<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús González Pazos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_gonzalez_pazos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús González Pazos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512066" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina: llorar hasta ahogarles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/palestina-llorar-ahogarles_132_10895823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5635dc9-67ed-4220-8865-0ac5d0629d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina: llorar hasta ahogarles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La autodenominada comunidad internacional no solo mira para otro lado ante el sufrimiento del pueblo palestino, sino que lo animan"</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en Palestina se ha analizado desde casi todos los puntos de vista posibles; algunos desde la consciencia y la seriedad, la mayor&iacute;a desde la complicidad y la estupidez. Por eso, no se pretende aqu&iacute; un nuevo an&aacute;lisis pol&iacute;tico profundo para convencer a nadie que no quiera ser convencido. Al fin y al cabo, los posicionamientos est&aacute;n muy definidos. Y entre ellos, cada vez m&aacute;s personas en el mundo, digan lo que digan los pretendidos an&aacute;lisis, los medios o los gobernantes, concluimos que lo que est&aacute; ocurriendo en Palestina es un genocidio innegable por parte del sionismo israel&iacute;. Que, adem&aacute;s, hay que repetirlo tambi&eacute;n una y mil veces, es una doctrina supremacista, racista y de extrema derecha. As&iacute; cada cual sabr&aacute; lo que defiende y justifica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de mirar la crudeza de la situaci&oacute;n desde la geopol&iacute;tica internacional, simplemente, lloramos y gritamos por Palestina. Son miles las  personas asesinadas, heridas, hambrientas, hu&eacute;rfanas, sin refugio, deambulando por el mayor campo de concentraci&oacute;n que ha visto la humanidad esperando, sencillamente, el momento en que caer&aacute; la bomba que se llevar&aacute; por delante sus vidas. Hemos o&iacute;do desde los primeros d&iacute;as declaraciones de familias en las que su gran preocupaci&oacute;n no era c&oacute;mo salir de ese infierno. Asum&iacute;an que no era posible, que todas las v&iacute;as de escape estaban cerradas y que hab&iacute;an sido  abandonadas por la llamada comunidad internacional. Por eso su duda era si permanecer juntas y morir todos a la vez, o tratar de pasar los d&iacute;as dispersas por ese campo de concentraci&oacute;n en la ilusi&oacute;n de que la bomba se llevara a una parte de la familia, pero la otra sobreviviera.
    </p><p class="article-text">
        Mil veces podemos pensar en esa decisi&oacute;n y mil veces nos equivocaremos, y ni una sola podremos ponernos en su lugar. Nunca llegaremos a poder entender lo que en esa situaci&oacute;n puede sentir una madre, un padre, que deben de tomar esa decisi&oacute;n: morir juntos o dispersarse para, quiz&aacute;, que alguien de la familia  sobreviva unos d&iacute;as m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En Gaza los sionistas juegan contigo haci&eacute;ndote huir de tu casa, oblig&aacute;ndote a desplazar unos pocos kil&oacute;metros al sur para que mantengas la esperanza de que as&iacute; vivir&aacute;s. Al mismo tiempo, van arrasando con todo, estrechando el c&iacute;rculo, mientras te mantienen en la incertidumbre que es tomar esa decisi&oacute;n; juntos o dispersos. Y haces que te odies a ti mismo cuando la decisi&oacute;n fue la de dispersarse y te enteras de que esa parte de la familia que no estaba contigo  no ha sobrevivido al &uacute;ltimo bombardeo. Y ahora, eres t&uacute; el &uacute;nico que deambula entre cascotes y escombros esperando, incluso deseando, que ojal&aacute; llegue pronto esa nueva bomba o el disparo para, seg&uacute;n tus creencias, reunirte con aquellos que antes fueron asesinados.
    </p><p class="article-text">
        Llorar por Palestina es lo que deber&iacute;a hacer el mundo hasta que las l&aacute;grimas crecieran tanto que ahogaran a los asesinos y a sus c&oacute;mplices, a los genocidas  directos y a los indirectos. Porque, la otra cara de esta misma moneda es la de aquellos gobernantes norteamericanos y europeos (la autodenominada comunidad internacional) que no solo miran para otro lado ante el sufrimiento del pueblo palestino, sino que lo animan. Siguen vendiendo sus armas (&iexcl;maldito negocio!), siguen comprando los productos israel&iacute;es, siguen compartiendo mesa en galas, festivales y competiciones; siguen diciendo que Israel tiene derecho a matar con absoluta impunidad a decenas de miles de palestinos como si aplaudieran el calificativo que el sionismo les dio, de subhumanos y, por lo tanto, sin derechos.
    </p><p class="article-text">
        Hablar&aacute;n de justicia y del derecho a defenderse; nos contar&aacute;n, una vez m&aacute;s, del sufrimiento del pueblo jud&iacute;o hace ochenta a&ntilde;os mientras ignoran el del palestino hoy y durante los &uacute;ltimos 75 a&ntilde;os. Son los mismos gobernantes que un d&iacute;a se erigieron en adalides del mundo libre y de los derechos humanos. Son los mismos que condenaban a los dem&aacute;s por violar reiteradamente estos &uacute;ltimos y hoy los descubrimos como los hip&oacute;critas que casi siempre intuimos que pod&iacute;an ser.
    </p><p class="article-text">
        Pisotean los derechos de los hombres y mujeres palestinas y dan palmadas de &aacute;nimo a Israel para que siga adelante con su particular carnicer&iacute;a. Incluso si alguien osa llevar a este pa&iacute;s a los tribunales de justicia internacional r&aacute;pidamente salen en su defensa y argumentan y contrargumentan en contra de la acusaci&oacute;n de genocidio. El mismo que el mundo ve televisado y sobre el que ya este no tiene duda alguna: tratar de aniquilar a todo un pueblo y conseguirlo con varias decenas de miles es genocidio lo diga o no la corte internacional de justicia o los libros sagrados de todas las religiones. Poco importa lo que los hombres hayan escrito; es simple sentido com&uacute;n, es simple humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Y en el colmo de la hipocres&iacute;a, mientras no les parecen argumentos suficientes sobre el genocidio que el mundo ve y mantienen su apoyo militar, diplom&aacute;tico y de propaganda en favor de Israel, suspenden los fondos a la UNRWA para que esta organizaci&oacute;n humanitaria deje de cubrir unas m&iacute;nimas necesidades b&aacute;sicas de la poblaci&oacute;n refugiada palestina. Y nos venden el cuento israel&iacute; de que la raz&oacute;n es que entre 3000 trabajadores de esta organizaci&oacute;n internacional diez o doce participaron en los ataques del 7 de octubre. Aunque eso fuera verdad, &iquest;es raz&oacute;n para suspender toda la ayuda que, por cierto, era una absoluta miseria, a dos millones de personas? Entonces qu&eacute; habr&iacute;a que hacer ante la evidencia del car&aacute;cter y perfil de criminal de guerra de toda la c&uacute;pula de mando pol&iacute;tico y militar sionista.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta brutal realidad, algunos tratan de mostrarse como gobernantes sensibles frente al sufrimiento del pueblo palestino y, peri&oacute;dicamente, hablan de la soluci&oacute;n de dos estados. El problema es que uno, el israel&iacute;, lleva reconocido, avalado y respaldado por esos mismos gobernantes desde 1948. Mientras, el otro, el palestino, lleva perdiendo su territorio desde esa misma fecha hasta hacerlo hoy casi inviable. Ahora, los gobernantes europeos y norteamericanos siguen mareando el debate y dando largas a esa soluci&oacute;n. Parece que esperan que el pueblo palestino sea aniquilado para quitarse de encima el problema.
    </p><p class="article-text">
        Llorar por Palestina es lo que deber&iacute;a hacer el mundo hasta hacer que las l&aacute;grimas crecieran tanto que ahogaran a los asesinos y a sus c&oacute;mplices, a los genocidas directos y a los indirectos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/palestina-llorar-ahogarles_132_10895823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Feb 2024 20:46:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c5635dc9-67ed-4220-8865-0ac5d0629d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="598545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c5635dc9-67ed-4220-8865-0ac5d0629d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="598545" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Palestina: llorar hasta ahogarles]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c5635dc9-67ed-4220-8865-0ac5d0629d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecuador, Argentina, Guatemala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/ecuador-argentina-guatemala_132_10860466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4970bd8-8f0b-4754-aa1b-8bfc7c0ab4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecuador, Argentina, Guatemala"></p><p class="article-text">
        El pasado 9 de enero la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador hac&iacute;a p&uacute;blico un comunicado ante la ola de violencia que vive el pa&iacute;s. La CONAIE no se limitaba a la condena f&aacute;cil de una serie de hechos violentos que, incluso, alcanzaban eco internacional. La  toma de varias prisiones con secuestro de funcionarios, la explosi&oacute;n de coches-bomba o el asalto en directo a un canal de televisi&oacute;n, eran actos que descolocaban muchos an&aacute;lisis. El gobierno respond&iacute;a con la declaraci&oacute;n del estado de excepci&oacute;n, el toque de queda, el ej&eacute;rcito en las calles y la suspensi&oacute;n de derechos. Pero, la clave no estaba tanto en los actos en s&iacute; como en sus protagonistas. La ola de violencia no era consecuencia de un levantamiento popular ni de un golpe de Estado con las correspondientes actuaciones brutales de militares y polic&iacute;as. Aqu&iacute;, la autor&iacute;a reca&iacute;a en el crimen organizado, en cuya c&uacute;spide se encuentra el narcotr&aacute;fico local, estrechamente conectado con los c&aacute;rteles mexicanos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Ecuador ha pasado a convertirse en la base de exportaci&oacute;n de la droga colombiana y peruana hacia los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como dec&iacute;amos antes, m&aacute;s all&aacute; de ciertos simples an&aacute;lisis, de condenas f&aacute;ciles o de atribuciones de responsabilidad &uacute;nica a la delincuencia, la CONAIE se&ntilde;alaba que esta situaci&oacute;n es el resultado de un profundo problema estructural, causado por la radicalizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales durante los &uacute;ltimos dos gobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso. La organizaci&oacute;n ind&iacute;gena subrayaba como ese extremismo neoliberal ha destruido al Estado y sus instituciones (semidesmanteladas y corruptas), adem&aacute;s de provocar un aumento vertiginoso de la desigualdad y la pobreza que arrastran a miles de j&oacute;venes hacia el llamado crimen organizado. En suma, destruido todo el entramado de relaciones sociales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales que tejen una sociedad, se da un &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo; donde las &eacute;lites solo se preocupan de aumentar su propia seguridad, riqueza y privilegios y las grandes mayor&iacute;as de sobrevivir, mientras el Estado desaparece, perdiendo toda su legitimidad. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta crisis, que algunos tratar&aacute;n de circunscribir a Ecuador y la explicar&aacute;n como propia de un pa&iacute;s subdesarrollado, es m&aacute;s corriente de lo que pudiera parecer y, desde luego, hoy traspasa sus fronteras. En El Salvador la aparente lucha sin cuartel contra el crimen organizado ha llevado a la c&aacute;rcel sin juicio a m&aacute;s de setenta mil personas, con una suspensi&oacute;n generalizada de los derechos civiles y pol&iacute;ticos. Quiz&aacute; hacia esto mismo se aboca ahora Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, hace escasas semanas asistimos a la victoria y posterior toma de posesi&oacute;n en Argentina del ultraliberal Javier Milei. Posiblemente, como resultado del cansancio de la sociedad de este pa&iacute;s ante la no soluci&oacute;n de la permanente crisis econ&oacute;mica que ha disparado la inflaci&oacute;n y el empobrecimiento a niveles no vistos desde hace varias d&eacute;cadas. Los objetivos de Milei, que hace gala de una radicalizaci&oacute;n extrema de los postulados neoliberales,  pretenden tambi&eacute;n la desaparici&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales que, hasta la fecha, mal que bien, paliaban algunas de las consecuencias m&aacute;s duras de la crisis. Dar cobertura a las necesidades sociales b&aacute;sicas es considerado como un despilfarro de las arcas del pa&iacute;s en vez de un derecho de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero este personaje va m&aacute;s all&aacute;. Milei, con unas pol&iacute;ticas err&aacute;ticas desde los primeros d&iacute;as de su gobierno, pretende igualmente el desmantelamiento total del Estado, haciendo desaparecer ministerios, cerrando el Banco Central o privatizando todas las empresas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Y la at&oacute;nita sociedad argentina ya sufre los primeros resultados con miles de despedidos, el adelgazamiento de las instituciones y  estructuras del Estado y la venta barata al mejor postor, que en muchos casos ser&aacute; a los mejores amigos nacionales e internacionales, de sectores econ&oacute;micos estrat&eacute;gicos, entre ellos la petrolera estatal o las aerol&iacute;neas nacionales. Con solo un mes en el gobierno Milei tiene ya a la econom&iacute;a argentina en estado de shock y las cifras deparo batiendo r&eacute;cords. Mientras, su intenci&oacute;n se dirige hacia una forma de gobierno con amplias atribuciones, que suponga arrinconar al legislativo. Este prop&oacute;sito evidencia una clara intenci&oacute;n de dejar de lado el propio sistema democr&aacute;tico, caminando as&iacute; hacia posturas m&aacute;s cercana al autoritarismo. En las calles de Argentina, el ruido de las caceroladas, recurrentes hist&oacute;ricas de la protesta social, vuelve a escucharse.
    </p><p class="article-text">
        En un orden similar, pero en otro pa&iacute;s del continente, el proceso de bastardizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales se repite hasta el esperpento. En Guatemala, el pasado 20 de agosto, rompiendo la serie hist&oacute;rica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, fue un d&iacute;a de sorpresas agradables. Por  primera vez una fuerza pol&iacute;tica de centro izquierda derrotaba a la &eacute;lite pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que ha sometido al pa&iacute;s en funci&oacute;n de sus intereses personales. El conocido como &ldquo;pacto de corruptos&rdquo; re&uacute;ne a una parte importante de esas &eacute;lites, m&aacute;s otra parte de la judicatura y algunos otros elementos de sectores policiales y militares. Esa red ha controlado el pa&iacute;s durante los a&ntilde;os m&aacute;s recientes y, como su calificativo indica, el elemento que la constituye es la corrupci&oacute;n integrada en todas las estructuras del Estado. De hecho, Guatemala segu&iacute;a siendo gobernada como una finca particular al entero servicio del patr&oacute;n, que no es otro que ese pacto de corruptos, con complicidad del capital internacional.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, desde el 20 de agosto, ante el riesgo por perder sus privilegios, ese pacto ha puesto en marcha toda una serie de acciones desestabilizadoras para imposibilitar la llegada del nuevo gobierno. Actividades que han ido desde el aumento de los procesos de criminalizaci&oacute;n contra sectores populares, period&iacute;sticos o judiciales no sujetos a los intereses del pacto, hasta el intento permanente del golpe de Estado que cerrara las puertas a la posible nueva primavera para Guatemala. Es, como en los casos anteriores, la plasmaci&oacute;n de la radicalizaci&oacute;n del neoliberalismo que, ante el riesgo por perder sus privilegios y poder, no le importa atacar directamente al mismo sistema democr&aacute;tico. En este pa&iacute;s centroamericano, solo la determinaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, especialmente la ind&iacute;gena, que ha salido en defensa de la democracia, ha imposibilitado el golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Las situaciones de estos tres pa&iacute;ses, a los que podr&iacute;amos sumar otras, como es el aumento de las derechas extremas en Estados Unidos o Europa, as&iacute; como la resoluci&oacute;n de conflictos pol&iacute;ticos mediante genocidios como el que Israel -con gobierno tambi&eacute;n ultraderechista- lleva adelante contra el pueblo palestino con la complicidad de las &eacute;lites occidentales, no es sino muestra de la decadencia y fracaso absoluto del neoliberalismo como opci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. El problema grave es que este ha decidido, como se suele decir, morir matando. Y esto explica la aparici&oacute;n esos hijos bastardos que provocan situaciones extremas en Ecuador, Argentina, Guatemala o&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/ecuador-argentina-guatemala_132_10860466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jan 2024 20:46:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e4970bd8-8f0b-4754-aa1b-8bfc7c0ab4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3099812" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e4970bd8-8f0b-4754-aa1b-8bfc7c0ab4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3099812" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ecuador, Argentina, Guatemala]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e4970bd8-8f0b-4754-aa1b-8bfc7c0ab4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de monstruos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/tiempo-monstruos_132_10708794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84436133-ffdf-4cc3-9e50-61e88b852ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084995.jpg" width="6000" height="3375" alt="Tiempo de monstruos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las élites políticas y económicas conservadoras y centristas siempre que vieron en la historia peligrar sus intereses y privilegios apostaron, sin duda alguna, por monstruos autoritarios, se denominen fascismo, anarcocapitalismo o ultraliberalismo"</p></div><p class="article-text">
        Parece un momento id&oacute;neo para recordar una de las ideas m&aacute;s difundidas del pol&iacute;tico italiano Antonio Gramsci, apuntada en relaci&oacute;n con la aparici&oacute;n del fascismo. El se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro surgen los monstruos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un siglo despu&eacute;s de esas palabras el mundo se debate en un tiempo no de claroscuros, sino directamente de oscuros, de monstruos. Israel ha desatado lo que el sionismo podr&iacute;a definir como la ira divina contra el pueblo palestino y practica un genocidio que se parece m&aacute;s al apocalipsis b&iacute;blico. Mientras, el mundo asiste a una masacre televisada y contada por quien la ejecuta, que ya se ha convertido en una segunda Nakba palestina. Es decir, se repite la cat&aacute;strofe vivida en 1948 cuando Israel arras&oacute; cientos de aldeas y expuls&oacute; de sus tierras a cientos de miles de personas, oblig&aacute;ndoles en gran medida a concentrarse en Gaza y Cisjordania, o dispersarse por el planeta. Hoy, esta segunda Nakba parece dirigirse a una expulsi&oacute;n expl&iacute;cita de Gaza de los supervivientes que queden tras el genocidio en curso. Y mientras, los dirigentes europeos y norteamericanos se miran el ombligo y aplauden y alimentan nuevos monstruos, como el sionista, al justificar y permitir esta brutal agresi&oacute;n. Embestida inhumana de uno de los mayores y m&aacute;s preparados ej&eacute;rcitos del mundo contra un pueblo que no tiene refugio posible en el campo de concentraci&oacute;n que hoy es Gaza, convertido ya en uno de los mayores cementerios de la historia. 
    </p><p class="article-text">
        Se habla del derecho de Israel a defenderse, mientras se niegan todos al pueblo palestino; se habla de que en alg&uacute;n momento habr&aacute; que sentarse en una conferencia de paz, mientras se desata la guerra criminal y se cuentan por miles los muertos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, al otro lado del oc&eacute;ano, pero inmersos en el mismo tiempo de monstruos, las recientes elecciones en Argentina colocan al frente del pa&iacute;s a un ultraliberal. Una gran parte del mundo tiene pocas dudas sobre algunos de los calificativos dados a Javier Milei en relaci&oacute;n con su salud mental y sus ideas pol&iacute;ticas, pero asiste at&oacute;nito a su elecci&oacute;n por el pueblo argentino y, en gran medida, no le encuentra explicaci&oacute;n. En paralelo, todas las derechas y extremas derechas del mundo se muestran alborozadas por la elecci&oacute;n, aunque en determinados c&iacute;rculos reconocen que es muy posible que Argentina camine hacia el abismo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; una de las explicaciones a esta nueva realidad en Am&eacute;rica Latina, Europa o Israel reside en entender que el fracaso del neoliberalismo ha alumbrado y abierto la senda a sus hijos bastardos, ll&aacute;mense ultraderecha, neofascismo o anarcocapitalismo. Las pol&iacute;ticas neoliberales supusieron, entre otras, el arrinconamiento de muchas de las funciones del Estado hasta limitarlo, en gran medida, a encargarse de aprobar las leyes necesarias para su expansi&oacute;n y a administrar aquellas pol&iacute;ticas que los mercados (las &eacute;lites econ&oacute;micas) dictaban. Esto se tradujo en privatizaciones de sectores estrat&eacute;gicos y de aquellos otros que, siendo del &aacute;mbito social, se pod&iacute;an convertir tambi&eacute;n en negocio. Consecuencia directa de todo ello la concentraci&oacute;n de la riqueza en una minor&iacute;a, mientras se producen los recortes, y consiguiente deterioro, en todos los escenarios que deben de proveer bienestar social y vida digna a las grandes mayor&iacute;as. Pero esas pol&iacute;ticas pronto se demostraron fracasadas y el libertinaje de los mercados y la ambici&oacute;n sin medida por multiplicar la acumulaci&oacute;n de riqueza provoca toda una sucesi&oacute;n de crisis econ&oacute;micas mundiales que evidencian la inviabilidad del neoliberalismo.  
    </p><p class="article-text">
        Toda esta situaci&oacute;n genera frustraci&oacute;n y agotamiento en las mayor&iacute;as y desde ah&iacute; se desprenden y amplifican postulados como aquellos que hablan del fin de la pol&iacute;tica, del desapego de la gente, del &ldquo;todos son iguales&rdquo;, o hay que acabar con la casta. Y en este &uacute;ltimo calificativo se incluir&aacute; no solo a los gobernantes o dirigentes pol&iacute;ticos de la derecha tradicional, sino tambi&eacute;n a gran parte de un centro izquierda que r&aacute;pidamente tom&oacute; para si el orden neoliberal. Esa aparente izquierda asume, de forma ortodoxa o maquillada, las recetas neoliberales y cuando el modelo fracasa se ve tambi&eacute;n arrastrada a la descalificaci&oacute;n, colaborando as&iacute; en la puesta de alfombra roja al ultraliberalismo, ultraderecha o neofascismo. Momento ideal para generar nuevos tiempos de monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Pero este tiempo no es consecuencia de la aparici&oacute;n de liderazgos incontrolables, exc&eacute;ntricos, populistas. Ese es el ropaje con el que la misma derrota del orden neoliberal pretende adornar y alargar su tiempo. Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia, Trump en Estados Unidos o Milei en Argentina no son sino los &uacute;ltimos y m&aacute;s duros representantes del final del neoliberalismo, ahora renombrado con otros apelativos. Milei habla de dolarizar la econom&iacute;a argentina, cuando el d&oacute;lar est&aacute; en su momento de m&aacute;xima debilidad desde que se impuso como centro de la econom&iacute;a despu&eacute;s de la II Guerra Mundial. Propone clausurar el Banco Central como instancia reguladora, as&iacute; como privatizar la totalidad de las empresas p&uacute;blicas, incluyendo la salud y la educaci&oacute;n, o realizar un recorte gigante del gasto p&uacute;blico, afectando directamente incluso al ejercicio de los derechos humanos. Se puede decir tambi&eacute;n que Milei aborrece la existencia del Estado como salvaguarda del bienestar social y de la econom&iacute;a, aunque va a ser su m&aacute;ximo representante, y deja por ello todo en manos de los mercados. Esto cuando a Argentina, de alguna forma, se le puede denominar como el pa&iacute;s de la eterna crisis econ&oacute;mica y lo que necesita es precisamente medidas desde el Estado para afrontar y resolver las m&uacute;ltiples necesidades de su poblaci&oacute;n, derechos incluidos.
