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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana García D'Atri]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_garcia_d_atri/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana García D'Atri]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Bajo la mirada nunca vista de Carmen Balcells]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mirada-vista-carmen-balcells_129_2470171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8947b7f6-6054-4fdb-9d58-7c085939efb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hispanoamérica despide a Carmen Balcells, &quot;Mamá Grande&quot; del &quot;Boom Literario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes entran en la Casa saben que entran en terreno sagrado, en la casa de un mito. Y saben que lo que han visto en los ojos de los autores es lo que ven en los ojos de quienes allí trabajan: un horizonte</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En los ojos de la gente puede verse lo que ver&aacute;n, no lo que han visto&rdquo;, dec&iacute;a Novecento en la novela de Alessandro Baricco.
    </p><p class="article-text">
        En los ojos de sus autores se ve&iacute;a la libertad, la confianza, la tranquilidad, el convencimiento de que escribir era su destino. En sus miradas ve&iacute;a lo que me gustar&iacute;a ser, lo que ella era: el horizonte que les poporcionaba, la certeza en la salida y la puesta de sol mientras las letras se tachaban o se levantaban sobre las tachaduras.
    </p><p class="article-text">
        Nunca pude posar mis ojos en los suyos pero s&iacute; en la mirada de Vargas Llosa, de Bryce Echenique, de Antonio Sk&aacute;meta, de Rosa Reg&agrave;s y de otros que ven&iacute;an con sonrisa de compartir una risa o con el ce&ntilde;o fruncido por un moh&iacute;n de Balcells ante un p&aacute;rrafo. Y es que Carmen le&iacute;a. Me consta que le&iacute;a y que ten&iacute;a propuestas para ellos, propuestas desde la libertad, desde la lectura, desde la entrega, desde la navegaci&oacute;n por sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        He podido sumergirme en las p&aacute;ginas de originales que ella hab&iacute;a le&iacute;do d&iacute;as antes y juntarme con los autores con los que ella hab&iacute;a comido; he podido comentar, tal vez, los mismos p&aacute;rrafos que hab&iacute;a comentado u otros y fijar mi mirada en palabras nunca inocentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, he estado en su casa, en esa casa de la literatura que es la Casa Balcells. Un casa que deber&iacute;a ser un monumento, visitable, con las fotos de sus autores recibiendo a quienes entran a negociar, a charlar, a admirar. He estado muchas veces en el despacho de la esquina con una mesa que recuerdo redonda, hablando de literatura porque en esa casa, aunque siempre se ha negociado, nunca se ha esquinado la escritura.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es lo que se ve en los ojos de los compa&ntilde;eros de la casa Balcells, porque todos tienen la sensibilidad de entender por qu&eacute; el autor necesita estar algo alejado de la cotidianidad, algo alejado de las facturas y ellos saben hacer compatible la belleza de un p&aacute;rrafo con la conversaci&oacute;n sobre un contrato. Y saben defender los textos. Quiz&aacute; lo que m&aacute;s me ha sorprendido de la Casa Balcells es lo sagrado que les resulta un texto, y no s&oacute;lo a Gloria, Carina y Javier sino tambi&eacute;n a Ram&oacute;n, una incorporaci&oacute;n m&aacute;s reciente.
    </p><p class="article-text">
        Y es que <a href="http://www.eldiario.es/cultura/propiedad-intelectual/Carmen-Balcells-mueren-papas_0_433257369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Balcells respet&oacute; la creaci&oacute;n</a>, apoy&oacute; la creaci&oacute;n, propici&oacute; la escritura. Y todos los dem&aacute;s han entendido esa forma de hacer. Y quienes entran en la Casa saben que entran en terreno sagrado, en la casa de un mito. Y saben que lo que han visto en los ojos de los autores es lo que ven en los ojos de quienes all&iacute; trabajan: un horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Me quedar&iacute;a corta si solo diera las gracias a Balcells por humanizar el mundo editorial, por mantenerse en su casa, alejada de los mercados, por empe&ntilde;arse en seguir hablando en una lengua propia y por saber alentar con sus palabras y sus miradas a esos seres solitarios que escriben sin saber para qu&eacute;, al tiempo que empujaba a los editores a un trato m&aacute;s decente, m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Me hubiera encantado que mis ojos reflejaran los suyos, pero quiz&aacute; me hubiera entrado un ataque de timidez porque ella para m&iacute; ya era un mito en los a&ntilde;os noventa. Y tantos a&ntilde;os sin sentarme a su mesa escuchando sus pasos en el piso de arriba aumentaron el mito. Hoy no encuentro mito m&aacute;s justificado. Y solo deseo que no olvidemos su sensibilidad. Y nos rebelemos contra la deshumanizaci&oacute;n de la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Carmen. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mirada-vista-carmen-balcells_129_2470171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2015 17:48:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bajo la mirada nunca vista de Carmen Balcells]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde miran los chavales que no van a clase?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miran-chavales-van-clase_129_3963945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Estudiaban para buscar un trabajo pero todo les indica que el trabajo está cada día más lejos, como ese instituto que les aleja de las clases</p></div><p class="article-text">
        <em>La peste</em>, Albert Camus
    </p><p class="article-text">
        Como una epidemia, se extiende por los barrios perif&eacute;ricos, los barrios de los extremos. Las calles en los d&iacute;as de colegio se van poblando de ni&ntilde;os que no est&aacute;n en clase. Andan por ah&iacute;, sin rumbo, sin destino. En su instituto est&aacute;n suprimiendo sus clases de Formaci&oacute;n Profesional y les dicen que las dar&aacute;n en otro distrito, que tienen que coger un transporte para ir cada d&iacute;a a clase. Estudiaban para buscar un trabajo pero todo les indica que el trabajo est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s lejos, como ese instituto que les aleja de las clases. Transporte para ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que en estos barrios&nbsp;los colegios no llevan a los ni&ntilde;os a ver obras de teatro ni hacen excursiones culturales. Ya no son los colegios los que las organizan sino las asociaciones de padres de alumnos y entre ellos financian a quienes no pueden asumir el gasto. Pero en estos barrios el soporte familiar no puede ocuparse m&aacute;s que de intentar dar sustento a todos los de la familia. Si alcanza para comer.
    </p><p class="article-text">
        La exclusi&oacute;n es as&iacute;. Es diaria, est&aacute; a nuestro alrededor, en barrios a los que se llega cruzando la calle, cruzando el r&iacute;o Manzanares. Es nuestra ciudad, es Madrid. Es la capital de un pa&iacute;s llamado Espa&ntilde;a. Y aqu&iacute;, en la capital, hay unos m&aacute;rgenes cada vez m&aacute;s grandes y un centro cada d&iacute;a m&aacute;s peque&ntilde;o. Algunos vivimos en el n&uacute;cleo. El n&uacute;cleo de la cultura, de la riqueza, de la oferta, del disfrute. Y los m&aacute;s viven en los m&aacute;rgenes, donde no hay esas opciones, donde vivir, comer, un poco de calefacci&oacute;n, el agua caliente, es la misi&oacute;n diaria a superar.
    </p><p class="article-text">
        El Estado del Bienestar hace a&ntilde;os que les falla, no les cubre sus necesidades. Pero resisten. Resisten porque a&uacute;n queda alguna sanidad, aunque les den volantes y volantes que retrasan su tratamiento. Y existen ellos, unidos en familias, en redes de vecinos, en asociaciones que luchan por mantener los servicios p&uacute;blicos suprimidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no llegan a todo. No pueden llegar a todo cuando est&aacute;n preocupados de su alimento y su casa. De su salud. Y de las personas dependientes a su cargo. No pueden llegar a asegurar la educaci&oacute;n de sus hijos, la cultura ni el deporte. No llegan. Y la sociedad no les ayuda, no les llegan las&nbsp;soluciones urgentes que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n en las calles, como hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Estamos retrocediendo con ni&ntilde;os en la calle sin escolarizar. Es un goteo lento pero firme. Una tendencia que nos lleva al analfabetismo en un pa&iacute;s que estaba escolarizado el noventa y ocho por ciento de su poblaci&oacute;n en el a&ntilde;o 2010. Es una epidemia de la que todos somos responsables menos sus v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        La cultura es el medio que nos iguala, que nos hace libres.&nbsp; No es de nadie y es de todos. Con tanta necesidad, hemos olvidado que si no volvemos a considerar la cultura una prioridad, perderemos riqueza, perderemos salud, nos perderemos. Como esos chicos que hoy se sientan en los bancos de Orcasur con la mirada perdida en un horizonte sin espera, sin destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miran-chavales-van-clase_129_3963945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2016 17:03:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde miran los chavales que no van a clase?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Escolarización,Educación pública,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lorca muerto, Lorca asesinado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lorca-muerto-asesinado_129_4022323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Memoria viva de la lucha por la cultura de todos y para todos pero con los desfavorecidos siempre, sería tan indigno no reconocer cómo murió que no podemos ni debemos permitírnoslo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>''Yo denuncio a toda la gente </em><em>que ignora a la otra mitad''</em><br/><br/>Federico García Lorca<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La deformaci&oacute;n de la realidad no da igual. No da igual honrar una muerte natural que un asesinato. No es lo mismo decir fusilamiento que muerte. Y la Comunidad de Madrid se refiere al asesinato de Federico Garc&iacute;a Lorca, en todos sus &oacute;rganos de difusi&oacute;n, como la muerte de Lorca.
