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    <title><![CDATA[elDiario.es - J.J. Rodríguez-Lewis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/j_j_rodriguez-lewis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - J.J. Rodríguez-Lewis]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Entre ‘Acción Social’ y ‘Espartaco’: dos mujeres en la prensa política palmera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/accion-social-espartaco-mujeres-prensa-politica-palmera_129_13430966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91d25bfd-1155-4e56-92a4-b40a897a73d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148794.jpg" width="448" height="252" alt="Entre ‘Acción Social’ y ‘Espartaco’: dos mujeres en la prensa política palmera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Mercedes Acevedo Valcárcel y Sara Pérez García participaron en culturas políticas irreconciliables. Mercedes fue redactora de 'Acción Social', dirigente de Acción Popular, propagandista católica y oradora de las derechas. Sara colaboró en periódicos republicanos y encontró en 'Espartaco' un cauce plenamente afín a sus convicciones comunistas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sara Pérez con José Miguel Pérez y la hija de ambos.                            </span>
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        La presencia femenina en la prensa palmera de las primeras d&eacute;cadas del siglo XX fue excepcional. En un &aacute;mbito ocupado casi por completo por hombres, apenas unas pocas mujeres llegaron a figurar como redactoras o a publicar textos con su nombre. Entre ellas se encuentran Mercedes Acevedo Valc&aacute;rcel y Sara P&eacute;rez Garc&iacute;a, vinculadas durante los a&ntilde;os veinte y treinta a dos culturas pol&iacute;ticas enfrentadas y a dos peri&oacute;dicos representativos de aquella confrontaci&oacute;n: <em>Acci&oacute;n Social</em>, portavoz del catolicismo organizado, y <em>Espartaco</em>, &oacute;rgano del movimiento obrero y del comunismo palmero.
    </p><p class="article-text">
        	Sus trayectorias fueron distintas y tambi&eacute;n lo son las huellas que dejaron. De Mercedes no se han identificado art&iacute;culos firmados en <em>Acci&oacute;n Social</em>, pero est&aacute; acreditada su pertenencia a la redacci&oacute;n y puede seguirse su actividad como propagandista, oradora y dirigente pol&iacute;tica. Sara, en cambio, dej&oacute; una producci&oacute;n period&iacute;stica que permite conocer directamente sus ideas sobre la igualdad, el sufragio femenino, la maternidad, la intolerancia, la explotaci&oacute;n social o la guerra. Ambas ocuparon espacios poco habituales para las mujeres de su tiempo y relacionaron el periodismo con una intensa participaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mercedes Acevedo Valc&aacute;rcel: redactora y propagandista cat&oacute;lica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n Mercedes Acevedo Valc&aacute;rcel naci&oacute; en Santa Cruz de La Palma el 15 de agosto de 1903 y era hija del gobernador militar de la isla, Jer&oacute;nimo Acevedo de la Cruz. Su nombre aparece desde muy pronto en la vida asociativa de la ciudad. En 1923 figur&oacute; entre las j&oacute;venes invitadas por el Real Nuevo Club para colaborar en la organizaci&oacute;n de una exposici&oacute;n de flores, plantas y p&aacute;jaros. La noticia pertenece todav&iacute;a al &aacute;mbito cultural y recreativo, pero muestra que participaba ya en los espacios p&uacute;blicos de relaci&oacute;n de la capital palmera.
    </p><p class="article-text">
        	Su trayectoria adquiri&oacute; una dimensi&oacute;n claramente pol&iacute;tica despu&eacute;s de la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica. En 1932 fue elegida tesorera del comit&eacute; de Acci&oacute;n Popular Agraria constituido en Santa Cruz de La Palma. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s volvi&oacute; a ser elegida por unanimidad para la tesorer&iacute;a del comit&eacute; insular de Acci&oacute;n Popular. La continuidad en el cargo demuestra que no era una simple afiliada, sino una persona de confianza dentro de la organizaci&oacute;n. En 1936 figurar&iacute;a, adem&aacute;s, como secretaria de su Comit&eacute; Femenino.
    </p><p class="article-text">
        	Su actividad pol&iacute;tica discurri&oacute; paralelamente a su incorporaci&oacute;n a <em>Acci&oacute;n Social</em>. El peri&oacute;dico hab&iacute;a comenzado a publicarse en 1931 como cabecera cat&oacute;lica y, tras quedar ligado a Acci&oacute;n Popular, se convirti&oacute; en uno de los principales instrumentos del catolicismo pol&iacute;tico palmero. Desde sus p&aacute;ginas defendi&oacute; los intereses religiosos, combati&oacute; la pol&iacute;tica laicizadora de la Rep&uacute;blica y particip&oacute; activamente en las campa&ntilde;as electorales de las derechas.
    </p><p class="article-text">
        	La pertenencia de Mercedes Acevedo a la redacci&oacute;n est&aacute; confirmada por el propio peri&oacute;dico. Cuando se bendijeron sus talleres, la ceremonia fue apadrinada por el director, Jos&eacute; L&oacute;pez y Mart&iacute;n Romero, y por quien la noticia denominaba expresamente &laquo;la redactora de <em>Acci&oacute;n Social</em>, Srta. Mercedes Acevedo Valc&aacute;rcel&raquo;. En un acto destinado a celebrar la consolidaci&oacute;n material de la cabecera, Mercedes representaba a la redacci&oacute;n junto a su m&aacute;ximo responsable. No sabemos qu&eacute; art&iacute;culos escribi&oacute; ni qu&eacute; secciones atendi&oacute;. Muchas informaciones locales, religiosas, pol&iacute;ticas y sociales aparec&iacute;an entonces sin firma, por lo que su trabajo puede permanecer oculto entre esas piezas an&oacute;nimas. La falta de textos identificados no permite atribuirle una producci&oacute;n concreta, pero tampoco resta valor al testimonio que la reconoce formalmente como redactora.
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                Cabecera de &#039;Acción social&#039;.                            </span>
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           Mercedes desarroll&oacute; tambi&eacute;n una actividad continuada como oradora. En diciembre de 1932 tom&oacute; la palabra durante una velada de la Juventud Cat&oacute;lica. Un a&ntilde;o despu&eacute;s intervino en un mitin de las derechas celebrado en el Circo de Marte durante la campa&ntilde;a para las elecciones generales de noviembre de 1933. Dos peri&oacute;dicos ideol&oacute;gicamente enfrentados ofrecieron versiones opuestas de aquel acto. <em>Espartaco </em>ridiculiz&oacute; a los oradores y present&oacute; a Mercedes como una se&ntilde;orita de &laquo;sangre azul&raquo; al servicio de los intereses clericales. Una cr&oacute;nica favorable de <em>Gaceta de Tenerife</em>, por el contrario, se&ntilde;al&oacute; que habl&oacute; en nombre de las mujeres de La Palma, manifest&oacute; sus convicciones religiosas y patri&oacute;ticas y destac&oacute; la importancia del voto femenino. La intervenci&oacute;n se produjo pocos d&iacute;as antes de las primeras elecciones generales en las que las mujeres espa&ntilde;olas pudieron ejercer el sufragio. M&aacute;s all&aacute; de las valoraciones contrapuestas, ambas versiones coinciden en lo esencial: Mercedes particip&oacute; activamente en la movilizaci&oacute;n del nuevo electorado femenino y asumi&oacute; p&uacute;blicamente la defensa de su ideario.
    </p><p class="article-text">
        	Tras el golpe militar de julio de 1936 se aline&oacute; expresamente con el bando sublevado. En agosto pronunci&oacute; una alocuci&oacute;n ante el micr&oacute;fono de la Comandancia Militar que fue reproducida por <em>Diario de Avisos de La Palma</em>. Se present&oacute; como cristiana, espa&ntilde;ola e hija de un militar y justific&oacute; su intervenci&oacute;n por fidelidad a una trilog&iacute;a formada por &laquo;Cristo, Patria y paternidad&raquo;. Su discurso expresaba una adhesi&oacute;n inequ&iacute;voca al movimiento encabezado por Franco y utilizaba una intensa ret&oacute;rica religiosa, patri&oacute;tica y militar.
    </p><p class="article-text">
        	Poco despu&eacute;s fue nombrada vocal de la Junta de Damas constituida para canalizar donativos destinados a la causa sublevada. En mayo de 1937 tom&oacute; posesi&oacute;n como tesorera de la reorganizada Asamblea Local de la Cruz Roja Espa&ntilde;ola de Santa Cruz de La Palma. Este &uacute;ltimo cargo prolongaba una trayectoria marcada por la administraci&oacute;n de fondos, la propaganda pol&iacute;tica y la participaci&oacute;n en organizaciones asistenciales. Posteriormente contrajo matrimonio en Las Palmas de Gran Canaria con Jer&oacute;nimo Saavedra Medina y estableci&oacute; all&iacute; su vida familiar. Fue, a la vez, t&iacute;a materna y t&iacute;a pol&iacute;tica del expresidente de Canarias Jer&oacute;nimo Saavedra Acevedo. Falleci&oacute; en la misma ciudad, con descendencia, el 17 de mayo de 1982.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sara P&eacute;rez Garc&iacute;a: igualdad y emancipaci&oacute;n en la prensa obrera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sara P&eacute;rez Garc&iacute;a naci&oacute; en 1903 en La Gallega, municipio de Guanabacoa (Cuba), en el seno de una familia de origen canario. En 1922 contrajo matrimonio con Jos&eacute; Miguel P&eacute;rez y P&eacute;rez, maestro palmero emigrado a la Perla del Caribe, donde pronto se convirti&oacute; en un activo l&iacute;der comunista, y con el que puso en marcha una escuela racionalista en La Habana. Tuvieron una hija, Estelfa. La relaci&oacute;n personal y pol&iacute;tica con Jos&eacute; Miguel fue fundamental para su trayectoria, pero Sara no puede quedar reducida a la condici&oacute;n de esposa de uno de los principales dirigentes de la izquierda insular. Sus art&iacute;culos muestran una voz y una actividad propias.
    </p><p class="article-text">
        	Despu&eacute;s de participar en la fundaci&oacute;n del Partido Comunista de Cuba, Jos&eacute; Miguel fue detenido por la dictadura de Gerardo Machado y deportado a Espa&ntilde;a. Sara lleg&oacute; a La Palma en febrero de 1926 con su hija, que ten&iacute;a entonces tres a&ntilde;os, para reunirse con &eacute;l. Durante la Dictadura de Primo de Rivera comenz&oacute; a colaborar en la prensa canaria. Public&oacute; en <em>El Progreso</em>, peri&oacute;dico republicano de Tenerife, y mantuvo una presencia continuada en <em>El Tiempo</em>, cabecera republicana posibilista aparecida en Santa Cruz de La Palma en 1928. Estas colaboraciones no representan una evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica hacia el comunismo. Sus convicciones estaban ya formadas; aquellos peri&oacute;dicos constitu&iacute;an los cauces disponibles antes de la aparici&oacute;n de una publicaci&oacute;n plenamente af&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	En <em>El Tiempo</em> abord&oacute; cuestiones muy diversas. En &laquo;La superioridad masculina&raquo; rechaz&oacute; la supuesta inferioridad intelectual de la mujer y atribuy&oacute; las diferencias entre los sexos a la educaci&oacute;n y a las oportunidades desiguales. No defend&iacute;a una superioridad femenina, sino la igualdad: los hombres no ten&iacute;an motivo para mirar a las mujeres &laquo;por encima del hombro&raquo;. Tambi&eacute;n defendi&oacute; el sufragio femenino frente a Ramiro de Maeztu. Sara reconoc&iacute;a que el sistema electoral estaba deformado por el caciquismo, la pobreza y la falta de formaci&oacute;n, pero rechazaba que esos problemas justificaran excluir a las mujeres. Si muchos hombres votaban sometidos a id&eacute;nticas presiones, no exist&iacute;a una raz&oacute;n leg&iacute;tima para reservarles el derecho.
    </p><p class="article-text">
        	Sus intereses fueron m&aacute;s amplios. Escribi&oacute; contra el pesimismo y la pasividad, rechaz&oacute; la pena de muerte y relacion&oacute; la delincuencia con la desigualdad, la miseria y el abandono educativo. En &laquo;Maternidad&raquo; defendi&oacute; una educaci&oacute;n infantil basada en el respeto, la higiene y la tolerancia y critic&oacute; que se responsabilizara a las madres de una tarea para la que la sociedad no las hab&iacute;a preparado. Tambi&eacute;n reflexion&oacute; sobre el amor, la militancia y la autonom&iacute;a femenina en &laquo;La bolchevique enamorada&raquo;. En otras colaboraciones combati&oacute; el fanatismo y la intolerancia, se interes&oacute; por las transformaciones sociales de la Rusia sovi&eacute;tica y denunci&oacute; la represi&oacute;n de la dictadura cubana de Gerardo Machado. Su art&iacute;culo &laquo;Sobre lo mismo&raquo;, publicado en 1930, asociaba la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica con la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y mostraba que Cuba continuaba ocupando un lugar importante en sus preocupaciones despu&eacute;s de instalarse en La Palma.
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                Página del semanario &#039;Espartaco&#039;.                            </span>
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           La aparici&oacute;n de <em>Espartaco</em> en 1930 le proporcion&oacute; un medio plenamente pr&oacute;ximo a su pensamiento. El semanario estaba adscrito al movimiento obrero y al grupo liderado por Jos&eacute; Miguel P&eacute;rez. Sara figur&oacute; formalmente entre sus redactores desde la reorganizaci&oacute;n aprobada por la Federaci&oacute;n de Trabajadores de La Palma en 1931. En sus p&aacute;ginas pudo desarrollar con mayor libertad una reflexi&oacute;n sostenida sobre la emancipaci&oacute;n femenina. En &laquo;La liberaci&oacute;n de la mujer&raquo; defendi&oacute; la educaci&oacute;n, la independencia econ&oacute;mica y la participaci&oacute;n de las mujeres en la transformaci&oacute;n social. No bastaba con permitir que algunas accedieran a ciertas profesiones ni con que trabajaran fuera del hogar si continuaban cobrando menos y soportando en solitario las responsabilidades dom&eacute;sticas. En &laquo;Nosotras en este Primero de Mayo&raquo; llam&oacute; a las mujeres trabajadoras a abandonar su posici&oacute;n de espectadoras. Eran ellas quienes administraban la escasez del hogar, sufr&iacute;an la falta de alimentos y contemplaban el agotamiento de sus maridos e hijos. La conmemoraci&oacute;n obrera tambi&eacute;n les pertenec&iacute;a y deb&iacute;an participar activamente en ella.