    </p><p class="article-text">
        Y a todo ello, ya sea en Argentina, Italia, estado espa&ntilde;ol, Israel, Francia o Estados Unidos, se suman con alegr&iacute;a infinita las derechas tradicionales. Porque las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas conservadoras y centristas siempre que vieron en la historia peligrar sus intereses y privilegios apostaron, sin duda alguna, por monstruos autoritarios, se denominen fascismo, anarcocapitalismo o ultraliberalismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/tiempo-monstruos_132_10708794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2023 20:46:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/84436133-ffdf-4cc3-9e50-61e88b852ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084995.jpg" length="1431966" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/84436133-ffdf-4cc3-9e50-61e88b852ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084995.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1431966" width="6000" height="3375"/>
      <media:title><![CDATA[Tiempo de monstruos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/84436133-ffdf-4cc3-9e50-61e88b852ecb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084995.jpg" width="6000" height="3375"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La urgencia por nombrar Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/urgencia-nombrar-palestina_132_10629546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f20921f0-b511-4858-b913-dcd03c28d873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La urgencia por nombrar Palestina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Conocemos los nombres de muchos de los civiles israelíes muertos en el ataque que realizó Hamás el pasado 7 de octubre. Conocemos  lo que estaban haciendo en ese momento, si dormían, bailaban o jugaban en las calles del kibutz; pero en el lado palestino, pretenden borrar sus nombres"</p></div><p class="article-text">
        A medida que se extienden los bombardeos y aumenta el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas en Palestina, mientras los gobiernos europeos y estadounidense se alinean con el agresor israel&iacute;, los pueblos multiplican el grito: &ldquo;No en mi nombre&rdquo;. Es una forma de se&ntilde;alar a sus gobernantes como claros c&oacute;mplices en este genocidio retransmitido por los canales de televisi&oacute;n, adem&aacute;s de por las redes sociales que hoy inundan nuestra cotidianidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta cuesti&oacute;n de los nombres tiene m&aacute;s significados que la ya de por s&iacute; importante negaci&oacute;n de la complicidad. Se&ntilde;alar que como ciudadano o ciudadana europea nos negamos a que se use, directa o indirectamente, nuestro nombre para justificar la masacre del pueblo palestino, reivindica al mismo tiempo todos los nombres de las mujeres, hombres y ni&ntilde;ez que est&aacute;n siendo asesinados. 
    </p><p class="article-text">
        Conocemos los nombres de muchos de los civiles israel&iacute;es muertos en el ataque que realiz&oacute; Ham&aacute;s el pasado 7 de octubre. Conocemos a sus familias y lo que estaban haciendo en ese momento, si dorm&iacute;an, bailaban o jugaban en las calles del kibutz. Conocemos sus edades, sus rostros e incluso muchas de sus ilusiones y anhelos. Les ponemos nombre y sabemos de su existencia como seres humanos protagonistas de sus  tragedias. Desde casi los primeros d&iacute;as muchas calles en las ciudades europeas han visto sus paredes empapeladas de carteles con fotograf&iacute;as con nombres y apellidos, edades y otros datos de estas personas. En manifestaciones y redes sociales se han distribuido a miles para que todos y todas nos sintamos m&aacute;s cerca de ellos y ellas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, qu&eacute; ocurre en el lado palestino. El ministro de defensa israel&iacute; dijo que estaban luchando contra animales humanos y que actuar&iacute;an en  consecuencia. Y estas derivadas pasan, adem&aacute;s de por los bombardeos indiscriminados incluyendo hospitales, mezquitas y escuelas, por negar a m&aacute;s de dos millones de personas agua, alimentos, combustible y electricidad. Pero, especialmente, el gobierno y ej&eacute;rcito israel&iacute;es, con el apoyo de medios de comunicaci&oacute;n y gobiernos europeos y estadounidenses, pretenden borrar sus nombres. Los vemos en im&aacute;genes, pero no sabemos de quien eran familia, no sabemos sus edades, no sabemos de sus ilusiones o juegos, no conocemos sus planes de futuro. En el mejor de los casos, los vemos demacrados por el cansancio y la angustia o con los rostros irreconocibles por los efectos de la metralla de las bombas y los cascotes de los edificios derrumbados sobre ellos. En suma, los vemos sin nombre y eso les desnuda de su humanidad y as&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil de aceptar su asesinato.
    </p><p class="article-text">
        Los gobernantes occidentales repiten el derecho de Israel a su defensa mientras niegan el derecho del pueblo palestino a su existencia. Y para borrar la vida, la dignidad del ser humano, un camino efectivo es borrar su identidad. Las dictaduras argentina, chilena o guatemalteca hac&iacute;an uso de las fosas comunes para desaparecer a todo aquel que consideraban no afecto al r&eacute;gimen. Los nazis hicieron uso tambi&eacute;n de estas, sumando los hornos crematorios. Y la fosa com&uacute;n, tanto como el horno, cumplen ese mismo objetivo: borrar el nombre, borrar la identidad. El terrorismo de Estado latinoamericano multiplic&oacute; el uso en muchos otros casos de las siglas N.N. para referirse a los desaparecidos. Su significado proviene del lat&iacute;n, Nomen Nescio, que viene a decir Desconozco el nombre, es decir, no s&eacute; qui&eacute;n es, a lo que hoy podr&iacute;a a&ntilde;adirse: ni me importa saberlo. En castellano se interpreta como Ning&uacute;n Nombre y en ingl&eacute;s como No Name. Y ah&iacute; reside el significado profundo de esta estrategia usada por medios de comunicaci&oacute;n, clase pol&iacute;tica y estrategas de guerra: borrar la identidad del enemigo, mientras se da a conocer con el m&aacute;ximo detalle posible la identidad de los propios. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, esto que se dirige contra las personas en un evidente intento de despojo de la dignidad como ser humano, tambi&eacute;n se traslada a los pueblos. No hay m&aacute;s que poner la atenci&oacute;n en la preocupaci&oacute;n de gobernantes y medios por hacer que asumamos que la guerra actual es entre Israel y el grupo Ham&aacute;s. El primero tiene nombre, se le nombra, es un estado reconocido internacionalmente; al pueblo palestino, blanco directo de los bombardeos y masacres, se le niega ese reconocimiento y se sustituye su nombre por el de un grupo armado que, a su vez, todo el mundo en ese occidente antes se&ntilde;alado identifica como terrorista. Y de este modo, a la par que se justifica el derecho israel&iacute; a su defensa, modo de dar cobertura a sus brutales actuaciones, se niega la identidad al pueblo palestino, disminuyendo as&iacute; la gravedad del genocidio. Incluso neg&aacute;ndolo impl&iacute;citamente pues este se comete contra un pueblo y si ese pueblo no existe &ndash;por ser un grupo armado- el genocidio tampoco existir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Retorcido, pero efectivo a la hora de que las sociedades asimilen lo que hoy acontece en Gaza y Cisjordania, en Palestina.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello la importancia de reivindicar el hecho de nombrar como muestra de solidaridad, como reconocimiento del derecho a la identidad que toda persona y pueblo posee. Visibilizar los rostros, los cuerpos, los deseos, las ilusiones, los miedos, las alegr&iacute;as y los derechos de una persona, de un pueblo, significa reconocer su dignidad como tales. Por eso hoy se hace urgente nombrar a Palestina y a los hombres, mujeres y ni&ntilde;ez palestinos que se quiere hacer invisibles como si nunca hubieran estado en esa tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/urgencia-nombrar-palestina_132_10629546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Oct 2023 19:45:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f20921f0-b511-4858-b913-dcd03c28d873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="255996" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f20921f0-b511-4858-b913-dcd03c28d873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="255996" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La urgencia por nombrar Palestina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f20921f0-b511-4858-b913-dcd03c28d873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro era la selva, el jardín la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/futuro-selva-jardin-crisis_1_10543488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e169d73-739e-4a4f-96c2-bd57f0889c1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro era la selva, el jardín la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin duda eso del primer mundo debía de ser un sarcasmo pues no lo era en valores tales como el cuidado de las personas, la dignidad, los derechos o la protección del planeta, aunque se vanagloriaba continuamente de ello</p></div><p class="article-text">
        Como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las noticias dec&iacute;an que llegaba la temporada de incendios, que la tierra seca y la ausencia de lluvias eran las condiciones &oacute;ptimas para facilitar de forma irremisible la extensi&oacute;n de los fuegos. Los noticieros, como todos los a&ntilde;os tambi&eacute;n, presentaban la cat&aacute;strofe como un hecho m&aacute;s de un tiempo predecible. Ven&iacute;an a decir que era propio del ciclo natural sobre el que las personas poco o nada pod&iacute;an hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las comunidades de la selva sab&iacute;an que el equilibrio de la naturaleza hab&iacute;a sido roto y que, por ello, los incendios no eran los propios de ning&uacute;n ciclo natural. Ellas sab&iacute;an que hab&iacute;an cuidado el bosque desde hac&iacute;a cientos de a&ntilde;os y por eso el equilibrio hab&iacute;a persistido facilitando la supervivencia. Ellas sab&iacute;an que los cambios profundos que hab&iacute;an empezado a adue&ntilde;arse de la vida, y a transformar esta en muerte, ten&iacute;an su ra&iacute;z en la consideraci&oacute;n del bosque, de la tierra, ya no como un ser vivo sino como una simple y ansiada fuente de negocios. Y sab&iacute;an que en ese cambio hab&iacute;a responsables que viv&iacute;an en c&oacute;modas mansiones ajardinadas en la capital o en otras urbes del llamado mundo desarrollado. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, primero llegaban los fuegos, lo que devastaba la selva y la reduc&iacute;a a cenizas. A continuaci&oacute;n, las empresas forestales terminaban con el resto y avanzaban m&aacute;s all&aacute; creando inmensas extensiones de pradera donde antes solo hab&iacute;a bosque y biodiversidad. Luego entraban los grandes ganaderos que se adue&ntilde;aban del territorio para que sus vacas tuvieran abundante pasto; hab&iacute;a que alimentar, entre otras, a las grandes cadenas de comida r&aacute;pida que demandaban continuamente provisiones para sus restaurantes en las ciudades del mundo desarrollado. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n se asentaban grandes empresas agroindustriales que cultivaban soja o palma hasta agotar la tierra; dec&iacute;an que era para luego hacer biodiesel y mejorar el planeta. Entre medias, los peque&ntilde;os buscadores de minerales hab&iacute;an sido sustituidos por grandes mineras que en unos pocos a&ntilde;os desaparec&iacute;an los cerros mientras contaminaban r&iacute;os y lagos para llevarse con rapidez extrema el oro, la plata o el petr&oacute;leo que, una vez m&aacute;s, terminaban en ese mundo que llamaban el primero. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda eso del primer mundo deb&iacute;a de ser un sarcasmo pues no lo era en valores tales como el cuidado de las personas, la dignidad, los derechos o la protecci&oacute;n del planeta, aunque se vanagloriaba continuamente de ello. M&aacute;s bien era un primer mundo sugestionado con el despilfarro, la contaminaci&oacute;n, el beneficio a cualquier precio y la explotaci&oacute;n desenfrenada de la naturaleza y, por lo tanto, el responsable m&aacute;ximo de la generaci&oacute;n de un cambio en el clima que ya se hab&iacute;a convertido en crisis planetaria. 
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de dicha crisis se segu&iacute;an pagando por parte de quienes menos culpa ten&iacute;an en su reproducci&oacute;n, las comunidades de la selva. Mientras, los verdaderos responsables aumentaban exponencialmente sus tasas de ganancias y manten&iacute;an privilegios, lujos y riquezas que se erig&iacute;an sobre el empobrecimiento de millones de personas. Hab&iacute;a incluso quienes, autodenominados como altos representantes de la comunidad internacional, enfrentaban la selva al jard&iacute;n. Dec&iacute;an que el primer mundo era un jard&iacute;n de bienestar, orden y progreso mientras el resto era una selva de innumerables peligros que hab&iacute;a que mantener alejada y sometida. Esto, a pesar de ocultar el hecho de que el bienestar del hipot&eacute;tico jard&iacute;n lo era a costa de la destrucci&oacute;n y explotaci&oacute;n sistem&aacute;tica del bosque del que dec&iacute;an era mejor huir. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto la crisis se agudizaba y acercaba vertiginosamente una realidad que, aunque ya muchos reconoc&iacute;an como venidera, la planteaban a&uacute;n para un futuro no inmediato. Esta era otra diferencia profunda con la selva. Las comunidades de all&aacute; siempre pensaron no solo en Vivir Bien ellas, sino con el convencimiento de que quienes deb&iacute;an de seguir viviendo bien eran las generaciones futuras. Por lo tanto, disponer del bosque y de sus recursos, en su experiencia y sabidur&iacute;a, era una responsabilidad de uso y cuidado de este para esas generaciones que llegar&iacute;an alg&uacute;n d&iacute;a. Por el contrario, el mundo ajardinado, hoy casi ya un jard&iacute;n fortaleza, solo ve&iacute;a los parterres y el bien cuidado c&eacute;sped del momento, adem&aacute;s de la cuenta de beneficios. Y, como se suele decir, cruzaba los dedos para que el horizonte que todos los estudios y el sentido com&uacute;n anunciaban como inmediato llegara m&aacute;s tarde que pronto, sin preocuparse de esas futuras generaciones. Sin duda, dos modos radicalmente diferentes de entender el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que se hac&iacute;an grandes cumbres internacionales y pomposas declaraciones, pero se segu&iacute;a sin tomar medidas y la crisis se aceleraba hasta el punto de hacerse presente ya en el mundo de hoy. El problema, en realidad, no era la falta de medidas y determinaci&oacute;n para afrontar la nueva realidad, sino algo previo: era la misma esencia del sistema dominante, que no permit&iacute;a tomar esas urgentes decisiones ni dar los pasos necesarios. Todos aquellos que defend&iacute;an el sistema sab&iacute;an que enfrentar la crisis requer&iacute;a la transformaci&oacute;n radical de este y no estaban dispuestos a ello pues eso exigir&iacute;a, entre otras medidas, redistribuir su riqueza, lujos y privilegios. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso la selva segu&iacute;a en llamas y se empeque&ntilde;ec&iacute;an las condiciones para la Vida digna de las mayor&iacute;as, al tiempo que se hipotecaba la de las generaciones futuras. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el jard&iacute;n ya se poblaba de malas hierbas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/futuro-selva-jardin-crisis_1_10543488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Sep 2023 19:45:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2e169d73-739e-4a4f-96c2-bd57f0889c1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5557442" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2e169d73-739e-4a4f-96c2-bd57f0889c1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5557442" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El futuro era la selva, el jardín la crisis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2e169d73-739e-4a4f-96c2-bd57f0889c1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resurge la otra América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/resurge-america-latina_132_10469700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35b284ec-751e-4dae-90fe-4ed89bdfd1f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resurge la otra América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">América Latina ya no puede seguir siendo considerada como el continente invisible y prejuzgada como menor de edad a la que se pueden imponer las viejas políticas dominantes desde Europa o Estados Unidos</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que en la vieja Europa las noticias sobre Am&eacute;rica Latina son interesadas, espor&aacute;dicas y sin an&aacute;lisis sobre los nuevos tiempos que all&iacute; se construyen. Sin embargo, en este agosto de 2023 se vuelve a mostrar la ebullici&oacute;n de todo un continente. Solo hay que querer ver. Cierto que no es lo que el sistema quisiera y por eso &eacute;lites y medios de comunicaci&oacute;n aliados tratan permanentemente de imponer otras visiones de esa realidad: una tierra anclada en el atraso, subdesarrollada, en la que siguen reinando solo tiran&iacute;as, corrupci&oacute;n y pobreza extrema. Pero, aunque todo eso, por desgracia, est&eacute; muy presente, hay otra Am&eacute;rica Latina que se levanta con fuerza una y otra vez tras cada ca&iacute;da y que busca construir otro continente. 
    </p><p class="article-text">
        En agosto hubo elecciones primarias en Argentina y el primer puesto lo obtuvo un hombre que se presenta como anarcocapitalista y liberal. Lo cierto es que Javier Milei no representa &ndash;lo decimos por si alguien estuviera tentado a se&ntilde;alarlo as&iacute;- a esa otra Am&eacute;rica Latina. Este no es sino el representante ultra de los modelos m&aacute;s recalcitrantes que &uacute;ltimamente ganan protagonismo en el escenario internacional. Sus postulados b&aacute;sicos de eliminaci&oacute;n del Estado, recorte de todo el gasto p&uacute;blico en sanidad y educaci&oacute;n, etc. no son sino la receta ultraliberal de siempre. Se puede decir que no es sino una vuelta de tuerca m&aacute;s a los planteamientos de Trump, Bolsonaro, Meloni, Abascal y otros que, aunque no lo dicen abiertamente, tratan con sus decisiones de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de ponerlos en pr&aacute;ctica. Por eso Milei sigue siendo el viejo continente. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, la otra Am&eacute;rica Latina resurge en las elecciones m&aacute;s recientes de Ecuador y Guatemala. En las mismas se imponen las opciones m&aacute;s progresistas, aquellas que pretenden, entre otras medidas, una mayor redistribuci&oacute;n de la riqueza, aumentar la presencia y responsabilidad del Estado en la mejora de las condiciones de vida de las mayor&iacute;as, o imponer condiciones a los mercados y a los beneficios ingentes de oligarqu&iacute;as y transnacionales y no que unas y otras dicten sus condiciones en funci&oacute;n exclusiva a sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        En Ecuador las elecciones han sido de primera vuelta y la segunda se realizar&aacute; en octubre. Se dilucidar&aacute; entonces la opci&oacute;n por retomar caminos que ya fueron hace a&ntilde;os de progresismo o, mantenerse en la v&iacute;a sin salida del modelo de corrupci&oacute;n que est&aacute; hundiendo a la sociedad ecuatoriana, entre otros, en &iacute;ndices imposibles de violencia, provocada especialmente por el narcotr&aacute;fico con oscuros lazos en sectores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos tradicionales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero un hecho, quiz&aacute; m&aacute;s importante que las mismas primarias, es que en estas pasadas elecciones se realizaban dos consultas para proteger, o no, la selva amaz&oacute;nica y el choc&oacute; andino de los acelerados procesos extractivistas que est&aacute;n destruyendo inmensos territorios de selva y bosque. Ecuador ya marc&oacute; tendencia cuando la &uacute;ltima constituci&oacute;n (2008) recogi&oacute;, por primera vez en el mundo, que la Naturaleza es sujeta de derechos. Ahora, este pa&iacute;s muestra que los pueblos pueden y deben ser consultados ante la disyuntiva de dar protecci&oacute;n real a la naturaleza o mantener pol&iacute;ticas extractivistas de destrucci&oacute;n y expolio. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de Ecuador se ha pronunciado por mantener minerales y petr&oacute;leo bajo tierra y que la Naturaleza puede ejercer su derecho a vivir, aportando as&iacute; con medidas reales a frenar la crisis clim&aacute;tica mundial, m&aacute;s all&aacute; de discursos y declaraciones, tan prolijas en otras esferas internacionales, pero que no llevan a nada mientras la crisis se profundiza.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el presidente de M&eacute;xico declaraba al d&iacute;a siguiente de las elecciones en Guatemala, que &ldquo;fue una cosa extraordinaria (&hellip;) algo que merec&iacute;a el pueblo guatemalteco despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de sufrimiento&rdquo;. Es la primera vez en los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os, despu&eacute;s de sufrir brutales y sanguinarios golpes de Estado, 36 a&ntilde;os de conflicto armado y los &uacute;ltimos 30 de imposici&oacute;n de medidas neoliberales que han empobrecido al pa&iacute;s hasta colocarlo entre los de mayor &iacute;ndice pobreza del continente, que la izquierda alcanza el gobierno. La pol&iacute;tica y econom&iacute;a del pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han estado al servicio del conocido como &ldquo;pacto de corruptos&rdquo;. Este implica desde las estructuras policiales hasta el poder judicial, pasando por la pr&aacute;ctica totalidad de la oligarqu&iacute;a y de la clase pol&iacute;tica tradicional y, recientemente, las empresas transnacionales que se benefician de un sistema hecho a la medida de sus demandas. Dicho sistema de corrupci&oacute;n generalizado, se ha citado muchas veces, permite manejar el pa&iacute;s como si de una finca se tratara, libre para la&nbsp;explotaci&oacute;n desaforada de sus recursos y donde a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n se la considera poco m&aacute;s que servidumbre en funci&oacute;n de los intereses de quienes se enriquecen a costa de la finca. 
