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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Centella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_centella/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Centella]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En torno a la necesidad de un nuevo escenario para Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-necesidad-nuevo-escenario-cataluna_129_3239370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/270f06a3-c1ec-4bc4-9029-863efc69e295_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En torno a la necesidad de un nuevo escenario para Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El Gobierno de la Generalitat no busca la libre y democrática expresión de la voluntad del pueblo catalán, sino realizar un plebiscito sobre su propuesta independentista"</p><p class="subtitle">"El Gobierno central y la Generalitat ponen en primer plano la cuestión territorial por encima de la cuestión social para dividir a la clase obrera y tratar de hacer olvidar que solo las luchas sociales pueden cambiar el modelo económico"</p><p class="subtitle">"Debemos emplear más tiempo en hablar del futuro que en discutir sobre si votamos o no votamos el 1-O"</p></div><p class="article-text">
        La negativa del gobierno de Rajoy a dialogar con el gobierno de Catalu&ntilde;a y negociar la posibilidad de que el pueblo catal&aacute;n pueda expresarse sobre el futuro de Catalu&ntilde;a, ha tenido por respuesta de la Generalitat la convocatoria de una consulta unilateral, que pretenden sirva de base para proclamar en 48 horas la independencia de Catalu&ntilde;a. Esta decisi&oacute;n, lejos de encauzar los leg&iacute;timos derechos del pueblo catal&aacute;n, contribuye a potenciar &mdash;a&uacute;n m&aacute;s&mdash; la confrontaci&oacute;n interna y externa as&iacute; como potenciar un nacionalismo espa&ntilde;ol de nefasto recuerdo en nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, si la intenci&oacute;n del gobierno de Catalu&ntilde;a hubiera sido dar la posibilidad de que el pueblo catal&aacute;n se expresara libre y democr&aacute;ticamente sobre su futuro, se hubiera planteado un proceso en el que se pudieran expresar, tanto en el debate como en la propia votaci&oacute;n, todas las posiciones que existen en la actual sociedad catalana, desde la independentista, hasta el mantenimiento de la actual situaci&oacute;n, pasando por la propuesta federal y/o la confederal. Pero el gobierno de la Generalitat no busca la libre y democr&aacute;tica expresi&oacute;n de la voluntad del pueblo catal&aacute;n, sino realizar un plebiscito sobre su propuesta independentista y para ello plantea la cuesti&oacute;n, incluso en la papeleta de la consulta, como una confrontaci&oacute;n entre mantener la actual situaci&oacute;n o la independencia. Por tanto, la consideraci&oacute;n consecuente es la de no participar en esta consulta, porque se esta excluyendo la posibilidad de que se exprese nuestra opci&oacute;n federalista, ya que votar NO en la consulta ser&aacute; respaldar la actual situaci&oacute;n, y votar S&Iacute; significar&iacute;a apostar por una independencia que consideramos negativa para el pueblo catal&aacute;n. Incluso la abstenci&oacute;n no nos sirve, porque vendr&iacute;a a legitimar una consulta de la que ha sido excluida la propuesta federal que seg&uacute;n todas las encuestas, tiene un alto respaldo en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta posici&oacute;n, considero que esta situaci&oacute;n esta llevando no solo al pueblo catal&aacute;n, sino al conjunto de pueblos que configuran el Estado, hacia un callej&oacute;n sin salida, cuyas consecuencias sufrir&aacute;n una vez m&aacute;s, la clase trabajadora y las capas populares tanto de Catalu&ntilde;a como del resto del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En unos momentos en los que se necesita unir esfuerzos para situar en la agenda pol&iacute;tica la cuesti&oacute;n social, para revertir las consecuencias de las pol&iacute;ticas de reformas y recortes que han desarrollado los gobiernos de Rajoy y de Mas-Puigdemont, se puede encontrar con una crisis de Estado en torno a la cuesti&oacute;n de la identidad territorial que tape cualquier otra cuesti&oacute;n social y/o pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, no es casualidad que coincidan tanto el Gobierno central como el de la Generalitat en poner en primer plano la cuesti&oacute;n territorial por encima de la cuesti&oacute;n social, ya que as&iacute; dividen a la clase obrera y tratan de hacer olvidar que solo las luchas sociales pueden cambiar el modelo econ&oacute;mico y social que ha llevado al paro, la precariedad, los desahucios, la p&eacute;rdida de derechos laborales, sociales y ciudadanos a millones de personas de todo el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo. Estamos hablando de la alianza de clase sobre la que se han sustentado los diferentes reg&iacute;menes que han regido el Estado espa&ntilde;ol durante los siglos XIX y XX y que entra en crisis en el siglo XXI, provocando una crisis de r&eacute;gimen, que en este momento todav&iacute;a puede tener dos salidas: una en clave de ruptura del modelo territorial, en la que tras un momento de fuerte crisis de Estado, se recompongan las burgues&iacute;as de cada territorio para llegar a un acuerdo de tipo confederal.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la tensi&oacute;n independentista catalana es la mejor aliada de quienes quieren conseguir una salida antisocial y autoritaria de la crisis de r&eacute;gimen para consolidar un nuevo modelo institucional, con amplio apoyo social que est&eacute; basado en la ficticia salvaci&oacute;n de la unidad de la patria, al estilo del consenso sobre el que se configur&oacute; la base social del r&eacute;gimen del 78 fue la fingida salvaci&oacute;n de la democracia por el Jefe del Estado en un 23-F.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, plantear una salida en clave de que la mayor&iacute;a social consiga la ruptura, no solamente de un modelo territorial en el que ya nadie cree, sino tambi&eacute;n del modelo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social, es la forma de conseguir que la crisis de r&eacute;gimen se resuelva a favor de la clase trabajadora y las capas populares, configurando un nuevo marco institucional m&aacute;s democr&aacute;tico, m&aacute;s igualitario y socialmente avanzado.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la cuesti&oacute;n que las burgues&iacute;a nacionalista catalana y espa&ntilde;ola intentan evitar: que la unidad de la mayor&iacute;a social trabajadora del conjunto del Estado consiga acumular fuerzas en el sentido de una salida social, anticapitalista, democr&aacute;tica y feminista de la crisis. Por eso Esperanza Aguirre recoge en la Gran V&iacute;a firmas contra los malvados catalanes que quieren romper Espa&ntilde;a y Puigdemont las recoge en la Plaza Sant Jaume contra los malvados espa&ntilde;oles que roban a Catalu&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Querer tapar la realidad que sufren millones de personas en Catalu&ntilde;a, Andaluc&iacute;a, Madrid o cualquier otra zona del Estado con la confrontaci&oacute;n entre el &ldquo;Espa&ntilde;a nos roba&rdquo; y la llamada a la defensa de la &ldquo;Unidad de la Patria&rdquo; es una jugada de las burgues&iacute;as de cada lugar en la que la izquierda no puede caer.
