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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raúl Carballo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raul_carballo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raúl Carballo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No todo es negro o blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/negro-blanco-agujero-negro-universo-astrofisica-fisica-cuantica_132_4694559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los agujeros negros son hoy d&iacute;a objetos familiares para los cient&iacute;ficos: forman parte del inventario de objetos del universo que se imparte en cualquier curso universitario de astrof&iacute;sica y de f&iacute;sica te&oacute;rica. Incluso han permeado la opini&oacute;n p&uacute;blica de forma que son relativamente conocidos para el p&uacute;blico general. Constituyen, de hecho, uno de los recursos que habitualmente uso para dar una idea del contenido de mi tesis en esos momentos en que amigos y familiares me preguntan a lo que me dedico en la rutina diaria. Sin embargo, los agujeros negros presentan distintos problemas te&oacute;ricos, algunos de ellos extensamente conocidos y aceptados por los investigadores (otros no tanto), que llevan a algunas personas a cuestionarse su existencia. Entre esas personas nos encontramos Carlos Barcel&oacute; del Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a, Luis J. Garay de la Universidad Complutense de Madrid, Gil Jannes de la Universidad Carlos III de Madrid, y el autor de esta entrada. 
    </p><p class="article-text">
         Repasemos brevemente la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la formaci&oacute;n de un agujero negro y los problemas que presenta. Nos serviremos para ello de lo que se conoce como <em>Gedankenexperiment</em>, o experimento mental: una representaci&oacute;n idealizada de la realidad a la que aplicamos las leyes de la f&iacute;sica conocida para extraer conclusiones aplicables a nuestro universo. El punto de partida ser&aacute; un universo completamente vac&iacute;o salvo por una bola de materia con cierto radio y densidad uniforme (es decir, que no posee zonas de distinta concentraci&oacute;n, como grumos). La naturaleza particular de la materia no ser&aacute; importante para nuestra discusi&oacute;n ya que las &uacute;nicas propiedades relevantes ser&aacute;n las gravitatorias, y si de algo hemos de estar seguros, es que toda la materia a nuestro alrededor gravita. Dado este estado inicial nuestro objetivo es entender cu&aacute;l ser&aacute; su evoluci&oacute;n en el tiempo. El primer estadio de dicha evoluci&oacute;n es el resultado de una competici&oacute;n entre distintas fuerzas naturales.
    </p><p class="article-text">
         Por una parte, la interacci&oacute;n gravitatoria tiene un car&aacute;cter atractivo con lo que tiende a provocar una contracci&oacute;n o colapso de la distribuci&oacute;n esf&eacute;rica de materia. Por otra parte, adem&aacute;s de la interacci&oacute;n gravitatoria existen fuerzas con car&aacute;cter repulsivo cuya tendencia es frenar este colapso. Existen situaciones en las que ambas fuerzas se compensan en efecto, formando estructuras estables durante un tiempo. Este es el caso de las estrellas que observamos en el firmamento que, en primera aproximaci&oacute;n, est&aacute;n bien descritas por nuestro experimento mental. Sin embargo, dicha competici&oacute;n no es del todo equitativa. Si aumentamos la densidad inicial de nuestra bola de materia, aumentar&aacute; la intensidad de la interacci&oacute;n gravitatoria, mientras que la del resto de fuerzas permanece pr&aacute;cticamente igual. Esto implica que, para densidades suficientemente altas, no existe fuerza repulsiva conocida capaz de oponerse a la gravedad y la bola de materia colapsar&aacute; indefinidamente. A partir de ahora nos ocuparemos de una bola de materia con densidad inicial suficientemente alta como para que esto ocurra. Todo apunta a que el destino de nuestra bola de materia es entonces contraerse, aumentando su densidad y disminuyendo su radio hasta ocupar nada m&aacute;s que un punto. Denominaremos <em>historia 1</em> a esta evoluci&oacute;n, representada en el primer esquema de la figura 1.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Sin embargo el proceso que tiene lugar en la naturaleza ha de ser m&aacute;s complicado, tal y como nos indica nuestra mejor descripci&oacute;n de la interacci&oacute;n gravitatoria hasta la fecha: la teor&iacute;a de la relatividad general. Recordemos que nuestra situaci&oacute;n inicial en el experimento mental consist&iacute;a en dos elementos: una bola de materia y el espacio a su alrededor, vac&iacute;o. Tras usar este adjetivo hemos dejado de preocuparnos del espacio para ocuparnos &uacute;nicamente de la evoluci&oacute;n de la bola de materia. Pero en relatividad general el espacio, incluso vac&iacute;o, no es un mero espectador y posee propiedades din&aacute;micas. Este hecho es lo que hace la relatividad general una teor&iacute;a complicada tanto matem&aacute;tica como conceptualmente. Para nuestros prop&oacute;sitos no es importante entrar en detalles, y solo nos es necesario saber que estas complicaciones se traducen en el caso que nos ocupa en la aparici&oacute;n de un ente con un nombre digno de pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n: un <em>horizonte de sucesos</em>.
