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    <title><![CDATA[elDiario.es - Trinidad Deiros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/trinidad_deiros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Trinidad Deiros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A este niño le llaman brujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/miles-calles-kinshasa-acusados-brujos_1_3258139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39b43569-3ed2-4506-8385-aca78c197985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A este niño le llaman brujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría de los 30.000 menores que viven solos en la calles de Kinshasa (Congo)  fueron abandonados tras ser acusados de practicar la brujería, según Cáritas</p><p class="subtitle">A Benoît lo abandonaron antes de cumplir cinco años después de ser culpabilizado de la muerte de su madre</p><p class="subtitle">Antes de expulsar al niño, algunas familias lo entregan a iglesias que practican "exorcismos" en los que se tortura y encadena a los menores</p></div><p class="article-text">
        Descargan camiones, comen de la basura o mendigan. A menudo, roban y, sobre todo las ni&ntilde;as, se prostituyen. Son ni&ntilde;os que sobreviven solos en las calles de Kinshasa, la capital de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, durmiendo en cartones cerca del mercado Gambela, en los barrios populares o en la rotonda Victoria, la encrucijada donde acaban los caminos que llevan a esta ciudad mastodonte de 12 millones de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Les llaman <em>shegu&eacute;</em> &ndash;ni&ntilde;os de la calle&ndash; y son varias decenas de miles. No hay datos oficiales, pero un estudio de C&aacute;ritas de 2015 elev&oacute; al menos a 30.000 los menores que viven o trabajan solos en las calles de la capital. De ellos, la inmensa mayor&iacute;a han sido abandonados por sus familias tras ser acusados de practicar la brujer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A Beno&icirc;t, que ahora tiene 13 a&ntilde;os, lo abandonaron antes de haber cumplido cinco a&ntilde;os. Al fallecer su padre, oriundo de la Rep&uacute;blica del Congo &ndash;el pa&iacute;s vecino al Congo democr&aacute;tico&ndash; , Beno&icirc;t volvi&oacute; con su madre a Kinshasa para vivir con su familia materna. La mujer enferm&oacute;, muri&oacute; y, al mismo tiempo, su t&iacute;o perdi&oacute; su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Este t&iacute;o relacion&oacute; la llegada del ni&ntilde;o con todas estas desgracias y concluy&oacute; que era &eacute;l quien hab&iacute;a tra&iacute;do un sino nefasto a la familia. Es un esquema que se repite a menudo: el miembro m&aacute;s vulnerable de la estructura familiar es quien termina siendo objeto de la sospecha de practicar el ocultismo y de ser la causa de todos los males. Una creencia que ofreci&oacute; a los parientes de Beno&icirc;t una explicaci&oacute;n de sus problemas, por irracional que esta fuera.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Aleksandra Cimpric, investigadora del fen&oacute;meno de las acusaciones de brujer&iacute;a contra ni&ntilde;os en &Aacute;frica, estas supersticiones que muchos congole&ntilde;os comparten ofrecen &ldquo;un marco de interpretaci&oacute;n del fracaso, de la desgracia y de la pobreza&rdquo; en pa&iacute;ses como Congo, donde la miseria va de la mano con la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Beno&icirc;t sobrevivi&oacute; cuatro a&ntilde;os en la calle antes de que el centro Bana Ya Poveda, una instituci&oacute;n que acoge, escolariza y reinserta a ni&ntilde;os de la calle, asumiera su cuidado. Es un chico inteligente, siempre entre los mejores de su clase, explica Bruno Malala Mata, director del centro, pero est&aacute; muy triste y habla en voz apenas audible. Su talla es peque&ntilde;a para su edad. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os llegan aqu&iacute; muchas veces est&aacute;n malnutridos y algunos sufren retraso cognitivo o del crecimiento&rdquo;, recalca el director.
    </p><p class="article-text">
        Como este adolescente, casi todos los ni&ntilde;os &ldquo;brujos&rdquo; congole&ntilde;os son hu&eacute;rfanos: de los dos progenitores o de uno de ellos. En muchos casos, la acusaci&oacute;n de brujer&iacute;a parte del nuevo c&oacute;nyuge del padre o de la madre o, como sucedi&oacute; con Beno&icirc;t, de los miembros de su familia extensa para quienes representa una boca m&aacute;s que alimentar.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos menores repudiados acarrean otros estigmas: haber perdido a los padres por una enfermedad &ldquo;maldita&rdquo; como el sida, sufrir una discapacidad o padecer una dolencia cuyos s&iacute;ntomas son tomados por los de una posesi&oacute;n demon&iacute;aca, como la epilepsia.
    </p><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales que indican a ojos de sus familiares que el ni&ntilde;o es un brujo suelen aunar lo banal con lo absurdo. Adem&aacute;s de la muerte de un familiar, la p&eacute;rdida de un trabajo u otras desgracias, hechos tan irrelevantes como que un menor sea nervioso o se haga pis en la cama pueden desencadenar la acusaci&oacute;n. El que un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a tenga altas capacidades intelectuales, una memoria excelente o hable en sue&ntilde;os puede ser visto como un &ldquo;s&iacute;ntoma&rdquo; de brujer&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Exorcismos y sectas del &ldquo;Despertar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Como la pr&aacute;ctica totalidad de estos ni&ntilde;os, Beno&icirc;t pas&oacute; por un exorcismo: las &ldquo;sesiones de liberaci&oacute;n&rdquo; practicadas por sectas protestantes pentecostales conocidas como &ldquo;Iglesias del Despertar&rdquo;. Cuando un peque&ntilde;o es acusado, el paso siguiente es que la familia lo entregue a un &ldquo;profeta&rdquo; de una de estas iglesias que, previo pago, confirma que el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a es un brujo y que hay que exorcizarlo.
    </p><p class="article-text">
        El menor queda as&iacute; encerrado incluso durante semanas en la iglesia, expuesto a sufrir abusos sexuales, obligado a ayunar y a ingerir purgantes. A veces, los pastores amenazan al ni&ntilde;o con objetos punzantes o cuchillos ardientes. Todo para que confiese, algo que, aterrorizados, muchos de ellos hacen. Otros resisten.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; tuvimos un ni&ntilde;o que se neg&oacute; a confesar y que ten&iacute;a la marca de una plancha en el muslo. A los ni&ntilde;os incluso los encadenan&rdquo;, explica la encargada de formaci&oacute;n del Bana Ya Poveda, Jacinthe Nkongolo Mbiya. Este centro, que alberga a 41 ni&ntilde;os varones, pertenece a la Instituci&oacute;n Teresiana, un instituto cat&oacute;lico laico, y se financia con aportaciones del propio instituto, de la cooperaci&oacute;n alemana, del grupo empresarial sevillano IC, de un grupo de particulares de Sevilla y Cantabria, as&iacute; como de instituciones como la fundaci&oacute;n asturiana El P&aacute;jaro Azul.
    </p><p class="article-text">
        Las sesiones de &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo;, un lucrativo negocio al alcance de cualquier charlat&aacute;n, no rehabilitan al ni&ntilde;o. Incluso si el pastor lo declara &ldquo;exorcizado&rdquo;, la familia no lo vuelve a acoger. Adem&aacute;s, la confirmaci&oacute;n, por parte del pastor, de que el ni&ntilde;o practica las artes ocultas legitima a la familia para abandonarlo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el menor es arrojado a las calles, donde para sobrevivir termina uni&eacute;ndose a bandas de menores conocidas como <em>&eacute;curies</em> (caballerizas o escuder&iacute;as en franc&eacute;s). Para entrar en ellas, el ni&ntilde;o sufre ritos de iniciaci&oacute;n que, sobre todo en el caso de las ni&ntilde;as, a menudo incluyen una violaci&oacute;n por parte de adolescentes de m&aacute;s edad.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier manera, seg&uacute;n las asociaciones que trabajan con ellos, incluido el centro Bana Ya Poveda, pr&aacute;cticamente todos sufren abusos sexuales, f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos mientras est&aacute;n en la calle. Estos menores solos son, adem&aacute;s, presas f&aacute;ciles para las redes de tr&aacute;fico, que los obligan a cometer delitos en beneficio de los delincuentes bajo pena de ser severamente castigados.
    </p><h3 class="article-text">V&iacute;ctima de traficantes y tuerto</h3><p class="article-text">
        En la cancha de baloncesto del Bana Ya Poveda, tres ni&ntilde;os de entre 13 y 9 a&ntilde;os est&aacute;n sentados en el suelo fabricando una cometa con palos y pl&aacute;sticos. Son hermanos y el m&aacute;s joven, Emmanuel, es tuerto. Estos tres ni&ntilde;os fueron expulsados de su casa en Tshikapa, en la provincia de Kasai, por su padre, que los acus&oacute; de haber matado a su madre con brujer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Luego cayeron en una red de tr&aacute;fico que los traslad&oacute; a Kinshasa. Los hermanos no cuentan nada de su traficante pero, cuando el personal del centro llev&oacute; a Emmanuel a un oftalm&oacute;logo, el m&eacute;dico confirm&oacute; que su ceguera se debe a un fuerte golpe en el ojo.