    </p><p class="article-text">
        Romper esta trampa significa plantear una salida que sea nacional, en el sentido de que reconozca todos los derechos al pueblo catal&aacute;n, empezando por el de poder celebrar un refer&eacute;ndum en el que defina su modelo territorial y, al mismo tiempo de clase, en el sentido que otorgue a la clase trabajadora derechos sociales, laborales y econ&oacute;micos que la burgues&iacute;a catalana les niega.
    </p><p class="article-text">
        La negativa a reconocer el derecho de autodeterminaci&oacute;n del pueblo catal&aacute;n, cuesti&oacute;n b&aacute;sica para superar las tensiones territoriales que se producen en un Estado que es plurinacional, multicultural y pluriling&uuml;&iacute;stico, agrava la situaci&oacute;n provocando cada vez m&aacute;s una sensaci&oacute;n de agravio que viene a facilitar las campa&ntilde;as independentistas. Repetimos una vez m&aacute;s que en la pr&aacute;ctica Rajoy y sus pol&iacute;ticas autoritarias y recentralizadoras son el mejor aliado que pueden tener las fuerzas independentistas catalanas.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, es urgente conseguir una mayor&iacute;a social y pol&iacute;tica que permita rectificar la pol&iacute;tica de bloqueo y cerraz&oacute;n centralizadora que permita abrir un proceso de negociaci&oacute;n y di&aacute;logo para buscar la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en el que se pueda expresar libremente el pueblo catal&aacute;n. En tal sentido planteamos la necesidad de que las fuerzas progresistas y de izquierdas de Catalu&ntilde;a, junto a las del resto del Estado, no contribuyamos ni por activa ni por pasiva a esta escalada de la tensi&oacute;n territorial que nos lleva a un callej&oacute;n sin salida.
    </p><p class="article-text">
        Desde la toma de posici&oacute;n y haciendo una reflexi&oacute;n sobre los debates que se est&aacute;n teniendo en torno a la consulta del 1 de octubre, es fundamental que pongamos en primer plano lo que considero fundamental, que no es otra cuesti&oacute;n que trabajar en el desarrollo de la propuesta que formulamos para el d&iacute;a 3 de octubre, cuando se cumplan las 48 horas que ha dado el gobierno de Catalu&ntilde;a para la aplicaci&oacute;n del resultado de la consulta o para cuando intervenga el Gobierno Central provocando una crisis de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, debemos emplear m&aacute;s tiempo en hablar del futuro que en discutir sobre si votamos o no votamos el d&iacute;a 1 de octubre, dedicar el tiempo a prepararnos para una situaci&oacute;n de crisis institucional que, como dec&iacute;a, pueda ser aprovechada por las fuerzas del agotado r&eacute;gimen del 78, para cerrar la crisis que lleva a&ntilde;os arrastrando y consolidar una nueva forma de expresi&oacute;n del bloque dominante, con formaciones pol&iacute;ticas emergentes, nuevas caras y, sobre todo, que se legitime desde la salvaci&oacute;n de la unidad de Espa&ntilde;a, al igual que el 23 de Febrero legitim&oacute; al r&eacute;gimen del 78 en torno a la &ldquo;salvaci&oacute;n de la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ello tenemos que trabajar sobre una propuesta que rompa el s&aacute;ndwich que nos atrapa, entre los nacionalismos catal&aacute;n y espa&ntilde;olista, donde referenciar a una amplia parte del pueblo de Catalu&ntilde;a que no se encuadra en ninguno de los dos bloques.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, tanto si el gobierno central interviene antes del 1-O como si la intervenci&oacute;n se produce despu&eacute;s, tenemos que tener elaborada una propuesta para presentar al pueblo catal&aacute;n, sobre la base de una puesta en com&uacute;n de las izquierdas de todo el Estado, que proponga los cambios legales necesarios para hacer posible que el pueblo catal&aacute;n sea consultado en un marco de normalidad democr&aacute;tica, algo que es imposible con el gobierno de Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, nos ayudar&iacute;a a solventar una cuesti&oacute;n fundamental &iquest;Qu&eacute; hacemos hasta el d&iacute;a 1 de octubre?, en el sentido de empezar a defender la necesidad de reformas constitucionales que hagan posible el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, aunque es evidente ser&aacute; muy dif&iacute;cil de hacer visible este debate antes del 1-O. S&iacute; tendr&iacute;a posibilidad de aparecer con fuerza cuando se produzca la crisis de Estado, tanto si antes del 1 de octubre interviene&nbsp;el Gobierno central frenando la consulta, como si una vez producida esta se produce el choque entre Estado central y gobierno de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta que plantee la alianza de las fuerzas que defienden la necesidad de un nuevo marco jur&iacute;dico que permita la celebraci&oacute;n de una consulta al pueblo catal&aacute;n, desde una interpretaci&oacute;n inclusiva del actual marco jur&iacute;dico, como en alg&uacute;n momento ha planteado la propia Generalitat, esta alianza de car&aacute;cter Estatal podr&iacute;a tener mayor&iacute;a en el Congreso e incluir a las fuerzas sociales y sindicales que tanto nos jugamos en los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        Desde este an&aacute;lisis, lo que vengo a plantear es no estar callados, salirnos de la l&oacute;gica que se nos puede pretender imponer y hacer campa&ntilde;a sobre la propuesta a desarrollar a partir del 3 de octubre para decirle a los pueblos del Estado que hay salidas, que no caigan en la trampa de la fractura social, todo ello sin centrarnos en la cuesti&oacute;n de la propia votaci&oacute;n, sobre la que debemos manifestar nuestra posici&oacute;n sin hacer de ello el centro del debate.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, desde el reconocimiento de que Espa&ntilde;a es una realidad plurinacional, multiling&uuml;&iacute;stica y pluricultural, es necesario que esa realidad se plasme en el marco institucional, mediante su reconocimiento constitucional, lo que solamente puede ser posible a trav&eacute;s de un proceso constituyente en todo el Estado, en la forma que se quiera &mdash;que tampoco este tiene que ser el debate&mdash; un proceso que constitucionalice los derechos sociales, laborales y pol&iacute;ticos, y que permita la expresi&oacute;n libre del pueblo catal&aacute;n sobre la cuesti&oacute;n territorial.