    </p><p class="article-text">
        En suma, Ecuador toma medidas efectivas y ejemplares contra la crisis clim&aacute;tica y el extractivismo sin sentido; Guatemala gira hacia la izquierda y suma nuevos retos hacia cambios profundos en Centroam&eacute;rica que se suma y empujar&aacute; las pol&iacute;ticas en este sentido de pa&iacute;ses como M&eacute;xico y Honduras; Colombia avanza hacia la paz y se convierte en un referente en la defensa de la naturaleza y de la vida digna de las personas (Colombia potencia de Vida); Brasil es un centro econ&oacute;mico de primer orden, ya no solo en el marco continental, sino a nivel mundial y empuja por un nuevo orden multipolar en el planeta. As&iacute;, Am&eacute;rica Latina ya no puede seguir siendo considerada como el continente invisible y prejuzgada como menor de edad a la que se pueden imponer las viejas pol&iacute;ticas dominantes desde Europa o Estados Unidos. Hay otra Am&eacute;rica Latina que ahora, nuevamente, resurge con fuerza y que ya est&aacute; marcando un nuevo tiempo para el continente y el planeta.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/resurge-america-latina_132_10469700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Sep 2023 19:45:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35b284ec-751e-4dae-90fe-4ed89bdfd1f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1487893" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35b284ec-751e-4dae-90fe-4ed89bdfd1f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1487893" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Resurge la otra América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35b284ec-751e-4dae-90fe-4ed89bdfd1f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[9 de agosto: un día más de violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/9-agosto-dia-violencia_132_10436947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90393f40-b8be-48ec-a28f-6eaa1bfd4dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="9 de agosto: un día más de violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Una revisión solo al continente americano nos hablará también de una permanente y sistemática violación a los derechos colectivos e individuales de estos pueblos, lo que, evidentemente, deja poco lugar para las celebraciones"</p></div><p class="article-text">
        Como todos los a&ntilde;os, el 9 de agosto se celebra el D&iacute;a Internacional de los Pueblos Ind&iacute;genas. Sin entrar en la justa pol&eacute;mica sobre la validez de este tipo de d&iacute;as internacionales, es un momento adecuado para hacer una r&aacute;pida revisi&oacute;n a la situaci&oacute;n de los, aproximadamente, 450 millones de personas que mantienen ese sentimiento de pertenencia a un pueblo ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a pensarse, y as&iacute; se declarar&aacute; pomposamente desde diferentes instituciones y canciller&iacute;as, que este d&iacute;a lo es para conmemorar la diversidad planetaria sobre las formas de ver y entender el mundo y al ser humano en el mismo. El hecho de la existencia de unas 5.000 culturas no es sino eso: una muestra innegable de la riqueza cultural y humana que, a&uacute;n hoy, habita la Tierra. Sin embargo, una revisi&oacute;n solo al continente americano nos hablar&aacute; tambi&eacute;n de una permanente y sistem&aacute;tica violaci&oacute;n a los derechos colectivos e individuales de estos pueblos, lo que, evidentemente, deja poco lugar para las celebraciones.
    </p><p class="article-text">
        Colombia firma en 2016 un Acuerdo de Paz con una de sus principales guerrillas (FARC-EP) y, en estos d&iacute;as se ha iniciado un alto el fuego con otra de esas hist&oacute;ricas guerrillas (ELN). Podr&iacute;amos suponer que estos importantes acontecimientos ponen punto final al conflicto armado m&aacute;s largo del continente. Sin embargo, el incumplimiento por parte del anterior Gobierno derechista de gran parte del Acuerdo de Paz y la existencia de otros grupos armados como paramilitares, disidencias guerrilleras, narcos, etc. arrojan en estos a&ntilde;os datos que dif&iacute;cilmente permiten hablar del final de ese conflicto. Y los pueblos ind&iacute;genas colombianos siguen sumando asesinatos en todo el pa&iacute;s. Solo en lo que va de este a&ntilde;o 2023, en el departamento del Cauca, que es el de mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, se ha superado ya la cifra de 100 asesinatos y, la mayor parte, son personas ind&iacute;genas que defienden sus derechos como pueblos frente a poderosos intereses econ&oacute;micos y criminales.
    </p><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s al sur, Per&uacute;, aunque ya no ocupa titulares en la prensa internacional, desde diciembre de 2022 vive bajo la dictadura, con un poco de lavado medi&aacute;tico y un mucho de hipocres&iacute;a internacional. En esa fecha las fuerzas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas tradicionales peruanas dieron un golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Pedro Castillo y desde entonces permanece encarcelado. Este ven&iacute;a del interior, era maestro rural y su llegada al gobierno, tras ganar las &uacute;ltimas elecciones, representaba el hartazgo de la poblaci&oacute;n ante el empobrecimiento continuo de la mayor&iacute;a y el enriquecimiento insultante de la minor&iacute;a. Precisamente, desde interior del pa&iacute;s, sobre todo del sur aymara y quechua, se organiz&oacute; la protesta social ante el golpe y sobre esos territorios se ha centrado la brutal represi&oacute;n que ya arroja varias decenas de personas asesinadas, adem&aacute;s de cientos de heridas y detenidas.
    </p><p class="article-text">
        Saltamos al norte y alcanzamos la tierra del quetzal. En Guatemala el voto y los privilegios siempre se compraron barato por parte de la minor&iacute;a olig&aacute;rquica. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a este peque&ntilde;o pero poderoso grupo la democracia le ha servido para mantener el control absoluto del poder y desde el mismo hacer sus negocios, caracterizados por la corrupci&oacute;n y la impunidad. El proceso electoral de este a&ntilde;o han sido, y a&uacute;n lo es, una muestra de esa corrupci&oacute;n que, m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito econ&oacute;mico, alcanza en plenitud al pol&iacute;tico y judicial. El riesgo de perder sus privilegios ha llevado a la oligarqu&iacute;a a accionar todos los mecanismos posibles para bloquear la protesta hasta el punto de cuestionar profundamente el propio sistema electoral y democr&aacute;tico. Todo vale para no perder el poder, todo vale para mantener privilegios y enriquecimiento. Y hablamos de un pa&iacute;s donde casi el 50% de su poblaci&oacute;n es maya, aunque su cultura solo se muestra para atraer turismo mientras se violan sistem&aacute;ticamente sus derechos como personas y como pueblos.
    </p><p class="article-text">
        La enumeraci&oacute;n podr&iacute;a seguir recorriendo otros pa&iacute;ses, pero los t&eacute;rminos y situaciones se repetir&iacute;an en un continuum continental en el que se mezclan oligarqu&iacute;as y empresas transnacionales occidentales en una carrera acordada por mantener la opresi&oacute;n sobre las grandes mayor&iacute;as (populares e ind&iacute;genas) mientras se profundiza en el expolio de la naturaleza y de todos los recursos que esta contiene. Cierto es que, a pesar de esta realidad, en la misma tambi&eacute;n hay avances importantes. En la misma Colombia que antes se&ntilde;al&aacute;bamos, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica ind&iacute;gena ha crecido y hoy son una fuerza comprometida con el actual primer gobierno progresista que tiene este pa&iacute;s tras 200 a&ntilde;os de vida republicana. En Per&uacute;, quechuas y aymaras son la columna de la protesta y han sabido trasladar esta desde sus territorios hasta el mismo centro de la capital sumando a m&aacute;s y m&aacute;s sectores populares. Y en Guatemala, las comunidades mayas hoy plantan cara al pacto de corruptos y presionan por unas elecciones en las que, quiz&aacute;s, se pueda romper con una constante de opresi&oacute;n y negaci&oacute;n de derechos, no solo de pueblos, sino tambi&eacute;n sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que permitan construir colectivamente un futuro de justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, cuando en torno a un nuevo 9 de agosto se cumple con el ritual institucional y medi&aacute;tico de dedicar un breve espacio a los pueblos ind&iacute;genas, con declaraciones favorables a la riqueza cultural y humana que los mismos representan, ser&iacute;a bueno dejar espacio tambi&eacute;n a la reflexi&oacute;n sobre lo no avanzado. Sobre la sistem&aacute;tica violaci&oacute;n a los derechos colectivos e individuales de estos pueblos; sobre la destrucci&oacute;n de sus territorios, incluyendo todo lo que ello conlleva de destrucci&oacute;n del planeta; sobre los impedimentos de todo tipo que se articulan para cerrar el paso a su justa protesta y a sus demandas. En suma, m&aacute;s que celebrar hoy habr&iacute;a que sentar y afianzar las bases para que los pr&oacute;ximos 9 de agosto sean verdaderamente el D&iacute;a Internacional de los Pueblos Ind&iacute;genas y el mundo se felicite por ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/9-agosto-dia-violencia_132_10436947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Aug 2023 19:45:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90393f40-b8be-48ec-a28f-6eaa1bfd4dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1746828" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90393f40-b8be-48ec-a28f-6eaa1bfd4dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1746828" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[9 de agosto: un día más de violencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90393f40-b8be-48ec-a28f-6eaa1bfd4dd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pasó con la Utopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/paso-utopia_132_10341961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d73bc133-c6c7-44b9-8b6e-19612e73c8aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pasó con la Utopía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Podemos ver un despliegue inmenso de medios para salvar a cinco millonarios atrapados en su estupidez y prepotencia por hacer turismo en el fondo de los mares, mientras miramos para otro lado cuando 500 personas más se ahogan en la mayor fosa común de la historia en que se ha convertido el mar Mediterráneo"</p></div><p class="article-text">
        Aunque se pueden encontrar precursores m&aacute;s antiguos en el pensamiento occidental fue Tom&aacute;s Moro el primero que nos habl&oacute; de la utop&iacute;a. Hace algo m&aacute;s de 500 a&ntilde;os describi&oacute; un &ldquo;buen lugar&rdquo; en el que la sociedad ser&iacute;a perfecta, basada en la convivencia armoniosa, el bienestar de todas las personas y el disfrute com&uacute;n de los bienes. Desde entonces otros muchos han reflexionado y escrito sobre ese lugar que deber&iacute;a construirse con la caracter&iacute;stica fundamental del igualitarismo como norma esencial. Ser&aacute; de Moro, y de cuantos despu&eacute;s mantuvieron el sue&ntilde;o de ese tiempo y lugar, de donde deriva la corriente de pensamiento denominada como utopismo. A partir de ah&iacute;, habr&aacute; detractores, que lo imaginan como un lugar de f&aacute;bula, inexistente e inalcanzable mientras, otros y otras, partiendo de su urgencia, luchar&aacute;n toda la vida por conseguirlo y, como dir&iacute;a B. Brecht, estos y estas ser&aacute;n imprescindibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya entrado el siglo XIX esta corriente alcanzar&aacute; nuevas dimensiones con los planteamientos del socialismo ut&oacute;pico, el cual traspasaba la teor&iacute;a para adentrarse en los primeros intentos por llevar a la pr&aacute;ctica la posible sociedad perfecta. Avanzado el siglo, y con las primeras consecuencias de la industrializaci&oacute;n, la pobreza, el individualismo y la insolidaridad fracturaban las sociedades europeas y hac&iacute;an que las tradicionales brechas de desigualdad de la antigua sociedad medieval se ensancharan vertiginosamente, condenando a millones de personas al empobrecimiento a pesar del aumento de la riqueza. El panorama segu&iacute;a sin ser la siempre anunciada sociedad feliz. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; las urgencias por poner en pr&aacute;ctica experiencias que enfrentaran estas duras realidades. Nacen as&iacute; experimentos sociales, peque&ntilde;os, pero siempre orientados a la ruptura con una sociedad caracterizada por la injustica social y la explotaci&oacute;n. La utop&iacute;a segu&iacute;a siendo perseguida pero siempre como un sue&ntilde;o inalcanzable. Un paso m&aacute;s en ese camino ser&aacute; su definici&oacute;n y concreci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de nuevas teor&iacute;as y pr&aacute;cticas, como son el marxismo o el anarquismo. Ahora se propugnaba directamente la revoluci&oacute;n, y no salidas de peque&ntilde;os grupos m&aacute;s o menos comprometidos. Se pretender&aacute; el fin de la explotaci&oacute;n en la sociedad, mediante, entre otras, la redistribuci&oacute;n justa de la riqueza, la justicia social y la libertad en aras del bien com&uacute;n. Cierto es que la concreci&oacute;n d&eacute;cadas despu&eacute;s de alguna experiencia en ese sentido tampoco fue capaz de dar lugar a ese &ldquo;buen lugar&rdquo; largamente ansiado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, la utop&iacute;a no es propiedad exclusiva de las izquierdas y el capitalismo tambi&eacute;n define su propia utop&iacute;a. En esta prima, por encima del bienestar de todas las personas, la libre empresa, la propiedad privada y la libertad absoluta de los mercados. Dicen que unas y otras son fundamentales para construir sociedades en libertad y que por s&iacute; mismas regular&aacute;n la econom&iacute;a, primar&aacute;n el esfuerzo individual, y poco a poco ir&aacute;n equilibrando tambi&eacute;n la desigualdad elevando la calidad de vida de todos y todas. La pr&aacute;ctica aqu&iacute; tambi&eacute;n demuestra que la sociedad ut&oacute;pica no solo no se alcanza, sino que se aleja si pensamos en grandes grupos de poblaci&oacute;n marginados y que se invisibilizan para crear una imagen enga&ntilde;osa de progreso y crecimientos alcanzados que no lo son. 
    </p><p class="article-text">
        Con el correr del siglo XX, y especialmente con las d&eacute;cadas avanzadas del XXI, comprobamos que lo de los mercados m&aacute;s que libertad es libertinaje y que lo que caracteriza a la sociedad actual es la b&uacute;squeda, por parte de las &eacute;lites, del beneficio a cualquier precio, incluso a costa de golpear y sangrar continuamente al propio planeta hasta poner en riesgo la vida futura en el mismo. Por supuesto, el espejismo del bienestar que un d&iacute;a pudo brillar en cierta forma en las sociedades europeas, esta utop&iacute;a capitalista lo va borrando y las brechas de desigualdad crecen. Con el agravante de que ahora, en el campo pol&iacute;tico, gana fuerza el autoritarismo y la negaci&oacute;n de derechos a cada vez m&aacute;s colectivos sociales en una carrera desenfrenada que alcanza d&iacute;a a d&iacute;a a m&aacute;s y m&aacute;s sectores sociales. Incluso principios que se consideraban cimentados e inequ&iacute;vocos, hoy vemos como la derecha pol&iacute;tica y medi&aacute;tica empiezan a negar abiertamente. Recordando de nuevo a Brecht, aunque no fuera quien lo se&ntilde;al&oacute; por primera vez, se puede pensar en aquello de que &ldquo;cuando vinieron a buscarme, no hab&iacute;a nadie m&aacute;s que pudiera protestar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el camino a la distop&iacute;a, hacia el &ldquo;mal lugar&rdquo;. En el mismo, vuelve a mandar solo la autoridad competente, es un hecho el cierre de espacios de libertad y democracia -aunque a la distop&iacute;a le encanta hacer un uso prostituyente de estos t&eacute;rminos-, y la clausura de derechos colectivos e individuales duramente conquistados en las d&eacute;cadas y siglos pasados.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad justa se niega, se polemiza e incluso se ridiculiza, cuando no directamente se anatemiza. Qu&eacute; es eso de que todos somos iguales, qu&eacute; es eso del g&eacute;nero y la violencia machista, qu&eacute; es eso de los derechos de los migrantes&hellip; y as&iacute; hasta el infinito. En este camino enfangado asistimos a un tiempo en el que podemos ver un despliegue inmenso de medios de todo tipo para salvar a cinco millonarios atrapados en su estupidez y prepotencia por hacer turismo en el fondo de los mares, mientras miramos para otro lado cuando quinientas personas m&aacute;s se ahogan en la mayor fosa com&uacute;n de la historia en que se ha convertido el mar Mediterr&aacute;neo. Su pecado, haber tratado de ganar su derecho a una vida digna lejos de la tierra que los vio nacer, pero donde esta, la vida, hoy es imposible. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos ver tambi&eacute;n c&oacute;mo pol&iacute;ticos profesionales hacen gala de su ignorancia, por ejemplo, afirmando que no conocen el Convenio de Estambul sobre violencia contra las mujeres, mientras esta se cobra en los &uacute;ltimos a&ntilde;os miles de v&iacute;ctimas. Y esto se puede entender como solo fruto de la estupidez del pol&iacute;tico de turno, pero es prueba de un brutal alarde de desprecio hacia los derechos de las mujeres, por parte de quienes se creen con derecho -qu&eacute; cruel paradoja- de dirigir un pa&iacute;s. En 1936 tras el golpe de Estado fascista alguien gritaba muera la inteligencia y en 2023 otro alguien muestra con cierto orgullo que ya la mat&oacute; y reivindica con arrogancia su estupidez.