    </p><p class="article-text">
        	Su texto m&aacute;s contundente fue &laquo;La mujer y la guerra&raquo;, publicado en 1935. Sara relacion&oacute; la amenaza b&eacute;lica con el capitalismo, el militarismo y las privaciones cotidianas. Critic&oacute; a las damas cat&oacute;licas y al feminismo burgu&eacute;s, incapaces, a su juicio, de impedir unos conflictos en los que los hijos de las trabajadoras eran enviados a matar y morir. Afirmaba que la mujer hab&iacute;a sido &laquo;la v&iacute;ctima resignada, m&aacute;s explotada, m&aacute;s encadenada a&uacute;n que el hombre&raquo;: esclava dentro del hogar y peor pagada cuando sal&iacute;a a trabajar.
    </p><p class="article-text">
        	Los textos publicados entre 1928 y 1935 muestran una gran continuidad. En <em>El Tiempo</em> defendi&oacute; la igualdad, el sufragio, una maternidad consciente, la tolerancia y la superaci&oacute;n de la injusticia. En <em>Espartaco</em> integr&oacute; esas preocupaciones en una interpretaci&oacute;n abiertamente comunista de la explotaci&oacute;n y la lucha de clases. No cambi&oacute; esencialmente Sara; cambi&oacute; el peri&oacute;dico desde el que pod&iacute;a expresarse. Su escritura tuvo incluso consecuencias judiciales. En 1930 fue encausada por injurias al presidente de la Rep&uacute;blica de Cuba.
    </p><p class="article-text">
        	El golpe militar de 1936 trunc&oacute; violentamente su vida. Jos&eacute; Miguel fue detenido y fusilado. Sara fue recluida en un hospital utilizado como prisi&oacute;n de mujeres y lleg&oacute; a intentarse que fuera separada de su hija mediante la retirada de la patria potestad. Finalmente, ambas lograron escapar de La Palma y regresar a Cuba, donde reconstruyeron sus vidas y fallecieron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos mujeres en campos enfrentados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mercedes Acevedo Valc&aacute;rcel y Sara P&eacute;rez Garc&iacute;a participaron en culturas pol&iacute;ticas irreconciliables. Mercedes fue redactora de <em>Acci&oacute;n Social</em>, dirigente de Acci&oacute;n Popular, propagandista cat&oacute;lica y oradora de las derechas. Sara colabor&oacute; en peri&oacute;dicos republicanos y encontr&oacute; en <em>Espartaco</em> un cauce plenamente af&iacute;n a sus convicciones comunistas. No fueron simples s&iacute;mbolos de la derecha y la izquierda. Fueron dos mujeres que intervinieron en un espacio reservado casi por completo a los hombres. Mercedes lo hizo principalmente mediante la redacci&oacute;n, la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y la palabra p&uacute;blica. Sara dej&oacute; adem&aacute;s una obra firmada que permite seguir su pensamiento sobre la igualdad, la tolerancia y la emancipaci&oacute;n de las trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        	Sus destinos despu&eacute;s de 1936 fueron radicalmente distintos: Mercedes particip&oacute; en las estructuras de apoyo al bando sublevado; Sara sufri&oacute; la prisi&oacute;n, el fusilamiento de su marido y la expulsi&oacute;n de la isla. Pero el estudio conjunto de ambas permite comprender que las mujeres no estuvieron ausentes de la prensa ni de la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica palmera. Desde orillas opuestas, Mercedes Acevedo y Sara P&eacute;rez contribuyeron a ensanchar un espacio period&iacute;stico que hasta entonces hab&iacute;a pertenecido casi exclusivamente a los hombres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/accion-social-espartaco-mujeres-prensa-politica-palmera_129_13430966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 21:47:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre ‘Acción Social’ y ‘Espartaco’: dos mujeres en la prensa política palmera]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la prensa palmera a ‘Notas perdidas’: los primeros pasos de ‘Lota España’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/prensa-palmera-notas-perdidas-primeros-pasos-lota-espana_129_13421384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f7a9b25-eed3-4b94-bdbd-81db1b25c9da_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148558.jpg" width="1283" height="722" alt="De la prensa palmera a ‘Notas perdidas’: los primeros pasos de ‘Lota España’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Entre 1912 y 1915, la futura ‘Lota España’ publicó en la prensa palmera y preparó ‘Notas perdidas’, el único poemario que editó en vida
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &#039;Lota España&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Dolores Gonz&aacute;lez P&eacute;rez, conocida posteriormente como <em>Lota Espa&ntilde;a</em>, naci&oacute; en Humilladero, M&aacute;laga, el 8 de diciembre de 1891 y falleci&oacute; en la capital malague&ntilde;a el 17 de junio de 1973. Fue la mayor de siete hermanos y pas&oacute; su infancia y juventud en distintas localidades espa&ntilde;olas debido a los destinos de su padre, Salvador Gonz&aacute;lez N&uacute;&ntilde;ez, teniente de la Guardia Civil. Su vocaci&oacute;n literaria fue muy temprana. D&eacute;cadas despu&eacute;s recordar&iacute;a que comenz&oacute; a escribir pr&aacute;cticamente al mismo tiempo que aprendi&oacute; a hacerlo y que, a los diez a&ntilde;os, ya publicaba cuentos y poes&iacute;as en revistas y peri&oacute;dicos locales. Tambi&eacute;n evoc&oacute; su inclinaci&oacute;n a la lectura y c&oacute;mo convert&iacute;a las lecciones en versos para memorizarlas. Cuando lleg&oacute; a Santa Cruz de La Palma, hacia 1912, ten&iacute;a unos veinte a&ntilde;os y una vocaci&oacute;n suficientemente arraigada.
    </p><p class="article-text">
        	La isla no fue, por tanto, el lugar donde naci&oacute; su inclinaci&oacute;n hacia la literatura ni necesariamente aquel en el que aparecieron sus primeros textos. Como sabemos, buena parte de la literatura espa&ntilde;ola de la Restauraci&oacute;n se escribi&oacute; para los peri&oacute;dicos y permaneci&oacute; durante d&eacute;cadas &laquo;enterrada en las hemerotecas&raquo;. Como han se&ntilde;alado Serrano Alonso y De Juan Bolufer (2009), la literatura de la Edad de Plata no puede entenderse plenamente &laquo;sin el an&aacute;lisis de la prensa de la &eacute;poca&raquo;. El caso de Lolita Gonz&aacute;lez P&eacute;rez lo confirma: fue en los peri&oacute;dicos palmeros donde su escritura encontr&oacute; continuidad, lectores y reconocimiento p&uacute;blico. Documentar esta etapa contribuye as&iacute; a completar el conocimiento de Lota Espa&ntilde;a y a explicar c&oacute;mo una vocaci&oacute;n temprana comenz&oacute; a transformarse en una trayectoria literaria p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        	La residencia palmera de la familia se prolong&oacute; hasta diciembre de 1915 y estuvo motivada por el destino profesional de su padre, que ejerci&oacute; como jefe de l&iacute;nea de la Guardia Civil. Durante aquellos a&ntilde;os, Lolita Gonz&aacute;lez P&eacute;rez colabor&oacute; en cabeceras como <em>Diario de Avisos</em>, <em>Diario de La Palma</em>, <em>El Nudo</em>, <em>Juventud Cat&oacute;lica</em> y <em>La Organizaci&oacute;n</em>. Despu&eacute;s de regresar a M&aacute;laga continu&oacute; remitiendo textos a la isla y su firma apareci&oacute; tambi&eacute;n en <em>La Lucha</em> y <em>El Tiempo</em>. A estas publicaciones debe a&ntilde;adirse el mensuario <em>Cuba y Canarias</em>, dirigido por F&eacute;lix Duarte en Zaza del Medio.Gonz&aacute;lez P&eacute;rez fue, sobre todo, una escritora y colaboradora literaria que utiliz&oacute; la prensa como medio de publicaci&oacute;n y v&iacute;a de acceso a la vida p&uacute;blica. En aquellos a&ntilde;os los peri&oacute;dicos locales acog&iacute;an poemas, relatos, discursos, opiniones y cr&oacute;nicas de actos culturales, por lo que proporcionaban a los escritores un espacio de difusi&oacute;n y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        	En mayo de 1914, la prensa tinerfe&ntilde;a reprodujo una informaci&oacute;n procedente de La Palma bajo el t&iacute;tulo &laquo;Notable poetisa&raquo;. Lolita, residente en Santa Cruz de La Palma, contaba &mdash;seg&uacute;n la cr&oacute;nica&mdash; con las simpat&iacute;as de la poblaci&oacute;n por su talento y su gracia. Hab&iacute;a intervenido en una velada en la que recit&oacute; una composici&oacute;n dedicada a la primavera y ley&oacute; versos de Gertrudis Segovia. La actuaci&oacute;n recibi&oacute; repetidas ovaciones.En la misma p&aacute;gina apareci&oacute; &laquo;&iexcl;Tributo de admiraci&oacute;n!&raquo;, poema dedicado al escritor &Aacute;ngel Mar&iacute;a Segovia. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el propio Segovia le respondi&oacute; con otra composici&oacute;n. El intercambio demuestra que Lolita no era &uacute;nicamente una aficionada que enviaba versos aislados, sino una autora que comenzaba a participar en un di&aacute;logo literario y cuyo nombre circulaba ya fuera de la isla.
    </p><p class="article-text">
        	Las cr&oacute;nicas de la &eacute;poca la presentaron como &laquo;inspirada poetisa&raquo;, &laquo;gentil y bella poetisa&raquo;, &laquo;distinguida poetisa&raquo; o &laquo;notable escritora&raquo;. Son f&oacute;rmulas propias del lenguaje elogioso de entonces, pero su reiteraci&oacute;n muestra que hab&iacute;a alcanzado cierta visibilidad. Adem&aacute;s, su actividad no se limit&oacute; a la poes&iacute;a. En mayo de 1915 pronunci&oacute; en <em>Juventud Cat&oacute;lica</em> la conferencia &laquo;La mujer cristiana y su Patria&raquo;, en la que defendi&oacute; el papel de la mujer en la educaci&oacute;n moral y religiosa. Un mes despu&eacute;s ley&oacute; &laquo;Mis dos terru&ntilde;os&raquo; y recibi&oacute; la felicitaci&oacute;n del poeta Antonio Zerolo. Aunque el texto no se ha localizado, su t&iacute;tulo parece aludir a los dos espacios fundamentales de su primera identidad: Andaluc&iacute;a y Canarias.
    </p><p class="article-text">
        	Los poemas difundidos en la prensa palmera muestran una escritura variada. En ellos aparecen el amor y el desenga&ntilde;o, la maternidad, la religi&oacute;n, el patriotismo, el paisaje, la memoria y las referencias a la cultura canaria. La voz femenina no se limita siempre a esperar o sufrir en silencio: ama, duda, reprocha, perdona y reclama su propia experiencia. La fol&iacute;a, la Virgen de las Nieves, el mar y la monta&ntilde;a incorporan adem&aacute;s La Palma a su imaginario literario. Esta producci&oacute;n period&iacute;stica no fue un conjunto de ejercicios sin continuidad. Algunos poemas pasaron despu&eacute;s a su primer libro y otros permanecieron &uacute;nicamente en las p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos. La prensa constituy&oacute; as&iacute; su primer espacio conocido de experimentaci&oacute;n, difusi&oacute;n y reconocimiento p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        	En el ambiente cultural palmero tuvo especial importancia Francisco deCosmelli y Sotomayor, poeta, dramaturgo, militar y colaborador de distintas cabeceras. Cosmelli fue el autor del pr&oacute;logo de <em>Notas perdidas</em> y su firma proporcion&oacute; a la escritora un respaldo reconocible. Ambos hab&iacute;an coincidido previamente en veladas y programas culturales, de modo que el poemario surgi&oacute; dentro de un entorno que ya conoc&iacute;a la actividad p&uacute;blica de Lolita.
    </p><p class="article-text">
        	<em>Notas perdidas</em> apareci&oacute; en 1915 y fue impreso en la Librer&iacute;a y Tipograf&iacute;a Cat&oacute;lica de Santa Cruz de Tenerife, aunque la autora, como decimos, resid&iacute;a en Santa Cruz de La Palma. El volumen incluye un retrato y una dedicatoria a sus padres, en la que presenta la obra como &laquo;este primer grito de mi fantas&iacute;a, este primer hijo de mi cerebro&raquo;. El &iacute;ndice re&uacute;ne treinta y ocho composiciones. El cotejo con la prensa permite comprobar que &laquo;Aves nocturnas&raquo;, &laquo;&iexcl;Te quiero!&raquo; y &laquo;El nido roto&raquo; pasaron al libro, mientras que &laquo;Primavera&raquo; podr&iacute;a corresponder a la composici&oacute;n recitada en 1914. El poemario ocupa una posici&oacute;n singular en su trayectoria: fue el primero y el &uacute;nico que public&oacute; en vida. <em>Lota Espa&ntilde;a</em> continu&oacute; escribiendo poes&iacute;a durante d&eacute;cadas, pero gran parte de esa producci&oacute;n qued&oacute; dispersa en peri&oacute;dicos, revistas y manuscritos y solo ha sido reunida p&oacute;stumamente. La etapa palmera adquiere as&iacute; una relevancia especial: all&iacute; no solo alcanz&oacute; su primera proyecci&oacute;n p&uacute;blica, sino que prepar&oacute; el &uacute;nico volumen po&eacute;tico que lleg&oacute; a editar personalmente.