    </p><p class="article-text">
        El centro Bana Ya Poveda financi&oacute; una operaci&oacute;n para este ni&ntilde;o en un hospital local que no dio fruto. El peque&ntilde;o no ve por ese ojo y &ldquo;puede que necesite un trasplante de c&oacute;rnea&rdquo;, un imposible en Congo, explica la educadora Josephine Kahambwe. Su &uacute;nica posibilidad ser&iacute;a un traslado a un pa&iacute;s rico que asumiera el coste de la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los educadores no saben qui&eacute;n trafic&oacute; con los tres hermanos. S&iacute; identificaron al traficante de otro de sus ni&ntilde;os, un criminal al que denunciaron a la polic&iacute;a. El individuo fue detenido pero entr&oacute; por una puerta en el calabozo y sali&oacute; por la otra. Este delincuente, que &ldquo;debe de tener a alguien poderoso detr&aacute;s&rdquo;, deplora Jacinthe Nkongolo, no solo ha quedado impune sino que ha amenazado a algunos educadores de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el Bana Ya Poveda los ni&ntilde;os vuelven al colegio y se forman al mismo tiempo en un oficio. Beno&icirc;t ha terminado primaria, est&aacute; aprendiendo el oficio de zapatero y sue&ntilde;a con ser abogado. Como con el resto de menores, el centro est&aacute; mediando con su familia para intentar una reinserci&oacute;n progresiva bajo supervisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, los educadores convencen a las familias de que el peque&ntilde;o no es un brujo; otras, la superstici&oacute;n pesa demasiado. La familia de Beno&icirc;t no ha reconocido su error. En Congo, un pa&iacute;s de cultura mayoritariamente bant&uacute;, el individuo es secundario y lo que importa es la familia y la comunidad. Quiz&aacute;s por ello, pese al recuerdo vago y doloroso que pueda tener de sus parientes, Beno&icirc;t dice querer &ldquo;vivir en familia&rdquo;. El director del centro recalca c&oacute;mo estos ni&ntilde;os &ldquo;perdonan siempre; quieren siempre. No son rencorosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Los nombres utilizados en este art&iacute;culo son ficticios con el fin de preservar la identidad de los menores.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/miles-calles-kinshasa-acusados-brujos_1_3258139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2017 18:34:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A este niño le llaman brujo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menores,Congo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa claudica y acepta una investigación descafeinada de las masacres de Kasai (Congo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/naciones-unidas-impunidad-investigar-congo_1_3319172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6ecf141-786d-4f25-ac35-4fd16b6cc9cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa claudica y acepta una investigación descafeinada de las masacres de Kasai (Congo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU debían votar el viernes una propuesta de investigación internacional independiente a la que se opusieron los países africanos del órgano</p><p class="subtitle">Sin embargo, el grupo de países europeos ha retirado su propuesta inicial y aprobará una investigación consensuada con la delegación africana que, se teme, carezca de garantías</p><p class="subtitle">Diez meses de guerra del Ejército contra la milicia Kamuina Nsapu en la región de Kasai han dejado miles de muertos, 42 fosas comunes y 2 expertos de la ONU asesinados</p></div><p class="article-text">
        Los m&aacute;s de 3.300 muertos documentados por la Iglesia Cat&oacute;lica en la regi&oacute;n hist&oacute;rica de Kasai en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo; las 42 fosas comunes halladas por Naciones Unidas; los civiles decapitados o masacrados con ametralladoras y lanza-granadas en la guerra desigual que desde agosto de 2016 enfrenta al Ej&eacute;rcito congole&ntilde;o con la milicia Kamuina Nsapu, compiten este viernes&nbsp;en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas con la solidaridad entre dictadores africanos y la convicci&oacute;n de algunos de sus Estados miembros de que la soberan&iacute;a nacional es un bien m&aacute;s precioso que la vida humana.
    </p><p class="article-text">
        Reunidos en Ginebra en su 35 periodo de sesiones, los 47 Estados miembros del principal &oacute;rgano de Derechos Humanos de Naciones Unidas deb&iacute;an optar este viernes entre imponer a Congo una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n internacional e independiente -una propuesta apoyada inicialmente por los miembros europeos del Consejo, con el respaldo de la Uni&oacute;n Europea- o abrazar la impunidad aceptando las tesis del r&eacute;gimen congole&ntilde;o. El Gobierno&nbsp;se niega a aceptar esta comisi&oacute;n arguyendo que su Justicia ya est&aacute; investigando unas masacres en las que sus fuerzas armadas y de seguridad est&aacute;n implicadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este combate, Kinshasa ha contado&nbsp;con el apoyo del grupo de Estados africanos que se sientan en el &oacute;rgano de Derechos Humanos de Naciones Unidas, entre los que hay dictaduras como Burundi, Angola y Egipto, y reg&iacute;menes como Sud&aacute;frica y Togo. Tambi&eacute;n Estados miembros de otras latitudes, como China y Venezuela, apoyan al r&eacute;gimen congole&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Desde el pasado martes, estas dos visiones enfrentadas, la europea y la africana, manten&iacute;an una pugna en la que, seg&uacute;n Radio France Internacional (RFI), el grupo de pa&iacute;ses europeos en el Consejo de Derechos Humanos ha claudicado. La emisora francesa inform&oacute; este jueves desde Ginebra de que los Estados miembros europeos han retirado su propuesta inicial y aceptado un borrador que ni siquiera obliga a Congo a aceptar en su territorio a los investigadores de Naciones Unidas, sino s&oacute;lo a facilitar su &ldquo;llegada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes diplom&aacute;ticas en la ciudad suiza consultadas por eldiario.es confirmaron que la propuesta europea ni siquiera se votar&aacute;. Las delegaciones africana y europea han decidido en su lugar aprobar una propuesta de consenso, cuyos detalles concretos se desconocen, pero que se teme consista en una misi&oacute;n de investigaci&oacute;n descafeinada y con pocas garant&iacute;as de hacerse realidad.
    </p><p class="article-text">
        Las fuentes diplom&aacute;ticas resaltaron que este acuerdo s&iacute; contempla el env&iacute;o de un equipo de observadores internacionales que informar&aacute;n al Consejo de Derechos Humanos pero no precisaron si su presencia se impondr&aacute; a las autoridades congole&ntilde;as, un aspecto fundamental, dados los continuos incumplimientos del r&eacute;gimen de Kinshasa, que lleva meses prometiendo en vano asociar a investigadores de la ONU a sus supuestas pesquisas sobre las masacres de Kasai.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranaz, el director de la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Congo (UNJHRO por sus siglas en ingl&eacute;s), el organismo que ha documentado las 42 fosas comunes en Congo, considera que los Estados africanos que se oponen a una investigaci&oacute;n independiente &ldquo;han hecho un gesto hacia su soberan&iacute;a nacional que solo sirve para cubrir los cr&iacute;menes contra la poblaci&oacute;n en Kasai&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles, en una entrevista con eldiario.es, el director de la UNJHRO asegur&oacute; a su vez que fuese cual fuese el resultado del Consejo de Derechos Humanos, su oficina, &ldquo;seguir&aacute; documentando los cr&iacute;menes e identificando criminales. Y si contin&uacute;a la pasividad de las autoridades congole&ntilde;as, la informaci&oacute;n ser&aacute; remitida a la Corte Penal Internacional y al Consejo de Seguridad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Ni&ntilde;os mutilados y embarazadas abiertas en canal</h3><p class="article-text">
        La actitud del r&eacute;gimen congole&ntilde;o que Aranaz define como &ldquo;obstruccionista&rdquo; viene de lejos. Ya en marzo, el Alto Comisionado de los Derechos Humanos Zeid Ra'ad Al Hussein hab&iacute;a instado a Congo a que garantizara una investigaci&oacute;n independiente en la que estuviera asociada Naciones Unidas. Kinshasa acept&oacute; pero nunca ha honrado su promesa y adem&aacute;s ha impedido el acceso a las v&iacute;ctimas y a la zona del conflicto a los investigadores de la Oficina Conjunta de Derechos Humanos en Congo.
    </p><p class="article-text">
        Tres meses despu&eacute;s, el 6 de junio, Zeid lanz&oacute; un ultim&aacute;tum al gobierno congole&ntilde;o inst&aacute;ndole a aceptar esa investigaci&oacute;n en 48 horas, so pena de exigir &ldquo;un mecanismo internacional de investigaci&oacute;n&rdquo;. El Alto Comisionado anunci&oacute; tambi&eacute;n el env&iacute;o de un equipo de expertos para entrevistar a los desplazados que hab&iacute;an huido de Kasai.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las atrocidades cometidas tanto por el grupo armado como por el Ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a congole&ntilde;os ya se conoc&iacute;an, el relato que estos desplazados hicieron y del que Zeid dio cuenta el martes es tan espantoso que el propio Alto Comisionado dijo estar &ldquo;en shock&rdquo;. Seg&uacute;n sus datos, el r&eacute;gimen de Kabila incluso ha creado y armado una nueva milicia para luchar contra los Kamuina Nsapu. En los &uacute;ltimos dos meses, este nuevo grupo ha tiroteado, asesinado a machetazos, mutilado y quemado vivos a cientos de aldeanos. Tambi&eacute;n ha arrasado pueblos enteros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los miembros de mi equipo ha visto a ni&ntilde;os de dos a&ntilde;os con los miembros cortados; a beb&eacute;s con heridas de machete y graves quemaduras. Tambi&eacute;n a un beb&eacute; de dos meses que, a las cuatro horas de nacer, recibi&oacute; cuatro disparos. Su madre tambi&eacute;n result&oacute; herida. Al menos dos mujeres embarazadas hab&iacute;an sido abiertas en canal y sus fetos mutilados. En la localidad de Cinq, decenas de hombres, mujeres y ni&ntilde;os fueron asesinados con armas de fuego, a machetazos o quemados vivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos cr&iacute;menes siguen un criterio &eacute;tnico: las v&iacute;ctimas son lubas y luabas, etnias consideradas como el vivero de los Kamuina Nsapu, lo que constituye &ldquo;un salto cualitativo grav&iacute;simo en un conflicto que est&aacute; lejos de resolverse&rdquo;, recalca Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranaz.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la inseguridad en Congo no ha hecho sino empeorar desde que el presidente Joseph Kabila se negara a organizar las elecciones y a abandonar el cargo que deber&iacute;a haber cedido a un sucesor el pasado 20 de diciembre al t&eacute;rmino de su segundo y &uacute;ltimo mandato constitucional.
    </p><p class="article-text">
        La ilegitimidad de su permanencia en la jefatura del Estado ha catalizado la violencia de los grupos armados y ofrecido argumentos a milicias de nuevo cu&ntilde;o, como los Kamuina Nsapu, un grupo que surgi&oacute; como una expresi&oacute;n de descontento por parte de una poblaci&oacute;n ah&iacute;ta de miseria y abusos de los agentes del Estado- el l&iacute;der de la revuelta, el jefe tradicional Kamuina Nsapu, fue abatido por la polic&iacute;a el pasado 12 de agosto- pero que desde entonces ha ido adquiriendo un discurso m&aacute;s pol&iacute;tico alineado con los postulados de la oposici&oacute;n a Kabila.
    </p><p class="article-text">
        Ni los miles de muertos en Kasai, ni las cifras que indican que 1.300.000 personas no han tenido otra salida que huir de la violencia, ni el espantoso relato del Alto Comisionado Zeid lograron conmover a los miembros africanos del Consejo que sostienen que se puede confiar en la investigaci&oacute;n de la Justicia congole&ntilde;a sobre lo sucedido en Kasai.