    </p><p class="article-text">
        Karl Marx -tranquilos aquellos a los que les sale un sarpullido solo con leer el nombre- dijo que la historia se repite dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como miserable farsa. El nazismo y el fascismo de la primera mitad del pasado siglo, sin duda, fue la primera vez; pero ahora estamos en el grave riesgo de la repetici&oacute;n. Y no pensemos que esa farsa ser&aacute; puro teatro, pura comedia; al contrario, parece que se encamina hacia la farsa tr&aacute;gica. Ya se proh&iacute;ben banderas que solo pretenden significar amor entre las personas; se nombra a toreros consejeros de cultura; a diplomadas en ciencias religiosas, pero con estudios inacabados en otras ciencias, como presidenta de un parlamento mientras hace gala de su pensamiento ultracat&oacute;lico, antiabortista y declara estar en contra de las &ldquo;milongas ecologetas&rdquo;. Se eliminan departamentos de igualdad, e incluso, como en los mejores tiempos del nazismo, ya se proh&iacute;ben obras de teatro o se suspenden conciertos por mostrar las tetas en el escenario. Salen de sus refugios negacionistas lo mismo de la crisis clim&aacute;tica como de la violencia machista y tratar&aacute;n de convencernos que la tierra es plana. Pero todo esto no son simples an&eacute;cdotas, sino pasos en el camino hacia su conversi&oacute;n en algo generalizado; cuando menos esa es la intenci&oacute;n que queda de manifiesto a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica de un relato que lo mismo niega fervientemente lo que todo el mundo puede ver, como siglos de ciencia probada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en esta senda hay c&oacute;mplices. Los b&aacute;rbaros dan pasos de gigante cuando pretendidos y civilizados dem&oacute;cratas de toda la vida, ahora entornan sus miradas hacia esas ideas, o las disculpan, para poder mantenerse en el poder a cualquier precio; o cuando pretendidos centristas e izquierdistas aceptan esos marcos para la discusi&oacute;n pol&iacute;tica y blanquean as&iacute; actitudes e ideas. As&iacute; reconstruyen su hegemon&iacute;a, consiguiendo que todos y todas hablemos solo de lo que ellos quieren que hablemos. En suma, pareciera que la historia en vez de correr hacia el futuro ha sufrido el impacto de un meteorito y girando bruscamente, reencamina sus pasos hacia el pasado, hacia la nueva Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, parafraseando el cuento de Monterroso, cuando despertemos, gracias a muchos y muchas imprescindibles, la utop&iacute;a todav&iacute;a estar&aacute; ah&iacute;. Y solo habr&aacute; que hacerla realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/paso-utopia_132_10341961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2023 19:46:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d73bc133-c6c7-44b9-8b6e-19612e73c8aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2044897" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d73bc133-c6c7-44b9-8b6e-19612e73c8aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2044897" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué pasó con la Utopía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d73bc133-c6c7-44b9-8b6e-19612e73c8aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guatemala: el Estado secuestrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/guatemala-secuestrado_132_10312115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a79f0a1-5d90-4ce5-8115-7103b9cb36c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guatemala: el Estado secuestrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se vuelve a la vieja idea clasista, y en muchos casos también racista y machista, de que los pobres no saben lo que les conviene, por lo que quienes siempre mandaron deben de recuperar, o no perder, el lugar que les corresponde en lo más alto de la pirámide social, política y económica del Estado</p></div><p class="article-text">
        A partir de los a&ntilde;os 90 del siglo pasado empez&oacute; a usarse, especialmente de la mano de periodistas y analistas pol&iacute;ticos, el t&eacute;rmino Estado fallido para definir de forma sencilla, pero muy gr&aacute;fica, la situaci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses en el mundo. Esta nueva realidad sociopol&iacute;tica se origina finalizada la guerra fr&iacute;a y en relaci&oacute;n directa con el apoyo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico por parte de Estados Unidos a diferentes pa&iacute;ses inmersos en profundas crisis institucionales. As&iacute;, entre una larga y diversa suma de caracter&iacute;sticas, se podr&iacute;an citar como algunas de las principales aquellas que hacen referencia a la p&eacute;rdida del Estado de su control sobre la totalidad del territorio, o no poder garantizar su propio funcionamiento ni los servicios b&aacute;sicos a la poblaci&oacute;n. En este escenario, tendr&aacute; una funci&oacute;n determinante la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica generalizada, la cual alcanza a la pr&aacute;ctica totalidad de la estructura institucional, con algunos estamentos clave como el mismo poder policial-militar, el judicial o el legislativo, usados ahora al servicio de los intereses criminales y corruptos de determinadas &eacute;lites dominantes. &#13;
    </p><p class="article-text">
        Con esas caracter&iacute;sticas es f&aacute;cil poner la mirada, adem&aacute;s de en pa&iacute;ses como Somalia, Congo o Libia en el continente africano, en la Guatemala de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, acontece en este caso que esa condici&oacute;n viene precedida de otra que habla del Estado en situaci&oacute;n de secuestro. Porque esto es en lo que se ha convertido en los tiempos m&aacute;s recientes este pa&iacute;s centroamericano: en un Estado raptado al servicio de los intereses de unos pocos mientras las grandes mayor&iacute;as se hunden o caminan en la m&aacute;s estricta sobrevivencia. &#13;
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina los Estados tienen una larga trayectoria de p&eacute;rdida de la libertad, sobre todo, a manos de los diferentes ej&eacute;rcitos que, con la reiterativa excusa de evitar la ca&iacute;da del pa&iacute;s en manos del comunismo y la subversi&oacute;n, protagonizaron crueles dictaduras desde la d&eacute;cada de 1960 en adelante. Guatemala pas&oacute; tambi&eacute;n por esta situaci&oacute;n, habiendo sido en los a&ntilde;os 80 escenario de la brutalidad militar, con la aquiescencia de la oligarqu&iacute;a tradicional y la vigilancia para ello del &ldquo;pa&iacute;s del Norte&rdquo;. La memoria colectiva, en lucha permanente siempre con el olvido intencionado, habla de unos resultados que son sobradamente conocidos: miles de asesinatos y desapariciones, cientos de aldeas arrasadas, y cientos de miles de personas desplazadas tanto en el interior como hacia el exterior. Y todo ello en una planificada guerra que lleg&oacute; a calificarse como la del genocidio maya (el segundo, si se considera la conquista colonial como el primer intento de ello), sin olvidar la represi&oacute;n dirigida, tambi&eacute;n de forma brutal, sobre otros sectores sociales y populares no ind&iacute;genas. &#13;
    </p><p class="article-text">
        Con la firma de los Acuerdos de Paz (1996), se puso cierto freno a este proceso y se abrieron, gracias a la peque&ntilde;a apertura pol&iacute;tica y al fin del conflicto armado, peque&ntilde;as esperanzas para la construcci&oacute;n de un nuevo Estado, ahora s&iacute;, verdaderamente democr&aacute;tico y preocupado por la mejora de las condiciones de vida de toda la poblaci&oacute;n. Y esa fue la apariencia que le dieron las mismas &eacute;lites que se hab&iacute;an beneficiado de las dictaduras militares que, h&aacute;bilmente, se hab&iacute;an adaptado a la nueva coyuntura pol&iacute;tica de la paz, sin perder un &aacute;pice de su poder econ&oacute;mico; segu&iacute;an, por tanto, conservando su viejo poder. &#13;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las m&aacute;scaras siempre caen, se deterioran, se desgastan y cuando a partir de 2015 los poderes verdaderos de Guatemala vieron peligrar su estatus decidieron redefinir los par&aacute;metros del Estado, una vez m&aacute;s, con el objetivo de mantener sus privilegios y beneficios exclusivos. As&iacute;, las viejas oligarqu&iacute;as, ahora de la mano de militares enriquecidos por mil y un oscuros negocios de los tiempos de la guerra, capitales transnacionales beneficiados por la implantaci&oacute;n del modelo neoliberal y la clase pol&iacute;tica tradicional, inician un proceso concertado para la cooptaci&oacute;n de todas las estructuras del Estado. Es lo que se conoce, incluso m&aacute;s all&aacute; de las fronteras guatemaltecas, como el &ldquo;pacto de corruptos&rdquo;. A partir de ah&iacute; se puede afirmar abiertamente que Guatemala es un Estado secuestrado que deriva, en poco tiempo, en fallido. &#13;
    </p><p class="article-text">
        Y el &uacute;ltimo acto de este teatro ser&aacute;n las pr&oacute;ximas elecciones del 25 de junio de las que se ha excluido a todo aquel o aquella que pudiera hacer peligrar el mantenimiento del sistema. De esta forma, gane quien gane, siempre ser&aacute; el sistema el que triunfe. Lo que es lo mismo que decir que ese pacto de corruptos gana y mantendr&aacute; al pa&iacute;s engrilletado y encerrado en una cada vez m&aacute;s oscura mazmorra que impedir&aacute; la llegada de la eterna primavera que siempre se anuncia en este pa&iacute;s. &#13;
    </p><p class="article-text">
        Desde el mismo momento de la convocatoria electoral las diferentes instituciones cooptadas han articulado los instrumentos, burdos pero efectivos, para dejar fuera del proceso a aquellas opciones pol&iacute;ticas que pod&iacute;an molestar y que ten&iacute;an serias opciones de reunir el voto del descontento, de la protesta, de las ans&iacute;as por otro pa&iacute;s posible. Desde acusaciones falsas u ocultas hasta aperturas de procesos judiciales sin pruebas; desde campa&ntilde;as de difamaci&oacute;n hasta presiones contra los medios de comunicaci&oacute;n cr&iacute;ticos. Todo vale para conseguir dejar el paso libre a aquellas candidaturas que el sistema decidi&oacute; de antemano que ser&iacute;an las elegibles. As&iacute;, Guatemala reabre una v&iacute;a en la que el esperpento electoral se hace parte de la triste comedia en que se ha convertido la vida pol&iacute;tica e institucional del pa&iacute;s. El fraude ya no se comete el d&iacute;a de las elecciones, lo que siempre podr&iacute;a traer consigo reclamaciones y alguna protesta interior y exterior. Por el contrario, ya est&aacute; hecho al definir el sistema de corruptos cuales deben de ser las candidaturas que compiten en los &uacute;ltimos metros de la carrera. Al fin y al cabo, todas las que quedan con posibilidades son parte del pacto, por lo que el sistema se asegura, m&iacute;nimo, otros cuatro a&ntilde;os de reinado en una rep&uacute;blica coronada por el desprestigio nacional e internacional que camina, no hacia la democracia, sino hacia el autoritarismo.&#13;
    </p><p class="article-text">
        Si se ampl&iacute;a el campo de an&aacute;lisis se podr&aacute; ver como este escenario enlaza de forma directa con aquel otro m&aacute;s amplio que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, de alguna forma, combate contra los procesos progresistas en Am&eacute;rica Latina. Cuando el sistema, comandado por las derechas conservadoras, ha visto peligrar su estructura de dominaci&oacute;n y los privilegios de los &ldquo;siemprepoderosos&rdquo; ha virado a&uacute;n m&aacute;s hacia el extremismo y ha dejado en evidencia el nulo valor que dan a la democracia. Esta solo les sirve si responde y da cobertura a sus intereses y privilegios. De lo contrario est&aacute;n dispuestos a contradecir abiertamente aquellos discursos que antes bendec&iacute;an la democracia como el mejor y &uacute;nico sistema posible, para articular ahora procesos que cierren el paso a los procedimientos democr&aacute;ticos. &#13;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en el escenario continental se encuentran en los &uacute;ltimos a&ntilde;os desde golpes de Estado, ahora denominados como blandos, hasta el sabotaje econ&oacute;mico o el impechment parlamentario, pasando por campa&ntilde;as medi&aacute;ticas de difamaci&oacute;n y desgaste de los liderazgos populares; todo es v&aacute;lido si se trata de recuperar el poder puesto en peligro por las decisiones democr&aacute;ticas de las mayor&iacute;as en los procesos electorales. Se vuelve a la vieja idea clasista, y en muchos casos tambi&eacute;n racista y machista, de que los pobres no saben lo que les conviene, por lo que quienes siempre mandaron deben de recuperar, o no perder, el lugar que les corresponde en lo m&aacute;s alto de la pir&aacute;mide social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del Estado. Y en este sentido Guatemala reinventa ahora un viejo procedimiento que se puso en marcha con los primeros pasos de implantaci&oacute;n de la democracia. Entonces votaban quienes ten&iacute;an ese privilegio, quienes sab&iacute;an leer y escribir, eran hombres, blancos o criollos y ten&iacute;an cierto nivel de riqueza; ahora que, te&oacute;ricamente, todos y todas pueden ejercer el derecho a votar, se cambian las reglas del juego y se define quienes son los elegibles. Y as&iacute;, se sigue controlando el Estado, una vez m&aacute;s, Secuestrado y Fallido.       &#13;
    </p><p class="article-text">
        Pero, a pesar de todo lo se&ntilde;alado, a pesar de lo atado que las &eacute;lites tienen el modelo de Estado, este proceso electoral y el propio sistema de corrupci&oacute;n y cooptaci&oacute;n en Guatemala ha sido profundamente cuestionado. Desde diferentes fuerzas pol&iacute;ticas y desde distintos sectores sociales se ha denunciado y desnudado como nunca en exposici&oacute;n p&uacute;blica un modelo como el descrito. Ya no hay la tranquilidad y seguridad que se aparenta, ya no hay el control f&eacute;rreo que se pretende sea interiorizado por la poblaci&oacute;n. Por el contrario, el sistema dominante est&aacute; perdiendo su car&aacute;cter hegem&oacute;nico y cada vez m&aacute;s y m&aacute;s sectores abren nuevas brechas en &eacute;l y lo resquebrajan. Incluso, y aunque Guatemala no cuenta demasiado en la geopol&iacute;tica del continente, hay un evidente desenmascaramiento que empieza a ser injustificable tambi&eacute;n desde las canciller&iacute;as hist&oacute;ricamente m&aacute;s cercanas.&#13;
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, en Guatemala, y gran parte de Am&eacute;rica Latina (tambi&eacute;n de Europa), est&aacute; en juego el crecimiento y fortalecimiento de un proceso autoritario o la eterna primavera y la construcci&oacute;n de un Estado no secuestrado por quienes siempre mandaron, un Estado Liberado.       &#13;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/guatemala-secuestrado_132_10312115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2023 19:45:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a79f0a1-5d90-4ce5-8115-7103b9cb36c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="690558" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a79f0a1-5d90-4ce5-8115-7103b9cb36c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="690558" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Guatemala: el Estado secuestrado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a79f0a1-5d90-4ce5-8115-7103b9cb36c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando llegue la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/llegue-paz_132_10193494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec56c9b3-8ff8-4745-9774-50fed4f15f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando llegue la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando llegaron las sierras y excavadoras para talar el bosque y encauzar el río, creció la conciencia de que la paz prometida no se había alcanzado aún, y la comunidad dijo no, simple, pero rotundamente no</p></div><p class="article-text">
        Dijeron que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de violencias se hab&iacute;a firmado la paz. Dijeron que ahora se vivir&iacute;a con tranquilidad en el territorio. La memoria casi se hab&iacute;a perdido y no se sab&iacute;an contar ya los a&ntilde;os de muerte, desapariciones y desplazamientos forzosos que, en demasiadas ocasiones, se convert&iacute;an en exilios obligados. La vida era dif&iacute;cil, casi imposible, pues la muerte siempre se cruzaba en el camino. Pero, a pesar de ello, nadie quer&iacute;a alejarse, escapar a lo desconocido, emprender una andadura que quiz&aacute; no tuviera retorno y dejar atr&aacute;s la tierra impregnada del recuerdo y la sabidur&iacute;a de los antepasados. Aquel territorio recorr&iacute;a las venas, era parte de los m&uacute;sculos y de la piel, trabajaba, lloraba y re&iacute;a con la comunidad. Hab&iacute;a una cuerda invisible pero fuerte, hecha de hilos recios que tej&iacute;an las vivencias y las historias contadas, que ataba a las veredas y a los r&iacute;os, a las monta&ntilde;as y a los bosques. Dec&iacute;a a la persona qui&eacute;n era y de d&oacute;nde ven&iacute;a. Y as&iacute;, a pesar de que d&iacute;a a d&iacute;a se romp&iacute;a alg&uacute;n hilo y la cuerda adelgazaba, la gente se aferraba a los que restaban en la esperanza de que fueran suficientes para mantener la vida. Al fin y al cabo, el dolor de dejar la tierra era correspondido por el dolor que sent&iacute;a la propia tierra al ser dejada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que, en muchos casos, demasiados para recordarlos, el exilio no fue posible. La muerte llegaba de improviso, sin avisar, antes siquiera de que pudiera pensarse en su posibilidad. La muerte sorprend&iacute;a en el camino de vuelta a la casa desde el campo y todo era tan r&aacute;pido como una simple sospecha. Una respuesta titubeada, una mirada mal entendida o llevar en el morral m&aacute;s alimento del que el fusil que lo revisaba pudiera considerar como normal. En otras ocasiones la (sin)raz&oacute;n se escond&iacute;a en el hecho maldito de haber estado en el lugar menos indicado en el momento preciso en el que se cruzaban las balas de un lado a otro de la calle: se hab&iacute;a ido a la tienda a buscar fideos y az&uacute;car, se hab&iacute;a retrasado en el camino de vuelta de la escuela, o el juego te hab&iacute;a hecho pasar por donde no deb&iacute;a. Tambi&eacute;n pod&iacute;a haber sido que alguien hubiera tomado parte en una reuni&oacute;n de la comunidad que alguno de los contendientes no aprobaba y que por ello pensara en dar un escarmiento ejemplar para que la comunidad aprendiera a comportarse, a mirar, pero no ver, a o&iacute;r, pero no escuchar. Como dec&iacute;an las abuelas, en los tiempos antiguos todo era m&aacute;s sencillo y la vida pod&iacute;a pender del hilo de la enfermedad o de la fortuna, pero no de la desidia de considerar a aquella como algo de poca importancia, porque la vida era la concreci&oacute;n de ser.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie quiere reiniciar en la paz un nuevo tiempo de guerra, pero nadie quiere tampoco volver al silencio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, se dijo antes, aseguraron que tras firmar el acuerdo la paz ser&iacute;a un hecho. La comunidad entrar&iacute;a en un nuevo tiempo que la mayor&iacute;a, por su edad, no conoc&iacute;a. El tiempo de caminar sin miedo, de adentrarse en el bosque o de ba&ntilde;arse libremente en el r&iacute;o. El tiempo de sembrar y recoger la cosecha sin tener que pagar la cuota. El tiempo de re&iacute;r y el de contar historias alrededor del fuego y aprender, no solo en la escuela, con aquello que cantaban las abuelas y los abuelos. Con la primera se aprend&iacute;a a ubicarse en el mundo grande, pero con las historias propias cualquiera sab&iacute;a ser y estar en el mundo chico del territorio propio y en el grande tambi&eacute;n, aunque algunos pensaran que en este &uacute;ltimo eran solo los nadie. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, ahora se podr&iacute;a vivir, y las muertes violentas y las desapariciones, nunca mejor dicho, desaparecer&iacute;an. El desplazamiento, por mantener la palabra, tomar&iacute;a otra dimensi&oacute;n y se referir&iacute;a al tiempo en que los j&oacute;venes, ellos y ellas, tendr&iacute;an que salir a la ciudad para seguir ampliando su saber estar en el mundo grande. Luego, algunos regresar&iacute;an y otros quiz&aacute; no, pero todos mantendr&iacute;an el v&iacute;nculo estrecho, la cuerda tejida hilo a hilo por la comunidad para que nadie se pierda, para que nadie se sienta solo en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a el tiempo en el que tanta muerte y brutalidad quedar&iacute;a en un espacio privilegiado de la memoria colectiva. No se podr&iacute;a olvidar, porque todas las personas sab&iacute;an que por todo lo sufrido, que no solo defin&iacute;a ese tiempo que ahora se cerraba, los sobrevivientes estaban marcados. Era como cuando se pone el hierro a las reses y estas quedan as&iacute; se&ntilde;aladas como propiedad del ganadero. Desde los abuelos y las abuelas hasta las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de la comunidad, pasando por la gente adulta, se sab&iacute;an propiedad del miedo y, por ello, conscientes de la necesidad de reiniciar un camino que lavara, que restregara, que borrara la marca. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso mismo se iba a defender, con u&ntilde;as y dientes, el derecho a ello. La violencia impuesta hab&iacute;a reafirmado el valor de la memoria, pero tambi&eacute;n el de la justicia verdadera, y hab&iacute;a claridad en no permitir la repetici&oacute;n de atropellos, imposiciones o disposiciones ajenas sobre las vidas y el territorio. Hab&iacute;a demasiada sangre en la tierra y toda ella era propia, era sangre comunitaria. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando llegaron las sierras y excavadoras para talar el bosque y encauzar el r&iacute;o, creci&oacute; la conciencia de que la paz prometida no se hab&iacute;a alcanzado a&uacute;n, y la comunidad dijo no, simple, pero rotundamente no. Se entendi&oacute; entonces que la firma de la paz no necesariamente trae la paz y que esta hay que defenderla; que adem&aacute;s de firmarla, hay que construirla. Y hoy la comunidad dice a los nuevos contendientes que, aunque lleguen de la mano del mal gobierno y con cientos de promesas, no se dejar&aacute; la tierra en la que se teje la identidad, la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie quiere reiniciar en la paz un nuevo tiempo de guerra, pero nadie quiere tampoco volver al silencio. Y ello, aunque ahora los fusiles hayan cambiado el nombre y se llamen &ldquo;el desarrollo y crecimiento econ&oacute;mico que necesita el pa&iacute;s&rdquo;. Ese pa&iacute;s de los siempre-ricos que nunca vio al otro, a la otra, que nunca escuch&oacute; cuando aquellos llamaban a gritos. Se sabe que es la desigualdad la que abre brechas que es urgente cerrar y el discurso del desarrollo y el crecimiento se ha visto que siempre ensancha y profundiza la desigualdad. Antes, en los tiempos lejanos, los extra&ntilde;os hablaban de las bendiciones de la civilizaci&oacute;n y la necesidad de salir de la barbarie, hoy es el desarrollo y el crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s el que promete vivir mejor. Pero, la realidad es que antes y ahora la injusticia de su barbarie la siguen imponiendo y, sin embargo, las mujeres y los hombres de la comunidad solo quieren el Buen Vivir, o lo que es lo mismo, Vivir en Dignidad en su territorio, tal y como a toda persona y pueblo corresponde. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/llegue-paz_132_10193494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 May 2023 19:46:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ec56c9b3-8ff8-4745-9774-50fed4f15f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7060010" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ec56c9b3-8ff8-4745-9774-50fed4f15f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7060010" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando llegue la paz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ec56c9b3-8ff8-4745-9774-50fed4f15f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Persiguiendo la comunicación alternativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/persiguiendo-comunicacion-alternativa_132_10101060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c968c3c-e72f-413f-a0a5-2b2a0b9f7769_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Persiguiendo la comunicación alternativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cualquier análisis que podamos hacer sobre prensa escrita, radios, televisiones y redes sociales nos permite visualizar, sin miedo al equívoco, que la hipotética gran diversidad y la amplia pluralidad de estos medios no es tal"</p></div><p class="article-text">
        Hay dos formas posibles de entender el t&iacute;tulo de este texto. De una parte, la met&aacute;fora que puede expresar ese &ldquo;persiguiendo&rdquo; como sin&oacute;nimo de construcci&oacute;n; algo altamente positivo. Sin embargo, aqu&iacute; hablaremos m&aacute;s de perseguir como criminalizar, acosar y reprimir; evidentemente, algo negativo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, iniciamos este breve texto con una afirmaci&oacute;n contundente y, en cierta medida, provocadora: hoy en d&iacute;a el cuarto poder, tal y como en alg&uacute;n momento se llam&oacute; a los medios de comunicaci&oacute;n, est&aacute; en su casi totalidad, bajo el control de las elites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Por ello, esos medios se han convertido en la herramienta ideal para defender los intereses, privilegios y negocios de estos poderes.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que hay matices y, con mayor seguridad a&uacute;n, habr&aacute; excepciones. Pero, cualquier an&aacute;lisis que podamos hacer sobre prensa escrita, radios, televisiones y redes sociales nos permite visualizar, sin miedo al equ&iacute;voco, que la hipot&eacute;tica gran diversidad y la amplia pluralidad de estos medios no es tal. La inmensa mayor&iacute;a hoy se subordinan a unos pocos holdings comunicacionales conservadores que, desde muy pocas y varoniles manos, los controlan. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la realidad y el rol de los denominados medios de comunicaci&oacute;n masiva en la mayor&iacute;a de nuestras sociedades est&aacute;n claramente delimitados. Ellos, junto a las redes sociales, dominan nuestras vidas hasta el punto que, en muchos m&aacute;s momentos de los que creemos, definen no solo lo que leemos, escuchamos o vemos, sino tambi&eacute;n lo que debemos de sentir y pensar. Como queda m&aacute;s claro cada d&iacute;a, no reflejan la opini&oacute;n p&uacute;blica sino que la crean, recrean y manipulan. Y de esta forma se entiende mejor que, por ejemplo, conozcamos d&iacute;a a d&iacute;a y uno a uno los muertos en la guerra en Ucrania causados por Rusia, pero desconozcamos las masacres en Palestina a manos del Estado de Israel; que cualquier m&iacute;nima protesta en las calles de Caracas sea un levantamiento popular contra la tiran&iacute;a, pero las multitudinarias protestas en las calles de Par&iacute;s y otras ciudades francesas sean un peque&ntilde;o incidente protagonizado por v&aacute;ndalos que solo pretenden asaltar la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la comunicaci&oacute;n alternativa nos habla de lo que ocurre en las calles de Lima en contra del golpe de Estado, nos relata el caminar de las caravanas de migrantes en Centroam&eacute;rica o atravesando el Mediterr&aacute;neo jug&aacute;ndose la vida en unas y otras, nos muestra las inequidades y desigualdades que genera el modelo neoliberal en nuestras mismas calles y en tantos y tantos pa&iacute;ses olvidados, o nos explica c&oacute;mo el extractivismo desenfrenado explota la naturaleza y viola los derechos humanos. Analiza y muestra los procesos de privatizaci&oacute;n de la salud y la educaci&oacute;n en las sociedades occidentales, y denuncia las llamadas de nuestras autoridades a la &ldquo;transici&oacute;n tranquila&rdquo; cuando nos hablan de la crisis clim&aacute;tica sin querer tomar verdaderas medidas que la enfrenten porque eso ser&iacute;a tocar los privilegios y beneficios de las empresas. 