    </p><p class="article-text">
        Y no es justo. Ni razonable. Ni equidistante. Ni verdadero. Es una tergiversaci&oacute;n de la Historia. Ninguna de las m&uacute;ltiples hip&oacute;tesis pone en cuesti&oacute;n que Lorca fue asesinado. Por tanto, todos los actos que quieran conmemorar esa fecha, la de hace 80 a&ntilde;os,&nbsp;deber&aacute;n mencionar el hecho o no hacerse.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es la verdad. As&iacute; es la informaci&oacute;n. No es lo mismo ser muerto que ser matado como no es igual estar vivo que seguir vivo despu&eacute;s de muerto, como lo est&aacute; Federico para sus lectores. As&iacute; es la muerte cuando uno es matado y no muere de muerte natural. As&iacute; es o era este pa&iacute;s en el que hubo una guerra provocada por unos y no por otros. Adem&aacute;s, est&aacute; el informe de la polic&iacute;a, el informe del a&ntilde;o 1965. &iquest;O tambi&eacute;n hay que olvidarlo?
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Lorca, inmenso poeta y dramaturgo arriesgado y vanguardista donde los haya, autor de alguno de los versos m&aacute;s importantes de nuestra literatura, memoria viva de la lucha por la cultura de todos y para todos pero con los desfavorecidos siempre, ser&iacute;a tan indigno no reconocer c&oacute;mo muri&oacute; que no podemos ni debemos permit&iacute;rnoslo, ni como sociedad ni como seres individuales y sensibles.
    </p><p class="article-text">
        No es raro que este gobierno, el de Cristina Cifuentes, vote en contra de una Ley de Memoria Hist&oacute;rica en la Comunidad de Madrid, proteja unas placas franquistas y hable de la muerte de Lorca. Todo guarda una coherencia absoluta. La coherencia de quien quiere transformar la historia, revestirla.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; hay otras voces. Una familia. Recuerdos. Documentos. Obligada decencia. Y es imprescindible y doloroso recordar, es decir volver a pasar por nuestro coraz&oacute;n, que Lorca, el autor que tan desgarradora y profundamente y con tanto vuelo supo hablar de la soledad de las madres, de la incendiaria luz y oscuridad del deseo, del teatro bajo la arena, del amor en toda su magnitud, Federico, el de todos, muri&oacute; asesinado a los 38 a&ntilde;os y en Granada y all&iacute; sigue enterrado en fosa com&uacute;n y no sabemos d&oacute;nde, todav&iacute;a. En los libros de texto de 4&ordm; de la ESO dice as&iacute;: Garc&iacute;a Lorca muri&oacute; asesinado al comienzo de la guerra civil. Lo m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Guardar su legado, por supuesto es necesario, tras un debate imprescindible, por cierto, pero siendo honestos con la Historia, al menos con la del propio Federico Garc&iacute;a Lorca, y con el dolor que sufri&oacute; en su propio pa&iacute;s. Recientemente, la pel&iacute;cula&nbsp; espa&ntilde;ola 'La novia' nos ha devuelto la belleza y la vigencia de Lorca, ese apellido internacional que conforma un punto y aparte en el teatro y la poes&iacute;a en lengua castellana.
    </p><p class="article-text">
        Ese apellido es le&iacute;do en todo el mundo. Es nuestra cultura. Nuestra cultura espa&ntilde;ola m&aacute;s luminosa, que en ese tramo de nuestra historia fue arrasada. Seamos consecuentes con su palabra. La palabra de Federico, pocos autores son conocidos tan s&oacute;lo con su nombre. Seamos consecuentes con la verdad. Seamos puros y honremos bien su pena y su alegr&iacute;a. Un poco de respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lorca-muerto-asesinado_129_4022323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2016 17:37:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lorca muerto, Lorca asesinado]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran evasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gran-evasion_129_4187366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que preguntar a los responsables de gobierno por qué la Comunidad de Madrid consiente, promueve, o calla sobre obras a bajo precio, proyectos de metros cuadrados que no están en convenio o incluso facilita la desprotección de zonas protegidas</p></div><p class="article-text">
        Ciento dos metros ten&iacute;a el t&uacute;nel con el que logr&oacute; escapar el preso Paul Royle de un campo de concentraci&oacute;n nazi que todos conocimos gracias a la recreaci&oacute;n de 'La Gran Evasi&oacute;n'. Todav&iacute;a sentimos inquietud al volver a ver a ese grupo de presos sacar pu&ntilde;ado a pu&ntilde;ado de tierra de su t&uacute;nel excavado con las manos y distraerlo entre la tierra de un huerto en el patio, a la vista de los nazis. M&aacute;s f&aacute;cil lo tuvo Baltasar Santos que durante diez a&ntilde;os y a la vista de todos sac&oacute; tres kil&oacute;metros del subsuelo de Navalcarnero con unas galer&iacute;as m&aacute;s propias de tiempos de los romanos.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Patrimonio Hist&oacute;rico de la Comunidad de Madrid dice tiene por objeto la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n, investigaci&oacute;n, difusi&oacute;n y enriquecimiento del patrimonio hist&oacute;rico ubicado en el territorio de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Gobierno del PP da la impresi&oacute;n de ejercer de c&oacute;mplice necesario para la destrucci&oacute;n de patrimonio con el dinero de todos. Cuando algunos responsables pol&iacute;ticos del PP amenazan con la huida de la inversi&oacute;n hay que preguntarles qu&eacute; ha pasado con muchas de esas inversiones que han dejado una deuda inasumible para los municipios a cambio de despilfarros inconcebibles en obras innecesarias cuyo uso p&uacute;blico est&aacute; por ver.
    </p><p class="article-text">
        Hay que preguntar a los responsables del Gobierno por qu&eacute; la Comunidad consiente, promueve, o calla sobre obras a bajo precio, proyectos de metros cuadrados que no est&aacute;n en convenio o incluso facilita la desprotecci&oacute;n de zonas protegidas. Y desaparece cuando se trata de asumir su responsabilidad en la seguridad de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Navalcarnero, donde un alcalde del PP, que gobern&oacute; veinte a&ntilde;os este municipio, inici&oacute; una obra sin ning&uacute;n tipo de permiso ni licencia. Y durante diez a&ntilde;os, la Comunidad, que tiene el deber por Ley de &ldquo;paralizar&rdquo; cualquier clase de obra o intervenci&oacute;n que afecte a un bien del patrimonio hist&oacute;rico de la Comunidad de Madrid, no lo hizo. No se orden&oacute; la paralizaci&oacute;n en quince d&iacute;as como dice la ley, ni en un mes, ni en un a&ntilde;o sino siete a&ntilde;os despu&eacute;s de excavar dos kil&oacute;metros y medio, en un Bien de Inter&eacute;s Cultural, declarado por la Comunidad de Madrid. Y la obra la paraliz&oacute; un juez en 2011 por denuncias del grupo municipal socialista. Pero el alcalde de la sinraz&oacute;n dio orden de continuar con la excavaci&oacute;n y continu&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La sinraz&oacute;n que afectaba a este alcalde se dilucidar&aacute; en alg&uacute;n momento porque no lo juzgar&aacute; solo Obelix, quien se limitar&iacute;a a un &ldquo;estos romanos deben de estar locos&rdquo;. Pero, entretanto, las consecuencias de su proyecto tambi&eacute;n son claras: derrumbamientos ante los que nadie asegura ni la ciudad subterr&aacute;nea ni la ciudad que se asiente sobre las galer&iacute;as. La Plaza de Segovia, la que todos conocemos como la Plaza de Navalcarnero, est&aacute; sobre las galer&iacute;as, sobre las catacumbas. Y en el subsuelo, se ve en estos d&iacute;as el agua resbalando por lo que se supone son unos pilares. Y algunas grietas.
