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    <title><![CDATA[elDiario.es - Goretti Redondo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Goretti Redondo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El autor porno que escribía cartas de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/autor-porno-escribia-cartas-amor_1_4694913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab5b4dfb-7d01-4004-84c0-9796bbe0c9fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alan Pauls"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anagrama reedita la ópera prima de Alan Pauls,</p><p class="subtitle">El pudor del pornógrafo</p><p class="subtitle">, publicada en 1985</p><p class="subtitle">La novela narra la historia de un escritor consumido por su trabajo que lo obliga a responder cartas, durante el día y la noche, a personas devoradas por la pasión</p><p class="subtitle">El autor argentino, ganador del Premio Herralde 2003, revela en un posfacio inédito las huellas que esconde la pequeña joya epistolar que escribió con tan sólo 21 años</p></div><p class="article-text">
        Dispuestos a elevar un par de grados el term&oacute;metro corporal en pleno verano nos lanzamos a devorar un libro que habla de bajas pasiones y de amor. &iquest;Acaso no todo se reduce a eso? Tenga especial cuidado porque <em>El pudor del porn&oacute;grafo</em> (1985) del escritor argentino Alan Pauls, reeditado por la editorial Anagrama, esconde en sus l&iacute;neas otro frenes&iacute;, el de la escritura.
    </p><p class="article-text">
        La &oacute;pera prima del autor argentino narra c&oacute;mo el desenfreno de la escritura mantiene a su protagonista atado a su escritorio, d&iacute;a y noche. All&iacute; se dedica a dar respuesta, en forma de carta, a perversiones -reales o inventadas- que hombres y mujeres le escriben. Esta exc&eacute;ntrica tarea no le permite salir de casa ni apenas dormir para dar salida a un enorme volumen de trabajo. El personaje se postula as&iacute; como un anti Bartleby, ya que al contrario que el protagonista del famoso cuento del escritor norteamericano Herman Melville, <em>Bartleby, el escribiente</em>, que decide dejar de escribir, &eacute;ste no puede abandonar su extenuante labor.
    </p><p class="article-text">
        El personaje del que no conocemos su nombre, ni siquiera una inicial, tiene un dulce descanso, asomarse a la ventana para ver a su amada &Uacute;rsula frente al amplio parque que hay frente a su casa. Hasta que un d&iacute;a ella decide cambiar las reglas de juego y acercarse a &eacute;l. Y no encuentra mejor forma de hacerlo que a trav&eacute;s de carta.
    </p><h3 class="article-text">El terror del porn&oacute;grafo</h3><p class="article-text">
        Uno de los terrores del porn&oacute;grafo es que las letras que le escribe a su amada se pierdan o sean interceptadas. Ese miedo a que ella no pueda leer lo que &eacute;l le escribe hace que entre en acci&oacute;n un amigo &iacute;ntimo de &Uacute;rsula que recoge y entrega las misivas, escondido tras una m&aacute;scara. La aparici&oacute;n de este personaje dispara la intriga que no tarda en aparecer en las cartas del protagonista. A trav&eacute;s de sus cartas seguimos el giro de los acontecimientos y descubrimos alguna que otra perversi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Leyendas de pasi&oacute;n</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Se dice que la primera obra de un autor es la m&aacute;s autobiogr&aacute;fica, pero Pauls decide esconderse en la correspondencia que un porn&oacute;grafo le env&iacute;a a su amada para revelarle al lector su pasi&oacute;n por Borges y Kafka. &ldquo;Nada m&aacute;s personal, nada m&aacute;s marcado que una carta. Ning&uacute;n texto m&aacute;s sembrado de huellas, las del que lo escribe, las de aquel a quien est&aacute; dirigido&rdquo; asegura el autor en el posfacio in&eacute;dito que escribe ahora con 54 a&ntilde;os, 30 despu&eacute;s de haber escrito su primera obra.
    </p><p class="article-text">
        Este escritor, premio Herralde 2003 por su novela <em>El pasado</em> con la que consigui&oacute; su consagraci&oacute;n internacional, desvela que a los 20 a&ntilde;os uno es lo que lee. Su dieta literaria de entonces consist&iacute;a en los llamados &ldquo;g&eacute;neros menores&rdquo;: diarios, memorias, autobiograf&iacute;as, relatos de viajes, carnets. Y cartas.
    </p><p class="article-text">
        Inspirado en las cartas que Kafka le escribi&oacute; a sus mujeres, Felice y Milena y en los correos sexuales de las revistas er&oacute;ticas que en la pubertad le robaba a su padrastro dio forma a <em>El pudor del porn&oacute;grafo</em>.  Novela que tras ser rechazada en un concurso literario en los ochenta fue publicada por uno de los integrantes del jurado, &ldquo;el cerebro de la editorial Sudamericana&rdquo;, Enrique Pezzoni.
    </p><p class="article-text">
        Roberto Bola&ntilde;o lo defini&oacute; como uno de los mejores escritores latinoamericanos vivos. Y esta peque&ntilde;a joya epistolar permite viajar al pasado para conocer al primer Alan Pauls que acaba de cerrar su trilog&iacute;a sobre los a&ntilde;os setenta en Argentina, <em>Historia del llanto</em>, <em>Historia del pelo</em> e <em>Historia del dinero</em>, &eacute;sta &uacute;ltima donde cambi&oacute; las escenas de sexo por el capital. Otra perversi&oacute;n que a muchos no deja dormir.
    </p><p class="article-text">
        Y como buen anti Bartleby Pauls contin&uacute;a escribiendo; tiene pendiente una biograf&iacute;a sobre el cinemat&oacute;grafo chileno Ra&uacute;l Ruiz y una nueva novela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goretti Redondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/autor-porno-escribia-cartas-amor_1_4694913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2014 19:18:07 +0000]]></pubDate>
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