    </p><h3 class="article-text">Unestudiante de 17 a&ntilde;os, juzgado</h3><p class="article-text">
        Una afirmaci&oacute;n dif&iacute;cil de sustentar. Pese a que la Oficina Conjunta de Derechos Humanos ha comunicado al gobierno congole&ntilde;o el emplazamiento de las 42 fosas comunes halladas en Kasai, ninguno de esos enterramientos ha sido exhumado ni se ha abierto investigaci&oacute;n alguna. Tampoco se ha encausado a ning&uacute;n militar de alta graduaci&oacute;n responsable de esas operaciones militares en la que se podr&iacute;an haber cometido cr&iacute;menes de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Nada extra&ntilde;o toda vez que Kinshasa ha puesto la represi&oacute;n contra los Kamuina Nsapu en manos como las de Eric Ruhorimbere, considerado responsable de numerosas masacres en el este del pa&iacute;s durante la II Guerra del Congo (1998-2003). Ruhorimbere no s&oacute;lo no ha sido nunca encausado pese al aluvi&oacute;n de pruebas en su contra sino que, en 2014, Kabila le ascendi&oacute; a general.
    </p><p class="article-text">
        La Justicia congole&ntilde;a s&iacute; ha sido sorprendentemente veloz en la instrucci&oacute;n del crimen de los dos expertos de la ONU asesinados en marzo cuando investigaban las fosas comunes en Kasai. Cuando no hab&iacute;an transcurrido ni dos meses del hallazgo de los cad&aacute;veres a finales de marzo, el 20 de mayo la Justicia militar congole&ntilde;a daba carpetazo a las pesquisas y anunciaba la apertura del juicio. S&oacute;lo dos personas est&aacute;n siendo juzgadas. Su perfil es llamativo: un vendedor de aceite y un estudiante de bachillerato de 17 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Muchos congole&ntilde;os han expresado estos d&iacute;as en redes sociales su esperanza de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estableciera una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n independiente en Kasai. Si &eacute;sta no se aprueba o no cumple sus expectativas, el sentimiento de abandono que padecen por parte de la comunidad internacional no har&aacute; sino aumentar.
    </p><p class="article-text">
        En Congo, las masacres duran ya m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. Como en el caso de Kasai, algunas tienen sospechosos; otras directamente verdugos cuyos nombres y apellidos la comunidad internacional conoce. Y en la inmensa mayor&iacute;a de los casos matar en este pa&iacute;s ha salido gratis. Ante una violencia que nadie ha sido a&uacute;n capaz de atajar, colectivos como los movimientos juveniles prodemocracia congole&ntilde;os LUCHA y Filimbi han movido estos d&iacute;as en redes sociales el hashtag #Congoleselivesmatter (las vidas de los congole&ntilde;os importan), que habla del sentimiento de muchos ciudadanos de este pa&iacute;s de que sus vidas valen menos que las de otros seres humanos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/877227342351011840?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/876717342700576768?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/naciones-unidas-impunidad-investigar-congo_1_3319172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2017 18:32:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa claudica y acepta una investigación descafeinada de las masacres de Kasai (Congo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Fosas comunes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La radio de las mujeres que luchan contra las violencias machistas en Congo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-luchan-violencias-machistas-congo_1_3463933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e25e4fa9-9bc7-411d-8759-cad42ecc686d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Femme au Fone, (Mujeres al teléfono), es un programa de radio que nació para luchar contra un silencio impuesto: el de las mujeres de Kivu Sur</p><p class="subtitle">FAF ha puesto a disposición de las mujeres unos números donde pueden enviar alertas de seguridad o denunciar agresiones mediante mensajes de texto</p><p class="subtitle">"Se producen más agresiones sexuales cometidas por un vecino, el marido o un pariente, en general por civiles, que por miembros de grupos armados", dice Tatiana Miralles</p></div><p class="article-text">
        Femme au Fone (Mujeres al tel&eacute;fono), es un programa de radio que naci&oacute; para luchar contra un silencio impuesto: el de las mujeres de Kivu Sur, la provincia oriental de Congo y campo de batalla de las dos guerras que vivi&oacute; el pa&iacute;s entre 1996 y 2003.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de voz result&oacute; clamorosa cuando en 2012 un proyecto de la radio comunitaria Maendeleo y de la organizaci&oacute;n Worldcom-LolaMora Producciones puso a disposici&oacute;n de los clubes de oyentes de la emisora unos n&uacute;meros de tel&eacute;fono a los que pod&iacute;an enviar mensajes de texto para informar de amenazas a la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las mujeres son el blanco de violencias de todo tipo en Congo, muy pocos de estos mensajes ten&iacute;an su nombre: los clubes de oyentes estaban dominados por hombres.
    </p><p class="article-text">
        El retrato de desigualdad que pint&oacute; este sistema de alertas convenci&oacute; a sus promotoras de que era necesario poner en marcha una plataforma que diera voz a esas mujeres reducidas al silencio por una cultura f&eacute;rreamente patriarcal en la que tradicionalmente ellas &ldquo;ni siquiera tienen derecho a expresarse&rdquo;, explica la periodista Tatiana Miralles, una de las fundadoras de LolaMora Producciones y de las madres este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en noviembre de 2013, esta asociaci&oacute;n centrada en justicia transaccional y derechos de las mujeres y radio Maendeleo proponen a dos organizaciones femeninas congole&ntilde;as, la Asociaci&oacute;n de Mujeres de los Medios de Comunicaci&oacute;n del Sur de Kivu (Afem) y Sinergia de mujeres por la Paz y la Reconciliaci&oacute;n (SPR), que se unan a ellas. Tras implicar a los grupos de mujeres de base en las zonas rurales de estas dos asociaciones, nace Femme au Fone (FAF), el programa de radio que se ha convertido en el altavoz de las mujeres de Kivu Sur.
    </p><p class="article-text">
        Bukavu, la capital de la provincia, se asoma al lago Kivu desde sus calles de asfalto roto. No hay un taxista en la ciudad que no sepa d&oacute;nde est&aacute; Radio Maendeleo, la emisora desde la que todos los s&aacute;bados se emite en directo Femme au Fone. En una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n oscura, el equipo del programa trabaja en un ambiente similar al de otra redacci&oacute;n, con periodistas concentradas ante sus port&aacute;tiles y una becaria a la que sus compa&ntilde;eras mandan en broma a comprar comida.
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                </figure><p class="article-text">
        Lo que diferencia a esta redacci&oacute;n son las fuentes. En los ordenadores no hay teletipos de agencia sino los mensajes que env&iacute;an las oyentes desde toda la provincia. Como el proyecto original del que surgi&oacute;, FAF ha puesto a disposici&oacute;n de las mujeres unos n&uacute;meros donde pueden enviar alertas de seguridad o denunciar agresiones mediante mensajes de texto. Con varias diferencias, los sms se centran ahora exclusivamente en las amenazas contra la poblaci&oacute;n femenina y la mayor&iacute;a de quienes los mandan son mujeres.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo funciona el sistema de alertas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que empez&oacute; el proyecto, hemos recibido m&aacute;s de 6.000 mensajes. Para facilitar su env&iacute;o, formamos a mujeres l&iacute;deres en todos los territorios de Kivu Sur. A estas l&iacute;deres les entregamos un tel&eacute;fono para que pudieran enviar sus sms y los de las otras habitantes de sus pueblos. En los m&oacute;viles se instal&oacute; tambi&eacute;n una aplicaci&oacute;n con una encuesta que las mujeres responden dos veces al mes y que recoge unos indicadores sobre los diferentes tipos de violencia f&iacute;sica, sexual o econ&oacute;mica que sufren&rdquo;, explica Yvette Mushigo, una de las dos juristas del equipo FAF.
    </p><p class="article-text">
        Un programa inform&aacute;tico categoriza estos mensajes en funci&oacute;n de su urgencia y mediante palabras clave en dos idiomas, swahili y franc&eacute;s. Los mensajes entran despu&eacute;s en un proceso de comprobaci&oacute;n. Cuando una alerta proviene de un &uacute;nico sms, las periodistas llaman al tel&eacute;fono desde el que se ha mandado, solicitan la identidad de la mujer y tratan de comprobar la informaci&oacute;n con otras fuentes. Los sms dudosos se descartan.
    </p><p class="article-text">
        Si un mensaje advierte, por ejemplo, de un ataque de un grupo armado contra un pueblo, la radio alerta inmediatamente a las autoridades o las ONG para que acudan en auxilio de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Una vez analizados los sms, las periodistas eligen el tema m&aacute;s evocado &ndash;violencia f&iacute;sica, derechos econ&oacute;micos, etc.- y le dedican el programa semanal a cuyo debate invitan a abogados, psic&oacute;logos o soci&oacute;logos. El equipo recoge en el terreno testimonios de mujeres, invita a las oyentes a que expresen sus dudas, formulen preguntas y, algo in&eacute;dito en Congo, propongan ellas mismas soluciones para sus problemas.
    </p><p class="article-text">
        El programa invita a su vez a representantes de las autoridades concernidas por el problema tratado en la emisi&oacute;n, que escuchan las propuestas de las mujeres. De esta manera, explica Tatiana Miralles, &ldquo;se puede hacer un seguimiento de los compromisos que estos representantes contraen en directo&rdquo;. La emisora emite una cu&ntilde;a de radio diaria sobre el mismo asunto al que se consagra el Femme au Fone semanal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestras oyentes tienen una enorme sed de conocimientos. Muchas son analfabetas y, por citar un caso, no saben que la ley congole&ntilde;a les permite heredar, algo de lo que muchas veces se ven privadas porque en Kivu prima el derecho de la costumbre, muy discriminatorio hacia la mujer. Nuestra raz&oacute;n de ser es informarlas de sus derechos y de los recursos a su alcance, por ejemplo, las cl&iacute;nicas jur&iacute;dicas que dan asistencia legal gratuita&rdquo;, explica Mushigo.
    </p><h3 class="article-text">El enemigo, en casa</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Una mujer fue golpeada por su marido que la acusaba de serle infiel. La golpe&oacute; hasta la muerte. Camino al hospital, la mujer sangraba por todos los lados y muri&oacute;&rdquo;, dice uno de los sms recibidos por la radio. &ldquo;A una mujer, que s&oacute;lo tuvo hijas, su marido la puso en la calle diciendo que las ni&ntilde;as no son hijos&rdquo;, dice otro mensaje. &ldquo;Cuando [mi marido] volv&iacute;a a casa, me mol&iacute;a a palos y no me daba dinero ni para comer&rdquo;, explicaba otra oyente.