    </p><p class="article-text">
        Es responsabilidad de Patrimonio, de Cristina Cifuentes, portavoz de Cultura en los a&ntilde;os 90 en la Asamblea, que ha participado en el Consejo Regional de Patrimonio Hist&oacute;rico y en la Comisi&oacute;n Permanente del Consejo Regional de Patrimonio Hist&oacute;rico de la Comunidad de Madrid, responder a los requerimientos de todos los vecinos que representa el gobierno municipal actual. Queremos saber si Navalcarnero puede estar tranquilo sobre un t&uacute;nel cuya evasi&oacute;n no est&aacute; garantizada a quien lo inspir&oacute; ni deber&iacute;a estarlo a quienes lo consintieron durante diez a&ntilde;os. 'La Gran Evasi&oacute;n', como se ve estos d&iacute;as en Valencia, no dura para siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gran-evasion_129_4187366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Feb 2016 19:13:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La gran evasión]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,PSOE,Navalcarnero,PP - Partido Popular,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Cifuentes busca papel con Woody Allen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cristina-cifuentes-busca-woody-allen_129_4260086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cifuentes se atribuyó algo tan sencillo que su partido político no ha hecho en veinte años, ni siquiera cuando ella estaba en el área de Cultura", defiende García D'Atri</p></div><p class="article-text">
        Ayer fue un d&iacute;a especial para la cultura en la Comunidad de Madrid. Ayer, a la una de la tarde, mientras los cuatro grupos pol&iacute;ticos representados en la Asamblea de Madrid ve&iacute;amos con el colectivo Queremos entrar y la asociaci&oacute;n La Noche en Vivo la redacci&oacute;n definitiva de su propuesta para que los menores puedan asistir a actuaciones en vivo en locales, en ese preciso momento en que trabaj&aacute;bamos sobre la redacci&oacute;n de una Proposici&oacute;n de Ley de los cuatro grupos pol&iacute;ticos, uno de los j&oacute;venes presentes nos mostr&oacute; en el m&oacute;vil un titular con un sujeto: Cifuentes y un predicado: lo que est&aacute;bamos redactando como si estuviera cerrado y fuera idea propia. La noticia nos dej&oacute; como cuando vimos a Benigni responder &nbsp;qu&eacute; hab&iacute;a desayunado esa ma&ntilde;ana en la pel&iacute;cula A Roma con amor, del genio Woody Allen.
    </p><p class="article-text">
        Cifuentes se saltaba as&iacute; ayer los acuerdos de todos los grupos pol&iacute;ticos que hab&iacute;amos quedado en llevar una Proposici&oacute;n de Ley &nbsp;muy sencilla para que los menores de 16 a&ntilde;os puedan asistir a actuaciones en directo acompa&ntilde;ados de sus padres o tutores y los de 16 a 18 a&ntilde;os, puedan asistir solos siempre que no consuman alcohol y el tiempo de duraci&oacute;n de las actuaciones. &nbsp;Cifuentes se atribuy&oacute; algo tan sencillo que su partido pol&iacute;tico no ha hecho en veinte a&ntilde;os, ni siquiera cuando ella estaba en el &aacute;rea de Cultura. Porque hasta que se apruebe la Proposici&oacute;n de Ley, la entrada de menores est&aacute; prohibida en esta comunidad y no en otras, que ya lo han regulado para facilitarles iniciarse en la m&uacute;sica y otras artes esc&eacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ah&iacute; entraba dentro de lo previsible en las carreras en las que se agota Cifuentes, que se desvive por un titular. Algo que no me llama mucho la atenci&oacute;n tras haber escuchado a un director general de esta &aacute;rea afirmar, en serio, lo que hace muchos a&ntilde;os le&iacute; en un chiste de El Perich: &ldquo;es noticia porque sale en los peri&oacute;dicos, no sale en los peri&oacute;dicos porque sea noticia&rdquo;. La presidenta de la Comunidad de Madrid nos tiene ya acostumbrados en este mandato a anunciar nuestras propuestas tan pronto como las registramos, a asumir nuestro programa, aunque sea contrario al suyo, tal vez porque en cultura no tiene ninguna pol&iacute;tica y funciona a golpe de selfie.
    </p><p class="article-text">
        La noticia no precisaba la modificaci&oacute;n de la ley, ni los plazos de aplicaci&oacute;n, tampoco mencionaba a los colectivos que llevan a&ntilde;os luchando por conseguir que los j&oacute;venes tengan acceso a la cultura en nuestra regi&oacute;n. Y la portavoz del PP, presente en el encuentro, no supo o no quiso tampoco explicar la propuesta que la presidenta acababa de anunciar ni dio m&aacute;s explicaci&oacute;n para saltarse el acuerdo que una mentira. Dijo a todos los presentes que el Gobierno lo har&iacute;a por la Ley de Acompa&ntilde;amiento, junto a los presupuestos (utilizando una herramienta creada para lo que supone gasto de presupuestos p&uacute;blicos, no para algo as&iacute;) y que ser&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Dado que se trata de una mentira, porque una Proposici&oacute;n de Ley por tramitaci&oacute;n urgente y lectura &uacute;nica (sin enmiendas, dado que hay acuerdo previo), los otros tres grupos pol&iacute;ticos (Podemos, Ciudadanos y PSOE), decidimos mantener nuestro acuerdo y registrar la Proposici&oacute;n de Ley con un texto pactado y revisado, fruto del acuerdo con los colectivos que lo reivindican.
    </p><p class="article-text">
        Es la palabra de Cristina Cifuentes la que est&aacute; en entredicho, otra vez. Es Cristina Cifuentes quien ha convertido el Parlamento auton&oacute;mico en pistas de atletismo en las que s&oacute;lo ella y su grupo saben cu&aacute;ndo ha dado la orden &nbsp;de disparar al aire para iniciar sus pasos antes de que los dem&aacute;s se coloquen en la l&iacute;nea de salida. Cifuentes desembarc&oacute; ayer, otra vez en la cultura, a su manera, la de su partido, la de siempre del PP: sin razones, sin argumentos, con el &uacute;nico fin de ganar un d&iacute;a m&aacute;s a un titular.
    </p><p class="article-text">
        Le recomiendo que vuelva a ver al cantante de &oacute;pera que Woody Allen hace c&eacute;lebre con duchas en los escenarios en A Roma con amor, que vaya al cine y se vea en pantalla; tal vez as&iacute; entienda y se imagine su propia soledad, la del titular fr&iacute;o, que te abandona a la intemperie, desnudo y mojado sobre un escenario. As&iacute; es hoy la pol&iacute;tica en la Comunidad de Madrid, no nos enga&ntilde;emos m&aacute;s. Juega mejor quien conoce el arte de los trileros y las puertas de atr&aacute;s, para salir y entrar de una reuni&oacute;n con las propuestas que se est&aacute;n tratando en forma de titulares. Una vez m&aacute;s, de nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cristina-cifuentes-busca-woody-allen_129_4260086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Nov 2015 11:02:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cristina Cifuentes busca papel con Woody Allen]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tiempo del encuentro: la Feria del Libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-encuentro-feria-libro_129_2637971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En esas casetas he conocido, descubierto, charlado y disfrutado del tiempo de la Feria: un tiempo propio</p></div><p class="article-text">
        La Feria del Libro ya nos aloja en Madrid. Ha llegado el tiempo del susurro, la confidencia, la escucha; el tiempo del encuentro con uno mismo y con los otros. El encuentro y el reencuentro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede haber alg&uacute;n confesionario mejor que la caseta de un librero, con autor y p&aacute;ginas por explorar, por redescubrir, por caminar con otros?
    </p><p class="article-text">
        He mirado en estos d&iacute;as los confesionarios de los amantes de los libros. Es un ritual que no s&eacute; cu&aacute;ndo inici&eacute;, pero lo sigo cada mayo: recorro el Paseo de Coches y veo si la madera blanca forma o no una caseta y si ya ha creado el espacio de los sue&ntilde;os. Espero al lado de las casetas, con un sol a estrenar, a sus primeros habitantes: los libros y los libreros. Veo desde lejos su movimiento en el lugar para el di&aacute;logo entre los textos, entre lectores y autores, entre las personas.
