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    <title><![CDATA[elDiario.es - Bru Rovira]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Bru Rovira]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[República Centroafricana: un cura y un imán en un conflicto religioso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bangui-cura-iman_1_2609870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63b37a75-b020-48b8-bc1e-7df6257970fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="República Centroafricana: un cura y un imán en un conflicto religioso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En dos templos religiosos, uno cristiano y otro islámico, de Bangui se refugian centenares de personas desde que las masacres se desbordaron en diciembre de 2013</p><p class="subtitle">Lo que había ocurrido y lo que estaba por venir provocaron que la relación entre ambas comunidades quedara en un punto muerto donde unos y otros se sienten víctimas y los crímenes propios se justifican como de autodefensa</p></div><p class="article-text">
        Entre la Gran Mezquita de Bangui y la iglesia San Jos&eacute; de Mukassa hay apenas la distancia f&iacute;sica del tiempo que se tarda en dar un paseo. No as&iacute; entre las familias de desplazados que se refugiaron en uno y otro centro religioso. Entre ellos, la distancia emocional es profunda y parece hoy un escollo insalvable. Quiz&aacute;s de varias generaciones, si consideramos el tiempo que suele necesitar una guerra para que las heridas est&eacute;n en condiciones de cicatrizar. En el caso de que esto sea posible. Sobre todo, cuando la guerra ha desbordado los combates armados entre las milicias y los soldados, arrastrando a los civiles a una matanza entre vecinos, una locura sin leyes ni control, salpicada de atrocidades. Linchamientos, asesinatos a golpes, decapitaciones, violaciones.
    </p><p class="article-text">
        -Todav&iacute;a es demasiado pronto para que hablemos de perd&oacute;n, de reconciliaci&oacute;n &ndash;dice el padre Jonas Bekas, el cura de la orden de los misioneros comobonianos que dirige la parroquia cristiana de San Jos&eacute; donde quedan centenares de desplazados que se resisten a regresar a sus barrios, asustados por la inseguridad que reina en la ciudad pero tambi&eacute;n porque algunos de ellos han perdido todo lo que ten&iacute;an y sus casas son una ruina que ya empieza a invadir la maleza; un mont&oacute;n de piedras sin techo y sin apenas paredes.
    </p><p class="article-text">
        -Al principio pens&aacute;bamos que era s&oacute;lo pol&iacute;tica &ndash;dice el im&aacute;n Omar Kobine Layama-, pero lo que era antes pol&iacute;tica, lucha por el poder, un golpe de Estado, finalmente ha sido y es religi&oacute;n: los cristianos han quemado el Cor&aacute;n, han quemado las mezquitas, de los 417 sitios de culto que ten&iacute;a nuestra comunidad en Bangui s&oacute;lo quedan cuatro mezquitas sin destruir.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las masacres se desbordaron en diciembre del 2013 &ndash;el golpe de Estado hab&iacute;a sido en marzo-, las principales autoridades religiosas de la ciudad, el im&aacute;n Omar y el arzobispo Dieudonn&eacute; Nzapalainga, decidieron dirigir un mensaje conjunto de paz y reconciliaci&oacute;n a cristianos y musulmanes y recorrieron la ciudad para visitar los centros de desplazamiento. Pero ya era demasiado tarde. Lo que hab&iacute;a ocurrido y lo que estaba por venir provocaron que la relaci&oacute;n entre ambas comunidades quedara herida de muerte, en un punto muerto donde unos y otros se sienten v&iacute;ctimas y los cr&iacute;menes propios se justifican como cr&iacute;menes de autodefensa. De hecho, la operaci&oacute;n francesa Sangaris que se despleg&oacute; en Bangui con la intenci&oacute;n de parar las masacres, tuvo como resultado que la fuerza sobre el terreno cambiara de bando y la S&eacute;l&eacute;ka, la coalici&oacute;n de grupos que protagonizaron el golpe de Estado, tuvieran que huir, mientras los musulmanes que no dejaron la ciudad se refugiaban en el barrio de la Gran Mezquita, el PK5, y los Antibalaka, los grupos de autodefensa cristianos, se lanzaba a una venganza descontrolada que ya nadie pudo o quiso parar.
    </p><p class="article-text">
        -Los musulmanes &ndash;dice el cura Jonas- vinieron a pedirnos que hici&eacute;ramos una misa de reconciliaci&oacute;n. Les dijimos que no. Todav&iacute;a no es el momento. Hay que esperar. &iquest;C&oacute;mo podemos hacer una misa con ellos si todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;nes han sido los asesinos? Ni siquiera nosotros, los curas, estamos preparados para una reconciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Cuando gir&oacute; la situaci&oacute;n en el mes de diciembre &ndash;recuerda el iman Omar-, los musulmanes m&aacute;s ricos huyeron del pa&iacute;s. Los que no sab&iacute;an a d&oacute;nde ir vinieron aqu&iacute;, a la Gran Mezquita, al PK5. Ha sido una cosa inaudita, un genocidio, se han matado ni&ntilde;os, mujeres, se quer&iacute;a eliminar a todos los musulmanes s&oacute;lo por sus creencias. Es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de nuestro pa&iacute;s, la RCA, es un problema mundial: quieren borrar al islam del mapa.
    </p><p class="article-text">
        El F&oacute;rum de Bangui, celebrado entre los representantes pol&iacute;ticos, militares y la sociedad civil durante los d&iacute;as 4 y 11 del pasado mes de mayo, decidi&oacute; que no habr&iacute;a amnist&iacute;a para los asesinos y que se abrir&iacute;an tribunales de justicia para perseguir y condenar a los culpables. Decidi&oacute;, tambi&eacute;n, abrir un proceso pol&iacute;tico con un refer&eacute;ndum de una nueva constituci&oacute;n y elecciones generales. Pero fue incapaz de obligar a un desarme general de las milicias, que queda s&oacute;lo como un desarme &ldquo;voluntario&rdquo;. Hacer elecciones con un calendario tan apretado &ndash;se pretenden para finales de a&ntilde;o- en un pa&iacute;s donde no existe censo electoral parece un desprop&oacute;sito; se trata de un programa tan irreal como lo es proponer un desarme &ldquo;voluntario&rdquo;, cuando todo el mundo sabe que, cristianos y musulmanes, tienen un mont&oacute;n de armas de guerra escondidas y que jam&aacute;s las entregaran hasta que desaparezca la amenaza de nuevas violencias.