    </p><p class="article-text">
        Hace precisamente ahora 20 a&ntilde;os que la &ldquo;Declaraci&oacute;n de la sociedad civil&rdquo; en la Cumbre Mundial de la Informaci&oacute;n dec&iacute;a que los medios de comunicaci&oacute;n comunitarios, es decir, medios de comunicaci&oacute;n independientes, construidos por organizaciones de la sociedad civil, tienen una funci&oacute;n especial que desempe&ntilde;ar a la hora de posibilitar la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de todos y todas, en particular de las personas y comunidades m&aacute;s empobrecidas y marginadas. Dec&iacute;a tambi&eacute;n que los medios de comunicaci&oacute;n comunitarios son cruciales para fomentar la informaci&oacute;n, y promover la expresi&oacute;n de opiniones y el di&aacute;logo entre diferentes para resolver los conflictos. Por lo tanto, esa declaraci&oacute;n se&ntilde;alaba que ser&iacute;a fundamental la existencia de marcos jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos que protejan y promuevan estos otros medios de comunicaci&oacute;n; marcos que, a su vez, garanticen el acceso de los grupos m&aacute;s vulnerables a la informaci&oacute;n y a la comunicaci&oacute;n, lo que fortalecer&aacute; el empoderamiento colectivo frente a las &eacute;lites, solo preocupadas por sus intereses de clase. Pero hoy, 20 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la comunicaci&oacute;n alternativa, aquella que construyen las organizaciones sociales, campesinas, ind&iacute;genas, barriales o feministas, bien sea en la vieja Europa o en otros continentes, se ha convertido en muchos puntos del planeta en el adversario del sistema. Por lo tanto, en el enemigo a batir.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que hay cientos, quiz&aacute; miles de experiencias comunicativas que persiguen esos objetivos. La mala, como dec&iacute;amos al principio, es que por eso mismo, muchas de esas experiencias son criminalizadas, perseguidas, reprimidas: por no querer estar al servicio del sistema, de las &eacute;lites dominantes. Por contar otras verdades que permitan a nuestras sociedades reflexionar y ser protagonistas de los caminos que estas quieran tomar. No en vano, las y los comunicadores sociales son, junto a los y las defensoras medioambientales, quienes ocupan en el mundo los primeros lugares en las estad&iacute;sticas de personas criminalizadas y asesinadas. Y, a pesar de esto &uacute;ltimo, centenares de procesos sociales por la mejora de las condiciones para una vida digna de las grandes mayor&iacute;as y no solo de las &eacute;lites, siguen poniendo su esperanza y determinaci&oacute;n en la defensa de estos procesos comunicacionales. Los entienden como herramientas estrat&eacute;gicas a su servicio, por ser la voz de los grupos m&aacute;s vulnerables y por buscar constantemente para estos un real acceso a la informaci&oacute;n y a la comunicaci&oacute;n que defienda sus intereses y derechos. Por ello, es urgente la &nbsp;defensa de la comunicaci&oacute;n alternativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/persiguiendo-comunicacion-alternativa_132_10101060.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Apr 2023 20:39:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c968c3c-e72f-413f-a0a5-2b2a0b9f7769_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4777998" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c968c3c-e72f-413f-a0a5-2b2a0b9f7769_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4777998" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Persiguiendo la comunicación alternativa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c968c3c-e72f-413f-a0a5-2b2a0b9f7769_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Golpes de Estado sin fin, ahora Guatemala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/golpes-ahora-guatemala_132_9986465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ca3e56-f3e7-4ba8-8f04-027019692f2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Golpes de Estado sin fin, ahora Guatemala"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Animados ahora por transnacionales y gobiernos extranjeros, que también veían en cierto peligro una parte importante de sus negocios de explotación de los recursos y de sectores económicos estratégicos que se habían privatizado en los años anteriores, volverá el tiempo de los golpes de Estado</p></div><p class="article-text">
        Pas&oacute; el tiempo de los golpes de Estado duros, de aquellas asonadas militares que impon&iacute;an dictaduras sanguinarias y brutalmente crueles con miles de muertos y desaparecidos, adem&aacute;s de cientos de mujeres agredidas sexualmente y un exilio regado por medio mundo. Durante los a&ntilde;os 70 y 80 del siglo pasado estos golpes dominaron la vida en Am&eacute;rica Latina y muy pocos pa&iacute;ses escaparon de ellos. Luego, lleg&oacute; la prometida democracia, aunque siempre bajo la vigilante mirada de estructuras olig&aacute;rquicas, militares y judiciales, locales e internacionales, que se fueron apropiando de la misma hasta llegar al convencimiento absoluto de que ellos eran los &uacute;nicos guardianes. Definieron tiempos, modelos y espacios en los que se encontraban c&oacute;modos y pr&aacute;cticamente intocables, por lo que fue muy f&aacute;cil que empezaran, desde esa impunidad que sent&iacute;an, a articular nuevos modos de reparto de las ganancias. El Estado se convert&iacute;a en un instrumento, no para la mejora de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, sino para generar beneficios que pod&iacute;an ser abundantemente repartidos entre esas minor&iacute;as que consideraban la patria, m&aacute;s all&aacute; del discurso f&aacute;cil, como su finca particular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso no gust&oacute; nada a las oligarqu&iacute;as locales e internacionales que, haciendo uso de los modelos de la democracia representativa, fuerzas progresistas, populares, alcanzaran los gobiernos. No solo eso, sino que, adem&aacute;s, estos nuevos actores pol&iacute;ticos escapaban de la domesticaci&oacute;n impuesta que hab&iacute;an aceptado otros, y abr&iacute;an tiempos en los que se instauraban pol&iacute;ticas que romp&iacute;an con esa consideraci&oacute;n que se hab&iacute;a instalado del estado como finca particular. Esto supon&iacute;a perder poder y tener que, era lo que m&aacute;s dol&iacute;a, repartir una parte la riqueza con las grandes mayor&iacute;as; el reparto no era a&uacute;n muy importante ni les restaba muchos de sus privilegios, pero no estaban dispuestos a perder ni un &aacute;pice aquello que consideraban de su uso y disfrute exclusivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, animados ahora por transnacionales y gobiernos extranjeros, que tambi&eacute;n ve&iacute;an en cierto peligro una parte importante de sus negocios de explotaci&oacute;n de los recursos y de sectores econ&oacute;micos estrat&eacute;gicos que se hab&iacute;an privatizado en los a&ntilde;os anteriores, volver&aacute; el tiempo de los golpes de Estado. Las estrategias eran conocidas y poco hab&iacute;a que inventar. As&iacute; el primer paso era intentar por todos los medios disponibles el desgaste y descr&eacute;dito de los nuevos gobiernos y para ello val&iacute;a desde el ultraderechizaci&oacute;n y conversi&oacute;n en grupos de choque callejeros de sectores f&aacute;cilmente manipulables, hasta el sabotaje o el boicot econ&oacute;mico, pasando por el uso y abuso de los medios de comunicaci&oacute;n como maquinaria de propaganda al servicio de sus intereses.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora Guatemala da un paso más y el golpe se da no en el recuento electoral sino meses antes definiendo arbitraria y maliciosamente qué candidaturas se pueden presentar y cuales no</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo importante era, de una parte, hacer inviables las nuevas reformas estructurales que se pretend&iacute;an implantar para la mejora de las condiciones de vida de las mayor&iacute;as; de otra parte, generar una continua inestabilidad que permitiera presentar a estos procesos como fracasados, abriendo la puerta a la reinstauraci&oacute;n del ya viejo modelo de dominaci&oacute;n neoliberal. Aquel que hab&iacute;a reinado las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de aparente democracia, que hab&iacute;a generado insultantes ganancias para oligarqu&iacute;as y transnacionales frente al empobrecimiento generalizado y que hab&iacute;a permitido controlar a las sociedades orientando sus urgencias m&aacute;s hacia lo privado, el consumismo y el individualismo que, hacia lo p&uacute;blico, la colectividad y la solidaridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso, si todo lo anterior fallaba, o los nervios de estas oposiciones &ldquo;democr&aacute;ticas&rdquo; se romp&iacute;an, era el golpe de Estado. Pero este ya no pod&iacute;a ser militar, brutal y con miles de muertes y desapariciones. Esto ya no era est&eacute;tico ni defendible en la escena internacional. Por eso se abri&oacute; una etapa de nuevas modalidades que iban desde el golpe parlamentario que destitu&iacute;a al presidente (Honduras, Paraguay) hasta el golpe judicial que acusaba y criminalizaba hasta sacar del cargo (Brasil). Claro que todo esto tampoco hab&iacute;a descartado en su totalidad el recurso al golpe de estado puro y duro con cambio de gobierno, aumento de la represi&oacute;n y decenas de muertes para acabar con cualquier atisbo de protesta social (Bolivia, Per&uacute;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en estas &uacute;ltimas semanas asistimos, aunque se trata de silenciar, a otro modelo de golpe de Estado, aquel que se puede ya nombrar como golpe electoral. El fraude en cualquier proceso electoral siempre ha sido una opci&oacute;n muy recurrente y ha protagonizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os importantes momentos en los que la democracia, dig&aacute;moslo as&iacute;, quedaba claramente orillada. Pero ahora Guatemala da un paso m&aacute;s y el golpe se da no en el recuento electoral sino meses antes definiendo arbitraria y maliciosamente qu&eacute; candidaturas se pueden presentar y cuales no. Esto, aunque las primeras no cumplan claramente con los requisitos constitucionales y legales requeridos y las segundas lo hagan con todos ellos y alguno m&aacute;s. As&iacute;, se permite la presentaci&oacute;n a familiares directos de genocidas (Zury R&iacute;os, hija del dictador Efra&iacute;n R&iacute;os Montt), prohibido expresamente por la constituci&oacute;n, o a corruptos, juzgados y condenados por instancias internacionales. Y sin embargo, se deniega la inscripci&oacute;n de aquella opci&oacute;n que, cumpliendo con todas las condiciones, puede ser un adversario pol&iacute;tico firme frente al sistema de corrupci&oacute;n establecido en el pa&iacute;s desde hace d&eacute;cadas y que plantea la urgencia por abrir una etapa de cambios estructurales profundos en beneficio de las mayor&iacute;as sociales.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo ocurre con el Movimiento de Liberaci&oacute;n de los Pueblos, liderado por la ind&iacute;gena mam Thelma Cabrera y el exprocurador de los Derechos Humanos Jord&aacute;n Rodas. Se buscan subterfugios pseudolegales para no aceptar esta candidatura, sabiendo que hoy en Guatemala esta es la &uacute;nica que puede plantear una alternativa real al sistema de corrupci&oacute;n, impunidad y democracia de baja intensidad que ha dominado la vida del pa&iacute;s desde pr&aacute;cticamente la firma de los Acuerdos de Paz all&aacute; por 1996. Claro que lo que est&aacute; en juego no es solo un cambio de forma de gobierno y la posibilidad de concretar la esperanza de la mejora de las condiciones de vida para un pa&iacute;s donde casi el 60% vive por debajo del umbral de pobreza. Se trata tambi&eacute;n de no permitir que Guatemala se convierta en un ejemplo para una Centroam&eacute;rica diferente, soberana, que se uniera a esos otros procesos progresistas que ya recorren gran parte del continente latinoamericano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es la nueva modalidad de golpe de Estado, aunque los objetivos siguen siendo los mismos que en los a&ntilde;os 70 y 80 del siglo pasado, mantener a la patria como la finca particular a la que se puede seguir explotando a conciencia en beneficio de unos pocos: oligarqu&iacute;as locales y transnacionales, mientras se siguen armando discursos hip&oacute;critas sobre la democracia, las libertades y los derechos humanos.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/golpes-ahora-guatemala_132_9986465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Feb 2023 17:48:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7ca3e56-f3e7-4ba8-8f04-027019692f2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2780089" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7ca3e56-f3e7-4ba8-8f04-027019692f2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2780089" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Golpes de Estado sin fin, ahora Guatemala]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7ca3e56-f3e7-4ba8-8f04-027019692f2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perú: el racismo mata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/peru-racismo-mata_132_9921252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c076bcc8-1da3-466d-a637-4066a6d579c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perú: el racismo mata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto en Perú evidencia que el racismo en América Latina sigue no solo presente sino que resurge en los últimos años de la mano de unas élites acostumbradas a entender el continente como suyo </p></div><p class="article-text">
        Alguien pudo pensar en alg&uacute;n momento que el racismo en Am&eacute;rica Latina hab&iacute;a desaparecido. Muchos estudios hablaban del mestizaje; las grandes corrientes del pensamiento pol&iacute;tico y social hac&iacute;an desaparecer a los pueblos ind&iacute;genas y estos solo eran mostrados en afiches tur&iacute;sticos, como mano de obra barata o perdidos y ex&oacute;ticos en las selvas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las &uacute;ltimas d&eacute;cadas pusieron sobre la mesa no solo la no desaparici&oacute;n de estos pueblos sino su fuerza a la hora de plantear su existencia y sus derechos. Durante unos a&ntilde;os, la pol&iacute;tica latinoamericana se ver&aacute; atravesada por demandas continuas y por nuevos protagonismos que alcanzan un papel relevante en la discusi&oacute;n y aprobaci&oacute;n de nuevas constituciones, en los procesos de construcci&oacute;n de estados plurinacionales o de nuevos modelos econ&oacute;micos. Los pueblos ind&iacute;genas dejan de ser solo un motivo de estudio como antiguas grandes civilizaciones y ahora est&aacute;n presentes y reivindican su espacio en la vida pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica de las diferentes rep&uacute;blicas latinoamericanas.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha encendido las alarmas del neocolonialismo y del racismo incrustado, de manera especial, en las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. En aquellas peque&ntilde;as pero poderosas oligarqu&iacute;as que siempre ejercieron su poder como si el continente fuera su finca, ya fuera esta cafetalera o platanera.&nbsp;Lo hemos visto en el Brasil de Jair Bolsonaro, hoy demandado por genocidio contra el pueblo yanomami; lo vimos en el gobierno golpista de Jeanine A&ntilde;ez en Bolivia, cuando la represi&oacute;n caus&oacute; decenas de muertes, principalmente entre quechuas y aymaras. Lo vemos desde hace d&eacute;cadas en Guatemala, donde los sucesivos gobiernos criollos arrinconan a la poblaci&oacute;n maya y expolian sus territorios en el convencimiento de que son ignorantes y, por tanto, nunca podr&aacute;n llevar las riendas del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en estas &uacute;ltimas semanas asistimos, en grado m&aacute;ximo, a nuevas muestras de racismo con el gobierno de Dina Boluarte en Per&uacute;. El pa&iacute;s andino-amaz&oacute;nico voto mayoritariamente por un profesor, Pedro Castillo, que representaba ese Per&uacute; siempre apartado que ahora reaccionaba contra las &eacute;lites lime&ntilde;as. Hab&iacute;an sido 40 a&ntilde;os de modelo neoliberal que no hab&iacute;an hecho sino empobrecer a esas grandes mayor&iacute;as que conforman el pa&iacute;s, permaneciendo estas en la eterna y colonial situaci&oacute;n de mano de obra barata y anulada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, desde las concepciones profundamente racistas es desde donde se explica la reacci&oacute;n de las &eacute;lites tradicionales desde el minuto uno del gobierno de Castillo. Hab&iacute;an perdido el gobierno y se abr&iacute;a una oportunidad de cambio profundo en el pa&iacute;s que alterara el statu quo reinante los &uacute;ltimos doscientos a&ntilde;os. Y esto hizo aflorar un racismo que nunca hab&iacute;a desaparecido pero que ahora se convert&iacute;a en elemento determinante en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. De ah&iacute; el desprecio de esta clase hacia el presidente elegido, de ah&iacute; el insulto continuo y de ah&iacute; el sabotaje persistente para acabar con un periodo que consideraban deb&iacute;a de ser un peque&ntilde;o par&eacute;ntesis en su historia de dominaci&oacute;n. Gentes brutas, atrasadas, no pod&iacute;an definir el presente y el futuro inmediato, pensaban y expresaban.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El silencio ha sido atronador ante el gobierno de Dina Boluarte y, sobre todo, ante su brutal represión que ya alcanza varias decenas de personas asesinadas y centenares de heridas y detenidas; la mayoría quechuas y aymaras. Y esto es racismo también</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su asalto definitivo ha sido apartar al presidente constitucional, al profesor serrano, y volver a ocupar el gobierno. Imaginaron que ser&iacute;a f&aacute;cil, que habr&iacute;a algunas protestas, pero que en unos d&iacute;as las mismas se agotar&iacute;an por s&iacute; solas o por la represi&oacute;n. Sin embargo, volvieron a errar el c&aacute;lculo pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La protesta social surge desde los departamentos centrales y del sur, precisamente, aquellos en los que quechuas y aymaras son pr&aacute;ctica mayor&iacute;a y quienes m&aacute;s duramente han sufrido la invisibilizaci&oacute;n. As&iacute;, ser&aacute; en estos territorios donde estalla la rebeli&oacute;n social al sentir que, una vez m&aacute;s, las &eacute;lites de Lima, con la complicidad de las internacionales, retomaban el pa&iacute;s, reconquistaban la que consideraban como su finca. Una vez m&aacute;s, y van&hellip;, se volv&iacute;a a imponer la voz del patr&oacute;n y los pueblos andinos, ahora junto a los amaz&oacute;nicos y a las clases empobrecidas de las barriadas perif&eacute;ricas lime&ntilde;as, volver&iacute;an a desaparecer de la historia oficial de Per&uacute;. Pero esta vez el proceso ha cambiado y los protagonistas ya no son las clases pudientes, sino los silenciados, los invisibilizados, que desde el sur elevan la protesta, y la extienden hasta el centro neur&aacute;lgico de la rep&uacute;blica, hasta la capital. Lima se suma por que el racismo y el empobrecimiento tambi&eacute;n se siente en los barrios perif&eacute;ricos, poblados en gran medida tambi&eacute;n por mujeres y hombres quechuas y aymaras migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa reacci&oacute;n de las &eacute;lites no se entiende solo por una cuesti&oacute;n racista ligada exclusivamente a una consideraci&oacute;n de inferioridad del otro, del diferente. Como la historia de la humanidad muestra, el racismo tiene tambi&eacute;n un claro componente econ&oacute;mico y clasista. As&iacute;, en el caso de Per&uacute; hay mucho en juego y, tambi&eacute;n como tantas otras veces, para las &eacute;lites no se trataba de tener un gobierno leg&iacute;timo, de la democracia o del Estado de derecho; se trataba de la libertad, pero de la de esa oligarqu&iacute;a y la de las empresas transnacionales. Per&uacute; es un pa&iacute;s con grandes recursos naturales, sobre todo mineros y de los m&aacute;s cotizados como es el litio y el uranio, adem&aacute;s de petr&oacute;leo, oro o cobre, entre otros. Desde la era de Alberto Fujimori, d&eacute;cada de los 90 del siglo pasado, los contratos de concesi&oacute;n de explotaci&oacute;n se firman por 30 o 40 a&ntilde;os y son intocables e inalterables durante ese tiempo, y un n&uacute;mero muy importante de ellos (alrededor de 900 seg&uacute;n algunas fuentes) caducan en este a&ntilde;o 2023 y en el pr&oacute;ximo. Por eso la renovaci&oacute;n de estos contratos es esencial para las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas peruanas e internacionales. Est&aacute; en juego una infinidad de recursos naturales que se deben de traducir en ingentes negocios y beneficios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, esta situaci&oacute;n permite tambi&eacute;n entender mejor el desprecio de la llamada &ldquo;comunidad internacional&rdquo;, es decir, las empresas transnacionales y los gobiernos europeos y estadounidenses que las protegen. El silencio ha sido atronador ante el gobierno de Dina Boluarte y, sobre todo, ante su brutal represi&oacute;n que ya alcanza varias decenas de personas asesinadas y centenares de heridas y detenidas; la mayor&iacute;a quechuas y aymaras. Y esto es racismo tambi&eacute;n, en este caso por parte de esa comunidad internacional a la que las vidas ind&iacute;genas, las vidas empobrecidas, no importan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En suma, el conflicto en Per&uacute; evidencia que el racismo en Am&eacute;rica Latina sigue no solo presente sino que resurge en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la mano de unas &eacute;lites acostumbradas a entender el continente como suyo y que no soportan la posibilidad de que otra Am&eacute;rica Latina, m&aacute;s justa y verdaderamente democr&aacute;tica, al servicio de las grandes mayor&iacute;as, se abra paso. Pero esto &uacute;ltimo es lo que est&aacute; ya ocurriendo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/peru-racismo-mata_132_9921252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2023 20:46:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c076bcc8-1da3-466d-a637-4066a6d579c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="560931" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c076bcc8-1da3-466d-a637-4066a6d579c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="560931" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Perú: el racismo mata]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c076bcc8-1da3-466d-a637-4066a6d579c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[América Latina y los tres botones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/america-latina-tres-botones_132_9852483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3c7b5c9-2a0e-43fc-9322-42f3d68da11e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="América Latina y los tres botones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Iniciando el año 2023, podemos decir que América Latina, pese a los últimos graves acontecimientos golpistas en Perú o Brasil, confirma que hay alternativas al modelo dominante y que este continente está empeñado en su construcción"</p></div><p class="article-text">
        Hay una expresi&oacute;n popular para refrendar una afirmaci&oacute;n que se&ntilde;ala que &ldquo;para muestra un bot&oacute;n&rdquo;. Quiere decir que, a veces, con un solo ejemplo se puede demostrar todo aquello que se pretende; que, por lo tanto, no hace falta mostrar ese todo, sino que una parte es suficientemente representativa. Pues bien, iniciando el a&ntilde;o 2023, podemos decir que Am&eacute;rica Latina, pese a los &uacute;ltimos graves acontecimientos golpistas en Per&uacute; o Brasil, confirma que hay alternativas al modelo dominante y que este continente est&aacute; empe&ntilde;ado en su construcci&oacute;n. Y, retomando el dicho popular, durante el 2022 hemos tenido no uno sino, m&iacute;nimo, tres botones y una intenci&oacute;n. Colombia, Per&uacute; y Brasil ser&iacute;an, evidentemente, esos botones; la intenci&oacute;n reside, adem&aacute;s de en las transformaciones profundas que ya se dan en cada uno de estos pa&iacute;ses, en la determinaci&oacute;n por construir un bloque plurinacional continental que fortalezca la voz propia y soberana de todo ese amplio territorio ante el resto del mundo. Veamos ahora los botones.
    </p><p class="article-text">
        En Colombia la izquierda alcanza el gobierno por primera vez en la historia republicana. Doscientos a&ntilde;os en los que ese pa&iacute;s andino y caribe&ntilde;o ha sido gobernado como una finca cafetalera en la que la oligarqu&iacute;a dictaba a su antojo sobre la vida de millones de personas. Un pa&iacute;s en el que, precisamente, mantener la vida ha sido tan m&aacute;gico que de alguna forma ha dado lugar a una de las corrientes literarias m&aacute;s creativas y ricas del planeta; el realismo m&aacute;gico de Garc&iacute;a M&aacute;rquez nos habla de soledades casi infinitas, de muertes anunciadas, o de coroneles que no ten&iacute;an quien les escribiera.