    </p><p class="article-text">
        	La revisi&oacute;n de <em>Notas perdidas</em> muestra una obra m&aacute;s amplia de lo que podr&iacute;a sugerir la imagen de una autora dedicada exclusivamente al amor o a la religiosidad. En sus p&aacute;ginas aparecen la maternidad, el hogar, la infancia, la emigraci&oacute;n, el paisaje, las leyendas, el patriotismo, los conflictos pol&iacute;ticos y una experiencia amorosa en la que la mujer puede mostrarse unas veces dependiente y otras capaz de dirigir la relaci&oacute;n. Su primera poes&iacute;a se inscribe en un modernismo tard&iacute;o de fuerte ra&iacute;z posrom&aacute;ntica. Participa del lenguaje difundido por Rub&eacute;n Dar&iacute;o: musicalidad, cromatismo, exotismo, jardines, perfumes, piedras preciosas y referencias hel&eacute;nicas u orientales. A esa influencia general se suma una especial proximidad al mundo colorista y popular de Salvador Rueda, poeta malague&ntilde;o al que admir&oacute; y con quien mantuvo relaci&oacute;n personal y epistolar. Al mismo tiempo, conserva la melancol&iacute;a, el misterio, el amor frustrado y el dolor &iacute;ntimo propios de Gustavo Adolfo B&eacute;cquer, a quien dedic&oacute; una composici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	Otro de los rasgos principales del libro es la convivencia de Andaluc&iacute;a y Canarias. En &laquo;&iexcl;Benahoare!&raquo; y &laquo;Noche canaria&raquo;, La Palma y el archipi&eacute;lago aparecen como territorios de belleza, historia y leyenda. En &laquo;A M&aacute;laga&raquo;, en cambio, domina la nostalgia de la tierra natal, presentada como madre y refugio. La Palma no sustituy&oacute; a Andaluc&iacute;a, pero se convirti&oacute; en un segundo territorio de pertenencia: el lugar en el que empez&oacute; a ser reconocida p&uacute;blicamente como escritora. El poemario refleja tambi&eacute;n el ambiente cat&oacute;lico y mon&aacute;rquico de su primera etapa. Sin embargo, junto a esa orientaci&oacute;n aparece una reflexi&oacute;n muy significativa sobre la condici&oacute;n femenina. En &laquo;&iexcl;Esclava!...&raquo;, Lolita afirma que, por ser mujer, le falta libertad incluso para crear. El poema no la convierte autom&aacute;ticamente en una autora feminista en sentido militante, pero muestra su conciencia de las limitaciones que pesaban sobre una mujer con vocaci&oacute;n literaria.
    </p><p class="article-text">
        	La familia abandon&oacute; La Palma en diciembre de 1915 y regres&oacute; a M&aacute;laga, pero la relaci&oacute;n con Canarias continu&oacute;. Lolita sigui&oacute; enviando composiciones a los peri&oacute;dicos palmeros y escribi&oacute; en 1920 el texto del carro aleg&oacute;rico de la Bajada de Nuestra Se&ntilde;ora de las Nieves. Despu&eacute;s adopt&oacute; de manera estable el seud&oacute;nimo de <em>Lota Espa&ntilde;a</em> y desarroll&oacute; una producci&oacute;n mucho m&aacute;s extensa y diversa. No escribi&oacute; solamente poes&iacute;a: cultiv&oacute; tambi&eacute;n la novela, el cuento, el ensayo, la cr&iacute;tica literaria, la rese&ntilde;a y el art&iacute;culo period&iacute;stico. El corpus recuperado por Dolores Vela Garc&iacute;a supera los tres mil textos, muchos de ellos in&eacute;ditos o dispersos.
    </p><p class="article-text">
        	Sus otras obras publicadas en forma de libro fueron principalmente narrativas. <em>Llanto de plomo</em> (1925) es una novela corta aparecida en Melilla dentro de la colecci&oacute;n <em>La Novela Africana</em>. <em>La voz del terru&ntilde;o</em>, publicada hacia 1929, es tambi&eacute;n una novela corta y pertenece al &aacute;mbito de la literatura de quiosco. El hecho de que no editara otro poemario no significa que abandonara la poes&iacute;a, sino que sus versos posteriores circularon sobre todo en publicaciones peri&oacute;dicas y manuscritos.
    </p><p class="article-text">
        	Su evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica fue igualmente compleja. La autora cat&oacute;lica y mon&aacute;rquica de algunos textos juveniles dej&oacute; m&aacute;s tarde escritos cercanos al republicanismo y public&oacute; en 1936 una eleg&iacute;a dedicada al anarquista Buenaventura Durruti. Despu&eacute;s de la Guerra Civil vivi&oacute; durante a&ntilde;os en Benamargosa y m&aacute;s tarde regres&oacute; a M&aacute;laga, donde falleci&oacute; en 1973.
    </p><p class="article-text">
        	Durante d&eacute;cadas, su obra permaneci&oacute; pr&aacute;cticamente olvidada. Mar&iacute;a Dolores Guti&eacute;rrez Navas dio un primer paso en su recuperaci&oacute;n en 2004, pero el rescate decisivo se debe a Dolores Vela Garc&iacute;a, que localiz&oacute; y estudi&oacute; buena parte del legado familiar, public&oacute; dos antolog&iacute;as po&eacute;ticas y dedic&oacute; su tesis doctoral a la autora. <em>Lota Espa&ntilde;a</em> no fue una figura central del canon ni perteneci&oacute; directamente a la Generaci&oacute;n del 27. Fue una escritora de la Edad de Plata que desarroll&oacute; una obra extensa fuera de los principales espacios de reconocimiento. Su importancia reside en la continuidad y diversidad de su producci&oacute;n, en su prolongada presencia en la prensa y en la voluntad de mantener una voz femenina propia. La documentaci&oacute;n de los a&ntilde;os vividos en Santa Cruz de La Palma contribuye a completar su estudio. La isla no fue el origen absoluto de su vocaci&oacute;n, pero s&iacute; el primer espacio conocido en el que aquella vocaci&oacute;n alcanz&oacute; continuidad p&uacute;blica, lectores, reconocimiento y forma editorial. La poetisa de las veladas palmeras fue el comienzo visible de una escritora que dedicar&iacute;a toda su vida a la literatura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/prensa-palmera-notas-perdidas-primeros-pasos-lota-espana_129_13421384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 15:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la prensa palmera a ‘Notas perdidas’: los primeros pasos de ‘Lota España’]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Grupo Nakens de Santa Cruz de La Palma: una historia de republicanismo, laicismo y cultura asociativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/grupo-nakens-santa-cruz-palma-historia-republicanismo-laicismo-cultura-asociativa_129_13408121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90605b93-a2ef-49d6-b6f8-56534148741c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148190.jpg" width="329" height="185" alt="El Grupo Nakens de Santa Cruz de La Palma: una historia de republicanismo, laicismo y cultura asociativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En memoria de mi abuelo Manuel Rodríguez Fernández y de su hermano Juan
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                José Nakens.                            </span>
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        Durante la Segunda Rep&uacute;blica funcion&oacute; en Santa Cruz de La Palma una asociaci&oacute;n denominada Grupo Nakens, legalmente constituida en marzo de 1932 con el nombre completo de &laquo;Sociedad Librepensadora, Instructiva y de Protecci&oacute;n Mutua&raquo;. Su historia, hasta ahora apenas conocida, permite reconstruir una parte de la cultura republicana y laica de la ciudad durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. Su presencia p&uacute;blica puede documentarse desde un n&uacute;cleo anterior a la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica hasta, al menos, enero de 1936.
    </p><p class="article-text">
        La entidad tom&oacute; su nombre de Jos&eacute; Nakens, periodista republicano y anticlerical, director del semanario <em>El Mot&iacute;n</em> y una de las figuras m&aacute;s conocidas del librepensamiento espa&ntilde;ol. Su influencia hab&iacute;a llegado muy pronto a La Palma. En febrero de 1908, numerosas sociedades culturales, obreras y recreativas de Santa Cruz de La Palma, junto con varios peri&oacute;dicos locales, participaron en una petici&oacute;n colectiva para solicitar su indulto. La memoria de Nakens ten&iacute;a, por tanto, ra&iacute;ces antiguas en la isla. La hemeroteca de la Real Sociedad Cosmol&oacute;gica conserva, adem&aacute;s, una colecci&oacute;n casi completa de <em>El Mot&iacute;n</em> entre 1881 y 1887, as&iacute; como ejemplares de 1910 y 1911. Esta presencia documental constituye un indicio de la circulaci&oacute;n del peri&oacute;dico y de las ideas de su director entre los lectores palmeros.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo Nakens no surgi&oacute; de manera aislada. Desde comienzos del siglo XX existieron en Santa Cruz de La Palma varias asociaciones dedicadas a la defensa de la libertad de conciencia, la ense&ntilde;anza laica y los rituales civiles. La primera de ellas fue la Sociedad Librepensadora La Ingenuidad, activa, al menos, entre 1900 y 1908. Particip&oacute; en manifestaciones obreras, promovi&oacute; entierros civiles y lleg&oacute; a ofrecerse para sufragar los gastos de matrimonios y sepelios no religiosos. Tambi&eacute;n intervino en el cuidado del cementerio civil y estuvo representada en el Congreso Internacional de Librepensadores celebrado en Par&iacute;s en 1905.
    </p><p class="article-text">
        En 1910 se constituy&oacute; la Sociedad Librepensadora Voltaire, que a&ntilde;adi&oacute; a esos objetivos un programa m&aacute;s estructurado de instrucci&oacute;n y ayuda mutua. Sus estatutos preve&iacute;an la creaci&oacute;n de una biblioteca, escuelas laicas, conferencias, veladas culturales y mecanismos de apoyo econ&oacute;mico y profesional entre sus socios. La comparaci&oacute;n de su reglamento con el del Grupo Nakens demuestra que, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, los promotores de este utilizaron el texto de Voltaire como modelo. Mantuvieron sus principales fines, las condiciones de admisi&oacute;n, la biblioteca, las escuelas laicas, la ayuda mutua y hasta las delegaciones territoriales denominadas &laquo;Tri&aacute;ngulos&raquo;. No puede afirmarse que Voltaire se transformara jur&iacute;dicamente en el Grupo Nakens, pero s&iacute; que existi&oacute;, sin embargo, una continuidad organizativa y cultural muy clara.
    </p><p class="article-text">
        Otro antecedente decisivo fue la Juventud Republicana de La Palma, que desde 1915 promovi&oacute; el semanario <em>Oriente</em>. Esta publicaci&oacute;n defendi&oacute; abiertamente el republicanismo, el librepensamiento y el anticlericalismo, y prest&oacute; especial atenci&oacute;n a la instrucci&oacute;n, la cuesti&oacute;n social y la situaci&oacute;n de los trabajadores. En abril de 1916, la redacci&oacute;n de <em>Oriente</em> y la sede de la Juventud Republicana se trasladaron al n&uacute;mero 5 de la calle Pedro Poggio. Quince a&ntilde;os despu&eacute;s, esa misma direcci&oacute;n apareci&oacute; como domicilio social del Grupo Nakens y acogi&oacute; su asamblea constitutiva. Tambi&eacute;n hubo continuidad entre sus integrantes. Pelayo D&iacute;az Cabrera, Juan Rodr&iacute;guez Fern&aacute;ndez y Gerardo P&eacute;rez Toledo, miembros de la directiva republicana elegida en 1930, participaron poco despu&eacute;s en la organizaci&oacute;n del Grupo Nakens.
    </p><p class="article-text">
        La prensa se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que antes de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica ya exist&iacute;a un n&uacute;cleo con ese nombre en el local de la Juventud Republicana. Una noticia de 1931 record&oacute; &laquo;aquel asalto al Grupo Nakens&raquo;, aunque no permite determinar si entonces dispon&iacute;a de reglamento o directiva propia. Este dato es importante porque demuestra que la agrupaci&oacute;n palmera no fue una mera prolongaci&oacute;n de la campa&ntilde;a lanzada desde Barcelona en junio de 1931. El n&uacute;cleo local era anterior y se apoyaba en una tradici&oacute;n propia.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de legalizaci&oacute;n comenz&oacute; en noviembre de 1931. Los estatutos fueron presentados al Gobierno Civil por Pelayo D&iacute;az Cabrera, V&iacute;ctor Ferraz Armas y Juan Rodr&iacute;guez Fern&aacute;ndez. Despu&eacute;s de varias correcciones administrativas, el reglamento fue aprobado y devuelto en marzo de 1932. La asamblea constitutiva se celebr&oacute; el 22 de marzo en el segundo piso del n&uacute;mero 5 de la calle Pedro Poggio. Asistieron diecinueve personas y fue elegido presidente Juan Rodr&iacute;guez Fern&aacute;ndez. Francisco Castro D&iacute;az ocup&oacute; la secretar&iacute;a, Manuel Rodr&iacute;guez Fern&aacute;ndez, la tesorer&iacute;a, Ermelando Mart&iacute;n Guerra, la contadur&iacute;a, y V&iacute;ctor Ferraz Armas, Juan R&eacute;gulo P&eacute;rez, Arcadio Ferraz Brito y Gerardo P&eacute;rez Toledo fueron elegidos vocales, este &uacute;ltimo tambi&eacute;n como bibliotecario.
    </p><p class="article-text">
        El programa de la sociedad iba m&aacute;s all&aacute; del anticlericalismo. Pretend&iacute;a desarrollar el librepensamiento mediante hojas, folletos, peri&oacute;dicos, conferencias y actos p&uacute;blicos. Tambi&eacute;n proyectaba una biblioteca, escuelas laicas gratuitas y mecanismos de protecci&oacute;n mutua. Sus socios deb&iacute;an ayudarse econ&oacute;mica y personalmente, as&iacute; como favorecerse en sus profesiones, industrias y oficios. La entidad admit&iacute;a hombres y mujeres, aunque exig&iacute;a profesar ideas librepensadoras y superar una votaci&oacute;n secreta. Entre sus miembros hab&iacute;a republicanos de izquierda, socialistas, periodistas, impresores, maestros, estudiantes, carpinteros y trabajadores de distintos oficios. La junta reun&iacute;a a militantes experimentados con j&oacute;venes como Juan R&eacute;gulo P&eacute;rez, que ten&iacute;a solamente diecisiete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales testimonios de su intervenci&oacute;n p&uacute;blica fue la convocatoria para colocar los r&oacute;tulos de una calle dedicada a Jos&eacute; Nakens. La denominaci&oacute;n hab&iacute;a sido aprobada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en la sesi&oacute;n de 24 de abril de 1931. A propuesta del concejal republicano Juan Mart&iacute;n P&eacute;rez, el pleno acord&oacute; cambiar los nombres de varias v&iacute;as para recordar a quienes hab&iacute;an luchado por la libertad. La antigua calle Montecristo recibi&oacute; entonces el nombre de Jos&eacute; Nakens. M&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s, el Grupo Nakens convoc&oacute; a los &laquo;ciudadanos laicos&raquo; para asistir, el 2 de octubre de 1932, a la colocaci&oacute;n de los r&oacute;tulos. El acto pretend&iacute;a coincidir con el aniversario de la muerte del periodista. La secuencia muestra el reconocimiento alcanzado por su figura en la ciudad: primero mediante el acuerdo municipal y despu&eacute;s mediante la actuaci&oacute;n p&uacute;blica de la asociaci&oacute;n que llevaba su nombre.