    </p><p class="article-text">
        Estos mensajes est&aacute;n recogidos en el documento <em>Ecos II sobre la seguridad de la mujer y la ni&ntilde;a en Kivu Sur,</em> uno de los tres informes elaborados por FAF a partir de los sms y de entrevistas con mujeres de toda la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Estos documentos arrojan conclusiones que tienen poco que ver con el discurso dominante sobre las congole&ntilde;as en los medios de comunicaci&oacute;n occidentales, centrado en la violaci&oacute;n como arma de guerra destinada a permitir la explotaci&oacute;n de recursos minerales. Seg&uacute;n los datos aportados por ellas mismas en sus mensajes, esa no es la principal amenaza que pesa sobre las mujeres del este de Congo.
    </p><p class="article-text">
        El enemigo, seg&uacute;n los datos de Femme au Fone, est&aacute; muchas veces m&aacute;s en casa que emboscado en la selva. El informe &ldquo;Ecos II&rdquo; precisa: &ldquo;La seguridad f&iacute;sica, la econ&oacute;mica y la violencia dom&eacute;stica son los principales problemas de las mujeres. En este sentido, nuestras conclusiones van m&aacute;s all&aacute; de las de Naciones Unidas quien, a trav&eacute;s de Margott Wallstr&ouml;m, su representante especial en materia de violencia sexual en per&iacute;odo de conflicto, calific&oacute; a Bukavu como &rdquo;capital mundial de la violaci&oacute;n&ldquo; en 2010 (&hellip;) Los incidentes denunciados [en los sms] ponen de relieve casos de mujeres quemadas, ahorcadas, apu&ntilde;aladas, asesinadas a golpes o halladas mutiladas en fosas o masacradas en sus propios hogares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La seguridad en su vida cotidiana, en su casa, en el mercado, en los campos, al ir a la fuente y el acceso a los recursos, por ejemplo que no se las prive de su herencia o que el marido no las expulse de casa ni las maltrate, es lo que m&aacute;s preocupa a estas mujeres, no las violaciones como arma de guerra, que siguen existiendo pero en mucha menor medida que en la pasada d&eacute;cada&rdquo;, confirma Tatiana Miralles, la cofundadora de LolaMora y de Femme au Fone.
    </p><p class="article-text">
        Miralles recalca que &ldquo;a d&iacute;a de hoy se producen m&aacute;s agresiones sexuales cometidas por un vecino, por el marido o por un pariente, en general por civiles, que por miembros de grupos armados&rdquo;. Los datos de UNFPA, el Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas, le dan la raz&oacute;n: en 2013, el 77% de las violaciones registradas en Congo fueron cometidas por civiles.
    </p><p class="article-text">
        Esta periodista que desde hace tres a&ntilde;os vive en Bukavu explica que esta violencia sexual es en parte &ldquo;un legado de la guerra y de los traumas de una poblaci&oacute;n expuesta a unos niveles de violencia inimaginables&rdquo; pero tambi&eacute;n el producto de una sociedad patriarcal en la que, en algunas culturas, las mujeres &ldquo;tienen menos valor que las vacas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Femme au Fone lucha para acabar contra esta violencia ampliamente tolerada. Y de nuevo tomando en cuenta los sms recibidos en la radio, en los que las oyentes dicen que son otras congole&ntilde;as las m&aacute;s capacitadas para representarlas, este proyecto de mujeres y periodismo estuvo en la g&eacute;nesis del movimiento &ldquo;Nada sin las Mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta plataforma tiene como objetivo arrancar la paridad en las instituciones de Congo forzando un cambio en la ley electoral que obligue a los partidos a incluir a candidatas en sus listas electorales. Si ese deseo se hace realidad, esas mujeres estar&aacute;n encargadas de llevar la voz silenciada de las congole&ntilde;as al parlamento del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-luchan-violencias-machistas-congo_1_3463933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2017 17:32:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La radio de las mujeres que luchan contra las violencias machistas en Congo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Radio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hallazgo de diez fosas comunes y nuevas masacres apuntan a posibles crímenes de guerra en Congo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/masacres-manchan-congo-posibles-crimenes_1_3506815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5a5799c-0b52-4328-83f4-ad6224059808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hallazgo de diez fosas comunes y nuevas masacres apuntan a posibles crímenes de guerra en Congo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el pasado verano, 400 personas han muerto y 216.000 han huido por la guerra que libran el Estado y la milicia Kamuina Nsapu en el centro del país</p><p class="subtitle">Los cadáveres de dos expertos de la ONU para Congo y un colaborador congoleño desaparecidos hace 15 días en esa zona han sido hallados este martes</p><p class="subtitle">La ONU ha definido la respuesta del Ejército congoleño ante esta milicia como "desproporcionada", pero acusa a ambos bandos de "atrocidades"</p></div><p class="article-text">
        Pobres y olvidadas, pero hasta el pasado verano en paz, la provincia congole&ntilde;a de Kasai Central y otras tres provincias vecinas viven desde entonces sumidas en una guerra desigual que ya ha causado al menos 400 muertos y forzado a la huida a <a href="https://www.crisisgroup.org/africa/central-africa/democratic-republic-congo/kamuina-nsapu-insurgency-adds-dangers-dr-congo?utm_source=Sign+Up+to+Crisis+Group%27s+Email+Updates&amp;utm_campaign=dd729ac059-EMAIL_CAMPAIGN_2017_03_21&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_1dab8c11ea-dd729ac059-359771753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">216.000 personas</a>. Esta guerra enfrenta al Ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo con la milicia Kamuina Nsapu, formada por grupos de campesinos, desheredados y menores de edad armados con machetes, palos y, solo a veces, con viejos kalashnikov robados a la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En julio de 2016 esta milicia empez&oacute; a atacar comisar&iacute;as, iglesias y edificios oficiales, los s&iacute;mbolos de la autoridad y del Estado. Fue el principio de una guerra que ahora se sabe que tiene m&aacute;s muertos de esos 400 contabilizados.
    </p><p class="article-text">
        Son los que est&aacute;n en las diez fosas comunes cuyo hallazgo ha confirmado Naciones Unidas. Un registro macabro al que este martes se sumaron tres nombres: los de Michael J. Sharp, coordinador del Grupo de Expertos de la ONU para Congo, su colega sueca Zaida Catal&aacute;n y el int&eacute;rprete del equipo, Betu Thsintela, todos hallados muertos en un agujero de poca profundidad cerca de Ngombe, en Kasai Central, el escenario del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los tres, junto con otros tres acompa&ntilde;antes congole&ntilde;os de los que no se sabe nada, desaparecieron el 12 de marzo cuando se dirig&iacute;an a Tshimbulu, el pueblo en el que se encuentran tres de los enterramientos documentados por el organismo internacional.
    </p><p class="article-text">
        Las otras siete fosas comunes est&aacute;n en el cercano territorio de Demba, explic&oacute; el 22 de marzo en una rueda de prensa en Kinshasa Barbara Matasconi, de la Oficina Conjunta de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (UNJHRO) en Congo. Esta funcionaria precis&oacute; adem&aacute;s que &ldquo;existen serias alegaciones&rdquo; de la existencia de otros siete enterramientos clandestinos que la organizaci&oacute;n internacional est&aacute; tratando de confirmar.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes de esta confirmaci&oacute;n de Naciones Unidas, dos periodistas de la agencia Reuters y de la emisora francesa <a href="http://www.rfi.fr/afrique/20170320-enquete-exclusive-rdc-neuf-fosses-communes-decouvertes-autour-tshimbulu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radio France Internationale (RFI)</a>, respectivamente, hab&iacute;an denunciado la existencia no ya de tres fosas, sino de ocho en Tshimbulu. En una de ellas, huesos humanos hab&iacute;an aflorado de la tierra. No muy lejos, un jir&oacute;n de tela roja fotografiado por los periodistas yac&iacute;a entre la hierba. Los Kamuina Nsapu ci&ntilde;en su frente con una banda de tela de ese color.
    </p><p class="article-text">
        Las ocho fosas las han descubierto desde el mes de enero los habitantes del pueblo. Un d&iacute;a, al volver de su trabajo en los campos, los lugare&ntilde;os se toparon con una zona de tierra removida donde afloraban brazos, piernas e incluso cad&aacute;veres enteros de hombres, mujeres y ni&ntilde;os. Una mujer que vive cerca hab&iacute;a visto un cami&oacute;n militar en ese mismo lugar pocas noches antes. Este testimonio fue corroborado por otros testigos que aseguraron haber visto hombres de uniforme junto a la carretera.
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                </figure><p class="article-text">
        En un conflicto en el que, como ha documentado Naciones Unidas, el Ej&eacute;rcito congole&ntilde;o incluso ha utilizado <a href="https://monusco.unmissions.org/en/reported-killings-dr-congo-town-could-amount-serious-rights-violations-un-rights-arm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ametralladoras </a>contra j&oacute;venes armados con lanzas, los milicianos y simples civiles sospechosos de simpatizar con el grupo armado se han llevado la peor parte de la violencia. Incluso antes de hallar las fosas comunes, la ONU hab&iacute;a calificado la respuesta del Estado congole&ntilde;o ante esta rebeli&oacute;n de &ldquo;desproporcionada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con los datos de la propia organizaci&oacute;n internacional, las tres fosas comunes documentadas en Tshimbulu datan de febrero, el mismo mes en que su oficina de derechos humanos en Congo recibi&oacute; <a href="http://www.ohchr.org/FR/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=21205&amp;LangID=E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes </a>que alertaban de la muerte de 50 milicianos a manos del Ej&eacute;rcito en Kasai Central entre los d&iacute;as 6 y 8.
    </p><p class="article-text">
        Otros 101 congole&ntilde;os perecieron en enfrentamientos entre miembros del grupo armado y militares en los cuatro d&iacute;as que siguieron, entre el 9 y el 13 de febrero. De ellos, 39 eran mujeres atrapadas en el fuego cruzado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Mira, mueren como animales&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A estos informes se sum&oacute; el 17 de febrero un v&iacute;deo colgado por un internauta an&oacute;nimo en las redes sociales. En ese <a href="https://www.youtube.com/watch?v=e8q0qVkGav4&amp;t=3s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo</a> grabado con un m&oacute;vil, militares congole&ntilde;os <a href="http://www.rfi.fr/afrique/20170318-rdc-arrestation-militaires-affaire-video-execution-kamuina-nsapu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masacran</a> a sangre fr&iacute;a a un grupo de personas tocadas con la banda roja de los Kamuina Nsapu, cerca de la localidad de Mwanza Lomba, en Kasai Central.
    </p><p class="article-text">
        En las im&aacute;genes los soldados abren fuego sin provocaci&oacute;n alguna y luego rematan en el suelo a sus v&iacute;ctimas mientras se mofan de su agon&iacute;a: &ldquo;Mira, mueren como animales&rdquo;, se regocija uno de ellos. En esta grabaci&oacute;n, trece personas, varias de ellas mujeres muy j&oacute;venes y tambi&eacute;n ni&ntilde;os, mueren entre estertores. Las &uacute;nicas armas que llevaban eran palos y tirachinas.
