona. Buen viaje, amigo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi cuatro meses desde que revent&oacute; el volc&aacute;n en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso) e, incre&iacute;blemente, seguimos sin darle un nombre &ldquo;oficial&rdquo;. Resulta pat&eacute;tico comprobar como medios de comunicaci&oacute;n y periodistas hacen aut&eacute;nticos malabares para denominarlo y el esperpento llega al punto de que en una misma televisi&oacute;n, en programas distintos, se le denomina de diferente forma. Pero lo m&aacute;s triste es que, al igual que con la imposici&oacute;n de Isla Baja o Delta L&aacute;vico, se nos imponen top&oacute;nimos desde fuera, bien sea La Pen&iacute;nsula u otras islas, que desconocen muestra historia, geograf&iacute;a, orograf&iacute;a y toponimia. Desde el mismo 19 de septiembre hemos asistido, at&oacute;nitos, a infinidad de opiniones sobre el nombre que se debe dar al nuevo volc&aacute;n o la incomprensi&oacute;n de quienes piensan que ello no se deb&iacute;a hacer hasta que se apagara, aunque no entendemos muy bien el porqu&eacute; de esa espera. Pero ya hace unos 15 d&iacute;as que se ha dado por extinto y seguimos en las mismas: todo el mundo callado, especialmente la poblaci&oacute;n palmera que, consideramos, debe tener mucho que decir en este tema. Mientras tanto, la confusi&oacute;n aumenta y se sugieren nombres que, a nuestro juicio, son poco afortunados. No pretendemos sentar c&aacute;tedra ni imponer nada, si bien consideramos conveniente precisar algunas cuestiones sobre los top&oacute;nimos m&aacute;s repetidos en algunos medios de comunicaci&oacute;n.
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                    alt="Panorámica del Valle de Aridane desde la zona de Los Pelados y Tajogaite. Buena parte de estos parajes se han visto afectados por el nuevo volcán. Podemos apreciar las montañas Rajada, Cogote, Todoque-Tres Picos, La Laguna y Triana-Las Rosas-El Laurel (Foto: Jorge Pais)"
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                Panorámica del Valle de Aridane desde la zona de Los Pelados y Tajogaite. Buena parte de estos parajes se han visto afectados por el nuevo volcán. Podemos apreciar las montañas Rajada, Cogote, Todoque-Tres Picos, La Laguna y Triana-Las Rosas-El Laurel (Foto: Jorge Pais)                            </span>
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        Los nombres que m&aacute;s nos suenan, a fuerza de repetirlos, son los de Volc&aacute;n de Cumbre Vieja, Volc&aacute;n Sin Nombre o Volc&aacute;n de La Palma gracias a su enorme poder de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, se trata de acepciones poco afortunadas que nos parecen vagas, generalistas, confusas y muy poco respetuosas con la geograf&iacute;a y la toponimia de La Palma. Cumbre Vieja es una enorme dorsal volc&aacute;nica que recorre, pr&aacute;cticamente, toda la mitad sur de La Palma, entre el Pico Birigoyo y la Punta de Fuencaliente prolong&aacute;ndose, incluso, bajo el mar, por la que discurre uno de los senderos m&aacute;s atractivos y transitados de la Isla, la denominada Ruta de Los Volcanes. Todos los volcanes hist&oacute;ricos han tenido lugar sobre la parte superior de esa formaci&oacute;n geol&oacute;gica que sigue muy activa y que atraviesa o linda con 4 municipios palmeros (Bre&ntilde;a Baja, Villa de Mazo, Fuencaliente y El Paso). Pero es que, adem&aacute;s, este nuevo volc&aacute;n revienta en las laderas occidentales de ese accidente geogr&aacute;fico y, por tanto, bastante alejado de Cumbre Vieja propiamente dicha. En cuanto a lo de Volc&aacute;n de La Palma es una generalidad que solo sirve para localizarlo en el mapa. Pero, no importa, los nuevos volcanes que surjan, que los habr&aacute;, pasar&aacute;n a llamarse, a partir de ahora, La Palma II, La Palma III &hellip; y as&iacute;, hasta el infinito, con lo cual esta cuesti&oacute;n la tendr&iacute;amos zanjada por los siglos de los siglos. Y, por &uacute;ltimo, lo de Volc&aacute;n sin Nombre no hace m&aacute;s que reconocer nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo y se debe, exclusivamente, a nuestro aplatanamiento y aceptaci&oacute;n de que sean otros quienes nos soluciones tama&ntilde;o &ldquo;problema&rdquo;. En este &uacute;ltimo caso podr&iacute;amos denominarlo, perfectamente, como Volc&aacute;n de San Borond&oacute;n, una isla fantasma, al oeste de La Palma, que aparece y desaparece, que muy pocas personas han cre&iacute;do ver y nadie ha sido capaz de certificar su existencia real. Pero Tajogaite s&iacute; existe y en poco m&aacute;s de tres meses ha creado una mole impresionante en unos parajes en los que solo hab&iacute;an hoyas y suaves laderas, hasta el punto que su impresionante estampa se puede contemplar desde todo el Valle de Aridane.
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                    alt="La impresionante mole de Tajogaite desde Tajuya (Foto: Montse García Martín)."
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                La impresionante mole de Tajogaite desde Tajuya (Foto: Montse García Martín).                            </span>
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        En nuestra opini&oacute;n, y sin &aacute;nimo de entrar en pol&eacute;mica o imponer nada, creemos que el nuevo volc&aacute;n podr&iacute;a llamarse, perfectamente, TAJOGAITE puesto que, como ya indicamos en el primer p&aacute;rrafo revent&oacute; en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso). Por cierto, cuando iba con mi padre a esta zona, en la d&eacute;cada de los 60 y 70 del pasado siglo, a buscar pasto, pinillo o pi&ntilde;as para encender fuego, nunca habl&aacute;bamos de Cabeza de Vaca, sino de Cabezavaca. Se trata de un vocablo benahoarita, que presenta otras variantes como Tagojaite y Taguajaite. En las fuentes bibliogr&aacute;ficas consultadas no hemos encontrado datos concretos sobre su significado y los investigadores se limitan a se&ntilde;alar que puede ser el nombre de una planta perenne (Ignacio Reyes Garc&iacute;a: El habla prehisp&aacute;nica de La Palma. Estudio hist&oacute;rico-etimol&oacute;gico, (Islas Canarias), 2003, Pp. 139). Es interesante rese&ntilde;ar que J. Bethencourt Alfonso se&ntilde;ala que, en Tenerife, existe el t&eacute;rmino <em>gaite</em> con el significado de torta hecha con harina de ra&iacute;z de helecho (Historia del Pueblo Guanche, Su origen, caracteres etnol&oacute;gicos, hist&oacute;ricos y ling&uuml;&iacute;sticos, Tomo I, (La Laguna, 1991, p&aacute;g. 268).Ambos investigadores parecen coincidir en que el top&oacute;nimo Tagoja, presente en La Palma en Monta&ntilde;a (volc&aacute;n) Tagoja (Mirca. Santa Cruz de La Palma) y Fuente de Tagoja (Gallegos. Barlovento), est&aacute;n claramente emparentados con Tajogaite y con un significado muy parecido por lo que, a modo de hip&oacute;tesis, se nos ocurre plantear si esa planta no podr&iacute;a ser la <em>helechera</em> (Pteridium aquilinum<em>)</em> cuya ra&iacute;z se utilizada para hacer el gofio y los bollos de helecho que, adem&aacute;s, son muy abundantes en la zona de Tajogaite, as&iacute; como en la monta&ntilde;a y fuente de Tagoja, cuyos terrenos arenosos y de granz&oacute;n constituyeron lugares &nbsp;ideales para ser <em>cavaderos </em>de helechos o <em>helecheras</em>&ldquo;.
