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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Fernández]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Fernández]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desigualdad y democracia son incompatibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/desigualdad-democracia-incompatibles_1_4671668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ebe61c6-1e55-49b3-8c75-b3799fdc9b46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desigualdad y democracia son incompatibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crecimiento incontrolado de las desigualdades económicas imposibilita los pilares básicos de la democracia</p></div><p class="article-text">
        El mensaje del movimiento <em>Occupy Wall Street</em> no fue una casualidad. Se&ntilde;alar al 1% m&aacute;s rico como los culpables del sistema econ&oacute;mico desigual en el que nos encontramos tiene una justificaci&oacute;n clara. El sistema econ&oacute;mico avanza hacia un mundo cada vez m&aacute;s desigual, donde la diferencia entre una minor&iacute;a con acceso a bienes capitales y financieros y una gran mayor&iacute;a cada vez m&aacute;s empobrecida y <em>desempoderada</em> es una realidad. La relevancia que ha alcanzado <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CDkQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FThomas_Piketty&amp;ei=XecFVJOXJMXbaJ_9geAP&amp;usg=AFQjCNGLRbjJ1abym8I-wxJIQO0CVFz_0Q&amp;sig2=yS4L-HVsgyMz0PclBzsBXA&amp;bvm=bv.74115972,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Piketty</a> y su investigaci&oacute;n de las causas de la desigualdad en <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCEQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fen.wikipedia.org%2Fwiki%2FCapital_in_the_Twenty-First_Century&amp;ei=POcFVMfBHY7kaNHCgcgJ&amp;usg=AFQjCNEQf_bxwpUNAnuwV9T7R8SEGxKxGQ&amp;sig2=Kn8_3hkM2ue-gPfT0xrYYw&amp;bvm=bv.74115972,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Capital en el siglo XXI</a> es la m&aacute;s clara muestra de la primordial relevancia del tema. Pero el movimiento tuvo otro gran acierto; se&ntilde;alar el aspecto pol&iacute;tico de la desigualdad econ&oacute;mica y como la democracia no puede sobrevivir si no se ataja la desigualdad. La desigualdad, como afirma Piketty, es un factor inherente al sistema econ&oacute;mico actual. Solo una acci&oacute;n pol&iacute;tica decisiva podr&aacute; evitar las nefastas consecuencias que a corto y largo plazo tendr&aacute; su exponencial crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Del car&aacute;cter pol&iacute;tico de la desigualdad se desprende una idea sencilla: desigualdad y democracia son incompatibles. El crecimiento incontrolado de las desigualdades econ&oacute;micas imposibilita los pilares b&aacute;sicos de la democracia; el control popular sobre la toma de decisiones y la igualdad a la hora de ejercer dicho control. Esta incompatibilidad se da en ambas direcciones. Aquellos que desean perpetuar un sistema socio econ&oacute;mico de creciente desigualdad encontraran incentivos en utilizar su posici&oacute;n para evitar cualquier tipo de redistribuci&oacute;n de la riqueza. Al mismo tiempo, la lucha por un sistema democr&aacute;tico deber&aacute; asegurar que los derechos democr&aacute;ticos b&aacute;sicos se pueden ejercer, algo que la creciente desigualdad que vivimos impide. Esta incompatibilidad se ve reflejada principalmente en tres aspectos b&aacute;sicos que son definitorios del sistema pol&iacute;tico actual de muchos pa&iacute;ses, entre los que nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        El primer aspecto es la participaci&oacute;n ciudadana. La salud de un sistema democr&aacute;tico depende en gran medida del grado de participaci&oacute;n ciudadana en el mismo, no solo a trav&eacute;s de las elecciones, sino tambi&eacute;n a trav&eacute;s de los partidos pol&iacute;ticos y plataformas ciudadanas, la sociedad civil, los medios de comunicaci&oacute;n, la libertad de expresi&oacute;n y manifestaci&oacute;n, etc. Es de esta manera como, en teor&iacute;a, se asegura la igual participaci&oacute;n de la sociedad en el control popular sobre la toma de decisiones. La desigualdad econ&oacute;mica provee a las &eacute;lites econ&oacute;micas con una ventaja comparativa insalvable para la mayor&iacute;a. Estas &eacute;lites son capaces de controlar, a trav&eacute;s de su riqueza, a medios de comunicaci&oacute;n, partidos pol&iacute;ticos y autoridades; y eliminar o inutilizar los mecanismos existentes para la participaci&oacute;n ciudadana. A trav&eacute;s de dicho control sobre la participaci&oacute;n se hacen con el control del sistema pol&iacute;tico. No es de extra&ntilde;ar, por lo tanto, las puertas giratorias entre parlamentos y consejos de administraci&oacute;n, o el poder que ejercen algunos medios de comunicaci&oacute;n, negando realidades y manipulando la opini&oacute;n p&uacute;blica y silenciando cualquier voz disonante.