    </p><p class="article-text">
        A este v&iacute;deo han seguido otros cuatro similares. Al divulgarse el primero, el portavoz gubernamental, Lambert Mende, calific&oacute; las im&aacute;genes de &ldquo;grosero montaje&rdquo;. Sin embargo, la creciente presi&oacute;n internacional que insta a Congo a investigar estos hechos ha obligar a Kinshasa a ceder en parte. El 18 de marzo la justicia militar congole&ntilde;a anunci&oacute; que siete militares hab&iacute;an sido acusados de &ldquo;cr&iacute;menes de guerra&rdquo; por la masacre de Mwanza Lomba. Esta presi&oacute;n ha venido sobre todo de la ONU, Francia, Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Lo que las autoridades congole&ntilde;as no han aceptado es la comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n internacional reclamada por Naciones Unidas para aclarar lo que est&aacute; pasando en el centro del pa&iacute;s. Tras el hallazgo de los cuerpos de los dos investigadores de la ONU, el gobierno congole&ntilde;o se ha limitado a atribuir los asesinatos a los Kamuina Nsapu, mientras que no pocos habitantes de este pa&iacute;s se preguntaban este martes si el equipo de la ONU hab&iacute;a descubierto algo que hizo de ellos unos testigos inc&oacute;modos.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;nes son los Kamuina Nsapu?</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Kamuina Nsapu&rdquo; era el t&iacute;tulo del jefe tradicional Jean-Pierre Nsapu Pandi, abatido en agosto por las fuerzas de seguridad congole&ntilde;as. Este m&eacute;dico de 50 a&ntilde;os llam&oacute; a sus paisanos a alzarse contra el Estado despu&eacute;s de que las autoridades no reconocieran la jefatura del territorio de Dibaya, en Kasai Central, que deb&iacute;a haber heredado de su padre.
    </p><p class="article-text">
        El desencadenante final de su enfrentamiento con el Estado fue un registro policial, en abril de 2016 mientras se encontraba de viaje en Sud&aacute;frica, en el que, seg&uacute;n dijo, unos sicarios a sueldo del gobernador de Kasai Central hab&iacute;an saqueado su casa e intentado violar a su mujer.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando Pandi llam&oacute; a sus conciudadanos a la revuelta. En una de las provincias m&aacute;s pobres del ya paup&eacute;rrimo Congo, en la que pese a un subsuelo que rebosa de oro y diamantes sus gentes malviven con menos de 200 d&oacute;lares (185 euros) anuales, sus diatribas pronto obtuvieron eco. Sus cr&iacute;ticas al hambre, el dolor y el abandono que soportan la mayor&iacute;a de los congole&ntilde;os describ&iacute;an demasiado bien su realidad como para no provocar una reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los discursos que se le <a href="https://www.youtube.com/watch?v=RfKL59byAkM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atribuyen</a> en <em>tshiluba</em>, la lengua local, muy pronto azuzaron la ira incubada a la sombra de la miseria, la injusticia y los abusos de un Estado cuyos agentes estuvieron detr&aacute;s del 64% de las violaciones de derechos humanos cometidas en el pa&iacute;s en 2016. Incluidas 480 ejecuciones extrajudiciales, de acuerdo con el <a href="https://monusco.unmissions.org/sites/default/files/n1705819.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo informe</a> del secretario general de la ONU sobre Congo.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros ataques de la milicia tuvieron lugar a finales de julio de 2016. El 12 de agosto, Jean-Pierre Nsapu Pandi muri&oacute; en un enfrentamiento con la polic&iacute;a en Tshimbulu. Sus partidarios sostienen que en realidad fue ejecutado y su cad&aacute;ver, emasculado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Atrocidades&rdquo; de ambos grupos, seg&uacute;n la ONU</h3><p class="article-text">
        Sus adeptos redoblaron entonces la violencia. El 23 de septiembre atacaron el aeropuerto de Kananga, una ciudad de m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes. Naciones Unidas dice que tanto ellos como el Estado congole&ntilde;o han cometido &ldquo;atrocidades&rdquo;. El grupo armado ha reclutado, por ejemplo, a muchos menores, incluso de cinco a&ntilde;os, seg&uacute;n International Crisis <a href="https://www.crisisgroup.org/africa/central-africa/democratic-republic-congo/kamuina-nsapu-insurgency-adds-dangers-dr-congo?utm_source=Sign+Up+to+Crisis+Group%27s+Email+Updates&amp;utm_campaign=dd729ac059-EMAIL_CAMPAIGN_2017_03_21&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_1dab8c11ea-dd729ac059-359771753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Group</a>.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Kinshasa eleva a m&aacute;s de un centenar los polic&iacute;as muertos en enfrentamientos con este grupo armado y tilda a estos milicianos de terroristas. Incluso ha llegado a compararlos con Al Qaeda y la somal&iacute; Al Shabab, una acusaci&oacute;n que pareci&oacute; casi corroborada por un anuncio del pasado s&aacute;bado. Seg&uacute;n las autoridades, los Kamuina Nsapu hab&iacute;an matado y decapitado a 39 polic&iacute;as el d&iacute;a anterior.
    </p><p class="article-text">
        Algunos congole&ntilde;os se preguntan c&oacute;mo unos milicianos armados con machetes y palos y solo en escasas ocasiones con armas de fuego, pudieron reducir y decapitar a agentes armados con fusiles kalashnikov. La versi&oacute;n oficial sostiene que los agentes fueron asesinados tras caer en una emboscada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/masacres-manchan-congo-posibles-crimenes_1_3506815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2017 18:22:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hallazgo de diez fosas comunes y nuevas masacres apuntan a posibles crímenes de guerra en Congo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,África,Violencia,Crímenes de guerra,Fosas comunes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los úteros rotos por el machismo en Congo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/morir-utero-repudio-maridos-suficiente_1_3541741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/868f2ad6-fa3b-4d1c-a482-021535ef1e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los úteros rotos por el machismo en Congo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parir en la República Democrática del Congo, sobre todo en las zonas rurales, no es muchas veces una elección, sino un deber</p><p class="subtitle">Si la esposa no cumple las expectativas del número de hijos, unos nueve o diez, "se arriesga al repudio por parte del marido", dice un médico congoleño</p><p class="subtitle">A ello se unen las reticencias a que tengan a sus hijos en un centro sanitario: "Una mujer que pare en el hospital es tachada de vaga e inútil"</p></div><p class="article-text">
        Lleg&oacute; moribunda, con las entra&ntilde;as que se hab&iacute;an desgarrado en alguna pista enfangada entre su pueblo y Rubaya, en el territorio de Masisi, en la regi&oacute;n oriental de Kivu Norte, esa tierra marcada por los rescoldos de la guerra en Congo. Ten&iacute;a 35 a&ntilde;os, seis hijos y su &uacute;tero se hab&iacute;a roto durante el parto del s&eacute;ptimo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los hombres que la llevaban en unas parihuelas entraron en el hospital, ya estaba en shock: su sangre se hab&iacute;a quedado por el camino. Era julio de 2016 y esta madre hab&iacute;a llegado al hospital cuando ya nadie pod&iacute;a ayudarla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;ntas mujeres he visto morir as&iacute; durante a&ntilde;os. Mujeres que llegaban con el &uacute;tero roto cuando ya era demasiado tarde&rdquo;, dice el doctor Leonidas Banyuzukwabo, uno de los m&eacute;dicos del centro hospitalario de Rubaya.
    </p><p class="article-text">
        Parir en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, sobre todo en las zonas rurales, no es muchas veces una elecci&oacute;n, sino un deber, como ocurr&iacute;a en Europa cuando se consideraba que los hijos eran una riqueza, la &uacute;nica a la que pod&iacute;an aspirar los pobres. Una visi&oacute;n que en Congo sigue viva, impuesta por un patriarcado que alcanza su paroxismo en territorios como el de Masisi, un lugar en el que s&oacute;lo cuatro de cada diez ni&ntilde;as sabe lo que es sentarse en un banco de escuela, seg&uacute;n Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        La belleza de postal suiza de esta tierra, sus colinas verdes y sus vacas frisonas sirven de parad&oacute;jico escenario de abundancia para la honda miseria y la violencia que padecen las personas que all&iacute; habitan.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, las mujeres. Ser mujer en Masisi es ser madre y adem&aacute;s es serlo pronto y cada a&ntilde;o. Y si quien nace es un var&oacute;n, mejor, pues las ni&ntilde;as valen poco para la cultura local. &ldquo;No basta con tener dos o tres hijos. Lo que se espera de la mujer es que tenga nueve o diez v&aacute;stagos&rdquo;, explica el m&eacute;dico, un n&uacute;mero que supera con creces la media congole&ntilde;a de 6,1 hijos por mujer. Si la esposa no cumple estas expectativas, &ldquo;se arriesga al repudio por parte del marido&rdquo; y a verse en la calle sin nada y separada de los hijos que ya ha tenido.