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, es necesario que quienes consideramos que esta es la mejor opci&oacute;n para el pueblo de Catalu&ntilde;a, seamos capaces de trabajar por abrir un espacio para la definici&oacute;n de una salida nacional y de clase para los problemas del pueblo catal&aacute;n: desde la cooperaci&oacute;n entre las clases populares de todo el Estado, problemas que no son s&oacute;lo los territoriales sino fundamentalmente los sociales, laborales y econ&oacute;micos en los que el gobierno de la Generalitat no se ha diferenciado del Central y que necesitan una alternativa democr&aacute;tica y socialmente avanzada.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta posici&oacute;n es necesario que, tanto desde Catalu&ntilde;a como desde el resto del Estado, se haga un llamamiento a las fuerzas sociales y pol&iacute;ticas que comparten esta propuesta y plantear formalmente la creaci&oacute;n de un espacio plural en el que puedan coordinar esfuerzos quienes entendemos que es m&aacute;s f&aacute;cil cambiar la Constituci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol que alcanzar unilateralmente la independencia de Catalu&ntilde;a. Por muy dif&iacute;cil que sean ambas cuestiones, y por m&aacute;s que se pinte un mundo id&iacute;lico, creer que a las 48 horas de celebrada la consulta el Estado espa&ntilde;ol y la comunidad internacional van a reconocer a una Catalu&ntilde;a independiente, es m&aacute;s voluntarista que pensar en la posibilidad de que la acumulaci&oacute;n de fuerzas pueda provocar abrir un debate del que salga una reforma de la Constituci&oacute;n del Estado Espa&ntilde;ol que permita que el pueblo catal&aacute;n sea consultado libre y democr&aacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        No mantenemos, por tanto, una posici&oacute;n equidistante en relaci&oacute;n a las fuerzas pol&iacute;ticas catalanas, sino que mostramos la posibilidad de un entendimiento con las fuerzas nacionalistas de izquierdas que se realice en torno a lo se&ntilde;alado en el Pacto por el Refer&eacute;ndum y que plantee al mismo nivel la cuesti&oacute;n nacional y la cuesti&oacute;n de clase, y que sit&uacute;e en primer plano la contradicci&oacute;n entre el capital y el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Defender esta posici&oacute;n con antelaci&oacute;n al 1 de octubre nos legitimar&aacute; para ofrecer una puerta de salida a la situaci&oacute;n de bloqueo que se produzca en las 48 horas siguientes a la consulta o una posici&oacute;n de defensa de la democracia, en el caso de que el gobierno de Rajoy trate de impedir por la fuerza la celebraci&oacute;n de la consulta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Centella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-necesidad-nuevo-escenario-cataluna_129_3239370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Aug 2017 17:45:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En torno a la necesidad de un nuevo escenario para Cataluña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Referéndum 1-O]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En torno al debate sobre reforma y ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-debate-reforma-ruptura_129_3629647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c9e12ed-50bf-4f39-afbf-bc19358c06ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plantear, como algunos dicen en estos tiempos, que al no existir en las instituciones una correlación de fuerzas favorable a la ruptura hay que cambiar de objetivos y aceptar integrarse en el proyecto de reforma, significa renunciar a ser una fuerza transformadora.</p></div><p class="article-text">
        El debate sobre la transici&oacute;n al que estamos asistiendo en estos tiempos no debe cirscunscribirse solo a un debate acad&eacute;mico, tiene una relaci&oacute;n directa con la coyuntura que se vive en Espa&ntilde;a. De forma concreta con lo que se ha venido a llamar &ldquo;segunda transici&oacute;n&rdquo;, como una repetici&oacute;n del proceso que entre 1975 y 1982 se vivi&oacute; en Espa&ntilde;a. Esta cuesti&oacute;n para el bloque dominante tiene todo el sentido, ya que en la primera fue capaz de conseguir cambiar el modelo institucional franquista sin tocar los poderes f&aacute;cticos (ej&eacute;rcito, banca, iglesia, y sobre todo respetando la base olig&aacute;rquica que lo sustent&oacute;). De esta forma se pas&oacute; del franquismo a un sistema homologable al entorno europeo occidental con el m&iacute;nimo coste.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, una vez agotado el ciclo pol&iacute;tico del r&eacute;gimen surgido tras la transici&oacute;n, que algunos llaman r&eacute;gimen del 78 por referenciarlo en la Constituci&oacute;n de ese a&ntilde;o, los poderes econ&oacute;micos intentan repetir tan exitosa operaci&oacute;n. En este marco es en el que sit&uacute;o el an&aacute;lisis del papel que jug&oacute; el PCE en aquel momento de un modo dial&eacute;ctico, nada parecido a un ajuste de cuentas, para referenciar una posici&oacute;n sobre el papel que tiene que jugar la izquierda anticapitalista en estos momentos.
    </p><p class="article-text">
        Empezar&iacute;a por plantear que en 1975 la mayor&iacute;a del capital nacional e internacional era consciente de la necesidad de finiquitar el r&eacute;gimen pol&iacute;tico constituido en torno al franquismo y sustituirlo por una sistema equiparable con el entorno europeo occidental.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n era c&oacute;mo se produc&iacute;a esa homologaci&oacute;n, si mediante la reforma del r&eacute;gimen franquista, lo que significaba entre otras cosas no cuestionar la monarqu&iacute;a, no tocar lo que se llamaban &ldquo;poderes f&aacute;cticos&rdquo; y, por supuesto, al sistema econ&oacute;mico; o bien se produc&iacute;a la ruptura democr&aacute;tica, la ruptura con la legalidad y legitimidad emanada de la Guerra Civil y, por tanto, pon&iacute;a en cuesti&oacute;n las bases de legitimaci&oacute;n de los poderes econ&oacute;micos, as&iacute; como las bases mismas del sistema econ&oacute;mico. En este sentido no olvidemos que, para preocupaci&oacute;n del bloque dominante, la Revoluci&oacute;n de los Claveles estaba muy cercana y a&uacute;n sin definir el sistema econ&oacute;mico hacia el que se encaminaba.