    </p><p class="article-text">
        La actividad p&uacute;blica del grupo puede seguirse primero hasta agosto de 1933. Una cr&oacute;nica cat&oacute;lica y hostil atribuy&oacute; entonces a varios j&oacute;venes de una agrupaci&oacute;n denominada &laquo;Nakens&raquo; una visita al Ayuntamiento para oponerse a la procesi&oacute;n de la Virgen de las Nieves. El articulista afirm&oacute; tambi&eacute;n que participaban &laquo;bajo su bandera&raquo; en manifestaciones callejeras. Aunque la fuente debe utilizarse con precauci&oacute;n, confirma que la agrupaci&oacute;n continuaba siendo p&uacute;blicamente reconocible.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva noticia permite prolongar su presencia p&uacute;blica hasta enero de 1936. El d&iacute;a 18 de aquel mes, <em>Espartaco</em> public&oacute; un escrito de protesta suscrito por diversas organizaciones antifascistas de Santa Cruz de La Palma contra la agresi&oacute;n sufrida por Juan Rodr&iacute;guez Acosta a manos de un cabo de Asalto. Entre las entidades firmantes figuraba expresamente el Grupo Nakens, representado por Juan P&eacute;rez Vidal. Este hab&iacute;a asistido a la asamblea constitutiva de marzo de 1932, por lo que la noticia aporta un elemento de continuidad personal entre el grupo legalizado y la organizaci&oacute;n que segu&iacute;a actuando p&uacute;blicamente casi cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde. La adhesi&oacute;n sit&uacute;a al Grupo Nakens dentro de un frente local integrado por organizaciones republicanas, socialistas, comunistas, sindicales y profesionales. La referencia no permite conocer, sin embargo, el n&uacute;mero de socios que conservaba, la composici&oacute;n de su directiva ni la intensidad de su actividad interna. Tampoco sabemos si durante los a&ntilde;os anteriores hab&iacute;a funcionado regularmente, renovado sus &oacute;rganos de gobierno, organizado la biblioteca prevista en sus estatutos, abierto una escuela laica o constituido delegaciones en otros municipios.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo Nakens de Santa Cruz de La Palma fue, en definitiva, algo m&aacute;s que una agrupaci&oacute;n anticlerical. Represent&oacute; la actualizaci&oacute;n republicana de una tradici&oacute;n local de libertad de conciencia, educaci&oacute;n y solidaridad iniciada d&eacute;cadas antes por La Ingenuidad, continuada por Voltaire y sostenida por la Juventud Republicana. Su presencia p&uacute;blica se prolong&oacute;, al menos, hasta enero de 1936, pocos meses antes del golpe militar. Hasta el momento, constituye el &uacute;nico Grupo Nakens de Canarias del que, adem&aacute;s, se ha podido documentar un reglamento, una junta directiva y un reconocimiento legal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/grupo-nakens-santa-cruz-palma-historia-republicanismo-laicismo-cultura-asociativa_129_13408121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 16:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Grupo Nakens de Santa Cruz de La Palma: una historia de republicanismo, laicismo y cultura asociativa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Competición de Verano: cuando todos jugábamos al baloncesto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/competicion-verano-jugabamos-baloncesto_129_13397389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f877653-4aae-4252-b62d-31ed1e38caed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Más de medio siglo después de su nacimiento, la Competición de Verano continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria del deporte palmero. Mantener viva esta tradición ya constituye un éxito. Pero su propia historia invita también a mirar hacia adelante y a plantearse cómo recuperar, adaptado a los nuevos tiempos, aquel espíritu participativo que convirtió durante décadas al baloncesto en el gran punto de encuentro del verano en Santa Cruz de La Palma
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                Luis Sa, Manolo de las Casas y Emiliano Navarro (Buitres)                            </span>
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        La Competici&oacute;n de Verano de baloncesto de Santa Cruz de La Palma alcanza este a&ntilde;o una nueva edici&oacute;n convertida ya en una de las manifestaciones deportivas m&aacute;s longevas y reconocibles de la capital palmera. Durante m&aacute;s de medio siglo, el torneo ha formado parte de la vida estival de la ciudad, aunque la realidad actual invita a contemplar su trayectoria con una mezcla de satisfacci&oacute;n por su continuidad y reflexi&oacute;n sobre el enorme potencial que lleg&oacute; a alcanzar.
    </p><p class="article-text">
        El baloncesto veraniego contaba con algunos antecedentes en Santa Cruz de La Palma. El m&aacute;s remoto fue la Copa de Verano organizada en 1944 por la Delegaci&oacute;n Insular de la Federaci&oacute;n Tinerfe&ntilde;a de Baloncesto. Mucho m&aacute;s cercano fue el campeonato social del C. B. La Palma, disputado en 1971 bajo la denominaci&oacute;n de <em>Trofeo Diario de Avisos</em>, que sirvi&oacute; de precedente inmediato de una iniciativa destinada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos deportivos y sociales del verano palmero.
    </p><p class="article-text">
        La Competici&oacute;n de Verano propiamente dicha naci&oacute; el 31 de julio de 1972. En aquella primera edici&oacute;n participaron cinco equipos masculinos y seis femeninos, una cifra que ya resultaba notable para una ciudad del tama&ntilde;o de Santa Cruz de La Palma. Nadie pod&iacute;a imaginar entonces la extraordinaria dimensi&oacute;n que alcanzar&iacute;a el torneo en las dos d&eacute;cadas siguientes.
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma de comprender lo que signific&oacute; la Competici&oacute;n de Verano es observar su evoluci&oacute;n. De los once equipos iniciales se pas&oacute; a veintiocho en 1976, a cuarenta y tres en 1986 y 1987 y al r&eacute;cord absoluto de <strong>cuarenta y ocho</strong> en 1992. La demanda fue tan elevada que aquel a&ntilde;o hubo que crear incluso una tercera categor&iacute;a s&eacute;nior masculina. En apenas veinte a&ntilde;os, la participaci&oacute;n se hab&iacute;a multiplicado por m&aacute;s de cuatro.
    </p><p class="article-text">
        Pero aquellas cifras iban mucho m&aacute;s all&aacute; de la estad&iacute;stica. Cada equipo reun&iacute;a a jugadores, entrenadores, delegados y colaboradores; a ellos se sumaban &aacute;rbitros, anotadores, organizadores, patrocinadores y centenares de espectadores. Durante muchos a&ntilde;os fue necesario programar partidos por la ma&ntilde;ana y por la tarde, y la competici&oacute;n se prolongaba durante m&aacute;s de un mes. El baloncesto se convert&iacute;a as&iacute; en uno de los grandes protagonistas del verano capitalino y la Ciudad Juvenil, primero, y posteriormente las canchas de Santo Domingo y del Instituto Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, eran un punto de encuentro diario para varias generaciones de j&oacute;venes.
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                Equipo femenino Buitres Saab con Roberto Estrello.                            </span>
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        Los enfrentamientos entre <em>Buitres</em> y <em>Ajax</em> marcaron los primeros a&ntilde;os y dieron paso a otros equipos que dejaron una profunda huella en la memoria colectiva: <em>Play Boy</em>, <em>Sporting Avenida</em>, <em>Retorno</em>, <em>Diablos Rojos</em>, <em>Instituto La Palma</em>, <em>Friger</em>, <em>Aqu&iacute; Estoy</em>, <em>Tocuyo</em>, <em>Capri</em>, <em>Juventud</em>, <em>Chelo</em>, <em>Luto</em> o <em>Estudiantes Cam&aacute;n</em>. Detr&aacute;s de aquellos nombres hab&iacute;a grupos de amigos, barrios, comercios y patrocinadores que daban una personalidad propia a cada edici&oacute;n del torneo.
    </p><p class="article-text">
        La competici&oacute;n femenina fue igualmente protagonista desde el primer d&iacute;a. Junto al <em>Mamey</em>, primer campe&oacute;n en 1972, dejaron su impronta equipos como <em>Buitres</em>, <em>Play Boy</em>, <em>Sporting Avenida</em>, <em>Retorno</em>, <em>P&eacute;rgola Cant&uacute;</em>, <em>Banco di Plaza</em>, <em>Aqu&iacute; Estoy</em>, <em>Escuela de Baloncesto</em>, <em>Bre&ntilde;a Baja</em> o Flash Puenting. Sus rivalidades contribuyeron decisivamente al prestigio del torneo y al desarrollo del baloncesto femenino en la isla.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes aciertos de la Competici&oacute;n de Verano fue su capacidad para integrar a jugadores de todas las edades y niveles. Junto a las categor&iacute;as s&eacute;nior se fueron incorporando las competiciones juvenil-j&uacute;nior, infantil y minib&aacute;squet, favoreciendo la convivencia entre generaciones y ofreciendo a muchos j&oacute;venes la oportunidad de seguir practicando baloncesto una vez finalizada la temporada federada. La ceremonia de la antorcha, el desfile de los equipos y el juramento de los deportistas de la primera &eacute;poca reforzaban, adem&aacute;s, el car&aacute;cter festivo de un torneo que trascend&iacute;a ampliamente lo puramente deportivo.
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                Diablos Rojos.                            </span>
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        A partir de mediados de los a&ntilde;os noventa comenz&oacute; un paulatino descenso en la participaci&oacute;n. La competici&oacute;n sobrevivi&oacute; en la Avenida Mar&iacute;tima, m&eacute;rito indiscutible de quienes han continuado organiz&aacute;ndola a&ntilde;o tras a&ntilde;o, pero fue perdiendo categor&iacute;as, equipos y parte del ambiente que la hab&iacute;a convertido en una referencia del verano palmero.
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n de 2026 re&uacute;ne ocho equipos &mdash;cinco masculinos y tres femeninos&mdash;. La comparaci&oacute;n con otras &eacute;pocas resulta inevitable: frente a los once equipos de la edici&oacute;n inaugural o los cuarenta y ocho de 1992, la participaci&oacute;n actual refleja una realidad muy diferente. Las circunstancias sociales, deportivas y de ocio han cambiado profundamente, por lo que no ser&iacute;a justo establecer comparaciones simplistas. Sin embargo, la historia de la Competici&oacute;n de Verano demuestra que su mayor fortaleza nunca fue &uacute;nicamente el nivel de los partidos, sino su extraordinaria capacidad para implicar a toda la sociedad.
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                La Competición de Verano de baloncesto de Santa Cruz de La Palma.                            </span>
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        M&aacute;s de medio siglo despu&eacute;s de su nacimiento, la Competici&oacute;n de Verano contin&uacute;a ocupando un lugar privilegiado en la memoria del deporte palmero. Mantener viva esta tradici&oacute;n ya constituye un &eacute;xito. Pero su propia historia invita tambi&eacute;n a mirar hacia adelante y a plantearse c&oacute;mo recuperar, adaptado a los nuevos tiempos, aquel esp&iacute;ritu participativo que convirti&oacute; durante d&eacute;cadas al baloncesto en el gran punto de encuentro del verano en Santa Cruz de La Palma. Porque la historia de la Competici&oacute;n de Verano no se mide solo por el n&uacute;mero de ediciones celebradas, sino por la huella que dej&oacute; en varias generaciones de palmeros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/competicion-verano-jugabamos-baloncesto_129_13397389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 20:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Competición de Verano: cuando todos jugábamos al baloncesto]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cuando un periódico era una aventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/periodico-aventura_129_13389152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4537875-3774-475d-af32-1024361f3ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando un periódico era una aventura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - 'La Justicia' y 'Heraldo de La Palma', dos proyectos periodísticos que buscaron una voz propia en La Palma de entresiglos
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada del periódico &#039;La Justicia&#039;.                            </span>
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        La historia de la prensa suele escribirse a partir de los peri&oacute;dicos. Se recuerda cu&aacute;ndo aparecieron, cu&aacute;nto tiempo sobrevivieron, cu&aacute;l fue su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica o qu&eacute; pol&eacute;micas protagonizaron. Mucho menos frecuente es detenerse en quienes los hicieron posibles. Sin embargo, detr&aacute;s de cada cabecera hubo personas que reunieron el dinero para pagar la imprenta, buscaron suscriptores, escribieron editoriales y art&iacute;culos de fondo, discutieron titulares y asumieron las consecuencias de cuanto publicaban. Sin ellas, los peri&oacute;dicos ser&iacute;an &uacute;nicamente papel envejecido en una hemeroteca; con ellas forman parte de la historia viva de una sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Entre esos hombres ocupan un lugar singular Luis M&eacute;ndez Franco (1872-1942) y Wenceslao Abreu Francisco (1859-1918). Ambos compartieron una aspiraci&oacute;n poco frecuente en la Espa&ntilde;a de la Restauraci&oacute;n: hacer un peri&oacute;dico que no obedeciera d&oacute;cilmente a una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. No pretend&iacute;an mantenerse al margen de la vida p&uacute;blica; al contrario. Aspiraban a intervenir en ella con suficiente libertad para apoyar unas iniciativas, censurar otras y defender, por encima de cualquier disciplina partidista, aquello que consideraban beneficioso para La Palma.