    </p><p class="article-text">
        En esas casetas, me he asomado a contar mis penas a autores -pido disculpas-; he robado desde dentro, imp&uacute;dicamente, gotas de pasi&oacute;n de lectores a los autores y arrebatos de autores por lectores -perd&oacute;n-; he compartido l&aacute;grimas de alegr&iacute;a de los libreros; he notado las agujetas de quienes van y vuelven con libros; he asistido a debates y a lecturas nocturnas. Pero, sobre todo, he conocido, descubierto, charlado y disfrutado del tiempo de la Feria: un tiempo propio.
    </p><p class="article-text">
        En Feria ha pasado todo. Todo. Y todo silenciosamente, acallado por las grandes historias de papel, que dejaban bajo los casta&ntilde;os cualquier otra imaginaria o real porque all&iacute; no hay fronteras, como no las hay cuando el d&iacute;a se hace noche y uno est&aacute; dentro del parque en Feria.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o espero mayo como quien espera irse de viaje a un lugar que desea conocer, con la misma inquietud, porque la experiencia no se puede anticipar. Es una inquietud gozosa de la que uno siempre vuelve con sonrisa, tal vez m&aacute;s sabio, tal vez m&aacute;s libre; siempre, comprendido.
    </p><p class="article-text">
        Me ha dicho Alfonso, de La librer&iacute;a Tipos infames, que debutan este a&ntilde;o en la feria con la sensaci&oacute;n de quien va a tener una primera relaci&oacute;n sexual y no sabe c&oacute;mo va a salir. No s&eacute; si la comparaci&oacute;n se ajusta: con la Feria del Libro, toda relaci&oacute;n sale bien porque es una relaci&oacute;n de amor.
    </p><p class="article-text">
        En las semanas de Feria nadie est&aacute; solo en Madrid porque los autores, los libreros, los editores, los distribuidores, incluso las agentes, quienes se ocupan de la comunicaci&oacute;n y los imprescindibles lectores, est&aacute;n en el parque para charlar, para alegrarse por el hecho de vivir, de estar, de compartir, de escuchar, de conocer, de mirarse a los ojos o de leer al o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a todos cuantos hac&eacute;is posible la Feria del Libro de Madrid. Gracias a Teodoro Sacrist&aacute;n por saber que necesitamos los confesionarios abiertos al encuentro colectivo. Gracias por brindarnos los libros como el lugar de encuentro o de reencuentro. Gracias, siempre, autores, lectores, libreros, agentes, distribuidores, editores. Gracias a todos cuantos compart&iacute;s la pasi&oacute;n por entrar en ese mundo de libros que es hoy el Parque de El Retiro. Gracias por leer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-encuentro-feria-libro_129_2637971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 16:54:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El tiempo del encuentro: la Feria del Libro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A vueltas con los huesos de Cervantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vueltas-huesos-cervantes_129_4360362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f63a008-ad38-43de-8db2-de20f1a8bcef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A vueltas con los huesos de Cervantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es el momento de plantearse un circuito cultural en torno a Cervantes en serio, en el que se implique el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid, el ministerio de Educación y Cultura y el de Exteriores", afirma la autora</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as que huelen al fin de una legislatura, en estos d&iacute;as de febrero en los que el sol se anima a calentar los cuerpos que pasean la ciudad, el convento de las Trinitarias vive un hecho ins&oacute;lito en su Historia. Cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles e internacionales buscan en su cripta las distintas capas de enterramientos con el objetivo de encontrar a Cervantes.
    </p><p class="article-text">
        Cervantes puede terminar siendo una quimera, no su vida, no su obra, no el ejemplo de caracteres humanos que nos dej&oacute; con el Quijote, pero s&iacute; la quimera de sus huesos que, reducidos, va a ser muy dif&iacute;cil encontrar.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos en que acaba un gobierno, otro gobierno de mayor&iacute;a absoluta del Partido Popular, hemos podido seguir de cerca esta investigaci&oacute;n e incluso apoyarla porque Madrid, hasta ahora,&nbsp; no ha sabido reivindicar sus grandes figuras y las ha tenido.
    </p><p class="article-text">
        De Cervantes en Madrid ciudad tenemos la imprenta que edit&oacute; El Quijote y la casa en la que muri&oacute; en la calle Le&oacute;n, de la que s&oacute;lo contamos con una placa; pero su casa, la que visitamos como tal, es la casa natal que est&aacute; en Alcal&aacute; de Henares.
    </p><p class="article-text">
        En este hacer mal las cosas del Partido Popular, durante 25 a&ntilde;os de sus gobiernos en la ciudad de Madrid no han querido, aunque quiz&aacute; tampoco han sabido, dar a Cervantes el lugar que merece en la capital.
    </p><p class="article-text">
        Ha hecho m&aacute;s el Instituto Cervantes que ninguna otra instituci&oacute;n por el nombre del m&aacute;s c&eacute;lebre escritor espa&ntilde;ol de todos los tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes hemos visitado Stratford-upon-Evon, a quienes hemos ido desde Londres en un viaje organizado con el &uacute;nico fin de ver la casa de Shakespeare, nos parece que toda ocasi&oacute;n es propicia para generar difusi&oacute;n cultural, cultura y, por supuesto,&nbsp; turismo cultural en torno al creador de la novela como g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, desde el Partido Socialista, hemos querido estar al pie de las investigaciones desde el primer segundo, a&uacute;n sabiendo que, como en otros casos, huesos, lo que se dice huesos reconocibles, iba a ser dif&iacute;cil encontrarlos. Pero el empe&ntilde;o val&iacute;a la pena si serv&iacute;a para que cualquier gobernante de Madrid entienda que Cervantes merece m&aacute;s y mejor trato. Merece m&aacute;s lugar de estudio en la capital y mayor circuito tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es imprescindible que se entienda que la conexi&oacute;n entre Alcal&aacute; de Henares y el Ayuntamiento de Madrid debe ser otra, forzosamente. Y Cervantes no deber&iacute;a ser una&nbsp; excepci&oacute;n pero s&iacute; el nombre de los nombres.
    </p><p class="article-text">
        Tras visitar in situ la b&uacute;squeda de Cervantes, podemos estar seguros&nbsp; de que cada d&iacute;a estamos m&aacute;s lejos de poder identificar sus dientes, el arcabuzazo en el pecho o el brazo lisiado. Seguros de que va a ser, con gran probabilidad, un deseo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es el momento de plantearse un circuito cultural en torno a Cervantes en serio, en el que se implique el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid, el ministerio de Educaci&oacute;n y Cultura &ndash;aunque deber&iacute;an volver a ser dos ministerios&ndash; y Exteriores.
    </p><p class="article-text">
        Madrid, la ciudad, no puede seguir hu&eacute;rfana de este padre de las letras. Y si, por azar, aparece, ya debe aclararse qui&eacute;n y c&oacute;mo se van a visitar sus restos porque es hora de decir que la Iglesia no puede ser la administradora de unos huesos que representan un legado cultural de una magnitud que nada tiene que ver con su enterramiento.
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de decir que el Arzobisado de Madrid y la iglesia de las Trinitarias han hecho lo que ten&iacute;an que hacer: permitir la investigaci&oacute;n. Pero han impuesto un m&eacute;todo m&aacute;s que inc&oacute;modo al prohibir que salgan restos.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo de aclarar, por si llegara el caso, que Cervantes (huesos, casa, imprenta) es de todos los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; entendemos el patrimonio y por eso, por su importancia, es tiempo de decirlo. Antes de que se produzca un cambio de gobierno, antes de que otros cuestionen algo incuestionable; antes de que la Iglesia se apodere de lo que es de todos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos sido prudentes pero hora es ya de decir a las claras por qu&eacute; hemos apoyado y hasta d&oacute;nde creemos en Cervantes. Porque no todos somos iguales. Aunque entre las brumas de un cementerio pueda confundirse a quienes honran los lutos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vueltas-huesos-cervantes_129_4360362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2015 18:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A vueltas con los huesos de Cervantes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué leen los políticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leen-politicos_129_4460795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La literatura contemporánea les grita pero no abren su portada. Faltan chinchetas para clavar en sus paredes el grito de la literatura que sangra por sus páginas, las de nuestra vida</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de tratarlos me levanto pregunt&aacute;ndome si los pol&iacute;ticos leen algo m&aacute;s que los titulares que les afectan directamente en los medios de comunicaci&oacute;n. &iquest;Leen? &iquest;Han vuelto a leer a Plat&oacute;n? &iquest;Leen a nuestros autores?&nbsp; La literatura contempor&aacute;nea les grita pero no abren su portada. Faltan chinchetas para clavar en sus paredes el grito de la literatura que sangra por sus p&aacute;ginas, las de nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Las novelas de nuestros d&iacute;as est&aacute;n plagadas de mensajes dirigidos a corregir la acci&oacute;n pol&iacute;tica err&oacute;nea: me sorprendi&oacute; Vicent, cuando entre sus p&aacute;ginas contaba la boda de la hija de Aznar y Botella en tono de parodia; me re&iacute; sin poder evitarlo aunque tambi&eacute;n la hab&iacute;a le&iacute;do en la novela de Boris Izaguirre. En ambos casos, la visi&oacute;n era muy cr&iacute;tica, mordaz, y los dos dibujaban la exageraci&oacute;n, la ostentaci&oacute;n, la desverg&uuml;e&ntilde;za de quienes ejerc&iacute;an el poder y su c&iacute;rculo de empresarios y obtenedores m&aacute;s que conseguidores. No era un momento en el que los medios hablaran de corrupci&oacute;n pero s&iacute; las novelas.