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        Los peores d&iacute;as de las masacres, a partir del 5 de diciembre del 2013, la iglesia de San Jos&eacute; se desbord&oacute; de refugiados cristianos que hu&iacute;an de los barrios que hay junto a la parroquia.
    </p><p class="article-text">
        -En la primera ola de refugiados, el d&iacute;a 5 &ndash;recuerda el cura-, vinieron unos 500. Dos d&iacute;as despu&eacute;s ya eran m&aacute;s de ocho mil. Nos hicieron varios ataques y mataron, tambi&eacute;n, a dos curas. Al principio no ten&iacute;amos ni agua, ni comida. Luego Oxfam (con el apoyo de la Comisi&oacute;n Europea) nos instal&oacute; unos tanques de agua, pero ahora el PAM ya ha dejado de ofrecer comida porque quiere que la gente vuelva a casa. Tambi&eacute;n nosotros queremos que se vayan, aunque no podemos echarlos.
    </p><p class="article-text">
        -Los musulmanes &ndash;dice el im&aacute;n-, nos hemos quedado encerrados en una c&aacute;rcel a cielo abierto, entre el barrio del que nadie se atreve a salir y la Gran Mezquita donde todav&iacute;a quedan refugiados.
    </p><p class="article-text">
        El im&aacute;n Omar y el padre Jon&aacute;s coinciden en una cosa: hasta que no se cree una comisi&oacute;n de la verdad, hasta que los culpables de los cr&iacute;menes no reconozcan p&uacute;blicamente sus actos, la paz ser&aacute; imposible. Pero adem&aacute;s de la reconciliaci&oacute;n, el pa&iacute;s, uno de los m&aacute;s pobres del mundo, necesita tambi&eacute;n un largo acompa&ntilde;amiento pol&iacute;tico y humanitario. Primero, pues, dicen el cura y el im&aacute;n, la verdad. Despu&eacute;s las elecciones. Primero, la comida, la reconstrucci&oacute;n de las casas, la recuperaci&oacute;n de la vida diaria, la seguridad de que puedes ir a cultivar tus huertos y pastar a tus animales. Luego, quiz&aacute;s, el calendario pol&iacute;tico que fija la comunidad internacional con unas prisas excesivas que probablemente responden a las ganas de volver a una estabilidad artificial, la de despu&eacute;s de la independencia, donde los negocios dedicados a la extracci&oacute;n de las riquezas naturales puedan fluir sin girar la vista atr&aacute;s para ver cu&aacute;l es el precio de la corrupci&oacute;n para la poblaci&oacute;n empobrecida.
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      <dc:creator><![CDATA[Bru Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/bangui-cura-iman_1_2609870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2015 19:06:06 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA["Toda la atención se la lleva el Estado Islámico, cuando la guerra está destrozando a toda la población"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siria-toda-islamico-destrozando-poblacion_1_4328831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6e919f1-fda1-4ea0-84ba-08c5b3602e7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Toda la atención se la lleva el Estado Islámico, cuando la guerra está destrozando a toda la población&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carlos Francisco, coordinador de MSF España en Siria, es poco optimista sobre la situación en la región de Alepo</p><p class="subtitle">"No podemos entrar en Siria, es una situación atroz, vemos a nuestros compañeros sirios de MSF desde una pantalla"</p><p class="subtitle">La situación que vive la población civil es como "de ratonera", un aislamiento en un campo de batalla dentro de una guerra post-post-moderna</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si consiguen cerrar la ciudad de Alepo, unos 100.000 civiles podr&iacute;an quedar completamente aislados, sin ninguna ayuda ni asistencia, obligados a morirse de hambre hasta su rendici&oacute;n como ya ocurri&oacute; en Homs&rdquo;. Carlos Francisco, coordinador de MSF Espa&ntilde;a en Siria, es poco optimista sobre la situaci&oacute;n en la regi&oacute;n de Alepo donde las &uacute;ltimas semanas las fuerzas del gobierno han estado a punto de conseguir aislar la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 17 de febrero hubo una gran ofensiva en la carretera que todav&iacute;a controla la oposici&oacute;n y el frente se acerc&oacute; tanto a nuestro hospital- que nos vimos obligados a evacuarlo durante una semana. Fueron combates duros, con muertos y heridos en ambos bandos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de casi cuatro a&ntilde;os de guerra, la situaci&oacute;n en Siria no hace m&aacute;s que empeorar. Actualmente ya suman m&aacute;s de 200.000 los muertos y son m&aacute;s de 10 millones las personas que han tenido que abandonar sus casas, lo que significa la mitad de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. Casi 4 millones lo han hecho como refugiados (solo en Turqu&iacute;a hay un mill&oacute;n y medio de refugiados sirios), y 7,6 millones son desplazados internos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la gravedad, Europa mira hacia otra parte y cierra sus fronteras a la poblaci&oacute;n que huye despavorida, mientras &ldquo;toda la atenci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica &ndash;se&ntilde;ala Francisco-, se focaliza en el Estado Isl&aacute;mico, pero en Siria la guerra est&aacute; destruyendo a toda la poblaci&oacute;n. Es como si eso fuera un asunto menos dram&aacute;tico y urgente que las preocupaciones geoestrat&eacute;gicas y los intereses de pa&iacute;ses que no la sufren aunque participen en ella y tengan la llave para pararla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miembro de MSF desde el a&ntilde;o 2007, Carlos Francisco ha estado ya en diversas guerras, como las del Sur Sud&aacute;n, Rep&uacute;blica Centroafricana, Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y Libia, pero esta es la primera vez que &eacute;l y todo el personal expatriado act&uacute;a &ldquo;desde fuera&rdquo; del campo de batalla, situados en un lugar