    </p><p class="article-text">
        La empresa no era sencilla. La isla apenas superaba entonces los 46.000 mil habitantes. La emigraci&oacute;n hacia Am&eacute;rica, sobre todo hacia Cuba, segu&iacute;a marcando la vida de numerosas familias, el analfabetismo limitaba el n&uacute;mero de lectores y la econom&iacute;a de cualquier publicaci&oacute;n resultaba extraordinariamente fr&aacute;gil. A pesar de ello, pocas etapas conocieron una actividad period&iacute;stica tan intensa. Conservadores, liberales, republicanos, publicaciones institucionales, literarias, sat&iacute;ricas y obreristas compet&iacute;an por un mercado incapaz de sostener tantas cabeceras. La mayor parte nac&iacute;an asociadas a un partido, a un dirigente o a un grupo de intereses. El peri&oacute;dico era un instrumento de influencia pol&iacute;tica mucho antes que una empresa informativa en el sentido actual del t&eacute;rmino. 
    </p><p class="article-text">
        Fue en ese ambiente donde apareci&oacute; <em>La Justicia</em> el 5 de noviembre de 1898. Dirigido por Luis M&eacute;ndez Franco, se present&oacute; desde el primer momento como un &laquo;Semanario independiente, defensor de los intereses p&uacute;blicos&raquo;. La declaraci&oacute;n encerraba toda una toma de posici&oacute;n. Aquella independencia no significaba ausencia de ideas ni equidistancia pol&iacute;tica. El peri&oacute;dico compart&iacute;a muchas de las inquietudes regeneracionistas que recorrieron Espa&ntilde;a tras el Desastre del 98, criticaba el funcionamiento del sistema de la Restauraci&oacute;n y denunciaba con frecuencia el caciquismo que condicionaba la vida p&uacute;blica insular. Pero procur&oacute; conservar una libertad de juicio poco habitual en una &eacute;poca en la que los peri&oacute;dicos acostumbraban a convertirse en &oacute;rganos de expresi&oacute;n de las distintas facciones pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Sus p&aacute;ginas muestran una considerable amplitud de intereses. Junto a los comentarios pol&iacute;ticos aparec&iacute;an noticias sobre las obras del puerto, las carreteras, la ense&ntilde;anza, la administraci&oacute;n municipal, la actividad cultural o los acontecimientos internacionales. Hoy puede parecer normal; entonces supon&iacute;a entender el peri&oacute;dico como un espacio de informaci&oacute;n y de formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, no solo como una tribuna de combate. Esa vocaci&oacute;n explica que, pese a su breve existencia, <em>La Justicia</em> ocupe un lugar destacado en la evoluci&oacute;n del periodismo palmero. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando <em>La Justicia</em> desapareci&oacute;, la idea no muri&oacute; con &eacute;l. Nueve meses m&aacute;s tarde, el 1 de diciembre de 1900, Wenceslao Abreu Francisco fundaba <em>Heraldo de La Palma</em>. Su trayectoria ayuda a comprender mejor aquel proyecto. Hab&iacute;a conocido el periodismo cubano, mucho m&aacute;s desarrollado que el insular, y manten&iacute;a una intensa relaci&oacute;n con las comunidades canarias de la emigraci&oacute;n. Esa experiencia atl&aacute;ntica ampli&oacute; sus horizontes profesionales y explica la ambici&oacute;n con la que naci&oacute; el nuevo trisemanario. Desde el primer editorial proclam&oacute; su voluntad de servir a la isla bajo el lema &laquo;Patria, Libertad y Justicia&raquo;, dejando claro que no deseaba convertirse en portavoz de ninguna organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. 
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                Portada del &#039;Heraldo de La Palma&#039;.                            </span>
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        Como hab&iacute;a sucedido con <em>La Justicia</em>, aquella declaraci&oacute;n de principios no signific&oacute; neutralidad. El <em>Heraldo</em> ejerci&oacute; una cr&iacute;tica constante del funcionamiento del sistema pol&iacute;tico, denunci&oacute; pr&aacute;cticas caciquiles y sostuvo campa&ntilde;as a favor de mejoras que hoy forman parte de la historia del desarrollo insular: el puerto, las comunicaciones, el t&uacute;nel de la Cumbre, la ense&ntilde;anza o la creaci&oacute;n de una Escuela de Artes y Oficios. M&aacute;s adelante, bajo la direcci&oacute;n de Hermenegildo Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez, el peri&oacute;dico evolucion&oacute; hacia posiciones republicanas, aunque sin renunciar a una autonom&iacute;a de criterio que le permiti&oacute; discrepar incluso de quienes pod&iacute;an considerarse pr&oacute;ximos desde el punto de vista ideol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Esa manera de entender el periodismo tuvo un precio. Un editorial contra el arcipreste Benigno Mascare&ntilde;o provoc&oacute; en 1901 la constituci&oacute;n de un ins&oacute;lito &laquo;tribunal de honor&raquo;, promovido por el alcalde y formado por directores de otros peri&oacute;dicos y destacados vecinos de Santa Cruz de La Palma. Wenceslao Abreu rechaz&oacute; someterse a aquel juicio moral y la controversia termin&oacute; alimentando una agria pol&eacute;mica p&uacute;blica. M&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota, el episodio ilustra hasta qu&eacute; punto una cr&iacute;tica period&iacute;stica pod&iacute;a convertirse entonces en un conflicto pol&iacute;tico y personal de primer orden. 
    </p><p class="article-text">
        Los problemas econ&oacute;micos acabar&iacute;an haciendo el resto. El reducido mercado lector, la escasez de publicidad y la ausencia de un respaldo pol&iacute;tico estable dificultaban extraordinariamente la supervivencia de unas publicaciones que aspiraban a conservar su propia voz. Como tantas otras cabeceras de la &eacute;poca, <em>La Justicia</em> y <em>Heraldo de La Palma</em> terminaron desapareciendo en apenas dos a&ntilde;os. Lo verdaderamente importante, sin embargo, no fue la duraci&oacute;n de aquellos peri&oacute;dicos, sino el ejemplo que dejaron.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un siglo despu&eacute;s seguimos conservando sus colecciones en las hemerotecas. Pero lo que verdaderamente merece ser recordado no son &uacute;nicamente aquellas p&aacute;ginas impresas, sino quienes las escribieron. Luis M&eacute;ndez Franco, Wenceslao Abreu Francisco y tantos otros periodistas de entresiglos entendieron que el peri&oacute;dico pod&iacute;a ser algo m&aacute;s que el altavoz de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica: un lugar desde el que pensar la isla, discutir sus problemas y defender sus intereses con libertad de juicio. Quiz&aacute; esa sea la raz&oacute;n por la que aquellas dos modestas cabeceras contin&uacute;an ocupando un lugar propio en la historia del periodismo palmero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/periodico-aventura_129_13389152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 15:50:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando un periódico era una aventura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/manolo-jaubert-jugador-entrenador-arbitro-vida-servicio-baloncesto-palmero_129_13354803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0129c7b-78dd-4fc6-b32e-c782c0bf6475_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146687.jpg" width="640" height="360" alt="Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Pocas personas pueden acreditar una vinculación tan amplia y prolongada con el baloncesto palmero. Representa una forma de entender el baloncesto basada en el compromiso, la generosidad y el servicio</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.                            </span>
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        Manuel Jaubert Lorenzo (Santa Cruz de La Palma, 1946) constituye, probablemente, un caso &uacute;nico en la historia del baloncesto palmero. Fue jugador, entrenador y &aacute;rbitro federado, tres facetas que desarroll&oacute; con la misma pasi&oacute;n y compromiso durante varias d&eacute;cadas, dejando una huella profunda en distintas generaciones de este deporte. Sus primeros pasos en el baloncesto se remontan a comienzos de los a&ntilde;os sesenta, cuando militaba en el infantil <em>Juan de Austria</em> y los partidos todav&iacute;a se disputaban en la hist&oacute;rica cancha de la plaza de Santo Domingo. Posteriormente defendi&oacute; los colores del <em>Instituto</em>, <em>Pr&iacute;ncipes </em>y <em>Canarias</em>, tres de los equipos que protagonizaron aquella etapa de cierta efervescencia del baloncesto capitalino.
    </p><p class="article-text">
        En la temporada 1965-1966 fue incorporado por el hist&oacute;rico <em>San Fernando</em>, junto a Julio Plata, para reforzar un equipo que acabar&iacute;a proclam&aacute;ndose campe&oacute;n de la Liga Insular de Baloncesto y disputando la promoci&oacute;n de ascenso a Segunda Divisi&oacute;n frente al <em>N&aacute;utico &ldquo;B&rdquo;</em>. Comparti&oacute; vestuario con jugadores veteranos como Roberto Arozena, Agust&iacute;n Francisco y Juan de la Barreda, adem&aacute;s de compa&ntilde;eros de su generaci&oacute;n como Jos&eacute; Emilio de la Cruz, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Carlos Mart&iacute;n e Isidoro Ram&oacute;n. Permaneci&oacute; una campa&ntilde;a m&aacute;s en el club, aunque entonces &uacute;nicamente se celebraron algunos torneos al no existir competici&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ocho temporadas en el C.B. La Palma</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre 1967 y 1975 visti&oacute; la camiseta del primer equipo del <em>C.B. La Palma</em>, permaneciendo ocho temporadas consecutivas en la entidad, la mayor&iacute;a bajo la direcci&oacute;n t&eacute;cnica de Pancho Mart&iacute;n. Durante aquellos a&ntilde;os comparti&oacute; el protagonismo ofensivo con Julio Plata y se convirti&oacute; en uno de los jugadores m&aacute;s eficaces del conjunto. Fue, adem&aacute;s, uno de los &uacute;ltimos baloncestistas palmeros en mantener el cl&aacute;sico lanzamiento &laquo;a cuchara&raquo;, una t&eacute;cnica pr&aacute;cticamente desaparecida incluso entonces, pero que &eacute;l sigui&oacute; ejecutando con notable efectividad. Esa capacidad anotadora llev&oacute; a Moncho Monsalve a recuperarlo para el representativo insular en la temporada 1974-1975 de Segunda Divisi&oacute;n, donde fue una de las piezas m&aacute;s destacadas en algunas de las escasas victorias del equipo frente a rivales como <em>Claret</em> o <em>K&aacute;iser</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su velocidad en el contraataque le vali&oacute; el apodo de &laquo;Caballo de madera&raquo;, recordando por su estilo a los grandes finalizadores de &eacute;pocas posteriores. Tambi&eacute;n sobresali&oacute; en la primera Competici&oacute;n de Verano disputada en 1972, formando parte del <em>Mamey</em>, equipo campe&oacute;n del torneo, donde rivaliz&oacute; en la clasificaci&oacute;n de anotadores con j&oacute;venes promesas como Sim&oacute;n Mart&iacute;n y Eduardo Aciego.
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                Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.                            </span>
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        <strong>Formador de generaciones</strong>
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de los a&ntilde;os setenta inici&oacute; tambi&eacute;n una intensa trayectoria como entrenador. Con <em>La Palmita</em> infantil conquist&oacute; el Campeonato provincial escolar de 1972 y ese mismo verano llev&oacute; al <em>Mame</em>y femenino a proclamarse campe&oacute;n de la primera Competici&oacute;n de Verano. M&aacute;s adelante dirigi&oacute; al <em>C.B. La Palma</em> j&uacute;nior, logrando el Campeonato insular de 1975 y disputando posteriormente la final provincial frente al potente <em>Medina Santa Cr</em>u<em>z</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su mayor legado probablemente no se encuentre en los t&iacute;tulos, sino en la labor de promoci&oacute;n que desarroll&oacute; fuera de la capital. Aprovechando su trabajo con las comunidades de regantes, impuls&oacute; el baloncesto primero en Los Sauces y m&aacute;s tarde en San Pedro (Bre&ntilde;a Alta), sembrando la semilla de proyectos que marcar&iacute;an el futuro de ese deporte en ambos municipios. En el verano de 1974 asumi&oacute; el doble papel de entrenador y jugador del <em>Laguna Sauces</em>, contribuyendo decisivamente a la formaci&oacute;n de j&oacute;venes como Santi Mart&iacute;, Pepe Duque, Recuenco o Medina, una base que a continuaci&oacute;n consolidar&iacute;a Heriberto Fern&aacute;ndez al frente del <em>Sauces Fidias</em>. Un a&ntilde;o despu&eacute;s repiti&oacute; la experiencia en Bre&ntilde;a Alta, donde comparti&oacute; cancha con Manolo Cabrera y promovi&oacute; la creaci&oacute;n del <em>Atl&aacute;ntida Falpe</em>, otro de los clubes llamados a desempe&ntilde;ar un papel importante en el desarrollo del baloncesto insular. En 1976 el infantil femenino del <em>Atl&aacute;ntida Atl&eacute;tico</em> alcanz&oacute; un meritorio subcampeonato insular.
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                Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.                            </span>
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        <strong>La Escuela de Baloncesto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante la d&eacute;cada de los ochenta se incorpor&oacute; a la Escuela de Baloncesto de Santa Cruz de La Palma, dirigida por Roberto Estrello, donde desarroll&oacute; una de las etapas m&aacute;s fruct&iacute;feras de su carrera como t&eacute;cnico. Con la <em>Escuela 70</em> conquist&oacute; el Campeonato insular infantil de 1985, mientras que la <em>Escuela 71</em> obtuvo los t&iacute;tulos insulares en categor&iacute;as cadete y juvenil en 1987 y 1989. Adem&aacute;s, con buena parte de aquellos jugadores logr&oacute; proclamarse campe&oacute;n provincial infantil de forma consecutiva en 1984 y 1985, representando a dos centros educativos de la capital.
    </p><p class="article-text">
        Su dedicaci&oacute;n al baloncesto solo comenz&oacute; a disminuir cuando, en los a&ntilde;os noventa, fue nombrado coordinador de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, cargo desde el que continu&oacute; impulsando el deporte base y colaborando activamente en la promoci&oacute;n del baloncesto, entre otras disciplinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n &aacute;rbitro y un homenaje merecido</strong>
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Manolo Jaubert no estar&iacute;a completa sin recordar su faceta como &aacute;rbitro federado. Compagin&oacute; durante a&ntilde;os esta labor con las de jugador y entrenador, dirigiendo principalmente encuentros de categor&iacute;as femeninas, juveniles y de la Competici&oacute;n de Verano. Ejerci&oacute; siempre con discreci&oacute;n, lejos del protagonismo, pero con el rigor y la responsabilidad que exig&iacute;a la competici&oacute;n oficial. Hab&iacute;a obtenido la licencia federativa tras asistir al curso impartido en Santa Cruz de La Palma por Miguel D&iacute;az Alegre en 1970.