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                Tajogaite desde San Nicolás (Foto: Claudia Pais García).                            </span>
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        Tajogaite ha provocado da&ntilde;os terribles e irreparables en los bienes patrimoniales (casas, terrenos, cultivos, etc) de miles palmeros y palmeras de los municipios de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte. Quienes vivimos en la mitad sur de La Palma, tambi&eacute;n lo sufrieron los benahoaritas, debi&eacute;ramos de ser conscientes de que este tipo de cat&aacute;strofes han sucedido en el pasado m&aacute;s reciente, acaban de ocurrir e, irremediablemente, se reproducir&aacute;n en un futuro incierto. Si nos fijamos en el acantilado costero del Puerto de Tazacorte vemos, claramente, cuatro coladas de lavas separadas por sus correspondientes capas de almagre que, a las que habr&iacute;a que a&ntilde;adir la de Monta&ntilde;a Quemada-Tacande (1470-1490), que se qued&oacute; a escasos metros del mar, que han ido conformado la orograf&iacute;a actual del Valle Aridane. Hemos tenido la falsa idea de que los volcanes palmeros no eran peligrosos, olvid&aacute;ndonos de lo que les pas&oacute; a conejeros y garachiquenses en la &eacute;poca hist&oacute;rica. Esa sensaci&oacute;n de seguridad tambi&eacute;n ha venido dada por la falsa seguridad de las dos &uacute;ltimas erupciones, ya que el Tenegu&iacute;a (1971) revent&oacute; muy cerca del mar sin provocar da&ntilde;os en viviendas y apenas en algunos cultivos de secano. Pero el volc&aacute;n de San Juan-Las Manchas (1949) ya nos dio un serio aviso de lo que podr&iacute;a suceder destruyendo casas, pajeros, aljibes, caminos, carreteras, etc y sus da&ntilde;os no fueron a&uacute;n mayores y m&aacute;s graves porque discurri&oacute; por una zona mucho menos habitada que en la actualidad. Pero, al igual que entonces, resurgiremos. &iexcl;Siempre lo hemos conseguido! &iexcl;Y ahora no va a ser diferente! La destrucci&oacute;n provocada por el Tajogaite ha sido terrible y de muy dif&iacute;cil reparaci&oacute;n. Quiz&aacute;s por ello, desde el mismo momento de la erupci&oacute;n del 19 de septiembre, muchas personas se han mostrado reacias a darle un nombre, lo cual ha generado la confusi&oacute;n actual. Pero debemos ser conscientes de que este volc&aacute;n es hijo de La Palma y que ha cambiado, para siempre, la historia, la orograf&iacute;a y la geolog&iacute;a de la Isla. Y cuando hayamos desaparecido quienes lo hemos sufrido, Tajogaite seguir&aacute; ah&iacute;, &iexcl;como para no verlo!, por siempre. A nuestros hijos e hijas, incluso antes de que nazcan, les buscamos un nombre que lo relacione con su familia, su comunidad, con su pueblo. Al volc&aacute;n no podemos ignorarlo ni obviarlo por mucho que nos empe&ntilde;emos. Su presencia es indisoluble del lugar en que naci&oacute;, la Hoya de Tajogaite, y, quiz&aacute;s, en un futuro no muy lejano se convierta en uno de los reclamos tur&iacute;sticos y cient&iacute;ficos m&aacute;s poderosos de La Palma. Solo tendremos que aprender a vivir con &eacute;l&nbsp;y a respetarlo.
    </p><p class="article-text">
        En La Palma, incluso, los volcanes, pierden su nombre y pasan a ser llamados monta&ntilde;as o, simplemente, con el top&oacute;nimo del lugar en que reventaron, de ah&iacute; que propongamos el nombre de Tajogaite o Monta&ntilde;a de Tajogaite porque es el lugar donde vio la luz, porque no se presta a ning&uacute;n tipo de confusi&oacute;n y porque como algunas de las erupciones hist&oacute;ricas tiene una raigambre ind&iacute;gena que puede remontarse a m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Muchos de los volcanes de La Palma se conocen por dos y hasta tres nombres, y siempre relacionados con la zona donde reventaron o con determinadas caracter&iacute;sticas del lugar. Los &uacute;nicos volcanes hist&oacute;ricos que tienen un &uacute;nico nombre son los de El Charco (Fuencaliente) y Tenegu&iacute;a (Fuencaliente), vocablo ind&iacute;gena que, en su momento, no gener&oacute; ning&uacute;n tipo de pol&eacute;mica. A modo de ejemplo, vamos a rese&ntilde;ar c&oacute;mo se conocen los restantes volcanes subhist&oacute;ricos o hist&oacute;ricos: Tacande-Monta&ntilde;a Quemada (El Paso); San Juan-Las Manchas (El Paso) con otras dos bocas en Hoyo Negro y Duraznero; Mart&iacute;n-Tigalate (Villa de Mazo) y otro cono conocido por El B&uacute;caro (El Puertito. Las Caletas. Fuencaliente) y San Antonio-Fuencaliente y Jedey-Tihuya, cuyo nombre benahoarita no se corresponde con su situaci&oacute;n f&iacute;sica puesto que, en realidad, formaba parte del cant&oacute;n de Guehebey. En el mismo Valle de Aridane, mucho m&aacute;s antiguos, tenemos la Monta&ntilde;a de Tamarahoya-La Yedra (El Paso), Monta&ntilde;a de Triana-Las Rosas-El Laurel (Los Llanos de Aridane), Monta&ntilde;a de Todoque-Tres Picos (Los Llanos de Aridane y Tazacorte). Ello quiere decir que, aunque le pongamos un nombre oficial, ser&aacute; el pueblo palmero quien tendr&aacute; la &uacute;ltima palabra sobre esta cuesti&oacute;n y pasar&aacute; a ser conocido con uno, dos o tres nombres, como siempre ha ocurrido, pero s&iacute; consideramos que ya es hora ya de poner un poco de cordura en el desbarajuste actual sobre el nombre del nuevo volc&aacute;n.