    </p><p class="article-text">
         Parece por tanto que debemos descartar la imagen instintiva de la evoluci&oacute;n de nuestra bola de materia resumida en la historia 1, reemplaz&aacute;ndola por la <em>historia 2</em>, que incluye la aparici&oacute;n de un horizonte de sucesos en alg&uacute;n momento durante el colapso gravitatorio cuando la densidad de la bola de materia alcanza cierto valor. &iquest;Qu&eacute; cambios implica este hecho? Un horizonte de sucesos es una superficie cerrada de cuyo interior no puede escapar ninguna part&iacute;cula, ni siquiera la luz. Es interesante tener en cuenta que en nuestro universo podemos distinguir dos tipos de objetos desde el punto de vista astrof&iacute;sico: aquellos que poseen luz propia, como las estrellas, y aquellos que podemos vislumbrar solo gracias a que reflejan la luz proveniente de los primeros. La regi&oacute;n del espacio delimitada por el horizonte de sucesos se denomina <em>agujero negro</em> y es por tanto, a efectos luminosos, invisible. Por esta raz&oacute;n, lo que ocurra a partir del momento de la formaci&oacute;n del horizonte de sucesos se encuentra oculto para los observadores en el exterior. Ignoramos pues el destino de la bola de materia que se encuentra en su interior.
    </p><p class="article-text">
        De comportarse as&iacute; la naturaleza, podr&iacute;amos haber llegado al final de nuestras pretensiones de conocer el destino de la bola de materia. Sin embargo, de nuevo esta imagen no contiene todos los detalles que esperamos encontrar en un proceso real. La raz&oacute;n es que hasta ahora hemos ignorando las leyes de la f&iacute;sica que rigen nuestro universo a escalas microsc&oacute;picas, la f&iacute;sica cu&aacute;ntica. Cuando investigamos el comportamiento de peque&ntilde;as zonas cercanas al horizonte de sucesos, las leyes de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica nos dicen que una peque&ntilde;a cantidad de energ&iacute;a debe escapar del agujero negro en forma de radiaci&oacute;n, que recibe el nombre de su descubridor, Stephen Hawking: los agujeros negros resultan ser m&aacute;s bien grises. La energ&iacute;a de esta radiaci&oacute;n es tan peque&ntilde;a que resulta pr&aacute;cticamente imposible detectarla en experimentos astrof&iacute;sicos. Sin embargo, s&iacute; que podr&iacute;a existir la posibilidad de detectar los efectos secundarios de esta radiaci&oacute;n, en particular los que produce en el propio agujero negro. Al emitir radiaci&oacute;n, el agujero negro debe perder energ&iacute;a gradualmente, evapor&aacute;ndose y reduciendo su tama&ntilde;o. Este proceso continuar&aacute; en principio indefinidamente hasta la desaparici&oacute;n del agujero negro.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos resumir entonces el proceso de colapso gravitatorio de la forma siguiente: la bola de materia se contraer&aacute; y aparecer&aacute; un horizonte de sucesos, form&aacute;ndose un agujero negro del cual ignoramos su estructura interna. El agujero negro se evaporar&aacute; mediante la emisi&oacute;n de radiaci&oacute;n de Hawking hasta desaparecer por completo. Este proceso constituye la <em>historia 3</em>. Al igual que el estado inicial estaba constituido por una bola de materia en un universo por lo dem&aacute;s vac&iacute;o, el estado final del proceso resulta ser un universo poblado por radiaci&oacute;n &uacute;nicamente. Podr&iacute;amos decir por tanto que el proceso de colapso gravitacional descrito en dicha historia es un conversor eficiente de materia a radiaci&oacute;n. Esta imagen es completa desde el punto de vista de la f&iacute;sica conocida y por tanto candidata a describir los procesos de colapso gravitatorio de cuerpos masivos en la naturaleza. Sin embargo, un an&aacute;lisis detallado demuestra la aparici&oacute;n