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        Por esa raz&oacute;n y porque ellas mismas han interiorizado que su obligaci&oacute;n es tener muchos hijos, las mujeres de Masisi siguen engendrando incluso si para ello tienen que poner en peligro sus vidas. Y eso sucede no pocas veces, pues los matrimonios y embarazos precoces, y esas gestaciones numerosas y sin respiro entre ellas, son factores de riesgo de diversas complicaciones obst&eacute;tricas.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es la rotura de &uacute;tero, la misma a la que sucumbi&oacute; la mujer que lleg&oacute; en shock al hospital de Rubaya, rara en Occidente, pero que en Congo sigue matando. La misma que sufren cada mes &ldquo;tres o cuatro mujeres&rdquo; solo en el peque&ntilde;o centro de salud de Kibabi, que depende de Rubaya, asegura otro m&eacute;dico congole&ntilde;o, el doctor Emmanuel Kasole.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Una buena mujer es la que no cuesta dinero&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Tanto ese centro de salud como el hospital del que depende son de propiedad estatal pero, hasta hace poco, eran de pago, pues en Congo no existe una sanidad p&uacute;blica. Una ces&aacute;rea costaba unos 66 euros y para reunir esa suma las familias deb&iacute;an vender lo poco que ten&iacute;an. Eso si pose&iacute;an algo, pues muchos habitantes de la regi&oacute;n viven de trabajos precarios en las minas de colt&aacute;n y manganeso que dominan Rubaya. Esa pobreza est&aacute; detr&aacute;s del hecho de que muchas de esas mujeres que el doctor Leonidas ha visto morir durante a&ntilde;os acudieran al hospital &ldquo;demasiado tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la miseria no lo explica todo. Otro factor remite de nuevo a una terrible desigualdad de g&eacute;nero: &ldquo;Aqu&iacute;, una buena mujer es la que no cuesta dinero: la que pare en casa y por abajo. Una mujer que pare en el hospital es tachada de vaga e in&uacute;til. La religi&oacute;n es otro aspecto. Hace poco, escuch&eacute; a un pastor protestante que dec&iacute;a que si las ratas paren naturalmente, no ve&iacute;a razones para que las mujeres se sometieran a ces&aacute;reas&rdquo;, se indigna el m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;mentalidad empez&oacute; a cambiar hace cuatro a&ntilde;os y medio&rdquo;, asegura el facultativo, cuando una ONG italiana, Cooperazione Internazionale (COOPI), con financiaci&oacute;n de ECHO, la agencia humanitaria de la Uni&oacute;n Europea, empez&oacute; a apoyar con proyectos de cooperaci&oacute;n al hospital de Rubaya y varios centros de salud de la zona. Desde entonces, de acuerdo con los c&aacute;lculos de la ONG, unas 200.000 personas del territorio de Masisi han disfrutado de atenci&oacute;n sanitaria gratuita
    </p><h3 class="article-text">Anticonceptivos con permiso del marido</h3><p class="article-text">
        La joven doctora Gracia Ndimi Kabwe representa otro de los rostros de la mujer congole&ntilde;a: formada, pol&iacute;glota e independiente. Cuando lleg&oacute; a Rubaya para trabajar en el proyecto de la ONG, los ni&ntilde;os la llamaban &ldquo;Mzungu&rdquo; (blanca, en swahili). Ella lo atribuye a sus vaqueros, que probablemente los cr&iacute;os s&oacute;lo hab&iacute;an visto llevar a las pocas occidentales que pasan por la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La gratuidad de los partos, la puesta en marcha de dos bancos de sangre y la construcci&oacute;n de un quir&oacute;fano en el centro de salud de Kibabi han contribuido a una reducci&oacute;n &ldquo;dr&aacute;stica&rdquo; de la mortalidad materna, asegura la doctora. Pero el riesgo ligado a los embarazos repetidos y la mentalidad que hace que &ldquo;cuando una mujer se casa, su cuerpo pase a ser propiedad de su marido&rdquo;, siguen ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La mujer pobre y rural en Congo no s&oacute;lo &ldquo;no puede negarse a mantener relaciones sexuales con su pareja&rdquo;; tampoco tiene control sobre su fertilidad, una situaci&oacute;n amparada por una legislaci&oacute;n en la que coexisten un derecho consuetudinario que sigue primando en las zonas rurales y unas igualmente mis&oacute;ginas leyes heredadas en parte del colonizador belga.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas, que data de 1920, as&iacute; como el art&iacute;culo 178 del C&oacute;digo Penal, proh&iacute;ben la venta de anticonceptivos. Pese a ello, los m&eacute;todos de control de la natalidad se venden libremente desde hace d&eacute;cadas y el gobierno hace campa&ntilde;as en favor de la planificaci&oacute;n familiar. Para completar este panorama esquizofr&eacute;nico, una decisi&oacute;n ministerial de 2009 &ndash;arrancada por las feministas congole&ntilde;as&ndash; autoriz&oacute; los anticonceptivos con la promesa a&uacute;n no cumplida de abrogar la norma de 1920.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de estas leyes exige el permiso marital para que la mujer utilice m&eacute;todos anticonceptivos ni para que se someta a una ces&aacute;rea o a una ligadura de trompas. Sin embargo, el car&aacute;cter contradictorio de la legislaci&oacute;n nacional, unido a un C&oacute;digo de la Familia que define al hombre como &ldquo;jefe de la familia&rdquo;, ha provocado que en la pr&aacute;ctica las mujeres con pareja tengan que pedir permiso a sus compa&ntilde;eros para utilizar anticonceptivos o someterse a operaciones relacionadas con su fertilidad.
    </p><p class="article-text">
        En las zonas rurales, el &ldquo;hombre tiene la &uacute;ltima palabra&rdquo;, subraya el doctor Leonidas. De ah&iacute; que muchos profesionales sanitarios exijan dichas autorizaciones maritales para protegerse de posibles demandas en los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Antes de practicar una ces&aacute;rea, los m&eacute;dicos de Rubaya presentan al padre una autorizaci&oacute;n para que la firme. Si el marido no ha venido con la parturienta, el consentimiento se reclama a la persona que la acompa&ntilde;a, que &ldquo;normalmente es su suegra&rdquo;, dice el m&eacute;dico mostrando uno de esos documentos firmado con una huella digital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 80% o m&aacute;s de nuestras pacientes son analfabetas&rdquo;, a&ntilde;ade. En casos extremos, el personal sanitario ha tenido que amenazar a alg&uacute;n padre con &ldquo;arrastrarlo a los tribunales&rdquo; para obtener ese consentimiento y salvar la vida de su mujer, si bien la informaci&oacute;n de que sin la ces&aacute;rea madre e hijo pueden morir &ldquo;suele bastar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los anticonceptivos suscitan todav&iacute;a m&aacute;s resistencias, a causa de la religi&oacute;n y del mito extendido en Congo de que utilizarlos provoca esterilidad definitiva: &ldquo;Recuerdo a una paciente de 38 a&ntilde;os, madre de 14 hijos, el &uacute;ltimo por ces&aacute;rea, otro grave factor de riesgo para la rotura de &uacute;tero. Le advert&iacute; de que el pr&oacute;ximo embarazo ser&iacute;a la muerte y, aun as&iacute;, no nos permiti&oacute; ligarle las trompas. Cuando le propusimos un implante anticonceptivo, dijo que lo pensar&iacute;a y se march&oacute;. No ha vuelto. Ve a saber si era ella o el marido quien se negaba&rdquo;, recuerda el m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de salud de Kibabi, Gentille come con su beb&eacute; al lado. Tiene 18 a&ntilde;os y es su primer hijo. Ha nacido por ces&aacute;rea y el doctor Kasole le explica que debe evitar un embarazo en los pr&oacute;ximos 18 meses. Su &uacute;tero podr&iacute;a romperse y ella vive a 20 kil&oacute;metros del centro. &ldquo;Tengo que hablar con mi marido&rdquo;, susurra la chica. Cuando se insiste en preguntarle su opini&oacute;n, dice: &ldquo;Estoy de acuerdo&hellip; pero hay que esperar a ver qu&eacute; dice mi marido&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/morir-utero-repudio-maridos-suficiente_1_3541741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2017 19:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los úteros rotos por el machismo en Congo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Métodos anticonceptivos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La madre del 'Aylan español' cruzó el Estrecho porque la UE le denegó el visado para curarse un tumor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ue-samuel-posible-aylan-europa_1_3577711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/265f38dd-7dd5-4a26-afc1-9d7016270527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La madre del &#039;Aylan español&#039; cruzó el Estrecho porque la UE le denegó el visado para curarse un tumor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con el padre de Samuel y marido de Véronique: ahora sí le han concedido un visado a Europa, pero para identificar el cuerpo del niño aparecido en Barbate</p><p class="subtitle">Cuando la Casa Schengen denegó su visado "decidimos que Véronique viajara por su cuenta y se llevara a Samuel, que también estaba enfermo, pues tenía problemas pulmonares"</p><p class="subtitle">Su médico le dijo que debía ir "a Francia o a España" para operarse y la familia pidió un presupuesto en el hospital madrileño de La Paz</p></div><p class="article-text">
        A sus cuatro a&ntilde;os cumplidos en diciembre, Samuel Kabamba era un ni&ntilde;o m&aacute;s: le gustaba disfrazarse, poner morritos en los 'selfies' y jugar al f&uacute;tbol. Su equipo era el Real Madrid. Un cr&iacute;o como otro; el peque&ntilde;o de seis hermanos. Su familia le hac&iacute;a fiestas de cumplea&ntilde;os y su colegio fotos cursis vestido con el uniforme escolar.
    </p><p class="article-text">
        Samuel no hab&iacute;a conocido ni la guerra ni el hambre. Tampoco la desgracia, que lleg&oacute; toda de un golpe. Fue el 14 de enero, cuando &eacute;l y su madre, V&eacute;ronique Nzazi, murieron ahogados en el estrecho de Gibraltar, a 6.000 kil&oacute;metros de su casa. El cuerpo que se cree es el suyo recal&oacute; hace dos semanas <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/menor-patera-estrecho-cadaver-Barbate_0_607189473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una playa de Barbate</a>, en C&aacute;diz. <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Aparece-Argelia-Samuel-Aylan-Barbate_0_611039710.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las olas arrastraron a V&eacute;ronique hasta la costa de Argelia</a>. All&iacute; apareci&oacute; el jueves pasado, a cientos de kil&oacute;metros del ni&ntilde;o a&uacute;n sin identificar al que ya llaman el &ldquo;Aylan espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia se empez&oacute; a esbozar otro 14 de enero, justo un a&ntilde;o antes, cuando la Maison Schengen (Casa Schengen), la instituci&oacute;n que gestiona los visados de la mayor parte de pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo &ndash;no los de Espa&ntilde;a-, comunic&oacute; a V&eacute;ronique que el visado tur&iacute;stico que hab&iacute;a pedido para viajar a Europa le hab&iacute;a sido denegado, como public&oacute; <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/nego-visado-madre-samuel-aylan-espanol-congo-5802395" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Peri&oacute;dico</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La puerta a la Uni&oacute;n Europea se cerr&oacute; as&iacute; ante esta mujer que no hab&iacute;a pedido el visado por capricho ni para hacer turismo. V&eacute;ronique estaba enferma; ten&iacute;a un tumor en el cuello desde hac&iacute;a 18 a&ntilde;os, explica su marido, Aim&eacute; Kabamba. Un tumor &ldquo;muy doloroso&rdquo; y que ya hab&iacute;a sido operado en Congo dos veces. Sin &eacute;xito, la masa tras su oreja izquierda segu&iacute;a creciendo y su m&eacute;dico le dijo que deb&iacute;a ir a Europa, &ldquo;a Francia o a Espa&ntilde;a&rdquo;, a operarse.