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                    alt="Cráter de Hoyo Negro y detrás El Duraznero, que en algunas publicaciones turísticas aparece como Las Deseadas, que forman parte de la erupción del San Juan-Las Manchas en 1949 (Foto: Jorge Pais)"
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                Cráter de Hoyo Negro y detrás El Duraznero, que en algunas publicaciones turísticas aparece como Las Deseadas, que forman parte de la erupción del San Juan-Las Manchas en 1949 (Foto: Jorge Pais)                            </span>
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        <strong>* Felipe Jorge Pais Pais es licenciado en Geograf&iacute;a e Historia</strong>
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      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jan 2022 19:45:11 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[‘Fajanas’ versus ‘isla baja’ o ‘delta lávico’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fajanas-versus-isla-baja-delta-lavico_129_8592849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b89f9cb5-da50-4389-9b99-9961bc439f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_1037235.jpg" width="622" height="350" alt="‘Fajanas’ versus ‘isla baja’ o ‘delta lávico’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BENAHOARE - Se nos intenta imponer, tanto desde la Península, como desde otras islas, unos topónimos, a nuestro juicio, poco rigurosos que indican un desconocimiento profundo de la historia, la orografía, la geografía y la toponimia de la antigua Benahoare. Y lo más triste de todo es que aceptamos, sin rechistar y agachando la cabeza, esas imposiciones foráneas ante la creencia, como siempre nos han inculcado, de que lo que viene de fuera es mejor.</p></div><p class="article-text">
        En La Palma, hasta ahora, le guste a qui&eacute;n le guste y lo diga qui&eacute;n lo diga, no hay ni una sola <em>isla baja</em> y ni un solo <em>delta l&aacute;vico</em>, pero si existen innumerables <em>fajanas</em>. El volc&aacute;n que ha reventado en La Palma el 19 de septiembre de 2021 ha provocado infinidad de destrozos e incontables sufrimientos fundamentalmente entre los moradores del Valle de Aridane. Desde el mismo momento de su nacimiento ha habido&nbsp;una serie de cuestiones que han suscitado cierta pol&eacute;mica como, por ejemplo, el nombre de la monta&ntilde;a o el de los nuevos terrenos ganados al mar. En ambos casos se nos intenta imponer, tanto desde la Pen&iacute;nsula, como desde otras islas, unos top&oacute;nimos, a nuestro juicio, poco rigurosos que indican un desconocimiento profundo de la historia, la orograf&iacute;a, la geograf&iacute;a y la toponimia de la antigua Benahoare. Y lo m&aacute;s triste de todo es que aceptamos, sin rechistar y agachando la cabeza, esas imposiciones for&aacute;neas ante la creencia, como siempre nos han inculcado, de que lo que viene de fuera es mejor. Y eso, ni much&iacute;simo menos, es as&iacute;. En esta Isla existen numerosas personas, muy bien formadas y preparadas, que pueden opinar, con conocimiento de causa, sobre estas cuestiones. Da la impresi&oacute;n de que debemos callarnos porque lo dicen catedr&aacute;ticos de universidad, aunque nosotros tambi&eacute;n nos consideramos cient&iacute;ficos, estudiamos y defendimos tesis doctorales en las universidades canarias.
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                Una de las nuevas &#039;fajanas&#039; en la costa de Tazacorte.                            </span>
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        La toponimia forma parte del acervo cultural de los pueblos, en muchos casos, desde tiempos inmemoriales. Por tanto, no puede ni debe ser alterada o manipulada. Los top&oacute;nimos no son un capricho y, todos ellos, aunque se haya perdido con el transcurrir del tiempo, tienen un significado para los habitantes de ese territorio. Son puestos por el pueblo, por las gentes que viven en esos lugares y se han transmitido, hasta nuestros d&iacute;as, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Nos hablan del mundo ind&iacute;gena, de acontecimientos hist&oacute;ricos, de sucesos cotidianos, de antroponimia, de las caracter&iacute;sticas del relieve o del paisaje, de flora y fauna, de colores, de formas, etc. Estamos hablando de nombres que, en muchos casos, han pervivido en La Palma durante m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os, desde la etapa benahoarita, que han pervivido hasta nuestros d&iacute;as porque su significado define, perfectamente, las caracter&iacute;sticas del territorio. Otros vocablos son m&aacute;s recientes si bien, en muchos casos, como el de <em>fajana</em>, pueden tener m&aacute;s de 500 a&ntilde;os. Para la mayor&iacute;a de ellos se desconoce su significado porque su memoria se ha ido perdiendo con el transcurrir del tiempo, sobre todo tras la desaparici&oacute;n de aquellas personas que hab&iacute;an ido transmitiendo esos conocimientos. El desarraigo, el desarrollismo y el abandono del campo han significado la p&eacute;rdida de un ingente caudal de informaci&oacute;n que, en muy poquitos a&ntilde;os, caer&aacute; en el olvido m&aacute;s absoluto, en cuanto desaparezcan nuestros ancianos. En este sentido, el volc&aacute;n revent&oacute; en la Hoya de Tajogaite, top&oacute;nimo benahoarita que significa <em>terreno rajado</em> y, qu&eacute; casualidad, al ladito nos encontramos con Monta&ntilde;a Rajada, pr&aacute;cticamente sepultada por coladas l&aacute;vicas de 70 metros de espesor, nombre impuesto en la &eacute;poca hist&oacute;rica por las personas que vivieron en sus inmediaciones bien sea de Tacande o Las Manchas, porque durante cientos de a&ntilde;os permaneci&oacute; en la memoria colectiva que ese lugar, como vemos en las &uacute;ltimas fotos del volc&aacute;n, lleno de grietas o rajaduras, presentaba unas caracter&iacute;sticas orogr&aacute;ficas que permit&iacute;an conocerlo de esa manera.
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                El nuevo volcán que reventó en la Hoya de Tajogaite (El Paso).                            </span>
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        Ni somos ni pretendemos ser especialistas en esta materia, aunque se trata de un tema que conocemos de primera mano, por vivencias personales, especialmente en la zona de El Paso, y al que le hemos dado mucha importancia a lo largo de nuestra trayectoria investigadora recogiendo los datos que nos aportaron infinidad de informantes. Por tanto, no queremos sentar c&aacute;tedra, ni dar por zanjada ninguna cuesti&oacute;n, sobre el uso del t&eacute;rmino <em>fajana</em> para referirnos a los terrenos ganados al mar por el nuevo volc&aacute;n aunque, desde luego, s&iacute; nos parece mucho m&aacute;s adecuado que el de <em>isla baja</em> o <em>delta l&aacute;vico</em>, totalmente ajenos a la toponimia y el territorio de La Palma. Pero s&iacute; podemos aseverar que el nuevo espacio que ha nacido en los acantilados de Tazacorte tiene una tipolog&iacute;a muy parecida a lo que siempre, nuestros mayores han denominado <em>fajanas</em>. Hay estudios magn&iacute;ficos sobre toponimia de La Palma como el de Carmen D&iacute;az Alay&oacute;n aunque mucho m&aacute;s accesible, al ser p&uacute;blico, lo podemos consultar en GRAFCAN, donde solo hay que ir a cartograf&iacute;as b&aacute;sicas y activar la pesta&ntilde;a Rescates de Toponimia. Y, seguramente, muchos se sorprendan de la enorme cantidad de fajanas que existen en La Palma, desde la orilla del mar a los bordes de la Caldera de Taburiente. El origen del vocablo es portugu&eacute;s y no creo que nadie, a estas alturas, se atreva a discutir la presencia de portuguesismos en el habla, la toponimia y los apellidos palmeros, pr&aacute;cticamente desde el mismo momento de la conquista de Benahoare a finales del siglo XV.