    </p><p class="article-text">
        Pocas personas pueden acreditar una vinculaci&oacute;n tan amplia y prolongada con el baloncesto palmero. Jugador destacado durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, entrenador de numerosas generaciones, impulsor del deporte en distintos municipios y &aacute;rbitro federado cuando fue necesario. Manolo Jaubert representa una forma de entender el baloncesto basada en el compromiso, la generosidad y el servicio.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, la edici&oacute;n del 2026 de la Competici&oacute;n de Verano &laquo;Jos&eacute; Luis Acosta Rodr&iacute;guez&raquo; le rinde homenaje. Un reconocimiento plenamente merecido para una de las figuras m&aacute;s polifac&eacute;ticas y decisivas en la historia del baloncesto de La Palma. Ya era hora.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Una primera versi&oacute;n de este art&iacute;culo se public&oacute; en el blog <em>El Bistur&iacute;</em> en 2017.
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                Manolo Jaubert, jugador, entrenador, árbitro: una vida al servicio del baloncesto palmero.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 13:38:37 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Moncho Monsalve en La Palma, mucho más que una temporada]]></title>
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      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c3911ce-6d54-4a76-a9b2-aacd145020f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moncho Monsalve en La Palma, mucho más que una temporada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">IN MEMORIAM - El mítico entrenador vallisoletano recientemente fallecido, dejó una huella profunda en el baloncesto español tanto por su trayectoria en la élite como por su capacidad formativa y su visión innovadora del juego</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Moncho Monsalve en La Palma, mucho más que una temporada.                            </span>
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        Moncho Monsalve&nbsp;(1945-2026), m&iacute;tico entrenador vallisoletano recientemente fallecido, dej&oacute; una huella profunda en el baloncesto espa&ntilde;ol tanto por su trayectoria en la &eacute;lite como por su capacidad formativa y su visi&oacute;n innovadora del juego. Una de sus etapas m&aacute;s significativas, aunque menos conocida a nivel nacional, fue su paso por&nbsp;la isla de&nbsp;La Palma durante la temporada&nbsp;1974-1975, al frente del&nbsp;<em>C.B. La Palma</em>.
    </p><p class="article-text">
        Monsalve lleg&oacute; a la isla por motivos personales con la intenci&oacute;n&nbsp;inicial de permanecer solo quince d&iacute;as. Sin embargo, su estancia&nbsp;se demor&oacute; una temporada y&nbsp;terminar&iacute;a dejando una huella mucho m&aacute;s profunda de la&nbsp;prevista. Antes de su llegada, ya hab&iacute;a dirigido al&nbsp;<em>Matar&oacute;</em>&nbsp;y al&nbsp;<em>San Jos&eacute;&nbsp;Irpen</em>&nbsp;de Primera Divisi&oacute;n, siendo este apenas su tercer equipo como t&eacute;cnico (tras&nbsp;cuatro&nbsp;a&ntilde;os como jugador en el&nbsp;<em>Real Madrid</em>&nbsp;y&nbsp;otros tantos&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;<em>Kas&nbsp;</em>de Vitoria y&nbsp;en&nbsp;la selecci&oacute;n nacional). En el club palmero, bajo la presidencia efectiva de Pancho Mart&iacute;n,&nbsp;los resultados deportivos no fueron especialmente destacados, pero su verdadera aportaci&oacute;n trascendi&oacute; lo competitivo. El t&eacute;cnico de Medina del&nbsp;Campo introdujo innovadores conceptos de direcci&oacute;n de equipo, moderniz&oacute; las t&eacute;cnicas de entrenamiento y aport&oacute; nuevos fundamentos t&eacute;cnico-t&aacute;cticos, incluyendo los sistemas como formas organizadas del juego colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Aquel trabajo sent&oacute; las bases del crecimiento inmediato del baloncesto palmero. Apenas una temporada despu&eacute;s, con ese mismo bloque y el refuerzo del jugador estadounidense David&nbsp;Kundla&nbsp;(cuya incorporaci&oacute;n se logr&oacute; gracias a la mediaci&oacute;n del propio Monsalve), el equipo conquist&oacute; el Campeonato de Canarias de Tercera Divisi&oacute;n, lo que le permiti&oacute; participar en Valladolid en la fase de ascenso a la nueva Segunda Divisi&oacute;n, ahora de &aacute;mbito nacional. Curiosamente, durante su&nbsp;permanencia&nbsp;en la isla, Monsalve tambi&eacute;n intent&oacute; fichar a un p&iacute;vot de 2,11 metros procedente de la Universidad de California-Los &Aacute;ngeles (UCLA), aunque la operaci&oacute;n&nbsp;al final&nbsp;no lleg&oacute; a concretarse.
    </p><p class="article-text">
        La Segunda Divisi&oacute;n canaria que &eacute;l conoci&oacute; (la &uacute;ltima de &aacute;mbito estrictamente regional) destac&oacute; por un nivel competitivo excepcional, probablemente uno de los m&aacute;s altos que se recuerdan. La categor&iacute;a contaba con una&nbsp;<em>N&aacute;utico</em>&nbsp;reci&eacute;n descendido de Primera Divisi&oacute;n y con varios equipos reforzados por jugadores americanos de calidad, como Greg&nbsp;Jurcisin&nbsp;en el propio&nbsp;<em>N&aacute;utico</em>, John&nbsp;Lowe&nbsp;en el&nbsp;<em>K&aacute;iser</em>&nbsp;o Jeff&nbsp;Overhause&nbsp;en el&nbsp;<em>Canarias</em>. En ese exigente contexto, el&nbsp;<em>C.B. La Palma</em>afront&oacute; adem&aacute;s importantes contratiempos, como la baja de su jugador m&aacute;s prometedor, Manolo de las Casas, y la ausencia de dos veteranos de gran peso, Julio Plata y Manolo&nbsp;Jaubert. Estas circunstancias&nbsp;hacen a&uacute;n m&aacute;s meritorio el proceso de reconstrucci&oacute;n del equipo, especialmente teniendo en cuenta que buena parte de la plantilla resid&iacute;a en Tenerife por motivos de estudios, lo que dificultaba enormemente que&nbsp;todos&nbsp;coincidieran en los entrenamientos.&nbsp;Formaban parte del equipo jugadores como Carlos Valc&aacute;rcel,&nbsp;que regresaba tras dos a&ntilde;os en el&nbsp;<em>Canarias</em>,&nbsp;Emiliano Navarro, Quique &Aacute;lvarez, Guillermo Hern&aacute;ndez,&nbsp;Carlos Colomer,&nbsp;V&iacute;ctor Acosta&nbsp;<em>Donato</em>, Alejo Cabrera, Roberto Estrello, Paco P&eacute;rez&nbsp;<em>Pemoro</em>, Emilio H. Guardia,&nbsp;Pacucho&nbsp;Arrocha,&nbsp;Isidro Castro o Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;n,&nbsp;entre&nbsp;algunos&nbsp;otros.
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                Moncho Monsalve en La Palma, mucho más que una temporada.                            </span>
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        Paralelamente, Monsalve desarroll&oacute; una destacada labor formativa en el baloncesto base del club, supervisando equipos juveniles, como el&nbsp;<em>Juventud OJE</em>&nbsp;(luego&nbsp;<em>Juventud Play&nbsp;Boy</em>), dirigido por j&oacute;venes entrenadores como Pepe Arroyo o Facundo&nbsp;Daranas. Aquel conjunto contaba con&nbsp;jugadores como Francis S&aacute;nchez, Manolo R. Calder&oacute;n, Javi P&eacute;rez, Ram&oacute;n&nbsp;Aciego, Chicho S&aacute;nchez, Isidro Acosta, Sim&oacute;n&nbsp;Barella, Juan Carlos Lozano, Ignacio Negr&iacute;n, To&ntilde;o Fern&aacute;ndez&nbsp;<em>Venta</em>, Carlos San Blas, To&ntilde;o G&oacute;mez o Paco Feliciano. Este equipo logr&oacute; durante dos a&ntilde;os consecutivos el subcampeonato provincial (solo superado por el&nbsp;<em>Caja Rural</em>, primero, y por el&nbsp;<em>Wong</em>, el a&ntilde;o siguiente) y posteriormente el campeonato provincial escolar. Destacaba sobre todo por su intensidad defensiva, basada en una&nbsp;<em>zona-press</em>&nbsp;a toda la cancha que les&nbsp;hab&iacute;a inculcado el propio t&eacute;cnico vallisoletano.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estancia en la isla, su relaci&oacute;n con Pancho Mart&iacute;n, alma mater del&nbsp;<em>C.B. La Palma</em>entre 1967 y 1977, fue siempre especialmente cercana. Monsalve, entrenador vehemente donde los haya,&nbsp;evocaba ese v&iacute;nculo con afecto, como una conexi&oacute;n humana y deportiva marcada por la complicidad y&nbsp;la&nbsp;pasi&oacute;n compartida por el baloncesto. En una ocasi&oacute;n,&nbsp;pude comprobar como expresaba&nbsp;esa&nbsp;gratitud con palabras sencillas pero elocuentes: &ldquo;Dile a Pancho y a su familia que siempre est&aacute;n conmigo. Espero poder verlo pronto y llevarle la prenda que tanto le gustaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo, Moncho Monsalve tambi&eacute;n dirigi&oacute;, junto a Hern&aacute;ndez Rizo, al equipo de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna, que acabar&iacute;a proclam&aacute;ndose campe&oacute;n de Espa&ntilde;a con la presencia del palmero Carlos Valc&aacute;rcel. Asimismo, codirigi&oacute; un combinado provincial, junto al padre Montenegro, con jugadores de la isla como Eduardo&nbsp;Aciego&nbsp;o Sim&oacute;n Mart&iacute;n,&nbsp;entonces en&nbsp;el&nbsp;<em>Canarias</em>&nbsp;de La Laguna, o Guillermo Hern&aacute;ndez, del&nbsp;<em>C.B. La Palma</em>.
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en las eliminatorias de ascenso a LEB de la temporada 1998-1999(temporada en la que&nbsp;la&nbsp;<em>U.B. La Palma</em>&nbsp;se proclamar&iacute;a campe&oacute;n de la Liga EBA),&nbsp;Monsalve regres&oacute; de forma puntual a la isla como entrenador del&nbsp;<em>Balneario&nbsp;Archena</em>&nbsp;de Murcia. Aquel retorno no fue uno m&aacute;s en su trayectoria, sino un reencuentro cargado de significado con una tierra que siempre consider&oacute; en parte suya.&nbsp;En realidad, su etapa en La Palma hab&iacute;a trascendido lo meramente circunstancial para convertirse en un verdadero punto de inflexi&oacute;n en el desarrollo del baloncesto insular. Su experiencia, su metodolog&iacute;a y su visi&oacute;n del juego, tan adelantada&nbsp;a su tiempo, contribuyeron decisivamente a abrir de manera definitiva&nbsp;la isla al baloncesto moderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/moncho-monsalve-palma-temporada_129_13183928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 19:43:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El periódico que reclamó sin éxito unidad para el primer Cabildo de La Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/periodico-reclamo-exito-unidad-primer-cabildo-palma_129_13070947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce5356a4-845b-459f-9693-fa50ba9b114e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El periódico que reclamó sin éxito unidad para el primer Cabildo de La Palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El 21 de noviembre de 1912 comenzó a publicarse en Santa Cruz de La Palma un semanario de vida breve –apenas nueve números–, pero con un objetivo claro y concreto: influir en un momento político decisivo para la isla</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En la imagen, el periódico &#039;El cabildo insular&#039;.                             </span>
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        El 21 de noviembre de 1912 comenz&oacute; a publicarse en Santa Cruz de La Palma&nbsp;un semanario&nbsp;de&nbsp;vida breve &ndash;apenas nueve n&uacute;meros&ndash;, pero&nbsp;con un objetivo claro y concreto: influir en un momento pol&iacute;tico decisivo para la isla. El peri&oacute;dico se llamaba&nbsp;<em>El cabildo insular</em>&nbsp;y naci&oacute; en pleno proceso de&nbsp;constituci&oacute;n de los cabildos insulares en Canarias.&nbsp;La ley que creaba estas instituciones se hab&iacute;a aprobado unos meses antes, el 11 de julio de 1912, dentro de la reorganizaci&oacute;n administrativa impulsada por el gobierno Canalejas. Con ella se reconoc&iacute;a a cada isla un organismo propio de administraci&oacute;n y gobierno, como propugnaban los pr&oacute;ceres canarios Pedro P&eacute;rez D&iacute;az&nbsp;(1865-1930)&nbsp;o Manuel Vel&aacute;zquez&nbsp;Cabrera (1863-1916), sus principales adalides. Pero la ley, por s&iacute; sola, no bastaba. Para que los cabildos empezaran a funcionar era necesario elegir a sus consejeros.&nbsp;Ese paso se estaba retrasando. El reglamento provisional aprobado en octubre de 1912 fijaba un plazo de dos meses para celebrar las primeras elecciones, pero la convocatoria se hac&iacute;a esperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto apareci&oacute;&nbsp;<em>El cabildo insular</em>, decidido a reclamar que el nuevo sistema institucional se&nbsp;pusiera en marcha cuanto antes.&nbsp;El semanario se imprim&iacute;a en la imprenta del Diario de Avisos, propiedad de Manuel Santos Rodr&iacute;guez&nbsp;(1875-1958), y ten&iacute;a un formato modesto: dos p&aacute;ginas a cuatro columnas. La portada estaba dedicada casi por completo a art&iacute;culos de opini&oacute;n, mientras que la segunda p&aacute;gina inclu&iacute;a noticias breves, correspondencia y algunos anuncios.&nbsp;Aunque su fundador formal fue Pedro Hern&aacute;ndez Mart&iacute;n, el aut&eacute;ntico motor del peri&oacute;dico era su director, Jos&eacute; Felipe Hidalgo (1884-1971). Personaje singular de la vida cultural palmera.&nbsp;Hidalgo fue&nbsp;periodista, poeta, escultor, pintor y profesor. Autodidacta y de temperamento inquieto, hab&iacute;a dirigido poco antes otro semanario,&nbsp;<em>El dictamen</em>, tambi&eacute;n vinculado al debate sobre los cabildos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando apareci&oacute;&nbsp;<em>El cabildo insular</em>, la batalla pol&iacute;tica por crear estas instituciones ya se hab&iacute;a librado en Madrid. Ahora el debate era otro: cu&aacute;ndo y c&oacute;mo deb&iacute;an constituirse. Desde sus primeros n&uacute;meros el peri&oacute;dico insisti&oacute; en la necesidad de convocar cuanto antes las elecciones insulares. El retraso inquietaba a sus redactores, que consideraban imprescindible poner en marcha el nuevo organismo para que las islas pudieran gestionar sus propios intereses. El semanario era abiertamente autonomista y ve&iacute;a en los cabildos una oportunidad hist&oacute;rica para reforzar la personalidad administrativa de cada isla, como se hab&iacute;a demandado en la Asamblea de La Palma de 1910. Para&nbsp;esta isla, en particular, la nueva instituci&oacute;n deb&iacute;a significar una mayor capacidad de decisi&oacute;n, de autonom&iacute;a en definitiva, sobre asuntos propios.