    </p><p class="article-text">
        En esta confrontaci&oacute;n que se dirimi&oacute; entre 1974 y 1976 pronto se vio que no hab&iacute;a hegemon&iacute;a para conseguir la ruptura, entre otras cuestiones porque las fuerzas de la llamada &ldquo;oposici&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo;, a las que preocupaba un proceso de ruptura hegemonizado por el PCE, prefer&iacute;an pactar con los restos del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de hegemon&iacute;a se produjo a pesar de la permanente movilizaci&oacute;n general de los trabajadores, estudiantes, gentes de la cultura, de las huelgas, de los enfrentamientos con la polic&iacute;a, de las detenciones, encarcelamientos de luchadores y luchadoras y de los numeros&iacute;simos asesinatos cometidos por las fuerzas represivas y organizaciones de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El Movimiento Obrero, fundamentalmente las Comisiones Obreras, moviliz&oacute; con car&aacute;cter general y de forma permanente a todas las personas trabajadoras con reivindicaciones laborales, pero en un marco de exigencia de ruptura con el R&eacute;gimen franquista.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el PCE pas&oacute; de la defensa de la ruptura democr&aacute;tica a asumir lo que se llam&oacute;  la ruptura pactada (mayo 1976, declaraci&oacute;n del Comit&eacute; Ejecutivo: la ruptura hay que negociarla con la iglesia, el ej&eacute;rcito y la banca) y de ah&iacute;, para no quedarse fuera de juego, a la v&iacute;a abierta tras el refer&eacute;ndum de 1976. Es decir, directamente a la v&iacute;a de la reforma, una vez que fue consciente de que el resto de fuerzas pol&iacute;ticas estaban decididas a acordar la exclusi&oacute;n del PCE del proceso que se abr&iacute;a con la Ley para la Reforma pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta coyuntura, la direcci&oacute;n del PCE, valorando la correlaci&oacute;n de fuerzas, sit&uacute;a en primer plano conseguir la legalizaci&oacute;n, para lo que era necesario conjugar la presi&oacute;n con la negociaci&oacute;n, siendo conscientes de que el resultado final tendr&iacute;a que suponer concesiones, y que la ruptura no se producir&iacute;a en los t&eacute;rminos planteados en el Comit&eacute; Central de Roma 1976.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que, a la muerte del dictador, las fuerzas del sistema y los aparatos del r&eacute;gimen franquista como el ej&eacute;rcito, la polic&iacute;a y los jueces dispon&iacute;an de una ampl&iacute;sima hegemon&iacute;a para garantizar el consenso social sobre la reforma del r&eacute;gimen pol&iacute;tico y para excluir su ruptura. Esta realidad no hab&iacute;a sido cabalmente percibida o no se quiso aceptar por una direcci&oacute;n del PCE residente en el exterior, que no parec&iacute;a hacer mucho caso de los informes que llegaban del interior en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        Entrar a debatir si las concesiones fueron mayores de las que se ten&iacute;an que haber realizado en funci&oacute;n de la fuerza que ten&iacute;a el PCE es una cuesti&oacute;n dif&iacute;cil de dilucidar, sobre todo sin conocer todos los datos de la coyuntura, presiones de los militares incluidas, y la geopol&iacute;tica, no olvidemos como la URSS dej&oacute; sola a la Revoluci&oacute;n de los Claveles por una cuesti&oacute;n de mantener el reparto de zonas de influencia.
    </p><p class="article-text">
        La tema fundamental para m&iacute;, es considerar si lo que debi&oacute; ser una cuesti&oacute;n t&aacute;ctica, como la aceptaci&oacute;n del terreno de juego de la reforma para conseguir la legalizaci&oacute;n y un marco social y pol&iacute;tico m&aacute;s avanzado que el que presentaba el franquismo, se convirti&oacute; en un momento determinado y sin debate, al menos formal, en una cuesti&oacute;n estrat&eacute;gica y se olvid&oacute; el objetivo de la ruptura en lo que significaba plantear un Proyecto Global de Nuevo Pa&iacute;s, no s&oacute;lo en lo institucional, sino fundamentalmente en lo social y en lo econ&oacute;mico, tal y c&oacute;mo planteaba el manifiesto programa aprobado en 1975.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, la Constituci&oacute;n de 1978, que como todas, era producto de una determinada correlaci&oacute;n de fuerzas concretas, se convirti&oacute; en un punto de llegada y no en un paso intermedio que permitiera una mejor posibilidad de seguir luchando por el objetivo de alcanzar no s&oacute;lo una democracia pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n una democracia social, incompatible con mantener intocable el sistema econ&oacute;mico. Estas cuestiones deb&iacute;an plantearse como inseparables, ya que como planteaba el PCE en su Manifiesto Programa de 1975, no era posible construir una democracia pol&iacute;tica sin construir al mismo tiempo una democracia social, porque desde la desigualdad social no puede surgir la igualdad de derechos y de deberes sobre la que formalmente debe sustentarse toda democracia. Esto significaba que se dejaba de mantener en la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica diaria la coherencia con lo que se dec&iacute;a en los propios documentos del PCE.
    </p><p class="article-text">
        Si para las fuerzas del sistema el objetivo era conseguir la homologaci&oacute;n con el entorno europeo en lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico y  lo militar, para el PCE deber&iacute;a haber sido unir sus fuerzas con la de otros Partidos Comunistas, desde el portugu&eacute;s, hasta el griego, pasado por el franc&eacute;s y el italiano, para romper con el capitalismo y plantear la posibilidad de construir el socialismo en el oeste europeo, que evidentemente no pod&iacute;a ser una copia del que exist&iacute;a en el este.
    </p><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n nunca apareci&oacute; con rotundidad en las reuniones mantenidas por los Partidos Comunistas Europeos, m&aacute;s preocupados en mitigar los efectos de la crisis de 1973 y el papel a jugar en el proceso de integraci&oacute;n en la Comunidades Europeas (1974 Conferencia de Bruselas, con la participaci&oacute;n de 28 Partidos Comunistas) que en la v&iacute;a concreta para acabar con el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos encuadrados en el llamado &ldquo;Eurocomunismo&rdquo; cometimos el error de convertir la t&aacute;ctica de sumar fuerzas y reformas en una estrategia que nos alejaba del objetivo central, que significaba desarrollar en lo concreto un proyecto pol&iacute;tico que no se planteaba la ruptura con el capitalismo, sino tratar de reformarlo para hacerlo m&aacute;s social precisamente cuando, como dec&iacute;a, se sufr&iacute;a la mayor crisis del capitalismo desde la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, situar al PCE en la estrategia de la reforma no era ya una cuesti&oacute;n t&aacute;ctica que buscaba conseguir la legalizaci&oacute;n, tratar de consolidar una democracia pol&iacute;tica, manteniendo el objetivo de construir una democracia pol&iacute;tica y social que rompiera con el capitalismo y abriera el paso a la construcci&oacute;n del socialismo. Es decir, se abandona lo planteado en el Manifiesto Programa de 1975 y todo se supedita a lucha institucional y el PCE deja de tener un proyecto estrat&eacute;gico de futuro para el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo el PCE, desde el Comit&eacute; Central de Roma, cambia su estructura para hacerla plenamente territorial, con lo que se centra en la preparaci&oacute;n del trabajo institucional, abandonando la estructura sectorial de frentes de lucha, lo que en la pr&aacute;ctica 'retira' al Partido de los Centros de Trabajo y de estudio.