    </p><p class="article-text">
        En La Palma se conservan innumerables zonas, lugares y sitios conocidos como <em>fajana</em>. Y ello es as&iacute; porque en el nombre va impl&iacute;cito su significado. Antiguamente, para la poblaci&oacute;n palmera, cuando la ganader&iacute;a y la agricultura de secano eran vitales para la supervivencia, una <em>fajana</em> no es otra cosa que una explanada o llano situado en la <em>pata</em> o el <em>pie</em> de un risco. Su tipolog&iacute;a es muy variada. Pueden ser bastante grandes como las de Franceses (Garaf&iacute;a) o Barlovento, aunque tambi&eacute;n hay otras min&uacute;sculas, con apenas 30-40 metros de anchura. Respecto a su ubicaci&oacute;n nos las encontramos junto al mar, en median&iacute;as, dentro de los pinares, en la laurisilva, en los precipicios de la Caldera de Taburiente, laderas de barrancos, etc., de toda la orograf&iacute;a insular. Puede aparecer solo como<em> fajana</em>, y sus variantes <em>fajaneta</em>, f<em>ajanita</em>, etc., o con el a&ntilde;adido de las caracter&iacute;sticas que la definen (de Los Codesos, del Horno, del Cementerio, etc., etc.). Y, aunque algunos no lo crean, tambi&eacute;n encontramos el top&oacute;nimo en medio de coladas l&aacute;vicas, m&aacute;s o menos recientes como, por ejemplo, al norte de la erupci&oacute;n del Tacande-Monta&ntilde;a Quemada (1470-1490), donde se sit&uacute;a una f<em>ajana oscura</em>, llamada as&iacute; porque una mancha o manch&oacute;n (as&iacute; se conocen en La Palma los denominados <em>kipukas</em> hawaianos), rodeado por las lavas subhist&oacute;ricas, est&aacute; cubierto sido ocupada por un frondoso fayal-brezal tan espeso que apenas si deja pasar la luz del sol. En Garaf&iacute;a hay otra<em> fajana oscura</em> totalmente diferente por cuanto se sit&uacute;a sobre los 1.800 metros de altitud, a los pies de Siete Fuentes, y en medio de uno de los pinares de tea m&aacute;s bonitos y grandes de La Palma, cuyas copas mantienen el suelo en una permanente penumbra.
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                Vista de la Fajana de Franceses desde Risco Caído (Garafía).                            </span>
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        Incluso, si no queremos usar el t&eacute;rmino <em>fajana</em> para denominar a los nuevos terrenos ganados al mar, aunque pensamos que este vocablo es correcto, tenemos otras alternativas t&iacute;picas de la orograf&iacute;a palmera. Un simple vistazo a la toponimia insular nos deja meridianamente claro que la costa est&aacute; llena de <em>puntas </em>(algunas personas mayores tambi&eacute;n las denominan <em>salientes</em>) que, cuando son muy grandes pierden esa referencia y pasan a denominarse Las Hoyas, El Remo, Mart&iacute;n Luis, etc., que, por el contrario, si mantienen en las m&aacute;s peque&ntilde;as que, en muchas ocasiones, suelen estar separadas por caletas y caletones. En La Palma, en contadas ocasiones, tambi&eacute;n se utiliza la expresi&oacute;n <em>baja</em> (de Los Colores, de Los Chochos, etc.), que se confunde con los nombres anteriores. De cualquier forma, al final, ser&aacute; el pueblo palmero quien le ponga un top&oacute;nimo a estos nuevos terrenos y ser&aacute; la tradicional oral la que los haga pervivir en el tiempo por muchos que organismos p&uacute;blicos, medios de comunicaci&oacute;n, etc., se empe&ntilde;en en llamarlos <em>isla baja</em> o <em>delta l&aacute;vico</em> porque, esencialmente, se trata de t&eacute;rminos que nos son totalmente ajenos y est&aacute;n completamente alejados del sentir palmero.
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                El Frontón, Punta de en Medio y Punta del Andén separados por el Caletón de Los Tarecos y la Caleta del Andén (Villa de Mazo).                            </span>
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        <strong>*Felipe Jorge Pais Pais es licenciado en Geograf&iacute;a e Historia y doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fajanas-versus-isla-baja-delta-lavico_129_8592849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 20:38:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Fajanas’ versus ‘isla baja’ o ‘delta lávico’]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benahoare es “mi tierra, mi lugar, mi país”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/benahoare-tierra-lugar-pais_129_7390520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa40ebd7-1b49-43e9-9a35-a272c9bf2571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Benahoare es “mi tierra, mi lugar, mi país”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Y es que el desarrollo turístico de La Palma no depende, ni mucho menos, como parece darse a entender, de un cambio de nombre, sino en ofrecer un turismo diferenciado y de calidad, tal y como se viene trabajando desde hace algunos años.</p></div><p class="article-text">
        No es nuestra intenci&oacute;n polemizar sobre este tema que, realmente, nos parece banal. Solo pretendemos sugerir la posibilidad de que existe un top&oacute;nimo que est&aacute; ah&iacute;, que es inconfundible, y no lleva a confusiones con otros similares, como es Benahoare. Se sugiere la posibilidad de que nuestra Isla pase a denominarse San Miguel de La Palma para resolver todos los problemas. Pero solo basta una visita a internet para ver qu&eacute; lugares conocidos como San Miguel hay much&iacute;simos, incluida una isla de Azores.&nbsp;La Palma, como espacio insular, es &uacute;nica en el mundo y as&iacute; lo ha sido durante much&iacute;simo tiempo (m&aacute;s de 500 a&ntilde;os). Y, pensamos, que as&iacute; debe continuar.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el desarrollo tur&iacute;stico de La Palma no depende, ni mucho menos, como parece darse a entender, de un cambio de nombre, sino en ofrecer un turismo diferenciado y de calidad, tal y como se viene trabajando desde hace algunos a&ntilde;os. Y tenemos muchos mimbres para lograrlo: un Patrimonio Cultural (arqueolog&iacute;a, etnograf&iacute;a, arquitect&oacute;nico, art&iacute;stico, etc.) muy rico, &uacute;nico y variado; una Naturaleza envidiable, espectacular y muy bien conservada; gentes muy bien formadas, preparadas, con ganas de trabajar; un cielo privilegiado, libre de contaminaci&oacute;n, que alberga uno de los complejos astrof&iacute;sicos m&aacute;s importantes del mundo, etc. Y son las administraciones p&uacute;blicas (regional, insular y municipales), junto con la iniciativa privada, quienes deben impulsar y dirigir esa senda, pero todos a una, olvidando personalismos y localismos. Evidentemente, todo esto que les acabo de contar son ideas muy personales que, seguramente, est&aacute;n muy alejadas de la realidad y, si quieren, ut&oacute;picas, aunque, a lo largo de 36 a&ntilde;os de trayectoria profesional, vinculada al Patrimonio Cultural de La Palma, especialmente el arqueol&oacute;gico, hemos comprobado c&oacute;mo este tipo de yacimientos es atractivo e interesante para quienes nos visitan, entre otras razones, porque solo se encuentra en nuestra Isla.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo se ha generado, en nuestra opini&oacute;n, una absurda y est&eacute;ril pol&eacute;mica sobre la confusi&oacute;n a la hora de escoger un destino tur&iacute;stico entre los nombres de La Palma, Las Palmas y Palma de Mallorca. Esta discusi&oacute;n, de la que parece depender el futuro tur&iacute;stico de la Isla, es de tal importancia y magnitud que, hace unos a&ntilde;os, se debati&oacute; en el Parlamento de Canarias. &iexcl;Como si no hubiese otros asuntos m&aacute;s urgentes y de mucha mayor trascendencia para palmeros y canarios! Esta confusi&oacute;n solo obedece a la ignorancia y la incultura de quienes hablan de estos lugares sin unos m&iacute;nimos conocimientos de geograf&iacute;a dando lugar a errores tan graves como situar al Teide en Gran Canaria, la Playa de Las Canteras en Tenerife y el Roque de Los Muchachos en Tenerife, entre muchos otros disparates.