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de ese realismo m&aacute;gico, la vida de las mujeres y hombres que poblaban selvas, campos, monta&ntilde;as o periferias no val&iacute;a nada. De una parte, el hecho de vivir en la finca-pa&iacute;s donde el patr&oacute;n (oligarqu&iacute;a) mandaba sin que nadie pudiera reclamar derechos en un proceso nuevamente infinito de injusticias y miserias. De otra parte, la violencia que esa injusticia implantaba como m&eacute;todo para mantener el silencio de las grandes mayor&iacute;as, y la violencia de respuesta que generaba y que, en muchos momentos, se perdi&oacute; tambi&eacute;n en soledades de cien a&ntilde;os que hac&iacute;an perder la raz&oacute;n de sus primeros pasos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el cansancio se sum&oacute; a la determinaci&oacute;n por cambiar las cosas y sac&oacute; a flote el amor y los demonios en esos tiempos del c&oacute;lera. Los levantamientos y protestas populares, precisamente protagonizados por los y las m&aacute;s j&oacute;venes, marcaron los primeros pasos firmes y el camino hacia un nuevo tiempo. Posteriormente, la victoria de Gustavo Petro y Francia M&aacute;rquez abren definitivamente las puertas a la posibilidad de transformaciones largamente anheladas. Hay determinaciones nunca antes posibles como es acabar con la violencia, casi end&eacute;mica, y alcanzar la paz total y con justicia social; o proteger la enorme biodiversidad de Colombia haciendo de este pa&iacute;s un faro verdadero en la lucha contra la crisis clim&aacute;tica y ambiental que sufre el planeta a causa del desenfreno del modelo dominante por obtener el m&aacute;ximo de beneficio para unos pocos al precio de acabar con la vida digna para otros muchos y muchas.
    </p><p class="article-text">
        Otras proyecciones tienen que ver con lograr alimentaci&oacute;n digna para todas las personas, acabar con la violencia de g&eacute;nero o una mayor  inversi&oacute;n no en la guerra sino en una educaci&oacute;n y salud p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bot&oacute;n es Per&uacute;. Y esta afirmaci&oacute;n, desde la consciencia de que puede resultar dif&iacute;cil ubicar a este pa&iacute;s andino en la construcci&oacute;n de alternativas al modelo, sobre todo despu&eacute;s del golpe olig&aacute;rquico contra la presidencia electa. Cierto es que Per&uacute; vuelve a hundirse en las pol&iacute;ticas dictadas por la clase pol&iacute;tica y econ&oacute;mica tradicional de la mano de esa oligarqu&iacute;a que siempre entendi&oacute; el poder como parte irrenunciable de su patrimonio. Desde los a&ntilde;os de la dictadura de Alberto Fujimori, la dureza de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas neoliberales ubicaron a Per&uacute; como un fiel aliado en la globalizaci&oacute;n capitalista y en contra de las propuestas progresistas que buscaban colocar en el centro la vida digna de las mayor&iacute;as y no el beneficio por el beneficio para unas minor&iacute;as ya enriquecidas.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio y la rabia por el empobrecimiento continuo pese a ser un pa&iacute;s rico en posibilidades, llev&oacute; en este 2022 al grito electoral de &iexcl;basta ya! As&iacute;, la elecci&oacute;n de Pedro Castillo, maestro de escuela del &aacute;rea m&aacute;s pobre del pa&iacute;s, la sierra andina, supuso un aldabonazo contra las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y la corrupci&oacute;n end&eacute;mica que hac&iacute;a que unas escasas &eacute;lites gobernasen y se alternasen en el poder sin mirar m&aacute;s all&aacute; de los barrios m&aacute;s ricos de la capital. Ahora, los otros barrios, las periferias urbanas, se un&iacute;an a la sierra y las selvas para tratar de cambiar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Y eso no pod&iacute;a ser permitido. Por eso, las &eacute;lites, que siempre entendieron la democracia solo interesante si las beneficiaba, pusieron en marcha todas las v&iacute;as para impedir las posibles nuevas formas de buen gobierno. Desde el primer d&iacute;a armas como el sabotaje econ&oacute;mico, el bloqueo legislativo o la judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se articularon para impedir cualquier transformaci&oacute;n en el pa&iacute;s y acabar con el gobierno de Castillo. Se puede pensar que Per&uacute; vuelve as&iacute; a las viejas sendas del modelo dominante durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pero es muy posible que, en realidad, est&eacute; dando los primeros pasos de un largo proceso social constituyente que tendr&aacute; resultados en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Hay que recordar que estos procesos de gestaci&oacute;n operan m&aacute;s en el medio y largo plazo que en el corto.
    </p><p class="article-text">
        Y llegamos al bot&oacute;n m&aacute;s reciente, al Brasil en el que Lula da Silva acaba de tomar posesi&oacute;n de la presidencia por tercera vez. Encuentra un pa&iacute;s  que, pese a ser la mayor potencia demogr&aacute;fica y econ&oacute;mica del continente latinoamericano, est&aacute; hundido tras el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro. Tal y como gr&aacute;ficamente el nuevo presidente lo ha descrito, el reto m&aacute;s grande es reconstruir un pa&iacute;s en ruinas. Un pa&iacute;s donde 33 millones de personas pasan hambre y 100 millones viven en la pobreza. Un pa&iacute;s donde la corrupci&oacute;n se ha multiplicado a la par que la deforestaci&oacute;n de la Amazon&iacute;a y la violaci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas, y donde frenar y revertir ambos procesos tambi&eacute;n se han ubicado como retos fundamentales. Un pa&iacute;s donde la ultraderecha golpista est&aacute; dispuesta a acabar con la democracia y llama continuamente, intenta, el golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la intenci&oacute;n aludida al principio de este texto. El desaf&iacute;o, al que Lula ya se ha referido en com&uacute;n visi&oacute;n con, entre otros, L&oacute;pez Obrador en M&eacute;xico, Petro en Colombia o Arce en Bolivia, tiene que ver con la claridad en avanzar en la integraci&oacute;n desde la diversidad de cada pa&iacute;s y pueblo. Se es muy consciente de que Am&eacute;rica Latina debe articular las bases y estructuras pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas necesarias que le den un camino propio, digno y soberano. Solo as&iacute;, en la construcci&oacute;n de un bloque plurinacional continental Am&eacute;rica Latina caminar&aacute; hacia el fin de su invisibilidad y el sometimiento a las pol&iacute;ticas y dictados econ&oacute;micos que otros han dictado durante los &uacute;ltimos siglos. Y se podr&aacute;, igualmente, sacudir los intentos olig&aacute;rquicos y fascistas por cerrar el paso a las transformaciones profundas que se necesitan. Es la emergencia de la otra Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Esos son, en definitiva, los tres botones y la intenci&oacute;n que muestran que 2022 fue un a&ntilde;o rico en avances y que 2023, pese a todos los obst&aacute;culos que habr&aacute;, puede ser un a&ntilde;o nuevo de transformaciones para todas las mujeres, hombres y pueblos del continente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/america-latina-tres-botones_132_9852483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jan 2023 20:46:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3c7b5c9-2a0e-43fc-9322-42f3d68da11e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5545518" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3c7b5c9-2a0e-43fc-9322-42f3d68da11e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5545518" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[América Latina y los tres botones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3c7b5c9-2a0e-43fc-9322-42f3d68da11e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La COP27 no es un cuento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cop27-no-cuento_132_9718092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b08abd-7a31-4734-a791-8054aca349c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La COP27 no es un cuento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parecía un poco contradictorio que, reuniéndose en el desierto para solucionar los problemas climáticos del mundo, allí llegaran los líderes y acompañantes en decenas de jets privados con lo que eso suponía de contaminación</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;rase que se era un balneario donde los liderazgos mundiales, junto a sus equipos de concienzudos asesores medioambientales y comunicacionales, adem&aacute;s de alg&uacute;n que otro personaje y organizaci&oacute;n de buena fe, se juntaban para hablar de lo mal que estaba el clima en el planeta y, por extensi&oacute;n, del peligro para la Vida con may&uacute;sculas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El balneario se enclavaba en un pa&iacute;s, Egipto, que despu&eacute;s de una larga dictadura, hab&iacute;a tenido una medio primavera que acab&oacute;, de forma r&aacute;pida y brusca, en un nuevo invierno pol&iacute;tico y social. Pero esto a los liderazgos mundiales no les parec&iacute;a relevante y por un poco de brutal represi&oacute;n no se iba a empa&ntilde;ar una cumbre por el clima, que se celebraba a orillas de un mar que, aunque se llamaba Rojo, ten&iacute;a aguas azules y cristalinas. Mejor extender, una vez m&aacute;s, un tupido velo, que no podr&iacute;a ocultar las miserias del r&eacute;gimen pero que le dar&iacute;a un nuevo tono verde y as&iacute; parecer&iacute;a m&aacute;s democr&aacute;tico y preocupado por el bienestar, sino de su poblaci&oacute;n, s&iacute; por la del resto del planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El balneario ten&iacute;a de todo. Estaba en el puro desierto, pero contaba con 200 hoteles, 12 lagunas, el mar transparente y todas las comodidades que se requer&iacute;an para poder tomar decisiones profundas. Ten&iacute;a tambi&eacute;n toda el agua que se pod&iacute;a necesitar en un evento de estas caracter&iacute;sticas con miles de personas, aunque el mismo se celebraba en el pa&iacute;s que acababa de declarar como una realidad la pobreza h&iacute;drica para la gran mayor&iacute;a de sus m&aacute;s de 104 millones de habitantes. Tambi&eacute;n parec&iacute;a un poco contradictorio que, reuni&eacute;ndose en el desierto para solucionar los problemas clim&aacute;ticos del mundo, all&iacute; llegaran los l&iacute;deres y acompa&ntilde;antes en decenas de jets privados con lo que eso supon&iacute;a de contaminaci&oacute;n y uso descontrolado de combustibles f&oacute;siles. Pero eso no era sino un precio m&aacute;s que el planeta deb&iacute;a de pagar para que los l&iacute;deres abordaran en condiciones los problemas.
    </p><p class="article-text">
        Era, eso s&iacute;, un lugar un poco caluroso, asfixiante por momentos, pero afortunadamente, los aires acondicionados funcionaban a la perfecci&oacute;n y a pleno rendimiento. As&iacute;, fresquitos, los l&iacute;deres del mundo pod&iacute;an hablar mejor sobre la carrera imparable que ten&iacute;a la subida de la temperatura en el planeta. Y si a pesar de todo el calor apretaba, siempre pod&iacute;an tomar una o varias coca-colas, combinadas con o sin alcohol, para refrescar a&uacute;n m&aacute;s los cuerpos y las mentes. Esta COP27 estaba, entre otras muchas, esponsorizada en primer t&eacute;rmino por esta gran empresa, lo que permit&iacute;a disponer sin medida de su refresco en todos los espacios del balneario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguien dijo algo sobre que precisamente esta transnacional igual no estaba muy preocupada por la crisis clim&aacute;tica cuando era de las mayores empresas consumidoras de pl&aacute;stico y agua del mundo y, por lo tanto, con una m&aacute;s que importante responsabilidad en la generaci&oacute;n de la crisis. Pero esto solo se escuch&oacute; en alg&uacute;n pasillo, en boca de alg&uacute;n activista radical y con escasa comprensi&oacute;n de las vicisitudes y sinergias pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que hay que tener en cuenta en el mundo para su continuo desarrollo y el crecimiento perpetuo de la econom&iacute;a. Adem&aacute;s, esas cr&iacute;ticas tuvieron poco eco dado que, r&aacute;pidamente, la campa&ntilde;a comunicacional de Coca-Cola supo ocultarlas y a los l&iacute;deres mundiales tampoco les preocup&oacute; en exceso mientras segu&iacute;an tomando refrescantes combinados entre negociaci&oacute;n y negociaci&oacute;n. Al fin y al cabo, si se pon&iacute;an exquisitos iban a tener que expulsar de la cumbre a varias decenas de grandes empresas energ&eacute;ticas, armamentistas, financieras, etc. que all&iacute; estaban, dec&iacute;an, preocupadas por el estado del mundo, aunque en realidad ten&iacute;a m&aacute;s que ver con evitar que se tomaran decisiones perjudiciales para sus intereses econ&oacute;micos; empresas que, por esto &uacute;ltimo, esponsorizaban y asesoraban mesas, debates, plenarios y negociaciones, adem&aacute;s de alg&uacute;n que otro inconfesable favor a las dirigencias mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los liderazgos mundiales no les parecía relevante y por un poco de brutal represión no se iba a empañar una cumbre por el clima que se celebraba a orillas de un mar que, aunque se llamaba Rojo, tenía aguas azules y cristalinas
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otra parte, hab&iacute;a que ser realistas. Las expectativas para la resoluci&oacute;n de los problemas que la crisis clim&aacute;tica ya estaba planteando en el mundo eran peque&ntilde;as, por no decir totalmente inexistentes. Los medios de comunicaci&oacute;n masiva se hab&iacute;an encargado en los d&iacute;as previos de dejar claro que los resultados de esta cumbre ser&iacute;an m&iacute;nimos. Nada nuevo, pues en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os se hab&iacute;an celebrado muchas otras cumbres, incluso con mayores expectativas, pero con escasas consecuencias pr&aacute;cticas. Al fin y al cabo, el mundo desarrollado y rico lo hab&iacute;a sido a costa de sus propios territorios, hoy en su mayor medida devastados de recursos naturales, y de aquellos otros que siempre calificaron despectivamente como el mundo subdesarrollado. Y el primero no estaba ahora dispuesto a dejar de serlo; si acaso se abr&iacute;a a discutir alguna peque&ntilde;a y condicionada donaci&oacute;n (qu&eacute; generosidad) para aquellos pa&iacute;ses y peque&ntilde;os estados que ya viv&iacute;an la crisis en presente sin saber si tendr&iacute;an futuro como tales. En el resto de la reuni&oacute;n se limitar&iacute;an a eludir culpas y arrojar estas sobre terceros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Argumentaban tambi&eacute;n que no quer&iacute;an pero que se ve&iacute;an obligados a ralentizar las medidas de cambio (de maquillaje dec&iacute;an algunos) por la guerra que ellos mismos alimentaban en la vieja Europa. Enfrentamiento b&eacute;lico que, por cierto, no reflejaba sino una carrera alocada de la estupidez guerrera en detrimento de la diplomacia y el di&aacute;logo que siempre hab&iacute;an dicho deber&iacute;an presidir cualquier conflicto en el mundo. Con esa excusa pon&iacute;an sobre la mesa incluso reactivaciones de industrias altamente contaminantes, desaceleraci&oacute;n de la urgente descarbonizaci&oacute;n o declaraban que con una mano de pintura verde la energ&iacute;a nuclear y el gas perd&iacute;an toda condici&oacute;n da&ntilde;ina para el planeta. Las buenas gentes del mundo, es decir, quienes eran las grandes mayor&iacute;as encontraban sospechoso el hecho de que con una mano de pintura se pudieran solucionar problemas y consecuencias que ya se sent&iacute;an en el d&iacute;a a d&iacute;a y que se arrastraban desde hac&iacute;a varias d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto que aqu&iacute; se relata, y mucho m&aacute;s, podr&iacute;a parecer un cuento para una noche de verano. Al fin y al cabo, esos liderazgos mundiales as&iacute; se empe&ntilde;aban en tratar a las grandes mayor&iacute;as, como ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a las que se pod&iacute;a contar un cuento y que se dormir&iacute;an pl&aacute;cidamente sin molestar. Mientras, ellas, la gente importante e inteligente que hasta ahora no hab&iacute;a hecho sino agravar el problema, seguir&iacute;a disfrutando de un buen combinado con coca-cola, del aire acondicionado y de un refrescante ba&ntilde;o en las aguas cristalinas de Sharm el-Sheij mientras el mundo segu&iacute;a avanzando por ese camino maldito que pon&iacute;a la Vida de todos y todas en Juego. Sin embargo, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de este cuento ya despertaban, se daban cuenta de las mentiras y enga&ntilde;osas pasividades y empezaban a tomar decisiones. Tomaron las riendas de su destino, hicieron que el cuento (o pesadilla) que les contaban se convirtiera en historia real y la enfrentaron y todo empez&oacute; a cambiar, ahora verdaderamente para bien de ellos, de ellas, para el planeta, en suma, para la Vida.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cop27-no-cuento_132_9718092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Nov 2022 20:46:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41b08abd-7a31-4734-a791-8054aca349c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1517300" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41b08abd-7a31-4734-a791-8054aca349c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1517300" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La COP27 no es un cuento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41b08abd-7a31-4734-a791-8054aca349c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Energía, el palco y los derechos humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/energia-palco-derechos-humanos_132_9596089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d39fb6a9-3189-4635-a0de-87f9f791e1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Energía, el palco y los derechos humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuentan que la empresa pertenecía a un señor muy importante, que tenía un palco aun más importante en su campo de futbol desde el que controlaba gran parte de sus negocios y de las decisiones políticas que se tomaban en ese país</p></div><p class="article-text">
        Despuntaba el alba cuando la comunidad se dispon&iacute;a a enfrentar una nueva jornada en la que el objetivo, como todos los d&iacute;as, era simple, pero enormemente dif&iacute;cil: conseguir el sustento b&aacute;sico para dar continuidad a la vida. Sin embargo, este d&iacute;a esa vida se complicar&iacute;a m&aacute;s aun pues con los primeros rayos del sol llegaron tambi&eacute;n excavadoras, camiones y trabajadores ajenos a la comunidad. Todos ellos, ante las miradas sorprendidas de la poblaci&oacute;n que se desperezaba, atravesaron el pueblo y se dirigieron hacia el barranco y otras &aacute;reas cercanas al r&iacute;o. Ese que prove&iacute;a de agua al pueblo, saciaba la sed del escaso ganado y, sobre todo, regaba las terrazas donde las gentes de la comunidad ten&iacute;an sus peque&ntilde;as huertas. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie antes hab&iacute;a llegado a ese rinc&oacute;n del territorio informando sobre plan alguno; la autoridad competente no era conocida en esa parte del pa&iacute;s, salvo por el hecho de que aparec&iacute;a una vez al a&ntilde;o para cobrar unos impuestos que nadie sab&iacute;a para qu&eacute; o para qui&eacute;n eran. Desde luego, lo cierto era que no repercut&iacute;an en el bienestar de esta comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        En los comentarios que se hac&iacute;an en los corrillos de la plaza central alguien record&oacute; que meses atr&aacute;s hab&iacute;an estado all&iacute; dos hombres desconocidos que dijeron representar a una empresa preocupada tambi&eacute;n por el bienestar de la comunidad. Se hab&iacute;an reunido a solas con el alcalde y, seg&uacute;n este &uacute;ltimo dijo despu&eacute;s, hablaron sobre los posibles grandes beneficios del desarrollo y lo importante que era el crecimiento econ&oacute;mico para el pa&iacute;s. Ese pa&iacute;s que nunca se hab&iacute;a asomado por su comunidad; el mismo que les ignoraba cuando se llegaban a la cabecera municipal a pedir que se enviara alguna maestra y m&eacute;dico, o que se solucionara el problema del camino, intransitable cuando llov&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora parec&iacute;a que el pa&iacute;s y el desarrollo, que segu&iacute;an sordos a esas demandas, hab&iacute;an decidido que encerrar el r&iacute;o con una gran pared, embalsar tras ella el agua y generar electricidad para la lejana capital y no se sabe bien qu&eacute; polos industriales, era urgente y necesario. Nadie les hab&iacute;a consultado, nadie les hab&iacute;a pedido permiso, pero all&iacute; estaban los camiones, excavadoras y trabajadores, dispuestos para obedecer al patr&oacute;n, que ahora se llama Cobra S.A. y tra&iacute;a ingenieros y directivos extranjeros. Estos ni tan siquiera conoc&iacute;an el territorio m&aacute;s que por abundantes fotograf&iacute;as a&eacute;reas que les hab&iacute;an permitido ubicar el lugar m&aacute;s oportuno para construir la nueva represa y la consiguiente central hidroel&eacute;ctrica, tambi&eacute;n por d&oacute;nde abrir&iacute;an la carretera de acceso y, sobre todo, cu&aacute;ntas tierras necesitaban apropiarse para todo ello. Por supuesto, tampoco sab&iacute;an nada de los pueblos a los que se quitar&iacute;a el acceso al agua y las tierras, de su cultura ancestral, de sus autoridades, de sus formas de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior no importaba, pues Cobra S.A. simplemente hab&iacute;a llegado a un acuerdo con el gobierno del pa&iacute;s, convenientemente incentivado, para construir la central y obtener los beneficios correspondientes por ello y por la energ&iacute;a el&eacute;ctrica que luego all&iacute; se generar&iacute;a. Esa central se conectar&iacute;a a una amplia red que ya ten&iacute;a en el resto del pa&iacute;s y que, entre otras, vend&iacute;a la electricidad, generada a costa de las comunidades que perd&iacute;an el r&iacute;o y segu&iacute;an en la oscuridad, a grandes mineras, complejos tur&iacute;sticos en la costa y agroindustrias que a velocidad de v&eacute;rtigo estaban en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ocupando y esquilmando los principales bienes naturales del pa&iacute;s. Pero, insist&iacute;an, todo era por el desarrollo y el crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en dos a&ntilde;os de trabajos desde aquella ma&ntilde;ana en la que aparecieron, la presa estaba construida y entraba en funcionamiento. Ahora se retiraban las excavadoras y camiones, y se hac&iacute;a cargo otro personal de Cobra S.A. que hab&iacute;a llegado hac&iacute;a poco, tambi&eacute;n del exterior. Por cierto, en su sede central, dec&iacute;an que esta empresa ten&iacute;a otro nombre. All&iacute; se la conoc&iacute;a como ACS y cuentan que pertenec&iacute;a a un se&ntilde;or muy importante, que ten&iacute;a un palco aun m&aacute;s importante en su campo de futbol desde el que controlaba gran parte de sus negocios y de las decisiones pol&iacute;ticas que se tomaban en ese pa&iacute;s para alcanzar, all&iacute; tambi&eacute;n, el desarrollo y el crecimiento econ&oacute;mico. As&iacute;, a costa de las comunidades que perd&iacute;an tierras y aguas en muchos lugares del nuevo continente, este &uacute;ltimo pa&iacute;s saldr&iacute;a de una crisis en la que algo de una burbuja inmobiliaria o de una guerra en la que se hab&iacute;a enfrascado en los &uacute;ltimos meses la vieja Europa, no estaba claro, les hab&iacute;a metido. Por otra parte, la comunidad sent&iacute;a, tal y como contaban las abuelas y abuelos que, una vez m&aacute;s, se repet&iacute;a la historia y eran ellos y ellas con sus bienes naturales quienes pagaban una crisis que desconoc&iacute;an, o quienes prove&iacute;an el desarrollo, ahora s&iacute;, de pa&iacute;ses muy, muy lejanos.