    </p><p class="article-text">
        El segundo aspecto de la incompatibilidad de la democracia y la desigualdad est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al primero. La posibilidad de control e inutilizaci&oacute;n de los mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana que poseen las &eacute;lites econ&oacute;micas se retroalimenta y perpetua a s&iacute; mismo. Algunos de los grandes economistas que trabajan el tema de la desigualdad se&ntilde;alan la <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2367088" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importancia de los impuestos como mecanismos contra la desigualdad y por la redistribuci&oacute;n.</a> La redistribuci&oacute;n a trav&eacute;s de los impuestos es uno de los mecanismos m&aacute;s efectivos para reducir la desigualdad. El sistema fiscal no solo mantiene la capacidad del estado para proveer servicios p&uacute;blicos, sino que tambi&eacute;n act&uacute;a como un mecanismo de redistribuci&oacute;n efectivo. Las econom&iacute;as con los sistemas fiscales m&aacute;s efectivos &ndash;lo cual es una mezcla de presi&oacute;n fiscal enfocada a la redistribuci&oacute;n y lucha contra la evasi&oacute;n- tienden a ser sociedades m&aacute;s igualitarias. Controlando las instituciones responsables de legislar, las &eacute;lites pueden moldear las legislaciones a su gusto, promoviendo sistemas fiscales que favorezcan la perpetuaci&oacute;n de la desigualdad, empobreciendo sociedades y anulando <a href="http://ftp.iza.org/dp7520.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualquier tipo de movilidad social</a>. Pero no solo es el sistema fiscal es objeto de control por parte de las &eacute;lites cuando estar permean el sistema pol&iacute;tico. Poner cerco a los mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana a trav&eacute;s de legislaciones represivas es tambi&eacute;n poner en peligro el control popular sobre la toma de decisiones, y por tanto imposibilitar la democracia.
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        El tercer elemento de la incompatibilidad se encuentra en la relaci&oacute;n entre desigualdad y servicios p&uacute;blicos. El gasto p&uacute;blico como elemento redistributivo y el mantenimiento de sistemas p&uacute;blicos de salud, educaci&oacute;n, vivienda, transporte, etc., son elementos pol&iacute;ticos que ayudan a crear sociedades menos dispares y m&aacute;s democr&aacute;ticas. Algunos de estos servicios p&uacute;blicos, como el transporte, la salud o la educaci&oacute;n son activos b&aacute;sicos para la reducci&oacute;n de desigualdades por su car&aacute;cter b&aacute;sico e imprescindible. Como enunciaba el premio Nobel de econom&iacute;a <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FAmartya_Sen&amp;ei=legFVIDgMYPKaJPdgng&amp;usg=AFQjCNFXBLstLKqfJXKH7ohe94l2moGDrQ&amp;sig2=as8OpTGwEPUqFJVNZ5XXJg&amp;bvm=bv.74115972,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amartya Sen</a>, la verdadera libertad pol&iacute;tica y social se obtiene cuando las preocupaciones m&aacute;s b&aacute;sicas se encuentran cubiertas. Nadie puede tomar decisiones pol&iacute;ticas libremente cuando sus necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas est&aacute;n en riesgo.