    </p><p class="article-text">
        Su primera idea no fue pedir un visado tur&iacute;stico, sino un visado m&eacute;dico. En su casa de Kinshasa, el padre saca dos presupuestos de una carpeta. Uno es del hospital La Paz, en Madrid; el otro de un centro de Par&iacute;s, el Saint Joseph. Los dos ascienden a varios miles de euros.
    </p><h3 class="article-text">Las exigencias de un visado m&eacute;dico europeo</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Con estos presupuestos en la mano, los Kabamba se informaron de los tr&aacute;mites para viajar a Francia &ldquo;por razones m&eacute;dicas&rdquo;. Lo que descubrieron fue desalentador. En la web de la &ldquo;Maison Schengen&rdquo; de Kinshasa, la documentaci&oacute;n y los requisitos econ&oacute;micos y de todo tipo que se exigen para este visado, <a href="http://www.schengenhouse.eu/fr/content/court-sejour" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &ldquo;C&rdquo;,</a> parecen imposibles de cumplir, no ya para un congole&ntilde;o que no pertenezca a las &eacute;lites, sino para cualquier espa&ntilde;ol medio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de poder demostrar que hab&iacute;a pagado por adelantado parte de los gastos m&eacute;dicos en un hospital franc&eacute;s &ndash;sin haber sido anteriormente examinada all&iacute;&ndash;, V&eacute;ronique deb&iacute;a proporcionar un sinf&iacute;n de documentos: la reserva de un billete de avi&oacute;n de ida y vuelta, reservas y justificante del pago de un hotel, un certificado de &ldquo;acogida&rdquo; del ayuntamiento en el que fuera a residir, un seguro m&eacute;dico y de viaje con todas las coberturas, las tres &uacute;ltimas n&oacute;minas y una declaraci&oacute;n jurada. A ello se a&ntilde;ade un certificado del m&eacute;dico de la Embajada de Francia que determinase que su dolencia no pod&iacute;a ser tratada en Congo, entre otros tr&aacute;mites. Todo con tres meses de antelaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Por &uacute;ltimo, se le exig&iacute;a que justificara, a trav&eacute;s de los movimientos de su banco y de sus tarjetas bancarias, poseer &ldquo;medios de subsistencia suficientes y regulares&rdquo;, no solo en Congo sino tambi&eacute;n para el viaje y la estancia. La web de la Maison Schengen no precisa una cantidad.
    </p><p class="article-text">
        Aim&eacute; Kabamba, el marido de V&eacute;ronique, recuerda muy bien a cu&aacute;nto ascend&iacute;a la cifra m&iacute;nima: &ldquo;Entre 20.000 y 30.000 d&oacute;lares&rdquo; (entre 18.700 euros y 28.000 euros) en el banco.
    </p><p class="article-text">
        A un diplom&aacute;tico europeo consultado por eldiario.es y que ha exigido anonimato, esa cantidad le parece coherente con lo que se suele reclamar, s&oacute;lo para que las autoridades europeas se planteen siquiera poner la pegatina de ese visado &ldquo;por razones m&eacute;dicas&rdquo; en un pasaporte congole&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Pensamos que lo mejor era tratarse en Europa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Abrumados, los Kabamba renunciaron a pedir el visado m&eacute;dico y pidieron uno tur&iacute;stico, algo menos exigente. En vano, pues este documento les fue denegado con dos razones. La primera, el hecho de no acreditar medios econ&oacute;micos suficientes &ndash;la mujer no ten&iacute;a una n&oacute;mina pues ayudaba a su marido en la iglesia en la que ejerce como pastor&ndash; y dos, un supuesto riesgo de que esta madre de seis hijos y 44 a&ntilde;os abandonara a su marido y a su prole para quedarse en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Poco import&oacute; que su perfil no tuviera nada que ver con el congole&ntilde;o tipo que, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, entra o se queda en Europa sin papeles: hombre, joven y sin cargas familiares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Aim&eacute; recuerda: &ldquo;Fue entonces cuando decidimos que V&eacute;ronique viajara por su cuenta y se llevara a Samuel, que tambi&eacute;n estaba enfermo, pues ten&iacute;a problemas pulmonares, por lo que pensamos que era mejor que lo trataran en Europa&rdquo;. Tras llegar a Argelia en avi&oacute;n en abril y entrar en Marruecos, &ldquo;todo iba bien&rdquo;, sostiene. La mujer &ldquo;estaba intentando obtener un visado&rdquo; desde all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de enero, el silencio; la madre que llamaba a su hija mayor, Jemima, todos los d&iacute;as para preguntarle &ldquo;qu&eacute; hab&iacute;an comido&rdquo; los peque&ntilde;os, dej&oacute; de llamar. El 16 de ese mes, dos d&iacute;as despu&eacute;s del naufragio, el tel&eacute;fono son&oacute;. Al otro lado de la l&iacute;nea no estaba V&eacute;ronique, sino &ldquo;un desconocido desde Marruecos&rdquo;, que le cont&oacute; a Aim&eacute; que su mujer y su hijo hab&iacute;an desaparecido en el mar.
    </p><h3 class="article-text">Ni hambre ni guerras: una familia de clase media</h3><p class="article-text">
        Los Kabamba viven en una casa adosada de dos plantas en el barrio de Gombele, en la comuna de Lemba, en Kinshasa. El padre es pastor de una iglesia evang&eacute;lica y los cinco hijos que le quedan visten vaqueros y miran un televisor de plasma mientras decenas de familiares siguen llegando para pasar la noche en colchones dispuestos en el sal&oacute;n de la casa, como es costumbre en los duelos en Congo.
    </p><p class="article-text">
        Los Kabamba son una de esas familias de la incipiente &ndash;e invisible para los medios occidentales&ndash; clase media congole&ntilde;a, que manda con esfuerzo a sus hijos a la universidad, se compra Mercedes de segunda mano y acude al m&eacute;dico cuando est&aacute;n enfermos.
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                </figure><p class="article-text">
        Pag&aacute;ndolo todo, porque en Congo &ndash;un pa&iacute;s cuyo Estado ha sido definido como &ldquo;<a href="http://enoughproject.org/reports/criminal-state-understanding-and-countering-institutionalized-corruption-and-violence-democr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una m&aacute;quina para saquear</a>&rdquo;- no existe una sanidad p&uacute;blica. En esta tierra tan rica que reposa sobre una cueva de Ali Bab&aacute; &ndash;oro, diamantes, tantalio, esta&ntilde;o, cobre, entre otros minerales&ndash; los enfermos deben incluso comprar el hilo con el que el cirujano los cose.
    </p><p class="article-text">
        V&eacute;ronique &ldquo;tem&iacute;a por su vida&rdquo;, recuerda su marido ante una foto de ella y otra de su hijo colgadas de una tela lila en una especie de altar improvisado. Sin alzar la voz, se indigna: &ldquo;No es justo que incluso en casos reales, en casos humanitarios, sea tan dif&iacute;cil obtener un visado. Nos lo negaron diciendo que mi mujer pod&iacute;a quedarse en Europa. No era verdad. Ella amaba a su marido y a sus seis hijos. &iquest;C&oacute;mo iba a dejarnos aqu&iacute;? S&oacute;lo quer&iacute;amos que la operaran, pagar la operaci&oacute;n y que volviera a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este hombre parece no comprender esa pol&iacute;tica de todo o nada de la Uni&oacute;n Europea. El todo para esos ricos de fortunas demasiado grandes como para no ser opacas, que obtienen sin problemas los visados de la UE. La nada para los dem&aacute;s congole&ntilde;os; gente como V&eacute;ronique, la mujer que intent&oacute; entrar legalmente en esa Europa esquiva antes de tratar de atravesar el Estrecho con su hijo peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Aim&eacute; Kabamba <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Exteriores-Samuel-identificar-Aylan-espanol_0_612789102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiene la pegatina de un visado europeo</a> en su pasaporte. Se lo ha dado la embajada de Espa&ntilde;a en Kinshasa para que viaje a C&aacute;diz y reconozca el cuerpo de un ni&ntilde;o que yace en una morgue de la ciudad. El ni&ntilde;o que se cree es su hijo Samuel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ue-samuel-posible-aylan-europa_1_3577711.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Feb 2017 19:19:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La madre del 'Aylan español' cruzó el Estrecho porque la UE le denegó el visado para curarse un tumor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Fronteras,Muertes migratorias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué y cómo maneja Marruecos la compuerta de la inmigración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos_1_4700000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98f95694-3dcd-4549-8a92-c85f47988820_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo: Inmigrantes recién rescatados de aguas del Estrecho/ Efe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La semana pasada, como en otras ocasiones, Marruecos dejó de vigilar las costas y se produjo un auge de llegadas por patera y en las vallas. ¿Por qué?</p><p class="subtitle">El estado alauíta intenta mantener el equilibrio entre su papel como  "gendarme de Europa" y su alianza con países subsaharianos. Entre medias: los inmigrantes</p></div><p class="article-text">
        Boukhalef, el barrio tangerino donde viv&iacute;an la mayor parte de los m&aacute;s de mil subsaharianos que llegaron el lunes y el martes a Espa&ntilde;a en lanchas de juguete, es un horizonte de edificios blancos concebido para realojar a marroqu&iacute;es que habitaban los mares de chabolas que rodeaban la ciudad. La poblaci&oacute;n del vecindario es humilde y, muchas veces, conservadora. Con los inmigrantes comparten poco m&aacute;s que las dificultades para acceder al transporte en este suburbio situado a 12 kil&oacute;metros del centro y no muy lejos de unas playas que se asoman al Estrecho de Gibraltar que se intuye tras el Cabo Espartel.
    </p><p class="article-text">
        De estas dos comunidades, la m&aacute;s vulnerable, la inmigrante, ha sido y es objeto de ataques racistas y constantes redadas, en ocasiones <a href="http://telquel.ma/2014/01/15/immigration-le-drame-de-trop_10476?utm_content=buffer1a882&amp;utm_medium=social&amp;utm_source=twitter.com&amp;utm_campaign=buffer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos veces al d&iacute;a</a>, de la polic&iacute;a marroqu&iacute;, cuyos brutales modos desmienten la nueva pol&iacute;tica migratoria, en teor&iacute;a respetuosa de la dignidad humana, anunciada por Mohamed VI en oto&ntilde;o de 2013.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la semana pasada los barcos de la Gendarmer&iacute;a y de la Marina Real dejaron de patrullar las costas por lo que el ministro marroqu&iacute; de Interior, Mohamed Hasad, calific&oacute; como &ldquo;disfunciones&rdquo;, el efecto en T&aacute;nger fue como el de una olla expr&eacute;s a la que se le quita la espita durante un minuto. Boukhalef qued&oacute; &ldquo;vac&iacute;o&rdquo;, explica por tel&eacute;fono Helena Maleno, investigadora de Caminando Fronteras -colectivo que apoya a los subsaharianos en Marruecos y que denuncia de forma constante las vulneraciones de derechos humanos en la frontera-, para luego volver a llenarse en los d&iacute;as posteriores con inmigrantes llegados de Rabat y Casablanca. 