    </p><p class="article-text">
        La derecha econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, por el contrario, lo tuvo claro y nunca consider&oacute; la Constituci&oacute;n como un punto de llegada. As&iacute;, desde el d&iacute;a siguiente a su aprobaci&oacute;n, se plante&oacute; modificarla y ningunearla en la pr&aacute;ctica para anular los elementos m&aacute;s sociales que conten&iacute;a y desarrollar lo que significaba de consolidaci&oacute;n del modelo social, econ&oacute;mico y militar capitalista. De esta manera los art&iacute;culos que parec&iacute;an justificar el apoyo de la izquierda, el derecho a la vivienda, al trabajo, a la planificaci&oacute;n democr&aacute;tica de la econom&iacute;a, o la prioridad del bien com&uacute;n sobre la propiedad privada fueron devaluados hasta quedar en papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        Plantear, como algunos dicen en estos tiempos, que al no existir en las instituciones una correlaci&oacute;n de fuerzas favorable a la ruptura hay que cambiar de objetivos y aceptar integrarse en el proyecto de reforma, significa renunciar a ser una fuerza transformadora. De la misma manera, asumir que en 1977 no hab&iacute;a capacidad pol&iacute;tica para conseguir imponer un refer&eacute;ndum entre monarqu&iacute;a y rep&uacute;blica no debi&oacute; significar que hab&iacute;a que enterrar la reivindicaci&oacute;n de la rep&uacute;blica, defender la reconciliaci&oacute;n nacional no deb&iacute;a significar equiparar jur&iacute;dicamente a las v&iacute;ctimas con los verdugos, ni mucho menos dejar que cientos de miles de dem&oacute;cratas continuaran enterrados en las cunetas y fosas comunes mientras el dictador segu&iacute;a enterrado en el Valle de los Ca&iacute;dos. De la misma forma que no tener fuerza parlamentaria para acabar con el tratado que sustentaba a las bases de los EEUU en Espa&ntilde;a no pod&iacute;a significar renunciar a movilizarnos contra ellas planteando su cierre inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, el abandono de la estrategia de ruptura signific&oacute; la renuncia a utilizar el conflicto y la movilizaci&oacute;n como instrumento pol&iacute;tico. Ahora aparecen informaciones sobre que lo que interesaba a Adolfo Suarez, m&aacute;s all&aacute; de la aceptaci&oacute;n de la bandera y la monarqu&iacute;a, era sobre todo la renuncia del PCE a utilizar su enorme potencial movilizador. La aceptaci&oacute;n de la estrategia reformista signific&oacute; en la pr&aacute;ctica reducir su actividad a lo institucional, primero en el Parlamento y luego en los ayuntamientos, lo que influ&iacute;a claramente en la capacidad de lucha del sindicalismo, que no convoc&oacute; ninguna huelga general hasta 1984, a pesar de que las denuncias del propio PCE y de CCOO sobre los incumplimientos de los Pactos de la Moncloa por el gobierno, la hubieran m&aacute;s que justificado. No olvidemos que tambi&eacute;n enterraba el potente movimiento vecinal, pero sobre todo, no cuestionaba el sistema econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en calificativos, la cuesti&oacute;n central es que el PCE, como otros partidos de la izquierda europea, renunciaron en la practica en la d&eacute;cada de los 70-80 a la ruptura con el sistema econ&oacute;mico capitalista, planteando como objetivo su reforma para hacerlo m&aacute;s justo y social, ilusi&oacute;n que se mantuvo hasta que en el siglo XXI vemos claramente que el capitalismo no s&oacute;lo no es reformable, sino que cada vez es m&aacute;s evidente que es incompatible con una democracia social.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las cuestiones fundamentales de contradicci&oacute;n entre reforma y ruptura en la transici&oacute;n de 1974-1982 de las que tenemos que aprender, porque en este momento, en el que ya nadie duda que el ciclo que abri&oacute; la Constituci&oacute;n de 1978 est&aacute; agotado, tanto por causas internas, como externas, y que es necesario abrir un nuevo ciclo, se vuelve a plantear la disyuntiva entre reforma y ruptura. De esta manera en los &uacute;ltimos tiempos se han confrontado dos proyectos, el que defiende reformar la Constituci&oacute;n para adecuarla a los nuevos tiempos pero sin tocar los pilares b&aacute;sicos del sistema, y quienes defendemos la necesidad de una ruptura con la Constituci&oacute;n de 1978, que hay que dejar claro ha sido violentada y reformada por el PP y el PSOE bajo presi&oacute;n de la Troika europea. Lo hacemos precisamente para poder cuestionar los pilares b&aacute;sicos del sistema capitalista que son los que han llevado a Espa&ntilde;a, y al mundo en general a una crisis que ha supuesto sufrimientos y sacrificios para millones de seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Esta confrontaci&oacute;n electoralmente se ha saldado en las elecciones de junio con un Gobierno del PP sustentado por una mayor&iacute;a reformista en el Parlamento, se ha puesto en evidencia que el PSOE, como ocurri&oacute; en la anterior transici&oacute;n, era consciente del peligro que ten&iacute;a la influencia que las fuerzas rupturistas pod&iacute;an tener en un Gobierno Unidos Podemos-PSOE. Unidos Podemos, con todas sus contradicciones y debilidades ideol&oacute;gicas, no es en este momento una fuerza asumible por el sistema y, por esto, el PSOE prefiere dejar gobernar a la derecha. Como elemento clarificador hay que se&ntilde;alar que, en el fondo, Felipe Gonz&aacute;lez y lo que viene a representar ten&iacute;a muy claro que la confrontaci&oacute;n no estaba entre derecha e izquierda, como se lleg&oacute; a creer Pedro S&aacute;nchez, sino que estaba entre reforma y ruptura. Felipe Gonz&aacute;lez lo volvi&oacute; a tener tan claro como en 1976 y sit&uacute;o al PSOE en el lado de la reforma.
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo bajo el Sol, se plantea nuevamente la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo actuar una vez que no se ha conseguido la mayor&iacute;a parlamentaria para abrir un proceso de ruptura, y tambi&eacute;n aqu&iacute; surgen los dos discursos: los que plantean que al no existir hegemon&iacute;a de las fuerzas rupturistas hay que &ldquo;aparcar&rdquo; esta estrategia y centrarnos en la batalla institucional para participar en la nueva transici&oacute;n. As&iacute;, en estos d&iacute;as se resalta el papel moderado del PCE en la transici&oacute;n y se nos reclama la necesidad de un nuevo Carrillo capaz de llevar a la izquierda rupturista a la senda reformista. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el debate de fondo, que atraviesa a todas las fuerzas de la izquierda y explica como dec&iacute;a, el golpe interno que sac&oacute; a Pedro S&aacute;nchez de la direcci&oacute;n del PSOE, y tambi&eacute;n explica el debate que se produce en Podemos, y el debate interno de Izquierda Unida, que tiene que ser el marco en el que se desarrolle la segunda fase del XX Congreso del PCE.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta confrontaci&oacute;n explica la ofensiva del imperio PRISA y sus terminales medi&aacute;ticas y sociales, porque PRISA quiere jugar el mismo papel influyente que jug&oacute; en la primera transici&oacute;n. Lo vimos en su intervenci&oacute;n en provocar la salida de Pedro S&aacute;nchez y lo estamos viendo en su implicaci&oacute;n en el debate interno de Podemos. En ambos casos ha sobrepasado los l&iacute;mites de la informaci&oacute;n para tomar partido como l&oacute;gica. Como dec&iacute;a al principio, no estamos en un debate acad&eacute;mico, estamos en una confrontaci&oacute;n dial&eacute;ctica que determinar&aacute; c&oacute;mo se va a configurar la Espa&ntilde;a y Europa del futuro, y en este debate no se puede ser neutral.