al otro lado de las fronteras sirias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de una situaci&oacute;n at&iacute;pica, a la que no estamos acostumbrados porque nosotros siempre tratamos de estar junto a la poblaci&oacute;n civil y acompa&ntilde;arla en su sufrimiento. No solo para procurarles atenci&oacute;n m&eacute;dica, sino tambi&eacute;n para ser testigos de lo que ocurre. En Somalia o en Darfur ya nos hab&iacute;a ocurrido tener que abandonar el terreno, pero no hasta el extremo de Siria, donde nos vemos obligados a trabajar por 'control remoto' y todos nuestros equipos en el interior, unas 250 personas, son personal local&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s del secuestro de nuestros compa&ntilde;eros en enero del 2014 &ndash;prosigue Francisco- solo hemos entrado alguna vez de forma muy limitada. Los programas sobre el terreno los gestiona personal sirio, incluidos los m&eacute;dicos. Los expatriados les suministramos medios y material desde fuera. Es una situaci&oacute;n muy extra&ntilde;a e irreal. Muy inc&oacute;moda. Muy bestia. Les vemos a trav&eacute;s de la pantalla, les escuchamos a trav&eacute;s del tel&eacute;fono, como si ellos estuvieran en una pecera y nosotros detr&aacute;s del cristal. Pero dentro no podemos entrar porque es imposible protegerse. Y no solo de los grupos armados, sino tambi&eacute;n de los g&aacute;nsteres dispuestos a secuestrarte a cambio de dinero. Hay demasiada gente interesada en pillar a un occidental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una situaci&oacute;n de soledad de la poblaci&oacute;n civil, de &ldquo;ratonera&rdquo;, de aislamiento en un campo de batalla dentro de una guerra post-post-moderna, donde las potencias que participan en ella act&uacute;an sin poner los pies en el terreno y las organizaciones humanitarias se mantienen tambi&eacute;n detr&aacute;s del cristal de la &ldquo;pecera&rdquo;. A todo ello hay que sumar adem&aacute;s como un elemento m&aacute;s de esta tecno-modernidad orwelliana el hecho que la poblaci&oacute;n aislada permanece totalmente informada, no solo de lo que ocurre dentro, sino tambi&eacute;n de lo que ocurre en el &aacute;mbito internacional y les afecta directamente. El Gran Hermano decide su destino desde los despachos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los civiles &ndash;dice Carlos- lo siguen todo al segundo porque internet y los tel&eacute;fonos siguen funcionando. Los bombardeos, los heridos, los muertos, los combates, los ataques con barriles bomba, nada se escapa a los activistas o a los privados que lo cuelgan en la red&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, pues, de un aislamiento, una soledad, un abandono desconocida hasta hoy, donde la informaci&oacute;n es absoluta y el sentimiento de abandono se acrecienta todav&iacute;a m&aacute;s porque a pesar de la apariencia de ficci&oacute;n, de irrealidad que pueda tener una situaci&oacute;n parecida, la realidad del d&iacute;a a d&iacute;a es de una crueldad nada irreal: solo durante la ofensiva del d&iacute;a 17, por ejemplo, m&aacute;s de mil familias tuvieron que huir, lo que significa un desplazamiento de 8.000 personas m&aacute;s en un solo d&iacute;a. Son personas que lo pierden todo. Gente que no tendr&aacute; ni siquiera una nota a pie de p&aacute;gina, contrariamente a lo que pasa con cualquier acto de guerra, asesinato o barbaridad del Estado Isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El acceso a la informaci&oacute;n, hace tambi&eacute;n que la poblaci&oacute;n conozca perfectamente la dubitativa e irresponsable actitud internacional, donde las potencias discuten asuntos globales, intereses propios, sin ocuparse del sufrimiento de la poblaci&oacute;n para la cual no tienen ning&uacute;n plan que ponga fin a la guerra, y lo que se decidi&oacute; ayer puede ir en una direcci&oacute;n completamente contraria d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La &uacute;nica certeza que nosotros tenemos aqu&iacute; &ndash;explica-, es que hay unas v&iacute;ctimas claras: los civiles, toda una poblaci&oacute;n que sufre enormemente, as&iacute; como la destrucci&oacute;n de un pa&iacute;s entero. Nos cuesta entender porque desde fuera se sigue dando m&aacute;s valor a unos muertos que a otros y que se haga pol&iacute;tica del dolor ajeno. A veces tenemos el temor &ndash;que ya empieza a ser una certeza-, de que la guerra siria se pueda convertir en una guerra olvidada. Alepo, donde nosotros trabajamos, sigue resistiendo, pero si un d&iacute;a de estos cae volveremos a vivir el hambre, la muerte y la destrucci&oacute;n masiva que ya se vivi&oacute; en Homs y que, tristemente, nos dejar&aacute; probablemente a las puertas de la ciudad sin poder intervenir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bru Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/siria-toda-islamico-destrozando-poblacion_1_4328831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2015 18:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Toda la atención se la lleva el Estado Islámico, cuando la guerra está destrozando a toda la población"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Refugiados,Médicos Sin Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cuando pedimos un esfuerzo excepcional contra el ébola, la OMS nos acusó de alarmistas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pedimos-esfuerzo-excepcional-oms-alarmistas_1_4553215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d9fd454-1c7b-4cbe-af54-c64658f434ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cuando pedimos un esfuerzo excepcional contra el ébola, la OMS nos acusó de alarmistas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente de Médicos Sin Fronteras España, José Antonio Bastos, habla sin tapujos sobre el fracaso y la pasividad de la comunidad internacional para acabar con el virus en África Occidental</p><p class="subtitle">"La paranoia del mundo rico sobre la propagación del ébola en nuestros países es absurda"</p><p class="subtitle">"Sabemos cómo deberíamos actuar y lo único que se requiere es una respuesta proporcional al tamaño de la amenaza"</p></div><p class="article-text">