    </p><p class="article-text">
        La calma dur&oacute; muy poco: durante la noche del viernes 15 de agosto una turba de marroqu&iacute;es <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Varios-marroquies-inmigrantes-subsaharianos-Tanger_0_292920766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atac&oacute; de nuevo con machetes</a> a los subsaharianos. Cinco resultaron heridos por arma blanca. Seg&uacute;n la activista, la polic&iacute;a no hizo nada para evitarlo y abandon&oacute; el barrio. Maleno cree que el ataque estuvo planificado, quiz&aacute;s para amedrentar a los subsaharianos y vaciar definitivamente de inmigrantes esta conflictiva barriada, en la que son frecuentes las redadas de la Gendarmer&iacute;a marroqu&iacute;. En una de estas redadas, en diciembre, un chico camerun&eacute;s de 16 a&ntilde;os,   Cedrick B&eacute;t&eacute;, se precipit&oacute; al vac&iacute;o desde un cuarto piso cuando trataba   de esconderse de la polic&iacute;a. El colectivo de apoyo a las redes  migrantes  Caminando Fronteras denunci&oacute; entonces que el adolescente cay&oacute;  cuando<strong>  estaba forcejeando con los agentes</strong><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/fuerzas-auxiliares-marroquies-camerunes-Tanger_0_204029822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estaba forcejeando con los agentes</a>. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Meras &ldquo;disfunciones&rdquo;?</h3><p class="article-text">
        En Marruecos, las fuerzas de seguridad est&aacute;n f&eacute;rreamente controladas por el Majzen, el aparato de poder semifeudal cuya cumbre ocupan el rey, su camarilla y los generales que controlan las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Tras su salida, los inmigrantes explicaron a Maleno que fueron los gendarmes quienes les indicaron que no habr&iacute;a vigilancia durante 48 horas, una voz que pronto corri&oacute; por el barrio. No parece probable que este escenario obedezca a una &ldquo;disfunci&oacute;n&rdquo; sino m&aacute;s bien a una orden expl&iacute;cita de Rabat.
    </p><p class="article-text">
        El intento de vaciar de inmigrantes Boukhalef, considerado un foco de conflicto por las autoridades marroqu&iacute;es, probablemente buscaba dar un respiro a Marruecos en varios frentes. 
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, porque el discurso de la excepcionalidad de Marruecos, su fachada de pa&iacute;s democr&aacute;tico, dif&iacute;cilmente se puede conciliar con las constantes denuncias de asociaciones de derechos humanos y con las portadas, incluso en <a href="http://telquel.ma/2014/01/15/immigration-le-drame-de-trop_10476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la prensa marroqu&iacute;,</a> que dan cuenta de los ataques racistas en este barrio, escenario de buena parte de los abusos policiales y de las tensiones entre comunidades en T&aacute;nger. Y Marruecos no es inmune a su imagen p&uacute;blica. Un buen ejemplo tuvo lugar en 2013, cuando tras la publicaci&oacute;n de <a href="http://www.atrapadosenmarruecos.org/doc/informemarruecos2013_cast.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un demoledor informe de MSF</a> y de denuncias de otras asociaciones sobre el trato dispensado a los migrantes, incluso el oficialista Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reconoci&oacute; abusos en el informe que estuvo en el origen de la nueva pol&iacute;tica migratoria marroqu&iacute;. Boukhalef es, en realidad, otra demostraci&oacute;n, junto con lo que sucede en Ceuta y Melilla, de que el cambio que el rey anunci&oacute; a bombo y platillo no est&aacute; siendo tal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En T&aacute;nger ha habido much&iacute;sima represi&oacute;n y tres asesinatos; las redadas son continuas. Marruecos estaba entre la espada y la pared. Por un lado, Europa exigi&eacute;ndole que controle la inmigraci&oacute;n y, por otro, las ONG que no paraban de denunciar la represi&oacute;n&rdquo;, explica el expreso pol&iacute;tico y activista social <a href="http://www.setem.org/blog/es/federacion/denunciamos-la-detencion-del-activista-boubker-el-khamlichi-companero-y-colaborador-de-la-campana-ropa-limpia-en-marruecos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boubker Khamlichi</a>.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n que soporta Marruecos al haber asumido &ldquo;una responsabilidad que no le corresponde, la de gendarme de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;, denuncia el profesor universitario y secretario de la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Estudios e Investigaci&oacute;n sobre Migraciones (AMERM), Mohamed Khachani, no se ha visto adem&aacute;s aliviada por el proceso de regularizaci&oacute;n de sin papeles que Rabat present&oacute; como el hito de su nueva pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa, dirigida a los entre 25.000 y 40.000 sin papeles que viven en el pa&iacute;s, no ha tenido los resultados esperados. De acuerdo con datos ofrecidos por Marcel Amiyeto, secretario general del sindicato Organizaci&oacute;n Democr&aacute;tica de los Trabajadores Inmigrantes (ODT), en una entrevista con el diario Al Bayane, entre el 1 de enero y mediados de junio, 15.600 personas se acogieron al proceso de regularizaci&oacute;n. Solo 1200 han tenido una respuesta positiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La regularizaci&oacute;n est&aacute; siendo un fracaso y el rumor que corre es que una vez que concluya, en diciembre, la Uni&oacute;n Europea quiere que Marruecos expulse a los no regularizados, por lo que los inmigrantes tienen urgencia por cruzar&rdquo;, recalca Maleno.
    </p><h3 class="article-text">&Aacute;frica, Espa&ntilde;a y el trasfondo del S&aacute;hara</h3><p class="article-text">
        En el <a href="http://www.ces.es/TRESMED/docum/mar-cttn-esp.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pre&aacute;mbulo</a> de la constituci&oacute;n marroqu&iacute;, se proclama que Marruecos tiene como uno de sus objetivos la unidad africana, una vocaci&oacute;n asumida con entusiasmo por Mohamed VI. En marzo, el soberano efectu&oacute; una gira que le llev&oacute; a Costa de Marfil, Gab&oacute;n y Senegal. Un mes antes, hab&iacute;a visitado Mali.
    </p><p class="article-text">
        El rey no s&oacute;lo volvi&oacute; con decenas de acuerdos comerciales y de cooperaci&oacute;n en diversas &aacute;reas, sino que, en Dakar, Mohamed VI obtuvo una declaraci&oacute;n tajante seg&uacute;n la cual Senegal reafirmaba su apoyo a la &ldquo;marroquinidad&rdquo; del S&aacute;hara Occidental. Muchos de los inmigrantes de Boukhalef son senegaleses. Tambi&eacute;n hay un colectivo importante procedente de Camer&uacute;n, otro pa&iacute;s alineado con Marruecos en la cuesti&oacute;n de la excolonia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Khachani recalca c&oacute;mo su pa&iacute;s est&aacute; haciendo equilibrios entre el papel de &ldquo;gendarme&rdquo; exigido por Europa y su necesidad de quedar bien con sus socios africanos. Si cuando concluya la regularizaci&oacute;n, Rabat expulsa de forma masiva a sus ciudadanos, estos Estados lo tendr&aacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil para fingir que no sucede nada, como hacen ante los abusos policiales y los ataques racistas a sus inmigrantes en Marruecos. El enfriamiento de la relaci&oacute;n de Rabat con esos pa&iacute;ses africanos podr&iacute;a repercutir negativamente sobre sus intentos de acercarse a la Uni&oacute;n Africana- siempre con el S&aacute;hara en la mente- una organizaci&oacute;n que abandon&oacute; en 1984 en protesta por la aceptaci&oacute;n del Frente Polisario como miembro.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre, el enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, Cristopher Ross, tiene previsto iniciar una nueva gira en el Magreb para tratar de desbloquear el di&aacute;logo entre Marruecos y el Frente Polisario. En un contexto en el que las relaciones con Francia, su principal valedor,  <a href="http://www.elmundo.es/espana/2014/08/14/53ebad6eca4741c5248b458b.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pasan por su mejor momento</a>, para Marruecos es crucial no s&oacute;lo recabar todos los apoyos africanos posibles, sino tambi&eacute;n que Madrid mantenga su tradicional neutralidad -que en la pr&aacute;ctica le beneficia- sobre la cuesti&oacute;n. Espa&ntilde;a fue la potencia colonial y su voz tiene peso en Naciones Unidas en lo relativo a esta descolonizaci&oacute;n inconclusa. &iquest;La decisi&oacute;n de permitir la salida de subsaharianos ha sido tambi&eacute;n un aviso de que Marruecos puede abrir el grifo de la inmigraci&oacute;n si Espa&ntilde;a presiona por la autodeterminaci&oacute;n de los saharauis? La respuesta es otro de los arcanos del Majzen.
    </p><p class="article-text">
        La oleada de lanchas de juguete no s&oacute;lo podr&iacute;a dirigirse a aliviar algo la tensi&oacute;n migratoria en Boukhalef, uno de los focos de conflicto de la regi&oacute;n norte de Marruecos, que afecta tambi&eacute;n a Ceuta y Melilla -los inmigrantes van y vienen entre T&aacute;nger y los alrededores de las dos ciudades- sino que adem&aacute;s la permisividad marroqu&iacute; no puede sino ser bien acogida por los pa&iacute;ses de origen de los subsaharianos cuya importancia para Rabat va en aumento. La decisi&oacute;n de dejar cruzar a m&aacute;s de mil inmigrantes no ha conllevado adem&aacute;s reproche p&uacute;blico alguno por parte de Espa&ntilde;a, pues  el gobierno ha contemporizado esperando que se trate de un episodio aislado, Madrid no ha llamado a consultas al embajador -como s&iacute; se hizo en 2001 ante una oleada de pateras algo m&aacute;s reducida- e incluso ha resaltado los &ldquo;<a href="http://noticias.terra.es/espana/interior-resalta-los-estrechos-contactos-con-marruecos-por-oleada-inmigrantes,a4f7cce3ffec7410VgnCLD200000b1bf46d0RCRD.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrechos contactos&rdquo;</a> con Rabat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinidad Deiros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos_1_4700000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2014 18:19:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
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