    </p><p class="article-text">
        Mu&ntilde;oz Molina en <em>Todo lo que era s&oacute;lido</em> mostr&oacute; todo un per&iacute;odo reciente de nuestra historia. Un per&iacute;odo del que avergonzarse que afecta especialmente al PSOE aunque no s&oacute;lo. Me consta que muchos dirigentes del PSOE s&iacute; la han le&iacute;do, pero no s&eacute; si la han procesado. A&ntilde;os antes, Antonio G&oacute;mez Rufo, hab&iacute;a descrito aquella corrupci&oacute;n del PSOE en <em>Bruto: la Leyenda del falso traidor,</em> que me consta que pol&iacute;ticos de Izquierda Unida siguen recordando.
    </p><p class="article-text">
        Como las operaciones, deja cicatrices esta lectura, algunas internas. Mill&aacute;s nos da que pensar en cada pieza period&iacute;stica, hasta en sus literarios pies de foto. Rosa Montero est&aacute; en el activismo. Entrega su columna a las causas, como hace Ruth Toledano. Mientras Maruja Torres sigue siendo la de siempre en sus columnas, con la mecha en el teclado, eso s&iacute;, en otro medio. Pero no llevan tanto las causas a las novelas o no las he encontrado en sus novelas recientes.
    </p><p class="article-text">
        Dos vi&ntilde;etas muy recientes de Peridis sobre el IVA cultural y de El Roto sobre la destrucci&oacute;n de la ciudad estar&aacute;n ya pinchadas en las paredes de quienes a&uacute;n tienen trabajo o en las casa de quienes a&uacute;n tienen casa pero, &iquest;y en las paredes de la mente de los que dicen querer gobernar para mejorar las condiciones de vida? &iquest;Y en las de quienes gobiernan empeorando la vida? Al apagar el despertador, nada mas encender la luz, deber&iacute;amos mirar las leyendas de El Roto, su desesperanza en esos personajes de espaldas, la misma que veo en las calles de Orcasur.
    </p><p class="article-text">
        Un autor m&aacute;s joven, un autor de la democracia, Andr&eacute;s Barba, nos cuenta en <em>En presencia de un payaso,</em> m&aacute;s que lo que nos ocurre, lo que nos puede ocurrir ma&ntilde;ana, lo que quiz&aacute; ha empezado a ocurrirnos cuando los pol&iacute;ticos m&aacute;s que atender y pensar lo que hacen o lo que hacemos &ndash;si es que se me puede considerar como tal en tres a&ntilde;os de trabajo&ndash; es convertirse en maniqu&iacute;s de la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Internamente es habitual hablar de si un partido va bien o mal. Y el balance se hace con dos criterios: el cl&aacute;sico, las encuestas y el nuevo, su presencia medi&aacute;tica en cantidad, que no en calidad. Se interpreta que se mejora si se est&aacute; en cuantos m&aacute;s medios, mejor. Sin entrar a pensar qu&eacute; pasa por dentro, &iquest;se ha mejorado algo? &iquest;Ha cambiado algo?
    </p><p class="article-text">
        La presencia, la proyecci&oacute;n es el baremo y por eso crea y destruye a cada clic de la red, a cada cambio de canal, a cada p&aacute;gina digital o de papel. Ni siquiera vale si te miran porque te odian, porque te insultan, porque eres un payaso, porque est&aacute;n pensando en tiempos de la guillotina. Eso no importa. Lo que cuenta, lo que suma puntos dentro de un partido es que te vean. Como si se estuviera recaudando lo que ingresa un equipo de f&uacute;tbol en cada plano retransmitido en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de furor televisivo, en los que entre lo m&aacute;s verdadero que se ha colado en la televisi&oacute;n, junto a Wyoming y &Eacute;vole, es el actor del anuncio de la loter&iacute;a; m&aacute;s que nunca, es bueno leer: adem&aacute;s de un placer; leer ilustra, ense&ntilde;a, muestra y puede sacar del camino a quien lleg&oacute; aqu&iacute; pensando que se pod&iacute;an hacer cosas, que se pod&iacute;an cambiar cosas de la vida. Sin pensar que todo lo institucional era de cart&oacute;n piedra, un decorado, como dir&iacute;a El Roto.
    </p><p class="article-text">
        Quiero recomendar la lectura de <em>En presencia de un payayo</em> y dar las gracias a Andr&eacute;s Barba por su literatura pero tambi&eacute;n por su grito, cuando dice: &ldquo;En <em>El banquete</em> de Plat&oacute;n los &uacute;nicos que se quedan hablando hasta el amanecer son el fil&oacute;sofo y el payaso. O por decirlo de otro modo, los &uacute;nicos que se toman en serio la vida. Los pol&iacute;ticos se hab&iacute;an ido a dormir mucho antes: no les interesaba la vida sino el poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a todos de cuantas lecturas salgo con los dedos manchados de tinta, como dir&iacute;a Carmen Mart&iacute;n Gaite. No est&aacute;is solos. Alguien os lee. Esperemos que los pol&iacute;ticos quieran entenderos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leen-politicos_129_4460795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2014 19:27:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué leen los políticos?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brigadas Internacionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brigadas-internacionales_129_4492545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Proponemos únicamente que el callejero haga memoria y explique la ciudad a sus vecinos. La ciudad reciente y la ciudad de su pasado también reciente", afirma la autora</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Estas son las &uacute;ltimas cosas &ndash;escrib&iacute;a ella&ndash;. Desaparecen una a una y no vuelven nunca m&aacute;s. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan r&aacute;pidamente que no puedo seguir el ritmo. No espero que me entiendas. T&uacute; no has visto nada de esto y, aunque lo intentaras, jam&aacute;s pod&iacute;as imagin&aacute;rtelo&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Paul Auster, El pa&iacute;s de las &uacute;ltimas cosas, 1987, describiendo la Ciudad de la Destrucci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Muchos d&iacute;as, en Madrid, tenemos la sensaci&oacute;n de que vivimos en la ciudad de la Destrucci&oacute;n, la ciudad de este Gobierno, con el que estamos viendo desaparecer, teatros, cines, palacios de la m&uacute;sica: la destrucci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n la ciudad que premia a algunos con regalos en forma de edificios o con calles y plazas del plano de la capital.
    </p><p class="article-text">
        En la Ciudad de la Destrucci&oacute;n es habitual el olvido, el olvido de nuestra Historia, especialmente de alguna parte de nuestra Historia, fruto de una decisi&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Es habitual anunciar que se van a dedicar calles a conocidos nombres recientes de nuestro presente que acaban de fallecer y, a veces, muchas, el nexo con la ciudad no est&aacute; claro, como ocurri&oacute; con la Plaza Margaret Tahtcher cuyo cuestionamiento lleg&oacute; a las p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos ingleses. Tambi&eacute;n es curioso que estas calles a ciertos nombres broten con m&aacute;s velocidad que otras, que haya nombres a los que se les hace esperar y esperar como si nunca fuera a ser su turno, como si pese a la aprobaci&oacute;n por unanimidad de la Corporaci&oacute;n, el Gobierno no fuera a poner la placa. Son muchos los casos pero no precisamente el de Margaret Thatcher.