        <strong>Finalmente, con el &eacute;bola se repite algo que parece configurar la personalidad del mundo occidental, del mundo rico: solo nos preocupamos de algo cuando nos afecta directamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es, tristemente. A nivel humano parece muy justificable. Pero no podemos ser tan generosos con las personas que ten&iacute;an que tomar decisiones pol&iacute;ticas y sanitarias. Independientemente de los m&uacute;ltiples errores cometidos, es muy preocupante que se ponga toda la atenci&oacute;n en Espa&ntilde;a, cuando la enfermedad est&aacute; en otro sitio y sigue creciendo afectando a miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Resulta aterradora la ceguera que tenemos sobre la realidad en la que vivimos. Si por una sola persona en Espa&ntilde;a se ha montado todo este circo, imaginemos lo que est&aacute;n viviendo las familias de los pa&iacute;ses afectados. Pero lo triste es que no se le ha dado la vuelta, aprovechar lo que ahora sabemos sobre el &eacute;bola aqu&iacute; para centrarnos en un mayor esfuerzo para combatirlo donde realmente est&aacute; el origen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se vive desde una organizaci&oacute;n m&eacute;dico-humanitaria como la suya el tratamiento pol&iacute;tico y medi&aacute;tico que ha recibido Teresa Romero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en detalles sobre asuntos pol&iacute;ticos, aqu&iacute; hay un aspecto en el que s&iacute; nos posicionamos: cualquier persona que decide dar el paso de ofrecerse como voluntaria para ayudar a otro ser humano, sabiendo que arriesga su vida, como ha sido el caso de Teresa Romero, merece un gran reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Nos ha chocado enormemente la falta de respeto y apoyo por parte de las autoridades pol&iacute;ticas y sanitarias. Echarle la culpa a ella, victimizarla como responsable de haberse infectado, es tan chocante que no existen palabras que lo puedan explicar. Cuando termine la tormenta pol&iacute;tica, deber&iacute;amos hablar muy seriamente de la idea que tenemos sobre el profesional de la salud, la solidaridad, el cuidado del enfermo. No lo podemos dejar pasar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es ahora la situaci&oacute;n de la enfermedad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil describir la situaci&oacute;n actual de la epidemia sin ser catastrofista. El &eacute;bola ha infectado de momento y seg&uacute;n cifras oficiales a m&aacute;s de 9.000 personas. Pero la situaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja y de una envergadura desconocida hasta hoy, porque la realidad es que est&aacute; poniendo al l&iacute;mite la vida de cientos de miles de personas, quiz&aacute;s millones.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un efecto en cadena que afecta todo el sistema social de los pa&iacute;ses afectados y amenaza con extenderse a un ritmo diab&oacute;lico. Existe un dato terrible: a principios de octubre el 42% de los nuevos enfermos del total de los 6.000 que hab&iacute;a en aquel momento se hab&iacute;an infectado durante los &uacute;ltimos 30 d&iacute;as. &iexcl;Ahora hablamos ya de 9.000! Pero estos son los enfermos conocidos, registrados, los enfermos reales puede que sean el doble o m&aacute;s. Muchos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nos encontramos ante un crecimiento exponencial que hay que multiplicar por dos cada mes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El virus tard&oacute; casi seis meses en pasar de 300 casos a 1500. Luego, en solo un mes y medio se lleg&oacute; a los 5.000. La epidemia est&aacute; desbocada. La OMS hac&iacute;a proyecciones de 20.000 casos en las pr&oacute;ximas semanas, pero los m&aacute;s catastrofistas hablan de cientos de miles de nuevos enfermos. Desde luego, tal como van las cosas, el &eacute;bola va muy por delante de los esfuerzos, muy insuficientes, para aislarlo. Algo que pod&iacute;a haberse atajado al principio con una movilizaci&oacute;n no demasiado complicada, se nos ha escapado de las manos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se tard&oacute; demasiado en declarar la epidemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros dimos la alerta en marzo y la OMS lo reconoci&oacute;. Pero no fue hasta el 8 de agosto cuando se dio la alerta internacional para hacer comprender a los l&iacute;deres mundiales lo que finalmente se ha aceptado en la reuni&oacute;n del Consejo de Seguridad &iexcl;de mediados de septiembre! Tardaron un mes y medio en responder a la declaraci&oacute;n de agosto. Este retraso es la diferencia entre tres mil casos y seis mil. Y ahora todo el operativo internacional destinado a intervenir se basa en cifras que ya son antiguas. El virus, repito, va mucho m&aacute;s r&aacute;pido que nosotros: en Liberia y Sierra Leona est&aacute; fuera de control y destruye la sociedad a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los norteamericanos, cubanos, brit&aacute;nicos ya han empezado el despliegue sobre el terreno.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Demasiado lentamente. En vez de haber mandado unidades que se pongan a trabajar r&aacute;pidamente, viviendo en tiendas de campa&ntilde;a si es necesario, se est&aacute;n haciendo planes sofisticados, complicados. Los brit&aacute;nicos, por ejemplo, han empezado un gran hospital en Sierra Leona. &iexcl;Hay que trabajar ya! Todo el despliegue va muy lento, con proyectos que ser&aacute;n operativos dentro de semanas, quiz&aacute;s meses. &iexcl;La Uni&oacute;n Europea ha aprobado su presupuesto para el &eacute;bola esta semana!