    </p><p class="article-text">
        En este momento es fundamental tener claro que el que no exista hegemon&iacute;a parlamentaria rupturista no nos puede llevar al abandono de la estrategia de ruptura, al contrario, nos debe llevar a reafirmar esta estrategia y a adecuar la t&aacute;ctica para conseguir tener esa hegemon&iacute;a, pero, sobre todo, nos debe llevar a no legitimar el marco reformista como el &uacute;nico posible. Nos debe llevar a no legitimar el proceso limitado, cerrado, opaco, de reforma de la Constituci&oacute;n que las fuerzas reformistas quieren realizar, y no legitimar este proceso significa no caer en el error de situar el Parlamento como el &uacute;nico terreno de juego. Significa no renunciar a la movilizaci&oacute;n, a la lucha social como parte de la configuraci&oacute;n de una correlaci&oacute;n de fuerzas que no puede ser solo parlamentaria, que tiene que ser tambi&eacute;n social, como venimos planteando desde el PCE e IU.
    </p><p class="article-text">
        Debe significar acompasar los discursos pol&iacute;ticos con una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica coherente, significa tener claro que hay que evitar la ruptura de las fuerzas que hoy por hoy est&aacute;n fuera de los l&iacute;mites del r&eacute;gimen, como lo consiguieron en los a&ntilde;os 77-82 con el PCE, aqu&iacute; aparece otra vez el papel de PRISA. Pero sobre todo hay que construir una gran alianza entre todas las fuerzas rupturistas, construyendo un programa de m&iacute;nimos que d&eacute; respuesta a los problemas concretos que sufren millones de ciudadanos  de empleo, vivienda, sanidad, educaci&oacute;n, derechos sociales, libertades p&uacute;blicas, etc. Un programa que se defienda al mismo tiempo desde la calle y desde el Parlamento, que sirva para dar coherencia a las luchas parciales que llevan a cabo miles de trabajadoras y trabajadores que sufren diariamente la agresi&oacute;n del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Pero este programa de lo concreto debe hacerse desde una visi&oacute;n estrat&eacute;gica de ruptura para ir ganando la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica que suponga que la mayor&iacute;a del pueblo trabajador, de las capas populares, entiendan que hay que cuestionar la legitimidad &eacute;tica, moral e institucional de un sistema que podr&aacute; ser legal, pero es injusto, insolidario, provoca paro, desahucios, desigualdades, pobreza energ&eacute;tica, p&eacute;rdida de derechos sociales y c&iacute;vicos, genera insolidaridad y nos lleva a la guerra como forma de dominio de las materias primas por parte de las multinacionales. Nos lleva a plantear la necesidad de Construir un Proyecto de Nueva Sociedad m&aacute;s justa, igualitaria, solidaria, defensora de la convivencia pac&iacute;fica y el justo aprovechamiento de los recursos naturales del planeta para la mejora de la calidad de vida de los pueblos. En definitiva, nos lleva a defender una sociedad socialista como la salida a la situaci&oacute;n que vive Espa&ntilde;a y el planeta en este Siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Centella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-debate-reforma-ruptura_129_3629647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jan 2017 20:52:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En torno al debate sobre reforma y ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Centella,PCE - Partido Comunista de España,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decidme cómo es un héroe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decidme-heroe_129_3713075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b43dd15-7669-4c68-8ade-892bac258347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decidme cómo es un héroe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcos Ana era, es y será un mito, un héroe, una leyenda, un resumen en sí mismo de la vida de miles de hombres y mujeres del Partido Comunista que se dejaron la vida, la libertad y la salud por conseguir un mundo mejor y más justo</p><p class="subtitle">Nuestro homenaje más sincero será recoger la antorcha del ideal comunista y continuar luchando por los ideales que siempre defendió Marcos Ana</p></div><p class="article-text">
        Se nos ha ido. Maldita sea la muerte. Se nos ha ido Marcos Ana, un hombre que resume, como pocos, la historia reciente de nuestro pa&iacute;s en su trayectoria vital. Poeta de la calle y la lucha, s&iacute;mbolo de lo mejor de nuestra tradici&oacute;n emancipadora y ejemplo constante para las personas que militamos en el Partido Comunista.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute;, a&uacute;n as&iacute;, quien no sepa qui&eacute;n fue Marcos Ana, habr&aacute; quien nunca lo haya le&iacute;do y desconozca que ha sido uno de los presos pol&iacute;ticos que m&aacute;s a&ntilde;os pas&oacute; en la c&aacute;rcel en el planeta. Habr&aacute; tambi&eacute;n quien no sepa que Marcos fue un comunista convencido, un dem&oacute;crata activo y un representante imprescindible de la mejor parte de la historia de lucha contra la dictadura y por el advenimiento de las libertades y derechos en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; incluso quien desde la pluma de la extrema derecha vierta tinta sucia y envenenada para tratar de desmitificar a este referente indiscutible para las personas decentes. Porque Marcos era, es y ser&aacute; eso exactamente: un mito, un h&eacute;roe, una leyenda que es un caso individual (una historia humana de resistencia y lucha) pero que tambi&eacute;n es un resumen en s&iacute; mismo de la vida de miles de hombres y mujeres del Partido Comunista de Espa&ntilde;a que se dejaron la vida, la libertad y la salud por conseguir un mundo mejor y m&aacute;s justo.
    </p><p class="article-text">
        Desde el PCE, su partido, lloramos al hombre bondadoso, tranquilo, irreversiblemente optimista. Lloramos a una de esas personas que dan sentido al t&eacute;rmino <em>camarada</em>. El pa&iacute;s y sus instituciones, si realmente son democr&aacute;ticas y decentes, honrar&aacute;n junto a nosotros y nosotras al h&eacute;roe que fue. Un minuto de silencio no bastar&aacute;. Porque si ese fuera nuestro homenaje deber&iacute;amos pasar d&eacute;cadas enmudecidos. Nuestro homenaje m&aacute;s sincero, como comunistas, ser&aacute; recoger la antorcha del ideal comunista y continuar luchando por los ideales que siempre defendi&oacute; Marcos Ana. Es lo que &eacute;l siempre quiso.
    </p><p class="article-text">
        Se nos ha ido, s&iacute;, pero no podremos olvidarlo. Ni querremos. Su poes&iacute;a continuar&aacute; animando corazones a la lucha. Su ejemplo se mantendr&aacute; como un faro para las generaciones futuras que aspiren a lograr un mundo m&aacute;s justo y m&aacute;s libre.