    </p><p class="article-text">
        El callejero, el plano de la ciudad es el mapa de nuestra memoria, es parte de nuestro patrimonio. Y recorrerlo deber&iacute;a llevarnos por la senda del pasado al presente o del presente al pasado. Una mayor&iacute;a absoluta, entendida como la entiende el PP pone y quita a su antojo y la oposici&oacute;n se limita muchas veces a sugerir, sabiendo que por m&aacute;s que proponga formalmente es el voto de un solo partido el que decidir&aacute;. Y decide en los plenos de distrito.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo Socialista ha llevado hasta cuatro veces el pleno del distrito de Vic&aacute;lvaro la Plaza de las Brigadas Internacionales y ha obtenido cuatro rechazos aunque en el consejo de cultura una vez obtuvo los votos suficientes de la ciudadan&iacute;a y sus representantes. Pero ni siquiera lleg&oacute; al pleno de distrito porque los cauces de participaci&oacute;n no interesan a este Gobierno. Tampoco la historia de sus distritos, la historia de sus pueblos. Porque Vic&aacute;lvaro, como tantos, fue un pueblo, un pueblo que tiene unos yacimientos arqueol&oacute;gicos de primer orden que el PP ha querido olvidar, una plaza de la Vicalvarada, cuyo nombre, en cambio, mantiene y que deber&iacute;a tener una Plaza de las Brigadas Internacionales. Porque en Vic&aacute;lvaro se recuerda a las Brigadas Internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Para Vic&aacute;lvaro es importante y el lugar que proponemos parece esperarlo, porque ni siquiera tiene nombre. Pero en la Ciudad de la Destrucci&oacute;n no caben estos planteamientos.
    </p><p class="article-text">
        En la Ciudad de la Destrucci&oacute;n se silencia parte de nuestra historia, se tapa, se niega, como si el dolor quedara amortiguado por el agua que sepulta una ciudad cuyo campanario asoma siempre. En la Ciudad de la Destrucci&oacute;n en que vivimos s&oacute;lo cabe el sosiego si hay memoria, si la democracia se abre paso verdaderamente para recordar. Porque recordar es, como dir&iacute;a Eduardo Galeano, volver a pasar por el coraz&oacute;n. Y saber que en este pa&iacute;s, en esta ciudad hubo una guerra a partir de una sublevaci&oacute;n ileg&iacute;tima que termin&oacute; imponiendo una dictadura. Porque, como se&ntilde;ala Juan Goytisolo en <em>Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles</em> (1969): &ldquo;El espa&ntilde;ol ha sido, durante un prolongado per&iacute;odo, objeto de una ideolog&iacute;a, no sujeto de una Historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que alguien quiera que pueda seguir siendo objeto y no sujeto.
    </p><p class="article-text">
        Es incomprensible la negativa del Gobierno en Madrid a una plaza dedicada a las Brigadas Internacionales cuando las hay en Alcal&aacute; de Henares, Valencia, Avil&eacute;s, Madrigueras, Casas-Ib&aacute;&ntilde;ez, Utrera, M&oacute;stoles, Gij&oacute;n, Getafe y M&aacute;laga. Claro que este Gobierno ya dio la nota creando un conflicto importante cuando anunci&oacute; la destrucci&oacute;n del monumento a las Brigadas en la Universidad Complutense, que suscit&oacute; una contundente reacci&oacute;n internacional que par&oacute; el intento de destrucci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Proponemos &uacute;nicamente que el callejero haga memoria y explique la ciudad a sus vecinos. La ciudad reciente y la ciudad de su pasado tambi&eacute;n reciente. Que olvide la destrucci&oacute;n: que olvide el olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brigadas-internacionales_129_4492545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2014 20:49:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brigadas Internacionales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Brigadas Internacionales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Vargas Llosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vargas-llosa_129_4519617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería muy útil si alguien como Vargas Llosa –en la inauguración de la biblioteca municipal que llevará su nombre– pudiera fijar su mirada en las bibliotecas públicas de Madrid y saber que Madrid está a la cola en el ratio de bibliotecas de España, que tiene pocos libros y que no ha asumido la renovación digital</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo lunes celebraremos la inauguraci&oacute;n de la biblioteca municipal que llevar&aacute; el nombre de Vargas Llosa, un honor para todos los madrile&ntilde;os y para los vecinos de Malasa&ntilde;a. Llevamos en el recuerdo la rebeli&oacute;n de sus cachorros; en la piel, la sensualidad de algunas de sus p&aacute;ginas y en la acci&oacute;n, el antiejemplo de sus tiranos.
    </p><p class="article-text">
        Vargas Llosa nos ha formado, nos sigue formando, con su uso exacto del lenguaje, con la belleza de sus palabras, con el atrevimiento de muchas de sus propuestas literarias. Hace a&ntilde;os que Vargas Llosa vive en las casas de todos cuantos compartimos la lengua espa&ntilde;ola. A&ntilde;os, generaciones. Y todo homenaje se queda corto para quien tiene el mayor de los homenajes en la Literatura: el Premio Nobel.
    </p><p class="article-text">
        Estoy segura de que Mario y Patricia, que conocen bien Madrid, muy bien Madrid, agradecen que una biblioteca lleve este nombre. &iquest;C&oacute;mo no? Mario y Patricia, adem&aacute;s de ilustres vecinos de Londres y Par&iacute;s, son vecinos del Madrid m&aacute;s castizo, del Madrid de la calle Arenal. Y Mario es un habitual de la Biblioteca Nacional y de los paseos por esta ciudad cambiante.
    </p><p class="article-text">
        Es preciso darle las gracias por aceptar este honor modesto, peque&ntilde;o, ciudadano, que Madrid quiere rendirle y para hacerle saber algunas cosas de las bibliotecas. La suya es una biblioteca que est&aacute; en un lugar excepcional de la ciudad: Barcel&oacute;, frente a la c&eacute;lebre Pach&aacute; y junto al Museo Municipal, cerrado hace a&ntilde;os para unas obras que ya toca acabar; y a un mercado renovado.
    </p><p class="article-text">
        Su biblioteca &ndash;de nueva construcci&oacute;n&ndash; es opaca, se le ha restado la luz natural. Y el espacio es peque&ntilde;o porque se ha primado una bonita escalera en la que ya imagino a los lectores entregados a la lectura. Cosas de la arquitectura. Pero es su catedral, una catedral literaria peque&ntilde;a y opaca en el Madrid de la movida.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a muy &uacute;til si alguien como Vargas Llosa &ndash;en ocasi&oacute;n tan especial&ndash; pudiera fijar su mirada en las bibliotecas p&uacute;blicas de Madrid y saber que Madrid est&aacute; a la cola en el ratio de bibliotecas de Espa&ntilde;a, que tiene pocos libros y que no ha asumido la renovaci&oacute;n digital. Una palabra suya quiz&aacute; sea mucho m&aacute;s eficaz que cientos de reclamaciones de los vecinos sobre la necesaria climatizaci&oacute;n de las bibliotecas, la falta de personal, la demanda de apertura los fines de semana, la petici&oacute;n de fondos y talleres. Me disculpo por tener la osad&iacute;a de sugerir a Vargas Llosa su implicaci&oacute;n en la cultura de todos, aunque s&eacute; que estar&aacute; de nuestra parte.
    </p><p class="article-text">
        Mario: gracias siempre por escribir y por tener la sensibilidad de escuchar, ya sea en un caf&eacute; de Par&iacute;s &ndash;Les deux Magots, 2003&ndash; a una editora que so&ntilde;aba con editarle, o en Madrid, a quienes desean descubrir m&aacute;s libros y entrar en otras catedrales de la literatura en sus barrios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vargas-llosa_129_4519617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2014 18:36:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A Vargas Llosa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mario Vargas Llosa,Bibliotecas públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El roce de la piel de los escritores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/roce-piel-escritores_129_4578716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las necesidades de los autores y de los lectores coinciden en sus páginas, esa es su cita, ese su encuentro, esa su clandestinidad, esa su relación, ese su territorio</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que me acerqu&eacute; a un escritor estaba tumbada sobre la hierba y &eacute;l no lo sab&iacute;a: recorr&iacute;a su piel con mis dedos, cambiaba de postura, cerraba y abr&iacute;a las manos para ver si sus pensamientos se escapaban.
    </p><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Quiroga antes de ir al zool&oacute;gico. Los flamingos siempre han tenido para m&iacute; su dolor en las patas rojas. Las almohadas, sus peligrosas plumas. Mi madre alternaba a Horacio Quiroga con <em>Las mil y una noches</em>, pero yo prefer&iacute;a los cuentos de sus autores, los del otro lado del <em>charco</em>. Ella nos los le&iacute;a a la edad en que se forjan los primeros miedos y algunas ilusiones, y juntas le&iacute;mos tambi&eacute;n <em>Eisenhower y la tiqui-tiqui-t&iacute;n</em>. Recuerdo su voz, siempre teatral, musical. Y me ley&oacute; y me hizo leer una y otra vez <em>S&aacute;bado de gloria</em>. Nos encantaba.