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        <strong>Dec&iacute;a que pod&iacute;a haberse controlado al principio. Ustedes tienen experiencia en hacerlo. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando esta vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, en el a&ntilde;o 2012 ya paramos dos epidemias de &eacute;bola, en Uganda y en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. Estamos acostumbrados a trabajar con este tipo de virus cuando afectan a zonas rurales muy remotas, con cientos de casos, en poblaciones casi aisladas. Esta vez, el virus tuvo un comportamiento geogr&aacute;fico muy complicado, con varios focos al mismo tiempo. Pronto vimos que se trataba de una epidemia excepcional que merec&iacute;a un esfuerzo excepcional y as&iacute; lo alertamos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la OMS nos acus&oacute; de alarmistas. Ojal&aacute; hubieran tenido raz&oacute;n ellos y no nosotros. Cuando el virus empez&oacute; a expandirse ya estaba fuera de control. Y cuando ha llegado a las capitales, como ha ocurrido en Monrovia, la situaci&oacute;n se ha vuelto apocal&iacute;ptica. Sabemos con toda seguridad que existe actualmente un aumento brutal de mujeres en Liberia que mueren durante los partos dif&iacute;ciles porque no hay cirujanos dispuestos a atenderlas. Los cirujanos no quieren intervenir porque temen salpicarse con la sangre. Y los que quer&iacute;an intervenir ya han muerto de &eacute;bola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La primera ola de &eacute;bola ha matado a los m&eacute;dicos y enfermeras m&aacute;s entusiastas. Los que de verdad estaban dispuestos a tratar al paciente se han contagiado y han muerto. Todas las estructuras de salud de Liberia y Sierra Leona &ndash;y en menor medida Guinea&ndash; est&aacute;n completamente colapsadas. Ahora, despu&eacute;s de la &eacute;poca de lluvias va a llegar la malaria, las enfermedades respiratorias, diarreas. Antes, de malaria se mor&iacute;an muchos ni&ntilde;os, ahora se mueren todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existen precedentes de una epidemia similar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, que no sea en las pel&iacute;culas de zombis. Tenemos tres pa&iacute;ses con el foco principal. Liberia, Sierra Leona, Guinea. Tenemos tambi&eacute;n alg&uacute;n caso en Nigeria, que hemos atajamos, o en Senegal, que tambi&eacute;n hemos conseguido controlar. Estamos muy preocupados con Costa de Marfil y Guinea Bissau, donde ya existe una importante presencia de nuestros equipos.Pero aunque el virus se extendiera solo en los tres primeros pa&iacute;ses como ya est&aacute; pasando, la situaci&oacute;n sigue siendo catastr&oacute;fica. En primer lugar porque las cifras de los casos declarados dan la impresi&oacute;n de no responder a la realidad. El Centro para el Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades, de Atlanta, estima que solo conocemos el 25% de los casos existentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo deber&iacute;a ser la respuesta internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s parecida a la que se produjo, por ejemplo, durante el terremoto de Hait&iacute;. Una gran movilizaci&oacute;n destinada a un fen&oacute;meno que destruye zonas enteras y afecta a todo el tejido y estructuras sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si el sistema sanitario est&aacute; colapsado, &iquest;qui&eacute;n se ocupa de los enfermos que son rechazados en los escasos hospitales? &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando en las familias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las familias que no pueden dejar a los enfermos en los hospitales viven un tremendo dilema: saben que si cuidan a sus enfermos arriesgan la vida. Pero, evidentemente, la mayor&iacute;a no est&aacute;n dispuestos a abandonarlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuidar es condenarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Claro! Estamos repartiendo kits higi&eacute;nicos, guantes, jab&oacute;n. Pero como dice Raquel Ayora, nuestra Directora de Operaciones aqu&iacute; en M&eacute;dicos Sin Fronteras, este virus mata principalmente a las personas que muestran m&aacute;s cari&ntilde;o y cuidados a los enfermos. A los m&eacute;dicos y enfermeras m&aacute;s comprometidos. Y a las madres, hermanos, padres, abuelas que cuidan con todo el cari&ntilde;o a los enfermos y luego los entierran con todo el respeto. &Eacute;stos son los que m&aacute;s mueren.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablaba de un colapso total del sistema de salud.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Sierra Leona y Liberia, el sistema de salud ya era uno de los m&aacute;s fr&aacute;giles del mundo. Ahora es casi inexistente. El poco personal que hab&iacute;a m&iacute;nimamente formado y comprometido con los pacientes, ha muerto. Los buenos m&eacute;dicos, aquellos que exploran al paciente, sacan el fonendo, tocan la barriga, les hacen abrir la boca, todos estos m&eacute;dicos se han contagiado y han muerto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto quiere decir que la emergencia del &eacute;bola deber&iacute;a ser una emergencia general de todo el sistema sanitario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por esto dec&iacute;a que se parece m&aacute;s a un terremoto que a otra cosa. Lo primero es sacar a los pacientes de la comunidad, aislarlos, para que no sigan contaminando. Controlar la expansi&oacute;n. Hacer el tratamiento para bajar la mortalidad en los centros que podr&iacute;a bajar r&aacute;pidamente del 90 al 70%.
    </p><p class="article-text">
        Puesto que los hospitales no dan ni dar&aacute;n abasto, nosotros estamos explorando tambi&eacute;n el aislamiento en la comunidad. Luego hay que organizar el seguimiento. Y finalmente queda un trabajo colosal de reconstruir el sistema de salud. Por ejemplo, a partir de ahora la cirug&iacute;a en estas zonas ya no ser&aacute; lo que era, hay que replantearla completamente, de arriba abajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la epidemia tambi&eacute;n se est&aacute; destruyendo la econom&iacute;a local y puede producirse una ola de violencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los bloqueos, cierres de fronteras, de carreteras, producen un efecto muy negativo sobre los alimentos. Y sobre la econom&iacute;a familiar. Hay hambre y no hay dinero porque tampoco hay trabajo. Al carpintero se le acaban los clavos. El comerciante se queda sin productos. Las escuelas est&aacute;n cerradas. Muchos funcionarios no trabajan. A veces solo el ej&eacute;rcito est&aacute; dispuesto a mantener el orden, pero en algunos casos esto todav&iacute;a provoca m&aacute;s hostilidad como ya hemos visto en Liberia.