de dos problemas que pueden obstaculizar esta aspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         El primero de ellos, ampliamente conocido y discutido, es el denominado problema de la p&eacute;rdida de informaci&oacute;n. Supongamos que modificamos levemente el estado inicial de nuestro experimento mental para introducir en el universo, adem&aacute;s de nuestra bola de materia, una serie de hojas encuadernadas: mi (todav&iacute;a por escribir) tesis doctoral. Dicho documento contendr&iacute;a la informaci&oacute;n del trabajo realizado durante mis cuatro a&ntilde;os de formaci&oacute;n doctoral. En el proceso de colapso gravitatorio dicho documento terminar&iacute;a siendo engullido por el agujero negro. Tal y como hemos mencionado, tras la evaporaci&oacute;n total del agujero negro, en el universo solo quedar&iacute;a cierta cantidad de radiaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; ha sido de la informaci&oacute;n contenida en el documento original? La visi&oacute;n est&aacute;ndar es que las propiedades de la radiaci&oacute;n resultante tras la fase de evaporaci&oacute;n hacen imposible que esta pueda contener tal cantidad de informaci&oacute;n. Parece entonces que la evoluci&oacute;n descrita en la historia 3 destruye informaci&oacute;n, siendo el primer ejemplo de tal fen&oacute;meno en la historia de la f&iacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
         El segundo de los problemas es pr&aacute;cticamente ignorado en la literatura cient&iacute;fica actual, con algunas excepciones. Un c&aacute;lculo detallado demuestra que el tiempo asociado al fen&oacute;meno de evaporaci&oacute;n total del agujero negro deber&iacute;a ser extremadamente grande, incluso en comparaci&oacute;n con el tiempo de vida de nuestro universo. De hecho, este tiempo es extremadamente grande en comparaci&oacute;n con todas las escalas de tiempo conocidas en la naturaleza. La raz&oacute;n es que la cantidad de radiaci&oacute;n emitida es tan peque&ntilde;a (recordemos que es un efecto &uacute;ltimamente debido a la f&iacute;sica de lo muy peque&ntilde;o) que necesitar&iacute;amos esperar tiempos rid&iacute;culamente grandes para que agujeros negros del tama&ntilde;o que se espera pueblen el universo se evaporen. Pese al atractivo conceptual de la historia 3 ser&iacute;a pues imposible en la pr&aacute;ctica corroborar experimentalmente un comportamiento de este tipo. En otras palabras, la peque&ntilde;a intensidad de la radiaci&oacute;n emitida y el largo tiempo de evaporaci&oacute;n hacen que la historia 3 se reduzca a la historia 2 desde un punto de vista experimental.
    </p><p class="article-text">
         Hemos llegado por tanto a una situaci&oacute;n incierta. Por una parte, tenemos un modelo de evoluci&oacute;n satisfactorio desde el punto de vista de la f&iacute;sica conocida. Por otro lado, esta imagen presenta problemas que hacen cuestionarse tanto su propia consistencia como su relevancia para la f&iacute;sica observacional. Esta encrucijada podr&iacute;a ser por tanto una oportunidad para ampliar nuestros conocimientos sobre la naturaleza, ya que cualquier desviaci&oacute;n respecto de la historia 3 tendr&iacute;a que estar directamente relacionada con modificaciones de la f&iacute;sica conocida. Para ser completamente satisfactorias estas modificaciones deber&iacute;an resolver los dos problemas arriba mencionados. En particular, una soluci&oacute;n al segundo problema implicar&iacute;a la aparici&oacute;n de nuevos fen&oacute;menos en escalas de tiempo mucho m&aacute;s peque&ntilde;as, pudiendo dar lugar a fen&oacute;menos astrof&iacute;sicos susceptibles de ser detectados en experimentos futuros. Es plausible que este sea el caso de la propuesta lanzada recientemente por las personas mencionadas al principio de esta entrada.