    </p><p class="article-text">
        A la comunidad le hab&iacute;an dicho que esta vez tambi&eacute;n all&iacute; el progreso iba a llegar y que habr&iacute;a trabajo, la cobertura el&eacute;ctrica aumentar&iacute;a, se abrir&iacute;an tiendas y el mercado crecer&iacute;a pues llegar&iacute;an personas de otras comunidades a vender all&iacute; sus productos. Sin embargo, nada de esto sucedi&oacute;. Si contrataron temporalmente a unos pocos hombres, tambi&eacute;n dieron trabajo a alguna mujer como limpiadora de las oficinas de la compa&ntilde;&iacute;a, pero cuando la obra acab&oacute; y la central se puso en marcha, el flujo el&eacute;ctrico sigui&oacute; sin llegar a la comunidad y del desarrollo prometido nunca m&aacute;s se supo. Una vez m&aacute;s las promesas de progreso hab&iacute;an sido mentira. 
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que una parte de la asamblea comunitaria nunca se dej&oacute; enga&ntilde;ar, dijeron que aquello no solo no traer&iacute;a el famoso desarrollo, sino que, incluso, empeorar&iacute;a sus condiciones de vida al cerrarles el acceso al r&iacute;o y a muchas de sus tierras. Y ahora, consciente que lo que dec&iacute;an los &ldquo;cuatro locos antiprogreso&rdquo; era verdad, la comunidad se organiz&oacute;, present&oacute; propuestas, hizo demandas, pero el pa&iacute;s, de nuevo, hab&iacute;a desaparecido. Como en las d&eacute;cadas anteriores, eso que se llamaba a veces Estado, a veces la autoridad competente, no aparec&iacute;a ni tan siquiera para escuchar las reclamaciones sociales. Se intent&oacute; tambi&eacute;n hablar con Cobra S.A. pero ese si que era otro mundo lejano, inaccesible, inalcanzable. Se le demandaba por no haber consultado a la comunidad, tal y como dicen los tratados internacionales, antes de construir la represa, pero, en vez de responder por ello, envi&oacute; unas camisetas del equipo de futbol del que era presidente el due&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia podr&iacute;a haber ocurrido en el siglo XX y, de hecho, ocurri&oacute; mil veces en muchos puntos del planeta. Pero lo duro, es que en pleno siglo XXI segu&iacute;a ocurriendo. Cobra S.A. segu&iacute;a aumentando sus beneficios, las masas iban al futbol los domingos sin preguntarse qu&eacute; se coc&iacute;a en el palco, las crisis econ&oacute;micas en el mundo desarrollado se repet&iacute;an peri&oacute;dicamente, el planeta perd&iacute;a Vida y las comunidades segu&iacute;an levant&aacute;ndose con el alba para enfrentar la nueva jornada y buscar su sustento, pero, cada d&iacute;a era m&aacute;s dif&iacute;cil, y la autoridad competente segu&iacute;a sin aparecer por all&iacute;, salvo a castigar y encarcelar a quienes se atrev&iacute;an a reclamar derechos para la naturaleza y para las personas y pueblos. A pesar de todo ello, la protesta crec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, todo esto, que puede parecer un cuento, no es sino una historia muy real que ocurre en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el territorio q&rsquo;eqchi&rsquo;, en Guatemala, y el proyecto hidroel&eacute;ctrico se llama Renace. Qu&eacute; poco apropiado un nombre as&iacute; para un proyecto que solo trae violaciones de derechos para muchos y muchas e ingentes beneficios econ&oacute;micos para unos pocos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/energia-palco-derechos-humanos_132_9596089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2022 19:45:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d39fb6a9-3189-4635-a0de-87f9f791e1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="269981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d39fb6a9-3189-4635-a0de-87f9f791e1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="269981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Energía, el palco y los derechos humanos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d39fb6a9-3189-4635-a0de-87f9f791e1bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luzmery, la soja y los mercados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/luzmery-soja-mercados_132_9289405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c10e198-fc0b-4f6e-b032-1ef060eeec0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luzmery, la soja y los mercados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercado de la soja está creciendo y se comenta que en Europa se consume mucha. Por eso el hacendado sigue agrandando sus tierras, aunque sea a costa de dejar sin estas a la comunidad</p></div><p class="article-text">
        Luzmery se levanta con las primeras luces del amanecer; parece como si su nombre, de alguna forma, le indicara que esa deb&iacute;a ser su obligaci&oacute;n de por vida. Hay ma&ntilde;anas en las que se siente muy cansada, casi agotada, antes de dar los primeros pasos hacia el hogar. Pero debe de poner el fuego y preparar los desayunos de sus hijos y marido. &Eacute;l, aunque se levanta un poco m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n se siente cansado en las &uacute;ltimas semanas y cada d&iacute;a le resulta m&aacute;s costoso caminar hasta la chacra en la que trabaja para conseguir unas pocas hortalizas que luego vender&aacute; en la feria para as&iacute; ir tirando adelante con la familia y la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos en la comunidad dicen que las avionetas que fumigan los campos del hacendado local son las que est&aacute;n ocasionando las nuevas enfermedades. Hacendado local es una forma de llamar al terrateniente pues, en realidad, muy local no es. Nunca se le ha visto por estas tierras y solo env&iacute;a a sus trabajadores y, alguna vez, a la polic&iacute;a, como cuando en la comunidad Luzmery y el resto de las mujeres lideraron una protesta para que no robara m&aacute;s tierras.
    </p><p class="article-text">
        El mercado de la soja est&aacute; creciendo y se comenta que en Europa se consume mucha. Por eso el hacendado sigue agrandando sus tierras, aunque sea a costa de dejar sin estas a la comunidad. &Eacute;l sabe que ahora el mercado manda y sopla en su direcci&oacute;n. Cuanta m&aacute;s soja produzca, gracias a la ayuda de los herbicidas y pesticidas que le provee la gran empresa que tambi&eacute;n le vende las semillas y que luego le comprar&aacute; la producci&oacute;n, m&aacute;s aumentar&aacute; su riqueza y poder. Le permitir&aacute; seguir siendo un peso pesado en la pol&iacute;tica del pa&iacute;s e influir, sin necesidad de competir en las elecciones, en las principales decisiones que tome el gobierno. Adem&aacute;s, ese poder le dar&aacute; tambi&eacute;n cobertura ante las demandas de las comunidades que habitan &ldquo;sus tierras&rdquo;. Conoce bien al jefe de la polic&iacute;a local y juega al b&aacute;dminton con algunos jueces de los diferentes tribunales. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Luzmery y su familia sienten el peso del negocio de la soja. Dicen que all&aacute; en Europa necesitan mucha para alimentar al ganado que tienen encerrado en grandes granjas. Dicen tambi&eacute;n que gracias a la soja que ahora rodea su comunidad y ha convertido el pa&iacute;s en un mar verdoso, Europa puede ser la primera productora mundial de biodiesel que, a pesar de no comprender bien para qu&eacute; es eso, alguien escuch&oacute; en la televisi&oacute;n nacional que ayuda a conservar el planeta. 
    </p><p class="article-text">
        No entienden como se podr&aacute; conservar el planeta mientras lo que sus ojos ven es la destrucci&oacute;n de aquel territorio que un d&iacute;a fue bosque, r&iacute;os y estaba lleno de animales. La naturaleza les daba el sustento diario y un poco m&aacute;s para poder ir a la feria a por aquello otro que no ten&iacute;an y necesitaban para vivir. Pero ahora las fuerzas de no se sabe qu&eacute; mercado, tampoco se entiende qu&eacute; o qui&eacute;n es, les ha arrancado esa vida, se llev&oacute; el bosque y las aguas y hasta donde la vista alcanza todo es soja. Y para m&aacute;s dolores de cabeza los que trae consigo esa maldita avioneta que suelta pesticidas que, aunque el hacendado local dice que caen sobre sus campos, el viento no sabe de l&iacute;mites y desde los primeros vuelos cubren tambi&eacute;n los cultivos y las casas de la comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Protestaron y les enviaron no personal sanitario que se preocupara por su salud sino a la polic&iacute;a que golpear&iacute;a sus cuerpos, invit&aacute;ndoles a respetar &ldquo;el orden constitucional&rdquo;. Sintieron que el problema era grave cuando se dieron las primeras muertes; las autoridades dijeron que eran naturales. Pero c&oacute;mo se explicaba el aumento de c&aacute;nceres, las malformaciones de algunos reci&eacute;n nacidos y las presiones del hacendado local para que abandonaran la tierra que los vio nacer. Supieron que eso mismo ocurr&iacute;a por medio pa&iacute;s y que incluso alguna gran compa&ntilde;&iacute;a sojera hab&iacute;a hecho campa&ntilde;as en los Estados Unidos y Europa hablando de que su pa&iacute;s era parte de una hipot&eacute;tica Rep&uacute;blica Unida de la Soja. No entend&iacute;an nada, pero ahora sab&iacute;an que compart&iacute;an el problema con otras muchas comunidades. Y se dispusieron a la protesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Europa seguía siendo la gran productora de biodiesel del mundo y Luzmery seguía trabajando de criada en la casa del hacendado local, lejos de su comunidad. Seguía sintiéndose muy cansada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta aument&oacute; y se extendi&oacute;. La represi&oacute;n tambi&eacute;n y con ella las detenciones, juicios r&aacute;pidos y encarcelamientos. Luzmery perdi&oacute; definitivamente a su compa&ntilde;ero de vida, no por agotamiento, sino por una bala que un polic&iacute;a dispar&oacute; en la protesta para imponer el orden constitucional. Fueron cuatro que no volver&iacute;an a la chacra a cultivar hortalizas. A Luzmery los problemas se le multiplicaron. A pesar del apoyo solidario de la familia y la comunidad, si siempre hab&iacute;a sido dif&iacute;cil sacar a los hijos e hijas adelante, ahora era casi imposible. Tuvo que dejar su casa, la protesta comunitaria y emigrar a la capital para trabajar en el servicio dom&eacute;stico y malvivir en un arrabal de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la organizaci&oacute;n de la lucha, la cr&iacute;tica a la dictadura de los mercados y a los perjuicios de la soja transg&eacute;nica y las formas y consecuencias de su producci&oacute;n masiva empezaron a dar alg&uacute;n fruto. En Europa parece ser que no todo era satisfactorio y crec&iacute;a el cuestionamiento sobre esa cadena enorme y perversa que empezaba en los campos sojeros aleda&ntilde;os a la comunidad de Luzmery y terminaba en alg&uacute;n veh&iacute;culo poco contaminante en las calles de Madrid o Berl&iacute;n. Tambi&eacute;n se criticaba que no ten&iacute;a sentido encerrar a cientos de animales en macrogranjas, alimentarles con miles de toneladas de soja que ten&iacute;an que atravesar los oc&eacute;anos y, entre otras consecuencias, abandonar los montes, que se convert&iacute;an r&aacute;pidamente en pasto de grandes incendios que asolaban miles y miles de hect&aacute;reas. Se descubr&iacute;an ahora los costos medioambientales en el mundo enriquecido, pero tambi&eacute;n los costos en los eslabones primeros de esa cadena. Y se conoc&iacute;an hechos que permit&iacute;an entender mejor que todo est&aacute; interrelacionado, que las violaciones a los derechos humanos y la destrucci&oacute;n de la naturaleza que ocurr&iacute;an en la Rep&uacute;blica Unida de la Soja tambi&eacute;n ten&iacute;an su raz&oacute;n de ser y consecuencias en los eslabones finales, en la vieja Europa, gracias a los dictados de los mercados. 
    </p><p class="article-text">
        Pero nada era tan f&aacute;cil como pudiera parecer. Entender todo esto era posible, pero los intereses de los mercados y de gentes que beb&iacute;an, se alimentaban y enriquec&iacute;an con estos &uacute;ltimos eran muy grandes. No quer&iacute;an cambiar ese sistema, no les preocupaba en exceso la protesta, no les inquietaba la destrucci&oacute;n de los bosques y r&iacute;os, tampoco los cambios innegables del clima y, mucho menos, la muerte de algunos &ldquo;subversivos&rdquo; como el compa&ntilde;ero de Luzmery, o la dura sobrevivencia de ella misma y de sus hijos e hijas en los suburbios de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        Claro que de vez en cuando se reun&iacute;an en grandes cumbres mundiales. Hablaban y hablaban, declaraban su determinaci&oacute;n por tomar medidas, se sentaban en mesas que hab&iacute;an pagado precisamente los mercados (empresas que sustentaban el sistema) y volv&iacute;an a casa a seguir protegiendo a quienes tra&iacute;an la soja de los campos que rodeaban la comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, el sistema se sosten&iacute;a, Europa segu&iacute;a siendo la gran productora de biodiesel del mundo y Luzmery segu&iacute;a trabajando de criada en la casa del hacendado local, lejos de su comunidad. Segu&iacute;a sinti&eacute;ndose muy cansada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/luzmery-soja-mercados_132_9289405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 19:46:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1c10e198-fc0b-4f6e-b032-1ef060eeec0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="667963" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1c10e198-fc0b-4f6e-b032-1ef060eeec0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="667963" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Luzmery, la soja y los mercados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1c10e198-fc0b-4f6e-b032-1ef060eeec0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más que una molestia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/molestia_132_9153104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b5e1df2-307d-4fd1-8795-0ea68360e397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más que una molestia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge tomar medidas que transformen el sistema económico, político y social, basado en el expolio y explotación del planeta y en la obtención de beneficios por parte de unos pocos al precio que sea. No hay prórroga en este partido, y lo estamos perdiendo</p><p class="subtitle">Los grandes contaminadores globales ponen en jaque el reto climático</p></div><p class="article-text">
        Era la cuarta noche en la que hab&iacute;a sido dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o. Y el d&iacute;a se presentaba, de nuevo, con predicciones de calor asfixiante; posiblemente por encima de los 40&ordm;. Ser&iacute;a un d&iacute;a en el que se agradecer&iacute;a poder tomar el metro, donde el calor del asfalto a&uacute;n no se sentir&iacute;a; un d&iacute;a en el que el aire acondicionado de la oficina har&iacute;a m&aacute;s llevadero el calor de la ciudad; y al final de la jornada, siempre se podr&iacute;a uno tomar una ducha que refrescara el cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde luego era una molestia que ya se hac&iacute;a reiterativa este verano. Era la cuarta ola de calor de la estaci&oacute;n. Pero todo el mundo sab&iacute;a que despu&eacute;s de cinco, seis d&iacute;as a lo sumo, pasar&iacute;a y volver&iacute;amos a temperaturas llevaderas. Al fin y al cabo, viv&iacute;amos en un pa&iacute;s verde, h&uacute;medo y eso no cambiar&iacute;a radicalmente, al menos no por ahora; otros dec&iacute;an que viv&iacute;amos en un pa&iacute;s luminoso y de mucho sol y, por lo tanto, esto era lo normal de un verano caluroso. Nada por lo que inquietarse; la vida seguir&iacute;a transcurriendo en la normalidad, aunque con peque&ntilde;os sobresaltos.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que cada a&ntilde;o la temperatura media sub&iacute;a un poco, que se hab&iacute;a pasado de una ola de calor a tener cuatro o cinco y que los incendios aumentaban constantemente llegando incluso a zonas que siempre fueron templadas. Que el bajo nivel de los embalses, seg&uacute;n anunciaban algunos expertos, era preocupante y pon&iacute;a sobre la mesa la posibilidad de alguna restricci&oacute;n en el consumo habitual de agua; igual pod&iacute;a ser que hubiera que olvidar la posibilidad de esa segunda ducha al final del d&iacute;a de calor, o afrontar el hecho de que la factura consiguiente subiera algunos euros. Tambi&eacute;n resultaba llamativo que alg&uacute;n glaciar se descongelara, desprendiera y provocara una avalancha nunca antes vista en estas fechas y lugares. En suma, todo bastante molesto, pero todo bajo control. Y si la situaci&oacute;n se hac&iacute;a realmente grave siempre habr&iacute;a alguna otra noticia, una buena guerra, alg&uacute;n esc&aacute;ndalo de famoso, etc. que ayudara a la distracci&oacute;n social respecto a estos nuevos fen&oacute;menos clim&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en otras partes del planeta, partes cada a&ntilde;o m&aacute;s grandes, lo que para el mundo rico era una molestia m&aacute;s, se estaba convirtiendo en un desastre de dimensiones desconocidas. Los incendios proliferaban acabando con extensiones inmensas de bosques y selvas; las olas de calor de aqu&iacute;, all&iacute; eran sequ&iacute;as que duraban meses, incluso a&ntilde;os, haciendo imposible obtener la m&aacute;s m&iacute;nima cosecha. Y esto &uacute;ltimo hac&iacute;a que la vida fuera m&aacute;s que una molestia; la precariedad y las hambrunas se extend&iacute;an y la muerte se adue&ntilde;aba de la vida.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quienes analizaban los cambios profundos que ocurrían en el planeta llevaban años aportando informes pormenorizados que anunciaban lo que ya era una realidad: el clima había cambiado y se hacía más imprevisible y catastrófico en sus consecuencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En otras partes de ese mismo planeta, aunque siempre de forma m&aacute;s acuciante en los pa&iacute;ses empobrecidos, las sequ&iacute;as persistentes se pod&iacute;an transformar en lluvias torrenciales que arrastraban las tierras f&eacute;rtiles hasta su desaparici&oacute;n y, con ellas, la de miles de vidas. Es tr&aacute;gica, pero real, la comparaci&oacute;n: mientras en el mundo enriquecido se lloraba la muerte de una decena de personas por alguna inundaci&oacute;n y la noticia ocupaba minutos y portadas durante d&iacute;as en los noticieros, cuando esto mismo ocurr&iacute;a en el mundo empobrecido y las muertes alcanzaban varios cientos, los minutos en los telediarios apenas se pod&iacute;an contar como tales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los grandes dirigentes del mundo hab&iacute;an realizado una, dos, tres&hellip; cumbres importantes en las que se analizaba la situaci&oacute;n de la crisis clim&aacute;tica en el planeta. Incluso, las consiguientes grandes declaraciones de dichas cumbres siempre hab&iacute;an fijado objetivos importantes, aunque pocas medidas reales, para enfrentar la situaci&oacute;n. Quienes d&iacute;a a d&iacute;a analizaban los cambios profundos que ocurr&iacute;an en el planeta llevaban a&ntilde;os aportando informes y estudios pormenorizados que anunciaban lo que ya era una realidad: el clima hab&iacute;a cambiado y se hac&iacute;a m&aacute;s imprevisible y catastr&oacute;fico en sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, siempre hab&iacute;a pol&iacute;ticos, convenientemente motivados por las grandes empresas energ&eacute;ticas y extractivas, que ve&iacute;an la situaci&oacute;n de otra forma, que proclamaban que esta no era tan grave y que la inteligencia del ser humano, como tantas veces en la historia de la humanidad, sabr&iacute;a sacarnos de esta emergencia. Esto llevaba a dichos dirigentes a no tomar excesivas decisiones o medidas reales, no fuera a ser que el crecimiento y el desarrollo econ&oacute;mico sufrieran una crisis que trajera al mundo rico algo m&aacute;s que molestias. Era nuevamente curioso que a estos personajes les preocupara mucho una crisis posible, la econ&oacute;mica, frente a otra real, la clim&aacute;tica, que se encontraba en el origen de los nuevos conflictos y guerras, que empujaba a millones de personas a emigrar de sus tierras, que ya mataba a otras miles por la falta de recursos, que desertizaba inmensos territorios, y que, ahora s&iacute;, ya provocaba nuevos y profundos shocks econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;an que estaban preocupados por el cambio clim&aacute;tico sin querer ver que en lo que el mundo se encontraba era en una crisis de unas dimensiones nunca conocidas que, incluso, pod&iacute;an poner en peligro la supervivencia futura del ser humano. Cuando alguien alud&iacute;a a esta posibilidad directamente se les ignoraba o se les tachaba de agoreros, alarmistas u otros ep&iacute;tetos similares que eran cientos de veces repetidos por los medios de comunicaci&oacute;n, siguiendo la vieja doctrina del ministro de propaganda nazi, que se&ntilde;alaba que una mentira mil veces repetida se convert&iacute;a en verdad. As&iacute;, las sociedades enriquecidas seguir&iacute;an pasando el verano m&aacute;s preocupadas por los nuevos fichajes gal&aacute;cticos que protagonizar&iacute;an la pr&oacute;xima temporada de futbol que por el hecho cierto de que el planeta se encaminaba hacia un presente-futuro incierto.