    </p><p class="article-text">
        No puede olvidarse que algunos de estos pa&iacute;ses han vivido guerras muy crueles, que han socavado a la sociedad. Si dejas a la gente ante la ruleta rusa de la vida o la muerte, aislada, puede desatarse violencia sea en beneficio propio o como defensa, por hambre, por miedo a la comunidad vecina. En Guinea ya hemos tenido el asesinato de un grupo entero de sanitarios y periodistas que se intern&oacute; en la selva para informar y fueron recibidos como enemigos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta epidemia nos pone delante de un mundo que parece funcionar con dos velocidades completamente distintas: zonas pobres abandonadas; zonas ricas completamente protegidas que consideran un solo caso propio de contaminaci&oacute;n como una alarma nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La paranoia del mundo rico sobre la propagaci&oacute;n del &eacute;bola en nuestros pa&iacute;ses es absurda. Si alguien llega contagiado, se puede controlar r&aacute;pidamente. Tenemos hospitales, tel&eacute;fonos, polic&iacute;a, ambulancias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es decir, el &eacute;bola se propaga a lomos de la pobreza y el abandono&hellip; una met&aacute;fora terrible para explicar el mundo de hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos es un episodio m&aacute;s de los conflictos olvidados. Del desinter&eacute;s absoluto que tiene la comunidad internacional por zonas que no son estrat&eacute;gicas o no disponen de recursos naturales. Zonas que les da igual hasta que parece que podr&iacute;a afectarnos a todos. Y nos pone tambi&eacute;n ante un nuevo mundo globalizado, donde el crecimiento demogr&aacute;fico, la concentraci&oacute;n en las grandes ciudades, el cambio clim&aacute;tico, la emigraci&oacute;n, la movilidad, el comercio, nos afecta a todos, son problemas de todos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, esta epidemia evidencia algo &ndash;y es aterrador observarlo&ndash;, que antes no ocurr&iacute;a y es que el sistema de detecci&oacute;n sobre la salud de la OMS ha fallado estrepitosamente. Habr&aacute; que saber por qu&eacute; la OMS, que hab&iacute;a sido un organismo fiable que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que pagamos todos y confi&aacute;bamos en ella, no ha funcionado como deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa se habr&iacute;a detectado a tiempo. Pero la OMS decapit&oacute; su Unidad de Emergencias y ha sufrido recortes de presupuesto, privatizaciones, reducci&oacute;n de personal. Ahora vemos los resultados: el sistema global de salud en el que confi&aacute;bamos, no funciona. Da miedo constatar esta incompetencia. C&oacute;mo se est&aacute; descapitalizando a las Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no existe todav&iacute;a una medicaci&oacute;n destinada a una enfermedad que ya era conocida desde hace d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque afectaba exclusivamente a aldeas remotas de &Aacute;frica que no interesan a nadie. Porque no se investiga cuando no hay mercado, comprador potencial. Porque la salud est&aacute; considerada como un sector financiero m&aacute;s que un servicio y una vez m&aacute;s el sistema de investigaci&oacute;n de medicamentos ha sido expuesto a sus fallos garrafales. La noticia positiva es que esta oleada de p&aacute;nico global y la posibilidad de vender vacunas, acelerar&aacute; la investigaci&oacute;n. Luego volveremos, como ocurri&oacute; con el sida, al debate y a la lucha sobre el acceso a los medicamentos para los pa&iacute;ses pobres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El &eacute;bola tambi&eacute;n pone de manifiesto la fragilidad de la gobernabilidad global, la falta de liderazgo de los organismos internacionales, el compromiso de los Estados con la pobreza y la paz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando algo no interesa, no hay respuesta. Una epidemia de &eacute;bola solo requiere dinero, gente entrenada para hacer lo que ya sabemos c&oacute;mo se hace. Porque lo tr&aacute;gico es que sabemos perfectamente como deber&iacute;amos actuar y lo &uacute;nico que se requiere es una respuesta proporcional al tama&ntilde;o de la amenaza. As&iacute; de sencillo. Si se hubiera hecho a tiempo quiz&aacute;s habr&iacute;a pasado como una epidemia olvidada, como ya ha ocurrido otras veces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el peligro para los sanitarios que viajan a estos pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que tenemos experiencia y sabemos c&oacute;mo hay que trabajar, existe un gran riesgo. Ya hemos tenido 14 personas de nuestro personal infectadas, aunque ha ocurrido fuera de nuestros centros, se han infectado en la comunidad. Pero hemos movilizado a m&aacute;s de 3.000 trabajadores. Es evidente que el personal debe poder contar con medios para poder ser repatriado en caso de contagio. De todos modos, a pesar del riesgo, se trata de una intervenci&oacute;n mucho m&aacute;s controlada que las que hacemos en zonas de conflicto, donde todo resulta imprevisible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El mundo va hoy peor que cuando empez&oacute; con su trabajo hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si sumas esta crisis al avance del Estado Isl&aacute;mico, la guerra en Ucrania, al Sud&aacute;n del Sur que no se arregla, la Rep&uacute;blica Centroafricana, la brutalidad, una vez m&aacute;s, de Israel en Gaza, la guerra de Siria, que es de una crueldad inaudita, peor todav&iacute;a que la de Chechenia&hellip; tengo la impresi&oacute;n de estar en el peor