    </p><p class="article-text">
         Para entender la propuesta debemos mencionar primero la existencia de los objetos matem&aacute;ticos conocidos como <em>agujeros blancos</em>. Un agujero blanco es el inverso temporal de un agujero negro o, en t&eacute;rminos coloquiales, el resultado de ver la pel&iacute;cula de colapso gravitatorio hacia atr&aacute;s en el tiempo. Mientras que en un agujero negro el horizonte de sucesos impide la salida de part&iacute;culas, en un agujero blanco es la entrada la que no est&aacute; permitida. Gran parte de la comunidad cient&iacute;fica actual piensa que estos objetos constituyen meros artificios matem&aacute;ticos, sin cabida en nuestro universo, al contrario que los agujeros negros que han logrado conseguir un lugar en el bestiario astrof&iacute;sico moderno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         La <em>historia 4</em> que queremos considerar constituye una combinaci&oacute;n de las historias de ambos objetos, agujeros negros y blancos, en un mismo proceso que motiva el t&iacute;tulo de esta entrada. Se diferencia del resto de historias en el hecho de contener hip&oacute;tesis sobre la f&iacute;sica no comprobadas todav&iacute;a. El comienzo de la historia 4 ser&aacute; similar a la historia 3 de un agujero negro mientras que el final se asemejar&aacute; a su inverso temporal asociado con un agujero blanco; la zona intermedia ser&aacute; la adecuada para combinar ambas evoluciones. La primera modificaci&oacute;n respecto de la historia 3 aparece en un corto tiempo tras la aparici&oacute;n del horizonte de sucesos del agujero negro. El horizonte de sucesos se disuelve dejando entrever la bola de materia en su interior que, adem&aacute;s, sufre un proceso de rebote invirtiendo su colapso para comenzar un proceso de expansi&oacute;n. En la expansi&oacute;n la historia pasa a ser la historia de un agujero blanco: aparecer&aacute; una superficie cerrada que no permite la entrada de part&iacute;culas y de la cual emerger&aacute; la bola de materia. Todo este proceso ocurre en un tiempo extremadamente corto en comparaci&oacute;n con el proceso de evaporaci&oacute;n de un agujero negro. Resulta que para justificar esta historia solo es necesaria una &uacute;nica hip&oacute;tesis concerniente a las leyes f&iacute;sicas: que la interacci&oacute;n gravitatoria no es un fen&oacute;meno fundamental y que a altas energ&iacute;as se debilita hasta el punto de desaparecer completamente. Este comportamiento es suficiente para permitir que el rebote de la bola de materia y la disoluci&oacute;n del horizonte de sucesos tengan lugar. La naturaleza de esta disoluci&oacute;n es completamente independiente del proceso de evaporaci&oacute;n mediante emisi&oacute;n de radiaci&oacute;n de Hawking del cual hemos hablado anteriormente. Tras el proceso de rebote es de esperar que se emita violentamente cierta cantidad de la materia inicial y que se produzcan nuevas fases de contracci&oacute;n seguidas de expansi&oacute;n, hasta alcanzar un equilibrio del cual todav&iacute;a se conocen pocas propiedades.
    </p><p class="article-text">
         Es interesante notar que la hip&oacute;tesis de que la gravedad no es una interacci&oacute;n fundamental constituye el pilar de una de las aproximaciones actuales para encontrar una teor&iacute;a de gravedad que sea v&aacute;lida en los primeros instantes del universo, lo cual constituye un problema m&aacute;s profundo. Adem&aacute;s, existen argumentos que se&ntilde;alan la desaparici&oacute;n de la gravedad a altas energ&iacute;as como una caracter&iacute;stica ciertamente plausible de una teor&iacute;a de este tipo. No faltan pues motivaciones que justifiquen el estudio de las posibles repercusiones astrof&iacute;sicas de esta atrevida historia sobre el proceso de colapso gravitatorio; estudio que se est&aacute; llevando a cabo actualmente y que ofrece una excitante posibilidad de extraer profundas conclusiones sobre el comportamiento de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Para profundizar, os dejo un link: <a href="http://arxiv.org/abs/arXiv:1407.1391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://arxiv.org/abs/arXiv:1407.1391</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Carballo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/negro-blanco-agujero-negro-universo-astrofisica-fisica-cuantica_132_4694559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Aug 2014 21:11:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No todo es negro o blanco]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Universo,Astrofísica]]></media:keywords>
    </item>
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