    </p><p class="article-text">
        En su magn&iacute;fica autobiograf&iacute;a, <em>Decidme c&oacute;mo es un &aacute;rbol</em>, cuyo t&iacute;tulo es hom&oacute;nimo al de uno de sus mejores poemas, nos contaba el sufrimiento de estar veintitr&eacute;s a&ntilde;os encerrado entre las paredes de una prisi&oacute;n franquista. Escalofriante es comprobar su actitud siempre reconciliadora, su entrega a la causa democr&aacute;tica y comunista, la vitalidad para empaparse de cultura, de sabidur&iacute;a, de solidaridad y de literatura desde la privaci&oacute;n de uno de los bienes m&aacute;s preciados en la vida: la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Marcos escribi&oacute; en aquel poema <em>Decidme c&oacute;mo es un &aacute;rbol</em>&hellip; porque la sinraz&oacute;n fascista le hab&iacute;a arrebatado la posibilidad de ver o de sentir los &aacute;rboles, el mar, las monta&ntilde;as, el beso de una mujer y tantas cosas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Nosotros y nosotras, sus camaradas, tuvimos la suerte de ver gracias a &eacute;l otra cosa: un h&eacute;roe&hellip; Y si alguien, alg&uacute;n d&iacute;a, se propusiera escribir un libro titulado <em>Decidme c&oacute;mo es un h&eacute;roe</em>, sin duda alguna el protagonista ser&iacute;a un comunista &iacute;ntegro y combativo, un hombre bueno y coherente. Un hombre como Marcos Ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Centella, Álvaro Aguilera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decidme-heroe_129_3713075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2016 07:05:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Decidme cómo es un héroe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fantasma asusta a los poderosos: la unidad popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fantasma-asusta-poderosos-unidad-popular_129_2622880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es el momento de ganar la batalla contra el bipartidismo monárquico desde la unidad, desde la conciencia de que somos poderosos si vamos juntos", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Un fantasma recorre los despachos de los poderosos, de los que cre&iacute;an tenerlo todo atado y bien atado, un fantasma recorre las sedes del bipartidismo mon&aacute;rquico que se cre&iacute;a eterno, que pensaba que pod&iacute;a culminar una segunda transici&oacute;n para renovar un r&eacute;gimen agotado y reemplazarlo por un nuevo orden social e institucional, que mantuviera los privilegios y la tasa de beneficios, en manos de los mismos de siempre durante d&eacute;cadas, hasta el pr&oacute;ximo plan Renove.
    </p><p class="article-text">
        Un fantasma que silba a la monarqu&iacute;a, que vota candidaturas de unidad, que rechaza las reformas educativas, que se revela contra el intento de consolidar un patriarcado que hace retroceder d&eacute;cadas en derechos conquistados por la mujer, un fantasma que se moviliza y consigue frenar la privatizaci&oacute;n de la sanidad madrile&ntilde;a y se niega a admitir que la vivienda es un negocio en lugar de un derecho. Que confronta con las reformas laborales con las que el PSOE y el PP han puesto a la mayor&iacute;a social trabajadora a los pies de los empresarios, un fantasma, en definitiva, que en forma de una gran marea reclama Pan, Trabajo y Techo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos enga&ntilde;emos, el sistema, el que impuls&oacute; la reforma del art&iacute;culo 135 para asegurar el beneficio de la banca por encima de cualquier otra cosa, el que transforma derechos como la sanidad o la educaci&oacute;n en negocios, el que no duda en expulsar a las personas de su vivienda y prefiere ver casas vac&iacute;as y seres humanos en la calle para mantener sus balances bancarios, el mismo sistema que nos entrega a la OTAN y convierte las bases de Rota y Mor&oacute;n en territorio colonizado por los EE.UU. y punta de lanza para acciones de ataque militar. Este sistema esta tocado, esta temeroso, pero no esta derrotado, y reacciona, siempre reacciona, para intentar frenar la marea de cambio, para asumir una derrota parcial, pero prepararse ganar la pr&oacute;xima batalla, la de mantener el gobierno central, el que decide sobre los grandes temas, sobre las relaciones laborales, el que puede decidir sobre la vida de las mujeres, el que nos puede sacar de la OTAN o situar la educaci&oacute;n como el instrumento para hacer mujeres y hombres libres.
    </p><p class="article-text">
        No se puede frenar ahora, hay que continuar la tarea en un doble sentido. Por una parte hay que mantener la movilizaci&oacute;n, frente a una crisis que no solo no ha terminado, sino que sigue provocando dolor, desesperaci&oacute;n, en millones de personas que no ven posibilidades de encontrar un trabajo, que no pueden pagar la hipoteca, la luz o el agua, que no pueden acceder a las m&iacute;nimas condiciones de vida digna. No se puede olvidar que un pueblo que no lucha es un pueblo derrotado de antemano y que las medidas sociales que impulsen los gobiernos locales salidos de las urnas el pasado 24 de mayo solo podr&aacute;n ser efectivas si tienen un activo respaldo popular.
    </p><p class="article-text">
        Pero al mismo tiempo hay que preparar la pr&oacute;xima batalla electoral, la que decidir&aacute; el gobierno del Estado, es el momento de que una marea unitaria recorra cada pueblo y ciudad, con el objetivo de ganar las pr&oacute;ximas elecciones generales, porque se ha demostrado que es posible, porque cada vez es mas evidente que es necesario: es el momento de ganar la batalla contra el bipartidismo mon&aacute;rquico desde la unidad, desde la conciencia de que somos poderosos si vamos juntos.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Xos&eacute; Manuel Beiras,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/politica/fuerza-politica-pueda-gallo-gallinero_0_393710761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hay lugar para gallos de gallinero,</a> no es el momento de personalismos ni prepotencias, es el momento de la unidad, de buscar como dec&iacute;a Julio Anguita, unos puntos de encuentro program&aacute;ticos que ilusionen a la mayor&iacute;a social, trabajadora en la posibilidad de alcanzar La Moncloa para devolver derechos robados, para rescatar a las personas que sufren la crisis y poner todos los recursos del Estado al servicio de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        No hay ser ilusos, son muchas las dificultades, hay que superar personalismo, alg&uacute;n sectarismo y bastantes desencuentros, pero la perspectiva es tan ilusionante, la posibilidad de que por primera vez desde 1977, el pueblo sea protagonista de las decisiones que le afectan directamente, hace que cualquier otra cuesti&oacute;n se deba ver como menor, casi como rid&iacute;cula. La l&oacute;gica defensa de espacios de pensamiento diferenciados, la natural necesidad de mantener perfiles propios, tienen que tenerse en cuenta, tienen que valorarse en su justa medida, pero desde la certeza de que es mucho, much&iacute;simo m&aacute;s lo que nos une que lo que nos puede diferenciar.