    </p><p class="article-text">
        De tal suerte que fue <em>S&aacute;bado de gloria</em> mi primera bofetada con un escritor. Mi admiraci&oacute;n era de tal calibre que a mediados de los ochenta tuve la oportunidad de cruzarme en su camino en un lugar un tanto especial, un acto de la ONCE celebrado en alg&uacute;n precioso palacio madrile&ntilde;o. Para un lector absolutamente entregado, como era yo, me pareci&oacute; la &uacute;nica oportunidad de decirle que su literatura era &ldquo;el mundo&rdquo;, &ldquo;mi mundo&rdquo;. Pas&eacute; toda la conferencia pensando la frase, la frase para decirle, mi obligaci&oacute;n de dec&iacute;rsela, y cuando me puse de pie y corr&iacute; por si se iba, me acerqu&eacute; y titube&eacute; a su lado, &ldquo;S&aacute;bado de gloria, s&aacute;bado de gloria&rdquo;, como si as&iacute; fuera a mostrarme al menos una sonrisa. Era bajita, delgada y de voz escu&aacute;lida. Mi voz ha tardado mucho en ser audible, as&iacute; que hoy s&eacute; que no me oy&oacute;, pero no lo supe entonces. Despu&eacute;s tuve oportunidad de leer y recitar a Benedetti. Nunca se lo dije; nunca m&aacute;s le dije nada de mi admiraci&oacute;n. Le miraba, le escuchaba y segu&iacute;a ley&eacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        La segunda bofetada, adolescente, me la dio mi admirad&iacute;simo Juan Mars&eacute;. Con sus <em>&Uacute;ltimas tardes con Teresa</em> hab&iacute;a pasado un verano en Par&iacute;s sin saber si hab&iacute;a aprendido m&aacute;s frente al Pompidou o recorriendo con &eacute;l las calles de Barcelona. Poco despu&eacute;s, en el C&iacute;rculo de Bellas Artes, acud&iacute; a verle, su imagen me parec&iacute;a cercana, como su personaje, y, con alg&uacute;n pudor pero mayor inter&eacute;s, me acerqu&eacute; y sub&iacute; al estrado al terminar un acto. No llevaba la frase. No s&eacute; lo que le dije. No s&eacute; c&oacute;mo me mir&oacute;. Pero s&eacute; que salt&eacute; del estrado y segu&iacute; leyendo toda su obra, admir&aacute;ndolo con un peque&ntilde;o poso de frustraci&oacute;n. Nunca se lo dije, en ninguna de las oportunidades que tuve de estar con &eacute;l en el Majestic, ni en otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Hubo otros antes. Hubo un viaje familiar a Barcelona a mis seis a&ntilde;os en donde conoc&iacute; a la Reg&agrave;s editora, pero tampoco se lo he dicho nunca porque he comprendido que las necesidades de los autores y de los lectores coinciden en sus p&aacute;ginas, esa es su cita, ese su encuentro, esa su clandestinidad, esa su relaci&oacute;n, ese su territorio.
    </p><p class="article-text">
        Luego, pasados los a&ntilde;os, ya como editora, he hecho muchas locuras, muchas: comprarme un gorro de ba&ntilde;o, chanclas y ba&ntilde;ador de nadadora para sumergirme en un jacuzzi y meter prisa con un original; viajar al Caf&eacute; de Flore, de Paris, a ver a un autor que pod&iacute;a ver en Madrid&hellip; Pero quiz&aacute; mi recuerdo favorito sea el de una cita en la calle de Men&eacute;ndez Pelayo, donde el autor me recibi&oacute; con las persianas totalmente bajadas, la mesa puesta con muchas variedades y todas las copas que pod&iacute;a elegir con todo tipo de bebidas sin abrir. Me exigi&oacute; que me lavara las manos nada m&aacute;s entrar, llevaba sus pies en unas grandes zapatillas y creo que las manos sin guantes, aunque no estoy segura. Al volver del ba&ntilde;o, cuando me estaba preguntando qu&eacute; quer&iacute;a tomar, vio que estaba ya bebiendo de su propio caf&eacute;, el que &eacute;l se estaba tomando, y tras unos segundos en los que contempl&eacute; sus ojos abiertos de forma desorbitada, hicimos juntos otro caf&eacute; para &eacute;l e iniciamos una conversaci&oacute;n de esas que s&oacute;lo he tenido con mis &iacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, pocas veces les digo a los autores que son buenos, que son muy buenos, que sus libros me han hecho, me han transformado. Pocas veces les doy las gracias. He estado en sus casas comiendo, cocinando, celebrando la Navidad, pero casi siempre charlando, algunas veces hablando de las fechas de entrega, de los anticipos, de las portadas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy les echo de menos. Echo de menos esa verdad tan suya, ese mirar para otro lado, ese hacer como que no quieren hablar de su libro, ese preguntarte por tu vida. Y por eso hoy quiero declararme desde aqu&iacute; a todos ellos. Ellos saben qui&eacute;nes son. No puedo enumerarlos porque no son nombres, ni mucho menos n&uacute;meros, son como el c&eacute;sped en mi infancia, el tomate partido de la casa de Rosa Reg&agrave;s, la alfombra que manch&eacute; de azul en casa de Carmen Posadas, las criadillas que me com&iacute; con estupor en casa de Antonio Gala, el t&eacute; a medias con Pombo en una parada de viaje, las ciruelas de la casa de Umbral, el gato en casa de Carmen Rigalt y, desde luego, son sus p&aacute;ginas, el sonido de la<em> tiqui-tiqui-t&iacute;n</em> dicho por mi madre en voz alta cada vez que miro al inagotable Bryce Echenique en sus noches de insomnio.
    </p><p class="article-text">
        Mi admiraci&oacute;n por todos ellos es muy grande y nace desde antes de conocerlos, provocada por ellos, por ese tacto al roce de la piel de sus p&aacute;ginas: por esa magia llamada Literatura.
    </p><p class="article-text">
        Como escribe Carmen Posadas en sus dedicatorias, nos reencontraremos, sea o no en p&aacute;ginas de papel. O eso espero.
    </p><p class="article-text">
        Gracias. A todos ellos, los escritores, que nos dejan rozar su piel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/roce-piel-escritores_129_4578716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2014 18:48:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El roce de la piel de los escritores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enamorarse en Francfort: la feria del libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enamorarse-francfort-feria-libro_129_4596605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29ef8cb5-63e6-446c-849f-86c7908f0bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enamorarse en Francfort: la feria del libro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es más necesario que nunca, en los tiempos que vivimos, poner cara a quien te cuenta un libro para encargarte de sus cuidados en un país o en una lengua tan enorme como la española, y distribuirlo en muchos países</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es un mundo de libros, tienes que ir, son carreteras de libros&rdquo;, me dijo en alguna esquina de los a&ntilde;os noventa Maite Ercoreca, que entonces trabajaba en Temas de Hoy. Y unos d&iacute;as despu&eacute;s hab&iacute;a sacado un billete joven y estaba sin habitaci&oacute;n de hotel dispuesta a vivir entre libros. Trabajaba como periodista, entrevistaba a autores, a veces con mejor y a veces con peor suerte, como la que le hice a Tom Sharpe, o la de aquel escritor alem&aacute;n de moda que me empe&ntilde;&eacute; en hacerla en ingl&eacute;s, sin int&eacute;rprete, y que me gustar&iacute;a recuperar para ver si hoy me entiendo.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el avi&oacute;n hab&iacute;a conseguido que me llevaran hasta la Feria y me sugirieran alojamiento seguro y barato. Aterric&eacute; en la carretera de los libros e inmediatamente me sent&iacute; en mi cuna natural. Caminaba y caminaba, tocaba distintas pieles, el tacto de distintas graf&iacute;as, miraba distintas voces que no pod&iacute;a entender. Caminaba, caminaba.