    </p><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n es, adem&aacute;s, una solemne tonter&iacute;a porque parte de unas premisas falsas sobre las que no hay ninguna posibilidad de malinterpretaci&oacute;n. La Palma solo hay una, y lleva con esa denominaci&oacute;n m&aacute;s de 500 a&ntilde;os, y se trata de una peque&ntilde;a islita, en forma de coraz&oacute;n, situada en el extremo noroccidental del Archipi&eacute;lago Canario. Por el contrario, Las Palmas hace referencia a la provincia hom&oacute;nima, integrada por las islas de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, m&aacute;s los islotes de Lobos, Alegranza, Monta&ntilde;a Clara, Roque del Este y Roque del Oeste. En cuanto a Palma, aunque le retiremos <em>de Mallorca</em>, le sigue faltando el articulito que se antepone a nuestro querido pe&ntilde;asco. Y es que, estoy convencido, al menos as&iacute; nos lo ense&ntilde;aron en la escuela p&uacute;blica, cuyos maestros y maestras nos formaron hasta lo que somos hoy (si es que somos algo), las preposiciones y los art&iacute;culos son muy importantes y no se inventaron ni se usan por capricho. Por tanto, esta posible confusi&oacute;n solo obedece, repetimos, &uacute;nica y exclusivamente, a la incultura y el desconocimiento. En realidad, se trata de un claro ejemplo del desinter&eacute;s y el olvido que el Archipi&eacute;lago Canario suscita m&aacute;s all&aacute; de nuestras islas, tanto en la Pen&iacute;nsula como en Europa donde, pr&aacute;cticamente, solo somos un lugar de vacaciones y veraneo. Y es que, en determinadas cuestiones a&uacute;n seguimos siendo una colonia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, ni siquiera estamos en condiciones de saber qui&eacute;n y cu&aacute;ndo se le puso el nombre de La Palma y cu&aacute;l es su significado real. Hay teor&iacute;as para todos los gustos y algunas de ellas realmente estramb&oacute;ticas y muy poco cre&iacute;bles. Y es que la toponimia, los nombres, es un cap&iacute;tulo muy importante de nuestra cultura y que debe respetarse en su integridad y no cambiarla, tergiversarla o manipularla como se hace, muchas veces, sin ning&uacute;n tipo de rubor. Estas alteraciones no son nuevas, ni mucho menos, y el proceso se inici&oacute; en el mismo momento de la Conquista de Benahoare, cuanto los antrop&oacute;nimos y top&oacute;nimos abor&iacute;genes fueron transcritos de una forma poco ortodoxa, ya que el &uacute;nico criterio fue la forma en que los sonaba en su propio idioma: el castellano.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos de estas aberraciones son numerosos, por lo que solo vamos a citar un caso en el que se intent&oacute; recuperar el top&oacute;nimo antiguo, si bien al final, como casi siempre, todo qued&oacute; en buenas intenciones. El Camino de La <em>Jurona</em>, entre Todoque y Las Manchas, es, en realidad, el Camino de <em>La Gorona</em>. Quien encarg&oacute; el cartel o lo hizo no ten&iacute;a ni repajolera idea sobre qu&eacute; era eso de <em>gorona</em> y lo m&aacute;s pr&oacute;ximo que le sonaba era <em>Jurona</em>. <em>Gorona </em>es el nombre antiguo, antiqu&iacute;simo, y hace referencia a las innumerables caba&ntilde;as de piedras, habitadas por los benahoaritas, cuyos vestigios todav&iacute;a se conservan en este lugar. M&aacute;s recientemente, se han asociado con los denominados goros que, b&aacute;sicamente, se utilizaban para encerrar los cochinos.
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            <span class="title">
                Cabaña benahoarita junto al Camino de La Gorona (Las Manchas de Abajo. Los Llanos de Aridane)                            </span>
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        En este sentido, me viene a la memoria otra pol&eacute;mica generada hace unos a&ntilde;os cuando se puso en algunos paneles direccionales de las carreteras palmeras el nombre de <em>Los Canarios</em> que, al parecer, a muchos le sonaba a chino y que no es m&aacute;s que otro s&iacute;ntoma de supina ignorancia. Muchos se rasgaron las vestiduras y criticaron duramente al Cabildo Insular por tal &ldquo;atrevimiento&rdquo;. Desconoc&iacute;an que, al menos para la gente de El Valle Aridane, el casco municipal de Fuencaliente se llama y se conoce como <em>Los Canarios.</em> Este top&oacute;nimo, al igual que el de <em>Los Palmeros</em> est&aacute; asociado, generalmente, al mundo aborigen. Esta historia se repite en pr&aacute;cticamente todos los municipios. A nadie le extra&ntilde;a que vayas a San Pedro, San Jos&eacute;, Santo Domingo, a El Pueblo o a La Plaza, tal y como los pasenses, por ejemplo, conocemos al casco urbano de nuestro municipio. Se propone el nombre de San Miguel de La Palma, aunque, sin ir m&aacute;s lejos, una de las islas de Azores se llama, precisamente San Miguel. Y solo basta con buscar en internet los lugares, especialmente en Am&eacute;rica Latina, que tienen ese mismo nombre.
    </p><p class="article-text">
        Pero si el tema es tan preocupante e importante para el desarrollo tur&iacute;stico de la Isla puesto que, al parecer, son legi&oacute;n quienes queriendo venir a La Palma acaban en Las Palmas o Palma de Mallorca, les vamos a dar una soluci&oacute;n muy sencilla y sin posibilidad alguna de confusi&oacute;n con otros &aacute;mbitos territoriales. No pretendemos, en absoluto, entrar en pol&eacute;micas y discusiones sobre este tema. Se trata, simplemente, de una opini&oacute;n personal y una posibilidad que est&aacute; ah&iacute; y que tiene una antig&uuml;edad de, pr&aacute;cticamente, dos mil a&ntilde;os.