    </p><p class="article-text">
        Pero el peri&oacute;dico no solo reclam&oacute; rapidez en el proceso. Tambi&eacute;n quiso intervenir en el debate sobre c&oacute;mo deb&iacute;a nacer el nuevo cabildo palmero. La pol&iacute;tica de la isla estaba entonces profundamente dividida. Por un lado se encontraba el bloque formado por los partidos din&aacute;sticos&nbsp;&ndash;conservadores y liberales&ndash;&nbsp;que dominaban la vida pol&iacute;tica local. Sus portavoces en la prensa eran el conservador&nbsp;<em>Isla de La Palma</em>&nbsp;y el liberal din&aacute;stico&nbsp;<em>El Nudo</em>. Frente a ellos se situaba una coalici&oacute;n integrada por liberales&nbsp;moretistas&nbsp;(conocidos como &ldquo;sevillanos&rdquo; por los falsos duros&nbsp;de la &eacute;poca) y republicanos. Tambi&eacute;n con sus correspondientes&nbsp;peri&oacute;dicos afines:&nbsp;<em>La raz&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Diario de La Palma</em>, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Ante ese panorama,&nbsp;<em>El cabildo insular</em>&nbsp;defendi&oacute; una idea insistente: evitar que el nacimiento del cabildo quedara marcado por una lucha partidista. La nueva instituci&oacute;n deb&iacute;a representar a toda la isla, no convertirse en instrumento de una facci&oacute;n. Por eso el semanario propuso la formaci&oacute;n de una candidatura de integraci&oacute;n, en la que estuvieran representadas tanto las mayor&iacute;as como las minor&iacute;as pol&iacute;ticas. De ese modo el cabildo podr&iacute;a constituirse sin enfrentamiento electoral y nacer con mayor prestigio.&nbsp;Sus p&aacute;ginas apelaban al sentido de responsabilidad de los dirigentes pol&iacute;ticos para que dejaran a un lado viejas rivalidades y permitieran que la nueva corporaci&oacute;n surgiera en un clima de concordia.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta, sin embargo, no prosper&oacute;. Las elecciones se convocaron finalmente para el 12 de enero de 1913 y la campa&ntilde;a electoral deriv&oacute; en una dura confrontaci&oacute;n entre los dos bloques pol&iacute;ticos de la isla. El resultado dio la victoria a la candidatura formada por conservadores y liberales&nbsp;din&aacute;sticos, mientras que&nbsp;la&nbsp;coalici&oacute;n&nbsp;moretista-republicana qued&oacute; derrotada.&nbsp;Para el semanario aquello supuso una clara decepci&oacute;n. Durante semanas hab&iacute;a defendido la necesidad de un acuerdo&nbsp;de unidad&nbsp;que evitara la lucha pol&iacute;tica. Tras los comicios lament&oacute; que el cabildo naciera marcado por la confrontaci&oacute;n partidista. La paradoja era evidente: mientras en la mayor&iacute;a de las otras islas los consejeros fueron proclamados sin votaci&oacute;n gracias a candidaturas &uacute;nicas, en La Palma el proceso termin&oacute; en un enfrentamiento electoral.
    </p><p class="article-text">
        El 16 de enero de 1913, apenas cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de celebrarse las elecciones, apareci&oacute; el &uacute;ltimo n&uacute;mero de&nbsp;<em>El cabildo insular</em>. Con el cabildo ya elegido, el peri&oacute;dico parec&iacute;a haber agotado&nbsp;la raz&oacute;n de su existencia. En realidad, su breve vida refleja muy bien el clima pol&iacute;tico de aquellos meses. Fue un peri&oacute;dico nacido para intervenir en un momento concreto y para defender una idea: que el primer Cabildo de La Palma deb&iacute;a surgir con el mayor consenso posible. M&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, aquel ef&iacute;mero semanario sigue siendo un testimonio revelador de los debates que acompa&ntilde;aron el nacimiento de una instituci&oacute;n que hoy forma parte esencial del autogobierno insular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/periodico-reclamo-exito-unidad-primer-cabildo-palma_129_13070947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 09:07:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El periódico que reclamó sin éxito unidad para el primer Cabildo de La Palma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cien años de cuando los cabildos rozaron su desaparición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cien-anos-cabildos-rozaron-desaparicion_129_13066099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f366fc4-077f-4794-9295-ef5db8e177d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien años de cuando los cabildos rozaron su desaparición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN -  Hace un siglo, en los años centrales de la dictadura de Primo de Rivera, Canarias vivió uno de esos momentos en que su estructura institucional volvió a ponerse patas arriba, y los cabildos rozaron su desaparición</p></div><p class="article-text">
        Este 16 de marzo se cumplen 113 a&ntilde;os de la constituci&oacute;n de los cabildos insulares, creados por Ley de 1912&nbsp;y puestos en marcha en 1913. Hoy forman parte indiscutible del paisaje pol&iacute;tico canario, pero cuesta imaginar hasta qu&eacute; punto su existencia estuvo en entredicho apenas una d&eacute;cada despu&eacute;s de nacer. Hace un siglo, en los a&ntilde;os centrales de la dictadura de Primo de Rivera, Canarias vivi&oacute; uno de esos momentos en que su&nbsp;estructura&nbsp;institucional volvi&oacute; a ponerse patas arriba, y los cabildos rozaron su desaparici&oacute;n.&nbsp;La Diputaci&oacute;n Provincial de Canarias llevaba a&ntilde;os dando se&ntilde;ales de agotamiento:&nbsp;la&nbsp;misma, en 1924,&nbsp;reconoc&iacute;a que no hab&iacute;a podido funcionar con normalidad desde 1913. En paralelo, desde Gran Canaria se insist&iacute;a en que la autonom&iacute;a insular solo ser&iacute;a real si se suprim&iacute;a ese &ldquo;in&uacute;til organismo&rdquo; que, desde hac&iacute;a d&eacute;cadas, era escenario de rivalidades y recelos.
    </p><p class="article-text">
        El Directorio Militar vio en esa debilidad una oportunidad para redise&ntilde;ar la administraci&oacute;n canaria. Pero la idea de disolver los cabildos &ndash;especialmente los de las islas menores&ndash;&nbsp;gener&oacute; inquietud en varias islas. Los rumores de una reforma profunda, que pod&iacute;a barrer de un plumazo las instituciones insulares creadas en 1912, encendieron las alarmas. El Ministerio de la Gobernaci&oacute;n decidi&oacute; entonces un movimiento calculado: disolver provisionalmente los cabildos, pero pedir a sus presidentes una memoria sobre c&oacute;mo reorganizar su r&eacute;gimen administrativo y econ&oacute;mico. La jugada buscaba tantear el terreno y medir resistencias.
    </p><p class="article-text">
        Las memorias fueron claras y mayoritariamente coincidentes&nbsp;(Jos&eacute; L&oacute;pez y Mart&iacute;n-Romero lider&oacute; la de La Palma): conservar los cabildos, reforzando su personalidad y su hacienda, crear una mancomunidad interinsular voluntaria para coordinar servicios, suprimir la Diputaci&oacute;n Provincial, cuyas funciones ya ejerc&iacute;an los cabildos (planteamiento del que&nbsp;se desmarcaron Tenerife&nbsp;y Fuerteventura) y subordinar&nbsp;los delegados del gobierno al poder central evitando duplicidades. El mensaje era inequ&iacute;voco: los cabildos eran ya el coraz&oacute;n del autogobierno insular y no estaban dispuestos a renunciar a ello.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, una delegaci&oacute;n palmera&nbsp;de pr&oacute;ceres residentes&nbsp;en Madrid&nbsp;&ndash;Pedro P&eacute;rez D&iacute;az, Pedro&nbsp;Poggio&nbsp;y Le&oacute;n de las Casas&ndash;,&nbsp;que actu&oacute; tambi&eacute;n en representaci&oacute;n de otras islas como La Gomera,&nbsp;logr&oacute; entrevistarse con Jos&eacute; Calvo&nbsp;Sotelo, entonces director general de Administraci&oacute;n. El futuro ministro de Hacienda no ocultaba su intenci&oacute;n de suprimir los cabildos de las islas menores, cuyos presupuestos consideraba demasiado exiguos y absorbidos por el gasto de personal. Los&nbsp;comisionados&nbsp;palmeros defendieron con firmeza que los servicios de beneficencia y ense&ntilde;anza deb&iacute;an seguir en manos del cabildo, y que ninguna isla deb&iacute;a perder su instituci&oacute;n insular. Aquella defensa, hoy casi olvidada, fue decisiva&nbsp;para que La Palma y el resto de las islas menores conservaran su cabildo.&nbsp;Quiz&aacute; sea buen momento para homenajear a aquellos tres representantes, y a&ntilde;adir al propio Jos&eacute; L&oacute;pez y Mart&iacute;n-Romero.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 20 de marzo de 1925, el Estatuto Provincial de Calvo&nbsp;Sotelo&nbsp;certific&oacute; la muerte de la Diputaci&oacute;n Provincial. El pre&aacute;mbulo no dejaba lugar a dudas: era un &ldquo;organismo sin vida real ni funcionamiento eficiente&rdquo;, incapaz de superar las rivalidades interinsulares. En su lugar se cre&oacute; una mancomunidad interinsular obligatoria, formada por un representante de cada cabildo. Su misi&oacute;n era coordinar servicios, repartir cargas y, en palabras del propio Estatuto, &ldquo;amansar las encrespadas pasiones locales&rdquo;. La sede se fij&oacute; en Santa Cruz de Tenerife y su primer presidente fue el palmero Jos&eacute; L&oacute;pez y Mart&iacute;n-Romero.&nbsp;Pero el intento de armonizar el pleito insular dur&oacute; poco. En septiembre de 1925, el Cabildo de Gran Canaria, aunque con reticencias del de&nbsp;la isla de Lanzarote, impuls&oacute; una mancomunidad voluntaria con las islas orientales, gesto que evidenciaba que la desconfianza segu&iacute;a intacta. El proyecto unificador volv&iacute;a a naufragar.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, el Estatuto de 1925 fortaleci&oacute; a los cabildos: les otorg&oacute; las funciones y obligaciones de las diputaciones provinciales y les aplic&oacute; su r&eacute;gimen organizativo. En la pr&aacute;ctica, cada isla pas&oacute; a funcionar como una peque&ntilde;a provincia, y cada cabildo como una diputaci&oacute;n. Era, en el fondo, la idea que P&eacute;rez D&iacute;az hab&iacute;a defendido desde 1906. Los cabildos quedaron compuestos por consejeros directos y corporativos, elegidos como los diputados provinciales. Su n&uacute;mero variaba seg&uacute;n la isla: 14 en Tenerife y Gran Canaria, 12 en La Palma, 10 en La Gomera y Lanzarote, 8 en Fuerteventura y 6 en El Hierro.