    </p><p class="article-text">
        Aquel primer Francfort es para siempre mi Francfort, el que hice antes de ser editora, cuando el deseo se fraguaba sin saberlo entre mis pasos por casetas en las que se celebraba un Premio Nobel, entre copas de champagne, zumos&hellip; All&iacute; encontr&eacute; a un jefe de prensa que me regal&oacute; la suite de un gran hotel porque la editorial bloqueaba muchas habitaciones, pero no las utilizaba todos los d&iacute;as. Y a partir de entonces, con el sue&ntilde;o asegurado, sent&iacute; la libertad de conocer a los editores, de cotillear qu&eacute; hac&iacute;an, de charlar con ellos, de asistir a las fiestas de la tarde y madrugar para volver al mundo literario.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s ya hab&iacute;a cambiado el periodismo por la edici&oacute;n y mi Francfort era con agenda de citas. Cada media hora una, es decir, cada veinte minutos, porque hay que descontar a buen ritmo lo que se tarda en recorrer pasillos, escaleras mec&aacute;nicas y pabellones. Citas en casetas de editores internacionales, donde te cuentan lo que han editado o te dicen lo que van a editar. Y citas en tu caseta, donde les cuentas lo que tienes, lo que vas a publicar. Tambi&eacute;n citas en las casetas de las agencias internacionales y encuentros sonrientes con las agentes espa&ntilde;olas. De entonces, tengo muy vivas a las Balcells, de d&iacute;a y de noche, y a Raquel de la Concha; y menos a las que yo conoc&iacute;a poco porque a&uacute;n no trabajaba con ellas: Anne Marie Vallat, Elizabeth Atkins, Antonia Kerrigan.
    </p><p class="article-text">
        Francfort de d&iacute;a y Francfort de noche. Sin duda, nuestro mejor Francfort fue aquel en que el equipo de Ediciones B alquilamos una furgoneta con la que nos perdimos varias noches tratando de aprovecharlas al m&aacute;ximo para terminar, como todo el mundo, en el Francforter Hof, donde se terminaban de cocer todas las salsas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no recuerdo todas las an&eacute;cdotas, porque las hubo y muy suculentas. Me acuerdo de una agente espa&ntilde;ola que vio c&oacute;mo a altas horas de la noche entraba en su habitaci&oacute;n un hombre desnudo. As&iacute; eran nuestros desayunos hacia las seis y media de la ma&ntilde;ana, con los sobresaltos de quienes no hab&iacute;an podido pasar la noche leyendo, o los que ten&iacute;an las ojeras enamoradas de alg&uacute;n texto. Y los que mostraban como tesoros alguna edici&oacute;n bell&iacute;sima para copiar el formato, el papel, la tinta, el dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los grandes fen&oacute;menos editoriales est&aacute;n vendidos antes de llegar a Francfort, antes incluso de que el avi&oacute;n sea tomado por editores pertrechados con tablets y originales &ndash;alguno queda&ndash;. Pero el ritual se mantiene porque es importante verse la cara, convencerse desde la emoci&oacute;n, con argumentos. Y editar es tanto leer como enamorarse, por eso Francfort es el lugar donde se produce el encuentro, donde las p&aacute;ginas pasan de unas manos a otras, donde se afina al escuchar la voz del que ha le&iacute;do las p&aacute;ginas que le diste la noche anterior&hellip; Donde, en fin, esquivarse en un pasillo es una p&eacute;sima se&ntilde;al o todo lo contrario, si se est&aacute; negociando.
    </p><p class="article-text">
        Francfort sigue siendo un universo de libros, carreteras dentro de los pabellones, y para cualquier editor, cualquier lector, la irresistible tentaci&oacute;n de que puede haber un tesoro por descubrir s&oacute;lo al alcance de su astucia, de su dedicaci&oacute;n, de su amor y de su b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        Es la ciudad de las ferias, pero para los amantes de los libros no hay otra igual. Si hay menos negocio ahora que antes, a&uacute;n parece m&aacute;s atractivo, m&aacute;s rom&aacute;ntico, m&aacute;s pausado. Es m&aacute;s necesario que nunca, en los tiempos que vivimos, poner cara a quien te cuenta un libro para encargarte de sus cuidados en un pa&iacute;s o en una lengua tan enorme como la espa&ntilde;ola, y distribuirlo en muchos pa&iacute;ses. De eso se trata Francfort: una frontera clave para un sector esencial en la industria espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Mucha suerte a las agencias y editores espa&ntilde;oles. Nuestros libros os necesitan. Hoy m&aacute;s que nunca. Tambi&eacute;n los autores, los traductores, las librer&iacute;as, los distribuidores y las bibliotecas. Y los lectores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enamorarse-francfort-feria-libro_129_4596605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2014 19:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enamorarse en Francfort: la feria del libro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cinema Paradiso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cinema-paradiso_129_4668429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb9ddfd4-d8c1-44fb-aa3b-29e85be7c451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cinema Paradiso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sólo asistimos a un plan de destrucción masivo del cine español, sino  de destrucción de todo el cine que se hace en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        La industria del cine lleva tres a&ntilde;os resistiendo las estocadas del Gobierno del PP, que ha echado a los espectadores de las salas con el IVA m&aacute;s alto de Europa, que ha dejado poblaciones de 250.000 habitantes sin cine, que ha impulsado la bajada de un 28% la producci&oacute;n, que ha provocado la p&eacute;rdida  de miles de empleos y que ha conseguido que Espa&ntilde;a no sea un plat&oacute; atractivo porque las desgravaciones son muy inferiores a las de otros muchos pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Y, a pesar de ello, sigue sin rectificar cuando queda poco m&aacute;s de un a&ntilde;o de su Gobierno, el que subi&oacute; el IVA del cine al 21 por ciento cuando Francia lo baj&oacute; al 5 por ciento. La subida del IVA ha sido, sin duda, un da&ntilde;o determinante porque afect&oacute; directamente a los espectadores y a la p&eacute;rdida del h&aacute;bito de ir al cine, impulsando incluso las bajadas ilegales por la red as&iacute; como las copias piratas de estrenos.
    </p><p class="article-text">
        Una medida incomprensible porque lo que se recauda en IVA no compensa todo lo que se pierde por la huida de espectadores. Ni compensa la p&eacute;rdida de empleo ni la de producci&oacute;n. Pero es la il&oacute;gica Montoro-Rajoy, que s&iacute; ven un sistema de utilizar esta industria para financiar al Estado a trav&eacute;s del IVA, pero sin pagar lo comprometido en f&oacute;rmulas de est&iacute;mulo. 
    </p><p class="article-text">
        Dinero obtenido de forma r&aacute;pida y ahorro por no pagar las ayudas concedidas desde 2011. Ese doble rasero s&oacute;lo est&aacute; perjudicando que se pueda hacer m&aacute;s cine. Por si no fuera bastante, en estos tres a&ntilde;os de Gobierno de Mariano Rajoy, las desgravaciones fiscales han sido del 18 por ciento frente al 30-45 por ciento de otros pa&iacute;ses. Y ahora s&oacute;lo se subir&aacute;n al 20 por ciento y s&oacute;lo para pel&iacute;culas de un presupuesto mayor a un mill&oacute;n de euros.    
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se ha bajado la producci&oacute;n y se ha condenado a pel&iacute;culas de presupuesto medio. Se ha limitado la producci&oacute;n a quienes tienen m&aacute;s medios de partida.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se obliga a las cadenas privadas a cumplir con la obligaci&oacute;n de invertir en cine lo que obtuvieron a cambio de quitar la publicidad en TVE. Ese ox&iacute;geno es imprescindible en la medida en que el Ministerio no cumple con lo concedido y las empresas de producci&oacute;n corren con todos los gastos de demora.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo asistimos a un plan de destrucci&oacute;n masivo del cine espa&ntilde;ol, sino de destrucci&oacute;n de todo el cine que se hace en nuestro pa&iacute;s. Espa&ntilde;a, hist&oacute;rico plat&oacute; de producciones internacionales desde los a&ntilde;os cincuenta, ahora desgrava la mitad que Inglaterra a quienes vienen a rodar. Y es que as&iacute;, los se&ntilde;ores Montoro, Wert y Rajoy saben que es imposible que esta industria crezca.
    </p><p class="article-text">
        Como carece de explicaci&oacute;n destruir una de las pocas industrias que es f&aacute;cil impulsar en momentos tan dif&iacute;ciles para el crecimiento productivo de Espa&ntilde;a, s&oacute;lo cabe pensar que el PP esta toreando al cine. Pero nadie les gritar&aacute; un bravo porque con su muerte habremos perdido todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana García D'Atri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cinema-paradiso_129_4668429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2014 18:53:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cinema Paradiso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cristóbal Montoro,PP - Partido Popular,IVA cultural]]></media:keywords>
    </item>
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