momento de la historia del mundo que me ha tocado vivir durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os con M&eacute;dicos Sin Fronteras. Un mundo que como ha dicho Ban Ki-moon ante las Naciones Unidas va muy mal, sin rumbo, sin piloto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bru Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/pedimos-esfuerzo-excepcional-oms-alarmistas_1_4553215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2014 20:28:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Cuando pedimos un esfuerzo excepcional contra el ébola, la OMS nos acusó de alarmistas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ébola,OMS - Organización Mundial de la Salud,Cooperación al desarrollo,Médicos Sin Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Territorios palestinos ocupados: “el mecanismo es la humillación, la degradación del otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/territorios-palestinos-ocupados-humillacion-degradacion_1_4704277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fe1159e-92e8-456d-a023-5bb917b94da7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Territorios palestinos ocupados: “el mecanismo es la humillación, la degradación del otro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raquel Ayora, directora de Operaciones de MSF España, acaba de regresar de  Israel y Palestina, después de visitar otros proyectos que la  organización humanitaria tiene en Irak y en Siria.</p><p class="subtitle">"Entre esta nueva guerra en Gaza y la del 2008 existe una diferencia muy  preocupante: el  aislamiento que sufre la población"</p><p class="subtitle">"Me parece aterrador ver como en un territorio tan limitado del mundo puedes visitar tres conflictos diferentes"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Entre esta nueva guerra en Gaza y la del 2008 existe una diferencia muy preocupante, no solamente en la duraci&oacute;n, que es m&aacute;s larga, sino en el aislamiento que sufre la poblaci&oacute;n. Entonces, el flujo de la ayuda humanitaria era mucho mayor. A trav&eacute;s de la frontera egipcia entraron decenas de m&eacute;dicos y de personal humanitario. Incluso el Estado Jordano mont&oacute; un hospital entero dentro de Gaza. Llegaban medicinas, comida, agua. Se pod&iacute;a evacuar a los heridos. Ahora, la frontera con Israel sigue sellada como siempre, pero tambi&eacute;n lo est&aacute; la de Egipto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Raquel, directora de Operaciones de MSF Espa&ntilde;a, acaba de regresar de Israel y Palestina, despu&eacute;s de visitar otros proyectos que la organizaci&oacute;n humanitaria tiene en Irak y en Siria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parece aterrador -explica- ver como en un territorio tan limitado del mundo puedes visitar tres conflictos diferentes, y c&oacute;mo los tres tienen un perfil tan parecido: el uso del armamento moderno, a veces muy sofisticado, en contra de una poblaci&oacute;n civil urbana, aislada, encerrada en una ratonera sin posibilidad de huir de los ataques. Si bien en Gaza la guerra es m&aacute;s puntual, m&aacute;s corta, con momentos agudos como el de ahora, los tres conflictos se caracterizan por causar un n&uacute;mero de muertos y heridos enorme, son conflictos de alta letalidad, que provocan una destrucci&oacute;n enorme, unas heridas profundas que se prolongan en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        - Quiz&aacute;s hubo un tiempo en el que la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial parec&iacute;a muy sensible a los ataques contra civiles atrapados en una guerra. Hoy parece que esta preocupaci&oacute;n se ha ido diluyendo, incluso banalizando...
    </p><p class="article-text">
        - Gaza es especial. El tema palestino es un conflicto que genera much&iacute;simas opiniones y emociones. En relaci&oacute;n con otras crisis siempre est&aacute; representada en los medios, con mayor o menor fortuna, veracidad o grados de manipulaci&oacute;n. Pero no podemos decir que no se hable del conflicto, cosa que no ocurre, por ejemplo, con Irak o con Siria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La movilizaci&oacute;n alrededor de la guerra de Siria es rid&iacute;cula, insuficiente. Al parecer, cuesta mucho empatizar con las v&iacute;ctimas, decidir qui&eacute;nes son los buenos, los malos. Qu&eacute; ocurre exactamente. Existe pues un enorme alejamiento emocional sobre los efectos aterradores que esta guerra tan cruel y devastadora produce sobre la poblaci&oacute;n civil. Basta imaginar la misma intensidad que ocurre en Gaza sobre una poblaci&oacute;n mucho mayor en un periodo continuado que supera ya los dos a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Siria, la destrucci&oacute;n de las infraestructuras, de los servicios para la poblaci&oacute;n incluidos los de la salud y la del tejido civil, social, en las zonas de combate es total y absoluta. Nosotros no hemos obtenido acceso al territorio controlado por el Gobierno, pero en las zonas de combate en el norte del pa&iacute;s lo que vemos es horrible, brutal. A la violencia de los combates, la artiller&iacute;a, las bombas, los nefastos barril-bomba, ahora los coche bomba, hay que sumar otras formas de violencia; violencia sectaria, violencia de uno contra el otro, del vecino, de los modelos de represi&oacute;n social. El d&iacute;a que sepamos exactamente lo que est&aacute; ocurriendo en poblaciones como Alepo, por ejemplo, la verg&uuml;enza que sentiremos como sociedad ser&aacute; insoportable.
    </p><p class="article-text">
        - H&aacute;blanos de tu viaje a Palestina e Israel.