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        En un escenario de desigualdad son solo las &eacute;lites las que tienen acceso a dichos servicios de calidad a trav&eacute;s de dos factores. Por un lado, su control del sistema legislativo ayuda a reducir el acceso universal a los servicios p&uacute;blicos, pregonando y aprobando leyes encaminadas a la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico (menos gasto es igual a peores servicios) y la privatizaci&oacute;n de los servicios. Limitando el acceso a la sanidad, al transporte, a una vivienda o a una educaci&oacute;n de calidad se perpet&uacute;an las desigualdades y se restan posibilidades democr&aacute;ticas al resto de la poblaci&oacute;n. Por otro lado, la privatizaci&oacute;n de los servicios es un factor generador de capital que acent&uacute;a las desigualdades en ingresos por capital e ingresos por trabajo. Como perfectamente expone Piketty, cuando la econom&iacute;a genera m&aacute;s ingresos en forma de capital (beneficios, bonus, instrumentos financieros etc&hellip;que solo disfrutan unos pocos) que en forma de salarios (que disfrutan, por lo general, muchos m&aacute;s) las desigualdades econ&oacute;micas tienen a crecer exponencialmente. La privatizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos genera una oportunidad de inversi&oacute;n magn&iacute;fica para las &eacute;lites econ&oacute;micas por la cual pueden obtener grandes beneficios de capital.
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                </figure><p class="article-text">
        La desigualdad es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. El capital es limitado, por lo tanto, o es redistribuido de una manera igualitaria a trav&eacute;s de acciones pol&iacute;ticas, o existir&aacute;n notables y crecientes diferencias en la sociedad que se retroalimentaran y perpetuaran un sistema desigual y antidemocr&aacute;tico. El error principal de la doctrina capitalista cl&aacute;sica, enunciada hace casi tres siglos, fue asumir que la acumulaci&oacute;n de capital tendr&iacute;a un l&iacute;mite y llegado el momento, los<em> acumuladores</em> de capital no ver&iacute;an necesario obtener m&aacute;s ya que tendr&iacute;an suficiente. Al mismo tiempo, se sigue pensando que la tecnificaci&oacute;n y el desarrollo econ&oacute;mico acabaran con las desigualdades por si mismos. Teniendo en cuenta que las <a href="http://www.theguardian.com/business/2014/jan/20/oxfam-85-richest-people-half-of-the-world" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">85 personas m&aacute;s ricas del planeta acumulan aproximadamente la mitad de la riqueza mundial</a>, est&aacute; claro que la acumulaci&oacute;n no conoce l&iacute;mite, y nunca ser&aacute; suficiente, y que la tecnificaci&oacute;n no parece estar reduciendo dicha distancia. 
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde el debate sobre la desigualdad se transforma en pol&iacute;tico. En un mercado perfecto, donde no existen agentes externos con influencia &ndash;es decir, el sue&ntilde;o liberal de un mercado sin Estado- este reducido grupo disminuir&iacute;a y eventualmente controlar&iacute;a el total de la riqueza mundial. Es la paradoja que Thomas Piketti vaticina en su ya famoso libro; en unos a&ntilde;os puede que todos paguemos nuestro alquiler a Qatar. Es solo a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n estatal que se puede obtener una redistribuci&oacute;n de la riqueza, a trav&eacute;s de medidas sociales, econ&oacute;micas y fiscales orientadas a la redistribuci&oacute;n. Es decir, es solo a trav&eacute;s de acciones pol&iacute;ticas encaminadas a un sistema fiscal redistributivo y a la generaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de redistribuci&oacute;n del capital y de servicios p&uacute;blicos para todos y todas, que se puede poner freno a la desigualdad y por lo tanto asegurar la democracia. Es solo a trav&eacute;s de una econom&iacute;a democr&aacute;tica al servicio de los ciudadanos que podemos asegurar el propio sistema democr&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Fernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2014 18:33:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desigualdad y democracia son incompatibles]]></media:title>
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