    </p><p class="article-text">
        Es tanto lo que nos jugamos, que quien prefiera mantener su chiringuito, por amplio, reluciente y moderno que parezca ser&aacute; responsable ante el pueblo y la historia de haber permitido la recuperaci&oacute;n de quienes hoy ven en peligro sus privilegios de clase.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta que, respetando la diversidad de espacios, sociales, pol&iacute;ticos, ciudadanos y de activismo social, trabaje por un acuerdo b&aacute;sico que permita configurar una alternativa para la construcci&oacute;n de un nuevo modelo de sociedad. Una convergencia que se organice de una forma participativa, plural y abierta y que busque una concreci&oacute;n electoral que confronte en las pr&oacute;ximas elecciones generales, de forma unitaria, frente a los partidos del sistema, con posibilidades reales de ganar. El objetivo es claro, ganar las pr&oacute;ximas elecciones eenerales para romper los candados del actual marco constitucional y forzar un proceso social e institucional que devuelva a la ciudadan&iacute;a los derechos laborales y sociales robados durante estos a&ntilde;os, un marco institucional que d&eacute; garant&iacute;a de poder ejercer el derecho a decidir en todos los sentidos de la vida a las personas y los pueblos del Estado y que sit&uacute;e la gesti&oacute;n de la econom&iacute;a y de los recursos naturales en funci&oacute;n del ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, quienes tengamos alguna responsabilidad pol&iacute;tica o social tenemos la obligaci&oacute;n de ponernos al servicio de impulsar ese espacio de unidad en el que puedan referenciarse quienes sufren la crisis. Esto significa construir unidad en torno a un programa com&uacute;n y sustentado en una amplia movilizaci&oacute;n popular.
    </p><p class="article-text">
        Este es el reto, esta es la esperanza de que el fantasma que hoy recorre los despachos de los poderosos se materialice el pr&oacute;ximo noviembre en un gobierno de la mayor&iacute;a social trabajadora para una salida social de la crisis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Centella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fantasma-asusta-poderosos-unidad-popular_129_2622880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2015 16:55:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un fantasma asusta a los poderosos: la unidad popular]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Unidad Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En torno a la unidad de la Izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/torno-unidad-izquierda_129_4683555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e63e14-0b70-48ca-91a8-cde9e5a42d43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En torno a la unidad de la Izquierda"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Respuesta del secretario general del PCE, Jos&eacute; Luis Centella, a la <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/respuesta_rafael_reig_6_296480358.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>carta abierta que le escribi&oacute; Rafael Reig</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Agradeciendo la <a href="http://www.eldiario.es/cartaconpregunta/secretario-general-PCE_6_296130397.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>carta abierta en la que Rafael Reig</strong></a> me interpelaba sobre el sentido del significado de mi llamamiento a construir la m&aacute;s amplia alianza social y pol&iacute;tica de la izquierda, no quiero dejar de aclarar que nada m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n dar una interpretaci&oacute;n joseantoniana o de acercamiento al PSOE a la propuesta de llevar la convergencia m&aacute;s all&aacute; de la izquierda pol&iacute;tica... La explicaci&oacute;n es simple y no exenta de autocr&iacute;tica, se trata de reconocer que muchas personas de izquierdas no se sienten representados por las fuerzas pol&iacute;ticas de izquierdas. Por lo tanto, cualquier llamamiento a constituir un Bloque Social y Pol&iacute;tico de car&aacute;cter alternativo tiene que tener en cuenta a los sindicalistas, y a los activistas sociales que en las mareas, en las marchas por la dignidad o en la lucha contra los desahucios defienden los derechos de la mayor&iacute;a social trabajadora, que hoy no est&aacute; vinculada a ninguna fuerza pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Solo desde este reconocimiento, de que la izquierda no cabe en un solo movimiento, o en una sola fuerza pol&iacute;tica, es posible avanzar en la constituci&oacute;n de esa unidad tan necesaria en estos momentos de la mayor agresi&oacute;n del capital que conoce la historia y constituir un Bloque Social y Pol&iacute;tico que pueda dar la batalla en la calle, en la movilizaci&oacute;n, en las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solamente de organizar una operaci&oacute;n electoral. Al contrario, el verdadero reto es avanzar en la construcci&oacute;n de un nuevo modelo de sociedad, desde el m&aacute;ximo respeto a las caracter&iacute;sticas de cada colectivo, desde el mantenimiento de los distintos perfiles, anteponiendo lo que nos une a las leg&iacute;timas diferencias que existen, acordando un programa de m&iacute;nimos que ilusione a la mayor&iacute;a social trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, por encima de aclarar la pregunta que formulaba Rafael Reig &ndash;&iquest;Qu&eacute; significa &ldquo;superando a la izquierda&rdquo;?&ndash;, lo importante es ratificar que asumimos el reto que se nos plantea, el reto de preparar una alternativa para demostrar que es posible gobernar de otra manera, creando empleo estable y de calidad, auditando la deuda externa para no pagar la que no tenga relaci&oacute;n con gastos sociales o de inter&eacute;s publico, cambiando el modelo productivo para acabar con la especulaci&oacute;n, configurando un modelo de democracia participativa que permita a la ciudadan&iacute;a decidir directamente sobre los temas que le afectan directamente, culminando la igualdad de g&eacute;nero y permitiendo a las mujeres ejercer el derecho a decidir sobre su cuerpo, y que configure un Estado Multicultural, plurilingu&iacute;stico y plurinacional.
    </p><p class="article-text">
        Hay que combatir la reforma educativa de Wert, hay que revocar las reformas laborales de Rajoy y de Zapatero, hay que conseguir que se celebre un refer&eacute;ndum para decidir entre monarqu&iacute;a o rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si esta breve reflexi&oacute;n puede responder no solo a la pregunta, sino sobre todo al reto que Rafael Reig planteaba. En todo caso, espero que sirva para dejar sentada la voluntad y el compromiso, voluntad que no es personal, sino colectiva, en los procesos de convergencia y hacerlo desde nuestra propia identidad, desde nuestros perfiles para trabajar de forma sincera y leal a la construcci&oacute;n de una salida democr&aacute;tica y social a la crisis. No se trata ni de sumar siglas, ni de que nadie se diluya en la nada, el reto es construir un Bloque Social y Pol&iacute;tico de car&aacute;cter alternativo que tenga vocaci&oacute;n de mayor&iacute;a, y para ello el llamamiento del Frente C&iacute;vico es un buen instrumento. Ahora toca a cada fuerza pol&iacute;tica o social pronunciarse y asumir su propia responsabilidad ante los millones de ciudadanos y ciudadanas que reclaman esa unidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Centella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/torno-unidad-izquierda_129_4683555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Aug 2014 18:39:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En torno a la unidad de la Izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PCE - Partido Comunista de España,Frente Cívico,Podemos,IU - Izquierda Unida,José Luis Centella,Julio Anguita]]></media:keywords>
    </item>
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