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                Bandos y capitanes de Benahoare a finales del siglo XV (Diseño: Juan Alberto Fernández)                            </span>
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        Nuestra propuesta es recuperar el nombre aborigen de La Palma: <strong>Benahoare </strong>o, si se considera demasiado atrevido, la llamar&iacute;amos <strong>La Palma-Benahoare</strong>. Otras islas, Tenerife (nombre que, por cierto, le dieron los benahoaritas), La Gomera, por ejemplo, conservan sus nombres ind&iacute;genas y el recuerdo, en forma de esculturas, a sus antepasados prehisp&aacute;nicos est&aacute; por doquier, as&iacute; como en el resto del Archipi&eacute;lago Canario. Pero La Palma, en estas cuestiones, siempre ha sido diferente. Aqu&iacute; se han obviado, silenciado y olvidado, sistem&aacute;ticamente, no s&eacute; si de forma consciente o no, seguramente s&iacute;, las referencias a las grandes figuras del mundo benahoarita (Tanaus&uacute;, Guayanfanta, Arecida, Francisca de Gazmira, etc.). A muchos, plantear esta sola idea les parecer&aacute; un atrevimiento inconcebible, una blasfemia, un sinsentido y una locura. Este sonoro, &uacute;nico y bello nombre (Benahoare) solo ha comenzado a ser utilizado y conocido de forma generalizada en los &uacute;ltimos, quiz&aacute;s, 40 a&ntilde;os. Hasta entonces, pr&aacute;cticamente nadie, lo hab&iacute;a escuchado o sab&iacute;a qu&eacute; era, salvo en determinados c&iacute;rculos de cierta cultura. Hasta ese punto se ha intentado acabar con la memoria de nuestros antepasados ind&iacute;genas que, nos guste o no, este territorio fue &ldquo;su tierra&rdquo;, &ldquo;su lugar&rdquo; y &ldquo;su pa&iacute;s&rdquo;, que es el significado de Benahoare, durante, como m&iacute;nimo, 1.500 a&ntilde;os. La &eacute;poca hist&oacute;rica palmera apenas si se ha desarrollado a lo largo de poco m&aacute;s de 500 a&ntilde;os. Este top&oacute;nimo (Benahoare) nos da una idea muy clara del amor y el apego que sus gentes tuvieron por su territorio. Y es que, nos guste o no, &ldquo;mi tierra&rdquo; es, se llama, BENAHOARE.
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Felipe Jorge Pais Pais, doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/benahoare-tierra-lugar-pais_129_7390520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Apr 2021 19:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Benahoare es “mi tierra, mi lugar, mi país”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Lomo Muerto está muy vivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/lomo-muerto-vivo_129_7272365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d189aa44-dfe0-4d3f-b24e-7251dfd75499_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lomo Muerto está muy vivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y es que la calificación de los posibles daños como “actos vandálicos” es totalmente inapropiada puesto que los autores de los mismos, estamos convencidos, desconocían completamente la existencia y el interés de este yacimiento arqueológico.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as han aparecido una serie de noticias que han creado una notable inquietud y confusi&oacute;n entre la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Y es que se ha creado la percepci&oacute;n, totalmente err&oacute;nea, de que el yacimiento arqueol&oacute;gico de canalillos y cazoletas de Lomo Muerto (Puntagorda) ha sido destruido. Y ello no ha sido as&iacute;, ni mucho menos. Este tipo de titulares e informaciones debieran ser contrastadas previamente y, sobre todo, ser realizadas por especialistas en la materia. Apreciamos y valoramos el inter&eacute;s y la preocupaci&oacute;n de muchas personas, colectivos, asociaciones culturales, etc. por la protecci&oacute;n y conservaci&oacute;n de nuestro patrimonio cultural, en este caso arqueol&oacute;gico, puesto que su defensa nos incumbe a todos y a todas y solo si aunamos esfuerzos lo podremos transmitir a las generaciones futuras, por encima de intereses particulares y partidistas.
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                    alt="Vista general del panel principal de canalillos y cazoletas de Lomo Muerto (Puntagorda) (Foto: Jorge Pais 28-II-2021)"
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                Vista general del panel principal de canalillos y cazoletas de Lomo Muerto (Puntagorda) (Foto: Jorge Pais 28-II-2021)                            </span>
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        Y es que la calificaci&oacute;n de los posibles da&ntilde;os como &ldquo;actos vand&aacute;licos&rdquo; es totalmente inapropiada puesto que los autores de los mismos, estamos convencidos, desconoc&iacute;an completamente la existencia y el inter&eacute;s de este yacimiento arqueol&oacute;gico. As&iacute; mismo, es igualmente desproporcionada la informaci&oacute;n sobre la destrucci&oacute;n del yacimiento arqueol&oacute;gico que, a pesar de los da&ntilde;os y alteraciones sufridos a lo largo de toda la &eacute;poca hist&oacute;rica, presenta un aceptable estado de conservaci&oacute;n. Finalmente, la catalogaci&oacute;n de los da&ntilde;os como &ldquo;muy graves&rdquo; consideramos que es una opini&oacute;n muy subjetiva que, en cualquier caso, debe ser realizada por personas con la suficiente formaci&oacute;n especializada y experiencia profesional contrastada.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto arqueol&oacute;gico de Lomo Muerto (Puntagorda) consiste en un enorme panel de granz&oacute;n compactado que alberga el mayor conjunto de canalillos y cazoletas, con diferencia, de la antigua Benahoare. Consta de m&aacute;s de 200 cazoletas de muy diferentes tama&ntilde;os, algunas min&uacute;sculas y otras que alcanzan los 50 cm. de di&aacute;metro, y formas (circulares, ovales, cuadrangulares, etc.). Muchas de ellas est&aacute;n interconectadas por estrechos canalillos. A todo ello hemos de a&ntilde;adir la existencia de un petroglifo en forma de espiral. Adem&aacute;s, entre la pista del canal y el panel principal aparece un afloramiento de basalto y toba en cuya cara norte se hicieron peque&ntilde;os grupos de cazoletas. Finalmente, rese&ntilde;ar que en las inmediaciones de estos grupos aparecen trozos de toba compactada, algunos con cazoletas, que fueron desprendidos de su posici&oacute;n originaria durante la sorriba del terreno para crear vetas de cultivo de secano.