    </p><p class="article-text">
        - En Gaza, cada vez que regresa la guerra en su forma m&aacute;s aguda, que es cada dos a&ntilde;os y medio m&aacute;s o menos, tratamos de reforzar los equipos m&eacute;dicos introduciendo m&aacute;s personal especializado. Entran en las rotaciones reforzando a los cirujanos, los servicios esenciales, pediatr&iacute;a, cuidados intensivos. Esta vez, hay equipos de MSF dentro de Gaza, incrustados en los servicios esenciales del hospital de Shifa, que es el mayor de Gaza, y en el Nasser. En el 2012 hubo una crisis parecida pero de m&aacute;s baja intensidad. En el 2008 fueron tres semanas en las que murieron unas 1400 personas, con un nivel de heridos muy parecido, pues en este tipo de guerras contra poblaci&oacute;n urbana, tienes cuatro o cinco heridos por cada muerto. Adem&aacute;s prestamos soporte psicol&oacute;gico al personal m&eacute;dico desde Hebr&oacute;n, donde est&aacute;n basados nuestros equipos de psic&oacute;logos. En Gaza todo el mundo est&aacute; expuesto a la muerte, cualquier sitio puede ser un objetivo militar. No hay ning&uacute;n lugar seguro. A este miedo hay que sumar el agotamiento por el trabajo intenso, sin reposo, y la dureza de ver a unos heridos, mujeres, ni&ntilde;os, que llegan destrozados. Ayudamos a que el personal de los hospitales pueda seguir trabajando bajo condiciones de estr&eacute;s extremo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los efectos estos episodios de violencia aguda -explica Raquel-, hay que sumar una situaci&oacute;n continuada de ocupaci&oacute;n, que suma, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, una especie de memoria colectiva de la frustraci&oacute;n, la desesperanza, la dificultad por verle una salida al conflicto. Por esto,  una parte importante de nuestros programas en Gaza y Cisjordania -fuera de estas puntas b&eacute;licas- se ocupan de salud mental&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Raquel no hab&iacute;a regresado a Jerusal&eacute;n, donde naci&oacute; su hijo, desde hac&iacute;a cuatro a&ntilde;os. &Eacute;sta es la impresi&oacute;n visual de su reencuentro:
    </p><p class="article-text">
        - La &uacute;ltima vez que viaj&eacute; por la carretera entre Hebr&oacute;n y Jerusal&eacute;n recuerdo que me fij&eacute; en una peque&ntilde;a &aacute;rea de descanso encima de una colina, donde hab&iacute;a una furgoneta parada. Ahora se ha convertido en un asentamiento. Resulta impactante ver como la maquinaria de la expansi&oacute;n del Estado de Israel es lenta pero sin freno. Cada d&iacute;a que pasa avanza un poco m&aacute;s penetrando en las tierras reclamadas por los palestinos, ahora me como un nuevo trozo de tu tierra, ahora levanto nuevos muros. M&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s. &iexcl;Es imparable! El mecanismo de la ocupaci&oacute;n es sutil. Ves que florecen algunos negocios en los territorios. Que se establecen relaciones comerciales con China. Pero all&aacute; est&aacute;n las torres de vigilancia a la entrada de los pueblos, en las carreteras. Las poblaciones encerradas, que tienen que pedir permiso para todo, para circular, para cruzar una calle. Y la arbitrariedad permanente: ahora cierro, ahora abro, ahora no te dejo pasar, ahora te dejo. Ahora te detengo, ahora te suelto. Ahora trabajas, ahora no trabajas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las autoridades israel&iacute;es tejen muy fino a la hora de cruzar los l&iacute;mites del derecho internacional (que, por otra parte, est&aacute; anticuado, no se adapta a situaciones como esta). Saben jugar al gato y al rat&oacute;n con las leyes internacionales y la propaganda. Construyen muy bien narrativas donde siempre acaban introduciendo la duda. Y han desarrollado t&aacute;cticas muy sofisticadas de presi&oacute;n sobre la poblaci&oacute;n. La violencia se ejerce en las casas, en los escenarios de la vida cotidiana. Por ejemplo, durante las campa&ntilde;as de detenci&oacute;n masivas, cuando hacen incursiones en las casas. Lo hacen de noche, haciendo a toda la familia testigos y v&iacute;ctimas de esa violencia, utilizan una escenograf&iacute;a aterradora, con perros, con soldados pertrechados para el combate; es un mecanismo que han ido perfeccionando, un modo sutil y sofisticado de terror, dif&iacute;cil de detectar, de que queden &rdquo;se&ntilde;ales&ldquo; visibles, aunque nosotros lo sabemos porque nos lo cuentan nuestros pacientes. Toda esta violencia y humillaci&oacute;n se expresa con la frustraci&oacute;n, la ira. Crea, evidentemente, problemas familiares porque la vida cotidiana se convierte en una caja de resonancia de la violencia a la que se ve sometida toda la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;El s&iacute;ndrome de la mujer maltratada?
    </p><p class="article-text">
        - Lo podemos decir de otra manera: la represi&oacute;n del Estado israel&iacute; tiene un objetivo fundamental, un Master Plan: crecer, ocupar las tierras. Pero el mecanismo es la humillaci&oacute;n, la degradaci&oacute;n del otro. Es decir: puedo hacer lo que hago, y lo puedo hacer tantas veces como quiera. Puedo ocupar tus tierras, puedo crecer lo que quiera, puedo decirte cuando te dejo caminar y cuando te obligo a pararte, cuando entras en tu casa y sales de tu casa. Puedo hacer contigo lo que quiera, lo va a ver todo el mundo &iexcl;y aqu&iacute; no pasa nada! Este mensaje tremendo es el martillo que golpea cada d&iacute;a la cabeza de los palestinos. Esta nueva guerra horroriza a todo el mundo, pero, si el pasado sirve de referencia, no cambiar&aacute; nada.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Como trabajadora humanitaria, c&oacute;mo se vive un contexto pol&iacute;tico como el que describes, tambi&eacute;n en Siria o Irak?
    </p><p class="article-text">
        - Parte del trabajo de MSF es humanizar la guerra, dar atenci&oacute;n a los que sufren. No se deben despolitizar las crisis, las crisis tienen ra&iacute;ces pol&iacute;ticas y soluciones pol&iacute;ticas, pero yo tengo mucha suerte porque en este tipo de crisis, estoy del lado humanitario, no en el lado de los que tienen un objetivo pol&iacute;tico de acabar con el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Suerte?
    </p><p class="article-text">
        - Me volver&iacute;a loca si hubiera dedicado mi vida a encontrar soluciones pol&iacute;ticas a todo lo que he visto porque tendr&iacute;a una sensaci&oacute;n absoluta de fracaso. Toda mi admiraci&oacute;n a quieres dedican su vida a ello. En una situaci&oacute;n de guerra, cada acto m&eacute;dico, por simple que sea, tiene un valor incalculable. En MSF somos muy simples: haces acci&oacute;n m&eacute;dica, te ocupas del sufrimiento inmediato, ayudas al que lo necesita. Casi parecemos tontos de lo simple que es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bru Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/territorios-palestinos-ocupados-humillacion-degradacion_1_4704277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2014 18:48:00 +0000]]></pubDate>
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