    </p><p class="article-text">
        Claro que esta situaci&oacute;n tambi&eacute;n facilitaba que las grandes empresas energ&eacute;ticas y extractivas, con la cobertura de las &eacute;lites pol&iacute;ticas, siguieran acumulando ingentes cantidades de beneficios. Siempre a costa de insultantes subidas de precios o de la destrucci&oacute;n de r&iacute;os, selvas y monta&ntilde;as para extraer hasta el &uacute;ltimo gramo posible de los recursos naturales que no eran para esas empresas sino ganancia en los mercados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, que puede parecer propio de un futuro dist&oacute;pico cercano, en realidad, es presente, es 2022. As&iacute;, transcurridos 50 a&ntilde;os del informe &ldquo;Los l&iacute;mites del crecimiento&rdquo; (1972), el mundo asiste a una confirmaci&oacute;n acelerada de las consecuencias entonces anunciadas: &ldquo;Si la industrializaci&oacute;n, la contaminaci&oacute;n ambiental, la producci&oacute;n de alimentos y el agotamiento de los recursos mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial, este planeta alcanzar&aacute; los l&iacute;mites de su crecimiento en el curso de los pr&oacute;ximos cien a&ntilde;os&rdquo;. El l&iacute;mite no se ha alcanzado en cien a&ntilde;os sino en la mitad y, por lo tanto, las posibilidades para iniciar la reversi&oacute;n de este proceso suicida se agotaban. Por eso, urge tomar medidas que transformen el sistema econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social, basado en el expolio y explotaci&oacute;n del planeta y en la obtenci&oacute;n de beneficios por parte de unos pocos al precio que sea. Y en este sentido, la mayor urgencia radica en poner coto inmediatamente al modelo extractivista sin freno que impera en la mayor parte del mundo. No hay pr&oacute;rroga en este partido, y lo estamos perdiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/molestia_132_9153104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2022 19:46:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0b5e1df2-307d-4fd1-8795-0ea68360e397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="21213" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0b5e1df2-307d-4fd1-8795-0ea68360e397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="21213" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más que una molestia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0b5e1df2-307d-4fd1-8795-0ea68360e397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Progreso y desarrollo en el lago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/progreso-desarrollo-lago_132_9037559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20f100d5-5672-48bc-b2ce-16cd9710d9f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Progreso y desarrollo en el lago"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo hemos dicho al principio, esto que podría ser un cuento; sin embargo, es una historia real: el pueblo que lucha por sus derechos frente al monstruo del extractivismo sin freno es el pueblo q’eqchi’</p></div><p class="article-text">
        Ella, que en esta historia tambi&eacute;n ser&aacute; &eacute;l, ellos y ellas, se levant&oacute; una ma&ntilde;ana cualquiera preparada para afrontar un nuevo d&iacute;a en el que, como en otros tantos, poder ganar unos pesos para el sustento de su familia. Se levant&oacute; con las primeras luces del amanecer, pero aquel d&iacute;a ser&iacute;a muy distinto. El lago hab&iacute;a perdido el color de toda la vida y hoy el agua se te&ntilde;&iacute;a de rojo.
    </p><p class="article-text">
        Esto ocurr&iacute;a en un peque&ntilde;o rinc&oacute;n de un territorio viejo, ancestral. Una tierra que hab&iacute;a visto pasar por sus caminos a colonizadores de todo tipo y condici&oacute;n: espa&ntilde;oles muchos, pero tambi&eacute;n alemanes, belgas e ingleses. Despu&eacute;s el ej&eacute;rcito lleg&oacute; con su pol&iacute;tica de &ldquo;tierra arrasada&rdquo; para combatir a quienes se levantaron contra la injusticia y la pobreza y fue la tierra la que se ti&ntilde;&oacute; de rojo sangre. Ahora, superada esa &uacute;ltima batalla, la guerra contra el mal destino y por la sobrevivencia continuaba y los que se consideraban nuevos amos del lugar eran rusos. Due&ntilde;os de una de las grandes mineras del planeta y, por lo tanto, con total convencimiento de que pod&iacute;an hacer y deshacer como les viniera en gana. De hecho, uno de sus responsables declar&oacute; abiertamente en alg&uacute;n momento que all&iacute; el estado era la empresa; y como tal se comportaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de siglos de golpe tras golpe, el pueblo, el de verdad, el del lugar, permanec&iacute;a testarudamente en este territorio desde los albores de los tiempos, resuelto a seguir caminando y tejiendo la vida. Era su lago, eran sus cerros, eran sus milpas, eran sus selvas o, mejor dicho, dec&iacute;an que eran precisamente ellos y ellas, ella y &eacute;l, quienes realmente pertenec&iacute;an al lago, a los cerros, a las selvas. Algo que ninguno de los colonizadores anteriores entendi&oacute; nunca, pues siempre se sintieron due&ntilde;os absolutos de la tierra y de las aguas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gran empresa minera ahora hab&iacute;a encontrado bienes naturales, recursos los llamaba ella, que le reportar&iacute;an ingentes beneficios econ&oacute;micos. El n&iacute;quel se cotizaba en lejanos mercados y era fundamental para que el mundo desarrollado pudiera seguir siendo eso, desarrollado, civilizado, aunque esto fuera a costa del empobrecimiento de las mujeres y los hombres del lago. El n&iacute;quel era necesario para el acero inoxidable y, este a su vez, imprescindible para que, en la vieja Europa, gracias a otras grandes empresas de nombres extra&ntilde;os como Ikea o Bosch, las gentes de all&iacute; pudieran tener frigor&iacute;ficos, fregaderos o, seg&uacute;n la exitosa publicidad de una de ellas, &ldquo;lavadora inteligente que ahorra y cuida el medioambiente&rdquo;. A aquellas gentes se les dec&iacute;a que solo as&iacute; mejorar&iacute;an su calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el viejo lago, ahora contaminado, era el medio de vida de generaciones y generaciones de pescadores que, junto con el ma&iacute;z de la milpa, se hab&iacute;a constituido en la base esencial de su alimentaci&oacute;n. Por eso, ante el riesgo de convertir en una costumbre el hecho de te&ntilde;ir el lago y acabar con la pesca posible, ellas y ellos se organizaron tal y como sus abuelos y abuelas les hab&iacute;an ense&ntilde;ado: alrededor de la vieja sabidur&iacute;a y en la defensa de su forma de ver y entender el mundo, aunque no tuvieran lavavajillas ni entendieran de la libertad de los mercados. Ped&iacute;an que la minera no siguiera contaminando el lago, y algo, al parecer m&aacute;s peligroso, que simplemente les consultaran sobre si quer&iacute;an tener a esa empresa en su territorio, dada la historia acumulada en pocos a&ntilde;os de destrucci&oacute;n de los cerros y de otras actuaciones inconfesables. Hab&iacute;an le&iacute;do que exist&iacute;an leyes e instrumentos internacionales de derechos humanos que les confer&iacute;an este derecho: el de ser consultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ped&iacute;an tambi&eacute;n que las autoridades locales y las de la lejana capital exigieran a la minera la descontaminaci&oacute;n del lago y algo m&aacute;s importante: que hasta ser consultados se paralizar&aacute;n sus actividades extractivas para frenar, al menos temporalmente, la destrucci&oacute;n. Y luego se ver&iacute;a si la poblaci&oacute;n la quer&iacute;a all&iacute; o, si esta compa&ntilde;&iacute;a tendr&iacute;a que recoger, limpiar, descontaminar e irse con viento fresco a otros territorios donde fueran bien vistos.
    </p><p class="article-text">
        Pensaron que la protesta ser&iacute;a corta; era evidente que ten&iacute;an raz&oacute;n y que no estaban planteando imposibles. Adem&aacute;s, ella y &eacute;l, ellas y ellos, eran personas sencillas, pescadoras, agricultoras y no ten&iacute;an mucha experiencia en la protesta social; tampoco ten&iacute;an tiempo para dedicarlo a estas cuestiones cuando lo que les apremiaba era ganarse el sustento diario y nadie iba a llegar a d&aacute;rselo de forma gratuita. Sin embargo, todo esto empez&oacute; en el a&ntilde;o 2017 y estamos ya en 2022 y la lucha contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pensaron que todo se solucionar&iacute;a, quiz&aacute;, con el reconocimiento de la empresa minera del da&ntilde;o que hab&iacute;a causado al lago y a los cerros y con la toma de medidas que, de alguna forma, recuperar&aacute;n ese da&ntilde;o. Sin embargo, como podemos imaginar, la empresa nunca reconoci&oacute; la contaminaci&oacute;n del lago, el Gobierno local y algunas organizaciones clave del territorio fueron r&aacute;pidamente cooptados, sobornados o amenazados y el gobierno nacional, aquel que dec&iacute;a se preocupaba por el bienestar de toda la ciudadan&iacute;a del pa&iacute;s, se ali&oacute; con suma rapidez con los intereses de la empresa. Incluso estos tres actores hicieron lo imposible para que no se hiciera nunca la consulta, aunque era de justicia; pensaban que para qu&eacute; preguntar a gentes que no entienden nada sobre el progreso y el desarrollo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aquellos que desmontaban diariamente los cerros y contaminaban las aguas continuaron con su labor que, ahora, alternaban con oscuras actividades para criminalizar la justa protesta social. Algunas de esas acciones llevaron a m&aacute;s de un pescador a la c&aacute;rcel sin saber muy bien la raz&oacute;n; se dictaban &oacute;rdenes de captura sin conocer los motivos, se violaron a varias mujeres, se persegu&iacute;a a comunicadores populares por dar noticia de lo que ocurr&iacute;a y se lleg&oacute; al asesinato de varias personas. La empresa no solo contaba con dinero para todo esto, sino que ten&iacute;a tambi&eacute;n de su lado a alg&uacute;n juez del lugar que siempre sentenciaba a su favor y en contra de quienes protestaban; o a la polic&iacute;a que, cuando el gobierno nacional dictaba estado de sitio, pagaba su alimentaci&oacute;n y hospedaje por muchos cientos de agentes que se enviaran.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos dicho al principio, esto que podr&iacute;a ser un cuento; sin embargo, es una historia real. El lago se llama Izabal, la comunidad El Estor, la minera ruso-suiza Solway Investment Group y el pa&iacute;s Guatemala. El pueblo que lucha por sus derechos frente al monstruo del extractivismo sin freno es el pueblo q&rsquo;eqchi&rsquo;. Tambi&eacute;n es cierto que esta historia podr&iacute;a haber sido, de hecho lo est&aacute; siendo, en Honduras y el pueblo ser el lenca, quiz&aacute; el yanomami en Brasil, el wayuu en Colombia o el mapuche en Chile. Muchos pueblos y demasiadas ambiciones de justicia frente a empresas transnacionales, oligarqu&iacute;as y estados de aqu&iacute; y de all&aacute; que dan las coberturas necesarias, que manipulan tribunales de justicia y leyes, que hacen grandes declaraciones pero que siguen sin hacer lo m&aacute;s elemental: poner los derechos humanos individuales y colectivos y los derechos de la naturaleza por encima de los intereses econ&oacute;micos de empresas transnacionales y oligarqu&iacute;as. Solo as&iacute; la vida de personas, pueblos y del propio planeta dejar&aacute; de estar en juego; solo as&iacute; ella, que en esta historia tambi&eacute;n es &eacute;l, ellos y ellas, podr&aacute;n seguir levant&aacute;ndose cada ma&ntilde;ana sin miedo a ver su vida truncada, robada, violada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/progreso-desarrollo-lago_132_9037559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 May 2022 19:45:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/20f100d5-5672-48bc-b2ce-16cd9710d9f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="353109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/20f100d5-5672-48bc-b2ce-16cd9710d9f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="353109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Progreso y desarrollo en el lago]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/20f100d5-5672-48bc-b2ce-16cd9710d9f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el Nuevo Desorden Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/nuevo-desorden-mundial_132_8888566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43218ef4-3c1b-4d4b-bd9a-9f9cab6c4d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre el Nuevo Desorden Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No solo se esconden conflictos olvidados que suponen todos los días miles de víctimas. También se aprovecha el momento de cierta confusión o miradas desviadas para seguir haciendo negocios, y no nos referimos solo a eléctricas o empresas energéticas</p></div><p class="article-text">
        Hablar del orden mundial suele llevar a pensar en la situaci&oacute;n de las grandes potencias y sus intereses en la globalidad del planeta. Sin embargo, en este texto hablaremos del Nuevo Desorden Mundial. Hablaremos de esos grandes estados, pero sin olvidar a aquellos pa&iacute;ses que, siempre invisibilizados, siguen jugando un mero papel de subalternos en este desorden, proveedores de recursos y sede de oscuros negocios. Empecemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los analistas pol&iacute;ticos coinciden en se&ntilde;alar &mdash;no vamos a entrar en la discusi&oacute;n sobre sus capacidades o intereses&mdash; que vivimos los tiempos m&aacute;s turbulentos, los m&aacute;s peligrosos, desde la famosa crisis de los misiles en 1962. En aquellas semanas, en plena &ldquo;guerra fr&iacute;a&rdquo;, el mundo se calent&oacute; al m&aacute;ximo y se acerc&oacute; al abismo nuclear; 60 a&ntilde;os despu&eacute;s, los grandes dirigentes del mundo vuelven a llevarnos a un vertiginoso tobog&aacute;n sin fondo. Dejan de lado los discursos sobre la paz cueste lo que cueste, sobre el di&aacute;logo siempre antes que echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego, sobre el valor intr&iacute;nseco de la diplomacia para solucionar los conflictos, y abocan al planeta a una renovada crisis de los misiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras esto ocurre, fijas nuestras miradas solo en Ucrania, Rusia, Europa y Estados Unidos, el resto del mundo queda desenfocado, incluso invisibilizado. Por ejemplo, los medios nos cuentan machaconamente que todo el mundo est&aacute; inmerso en esta guerra y que hay un boicot mundial hacia Rusia; luego vemos mapas de pa&iacute;ses que han sancionado a esta &uacute;ltima y a los de arriba, salvo la propia Rusia claro, solo se han sumado Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Jap&oacute;n. El mundo de nuevo se asemeja a uno de esos viejos mapas en los que este quedaba reducido a las potencias coloniales; el resto era 'terra nullius', que es lo mismo que decir tierra vac&iacute;a, inexistente, que no cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no hay pandemia, ya no hay crisis clim&aacute;tica y tampoco hay otros conflictos b&eacute;licos. Que el pueblo palestino, el saharaui o el yemen&iacute;, as&iacute; como muchos otros, sumen d&eacute;cadas inmersos en guerras injustas, alimentadas convenientemente por intereses ajenos (l&eacute;ase comercio de armas, apropiaci&oacute;n y explotaci&oacute;n de recursos naturales&hellip;) nunca ocup&oacute; las portadas de la prensa ni abri&oacute; las noticias en nuestras televisiones. Y hoy, esas mismas y crueles realidades se vuelven a esconder pues podr&iacute;an evidenciar las hip&oacute;critas contradicciones de muchos gobiernos. Sobre todo, de aquellos que dicen defender al precio que sea la libertad y los derechos del pueblo ucraniano, mientras nunca mover&aacute;n un solo dedo ante las atrocidades de reg&iacute;menes como el saud&iacute; o el marroqu&iacute;. Por cierto, a este &uacute;ltimo, adem&aacute;s se le premia respaldando sus pol&iacute;ticas genocidas contra el pueblo saharaui. Ya saben, Europa necesita nuevos polic&iacute;as que alejen a migrantes indeseables de sus fronteras, mientras, nuevamente de forma hip&oacute;crita, abre sus brazos a quienes, si son blancos, cristianos y de ojos azules. Y conste, aqu&iacute; y ahora, que este escrito rechaza la invasi&oacute;n rusa e insta a la acogida de la poblaci&oacute;n refugiada. Sin embargo, un matiz en este &uacute;ltimo caso, de toda la poblaci&oacute;n migrante. En la misma Ucrania hay infinidad de denuncias de personas asi&aacute;ticas y africanas a las que se est&aacute; discriminando en sus posibilidades de salida; por otra parte, Europa debe acoger tambi&eacute;n a aquella otra poblaci&oacute;n refugiada de diferentes partes del planeta, resultado de guerras invisibles o procesos de empobrecimientos tangibles, generalmente causados, unas y otros por los intereses inconfesables de las &eacute;lites econ&oacute;micas del llamado mundo desarrollado, el enriquecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo se esconden conflictos olvidados que suponen todos los d&iacute;as miles de v&iacute;ctimas. Tambi&eacute;n se aprovecha el momento de cierta confusi&oacute;n o miradas desviadas para seguir haciendo negocios, y no nos referimos solo a el&eacute;ctricas o empresas energ&eacute;ticas. Hablamos de ese negocio que aprovecha cualquier situaci&oacute;n, aunque esta sea en pa&iacute;ses en permanente situaci&oacute;n de violaci&oacute;n sistem&aacute;tica a los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo que ilustra esta otra realidad. Hablemos un poco de Guatemala. &iquest;De qu&eacute;?, &iquest;de qui&eacute;n? Si, de ese pa&iacute;s centroamericano que, aunque catalogado como democr&aacute;tico, tiene un r&eacute;gimen plet&oacute;rico de represi&oacute;n contra su poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de corrupci&oacute;n y narcotr&aacute;fico. Un pa&iacute;s en el que se violan tanto los derechos que hasta la justicia tiene que huir del mismo. Hasta la fecha se contabilizan m&aacute;s de 20 operadores de justicia, si jueces, juezas y abogados, que han tenido que exilarse de Guatemala. Y todo por el hecho de que se les ocurri&oacute; ejercer la justicia e investigar casos de corrupci&oacute;n que alcanzan a las m&aacute;ximas autoridades y estamentos del estado. En paralelo, cientos de comunidades y defensores y defensoras son criminalizados por defender los derechos humanos y del territorio frente a la voracidad de oligarqu&iacute;as y transnacionales, &aacute;vidas por explotar los recursos naturales de este pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ejemplos de esto &uacute;ltimo hay a cientos. Como la mina de n&iacute;quel de El Estor, de propiedad de una empresa ruso-suiza, donde las investigaciones independientes llevadas a cabo, entre otras, por Prensa Comunitaria, acaban de sacar a la luz todo tipo de feas implicaciones. El proyecto extractivo de El Estor es centro de las acciones que van desde la explotaci&oacute;n y destrucci&oacute;n del territorio, pasando por su contaminaci&oacute;n, hasta la cooptaci&oacute;n de las estructuras judiciales, policiales y ministeriales a su servicio y la represi&oacute;n contra toda aquella persona u organizaci&oacute;n comunitaria que, simplemente, se atreva a expresar que el pueblo q&rsquo;eqchi&rsquo; y su territorio tienen derechos y se est&aacute;n violando (se puede leer m&aacute;s sobre ello <a href="https://www.prensacomunitaria.org/2022/03/mining-secrets-una-investigacion-sobre-datos-ocultos-de-la-mina-de-niquel-en-guatemala/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es la reciente salida de la c&aacute;rcel del defensor Bernardo Caal despu&eacute;s de m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os injustamente encerrado que llev&oacute; a Amnist&iacute;a Internacional a declararle preso de conciencia. Su delito fue defender el recurso vital que es el agua y su acceso libre para toda la poblaci&oacute;n; el problema es que para ello se enfrent&oacute; a grandes intereses econ&oacute;micos que constru&iacute;an represas hidroel&eacute;ctricas para privatizar ese derecho b&aacute;sico, estrechamente relacionado con la vida. Entre esas empresas la conocida ACS, cuyo presidente es Florentino P&eacute;rez, quiz&aacute; m&aacute;s conocido por esa otra faceta que ejerce, la de presidente del Real Madrid. En alg&uacute;n momento fue a Guatemala, y reparti&oacute; alguna camiseta del equipo de futbol, mientras mov&iacute;a hilos para que su negocio siguiera adelante, sin oposici&oacute;n social, que siempre es engorrosa y puede enturbiar la &ldquo;buena imagen&rdquo;, vendida por su propia propaganda, de gran empresario y mejor persona.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cuándo despertaremos los pueblos y nos daremos cuenta de que estamos en manos de descerebrados militaristas que nos arrastran ciegamente hacia un pozo sin fondo a través de guerras televisadas y de otras invisibilizadas?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute;, dando cobertura a estas y otras muchas actuaciones similares, el conocido en Guatemala como 'pacto de corruptos', que re&uacute;ne a la clase pol&iacute;tica tradicional m&aacute;s oligarcas y otros oscuros grupos de poder, se hace con el control absoluto de las estructuras estatales, pol&iacute;ticas, judiciales y econ&oacute;micas de uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s empobrecidos del continente americano. Un pa&iacute;s que por ello bien podr&iacute;a calificarse como rep&uacute;blica bananera, pero que, seguramente, es m&aacute;s apropiado citar como rep&uacute;blica extractivista regalada y al servicio de las &eacute;lites econ&oacute;micas locales y transnacionales. O, directamente, como estado fallido, si pensamos en los servicios que, teniendo que ver con la mejora de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, todo estado est&aacute; obligado a procurar y que en el caso de Guatemala han desaparecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, mientras asistimos desconcertados en el mundo televisado a la carrera loca de una guerra europea que nadie quiso, sabemos que en este pa&iacute;s centroamericano, se lleva a cabo una reuni&oacute;n que pasa ciertamente desapercibida: las Jornadas de Partenariado Multilateral para el Desarrollo en Guatemala 2022. Seg&uacute;n la revista Forbes, &ldquo;m&aacute;s de 20 inversionistas y funcionarios, principalmente espa&ntilde;oles, se encuentran en Guatemala para explorar oportunidades de negocios&rdquo;. Loable reuni&oacute;n y bendito objetivo ese de aportar al desarrollo de un pa&iacute;s que, como hemos dicho, ocupa uno de los &uacute;ltimos puestos del continente respecto a los &iacute;ndices de pobreza y de los primeros respecto a la corrupci&oacute;n de sus clases pol&iacute;tica y econ&oacute;mica tradicional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo dos preguntas para finalizar este texto. La primera es cu&aacute;ndo despertaremos los pueblos y nos daremos cuenta de que estamos en manos de descerebrados militaristas que nos arrastran ciegamente hacia un pozo sin fondo a trav&eacute;s de guerras televisadas y de otras invisibilizadas. La segunda, m&aacute;s sencilla, aunque quiz&aacute;, m&aacute;s improbable en cuanto a su respuesta: para cu&aacute;ndo esas urgentes Jornadas de Partenariado Multilateral para la Paz y los Derechos Humanos en Guatemala y el Mundo. Mientras tanto unos y otros, en Ucrania o en Guatemala, seguir&aacute;n poni&eacute;ndonos la Vida en Juego y ese es un mal plan para la humanidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús González Pazos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/nuevo-desorden-mundial_132_8888566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 19:45:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/43218ef4-3c1b-4d4b-bd9a-9f9cab6c4d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5042326" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/43218ef4-3c1b-4d4b-bd9a-9f9cab6c4d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5042326" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sobre el Nuevo Desorden Mundial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/43218ef4-3c1b-4d4b-bd9a-9f9cab6c4d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Crisis Ucrania,Rusia,Guerras,Guerra Fría]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