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                    alt="Grabado rupestre en el panel principal de Lomo Muerto (Foto: Jorge Pais 28-II-2021)"
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                Grabado rupestre en el panel principal de Lomo Muerto (Foto: Jorge Pais 28-II-2021)                            </span>
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        El conjunto aborigen est&aacute; enclavado en la parte superior de un lomo, que ha sido roturado y abancalado, as&iacute; como las laderas de las dos barranqueras que lo delimita, en la &eacute;poca hist&oacute;rica para sembrar frutales (vi&ntilde;a, almendreros, etc.) y cereales, fundamentalmente. El lomo estaba recorrido por un antiguo sendero, de uso inmemorial, que, desgraciadamente, atraviesa el panel principal de canalillos y cazoletas lo cual, a lo largo del tiempo ha provocado da&ntilde;os y, sobre todo, desgaste por las pisadas de personas y bestias de carga. Este camino, antes de llegar al panel principal, es muy inclinado y resbaladizo, discurriendo paralelamente a un dique de basalto cuya parte inferior es una capa de granz&oacute;n compactado en el que tambi&eacute;n aparecen peque&ntilde;os grupos de cazoletas. Y es en esta zona, precisamente, donde los da&ntilde;os se hacen m&aacute;s evidentes porque, cada poco tiempo, y como en esta ocasi&oacute;n, se prepara el terreno mediante la realizaci&oacute;n de escalones que provocan el desgaste y la desaparici&oacute;n de las cazoletas, si bien esta circunstancia no es nueva y se viene produciendo desde que nosotros conocemos el yacimiento debido a la cada vez m&aacute;s frecuente visita de curiosos al yacimiento. Incluso, en la parte m&aacute;s baja de esta capa de toba, donde su inclinaci&oacute;n es mayor, se han realizado una serie de agujeros, que no son cazoletas, que hacen las veces de peque&ntilde;os escalones para colocar los pies que eviten ca&iacute;das y resbalones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Zona donde el arreglo del sendero ha afectado a un grupo de canalillos y cazoletas (Foto: Jorge Pais 28-II-201)"
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                Zona donde el arreglo del sendero ha afectado a un grupo de canalillos y cazoletas (Foto: Jorge Pais 28-II-201)                            </span>
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        Tal y como se&ntilde;al&aacute;bamos anteriormente, este camino siempre ha discurrido por encima del gran panel de canalillos y cazoletas, por su sector norte, lo cual ha ocasionado un desgaste, desde hace mucho tiempo, que es claramente visible y perceptible respeto a la zona mejor conservada. Hemos de tener en cuenta que se trata de un soporte extremadamente fr&aacute;gil que puede ser erosionado y roto con las simples pisadas. Debemos recalcar que la denuncia presentada ha tenido el efecto positivo de que el tr&aacute;nsito continuado de las personas que se asentaban en las inmediaciones si hubiesen ocasionado da&ntilde;os mucho m&aacute;s graves e irreparables en el yacimiento. As&iacute; mismo, debemos rese&ntilde;ar que, nos guste o no, por lo que sabemos, esos terrenos les pertenec&iacute;an. La soluci&oacute;n a este problema es muy sencilla, puesto que solo bastar&iacute;a con comprar la zona arqueol&oacute;gica u obtener el permiso de los leg&iacute;timos propietarios para protegerlo y, finalmente, desviar el actual sendero para que no ocasione da&ntilde;os en el conjunto de canalillos y cazoletas lo cual, por otro lado, es relativamente sencillo.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al panel principal, que es el que conocemos y hemos estudiado en profundidad, fue calcado en 2003 durante la realizaci&oacute;n de la Carta Arqueol&oacute;gica de Puntagorda, no ha sufrido da&ntilde;os en los &uacute;ltimos meses, puesto que las personas que ocuparon la zona se limitaron, en el extremo oeste del panel, a limpiar la vegetaci&oacute;n y la recolocaci&oacute;n de piedras rotas hace tiempo, para redelimitar el sendero que, por otro lado, siempre ha discurrido por ah&iacute; desde que se sorrib&oacute; y abancal&oacute; el terreno hace much&iacute;simo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Calco del panel de canalillos y cazoletas de Lomo Muerto (Foto: Jorge Pais 28-VII-2003)"
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            <span class="title">
                Calco del panel de canalillos y cazoletas de Lomo Muerto (Foto: Jorge Pais 28-VII-2003)                            </span>
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        Finalmente, hemos de rese&ntilde;ar que, desde hace bastante tiempo, le hemos trasladado al Ayuntamiento de Puntagorda el inter&eacute;s, la fragilidad y la necesidad de proceder a la protecci&oacute;n del yacimiento ante el constante incremento de visitantes, entre ellos grupos guiados bastante numerosos. Por ello, desde noviembre del a&ntilde;o pasado, personal de la Consejer&iacute;a de Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma y la Oficina T&eacute;cnica del Ayuntamiento de Puntagorda, venimos colaborando en la redacci&oacute;n de un proyecto de protecci&oacute;n y puesta en uso de este yacimiento, as&iacute; como de otro de similares caracter&iacute;sticas situado en este mismo municipio, mediante su delimitaci&oacute;n con un vallado y la colocaci&oacute;n de paneles informativos para que pueda ser visitado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Visita a Lomo Muerto para iniciar el proyecto de su protección (Foto: Jorge Pais 8-XI-2020)."
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                Visita a Lomo Muerto para iniciar el proyecto de su protección (Foto: Jorge Pais 8-XI-2020).                            </span>
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        <strong>*Jorge Pais, doctor en Arqueolog&iacute;a</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/lomo-muerto-vivo_129_7272365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Mar 2021 20:06:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lomo Muerto está muy vivo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arqueología en el Sáhara: expolios y atentados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/arqueologia-sahara-expolios-atentados_129_6232053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">ARQUEOLOGÍA EN EL SÁHARA - Las huellas humanas, y su reguero de tropelías, las encontramos por todos lados y en una variedad de atentados que causan gran tristeza y desazón.</p></div><p class="article-text">
        Esta experiencia en el desierto del Sahara tambi&eacute;n nos ha servido para constatar, desgraciadamente, c&Oacute;mo, a pesar de la inmensidad del territorio, las condiciones clim&aacute;ticas extremas y la dificultad en las comunicaciones, no han sido suficientes para garantizar la preservaci&oacute;n de sus imponentes yacimientos arqueol&oacute;gicos. Las huellas humanas, y su reguero de tropel&iacute;as, las encontramos por todos lados y en una variedad de atentados que causan gran tristeza y desaz&oacute;n. Pero la soluci&oacute;n est&aacute; en nuestras manos y una de las mejores bazas es, sin ning&uacute;n g&eacute;nero de dudas, que el proyecto que plantea y defiende la Asociaci&oacute;n Cultural Nature Iniciative, que defiende la protecci&oacute;n conservaci&oacute;n y puesta en valor del Patrimonio Natural y Cultural que atesora este rinc&oacute;n de &Aacute;frica, pueda ser llevado a cabo.
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                Parte del equipo prospectando.                            </span>
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        Las agresiones al Patrimonio Cultural las comenzamos a ver desde el primer yacimiento que visitamos. Se trata de un espectacular conjunto formado por t&uacute;mulos y una preciosa estaci&oacute;n de grabados rupestres conocida como Zemul. Los paneles tienen como soporte un afloramiento rocoso sobre una suave elevaci&oacute;n del terreno en los cuales se representan motivos geom&eacute;tricos, alfabetiformes, zoomorfos y antropomorfos ejecutados con la t&eacute;cnica del picado, muchos de los cuales est&aacute;n a medio cubrir por la arena. Varias inscripciones estaban repasadas por rotuladores indelebles de color negro para que se viesen mejor. Y lo m&aacute;s sorprendente de todo fue que, seg&uacute;n nuestros gu&iacute;as saharauis, la acci&oacute;n fue llevada a cabo, hac&iacute;a algunos meses, por unos supuestos cient&iacute;ficos franceses. Este &ldquo;modus operandi&rdquo; fue habitual en Canarias a mediados del siglo pasado. En La Palma a&uacute;n se conservan algunos paneles que siguen mostrando huellas de este tipo de atentados.