    </p><p class="article-text">
        Apenas dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el 21 de septiembre de 1927, el ministro Mart&iacute;nez Anido firm&oacute; el decreto que divid&iacute;a Canarias en dos provincias. La medida, sorprendentemente, apenas gener&oacute; contestaci&oacute;n p&uacute;blica,&nbsp;aunque&nbsp;m&aacute;s por respeto (o temor) al r&eacute;gimen que por convicci&oacute;n. El decreto garantiz&oacute; la continuidad de los cabildos insulares y mantuvo la Mancomunidad Interinsular, ahora como &oacute;rgano representativo&nbsp;de cada provincia. En 1928 y 1929 se complet&oacute; la nueva estructura administrativa, atribuyendo a las mancomunidades competencias sobre servicios interinsulares.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cien a&ntilde;os despu&eacute;s, aquellos episodios siguen siendo una pieza clave para entender&nbsp;la Canarias actual. La supervivencia de los cabildos no fue un proceso natural ni inevitable: fue el resultado de tensiones pol&iacute;ticas, negociaciones discretas y la defensa firme&nbsp;de las islas menores frente a un poder central que ve&iacute;a sus instituciones como prescindibles. Hoy, cuando los cabildos gestionan carreteras, servicios sociales, cultura, medio ambiente o transportes, conviene recordar que su existencia estuvo a punto de truncarse al poco de nacer. Y que,&nbsp;parad&oacute;jicamente, fue una dictadura centralista la que, pese a sus primeras intenciones&nbsp;y&nbsp;gracias al desvelo de algunos de nuestros pr&oacute;ceres, termin&oacute; consolidando el modelo insular que a&uacute;n define la vida pol&iacute;tica y administrativa del Archipi&eacute;lago.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cien-anos-cabildos-rozaron-desaparicion_129_13066099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 12:57:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cien años de cuando los cabildos rozaron su desaparición]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La Quinta Verde: una prioridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-quinta-verde-una-prioridad-j-j-rodriguez-lewis_132_4690159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81292672-c40f-4bed-9812-181c533b3b60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Quinta Verde: una prioridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - </p></div><p class="article-text">
        En 1987, hace casi treinta a&ntilde;os, el grupo palmero Taburiente dedic&oacute; una canci&oacute;n a la Quinta Verde de Santa Cruz de La Palma, que se ha convertido en un sutil martillo pil&oacute;n que denuncia la desidia o la incapacidad para desarrollar definitivamente este fabuloso escenario natural. En realidad, todo el disco (&ldquo;La Alpispa&rdquo;, &ldquo;La nube y el sol&rdquo;, &ldquo;Mirador de las estrellas&rdquo;, &ldquo;Viento sur&rdquo;...) era -de alguna forma- un canto de adoraci&oacute;n al entorno de esta hacienda rural situada en los l&iacute;mites del casco urbano de la capital palmera, una de las muestras m&aacute;s caracter&iacute;sticas de este modelo de arquitectura dom&eacute;stica en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        La Quinta Verde es tambi&eacute;n un tema con cierta recurrencia en nuestra particular 'agenda-setting', aunque los avances que se publican no terminen nunca por ser definitivos. Hace tres a&ntilde;os volvi&oacute; a estar de actualidad porque el Ayuntamiento pretend&iacute;a ubicar en la antigua casona de los Massieu-Monteverde, construida en el siglo XVII (entre 1672 y 1690), con portada de canter&iacute;a, el futuro Museo de la Bajada de la Virgen, y se anunciaban nuevos trabajos para facilitar la accesibilidad. Y la idea, en principio, no era mala. Es m&aacute;s, todo lo que sea poner en valor la hacienda y sus aleda&ntilde;os debe ser bueno 'per se'. Y as&iacute; lo entendi&oacute; tambi&eacute;n Luis Morera, l&iacute;der del popular grupo musical y defensor a ultranza de este enclave desde los a&ntilde;os ochenta. Supuestamente, desde 2009 un convenio con el Cabildo Insular hab&iacute;a convertido el caser&oacute;n en sede de un aula abierta de educaci&oacute;n ambiental, pero el proyecto -por lo que parece- nunca lleg&oacute; a desarrollarse suficientemente. Ahora bien, debemos tener claro que tampoco un restaurante ser&iacute;a una opci&oacute;n equivocada en torno al patio central ni, por supuesto, un centro tem&aacute;tico o de interpretaci&oacute;n ligado a la riqueza bot&aacute;nica de la finca, como ha propuesto el polifac&eacute;tico artista palmero, aunque debemos tener en cuenta las peque&ntilde;as dimensiones del inmueble. Cualquier iniciativa en esta direcci&oacute;n no hace m&aacute;s que sumar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que no puede perderse es la perspectiva correcta del asunto. Lo m&aacute;s significativo de la Quinta Verde no es la hacienda, aunque haya sido declarada Bien de Inter&eacute;s Cultural (2005), sino su entorno, su medio natural. La defensa de este espacio emblem&aacute;tico durante los a&ntilde;os que lo amenaz&oacute; la especulaci&oacute;n inmobiliaria, y a la que se incorpor&oacute; con acierto el Ayuntamiento, no pretend&iacute;a otro cosa que proteger un entorno natural de primer orden en una ciudad acogotada por la construcci&oacute;n en altura y su orograf&iacute;a caprichosa. Su palmeral superior, sus huertas dispuestas en terrazas, sus angostos senderos y escalinatas, sus bellas portadas almenadas (&uacute;ltimamente la primera de ellas sostenida por tablones y vigas), su magia y el alma imperecedera de Leocricia Pestana (a&uacute;n recuerdo c&oacute;mo este lugar era una de las excusiones fijas de nuestra ni&ntilde;ez para escuchar -de madrugada- el esp&iacute;ritu de la dama de blanco)... configuran un paraje hermoso y natural que urge poner al servicio de la ciudad y de sus visitantes. Santa Cruz de La Palma necesita imperiosamente respirar con cierto desahogo so pena de morir por hipoxia severa. As&iacute; que m&aacute;s que abandonarnos en la discusi&oacute;n sobre el destino de la casona -que tiene su recorrido-, lo que la ciudad reclama es que se habilite y acondicione, de una vez, el entorno como un gran parque urbano para solaz y disfrute de nuestros vecinos y turistas, y que puede &ldquo;proyectar&rdquo; el propio Luis Morera (si no lo ha hecho ya), porque no hay otro profesional que la conozca m&aacute;s ni que la haya defendido con tanto tes&oacute;n. Eso es, en definitiva, lo que espera la poblaci&oacute;n m&aacute;s temprano que tarde.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 16 de junio, Morera publicaba en Facebook un alarmante &ldquo;SOS por la Quinta Verde&rdquo; tras una casi clandestina visita a la finca. Yo sigo sin entender c&oacute;mo en una ciudad como la capital insular este proyecto tan necesario no es una prioridad desde hace casi treinta a&ntilde;os. Hoy siento, en fin, que este art&iacute;culo apenas sea un trasunto del que publiqu&eacute; en mi blog personal en noviembre de 2011, pero es que &ndash;tres a&ntilde;os despu&eacute;s- su contenido es m&aacute;s actual que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/la-quinta-verde-una-prioridad-j-j-rodriguez-lewis_132_4690159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Aug 2014 19:45:32 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El partido judicial de Los Llanos, otra contribución de Pedro Pérez Díaz y la Ley de Cabildos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/llanos-pedro-perez-diaz-cabildos_132_5851522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33fa1b53-8eb9-4711-9ee9-81f8db57401f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El partido judicial de Los Llanos, otra contribución de Pedro Pérez Díaz y la Ley de Cabildos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - </p></div><p class="article-text">
        El partido judicial de Los Llanos de Aridane es otro producto de la Ley de Reorganizaci&oacute;n Administrativa y Representaci&oacute;n en Cortes de las Islas Canarias de 1912, m&aacute;s conocida como <em>Ley de Cabildos</em>, que probablemente haya sido la norma de rango legal m&aacute;s beneficiosa para la Isla de La Palma de las que se han promulgado hasta ahora. No me detendr&eacute; aqu&iacute; a exponer la contribuci&oacute;n de Pedro P&eacute;rez D&iacute;az a la misma, ya largamente explicitada en otros art&iacute;culos y, en especial, en la monograf&iacute;a 'Pedro P&eacute;rez D&iacute;az y los cabildos insulares', publicada recientemente por el Cabildo Insular de La Palma, pero tampoco puedo obviarlo si de la creaci&oacute;n del partido judicial de Los Llanos se trata.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que la creaci&oacute;n de un Juzgado en Los Llanos era una necesidad largamente demandada por el paisanaje de la <em>banda</em> oeste de la Isla, por lo menos desde la segunda mitad del siglo XIX, no es hasta 1909 cuando la misma logra incorporarse a un documento de cierta envergadura que se presenta ante presidente del Gobierno de la naci&oacute;n. Ser&aacute; Pedro P&eacute;rez D&iacute;az qui&eacute;n, sin consultar con nadie, aprovechando su labor de redactor del cuestionario sobre Canarias que el presidente Moret hab&iacute;a solicitado a la comisi&oacute;n que los tinerfe&ntilde;os hab&iacute;an constituido en Madrid para abogar por la unidad provincial, inserte esta petici&oacute;n en el documento que preparaba por parecerle de justicia estricta, dado el conocimiento que ten&iacute;a de nuestra Isla. Sus compa&ntilde;eros de comisi&oacute;n, por cierto, no dudaron en aprobarla.
    </p><p class="article-text">
        En sus razonamientos, P&eacute;rez D&iacute;az se preguntaba si hab&iacute;a alg&uacute;n palmense que pudiera negar la imperiosa necesidad de crear en la ciudad de Los Llanos un Juzgado de 1&ordf; Instancia que atendiera las exigencias judiciales del occidente de la isla de La Palma. Alegaba que la Isla ten&iacute;a casi 42.000 habitantes y de hecho m&aacute;s de 50.000 y que, recientemente, se hab&iacute;a creado un partido judicial en Granadilla para 20.000 almas y estaba en tramitaci&oacute;n otro en Fuerteventura, a pesar de que esta Isla contaba con un muy inferior n&uacute;mero de habitantes. Argumentaba el ilustre letrado que era notorio que el occidente de la Isla no ten&iacute;a carretera y que los habitantes de los pueblos m&aacute;s alejados perd&iacute;an mucho tiempo y dinero cuando ten&iacute;an que prestar declaraci&oacute;n ante el Juzgado de Santa Cruz de La Palma. Adem&aacute;s, la creaci&oacute;n de este partido judicial ten&iacute;a, a su juicio, a&uacute;n mayor trascendencia. Si las Cortes aceptaban el principio que defend&iacute;a la comisi&oacute;n en el cuestionario de que a cada partido judicial le corresponder&iacute;a un diputado, La Palma tendr&iacute;a entonces dos diputados, con lo cual ganar&iacute;an mucho sus intereses (carreteras de la zona, puerto de Tazacorte, etc.). Para el mazuco la demarcaci&oacute;n del nuevo partido judicial era muy f&aacute;cil de establecer, puesto que ser&iacute;a la serran&iacute;a de la cumbre de Norte a Sur y de Este a Oeste la que dividir&iacute;a las respectivas jurisdicciones. Este parecer lo explicit&oacute; luego P&eacute;rez D&iacute;az en su <em>Manifiesto a los habitantes de la Isla de La Palma</em>, que publicar&iacute;a el peri&oacute;dico republicano Germinal el 27 de diciembre de 1909.
    </p><p class="article-text">
        La pretensi&oacute;n pas&oacute; entonces como en una especie de ap&eacute;ndice, sin aprobar todav&iacute;a, a la ponencia que el mismo elabor&oacute; para su discusi&oacute;n en la Asamblea de La Palma, convocada para el 6 de noviembre de 1910, y luego reproducida en su op&uacute;sculo 'El problema canario' (1910), en donde defend&iacute;a la demanda con parecidos argumentos. A&ntilde;ad&iacute;a el oficial letrado del Consejo de Estado que la parte occidental de la Isla contaba ya con m&aacute;s de 12.000 habitantes, n&uacute;mero que apenas alcanzaba Fuerteventura y m&aacute;s de los que comprend&iacute;a la demarcaci&oacute;n del partido judicial de Granadilla. Adem&aacute;s, Los Llanos, que habr&iacute;a de ser capital del nuevo partido, ten&iacute;a en aquellos momentos una poblaci&oacute;n incluso superior a la de Santa Cruz de La Palma. Su moci&oacute;n inclu&iacute;a declarar de ascenso el Juzgado de la capital y de entrada o de ingreso el de Los Llanos, as&iacute; como el sueldo de los escribanos. Luego se manifestar&iacute;an en este sentido los informes remitidos al Gobierno por los Ayuntamientos de Santa Cruz de La Palma y de Los Llanos, con motivo de la informaci&oacute;n p&uacute;blica abierta por Real Orden de 16 de abril de 1910.
    </p><p class="article-text">
        Ya inaugurada la importante Asamblea palmera del 6 de noviembre de 1910, su correligionario y compa&ntilde;ero de Ponencia Hermenegildo Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez, resumiendo la labor de esta, explicaba la inclusi&oacute;n en ella, a&uacute;n sin acuerdo, de un Juzgado de 1&ordf; instancia para Los Llanos. Pero es su tambi&eacute;n amigo y correligionario Luis Felipe G&oacute;mez Wang&uuml;emert, natural de Los Llanos, qui&eacute;n defiende y propone que se someta a deliberaci&oacute;n de la Asamblea la creaci&oacute;n de este Juzgado, que apoya el vicepresidente del c&oacute;nclave, Jos&eacute; K&aacute;bana. La petici&oacute;n ser&iacute;a finalmente aprobada por la Asamblea por unanimidad.
    </p><p class="article-text">
        El Juzgado de 1&ordf; instancia para Los Llanos no aparece en el proyecto de Ley de Organizaci&oacute;n Administrativa y Representaci&oacute;n en Cortes de las Islas Canarias que se presenta en el Congreso de los Diputados el 8 de mayo de 1911, como ninguna otra de las reivindicaciones de la Isla de La Palma, ni tan siquiera los cabildos insulares. En realidad, estas asoman en el primer dictamen de la comisi&oacute;n parlamentaria de 10 de junio de 1911, tras la informaci&oacute;n evacuada por esta en la que intervinieron por La Palma los hermanos P&eacute;rez D&iacute;az, Julian Van Baumberghem, y los delegados &ldquo;pactistas&rdquo; Miguel Carballo de las Casas y Camilo Hern&aacute;ndez Lecuona, destacando especialmente el discurso de Pedro P&eacute;rez D&iacute;az (que inform&oacute; en dos ocasiones), que fue, a juicio de Morote, el origen de las &ldquo;tres cuartas partes, por lo menos, del dictamen en el sentido de la autonom&iacute;a, de establecer el cabildo insular&rdquo;. El Juzgado para Los Llanos ya no se mover&iacute;a del texto legislativo en tr&aacute;mite hasta su aprobaci&oacute;n como Ley de 11 de julio de 1912.
    </p><p class="article-text">
        Su amigo Luis Felipe G&oacute;mez Wang&uuml;emert reconoc&iacute;a p&uacute;blicamente que nadie se hab&iacute;a opuesto a la petici&oacute;n solicitando el establecimiento del Juzgado, formulada en el seno de la ponencia de la junta organizadora de la Asamblea, y antes en el de la comisi&oacute;n tinerfe&ntilde;a en Madrid y en su elocuente discurso brindis de La Laguna, por el ilustre hijo de La Palma don Pedro P&eacute;rez D&iacute;az y que m&aacute;s que ning&uacute;n otro contribuy&oacute; con su palabra, con su pluma y con su cari&ntilde;o al terru&ntilde;o, a crear el distrito electoral de Los Llanos, de un pueblo que pag&oacute; el beneficio recibido combati&eacute;ndole sin tregua. Y el pr&oacute;cer llanense clamaba: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pocos fueron los agradecidos!&rdquo;. Cien a&ntilde;os despu&eacute;s tenemos la oportunidad de reparar el agravio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.J. Rodríguez-Lewis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/llanos-pedro-perez-diaz-cabildos_132_5851522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2013 06:42:06 +0000]]></pubDate>
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