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                Grabado zoomorfo repasado con rotulador indeleble en Zemul. JORGE PAIS                            </span>
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        Mucho m&aacute;s impactante a&uacute;n, que el caso descrito anteriormente, son los numerosos grafittis que dej&oacute;, a su paso por estos parajes, el rallye Par&iacute;s-Dakar, donde sus promotores no tuvieron ning&uacute;n reparo e inconveniente en pintar, de un azul muy llamativo, algunas de las estelas que conforman las alineaciones de piedras hincadas por ambas caras. Adem&aacute;s, se da el caso de que, para m&aacute;s inri, la mayor&iacute;a de ellas conten&iacute;an grabados rupestres alfabetiformes, zoomorfos y antropomorfos. Este atentado, totalmente condenable e injustificable, sigue siendo perfectamente visible para quienes cruzan el desierto, hasta el punto que las pintadas parece como si hubiesen realizadas hace un par de d&iacute;as. All&iacute; siguen las estelas, enhiestas y solitarias, como un recordatorio perenne de la incultura y la estupidez humanas. Y, como en tantas otras ocasiones, no se puede alegar desconocimiento, puesto que los petroglifos son claramente visibles y las piedras hincadas no se pueden confundir con afloramientos naturales por su estructura, tama&ntilde;o y posici&oacute;n en el terreno circundante. La &uacute;nica duda o confusi&oacute;n no es que se trata de construcciones humanas sino, &uacute;nicamente, su antig&uuml;edad.
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                Piedras hincadas recubiertas de pintura durante el rallye París-Dakar. JORGE PAIS                            </span>
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        Pero, sin ning&uacute;n g&eacute;nero de dudas, el poco respeto y la manipulaci&oacute;n de restos arqueol&oacute;gicos se ponen claramente de manifiesto en el traslado y posterior regreso, realmente esperp&eacute;nticos, de la gigantesca estela de Achayde Ouldatiya. Esta enorme roca, de m&aacute;s de tres metros de altura en la actualidad, superaba, en su origen, ese tama&ntilde;o ya que, seg&uacute;n informaciones orales de nuestros anfitriones, era tan alta como una persona puesta en pie a lomos de un camello. Durante la ocupaci&oacute;n espa&ntilde;ola de este territorio fue arrancada de su posici&oacute;n originaria y trasladada a Dakla. Posteriormente, en un viaje de ida&nbsp;y vuelta de m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros, se volvi&oacute; a recolocar en su lugar de origen, si bien con una altura mucho menor. Es posible que durante su traslado en camiones sufriera la rotura y mutilaci&oacute;n de parte de la estela. A todo ello hemos de a&ntilde;adir que son claramente visibles las estr&iacute;as y ara&ntilde;azos, en sus cuatro caras con petroglifos, provocados por su traslado en camiones. Los desperfectos son de tal magnitud que se ha perdido buena parte de la informaci&oacute;n cient&iacute;fica y arqueol&oacute;gica que pod&iacute;a ofrecer merced a la mutilaci&oacute;n y desaparici&oacute;n de muchos motivos alfabetiformes y, adem&aacute;s, se ha perdido una informaci&oacute;n arqueoastron&oacute;mica valios&iacute;sima al haber sido removida de su ubicaci&oacute;n y posici&oacute;n exactas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estela de Achayde Ouldatiya. JORGE PAIS                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pero, quiz&aacute;s, lo m&aacute;s grave y preocupante de todo es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os est&aacute;n proliferando los saqueos en los t&uacute;mulos debido, entre otras razones, a que ha comenzado a correr el bulo de que hay oro en el desierto del Sahara y, por consiguiente, creen que esos yacimientos funerarios est&aacute;n repletos de joyas elaboradas en este metal precioso lo cual, por otro lado, es totalmente falso. Estos expolios se realizan sin el m&aacute;s m&iacute;nimo respeto por la integridad del yacimiento arqueol&oacute;gico llegando, incluso, a emplear retro excavadoras que desmantelan totalmente las estructuras p&eacute;treas sin ning&uacute;n tipo de miramientos. Solo dejan un rastro de destrucci&oacute;n y desolaci&oacute;n, tal y como pudimos comprobar en la zona de Galib Ezafig, donde los t&uacute;mulos de mayores dimensiones se han visto afectados, en mayor o menor medida, por este tipo de destrozos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Túmulo destruido con retroexcavadora. JORGE PAIS                            </span>
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        Tambi&eacute;n destacan las alteraciones ocasionadas en diferentes yacimientos arqueol&oacute;gicos debido al absoluto desconocimiento, seguramente, sobre el inter&eacute;s cient&iacute;fico que pudiesen tener. El ejemplo m&aacute;s sangrante y llamativo que pudimos ver se produjo en el conjunto de El Kursin, constituido por una gran cantidad de t&uacute;mulos que cuentan con numerosos grabados rupestres. Su emplazamiento, sobre una atalaya natural, era ideal para establecer un puesto militar de vigilancia y control por parte del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol. Para protegerse del sol y el calor levantaron una construcci&oacute;n de piedra seca cuyo aparejo se extrajo de los t&uacute;mulos aleda&ntilde;os. Incluso, como mesa se utiliz&oacute; un enorme bloque de piedra con inscripciones geom&eacute;tricas, zoomorfas y antropomorfas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Caseta levantada con piedras de los túmulos prehistóricos aledaños. JORGE PAIS                            </span>
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        Finalmente, solo nos resta hacer una breve referencia a la gran cantidad de basuras que nos encontramos por doquier, incluyendo los lugares m&aacute;s apartados e inaccesibles en los que parece inveros&iacute;mil que haya llegado la &ldquo;civilizaci&oacute;n&rdquo;. Especialmente preocupante es la proliferaci&oacute;n de pl&aacute;sticos que son f&aacute;cilmente transportables por los vientos dominantes en el desierto, cuya loca carrera se detiene cuando chocan y se enganchan con la vegetaci&oacute;n, especialmente las espinas de las acacias, a cuya sombra proliferan, adem&aacute;s, todo tipo de desperdicios. Esta suciedad alcanza tintes dram&aacute;ticos en las proximidades de las principales v&iacute;as de comunicaci&oacute;n.
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                El plástico cubre la mayor parte de un túmulo prehistórico. JORGE PAIS                            </span>
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        <strong>Felipe Jorge Pais Pais (Doctor en Arqueolog&iacute;a)</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Jorge Pais Pais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/arqueologia-sahara-expolios-atentados_129_6232053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2020 09:50:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Arqueología en el Sáhara: expolios y atentados]]></media:title>
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